miércoles, 26 de agosto de 2026

El PTA y su evaluación de los personajes históricos ; Equipo de Bitácora (M-L), 2026


«El tratamiento otorgado por el Partido del Trabajo de Albania (PTA) hacia una temática tan importante como la cuestión nacional se desarrolló no sin creencias distorsionadas y teorías totalmente equivocadas. Como veremos más adelante, algunas de estas posturas se incrustaron en el imaginario de la época como verdades inamovibles. Los argumentos utilizados aquí fueron copiados por gran parte de los historiadores extranjeros que tampoco deseaban indagar en este pequeño y remoto país de Europa. A su vez el PTA recogió muchos de los mitos nacionalistas inoculados en otros partidos comunistas, exaltando hasta el paroxismo a ciertas figuras del pasado como seres inmaculados.

Los puntos a desarrollar serán aproximadamente según el orden cronológico de los personajes o civilizaciones a tratar:

a) ¿Los albaneses como descendientes directos de los ilirios?;

b) ¿Se puede hablar seriamente de una «pureza racial» albanesa?;

c) Unos apuntes sobre los comentarios del PTA sobre la Antigua Grecia;

d) La cuestión de Skanderbeg (1405-1468) y el Renacimiento en Albania;

e) El debate sobre Johann Georg Fausto (1491-1541) en la RDA;

f) La veneración de Lajos Kossuth (1802-1894) y otros símbolos nacionales en Hungría;

g) El PTA respecto a figuras italianas del siglo XIX como Mazzini o Garibaldi;

h) Enver Hoxha y su defensa de Mustafa Kemal Atatürk (1881-1935);

i) ¿Qué consecuencias tuvo en Albania esta visión sobre las grandes figuras nacionales?

¿Los albaneses como descendientes directos de los ilirios?

En primer lugar, no podemos por otro lado que por el extraño concepto que establecía que los albaneses provenían de los dardanios e ilirios, civilizaciones surgidas en la época previa a la conquista romana en el siglo II a. C. Aquí los políticos e historiadores albaneses mezclaban conceptos acertados con ideas peregrinas, provocando que sus estudios sobre la nación albanesa no fuesen del todo correctos.

Durante la existencia del gobierno comunista se defendió a capa y espada la conexión entre los antiguos ilirios y la nación albanesa. Por aquel entonces era muy común la publicación de artículos de diferentes eminencias provenientes de campos como la historia, arqueología o la lingüística que reafirmaban esta concepción. ¿Tiene esto algún fundamento?

En trabajos como el de S. Anamali «Ilirios y albaneses» (1970), se documentaba que la civilización iliria se asentaba en la zona de los Balcanes, y se encontraba superando las fases superiores del comunismo primitivo y desarrollando el esclavismo. Esta prontamente sería conquistada por el Imperio Romano al igual que otros como los diversos Estados griegos durante los siglos IV y II antes de nuestra era. En dicho periodo se llevaría a cabo una asimilación de los ilirios, al igual que del resto de civilizaciones. Sin embargo, la historiografía albanesa incurre en una serie de contradicciones respecto a este tema. Mientras que en el artículo anteriormente citado se afirmaba que:

«Los nuevos descubrimientos arqueológicos muestran que no podría tener sentido hablar de que los albaneses escaparon a la romanización en zonas escondidas en las que no tenían contacto con otras regiones y países a su alrededor». (S. Anamali; Ilirios y albaneses, 1970)

En otras ocasiones, como la obra de Eqrem Çabej «El problema del origen del pueblo albanés y su lengua» (1977), se afirmaba todo lo contrario. Se prometía que los ilirios no sólo conservaron su idioma y tradiciones bajo el dominio romano –lo cual en parte puede ser posible–, sino que los albaneses de la actualidad son descendientes de una tribu que no fue asimilada. En suma, a veces se afirmaba que los albaneses descendían de un mismo sustrato, mientras otras se reconocían sin problema alguno que culturas como la griega, tracia o macedonia fueron integradas. Nosotros preguntamos, ¿acaso los ilirios eran una tribu especial a ojos de los romanos? ¿Se batían en combate con mayor valentía que el resto de pueblos esclavizados y por ello los victoriosos romanos los dejaron convivir en su territorio con plena autonomía? Nótese la ironía.

No es un disparate hablar de que en las naciones actuales han llegado diferentes tradiciones, tanto escritas como orales, como puede ser la celebración del solsticio de verano, de origen pagano. Estas nos han sido legadas con modificaciones, ya sea por el paso del tiempo o la asimilación de otras culturas. Las mismas lenguas sufren estos cambios con el paso de los decenios y siglos. Si somos conscientes de que el idioma se modifica progresivamente con el cambio en las relaciones de producción, con el paso de una formación económica a otra, y el paso de distintas civilizaciones. ¿Cómo es posible que el albanés se mantuviese puro durante más de 2.000 años de existencia bajo dominio extranjero y atravesando diferentes estadios en sus condiciones de vida?

Desde el PTA, mientras se desechaban los orígenes tracios y griegos del idioma, se apostaba fuertemente por el origen ilirio, pese a que, como ellos mismos afirmaban, «de la lengua de los ilirios de los Balcanes hasta ahora no se ha encontrado ni una sola inscripción». Por suerte, en los últimos años han aparecido diversos artículos que vienen a desmontar estos mitos y confirman que debido a la romanización el 60% del léxico albanés proviene del latín. Veamos algunos ejemplos.

martes, 11 de agosto de 2026

Engels sobre el «socialismo prusiano» de Rodbertus de 1842

«El socialismo moderno, cualquiera que sea su tendencia, en la medida en que toma como punto de arranque la economía política burguesa, suscribe casi sin excepciones la teoría del valor de Ricardo. De los dos postulados que Ricardo proclamara en 1817 en las primeras páginas de sus «Principios de economía política y tributación»: 1) que el valor de toda mercancía se determina única y exclusivamente por la cantidad de trabajo necesario para producirla, y 2) que el producto de todo trabajo social se divide entre tres clases: los propietarios de la tierra −renta−, los capitalistas −ganancia− y los obreros −salario−, de estos dos postulados se hicieron en Inglaterra ya a partir de 1821 deducciones socialistas, y a veces con tal vigor y decisión que esa literatura, hoy casi completamente olvidada y en gran parte redescubierta por Marx, no fue superada hasta la aparición de «El Capital» (1867). Pero de esto hablaremos en otra ocasión. Pues bien, cuando Rodbertus extrajo, a su vez, en 1842 conclusiones socialistas de las tesis citadas, esto era entonces, desde luego, para un alemán un paso adelante muy considerable, pero sólo, tal vez, en Alemania podía pasar por nuevo semejante descubrimiento. En su crítica de Proudhon, que también adolecía de esa presunción, Marx hizo ver lo poco de nuevo que había en una tal aplicación de la teoría de Ricardo.

«Cualquiera que conozca, a poco que sea, el desarrollo de la economía política en Inglaterra, no puede por menos de saber que casi todos los socialistas de este país han propuesto, en diferentes épocas, la aplicación igualitaria −es decir, socialista− de la teoría ricardiana. Podríamos recordarle al señor Proudhon: la Economía política de Hodgskin, 1827; William Thompson: «Investigación de los principios de la distribución de la riqueza que mejor conducen a la felicidad humana» (1824); T. R. Edmonds, «Economía práctica, moral y política», (1828); etc., etc., y cuatro páginas más de etc. Nos contentaremos con dejar hablar a un comunista inglés, al señor Bray. Citaremos los principales pasajes de su excelente obra «Calamidades de la clase obrera y medios para suprimirlas» (1839)». (Karl Marx; Miseria de la filosofía; 1847) 

Las citas de Bray reproducidas por Marx bastan para anular buena parte de las pretensiones de Rodbertus a la prioridad.

Por aquel entonces Marx no había pisado aún la sala de lectura del Museo Británico. Sin contar los fondos de las bibliotecas de París y Bruselas y otros muchos libros y extractos, sólo había consultado las obras que pudieron llegar a sus manos en Mánchester durante el viaje de seis semanas por Inglaterra que hicimos juntos en el verano de 1845. Por consiguiente, en los años del 40, la literatura a que se ha hecho referencia no era ni mucho menos tan inaccesible como lo es hoy día. Y si, a pesar de todo, fue siempre desconocida para Rodbertus, ello se debe exclusivamente a su estrechez provinciana de corte prusiano. Es el auténtico fundador del socialismo específicamente prusiano y como tal se le conoce, al fin, en la actualidad.

Sin embargo, a Rodbertus no le han dejado en paz ni siquiera en su amable Prusia. En 1859 apareció en Berlín el libro de Marx «Contribución a la crítica de la economía política» (1859). En dicha obra, entre otras objeciones hechas a Ricardo por los economistas, Marx cita la siguiente, en la página 40:

«Si el valor de cambio de un producto equivale al tiempo de trabajo cuajado en él, el valor de cambio de la jornada de trabajo es igual a su producto. O sea que el salario debe ser igual al producto del trabajo. Y, sin embargo, en realidad ocurre lo contrario». (Karl Marx; Contribución a la crítica de la economía política, 1859)

Marx escribió a este respecto la siguiente nota: 

«Esta objeción de los economistas burgueses contra Ricardo fue recogida más tarde por los socialistas. Admitiendo la exactitud teórica de la fórmula, acusaban a la práctica de estar en contradicción con la teoría e instaban a la sociedad burguesa a hacer prácticamente la supuesta deducción de su principio teórico. De este modo, cuando menos, los socialistas ingleses volvieron la fórmula del valor de cambio de Ricardo contra la economía política». (Karl Marx; Contribución a la crítica de la economía política, 1859)

En esta misma nota Marx se remite a su libro «Miseria de la Filosofía» (1847), que por entonces se hallaba en todas partes a la venta.

Rodbertus tenía, pues, la plena posibilidad de persuadirse de si eran realmente nuevos los descubrimientos hechos por él en 1842. En lugar de esto continúa proclamándolos a cada paso y los considera tan insuperables que ni siquiera se le ocurre pensar que Marx podía haber hecho por su cuenta deducciones de la teoría de Ricardo ¡tan bien como lo hiciera el propio Rodbertus! ¡Nada de eso! ¡Lo que hizo Marx fue «entrar a saco» en sus obras, en las obras de un autor al que el propio Marx brindara todas las posibilidades para convencerse de que, mucho antes que los dos, estas deducciones habían sido ya hechas en Inglaterra, por lo menos, en la forma tosca que aún conservan en el libro de Rodbertus!

Lo arriba expuesto representa precisamente la más simple aplicación socialista de la teoría de Ricardo. Esta aplicación ha conducido en muchos casos a Rodbertus, entre otros, a puntos de vista que van mucho más lejos que los de Ricardo en lo concerniente al origen y a la naturaleza de la plusvalía. Pero, sin hablar ya de que todo lo descubierto por él en este orden de cosas había sido ya expuesto cuando menos tan bien con anterioridad a él, Rodbertus, igual que sus predecesores, peca de que adopta las categorías económicas −trabajo, capital, valor, etc.− sin someterlas a crítica, en la forma burda en que fueron transmitidas en herencia por los economistas, en una forma que resbala por la superficie de los fenómenos sin investigar el contenido de estas categorías. De este modo no sólo se cierra toda senda de desarrollo −contrariamente a Marx, que fue el primero en sacar consecuencias de estos postulados, de los que se viene hablando desde hace ya 64 años−, sino que, como veremos más adelante, se abre el camino directo a la utopía.