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viernes, 18 de octubre de 2019

¡Salvo el proletariado todas las demás capas no forman mas que una masa reaccionaria?


«4. «La emancipación del trabajo tiene que ser obra de la clase obrera, frente a la cual todas las demás clases no forman mas que una masa reaccionaria».

La primera estrofa está tomada del preámbulo de los Estatutos de la Internacional, pero «corregida». Allí se dice: «La emancipación de la clase obrera tiene que ser obra de los obreros mismos»; aquí, por el contrario, «la clase obrera» tiene que emancipar, ¿a quien?, «al trabajo». ¡Entiéndalo quien pueda!

Para indemnizarnos, se nos da, a título de antistrofa, una cita lassalleana del más puro estilo: «frente a la cual –a la clase obrera– todas las demás clases no forman más que una masa reaccionaria».

En el Manifiesto Comunista se dice: 

«De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar». (Karl Marx y Friedrich Engels; Manifiesto del Partido Comunista, 1848)

Aquí, se considera a la burguesía como una clase revolucionaria –vehículo de la gran industria– frente a los señores feudales y a las capas medias, empeñados, aquéllos y éstas, en mantener posiciones sociales que fueron creadas por formas caducas de producción. No forman, por tanto, juntamente con la burguesía, una masa reaccionaria.

martes, 15 de octubre de 2019

Marx hablando sobre el escritor y la libertad de prensa...


«Para defender la libertad de una esfera, e incluso para comprenderla, es necesario captarla en su carácter esencial y no en relaciones exteriores. ¿Pero es acaso fiel a su carácter, actúa de acuerdo con la nobleza de su naturaleza, es libre la prensa que se rebaja a ser una profesión? El escritor tiene por supuesto que ganar dinero para poder vivir y escribir, pero de ninguna manera tiene que existir y escribir para ganar dinero. (...) El escritor no considera de ninguna manera sus trabajos como un medio. Son fines en sí mismos, y tal es así que no son medios para él ni para otros que, si es necesario, sacrificará su existencia a la de ellos, adoptando, como el predicador de la religión, aunque de manera diferente, el principio de «obedecer más a Dios que a los hombres», e incluyendo entre los hombres a sí mismo con sus necesidades y deseos humanos. ¿Sería posible, en cambio, que un sastre al que le he encargado un frac se apareciera con una toga romana aduciendo que es más adecuada a la ley eterna de la belleza? La primera libertad de la prensa consiste en no ser una profesión. Al escritor que la rebaja a un medio material le corresponde como pena de esa falta de libertad interior la falta de libertad exterior, la censura, o, mejor dicho, ya su propia existencia es su pena. Por supuesto que la prensa también existe como industria, pero en ese caso no es cuestión del escritor sino del impresor y el librero. De lo que se trata aquí, sin embargo, no es de la libertad profesional de impresores y libreros sino de la libertad de prensa». (Karl Marx; Gaceta Renana, N° 139, suplemento, 19 de mayo de 1842)

viernes, 1 de marzo de 2019

Dimitrov hablando claro sobre el deber de los comunistas ante la cuestión nacional


«Es evidente que hay que poner bien de relieve, en todas partes y en todas las ocasiones, ante las masas y demostrar de un modo concreto que la burguesía fascista, con el pretexto de defender los intereses de toda la nación, practica la política egoísta de opresión y explotación de su propio pueblo y la expoliación y la esclavización de los demás pueblos. Pero no podemos limitarnos a esto. Al mismo tiempo, tenemos que poner de manifiesto, a través de las propias luchas de la clase obrera y mediante las acciones del Partido Comunista, que el proletariado, al rebelarse contra todo vasallaje y contra toda opresión nacional, es el único y auténtico campeón de la libertad nacional y de la independencia del pueblo.

Los intereses de la lucha de clases del proletariado contra los explotadores y opresores patrios no están en pugna con los intereses de un porvenir libre y feliz de la nación. Al contrario: la revolución socialista será la salvación de la nación y le abrirá el camino para un auge más esplendoroso. Por esto, porque la clase obrera, al construir hoy sus organizaciones de clase y afianzar sus posiciones, al defender contra el fascismo los derechos y libertades democráticas, al luchar por el derrocamiento del capitalismo, lucha ya a través de todo esto por ese porvenir de la nación.

El proletariado revolucionario lucha por salvar la cultura del pueblo, por redimirla de las cadenas del capital monopolista en putrefacción, del fascismo bárbaro que la violenta. Sólo la revolución proletaria puede impedir el naufragio de la cultura, elevarla al más alto esplendor como verdadera cultura popular, de esa cultura, nacional por su forma y socialista por su contenido, que se está realizando ante nuestros ojos en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas bajo la dirección de Iósif Stalin (Aplausos).

El internacionalismo proletario no sólo no está contra la lucha de los trabajadores de cada país por la libertad nacional, social y cultural, sino que además garantiza, gracias a la solidaridad proletaria internacional y a la unidad de lucha, el apoyo necesario para triunfar en ella. Sólo en la más estrecha alianza con el proletariado victorioso de la gran Unión Soviética, puede triunfar la clase obrera de los países capitalistas. Sólo luchando codo a codo con el proletariado de los países imperialistas, pueden los pueblos coloniales y las minorías oprimidas lograr su liberación. La alianza revolucionaria de la clase obrera de los países imperialistas con los movimientos de liberación nacional de las colonias y países dependientes es un jalón, absolutamente indispensable, en la senda del triunfo de la revolución proletaria en los países imperialistas, pues como enseñaba Marx, «el pueblo que oprime a otros pueblos jamás puede ser libre». (Georgi DimitrovLa clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

domingo, 25 de noviembre de 2018

Marx: «La ignorancia nunca ha ayudado a nadie»

Wilhelm Weitling (1808 - 1871)

«Al otro día, tras las presentaciones de rigor, tomamos asiento junto a una pequeña mesita verde, a cuya cabecera se sentó Marx con un lápiz en la mano y su testa de león inclinada sobre una hoja de papel. Fue Engels quien inició la sesión hablando de la necesidad de que quienes se dedican a la tarea de transformar la sociedad, «tengan las ideas claras acerca de sus respectivas opiniones, y que era preciso crear una doctrina común que sirviera de bandera, en torno a la cual pudieran congregarse todos aquellos que no tuvieran el tiempo o las posibilidades de ocuparse en cuestiones teóricas». Engels no había acabado todavía su discurso, cuando Marx levantó la cabeza y preguntó directamente a Weitling:

«Díganos, Weitling, usted que ha venido armado tanto jaleo en Alemania con su propaganda comunista, y que ha reunido en torno suyo a tantos obreros, que de esta forma perdieron el trabajo y el pan, ¿con qué argumentos defiende usted su actividad revolucionaria y social, y cómo piensa usted basarla en el futuro?». Todavía recuerdo con todo detalle ―dice Annenkov― la forma brusca de esa pregunta, dado que, en aquél reducido grupo de personas, dio lugar a una apasionada discusión que, como explicaré más adelante, no duró mucho tiempo. Weitling parecía querer mantener la discusión en lugares comunes de la retórica liberal. Con semblante serio, preocupado, comenzó a explicar que no era tarea suya el crear nuevas teorías, sino, el aceptar aquellas que ―como había quedado demostrado en Francia—, eran las más adecuadas para que los obreros abrieran sus ojos ante lo desesperado de su situación, ante todas las injusticias que les infligían los gobernantes y la sociedad, y que les enseñaran a no conceder crédito a ninguna promesa, poniendo todas sus esperanzas en ellos mismos, en la construcción de la sociedad comunista democrática.

Habló mucho, pero, con gran extrañeza por mi parte y a diferencia del discurso de Engels, sus palabras eran oscuras y enredadas, incluso en la forma, repitiéndose a menudo y corrigiendo sus propias palabras. Con grandes dificultades llegó a la conclusión, que en su caso vino retrasada o con antelación a las premisas. En aquel momento estaba hablando a unos oyentes muy distintos a los que habitualmente le rodeaban en su taller o leían su diario o sus panfletos sobre la situación económica actual. De esta forma, perdió la libertad de pensamiento y de lenguaje.

A buen seguro habría continuado hablando de no ser porque Marx le interrumpió enfadado y frunciendo las cejas, para iniciar su sarcástica respuesta. Ésta venía a decir, en esencia, que era sencillamente un fraude sublevar al pueblo sin darle algunas bases firmes y elaboradas para su actividad. Marx continuó afirmando que, despertar unas esperanzas fantásticas nunca llevaría a la salvación de los que sufrían, sino que conduciría a su fracaso. Y esto era todavía más válido en Alemania, donde dirigirse a los obreros sin unas doctrinas concretas y unas ideas rigurosamente científicas, equivalía a un juego vacío e inconsistente con la propaganda, que presupone, por una parte, un apóstol entusiasmado, y, por otra, unos asnos que le prestan atención boquiabiertos. Y señalándome con un brusco gesto, continuó: Aquí, entre nosotros, se encuentra un ruso. En su país, Weitling, quizás estuviera indicado su papel. Sólo allí pueden constituirse asociaciones entre apóstoles absurdos y discípulos igualmente absurdos.

Las pálidas mejillas de Weitling se colorearon y sus palabras adquirieron viveza. Con voz trémula por la excitación, comenzó a demostrar que una persona que había logrado reunir en torno suyo a centenares de personas en nombre de la idea de la justicia, la solidaridad y el amor fraterno, no podía ser tildada de persona sin contenido, ociosa; que él ―Weitling―, se consolaba frente a los ataques de hoy, con los centenares de cartas y manifestaciones de adhesión y gratitud que recibía desde todos los rincones de su patria, y que su modesta labor de preparación para la tarea común, tenían mayor  importancia que la crítica y los análisis de gabinete, que se efectuaban lejos de los sufrimientos del mundo y de las vicisitudes del pueblo.

Estas últimas palabras despertaron definitivamente la ira de Marx, quien, en su exasperación, golpeó la mesa con el puño con tal fuerza, que la lámpara comenzó a tambalearse, y dando un salto gritó: «Hasta ahora, la ignorancia jamás ha sido de provecho para nadie».

Nosotros seguimos su ejemplo y también nos levantamos. La entrevista había llegado a su fin. Y mientras Marx iba recorriendo la estancia de un extremo a otro con desacostumbrada ira y excitación, me despedí rápidamente de él y de los demás, y regresé a casa sumamente sorprendido por todo cuanto acababa de ver y oír». (Hans Magnus Enzensberger; Conversaciones con Marx y Engels, 1974)

jueves, 31 de mayo de 2018

La ciencia real, en cuanto a relación social «del hombre al hombre»


«La comunidad del hombre con el hombre es el primer principio y criterio de la verdad y la universalidad. La misma certeza de la existencia de otras cosas fuera de mí está mediada para mí por la certeza de la existencia de otro hombre fuera de mí. De lo que yo veo solo, dudo; únicamente cuando otro también lo ve, es ello cierto. (...) La verdad no existe en el pensar, no existe en el saber para sí. La verdad es únicamente la totalidad de la vida y de la esencia humanas. El hombre particular para sí no tiene la esencia del hombre ni en sí como ser moral, ni en sí como ser pensante. La esencia del hombre reside únicamente en la comunidad, en la unidad del hombre con el hombre: una unidad que, empero, no reposa sino en la realidad de la diferencia entre el Yo y el Tú. La soledad es finitud y limitación; la comunidad es libertad e infinitud. El filósofo absoluto, a imagen de L'état c'est moi del monarca absoluto y de l'être c'est moi del Dios absoluto, decía o al menos pensaba –de sí en tanto que pensador, no en tanto que hombre–: la vérité c'est moi. El filósofo humano dice, por el contrario: también en el pensar, también como filósofo, soy hombre entre los hombres». (Ludwig Feuerbach; Principios de la filosofía del futuro, 1843)

viernes, 13 de abril de 2018

¿Cuáles serán las consecuencias de la supresión definitiva de la propiedad privada?


«XX. ¿Cuáles serán las consecuencias de la supresión definitiva de la propiedad privada?

Al quitar a los capitalistas privados el usufructo de todas las fuerzas productivas y medios de comunicación, así como el cambio y el reparto de los productos, al administrar todo eso con arreglo a un plan basado en los recursos disponibles y las necesidades de toda la sociedad, ésta suprimirá, primeramente, todas las consecuencias nefastas ligadas al actual sistema de dirección de la gran industria. Las crisis desaparecerán; la producción ampliada, que es, en la sociedad actual, una superproducción y una causa tan poderosa de la miseria, será entonces muy insuficiente y deberá adquirir proporciones mucho mayores. En lugar de engendrar la miseria, la producción superior a las necesidades perentorias de la sociedad permitirá satisfacer las demandas de todos los miembros de ésta, engendrará nuevas demandas y creará, a la vez, los medios de satisfacerlas. Será la condición y la causa de un mayor progreso y lo llevará a cabo, sin suscitar, como antes, el trastorno periódico de todo el orden social. La gran industria, liberada de las trabas de la propiedad privada, se desarrollará en tales proporciones que, comparado con ellas, su estado actual parecerá tan mezquino como la manufactura al lado de la gran industria moderna. Este avance de la industria brindara a la sociedad suficiente cantidad de productos para satisfacer las necesidades de todos. Del mismo modo, la agricultura, en la que, debido al yugo de la propiedad privada y al fraccionamiento de las parcelas, resulta difícil el empleo de los perfeccionamientos ya existentes y de los adelantos de la ciencia experimentará un nuevo auge y ofrecerá a disposición de la sociedad una cantidad suficiente de productos. Así, la sociedad producirá lo bastante para organizar la distribución con vistas a cubrir las necesidades de todos sus miembros. Con ello quedará superflua la división de la sociedad en clases distintas y antagónicas. Dicha división, además de superflua, será incluso incompatible con el nuevo régimen social. La existencia de clases se debe a la división del trabajo, y esta última, bajo su forma actual desaparecerá enteramente, ya que, para elevar la producción industrial y agrícola al mencionado nivel no bastan sólo los medios auxiliares mecánicos y químicos. Es preciso desarrollar correlativamente las aptitudes de los hombres que emplean estos medios. Al igual que en el siglo pasado, cuando los campesinos y los obreros de las manufacturas, tras de ser incorporados a la gran industria, modificaron todo su régimen de vida y se volvieron completamente otros, la dirección colectiva de la producción por toda la sociedad y el nuevo progreso de dicha producción que resultara de ello necesitarán hombres nuevos y los formarán. La gestión colectiva de la producción no puede correr a cargo de los hombres tales como lo son hoy, hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la producción, están aferrados a ella, son explotados por ella, desarrollan nada más que un aspecto de sus aptitudes a cuenta de todos los otros y sólo conocen una rama o parte de alguna rama de toda la producción. La industria de nuestros días está ya cada vez menos en condiciones de emplear tales hombres. La industria que funciona de modo planificado merced al esfuerzo común de toda la sociedad presupone con más motivo hombres con aptitudes desarrolladas universalmente, hombres capaces de orientarse en todo el sistema de la producción. Por consiguiente, desaparecerá del todo la división del trabajo, minada ya en la actualidad por la máquina, la división que hace que uno sea campesino, otro, zapatero, un tercero, obrero fabril, y un cuarto, especulador de la bolsa. La educación dará a los jóvenes la posibilidad de asimilar rápidamente en la práctica todo el sistema de producción y les permitirá pasar sucesivamente de una rama de la producción a otra, según sean las necesidades de la sociedad o sus propias inclinaciones. Por consiguiente, la educación los liberará de ese carácter unilateral que la división actual del trabajo impone a cada individuo. Así, la sociedad organizada sobre bases comunistas dará a sus miembros la posibilidad de emplear en todos los aspectos sus facultades desarrolladas universalmente. Pero, con ello desaparecerán inevitablemente las diversas clases. Por tanto, de una parte, la sociedad organizada sobre bases comunistas es incompatible con la existencia de clases y, de la otra, la propia construcción de esa sociedad brinda los medios para suprimir las diferencias de clase.

De ahí se desprende que ha de desaparecer igualmente la oposición entre la ciudad y el campo. Unos mismos hombres se dedicarán al trabajo agrícola y al industrial, en lugar de dejar que lo hagan dos clases diferentes. Esto es una condición necesaria de la asociación comunista y por razones muy materiales. La dispersión de la población rural dedicada a la agricultura, a la par con la concentración de la población industrial en las grandes ciudades, corresponde sólo a una etapa todavía inferior de desarrollo de la agricultura y la industria y es un obstáculo para el progreso, cosa que se hace ya sentir con mucha fuerza.

La asociación general de todos los miembros de la sociedad al objeto de utilizar colectiva y racionalmente las fuerzas productivas; el fomento de la producción en proporciones suficientes para cubrir las necesidades de todos; la liquidación del estado de cosas en el que las necesidades de unos se satisfacen a costa de otros; la supresión completa de las clases y del antagonismo entre ellas; el desarrollo universal de las facultades de todos los miembros de la sociedad merced a la eliminación de la anterior división del trabajo, mediante la educación industrial, merced al cambio de actividad, a la participación de todos en el usufructo de los bienes creados por todos y, finalmente, mediante la fusión de la ciudad con el campo serán los principales resultados de la supresión de la propiedad privada». (Friedrich Engels; Principios del comunismo, 1847)

martes, 28 de noviembre de 2017

Las vías en la lucha contra el revisionismo y la consecución de la unidad de los comunistas; Vincet Gouysse, 2004

Este capítulo nos parece de los más acertados de todo el documento pese a su brevedad, y es uno de los trozos que se hace extrapolable sin posible excusa para la aplicación propia de cualquier organización o individuo marxista-leninista. Aquí el autor, nos explica las técnicas de la burguesía para demonizar o silenciar el marxismo-leninismo y sus figuras, tras un gran análisis corto, se explica de donde nace el revisionismo en sí, y se explica que no toda rama del revisionismo se puede combatir igual, por lo que la estrategia a trazar de los marxista-leninistas debe de ser cuidadosa para que la crítica hacía estas variantes de la ideología burguesía pequeño burguesa sea lo más letal posible, persuadiendo pues al receptor, para que reciba tal exposición sobre el revisionismo y sus deficiencias. 

También se explica un axioma generalizado: para formar el partido del proletariado se debe cimentar sobre la unidad ideológica, la unidad organizativa es derivación de la ideológica y no al revés, esto significa que lo primero de todo no es que se deban juntar sin más diversos sujetos que se autonominan «comunistas» forman una organización y luego establecer la línea a seguir de su «comunismo», sino que se debe deslindar las divergencias y demostrar en la praxis que todos los sujetos siguen la misma línea ideológica y que hay posibilidad de unión para desarrollar en común un trabajo teórico-práctico que de pie a un partido (con todo lo que ello conlleva), a partir de ahí, con ello se puede trabajar realmente para popularizar la línea de la nueva organización, para ganarse a las masas; solo de esta forma la famosa unidad organizativa podrá ser efectiva y no coercitiva o directamente un mito, pues habrá como tal una organización y no un caudillo o en su defecto un crisol de líneas y fracciones. Por tanto para que haya unidad  dentro del partido debe haber una unidad ideológica, y esta debe de estar basada en la doctrina del marxismo-leninismo, que en el caso del partido regirá el centralismo democrático para su organización, esto da per se una lucha irreconciliable contra toda ideología ajena, incluyendo en este panel a cualquier rama del tronco revisionista, ya que si alguna corriente penetra alterará el centralismo democrático y por tanto el posible desarrollo de la popularización del programa, consignas, y luchas de los comunistas. 

Con ello queda visto que «Materializar un partido» no es cosa de un día, una semana o un año. Deben darse unas condiciones que están ausentes en muchos países por falta de unidad entre los revolucionarios, falta de conocimientos teóricos y falta de experiencia. Lo que sí abunda y nos encontramos a diario cuando no se han entendido estos axiomas, son organizaciones que nacen apresuradamente para perecer en un breve lapso de tiempo; organizaciones que degeneran rápido y viven a cuestas de las subvenciones del Estado o que simplemente son plataformas que sirven para que los jefes se enriquezcan con las cuotas y donaciones de sus militantes.

Es por ello que ya hablamos de las: 
«Diferencias entre unidad entre marxista-leninistas y la unión ecléctica de pretendidos o simpatizantes de dicha doctrina».

El documento:


«En su lucha contra el marxismo-leninismo, la burguesía dispone de dos armas principales que utiliza conjuntamente: de una parte la calumnia, por otra parte la del silencio. Así en el caso de que un revolucionario auténtico haya practicado una la lucha de clases consecuente y haya atraído el odio de los medios reaccionarios: o se lleva a cabo una demonización contra él en la medida de lo posible, o si no se intentará ocultar toda su obra. En el caso de Stalin que fue una figura a la cabeza de un país inmenso era difícil de ignorar, aquí entonces, el arma de la calumnia fue preponderante, mientras que en el caso de Enver Hoxha a la cabeza de la pequeña Albania socialista, la estrategia burguesa prefirió el empleo del silencio como arma. Externamente a estas dos armas, la burguesía también no vacila en hacer a ciertos revolucionarios auténticos en los iconos inofensivos cuando éstos desaparecieron hace tiempo, se trata entonces de tratar de esterilizar su obra «reactualizándolo» con el fin de vaciarlo de su contenido revolucionario, y es ahí donde entra el principal trabajo de las principales corrientes revisionistas que por esencia deben ataviarse con vestido del marxismo. Esto es particularmente flagrante para Marx, Engels y Lenin. Todos los medios son buenos para denigrar el marxismo-leninismo e intentar sustituirle por las teorías revisionistas y aliadas de la burguesía que navegan en contra de la revolución.

domingo, 4 de junio de 2017

¿Por qué ganó el NO a «los acuerdos de paz» en el plebiscito colombiano?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Hay muchos y variados aspectos y variable cuya convergencia han dado como resultado el rechazo a los acuerdos de paz, veamos los más importantes:

1) Las FARC-EP, como ejemplo concreto del «revisionismo armado», siempre ha estado aislada de la sociedad colombiana en general lo que ha sido estimulado por todo ese enjambre de acciones derivadas de su revisionismo que le ha llevado a la ejecución de acciones terroristas, reclutamientos forzosos y demás métodos de los que ya hemos dado cuenta en este documento. Esto indudablemente ha dado lugar a que toda propuesta que involucre a las FARC será rechazada de modo beligerante o por simple indiferencia; así ocurre y viene ocurriendo cuando trata de deponer las armas e intentar incorporarse al tejido socio-político colombiano.

El deber de los marxista-leninistas colombianos respecto a los mitos nacionales; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Imagen de un documento de las FARC-EP que demuestra el eclecticismo atroz de la organización


«En cuanto a su influencia en las masas trabajadoras, tampoco debería haber cabida para que la nueva organización política salida de las FARC-EP hegemonice la conciencia de las clases trabajadoras si sus detractores revolucionarios hacen bien su trabajo. Las FARC-EP cuentan con el apoyo de su halo mitificado que seguirá siendo sostenido durante mucho tiempo por las fuerzas internas y externas de la izquierda domesticada, pero he aquí donde entra el trabajo de los marxista-leninistas colombianos, que deben refutar su historia explicando su pasado reformista y terrorista y revisionista, pasando a refutar del mismo modo la actual línea reformista y legalista con la que se presenta. En especial Colombia y su movimiento obrero gira entorno varios mitos, podríamos citar algunos internos: FARC-EP, PCC, PCC (M-L), algunos externos: Venezuela y Cuba, alguno sobre figuras históricas del continente: Bolívar, Camilo Torres, Guevara, etc. Cada país tiene estos mitos por influjo interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente, pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas colombianos deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará?

Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros.

La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de los grupos semianarquistas aventureros y terroristas, no suponen un gran trabajo para los marxista-leninistas, que gracias a su método científico saben analizar correctamente sus fenómenos, su origen y causas. Es menester ponerse a sacar conclusiones de todo esto, pero también es menester que una vez sacadas las conclusiones se pase a explicar y desmontar con paciencia, en un lenguaje entendible, todo esto a las masas trabajadoras.

Es de ellos –los marxista-leninistas– de quienes depende por cuánto tiempo perdurará mitos como el de las FARC-EP en Colombia. Si realizan bien su trabajo de explicación y agitación será relativamente fácil de desmontar en pocos años». (Equipo de Bitácora (M-L)Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

sábado, 22 de abril de 2017

La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual; Enver Hoxha, 1981

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La revolución es la tarea principal de la clase obrera. Pero se prepara en la lucha por resolver los problemas políticos, económicos, sociales, culturales que inquietan cada día a las masas trabajadoras. Son esas acciones, esas batallas diarias las que elevan la conciencia de la clase, las que fortalecen su organización y unión, las que la preparan y la conducen a la revolución. A través de esas batallas el partido se vincula con las masas y se pone al frente». (Enver Hoxha; La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual, 1981)


Introducción de Bitácora (M-L)

La siguiente obra de Enver Hoxha es un extracto del Informe presentado en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981. ¿Por qué hemos decidido traer ese capítulo en concreto? por dos sencillas razones:

1) Debido a que ofrece una fisonomía muy clara y resumida de las cuatro principales corrientes revisionistas de aquel momento: el jruschovismo, el titoismo, el maoísmo y el eurocomunismo. Ramas del revisionismo que actualmente siguen vigentes de una u otra forma en las organizaciones políticas actuales. Si bien muchas de estas organizaciones no salen a viva voz reconociéndose como seguidores de alguna de las corrientes mencionadas, cierto es que cuando analizamos sus conceptos y teorías, y sobre todo su práctica, salen a flote esas influencias.

La exposición deja claro que estas corrientes revisionistas no solamente inciden en los autodenominados partidos comunistas, sino también e incluso especialmente, entre los variados movimientos de liberación nacional. Ha de entenderse que el revisionismo imposibilita la revolución proletaria y las tareas de construcción socialista, pero así mismo entorpece, desvía e incluso inhabilita la resolución de las tareas anticoloniales, antifeudales, antifascistas, antiimperialistas, antimonopólicas.

2) El documento presenta un repaso a los axiomas del marxismo-leninismo sobre los temas:

a) Las alianzas, las etapas, las fuerzas motrices, los métodos para realizar la revolución;

b) Las diferencias entre el socialismo proletario del marxismo-leninismo y el pseudosocialismo de otras corrientes revisionistas; y la necesidad de saber diferenciar los regímenes sociales fijándonos en las fuerzas políticas que detentan el y en las leyes económicas que actúan en dichos regímenes;

c) La necesidad del surgimiento y consolidación de los nuevos partidos marxista-leninistas ante la traición y degeneración de los viejos y tradicionales partidos que han degenerado. Así como el desarrollo del internacionalismo proletario para vigilar y reforzar este crecimiento y consolidación.

En definitiva se trata de un documento muy didáctico.

Notas:

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

lunes, 20 de febrero de 2017

Respuesta a los camaradas A.V. Sánina y V.G. Venzher; Stalin, 1952



28 de septiembre 1952
Stalin

He recibido sus cartas. Se ve que los firmantes estudian con profundidad y seriamente los problemas de la economía de muestro país. Las cartas contienen no pocas formulaciones acertadas y consideraciones interesantes. Sin embargo, al lado de ello, contienen también algunos graves errores teóricos. En la presente contestación pienso detenerme precisamente en estos errores.

a) El carácter de las leyes económicas del socialismo.

Los camaradas Sánina y Vénzher afirman que «las leyes económicas del socialismo surgen sólo gracias a la acción consciente de los ciudadanos soviéticos, ocupados en la producción de material». Esta tesis es completamente falsa.

¿Existen las leyes del desarrollo económico objetivamente, fuera de nosotros, independientemente de la voluntad y de la conciencia de los hombres? El marxismo responde a esta pregunta de modo afirmativo. El marxismo considera que las leyes de la economía política del socialismo son un reflejo, en el cerebro del hombre, de leyes objetivas que existen fuera de nosotros. Pero la fórmula de los camaradas Sánina y Vénzher responde a esta pregunta de modo negativo. Eso quiere decir que estos camaradas se sitúan en el punto de vista de una teoría errónea, según la cual en el socialismo las leyes del desarrollo económico «son creadas», «son transformadas» por los organismos dirigentes de la sociedad. Dicho de otro modo, estos camaradas rompen con el marxismo y pisan el camino del idealismo subjetivo.

Naturalmente, los hombres pueden descubrir estas leyes objetivas, llegar a conocerlas y, basándose en ellas, utilizarlas en interés de la sociedad. Pero no pueden ni «crearlas» ni «transformarlas».

Admitamos que por un instante compartimos la errónea teoría que niega la existencia de leyes objetivas en la vida económica del socialismo y que proclama la posibilidad de «crear» leyes económicas, de «transformar» las leyes económicas. ¿A dónde iríamos a parar? Iríamos a parar a un reino de caos y de casualidades, dependeríamos como esclavos de estas casualidades, nos privaríamos de la posibilidad, no ya de comprender, sino sencillamente de discernir en este caos de casualidades.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Los errores del camarada L. D. Yaroshenko; Stalin, 1952



«Hace poco se ha dado a conocer a los miembros del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética una carta del camarada Yaroshenko, fechada el 20 de marzo del año en curso, haciendo referencia a algunas cuestiones económicas que fueron examinadas en la conocida discusión del mes de noviembre. El autor de la carta se queja de que en los principales documentos en que ha sido sintetizada la discusión, lo mismo que en las «observaciones» del camarada Stalin, «no ha tenido reflejo alguno el punto de vista» del camarada Yaroshenko. Además, el camarada Yaroshenko propone en su carta que se le permita escribir la «Economía Política del Socialismo» en el curso de un año o año y medio, facilitándole para ello dos colaboradores.

martes, 17 de enero de 2017

Las esperanzas de la guerrilla de acceso del poder reciclándose en la democracia burguesa parlamentarista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Las FARC-EP, como otras guerrillas de su país, han intentado desde hace décadas acercar posturas a los respectivos gobiernos colombianos a través de diversos medios. El más sonado fueron las negociaciones que llevaron a las promesas de reformas y al altos el fuego de 1984–, negociaciones para la dejada de armas y su integración política –que incluían la creación de la organización legal de la Unión Patriótica en 1985–, pero el resultado siempre ha sido el mismo:

«Las «buenas intenciones» de Belisario Betancur y su Comisión de Paz, no bastaron para que el Régimen adoptara una posición consecuente con lo pactado en La Uribe. La confabulación del militarismo con los sectores más regresivos del Establecimiento puso en marcha sin sonrojo la «guerra sucia» conjugada en una operación exterminio que apuntó contra la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano en principio, para luego extenderse a todos los sectores de izquierda, al movimiento sindical, a dirigentes liberales y conservadores progresistas, a defensores de derechos humanos y, en fin, a representantes y voceros populares, contando sin duda con la complicidad inocultable del Presiente Betancur Cuartas». (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP); El dialogo como alternativa de paz: una constante en la política de las FARC-EP, 29 de julio de 2007)

Respuesta al camarada Aleksandr Ilich Notkin; Stalin, 1952


21 de abril de 1952
Stalin

Camarada Notkin:

No me he apresurado a contestarle, porque no considero urgentes las cuestiones planteadas por Ud. y con mayor motivo cuando hay otras cuestiones, de carácter urgente, que, como es lógico, me han tenido apartado de su carta.

Contesto por puntos.

Primer punto

En las «observaciones» figura la conocida tesis de que la sociedad no es impotente frente a las leyes de la ciencia y que el hombre, una vez ha llegado a conocer las leyes económicas, puede utilizarlas en interés de la sociedad. Ud. afirma que esta tesis no puede hacerse extensiva a otras formaciones sociales, que sólo puede regir en el socialismo y en el comunismo, y que el carácter espontáneo de los procesos económicos bajo el capitalismo, por ejemplo, no permite a la sociedad utilizar las leyes económicas en interés de la sociedad.

jueves, 12 de enero de 2017

La integración y aceptación del sistema político burgués; ¿final sorprendente o esperado?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«No era inesperado que las FARC-EP, como guerrilla campesina, es decir de carácter pequeño burgués, tuviera este final que se está vislumbrado. Con los años ha ido avanzando y recolectando un variado abanico de ideologías en su interior, un eclecticismo ideológico que va desde el castro-guevarismo, el maoísmo, el tercermundismo, el viejo socialdemocratismo, hasta el «nuevo» y flamante «socialismo del siglo XX»–. Con esta línea ideológica tarde o temprano era normal que tuviera el mismo final que otras guerrillas rurales o urbanas de ideología pequeño burguesas del mismo tipo.

Al ser una guerrilla de origen rural, con la casi totalidad de elementos pequeño burgueses, con algún intelectual y con pocos elementos de la clase obrera –que quedan atrapados en esta influencia–, con la procedencia ideológica de partidos liberales y revisionistas, el carácter pequeño burgués de esta organización es más que evidente.

¿Cómo es este carácter pequeño burgués? ¿Qué ocurre cuando estos extractos de la sociedad no son vanguardizados por la clase obrera?:

«Ahora ya sabemos, amiga Reyes Bertral, donde ha terminado la Cataluña dirigida por los partidos políticos nacionalistas pequeño burgueses. Objetivamente, históricamente, no podía ocurrir otra cosa. Solo dos clases tienen calidad para dirigir la nación: la clase burguesa y la clase obrera. El estamento intermedio, o lo que llaman clases medias, deben ser dirigidas o por la burguesía o por la clase obrera. Y si por un conjunto de circunstancias determinadas devienen en dirigentes de la nación van a la deriva durante un tiempo, y a la postre, son uncidas por la reacción. Pues la pequeña burguesía, estamento intermedio, que por el sector más rico se liga a la burguesía y por el sector más pobre se acerca al proletariado, es vacilante, miedosa, contradictoria y en momentos de crisis huye despavorida de la revolución y opta por el compromiso. Por lo que los dirigentes políticos pequeño burgueses acaban sufriendo el reflejo burgués, asimilando las costumbres y vicios de la burguesía, tienden a considerar la política como un asunto de porvenir personal y, en el mejor ángulo, se pierden por los senderos de un romanticismo revolucionario estéril o de un intelectualismo especulativo, snobista, paralizador, si no se acercan o no se incorporan a la clase obrera en búsqueda de nuevas perspectivas de combate y de victoria». (Joan Comorera; Carta abierta a Reyes Bertal, 1948)

Bajo una línea ideológica pequeño burguesa, ecléctica y vacilante, su destino no podía más que: 1) acabar liquidada por sus propios referentes, programas y estrategias militares erradas como fue el caso del PRT-ERP en Argentina, las RAF en Alemania o las Brigadas Rojas en Italia... o; 2) abandonar la lucha en un compromiso deshonroso para integrarse en el aspecto político de la democracia parlamentaria democrático-burguesa como partido político, como los casos del FMLN en El Salvador, Sendero Luminoso en Perú, Tupamaros en Uruguay, el MIR en Chile o ETA en España. Así es la historia:

«No podemos dejar, en modo alguno, de tener presente que el revolucionarismo pequeño burgués, el izquierdismo, puede en determinados momentos causar graves daños a la causa de la revolución y al pueblo en general. El desencadenamiento de acciones prematuras, para las cuales no existen condiciones ni para realizarlas ni para hacer frente a lo esencial de sus consecuencias, el llevar a cabo actos de terrorismo, fuera del contexto de la lucha revolucionaria de masas. (...) El izquierdismo pequeño burgués que desvía a ciertos sectores de la lucha auténticamente revolucionaria, es el complemento natural del revisionismo moderno, ya que al no apoyarse en la lucha de masas, acaba siempre en los fracasos a que inevitablemente conduce el revolucionarismo y activismo pequeño burgueses, en un plazo más o menos corto, cayendo en compromisos sin principios con el revisionismo o abandonando la lucha». (Elena Ódena; Los revisionistas apoyan el izquierdismo y calumnian la política de principios de los marxista- leninistas, 1973)

En el caso de las FARC-EP todo indica que su final como estamos viendo ha sido y está siendo del todo lógico en un movimiento de su carácter: por un lado la claudicación y colaboración ante el revisionismo-reformismo, las desviaciones terroristas y finalmente ante su situación desesperada también el abandono de la lucha, lo que les lleva a la reintegración en la entre infinitas comillas «democracia colombiana» –una democracia burguesa con claros tintes de fascistización–. La historia se repite». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Como se puede mejorar el proyecto de manual de economía política; Stalin, 1952


«Algunos camaradas han «arremetido» con excesivo celo durante la discusión contra el proyecto de manual, han increpado a sus autores por los errores y las omisiones, afirmando que el proyecto no vale. Eso es injusto. Naturalmente, el manual tiene errores y omisiones, cosa que ocurre casi siempre en todo trabajo importante. Pero, no obstante, la gran mayoría de los camaradas que han participado en la discusión ha reconocido que el proyecto puede servir de base para el futuro manual si se introducen en el algunas enmiendas y adiciones. En realidad, basta sólo comparar el proyecto con los manuales de economía política de que disponemos hoy, para llegar a la conclusión de que está a cien codos por encima de ellos. Eso es un gran mérito de los autores del proyecto de manual.

Yo pienso que para mejorar el proyecto de manual sería conveniente designar una comisión no muy numerosa, en la que deberían figurar no sólo los autores del manual y no sólo partidarios de la mayoría de los participantes en la discusión, sino también adversarios de la mayoría, furibundos críticos del proyecto del manual.

Sería bueno incluir también en la comisión a un estadístico experto, para comprobar las cifras del proyecto e introducir en el nuevos datos estadísticos, así como a un jurista experto, para comprobar la exactitud de las formulaciones.

Sería conveniente descargar provisionalmente de cualquier otro trabajo a los miembros de la comisión, dándoles todas las posibilidades materiales para que puedan dedicarse por entero a confeccionar el manual.

Haría falta, además, designar una comisión de tres personas, por ejemplo, para redactar definitivamente el manual. Eso es indispensable también para conseguir unidad de estilo, cosa que, lamentablemente, falta en el proyecto de manual.

El libro debe ser presentado al Comité Central dentro de un año». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

domingo, 1 de enero de 2017

Otras cuestiones; Stalin, 1952


«1) La coacción no económica bajo el feudalismo: naturalmente, la coacción no económica desempeñó cierto papel en el fortalecimiento del poder económico de los terratenientes feudales; sin embargo, la base del feudalismo no fue esa coacción, sino la propiedad feudal sobre la tierra.

2) La propiedad personal del hogar koljosiano: no sería justo decir en el proyecto de libro de texto que «cada hogar koljosiano posee en usufructo personal una vaca, ganado menor y aves de corral». Como es sabido, la vaca, el ganado menor, las aves, etc., no se poseen en realidad, en usufructo personal sino que son propiedad personal del hogar koljosiano. La expresión «en usufructo personal» ha sido tomada, por lo visto, del estatuto modelo del artel agrícola. Pero en el estatuto modelo del artel agrícola se incurrió en un error. La Constitución de la Unión Soviética, que fue elaborada con más minuciosidad, dice otra cosa, a saber:

«Cada hogar koljosiano posee en propiedad personal una economía auxiliar, casa-vivienda, ganado productivo, aves de corral y aperos de labranza menudos». (Constitución de la Unión Soviética, 1936)

martes, 27 de diciembre de 2016

La política cobarde y reformista de los socialdemócratas favorece que las capas intermedias se echen a los brazos del fascismo


«Los jefes reaccionarios asustaban a los obreros socialistas con este argumento: el programa revolucionario y la política de los comunistas echan a los campesinos y a las capas medias de la ciudad en brazos del fascismo.  Que la colaboración de los socialistas con los comunistas no haría más que acentuar este peligro.

A esto replicamos: la verdad es todo lo contrario. Es la política de coalición de los partidos socialistas con la burguesía la que echa a los campesinos y a las capas medias de la ciudad en brazos de los demagogos fascistas. ¿Por qué? Porque los socialistas gubernamentales respaldan, apoyan y comparten los ataques de la burguesía contra los campesinos trabajadores y las capas medias de la ciudad, porque con ello se compromete toda la clase obrera a los ojos de estas capas intermedias, porque con ello estas capas medias pierden la fe en la clase obrera, se apartan de ella y se echan fácilmente en brazos del primer aventurero fascista que llega. En cambio, el restablecimiento de la unidad de acción de la clase obrera y la lucha en común no sólo por las reivindicaciones de los obreros, sino también por los intereses de los campesinos trabajadores y de la pequeña burguesía urbana, facilitarían la incorporación de estas capas sociales al movimiento de la clase obrera y la formación de un potente frente popular de todos los trabajadores contra el puñado de bandoleros capitalistas. A la demagogia fascista se la privaría de base con esto». (Klement Gottwald; Por la aplicación acertada de la línea del VIIº Congreso de la Komintern, 1936)

Desmontando algunos de los pseudoargumentos utilizados por los defensores de las FARC-EP; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Durante muchos años los defensores de las FARC-EP se escudaron para defender todas sus desviaciones en varios «argumentos» bastante absurdos: (1) que como era un grupo que tomaba las armas era un grupo representante de la clase obrera, revolucionario, e incluso marxista-leninistas verdaderos; (2) que al tomar las armas y esto hacerles verdaderos revolucionarios y marxista-leninistas se debía perdonar las desviaciones del proceso; (3) que el tomar las armas significaba hacer mucho más que cualquier otro grupo y nosotros estaríamos señalando quizás cosas ciertas pero que suponen caer en el teoricismo estéril.

Expliquemos esto, porque aunque este debate ya carezca de sentido al parecer que las FARC-EP abandonan las armas, es importante de cara a que el lector aprenda a detectar tales pseudoargumentos en caso de que las FARC-EP retomen las armas o para no ser pillados por sorpresa ante otros grupos similares de la actualidad o el futuro:

1) Algunos esquemáticos y metafísicos piensan que si un grupo toma las armas debe de ser porque es representante de la clase obrera y que será un grupo revolucionario o que incluso solamente los marxista-leninistas se alzan en armas. Vayamos por partes: 

a) Es sabido que la clase obrera no es la única que se alanza en armas. Históricamente diferentes movimientos políticos tomaron las armas, ejemplo de ello es la burguesía cuando se alzó contra la nobleza y el feudalismo. ¿Y qué decir de los movimientos políticos representantes de la pequeña burguesía que se ha alzado en armas millones de veces, contra la nobleza, contra la burguesía, y en menor medida –pero también sucedió– contra el proletariado? Hay multitud de recientes ejemplos históricos de movimientos de la burguesía nacional o la pequeña burguesía de países coloniales o neocoloniales que luchando contra gobiernos títeres del extranjero o gobiernos colonialistas han llegado al poder. Estos movimientos, muchos de ellos, decían ser representantes de la clase obrera, revolucionarios, e incluso marxista-leninistas, otros decían tener variadas influencias entre las cuales se encontraba el marxismo-leninismo, otras que apostaban por una tercería vía –véase las corrientes del tercermundismo y el no alineamiento–, pero todos acabaron cediendo a la burguesía nacional y extranjera, sus movimientos acabaron siendo fieles garantes de la propiedad privada y la democracia burguesa –cuando no de un régimen terrorista y fascista–, todos se convirtieron en aliados y promotores de la burguesía nacional a la vez que perseguidores de las verdaderas organizaciones proletarias y sus efectivos, e incluso en el nuevo poder y gracias a la receta económica capitalista muchos de estos dirigentes burgueses y pequeño burgueses llegaron a amasar una fortuna insultante, no menor a la de los antiguos colonizadores y sus títeres locales. Ejemplos los hay por todo el globo.

b) Bien, si hablamos de movimiento revolucionario, debemos llamar así a un movimiento político que promueve una transformación cualitativa sustancial y que no pretende traficar con esas metas, ni a quién reivindica solo partes de ese programa revolucionario. Las clases sociales como la burguesía nacional o la pequeña burguesía se ha demostrado que no pueden llevar a cabo ya ni siquiera las reivindicaciones de la revoluciones burgueses de siglo anteriores: nos referimos a reivindicaciones como la libertad sindical, la eliminación del feudalismo mediante el reparto de tierras, la erradicación del analfabetismo o eliminación de la presencia de tropas extranjeras en suelo patrio. Todo ello son reivindicaciones se suelen quedarse a medias cuando estos grupos sociales lideran la revolución en los países coloniales y neocoloniales. Los comunistas han demostrado en el siglo XX que estas reivindicaciones son solucionadas de forma tajante y rápida cuando el partido de la clase obrera llega al poder, y que las usa de puente para encaminar a trabajar en la resolución de las tareas socialistas. Se ha demostrado igualmente que los grupos burgueses y pequeño burgueses trafican con estas reivindicaciones para sus fines egoístas, por tanto considerar a la ligera como revolucionarios a grupos de este cariz es un error en nuestra época: se les puede considerar revolucionarios temporalmente si cumplen con las reivindicaciones de la etapa en la teoría y la práctica, pero ni aún así son garantía de cumplir con las reivindicaciones de la etapa por su carácter no proletario, de hecho de que estos grupos cumplan estas tareas corresponde a los comunistas, por lo tanto delegar la lucha a estas organizaciones es lo mismo que renegar de la hegemonía de la clase obrera, la forma más burda de reformismo como tipificó Lenin. 

Véase un país como Venezuela, los chavistas del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) decían que el país enfrentaba tareas antifeudales, antimonopolistas, antiimperialistas, estupendo. ¿Acaso se ha solucionado algún tema de estos? Para nada, ni se ha acabado con el latifundio, ni se ha evitado el proceso de monopolización y acumulación de las riquezas en unas pocas manos, ni se ha acabado la dependencia del imperialismo y en caso de hacerlo en algunos sectores ha sido para pasar a depender de otras potencias imperialistas. No hay que caer en la demagogia de que todo es revolucionario y contentarse, hay que sopesar el carácter de cada movimiento y cada figura en su justa medida.

c) Los más inmaduros políticamente hablando, piensan que si un grupo toma las armas, automáticamente es un grupo representante de la clase obrera y su ideología: el marxismo-leninismo, sobre todo por el hecho de que actualmente no se estila la lucha armada en los movimientos políticos como antaño. Creemos que pocos pensamientos hay más ignorantes en cuanto a esto. Como ya hemos explicado la clase obrera y los marxista-leninistas no son los únicos que toman las armas, a veces la clase obrera se alza incluso en formas insurreccionales de forma espontánea o influida por otras ideologías, ni siquiera los elementos revolucionarios –más allá de su clase social– son los únicos que se alzan en armas, los contrarrevolucionarios también lo hacen por supuesto. Para discernir si los que toman las armas son marxista-leninistas o no hay que fijarse en si respetan los principios del marxismo-leninismo sobre la estrategia militar de toma de poder, ni más ni menos, y en ver si dicha violencia impulsa un programa revolucionario acorde a los principios marxista-leninistas. No es lo mismo el brazo armado de un partido marxista-leninista que el brazo amarado de una organización reformista-revisionista, que una organización guerrillera sin partido, que una banda armada terrorista, que un grupo de pistoleros anarquistas, que un ejército mercenario, que un ejército de fanáticos religiosos, que un ejército burgués. No es lo mismo el programa y fines de los marxista-leninistas que quienes usan las armas para mejoras en las condiciones de los trabajadores, que los que las usan para forzar la integración de sus líderes en unas poltronas ministeriales en el gobierno democrático-burgués, que los que pretenden instaurar un socialismo pequeño burgués, que los que ni siquiera han planteado qué hacer tras la toma de poder.

2) El hecho de tomar las armas como sabemos no significa ser representante de la clase obrera, marxista-leninista, ni siquiera revolucionario. Pero la teoría de que al ser marxista-leninistas o al menos verdaderos revolucionarios hay que perdonar ciertas desviaciones del proceso, como dando a entender que «es lo mejor que hay», es lo más patético que puede escucharse, es la teoría del «mal menor». Los verdaderos marxista-leninistas no hacemos «la vista gorda» cuando vemos que un camarada o un partido hermano incurre en un error, no aludimos a su carácter marxista-leninista para pasarle uno, dos o más errores, al revés el perdonar o ser condescendientes con las desviaciones es lo que podría hacer perder el carácter revolucionario y marxista-leninista a nuestro camarada o partido hermano, por lo que jamás transigimos con ello, lo criticamos con educación y paciencia. Del mismo modo el internacionalismo proletario está reñido con el sentimentalismo, el compadrazgo, él no permite sino que presupone la crítica a todas las variantes antimarxistas del panorama internacional, usen las armas o no;

3) Sobre la acusación de que señalar las desviaciones antimarxistas de un movimiento político que se reivindica como marxista es caer en el teoricismo, el doctrinarismo y que no ayuda a nada, es un despropósito. De lo que se deberían preocupar estos elementos es de tener el suficiente nivel ideológico como para saber discernir si las críticas emitidas tienen algo de sentido, ya que de ser ciertas, el movimiento político que está siendo criticado está usando la bandera de una doctrina a la que está ensuciando. De hecho, de lo que adolece el movimiento marxista-leninista de hoy en día es de verdaderos teóricos que analicen los movimientos locales e internacionales, históricos o presentes, pues la inoperancia predomina por doquier, y lo que prima es el seguidismo y el sentimentalismo, que muchas veces conduce a apoyar a grupos y figuras antimarxistas. Además los conocimientos teóricos son necesarios para que en la práctica de la estrategia militar de toma de poder no se caiga en desviaciones como el aventurismo o el terrorismo, o para que una organización armada que llegue al poder no sea usurpada por elementos oportunistas debido al bajo nivel teórico y que usen la victoria militar para implantar un régimen capitalista-revisionista. Hay que empezar a considerar de una vez por todas el marxismo-leninismo como una ciencia, y como dijeron los clásicos, respetarla estudiándola concienzudamente. Así que lo sentimos, pero la formación teórica no es que sea importante sino que es  primordial, y criticar las desviaciones antimarxistas no es un pasatiempo, no es un capricho, es necesidad viva, ya que si el agricultor necesita separar el trigo de la paja para un buen resultado, los marxista-leninistas necesitamos separar el marxismo-leninismo del revisionismo para que la revolución llegue a buen cauce.


***

¿Por cierto ahora que las FARC-EP se integraran en la democracia burguesa colombiana que argumentos usaran sus defensores? ¿Los de una organización incrustada en el cretinismo parlamentario y de fines electoralistas? Esto es, que «no han perdido la esencia sino que se adecuan a los nuevos tiempos», que «al menos hacen algo que no sea criticar», que no votarles «es hacer el juego a la derecha y al imperialismo», de hecho ya han empezado a hacerlo. Las situaciones cambian, las excusas cambian, su esencia oportunista no, la fragilidad de sus mentiras tampoco, así que es menester que los marxista-leninistas estén atentos a estos nuevos pseudoargumentos cocinados desde la olla revisionista para defender a este movimiento antimarxista». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Las leyes económicas fundamentales del capitalismo moderno y del socialismo; Stalin, 1952


«Sabido es que la cuestión relativa a las leyes económicas fundamentales del capitalismo y del socialismo ha sido planteada reiteradas veces en el transcurso de la discusión. A este respecto se han manifestado opiniones diversas, incluso las más fantásticas. Por cierto, la mayoría de los camaradas que han participado en la discusión ha reaccionado débilmente ante este problema, y no se ha perfilado ninguna solución. No obstante, ninguno de los camaradas ha negado la existencia de esas leyes.

¿Existe una ley económica fundamental del capitalismo? Sí, existe. ¿Qué ley es ésa?, ¿cuáles son sus rasgos característicos? La ley económica fundamental del capitalismo es una ley que no determina un aspecto aislado o unos procesos aislados del desarrollo de la producción capitalista, sino todos los aspectos y todos los procesos más importantes de ese desarrollo; por tanto, determina el fondo de la producción capitalista, su esencia.