jueves, 30 de noviembre de 2017

¿Qué presentaba el trotskismo históricamente? Las vacilaciones personales de una figura oportunista


«Consideramos a Mártov como uno de los líderes del liquidacionismo, tanto o más peligroso cuanto más «hábilmente» defiende con frases casi marxistas a los liquidadores. Pero Mártov expone abiertamente las concepciones que imprimieron su sello a las corrientes enteras del movimiento obrero de masas de 1903-1910. En cambio Trotski, representa únicamente sus vacilaciones personales y nada más. En 1903 fue menchevique; abandonó el menchevismo en 1904; volvió al menchevismo en 1905, haciendo gala de una fraseología ultrarrevolucionaria; en 1906, se apartó de nuevo; a finales de 1906 defendió los acuerdos electorales con los kadetes –es decir, en los hechos estuvo otra vez con los mencheiques–; y, en la primera de 1907 dijo en el Congreso de Londres que divergía de Rosa Luxemburgo más sobre «matices individuales que ideas sobre tendencias políticas». Trotski plagia hoy el bagaje ideológico de una fracción, mañana de otra, y, como consecuencia, se proclama ubicado por encima de ambas fracciones. En teoría Trotski no está de acuerdo en ningún punto con los liquidadores y los otzovistas, pero en la práctica, está en un todo de acuerdo de los Golos y lo de «Vperiod». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Sentido historico de la lucha interna del partido de Rusia, 1910)

El terrorismo espontaneista de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El tipo de ideario del PCE (r)/GRAPO no era marxista, sino en el mejor de los casos algunos de sus miembros se sentían atraídos por el marxismo, mientras lejos de rechazar, arrastraban un cúmulo de ideas comunes al trotskismo y el anarquismo:

«Junto con las desviaciones oportunistas de derecha, también hubo signos de desviaciones «izquierdas» en la Komintern. Las últimas desviaciones encontraron su expresión en una tendencia a ignorar el lema de ganarse a las masas. Los sectarios de «izquierda» se imaginaron los partidos comunistas como partidos de una minoría terrorista que son capaces de llevar a las masas a la lucha en cualquier momento dado cuando ellos así lo deseen. Esto también dio lugar a una actitud negativa hacia trabajar en los sindicatos reformistas». (N. Popov; Resumen de la historia del Partido Comunista de la Unión Soviética, 1935)

Esto le viene como anillo al dedo a la organización a la que estamos aludiendo. Un espontaneísmo con aventurerismo que se mezclaba con la falta de organización de las masas.

martes, 28 de noviembre de 2017

Las vías en la lucha contra el revisionismo y la consecución de la unidad de los comunistas; Vincet Gouysse, 2004

Este capítulo nos parece de los más acertados de todo el documento pese a su brevedad, y es uno de los trozos que se hace extrapolable sin posible excusa para la aplicación propia de cualquier organización o individuo marxista-leninista. Aquí el autor, nos explica las técnicas de la burguesía para demonizar o silenciar el marxismo-leninismo y sus figuras, tras un gran análisis corto, se explica de donde nace el revisionismo en sí, y se explica que no toda rama del revisionismo se puede combatir igual, por lo que la estrategia a trazar de los marxista-leninistas debe de ser cuidadosa para que la crítica hacía estas variantes de la ideología burguesía pequeño burguesa sea lo más letal posible, persuadiendo pues al receptor, para que reciba tal exposición sobre el revisionismo y sus deficiencias. 

También se explica un axioma generalizado: para formar el partido del proletariado se debe cimentar sobre la unidad ideológica, la unidad organizativa es derivación de la ideológica y no al revés, esto significa que lo primero de todo no es que se deban juntar sin más diversos sujetos que se autonominan «comunistas» forman una organización y luego establecer la línea a seguir de su «comunismo», sino que se debe deslindar las divergencias y demostrar en la praxis que todos los sujetos siguen la misma línea ideológica y que hay posibilidad de unión para desarrollar en común un trabajo teórico-práctico que de pie a un partido (con todo lo que ello conlleva), a partir de ahí, con ello se puede trabajar realmente para popularizar la línea de la nueva organización, para ganarse a las masas; solo de esta forma la famosa unidad organizativa podrá ser efectiva y no coercitiva o directamente un mito, pues habrá como tal una organización y no un caudillo o en su defecto un crisol de líneas y fracciones. Por tanto para que haya unidad  dentro del partido debe haber una unidad ideológica, y esta debe de estar basada en la doctrina del marxismo-leninismo, que en el caso del partido regirá el centralismo democrático para su organización, esto da per se una lucha irreconciliable contra toda ideología ajena, incluyendo en este panel a cualquier rama del tronco revisionista, ya que si alguna corriente penetra alterará el centralismo democrático y por tanto el posible desarrollo de la popularización del programa, consignas, y luchas de los comunistas. 

Con ello queda visto que «Materializar un partido» no es cosa de un día, una semana o un año. Deben darse unas condiciones que están ausentes en muchos países por falta de unidad entre los revolucionarios, falta de conocimientos teóricos y falta de experiencia. Lo que sí abunda y nos encontramos a diario cuando no se han entendido estos axiomas, son organizaciones que nacen apresuradamente para perecer en un breve lapso de tiempo; organizaciones que degeneran rápido y viven a cuestas de las subvenciones del Estado o que simplemente son plataformas que sirven para que los jefes se enriquezcan con las cuotas y donaciones de sus militantes.

Es por ello que ya hablamos de las: 
«Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina».

El documento:


«En su lucha contra el marxismo-leninismo, la burguesía dispone de dos armas principales que utiliza conjuntamente: de una parte la calumnia, por otra parte la del silencio. Así en el caso de que un revolucionario auténtico haya practicado una la lucha de clases consecuente y haya atraído el odio de los medios reaccionarios: o se lleva a cabo una demonización contra él en la medida de lo posible, o si no se intentará ocultar toda su obra. En el caso de Stalin que fue una figura a la cabeza de un país inmenso era difícil de ignorar, aquí entonces, el arma de la calumnia fue preponderante, mientras que en el caso de Enver Hoxha a la cabeza de la pequeña Albania socialista, la estrategia burguesa prefirió el empleo del silencio como arma. Externamente a estas dos armas, la burguesía también no vacila en hacer a ciertos revolucionarios auténticos en los iconos inofensivos cuando éstos desaparecieron hace tiempo, se trata entonces de tratar de esterilizar su obra «reactualizándolo» con el fin de vaciarlo de su contenido revolucionario, y es ahí donde entra el principal trabajo de las principales corrientes revisionistas que por esencia deben ataviarse con vestido del marxismo. Esto es particularmente flagrante para Marx, Engels y Lenin. Todos los medios son buenos para denigrar el marxismo-leninismo e intentar sustituirle por las teorías revisionistas y aliadas de la burguesía que navegan en contra de la revolución.

domingo, 26 de noviembre de 2017

El revisionismo eurocomunista; Enver Hoxha, 1981

Revista del PCE carrillista en la época en que se sucedieron las publicaciones sobre la vigencia o no del leninismo, finalmente en el congreso del 1978 el partido decidió retirar el término leninista dentro de sus principios

«Cuanto más se profundizan las contradicciones del capitalismo y del imperialismo y se aproxima la ola de la revolución, tanto más se descubre la catadura antimarxista y contrarrevolucionaria de la otra corriente revisionista, el eurocomunismo.

El eurocomunismo es producto de la degeneración de los partidos comunistas que emprendieron el camino del revisionismo, de la división producida en el campo revisionista, como resultado del predominio que adquirió en su seno el nacionalismo burgués.

Es la ideología de la aristocracia obrera alimentada con migajas de las ganancias de la burguesía. El eurocomunismo, la más pura ideología del reformismo burgués, juega el papel de «quinta columna» en el seno del movimiento obrero.

Los eurocomunistas, que figuraron entre los más ardientes adeptos de la campaña contra Stalin, para volver supuestamente a Lenin, se han unido ahora abiertamente con todo el coro de la burguesía y los socialdemócratas para atacar a Lenin y al leninismo. El mismo término «eurocomunismo» es expresión del alejamiento del marxismo-leninismo, de la negación de las leyes generales de la revolución y de la construcción de la sociedad socialista.

Los eurocomunistas han desenterrado y vuelto a poner en circulación las viejas teorías oportunistas de Lasalle, Bernstein, Kautsky y de la II Internacional, proclamando que son la última palabra del desarrollo creador del marxismo en nuestros días. El ataque frontal y abierto desde posiciones anticomunistas contra las enseñanzas fundamentales del marxismo-leninismo es la conclusión lógica de todo el revisionismo moderno, de todas sus corrientes.

Las prédicas de los eurocomunistas sobre el Estado capitalista supraclasista, sobre la democracia para todos, sobre el camino pacífico, parlamentario, democrático hacia el socialismo, sobre las reformas estructurales en el marco de la Constitución burguesa, etc., tienen un solo objetivo: sabotear la revolución, defender y perpetuar el orden capitalista. Cuando los revisionistas italianos, franceses y españoles hablan de «compromiso histórico», de «bloque histórico de la izquierda», etc., o cuando luchan por formar parte de los gobiernos burgueses, lo hacen no para arrebatar el Poder a la burguesía, no para liquidar el orden capitalista, sino para defenderlo de la revolución y para asumir ellos mismos la administración de los asuntos de la burguesía. Pretenden sustituir en ese papel a la socialdemocracia, comprometida y desacreditada ya ante las masas como servidora descarada de la burguesía.

A la vez que embellecen al capitalismo, los eurocomunistas manifiestan una abierta hostilidad hacia el socialismo. Según ellos, ni ha existido ni existe hasta hoy ningún socialismo verdadero. Para ellos, el «verdadero socialismo» es el que han inventado ellos mismos, el llamado «socialismo democrático», «socialismo pluralista» o «tercera vía».

El «socialismo» imaginado por los eurocomunistas es un socialismo sin dictadura del proletariado, sin dirección exclusiva del partido comunista, sin teoría marxista-leninista. En ese socialismo el Poder será de todas las clases, accederán a la dirección diversos partidos según los votos que obtengan en las elecciones, la ideología marxista convivirá con todas las demás ideologías burguesas, pequeño burguesas y religiosas. En el socialismo de los eurocomunistas existirán diversas formas de la economía, la propiedad socializada y la iniciativa privada, los capitales imperialistas y las multinacionales.

Así pues, en esa sociedad calificada de pluralista se entrelazarán y convivirán en paz y plena armonía clases, partidos, ideologías, distintos tipos de propiedad, elementos socialistas y capitalistas en la economía y en la política, en la base y en la superestructura, en toda la vida de la sociedad. Pero una sociedad así, una mezcla capitalista-socialista ni ha existido ni puede existir jamás. Únicamente puede existir en la imaginación de los eurocomunistas. El socialismo y el capitalismo son dos órdenes sociales que se excluyen mutuamente. La nueva sociedad predicada por los eurocomunistas no es más que la actual sociedad capitalista barnizada con un baño socialista.

El surgimiento del eurocomunismo fue anunciado con gran ruido por la burguesía, que se forjó ilusiones de que su ideología reformista eclipsaría la ideología revolucionaria del marxismo-leninismo. Esperaba que el eurocomunismo alcanzaría una gran difusión y se convertiría en una bandera que uniría a todos los revisionistas, del Oeste y del Este. Pero el fracaso fue rotundo. En los propios partidos eurocomunistas proliferaron las fracciones y divisiones; entre los diversos partidos eurocomunistas comenzó la lucha por el liderazgo. Las disputas y las divergencias con el resto de los partidos revisionistas pasaron a ser aún mayores. El partido de Georges Marchais abandonó el campo eurocomunista y se aproxima cada vez más a los revisionistas soviéticos. El Partido Comunista de España se ha dividido en diversas fracciones, en eurocomunistas ortodoxos y heréticos, en prosoviéticos y antisoviéticos. Por su parte el partido de Enrico Berlinguer está atravesando una grave crisis ideológica y política. Y lo que es más importante, los partidos eurocomunistas han perdido gran parte de la influencia que tenían entre las masas, cosa que puede verse en sus sucesivas derrotas en las elecciones, a las que consideran su caballo de batalla». (Enver HoxhaLa lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual; VIº capítulo del Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

sábado, 25 de noviembre de 2017

Stalin contra el intento de barnizar el leninismo de trotskismo y suplantar el leninismo por el trotskismo


«¿En qué consiste el principal pecado de la oposición, determinante de la bancarrota de su política? El principal pecado de la oposición consiste en que ha intentado, intenta e intentará todavía barnizar el leninismo de trotskismo y suplantar el leninismo por el trotskismo. (...) ¿En qué consiste la tarea fundamental del actual bloque unificado que encabeza Trotski? En hacer pasar, poco a poco e insensiblemente, el Partido del cauce del leninismo al del trotskismo. Tal es el principal pecado de la oposición. Ahora bien, el Partido quiere seguir siendo un partido leninista. Es natural que el Partido haya vuelto la espalda a la oposición, levantando más y más la bandera del leninismo. Por eso, hombres que ayer fueron líderes del Partido se han convertido hoy en apostatas.

La oposición cree «explicar» su derrota invocando lo personal, la rudeza de Stalin. (...) Eso es charlatanería, y no explicación. Trotski viene luchando contra el leninismo desde 1904. Desde 1904 hasta la revolución de febrero de 1917, Trotski mariposeó constantemente alrededor de los mencheviques, al tiempo que sostenía una lucha desesperada contra el Partido de Lenin. En aquel período, Trotski sufrió toda una serie de derrotas, que le infligió el Partido de Lenin. ¿Por qué? ¿Quizá se debiera a la rudeza de Stalin? Pero Stalin no era entonces secretario del C.C., se hallaba muy lejos del extranjero, luchando en la clandestinidad contra el zarismo, mientras que la lucha entre Trotski y Lenin se desarrollaba en el extranjero. ¿A qué viene, pues, la rudeza de Stalin?

Desde la Revolución de Octubre hasta 1922, Trotski, militando ya en el Partido Bolchevique, realizó dos «grandiosas» intentonas contra Lenin y su Partido: en 1918, en el problema de la paz de Brest-Litovsk, y en 1921, en el problema de los sindicatos. Las dos intentonas terminaron con la derrota de Trotski. ¿Por qué? ¿Quizá tenga la culpa la rudeza de Stalin? Pero Stalin todavía no era secretario del C.C., secretarios eran entonces trotskistas de todos conocidos. ¿A qué viene, pues, la rudeza de Stalin? Más tarde, el Partido sufrió toda una serie de nuevas intentonas de Trotski (1923, 1924, 1926 y 1927), que fueron terminando con nuevas derrotas de Trotski.

¿No indica todo esto claramente que la lucha de Trotski contra el Partido leninista tiene raíces lejanas, profundas, históricas? ¿No indica todo esto claramente que la actual lucha del Partido contra el trotskismo es la continuación de la lucha que sostuvo el Partido, bajo la dirección de Lenin, desde 1904?

¿No indica todo esto claramente que los intentos de los trotskistas de suplantar el leninismo por el trotskismo son la causa fundamental del fracaso y de la bancarrota de toda la línea de la oposición?

Nuestro Partido nació y creció en la tempestad de las batallas revolucionarias. No es un partido que naciera en un período de desarrollo pacífico. Precisamente por esto está lleno de tradiciones revolucionarias y exento de todo fetichismo por sus líderes. Plejánov fue en un tiempo el hombre más popular del Partido. Todavía más: fue un fundador del Partido y su popularidad no admite parangón con la de Trotski o Zinóviev. Y, pese a todo, el Partido le volvió la espalda en cuanto Plejánov comenzó a apartarse del marxismo hacia el oportunismo. ¿Qué tiene de sorprendente que hombres no tan «grandes» –como Trotski y Zinóviev– se vean a la cola del Partido cuando han comenzado a desviarse del leninismo?». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; La oposición trotskista, antes y ahora; Discurso en la reunión del Pleno conjunto del C.C. y de la C.C.C. del P.C.(b) de la URSS, 23 de octubre de 1927)

Anotación de Bitácora (M-L):

La defensa de Stalin de los principios del marxismo-leninismo frente al intento trotskista de vender su mercancía como leninismo, fue un gran hito histórico, fue el mismo dilema que se presentó después cuando otros oportunistas intentaron lo mismo en años venideros. Solo hay que echar la vista atrás y ver como los maoístas primero alegaban que el pensamiento-guía del partido es la adaptación del marxismo-leninismo a las peculiaridades del país, o lo que era lo mismo en China, declarar que el «pensamiento Mao Zedong» no era distinto al marxismo-leninismo sino la adaptación de este último a China, y de ahí, pasar a decir tras la muerte de Stalin, que si bien su pensamiento-guía tiene relación, nexos, con el marxismo-leninismo, este es un nuevo pensamiento, original, que había desarrollado y superado al marxismo-leninismo, formando una doctrina superior, y que incluso la figura de la nueva doctrina rectora, era superior a todas las precedentes en el marxismo-leninismo. En el caso del titoismo, el juche o el eurocomunismo ha sido similar. Las propias ramas del trotskismo y sus líderes en años venideros dirían que los aportes de Trotski superaban en demasía a los de Lenin, proclamándole «verdadero inspirador» de la Revolución de Octubre y el «marxista más grande del siglo XX». Por tanto todos los oportunistas que quieren conjugar estas ideologías antimarxistas con las figuras centrales del marxismo deben ser considerados como gente inmadura o en su defecto charlatanes oportunistas de marcado carácter ecléctico.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Reflejos de cantonalismo en Reconstrucción Comunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Sátira española sobre los problemas de cantonalismo en el gobierno de Pi y Margall en el siglo XIX

«En los documentos de Reconstrucción Comunista (RC) se ponen siempre un par de frases contra el cantonalismo que son un copia y pega de las citas de las obras de las figuras marxistas más destacadas, como hicieron en su panfleto:

«El cantonalismo es un problema común en el desarrollo del partido, ante el cual hay que tener una vigilancia continua». (Juan Mesana, Tomás Garante y Julio Moreno; Compendio de textos sobre el partido, 2017)

Pero de nuevo, no aplican nada de lo que dicen apoyar, y este problema sale a flote como tantos otros pese a que juran y perjuran que lo combaten.

Sabemos que algunos de nuestros lectores no pueden estar familiarizados con el término cantonalismo. ¿A qué se refiere esta desviación? Básicamente a que cada Comité Regional, e incluso dentro de ellos, cada célula «barra para su parcela», es un reflejo del individualismo pequeño burgués, muchas veces estas organizaciones de un partido actúan como los círculos de organizaciones no partidistas que compiten entre sí, la vocación de sus líderes por buscar reconocimiento e independencia de las directrices superiores con las que no concuerdan recuerda al espíritu de las sectas políticas. Bajo esta estructura gremial, la constitución del partido comunista como tal es imposible.

Reconstrucción Comunista (RC) tiene bastante de esto, sobre todo porque su organización basada en el culto mesiánico al líder, no puede aspirar a otra cosa. Felipe, el propio ex Secretario de Organización de RC hasta 2016, al desvelar la estructura organizativa, nos comentaba:

«Felipe: Regiones «cool» y regiones olvidadas: Dentro de RC, para Roberto había dos tipos de territorios, siempre por detrás de Madrid y sus problemas y circunstancias personales. Los «guays», Bilbao, Barcelona y Valencia, y los «pringados» y los «frikis», Mallorca, Cuenca, Galicia y Andalucía. Si los militantes de RC de todas estas zonas llegan a leer esto, se sorprenderán, pero esto es solo la punta del iceberg, cualquiera que conozca la forma en la que habla Roberto de sus «camaradas», sabe o lo sabrá pronto, que te «coleguea» cara a cara y por detrás es un completo Judas. ¿Como hacía esta división de territorios? Fácil, se establecía con un baremo muy sencillo; ¡en base a cuántos amigos tenía Roberto en cada sitio y de cuántos iba a poder disfrutar en cada sitio! Pero por supuesto también el aspecto sexual, pues RC era su harén particular, si en x territorios había muchas amantes o examantes, o futuros fichajes, lo ponía como ejemplo a seguir aunque fuese un desastre. Esta división creaba un desajuste enorme en cuanto a formación y conocimientos de asuntos de la organización entre los territorios «conectados a Madrid» y los «olvidados», lo cual facilitaba que Roberto insistiera constantemente en lo «frikis», «vagos», «indisciplinados» y «analfabetos» que eran los militantes de los territorios «olvidados». Graciosamente algunos de los elementos que hoy mantienen una defensa totalmente fanática y pueril de Roberto son los mismos a los que ponía verde como militantes, a los que acusaba de que su territorio daba «vergüenza». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Otra persona que ostentó grandes cargos dentro de la organización diría:

«Itxasne: Regionalismo/cantonalismo: Llevaba demasiado tiempo soportando la mentalidad cantonalista de Roberto, que imponía cualquier acontecimiento, problema, iniciativa política, etc., relacionado con Madrid a, en mi caso, cualquier caso relacionado con Valencia. Llegaba, incluso, a competir estúpidamente: «nosotros tenemos más «me gusta» que vosotros en la página de Facebook», «nosotros hemos hecho un acto más grande que el vuestro», «nosotros tenemos 50 militantes y vosotros 30», «nosotros vamos a llevar a más gente a la escuela de formación que vosotros», eran frases recurrentes y constantes en mis conversaciones semanales con Roberto como responsable política de Valencia. Claras muestras de lo que ese «nosotros» significaba para Roberto: su visión distorsionada y antileninista de Partido, donde veía más un reino de taifas que se disputaban la hegemonía que un partido con una sola dirección y una sola línea política y estratégica. Quizá debería revisarse las desviaciones derechistas que todavía no ha logrado pulir a raíz de su paso por las juventudes del PCE y del PCPE». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Ese es el patetismo de RC, competir entre sus propios Comités Regionales y con otras organizaciones por ver quién tiene más «me gusta» en las redes sociales.

Elena Ódena –una de las grandes figuras marxista-leninistas de España– nos define los defectos del cantonalismo de una forma que coinciden plenamente con las actitudes de Roberto Vaquero: 1) el cantonalismo es subproducto del liberalismo; 2) el cantonalismo es la consecuencia de una comprensión formal de la necesidad de organizar el partido por el centralismo democrático; 3) el cantonalismo impide regular el funcionamiento del partido y pervierte sus bases democráticas, teniendo el mismo efecto cuando se trata de colaborar y coordinarse con el resto de partidos marxista-leninistas del extranjero; 4) el cantonalismo supone el pasar por encima de las directrices de los acuerdos de los camaradas y del ejercicio de la dirección colectiva, acaparando competencias ajenas; 5) el cantonalismo se produce por grandes dosis de subjetivismo y egocentrismo:

«Una de las manifestaciones relativamente frecuentes del liberalismo en nuestras condiciones de trabajo y lucha, es el «cantonalismo» y el «espíritu independentista». El «espíritu cantonalista» e «independentista» suele ser causa, cuando no se rectifica a tiempo, de graves problemas de desfases, desenfoques y de una aplicación deformada de las directrices y de la política general del Partido en todos los terrenos. Como en todos los demás casos, esta manifestación específica del liberalismo tiene, por supuesto, una base ideológica cuya raíz es el menosprecio del centralismo democrático o la incomprensión de su importancia como base organizativa imprescindible para un partido comunista pueda desempeñar su papel dirigente de la revolución a escala nacional, y asumir también responsabilidades a escala internacional en el seno del Movimiento Comunista Internacional –marxista-leninista–. El «cantonalismo» suele justificarse consciente o inconscientemente confundiendo el espíritu creador, de iniciativa, que todo comité, órgano de dirección y cuadro del Partido deben aplicar en su labor, con una interpretación totalmente subjetiva, parcial o local, de la necesidad de ejecutar o de dedicar esfuerzos a las tareas señaladas, o aplicando la política y las tareas del Partido tal como las entienden en el plano concreto donde se encuentran, sin tener en cuenta que cuando la Dirección Nacional marca unas tareas determinadas, traza una política, lo hace en función de unas necesidades y una situación general de la lucha. (...) De manera concreta, el espíritu «independentista» suele darse por lo general en camaradas responsables a distinto nivel que aceptan mal o resienten como una intromisión el control, las orientaciones o las críticas de camaradas de organismos de dirección superiores. En estos casos el fondo ideológico es el mismo que el del «cantonalismo», es decir, piensan, menospreciando el centralismo democrático, que ellos conocen mejor que nadie la situación –lo que por lo general no suele ser verdad–». (Elena Ódena; Contra el liberalismo (III), 1975) (Equipo de Bitácora (M-L)Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

jueves, 23 de noviembre de 2017

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo: la cuestión de la construcción europea; Vincent Gouysse, 2004

Como habíamos ya señalado en una publicación reciente de Enver Hoxha «Alineamiento antimarxista» de 1971 sobre el apoyo de China a la Comunidad Económica Europea –el precedente de la actual Unión Europea– también llamado Mercado Común Europeo, no tenemos mucho más que añadir a la introducción que ya realizamos al documento, para que el lector entienda el contexto. Sólo recordar como hace el autor aquí, que era una más que probable normal evolución del revisionismo chino al presentar la «teoría de los tres mundos» a inicios de los años 70.

En esta parte del documento, Vincent Gouysse explica las diferencias entre la postura albanesa –de rechazo– a la Comunidad Económica Europea, y la postura china –a favor de la misma Comunidad Económica Europea–:

«Los chinos apoyan la OTAN, el Mercado Común y la «Europa Unida». Nosotros estamos en contra de tales actitudes y consideramos que no son marxista-leninistas. Todos esos tratados y organismos no son más que instrumentos en manos del imperialismo norteamericano y de los demás países imperialistas, y los  utilizan para oprimir a los pueblos y lanzarlos a una tercera guerra mundial por la hegemonía. De la misma naturaleza son el Pacto de Varsovia, la «Comunidad Socialista» y el COMECON. Esas dos agrupaciones y comunidades deben ser combatidas con el mayor rigor. En su tiempo, Lenin desenmascaró, denunció y combatió enérgicamente tales organismos de la burguesía capitalista. Los chinos convierten en amigos suyos a cualquier Estado, a cualquier persona, da lo mismo si es trotskista, titista o chiang-kaichista, con tal de que digan «estoy en contra de los soviéticos». Por nuestra parte estamos en contra de dicho principio. Sabemos profundizar las contradicciones existentes entre los enemigos del socialismo y las profundizamos en la medida de lo que podemos, pero ante todo defendemos los principios. Nosotros llamamos a las cosas por su nombre». (Enver Hoxha; La presión económica china ha comenzado ha sentirse fuerte, pero no nos doblegaremos jamás; Reflexiones sobre China, Tomo II, 17 de junio de 1975)

Es por ello, más que justo que se dijera desde la parte albanesa sobre la parte china que:

«Hoy los chinos, cuando se pronuncian por la defensa de la «Europa Unida», actúan del mismo modo que la II Internacional. Instigan la futura guerra nuclear que las dos superpotencias quieren desatar, y a pesar de que esta guerra entre las dos superpotencias sólo puede tener un carácter imperialista, hacen llamamientos «patrióticos» a los pueblos de Europa Occidental y a su proletariado, para que dejen de lado las «pequeñas cosas» que los oponen a la burguesía –y estas «pequeñas cosas» son la opresión, el hambre, las huelgas, los asesinatos, el paro forzoso, la salvaguardia del poder burgués– y se unan con la OTAN, con la «Europa Unida», con el Mercado Común Europeo de la gran burguesía de los consorcios, y combatan a la Unión Soviética, es decir, les llaman a convertirse en carne de cañón al servicio de la burguesía. ¡Ni la propaganda de la II Internacional lo hubiera hecho mejor! (...) Esta línea del Partido Comunista de China es antiproletaria, belicista». (Enver Hoxha; Los revisionistas chinos atacan por la espalda al Partido del Trabajo de Albania; Reflexiones sobre China, Tomo II, 8 de enero de 1977)

El documento:

Firma en Roma de los tratados que fundarían la Comunidad Económica Europea, 25 de marzo de 1957

«Indisolublemente atada a la cuestión de la lucha contra el imperialismo frente a la cual los chinos habían adoptado una posición no marxista desde principio de los años 70, el Partido Comunista de China (PCCh) evidentemente no podía sacar conclusiones justas sobre la cuestión de la llamada construcción europea. El Partido del Trabajo de Albania (PTA), por su parte, claramente había puesto en evidencia el aspecto reaccionario y contrarrevolucionario de la construcción del bloque imperialista europeo. Las observaciones que hizo el Partido del Trabajo del Albania hace una treintena de años eran justas no sólo entonces sino que son de una actualidad todavía más ardiente a día de hoy, mientras que la construcción del bloque imperialista europeo en lo sucesivo ha dotado de una moneda única, bajo la perspectiva futura de la construcción de un ejército europeo, y cuando el conjunto de los partidos reformistas tanto «de izquierda» como «de extrema izquierda» todos ellos se han volcado en el cretinismo y persisten a cerca de la reivindicación de la «Europa unida» –bajo el capitalismo–. Podemos estudiar la situación de la clase obrera europea gracias a extractos del informe de Enver Hoxha en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981, echémosle un vistazo pues:

«Sobre la clase obrera europea se ejerce una gran presión. Como consecuencia del dominio del reformismo el movimiento obrero en Europa no ha llegado a ser todavía un verdadero movimiento revolucionario. No ha adquirido plena conciencia de que para cambiar su situación hay que derrocar el sistema capitalista, hay que instaurar la sociedad socialista. Pero el proletariado europeo no puede continuar obedeciendo eternamente a los cabecillas sindicalistas y a los partidos socialdemócratas y revisionistas quienes cacarean que mediante el desarrollo de las estructuras burguesas existentes, el camino parlamentario, las reformas, o a través de la «Europa unida» se asegurará un futuro mejor para las masas trabajadoras. La opresión, la violencia, la brutal explotación, la desocupación, las drogas, la degeneración, la inflación, que pesan sobre los países de Europa, no podrán más que forzar las revueltas de las sanas fuerzas de los pueblos europeos contra la dominación del capital. La «Europa unida» no es sino una solución efímera, una política reaccionaria capitalista que, tarde o temprano, se encontrará ante dificultades innumerables y de diversa naturaleza. Por eso, llegará un momento en que la indignación de la clase obrera de Europa llegará al punto en que exigirá sin falta una solución revolucionaria. En estas condiciones es de primera importancia que los comunistas y no comunistas, la gente progresista y todas las masas del pueblo comprendan bien que su verdadero enemigo es el capitalismo, que éste debe y puede ser derrocado por la lucha revolucionaria. De esta forma desaparecerá el pesimismo, aumentará el coraje y la confianza en la victoria. Es la ciencia de Marx y Lenin la que eleva y hace invencible esa confianza entre el proletariado y las masas». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

Si repasamos el informe del congreso anterior del partido, vemos una posición similar:

«El Mercado Común Europeo es una organización reaccionaria similar a la del Consejo de Ayuda Económica Mutua (CAME). Es una gran combinación de los monopolios capitalistas y trust para lograr la explotación feroz del proletariado y de las masas trabajadoras de Europa y los pueblos del mundo. Desde su creación, el fin del Mercado Común Europeo ha sido el de concebir bárbaras formas de pillaje en provecho de los grandes trusts intentando salvar al capitalismo de las crisis y sus conmociones. En el panorama internacional, el Mercado Común Europeo es una gran potencia neocolonialista, que no solo compite con las superpotencias por la explotación de los países en vías de desarrollo, sino que se esfuerza también por mantener y por restablecer los privilegios de las antiguas potencias coloniales en este tipo de países. A pesar de su no pertenencia oficial al Mercado Común Europeo, los Estados Unidos a través de la interdependencia del capital estadounidense y del capital de cada uno de los países miembros indirectamente juega en él un papel muy grande. El imperialismo estadounidense encontró y encuentra siempre en el Mercado Común Europeo un común apoyo poderoso contra el bloque socialimperialista. El Mercado Común Europeo, al mismo tiempo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), constituyen unas bases y unos dispositivos organizados del imperialismo estadounidense frente a su rivalidad y competencia de la otra potencia imperialista: la Unión Soviética revisionista. El Partido del Trabajo de Albania, el Estado, y el pueblo albanés se declararon contra la OTAN y el Tratado de Varsovia, contra el Mercado Común Europeo y el CAME, porque estas organizaciones son los instrumentos fundamentales de la política de expansión de ambas superpotencias que oprimen, explotan, y empobrecen a los pueblos de Europa, así como también en los países en vías de desarrollo, realizando una labor de zapa tanto para evitar la revolución como para la propia liberación de los pueblos, debido a que son propiamente unos instrumentos de avasallamiento». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al imperialismo: la lucha contra el imperialismo estadounidense; Vincent Gouysse, 2004

Sacando a la luz las deficiencias de la lucha del Partido Comunista de China contra el imperialismo estadounidense, el documento identifica tres etapas:

–La correcta lucha contra el imperialismo estadounidense de 1949 a 1963 –incluyendo eso la no separación del regazo de la Unión Soviética de Jruschov–.

–La lucha tanto contra el imperialismo estadounidense como contra el revisionismo de la Unión Soviética de 1963 a 1971.

–Y la última etapa, la lucha contra la Unión Soviética a costa de una alianza con el imperialismo estadounidense, sus aliados, y todo régimen o partido antisoviético. Siendo el inicio de este cambio de política, las conversaciones sino-estadounidenses de 1971, y siendo quizás el punto de inflexión para la consolidación de tal acercamiento, y la piedra de toque para las posteriores reuniones y resoluciones; el «comunicado sino-estadounidense de Shanghái» de 1972.

Nosotros añadiríamos una etapa previa entre 1935 y 1949, que se evidencia en el informe original de Mao Zedong en el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 bajo el nombre: «La lucha por una nueva china»; teoriza con una coexistencia pacífica –aplaudida por Earl Browder y posteriormente utilizada por Nikita Jruschov –entre países socialistas y capitalistas, donde los países vencedores de la alianza antifascista solucionarían todo en armonía, donde «los problemas internacionales deben ser resueltos por conferencias a cargo de los tres o cinco naciones principales». En esa época Mao Zedong afirmará frases dignas del más inocente como que el imperialismo estadounidense e inglés no desean inmiscuirse en los asuntos chinos «ni desean provocar una guerra civil» en China. Así mismo se pedía la inversión de capitales estadounidenses para la próxima industrialización china y se alagaba la «tradición democrática estadounidense». Todo esto ya lo expusimos en otra ocasión por lo que no debemos darle más coba.

Por la parte albanesa, la lucha contra el imperialismo se caracterizó por una estoica posición de lucha a muerte contra el imperialismo estadounidense y particularmente con sus vecinos los cuales muchos de ellos eran lacayos del imperialismo estadounidense. De igual forma, al emerger el revisionismo soviético como una nueva superpotencia imperialista, el Partido del Trabajo de Albania siempre mantuvo un apego por la lucha en dos frentes, contra las dos superpotencias; tanto contra los Estados Unidos como contra la Unión Soviética, Enver Hoxha insistió mucho en rechazar la idea de que era aceptable formar una alianza con una de las dos superpotencias para contrarrestar a la otra. Así mismo se insistió mucho en que el revisionismo chino dejase de propagar la idea de el imperialismo estadounidense había cambiado de piel, que era un imperialismo en decadencia, que deseaba el status quo, que era manso debido a su debilidad, etc. 

El documento:


«La posición frente al imperialismo es crucial en la cuestión de la revolución. La cuestión de la guerra y de la paz en la época imperialista había sufrido una deformación grave de mano de Karl Kautsky como ya vimos. Según Kautsky la época imperialista ofrece la posibilidad de unas armonías imperialistas resueltamente pacíficas que asegurarían la salvaguardia de la paz y de las explotaciones «pacíficas» y coordinadas de las colonias entre potencias imperialistas «amigas». Hay que subrayar el hecho de que las tesis kautskistas han sido repetidas hoy bajo una forma apenas modificada por los ideólogos del altermundialismo.

Lenin había mostrado la inconsistencia de esta «ultranecedad» de Kautsky en su obra: «El imperialismo, la fase superior del capitalismo» de 1916. Lenin se oponía a esta «tesis» kautskista que encontró un ancho eco cerca de la burguesía, los imperialistas obviamente pueden realizar alianzas, pero estas alianzas sólo pueden ser provisionales. El primer ejemplo de la veracidad de la tesis leninista fue demostrado por la Primera Guerra Mundial que precipitó a millones de hombres a la muerte para saber cuál potencia monopolista dictaría su ley y le arrancaría las colonias a su enemigo. Después, la quiebra de la Sociedad de Naciones y el inicio de la Segunda Guerra Mundial que estalló inicialmente entre naciones imperialistas, vino a confirmar aún más esta tesis leninista según la cual las guerras son inevitables en tanto tiempo subsista el régimen capitalista. Después de la muerte de Stalin, Nikita Jruschov resueltamente tendió la mano al imperialismo estadounidense declarando que ellos querían «ser amigos» –de los estadounidenses y demás países capitalistas–. Nikita Jruschov afirmó que se abría una era de coexistencia pacífica –diciendo que la política de desagregación del frente imperialista puesta en ejecución por Stalin fue sobrepasada y la era de las revoluciones cerrada–, rehabilitando así los mismos diseños de Karl Kautsky, el jefe de internacional amarillista. En Moscú –en la reunión de partidos de 1957–, las tesis kautskistas fueron combatidas y no lograron imponerse, fue Jruschov quien las propagó violando la declaración de Moscú de 1957.

sábado, 18 de noviembre de 2017

La falta de conocimientos teóricos conducen al empirismo, al pragmatismo y al subjetivismo en la resolución de las cuestiones


«Nuestro Partido y nuestro pueblo deben avanzar continuamente, solucionar problemas nuevos. El tratamiento teórico y la solución práctica de esos problemas exige el desarrollo continuo del pensamiento creador, apoyándose en los principios básicos y en la metodología marxista, así como en la generalización de la experiencia adquirida. Por eso es necesario que en las escuelas y en el sistema de educación marxista-leninista de los comunistas y de las masas, en toda la propaganda del Partido, el marxismo-leninismo se estudie, se difunda y se asimile como una doctrina viva y creadora, como una ciencia que se desarrolla y enriquece continuamente. Por todas partes debe desarrollarse el espíritu crítico y revolucionario, deben ser estimulados los debates y las discusiones fecundos, debe combatirse toda manifestación de rigidez y de dogmatismo, debe abrirse amplia vía al pensamiento avanzado y con espíritu de partido, todo debe ser sometido a un profundo análisis, a la sana lógica marxista.

La elevación del nivel teórico es una condición indispensable para combatir las manifestaciones de empirismo y practicismo. El hecho es que hay comunistas y cuadros que hacen pocos esfuerzos para asimilar la teoría, que comprenden estrechamente los problemas y las tareas planteadas y las directrices y orientaciones impartidas, que los ven de una manera simplificada y no profundizan en su contenido ideológico y político, en su aspecto teórico. En relación con esa cuestión es siempre actual lo que decía Stalin:

«Cuanto más elevados son el nivel político y la conciencia marxista-leninista de los militantes ocupados en cualquier terreno que sea del trabajo del Estado y del Partido, tanto más elevado y fecundo es el mismo trabajo, tanto más tangibles son los resultados; al contrario, cuanto más bajos son el nivel político y la conciencia marxista-leninista de los militantes, tanto más probables son las lagunas y los fracasos en el trabajo, tanto más probables son la decadencia, la transformación de los propios militantes en practicistas que se ocupan de minucias, tanto más probable es su degeneración». (Stalin; Informe presentado al XVIº Congreso del Partido acerca de la actividad del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 10 de marzo de 1939)

Las lagunas en la formación teórica general conducen inevitablemente a concepciones y actos subjetivos y voluntaristas, que se enfrentan a las exigencias de las leyes objetivas, lesionan la dirección científica del trabajo, frenan y deforman los procesos del desarrollo económico-social, perjudican la propia educación de las personas. Chocamos con estas manifestaciones en bastantes casos, pero es particularmente en la planificación, la organización y la dirección de la economía, donde son más evidentes y más dañinas. Es verdad que la sociedad socialista es una sociedad que se construye de manera consciente, pero esto no se hace según la voluntad y los deseos subjetivos de las personas. También en el socialismo el desarrollo se efectúa con arreglo a leyes que tienen carácter objetivo. La particularidad del socialismo radica en el conocimiento y la aplicación consciente de estas leyes de acuerdo con los objetivos del Partido y del Estado socialista. Aquí radica también una de las grandes ventajas del orden socialista, que garantiza un desarrollo armónico y con elevados ritmos de la economía y la cultura en beneficio de las masas trabajadoras». (Enver HoxhaInforme en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

El revisionismo chino; Enver Hoxha, 1981

Nixon junto a Chou En-lai en los 70

«Nuestro Partido ha desarrollado una grande y abierta lucha de principios contra el revisionismo chino, contra la ideología, la política, las posiciones y la actuación del Partido Comunista de China.

El revisionismo chino es una corriente oportunista en el movimiento comunista mundial y su base, el pensamiento Mao Zedong, una ideología de características arcaicas, una amalgama de las antiguas teorías chinas de Confucio y Mencio y de nuevas teorías perifraseadas, sin ninguna vinculación órganica y estructural, barnizadas con una fraseología marxista. El pensamiento Mao Zedong representa una ideología hegemonista de dominación mundial, basada en un cúmulo de teoremas e ideas heterogéneas, contradictorias y pragmáticas. Por las aguas de esta ideología navegaba el barco chino tanto a la derecha como a la izquierda, con el rumbo trastornado, cuando se inició la construcción del nuevo Estado chino surgido de la lucha de liberación: de aquí procedían las vacilaciones de China y el carácter impreciso de su sistema político y económico.

La teoría que guiaba a la nueva China no era el marxismo-leninismo. Los brochazos marxistas de la fachada producían la falsa impresión de que existían algunos rasgos del socialismo científico. Obstaculizaban que aparecieran con claridad las continuas desviaciones.

Cuando en China se subrayaba el papel de la dictadura del proletariado, bajo ello se ocultaba y se desarrollaba la dictadura de los grupos rivales y de las personalidades. Cuando se subrayaba la función dirigente del partido, bajo ello se ocultaba una organización caótica y una dirección inexistente por su parte. Cuando se hablaba sobre la hegemonía de la clase obrera, se cedía de hecho el papel dirigente al campesinado, ya que era su ideología pequeño burguesa la que dominaba en China. Cuando se hablaba de la modificación de las estructuras de clase, en esencia nada se movía de su sitio.

La economía china cojeaba gravemente sin orientaciones ni perspectivas claras, independientemente de la existencia de un cierto plan, que ni de lejos tenía características científicas y menos aún estaba fundado en un sistema centralizado. Incluso ni siquiera tenía los rasgos de un plan descentralizado. La economía china caminaba por inercia.

En toda esa organización y esa ideología carentes de columna vertebral dominaba la idea del hegemonismo chino de gran Estado, que «estaba llamado por la historia» a representar el nuevo modelo de sociedad socialista, a representar al «marxismo-leninismo de nuestros días», que era el pensamiento Mao Zedong.

Debíamos advertir en este desarrollo de China que bajo el ropaje de la «revolución» se escondía la contrarrevolución, que bajo el ropaje del pensamiento Mao Zedong se ocultaba el antimarxismo, se ocultaba una corriente del revisionismo moderno a la búsqueda de formas y estructuras políticas, ideológicas, organizativas y estatales adecuadas al «continente chino» y a sus aspiraciones capitalistas e imperialistas.

El «antiimperialismo», el «antisovietismo», el «antiestadounidensismo» de la China de Mao Zedong, que se alternaban entre sí, eran coyunturales. No eran convicciones ideológicas, no eran posiciones de principios, sino maniobras para equilibrar a los poderosos del mundo, un juego con las potencias político-militares imperialistas para reforzar a China en el tablero mundial.

viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Qué es el nacionalismo? Una concepción burguesa


«El nacionalismo es una concepción burguesa. La clase obrera no ha de ser pues nacionalista.

Nacionalismo es xenofobia, chovinismo, racismo, un sistema pseudofilosófico que pretende justificar la agresión contra los otros pueblos supuestamente inferiores, la opresión nacional de un pueblo minoritario y más débil en el seno del mismo Estado. Los nacionalistas envenenan la conciencia y la inteligencia de los ciudadanos, incluso a la clase obrera, con el fin de movilizarlos en las guerras de agresión o de represión nacional interna. 

Hitler ha sido el ejemplo más reciente y más trágico». (Joan Comorera; Treball (Comorerista), 1 de agosto de 1952)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Las consecuencias de lanzarse a la aventura armada a falta de condiciones objetivas y subjetivas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Hay que analizar, cuáles eran las propuestas militares estratégicas y tácticas de esta «guerrilla urbana» que proclamaba los GRAPO en detrimento de la idea leninista del uso de las guerrillas que como proclamaba tenía un carácter limitado y siempre superditado a una insurrección general.

El PCE (r)/GRAPO tomó como modelo el actuar de la guerrilla urbana foquista de los tupamaros de Uruguay, debido en parte a la influencia del mito de Guevara consolidado alrededor de mayo de 68 entre los dirigentes del PCE (r), que en aquel entonces gran parte de ellos vivían en Francia. El modelo de «foco urbano» estaba caracterizados por lo siguiente:

El apoyo a los nacionalismos pequeño burgueses en la cuestión nacional; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

«Si acaso el lector extranjero necesita informarse y ponerse en contexto sobre la cuestión nacional en España, recomendamos que estudie nuestro principal trabajo sobre dicho tema. Allí se explica extensamente el origen y desarrollo del nacionalismo vasco, catalán, gallego y castellano. En nuestra introducción ya advertimos:

«Ni que decir que la mayoría de organizaciones revisionistas –caminen estas hacia posiciones más reformistas o más anarquistas– adoptan como en casi todos los temas, una postura ridículamente seguidista de lo que dicen o decían sus ídolos de barro. Ninguna tiene una teoría sólida ni una explicación sistemática de un problema tan hondo como el que aquí se presenta, por lo que caen fácilmente en contradicciones, que pronto se hacen indisolubles. Como en muchos temas, se manejan torpemente a través del sentimentalismo y el subjetivismo más atroz. En concreto, tienden a reproducir las propuestas y soluciones de los nacionalismos de su zona, o se basan en autores y teorías revisionistas ya refutadas por la historia. (...) Consideramos que el combate sin piedad hacia ambos nacionalismos es necesario ya que se complementan mutuamente para desviar a la clase obrera de su camino. Durante el documento se refuta las mentiras de las dos bancadas mientras se explica como alternativa la postura proletaria que se debe adoptar en estos temas desde una óptica marxista». Equipo de Bitácora (M-L); Epítome histórico sobre la cuestión nacional en España y sus consecuencias en el movimiento obrero, 2020)

Las históricas alianzas entre los grupos semianarquistas y el nacionalismo

En este caso, el revisionismo español de corte anarcoide, jamás ha dedicado un solo minuto a analizar la fisonomía de los nacionalismos periféricos, no lo hizo con ETA anteriormente, y hoy no pretende hacerlo con grupos como la Candidatura de Unidad Popular (CUP). La mayoría de organizaciones revisionistas, no han podido dedicar un solo artículo en sus medios para desmontar todo esto, eso sí, mientras tanto, varios de sus representantes llaman a votar por ella como hizo el Partido Comunista de España (reconstituido). ¡Magnífico trabajo de concienciación realizáis señores charlatanes!

Este no es la primera cuestión donde el PCE (r) patina a la hora de analizar a una organización nacionalista. Antiguamente, ETA cumplía el rasgo de ser una banda terrorista de visión nacionalista pequeño burguesa. El Partido Comunista de España (marxista-leninista) hasta su degeneración a finales de los 80, señalaba estos defectos y otros. En cambio, aquí el PCE (r) también mantuvo una postura basada en el seguidismo total, incluso llegando a pedir el voto por sus organizaciones legales:

martes, 14 de noviembre de 2017

El voluntarismo y subjetivismo a ultranza en Reconstrucción Comunista sobre sus «células»; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En Reconstrucción Comunista (RC), como en cualquier otra organización revisionista sin influencia pero con desesperación de tratar de mostrarla, se llevan procesos precipitados de creación de células, aunque no se haya sopesado si existen condiciones de creación para las mismas.

Tenemos casos extremadamente ridículos en que chavales, casi hasta menores de edad, eran los fundadores de estas células, que finalmente acababan liquidadas como ocurriría con la célula citada en este caso que adelante os brindamos con un testimonio de primera mano:

«Muestra de esto es, así mismo, el trabajo de extensión realizado recientemente por ejemplo en Galicia, el cuál ha sido íntegramente llevado por el partido y encaminado a la constitución de una célula de partido cuando no se dan las condiciones para tal, pues en su mayoría –en base a la información que se nos ha facilitado, y porque yo personalmente conozco un caso– no es gente preparada para el trabajo de partido, no son cuadros comunistas. Es decir, no se está criticando que el partido haga labores de extensión ni que se pretenda constituir células de partido, lo cual sería un absurdo que abogaría implícitamente por el inmovilismo de cara al crecimiento de la organización, ni tampoco se está abogando porque en el partido solamente puedan entrar a militar comunistas «puros y completos» –lo cual es un absurdo en sí mismo por lo que señalaba en el anterior párrafo–;  se critica el que a esas personas que no son cuadros comunistas se les otorgue la militancia en partido –a través de la constitución de la célula– y que, una vez que este esté debidamente asentado, se proceda a la constitución de JG (B) en dicho territorio y que ciertos militantes pasen a formar parte de la juventud si fuese necesario, lo cual es un sinsentido –si se concibe a la Juventud Comunista como escuela de cuadros–, pues se atribuye la cualidad del «forjar cuadros comunistas» al partido para el trabajo en juventud, lo que a mi juicio es precisamente todo lo contrario a lo que debiera ser, acorde con lo que implica la existencia diferenciada de partido-juventud. (...) Otra expresión de liberalismo es la tendencia al voluntarismo que muchos camaradas practican. Esto, que sin duda responde a una incompleta ruptura con la concepción antigua de RC como una organización más próxima a un colectivo juvenil que a un partido comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

Como se señaló, esto no tenía otro objetivo que la creación de forma mecánica–estuviesen preparadas o no para mantenerse y crecer– de células por toda España, como si el aspecto cuantitativo de este sueño les fuese a dar una hegemonía real en el movimiento obrero:

«Es una cuestión objetiva, reflejada así mismo en los documentos del III Congreso, que la tarea inmediata para los marxista-leninistas debe ser ineludiblemente la reconstitución del Partido Comunista en el Estado. Sin embargo, no existe ninguna teorización profunda al respecto por parte del partido, ni existe un plan político que vaya encaminado a solventar las tareas inmediatas que se nos presentan en el momento actual. Se desprende de la práctica hasta ahora llevada, que la reconstitución del partido responde a una cuestión cuantitativa, a conseguir una implantación estatal del PML (RC) mediante la constitución de células por todo el Estado y a través de la participación activa en las luchas económicas y de resistencia, lo cual es evidente que no es correcto, puesto que si fuese así, deberíamos considerar a los partidos revisionistas con mayor desarrollo cuantitativo y con implantación estatal como el Partido Comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

La enfermiza obsesión de Roberto Vaquero de que su organización aparente lo que no tiene, es del todo necia e ilusoria. Solamente hay que pasearse y charlar con los militantes de los supuestos «feudos» de Reconstrucción Comunista (RC) en España como Madrid y Valencia, el número de militantes de cada célula según nos confiesan no alcanza los 10 militantes en el primero y los 15 militantes en el segundo. El resto de células de RC se reparten por Navarra –en torno a 15 militantes–, Euskadi –en torno a 10 militantes– Andalucía – con el saldo de 2 militantes en Granada y 2 en Jaén– y Castilla la Mancha –con 1 en Cuenca–, que certifican una pobre militancia. Esto ya lo indicamos:

«Hay que saber que Reconstrucción Comunista (RC) es una organización creada en 2009 de nula influencia en el panorama nacional. Desde 2015 se autodenomina partido, pero el cese de sus células [Bilbao, Galicia, Tarragona] o el tipo de actividad de trabajo en muchas de las que se mantienen, refleja que no pasan de ser un grupúsculo, un club de amigos [Madrid] o militantes aislados sin trabajo práctico [Granada-Jaén-Cuenca]; su obstinación porque se les reconozca como partido influyente e incluso de vanguardia evidencia que viven en una realidad paralela». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

Esta política de voluntarismo a ultranza para crear las células sin tener la preparación técnica y humana necesaria, se ha entremezclado con una desviación legalista de publicitar tales creaciones artificiales. En 2014 asistimos al esperpéntico espectáculo del anuncio de RC sobre la creación de una célula en Bilbao como puede ver [aquí]. Cualquiera que conozca un poco la teoría del partido comunista sabe perfectamente que las células se crean a base de trabajo y estrechando lazos con los trabajadores en luchas diarias. Publicitar sin más la creación de una célula ponerle fácil a los servicios secretos la localización de actuación de tu organización, pero hacerlo sin existir realmente es una clara muestra de postureo y desesperación. Finalmente, poco después esa misma célula cesaría sus actividades en 2016 para más vergüenza de RC.

Pese a que Roberto intente presentarnos a RC como un pretendido partido que crece exponencialmente y crea cuadros, primando la calidad antes de la cantidad, lo cierto es que ya hemos visto como recluta lo que sea por engordar sus escuálidas filas de seguidores. RC pese a ser una organización de más de siete años oficiales tiene el triste panorama de albergar zonas donde dicen que tienen «células» como las de Cuenca, donde solo existe un militante. En esa célula, ¿el militante debate consigo mismo? ¿Se rige con el centralismo democrático aplicándoselo así mismo? ¿En las que existen dos militantes como Granada que hacen cuando empatan, tiran una moneda al aire? Es totalmente surrealista.

Esto no es serio, precisamente por eso nosotros en las reuniones con nuestros aliados nacionales como internacionales nunca hemos aceptado ese tipo de situaciones similares, siempre hemos criticado esas actitudes triunfalistas de creer que por tener unas pocas células con militantes y unos pocos simpatizantes se puede autocalificar a la organización como partido o se puede considerar que es una organización con influencias y consolidada, ya que esta forma de pensar irreal lleva a la autocomplacencia y a mundos de fantasía, cuando la propia realidad de medios materiales y humanos te dice que sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Siempre se ha de partir de la realidad y a partir de ahí ir proponiéndose objetivos realistas, «no poner el carro delante de los caballos», cuando una organización por motivos de orgullo se niegan a reconocer su debilidad y a aceptar humildemente los puntos en que deben mejorar, de ahí salen estos ejemplos como la creación de células fantasma o endebles destinadas a fracasar. Cuanto antes se tarde en reconocer un error de cualquier tipo mayor acumulación de trabajo habrá. Y nosotros no nos caracterizamos precisamente por modernos la lengua, precisamente testamos a los camaradas y revolucionarios por el estomago que tienen a la hora de encajar las críticas necesarias en este ámbito. Como ejemplo citaremos nuestra crítica interna reciente a la Organización Comunista del Trabajo de España (OCTE) la cual parece que ha surgido efecto entre sus filas para replantear las tareas a realizar como se vio en su reciente [comunicado].

Volviendo al tema de RC lo relatado no acaba ahí, el voluntarismo y el miedo a quedar en evidencia por falta de influencia se ha manifestado en RC de muchas otras formas como en la relación con otras organizaciones internacionales:

«Itxasne: Son míticas las grandes mentiras que no solo él [Roberto Vaquero] ha contado a partidos miembros de la ICOR, sino que además ha obligado a otros militantes a propagar dichas mentiras si entablábamos algún tipo de conversación con cualquier miembro de cualquier partido. Las mentiras eran detalles ridículos que pueden parecer a priori una parodia, pero es así y muchísima gente que lo ha vivido puede dar buena cuenta de ello –excepto la gente que sigue en el partido, que pese a saberlo, no aceptará tal cosa, pues como siempre, hay que cerrar filas cuando se destapa cualquier irregularidad de su grupúsculo–. Como ejemplos, destacaría el mentir a los invitados internacionales al Congreso [de 2015] –al que asistía casi el 100% de la militancia– diciendo que las decenas de asistentes que tenían ante sus ojos no eran la totalidad de la militancia sino delegados de distintas regiones –queriendo sugerir que el número real de militantes era ese multiplicado por diez–. En la misma línea, cuando ha habido invitados que han asistido a distintos actos en un mismo día o un par de días, llegó a dar ridículas directrices como cambiarnos de ropa de un acto a otro «para que parezca que es gente diferente la que va». Otra de las típicas mentiras era afirmar que el partido ostentaba locales y sedes que no existían en la realidad. Por ejemplo, pasando frente a una sede con la persiana bajada –estaba cerrada en ese momento–, Roberto obligó a la traductora a afirmar que ese local era de RC. El colmo fue hacer decir a una de las personas traductoras que un par de grandullones que había cerca por la calle mirando en aquel momento –transeúntes sin más– nos miraban porque eran vigilancia contratada por el partido. Son cosas que me da hasta vergüenza admitir porque yo fui parte de esas pantomimas en varias ocasiones y recordarlo ahora que estoy desvinculada completamente de esa aberración de grupúsculo me produce la más profunda vergüenza ajena». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

viernes, 10 de noviembre de 2017


«¿Qué modelo de organización militar se toma al crearse los GRAPO?

Por supuesto y por encima de toda duda, se tomaría la estrategia de la Guerra Popular Prolongada (GPP) para la toma de poder:

«Todo esto obliga al Partido a tener que considerar la lucha armada no sólo desde el punto de vista de la insurrección y de la situación revolucionaria en general, sino también, y sobre todo en los aspectos de la organización del ejército guerrillero y de la estrategia de la guerra popular prolongada». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)