lunes, 29 de junio de 2015

Unas breves respuestas para los que reclaman piedad y compasión en la exposición de los regímenes revisionistas

Hu Jintao y Kim Jong-Un durante 2013

«Algunos vacilantes-oportunistas que se dicen «marxista-leninistas» reclaman piedad y compasión para los regímenes burgueses y capitalistas de carácter revisionista como podrían ser Cuba, Vietnam, China, Corea del Norte, y un largo etc., piden a los marxista-leninistas y sus partidos que se apiaden de condenar en sus escritos a estos gobiernos, a estos líderes, a estos partidos. Aquí encontramos una serie de personajes y teorías que evidencian el antimarxismo de estos variopintos abogados de los regímenes revisionistas:

1) Los que dicen que no hay que atacar estos regímenes ya que según ellos pese a su revisionismo actual son países socialistas; es decir, son aquellos que creen que pese a ser líderes revisionistas, tener un partido revisionista, se puede construir el socialismo como antaño decían los pro revisionismo soviético en los 70 u 80;

2) Los que dicen que no hay que atacar a estos regímenes porque son una alternativa al «capitalismo clásico» y que más bien habría que apoyarlos con ahínco. Si siguiéramos este hilo de pensamiento habría que apoyar también al «modelo escandinavo», al «socialismo del siglo XXI», o a otros movimientos reformistas o anarquistas que también son alternativa del capitalismo más «asesino» –por así decirlo– como podría ser el neoliberalismo, ¿dónde acabaría el apoyo a estos modelos, en el último estadio de modelo económico capitalista más reaccionario? ¿El corporativismo fascista? ¿El resto serían «aprovechables» y «merecedores de apoyo»?;

3) Los que dicen que no hay que atacarlos porque son bastiones antiimperialistas. No obstante, en su línea de pensamiento antiimperialista borran el contenido de clase, niegan que el verdadero antiimperialismo sólo puede ser ejercido por la clase obrera en el poder, desde el punto de vista marxista-leninista que sabe que el genuino antiimperialismo de un Estado va unido y sólo puede ser garantizado a través de la revolución social que es la revolución proletaria, y además, en tal afirmación, ignoran, como si nada, la evidencia de que estos regímenes en el mejor de los casos luchan contra un imperialismo u varios, pero están ligados a otro o a muchos otros, y muchas veces, cambian de un bloque imperialista a otro según convenga  a la camarilla burguesa-pequeñoburguesa que detenta el poder;

4) Los que dicen que sería un golpe para el movimiento marxista-leninista la caída dominó de estos regímenes; craso error, jamás puede ser perjudicial para la ideología y objetivos marxista-leninistas la caída de gobiernos burgueses capitalistas, que entre su política, economía y cultura trabajaban por perpetuar el revisionismo. Al revés, estos gobernantes que se esfuerzan por disfrazar sus ideas burguesas-capitalistas bajo ropajes proletarios-marxistas, logrando con sus acciones desacreditar al verdadero comunismo; por el contrario, cuanto más tiempo sigan existiendo estas sedes mundiales del revisionismo más tiempo, más herramientas y más recursos tendrán para propagar el ideario revisionista-burgués a nivel local e internacional, y por lo tanto más difícil se hará a los marxista-leninistas rechazar estas mistificaciones que han sido inculcadas en las masas trabajadoras de su país y de otros países, clichés que como hemos afirmado y demostrado, han sido inoculados como si fueran inherentes a la teoría y práctica del marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

¿Qué entendemos los marxista-leninista por el concepto de masas populares?



«
La podrida oligarquía será apartada del poder por la masa popular dirigida por la clase obrera triunfante que no predica, sino que práctica la virtud y el amor fraternal entre los hombres y los pueblos. 

Pero camaradas, ¿qué es la masa popular? Si no contara con una fuerza aglutinante, con una clase dirigente y heredera histórica del capitalismo monopolista, sería un conjunto heterogéneo de hombres e incapaz de una acción coordinada hacia una finalidad concreta. 

Por ello, necesariamente, al hablar de la masa popular como entidad histórica que debe reconquistar la nación, restablece su soberanía y construye su civilización, surge con esplendor deslumbrante la clase obrera, la clase dirigente, la clase columna vertebral de la nación. Y surge necesariamente, como una inevitable conclusión histórica, la clase obrera, porque es la más nacional, la más consecuente, la heredera indiscutible del capitalismo monopolista, la que contiene y ha asimilado la teoría y la práctica del nuevo mundo a crear. La clase dirigente y constructiva de la nación socialista de la clase obrera». (Joan Comorera; La nación en una nueva etapa histórica, 15 de junio de 1944)

domingo, 28 de junio de 2015

Enver Hoxha deliberando con los delegados vietnamitas la cuestión de la invasión a Checoslovaquia de 1968

Pintada anónima en checo que condena tanto la invasión estadounidense a Vietnam como la invasión soviética a Checoslovaquia

«La ocupación de Checoslovaquia, es un acto de agresión fascista en todo el sentido de la palabra, que ha clavado una puñalada en el prestigio de la antigua Unión Soviética. En esta agresión no estamos de acuerdo en absoluto con vuestra postura y la del gobierno de Vietnam del Norte, esto os lo decimos abiertamente. Con ustedes no dejamos las cosas ambiguas, ya que os consideramos como amigos. Por supuesto, ustedes están en derecho de tener su opinión sobre este tema, pero nosotros también tenemos nuestros pensamientos. Ustedes justifican sus posiciones por sus puntos de vista, pero nosotros también tenemos nuestra lógica para nuestras posiciones, y por ello parece ser que tenemos diferentes posiciones.

¿Cómo argumentamos nosotros sobre este tema? ¿Por qué intervinieron militarmente en Checoslovaquia la Unión Soviética y los otros cuatro países del Pacto de Varsovia?

Ustedes declaran que para «rescatar» de la contrarrevolución checoslovaca que amenazaba al país y de una posible invasión de Occidente. Esa es exactamente la tesis soviética.

Supongamos que si nosotros, los albaneses, fuéramos un gran pueblo de varias de decenas de millones de personas y también supongamos que fuéramos «fuertes», ¿atacaríamos a la Unión Soviética mañana porque hoy estamos convencidos de que allí se ha fijado el revisionismo? ¿O tendríamos que atacar a la República Democrática Alemana porque creemos que allí ya está activa la contrarrevolución, porque se están comprometiendo con la Alemania Occidental o porque han dejado que los revisionistas soviéticos arruinen el comunismo en Alemania? Todos nosotros conocen que los albaneses, tenemos una animosidad política e ideológica incompatible con los revisionistas yugoslavos, y aunque allí hace tiempo que se ha establecido el revisionismo, aunque está presente la camarilla de Tito, no atacamos militarmente Yugoslavia, y así sucesivamente.

¿Comprende el gobierno de la República Democrática de Vietnam lo que le queremos transmitir con todos estos casos?

¿Qué pasa si los revisionistas soviéticos atacan Yugoslavia ¿Estarían de acuerdo con tal eventual ataque? Claramente, las condiciones de Yugoslavia son las mismas que las de Checoslovaquia, los revisionistas yugoslavos son incluso más avanzados que los Checoslovacos, ya hace mucho tiempo que Tito había pateado el socialismo.

Si van a llegar tan lejos como para ir a Yugoslavia, Albania no les quedará lejos. Radio Moscú dijo hace algún tiempo que supuestamente al salirse Albania del Pacto de Varsovia, los líderes albaneses supuestamente habían cedido el terreno a los imperialistas estadounidenses, ingleses y griegos. Mañana, los renegados de Moscú al igual que han atacado Checoslovaquia, pueden también atacar a otros países, entre ellos Albania.

¿Estarían los vietnamitas de acuerdo con este tipo de ataque, cuando los soviéticos les expliquen que quieren «ahorrar» a Albania de traidores del marxismo-leninismo? ¿Esto les sería lógico? Si seguimos la lógica de los revisionistas soviéticos, pueden actuar en cualquier país que ellos consideren que ha traicionado los principios. (...)

Nuestro partido fue el primero en desenmascarar a la camarilla de Dubček, y lo hizo en el camino marxista-leninista.

Pero, ¿quién es Alexander Dubček? Tenemos más que pruebas para corroborar que él fue uno de Brézhnev y Kosygin, cuando ambos decidieron deshacerse de Antonín Novotný.

Entonces los amos revisionistas soviéticos vieron que Dubček estaba bajo sus brazos, pero en cuanto vieron que se les resbalaba entre sus manos, procedieron a atacar al nuevo líder checoslovaco.

Bajo esa lógica, los imperialistas creen que tienen el derecho a intervenir en Checoslovaquia o en cualquier lugar, porque también ellos tienen allí a sus personas, a sus clases, que quieren proteger. Bajo este razonamiento, entonces creen que tienen todo el derecho a atacar sin ningún límite en tal o cual país. No camaradas, tal razonamiento no es justo, ni marxista-leninista». (Enver Hoxha; Si se configura una política marxista-leninista llevará hasta la victoria a cualquier nación sea un país grande o pequeño; Conversaciones con el jefe de la Misión Permanente del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur en Albania, 16 de septiembre de 1968)

sábado, 27 de junio de 2015

Vietnam: La capitulación de Ginebra de 1954

Conferencia de Ginebra, 21 de julio de 1954

«Stalin murió en marzo de 1953 y en 1954 fue cuando John Foster Dulles –el Secretario de Estado de Estados Unidos– amenazó con que tendrían que usar una «represalia masiva» [1] que incluía el uso de la bomba  nuclear si los vietnamitas continuaban más allá de Dien-Bien Phu y los chinos intervenían abiertamente en Indochina; así la Unión Soviética y China, en nombre de «preservar la paz» y «prevenir otra guerra mundial» obligaron al ejército vietnamita y el pueblo de Indochina poner fin a la guerra de liberación evitando la completa independencia [de Vietnam - Anotación de Bitáocra (M-L)]. La capitulación de Ginebra de 1954 [A] fue la continuación de la capitulación de Corea, traduciéndose en realidad la «paz a cualquier precio» por el término de  «evitar el desastre atómico». (Moni Guha; ¿Por qué Stalin fue denigrado y convertido en una figura controvertida, 1981)

Apéndice [A] de Moni Guha:

viernes, 26 de junio de 2015

El camino al éxito para el proletariado pasa por desligarse de las ilusiones parlamentarias y pacifistas de toma de poder


«La revolución burguesa únicamente significó la liberación política de un sistema previamente formado y económicamente dominado por las relaciones de producción que fue transferido a un poder en manos de otra clase explotadora.

Por el contrario, la revolución proletaria es una intervención violenta del proletariado en la estructura de la propiedad de la sociedad burguesa, que pasa a la expropiación de las clases explotadoras y la transferencia del poder en manos de la clase que se ha fijado la tarea de transformar radicalmente la base económica de la sociedad y abolir cualquier explotación del hombre por el hombre.

La conquista del poder por el proletariado no es una «conquista pacífica» de la maquina del Estado burgués, ni el logro de una mayoría parlamentaria. La burguesía utiliza todos los métodos de violencia y terror con el fin de asegurar y fortalecer sus bienes y su dominación política. Como ya sucedió con la nobleza feudal, la burguesía no pudo apartarla sin más, ya que una clase no abandona su lugar en la historia sin una resistencia desesperada y feroz. Por lo tanto el poder de la burguesía solo se puede romper por la aplicación rigurosa de la violencia revolucionaria armada del proletariado. La toma de poder es la destrucción violenta del poder burgués, que rompe la maquinaria capitalista de su Estado –el ejército, la policía, la jerarquía burocrática, los tribunales, y los parlamentos burgueses– y se sustituye por los nuevos órganos de poder proletariado, que son unas herramientas especialmente necesarias para reprimir a los explotadores y defender el socialismo. Todos los revisionistas modernos u otras fuerzas reformistas han instigado intentos de «vías pacíficas al socialismo» y han fracasado por completo y estos intentos tuvieron que ser pagados por indescriptibles ríos de sangre». (Ernst Aust; Programa del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)

jueves, 25 de junio de 2015

Joan Comorera explicando a los obreros cenetistas el porque deben desengañarse del anarquismo

Diversos milicianos antifascista yendo al frente, agosto de 1936

«
¿Qué os puede separar del Partido Socialista Unificado de Cataluña a vosotros, queridos camaradas, que muchas veces habéis sido víctimas de las venenosas propagandas de los enemigo de la clase obrera, de los agentes del franco-falangismo y del imperialismo; que alguna vez os han inducido a luchar contra nosotros como partido y como dirigentes? Si nos referimos a las conductas y a la consecuencia combatida y revolucionaria, el pleito está ya juzgado y pronunciado, puesto que la vida ha puesto a la vista de todos y a vosotros antes que a ningún otro, que son los militantes del PSUC, los comunistas, los combatientes de vanguardia inflexibles e incorruptibles de la clase obrera de Cataluña, del pueblo catalán. ¿El apolitismo? La vida ha liquidado tal equivoco. ¿El autoritarismo? La vida ha puesto de manifiesto su inconsistencia. ¿La disciplina? La vida nos dice que es primera virtud de los revolucionarios. ¿Qué os puede pues, separar? ¿La concepción de Estado? He aquí la última trinchera camaradas. Una trinchera, pero enterrada ya por la experiencia y la vida.

La Revolución es un asunto serio. Pero más serio es aún el asunto de consolidarla y desarrollarla. En este asunto no hay cabida desde luego para habladurías sentimentales, los alaridos de un rencor pequeño burgués y negativo, las filosofías baratas sobre el bien y el mal, los moralismos de secano. Y es evidente que no pueden hacer una revolución, aunque hablen por descocido, todos aquellos que, como los faístas, proclaman que «la clase obrera es un mito», que «el Cristo proletario nos ha salido rana», justamente cuando la clase obrera dirige ya la vida de media humanidad y acumula la fuerza necesaria para hacerlo en el resto del mundo; cuando la clase obrera es la vanguardia combatiente, dirigente de los pueblos hispánicos contra el franco-falangismo.

La Revolución plantea a la clase obrera el problema del poder político. El Estado está en manos de las castas y de la gran burguesía. El primer paso de la Revolución es enjuagarla, aniquilar el Estado de los capitalistas. Una vez realizada esta tarea, ¿qué debe hacer la clase obrera? ¿Alguien puede creer que la burguesía derrocada aplicara la máxima cristiana de poner la otra mejilla? La experiencia nos dice que una clase que tiene en manos el Estado se defiende hasta el último extremo y que la nueva clase ascensional debe llevar este combate también, si quiere triunfar, hasta el último extremo. Esto es lo que en España no se ha sabido hacer nunca. En España no se ha podido consolidar y desarrollar la Revolución democrática: por lo que las castas y la burguesía expulsadas del poder regresaron, ya que la clase obrera y las masas populares, conseguida la primera victoria, no tomaron el poder político y lo dejaron en manos enemigas. Una vez conquistado el poder político, no supieron conservarlo. Si no se quiere, pues, repetir de nuevo la trágica experiencia española, es necesario que la clase obrera asimile y realice esta primera verdad: conquistar y conservar en sus manos el poder político, aniquilar el Estado de los capitalistas y construir su propio Estado, el Estado de los proletarios y de las masas populares.

Conservar el poder es también un asunto muy serio. No es una tarea fácil. Ni es tarea que se ha de confiar en charlatanes del «idealismo» y del «humanismo» que acaban por encontrarse como pez en el agua en compañía de los carniceros provocadores de una Tercera Guerra Mundial. No es asunto que se pueda resolver con tartufismos sentimentales. Es un asunto muy serio, porque justamente en el periodo de transición es cuando la lucha de clases se agudiza al máximo y se plantea el dilema de vida o muerte. Esta exigencia histórica, la hemos experimentado.

Si la clase obrera no toma el poder político y no organiza con severidad y rapidez el Estado de los proletarios y las masas populares, podrá lanzarse a acciones más o menos violentas, más o menos heroicas y gloriosas, pero así no hará jamás la Revolución. Será siempre vencida. De un estado de explotación pasará a otro de esclavitud». (Joan ComoreraLa revolución plantea a la clase obrera el problema del poder político; Carta abierta a un grupo de obreros cenetistas de Barcelona, enero de 1949)

miércoles, 24 de junio de 2015

Las cinco dificultades para decir la verdad; Bertolt Brecht, 1934


«El que quiera luchar hoy contra la mentira y la ignorancia y escribir la verdad tendrá que vencer por lo menos cinco dificultades. Tendrá que tener el valor de escribir la verdad aunque se la desfigure por doquier; la inteligencia necesaria para descubrirla; el arte de hacerla manejable como un arma; el discernimiento indispensable para difundirla.

Tales dificultades son enormes para los que escriben bajo el fascismo, pero también para los exiliados y los expulsados, y para los que viven en las democracias burguesas.

1. El valor de escribir la verdad

Para mucha gente es evidente que el escritor deba escribir la verdad, es decir, no debe rechazarla, ocultarla, ni deformarla. No debe doblegarse ante los poderosos; no debe engañar a los débiles. Pero es difícil resistir a los poderosos y muy provechoso engañar a los débiles. Incurrir en la desgracia ante los poderosos equivale a la renuncia, y renunciar al trabajo es renunciar al salario.

Renunciar a la gloria de los poderosos significa frecuentemente renunciar a la gloria en general. Para todo ello, se necesita mucho valor.

martes, 23 de junio de 2015

El existencialismo, Jean-Paul Sartre, y su pluma al servicio de la cultura burguesa; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Jean-Luc Godard, Jean-Paul Sartre, y Simone de Beauvoir distribuyendo copias del periódico maoísta «La causa del pueblo»

«La relación de Jean-Paul Sartre con el marxismo-leninismo nunca ha sido muy buena. Si analizamos su evolución histórica solo se ha acercado a él y sus expresiones por mero oportunismo o moda, el resto de su vida se ha pasado construyendo una corriente idealista-metafísica denominada «existencialismo» o se ha dedicado a sumarse a otras corrientes antimarxistas de moda, como el maoísmo.

1) La crítica al existencialismo de Sartre

Si bien el Partido Comunista Francés (PCF) parecía desconfiar de su pensamiento, durante la Segunda Guerra Mundial colaboró en los círculos intelectuales promovidos por el partido:

«Durante el invierno del 1942-1943, Claude Morgan, director comunista de Les Lettres françaises había pedido a Sartre su contribución al periódico y su adhesión al Comité nacional de escritores (CNE) respaldado por los comunistas. A pesar de las reticencias de algunos dirigentes comunistas, Sartre ha asistido a numerosas reuniones del CNE donde su participación fue muy apreciada por Morgan y otras personas, y ha colaborado en cuatro artículos para Les Lettres françaises». (David Drake, Sartre y el Partido Comunista Francés (PCF) tras la Liberación (1044-1948), 2013)

El propio Sartre se veía así mismo como un aliado potencial del partido, pero nada más:

«Procedentes de las clases medias, intentamos crear un vínculo entre la pequeña burguesía intelectual y los intelectuales comunistas». (Jean-Paul Sartre; Merleau-Ponty, en Situations IV, 1964)

Pero si era relativamente fácil que un intelectual como Sartre –como cualquier otro de su tiempo– apoyara la causa antifascista francesa –liderada innegablemente por los comunistas–, eso no quitaba que el PCF y los intelectuales progresistas apartasen la mirada sobre esa corriente del existencialismo nacida unas décadas antes y que ahora lideraba Sartre, puesto que sus obras y su contenido, en cuanto a espíritu y pretensiones eran incompatibles en múltiples cuestiones:

«Los comunistas consideraban que el existencialismo no era más que la última manifestación del idealismo, la antítesis misma del materialismo dialéctico e histórico marxista. Por ejemplo, Henri Lefebvre, en un artículo publicado un mes después de la conferencia en el Club Maintenant, afirmaba que «el existencialismo se inscribe en la línea de la metafísica». (Dominique Aury; «Qu'est-ce que l'existentialisme? Bilan d'une offensive», 24 de noviembre de 1945) y acusaba a Sartre de haber planteado el problema humano «como cuestión individual, abstracta y teórica».  (Dominique Aury; «Qu'est-ce que l'existentialisme? Bilan d'une offensive», 24 de noviembre de 1945) (David Drake, Sartre y el Partido Comunista Francés (PCF) tras la Liberación (1044-1948), 2013)

domingo, 21 de junio de 2015

Elogio del Estudio; Bertolt Brecht


Elogio del Estudio

Aprende lo más simple.
¡Nunca es tarde para aquellos
cuyo tiempo ha llegado!
Aprende al alfabeto. No alcanza
¡pero apréndelo! No te desanimes.
¡Empieza ya! ¡Debes saberlo todo!
Prepárate para gobernar.

Aprende, marginado, hombre del campo,
aprende, ocupante de la cárcel,
aprende, mujer atada a la cocina,
¡aprende sexagenaria!
Prepárate para gobernar.
Ven a la escuela, hombre sin techo.
El saber es para ti que tienes frío.
Hambriento: toma con fuerza el libro: es un arma.
Prepárate para gobernar.

¡No temas preguntar las cosas, camarada!
No te dejes influenciar,
averigua tú mismo.
Lo que no sabes por cuenta propia
no lo sabes.
Revisa la cuenta.
Eres tú el que la paga.
Pon el dedo sobre cada cifra.
Pregunta: ¿Cómo se llegó hasta aquí?
Prepárate para gobernar.

Extraído del recopilatorio: «80 poemas y canciones»

Una crítica de los marxista-leninistas nicaragüenses a la política exterior del FSLN y a su apoyo al fariseo Movimiento de los Países No Alineados en los 80

Pintadas en favor del MAP-ML en Managua, Nicaragua, 1986

«El movimiento de los Países No Alineados es más de carácter económico. En él se han aglutinado una serie de países para buscar la forma de plantear sus propios problemas de manera conjunta y lograr algunos beneficios de los países más desarrollados. El NO-AL sería nocivo para Nicaragua si con él se trata de esconder el verdadero origen del enfrentamiento que existe a nivel internacional entre los Estados y los países y que no es sólo la guerra, sino también la lucha de clases que se manifiesta en términos concretos de enfrentamientos por la búsqueda de hegemonía de mercados, Por otra parte, el pueblo nicaragüense apoya la lucha en contra del imperialismo y no puede manifestarse como No Alineado en esta lucha.

En cuanto a la política internacional del gobierno, creemos que el gobierno sandinista ha mostrado una gran habilidad. Pero rechazamos la pretensión del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de elevar a principios las maniobras internacionales de aprovechamiento de las contradicciones interburguesas o interimperialistas a nivel internacional. Convertir estas maniobras en el fundamento de la política exterior de Nicaragua es un error. No es concebible, por ejemplo, que se llame «hermano» a Herrera Campins o a Carlos Andrés Pérez, confundiendo con amigos a los que son enemigos de la revolución. Una cosa es la habilidad política y otra convertir las contradicciones actuales, las maniobras y las tácticas, en principios». (Carlos Cuadra; Entrevista a Envio de Carlos Cuadra, Secretario del Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), 16 de septiembre de 1986)

sábado, 20 de junio de 2015

Moni Guha explicando la capitulación en Corea de 1953

Firma del Armisticio de Paz del 27 de julio de 1953

«Stalin murió en marzo de 1953, y abruptamente la marea alta revolucionaria en cuanto al factor subjetivo del rol de liderazgo fue revertido. En julio de 1953, en menos de cuatro meses de la muerte de Stalin, los dirigentes de la Unión Soviética y China capitularon frente al imperialismo estadounidense y obligaron a los coreanos a aceptar la división de su nación y la ocupación permanente de la mitad Sur por las tropas estadounidenses [A]. Se declaró que se puso fin a la era de la guerra fría entre socialismo y capitalismo y que se sustituía por el entendimiento mutua y la coexistencia pacífica entre el socialismo y el capitalismo basados en la «relajación de la tensión internacional», ¡como si la lucha por el socialismo y la liberación nacional fueran las fuentes responsables de la intensificación de al tensión internacional y la conspiración bélica! La lucha contra la amenaza de la paz y el peligro de la Tercera Guerra Mundial fue separado arbitrariamente de la lucha contra el imperialismo lo que implica que las clases y naciones oprimidas por el imperialismo debían abandonar las luchas revolucionarias en aras de «la preservación de la paz». El problema de la paz fue aislado del problema de la emancipación humana, libre de todo tipo de explotación, hablándose de paz de una forma abstracta. Significó el repudio y el rechazo de la minuciosa lucha contra las fuerzas sociales que conspiran y hacen la guerra, esto quiso decir que se repudiaba y rechazaba la diferenciación entre la guerra revolucionaria y la guerra de agresión, esto quiso decir el repudio y rechazo del marxismo y la lucha de clases». (Moni Guha; ¿Por qué Stalin fue denigrado y convertido en una figura controvertida?, 1981) 

Apéndice [A] de Moni Guha:

miércoles, 17 de junio de 2015

Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático; Enver Hoxha; 1967

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Una vez instaurada y consolidada la dictadura del proletariado bajo la dirección del partido comunista, la existencia por un largo tiempo de otros partidos, incluso «progresistas», en el frente o fuera de él, no tiene ningún sentido, ninguna razón de ser, ni siquiera formalmente en nombre de la tradición. Toda tradición progresista se funde en la línea revolucionaria del partido comunista. La revolución, que destruye todo un mundo, fácilmente puede romper una tradición. Dado que la lucha de clases continúa durante el período de la construcción de la sociedad socialista y de la transición al comunismo, y que los partidos políticos expresan los intereses de determinadas clases, la presencia de otros partidos no marxista-leninistas en el sistema de dictadura del proletariado, sobre todo después de la edificación de la base económica del socialismo, sería absurda y oportunista. La inexistencia de otros partidos lejos de perjudicar a la democracia, no hace más que consolidar la verdadera democracia proletaria. El carácter democrático de un régimen no se mide por el número de partidos, sino que viene determinado por su base económica, por la clase que está en el poder, por toda la política y la actividad del Estado, por el hecho de si ésta se realiza o no en interés de las amplias masas populares, de si les sirve o no». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático, 1967)


Introducción de «Bitácora (M-L)»

Esta obra es para nosotros una de las mejores obras que podemos encontrar de Enver Hoxha, tanto por su sencillez como por su lenguaje sin contemplaciones –cualidades implícitas en la mayoría de sus obras–. Este informe es un excelente análisis sobre lo que es un frente. Como siempre hemos manifestado en nuestros documentos, actualmente los marxista-leninistas tienen una especial debilidad teórica a la hora de entender que es un frente, y la relación que une a este al partido comunista y a la lucha que desean desarrollar en cada situación. Los frentes existen de distintos tipos según las necesidades del país y el momento:

«Cierto es que tanto para la lucha para la conquista de objetivos menores, como para objetivos máximos, es permisible la idea de un frente de lucha –sea de características antiimperialistas, antifascistas, anticapitalistas, etc.– donde converja el partido comunista con otras organizaciones –teniendo estas una mayoría de elementos de las clases trabajadoras, sean obreros o elementos pequeño burgueses–, pero sólo tiene aplicación bajo determinadas condiciones, y el partido comunista siempre tendrá el deber de ser vanguardia de dicho frente si no quiere que fracasen los objetivos del frente y que esa alianza temporal caiga en manos burguesas para manejarla a su antojo. Generalmente a este tipo de frente se ha llamado frente popular, con el calificativo de popular por el hecho de unir a obreros y el resto de clases trabajadoras para un fin concreto. También han existido históricamente los llamados frente único del proletariado, donde el partido comunista instaba al resto de organizaciones con gran afiliación de obreros, o de obreros sin partido, hacia un objetivo concreto. Este tipo de frente fueron comunes tras la Primera Guerra Mundial, y eran utilizados como métodos para frenar la ofensiva de la burguesía sobre los derechos laborales de los obreros y su nivel de vida, pues era común por entonces, que la burguesía  intentara por ejemplo: pagar las reparaciones de guerra que debía a otros países cargando tal deuda a espaldas de las clases trabajadoras, por lo que muchas veces estos frentes, no eran sólo frente único del proletariado, sino que se extendían con las organizaciones no proletarias de artesanos, campesinos y demás, agraviados por la ofensiva de la burguesía; convirtiéndose en frente popular con diversos calificativos: frente del trabajo, frente de los trabajadores, frente anticapitalista etc., razón por la que en ocasiones estos dos tipos de frente se entrelazan. Los calificativos usados por cada frente no importan, lo importante es comprender en cada experiencia de frente que alianza contraía el proletariado y con qué objetivo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Así mismo hemos desmitificado que los frentes no son solo para estrategias y tácticas defensivas, como la historia demuestra:

«Erróneamente se ha creado el mito de que los frentes solo sirven para estrategias y tácticas de carácter defensivo, pero la historia ha demostrado que los frentes pueden tener dos funciones: tanto defensivo como ofensivo. Del mismo modo que un tipo de frente –uno anticapitalista por ejemplo– puede ser usado a veces como frente defensivo y otras como frente ofensivo El frente usado por los comunistas en Bulgaria mismamente durante los años 20 fue un frente anticapitalista defensivo, después durante la Segunda Guerra Mundial se utilizó un frente defensivo antiimperialista y antifascista, pero poco después tras la finalización de la guerra se uso un frente ofensivo anticapitalista para la construcción del socialismo. Hay que tener en cuenta que los frentes no tienen la misma función antes que después de la toma de poder por el partido comunista, una vez instaurada la dictadura del proletariado el frente sirve como correa de transmisión entre el partido y las organizaciones de masas bajo la regla del centralismo democrático, mientras que en el periodo previo servía más bien como una coalición de capas populares donde sus organizaciones no estaban sujetos a normas tan claras, ha de comprenderse que el rol, las normas, y carácter del frente cambian de una etapa a otra». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Y hemos denunciado las alteraciones que muchos oportunistas han querido introducir en las técnicas de frente y que van en contra de las enseñanzas y experiencia histórica de los grandes partidos y líderes comunistas que han utilizado estas fórmulas de lucha:

«Sobra comentar que tan inútil es el frente en el que el partido comunista no gane influencia y lo comande, como la teoría de construir un frente sin la existencia de un partido comunista. También es obvio que la crítica al reformismo, al anarquismo, y otras tendencias no puede cesar durante la estancia de los comunistas en estos frentes; de hecho, uno de los objetivo del partido comunista en los frentes es persuadir a su militancia, y a todo elemento revolucionario, de los errores de las dirigencia reaccionaria mediante las acciones conjuntas del día a día, demostrando que su dirigencia reaccionaria no tiene el arsenal teórico ni la valentía práctica de saber dirigir la lucha contra el fascismo, la burguesía, o el imperialismo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Stalin y la cultura; Nuestro Tiempo, 1953

Dejamos a continuación un recopilado de citas de Stalin aparecido en la revista «Nuestro Tiempo» de julio de 1953, donde se recogían citas sueltas de la visión del líder soviético sobre la cuestión cultural. Lo cierto es, que en la cuestión cultural y su trato es un campo donde muchos revolucionarios han flojeado, porque creyendo que era una cuestión secundaria, se apartaron de su regular estudio, de ahí las desviaciones de admirar a artistas de moral degenerada burguesa, de negar la necesidad del realismo socialista, de creer que es «imposible la existencia de una cultura proletaria», la creencia de dejar que otras clases incluyendo las explotadoras discutan como eso debería ser esta nueva cultura proletaria, o que para lograr la toma de poder es necesaria previamente un una revolución cultural en las clases trabajadoras.

Los bolcheviques se basaban en dos simples premisas para explicar esta cuestión:

1) Sí existe cultura proletaria:

«La cultura proletaria no surge de fuente desconocida, no brota del cerebro de los que se llaman especialistas en la materia. Sería absurdo creerlo así. La cultura proletaria tiene que ser el desarrollo lógico, del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los terratenientes y los burócratas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Las tareas de las ligas juveniles, 1920)

2) La cultura nacional proletaria no significa la negación sino la confraternización y aprendizaje de los aportes de otras culturas extranjeras:

«Nosotros los bolcheviques no rechazamos la herencia cultural. Al contrario, asimilamos, con espíritu crítico, la herencia cultural de todos los pueblos y de todas las épocas, para tomar de ella todo cuanto puede inspirar a los trabajadores de la sociedad soviética grandes acciones en los terrenos de trabajo, de la ciencia y la cultura». (Andréi Zhdánov; Sobre la música, 1948)

Se sabía además que el campo de la cultura es una pieza fundamental para garantizar el tránsito del socialismo a la sociedad sin clases, esto es, el comunismo:

«La Unión Soviética entró en un período de transición gradual del socialismo al comunismo. En estas condiciones, el caso se ha convertido en la educación comunista crucial de los trabajadores, la lucha por la superación completa de las supervivencias del capitalismo en la conciencia del pueblo soviético, la lucha por la mayor prosperidad de la cultura socialista de la ciencia soviética, la literatura y el arte. Para entender el problema y la importancia de las actividades del Partido Comunista y de la región del estado de educación comunista socialista de la gente, tienen que conocer las leyes que rigen la formación de la conciencia social, las ideas sociales y su papel y el desarrollo de la sociedad». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Materialismo histórico, 1950)

Lo cierto es, que pese a las calumnias antileninistas y antiestalinistas, siempre se puso mucho énfasis a la educación en la cultura proletaria, y siempre se criticaron las desviaciones en este ámbito. Los artículos soviéticos de finales de los 40 sobre una concepción correcta de la cultura nacional, contra las nuevas corrientes decadentes del siglo XX, contra la influencia del cosmopolitismo como arma del imperialismo estadounidense para negar la cultura nacional, etc., son un ejemplo de la brillante lucha para tal fin. Este documento es una muestra de tal visión de la mano de Stalin.

El documento:


Stalin y la cultura

Concepto del mundo

(1) «En oposición al idealismo, el cual afirma que sólo nuestra conciencia tiene una existencia real y que el mundo material, el ser, la naturaleza, solo existen en nuestra conciencia, en nuestras sensaciones, en nuestras percepciones, en nuestros conceptos, el materialismo filosófico marxista parte del criterio de que la materia, la naturaleza, el ser, son una realidad objetiva, existen fuera de nuestra conciencia e independientemente de ella, de que la materia es lo primario, ya que constituye la fuente de la que se derivan las sensaciones, las percepciones, y la conciencia lo secundario, lo derivado, ya que es la imagen refleja de la materia, la imagen refleja del ser; el materialismo filosófico marxista parte del criterio de que el pensamiento es un producto de la materia que ha llegado a un alto grado de perfección en su desarrollo, y más concretamente, un producto del cerebro, y éste el órgano del pensamiento y de que, por tanto, no cabe, a menos de caer en un craso error, separar el pensamiento de la materia. Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(2) «En oposición al idealismo, que considera al mundo como la encarnación de la idea absoluta, del espíritu universal, de la conciencia, el materialismo filosófico de Marx parte del criterio de que el mundo es, por su naturaleza, algo material ; de que los múltiples y variados fenómenos del mundo constituyen diversas formas y modalidades de la materia en movimiento; de que los vínculos mutuos y las relaciones de interdependencia de los fenómenos, que el método dialéctico pone de relieve, son las leyes! con arreglo a las cuales se desarrolla la materia en movimiento; de que el mundo se desarrolla con arreglo a las leyes que rigen el movimiento de la materia, sin necesidad de ningún espíritu universal. Sobre el materialismo dialéctico .y el materialismo histórico». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938) 

La historia

(3) «Si en el mundo no existen fenómenos aislados, si todos los fenómenos están vinculados entre sí y se condicionan unos a otros, es evidente que todo régimen social y todo movimiento social que aparecen en la historia deben ser considerados, no desde el punto de vista de la justicia eterna o de cualquier otra idea preconcebida, que es le que suelen hacer los historiadores, sino desde el punto de vista de las condiciones que han engendrado este régimen y éste movimiento social, y a los cuales se hallan vinculados». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(4) «Esto quiere decir que la vida social y la historia de la sociedad ya no son un conglomerado de hechos fortuitos, pues la historia de la sociedad se convierte en el desarrollo de la sociedad con arreglo a sus leyes y el estudio cíe la historia de la sociedad adquiere categoría de ciencia». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(5) «El marxismo concibe las leyes de la ciencia –lo mismo si se trata de las leyes de las Ciencias Naturales que de las leyes de la Economía Política– como reflejo de procesos objetivos que se operan independientemente de la voluntad de los hombres. Los hombres pueden descubrir estas leyes, llegar a conocerlas, estudiarlas, tomarlas en consideración al actuar y aprovecharlas en interés de la sociedad, pero no pueden modificarlas ni abolirías. Y aún menos pueden formar o crear nuevas leyes de la ciencia. Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética. Por consiguiente, cuando se habla de sometimiento de las fuerzas de la naturaleza o de las fuerzas económicas, de dominio sobre ellas, etc., ello no quiere decir, ni mucho menos, que los hombres puedan destruir las leyes de la ciencia o formarlas. Al contrario; ello sólo quiere decir que los hombres pueden descubrir las leyes, llegar a conocerlas^ domeñarlas, aprender a utilizarlas con pleno conocimiento de causa, aprovecharlas en interés de la sociedad, y de esa manera, someterlas, lograr dominarlas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

(6) «Esto quiere decir, que si en los diversos períodos de la historia de la sociedad nos encontramos con diversas ideas, teorías, concepciones sociales e instituciones políticas; si bajo el régimen de la esclavitud observamos unas ideas, teorías y concepciones sociales, unas instituciones políticas, bajo el feudalismo otras, y otras distintas bajo el capitalismo, la explicación de esto no reside en la naturaleza, en la peculiaridad de las ideas, teorías, concepciones e instituciones políticas mismas, sino en las distintas condiciones de la vida material de la sociedad dentro de los diverso períodos del desarrollo social. Según sean las condiciones de la existencia de la sociedad, las condiciones en que se desenvuelve su vida material, así son sus ideas, sus teorías, sus concepciones e instituciones políticas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

(7) «Una naturaleza única e indivisible, expresada en dos formas distintas: en la material y en la ideal; una vida social única e indivisible, expresada en dos formas distintas: en la material y en la ideal; he ahí cómo debemos considerar el desarrollo de la ¡naturaleza y de la vida social». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Anarquismo o socialismo, 1906)

Trabajo intelectual y trabajo manual

(8) «Algunos piensan que la supresión del contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual puede ser obtenida por medio de una cierta nivelación cultural y técnica de los trabajadores intelectuales y manuales sobre la base de una reducción del nivel cultural y técnico de los ingenieros y técnicos, de los trabajadores intelectuales, hasta el nivel de los obreros medianamente calificados. Esto es absolutamente falso; solamente los charlatanes pequeño burgueses pueden tener tal idea del comunismo. En realidad, la supresión del contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual no puede ser obtenida más que sobre la base de la elevación del nivel cultural y técnico de la clase obrera hasta el nivel de los ingenieros y de los técnicos. Discurso pronunciado en la primera Conferencia de slajanovistas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso pronunciado en la primera Conferencia de stajanovistas, 1935)

(9) «Lo mismo hay que decir del problema de la liquidación de la diferencia esencial entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. Este problema también tiene para nosotros una importancia de primer orden. Antes de que la emulación socialista adquiriese carácter de masas, la industria se desarrollaba a duras penas, y muchos camaradas incluso plantearon la necesidad de amenguar el ritmo de su desarrollo. Debíase todo ello, principalmente, a que el nivel cultural y técnico de los obreros era demasiado bajo y se encontraba muy a la zaga del nivel del personal técnico. Sin embargo, la cosa cambió radicalmente cuando la emulación socialista adquirió un carácter de masas. Precisamente después de ello, avanzó la industria a ritmo acelerado. ¿Por qué la emulación socialista adquirió carácter de masas? Porque entre los obreros aparecieron grupos de camaradas que no sólo asimilaron el mínimo de conocimientos técnicos indispensables, sino que fueron más lejos y se pusieron a! nivel del personal técnico, empezaron a hacer observaciones a los peritos y a los ingenieros, a echar por tierra las normas existentes, por considerarlas caducas, a introducir normas nuevas, más modernas, etc. ¿Qué habría ocurrido si en vez de algunos grupos de obreros hubiese sido la mayoría de éstos la que hubiese elevado su nivel cultural y técnico a la altura del nivel del personal técnico? Nuestra industria habría alcanzado cumbres inaccesibles para la industria de otros países. Por tanto, no se puede negar que la liquidación de la diferencia esencial entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, mediante la elevación del nivel cultural y técnico de los obreros a la altura del nivel personal técnico, no puede por menos de tener para nosotros una importancia fundamental». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

El papel de los intelectuales

(10) «Las universidades, universidades comunistas, los cursos preparatorios de la universidad de los obreros y las escuelas profesionales son escuelas para la educación de un Estado Mayor de los asuntos económicos y culturales. Médicos y economías, técnicos y químicos, científicos agrícolas e ingenieros de trenes cirujanos, veterinarios y expertos forestales, electricistas y mecánicos, estos son los futuros jefes en el trabajo de construir una nueva sociedad, en el trabajo de edificar una economía socialista y una cultura socialista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; A la primera Conferencia de estudiantes proletarios, 1925) 

(11) «La clase obrera no puede llegar a ser la dueña verdadera del país si no crea su propia intelectualidad, si no se adueña de la ciencia y si no es capaz de administrar la vida económica sobre bases científicas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso pronunciado en el VIIIº Congreso de toda la Unión de la Liga Juvenil Comunista Leninista de la Unión Soviética, 16 de mayo de 1926)  

(12) «La educación es un arma cuyo efecto depende de quién la empuña y contra quien se dirige. Sin duda el proletariado, el socialismo, necesitan gente altamente educada. Es evidente que no son los torpes los que pueden ayudar al proletariado a luchar por el socialismo y a construir una nueva sociedad. No menosprecio el papel de los intelectuales, al contrario, subrayo su papel; sin embargo todo depende de qué clase de intelectuales tenemos en mente, pues hay vanas clases de ellos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Entrevista con el escritor inglés H. G. Wells, 1934) 

(13) «Maiakovski ha sido y continúa siendo el mejor poeta, el de mayor talento de nuestra época soviética. La indiferencia a su memoria y con respecto a sus obras, es un crimen». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; «Pravda» 7 de diciembre de 1935)

(14) «Los intelectuales nunca han sido ni pueden ser una clase; han sido y siguen siendo una capa social que recluta sus miembros entre todas las clases de la sociedad. Antiguamente, los intelectuales se reclutaban entre los nobles, entre ¡a burguesía, en parte entre los campesinos, y solamente en la más ínfima proporción entre los obreros. En nuestra época, en la época soviética, los intelectuales se reclutan ante todo, entre los obreros y campesinos; pero sea cual sea la manera como se recluten, sea cual sea el carácter que revistan los intelectuales, son, sin embargo, una capa social y no una clase». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre el proyecto de Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, 1936) 

(15) «Algunos piensan que se puede consolidar el socialismo por medio de una cierta nivelación de los hombres sobre la base de una vida pobre; esto es un error, ésta es una concepción pequeño burguesa del socialismo. En realidad el socialismo no puede vencer más que sobre la base de una productividad elevada del trabajo, una productividad más elevada que bajo el capitalismo, sobre la base de la abundancia de los productos y de los artículos de consumo ele toda clase, sobre la base de una vida holgada y del desarrollo cultural de todos los miembros de la sociedad». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso pronunciado en la primera Conferencia de stajanovistas, 1935)

(16) «La tarea, por consiguiente, consiste en la toma de posesión por nosotros mismos de la técnica, en llegar a ser nosotros mismos maestros en el oficio. Sólo así tendremos la garantía de que nuestros planes serán completamente ejecutados y la dirección única conseguida. La cosa, claro está, no es fácil, pero es perfectamente realizable. La ciencia, la experiencia técnica, el saber; todo esto se adquiere. Hoy no se tiene, pero mañana se tendrá. Lo esencial en eso' es el deseo ardiente, bolchevique, de llegar a dominar la técnica, de poseer la ciencia de la producción. Cuando se siente un deseo firme, se puede obtener todo, todo se puede realizar». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Las tareas de los dirigentes de la industria, 1931)

(17) «Si antes, bajo el capitalismo, las escuelas superiores constituían un monopolio de los señoritos, ahora bajo el régimen soviético, es la juventud obrera y campesina la que constituye en ellas la fuerza dominante. Nueva situación, nuevas tareas para la organización de la economía». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Nueva situación, nuevas tareas para la organización de la economía, 1931)

Forma y contenido

(18) «Si al aspecto material, a las condiciones exteriores, al ser y a otros fenómenos semejantes los llamamos contenido, al aspecto ideal, a la conciencia y a otros fenómenos semejantes los podemos llamar forma. De aquí ha surgido esta conocida tesis materialista: en el proceso del desarrollo, el contenido precede a la forma, la forma queda a la zaga del contenido. Y como en opinión de Marx, el desarrollo económico es la «base material» de la vida de la sociedad, su contenido, y el desarrollo jurídico-político y religioso-filosófico es la «forma ideológica» de éste contenido, su «superestructura», Marx llega a ésta conclusión: «Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella». Naturalmente, eso no significa en modo alguno que en opinión de Marx, sea posible el contenido sin la forma, como lo ha imaginado Sh. G. (v. Nobati, núm. 1, Crítica del monismo). El contenido sin forma es imposible, pero de lo que se trata es de que tal o cual forma, debido a Su retraso con respecto a su contenido, nunca corresponde plenamente a éste contenido, y por tanto, el nuevo contenido se Ve obligado temporalmente a vestirse con la vieja forma, lo que origina un conflicto entre ambos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; ¿Anarquismo o socialismo?, 1906)

La economía y la cultura al servicio del hombre

(19) «Los rasgos esenciales y las exigencias de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse, aproximadamente, como sigue: Asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante ascenso, de toda la sociedad, mediante el desarrollo y el perfeccionamiento ininterrumpidos de la producción socialista sobre la base de la técnica más elevada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; A la primera Conferencia de estudiantes proletarios, 1925) 

(20) «Es necesario en tercer término, alcanzar un ascenso cultural de la sociedad, que asegure a todos sus miembros el desarrollo universal de sus capacidades físicas e intelectuales, para que puedan recibir una instrucción que les permita ser agentes activos del desarrollo de la sociedad, para que pueden elegir la profesión que más les guste y no tengan que verse atados de por vida, debido a la división del trabajo existente, a una sola profesión. ¿Qué hace falta para esto? Sería erróneo suponer que se puede alcanzar un desarrollo cultural tan elevado de los miembros de la sociedad sin serios cambios en el estado actual del trabajo. Para eso es necesario, ante todo, reducir la jornada de trabajo, por lo menos, a seis, y más adelante a cinco horas. Eso es necesario para que los miembros de la sociedad dispongan de tiempo libre suficiente para adquirir una instrucción universal. Para ello es necesario, además, implantar la enseñanza politécnica general y obligatoria, indispensable para que los miembros de la sociedad pueden elegir la profesión que más les guste y no se vean atados de por vida a una sola profesión. Para ello es necesario, además, mejorar radicalmente las condiciones de vivienda y elevar al doble, por lo menos, el salario real de los obreros y de los empleados, tanto mediante el aumento directo del salario en metálico, como sobre todo, mediante la rebaja sistemática de los precios de los artículos de amplio consumo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo, 1952) 

martes, 16 de junio de 2015

Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia»; Kominform, 1948

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Dejamos en vuestras manos un documento que todo marxista-leninista debería haber leído alguna vez: la famosa resolución de la Kominform del 28 de junio de 1948 sobre las desviaciones del revisionismo yugoslavo. Esta resolución había sido precedido por varias tiranteces entre la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia y el resto de partidos comunistas: en las relaciones yugoslavo-soviéticas encontramos desde la cuestión de Trieste en 1945 y 1946, las reservas en los documentos soviéticos de 1947 por la reforma agraria yugoslava y el pragmatismo y la falta de formación de los cuadros del partido yugoslavo, e incluso un borrador de crítica a los yugoslavos en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, hasta el intercambio de cartas entre el Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética y el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia entre marzo y mayo de 1948. En el caso yugoslavo-soviético pero habría que sumar todos esos problemas a las relaciones albano-yugoslavos, búlgaro-yugoslavas, greco-yugoslavas, magiar-yugoslavas, que tampoco estuvieron libres de problemas.

La cuestión de resolver las tiranteces entre yugoslavos y el resto –sobre todo entre yugoslavos y soviéticos– quería ser presentada a debate en la IIº Conferencia de la Kominform celebrada finalmente entre el 19 y 23 de junio de 1948, a la cual los delegados yugoslavos rehusaron de estar presentes pensando que podrían ser efectivamente criticados por sus errores. Esta ausencia final de los delegados supuso las iras de los delegados del resto de partidos comunistas, sobre todo porque los delegados yugoslavos habían sido uno de los primeros que ejercieron el derecho a crítica y autocrítica al resto de partidos hermanos en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, criticando duramente a los delegados franceses e italianos. Andréi Zhdánov, el mismo que había iniciado en la anterior conferencia la critica a los errores oportunistas de los partidos de Francia e Italia –a la que se sumaría como decimos los delegados yugoslavos– presentaría el informe: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia» el 21 de junio de 1948, donde repasaría la polémica entre yugoslavos y soviéticos pero donde amplió la crítica hasta tocar temas donde la crítica era sobre cuestiones de ámbito generalizado que todos los marxista-leninista podían comprender incluso sin ser puestos en contexto –aunque pese a ello se hizo el esfuerzo por poner en situación a los delegados sobre algunos temas–. Tras escuchar este informe, cada delegación expuso su opinión sobre el informe de Zhdánov y presentó sus propias quejas y críticas a los delegados yugoslavos ausentes, es partir de este ejercicio de libre debate, de crítica pero también de autocrítica sobre las desviaciones yugoslavas, donde nacería la resolución que tenéis entre vuestras manos.

Absolutamente todas estas divergencias están recogidos magníficamente en forma de documentos registrados en la obra de la  Fondazione Giangiacomo Feltrinelli: «The Cominform; Minutes of the Three Conferences 1947/1948/1949» de 1994.

Seguramente habrá mucha gente que ignore la importancia de esta resolución para el desarrollo de la lucha contra el revisionismo, habrá otros que ignoren el documento en sí para intentar poder así «abrazar en el seno comunista» a Tito, pero lo cierto es, como ya hemos expresado en otros documento, que su importancia trascendió el ámbito de la propia cuestión yugoslava, este documento fue el pistoletazo de salida para corregir en varios partidos comunistas –inclusive en la dirección del Comité Central de los mismos– las desviaciones derechistas y nacionalistas que venían sufriendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Esta afirmación sobre esta reacción generalizada por salvaguardar la doctrina del proletariado está respalda por los finos escritos de Georgi Dimitrov, Bolesław Bierut, y el resto de marxista-leninistas de por aquellos días. Como bien sabemos, se dieron correctas restructuraciones, necesarias en ese momento, pero que por otro lado no evitaron que años después adviniera el «jruschovismo», y que precisamente éste rehabilitara al revisionismo yugoslavo, invalidando la presente resolución y disolviendo la Kominform. Las desviaciones señaladas pudieran ser constatadas en el momento, y muchas otras se irían confirmando, profundizando, o surgiendo, con el paso de los años. Entre las que detectamos en el revisionismo yugoslavo:

1) El discurso y análisis antisoviético sobre el partido y el Estado soviético, que saca su munición del arsenal del trotskismo. La concepción nacionalista, claudicadora, y oportunista, de equiparar las relaciones entre dicho país y la Unión Soviética, y el resto de países capitalistas. La arrogancia sobre cuestiones militares o la propia lucha de liberación de nacional yugoslava; creyendo superior a los ejércitos imperialistas, o el propio Ejército Popular de Liberación Yugoslavo, al Ejército Rojo soviético.

2) Varios casos de actuaciones relacionadas con la zapa y el espionaje, que se fueron revelando en otros países tanto de democracia popular –Hungría, Bulgaria, Albania– como de partidos comunistas –como el Partido Comunista de Grecia–. Siendo primeramente conocido y por tanto damnificados, los asesores civiles y militares soviéticos en Yugoslavia, que eran observados y seguidos en sus actuaciones, y a la vez difamados como innecesarios e inútiles.

3) La evasión de la lucha de clases en la construcción del socialismo; la negación de que hasta que se elimine completamente la producción privada a pequeña escala el riesgo de proliferación del capitalismo y creación de burguesía continúa. El análisis antimarxista de no hacer diferenciación entre las diferentes capas del campesinado, dejando libre camino a la existencia de la compra-venta de tierra y la explotación asalariada, la integración de las clases explotadoras –en este caso el kulak– en las pocas colectividades hasta entonces creadas.

4) La creencia, que con la colaboración durante la lucha de liberación nacional con las fuerzas explotadoras que tienen contradicciones con otras fuerzas explotadoras extranjeras invasoras, y la toma de poder político del partido comunista, se fuerza automáticamente a producirse la integración pacífica de las clases explotadoras nacionales en el socialismo, y la renuncia de éstas a sus privilegios –teorizaciones heredadas del bagaje ideológico del bujarinismo–.

5) La negación del axioma marxista sobre el proletariado y su misión histórica de vanguardia, como clase que ocupa una posición determinada en la sociedad por su posición en las relaciones de producción, y la exaltación pues, de otras capas, en este caso el campesinado, por su número en la sociedad, como clase principal que dirige la revolución.

6) La abierta teoría oportunista de que el frente es la fuerza dirigente del país, y que debe primar sobre el partido, supeditando el segundo al primero, y no al revés. La postulación ante las masas que el partido comunista no tiene un programa máximo diferente del programa del frente, la cobardía de poner siempre ante las masas al frente, por delante del partido, para no crear polémicas en torno a que es un gobierno de un sólo partido, negando el papel rector del partido marxista-leninista en la sociedad socialista, y temiendo explicar que es el partido el que debe regir el frente donde se reúnen las masas sin partido agrupadas en sindicatos, agrupaciones juveniles, etc. Por tanto propiciando un aminoramiento en cuanto al papel del partido mediante el mantenimiento de éste y sus convenciones en un estado de semilegalidad. Animando a mantener en secreto ante el pueblo la militancia comunista de los dirigentes que participan en el frente. Por tanto se trata de una tendencia «liquidacionista».

7) La ausencia por lo comentado en parte por el anterior punto, de una sana democracia, de un ejercicio de crítica y autocrítica bolchevique, la extensión de un régimen partidario de cooptaciones en las elecciones en lugar de una elección de todos y cada uno de los miembros de las altas esferas por los miembros del partido en conferencias legales y oficiales. La prolongación «ad infinitum», de un régimen guerrillero de partido dirigido por una camarilla ligada y dependiente del líder guerrillero, la cual no rinde cuenta más que a sí misma, algo que puede ser forzado en un periodo de guerra pero imperdonable con el partido en el poder. La castración de toda crítica a la dirección –véase el inmediato arresto a Sreten Žujović y Andrija Hebrang y asesinato de Arso Jovanović por solidarizarse con estas críticas– y la creación base de un mesianismo propagandístico que alumbre y defienda las actuaciones de la dirección.

8) La incapacidad de la dirección yugoslava para reconocer estos y otros errores mencionados, y la contraofensiva a las críticas de derechismo con una actividad de acciones aventureras de izquierda para acallar las críticas; intento de eliminar toda la propiedad privada en el campo –ergo también el kulak– e iniciar la colectivización total sin analizar las condiciones reales y las condiciones adecuadas para ello como pueden ser la posesión de un tejido industrial que abale el total abastecimiento de maquinaria para el campo y su total colectivización –como consecuencia la mayoría de colectividades se abandonaron por estos y otros motivos, y la propiedad privada predominó en la economía rural yugoslava cuando fracasó esta colectivización aventurera–. Siendo estas prácticas medidas burocráticas y decretazos irreales que no contribuyeron, sino que entorpecieron, a la construcción del socialismo.

9) El rechazo y expulsión del Partido Comunista de Yugoslavia de la Kominform por negarse a que los partido hermanos ejercieran su derecho a crítica, derecho que el Partido Comunista de Yugoslavia precisamente ejerció en 1947 criticando al Partido Comunista de Francia y al Partido Comunista de Italia con los informes de Edvard Kardelj y Milovan Đilas.

10) La actitud chovinista hacia el resto de países en cuestiones territoriales o de otro orden, y el pensamiento de que el Estado yugoslavo puede maniobrar entre los países y mercados capitalistas sin perder su soberanía –el Estado yugoslavo finalmente acabó siendo uno de los mayores países revisionistas con mayor comercio con los países occidentales, y también con mayor deuda hacía tales países–.

Como se ve entonces, y como expresa el inglés James Klugmann:

«La famosa resolución dejó bien claro que el Partido Comunista de Yugoslavia no fue expulsado de la Kominform debido a sus errores y política incorrecta. Cualquier individuo comunista, Comité del partido comunista o Comité Central del mismo puede cometer errores. Ni siquiera fue expulsada porque no quiso aceptar las críticas. A menudo se debe tomar tiempo, un período prolongado de discusión profunda para que una organización del partido o miembro individual pueda llegar a comprender y corregir una política equivocada. Pero al negarse a discutir las críticas hechas por algunos de los comunistas más destacados y con experiencia en el mundo, sobre todo partiendo dichas críticas también del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, el hecho de rechazar discutir esas críticas de los miembros de dichos partidos, negarse a venir y reunirse con los representantes de los otros ocho partidos comunistas, era una acción despectiva que no podía sino colocar a los líderes comunistas yugoslavos fuera de la familia de los partidos comunistas». (James Klugmann; De Tito a Trotski, 1951)

Esta lista de desviaciones, en mayor o menor medida, eran el pan de cada día en la pluma de otros revisionistas como: Władysław Gomułka, Traicho Kostov, Sefulla Malëshova, Mao Zedong, Liu Shao-chi, Earl Browder, Kim Il Sung, Inmre Nagy, Santiago Carrillo, Georges Marchais, Palmiro Togliatti, László Rajk, etc. Los cuales, como de hecho todos o casi todos sabemos, todos ellos en algún momento de su vida brindaron honor a Tito, el revisionista.

El documento:


Resolución:
«Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia»

La Kominform compuesta por los representantes del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, del Partido Obrero Rumano, del Partido de los Trabajadores Húngaros, del Partido Obrero Polaco, del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, del Partido Comunista Francés, del Partido Comunista de Checoslovaquia y del Partido Comunista Italiano, habiendo discutido la cuestión existente en el Partido Comunista de Yugoslavia y comprobando que los representantes del Partido Comunista de Yugoslavia se han negado a asistir a la sesión de la Kominform, se ha adoptado, por unanimidad, las siguientes conclusiones:

1) La Kominform considera que la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia sigue en estos últimos tiempos, en las cuestiones principales de la política exterior e interior, una línea errónea que significa una desviación de la doctrina marxista-leninista. En consecuencia, la Kominform aprueba la acción del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética que ha tomado la iniciativa de descubrir la política errónea del Partido Comunista de Yugoslavia y, ante todo, de los camaradas Tito, Kardelj, Đilas y Ranković.

2) La Kominform comprueba que la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia aplica una política de enemistad con respecto a la Unión Soviética y del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética. Se ha permitido que se desarrolle en Yugoslavia una política indigna de difamación contra los especialistas militares soviéticos y de descrédito del Ejército Soviético. En cuanto a los especialistas civiles soviéticos en Yugoslavia, se ha creado para ellos un régimen especial en virtud del cual han estado sometidos a la vigilancia de los órganos de seguridad del Estado de Yugoslavia y han sido seguidos por agentes. El representante del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética en la Kominform, el camarada Pavel Yudin, y numerosos representantes oficiales de la Unión Soviética en Yugoslavia, han sido sometidos a la misma vigilancia por parte de los órganos de seguridad del Estado de Yugoslavia.