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sábado, 7 de noviembre de 2020

El caso Beria; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

«Revista teórica» de RC donde defienden a Beria en su última edición

[Post originalmente publicado en 2017]

«Muchos han creído durante años que Beria no solo fue un «gran marxista-leninista», sino que también «el más fiel sucesor de Stalin». Esto ha sido posible, en gran parte, gracias a los «estudios» de algunos historiadores revisionistas. En realidad, dado que nuestros amigos revisionistas no hacen el esfuerzo de investigar, desconocen que hoy, y en base a los últimos estudios –que recurren a las fuentes originales–, la mayoría de historiadores han descartado la visión de Beria el «estalinista», presentándole como lo que fue, un liberal que precedió a Jruschov en sus planes reformadores. Debemos añadir, por cierto, ¡que ya que la CIA ya registraba esto en sus informes de julio de 1953!

Otros, para justificar su filia subjetivista por Beria, hacen uso de verdaderas barbaridades, como la que presentamos a continuación. Roberto Vaquero, bajo el alias «Juan Mesana», decía en la revista de Reconstrucción Comunista (RC):

«Prácticamente no hay defensores de la figura de Beria, ya que poco se conoce de él debido al oscurantismo que se promueve desde el poder y a la destrucción y ocultamiento de pruebas. Es de destacar el trabajo de Bill Bland y Grover Furr, ya que, a pesar de ser una figura vilipendiada no defendida por nadie, han sido capaces de defender el marxismo-leninismo, la verdad sobre el caso de Beria y su gran papel como dirigente comunista y revolucionario ejemplar». (De acero; Nº10, 2017)

E insistía:

«No conozco apenas nadie, incluso a nivel histórico que hable bien de él, casi todo el mundo le pone de traidor, corrupto y personaje oscuro. En que se basan para decir esto, en lo que alguien me dijo antes, en testimonios –aunque sean supuestamente m-l– de gente que lo proclamó pactando con Jruschov y Zhúkov y en revisionistas de todos los colores. (...) Incluso la mayoría de partidos m-l se dejan llevar por estas tendencias, basándose en castillos en el aire, pues no hay nada. Yo no voy a criminalizar a alguien que murió en un complot en gran medida organizado por Jruschov». (Comentario en Facebook de Juan Lucarrelli –alias de Roberto Vaquero en esta red social–, 18 de abril de 2017)

Con este tipo de comentarios Roberto Vaquero demuestra el tipo mediocre que es, la podredumbre de su pensamiento oportunista, el cual pone de manifiesto la forma de analizar los eventos históricos desde la dirección de RC. 

Primero dice que no conoce a nadie a nivel histórico que hable bien de Beria. Bueno, efectivamente, si eres Roberto y tu lectura es equivalente a la de un avestruz, no poseerás los conocimientos y el hábito de documentarte. Es posible, no, seguro, que no encuentras seguidores de Beria, pero los hay. El historiador thälmanniano Bill Bland, o el maoísta Grover Furr, son ejemplos claros. Es más: de nuevo, Reconstrucción Comunista está al mismo lado que el Partido Comunista de España (reconstituido), pues en España no es otro, sino Juan Manuel Olarieta, el defensor de que Beria fue una víctima marxista-leninista, y no un revisionista víctima de otros revisionistas. Reconstrucción Comunista (RC) vuelve a coincidir, de nuevo, con el Partido Comunista de España (reconstituido). ¡Qué casualidad! Tan solo llevamos cien ejemplos de posturas en las que RC y el PCE (r) se encuentran y se diferencian de nosotros.

viernes, 6 de noviembre de 2020

¿Cuál debe de ser la forma y contenido crítico hacia los adversarios políticos?; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«Un problema que puede parecer secundario también tiene su aquel. Hablemos de la forma y contenido de las críticas hacia los adversarios políticos.

No estamos diciendo, como han proclamado diversos renegados, que el Partido Comunista de España (marxista-leninista) debiese intentar ganarse a las cúpulas de las distintas organizaciones oportunistas o a los cabecillas de las fracciones que surgían en su seno:

«En lo ideológico (…) Ya estábamos enfrascados en una lucha a fondo contra el revisionismo de Carrillo. (…) Ya lanzados como estábamos, íbamos a por Don Santiago sin concesiones. Razón de más para tratar con miramiento y diplomacia a los disidentes del PCE y a otros grupos políticos que –procediendo de otros orígenes –por entonces revestían el ropaje comunista–con la radicalización subsiguiente a mayo de 1968. Había que cortejarlos con donaire, delicadeza, paciencia y suavidad. Como mínimo, tratarlos con neutralidad benévola; lo menos que podíamos hacer con respecto a ellos era guardar silencio, abstenernos de críticas públicas; y de hacer críticas, en plan amistoso, con amabilidad y espíritu de concordia. Eso se traducía en una política de acercamiento y buenas relaciones para con los camaradas pro-soviéticos –E. García, Enrique Líster–, los amigos catalanes de la OCE (Bandera Roja) y los de Komunistak (MCE)». (Lorenzo Peña; Amarga juventud: Un ensayo de egohistoria, 2010) 

Por supuesto, para renegados como Lorenzo Peña no había, o apenas había, diferencias entre estos grupos y el PCE (m-l), o más bien lo que él quería hacer del PCE (m-l). Es la clásica concepción que se utiliza una cabeza de turco –Carrillo en este caso– para justificar el revisionismo de toda una organización –el Partido Comunista de España (PCE)– e incluso de toda una generación del movimiento obrero. Esto también lo haría el renegado Raúl Marco pasado unos años cuando echase la vista atrás sobre la historia del PCE (m-l) y sus posiciones como veremos después en otro capítulo. Afirmar estas conclusiones es como creer que el revisionismo no engendrase nuevas variantes, como si no tuviese cada día nuevos jefes y adoptase otras particularidades. Como si el revisionismo no alcanzase a los viejos militantes comunistas, como si no alcanzase a las propias organizaciones antes revolucionarias. 

Salirse del PCE no era ni es sinónimo de no ser un revisionista, hay mil cuestiones por las que los militantes abandonan el partido: cobardía, rencillas personales, apatía por la política, quemazón por el activismo intenso, evolución ideológica, rivalidades ideológicas entre variantes revisionistas, etc. y como vemos no todas tienen que ver con romper en lo ideológico con el revisionismo. Esto lo vemos actualmente en las continuas fracciones y escisiones del mundo revisionista.

«Tratar con miramiento» a los jefes y representantes del revisionismo sea del color que sea ni es revolucionario ni ayuda en nada a los propios militantes honestos que estén bajo su influencia. 

sábado, 28 de septiembre de 2019

Las relaciones entre el PCE (m-l) y el PTA y la caída del socialismo albanés; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«La siguiente parte, aunque excede la extensión para un capítulo normal, hemos decidido insertarlo al completo, ya que la influencia del socialismo albanés sobre el Partido Comunista de España (marxista-leninista) fue enorme desde su fundación. De hecho a partir de los años 70 sería su principal referente. Primero deberíamos analizar varios defectos que albergó el PTA en su dilatada lucha contra el oportunismo, errores que no minimizan en absoluto su importantísima y extensa labor en ese ámbito; pero que al mismo tiempo es preciso analizar para restablecer la verdad histórica mediante un análisis de crítica y autocrítica, que como se sabe son armas que aportan salud al movimiento marxista-leninista internacional. En segundo lugar, debemos analizar las causas de la caída del socialismo albanés a finales de los 80.

Los méritos del PTA en la lucha contra el revisionismo no deben de hacer olvidarnos sus fuertes vacilaciones y debilidades

El primer escollo importante que el PTA tuvo que sortear fue la influencia directa del titoismo desde 1941 hasta su condena oficial en 1948. Los errores cometidos bajo tal influencia por desconocimiento o experiencia en la formación de un partido y la dirección de gobierno, así como las tramas de los propios revisionistas yugoslavos para absorber Albania daría como fin algunos errores en la línea del PTA que serían registrados en varias de las obras más famosas de Enver Hoxha como el «Tomo I de Obras Escogidas (1941-1948)» de 1974, «Los titoistas» de 1982 o la propia obra del PTA: «Historia del Partido del Trabajo de Albania» de 1982. En este apartado específico de la lucha contra el titoismo no nos centraremos ya que como decimos, el PTA ejerce una honesta autocrítica sobre varios de sus errores en cuanto a organización del partido, economía, trato a la oposición, etc., exponiendo sin miedo como surgieron y como se fueron corrigiendo. El PTA sería el único partido que denunció el acercamiento soviético-yugoslavo de 1954, negándose a rehabilitar a los condenados por titoísmo, aunque posteriormente y de forma breve, aceptó las presiones de Jruschov para revaluar la cuestión de Tito para vergüenza suya.

En el tema mismo del jruschovismo la cuestión ya versa muy diferente, mucho peor si cabe. Si bien es cierto que el PTA fue el único partido que opuso resistencia a la rehabilitación del titoismo que se efectuó durante 1953-1956, a partir del XXº Congreso del PCUS de 1956 la cosa no fue tan heroica como lo pintaron unos años después.

martes, 8 de mayo de 2018

Una descripción de las teorías y las políticas internacionales del socialimperialismo soviético a la luz de los marxista-leninistas españoles de los 70



«La pretendida ayuda de los socialimperialistas soviéticos a los países de América Latina, Asia, África y otras partes del mundo, tiene fundamentalmente por objeto colocar a los países de todos los continentes bajo su influencia y dominio, y se disputan las zonas intermedias de influencia con el imperialismo estadounidense, al igual que cualquier otra potencia imperialista.

En todos los terrenos, los cabecillas y la clase burocrática que ha usurpado el poder en la Unión Soviética, imitan por todos los medios a los yanquis y a todos los reaccionarios del mundo. Eso es así en sus relaciones internacionales, en arte, literatura, en el modo de vida, en el enfoque del desarrollo de las ciencias modernas, al servicio de la propaganda espectacular y no al servicio de los intereses del pueblo y del conjunto de la humanidad. En el terreno de la economía, hace ya tiempo que las empresas soviéticas y la agricultura aplican métodos de trabajo, retribución, organización y gestión netamente capitalistas. De igual nodo, su política exterior, su actividad comercial, internacional se basa también en métodos y principios de carácter imperialista, de explotación y rapiña aprovechándose de la situación de desigualdad y debilidad de los pueblos que aceptan su «ayuda y colaboración».

Al igual que los imperialistas estadounidenses y otros, las socialimperialistas soviéticos se dedican al tráfico de armas, es decir a la venta mercenaria de armamentos, a la concesión de préstanos con elevados intereses y condiciones humillantes, lo que nada tiene que ver con la ayuda a los pueblos que luchan por su libertad e independencia. Pero a quien vende armas y ayuda facilitan los socialimperialistas soviéticos es a los gobiernos ultrarreaccionarios, como son el de Indonesia, Grecia, Irán, Brasil, sin olvidar España. No podemos dejar de señalar que mediante un acuerdo «marítimo»  –cuyas cláusulas dispositivas no son conocidas–, la Unión Soviética ha instalado en nuestro país, en los Islas Canarias, importantes bases navales –pesqueras oficialmente–, donde operan varias flotillas do unas trescientas unidades.

Todo esto demuestra de manera irrefutable que los socialimperialistas soviéticos siguen empleando toda una teminología de carácter marxista y hasta leninista para mejor en cubrir su traición al marxismo-leninismo y a la causa de la revolución proletaria» y seguir engañando a las nasas soviéticas y a los pueblos del mundo entero.

Los socialimperialistas soviéticos han puesto en pie toda una serie de «teorías», acerca de la «seguridad colectiva» y de la «soberanía limitada», que en realidad equivalen a las tesis de cosmopolitismo y supranacionalidad que también enarbolan los inperialistas yanquis para justificar el saqueo y la explotación de los países más débiles por parte de los más fuertes y desarrollados.

Así pues con motivo de la agresión militar de la Unión Soviética contra Checoslovquia, los cabecillas revisionistas del Kremlin han pretendido hacer creer a los pueblos del mundo y al pueblo y al ejército soviéticos que esa agresión era necesaria para salvaguardar el socialismo en Checoslovaquia y proteger al conjunto de los Países del Este. Pero ¿qué lección de salvaguardia del socialismo puede dar los dirigentes revisionistas soviéticos, cuando hace ya tiempo que ellos mismos han destruido las bases económicas, políticas e ideológicas de la Dictadura del Proletariado en la misma Unión Soviética?

Tras las engaños y formulas de «soberanía nacional limitada», la «ayuda en los países del tercer mundo», etc. se esconden los intereses de carácter imperialista de los nuevos zares del Kremlin. Al haberse transformado en capitalistas las mismas bases económicas del Estado soviético, se han transformado también el contenido de su política exterior y de sus relaciones internacionales. Estas tienen en los momentos actuales el carácter netamente colonialista como lo afiman sus relaciones impositivas y desiguales con los países del Este de Europa bajo dirección revisionista y también las condiciones draconianas y el modo de «ayuda» y «colaboración» que presta a los países subdesarrollados y de economía débil.

Ademas la llanada «política de soberanía limitada», los socialimperialistas soviéticos, pretenden, al igual que sus compinches y contrincantes yanquis, aplicar en los países bajo su influencia, el principio de la división internacional del trabajo, esto es, que los países ya desarrollados desde el punto de vista industrial, científico y técnico continúen desarrollando su potencial industrial y tecnológico, y que aquellos que aún no han desarrollado su industria y técnica modernas, continúen dedicándose a la extracción de materias primas, a la apicultura, a la industria fabril –productos da la industria ligera y artesanal como calzados, muebles, cueros, envasado de hortalizas y frutas, etc.–, ya que según ellos, no es necesario que todos los países cuenten con una industria pesada propia y con una ciencia y técnicas avanzadas propias. Basta, según los nuevos zares del Kremlin y también los imperialistas yanquis, que algunas naciones poderosas –cuantas menos mejor–, dispongan de una industria superpotente y supermoderna y que por consiguiente esas naciones poderosas y desarrolladas deben también de poder disponer las riquezas naturales del resto del mundo para poder acelerar su propio desarrollo industrial y tecnológico». (Partido Comunista de España (marxista-leninistas); Cuadernos marxista-leninistas, suplemento a «Revolución Española»; El leninismo y nuestra lucha actual, 1970)

martes, 27 de marzo de 2018

Sobre los partidos revisionistas en el poder y el carácter del régimen


«Son superfluas las explicaciones para demostrar que la participación en el poder de muchos partidos burgueses, capitalistas, revisionistas y fascistas en los países capitalistas e imperialistas, como en los Estados Unidos entre otros, no ha transformado en absoluto sus sociedades, de reaccionarias en progresistas. Por el contrario, en el imperialismo la democracia hace un viraje hacia la reacción. No es progresista ni democrática la sociedad que defiende al régimen de explotación y de apoya en él. Asimismo, la existencia de un partido único en el poder, cuando este partido no sigue la línea marxista-leninista, es decir, cuando no es un partido del proletariado, jamás puede conducir a la edificación del socialismo. Por el contrario, un partido tal, como quiera que se haga llamar, «marxista» o «marxista-leninista», en realidad es un partido de la burguesía o un partido fascista, que se encarga de financiar la propiedad privada o estatal capitalista, para alimentar a una nueva clase de dominantes.

Un partido tal necesita conservar ciertas formas supuestamente marxistas y se esfuerza en darle formas y denominaciones socialistas también al poder que dirige, pero su esencia y sus objetivos, así como los del Estado, son antisocialistas, porque tiende a realizar la transformación regresiva del país y restaurar el capitalismo. La burguesía nueva, en este caso, se apropia gradualmente del poder a costa del proletariado y de sus aliados naturales. Este proceso se ha verificado en Yugoslavia, en la Unión Soviética y en muchos otros países antaño de democracia popular, donde no existe el pluralismo de los partidos. En estos países, el capitalismo ha sido restaurado a través de diversas formas, y una clase de nuevos explotadores se anima y toma fuerza. Si el país que sufre esta regresión es importante por si territorio, población y potencial económico, su Estado se convierte en socialimperialista, si, por el contrario, es pequeño, se hace un satélite del capitalismo mundial, un Estado dominado por los capitales extranjeros y el neocolonialismo, que explotan las riquezas del país y el sudor del pueblo. Por lo tanto, todos los Estados llamados democráticos, tanto bajo el sistema del pluralismo, como bajo la dominación de un partido único, que no es marxista-leninista, no quieren reemplazar la vieja sociedad capitalista explotadora por una sociedad nueva, socialista. En esta vieja sociedad, donde existe la propiedad privada y la dominación capitalista, no puede haber libertad, democracia, independencia y soberanía verdaderas para el pueblo». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la democracia verdadera; Discurso pronunciado en la reunión del Consejo General del Frente Democrático de Albania, 20 de septiembre de 1978)

El castrismo y su rol según los marxista-leninistas españoles de 1967


«El revisionismo jruschovista ha constituido una plaga en el movimiento comunista internacional. Ha infeccionado profundamente a la mayoría de los partidos que integran dicho movimiento. La polémica pública, desencadenada en un principio por Jruschov y sus secuaces ha venido a ser muy provechosa para los marxista-leninistas, pues ha despertado su vigilancia contra toda manifestación de revisionismo, en tanto que en los años precedentes al comienzo de la polémica esta vigilancia se encontraba dormida.

En esa situación no podían por menos de surgir, en la lucha entre el revisionismo moderno y el marxismo-leninismo numerosas actitudes centristas, eclécticas y neutrales. Es típico, en este sentido, el caso de Fidel Castro, revolucionario pequeño burgués, que se pasó, en un momento de radicalización, a posiciones comunistas de palabra. Fidel Castro en la polémica sobre la línea general del movimiento comunista internacional adoptó en principio una posición de no «alineamiento» que, de hecho, se ha traducido en una capitulación ante el chantaje revisionista soviético. (…) El propugnar esa posición de neutralidad ideológica equivale a desarmarse en el terreno de la lucha de principios. Y el abandono de esa lucha conduce, tarde o temprano, a la degeneración revisionista. Sin una lucha encarnizada, implacable, contra el revisionismo jruschovista, tanto en el plano nacional como internacional, no es posible a ningún partido ni organización revolucionaria mantenerse firme en la lucha contra el imperialismo y contra la reacción interna. Es también errónea la creencia de aquellos que piensan que esta lucha puede llevarse a cabo suavemente, sin violencias verbales. Los comunistas deben decir siempre la verdad, llamando al pan pan y al vino vino. El único nombre que debe dársele a la traición es el de traición». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Adulteraciones del equipo de Santiago Carrillo, 2ª edición, 1967)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Para ver la evolución respecto al revisionismo cubano del viejo PCE (m-l) véase el documento: 
«Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas comparativas pertinentes sobre el actual PCE (m-l) y el antiguo» de 2016.

jueves, 15 de marzo de 2018

La claudicación del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y la flagrante traición del oportunista João Amazonas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

João Amazonas junto a Lula en 1989

«¿La actual oposición a Dilma es acaso hegemonizada por algún partido marxista-leninista? No, está hemegemonizada por una oposición con partidos burgueses que están si cabe más a la derecha que el Partido del Trabajo (PT) de Dilma-Lula como ocurre con la oposición en Venezuela o Nicaragua. 

¿Existe acaso algún frente de oposición donde formen parte los marxista-leninistas aunque no sea la principal fuerza de este frente? Tampoco. Es más cabe preguntarse: ¿existe alguna organización marxista-leninista real en Brasil con peso? Tampoco, el nivel de desorganización de la clase obrera brasileña es un drama como en tantos otros países, hoy solo quedan los restos de organizaciones antaño combativas, ahora grupúsculos oportunistas inservibles, que mendigan alguna que otra cuota de poder, detrás de alguna sección burguesa.

No existe una organización realmente marxista-leninista desde la abierta traición que el oportunista João Amazonas propició al glorioso Partido Comunista de Brasil (PCdoB), organización líder de la lucha contra la dictadura militar brasileña durante 1964-1985, un partido que ciertamente tuvo sucesivas desviaciones castristas y maoístas que se fueron superando, pero constituía el único baluarte revolucionario desde la sumisión del viejo Partido Comunista Brasileño (PCB) al jruschovismo. Las aportaciones de figuras como Mauricio Grabois o Pedro Pomar, figuras que se opusieron dentro del PCB a la implantación de la línea revisionista, y que fueron consecuentes fundando el nuevo PCdoB en 1962. Ambos acabarían asesinados respectivamente en 1973 y 1967 por la reacción brasileña, pero sus aportes y artículos son de total actualidad. Citaremos como ejemplo algunas de las obras de estas figuras y otras del partido que deben ser releidas por todos los marxista-leninistas de la actualidad:

a)  Pedro Pomar; En el 30 aniversario de la Revolución de Octubre, 1947.

b) Pedro Pomar; Stalin, artífice de la vitoria sobre el fascismo, 1949.

c) Mauricio Grabois; Dos concepciones, dos orientaciones políticas, 1960.

d) De la  conversación del camarada Enver Hoxha con el camarada Pedro Pomar, 18 de agosto de 1967; Publicado en Rruga e Partisë, N ° 2, 1977.

e) Mauricio Grabois; Diario de la guerrilla, 1973. 

f)  Pedro Pomar; La gloriosa bandera de 1935, 1975.

g) PCdoB; Conquistar la libertad política, alcanzar una democracia popular, 5 de enero de 1976.

h) PCdoB; Resoluciones de la VIIª Conferencia del PCdoB, 1 de enero de 1979.

i) PCdoB; Estudio crítico sobre el principio de la violencia revolucionaria, 1 de enero de 1983.

En la actualidad no hay artículos de tal calidad ni coherencia en los principios, a cualquier revolucionario le causa una honda simpatía la valentía de levantar la bandera marxista-leninista en aquellos momentos de traición revisionista y de férrea ofensiva de la reacción, sobre todo a partir del golpe fascista de 1964.

Pero los méritos del PCdoB y sus cuadros no solo se reducen a criticar al jruschovismo, sino a haber superado sus ilusiones tempranas sobre el castro-guevarismo y también del maoísmo a partir de mediados de los 70. 

En especial hay que destacar la lucha llevaba contra los movimientos tercermundistas, a ejemplo, para que el lector precise el nivel que mantenía en partido en los 70, dejaremos el siguiente extracto:

«Era un momento en que este tercer mundo, mundo de los países no alineados o de los países en vías de desarrollo –tres definiciones, que expresan el mismo contenido– parecía estar unido y lograr éxitos considerables. Este «mundo» se adelantó entre los años 1972-1973. (...). La elevación del precio del petróleo fue aclamado como la liberación de los países oprimidos por el imperialismo y la demanda de la evaluación de las materias primas del tercer mundo se señaló como un nuevo camino para la liberación nacional. El tercer mundo se puso de moda. Allende en Chile, Perón en Argentina, Velasco en Perú, Fidel Castro en Cuba, todos se consideraban como pertenecientes al tercer mundo. De hecho, incluso Geisel se enamoró de esta tendencia. Precisamente en este momento determinados revolucionarios y círculos socialistas comenzaron a cantar alabanzas al tercer mundo y se consideran como una parte integrante de la misma, ocultando las diferencias de principio entre el socialismo y el capitalismo.

Nuestro partido nunca aceptó esta asombrosa clasificación, este harapo como bandera del frente mundial antiimperialista. Ya en 1973 se puso de manifiesto la incoherencia y oportunista carácter implícito en esta teoría:

«La perspectiva de una tercera posición que se están dando el movimiento antiimperialista es falsa, teórica y políticamente». (Publicado en un artículo de A Classe Operaria, 1973)

Ahora, le guste a sus apologistas o no, el concepto del tercer mundo está en crisis. La llamada independencia de la mayoría de estos países no fue más que una ilusión pasajera. Los cambios han tenido lugar en casi todos ellos, lo que ha puesto fin al supuesto antiimperialismo de sus gobiernos. Se han convertido aún más en países dependiente del capital financiero internacional –incluyendo de la Unión Soviética–. Según las cifras publicadas recientemente por la Conferencia de Comercio y Desarrollo de la ONU, sobre la base de las cifras dadas a conocer por el Banco Mundial, la deuda externa de estos países en 1974 fueron de 80 mil millones de dólares, mientras que ahora han llegado a 240 mil millones de dólares». (Partido Comunista de Brasil; Mantener en alto la bandera invencible del marxismo-leninismo, 1977)

Estos artículos son sin duda joyas de cuando el partido mantenía un valiente y gran nivel de análisis fruto de su madurez, pero ello no duraría demasiado. El actual PCdoB lejos de emitir críticas de este estilo, se reduce a un santurrón seguidismo a los regímenes tercermundistas de la llamada izquierda latinoamericana, incluso ofrece un cheque en blanco en concreto al gobierno imperialista de Dilma y es su más fiel servidor. Es decir, ha perdido todo conato de independencia de clase en sus análisis nacionales e internacionales.

A inicios de los 90 el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) podemos decir que se consumó completamente la desviación del camino marxismo-leninista que se había iniciado a finales de la anterior década. Esto se podía ver no solo con las alianzas con el propio Lula que empezaba a ser popular y otros reformistas a los que se abrazaba y alababa sin criticismo alguno, sino que empezó a declararse admirador de varios de los revisionismos que hasta hacia cuatro días sermoneaba con combatir. Esta traición de Amazonas en los años 80 liquidando el espíritu revolucionario del partido consumada de forma completa en el congreso de 1992, es comparable a la que Prestes cometió con el PCB que también formalizó en el congreso de 1956. Ambos pasaran a la historia como dos líderes nefastos que llevaron a su partido al abismo, no serán recordados por sus «tesis novedosas», ni por elevar al partido a una nueva etapa de grandes éxitos, sino por castrar sus principios y marginarlo de las masas, convirtiéndose en aquello que juraron no permitir. Por supuesto como en todo proceso no podemos personalizarlo en una o dos personas, la culpa reside en toda la militancia que permitió tal agravio, tanto en la experiencia del PCB como luego del PCdoB, casos que demuestran la fragilidad del militante comunista en tanto que sujeto que debe corroborar y supervisar que se mantenga la línea revolucionaria y relevar a sus líderes si pretenden desviar la línea revolucionaria de la organización.

Las primeras evidencias de este giro del PCdoB hacia posiciones derechistas, se pueden detectar desde el final de la dictadura militar y su ambigua posición en las huelgas de Sao Paulo. Después con el desgaste de la dictadura militar brasileña, su rendición, y el paso a la instauración de la democracia burguesa brasileña, el PCdoB llegó a exponer proclamas que embellecían a los jefes liberales con eslóganes como «Para la consolidación de la democracia, le damos la bienvenida al presidente Sarney», esto venía a decir que serían el furgón de cola de la burguesía liberal moderada. Esto pudo verse también en declaraciones sorprendentes como la de:

martes, 13 de marzo de 2018

Las desesperadas reformas de los revisionistas cubanos, no son sino las mismas desastrosas recetas de los revisionistas húngaros de antaño

Fidel Castro y János Kádár en los 80

«Todas estas reformas no son ni siquiera «novedosas» dentro del mundo de los países revisionistas-capitalistas:

«Los dirigentes húngaros han llegado por ese camino, en efecto, a autorizar, mediante el decreto en el Parlamento y del Gobierno de enero de 1982, la posibilidad para cualquier ciudadano de formar empresas industriales o comerciales privadas que explotan mano de obra asalariada, hasta 150 obreros, recurriendo para su formación, a créditos de la banca aunque sea extranjera, o la emisión de bonos –acciones– que pueden adquirir los particulares, entrando en relaciones directas con los monopolios extranjeros y en libre competencia capitalista entre ellos. Igualmente el partido revisionista húngaro anunció que regulará por ley que los salarios de los trabajadores se pagarán de acuerdo con la productividad de cada uno y que se distribuirán los puestos de trabajo en toda la industria con arreglo a criterios de rendimiento en el trabajo, mientras que se congelaran los salarios de los obreros de las empresas deficitarias, las cuales tienen libertad de despido. (…) Actualmente centenares de restaurantes, hoteles, bares, taxis, talleres, pequeñas empresas, bufetes de abogados, etc. Funcionan con arreglo a esas normas que pusieron en práctica los revisionistas húngaros desde que se puso en marcha la reforma económica de 1978 y cuyo fin declarado es para el gobierno y el partido revisionista, el fomento de la iniciativa privada». (Documentos del IVº Congreso del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 1984)

Por  eso analizando las economías de la «izquierda latinoamericana», dijimos hace tres años sobre la deriva de Cuba:

«La verdad de todo esto es que la promoción del cuentapropismo –crear la pequeña propiedad privada y pequeño burgueses– es la receta desesperada capitalista dentro del mismo capitalismo de los regímenes revisionistas que andaban moribundos para intentar salir de los quebraderos de cabeza y pérdidas económicas que le creaban la propiedad capitalista monopolista de Estado en varias de sus ramas económicas por la naturaleza liberal y capitalista de actuación en su base, por ello buscaban el estímulo económico de los pequeño burgueses, véase sino las reformas económicas de János Kádár en Hungría en los 70, la única diferencia es que los revisionistas húngaros no lo llamaban «cuentapropismo». Por supuesto, todo defensor del revisionismo cubano es por extensión un pseudomarxista defensor de la principal figura de la restauración del capitalismo en Hungría, y seguro que lo saludan como «un gran dirigente comunista» y a sus reformas como «ambiciosas reformas socialistas» pero eso nos da bastante igual, los hechos son los hechos, verdad científica solo hay una, y se quedaran solos defendiendo a estas figuras que han reptado a los pies de las clases explotadoras nacionales e internacionales». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Al César lo que es del César, el castrismo ni es revolucionario ni es original en sus postulados económicos revisionistas. Ya hubo teóricos como Trotski, Bujarin, Varga, Voznesensky,  Browder, Tito, Mao, Nagy o Kádár que plantearon su modelo a seguir». (Equipo de Bitácora (M-L); Reflexiones sobre el VIIº Congreso del Partido «Comunista» de Cuba y su línea económica, 13 de agosto de 2016)

jueves, 8 de marzo de 2018

Sobre Malenkov; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Como cualquier pseudomarxista, Roberto Vaquero líder de Reconstrucción Comunista (RC) esquematiza los acontecimientos históricos entre «buenos» y «malos». A ejemplo de ello, en base a que si una figura es enemiga del villano mayor debe de tratarse de un héroe, y viceversa, no estudia nada más, todo se reduce a ese simplismo: «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». Así de nuevo, presenta a Gueorgui Malenkov bajo esa visión ya que fue uno de los miembros condenado por Jruschov en 1957 ante el intento de destituirle, lo considera un «gran marxista» que se mantuvo siempre «fiel al marxismo», ignorando toda su biografía y sus actuaciones durante 1953-1957. Veamos:

«Los denominados por los revisionistas como grupo antipartido, fueron los camaradas que se opusieron a Jruschov y que intentaron deponerle como Secretario general en Junio de 1957. Las cabezas visibles fueron Malenkov, Kaganóvich y Molotov. (...) En nuestro recuerdo están todos los camaradas que se enfrentaron al revisionismo en aquellos momentos tan difíciles y que se mantuvieron fieles». (Universidad Obrera; Aspectos sobre el grupo antipartido, 2017)

Ante esto, nos vemos de nuevo en la necesidad de repasar los aspectos fundamentales de la biografía política de Malenkov, figura principal junto a Mólotov del llamado «grupo anti-Jruschov» o conocido por los propios jruschovistas como «grupo antipartido» en 1957.

Es posible que Malenkov, a pesar de sus limitados conocimientos se haya podido camuflar como un pretendido marxista, pero para el final de su vida se destapó como tantos otros, como un seguidista, un hombre pragmático que jugaba a dos bandas para intentar sobrevivir; y es que así se puede resumir su carrera: apostó siempre fuerte y perdió en varias de sus aventuras políticas.

Malenkov, como tantos otros casos de políticos en que a la postre la historia las destaparía como antimarxistas consumados, ya tuvo roces con el partido comunista y su línea durante diversas épocas, algo que como el lector comprobará no es casualidad. Si algo podemos reprochar a los marxista-leninistas del partido bolchevique, fue el darle varias oportunidades a este oportunista.

Entre 1941-1943 la responsabilidad de Malenkov fue supervisar la producción militar en la fuerza aérea. En 1946 la mayoría de sus subalternos fueron juzgados por errores técnicos y malgastar recursos en la producción de aviones, posición que obviamente también afectó a Malenkov que era el encargado de supervisar todo esto, siendo sustituido el 4 de mayo de 1946 del puesto de Secretario del Comité Central del PCUS:

«La estrella política de Malenkov se fue atenuando. En abril de 1946, él aún presidía las sesiones del Orgbiuro, pero el arresto del comandante de la fuerza aérea soviética A.A. Novikov el 23 de abril de 1946 debilitaba aún más sus posiciones. Otros miembros del Consejo Militar de las Fuerza Aérea, del cual Malenkov era el miembro líder, fueron arrestados; bajo los interrogatorios. (...) denunciaron a Malenkov como un conspirador que se esforzaba por sabotear la fuerza aérea soviética. (...) El 4 de mayo, en una reunión del Politburó, Malenkov fue relevado de su trabajo en el Secretariado del Comité Central, principalmente bajo alegaciones de haber descuidado la supervisión sobre las fuerzas aéreas y la industria de aviación, que dio como resultado la construcción de aviones defectuosos». (Kees Boterbloem; Vida y época de Andréi Zhdánov, 2004)

Malenkov perdió definitivamente su autoridad y prestigió cuando apoyó las tesis del revisionista Varga en su libro «Los cambios en la economía del capitalismo resultantes de la Segunda Guerra Mundial» de 1946, un libro que en realidad no se diferenciaba mucho de las tesis de Browder. Posteriormente sería la Biblia político-económica para los revisionistas soviéticos en los años posteriores. Entre otras cosas este libro condensaba lo siguiente:

lunes, 26 de febrero de 2018

Sobre Mólotov; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Intentando hacerse pasar por grandes historiadores, y queriendo pasar por «marxista-leninistas que recuerdan la lucha caída en el olvido de históricos marxista-leninistas», Roberto Vaquero escribió un artículo hace poco en el cual decía lo siguiente entorno a las luchas intestinas ocurridas en el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS):

«En nuestro recuerdo están todos los camaradas que se enfrentaron al revisionismo en aquellos momentos tan difíciles y que se mantuvieron fieles, especialmente el camarada Molotov, fiel hasta su muerte al Marxismo-Leninismo». (Universidad Obrera; Aspectos sobre el grupo antipartido, 2017)

Por supuesto estaba claro, que a no ser que Bitácora (M-L) le tradujese documentos sobre Mólotov y Beria, Roberto no iba a hacer el esfuerzo de leer y enterarse de cómo sucedieron las cosas, mucho menos si esa labor suponía el tener que traducir algunos textos. Él se versa más en el plagio que en la traducción y el análisis.

¿Molotov fiel seguidor del marxismo-leninismo hasta su muerte? Sabemos que Roberto Vaquero no tiene conocimientos básicos de marxismo-leninismo pero en general no sabíamos que era tan deficiente en historia, se ve que el materialismo histórico tampoco es lo suyo.

Viacheslav Mólotov fue un gran revolucionario en su momento, aportó significativamente a la revolución socialista en la Unión Soviética, como muchos otros cuadros, pero para inicios de los 50, esto era ya parte de su pasado:

«Por lo que hemos llegado a saber, Stalin incluso calificó a Jruschov de populista, criticó a Voroshílov, e hizo lo mismo con Mólotov y otros. Así pues, por un lado debemos concluir que Stalin no era un miope político, y por otro, que no siempre utilizaba la bala y el terror, como pretenden los enemigos, sino por el contrario la persuasión y la confrontación de opiniones». (Enver Hoxha; Nuestro Partido desarrollará como siempre con consecuencia, audacia y madurez la lucha de clases, 24 de junio de 1966)

Ciertamente como señala Enver Hoxha, Mólotov fue criticado y degradado ya en época de Stalin.

En la reunión del Buró Político de diciembre de 1952, Stalin dijo:

«Stalin: Sí, tuvimos el congreso de nuestro Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Funcionó muy bien, y muchos de ustedes podrían pensar que, entre nosotros, existe una armonía y unidad plenas. Pero no tenemos esta armonía y unidad de pensamiento. Algunos de ustedes incluso se oponen y no les gusta nuestra decisión.

Dicen, ¿por qué necesitamos ampliar el Comité Central (CC)? Pero, ¿no es evidente que necesitemos inyectar nueva sangre y nuevas fuerzas al CC del PCUS? Estamos envejeciendo y tarde o temprano moriremos, pero debemos pensar a manos de quién debemos dar esta antorcha de nuestra gran empresa, ¿quién la llevará adelante y alcanzará la meta del comunismo? Para esto necesitamos gente más joven con más energía, camaradas dedicados y líderes políticos. ¿Y qué significa criar a un líder político dedicado y devoto del Estado? Necesita diez, no, quince años para que podamos hablar de un líder estatal, capaz de continuar con esta antorcha.

Pero solo desear que esto suceda no es suficiente. Educar a tales cuadros nuevos requiere tiempo y participación en el gobierno cotidiano del Estado, aprendiendo en asuntos prácticos que abarcan toda la gama de planes de aparatos estatales y conceptos ideológicos que eleven a un nivel más alto de construcción de una sociedad socialista, así mismo los camaradas deben ser capaces de reconocer y luchar contra todo tipo de tendencias oportunistas. (...) ¿No es evidente que debemos elevar la importancia y el papel de nuestro partido y sus comités partidarios?. (…) ¿Es posible olvidarse de la mejora del trabajado entre las masas, que tanto enseñó Lenin?». (Iósif Stalin; Discurso en el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética, 16 de octubre de 1952)

Estas últimas declaraciones de Stalin meses antes de fallecer refutan de un plumazo las falsas teorías de autores presuntamente «stalinistas» como Grover Furr, que vienen a especular sin prueba alguna, que Stalin pensaba algo así como disolver el PCUS y regirse solamente por los soviets como un anarquista; otros piensan que el partido en la etapa socialismo debía de ser solo un mero «orientador ideológico-cultural» pero no inmiscuirse ni en la economía ni en la política como teorizaban los titoistas; y otros parlotean que Stalin deseaba y estimuló la creación de otros partidos y un multipartidismo en el socialismo al gusto de maoístas y trotskistas. Falacias. La máxima de Stalin siempre fue reforzar el papel del partido en el socialismo, como dejó constancia en sus obras oficiales y no oficiales, pero esto siempre debía de ser acompañado de una elevación del nivel ideológico y de no alejarse de las masas.

Así mismo constató la necesaria degradación de algunos cuadros, entre otras cuestiones, por motivos de edad:

«Stalin: Se pregunta por qué nosotros hemos relevado a algunos famosos camaradas de sus posiciones de partido y del apartado del Estado. ¿Qué podemos decir a esto? Hemos remplazado a camaradas como Mólotov, Kaganóvich, Voroshílov y otros, de los puestos que habían sido elegidos por otros nuevos, menos exigentes pero no menos importantes. El trabajo de un ministro es extremadamente muy duro, demanda fuerza, vitalidad y nuevas formas de pensar para los nuevos problemas. ¿Por qué ponemos en su lugar a camaradas más jóvenes, más enérgicos, más cualificados? Ellos son camaradas jóvenes, tienen más energía, más fuerza. Nosotros los viejos bolcheviques no estaremos aquí para siempre. Debemos apoyarles y ayudarles». (Iósif Stalin; Discurso en el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética, 16 de octubre de 1952)

Stalin propuso que le liberasen de los cargos que ocupaba, pero la propuesta no fue aceptada a insistencia de Malenkov que propuso su reafirmación en el puesto.

Pero también hizo hincapié en señalar que junto con los motivos de edad, existían claros motivos relacionados con desviaciones de las actitudes con las que debe comulgar un cuadro bolchevique:

«Hemos remplazado a camaradas como Mólotov, Kaganóvich, Voroshílov y otros, de los puestos que habían sido elegidos por otros nuevos. (...) Debemos, como comunistas, ser autocríticos y también crítico de los demás. Ha habido críticas del camarada Molotov y Mikoyán por el Comité Central. El Camarada Molotov: el más dedicado a nuestra causa. Él deberá dar su vida por la causa del partido. Pero no podemos pasar por alto su debilidad en determinados aspectos de su trabajo. El Camarada Molotov como nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, al verse en una «resbalosa» recepción diplomática, aseguró a un diplomático británico que los capitalistas pueden empezar a publicar periódicos burgueses en nuestro país. ¿Por qué en tal lugar a dar tal garantía, sin el conocimiento del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética? ¿No es evidente que la burguesía es nuestro enemigo de clase y promover periódicos burgueses entre nuestra gente del partido, además de hacer daño, no nos traerá ningún beneficio. Si esto se dejara transpirar, podríamos prever circunstancias en que se iniciaran los ataques contra el socialismo y el PCUS, primero muy sutilmente y después abiertamente. Este es el primer error político del Camarada Molotov. ¿Qué ocurre con la sugerencia incorrecta de dar Crimea a los judíos soviéticos? Esto es un error fragante del Camarada Mólotov. ¿Por qué se llego a proponer? ¿Qué otra cosa es todavía aún necesaria? Hay muchas otras naciones minoritarias que ahora tienen sus propias comunidades autónomas y también repúblicas autónomas. ¿Ahora esto no es suficiente? O es que esto significa no confiar en la constitución de la URSS y su política sobre las nacionalidades? ¡El Camarada Mólotov no ha sido nombrado por ninguna persona como abogado para perseguir las pretensiones territoriales sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas! Este el segundo error de nuestro estimado Camarada Mólotov. Por lo tanto, en este sentido camarada Molotov no es correcto en sus proclamas como miembro del Politburó. El Comité Central del PCUS ha derrotado categóricamente su sugerencia. El Camarada Mólotov tiene un respecto tan profundo en su mujer, que tan pronto tenga el Comité Central o el Politburó concluido algunas decisiones sobre tal o cual cuestión, ya está decisión inmediatamente se transmite a la esposa de Molotov Zhemtchuzhina y a todos sus amigos. Sus amigos, como es bien conocido por todos vosotros aquí, no son de fiar, como otras situaciones anteriores ya nos han demostrado. Eso es por supuesto, no la forma correcta en que un miembro del Comité Central del Politburó del PCUS debe comportarse». (Iósif Stalin; Discurso en el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética, 16 de octubre de 1952)

jueves, 11 de enero de 2018

Enver Hoxha sobre la cuestión de Stalin


«El agua duerme, el enemigo no, sentencia nuestro pueblo. Pobres de los que se duermen. Esto no sucederá con los partidos marxista-leninistas y con ninguno de los revolucionarios, si mantienen afilada la espada de la dictadura del proletariado, la lucha de clases, la vigilancia revolucionaria, si continúan sin cesar la lucha contra el imperialismo, contra el revisionismo moderno, contra los reaccionarios internos y externos.

El enemigo de clase es astuto, brutal, por eso debemos ser severos en extremo, implacables y luchar a vida o muerte con él. El enemigo no perdona, por ello nosotros no sólo no debemos darle cuartel, sino liquidarlo desde sus propias raíces. No debemos alimentar ilusiones respecto al enemigo ni hacerle concesiones. Este ha sido y es el principio que ha guiado y guía a nuestro Partido.

La catástrofe que sobrevino en la Unión Soviética, en los países europeos de democracia popular y en numerosos partidos comunistas y obreros del mundo, no se debe consentir en nuestros países y partidos. Y no sólo no se debe consentir jamás, sino que para nosotros es una tarea vital, una gran tarea internacionalista, junto con los demás partidos marxista-leninistas del mundo, con los grupos revolucionarios marxista-leninistas y todos los marxista-leninistas [1], en unidad de pensamiento marxista-leninista, en unidad de acción revolucionaria, a la cabeza de los pueblos, ascender la corriente luchando, invertir la situación en el movimiento comunista internacional, desenmascarar, para después vencer y desbaratar a los revisionistas y a sus patrones imperialistas.

Desde luego, lo sucedido en la Unión Soviética, independientemente de los métodos putchistas y fascistas utilizados por los revisionistas jruschovistas para usurpar el poder, no fue un fenómeno espontáneo, sino preparado por ellos con tiempo. Esto lo demuestra el hecho de que Jruschov y sus principales colaboradores en el putch, han figurado antes de la muerte de Stalin entre los principales dirigentes que actuaban bajo cuerda, preparaban y esperaban el momento apropiado para una acción a escala amplia y abierta. Es un hecho que estos traidores eran conspiradores curtidos con la experiencia de los diversos contrarrevolucionarios rusos, con la experiencia de los anarquistas, los trotskistas, los bujarinistas y conocían además la experiencia de la revolución y del Partido Bolchevique. No hacían nada por la revolución, contrariamente hacían todo lo posible por minar la revolución y el socialismo, escapando a los golpes de la revolución y de la dictadura del proletariado. En una palabra, eran contrarrevolucionarios y actuaban como gente con dos caras. Por un lado cantaban loas al socialismo, a la revolución, al Partido Comunista Bolchevique, a Lenin y a Stalin y, por otro, preparaban la contrarrevolución.

Ante todos nosotros se plantea la pregunta: ¿Por qué no fueron descubiertos y golpeados a tiempo? Descubrir y golpear en el momento preciso es de decisiva importancia para no permitir que el microbio se multiplique y se fortalezca en un cuerpo afectado por la enfermedad. Es imprescindible hacer un diagnóstico exacto para combatir y eliminar la enfermedad y para impedir que reaparezca y constituya nuevamente un peligro.

martes, 12 de septiembre de 2017

Los trágicos acontecimientos de Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo; Enver Hoxha, 1973

Recomendamos que esta lectura sobre el Partido Comunista de Chile (PCCh) se combine con la lectura sobre sus andanzas durante el periodo de 1922-52, solo de esa forma entenderemos que las desviaciones de los años 70 solo eran el coronario de una actividad que venía de lejos y que no se limitaron a afectar al PCCh, sino a todo el comunismo latinoamericano. Y, aunque parezca extraño, el PCCh no aprendió nada de la experiencia del Frente Popular (1936-41) y volvió a cometer todos y cada uno de los errores en la era de Allende y la Unidad Popular (1970-73), solo que en aquella ocasión el coste fue un baño de sangre. Véase el capítulo: «El frente popular chileno (1936-41)» de 2021.


«La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo estadounidense. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día.  

Los acontecimientos de Chile afectan no sólo al pueblo chileno, sino a todas las fuerzas revolucionarias, progresistas y amantes de la paz en el mundo, por ello, corresponde extraer lecciones de ellos no sólo a los revolucionarios y a los trabajadores de Chile, sino también a los de los demás países. Aquí, naturalmente, no se trata de analizar los detalles y las circunstancias de simple carácter nacional, o bien los actos específicos de la revolución chilena, las deficiencias y los errores que no rebasan su marco interno. Nos referimos a aquellas leyes generales que ninguna revolución puede soslayar y que, por el contrario, toda revolución está obligada a aplicar. Se trata de enfocar y de apreciar a la luz de los acontecimientos chilenos los puntos de vista correctos y los erróneos en la cuestión de la teoría y de la práctica de la revolución, de verificar cuáles son tesis revolucionarias y cuáles oportunistas, de establecer cuáles son las posiciones y actuaciones que contribuyen a la revolución y cuáles a la contrarrevolución.  

Hay que decir en primer lugar que el período en que el gobierno de Allende permaneció en el poder no es un período que pueda ser fácilmente borrado de la vida del pueblo chileno, así como de toda la historia de América Latina. Constituyéndose en intérprete de las reivindicaciones y los anhelos de las amplias masas populares, el gobierno de la Unidad Popular emprendió una serie de medidas y puso en práctica una serie de reformas, encaminadas a la consolidación de la libertad y de la independencia del país, al desarrollo independiente de su economía.  

El gobierno de Allende golpeó duramente tanto a la oligarquía nacional como a los monopolios estadounidenses que tenían en sus manos todas las llaves y hacían la ley en el país. El inspirador de esta línea progresista y antiimperialista fue el presidente Salvador Allende, una de las figuras más nobles que América Latina ha dado al mundo, eminente patriota y combatiente demócrata. Bajo su dirección el pueblo chileno luchó por la realización de la reforma agraria, luchó por la nacionalización de las compañías extranjeras, luchó por la democratización de la vida del país y por arrancar a Chile de la influencia estadounidense. Allende apoyó enérgicamente los movimientos antiimperialistas de liberación en América Latina y convirtió su país en refugio para todos los combatientes por la libertad perseguidos por los reaccionarios y las juntas militares de América del Sur. Respaldó sin reservas los movimientos de liberación y antiimperialistas de los pueblos y se solidarizó consecuentemente con la lucha que libran los pueblos vietnamita, camboyano, palestino y otros.  

¿Podían los latifundistas chilenos perdonar a Allende esta línea y esta actividad, viendo que su tierra era distribuida a los campesinos pobres? ¿Podían soportarle los fabricantes de Santiago que habían sido expulsados de las fábricas al ser nacionalizadas? ¿O bien las compañías estadounidenses, que perdieron su poderío? Era seguro, que estos se confabularían un día para derrocarlo y restablecer sus privilegios perdidos. Pero aquí se plantea una pregunta lógica: ¿sentía Allende la atmósfera que le rodeaba, se daba cuenta de los complots que se tramaban contra su gobierno? Por supuesto que sí. La reacción actuaba abiertamente. Asesinaba a ministros, a funcionarios de los partidos gubernamentales y a simples empleados. A instigación de la reacción y bajo su dirección fueron organizadas las huelgas contrarrevolucionarias de los transportistas, de los comerciantes, los médicos y otras capas pequeñoburguesas. La reacción finalmente, incluso probó su fuerza con un golpe de Estado militar llevado a cabo en junio, pero que no alcanzó su objetivo. Fueron descubiertos algunos planes de la CIA para derrocar el gobierno legítimo.  

Estas embestidas de la reacción interna y externa debían haber sido suficientes para hacer sonar la alarma y para meditar bien las cosas. Deberían haber sido suficientes para poner en práctica la gran ley de toda revolución, es decir oponer a la violencia contrarrevolucionaria la violencia revolucionaria. Pero el presidente Allende no hizo nada, ni siquiera se movió. Desde luego, él no puede ser acusado de carencia de ideales. Amaba con toda su alma la causa por la que luchaba y estaba firmemente convencido de su justeza. No le faltaba valor personal y estaba resuelto a llegar, como efectivamente llegó, incluso, hasta el sacrificio supremo. Pero su tragedia radica en que confiaba en el recurso a la razón para convencer a las fuerzas reaccionarias de que renunciaran a su actividad y cedieran por las buenas sus antiguas posiciones y privilegios.  

En Chile se pensaba que las más o menos viejas tradiciones democráticas, el parlamento, la actividad legal de los partidos políticos, la existencia de una prensa libre, etc. representaban un obstáculo insuperable para cualquier fuerza reaccionaria que intentara adueñarse del poder por medio de la violencia. Pero la realidad confirmó lo contrario. El golpe de Estado de las fuerzas de derecha probó que la burguesía tolera algunas libertades en tanto que no resulten lesionados sus intereses esenciales, y que cuando ve éstos amenazados, entonces no tiene en cuenta ética alguna.

Las fuerzas revolucionarias y progresistas de Chile han sufrido ahora una derrota, que, aunque bastante grave, es también pasajera. Se puede derrocar un gobierno constitucional, se puede asesinar a miles de personas y crear decenas de campos de concentración. Pero el ansia de libertad, el espíritu rebelde de un pueblo no pueden ser asesinados ni encarcelados. El pueblo resiste y eso demuestra que las masas trabajadoras no se conforman con la derrota, que están resueltas a extraer enseñanzas de ella y a continuar avanzando por el camino revolucionario. La lucha de liberación contra la reacción y el imperialismo tiene sus zigzags y sus altibajos. No cabe duda de que el pueblo chileno, que tantas pruebas de elevado patriotismo ha dado, que ha manifestado tanto amor a la libertad y a la justicia, que tanto odia al imperialismo y la reacción, sabrá movilizar sus fuerzas, luchar medida por medida contra sus enemigos y garantizar la victoria definitiva.  

domingo, 13 de agosto de 2017

Breve explicación de Bitácora (M-L) sobre el revisionismo soviético y su historia; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«El revisionismo. Desde que se hizo con el poder en la Unión Soviética impulsó la tendencia a la revisión de los principios del marxismo-leninismo a nivel mundial, casi cada partido comunista fue arrastrado hasta una renuncia explícita a los principios teóricos del marxismo-leninismo, al tiempo de que se arrastraba a cada Estado socialista a la plena restauración capitalista.

En el caso concreto del revisionismo soviético –que emergió a la muerte de Iósif Stalin, cuya cabeza visible fue Nikita Jruschov en el Partido Comunista de la Unión Soviética– se podría tomar como punto de partida cronológico y oficial el infausto XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956; pero lo justo sería investigar la política interior como las irregularidades sobre los nuevos nombramiento de cargos –aprovechando para anular las últimas decisiones tomadas por el PCUS con Stalin en vida tras su muerte–, las disputas entre los dirigentes –como el caso de Beria y Jruschov– y las tendencias hacía la reforma económica de la dirigencia soviética a la muerte de Iósif Stalin –la acción de descentralizar la planificación y dar más poder a los ministerios, vender la maquinaría del Estado a los koljóses en el campo– o la blandenguería hacía las nuevas corrientes en las artes de Occidente, la política exterior reflejada en el acercamiento de Jruschov a Tito en 1954, la forma irregular con que se anularon las resoluciones de la Kominform sobre el revisionismo yugoslavo, la rehabilitación de desviacionistas purgados en el PCUS y las exigencias de Jruschov a otras dirigencias comunistas de rehabilitación de desviacionistas que luego promocionaría para dirigir dichos partidos–, la supresión de las recomendaciones de Stalin para el «Manual de economía política» finalmente publicado en 1955 –con la introducción de un apoyo a las tesis concretas del revisionismo chino y yugoslavo–, son muestras claras de que el revisionismo soviético es previo a dicho congreso de 1956, y que el periodo de 1953 a 1956 está lleno de una abierta actividad hostil antimarxista de la mayoría de los líderes del PCUS, y que el XXº Congreso del PCUS de 1956 fue sólo la confirmación de que las fuerzas que comandaban realmente al partido ya no eran marxista-leninistas.

Tras este congreso, el revisionismo soviético con Nikita Jruschov primero, y Leonid Brézhnev y sucesores después, introdujeron la institucionalización de la teoría del «Estado y partido de todo el pueblo», igual que unas sucesivas reformas económicas que se centraban en la descentralización y la utilización de la ley del valor como método para regular la economía soviética tanto en producción, intercambio como distribución de productos, volviendo a las tesis del revisionista Nikolái Voznesensky sobre «máxima rentabilidad» a la vez que se recuperaba su teoría de la negación de la objetividad de las leyes económicas socialistas, por supuesto para reforzar todo esto se creó una cultura aburguesada para defender el nuevo régimen; en política exterior el disolver la Kominform para agrado de Tito, o las viejas teorías socialdemócratas del «tránsito pacífico al socialismo», la distorsión de la teoría leninista sobre «la coexistencia pacífica entre regímenes capitalistas y socialistas», o la invención de teorías como los países de «orientación socialista y vía no capitalista», eran la carta de presentación del revisionismo soviético, aquí, inventaría además teorías como la teoría de la «soberanía limitada» o la «división socialista internacional del trabajo», que demostraban el hecho de que la Unión Soviética, había dejado de ser un país socialista, que era ahora capitalista y abiertamente socialimperialista, y que tenía bajo su control, a muchos países revisionistas-capitalistas que giraban en torno a su política a través de sus organismos económicos –Consejo de Ayuda Mutua Económica– y militares –el Tratado de Varsovia– como era el caso de Polonia, Checoslovaquia, Hungría etc. Todo esto hacía de este revisionismo, un colosal problema para el marxismo-leninismo.

Hemos de comprender que el revisionismo soviético influyó profundamente en muchísimos movimientos de liberación nacional desarrollados durante el siglo XX, e incluso gozaron de amplia influencia en movimientos que finalmente se hicieron con el poder en Asia, América, África; estos fueron o bien inconscientemente engañados por la demagogia del discurso «antiimperialista y socialista» de los revisionistas soviéticos o bien fueron seducidos conscientemente por los créditos del socialimperialismo soviético: en estos casos encontramos desde las guerrillas del Movimiento Popular de Liberación de Angola hasta luego gobiernos constituidos como el de Etiopía. Vale decir que la etiqueta de experimentos como la de los países del «socialismo árabe» no eran sino extensión de la tristemente célebre teoría revisionista de los países «no capitalistas de orientación socialista». Por tanto, es necesario estudiar, comprender, y sacar justas conclusiones sobre lo que supusieron para las luchas de liberación nacional y las luchas por la revolución socialista las teorías de los socialimperialistas soviéticos que eran endulzadas con fraseología revolucionaria y lanzadas a los Estados emergentes, sobre todo de África y Asia. Comprender como las teorías de: la «comunidad socialista»; la «división socialista del trabajo»; la «soberanía limitada»; la «integración económica socialista»; la «vía no capitalista de desarrollo»; la de los países de «orientación socialista», y como influyeron y se establecieron al amparo de estas teorías regímenes como los de Etiopía, Angola, Yemen del Sur, Benín; que en su mayoría acabarían o bien por la fuerza o bien por iniciativa propia cambiando su régimen acorde a los parámetros de las democracias burguesas occidentales tras el derrumbe del propio socialimperialismo soviético en 1991. En otros casos como es el de Libia o Siria; también sucumbieron ante el revisionismo y terminaron estableciendo teorías antimarxistas que moldearían a partir de 1991 en el afán de aproximarse a los imperialismos de occidentales, manteniendo sin embargo la fraseología pseudorevolucionaria para mantener envilecidos a sus respectivos pueblos». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

***

Por supuesto hay muchos más detalles para indagar y demostrar el carácter capitalista y socialimperialista de la Unión Soviética, con el tiempo iremos reeditando la obra para introducir aspectos que quizás puedan ser de notable importancia, pero en general estos temas creemos que es más que suficiente para que el lector pueda hacerse una idea y defienda esta justa conclusión frente a los apologistas del revisionismo soviético». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)