domingo, 28 de febrero de 2021

¿Qué es eso de que China es un «imperialismo pacífico»?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«Lenin constestaba con sarcasmo a Kautsky:

«Resulta, entonces, que los monopolios en la economía son compatibles con un comportamiento no monopolista, no violento y no anexionista en la política». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Imperialismo fase superior del capitalismo, 1916)

Tras recibir nuestra respuesta –que hacía hincapié en su anacronismo histórico y útil para recordar las archiconocidas tesis leninistas sobre la guerra entre imperialistas– Gouysse pasó a matizar el significado de su efusivo folleto proimperialista. Aún así, su exposición no logra ocultar su nueva forma de pensar:

«Me has entendido mal, camarada: China ya es una potencia imperialista importante, casi dominante. (...) La imperial china es hoy pacífica y tercermundista, y un día será menos pacífica... Si estalla una guerra interimperialista –suicida para Occidente, cuya burguesía, creo, va a convertirse en una burguesía compradora–, los marxistas-leninistas no apoyarán a ninguno de los dos bandos, pero harán todo lo posible para aprovechar las hostilidades para transformar la guerra imperialista en una revolución socialista. Si no estalla una guerra así, China desarrollará su capitalismo a escala mundial durante algunas décadas, con la explotación «pacífica» de numerosos países. Y los marxistas-leninistas tendrán que mostrar a la gente que fue un plan de larga data, lo que hice en 2010 con «El despertar del dragón». (Vincent Gouysse; Facebook, 25 de octubre de 2020)

No creemos que se trate de un malentendido producido por el choque lingüístico; nuestras críticas están basadas en sus obras originales en francés y, además de contar con personas que dominan lo suficiente el idioma, sus frases, desde luego, no dejan lugar a dudas, como tampoco lo hacen sus contestaciones posteriores en inglés o castellano.

Si China es una potencia imperialista –dominante en muchos campos, como demostró en su documentación– y si no habría que apoyarla en una guerra interimperialista con EEUU, ¡perfecto! En esto estamos de acuerdo. Pero, ¿a santo de qué la comparación en su último artículo del campo socialista de 1950 –y la Guerra de Liberación de Corea– con una futura guerra interimperialista entre China y EEUU? Además, ¿a cuento de qué afirmar que, en la futura guerra interimperialista sino-estadounidense, China contará «con todas las naciones que se oponen al colonialismo occidental»? ¿Acaso China es la representante de los pueblos oprimidos? ¿EEUU lo es acaso de los pueblos a los que somete China? Curioso... ¡¿en quién depositará su fe para liberarse del «colonialismo» –neocolonialismo, para ser más rigurosos terminológicamente hablando– los gobiernos de países como Venezuela, que son esquilmados económicamente y dominados políticamente por ambas potencias?! Como se ve, este discurrir es sumamente ridículo. El señor Gouysse se acorrala en sus propias contradicciones que apestan al kautskismo de viejo cuño.

«Los cárteles internacionales muestran hasta qué punto se han desarrollado los monopolios capitalistas y cuál es el objetivo de la lucha entre las distintas asociaciones capitalistas. Esta última circunstancia es la más importante, ella sola nos muestra el sentido histórico-económico de lo que está ocurriendo, pues las formas de la lucha pueden cambiar y cambian constantemente dependiendo de diferentes causas relativamente específicas y pasajeras, pero el fondo de la lucha, su contenido de clase, no puede cambiar mientras existan las clases. Se comprende que los intereses de, por ejemplo, la burguesía alemana, a cuyo bando se ha pasado Kautsky en sus razonamientos teóricos –como veremos más adelante–, dicten la conveniencia de ocultar la esencia de la lucha económica presente –el reparto del mundo–, de subrayar tal o cual forma de dicha lucha. Kautsky comete el mismo error. Y, por supuesto, no se trata sólo de la burguesía alemana, sino de la burguesía mundial. Los capitalistas no se reparten el mundo por su particular maldad, sino porque el grado de concentración alcanzado les obliga a seguir por ese camino para obtener beneficios; y se lo reparten «proporcionalmente al capital», «proporcionalmente a la fuerza», porque otro procedimiento de reparto es imposible en el sistema de la producción mercantil y del capitalismo. Pero la fuerza varía de acuerdo al grado de desarrollo económico y político. Para comprender lo que está ocurriendo es necesario saber qué cuestiones se resuelven con los cambios de fuerzas. Pero saber si dichos cambios son «puramente» económicos o no económicos –por ejemplo, militares– es algo secundario que no puede hacer variar en nada la concepción fundamental de la época actual del capitalismo. Sustituir el fondo de la lucha y de los acuerdos entre las asociaciones capitalistas por la forma de esa lucha y de esos acuerdos –hoy pacífica, mañana belicosa, pasado mañana otra vez belicosa– significa rebajarse al nivel de un sofista». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Imperialismo fase superior del capitalismo, 1916)

Nos insistía también en que:

«[China] No busca un papel hegemónico, en el sentido militar». (Vincent Gouysse; El despertar del dragón, 2010)

¡Vaya! Cuánto se parecen esas declaraciones a lo que nos cuentan nuestros revisionistas prochinos:

«Cuáles son los «otros imperialismos» que compiten con este? Como latinoamericano preguntaría a los cultores de la teoría de la «pluralidad de imperialismos» que por favor me digan cuantas bases militares tienen rusos y chinos en América Latina y el Caribe». (Atilio A. Boron; Las izquierdas en la crisis del imperio, 2016)

«En este contexto, dijo [José Luis] Centella, cobran el máximo valor las propuestas de coexistencia pacífica planteadas por China desde sus inicios y ahora puestas en valor por el presidente Xi Jinping». (Xinhua Español; Entrevista: China tendrá papel importante en nueva etapa histórica, dice presidente Partido Comunista de España, 2019) 

jueves, 25 de febrero de 2021

Pensar y ser están, pues, diferenciados y, al mismo tiempo, en unidad el uno con el otro


«La actividad social y el goce social no existen, ni mucho menos, en la forma única de una actividad inmediatamente comunitaria y de un goce inmediatamente comunitario, aunque la actividad comunitaria y el goce comunitario es decir, la actividad y el goce que se exteriorizan y afirman inmediatamente en real sociedad con otros hombres, se realizarán dondequiera que aquella expresión inmediata de la sociabilidad se funde en la esencia de su ser y se adecue a su naturaleza.

Pero incluso cuando yo sólo actúo científicamente, etc., en una actividad que yo mismo no puedo llevar a cabo en comunidad inmediata con otros, también soy social, porque actúo en cuanto hombre. No sólo el material de mi actividad –como el idioma, merced al que opera el pensador– me es dado como producto social, sino que mi propia existencia es actividad social, porque lo que yo hago lo hago para la sociedad y con conciencia de ser un ente social.

Mi conciencia general es sólo la forma teórica de aquello cuya forma viva es la comunidad real, el ser social, en tanto que hoy en día la conciencia general es una abstracción de la vida real y como tal se le enfrenta. De aquí también que la actividad de mi conciencia general, como tal, es mi existencia teórica como ser social.

Hay que evitar ante todo el hacer de nuevo de la «sociedad» una abstracción frente al individuo. El individuo es el ser social. Su exteriorización vital –aunque no aparezca en la forma inmediata de una exteriorización vital comunitaria, cumplida en unión de otros– es así una exteriorización y afirmación de la vida social. La vida individual y la vida genérica del hombre no son distintas, por más que, necesariamente, el modo de existencia de la vida individual sea un modo más particular o más general de la vida genérica, o sea la vida genérica una vida individual más particular o general.

Como consecuencia genérica afirma el hombre su real vida social y no hace más que repetir en el pensamiento su existencia real, así como, a la inversa, el ser genérico se afirma en la conciencia genérica y es para si, en su generalidad, como ser pensante.

El hombre así, por más que sea un individuo particular –y justamente es su particularidad la que hace de él un individuo y un ser social individual real–, es, en la misma medida, la totalidad, la totalidad ideal, la existencia subjetiva de la sociedad pensada y sentida para sí, del mismo modo que también en la realidad existe como intuición y goce de la existencia social y como una totalidad de exteriorización vital humana.

Pensar y ser están, pues, diferenciados y, al mismo tiempo, en unidad el uno con el otro». (Karl Marx; Manuscritos económicos y filosóficos, 1844)

sábado, 20 de febrero de 2021

¿Con quién estamos, con los contenedores o con el pueblo?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«¡Oh, no, los contenedores!», gritan los pusilánimes [1] mientras las unidades antidisturbios se dedican a vaciar ojos y a usar munición real [2] contra manifestantes. Pareciera que la gran víctima de las movilizaciones que se están sucediendo esta semana fuera el inerte mobiliario urbano. Es más, si atendemos a las afirmaciones de los «grandes analistas», pareciera que esta ola de violencia espontánea –sí, espontánea, como no podría ser de otro modo– se debe únicamente a la detención de Hasél. La realidad es que los vasallos de los capitalistas –a uno y otro lado del espectro político– no entienden nada. Los trabajadores no queman las calles por un rapero encarcelado, lo hacen porque entienden que la severidad de su condena es desproporcionada [3] y que, en realidad, se debe a que la justicia burguesa lo está juzgando con dureza por ser, o, mejor dicho, por creer que Hasél es «comunista» –ésta no distingue entre churras y merinas, simplemente aparta de un guantazo todo lo que diga ser opuesto a su sistema–. Quizás –una apuesta arriesgada, lo sabemos– también inundan las calles por la rabia acumulada: por el peso de la pandemia que cargan sobre sus hombros, por el último caso de violencia perpetrado por dos «agentes de la ley», por la celebración de unas elecciones absurdas que solo pueden ser calificadas como atentado contra la salud pública –nos referimos a las catalanas, evidentemente, que se han celebrado con una tasas de contagio astronómicamente superiores a las que propiciaron el encierro de 2020–. 

Mientras las masas responden de la única forma que pueden responder en ausencia de un partido comunista, con violencia espontánea e inusitada, los socialdemócratas en el gobierno despliegan sus agentes represivos mientras lanzan consignas abstractas sobre la «libertad de expresión», condenan el encarcelamiento de Hasél –como si no tuvieran el poder para ponerle fin– y llaman a la calma, a la paz social. Y, claro está, la espiral de violencia sigue en aumento, haciendo que sea difícil posicionarse. ¿Quién tiene razón? ¿Los contenedores? ¿Los millares de personas que protestan contra la absurda brutalidad del sistema? ¿Vox, Roberto Vaquero, Armesilla, Inda y Bastión Frontal, que creen que Hasél y, por extensión, los manifestantes, «se lo han buscado» y «se lo merecen»? ¡Si hasta el siervo del régimen juche, Alejandro Cao de Benos, mandó  «total apoyo a los policías no fachas y de vocación, que tienen que comerse los marrones, los insultos de un pueblo al que sirven»!

viernes, 19 de febrero de 2021

El peronismo pese a su discurso «revolucionario» fue el gobierno de la patronal; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«En el ámbito interno, lo más llamativo fue que el gobierno reaccionario argentino, surgido del golpe de Estado del 4 de junio de 1943, se atrevió a disolver los sindicatos como el CGT Nº2 –dominado por socialistas y comunistas–, permitiendo mantener a la sindical más afín a la patronal, la CGT N.º 1, y estableciéndose los primeros nexos entre el régimen militar y una sindical única, base de lo que luego sería el peronismo, caracterizado por el fuerte control del sindicato único y la represión de las disidencias. 

«El PC caracterizó el golpe, en el momento, como pro-fascista y reaccionario. La embestida anticomunista del gobierno se evidenció de inmediato, a los días se produjo el cierre del diario La Hora y luego de una reunión del ministro del Interior con los dirigentes socialistas de la CGT Nº2, Francisco Pérez Leirós y Ángel Borlenghi, con quienes compartían la dirección, se ordenó su disolución. A ello sobrevino la detención de los principales dirigentes sindicales comunistas entre los que se encontraron José Peter, Pedro Chiarante, Luis Fiori, Salvador Dell´Aquila y Jorge Michellón. Las declaraciones del ministro del Interior Gilbert sobre la destrucción de las organizaciones comunistas y el decreto de reglamentación de las asociaciones profesionales posibilitaron por un lado, que el gobierno se hiciera con el control de los sindicatos y, por otro lado, que la ahora única CGT pudiese absorber a todo el gremialismo». (Diego Ceruso y Silvana Staltari; El Partido Comunista argentino y su estrategia sindical entre 1943 y 1946, 2018)

El cargo más importante para Perón en este gobierno fue, sin duda, la Secretaría de Trabajo de la Nación, desde la que impulsó alguna de las reivindicaciones históricas del sindicalismo argentino para ganarse su confianza, configurando el clásico discurso de que, más allá de las ideologías, hay que tratar de buscar el equilibrio entre las partes para lograr un bienestar social de los ciudadanos de la nación; es decir, basaba su discurso en el reformismo, en un cristianismo social mezclado con el sindicalismo amarillo patronal:

«Pienso que el problema se resuelve de una sola manera: obrando conscientemente para buscar una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas, procurando una armonización perfecta de fuerzas, donde la riqueza no se vea perjudicada, propendiendo por todos los medios a crear un bienestar social, sin el cual la fortuna es un verdadero fenómeno de espejismo que puede romperse de un momento a otro. Una riqueza sin estabilidad social puede ser poderosa, pero será siempre frágil, y ese es el peligro que, viéndolo, trata de evitar por todos los medios la Secretaría de Trabajo y Previsión. (...) Hasta ahora estos problemas han sido encarados por una verdadera lucha. Yo no creo que la solución de los problemas sociales esté en seguir la lucha entre el capital y el trabajo. Ya hace más de sesenta años, cuando las teorías del sindicalismo socialista comenzaron a producir sus frutos en esa lucha, opiniones extraordinariamente autorizadas, como la de Mazzini y la de León XIII, proclamaron nuevas doctrinas, con las cuales debía desaparecer esa lucha inútil». (Juan Domingo Perón; Discurso de la bolsa de comercio, 25 de agosto de 1944)

miércoles, 17 de febrero de 2021

Actividad reproductora y actividad combinadora en el arte


«Llamamos actividad creadora cualquier tipo de actividad del hombre que cree algo nuevo, ya sea cualquier cosa del mundo exterior producto de la actividad o cierta organización del pensamiento o de los sentimientos que actúe y esté presente solo en el propio hombre. Si observamos la conducta del hombre, toda su actividad, veremos con facilidad que en ella pueden distinguirse dos tipos fundamentales de proceder: a un tipo de actividad puede llamársele reproductora y guarda estrecha relación con la memoria, su esencia consiste en que el hombre reproduce o repite normas de conducta ya formadas y creadas con anterioridad o revive las huellas de impresiones anteriores. Cuando recuerdo la casa en la que pasé me infancia o remotos países que visité hace tiempo, revivo las huellas de las impresiones experimentadas en mi infancia temprana o durante estos viajes. Sucede lo mismo cuando copiamos del natural, escribimos o hacemos algo siguiendo un modelo dado, en todos estos casos reproducimos solo lo que existe ante nosotros o lo que ha sido asimilado o creado con anterioridad, nuestra actividad no ha creado nada nuevo, lo principal, su base, es la repetición con mayor o menor exactitud de algo pasado. Es fácil comprender la enorme importancia que tiene para toda la vida del hombre la conservación de su experiencia anterior, hasta qué punto facilita su adaptación al mundo circundante creando y formando hábitos y costumbres que se repiten en circunstancias similares. (...) Además de la actividad reproductora, es fácil observar en la conducta del hombre otro tipo de actividad, denominada combinadora o creadora. Cuando en mi imaginación trazo un cuadro del futuro o del pasado –digamos la vida del hombre en la sociedad socialista o la vida en tiempos remotos y la lucha del hombre prehistórico– en ambos casos, no reproduzco las mismas impresiones que una vez experimenté, no solo restauro las huellas de excitaciones anteriores llegadas a mi cerebro, en realidad nunca he visto el pasado ni el futuro, sin embargo, puede tener de ellos mi representación, mi imagen, mi cuadro. Toda esta actividad del hombre cuyo resultado no es la reproducción de impresiones o acciones que formaron parte de su experiencia, sino la creación de nuevas imágenes o acciones, pertenece también a esta segunda función creadora o combinadora. El cerebro no solo es el órgano que conserva y reproduce muestra experiencia anterior, sino que también es el órgano que combina, transforma y crea a partir de los elementos de esa experiencia anterior las nuevas ideas y los nuevos conductos. Si la actividad del hombre se limitara a la reproducción de lo viejo, sería un ser volcado solo al pasado y sabría adaptarse al futuro únicamente en la medida en que reprodujera ese pasado. Es precisamente la actividad creadora del hombre la que hace de él un ser proyectado hacia el futuro, un ser que crea y transforma su presente. Esta actividad creadora fundamentada en la capacidad combinadora de nuestro cerebro, es llamada por la psicología imaginación o fantasía. A veces por imaginación o fantasía no se tiene en cuenta todo lo que se sobreentiende por esas palabras en la ciencia. En la vida cotidiana se llama imaginación o fantasía a todo lo que no es real, a lo que no concuerda con la realidad y lo que, de esta forma, no puede tener ningún significado práctico serio. En efecto, la imaginación como fundamento de toda actividad creadora se manifiesta decididamente en todos los aspectos de la vida cultural haciendo posible la creación artística, científica y técnica. En este sentido, absolutamente todo lo que nos rodea y ha sido hecho por la mano del hombre, todo el mundo de la cultura a diferencia del mundo de la naturaleza, es producto de la imaginación y la creación humana basada en esa imaginación. «Toda invención –según Ribot– grande o pequeña, antes de cobrar forma ha sido producto de la imaginación, una idea formada y trazada en la mente mediante nuevas combinaciones y correlaciones». (Lev Vygotsky; La imaginación y el arte en la infancia, 1930)

domingo, 14 de febrero de 2021

Clara Zektin sobre la incompatibilidad del marxismo y el feminismo

«El 28 y 29 de marzo se celebró en Berlín un congreso de feministas burguesas con el propósito de establecer una federación de asociaciones de mujeres sin ánimo de lucro en Alemania. Nuestros lectores saben que el feminismo burgués y el movimiento de las mujeres proletarias son dos movimientos sociales fundamentalmente diferentes, de modo que el último puede decir al primero con completa justificación: 

«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos» (Isaías 55:8-9)

No tenemos por lo tanto ningún motivo para informar en este momento sobre dicho Congreso, y ello tanto menos, puesto que el programa en base al cual se fundó la Asociación es muy vago y falto de contenido, y no va más allá de frases generales acerca de la «cooperación organizada de las asociaciones de mujeres para preservar los más altos valores de la familia, para combatir la ignorancia y la injusticia», etc., etc.

Las sufragistas solo tuvieron un animado debate sobre la posición a adoptar por la nueva Asociación ante la socialdemocracia. La gran mayoría de las oradoras se manifestó en contra de la inclusión de «asociaciones abiertamente socialdemocráticas». La justificación de dicha posición «No queremos asustar al resto de los elementos y queremos desterrar la política de la Asociación», es en sí misma indiferente, pero característica de la naturaleza incolora, sumisa y lloriqueante del feminismo alemán. ¡Mientras que las feministas burguesas luchan en todos los demás países con toda energía precisamente para la concesión de la igualdad política, en Alemania ni siquiera se atreven a ocuparse oficialmente de política!

jueves, 11 de febrero de 2021

¿Buscamos adoctrinar, debemos ser tendenciosos en nuestra educación?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«Cada nacionalidad y toda época, y también cada clase, poseen su propia moral, que siempre es producto de la psicología social. Existe la moral del hotentote que, dicen, responde cuando se le pregunta lo siguiente, «¿Qué consideras es lo bueno y qué lo malo?» dice, «Bueno es cuando robo una esposa; malo es cuando me la roban».

Conceptos e ideas de la moral varían dependiendo del medio social y lo que se considera malo en un tiempo y lugar, en cualquier otro ha de ser considerado la más grande de todas las virtudes. Y si existe alguna característica común a todas esas manifestaciones diferentes de conciencia moral que puedan ser identificadas, ésta es solo porque ciertos elementos comunes compartidos por cada sociedad humana fueron alguna vez parte del orden social.

Así, desde el punto de vista de la psicología social, la ética debe ser vista como cierta forma de conducta social que fue establecida y evolucionó en el interés de la clase gobernante, y es diferente para clases diferentes. Por esto es que siempre ha existido una moral del gobernante y una de los esclavos, y es por esto que las épocas caracterizadas por crisis han representado las más grandes crisis de la moral.

Se dice que en las escuelas de la antigua Esparta los niños eran forzados a esperar en una mesa común mientras los adultos comían. Un niño debía robar algo de la mesa y solo podía ser castigado si no lo hacía o si era cachado. Tal ideal era enteramente condicionada por el orden [del comunismo primitivo] de la cerrada sociedad aristocrática de Esparta, donde la propiedad no constituía el estándar de la moral, donde robar, por lo tanto, no era considerado un pecado, pero donde la fuerza, la astucia, la experiencia y la serenidad constituían el ideal de todo ciudadano de Esparta, y donde el mayor pecado era la inhabilidad a engañar a alguien más y controlar las propias emociones». (Lev Vygotski; Psicología pedagógica, 1926)

¿Qué es adoctrinar? Hoy tiene una acepción popular muy peyorativa, pero si revisamos su sentido, según la RAE, encontramos que se trata de: «Inculcar a alguien determinadas ideas o creencias». ¿No se adoctrina todos los días a los ciudadanos a cada segundo desde la televisión, música, educación, y un largo etcétera? Los marxistas no tienen miedo a ocultar que la educación que desarrollan es tendenciosa, proselitista. ¡Terrible error sería dejar la educación en manos de la espontaneidad o de los elementos reaccionarios! 

Seríamos igual de farsantes que los burgueses hoy en el poder si negásemos que aspiramos a adoctrinar en la educación; seríamos igual de necios que los hippies si creyésemos que puede haber una educación que no adoctrine y progrese.

«La pedagogía, especialmente la teoría de la educación, es ante todo una ciencia de utilidad práctica. No podemos dedicarnos a educar simplemente a la persona, no tenemos derecho a realizar un trabajo educador, sin planteamos un determinado fin político». (Antón Makárenko; Problemas de la educación escolar soviética, 1938)

Pero antes de seguir hay que hacer una aclaración pertinente. Nosotros no traficamos ni especulamos por lo que ha de considerarse «izquierda» en nuestra época. Si identificamos el término «izquierda», como se ha venido haciendo históricamente, como sinónimo de progreso, como superación de la sociedad actual, hay que ser claros, concisos en el análisis: no podemos caer en el juego de otras corrientes antimarxistas conocidas por su cariz conciliador. Para nosotros, la única «izquierda» verdadera, la única «izquierda» revolucionaria, que está con el proletariado y el resto de las capas trabajadoras y útiles de la sociedad, la única corriente que además representa sus intereses de forma real –científica–, y honesta –sin ocultar sus errores–, es el marxismo-leninismo, llámese comunismo, socialismo científico o como guste, el nombre es lo de menos. Y este tiene un nudo troncal muy definido que no puede ser disimulado. La cuestión es, pues, aprender a distinguir su esencia de su interesada adulteración. Véase la obra: «Fundamentos y propósitos» de 2021. 

Es esta doctrina, y no otra, la única capaz de presentar una alternativa real y seria. Dado que no puede haber dos verdades, el ser humano que quiera emanciparse a sí mismo y a los suyos del sistema capitalista no podrá adoptar dos ideologías para tal fin. Las demás llamadas «izquierdas», aunque puedan contar con individuos bienintencionados que crean que actúan y reflexionan por el progreso de la humanidad, no sirven. Como mucho –en ocasiones– se acercarán a conclusiones certeras, pueden acaudalar unas inclinaciones progresistas, pero arrastran formas de organizarse, pensar y actuar de las ideologías premarxistas o antimarxistas que las convierten en inútiles para nuestros elevados propósitos. Contienen rasgos utópicos cuando no reaccionarios que los hacen incompatibles para el hombre de ciencia.   
 
He aquí la abismal diferencia entre el sujeto revolucionario y el charlatán vanidoso de su ignorancia. El primero parte de una cosmovisión científica que trata de estudiar el punto de partida y la dirección de los fenómenos, algo que, de lograrlo, le permite ser un vector transformador –revolucionario– del estado de las cosas existentes. El segundo –que actúa antes de reflexionar y afirma antes de confirmar– es preso de una suerte de casualidades y tesis falsas que giran a su alrededor que, en el mejor de los casos, puede sostener conclusiones acertadas sobre ciertos temas, pero jamás sabrá explicar cómo ha llegado a ellas de una forma «lógica», pues las más de las veces tal posición ha sido reproducida en base a la repetición mecánica de argumentos tradicionales, cuando no a una casualidad o un favoritismo especial. En consecuencia, este segundo sujeto jamás podrá ser transformador de nada porque parte de una base endeble, por lo que ante los próximos fenómenos que se sucedan no será, ni mucho menos, garantía de nada, ya que actúa por impulsos, sentimentalismo o mitos.

Alojar sin más al marxismo bajo el ambiguo abanico de las «izquierdas», un término gastado hasta la saciedad y referido con tanta facilidad a todo tipo de corrientes burguesas y pequeño burguesas, es oportunismo, una falta de respeto y una manifestación que borra las diferencias entre dichas corrientes y el único pensamiento genuinamente científico. En consecuencia, pensar que es indispensable salvaguardar dicha «alianza entre las corrientes de izquierda», participar de las intenciones de rehabilitación y colaboración de la mano de otros oportunistas, constituye una estrategia contrarrevolucionaria, y nosotros no nos adherimos a mezclar agua y aceite, ni a extraviarnos por senderos pantanosos. Esa neta diferenciación debe existir ahora y siempre. La confusión ideológica solo enmaraña el progreso. Pero esto lo explicaremos más adelante.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Engels: «Ante todo mantener el verdadero espíritu internacional, que no admite ningún chovinismo patriótico»


«Los obreros alemanes tienen dos ventajas esenciales sobre los obreros del resto de Europa. La primera es la que pertenecen al pueblo más teórico de Europa y que han conservado en sí ese sentido teórico, casi completamente perdido por las clases llamadas «cultas» de Alemania. Sin la filosofía alemana que le ha precedido, sobre todo sin la filosofía de Hegel, jamás se habría creado el socialismo científico alemán, el único socialismo científico que ha existido. De haber carecido los obreros de sentido teórico, este socialismo científico nunca hubiera sido, en la medida que lo es hoy, carne de su carne y sangre de su sangre. Y lo inmenso de esta ventaja lo demuestra, por una parte, la indiferencia por toda teoría, que es una de las causas principales de que el movimiento obrero inglés avance tan lentamente, a pesar de la excelente organización de algunos oficios, y, por otra, lo demuestran el desconcierto y la confusión sembrados por el proudhonismo, en su forma primitiva, entre los franceses y los belgas, y, en la forma caricaturesca que le ha dado Bakunin, entre los españoles y los italianos.

La segunda ventaja consiste en que los alemanes han sido casi los últimos en incorporarse al movimiento obrero. Así como el socialismo teórico alemán jamás olvidará que se sostiene sobre los hombros de Saint-Simon, Fourier y Owen –tres pensadores que, a pesar del carácter fantástico y de todo el utopismo de sus doctrinas, pertenecen a las mentes más grandes de todos los tiempos, habiéndose anticipado genialmente a una infinidad de verdades, cuya exactitud estamos demostrando ahora de un modo científico, así también el movimiento obrero práctico alemán nunca debe olvidar que se ha desarrollado sobre los hombros del movimiento inglés y francés, que ha tenido la posibilidad de sacar simplemente partida de su experiencia costosa, de evitar en el presente los errores que entonces no había sido posible evitar en la mayoría de los casos. ¿Dónde estaríamos ahora sin el precedente de las tradeuniones inglesas y de la lucha política de los obreros franceses, sin ese impulso colosal que ha dado particularmente la Comuna de París?

Hay que hacer justicia a los obreros alemanes por haber aprovechado con rara inteligencia las ventajas de su situación. Por primera vez desde que existe el movimiento obrero, la lucha se desarrolla en forma metódica en sus tres direcciones concertadas y relacionadas entre sí: teórica, política y económico-práctica resistencia a los capitalistas. En este ataque concéntrico, por decirlo así, reside precisamente la fuerza y la invencibilidad del movimiento alemán.

Esta situación ventajosa, por una parte, y, por otra, las peculiaridades insulares del movimiento inglés y la represión violenta del francés hacen que los obreros alemanes se encuentren ahora a la cabeza de la lucha proletaria. No es posible pronosticar cuánto tiempo les permitirán los acontecimientos ocupar este puesto de honor. Pero, mientras lo sigan ocupando, es de esperar que cumplirán como es debido las obligaciones que les impone. Para esto, tendrán que redoblar sus esfuerzos en todos los aspectos de la lucha y de la agitación. Sobre todo los jefes deberán instruirse cada vez más en todas las cuestiones teóricas, desembarazarse cada vez más de la influencia de la fraseología tradicional, propia de la vieja concepción del mundo, y tener siempre presente que el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se le trate como tal, es decir, que se le estudie. La conciencia así lograda y cada vez más lúcida, debe ser difundida entre las masas obreras con celo cada vez mayor, y se debe cimentar cada vez más fuertemente la organización del partido, así como la de los sindicatos. Aunque los votos reunidos en enero por los socialistas representen ya un ejército bastante considerable, aún se hallan lejos de constituir la mayoría de la clase obrera alemana; y por muy alentadores que sean los éxitos logrados por la propaganda entre la población rural, aquí precisamente es donde aún queda infinitamente mucho por hacer. No hay, pues, que cejar en la lucha; es preciso ir arrebatando al enemigo ciudad tras ciudad y distrito electoral tras distrito electoral. Pero, es preciso ante todo mantener el verdadero espíritu internacional, que no admite ningún chovinismo patriótico y que acoge con alegría todo progreso del movimiento proletario, cualquiera que sea la nación donde se produzca.  Si los obreros alemanes siguen avanzando de este modo, no es que marcharán al frente del movimiento y no le conviene al movimiento que los obreros de una nación cualquiera marchen al frente del mismo, sino que ocuparán un puesto de honor en la línea de combate; y estarán bien pertrechados para ello si, de pronto, duras pruebas o grandes acontecimientos reclaman de ellos mayor valor, mayor decisión y energía». (Friedrich Engels; Prefacio a La guerra campesina en Alemania, 1874)

sábado, 6 de febrero de 2021

Los reaccionarios orígenes del peronismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

«Su estilo de gobierno, muy a la manera del típico caudillo, con un sabor añadido que recuerda a Italia o España, por lo que [a los trabajadores] no les dio motivo de alivio. Sin embargo, los trabajadores encontraron en Perón un campeón, y estaban dispuestos a perdonar su estilo dictatorial.

Perón añadió otro ingrediente: la veneración mística y casi religiosa de su esposa Evita. Fue la Suma Sacerdotisa del peronismo durante su vida con Perón, y se convirtió en santa en la religión del peronismo después de su muerte en 1952. Si bien la imagen de Perón comenzó a desvanecerse en sus últimos años de gobierno, la de ella permaneció intacta.

Para el momento de su derrocamiento en 1955, Perón había polarizado al pueblo argentino. Muchos lo odiaban y lo injuriaban, otros lo adoraban. Una sucesión de gobiernos que siguió, sufriendo en parte de sus errores económicos y excluyendo sistemáticamente a sus seguidores de la política, hizo que la era de Perón luciera cada vez más buena. Así, algunos se olvidaron poco a poco de los excesos de Perón en la nostalgia de los buenos tiempos de su gobierno y en la veneración del hombre mismo.

Ha evolucionado desde sus inicios fascistas hasta convertirse en un movimiento que encarna una variedad de filosofías, algunas de las cuales recuerdan a los primeros días, pero la mayoría de naturaleza más izquierdista. (...) Una ideología más pragmática que precisa. (...) Afirma ser anticomunista, pero muchos de sus miembros jóvenes tienen cierto matiz marxista-leninista. Afirma que no es fascista, sin embargo, entre los adherentes más antiguos hay una corriente significativa de fanatismo ultranacionalista de derecha. Unido a esta vaga filosofía política está el misticismo religioso del movimiento y la adulación de Perón, que le otorga un cierto aura de infalibilidad». (CIA; Memorándum: Peronismo en el poder, Washington, 21 de junio de 1973)

Antes que nada, empecemos por el principio. ¿De dónde proviene el peronismo? Juan Domingo Perón, aún con el rango de capitán en el ejército argentino, había colaborado con tesón en el golpe militar del 6 se septiembre de 1930, este que vendría a derrocar el gobierno de la Unión Cívica Radical (UCR) de Hipólito Yrigoyen. Para ser justos, este gobierno estaba inmerso en una recesión mundial, era golpeado por los escándalos de corrupción y pese a las promesas de «soberanía nacional», Argentina seguía anclada en una dependencia externa cada vez mayor del imperialismo británico y estadounidense. Esto condujo al desencantamiento progresivo de los trabajadores con el radicalismo, que además tuvieron que sufrir la feroz represión cuando se atrevían a levantar la voz. Sobre esto último, no solo nos estamos refiriendo a episodios conocidos mundialmente como la Semana trágica de 1919, sino también a las milicias del radicalismo del Klan, incluso la permisión del gobierno a la actuación de las milicias paramilitares ultrarreacionarias, como la Liga patriótica, que causaban verdaderos estragos entre comunistas, socialistas y anarquistas. Yrigoyen era la prueba palpable de la bancarrota del reformismo de la «burguesía progresista».  

¿Cuál es realmente el «trabajo de masas» del revisionismo moderno?; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

Los dirigentes de las organizaciones revisionistas no dedican la mayor parte del tiempo a elevar el nivel de conciencia general del pueblo, sino que gastan las energías de la militancia en actos rutinarios, burocráticos, aburridos y carentes de sentido. Gran parte de ellos están destinados a favorecer ese espíritu endogámico, ese culto a la autosatisfacción dentro de su círculo de adeptos. Todo el que haya militado allí sabrá que la mayor parte del tiempo se dedica a cuestiones baladíes o mal enfocadas. Reconstrucción Comunista (RC) no es la excepción, por mucho que sus jefecillos vendan la idea contraria. 

El documento:


Las formas fundamentales de agitación y propaganda

«Las labores de Reconstrucción Comunista (RC)-Frente Obrero (FO) no terminan en sus famosos desfiles ni en perder el tiempo agrediendo a sus exmilitantes en Valencia (*). Bien conocidos son los titánicos esfuerzos de elaboración y propagación de propaganda impuestas a la militancia. Carteles con la intención de alertar de su presencia en la zona, para «marcar territorio», que tras ser colocados duran menos de un día, bien porque esa es la duración media de vida que tiene este tipo de propaganda primitiva, bien por el rechazo generalizado que sufren por parte de casi todas las organizaciones antifascistas. Otro activismo «rompedor» consiste en engalanar las paredes de universidades y barrios con pintadas sobre su línea, la cual cambia de posición como el sol. Para variar, constan de eslóganes que no corresponden a las tareas reales del momento o que, directamente, son ridículos en su esencia, pues lejos de remover conciencias instan a la mofa. Obviamente, esta agitación visual está tan inspirada como sus plagios, basándose en mensajes manidos y en una estética que, en el mejor de los casos, causa una profunda indiferencia entre los trabajadores; en el peor, logran transmitir la imagen de ser un puñado de fanáticos.

Entre tanto, y en lo que respecta a su trabajo con la militancia de otras organizaciones, parece que todo se centra en retirar pancartas de otros sindicatos –como ha ocurrido recientemente en Elche (*), amenazar a los militantes del PCE (m-l) para que no asistian al acto conmemorativo del 27S, hacer graffitis en los domicilios de sus enemigos políticos (*), y un largo y ruin etcétera. ¡Todo un alarde de su capacidad de persuasión! ¡Seguro que así se ganan el respeto y a los mejores elementos del campo antifascista! También les gusta hacer pintadas en las sedes de otros partidos, escribiendo, por ejemplo: «Por el verdadero poder obrrrero. Por la repúblka popular y federal. Juventud Frerte obrero (sic)» (*). Cuánto recuerda esto a los neonazis que aún no han aprendido siquiera a dibujar una esvástica. Como dijimos, RC cree que se combate al reformismo a base de pintura. Quizás piensan que solamente con los métodos gansteriles lograrán hegemonizar los espacios políticos, como si todas estas organizaciones no se cansasen de su actitud provocadora y acabasen rechazando y uniéndose cada vez más contra RC. Algunos dirán, ¿por qué RC tiene una política tan suicida entre la «izquierda»? ¿Por qué atacan de forma tan descarada si son minoría en comparación a otros grupos mucho más asentados? Porque la cúpula es sabedora de que por debates ideológicos y trabajo metódico nunca van a destacar más que el resto, por tanto, buscan darse publicidad. Además, tienen la misma mentalidad que la de los grupos nazis: presuponen que el resto de partidos y colectivos son solo morralla a barrer, «izquierda decadente» que solo cuenta con militantes pusilánimes en lo espiritual y físico, creyéndose que ellos son la «élite de la élite», unos «superhombres» que pueden aplastarlos como hormigas. A veces no son conscientes de que otros grupos nacionalistas, feministas, anarquistas y revisionistas, aunque efectivamente cuentan con muchos militantes pasivos y débiles de corazón, con otro puñado de equidistantes y gente que «no quiere problemas», también cuentan con militantes de «élite», gente abnegada que por mucho que esté tan engañada como ellos en muchas cuestiones, dan el todo por el todo, defienden con uñas y dientes su formación y su espacio, por lo que darán un escarmiento como RC saque los pies del tiesto. De hecho, no pocas veces sus jefes han tenido que retroceder y huir, empezando por su Secretario General y sus variadas mudanzas.

Para ellos es sumamente importante durante los días señalados hacer acto de presencia en las manifestaciones. No sin razón los jefes creen que «enseñar músculo» en público es una de las principales tareas del partido. Así, ordenan a la militancia publicar en sus perfiles personales en redes sociales las «labores de la militancia» realizadas, todo sin ningún tipo de preocupación por la seguridad de la organización y facilitando la identificación de sus integrantes a amigos y enemigos. Recordemos que esta fue la organización que tuvo la feliz idea de subir una foto de su Comité Central a su web.

¿Y quién puede negar el afán sermoneardor de sus pintorescos militantes? Cual siniestros testigos de Jehová, o como los pobres universitarios que tienen que sacarse un dinero extra trabajando para las hipócritas ONG's, sus militantes te esperarán apostados en la salida del metro o cualquier zona concurrida (*)si cualquier incauto muerde el anzuelo y reconoce sentir confusión ideológica, si su vida política hasta ahora no ha tenido sentido, todo responde a la falta de algo, a que no ha tenido el placer de experimentar la «imperdible experiencia» que es militar en la secta, RC-Frente Obrero o, como rezan sus carteles: «La esperanza obrera». ¿Difícil resistirse, verdad? Dependiendo del transeúnte, se suelta un poco de verborrea nacionalista o un par de eslóganes contra el posmodernismo para atraer su atención, se le invita a las próximas charlas, se le pide el número y a pastar. ¿Han descubierto la panacea o están más desfasados que la música disco? Estos métodos no se diferencian en nada de lo que lleva años haciendo la UCE y cualquier secta maoísta similar (*).

viernes, 5 de febrero de 2021

¿Qué metodología adoptamos en el ámbito pedagógico para formar a las nuevas generaciones?; Equipo de Bitácora (M-L), 2021


«La vieja escuela era libresca, obligaba a almacenar una masa de conocimientos inútiles, superfluos, muertos, que atiborraban la cabeza y trasformaban a la generación joven en un ejército de funcionarios cortados todos por el mismo patrón. Pero concluir de ello que se puede ser comunista sin haber asimilado los conocimientos acumulados por la humanidad, sería cometer un enorme error. Nos equivocaríamos si pensáramos que basta con saber las consignas comunistas, las conclusiones de la ciencia comunista, sin haber asimilado la suma de conocimientos de los que es consecuencia el comunismo. El marxismo es un ejemplo de cómo el comunismo ha resultado de la suma de conocimientos adquiridos por la humanidad». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin;  Tareas de las Juventudes Comunistas, 1920)

¿Qué metodología adoptamos en el ámbito pedagógico para formar a las nuevas generaciones? 

Preguntar–y dar respuesta– sobre los fenómenos naturales o sociales es el deber de todo revolucionario. La pregunta implica que el individuo reconoce sus dudas y debilidades, sí, pero también su voluntad de saber, su aspiración a forjar una defensa o ataque consciente sobre algo o alguien. La respuesta bien articulada es la prueba de que el sujeto ha hecho un trabajo previo, que ha adquirido una competencia que le permite demostrar que no actúa por inercia o por creencias tradicionales de dudoso sostén. Puesto que nuestro conocer es finito, las preguntas y dudas son algo que recorrerán la vida del individuo mientras esta dure. A esto deberíamos añadir una nota, una cuestión que los «nietzscheanos» parecen olvidar los sobre los «genios»: el sujeto puede ser netamente superior a otro u otros en un campo específico, pero, ¿significa esto que no puede equivocarse en su tema fetiche? ¿Significa que no existen otros sabios que puedan contradecirle? Inevitablemente, el que es especialista en uno o varios campos es ignorante en muchos otros, dado que la capacidad de conocimiento para el ser humano en una sola vida es limitada. Por tanto, este «astro», por mucho que alumbre a sus satélites, siempre necesitará «la luz de otro astro» en otro campo.

jueves, 4 de febrero de 2021

El revolucionario debe terminar con la adoración mística hacia los líderes

«Sin embargo, dejemos de lado las parábolas y las alegorías, y acabemos con el lenguaje metafórico. La cosa es demasiado grande y demasiado prominente para necesitar cortinas místicas. Nos ocupamos aquí de la salvación de la humanidad en el verdadero sentido de la palabra. Si hay algo santo, aquí estamos ante el lugar santísimo. No es ni un fetiche ni un arca de la alianza, ni un tabernáculo ni una custodia. Es la salvación real y positiva de toda la humanidad civilizada. Esta salvación no fue inventada ni revelada, ha surgido del trabajo acumulado de la historia. Consiste en la riqueza del día que surgió gloriosa y deslumbrante a la luz de la ciencia, de las tinieblas de la barbarie, de la opresión, superstición y miseria del pueblo, de la carne y la sangre humanas, para salvar a la humanidad. (...) Los grandes inventos y descubrimientos, que están ligados a ciertos nombres, son nominalmente propiedad de esos personajes famosos. De hecho, como los logros materiales, son el resultado del trabajo colectivo, el producto de la sociedad. Y no es más que una supervivencia del pasado bárbaro considerar a los grandes nombres históricos no solo como líderes brillantes, sino también como semidioses, aunque tales opiniones todavía prevalecen entre muchos hombres eruditos e ignorantes. (...) Si la religión consiste en la creencia en seres y fuerzas sobrenaturales, en la creencia en dioses y espíritus, entonces la socialdemocracia no tiene religión. En su lugar ponemos la conciencia de la insuficiencia del individuo, que necesita, por tanto, para su plenitud y perfección la cooperación del todo y, en consecuencia, reconoce su sumisión al todo. La sociedad humana civilizada es el ser supremo en el que creemos; en su transformación al socialismo construimos nuestra esperanza». (Joseph Dietzgen; La religión de la socialdemocracia, 1875)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

«No me enojo. (...) Engels tampoco. No damos un penique por la popularidad. Como prueba de ello, citaré, por ejemplo, el siguiente hecho: por repugnancia a todo culto a la personalidad yo, durante la existencia de la Internacional, nunca permitía que llegasen a la publicidad los numerosos mensajes con el reconocimiento de mis méritos, con que me molestaban desde distintos países; incluso nunca les respondía, si prescindimos de las amonestaciones que les hacía. La primera afiliación, mía y de Engels, a la sociedad secreta de los comunistas se realizó sólo bajo la condición de que se eliminaría de los Estatutos todo lo que contribuía a la postración supersticiosa ante la autoridad –Lassalle procedía más tarde de modo exactamente contrario–». (Karl Marx; Carta a Guillermo Bloss, 10 de noviembre de 1877)