miércoles, 28 de octubre de 2020

Los nuevos socialchovinistas: la postura de RC sobre la cuestión nacional; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«Reconstrucción Comunista (RC) parece haber reconfigurado su rumbo sobre cuestión nacional, si antes reproducía los dogmas del nacionalismo periférico, hoy ha iniciado una carrera para intentar ocupar el espacio político de grupos y corrientes del nacionalismo español, como la ultrareaccionaria Escuela de Gustavo Bueno. Así, sin desligarse de su retórica «marxista», se ha adecuado a esta corriente nacionalista, que no patriótica, donde el aspecto de clase se difumina cada vez más y más.

Roberto distorsiona a Lenin y se vuelve constitucionalista

En la cuestión nacional, los revisionistas nos acostumbran a ridículas declaraciones. pero como se suele decir… «En el país de los ciegos, el tuerto es el rey»...

«Roberto Vaquero: Yo creo que España es una nación de naciones. (…) Esto está más que inventado no es una cosa mía. (…) [Lenin] habla de Rusia en el sentido de nación de naciones». (Formación obrera; Formación de cuestión nacional, 18 de marzo de 2020)

El término «nación de naciones» es un bluf que no explica nada, y que como veremos, es utilizado indistintamente para declarar según la ocasión, que en el Estado existe una única nación, como que a la vez existen varias naciones. Reconstrucción Comunista (RC) se apunta a este esperpento teórico.

¡Pero para ello nuestro caricaturesco Roberto Vaquero se apoya en una cita de Lenin que en nada le sustenta!:

«El desarrollo económico de la sociedad capitalista nos muestra en todo el mundo ejemplos de movimientos nacionales que no han llegado a desarrollarse plenamente, ejemplos de grandes naciones formadas a partir de varias pequeñas o en detrimento de algunas pequeñas naciones, ejemplos de asimilación de naciones». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Notas críticas sobre la cuestión nacional, 1913)

Aquí lo único que Lenin está hablando, es que existen movimientos nacionales que no llegan a cuajar y desaparecen en la historia absorbidos por otros pueblos más fuertes. Efectivamente, el marxismo siempre explicó que unas naciones se forman llevando tras de sí una unión voluntaria o forzosa de otros pueblos, pero existen muchos otros paradigmas. En ocasiones ciertos pueblos sufren varios intentos de asimilación por la nación dominante, pero resisten y reafirman su identidad, llegando con el tiempo, incluso a alzarse como naciones. Por último, existen los pueblos que pese a peculiaridades iniciales, a priori no se diferenciaban esencialmente del resto de habitantes del Estado, conformando la misma nación, pero en un lapso de tiempo se crearon unas diferencias notables que dieron luz a conformarse como una nación propia. 

Esto es algo que también explica Stalin dando varios casos históricos de este tipo de desarrollos: 

«En Austria, los más desarrollados en el sentido político resultaron ser los alemanes, y ellos asumieron la tarea de unificar las nacionalidades austriacas en un Estado. En Hungría, los más aptos para la organización estatal resultaron ser los magiares –el núcleo de las nacionalidades húngaras–, y ellos fueron los unificadores de Hungría. En Rusia, asumieron el papel de unificadores de las nacionalidades los grandes rusos, a cuyo frente estaba una potente y organizada burocracia militar aristocrática formada en el transcurso de la historia. (...) Las naciones postergadas que despiertan a una vida propia, ya no se constituyen en Estados nacionales independientes: tropiezan con la poderosísima resistencia que les oponen las capas dirigentes de las naciones dominantes. (…) Así se constituyeron como nación los checos, los polacos, etc. en Austria; los croatas, etc. en Hungría; los letones, los lituanos, los ucranianos, los georgianos, los armenios, etc. en Rusia. (...) Así fueron creándose las circunstancias que empujaron a la lucha a las naciones jóvenes». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El marxismo y la cuestión nacional, 1913)

¿Y cuál es el destino de estos pueblos que estaban subyugadas a inicios del siglo XX pero que reclamaban su derecho a autodeterminación? Absolutamente todos los pueblos aquí nombrados por Stalin en 1913 lograron el reconocimiento de sus derechos a existir como nación.

lunes, 26 de octubre de 2020

Reflexiones sobre «cultura lumpen», su rol en la sociedad capitalista y las organizaciones revisionistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«¿Qué podemos calificar como lumpemproletariado? Por si algún lector no está familiarizado con el término, lo definiremos brevemente.

El lumpemproletariado –también llamado subproletariado–, es la población ubicada –en lo relativo a la escala social– por debajo del proletariado. Esto se debe a que se encuentran fuera del proceso de producción y, en consecuencia, son socialmente marginados si tenemos en consideración su realidad político-económica. Componen un ejército industrial de reserva creado por el capitalismo e íntimamente ligado a la pauperización de la población; su crecimiento es directamente proporcional a la concentración de capitales o, lo que es lo mismo, lo que en un polo es acumulación de riqueza, en el polo contrario, significa acumulación de miseria, de ignorancia, degradación moral, etc. Este margen funcionará como elemento indispensable para evitar el colapso del sistema, pues estos «obreros», al verse incapaces de vender su fuerza de trabajo, son empujados a aceptar condiciones laborales que en otras condiciones no aceptarían, convirtiéndose, de facto, en enemigos de su clase y de sus propios intereses. Algunas profesiones que les son características son aquellas del sicariato, el raterismo, la estafa, el timo, el tráfico –de personas, drogas, armas o bienes–, la delación, el proxenetismo o el mercenariazgo patronal. No son prescindibles o «una secuela indeseada», tal y como el sistema hace suponer, sino que se erigen como pieza fundamental del engranaje funcional del sistema productivo capitalista, constituyendo una de las fuerzas auxiliares que permiten mantener las relaciones sociales inamovibles. La marginalidad es consustancial a la sociedad capitalista. Los hechos anteriores, junto con la alienación de este sector social mediante la cultura, la caridad, la beneficencia, los servicios sociales, etc., hacen que el lumpemproletariado adolezca de conciencia de clase, siendo especialmente vulnerable a los dictados del sistema. Esta, y no otra, es la razón de su acérrima defensa del sistema económico que les explota, así como de su posición contraria al proletariado. Debe de comprenderse que este sector no se caracteriza por su inadaptación, como se cree comúnmente, sino por todo lo contrario: una adaptación absoluta al sistema que ha logrado hacerle aceptar las contradicciones existentes como inherentes a la condición humana.

Hay personas que, sin un dominio de la interacción entre la estructura económica y la superestructura, emiten la opinión de que el lumpen influye a la burguesía en sus pensamientos, en su forma de vida, en sus gustos ideo-estéticos y demás. Es por ello que algunos ideólogos ajenos al marxismo teorizaban –y teorizan– sobre la existencia de una lumpenburguesía. Tal cosa no es cierta, pues este no es más que un término introducido por los denominados «neomarxistas». Bajo la luz del marxismo-leninismo, este término se revela como un burdo intento de los revisionistas por hacer creer que hay una burguesía «buena» y otra «mala». Pero, como la historia y la dinámica capitalista han demostrado, la burguesía siempre expresa –y fomenta– esa naturaleza porque siempre busca el «máximo beneficio» que es el pilar fundamental de su sistema: el capitalismo. Para ello se dota de todas las herramientas de dominación política, económica y cultural que estén a su alcance. Ha de anotarse que no es el lumpenproletariado el que influencia culturalmente a la burguesía, sino que son los vicios y forma de vida decadente de la burguesía influencian al lumpenproletariado. Si esto fuera de otro modo estaríamos invirtiendo, como hacen los revisionistas, la influencia de la ideología en la superestructura; estaríamos dando total libertad de actuación a la cultura y al pensamiento sin reconocer que a estos preceden la base económica y la clase social que detenta el poder, en este caso, la burguesía. El lumpen, por su posición económica, vive en una esfera social diferente a la de la burguesía. ¿De verdad a alguien se le ocurre comparar el hostil submundo que habita el lumprenproletariado con las comodidades de la vida burguesa? Es cierto, algunos pueden llegar a mantener un nivel de vida aceptable o, incluso, a enriquecerse, bien sea por su talento –cantantes, futbolistas, etc.–, bien por sus fechorías –véase los famosos gánsteres o los proxenetas que acaban convirtiéndose en grandes y «respetables empresarios»–. Pero generalmente el lumpen de los bajos fondos no puede reproducir la forma de vida frívola en extremo de la burguesía, dictada por el ritmo delirante de la compra de artículos de lujo derivada de la vida rentista-parasitaria. Cuando se trata de «trabajar» –unas veces a su servicio, otras, por su propia cuenta–, escoge el robo, la calumnia, el chantaje, la intimidación, el soborno, las drogas, la explotación sexual, el tráfico de influencias, el tráfico de armas y otras tantas formas de actuar, legales o ilegales, abiertas o solapadas propias de la burguesía y de su mundo político-económico. Usa esta lógica –la burguesa– para justificar su forma de pensar y actuar, considerando que debe proceder emulando esas formas no solo como medio para subsistir, sino concluyendo que esto es lo lógico y normal dentro de una sociedad, que se trata de algo inmanente en la cultura colectiva cuando, en realidad, estos defectos son inherentes a una clase y a un sistema social que se sustenta en un modelo de explotación determinado. El lumpen y su cultura recogen, por tanto, lo peor de la cultura burguesa.

Lo que los chovinistas ocultan sobre Marx y su pensamiento sobre la India

«Hasta ahora, las clases gobernantes de la Gran Bretaña sólo han estado interesadas en el progreso de la India de un modo accidental, transitorio y a título de excepción. La aristocracia quería conquistarla, la plutocracia saquearla, y la burguesía industrial ansiaba someterla con el bajo precio de sus mercancías. Pero ahora la situación ha cambiado. La burguesía industrial ha descubierto que sus intereses vitales reclaman la transformación de la India en un país productor, y que para ello es preciso ante todo proporcionarle medios de riego y vías de comunicación interior. Los industriales se proponen cubrir la India con una red de ferrocarriles. Y lo harán; con lo que se obtendrán resultados inapreciables. (...) Todo cuanto se vea obligada a hacer en la India la burguesía inglesa no emancipará a las masas populares ni mejorará sustancialmente su condición social, pues tanto lo uno como lo otro no sólo depende del desarrollo de las fuerzas productivas, sino de su apropiación por el pueblo. Pero lo que sí no dejará de hacer la burguesía es sentar las premisas materiales necesarias para la realización de ambas empresas. ¿Acaso la burguesía ha hecho nunca algo más? ¿Cuándo ha realizado algún progreso sin arrastrar a individuos aislados y a pueblos enteros por la sangre y el lodo, la miseria y la degradación Los hindúes no podrán recoger los frutos de los nuevos elementos de la sociedad, que ha sembrado entre ellos la burguesía británica, mientras en la misma Gran Bretaña las actuales clases gobernantes no sean desalojadas por el proletariado industrial, o mientras los propios hindúes no sean lo bastante fuertes para acabar de una vez y para siempre con el yugo británico. En todo caso, podemos estar seguros de ver en un futuro más o menos lejano la regeneración de este interesante y gran país». (Karl Marx; Futuros resultados de la dominación británica en la India, 1853)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

«Es difícil decir cómo se desarrollará este proceso. La India quizás haga una revolución, es incluso probable, y, como el proletariado que se emancipa no puede mantener guerras coloniales, habrá que resignarse a ello; eso no sucederá, evidentemente sin destrucciones, pero son inherentes a toda revolución. Lo mismo puede ocurrir en otros sitios, en Argelia y Egipto, por ejemplo, lo que sería, por cierto, para nosotros, lo mejor. Tendremos bastante que hacer en nuestro país. Una cosa es segura; el proletariado victorioso no puede imponer la felicidad a ningún pueblo extranjero sin comprometer su propia victoria. Bien entendido, esto no excluye, en absoluto, las guerras defensivas de diverso género». (Friedrich Engels; Carta a Karl Kautsky, 12 de septiembre de 1882)

jueves, 22 de octubre de 2020

El trasnochado programa político de RC; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

«Reconstrucción Comunista (RC) se caracterizaba por criticar las ilusiones del republicanismo pequeño burgués de partidos como el PCE (m-l) o, en su día, de Podemos, pero hoy ha caído en eso que juró combatir, no pudiendo cumplir ni dicha promesa, como ocurre con tantas otras de las que hace.

Su nuevo programa es un intento de amoldarse al republicanismo 

En torno a 2017 desde RC se intentó montar un nuevo frente fantasma, el Frente Republicano (FR). Esta vez la intención era ver si así rascaban algún «republicano de izquierda» nostálgico, o a ver si podían convencer a algún otro de las filas de otras organizaciones revisionistas, aquellas cuya carta de presentación es este republicanismo pequeño burgués del que ahora hablaremos. 

Entre sus 6 propuestas ambiguas, destacamos cuatro de ellas por lo ridículas que suenan en el contexto:

«Establecimiento de una república federal, popular y encaminada al socialismo. (…) Se realizará una reforma agraria, expropiando a los terratenientes. Actualmente debido a los chantajes, integrados habitualmente en subvenciones de la Unión Europea, obligan a dejar campos sin cultivar mientras los campesinos no tienen ni para comer. La reforma será una de las prioridades de la nueva república, fomentando a su vez la creación de cooperativas estatales agrarias. Se acabará con los restos del imperialismo español, se solucionará la cuestión de Canarias, Ceuta y Melilla. A su vez se dejará de intentar establecer relaciones de dependencia con ningún país. Se tomará como prioridad la búsqueda de una solución para la cuestión del Sáhara. Se decretará una amnistía política para todos los presos políticos. Se abolirán todas las leyes que van en contra del progreso y la transformación de la sociedad. Se depurará la policía y el ejército, constituyendo así un nuevo ejército del pueblo y al servicio de este». (Frente Republicano; Programa, 2017)

Para un país como este, el recetar una «república popular y federativa» «encaminada al socialismo» que vaya usted a saber qué es, se puede tipificar como poco de una desviación pequeño burguesa, ya que no corresponde a las etapas de desarrollo de la España capitalista en su etapa imperialista. También el hablar en España en pleno siglo XXI de limitar la reforma agraria a que simplemente acabe con el latifundismo es un buen programa progresista para un partido liberal capitalista del siglo XIX, pero no es lo que se espera de un frente liderado por teóricos comunistas, el cual debe agrupar a los republicanos progresistas y atraerse a los medianos y pequeños campesinos, porque les deja vendidos ante las deudas y la depredación de los monopolios capitalistas. Que se hable de «buscar una solución para los restos del imperialismo», es una enunciación cuanto menos ambigua, ¿a través de qué medios? ¿Se regalará esos territorios a otros Estados, serán independientes automáticamente, se convocará un referéndum en el que los comunistas apoyarán que esos territorios se mantengan dentro? No sabemos cuál es la postura de este esperpéntico «FR», que viene a ser el frente tapadera número mil que monta RC. Por último, la propuesta de «derogar las leyes que van en contra del progreso» es otro vago intento de ir de progresistas sin concretar qué se define como «progresista», algo que un pretendido partido comunista debe enunciar para sacar de la confusión y no esperar que todo el mundo sepa a qué se refieren, aunque bueno, en este caso, ni sus militantes lo saben, ya que es un partido que cambia según sopla el viento. Aquello de decretar amnistía política para todos los presos políticos es la misma cantinela demagógica de siempre. ¿Se consideran «presos políticos» a los que han atentado indiscriminadamente contra los trabajadores? O mejor dicho, ¿un gobierno comunista liberaría a estas personas que son un peligro social? Según lo que expone RC suponemos es un sí rotundo, pues esa ha sido siempre su postura en diferentes publicaciones a favor de las bandas terroristas y sus figuras, algo que ha utilizado para intentar ganarse al público más anarcoide. Lo de depurar la policía y el ejército es una medida cuanto menos insuficiente como se ha visto históricamente en todos los procesos reformistas, algo que deja intacta la estructura del ejército burgués, para pertrechar golpes de Estado y encañonar a los trabajadores cuando la burguesía lo necesita, por tanto, proclamar esto como supuesta panacea que abre el camino al socialismo, son ilusiones socialdemócratas, sobre todo, de cara a una organización que no tiene claro sus referentes políticos, que hoy se llama maoísta, mañana «crítica» del mismo sin despegarse de sus teorías y amistades, pasado mañana se declara amante del «socialismo kurdo», etc. 

martes, 20 de octubre de 2020

Cómo trabajó la FAI por la derrota del pueblo; Jesús Rozado, 1940

«El famoso provocador y aventurero anarquista, exconsejero de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) en el gobierno de la generalidad, Diego Abad de Santillán, ha escrito recientemente un libro. Se titula «Por qué perdimos la guerra» de 1940. Pero después de leerlo y penetrar bien en el fondo de su contenido, el título no sólo aparece incompleto, sino, además, incorrecto. Para ser consecuente con todo lo que en él se dice, la denominación más acertada sería la misma que encabeza este artículo: «Cómo trabajó la FAI por la derrota del pueblo»

Nuestra posición teórica y práctica sobre el anarquismo en general y los anarquistas españoles en particular, es de sobra clara y conocida. Hemos considerado siempre al anarquismo como una corriente contrarrevolucionaria en el movimiento obrero, y a los anarquistas de la FAI como una banda de aventureros, provocadores y gentes sin principios. 

Amparándose en la demagogia de sus teorías reaccionarias, sus filas «selectas» eran cubiertas, en gran parte, por elementos degenerados, delincuentes comunes y atracadores de tipo profesional, quienes bajo la protección de una fraseología ultrarrevolucionaria irritante, aprovechándose de la entonces débil formación política de las masas y ocultos tras la mampara de un movimiento obrero sindical –la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) iban a encubrir allí sus delitos vulgares, realizando al servicio de la burguesía y los terratenientes, los hechos más perniciosos en contra de los sagrados intereses del proletariado y de las masas populares. 

viernes, 16 de octubre de 2020

¿Cómo pasará a la historia Raúl Marco? ¿Como un revolucionario consecuente o como un renegado?

«Un oportunista, es un oportunista, esté vivo, muerto o en coma, y así hay que decirlo.

A estos sujetos no hay que ensalzarlos, ni en vida ni en su muerte. Hay que señalar sus defectos, si queremos avanzar del atolladero actual donde el revisionismo hegemoniza todo. 

En cuanto a la demagogia de que «hay que estar con la familia y su dolor», insistimos, no era nuestro «camarada», y quien tiene que guardarle luto y beatificarlo como un mártir del movimiento ecléctico son otros. Esta excusa nos recuerda a cuando falleció Castro en 2016 y repasamos las amistades de este dinosaurio revisionista con la reacción –Franco, Jruschov, Fraga, Videla, entre otros–, pero algunos todavía pedían «comprensión» en «un día señalado». ¿Se imaginan a los revolucionarios pidiendo «respeto» ante el fallecimiento de Jruschov en 1971 o Alia en 2011? Ridículo. Palabrería sentimentalista.

Marx dijo: «La ignorancia nunca ha ayudado a nadie». Esto todavía retumba». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre la muerte del infame Martin Licata, 2018)

«En materia de militancia revolucionaria, no ignoramos que el principio de la unidad a todo precio, es uno de los argumentos que por lo general utilizan de manera deshonesta y cínica los revisionistas españoles para así retener bajo su influencia a no pocos honrados militantes que en el fondo están en desacuerdo con ellos. Ocurre además que esos mismos militantes honrados y algunas personas progresistas de tendencias marxistas, no pueden comprender como dirigentes que han tenido en el pasado una justa y revolucionaria actuación, hayan podido degenerar en revisionistas contrarrevolucionarios. Pero esto no tiene nada de extraño si examinamos el problema de manera científica dejando de lado todo subjetivismo y sentimentalismo acerca de las personas y su pasado, por muy prestigioso que sea». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Revolución Española, Nº1, 1966)

Muchos de los exmilitantes argumentan que los errores que pudiera cometer el viejo PCE (m-l) tienen que ser explicados por la fuerte presión que se ejerció sobre él. ¿Influyó la represión o la presión ideológica en el debilitamiento del partido? Cierto. ¿Puede un partido ampararse en esa excusa? No. Tenemos los ejemplos de represión que sufrió el partido, como vimos en el primer capítulo del presente documento. Claro que la represión influye, pero jamás es decisiva, al revés, debe ser un combustible para defender los principios con más ahínco. ¿Pero acaso estas experiencias les hicieron más consecuentes? Muchos líderes del PCE (m-l) acabaron viviendo de las rentas de un pasado honorable de lucha contra el franquismo y el carrillismo, como Raúl Marco, incluso del halo de haber sido blanco de la represión franquista en sus carnes, como Manuel Blanco Chivite o Pablo Mayoral. Pese a esto, todos ellos traicionaron los principios del partido, aun conociendo sobradamente los axiomas de la doctrina y pese a que fueron testigos de época sobre cómo habían acabado los oportunistas que tomaban tal camino, como Kautsky o el propio Carrillo. No hay excusas posibles.

La lucha entre Raúl Marco y Manuel Chivite a finales de los 80 [*], no fue una lucha entre un grupo de revolucionarios y otro de revisionistas, sino entre dos figuras igualmente oportunistas que usaron a sus fieles para imponer su propia línea revisionista, arrastrando a otra gran parte de la militancia a tomar partido a falta de una propuesta mejor. 

Las andanzas políticas posteriores de Raúl Marco, refundando en 2006 un PCE (m-l) artificial y desprovisto de todo espíritu revolucionario [**] y «sin apriorismos» ideológicos, como él decía, es otra prueba más de que no estamos ante traiciones accidentales.

En el caso de Marco, recuerda a lo que una vez jocosamente dijo Pléjanov de Bernstein, es totalmente inexplicable que alguien tan zafio llegase tan arriba, y dice algo muy malo del partido:

«Lo mismo podría decirse del libro del señor Bernstein: todo en él es disparate y sonido de palabras huecas, pero precisamente es esta variedad la que induce a melancólicas reflexiones en el atento lector. En todo lo referente a cuestiones teóricas, el señor Bernstein se muestra el más débil entre los débiles. ¿De qué manera ha podido ocupar en el curso de muchos años uno de los puestos teóricos más conspicuos dentro del partido? Habría que meditar sobre ello. Y no es fácil encontrar una respuesta que nos deje tranquilos». (Gueorgui Plejánov; El papel del individuo en la historia, 1898)

El chovinismo del maoísmo en cuanto a la cuestión de Mongolia; Moni Guha, 1981


«Sobre la situación de la República Popular de Mongolia: La República Popular de Mongolia nació en el año 1921. Es un país sin salida al mar que cuenta con un área de 600.000 millas cuadradas con apenas un millón de habitantes, y que se sitúa entre China y la Unión Soviética. Hasta el año 1911, antes de la caída del gobierno dinástico Manchú, se encontraba bajo el control del gobierno feudal y central Manchú de China. En 1911, tras la caída del gobierno dinástico Machú, no había prácticamente ningún tipo de administración centralizada en China y, como consecuencia, al igual que en China, los «señores de la guerra» locales de Mongolia pasaron a ser independientes y a estar dirigidos por diferentes jefes locales. Durante la guerra civil y la guerra contra el ejército blanco ruso en la Rusia asiática, el pueblo mongol, con la ayuda y el apoyo del ejército rojo, logró establecer su propia república en 1921, la cual recibió el nombre de República Popular de Mongolia (RPM). El ejército de la RPM, junto con el ejército rojo soviético, consiguió liberar Manchuria y el noreste de China derrotando al ejército japonés de ocupación en 1945. En 1945, después de la derrota y de la rendición de las tropas japonesas de ocupación y de invasión, Chiang Kai-Shek, en connivencia con el imperialismo estadounidense, se negó a reconocer la RPM como un Estado independiente y soberano, y exigió la inclusión de Mongolia en la República China argumentando que siempre estuvo bajo control chino. A propuesta de Stalin, la conferencia de cuatro potencias acordó determinar la situación de Mongolia a través de un plebiscito del pueblo mongol. El plebiscito se celebró en 1945 y la abrumadora mayoría –más del 97% votó en contra de la inclusión y a favor de la independencia y del estatuto de soberanía de Mongolia. Desde entonces, todos los Estados del mundo han tenido que reconocer a Mongolia como un país independiente y soberano, y a la MPR como un Estado soberano. Chiang Kai-Shek también se vio obligado a reconocer a la MPR como un Estado independiente y soberano formal y oficialmente, pero no llegó a establecer ningún tipo de relación diplomática con la MPR y estuvo tramando un plan perverso para engullirla.

miércoles, 14 de octubre de 2020

La explotación laboral y económica de militantes del partido en sectas como RC y UCE; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«Muchos de los líderes de estas organizaciones, pese a no realizar labores de transcendencia ni de relación con la lucha de clases –inclusive siendo conocidos por dedicar la mayor parte del tiempo a idioteces–, se autoconsideran «revolucionarios profesionales», pero lo cierto es que «viven a cuerpo de rey» gracias a sus cándidos militantes de base. Tampoco son ejemplo por su respeto a la seguridad de la estructura del partido, dado que sus errores han causado más de un disgusto. Para sostener esta estafa se barniza el parasitismo de los líderes máximos con la creación de un relato ficticio que ensalza sus méritos, algo de lo que se encargan sus amigos de camarilla, que no por casualidad son los que se benefician, justo detrás del líder, de la pirámide jerárquica de este ladrocinio enmascarado como «partido».

Por el tipo de actividades que desarrollan y la seriedad que ponen en su activismo podemos decir abiertamente que los líderes revisionistas no solo jamás podrán aspirar a dirigir el movimiento proletario, sino que no pueden siquiera controlar su chiringuito sin problema; es por ello que sufren de abandonos constantes y denuncias sobre lo supone realmente militar para ellos. 

En su mayoría, estas organizaciones responden a los designios personales y caprichos de sus dirigentes. Por eso nos acostumbran a dar volantazos ideológicos si su bolsillo y prestigio creen que serán recompensados.

Todos ellos son fenómenos comunes en el concepto caricaturesco de militancia de estos grupos». (Equipo de Bitácora (M-L); Fundamentos y propósitos, 2020)

Aprovechándose de la recaudación de los fondos de Reconstrucción Comunista (RC) y de la Plataforma de los detenidos del 27-E, su líder Roberto Vaquero financió su propio negocio, en el cual, siempre según los comentarios de los exdirigentes de la cúpula, forzaría a trabajar sistemáticamente a sus subordinados de RC:

«Felipe: Sabemos que mucha gente puso dinero personal en el negocio de Roberto –dinero que nunca se le devolvió, y no son cantidades de propina precisamente–, negocio en el cual usaba a gente del partido para acondicionarle el local donde tiene dicho negocio –trabajo totalmente gratuito mientras decía frases delante de los que trabajaban en el local, literalmente, como «a ver si esto empieza a dar pasta y nos vamos a vivir juntos» –a su pareja de entonces–, en palabras del que era nuestro informante, David–. Este mismo topo nos dijo que el dinero solidario que llegaba a la cuenta de la plataforma, que era la que usaban en redes sociales y en todas partes para pedir dinero «debido a los altos costes judiciales de los detenidos e imputados del 27-E», se desviaba directamente al negocio personal de Roberto. Hace falta aclarar que dicho negocio no era más que la necesidad individual de Roberto de dar trabajo a camaradas para él poder dedicar todo su tiempo al partido. Eso decía, pero realmente era solo su propia salvaguarda. Con discursos dramáticos sobre su pobre vida entregada al marxismo-leninismo, logró convencer a varios camaradas para que financiaran su proyecto de vida, su proyecto laboral, el que necesitaba para vivir porque es un fracasado en lo académico y su vida laboral brilla por su ausencia, sobrepasados ya sus treinta años. Con esto y los conocimientos técnicos de la que se suponía su «socia» logra poner en marcha su negocio en Leganés. Este puede verse en páginas de internet: Exótica Madrid es el nombre y, en resumidas cuentas, consiste en la venta de animales exóticos –el negocio del año según nuestro brillante Secretario General–. Queremos puntualizar, antes de que vuelvan a acusarnos al más puro estilo del PCE (r) otra vez más o de que lloriqueen porque supuestamente se les pone en peligro frente a los yihadistas, como tantas veces han afirmado ridículamente, que simplemente con buscar el nombre de Roberto en internet, sale su negocio en el buscador de Google, de modo que entendemos que no somos chivatos de nada, no hemos dado ningún dato que Roberto y cía. no hayan mostrado. En los últimos tiempos hemos sabido, gracias a varios informantes de dentro y fuera de RC, que tiene a gente trabajando de manera totalmente gratuita y él ni siquiera pasa por el local del negocio». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 2017)

En su situación, el ruin Secretario General Roberto Vaquero le ofreció su casa –en realidad de su pareja del momento– a cambio de trabajar «abnegadamente» de forma gratuita en su tienda de animales exóticos en Leganés, que Roberto, como buen pequeño burgués, regentaba, tal y como puede verse en un documento público:

«A los efectos del artículo 45 de la Ley 2/2002, de 19 de junio, de Evaluación Ambiental de la Comunidad de Madrid (BOLETÍN OFICIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID número 154, de 1 de julio de 2002), se hace público que se ha solicitado el procedimiento de evaluación ambiental de las actividades que a continuación se indican: Expediente: 000031/2016-223EAAE. De: Roberto Vaquero Arribas. Para instalar y ejercer la actividad de: comercio minorista animal. En: calle Pizarro, número 27, bajo A, Descubridores, 28911, Leganés (Madrid). Durante el plazo de veinte días, quien se considere afectado de algún modo por la actividad, puede formular las alegaciones que estime oportunas, como trámite de información pública del expediente. Leganés, a 14 de noviembre de 2016.—El director general de Urbanismo e Industrias, Fernando Rodríguez Pérez. (02/40.353/16)». (Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid; Administración Local, Ayuntamientos de Leganés, Licencias, 9 de diciembre de 2016)

martes, 13 de octubre de 2020

El discurso colonialista de Reconstrucción Comunista en el «Día de la Raza»; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«Como ya explicamos en su día, el nacionalismo español, por sus características propias, tuvo que rechazar las tesis puramente raciales. En cambio, propuso una teoría más sutil –aunque igualmente idealista y estúpida– para justificar sus andanzas:

«Para que nuestro lector compruebe la catadura del veneno nacionalista, veamos la otra cara de la moneda. Comparemos ahora el nacionalismo catalán con otro nacionalismo cavernario, el español, más concretamente el del movimiento fascista de los años 30 y 40.

«Al hablar nosotros de raza, nos referimos a la raza hispana, al genotipo ibérico, que en el momento cronológico presente ha experimentado las más variadas mezclas a causa del contacto y relación con otros pueblos. Desde nuestro punto de vista racista, nos interesan más los valores espirituales de la raza, que nos permitieron civilizar tierras inmensas e influir intelectualmente sobre el mundo. De aquí que nuestro concepto de la raza se confunda casi con el de la «hispanidad». (...) No podemos los españoles hablar de pureza del genotipo racial, menos quizás que otros pueblos, pues las repetidas invasiones que ha experimentado la península han dejado sedimento de variadísimos genotipos. (...) La política racial tiene que actuar en nuestra nación sobre un pueblo de acarreo, aplebeyado cada vez más en las características de su personalidad psicológica, por haber sufrido la nefasta influencia de un círculo filosófico de sectarios, de los krausistas, que se han empeñado en borrar todo rastro de las gloriosas tradiciones españolas. (...) Signos distintivos de los bandos en lucha serán, aristocracia en el pensamiento y sentimiento de los caballeros de la Hispanidad; plebeyez moral en los peones del marxismo. (...) Agradezcamos al filósofo Nietzsche la resurrección de las ideas espartanas acerca del exterminio de los inferiores orgánicos y psíquicos, de los que llama «parásitos de la sociedad». La civilización moderna no admite tan crueles postulados en el orden material, pero en el moral no se arredra en llevar a la práctica medidas incruentas que coloquen a los tarados biológicos en condiciones que imposibiliten su reproducción y transmisión a la progenie de las taras que los afectan». (Antonio Vallejo-Nájera; Eugenesia de la Hispanidad y regeneración de la raza, 1937)

Aquí hay un racismo más espiritual que biológico, el cual tampoco deja de estar conectado con la supremacía aristocrática y con el fin a ultranza de suprimir la lucha de clases.

jueves, 8 de octubre de 2020

El desarrollo de la lucha de clases en el Estado moderno según Bebel


«El desarrollo de la sociedad ha tomado un ritmo extraordinariamente rápido durante los últimos decenios en todos los países civilizados, ritmo que acelera aún más todo progreso en cualquier ámbito de la actividad humana. Por eso, nuestras relaciones sociales se hallan en un estado de inquietud, fermentación y disolución jamás conocido antes.

Las clases dominantes ya no sienten ningún suelo firme bajo los pies, y las instituciones van perdiendo cada vez más solidez para oponerse al asaltado que se les hace de todas partes. Un sentimiento de malestar, de inseguridad y de descontento se ha apoderado de todos los círculos, tanto de los más altos como de los más bajos. Los esfuerzos convulsivos que hacen las clases dominantes para poner fin con chapuzas y remiendos a este estado insoportable para ellos, resultan vanos por insuficientes. La creciente inseguridad nacida de ellos aumenta su intranquilidad y malestar. Apenas han colocado una viga en la casa ruinosa en forma de cualquier ley, descubren que necesitan poner otra en otros diez puntos más. Además, continuamente están luchando entre sí y con graves diferencias de opinión. Lo que a un partido le parece necesario para tranquilizar y conciliar a las masas cada vez más descontentas, le parece a otro demasiado, considerándolo debilidad y condescendencia irresponsables, que no hacen sino despertar el deseo de concesiones mayores. Así se deduce palpablemente de los infinitos debates de todos los parlamentos, mediante los que se crean leyes e instituciones siempre nuevas sin que se consiga la tranquilidad y la satisfacción. Dentro de las propias clases dominantes existen contradicciones, en parte insalvables, que agudizan aún más las luchas sociales.

Los gobiernos –y, por cierto no sólo en Alemania– oscilan como caña al viento; tienen que apoyarse, pues sin apoyo no pueden existir, y de este modo se inclinan una vez de este lado y otra del otro. Casi en ningún Estado avanzado de Europa posee el Gobierno una mayoría parlamentaria duradera con la que pueda contar con seguridad. Las contradicciones sociales arruinan y disuelven las mayorías, y el curso siempre variable, especialmente en Alemania, mina el último resto de confianza en sí mismas que les queda a las clases dominantes. Hoy un partido es el yunque, otro el martillo, y mañana al revés. Uno arranca lo que otro construyó laboriosamente. La confusión es cada vez mayor, el descontento cada vez más persistente, las fricciones se acumulan y aumentan y arruinan en meses más fuerzas que antes en otros tantos años. Además, aumentan las demandas materiales en forma de distintos tributos e impuestos y deudas públicas crecen desmesuradamente.

lunes, 5 de octubre de 2020

Desviaciones en el pensamiento y comprensión de las relaciones sexuales; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

Roberto Vaquero / Sartre

«Como han denunciado exmilitantes de Reconstrucción Comunista (RC), uno de los rasgos característicos de esta secta es el hecho que está dirigida por un misógino, a juzgar por las declaraciones. Al parecer, el «señor» Roberto Vaquero pierde la cabeza fácilmente detrás de cualquier falda. Sus aventuras son tan conocidas que hasta los medios de comunicación de la burguesía se hicieron eco de su problema. Dicen sutilmente:

«El problema del líder –un tipo de enorme éxito entre las mujeres del mundo antifascista madrileño– fue su exceso de ego». (La Razón; Roberto, el líder en Madrid del brazo armado del PKK, 31 de enero de 2016)

Efectivamente, en lo que más acertados están los autores del artículo es en calificar a este sujeto como un promiscuo con un ego desmesurado, cuyas fechorías se han hecho públicas por boca de sus víctimas: exmilitantes, exfamiliares y examigos.

Javier, exmilitante de Reconstrucción Comunista (RC), también examigo de Roberto Vaquero y persona que tuvo la desafortunada experiencia de convivir con él, denunció su promiscuidad y cómo ésta afectaba las relaciones internas de la organización. Que los lectores lean atentos, pues esta carta de denuncia no tiene desperdicio:

«No es algo desconocido para prácticamente ningún militante del partido ni de la juventud –ni de gran parte de los militantes de las organizaciones políticas y sociales de Madrid– la intensa actividad sexual de la que hace gala el camarada R[oberto]. Éste hecho, que no tendría por qué engendrar un problema en sí mismo, se traduce en primera instancia en una problemática interna.

viernes, 2 de octubre de 2020

Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

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«Nosotros cuando hemos comentado que RC no puede tener cabida dentro del antifascismo y debe ser rechazado –como ya ha sido vetado en varios lugares como universidades o agrupaciones antifascistas–, no es porque tenga unas concepciones erradas de cómo combatir al fascismo, ni porque sean unos revisionistas más del montón –ya que esto lo pueden reproducir varias corrientes y grupos–, sino porque han sido denunciado sistemáticamente desde asociaciones vecinales, feministas, organizaciones antifascistas, grupos revisionistas o exmilitantes por haber vertido calumnias y haber acosado hasta el punto de cometer agresiones. Esto no ha sido un episodio anecdótico, un error de algún jefe local, o algún malentendido, sino una constante desde su fundación y breve historia. Por tanto, consideramos que un grupo que pretende conquistar la confianza de los trabajadores a base de la intimidación y el terrorismo hacia otros colectivos o individuos, donde la violencia es su principal carta de presentación como «método de persuasión», no puede ser más que tachado de fascista, se presente bajo las siglas o símbolos que sean». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 2020)


Preámbulo

Desde 2016 hemos denunciado ideológicamente a la organización Reconstrucción Comunista (RC) por sus múltiples desviaciones, todo con el objetivo de evidenciar ante su militancia y el público en general el carácter antimarxista y oportunista de su cúpula y por ende la agrupación en su conjunto. 

En los últimos años, la dialéctica de los acontecimientos nos ha dejado ver diferentes fenómenos muy interesantes; teniendo que hacer especial hincapié en dos de ellos:

1) La organización cambia de parecer sobre temas ideológicos de importancia con una periodicidad alarmante, a la par que claman al cielo que los «principios vencen». Si sumamos esto a su cíclica pérdida de militantes que dejan tras de sí una serie de testimonios sobre el funcionamiento interno de la organización, podemos llegar a concluir que el número de personas serias a las que son capaces de embaucar no deja de disminuir. Esto es, pues, un excelente indicador de que RC está perdiendo el poco apoyo que alguna vez pudo tener entre los revolucionarios más avanzados. Por ende, la única conclusión lógica que se puede extraer de lo anterior es que a RC solo le queda aspirar a reponer sus pérdidas a partir de «levas masivas» formadas por los elementos más incautos, oportunistas o volubles, ya que sus actitudes no pillan de sorpresa a nadie un poco instruido.

2) Cada vez más militantes y exmilitantes se atreven a alzar la voz contra el líder de esta organización, Roberto Vaquero –alias Juan Mesana–, como se puede corroborar gracias a los testimonios que han salido a la luz. Del mismo modo, más asociaciones antifascistas de todo tipo repudian las actitudes de RC, lo que está haciendo que su presencia en ciertos espacios sea insostenible, pues la mayoría de grupos y organizaciones de izquierda consideran que RC es una organización más cercana a los fascistas de Hogar Social que a los verdaderos comunistas.

La publicación de varias cartas de exmilitantes de RC que habían sido ocultadas a la militancia y al público general desatarán una ola de polémica que clarificará la verdad sobre la historia de RC, a la que asistiremos gustosos como espectadores de lujo. Además, el «Equipo de Bitácora (M-L)» ha podido entrevistar personalmente a varios exmiembros de la organización, cuyas aportaciones, junto a la de las cartas ya citadas, no solo confirman lo dicho en nuestros documentos previos sobre RC, sino que suponen una gran ampliación de la información que podemos aportar. 

Huelga decir que el «Equipo de Bitácora (M-L)» no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus entrevistados ni por las cartas en cuestión, sino únicamente por sus propias palabras, que siempre estarán basadas en una crítica ideológica y nunca personal. A nosotros nos es indiferente la persona de Roberto Vaquero, pero no tendremos piedad con el aspirante a político demagogo, ni con el charlatán que pretende vivir a costa de los demás en nombre del comunismo.