viernes, 31 de mayo de 2019

El dogmatismo metafísico no concibe la posibilidad de que la burguesía transite del fascismo a la democracia burguesa; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«Es claro que en el Partido Comunista de España (marxista-leninista) hubo un error de análisis en los años finales del franquismo en cuanto a la evolución política de entonces:

«Nosotros partimos del principio de que una dictadura no puede transformarse desde dentro en una democracia burguesa». (Elena Ódena; Entrevista realizada para «Interviú» por el periodista José Dalmau, 17 de febrero de 1977)

Era un dogmatismo basado en análisis metafísicos que negaban la posibilidad de que la burguesía se reciclase del fascismo a la democracia burguesa. ¿Pero de qué contexto sacaron dichas conclusiones?

miércoles, 29 de mayo de 2019

El problema de las colaboraciones de un escritor en la prensa obrera


«¿Por qué se ha hecho imposible aceptar a A. Bogdánov como colaborador de los periódicos y revistas obreros que sostienen un punto de vista marxista consecuente? Porque Bogdánov no es un marxista. (...) Ya en mayo de 1909 una reunión de bolcheviques con plenos poderes, después de larga y detenida discusión, declaró que no se hacía responsable de las expresiones político-literarias de Bogdánov. Si los autores de la carta concediesen menos valor a los chismes y escándalos pequeño burgueses y prestasen más atención a la lucha ideológicaentre los marxistas, sabrían que Bogdánov ha creado en sus libros un sistema filosófico-social determinado, y que contra ese sistema por ser no marxista y antimarxista– se han manifestado todos los marxistas, sin distinción de grupos. Todos los que se interesan por la historia del marxismo y del movimiento obrero en Rusia saben y quien no lo sabe debe estudiarlo, debe leer y enterarse– que el problema de las colaboraciones de Bogdánov en un periódico obrero está ligado a un problema de principio mucho más importante, o sea al de la relación entre la filosofía de Marx y las teorías de Bogdánov. El problema de las colaboraciones de un escritor en la prensa obrera debe enfocarse desde el ángulo político, es decir, no desde el punto de vista del estilo, el ingenio o el talento como propagandista del escritor, sino desde el punto de vista de su orientación general, de qué aporta con sus teorías a las masas obreras. Los marxistas están convencidos de que el conjunto de la labor literaria de Bogdánov tiende a inculcar en la conciencia del proletariado las concepciones idéalistas, ligeramente retocadas, de los filósofos burgueses. (...) Así están las cosas en cuanto a Bogdánov. Los marxistas han analizado sus intentos de «modificar» y «corregir» el marxismo, y los han considerado ajenos al espíritu del movimiento obrero contemporáneo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Sobre A. Bógdánov 15 de febrero de 1914)

domingo, 26 de mayo de 2019

El partido comunista y el parlamentarismo; Internacional Comunista, 1920


«La nueva época y el nuevo parlamentarismo

La actitud de los partidos socialistas con respecto al parlamentarismo consistía en un comienzo, en la época de la I Internacional, en utilizar los parlamentos burgueses para la agitación. Se consideraba la participación en la acción parlamentaria desde el punto de vista del desarrollo de la conciencia de clase, es decir del despertar de la hostilidad de las clases proletarias contra las clases dirigentes. Esta actitud se modificó no por la influencia de una teoría sino por la del progreso político. A consecuencia del incesante aumento de las fuerzas productivas y de la ampliación del dominio de la explotación capitalista, el capitalismo, y con él los estados parlamentarios, adquirieron una mayor estabilidad.

De allí la adaptación de la táctica parlamentaria de los partidos socialistas a la acción legislativa «orgánica» de los parlamentos burgueses y la importancia, siempre creciente, de la lucha por la introducción de reformas dentro de los marcos del capitalismo, el predominio del programa mínimo de los partidos socialistas, la transformación del programa máximo en una plataforma destinada a las discusiones sobre un lejano «objetivo final». Sobre esta base se desarrolló el arribismo parlamentario, la corrupción, la traición abierta o solapada de los intereses primordiales de la clase obrera.

La actitud de la III Internacional con respecto al parlamentarismo no está determinada por una nueva doctrina sino por la modificación del papel del propio parlamentarismo. En la época precedente, el parlamento, instrumento del capitalismo en vías de desarrollo, trabajó en un cierto sentido, por el progreso histórico. Bajo las condiciones actuales, caracterizadas por el desencadenamiento del imperialismo, el parlamento se ha convertido en un instrumento de la mentira, del fraude, de la violencia, de la destrucción, de los actos de bandolerismo. Obras del imperialismo, las reformas parlamentarias, desprovistas de espíritu de continuidad y de estabilidad y concebidas sin un plan de conjunto, han perdido toda importancia práctica para las masas trabajadoras.

El parlamentarismo, así como toda la sociedad burguesa, ha perdido su estabilidad. La transición del período orgánico al período crítico crea una nueva base para la táctica del proletariado en el dominio parlamentario. Así es como el partido obrero ruso el partido bolchevique determinó ya las bases del parlamentarismo revolucionario en una época anterior, al perder Rusia desde 1905 su equilibrio político y social y entrar desde ese momento en un período de tormentas y cambios violentos.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Las elecciones, la amenaza del fascismo, y las posturas de los revisionistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


Reeditado el 2 de mayo de 2021

«En lo que va de año hemos asistido a toda una serie de opiniones que subrayan la aparición de un discurso antiguo caracterizado por la inquina xenófoba, el chovinismo nacional y el talante antidemocrático, es decir, el ascenso de discursos con tonos que recuerdan en demasía al fascismo. En lo concreto estamos refiriéndonos a la entrada del partido Vox en el panorama político, teniendo como cenit su entrada en el gobierno de Andalucía y  en el «Congreso de los Diputados». Vox parece haber recogido el sentir de grupos antes dispersos y de baja incidencia, como Hoga Social Madrid, escisiones del PP y otras agrupaciones, conocidas en los medios de comunicación durante estos últimos años por su nostalfia hacia los regímenes fascistas. El siguiente documento tendrá como fin analizar qué es Vox, más allá de defensores o detractores.

En el mismo sentido, también hemos de abordar el popularizado temor y creencia que auguraba que dicha formación, Vox, quedaría por delante de partidos tradicionales en las elecciones del 28 de abril de 2019, cosa que finalmente no ha sucedido.

Por último, tendremos que volver a cuestiones ya comentadas aunque sea de pasada: nos referimos al carácter del fascismo o los errores históricos que han cometido los movimientos antifascistas, cuestiones que han sido expuestas en demasía en este medio. De todos modos, siempre que sea preciso, dejaremos los enlaces para que el lector que lo desee pueda profundizar.

Sin más dilación, comencemos.

I
Un análisis de los resultados electorales del 28 de abril de 2019

Para ponernos en situación, debemos de atender al hecho que las elecciones del 28 de abril de 2019 fueron convocadas a causa de la incapacidad del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Pedro Sánchez para sacar adelante los presupuestos del año próximo; algo bastante predecible si consideramos que se encontraba gobernando en minoría, y que le arrebató el gobierno al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy mediante una «vía no electoral» pero totalmente constitucional que exigió la colaboración de varios grupos políticos con diferencias programáticas pronunciadas. Esto arrojaba una evidencia clara, la unidad de esas fuerzas políticas contrapuestas solo fue circunstancial y a propósito de la aplicación de la «Moción de Censura» a Rajoy, una vez alcanzado no había nada que pudiera mantenerlas en un propósito común.

Lo primero que hay que observar en las recientes elecciones es la participación: 75,75%, un 9,3% mayor que en las elecciones de 2016. Estas cifras tumban las fantasías de anarquistas y todo tipo de bakuninistas disfrazados de marxistas sobre la llamada «revolucionarización de las masas» y la presunta «pérdida de ilusiones sobre el parlamentarismo» con que adornan su propaganda. Y es que si algo han demostrado estas elecciones es la vitalidad del sistema capitalista y sus representantes, que se sostienen a pesar de los sonados casos de corrupción e incumplimiento de sus promesas electorales. Además se observa la debilidad manifiesta de la clase obrera y sus organizaciones, ya que no hay ninguna organización ya no marxista sino revolucionaria, que haya logrado representación. Esto será analizado más adelante, pero que no debemos perder de vista: el proletariado no tiene idenpendencia y representación política.

A grandes rasgos, los resultados en las elecciones son los siguientes.

El gran triunfo del PSOE

El sorprendente resultado del PSOE con 28,68% y 123 escaños, lo cual supone un amplio ascenso. Esto difícilmente es explicable si tenemos en cuenta que Pedro Sánchez no ha cumplido prácticamente ninguna de sus promesas que esgrimía poco antes de solicitar la «Moción de Censura» contra la Presidencia de Mario Rajoy. Que en estos meses haya logrado ampliar los apoyos pese a incumplir su programa puede explicarse, en gran medida, por el miedo que ha causado la irrupción de Vox en el gobierno andaluz y sus primeras medidas reaccionarias tomadas desde una posición de poder. Ha habido, pues, un efecto rebote por el «ascenso del fascismo» de Vox que ha hecho movilizar al electorado que generalmente se encuentra en el espectro ideológico a la izquierda del PP, C’s y Vox. 

domingo, 12 de mayo de 2019

Los «mencheviques sarnosos», la fracción que desangró al PCE (m-l) en 1981; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«Seguramente la facción que más daño hizo al PCE (m-l) fue la fracción de 1981.

Lorenzo Peña, quien desertó del PCE (m-l) en 1972 –y que en la actualidad es un abierto socialdemócrata–, en su obra donde pretende analizar la deriva del PCE (m-l) y su experiencia personal en él, analizaría la expulsión de la fracción de 1981 –aunque para entonces hacía más de una década que ya no estaba dentro de la organización–. Allí diría sobre los presuntos objetivos de la fracción de 1981 en un tono favorable y condescendiente que no pudo disimular:

«La crisis estalla en el pleno del comité central del sábado 31 de enero de 1981, que continuó todo ese fin de semana. La dirección presenta un informe denunciando una campaña de rumores de los disidentes. En esa reunión vienen expulsados 17 miembros del comité central –de un total de 50–. Se los tilda de «mencheviques sarnosos». Los expulsados forman un «PCEml auténtico», que publica «La Causa» –del cual, creo, sólo salió un número–. Arrastran a la mayoría de las organizaciones de Levante y Aragón y una parte de las de Madrid y Cataluña.

Tres semanas después de esa escisión tiene lugar el fallido golpe de Estado militar, siendo Valencia tomada por los tanques. Ese acontecimiento sin duda influyó también en la evolución de esa embrionaria formación, que se deshace en seguida por disensiones internas. En el mes de julio se producen abandonos en Madrid, con ocasión de la asamblea provincial, creándose la Montaña de La Causa, escisión dentro de la escisión. Al llegar el otoño se va disgregando esa organización, que no cumplirá un año de existencia. Sus protagonistas evolucionan con celeridad para integrarse en seguida en la clase política de la monarquía. Sin duda pensaban que, agotada la vía revolucionaria, había que optar por el posibilismo. Hemos visto más arriba que tal evolución ya estaba, de algún modo, prefigurada en sus posiciones cuando aún militaban en el PCEml». (Lorenzo Peña; Amarga juventud: Un ensayo de egohistoria, 2010)

Desde la historia oficial del PCE (m-l) dice:

«La lucha de clases se agudizó en el seno del partido en aquellos momentos. La presión y las dificultades incidieron fundamentalmente en elementos con marcadas características arribistas e individualistas y en elementos ideológicamente débiles, incapaces de enfrentarse consecuentemente a los problemas. Estos elementos, en parte, cayeron en el pesimismo y en el abandono y en parte en el aventurerismo político y en la búsqueda de salidas fáciles». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IVº Congreso del PCE (m-l), 1984)

El destino de algunos de ellos es de sobra conocido.

Rafael Blasco Castany, alias Víctor Roig, era uno de los jefes más importantes del PCE (m-l), al incorporarse al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) gracias a la influencia de su hermano, es salpicado por casos de corrupción, aunque sale airoso, en 1994 se acerca al Partido Popular (PP) confirmando aún más su bajeza ideológica, y desde 2014 ha sido condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia por corrupción en el Caso de la cooperación.  Tanto Vicente Pérez Plaza, alias Venancio Vega, autor habitual en «Vanguardia Obrera» hasta su abandono del PCE (m-l), también acabaría sus días en el PSOE de Felipe González tras fracasar la experiencia del PCE (m-l) paralelo y disidente de 1981. José Gares Crespo, alias Pablo y Cárcer, fue otro cuadro importante, pues fue un cuadro que procedía del Movimiento Comunista de España (MCE) y había ingresado junto con su fracción disidente en el PCE (m-l) en 1973, teniendo cierta relevancia, ya que se le ve en las fotos de 1978 cuando el partido solicitó formalmente ser legalizado, pero a inicios de los 80 decidiría ingresar probar fortuna con el socialdemocratismo del PSOE. 

Ojo, esto no quiere decir que los que se quedan de por vida en los partidos comunistas son menos revisionistas o menos reaccionarios, de hecho el propio Raúl Marco y su comparsa, pese a quedarse en el PCE (m-l) durante 1981-1991, se destaparía como un elemento igual de dañino que estos cabecillas oportunistas y lograría conseguir lo que estos no consiguieron, destruir al partido legando un PCE (m-l) desnaturalizado al que solo le faltaba el acta de defunción en 1992. Existen muchos elementos que por cuestiones económicas, de apariencia y demás, permanecen toda su vida en el mismo partido revisionista o en ese partido antaño comunista que ellos han hecho degenerar. Algunos tienen una capacidad extraordinaria de fundar un nuevo chiringuito con el que continuar su farsa, precisamente valiéndose del prestigio de unas siglas ya mancilladas y de la inocencia de muchos comunistas tan honrados como necios.

Ni siquiera hace falta ver las cosas «a toro pasado» para darse cuenta de la catadura de este grupo de 1981. Con ver los planteamientos de dicho grupo disidente en sus medios de expresión de 1981-82, nos percataremos rápido de que no eran precisamente los «salvadores de la pureza revolucionaria del partido», sino un grupo oportunista, de tantos que surgen.

sábado, 11 de mayo de 2019

La defensa de la nación pasa a manos del proletariado


«Toda la pandilla de Laváis, Flandins, Petains, Blums y Marquets, inmundicias burguesas en putrefacción, elementos corrompidos hasta la médula no son otra cosa que hermanos gemelos de los españoles Franco, Serrano Suñer, etc. Hace ya mucho tiempo que la burguesía ha dejado de ser representante de los intereses de la nación. La burguesía hoy traiciona los intereses nacionales y la defensa de estos intereses pasa a la clase obrera, que está llamada a liberarse a sí misma y a salvaguardar los intereses de la nación. Tal fue y tal es una de las más importantes enseñanzas que se derivan de la lucha del pueblo español y de los recientes acontecimientos de Francia. Habitualmente, la burguesía y los políticos socialdemócratas tratan de ocultar su política de traición y de capitulación esforzándose por hacer creer al pueblo que de este modo le salvarán de mayores y más duros sufrimientos. El arma venenosa que esgrimen para quebrar la resistencia popular ante el enemigo queda condensada en esta consigna infamante: «Antes la esclavitud que la muerte». Los acontecimientos de España y de Francia demuestran que esto es un engaño miserable. La capitulación nunca ha sido ni es la salvación. La política de la capitulación no solamente hace esclavos a los pueblos, sino que, también, los entrega como carne de cañón a los imperialistas extranjeros y los hunde en una guerra en la que ellos y sus hijos mueren defendiendo intereses ajenos. ¿Es que, acaso, la traición de la burguesía y de los terratenientes españoles puso fin a los padecimientos del pueblo español? No, en absoluto. En el momento en que las hordas bárbaras de Franco se lanzaron a la sublevación militar dieron una idea de lo que sería una España Nacional Sindicalista con esta consigna: «Ni un solo hogar sin pan y sin calor». Y el pueblo español, después de 16 meses de la «victoria» de Franco sufre más miseria y más hambre que nunca». (José Díaz; La burguesía no representa a la nación, 1940)

jueves, 2 de mayo de 2019

Replanteamientos, remodelaciones y choques internos de 1978-79; Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«Durante 1978 en el PCE (m-l) se dieron diversos choques internos sobre la necesidad o no de ajustar el partido a las nuevas circunstancias del postfranquismo, así mismo la cuestión del maoísmo y su crítica tuvo, aunque en menor medida, un efecto interno.

El partido no reconocía oficialmente que el fascismo hubiese dejado de ser la forma de dominación de la burguesía –un error que le seguiría acarreando diversos problemas–, pero reconocía que había habido una cierta apertura y que, en consecuencia, algunas cuestiones debían adaptarse. Por otro lado, el partido estaba enfrascado en una lucha ideológica internacional, entrando a desenmascarar definitivamente al maoísmo como veremos en otro capítulo. Unas cosas y otras llevaron al partido a un leve debate interno y a la salida de algunos elementos, aunque esta vez, sin demasiado ruido ni excesivas consecuencias negativas.

«Si bien la lucha contra el derechismo en todas sus formas –el revisionismo moderno, el euro revisionismo, el oportunismo liquidacionista– en el seno del partido y más recientemente el revisionismo basado en la teoría de los «tres mundos» y en el llamado «Pensamiento Mao Zedong». (...) Siguen siendo para nosotros el enemigo principal en el plano ideológico y político, tanto a escala nacional como internacional, no obstante, se pone cada día de manifiesto la necesidad de combatir y aislar las tendencias sectarias y de izquierda que se vienen manifestando en algunos camaradas y organizaciones del partido». (Elena Ódena; Algunas tendencias en el partido que obstaculizan nuestra política de unidad, 1978)

Por ello se fustigó a aquellos que en medio de la polémica contra el maoísmo tenían:

«La tendencia a desentenderse de las luchas ideológicas y políticas que vive el conjunto del partido». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIIº Congreso del PCE (m-l), 1979)

a) La importancia de implementar un método y estilo de trabajo correcto

Ya en el IIº Congreso del PCE (m-l) la dirección advirtió que se venía arrastrado una incomprensión de la relación entre la línea política y el estilo de trabajo:

«El estilo de trabajo, si bien de manera general es secundario en relación con la línea y la política a aplicar y con los principios y la ideología, constituye no obstante un reflejo inequívoco de la actitud ideológica y política del militante y del comité del partido ante las tareas y la política del momento. Por ello no es posible librar una batalla ideológica sobre cuestiones de principio y políticas, sin al mismo tiempo, preocuparse porque prevalezca un estilo en el trabajo verdaderamente comunista. No es dialéctico separar en la lucha ideológica las cuestiones de método y estilo, de las ideológicas y políticas. Ocurre a veces que incluso manteniendo en abstracto una política y unos principios correctos, se aplica un método y un estilo de trabajo que falsea o tergiversa esa misma política y principios. Se trata de no olvidar en ningún momento la acción que dialécticamente lo secundario ejerce sobre lo fundamental». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIº Congreso del PCE (m-l), 1977)

Esta advertencia tiene su eco en la historia. Ha habido grandes comunistas que nunca han dado todo su potencial o que se han echado a perder, porque pese a sus acciones de buena fe, no adquirieron nunca un verdadero método y estilo de trabajo comunista. La disciplina, el cumplimiento de los plazos en las tareas, el control desde arriba y desde abajo, son parte fundamental para que el individuo y el colectivo funcionen con la precisión de un reloj suizo.

En el IIIº Congreso del PCE (m-l) de 1979, como veremos en este capítulo, se criticarían especialmente varios defectos considerados como desviaciones de «izquierda», pero también algunas de carácter liberal y por tanto «derechista». Se registró y criticó la actitud de algunos militantes a:

«No cumplir las tareas encomendadas, se manifiesta concretamente en preocuparse únicamente de lo que afecta a uno personalmente, en poner en primer plano las opiniones personales cuando el partido ha analizado y señalado una tarea, actuando, no de acuerdo con las orientaciones del partido, sino con las opiniones personales; en aparentar que se hacen muchas cosas cuando es lo contrario, es decir, escurriendo el bulto: tratar de evitar las críticas mediante los más diversos subterfugios y, en general tratar de salvar las apariencias. Esta tendencia oculta la negligencia en el trabajo y el estudio, la incapacidad o el desprecio hacia toda actitud crítica, la carencia de espíritu de partido, y es una forma encubierta de liberalismo, de arribismo y también de burocratismo». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIIº Congreso del PCE (m-l), 1979)