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domingo, 19 de febrero de 2017

Sobre las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución


«La conquista del poder por el proletariado presupone la existencia de una situación revolucionaria, pero no toda situación revolucionaria conduce a la revolución. Esta situación se da cuando a la clase dominante le es imposible su dominio sin cambios, cuando no puede dominar, mantener el poder y gobernar como antaño, cuando la pobreza y la miseria de las clases oprimidas empeora más allá de la medida ordinaria por lo que se ven obligados a actuar de forma independiente. Sin estos cambios objetivos, que son independientes de la voluntad no sólo de los grupos individuales y partidos, sino incluso de las clases individuales, una revolución es –por lo general– imposible.

La conquista del poder por el proletariado puede tener lugar de una manera u otra: por ejemplo, como un proceso continuo en el desarrollo de las acciones de masas, demostraciones, huelgas generales, que se unen finalmente a la rebelión armada contra el poder estatal de la burguesía ya sea por un corto tiempo o en un periodo de guerra popular prolongado. Se puede, a partir de una guerra partidista, desarrollar una guerra de guerrillas en el campo y en la ciudad contra el poder del Estado burgués en concatenación con el despliegue de luchas más grandes a través de la insurrección armada general para derrocar a la burguesía. Se puede desarrollar a partir de una guerra imperialista injusta, la respuesta del proletariado con la justa la guerra revolucionaria.

Pero en todos los casos: la clase obrera y su partido comunista deben prepararse en lo político, ideológico, organizativo y militar para la revolución. Sólo de esta manera sucederá que cuando una situación revolucionaria haya madurado, no se pierda la oportunidad para lograr la victoria. De lo contrario, la oportunidad para la revolución, incluso si existe una situación revolucionaria acabará perdiéndose.

El estallido de la revolución y su victoria no sólo requiere de la existencia de una situación revolucionaria objetiva, sino también de la conciencia revolucionaria de las masas, el factor subjetivo, la preparación de las fuerzas subjetivamente revolucionarias y sus acciones. En todas las luchas de la clase obrera y las masas trabajadoras, el partido comunista debe trabajar para proporcionar estas condiciones subjetivas para la victoria de la revolución proletaria.

El proletariado debe operar bajo el liderazgo de su partido revolucionario y preparar su armamento, y todos los aspectos de entrenamiento militar, con el fin de crear las condiciones militares para suprimir la resistencia militar de la burguesía que está armada hasta los dientes. Todos los pasos de la preparación y dirección de la lucha armada tienen que ser guiados por la política proletaria, cuyo representante es el partido marxista-leninista. Sin estas condiciones, la lucha armada nunca será consecuentemente revolucionaria. Sino ella –como la historia demuestra– tarde o temprano degenera o termina con una senda derrota». (Ernst Aust; Programa del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)

Sobre el carácter de las bandas armadas como las RAF y la posición de los marxista-leninistas


«Cómo comenzó todo esto es bien conocido. En la Alemania Occidental de 1972 querían comenzar la lucha armada, fiel a sus modelos a seguir: «Mao, Fidel, Giáp, Marighella», siendo la mayoría de ellos  intelectuales provenientes en su mayoría del movimiento estudiantil revolucionario de finales de los años 60 que albergaban un odio justificado al imperialismo, los crímenes de guerra del imperialismo estadounidense en Vietnam y la dominación brutal del capitalismo. Se veían a sí mismos como una élite revolucionaria, que propagaba la guerrilla urbana según el modelo de América Latina –en ausencia de una situación revolucionaria y negando estar bajo dirección de un partido marxista-leninista– por lo que estaban fracasando antes de empezar a luchar. Esto no dice nada de su valentía personal, de su compromiso revolucionario pero sí de su juicio político. (...)

Desde el principio, el partido –contrariamente a lo que a propósito y mentirosamente ha difundido la prensa de Alemania Occidental– se ha distanciado de las RAF por sus llamadas teorías: del uso del terrorismo, expresado en intentos de asesinatos políticos sin conexión con la lucha revolucionaria de las masas; de su blanquismo, que espera que la abolición para la humanidad de la esclavitud asalariada con la lucha de clase del proletariado es a través de la conspiración de una pequeña minoría de intelectuales; de su teoría del «impulso externo», la pequeña rueda de intelectuales revolucionarios que impulsa la rueda grande, la clase obrera, para que funcione el engranaje; que establece que la clase obrera y los demás trabajadores, ya que son incapaces de elevarse a la lucha revolucionaria deben ser estimulados a través de acciones espectaculares; de su negación de la necesidad del partido marxista-leninista de vanguardia del proletariado y otras teorías oportunistas más. (…)

El límite entre un revolucionario pequeño burgués y un contrarrevolucionario pequeño burgués obviamente se alcanza donde sus acciones, sus ataques, su terror, se vuelve contra el pueblo. (...)

La historia de las RAF es un ejemplo clásico de la desesperanza de terrorismo pequeño burgués, como su principio revolucionario acaba en acciones contrarrevolucionarias». (Ernst Aust; Educar a las masas para la revolución; Discurso del camarada Ernst Aust en la reunión del Buró Político; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán,, 5 de diciembre de 1977)

Los marxista-leninistas, como es normal, son blanco principal de la burguesía y sus instituciones


«El Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista y sus juventudes la Guardia Roja están sujetas a un mismo grado de persecución del enemigo de clase. Esto comienza en las escuelas, donde los miembros de la Guardia Roja son expulsados de la escuela a causa de sus opiniones políticas. A esto le siguen las prohibiciones a maestros y doctores, a los obreros que están perdiendo su trabajo y el pan debido a su obra y postura política revolucionaria. Cuando los revisionistas del Partido Comunista de Alemania conocen o sospechan que un trabajador es miembro del PCA/ML lo denuncian con el fin de lograr su expulsión. Desde sus inicios, nuestro partido y sus organizaciones juveniles han sido expuestos al terror del enemigo de clase. Los camaradas han tenido que pagar millones de marcos en multas debido a su actividad de agitación y propaganda comunista. Las penas de prisión son cada vez más pronunciadas y eso da con nuestros camaradas en la cárcel. Incluso con la afirmación de que la República Federal Alemana (RFA) es un Estado imperialista, en la que los capitalistas explotan a los trabajadores, es un comentario suficiente como para ir a la cárcel. La burguesía no vacila incluso frentes a los asesinatos abiertos como el caso del camarada Günther Routhier, que murió como consecuencia de los maltratos policiales. Durante nuestra estancia en Albania, nos enteramos de la noticia de que la Unión Demócrata Cristiana (UDC) ha decidido realizar la solicitud, al Consejo Federal y al Tribunal Constitucional de Alemania, la prohibición de nuestro partido. Se desea una situación similar al de los años 1933-1956, donde el proletariado tenía prohibido legalmente su partido de vanguardia comunista. Ahora bien, a esta solicitud se ha ajustado nuestro partido con una preparación detrás. Como coherente partido marxista-leninista es capaz de revertir una forma de lucha con otra sin mayores retrasos. Por supuesto vamos a participar en una lucha abierta contra la prohibición inminente. La manifestación de alrededor de 16.000 personas el pasado fin de semana en Bonn, a la que asistieron también otros revolucionarios perseguidos, es una impresionante muestra de ello». (Ernst Aust; Entrevista durante la invitación del Comité Central del Partido del Trabajo de AlbaniaRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 23 de octubre de 1977)

martes, 15 de noviembre de 2016

Refutando las razones de los socialimperialistas soviéticos para invadir Afganistán


«Para justificar sus acciones, los amos de Moscú dan principalmente dos razones:

1) Habían sido convocados por el «pueblo» afgano para ayudarle, y se habrían visto por tanto obligados a cumplir con su compromiso de prevenir una evolución de los acontecimientos similar a los de Chile.

2) La seguridad de la Unión Soviética estaba en riesgo porque los imperialistas tenían la intención de transformar a Afganistán en su base.

Estos son los pretextos que el prosoviético Partido Comunista Alemán (PCA) nos está vendiendo aquí, presuponiendo en todo momento claro, que la Unión Soviética sigue siendo un país socialista. Pero incluso siendo verdad que fuera socialista, estos malos pretextos no justificarían sus acciones.

Ciertamente, en determinadas ocasiones, puede ser el deber de un Estado socialista dar su ayuda fraternal a otro país socialista, que cuando una revolución socialista victoriosa se vea amenazada por la interferencia externa agresiva se asista con armas y tropas para ayudar. Esto también se aplica si se trata de un país vecino no imperialista, cuando un Estado independiente es atacado por una potencia imperialista.

¿Pero se dieron estas condiciones en Afganistán? No. ¿Afganistán fue atacado por un país imperialista? No. ¿Era un país socialista hermano? Por supuesto que no. ¿Se estaba defendiendo la revolución socialista amenazada? Tampoco.

¿Qué pasó en Afganistán en abril de 1978? Sucedió simplemente un golpe de Estado militar apoyado y controlado por la Unión Soviética, y poco después fue «elegido» Presidente de Afganistán Babrak Karmal que –al igual que sus predecesores– llamó a las tropas socialimperialistas soviéticas a que ayudasen contra el pueblo afgano.

El golpe de Estado afgano, como cualquier otro golpe de Estado, fue rechazado por los comunistas. Después de todo, un golpe de Estado es una puesta de escena desde arriba y no usa al pueblo en la revolución. El hecho de que en Afganistán este gobierno surgiera de un golpe de Estado que fue apoyado desde el exterior por la Unión Soviética, ya explica el hecho de que las grandes masas no solo no participaran, sino que provocara la resistencia armada. No importa el hecho de que en este caso muchas de estas fuerzas fuesen apoyadas por los imperialistas estadounidenses y chinos.

Incluso si la Unión Soviética fuera verdaderamente un país socialista, tendría que condenarse su acción en Afganistán. Ahora, la Unión Soviética, no es un país socialista, sino una superpotencia socialimperialista, lo que viene claramente para refutar su segundo argumento expresado: La seguridad de la Unión Soviética estaba en riesgo porque los imperialistas tenían la intención de transformar a Afganistán en su base.

¿No explica también el imperialismo estadounidense que «su seguridad en el Medio Oriente está en riesgo» debido a que «la Unión Soviética apoya al terrorismo» y en base a eso actúa? Ciñéndonos a estas excusas imperialistas que uno y otro usan, la Unión Soviética podría invadir prácticamente todos los países fuera del Pacto de Varsovia. Para ellos en particular, los únicos requisitos son:

En primer lugar, que el «pueblo» llame a la Unión Soviética a intervenir y segundo que la Unión Soviética «sienta amenazada su seguridad». Sin embargo, cuando el «pueblo» llama, y cuando se ve «amenazada» su seguridad es algo que determina cuando quiere la propia Unión Soviética». (Ernst AustAlemania no debe convertirse en un campo de batallas; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1981)

Los métodos fraccionalistas, militaristas y el centralismo burocrático como forma de estructura de partido en el revisionismo chino


«En la práctica no ha existido un partido así, un partido bolchevique de nuevo tipo no ha existido en China. ¿Podemos considerar a un partido cuyo líder, contrariamente a los principios del centralismo democrático, nombra a su sucesor como si fuera un emperador, donde el Gabinete Central [1] es un aparato militar de ejercicio de poder personal, como partido bolchevique? ¿Acaso un partido que se basa principalmente en la pequeña burguesía y considera al proletariado como apéndice numéricamente insignificante frente a cientos de millones de la pequeña burguesía; un partido que retozaba ora bajo una línea de la pequeña burguesía, ora una línea de la burguesía nacional; un partido que permitía fracciones, la llamada por ellos lucha de dos líneas –que es presentada como ley de desarrollo comunista– donde a veces ganaba una línea y luego otra, puede merecerse tal calificativo? (…) Se debe tener en cuenta que en el Partido Comunista de China en el cual no existía el centralismo democrático real, el modo en que combatían las llamadas dos líneas siempre eran las luchas entre las personas clave en el partido y el gobierno chinos por el poder en China. La línea perdedora siempre estaba llena de todo tipo de acusaciones muy poco creíbles e incluso absurdas. En realidad estas luchas nunca tuvieron –incluso en la época de la «Revolución Cultural»– un carácter de principios. (...) Existen diferencias significativas entre las políticas de Mao Zedong y sus actuales partidarios. No hay duda de que había, si se quiere, en China una constante lucha entre dos líneas, pero desde luego no era una pelea entre una línea proletaria y una línea burguesa, sino la lucha entre dos líneas burguesas, capitalistas. (…) Sobre todo a la pequeña burguesía parece agradarle la negación del papel dirigente de la clase obrera y su partido; esto es algo que en China no sólo se produjo durante la llamada «Revolución Cultural», sino que es un componente vital del Pensamiento Mao Zedong». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Anotación de Bitácora (M-L):

Quién no conozca el llamado «Gabinete Central» era un aparato militar que controlaba el partido y que tomaba decisiones de tipo político, propagandístico, organizativo, por encima de cualquier estamento del gobierno. Recomendamos la lectura del artículo de Enver Hoxha: «¿Que es el gabinete general en China?»Reflexiones sobre China, Tomo II, 7 de septiembre de 1977.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La verdad sobre el «muro de protección antifascista»


«Después de todo, en la jerga oficial lo llaman el «muro de protección antifascista». Pero, ¿Pero desde cuando la construcción de un Estado socialista de un muro puede frenar las intervenciones imperialistas, o protegerle de los espías o las actividades subversivas? ¿Acaso la Unión Soviética antes socialista tuvo un muro para protegerse de la Alemania nazi?

En 1961, la RDA ya no era un país socialista. La construcción del muro no era como una prueba de la postura antifascista y antiimperialista de los peces gordos de Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA) y sus señores de Moscú. Más bien era la prueba de que la República Democrática Alemana (RDA), el ex primer Estado socialista en suelo alemán había virado, degenerado, hacia un gobierno de represión revisionista. ¡El muro era una traición al socialismo, una traición a la nación!

Los obreros y los campesinos huían del presunto «gobierno de los obreros y campesinos». ¿Por qué? Debido a que habían tenido suficiente del socialismo como la propaganda occidental anunciaba? No, los miles y decenas de miles que se marcharon de la RDA a finales de los 50 y principios de los años 60 no eran personas enemigas del socialismo. Los capitalistas y los gerifaltes nazis ya habían huido mucho antes, es decir, cuando vieron que en la clase obrera de la RDA había conseguido el poder político, que el socialismo se estaba erigiendo.

Ahora, sin embargo, había además de la pequeña burguesía, los obreros y campesinos de Alemania del Este se marchaban por miles y decenas de miles de sus hogares. Muchos de ellos se dieron cuenta, aunque no siempre consciente del todo, de la degeneración que había sufrido la RDA». (Ernst Aust; ¡Abajo el muro!; En el 15 aniversario del muro de la vergüenza en Berlín; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán agosto de 1976);

sábado, 5 de noviembre de 2016

Con qué medios trata de ganarse la clase dominante burguesa a la juventud


«Todas estas características positivas, su entusiasmo, su disposición a hacer sacrificios, su susceptibilidad, distinguen a los jóvenes de los adultos. Y la burguesía, la clase dominante siempre trata de explotar estos rasgos de la juventud para sus propios fines. Por desgracia, también lo suele lograr con bastante éxito. ¿Cómo fue posible que la masas juveniles alemanas que dieron sus vidas en las dos guerras mundiales, en contra de sus intereses, para el beneficio de los especuladores bélicos y los peces gordos?

Esto fue posible porque no hay una educación fuera o por encima de las clases en una sociedad de clases. En la sociedad burguesa, la educación es bien hipócrita. Está determinada por los intereses egoístas de la clase dominante capitalista. Esto lleva a una lucha desesperada por influenciar a las masas populares desde por métodos de violencia hasta por medio de los métodos de engaño más refinados. Las personas trabajadoras desde que nacen hasta que mueren están bajo la continua influencia de pensamientos, sentimientos y hábitos que son beneficiosos para la clase dominante. Esta acción se lleva a cabo a través de innumerables canales, y a veces asume formas que apenas son perceptibles. La escuela, la iglesia, la prensa, el cine, la radio, la televisión, el arte, el teatro, las distintas organizaciones y partidos, todas estas son herramientas que martillean la ideología, la moral, la vida burguesa en la conciencia de las masas.

Vosotros debéis de saber sin duda, por parte de vuestros padres y madres, los métodos sofisticados que usaban los nazis para influir en la juventud. Como demagógicamente les hablaban de sentimientos genuinamente patrióticos, del Tratado de Versalles que subyugó al pueblo alemán, de la doble explotación de los monopolios nacionales y extranjeros, de los privilegios territoriales y económicos que adquirió el imperialismo, utilizaron todo esto en el corazón de su agitación y propaganda». (Ernst Aust; ¡La juventud decidirá la batalla!; Discurso en Offenbach en el Iº Congreso de la Guardia Roja (Organización Juvenil del PCA/ML); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, celebrado entre el 30 y 31 de agosto de 1975)

lunes, 29 de febrero de 2016

Las diferencias históricas entre la creación del capitalismo de Estado en la RFA y la RDA

Erich Honecker y Walter Ulbricht 

«El capitalismo monopolista de Estado que hoy domina la República Democrática Alemana (RDA) ha surgido como resultado de la degeneración burguesa de la economía socialista y el Estado socialista. El grado de desarrollo del monopolio estatal en la RDA es mayor que el de la República Federal Alemana (RFA) y el Oeste de Berlín. Mientras que en Alemania Occidental los monopolios estatales juegan un papel menor y fueron subordinados a los intereses de monopolios privados, en la Alemania del Este solo existen monopolios estatales. Bajo la supremacía del socialimperialismo soviético, esta nueva burguesía ejerce su dictadura de clase sobre la clase obrera y el resto de clases trabajadoras de la RDA. Esta burguesía monopolista de nuevo tipo, fue formada principalmente entre las altas esferas del partido y el Estado, que usurparon todo el poder político y económico. Esta camarilla de entre 195 a 200 personas ejercen, pero siempre bajo la correa de Moscú, todo el poder en la dictadura de clase de la RDA.

Los principales medios de producción no están bajo propiedad individual de cada miembro de la nueva burguesía, pero poseen estos en conjunto como clase. La nueva burguesía se apropia del plus valor que se encarna del trabajo de la clase obrera. Para completar la completa restauración del capitalismo en la RDA, la burguesía da caza a sus fines de lucro como factor decisivo, los directores de operaciones también recibieron una vez más la competencia adecuada para poder exacerbar la explotación de los trabajadores y cumplir estas metas, para que la nueva clase burguesa logre sus objetivos. Estas gestiones de la producción se reciben en forma de bonos y salarios, los cuales dependen de la cantidad de beneficio reportado en explotación a la que se someten a los trabajadores». (Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Programa; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Como en cualquier otro país capitalista, uno podía ver en la RDA las mismas desproporciones, las mismas lacras y los mismos fenómenos económicos

Caricatura de los marxista-leninistas alemanes sobre a donde conducía la línea revisionista de la RDA de Honecker

«Con la degeneración revisionista y la restauración del capitalismo, en la República Democrática Alemana (RDA) gradualmente se vuelven a sentir las viejas lacras del capitalismo que cada vez se alimentan más en este sistema. Por lo tanto. Así la RDA está sujeta a las leyes anárquicas de los métodos de producción capitalista, con sus inevitables crisis, conflictos y contradicciones de la que la nueva burguesía no puede escapar.

Esto se siente ciertamente en la clase obrera de la RDA. Ella es consciente del hecho de que las empresas y gestión están en manos de la nueva burguesía y sus amos socialimperialistas y que ya no están bajo las manos de los trabajadores, saben muy bien que la «propiedad pública» se ha convertido en una frase engañosa y vacía. Los trabajadores están sometidos al mismo panorama que los trabajadores de los demás países capitalistas, a las condiciones de trabajo asalariado, que están sometidos a vender su fuerza de trabajo a la nueva burguesía, que les presiona constantemente junto a los socialimperialistas soviéticos para sacar grandes beneficios de su trabajo. La avaricia para sacar el máximo beneficio y enriquecerse cada vez más es un rasgo característico de la burguesía de Alemania del Este. Se han introducido todo tipo de maneras para aumentar estos beneficios y enriquecimientos fijos. Como propietarios de los medios de producción determinan sobre todo, la venta de los productos, el ámbito de selección y aplicación de los ingresos por mano de obra, el número de trabajadores, los fondos salariales, etc. y utilizan este control para todo tipo de especulación capitalista imaginable; la malversación, la corrupción y el robo a la propiedad de los trabajadores.

Como resultado de la brutal explotación por parte de la nueva burguesía y el socialimperialismo soviético, la situación de la clase obrera y las clases trabajadoras de la RDA se ha deteriorado en los últimos años. La inflación, los viejos males de la sociedad capitalista, se han desarrollado así mismo en la RDA fenómenos como el incremento de los precios en los principales bienes de consumo, que aunque intenten enmascararlos son siempre notables en las personas trabajadoras. También los alquileres y otros gastos han aumentado, y las conquistas sociales una vez logradas en el socialismo, son destruidos porque no sirven a las políticas sociales capitalistas que solo ansían apoyar una mayor intensificación de la explotación». (Ernst Aust; Informe sobre las actividades del Comité Central en el IIIº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-LeninistaRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1976)

Las difíciles condiciones de la fundación y construcción del socialismo en la República Democrática Alemana (RDA)

Retratos de  Wilhelm Pieck y Iósif Stalin en una demostración comunista en la RDA, 1952

«Camaradas, muchos de vosotros todavía erais jóvenes, y debemos recordar que hubo una vez en que la RDA fue un Estado socialista, que era admiraba y el punto de esperanza no solo de los trabajadores de Alemania Occidental, sino de toda Europa. Las propiedades de los criminales de guerra nazis fueron confiscadas. Los monopolios fueron eliminados por completo. La reforma agraria comenzó en otoño de 1945. A continuación 6.986 bienes y 3.082 posesiones de tierra fueron confiscadas a los nazis, un total de 3,1 millones de hectáreas de tierra. De los cuales 2 millones  de hectáreas fueron distribuidas a 543.000 campesinos pobres sin tierra y se crearon 1.000 cooperativas.

Hubo difíciles condiciones bajo las cuales se tuvo que dar la construcción del socialismo en la RDA. La retirada de los fascistas ante el avance del Ejército Rojo Soviético les hizo destruir instalaciones industriales, obras, e incluso carreteras. Pero los estadounidenses también lanzaron bombas ante el avance del Ejército Rojo en Leuna y otros lugares. Los imperialistas trasladaron instalaciones industriales, documentación y hasta personal de la RDA a Occidente. Esto fue un duro golpe para la RDA que no tenía su propia industria pesada, quedándose además con las zonas industriales del Ruhr y el Sarre.

Pero el primer plan bienal de 1949 fue completado ya en 1950 antes de lo previsto. Y pese a que la zona del Ruhr había sido arrebatada, la planta metalúrgica «Iósif Stalin» fue erigida cerca de Frankfurt. El primer alto horno fue construido en 1951. El mismo año la planta siderúrgica fue establecida al oeste de la región de Sajonia-Anhalt. En Stralsund se construyeron los grandes astilleros de Wismar y Warnemünde». (Ernst Aust; Discurso pronunciado por el establecimiento del PCA/ML de la sección de la RDA en Westfalenhallen DortmundRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 7 de marzo de 1976)

lunes, 15 de febrero de 2016

Los países revisionistas reflejaban en su cultura, es decir: en su superestructura, su base económica burguesa

La revisionista-capitalista República Democrática Alemana en 1989

«La degeneración de la cultura, el arte y la literatura en los países revisionistas comenzó con el abandono del método y los principios básicos del realismo socialista, con la negación del principio básico del partidismo proletario, con la distorsión del espíritu heroico y la negación de los héroes comunistas, con los sermones sobre pacifismo y humanismo burgués, que inoculan el miedo a la guerra, incluso antes de cualquier guerra.

Los revisionistas modernos pregonan la filosofía de la supervivencia a toda costa y propagan abiertamente el capitulacionismo glorificando a traidores y difamando a los verdaderos héroes. Ellos predican en sus obras el sobrevivir y salvar su pellejo. Es indiferente si uno es un traidor, un agente o un lacayo. Sus escritores no hacen ninguna distinción entre guerras justas e injustas. En consecuencia proclaman que «la guerra es nuestro enemigo común» y escriben diversos poemas sobre la «armonía»: «!Para que todo el mundo no acabe bajo ruinas, bajo la guerra!».

En el mismo nivel negacionista de clase, está su teoría reaccionaria sobre la naturaleza humana. Ellos afirman que la naturaleza humana tanto de los opresores como de los oprimidos es igual, aunque cualquier marxista-leninista sabe, todo comunista conoce, que la naturaleza humana tiene un carácter de clase, no que las clases están en un mismo pie de igualdad en cuanto a naturaleza humana.

Siempre en boga, y en paralelo a la degeneración revisionista de sus países, el movimiento contrarrevolucionario en la literatura y el arte de los países revisionistas, acabó aliándose con el abierto chovinismo y el nacionalismo, con la promoción religiosa y el misticismo. Cada vez los revisionistas modernos abrieron más sus puertas a la entrada de la cultura burguesa degenerada del Oeste. Ellos la imitaron e intentaron difundirla entre los jóvenes, los intelectuales, y las masas en general». (Ernst Aust; Inauguremos el frente cultural revolucionario; Unificar la agitación y la propagandaRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, septiembre de 1977)

domingo, 17 de enero de 2016

¡No es el comunismo el que está en crisis, es el capitalismo el que está en crisis!


«La burguesía afirma:

«¿Veis que el socialismo simplemente no puede realizarse? El hombre nuevo, el deseo de crearlo, nunca se materializará».

Y también muchos obreros honestos en las fábricas, mantienen el socialismo como un gran ideal, pero no creen que pueda implementarse en la práctica. Nos dicen:

«Una y otra vez, la gente intentará vivir a expensas de otros; la vida en la Unión Soviética de Lenin y Stalin era una gran cosa, pero luego vinieron Jruschov y Brézhnev y la destruyeron. Entonces miramos hacia China, pero ahora nos dicen que China nunca fue realmente socialista. ¿Y quién nos garantiza que por lo menos Albania, el único país socialista en el mundo no degenere, que no vaya a venir un Jruschov albanés después de Enver Hoxha?».

A esto que nos exponen, ¿qué podemos contestar?

Les decimos a estos señores:

Nosotros no podemos dar tal garantía. Esperamos, tenemos la firme confianza, de que Albania no siga este camino.

¿Pero sabemos a ciencia cierta que el partido albanés, que el pueblo albanés, lo podrá garantizar? No, podemos.

Hay que librarse de la idea de que la transición del capitalismo al socialismo es una cuestión de décadas. Después de todo, la transición del feudalismo al capitalismo ha durado varios siglos y todavía no se ha completado. ¿Por qué la transición del capitalismo al socialismo, y al comunismo, va a ser mucho más rápida? Téngase en cuenta que además se trata no de una sustitución de la dominación de una clase por otra, sino de la eliminación de todas las clases sociales. Sin embargo hay una diferencia:

Tenemos un arma que nos ayuda a aminorar este paso: el socialismo científico, el marxismo-leninismo.

Sin embargo, esta arma, no debemos usarla bajo ninguna ilusión, o estaremos anulando las leyes del desarrollo. Por ejemplo, sabemos que el hombre es producto de su entorno y educación. ¿Podemos esperar que este hombre que fue educado en el egoísmo y el arribismo durante siglos, va a cambiar su mente en el socialismo de la noche a la mañana? En un país socialista además las ideas capitalistas penetran también desde el exterior, no solo desde el interior. Es absolutamente necesario ejercer la dictadura del proletariado en ambos frentes. La dictadura del proletariado debe de ser aplicada sobre el enemigo de clase, contra los capitalistas depuestos, pero también contra los elementos aburguesados, egoístas y arribistas que quieren colocarse por encima del pueblo. Los antiguos países socialistas en particular degeneraron porque la clase obrera no aplicó enérgicamente y en todas las direcciones su dictadura.

Estos conocimientos nos han ganado en el pasado y lo hemos pagado con muchos reveses y sacrificios. Pero ahora sabemos lo que se necesita:

El establecimiento de hierro de la dictadura del proletariado contra todos los enemigos del socialismo sin la cual no hay democracia real y amplia para que las masas populares puedan ejercerla.

Claro, uno puede entender cómo se nos plantea esta situación:

Las derrotas del proletariado mundial a través de la traición de los revisionistas modernos; la fragmentación del movimiento de «izquierda» en nuestro país; la debilidad restante de los miembros de nuestro partido con muchos simpatizantes e incluso con camaradas individuales con amplia resignación.

Pero, ¿qué clase de comunistas seríamos nosotros si dejamos que nos influyeran tales estados de ánimo? A las voces de la burguesía que comentan debemos decirles:

No somos unos «bolcheviques de salón», comunistas por un tiempo en una especie de tormenta de adolescentes que de momento abogan por el socialismo, y luego, como tantos de la «izquierda», como el llamado «Grupo-K» cuando empiezan a tener una familia, cuando se tienen niños y una vida bien ordenada, se retiran a caminos revisionistas seguros bajo el lema: «Papá una vez fue...».

Los propios Marx y Engels se burlaron de la perorata de la propia burguesía de que «el comunismo está en crisis». ¿El comunismo, el marxismo-leninismo, el socialismo científico está en crisis? ¿Desde cuándo una ciencia está en crisis? Debido a que el capitalismo debe perecer y el socialismo prevalecerá, esto no es una ilusión de utópicos y soñadores. Esta es una ley de oro de la historia. Al igual que la gravedad no está en crisis, ya que el agua de repente no puede fluir cuesta arriba por la montaña, tampoco el socialismo científico puede estar en crisis. Irrevocablemente se abrió la veda de la caída del capitalismo del imperialismo, en 1917, cuando las salvas de las armas tronaron con el Crucero Aurora en el Palacio de Invierno del Zar en San Petersburgo. Puesto que vivimos en la era de la caída del imperialismo y la revolución proletaria». (Ernst Aust¡No es el comunismo el que está en crisis, es el capitalismo el que está en crisis!; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 18 de mayo de 1979)

sábado, 16 de enero de 2016

Ernst Aust analizando el atavismo de la política pro imperialismo estadounidense de los revisionistas chinos

IVº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista, diciembre de 1978

«
En el pensamiento Mao Zedong tiene en la política exterior una mayor prevalencia la tendencia de que China busque crear una alianza con los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental dirigida contra la Unión Soviética. En su búsqueda para actualizar China y convertirla lo antes posible en una superpotencia, los líderes chinos se basan principalmente en el imperialismo estadounidense, del que esperan una ayuda integral y cuantiosa, y una larga amistad. Su amistad se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial. Por encima de todo, Chou En-lai mantuvo unas relaciones con los Estados Unidos, con el General Stiwell, comandante en jefe de la zona de China y Birmania-India, con el coronel estadounidense Evans Carlons y muchos otros. El ejército de los Estados Unidos mantuvo durante mucho tiempo fuerzas disfrazadas como grupo de seguimiento en Yenán y su personal fue nombrado personalmente por el Presidente Roosevelt. (...)

En ese momento, Chou En-lai se convirtió en el por entonces mensajero con el cónsul estadounidense en Beijin, Edmund Cludd, con Washigton. Entre otras cosas, escribió Chou En-lai que [1]:

«Los radicales desean una alianza con la Unión Soviética (...) mientras los liberales califican la política internacional soviética de 
«demente». Chou cree que la URSS se está arriesgando a una guerra que no se puede luchar con éxito y que unas buenas relaciones de trabajo China-Estados Unidos hubiesen tenido un efecto suavizante en la actitud del partido hacia los países occidentales. (...) Chou En-lai siente que los Estados Unidos deben ayudar a China porque: (1) China aún no es comunista y si las políticas de Mao Zedong se implementan correctamente, quizás no lo sea por un largo tiempo; (2) la china democrática puede servir en la esfera internacional como mediador entre las potencias occidentales y la URSS; (3) el caos en China bajo cualquier régimen sería una amenaza para la paz de Asía y el mundo». (Edmund Clubb; El Consul General en Pekín (Clubb) a la Secretaria de Estado, emitido el 1 de junio de 1949, recibido el 2 de junio de 1949)

Chou no recibió ninguna respuesta sobre esto.

Estas palabras revelan claramente cual ha sido la posición de los líderes chinos, especialmente de Chou En-lai y Mao Zedong sobre el internacionalismo proletario y la Unión Soviética de Lenin y Stalin. El hecho de que se llegara a una ruptura, a un distanciamiento temporal entre los Estados Unidos y Chinos, viene premeditado por el hecho de que Wasghinton se posicionó claramente detrás de Chiang Kai-shek, detrás de Taiwan, y la guerra de Corea amenazaban las propias fronteras de China. En ese momento, el movimiento comunista internacional vio en la República Popular de China a un país que aspiraba a construir el socialismo y en donde los imperialistas estadounidenses habían ocupado una parte de su tierra natal.

Pero las apariencias engañan. Ya desde 1955, se llevaron encuentros entre chinos y estadounidenses, en Ginebra, antes de las negociaciones de Ginebra y Varsovia [de 1970 - Anotación de Bitácora (M-L)]. Hubo unas 136 reuniones conjuntas en más de 9 años. Para Mao Zedong, el asunto de Taiwan era irrelevante. Él ya dijo en 1958 que la cuestión de Taiwan se resolverá en un día, podemos esperar diez, veinte o incluso cien años. En estas negociaciones entre China y los Estados Unidos y más tarde con la visita preparada entre Mao Zedong y Henry Kissinguer de 1972 –mientras los bombardeos estadounidenses masacraban al pueblo vietnamita– los crímenes de guerra de Nixon se saludaron con entusiasmo y calidez [2].

En cuanto a la cuestión sobre Taiwan, no se resolvió con el establecimiento inminente de relaciones sino-estadounidenses. Por el contrario, Pekín ya dejó saber que estaba dispuesto a dejar todo como estaba. Lo importante para él eran las buenas relaciones con el imperialismo estadounidense. Construir su frente antisoviético preparado desde Pekín, con todos los aliados reaccionarios del mundo: con los jeques del petróleo, los samurais japoneses, los generales nazis del ejército de Pinochet, el Shah, el Rey Juan Carlos, Suharto y Strauss. Al mismo tiempo que se presentaban como líderes de los países del tercer mundo. Lo absurdo es que los líderes chinos forjan su frente antisoviético, e invitan al proletariado y a los pueblos a unir fuerzas con sus opresores y explotadores a tal frente, y pretenden que este es un principio del marxismo-leninismo
». (Ernst AustInforme en el IVº Congreso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, diciembre de 1978)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] En próximas entregas y documentos traeremos el mensaje completo de las conversaciones secretas entre 
Edmund Clubb y Chou En-lai de 1949 que demuestran la línea pro estadounidense de los revisionistas chinos ya desde ese entonces. Estos documentos solo fueron liberados por el gobierno estadounidense a partir de 1978, por ello es que los marxista-leninistas Enver Hoxha –como se ve citando tal mensaje en su obra: «El imperialismo y la revolución» de 1978– y el propio Ernst Aust solo pudieron leerlos y hacer referencia a ellos en sus análisis, a partir de aquel año.

[2] El documento que certifica que los revisionistas chinos establecieron una política détende en la denuncia de los crímenes estadounidenses e indirectamente un pacto de no agresión y alianza contra el socialimperialismo soviético es el 
«Comunicado de Shangái», un conjunto sino-estadounidense de 1972, documento que sería el pilar en la base de relaciones sino-estadounidenses hasta a día de hoy.

viernes, 15 de enero de 2016

Ernst Aust: el marxismo en las dos Alemanias; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«¿Ha existido la dictadura del proletariado alguna vez en China? A partir de esta pregunta resulta inevitablemente también formular la siguiente pregunta –que ha dado mucho que hablar incluso entre nosotros–: ¿cuándo existió entonces exactamente esta dictadura del proletariado? ¿Después de la liberación de China cuando el propio Partido Comunista de China hablaba de la nueva democracia y no se cansaba de destacar la participación de la burguesía en el poder? ¿O tal vez un poco más tarde, cuando Mao Zedong continuaba predicando el crecimiento interno pacífico de la burguesía en el socialismo y Liu Shao-chi, el llamado Jruschov chino, estaba en el apogeo de su poder? ¿O tal vez en la llamada «Revolución Cultural» con sus caóticas, anarquistas y pequeño burguesas acciones? ¿Tal vez justo después de eso, cuando el partido y los sindicatos fueron destruidos en China y Lin Piao fue coronado oficialmente como el príncipe heredero? ¿O tal vez un poco más tarde, cuando Nixon visitó a Mao Zedong y Chou En-lai, y Deng Xiaoping fue rehabilitado y la reaccionaria teoría de los tres mundos estaba plenamente desarrollada? Por no hablar ya, de los años posteriores a la muerte de Mao Zedong». (Ernst Aust; Informe en el IVº Congreso del Partido Comunista Alemán/Marxista-Leninista, diciembre de 1978) 


Preambulo

El 25 de agosto de 2015 se cumplió el 30 aniversario del fallecimiento del marxista-leninista alemán Ernst Aust, líder del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista (1968-86), por esta razón deseábamos dejar en manos de nuestros lectores una recopilación de citas de este jefe revolucionario. Esto a su vez nos permitiría arrojar algo de luz sobre el carácter de la República Democrática Alemana (RDA) 1949-89; ya que, para variar, los presuntos «marxista-leninistas» de nuestro país no se han esforzado en traernos al castellano críticas –o pruebas de lo contrario– que demuestren el arduamente conocido carácter capitalista de uno de los países con mayor reputación del bloque revisionista soviético, y que por lo demás, fascinaba y aún hoy lo hace a los colectivos e individuos oportunistas de todas las partes del globo. A todos estos nostálgicos y folclóricos les decimos que la realidad histórica y cotidiana, la realidad objetiva, nos impone como tarea apremiante hacer una crítica, una evaluación sin piedad alguna, sobre los mitos y creencias de los países capitalistas, incluyendo en este caso a la RDA y su funcionamiento. 
 
Son pocos los partidos que han dejado registrado un análisis de la RDA y menos aún que nos sea de utilidad para comprender su carácter. En España los grandes mitos sobre que embellecían a la RDA de Walter Ulbricht o Erich Honecker fueron inoculados a través de las formaciones políticas prosoviéticas en diversas etapas: esta labor primero fue asumida por el PCE, después con el PCOE y más tarde con el PCPE, en todos los casos dependían de su subvención alemana. Evidentemente, esta noción distorsionada de lo que es una «sociedad socialista» es un gran lastre que aún perdura, pero existe un problema mayor: gran parte de la población está más contaminada con la versión liberal de la historia que critica y reduce a la RDA a sus oscuros episodios de su policía política –la famosa Stasi–, aprovechando para presentar sus excesos como lo único a lo que conduce el «marxismo-leninismo» cuando intenta aplicarse. La imperiosa necesidad de realizar esta labor de aclaración en países como los de Europa Central y del Este –aquellos que en su momento estuvieron bajo dominio del jruschovismo–, ha sido –como hemos podido comprobar in situ, en distintas visitas a estos países–, una de tantas tareas que está a años luz de ser abordada y resuelta debidamente. En la mayoría de ellos no existen partidos revolucionarios, y las organizaciones existentes se formaron a partir de las ruinas de los antiguos partidos de los 80 que ya eran apologistas del revisionismo local. 
 
Para nosotros Ernst Aust es uno de los marxista-leninistas más interesantes del siglo XX, una figura tan eminente como tristemente olvidaba, un trato que desafortunadamente han sufrido otros grandes líderes proletarios como Bolesław Bierut, Joan Comorera, Elena Ódena, José Díaz y Georgi Dimitrov, por citar algunos ejemplos. Eminentes dirigentes olvidados por la historia debido al «trabajo de sepultura» de los revisionistas, así como por la ociosidad de los autodenominados marxistas de la actualidad. Los análisis de Aust son muy interesantes por varias cuestiones. El núcleo principal de sus reflexiones versó sobre las sociedades de Alemania Occidental y la Alemania Oriental; sobre las pugnas entre las fuerzas imperialistas y socialimperialistas en dicha zona; también abordó el papel de las distintas corrientes del revisionismo moderno en Alemania y el resto del mundo. Pero no son menos interesantes su autocrítica sobre sus pasadas tendencias maoístas, así como su aportación a la refutación general del revisionismo chino; lo mismo cabe decir en torno a su evaluación sobre las distintas bandas armadas de inspiración guevarista-anarquista como la RAF; el estudio y defensa de la Albania socialista y de la figura de Enver Hoxha; e incluso sus certeros análisis y comentarios sobre eventos internacionales como los de Polonia o Afganistán. Todos estos análisis suponen para nosotros la confirmación de que estamos ante una figura infravalorada. 
 
El mayor demérito de Ernst Aust versa sobre dos cuestiones. La primera, y siempre en relación al material que de él hemos podido tener acceso, Ernst Aust no parece que indagase sobre los personajes alemanes comúnmente relacionados y generalmente aceptados como «referentes» en el movimiento revolucionario alemán. Nos referimos a figuras como la de Rosa Luxemburgo o Ernst Thälmann, a los cuales siempre dedicó amables palabras, más como recordatorios formales del mito que como un estudio pormenorizado de sus pensamientos y acciones. Seguramente, si hubiera podido acceder a suficiente material y hubiera tenido tiempo de realizar estudio y una evaluación completa del pensamiento de estos personajes, hubiera detectado el liberalismo, el anarquismo, el anarcosindicalismo y el trotskismo de Luxemburgo, y el propio luxemburguismo de Thälmann con más dosis, si cabe, de anarquismo. En realidad, esta tara no es algo específico e inherente solo al bueno de Aust, la condescendencia con las figuras de Luxemburgo y Thälmann es un defecto generalizado de casi todos los revolucionarios de todas las épocas, un «pequeño desliz» que ha sido tan común como perjudicial. Esto se explica, en la mayoría de casos, especialmente por la muerte trágica que ambos sufrieron a manos de la reacción y la posterior propaganda, pero no por ello debemos seguir esta nefasta y equivocada «tradición» del antifascismo más formalista. Por esta razón en pasadas entregas hemos evaluado la esencia de la línea política que mantuvieron estas dos figuras, la cual no tuvo nada en común con el marxismo-leninismo, muy por el contrario, lo atacaron o lo acabaron distorsionando causando un gravísimo daño a la concienciación de los trabajadores. 



La segunda cuestión se refiere al propio desempeño de su organización respecto a los deberes internacionales de su tiempo. En otros estudios pudimos observar nítidamente como el Partido Comunista de España (marxista-leninista) tuvo varias tiranteces con el Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista, en especial desde inicios de los años 80.

a) El primer tema fue «el PCA/ML permaneció silencioso durante los momentos [sobre todo a partir de 1976-1978] en que el PCE (m-l) libró una dura lucha contra los oportunistas de Jacques Jurquet en Francia, Lefevre en Bélgica y Gilbert Etienne en Suiza siendo una lucha por los principios contra el revisionismo maoísta y el doctrinarismo, y por el derecho de los marxista-leninistas a unirse». Como el PCE (m-l) comenta en su carta al PCA/ML de 1982.

b) El segundo tema, sería respecto a que el PCE (m-l) sobre la cuestión de los frentes, trabajo de masas y posibles alianzas «condenaba rotundamente la unidad de acción bilateral y a nivel máximo con los revisionistas» que el PCA/ML parecía llevar a cabo bajo diversas excusas.

c) El tercer tema, sería respecto a las ilusiones que dejaba entrever el PCA/ML en su declaración del Comité Ejecutivo sobre los sucesos en Polonia –«Roter Morgen» nº51 de diciembre de 1981–, sobre el sindicato reaccionario de Solidaridad y la crisis del revisionismo polaco.

d) El cuarto tema, sería la negativa del PCA/ML bajo diversos pretextos a participar en la revista conjunta «Teoría y práctica» que vería luz en 1983, la cual el PCE (m-l) había planteado junto con otros partidos para estrechar lazos y que inicialmente el partido alemán había secundado. Así mismo existían otros temas relativos a la coordinación de los partidos internacionales donde el PCE (m-l) señalaba la dejadez del partido alemán en dicha cuestión.

En el congreso de 1983, en el informe político presentado por Aust ni siquiera había un solo comentario hacia el rol de la Albania de Enver Hoxha ni tampoco hacia el movimiento marxista-leninista y sus partidos. Una omisión demasiado significativa para un autodenominado colectivo marxista-leninista ante dos cuestiones de máxima importancia. Wolfgang Eggers, otra de las figuras de renombre de aquel entonces en el partido, seguramente el número tres en importancia, aún sigue excusando a su partido y a su mentor varias décadas después. Véase el capítulo: «Elena Ódena contra el falso internacionalismo de los oportunistas alemanes Koch y Eggers» de 2020.

Ernst Aust, pese a que fuese una figura con grandes luces y pocas sombras en un balance general, destaca negativamente al igual que sus homólogos, como Elena Ódena, en que siempre llegaba tarde en descubrir y denunciar el revisionismo larvado. Véase la tardanza de ambas figuras y ambos grupos en comprender y denunciar al maoísmo. O también el hecho de que ninguno de los dos llegó a denunciar públicamente antes de fallecer –ambos en agosto y noviembre de 1985 respectivamente– el peligroso camino que tomaba la Albania de Enver Hoxha.

¿Y qué fue del PCA/ML? Pese a escribir notables páginas de lucha, sería disuelto en 1986 sin pena ni gloria. Este triste final tuvo relación en gran parte con la muerte de Ernst Aust, tras la cual el partido quedó definitivamente en manos de arribistas de distintas corrientes, como Wolfgang Eggers o Horst Dieter Koch, quienes llevaron el partido a la ruina pese a prometer seguir su legado. Esto, lejos de ser algo novedoso, es lo ya visto una y mil veces en los partidos comunistas donde tras la muerte de su rostro visible, como es el caso de Elena Odena y el PCE (m-l), todo se malogra y derrumba a un ritmo meteórico. Claro está, que en donde se ha dado esta situación, significa que ya en vida del «gran líder», la plataforma colectiva arrastraba defectos ideológicos y organizativos, solo que estos serían agudizados tras el fallecimiento del mismo y sus sucesores son incapaces de mantener y mejorar la situación de los cuadros, siendo a no mucho tardar el liquidacionismo la opción y conclusión lógica de ese mayor declive. Véase el capítulo: «Conclusiones sobre la degeneración del PCE (m-l) y lecciones a extraer para los revolucionarios» de 2020.
 
Dicho lo cual, ahora, sin más dilación, les dejamos con el documento. 

Notas:

[1] Lectura y descarga del PDF [AQUÍ] en Scrib o [AQUÍ] en Mega.

[2] Para consultar todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) pinche [AQUÍ].

domingo, 5 de julio de 2015

El cosmopolitismo usado por el socialimperialismo soviético para imponer su chovinismo

Tropas del Pacto de Varsovia en Praga, Checoslovaquia, agosto de 1968

«El cosmopolitismo es una ideología, una arma del capital financiero, usada especialmente por el imperialismo estadounidense con el objetivo de tratar de romper la independencia estatal y la independencia nacional, pero es un arma que el socialimperialismo soviético la ha adoptado con el mismo fin bajo la llamada teoría de la «soberanía limitada», o la «dictadura internacional». Esas teorías promulgadas por los gerifaltes de los revisionistas soviéticos de Brézhnev dicen que los «intereses» son controlados por los socialimperialistas soviéticos en la llamada «comunidad socialista», a la que aluden es «la suprema representación de soberanía», y que por ello la «soberanía de los Estados individuales» debe de dejar paso a esta. En caso de un riesgo para la llamada «comunidad socialista» el socialimperialismo soviético se guarda la opción de activar la acción militar en contra de cualquier miembro individual de la «comunidad». Uno de los jefes del revisionismo soviético declaro abiertamente que «la tarea de la dictadura internacional» es «un desarrollo histórico». En realidad esta teoría no es más que otra arma ideológica que va en favor de las aspiraciones de conquista de los socialimperialistas soviéticos, que contradice por completo los principios irrenunciables de los partidos marxista-leninista en la cuestión nacional. 

Estos principios son:

1) La solución de la cuestión nacional para el partido marxista-leninista es el internacionalismo proletario. El marxismo es  incompatible con el nacionalismo burgués, porque este nacionalismo significa enemistad entre naciones. El  internacionalismo, sin embargo, de ninguna manera implica la indiferencia ante la cuestión nacional, sino que el internacionalismo proletario significa resolver la cuestión nacional sobre la base de la amistad y las relaciones pacíficas con  otras naciones.

2) El principio de todas las naciones el derecho a la autodeterminación hasta estado secesión.

3) La igualdad completa de todas las naciones, pequeñas y grandes. Los asuntos internos de cada país deben  regirse por sus propias gentes. Todos los países y partidos comunistas, grandes o pequeños, basan sus mutuas relaciones en los principios de la igualdad y la no injerencia mutua en los asuntos internos de cada país. 

En contra de estos principios marxista-leninistas, las políticas de los nuevo zares del Kremlin se basan en un gran poder chovinista. Por ello utilizan el Consejo Económico de Ayuda Mutua (CAME) como un medio de su política socialimperialista, en el cual transforman a los países integrados en él en proveedores de materias primas y países donde descargar sus propios productos, todo, bajo la teoría de la llamada «división del trabajo». 

El «Pacto de Varsovia», que una vez se estableció con el pretendido objetivo de ser una alianza defensiva contra la agresiva OTAN, es ahora una herramienta de los revisionistas soviéticos para regular la bota militar soviética que impera en los Estados miembro de dicho pacto. Su naturaleza agresiva está dirigida  contra las otras naciones.

Mientras los revisionistas soviéticos trafican despiadadamente con la soberanía de sus satélites como la RDA, a ejemplos del Pacto Moscú-Bonn de 1970 o el llamado Acuerdo de las Cuatro Potencias de Berlín de 1971, inmiscuyéndose arbitrariamente en los asuntos internos, todavía tienen la audacia de hablar del «internacionalismo proletario». Su «internacionalismo» no es nada que no sea un cosmopolitismo imperialista, el cosmopolitismo y el chovinismo gran potencia, que tiene el objetivo de la conquista y la  esclavitud de otras naciones y el establecimiento de la hegemonía mundial». (Ernst Aust; Alemania y el pueblo alemán; Declaración del Comité Central del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista sobre la cuestión nacionalRecopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1974)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Si el lector no está familiarizado con el término cosmopolita según la concepción marxista-leninista. Una definición que nos podría servir es esta:


«La ideología del cosmopolitismo surge de la misma manera de la producción de la sociedad burguesa. El cosmopolitismo es la negación del patriotismo, su opuesto. Aboga por la apatía absoluta hacia el destino de la Patria. El cosmopolitismo niega la existencia de las obligaciones morales o civiles de las personas a su nación y patria. La burguesía predica el principio de que el dinero no tiene patria, y que, donde quiera que sea uno puede «hacer dinero», donde quiera uno puede «tener un negocio rentable», aunque no sea su tierra natal. Aquí está la villanía que el cosmopolitismo burgués se llama en ocultar, disfrazar, «ennoblecer» la ideología antipatriótica del burgués-empresario sin raíces, el tendero y el comerciante viajero». (F. Chernov; El cosmopolitismo burgués y su papel reaccionario, 1949)