miércoles, 29 de abril de 2020

Entrevista con el escritor inglés H. G. Wells; Stalin, 1934


«Wells: Le estoy muy agradecido, Sr. Stalin, por darme la oportunidad de conversar con Ud. Hace poco estuve en los Estados Unidos. Tuve una larga entrevista con el presidente Roosevelt, y en ella traté de averiguar, por cuáles ideas se deja guiar él. Ahora vengo con Ud. para preguntarle, qué hace para cambiar el mundo.

Stalin: No tanto.

Wells: Viajo por el mundo como hombre sencillo, y como hombre sencillo observo lo que sucede a mi alrededor.

Stalin: Hombres de la vida pública de su importancia, no son «gente sencilla». Naturalmente, sólo la historia pronuncia el juicio definitivo acerca de la importancia que tal o cual hombre haya tenido efectivamente; pero en todo caso, Ud. no contempla el mundo con los ojos del «hombre sencillo».

lunes, 27 de abril de 2020

Los méritos y límites de Pi Margall sobre la cuestión nacional; Equipo de Bitácora (M-L); 2020


«En España encontramos a Francisco Pi y Margall (1824-1901), que desarrolló su trabajo político durante la segunda mitad del siglo XIX y que se postula como una de las figuras de mayor estudio y sensibilidad sobre la cuestión nacional en cuanto a entender la variada idiosincrasia que existe en lo que hoy se conoce como España. Pero Pi y Margall, pese a su honradez, humanismo y alto pensamiento progresista para su tiempo –preocupado incluso, como decía Engels por la cuestión obrera y social–, no podemos decir que fuese un socialista de tipo materialista-dialéctico. Pi y Margall inició su pensamiento como un liberal, y pese a que después tomase la autodenominación de «socialista» –como se ve en algunos de sus últimos trabajos–, la realidad es que nunca pasó de ser un socialista utópico a lo sumo. Su obra es totalmente desconocida en la actualidad, pero su pensamiento sin duda se sitúa en la historia como el de uno de los exponentes más brillantes del socialismo utópico español. Los pensadores de las numerosas escuelas utópicas que poblaban España desde la década de 1840 habían dejado de lado la cuestión nacional, haciéndose eco del nacionalismo español, de ideas semireligiosas, legalistas, de conciliación entre clases, etc. Entre los socialistas utópicos más destacados antes de la obra de Pi i Margall encontramos a Joaquín de Abreu, liberal-fourierista, Sixto Cámara, proudhoniano defensor del «iberismo» –la unión nacional entre Portugal y España–, los «icarianos» –como Abdón Terradas y Narciso Monturiol–, que tenían una predisposición mesiánica y hablaban de entablar un viaje al estilo del «arca de Noé» hacia la «tierra prometida, Icaria» para librar al pueblo de sus males y, por último, Fernando Garrido, cuyo pensamiento es el más similar de entre todos los utópicos a aquél de Pi i Margall, pero sin desarrollarlo con la misma claridad, fuerza y espíritu revolucionario. En el pensamiento de Pi i Margall encontramos las limitaciones filosóficas y políticas que conllevaba haber sido de los primeros en romper con algunas de las tradiciones reaccionarias de entonces, es decir, avanzar sobre un territorio inexplorado, y pese a ello, nos legó infinidad de reflexiones que vale la pena repasar en la actualidad, esencialmente en torno a la referida cuestión nacional. Para él las naciones:

«Constituyen, por una parte, procesos históricos y cambian con el tiempo y, por otra, son colectividades heterogéneas en su interior. En un pasaje decisivo de su artículo «Las naciones», recogido en Lecciones de federalismo, se afirma: «Todas las naciones son unidades orgánicas. Si no lo fueran dejarían de ser naciones. Más esto no significa que tengan ni obligados órganos, ni obligados organismos… [En cuanto] Seres colectivos y libres, tienen todas distinta organización, y la cambian según las evoluciones de las ideas y las necesidades de los tiempos. Se quiere hacer hoy a las naciones poco menos que ídolos. Se las supone eternas, santas, inviolables; se las presenta como algo superior a la voluntad, como esas formaciones que vemos en la naturaleza, obra de los siglos». En pocos lugares se muestra tan a las claras el dual concepto de nación de Pi, en cuanto realidad simultáneamente socio-histórica y político-voluntarista». (Ramón Máiz; Federalismo, republicanismo y socialismo en Pi i Margall, 2009)

El barcelonés diría sobre las naciones, más detalladamente:

«Esto es, constituyen, por una parte, procesos históricos y cambian con el tiempo y, por otra, son No vaya V. a creer que yo sea enemigo de la nacionalidad... pero cuan insensato es decir que no cabe tocarla ni siquiera para reconstituirla sobre estas o las otras bases. Está, como todo, sujeta a mudanzas y al progreso de los siglos; y hoy, época de libertad, por la libertad es indispensable que se organice y viva. Es ahora hija de la fuerza, y queremos que lo sea mañana de la libre voluntad de los pueblos que la componen. Oprime ahora y violenta a los pueblos y las regiones, y queremos que respete la autonomía de los unos y las otras sin perder un ápice de la suya dentro del círculo de los intereses nacionales». (Francisco Pi y Margall; Las luchas de nuestros días, 1890)

sábado, 25 de abril de 2020

Los marxista-leninista soviéticos sobre las contradicciones en la sociedad socialista...


«El victorioso proletariado debe reprimir la resistencia de los explotadores no solo en el campo de la política y la economía, sino también en el campo de la ideología. En el campo ideológico, la resistencia resulta ser incluso la más obstinada, larga y profunda, incluso después de que se rompe la resistencia armada de las clases hostiles al proletariado. Por lo tanto, la lucha contra la resistencia ideológica de la vieja sociedad, contra los restos del capitalismo en la mente de los trabajadores es una de las tareas más importantes de la lucha de clases del proletariado. Sin resolver este problema, no puede fortalecer su dominio político. (...) Habiendo construido una sociedad socialista en la URSS, completamos la primera parte de la tarea de la que habló Lenin: abolimos la propiedad privada de los medios de producción. Pero aún no hemos logrado destruir por completo la diferencia entre la ciudad y la cuidad, entre las personas de trabajo físico e intelectual, aunque se han logrado éxitos decisivos en esta dirección. (...) Todavía hay personas infectadas con la psicología de propiedad privada, que continúan tratando el trabajo social y los bienes comunes colectivos a la antigua usanza, violan la disciplina laboral y las reglas del régimen socialista. Todavía hay personas infectadas por la adoración ante el oeste burgués. En vista de esto, es necesaria una lucha sistemática para la educación socialista, para el fortalecimiento de la actitud socialista hacia el trabajo y el deber público. (...) El principal instrumento para proteger el socialismo es el Estado socialista soviético, en cuyas funciones se expresa la lucha de clases del pueblo soviético». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Materialismo histórico, 1950)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

«En nuestra vida siempre hay algo que muere. Pero lo que muere no quiere perecer sin más, y lucha por su existencia, defiende su causa caduca. En nuestra vida siempre está naciendo algo nuevo. Pero lo que nace no nace simplemente, sino que chilla, grita, defendiendo su derecho a la existencia. La lucha entre lo viejo y lo nuevo, entre lo que muere y se desarrolla, es la base de nuestro desarrollo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe en el XVº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS, 1927)

«Las contradicciones antagónicas también aparecen en el campo de la ideología. La ideología burguesa y la ideología socialista son irreconciliables. (…) El pueblo soviético en su lucha por una transición gradual del socialismo al comunismo tiene que luchar contra los agentes burgueses que están siendo enviados a nuestro país. (...) El pueblo soviético también tiene que luchar contra las personas ideológicamente inestables infectadas con prejuicios nacionalistas, contra los portadores de puntos de vista y morales burgueses, contra los arribistas y degenerados, contra los saqueadores de la propiedad socialista, y contra los diversos restos de capitalismo en la mente de algunas personas. Por lo tanto, la vigilancia política constante y alta es la cualidad que todo el pueblo soviético necesita. (...) La crítica y la autocrítica desarrollan la iniciativa de los constructores de una sociedad comunista y aumentan la vigilancia con respecto a fenómenos ajenos y hostiles a la sociedad soviética en la teoría y la práctica». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Sobre el materialismo dialéctico, 1953)

viernes, 24 de abril de 2020

Medidas extraordinarias, filantropía y caridad de los explotadores en tiempos de crisis...


«La donación de los empresarios y diversos países capitalistas de material médico, alimentos, tecnologías y demás, no corresponde fundamentalmente a la filantropía de las figuras que los dirigen, sino que, en casi todos los casos, se explica como un aprovechamiento del momento para realizar un lavado de imagen. Aquí encontramos como la derecha tradicional defiende a figuras empresariales como Amancio Ortega, bien conocidas por evadir impuestos, la tenencia de trabajadores en condiciones paupérrimas e incluso practicar la explotación asalariada infantil en los países del llamado «segundo» y «tercer mundo» [6]. 

Engels ya comentaba en sus tiempos:

«¡Establecimientos de beneficencia! ¡Como si fuese ayudar al proletario el comenzar por explotarlo hasta sangrar para luego poder desagraviarlo con complacencia y farisaísmo con vuestro prurito de caridad y presentaros ante el mundo 374 como grandes benefactores de la humanidad, mientras devolvéis a ese desdichado que habéis exprimido hasta la médula, la centésima parte de lo que le corresponde! ¡Beneficencia que degrada aun más a aquel que la practica que a aquel que la recibe; beneficencia que hunde todavía más en el polvo al desafortunado que se ha pisoteado, que implica que el paria deshumanizado, excluido de la sociedad, renuncia en primer lugar a la última cosa que le queda, a su aspiración a la cualidad de hombre, y mendiga primeramente su benevolencia al lado de la burguesía, antes que ella le haga el favor de estamparle en la frente, al darle la limosna, el sello de la deshumanización!». (Friedrich Engels; La situación de la clase obrera en Inglaterra, 1845)

Ya en la era preindustrial los mandatarios conocían mecanismos para mantener su sistema en periodos de crisis. Las clases explotadoras incluso se tomaban las donaciones como signo de prestigio y estatus social: 

«Para los que daban limosnas, la donación caritativa no solo era un deber religioso, sino también una demostración social; el agolpamiento de mendigos entorno a su persona y a su casa no se consideraba una carga, sino la confirmación de su prestigio social. (...) Las limosnas y los donativos de los particulares acomodados, de las instituciones eclesiásticas y estatales, paliaron un poco las consecuencias de la pobreza estructural de la Europa preindustrial. (...) Sin embargo sólo era un modesto paliativo del que no cabía esperar, ni se esperaba, el fin de la desigualdad». (Ernst Hinrichs; Introducción a la historia de la Edad Moderna, 2012)

jueves, 23 de abril de 2020

El fanatismo religioso de los maoístas hacia sus líderes...


«¿Qué resulta de la propaganda china en tomo a este problema? «Mao es el sol que ilumina el mundo», «Mao es un gran genio sin parangón en la historia de la humanidad», «los pensamientos de Mao son el apogeo del marxismo», «Mao lo sabe todo», «Mao lo ha hecho todo», «quien quiera resolver cualquier problema, en cualquier momento y en cualquier lugar, que lea las obras de Mao, que se inspire en las ideas de Mao». Se trata de unos pocos calificativos que hemos anotado, pero en la prensa china se encuentran expresiones tan exaltantes y se mencionan tales gestos y sucesos que llevan a preguntarse: ¿estamos ante marxistas o ante creyentes? Porque en verdad, a juzgar por lo que vemos con los ojos y escuchamos con los oídos, en China se hace por Mao lo mismo que los cristianos hacen por Cristo. Las apreciaciones sobre Mao, hechas por chinos o extranjeros, por gente honesta o por aduladores, por personas sencillas y sinceras o por hipócritas, son erigidas en teoría por la propaganda china y difundidas por medio de un coro detestable. (...) Entonces cabe preguntarse: Los comunistas del mundo, aún sin mucha experiencia y a los que nos esforzamos por inspirar correctamente con nuestra actividad, ¿cómo pueden comprender y admitir esto? ¿Y por qué los camaradas chinos permiten tal desarrollo de una cosa semejante? Como se ve, esta propaganda desenfrenada ha adquirido proporciones alarmantes para nosotros, los marxista- leninistas, sobre todo a partir del inicio de la Revolución Cultural». (Enver Hoxha; Sobre el culto a Mao; Reflexiones sobre China, Tomo I, 9 de agosto de 1966)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

El culmen del fanatismo maoísta se resumiría en este tipo de escritos:

«Lo que nuestros guardias rojos aman por encima de todo es leer las obras del Presidente Mao Zedong y seguir sus enseñanzas, su amor por el pensamiento de Mao Zedong es más que ardiente. Llevan consigo copias de citas del Presidente Mao Zedong. Ellos toman como obligación primordial el estudio, la difusión, aplicación y defensa del pensamiento de Mao Zedong. (...) Los guardias rojos son la fuerza de choque de la gran revolución cultural proletaria». (Pekín Informa; Vol.9, Nº39, 1966)

«Si tú eres un revolucionario, un marxista-leninista, tu inevitablemente apoyaras al gran líder y presidente Mao Zedong y a su victorioso pensamiento: si tú eres un contrarrevolucionario, un antimarxista-leninista tú te opondrás inevitablemente al presidente Mao y a su pensamiento». (Pekín Informa; Vol.10, Nº46, 23 de septiembre de 1967)

«El Presidente Mao Zedong es el genio más grande. Sus instrucciones son clarividentes y grandes previsiones científicas. Al principio con frecuencia no entendemos plenamente muchas de estas instrucciones o incluso estamos muy lejos de entenderlas». (Pekín Informa; Vol.11, Nº11, 15 de marzo de 1968)

domingo, 19 de abril de 2020

Epítome histórico sobre la cuestión nacional en España y sus consecuencias en el movimiento obrero; Equipo de Bitácora (M-L); 2020

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Los marxista-leninistas respetamos el derecho a decidir de las naciones, que implica la secesión, pero no transigimos con el discurso nacionalista y burgués de la nación oprimida ni mucho menos con el de la nación opresora. Por tanto, defendemos que los catalanes tienen derecho a pronunciarse sobre su destino, y si así lo deciden, independizarse incluso bajo mandato burgués –algo que como dice Lenin sucede pacíficamente como excepción y no como regla–, pero nosotros defendemos que lo que beneficia a catalanes y españoles, es una unión libre y voluntaria, así como un ulterior desarrollo de cada nación sin menoscabar sus derechos, pero por supuesto, no creemos que eso sea posible bajo el capitalismo y sus contradicciones.  (...) Y es que, como sabemos, en el capitalismo la cuestión nacional tiene un problema estructural, donde la burguesía opresora tratará de usar la fuerza y la cultura chovinista para retener a la nación oprimida hasta que no vea rentable la inversión de tanto esfuerzo. Mientras tanto, la burguesía oprimida, tratará de buscar concesiones momentáneas que le beneficien en un juego donde nunca se jugará el todo por el todo, donde solo se enfrentará a la nación hegemónica en el Estado cuando vea una oportunidad propicia, pero siempre estará dispuesta a la negociación y claudicación si el bolsillo lo requiere, otras veces tratará de buscar soluciones utópicas que no llevan a ninguna parte. La historia ya ha mostrado que la única clase social consecuente con la patria es el proletariado, capaz de defender consecuentemente a la nación, la única capaz de comprender que ningún pueblo que oprime a otro puede ser libre, eliminando la opresión nacional y dando voz a los pueblos desposeídos de sus derechos». (Equipo de Bitácora (M-L); Epítome histórico sobre la cuestión nacional en España y sus consecuencias en el movimiento obrero, 2020)


Preámbulo

La cuestión nacional en España es un tema que no ha pasado de moda, sigue de toda actualidad como atestiguan los recientes acontecimientos políticos. Eso bastaría para echar abajo la teoría que niega que España tenga en su seno una problemática nacional no resuelta, pero para ello, será necesario tirar abajo los mitos de los múltiples nacionalismos burgueses y pequeño burgueses que se han instalado en el subconsciente de la clase obrera.

Ni que decir que la mayoría de organizaciones revisionistas –caminen estas hacia posiciones más reformistas o más anarquistas– adoptan como en casi todos los temas, una postura ridículamente seguidista de lo que dicen o decían sus ídolos de barro. Ninguna tiene una teoría sólida ni una explicación sistemática de un problema tan hondo como el que aquí se presenta, por lo que caen fácilmente en contradicciones, que pronto se hacen indisolubles. Como en muchos temas, se manejan torpemente a través del sentimentalismo y el subjetivismo más atroz. En concreto, tienden a reproducir las propuestas y soluciones de los nacionalismos de su zona, o se basan en autores y teorías revisionistas ya refutadas por la historia.

En la cuestión nacional, como en muchas otras cuestiones como pueden ser la cuestión organizativa del partido, la lucha ideológica contra el revisionismo, etcétera, la mayoría de los movimientos que se pretendían y se pretenden marxistas en España, han sufrido de un problema muy concreto. I. Derzhavin en su artículo: «El origen del pueblo ruso: gran ruso, polacos y bielorrusos», dejaría entrever que:

«Sin trazar una línea de demarcación entre las categorías de «pueblo», «nacionalidad» y «nación», la historiografía burguesa introdujo aún más confusión en esta difícil cuestión». (Cuestiones de la Historia; Nº 1, septiembre de 1945)

El otro problema que tienen, es la falta de estudio de cada cuestión que se aborda, en vez de esforzarse por hacer un análisis pormenorizado, se contentan con tomar prestado un esquema con conceptos preconcebidos, lo cual es lo más mecanicista que puede haber:

«La concepción materialista de la historia también tiene ahora muchos amigos de ésos, para los cuales no es más que un pretexto para no estudiar la historia. (...) En general, la palabra «materialista» sirve, en Alemania, a muchos escritores jóvenes como una simple frase para clasificar sin necesidad de más estudio todo lo habido y por haber; se pega esta etiqueta y se cree poder dar el asunto por concluido. Pero nuestra concepción de la historia es, sobre todo, una guía para el estudio y no una palanca para levantar construcciones a la manera del hegelianismo. Hay que estudiar de nuevo toda la historia, investigar en detalle las condiciones de vida de las diversas formaciones sociales, antes de ponerse a derivar de ellas las ideas políticas, del Derecho privado, estéticas, filosóficas, religiosas, etc., que a ellas corresponden. Hasta hoy, en este terreno se ha hecho poco, pues ha sido muy reducido el número de personas que se han puesto seriamente a ello». (Friedrich Engels; Carta a Konrad Schmidt, 5 de agosto de 1880)

De ahí se comprende mejor, que como veremos en el documento, encontremos a varias organizaciones que se autoreclamaban marxistas pero mantenían posturas contrapuestas a otras organizaciones precedentes sin explicación plausible. En otros casos se adoptarían varias posiciones distintas durante la propia existencia de la organización, demostrando la confusión ideológica. Algo que en los albores del incipiente movimiento obrero marxista, podría ser algo normal, en décadas posteriores se volvería algo inadmisible.

Siguiendo las conclusiones de Engels, Lenin ya sentenció:

«Sobre todo los jefes deberán instruirse cada vez más en todas las cuestiones teóricas, desembarazarse cada vez más de la influencia de la fraseología tradicional, propia de la vieja concepción del mundo, y tener siempre presente que el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se le trate como tal, es decir, que se le estudie». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Qué hacer?, 1902)

Y en concreto, refiriéndose a la cuestión nacional comentó:

«No puede ni hablarse de que los marxistas de un país determinado procedan a elaborar el programa nacional sin tener en cuenta todas las condiciones históricas generales y estatales concretas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1916)

Joan Comorera repetiría:

«La unión indisoluble del problema nacional y colonial con el problema de la Revolución Proletaria, principio básico de la teoría nacional de Lenin y Stalin, ha de ser aceptada y comprendida por todo verdadero comunista. La comprensión de la teoría leninista-estalinista no tiene que ser puramente intelectual especulativa sino dinámica. Un comunista debe querer comprenderla y aplicarla, esencialmente, en su propio país». (Joan Comorera; José Díaz, y el problema nacional, 1942)

Como anotación, diremos que el primer documento ha sido reelaborado a partir de la crítica que hicimos en 2017 al seguidismo de algunas organizaciones revisionistas hacia el nacionalismo catalán, y el segundo responde a una crítica a su contrario en un momento en que varias organizaciones revisionistas han cerrado filas con el nacionalismo español institucional más rancio, e incluso se han visto infectadas de teorías y prácticas de nuevas escuelas filosóficas chovinistas y filofascistas. 

Consideramos que el combate sin piedad hacia ambos nacionalismos es necesario ya que se complementan mutuamente para desviar a la clase obrera de su camino. Durante el documento se refuta las mentiras de las dos bancadas mientras se explica como alternativa la postura proletaria que se debe adoptar en estos temas desde una óptica marxista.

Notas 

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) en el apartado BIBLIOTECA.

sábado, 18 de abril de 2020

Elena Ódena sobre el falso internacionalismo de los oportunistas alemanes Koch y Eggers; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«En el anterior capítulo: «Aplicación del internacionalismo proletario y crítica a los partidos hermanos vs reconciliación con los partidos revisionistas del mundo y condescendencia con las desviaciones». Pudimos observar nítidamente como el Partido Comunista de España (marxista-leninista) tuvo varias tiranteces con el Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista, en especial desde inicios de los años 80.

-El primer tema fue «el PCA/ML permaneció silencioso durante los momentos [sobre todo a partir de 1976-1978] en que el PCE (m-l) libró una dura lucha contra los oportunistas y revisionistas de Jurquet en Francia, Lefevre en Bélgica y Gilbert Etienne en Suiza siendo una lucha por los principios contra el revisionismo contra el revisionismo maoísta y el doctrinarismo, y por el derecho de los marxista-leninistas a unirse». Como el PCE (m-l) comenta en su carta al PCA/ML de 1982.


-El segundo tema, sería respecto a que el PCE (m-l) sobre la cuestión de los frentes, trabajo de masas y posibles alianzas «condenaba rotundamente la unidad de acción bilateral y a nivel máximo con los revisionistas» que el PCA/ML parecía llevar a cabo bajo diversas excusas.


-El tercer tema, sería respecto a las ilusiones que dejaba entrever el PCA/ML en su declaración del Comité Ejecutivo sobre los sucesos en Polonia –«Roter Morgen» nº51 de diciembre de 1981–, sobre el sindicato reaccionario de Solidaridad y la crisis del revisionismo polaco.


-El cuarto tema, sería la negativa del PCA/ML bajo diversos pretextos a participar en la revista conjunta «Teoría y práctica» que vería luz en 1983, la cual el PCE (m-l) había planteado junto con otros partidos para estrechar lazos y que inicialmente el partido alemán había secundado. Así mismo existían otros temas relativos a la coordinación de los partidos internacionales donde el PCE (m-l) señalaba la dejadez del partido alemán en dicha cuestión.


Horst Dieter Koch, que era una de las figuras en plena efervescencia dentro del PCA/ML, sería una de los jefes que más divergencias tendría con los dirigentes del PCE (m-l). En ocasiones parece que Koch contestó a dichas divergencias con respuestas ridículas que no podían sino envenenar las buenas relaciones entre ambos partidos, aunque no hay que menospreciar el seguidismo de otras figuras hacia dicho elemento, así como la falta de capacidad general del partido para responder a las críticas del PCE (m-l). Koch llegaría al punto de contestar a las críticas del PCE (m-l) argumentando que éste, debía prestar más atención a la refutación del revisionismo español:

viernes, 17 de abril de 2020

La crítica de Hoxha sobre los bandazos a izquierda y derecha del maoísmo en su política cultural


«La lucha por una cultura proletaria y contra la cultura burguesa y su influencia, es una cosa justa que todos nosotros debemos hacer. Pero, constatamos que en esta Revolución Cultural que se desarrolla en China hay algunas cosas chocantes. La cuestión principal es que «la cultura proletaria comienza y termina en China», «no hay nada mejor en el mundo». Para la propaganda china, los aspectos positivos y progresistas del pensamiento humano no tienen ningún valor, para ella ¡lo único que importa son las «ideas» de Mao Zedong y todo lo que sale de las manos de los chinos! Este espíritu, por el curso que están tomando los acontecimientos en China, no es sano y acarrea grandes peligros, del mismo modo que puede repercutir la exagerada persecución de los intelectuales allí, que nos recuerda las acciones de los yugoslavos y de su agente Kogi Xoxe en nuestro país contra los intelectuales para defender el «núcleo proletario», como decía Kogi Xoxe. Los camaradas chinos que, en muchas cosas, se muestran «ponderados», «lentos», que tienen como principio la «reeducación», que profesan la teoría de las «cien flores» y de las «cien escuelas», ahora han comenzado a hacer las cosas con el hacha grande. Estamos de acuerdo con que el hacha caiga en el sitio preciso y con gran fuerza, estamos de acuerdo con que sea utilizada la escoba, incluso una escoba grande, pero, según apreciamos nosotros, por lo menos a partir de la propaganda que se viene haciendo, la escoba está barriendo toda obra, toda creación literaria, sin tener en cuenta el contenido general progresista de la obra, la época en que ha sido concebida y el papel que ha jugado en aquellas circunstancias. Ni que decir de la literatura progresista mundial y la cultura progresista en general, que para los camaradas chinos no tiene ningún valor, siendo para ellos como un desierto. (...) Hasta ayer, estaba en vigencia la consigna de las «cien flores» y de las «cien escuelas». ¿Cómo fue aplicada y qué resultados dio? ¿Fue comprendida correctamente? ¿Hubo errores en su concepción y en su aplicación? El Comité Central del Partido Comunista de China no responde a estas preguntas. (...) Vemos como los estudiantes en China han cogido las riendas con los dientes y golpean a diestro y siniestro, hasta el punto de que la policía debe intervenir para restablecer el orden y despejar el terreno. Me parece que esto no es justo. Golpear, denunciar, calificar de reaccionarias incluso las cosas progresistas, únicamente porque son antiguas, y hacer esto en momentos revolucionarios y progresistas para tu pueblo, para la historia de tu pueblo, es muy erróneo. Asimismo, permitir a los estudiantes golpear y denunciar a todos los viejos intelectuales y científicos, sin distinción, es muy erróneo. También, permitir a los estudiantes, como se está haciendo en China, manifestar una xenofobia horrorosa, es un gran error, que no tiene nada en común con el internacionalismo proletario, y es no saber trazar la línea de demarcación entre los pueblos del mundo por un lado, y el imperialismo y el capitalismo mundial, por el otro, entre lo que es progresista y lo que es reaccionario. (...) La cultura y la ciencia progresistas revisten una importancia universal y nosotros, en tanto que comunistas, apoyándonos en nuestra ciencia marxista-leninista, que es universal, no echamos abajo la cultura y la ciencia progresistas mundiales de los diversos países y pueblos». (Enver HoxhaSobre el culto a Mao; Reflexiones sobre China, Tomo I, 9 de agosto de 1966)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

lunes, 13 de abril de 2020

La lucha contra el «estalinismo»: pretexto para atacar los fundamentos del marxismo-leninismo; Vincent Gouysse, 2005

La visión de los eurocomunistas y la influencias de cada líder del eurocomunismo eran claras:

«Todos los revisionismos parten de un revisionismo anterior, y los revisionismos iniciales, parten del reformismo, del anarquismo, del socialismo utópico. Es por tanto una repetición continua de tesis ya combatidas antaño por los marxistas de la época de Marx y Engels, y por los marxista-leninistas de la época de Lenin hasta nuestros días. No significa por ello que a todos se les combata por igual y que sea sencillo desmontarlos, hay que saber diferenciar sus características específicas para saber refutarlos de forma correcta. (...) [Los líderes del eurocomunismo] habían surgido de las filas de los partidos marxista-leninistas, estos luego gustosamente aceptaron el revisionismo jruschovista porque les daba vía libre para desarrollar sus ideologías antistalinistas, y finalmente queriéndose distanciar del revisionismo soviético y su tutela plantearon tesis que reclamaban la posibilidad de elaborar una línea propia bajo el llamado «policentrismo». El contenido ideológico de cada partido eurocomunista era muy cercano al de la socialdemocracia: democracia parlamentaria burguesa, multipartidismo en el socialismo, economía mixta, y política exterior pro chovinista e imperialista. Este revisionismo acabó siendo la rama más descarada de todas. (...) Cada líder eurocomunista tendría cierta herencia y tendencia a emular a otros revisionismos pasados: el Partido Comunista Francés de Georges Marchais recuperando a Tito y Proudhon, el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo con sus desarrollos maoístas –Carrillo reconocería que se formó ideológicamente en tal revisionismo–, pero también un cierto trotskismo, y el Partido Comunista Italiano de Enrico Berlinguer con su apego a las ideas revisionistas de figuras de su partido del pasado como Palmiro Togliatti. El eurocomunismo buscaba alianza en todos los grupos de revisionistas sin distinción». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Pese a que la burguesía mantuvo grandes ilusiones sobre el papel a desempeñar por los eurocomunistas, pero pronto los fracasos electorales y el fraccionalismo interno hicieron que estos partidos se desintegraran hasta ser obligados a fusionarse con otras formaciones para poder sobrevivir, o hasta su liquidación absoluta. A consecuencia de ello, la burguesía tuvo que recurrir a fomentar directa o indirectamente otras corrientes revisionistas, y sobre todo, a reforzar su viejo as en la maga: las organizaciones socialdemócratas tradicionales. Esto no quita que de forma premeditada o espontánea, el eurocomunismo haya dejado huella en muchos movimientos oportunistas de corte ecléctico.

Dejamos al lector obras similares donde se critica al eurocomunismo y sus sucesores:

-Eurocomunismo es anticomunismo; Enver Hoxha, 1980

-El Partido del Trabajo de Albania sobre el tratamiento y la correcta solución de las contradicciones en la sociedad socialista; Ismail Lleshi, 1984

-El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», Equipo de Bitácora (M-L), 2013

-¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

-Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

El documento:

De izquierda a derecha: Robert Hue, Georges Marchais y Santiago Carrillo

«Expondremos principalmente, con la ayuda de las obras «Democracia», publicada en 1990 por Georges Marchais –secretario general del Partido Comunista Francés (PCF) desde 1972 hasta 1994– y «Comunismo: La Mutación», publicada en 1995 por Robert Hue –secretario general del PCF desde 1994 hasta 2001, luego presidente del PCF desde 2002–, el hecho de que a través del antiestalinismo, los revisionistas del PCF atacan en realidad al marxismo-leninismo. Estos no son ataques sobre detalles de la teoría marxista, sino sobre sus fundamentos mismos, ataques que conducen a la revisión total del marxismo en todos sus aspectos.

a) Ataques contra el materialismo dialéctico

«El «marxismo-leninismo», tal como lo reglamentó Stalin, es un sistema coherente, simplista y accesible. La dialéctica se halla reducida a unas pocas «leyes» universales. Todo se desarrolla bajo la tranquila seguridad de las «leyes de la naturaleza». Esta coherencia se combina con una fuerte preocupación por la «pedagogía de masas». (Robert Hue; Comunismo: La Mutación, 1995)

sábado, 11 de abril de 2020

Lenin criticando el izquerdismo de Bela Kun y hablando de la necesidad del trabajo comunista en los sindicatos


«Ciertamente he llegado en buen momento, en el momento del discurso de Bela Kun. He venido para combatir los puntos de vista de Bela Kun pues sé, con una total certeza, que si Bela Kun abre la boca es para defender a los izquierdistas. Y hubiese querido saber a quién iba a defender. Para el camarada Bela Kun el comunismo consiste en defender a los izquierdistas. Se equivoca. Hay que intervenir muy seriamente contra tal error. Hay que decir abiertamente que si todavía hay oportunistas en el Partido Comunista Francés (PCF) –y estoy seguro que los hay–, los izquierdistas cometen un error deseando mantenerse a la izquierda siguiendo el modelo de su amigo Bela Kun y de algunos camaradas franceses. El camarada Bela Kun considera que únicamente los oportunistas se equivocan pero, en realidad, los izquierdistas también se equivocan. (...) El camarada Bela Kun piensa que ser revolucionario significa defender a los izquierdistas dondequiera y en todo lugar. La preparación de la revolución en Francia, en uno de los países europeos más pujantes, no puede hacerse con cualquier partido.  La conquista de los sindicatos por los comunistas franceses, eso es lo que más me gusta. (...) Cuando miro el magnífico trabajo del PCF, cuando veo todas esas células formadas en los sindicatos y en otras organizaciones, digo: la victoria de la revolución está garantiza en Francia si los izquierdistas no hacen burradas. Y cuando se dice, como lo hace el camarada Bela Kun, que la sangre fría y la disciplina no están justificadas, eso es una burrada en el espíritu de los izquierdistas. He venido para decirles a los camaradas izquierdistas: si seguís tal consejo, mataréis al movimiento revolucionario como lo hizo Marat. No defiendo al PCF, no digo que sea un partido totalmente comunista. (...) Cuando las masas se aproximan a nosotros cada vez más, cuando avanzáis hacia la victoria, es necesario ganar los sindicatos. La mayoría de los sindicatos se prestarán magníficamente a la preparación, y si la obtenemos eso será una muy gran victoria. La democracia burguesa no vale ya nada y los sindicatos están hoy en día dominados por dirigentes burócratas de la Segunda Internacional y Media. En los sindicatos hay que conquistar en primer lugar una mayoría marxista sólida. Y entonces comenzaremos a hacer la revolución no a partir de los llamamientos del 1919 ni con la ayuda de las burradas de las que Bela Kun se ha hecho especialista sino con la lucha contra el oportunismo, contra las burradas que hacen los izquierdistas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso al Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista, previo al III Congreso de la Internacional Comunista, 17 de junio de 1921)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

viernes, 10 de abril de 2020

La contundente crítica de los comunistas australianos sobre el «arte» de Picasso...


«El Camarada Oldham nos dijo que Picasso «profesó a lo largo de toda su vida un profundo amor por la humanidad», y hace mención de sus trabajos tempranos, inspirados en la gente corriente, además de a su apoyo a las fuerzas democráticas en España y su participación en la resistencia francesa. ¿Pero esto qué tiene que ver con la cuestión principal? Está en desacuerdo con la afirmación de Derek Kartun según la cuál los Picasso «padecen de 40 años de mera experimentación con la forma, en la que los artistas más talentosos del mundo muestran con indulgencia su desesperación con el mundo en que se encuentran». Aún así dedica útilmente un espacio a [analizar] el efecto del capitalismo en el arte y el artista. Pero se excusa. No nos dice si está de acuerdo o no con Kartun en que, mientras que «la obra pictórica de Picasso refleja la agonía, el horror y el profundo movimiento de los tiempos en que vivimos. Es igualmente cierto que la pintura de Picasso apenas propone, o no lo hace en absoluto, la dirección hacia la que progresar». Sus protestas han sido negativas, y «apenas presenta una línea de su trabajo en que se hable del futuro con alegría o esperanza». Como dijo el Camarada Fox (Review, Nov. 1947), el hecho es que «la obra tardía de Picasso es oscura, las gente corriente no la comprende y –salvo contadas excepciones– no les inspira en su marcha hacia adelante», siendo que Picasso está –citando a D. Kartun– «desconectado de cualquier masa considerable del pueblo». Un artista que no sea entendido por la gente corriente, que no la atrae, no es un gran artista. Un artista desligado de una masa considerable de gente es un mal artista. Un pintor cuya obra nadie entiende –especulaciones aparte– no es un artista. (...) El Camarada Mortier dice que (Review, Feb. '48) tiene razón al demandar que el arte tenga significado. Que aquéllo que carece del mismo no sea considerado como arte, aunque sea un medio empleado por los artistas. Sin embargo, incluso la ilustración de Oldham tiene algún significado, placentero pero, muy seguramente, soporífero; lo así llamado «escapista». Por ello no es un arte para el pueblo, para marchar por el camino hacia adelante; por ello no es bueno en el sentido de que sea deseable para el pueblo –aunque la obra sea inteligente–. Pese a esto, el arte-entretenimiento como este puede jugar un rol progresista si es recreativo, estimulante y no adormecedor –salvo que se necesite dormir–. La definición de arte presentada por el camarada Oldham es una definición limitada; es una definición propia de un arquitecto y la ilustración de la silla es muy válida para servir a semejante definición limitada. El camarada Mortier parece rechazar por entero semejante definición y se muestra confuso en relación al valor de uso y al objeto del arte. No percibe los dos aspectos del valor de uso de algunos productos artísticos. Una casa, un lugar donde vivir y su apariencia, interna y externa. La ilustración de las sillas de Oldham.  Una simple caja puede ser un asiento, una silla puede diferir poco de una caja, una silla puede ser cómoda, pero fea, o tener todas las cualidades en orden, incluyendo una bonita apariencia. La calidad artística de muchos productos puede diferenciarse de su simple cualidad como útil. El camarada Oldham quiere que aceptemos al artista que acude a la lucha de clases, que se une al partido comunista, así como aceptamos a cualquier otro artesano especializado a quien no le pedimos que construya el esto o el aquello comunista. ¡Claro! Pero nosotros esperamos del carpintero construya una casa habitable y comprensible, etc. Queremos sillas que sean bonitas así como también sólidas y cómodas. ¿Podemos tolerar la mala conducta de un miembro del partido, de un sindicalista, de un antifascista? ¡No! Anhelamos la corrección. ¿Toleramos el mal trabajo de un artesano porque tenga un carnet del partido? ¡No! No ponemos un cierto listón en el nivel mínimo de técnica para la admisión de los miembros, pero consideramos que en todo caso deberían luchar por convertirse en hábiles artesanos. Mas el paralelismo entre la figura del artesano y la del artista es limitado. El artista es más que un artesano: es un ideólogo –sea o no consciente de ello–. Puede ser hábil pero reaccionario, o puede ser menos hábil, que produzca menos ideas, pero que luche por el pueblo. Este último tipo conseguirá generar ideas de modo más prolífico al estudiar el marxismo-leninismo, al inmiscuirse en la lucha actual del campo antiimperialista, democrático y en pugna por la paz, y gracias a su inspiración en todo esto y a su constante puesta en práctica artística, conseguirá asimismo ser un artista mucho más hábil». (Jack Miles; Arte para el pueblo, 1948)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Sobre Picasso, su militancia y su técnica artística, ya escribimos:

jueves, 9 de abril de 2020

Jamás hay que confundir en la cultura nacional lo popular y progresista de lo reaccionario


«En cada cultura nacional existen, aunque no estén desarrollados, elementos de cultura democrática y socialista, pues en cada nación hay una masa trabajadora y explotada, cuyas condiciones de vida engendran inevitablemente una ideología democrática y socialista. Pero en cada nación existe asimismo una cultura burguesa –y, además, en la mayoría de los casos, ultrarreaccionaria y clerical–, y no simplemente en forma de «elementos», sino como cultura dominante. Por eso, la «cultura nacional» en general es la cultura de los terratenientes, de los curas y de la burguesía. (…) Al lanzar la consigna de «cultura internacional de la democracia y del movimiento obrero mundial», tomamos de cada cultura nacional sólo sus elementos democráticos y socialistas, y los tomamos única y exclusivamente como contrapeso a la cultura burguesa y al nacionalismo burgués de cada nación. Ningún demócrata, y con mayor razón ningún marxista, niega la igualdad de derechos de los idiomas o la necesidad de polemizar en el idioma propio con la burguesía «propia» y de propagar las ideas anticlericales o antiburguesas entre los campesinos y los pequeños burgueses «propios». (…) Quien defiende la consigna de la cultura nacional no tiene cabida entre los marxistas, su lugar está entre los filisteos nacionalistas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Notas críticas sobre la cuestión nacional, 1913)

miércoles, 8 de abril de 2020

Hoxha hablando sobre los científicos religiosos que han pasado a la historia...


«Para estudiar los procesos físicos y químicos de cuerpos y materias diversas, es imprescindible que nuestros científicos, ingenieros, agronómos, etc., tengan una concepción cabal y profunda del mundo en su conjunto. Podría continuar insistiendo en la necesidad, de que el escritor y el artista conozcan las leyes de desarrollo del pensamiento, los procesos psíquicos del ser humano, el papel de las condiciones de vida materiales en la formación de las ideas de los personajes que crean en sus obras. (...) Hay en el mundo ignorantes y reaccionarios que pretenden que nosotros los comunistas queremos atribuir al marxismo-leninismo también las obras de aquellos científicos viejos y nuevos que no sabían ni saben qué es el marxismo-leninismo, que no son marxistas, siendo algunos de ellos hasta adversarios de esta ideología. Eso no es en absoluto verdad. No se trata de apropiarse de las obras de éste o de aquél científico, nacido en tal o cual país, hijo de éste o de aquél pueblo. Pero es un hecho que ni Descartes ni Pavlov, ni el jansenista Pascal ni el científico Bogomoletz, ni otros miles y miles de científicos renombrados de todos los tiempos, son conocidos por la humanidad porque iban a la iglesia o porque hubieran rezado alguna vez a dios, sino por sus obras racionales, progresistas, materialistas, anticlericales, antimísticas. Su método en general, en ciertos aspectos, ha sido dialéctico, mas, sin embargo, no tan perfecto como nos lo proporciona el marxismo-leninismo. La doctrina marxista-leninista es el summum de la ciencia materialista y del desarrollo de la sociedad humana; es la síntesis de todo el desarrollo anterior de la filosofía y de manera general, del pensamiento creador de la humanidad; es la síntesis de todo lo racional y progresista que en todas las épocas y en diversas formas ha luchado contra las supersticiones, la magia, el misticismo, la ignorancia, la opresión moral y material de los hombres. Actualmente esta doctrina se ha convertido en faro que ilumina el camino de los pueblos hacia el socialismo y el comunismo. Por eso hoy, cuando existe una ciencia hasta tal punto completa como el marxismo-leninismo, que nos proporciona la correcta concepción materialista sobre el mundo y el mejor método científico, el método dialéctico marxista, es imperdonable que nuestros científicos y especialistas no la utilicen en beneficio de sus estudios en todos los terrenos, y, a nadie debe darle vergüenza comenzar el estudio inclusive desde las primeras nociones del marxismo-leninismo o, cuando no sepa alguna que otra cuestión, consultar a algún especialista en la materia, sin importarle si es más joven que él. En aras de la causa del Partido y del pueblo, cada uno de nosotros está dispuesto a soportar esta «vergüenza». (Enver Hoxha; Nuestra intelectualidad crece y se desarrolla en el seno del pueblo; Extractos del discurso pronunciado en el encuentro con los representantes de la intelectualidad de la capita, 25 de octubre de 1962)

martes, 7 de abril de 2020

Los bolcheviques y su punto de vista sobre la federación como solución en la cuestión nacional


«En el libro de Lenin «El Estado y la revolución» de agosto de 1917, el partido, en la persona de Lenin, da el primer paso serio hacia el reconocimiento de la admisibilidad de la federación como forma transitoria «hacia una república centralizada». (…) Esta evolución del punto de vista de nuestro partido en cuanto a la federación estatal obedece a tres causas. Primera causa: al estallar la Revolución de Octubre, muchas nacionalidades de Rusia se encontraban, de hecho, completamente separadas y aisladas unas de otras, y por ello la federación resultó ser un paso adelante para acercar, para unir a las aisladas masas trabajadoras de esas nacionalidades. Segunda causa: las formas mismas de federación que se perfilaron en el proceso de la construcción del régimen soviético no resultaron ser, ni mucho menos, tan contradictorias a los objetivos del acercamiento económico de las masas trabajadoras de las nacionalidades de Rusia como lo pareciera en un principio; más aún, resultó que no contradecían en absoluto a estos objetivos, como lo ha demostrado posteriormente la práctica. Tercera causa: el peso específico del movimiento nacional resultó ser mucho mayor y el camino hacia la unión de las naciones mucho más complejo de lo que pareciera antes, en el período anterior a la guerra o en el período precedente a la Revolución de Octubre». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Notas a la obra: Contra el federalismo de 1917, 1924)

domingo, 5 de abril de 2020

Aunque el materialismo histórico tenga una base sólida, no significa que ya no le quede nada por hacer...


«Si después de esto se puede decir que el materialismo histórico posee ya una base sólida e inconmovible, no queda dicho con ello, ni mucho menos, que todos los resultados por él obtenidos son incontrovertibles, ni tampoco, que ya no le queda nada por hacer. Cuando el materialismo es utilizado impropiamente como un cartabón –y también esto ha ocurrido, conduce a errores semejantes a cualquier cartabón utilizado en la consideración de la historia, y aun cuando se lo aplique correctamente como método, las diferencias en el talento y en la formación de aquellos que lo apliquen, o las diferencias en el género y en el volumen del material del que se dispone, llevarán a diferencias en la concepción. Lo cual resulta totalmente evidente, ya que en el ámbito de las ciencias históricas no es en absoluto posible llevar a cabo una prueba matemática exacta, y quien crea poder rebatir el método materialista de la investigación histórica por tales «contradicciones» no debe ser perturbado en su juego. Las «contradicciones» de esta especie sólo serán motivo, para las personas razonables para examinar quién, entre los investigadores que se contradicen, ha llevado a cabo una investigación más exacta y detenida, y de ese modo, precisamente a partir de tales «contradicciones», el método obtendrá mayor claridad y seguridad, tanto en su manipulación como en sus resultados». (Franz Mehring; Sobre el materialismo histórico y otros escritos filosóficos, 1893)