«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 16 de agosto de 2019

No corresponde a los socialistas ayudar a un bandido más joven y más vigoroso a desvalijar a otros bandidos más viejos y más cebados


«Desde el punto de vista de la justicia burguesa y de la libertad nacional o del derecho de las naciones a la existencia, Alemania tendría sin duda alguna razón contra Inglaterra y Francia, ya que ha sido «defraudada» en el reparto de las colonias, y sus enemigos oprimen a muchísimas más naciones que ella; en cuanto a su aliada, Austria, los eslavos por ella oprimidos gozan sin duda de más libertad que en la Rusia zarista, verdadera «cárcel de pueblos». Pero la propia Alemania no lucha por liberar a los pueblos, sino por sojuzgarlos. Y no corresponde a los socialistas ayudar a un bandido más joven y más vigoroso –Alemania– a desvalijar a otros bandidos más viejos y más cebados. Lo que deben hacer los socialistas es aprovechar la guerra que se hacen los bandidos para derrocar a todos ellos. Para esto, es preciso ante todo que los socialistas digan al pueblo la verdad, a saber, que esta guerra es, en un triple sentido, una guerra entre esclavistas para reforzar la esclavitud. En primer lugar, es una guerra que tiende a consolidar la esclavitud de las colonias mediante un reparto mas «equitativo» y una explotación ulterior mas «coordinada» de las mismas; en segundo lugar, es una guerra que persigue el reforzamiento del yugo que pesa sobre las naciones extrañas en el seno mismo de las «grandes» potencias, pues tanto Austria como Rusia –y esta mucho mas y mucho peor que aquélla– sólo se mantienen gracias a ese yugo que refuerzan con la guerra; en tercer lugar, es una guerra con vistas a intensificar y prolongar la esclavitud asalariada, pues el proletariado está dividido y aplastado, mientras que los capitalistas salen ganando, enriqueciéndose con la guerra, avivando los prejuicios nacionales e intensificando la reacción, que ha levantado la cabeza en todos los países, aun en los más libres y republicanos». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El socialismo y la guerra, 1915)

jueves, 15 de agosto de 2019

El humanismo del marxismo no toma como base el humanismo del cristianismo


«Atacando al marxismo-leninismo, a la revolución, al socialismo, la propaganda burguesa y revisionista habla en nombre de un humanismo al margen de las clases, por encima de ellas, «para todos», del humanismo de la benevolencia cristiana. Mas un «humanismo» tal es falso y fraudulento, porque justifica el régimen de opresión y explotación burgués y revisionista, porque aleja a las masas trabajadoras de la lucha revolucionaria por su derrocamiento, porque predica la sumisión, toma bajo su defensa a los enemigos del pueblo exigiendo que éstos tengan campo libre de acción a fin de minar y derrocar el poder del pueblo allí donde ha sido instaurado y restaurar la esclavitud capitalista.

Nuestro humanismo socialista no es para todos y no puede estar por encima de las clases, tampoco es el humanismo de la misericordia cristiana hacia el enemigo. En la sociedad de clases no hay ni puede haber humanismo general, al igual que no hay ni puede haber democracia para todos, hay para la mayoría trabajadora o para la minoría explotadora, o para el pueblo o para sus enemigos. En nuestra, sociedad no hay humanismo ni piedad hacia el enemigo que atenta contra el pueblo y el socialismo. Contra él actúa con puño de hierro la dictadura del proletariado.

En la sociedad socialista el método general de la actitud hacia los trabajadores que cometen errores, es el de la crítica como camaradas, de la persuasión y educación, a fin de combatir la enfermedad y salvar al enfermo, sin negar la necesidad de las medidas legislativas y administrativas contra los que persisten en sus errores e infracciones». (Agim Popa; El socialismo, régimen verdaderamente humano, 1987)

martes, 13 de agosto de 2019

Aceptamos plenamente las particularidades naturales de cada sexo y demandamos sólo que cada persona, sea hombre o mujer, tenga una oportunidad real para su más completa y libre autodeterminación, y la mayor capacidad para el desarrollo y aplicación de todas sus aptitudes naturales


«Dejando a los estudiosos burgueses absortos en el debate de la cuestión de la superioridad de un sexo sobre el otro, o en el peso de los cerebros y en la comparación de la estructura psicológica de hombres y mujeres, los seguidores del materialismo histórico aceptan plenamente las particularidades naturales de cada sexo y demandan sólo que cada persona, sea hombre o mujer, tenga una oportunidad real para su más completa y libre autodeterminación, y la mayor capacidad para el desarrollo y aplicación de todas sus aptitudes naturales. Los seguidores del materialismo histórico rechazan la existencia de una cuestión de la mujer específica separada de la cuestión social general de nuestros días. Tras la subordinación de la mujer se esconden factores económicos específicos, las características naturales han sido un factor secundario en este proceso. Sólo la desaparición completa de estos factores, sólo la evolución de aquellas fuerzas que en algún momento del pasado dieron lugar a la subordinación de la mujer, serán capaces de influir y de hacer que cambie la posición social que ocupa actualmente de forma fundamental. En otras palabras, las mujeres pueden llegar a ser verdaderamente libres e iguales sólo en un mundo organizado mediante nuevas líneas sociales y productivas». (Aleksandra Kolontái; Los fundamentos sociales de la cuestión femenina, 1907)

domingo, 11 de agosto de 2019

Sobre el cerco capitalista; Stalin, 1937


«¿Cuáles son pues los hechos que han olvidado o que simplemente no han captado nuestros camaradas del Partido? 

Han olvidado que el poder de los Soviets sólo ha triunfado en una sexta parte del globo y que las cinco sextas partes restantes, están en posesión de los Estados capitalistas. Han olvidado que la Unión Soviética se encuentra dentro del cerco capitalista. Entre nosotros existe la costumbre de hablar mucho sobre el cerco capitalista; pero en lo que se refiere a reflexionar sobre su significado, esto es algo que no suele hacerse. El cerco capitalista no es una frase hueca, es un fenómeno muy real y muy desagradable. El cerco capitalista, significa en concreto que existe un país, la Unión Soviética, el cual ha instaurado el orden socialista, y que por otra parte, hay, un gran número de países, países burgueses, que continúan llevando un género de vida capitalista y están cercando a la Unión Soviética, aguardando la menor oportunidad para atacarla, para abatirla o, en todo caso, para socavar su potencia y debilitarla. 

sábado, 10 de agosto de 2019

Engels sobre los vicios y defectos que albergan ciertos «expertos marxistas» en su método de trabajo

Karl Kautsky (1854-1935)

«Usted ha dado acertadamente en la debilidad decisiva de Kautsky. Su juvenil inclinación al juicio apresurado ha sido intensificado aun más por el defectuoso método de la enseñanza de la historia en las universidades, y especialmente en las austríacas. Allí se les enseña sistemáticamente a los estudiantes a hacer investigaciones históricas con materiales que saben son inadecuados, pero que suponen considerar adecuados; es decir, se les enseña a escribir cosas que ellos mismos deben saber que son falsas, pero que se supone son consideradas correctas. Esto ha hecho, naturalmente, que Kautsky sea enteramente engreído. Luego la vida literaria: escribir por la paga, y escribir muchísimo. De modo que no tiene absolutamente idea de lo que significa, en realidad, el trabajo científico. Varias veces se ha quemado los dedos con su historia de la población, y más tarde con sus artículos sobre el matrimonio en los tiempos primitivos. Se lo he hecho notar, amistosamente, sin ocultarle nada a este respecto: en este aspecto le critico despiadadamente todas sus cosas. Pero, afortunadamente, puedo consolarle con el hecho de que en mi imprudente juventud yo hice exactamente lo mismo, aprendiendo recién de Marx la forma de trabajar. Ello ayuda considerablemente». (Friedrich Engels; Carta a August Bebel, 24 de julio de 1885)