miércoles, 28 de febrero de 2018

Los grupos semianarquistas y el nulo aprovechamiento de las luchas electorales y sindicales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Lo primero que habría que puntualizar, es que cuando decimos grupos «semianarquistas», nos referimos a que mantienen puntos de vista izquierdistas respecto al baremo clásico marxista en estos puntos, pero a nivel general, sobra demostrar que también mantienen perfectamente puntos de vista colocados a la derecha del marxismo en múltiples cuestiones. Es más, este hecho demuestra que estos grupos, más que reformistas o anarquistas, son eclécticos que revisan el marxismo a gusto del cacique de turno que los dirige, por lo que etiquetarlos en una sola corriente concreta sería siempre un ejercicio casi imposible.

El aprovechamiento de los resquicios de la legalidad.

En esta sección veremos que el Partido Comunista de España (reconstituido), al igual que la mayoría de organizaciones maoístas con las que compite, no tiene un mínimo de trabajo de masas, pero sí trabaja arduamente es con la mercancía de variadas teorías anarquistas:

«La falta de libertades auténticamente democráticas y el control policíaco que ejerce la oligarquía sobre la clase obrera y los pueblos de España, imposibilitan una acumulación de fuerzas revolucionarias a través de los procedimientos pacíficos y legales de lucha». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; ¿Adónde ir, qué camino debemos tomar?; Informe presentado por Manuel Pérez Martínez, camarada Arenas, al Comité Central del PCE(r), 1984)

Esta declaración ya supone automáticamente un desconocimiento brutal de la historia del movimiento obrero y sus luchas. ¿Acaso los comunistas no realizaron trabajo legal durante los regímenes fuertemente autoritarios, incluso cuando su partido estaba prescrito?
En otra ocasión se decía:

«Si aspiramos a conquistar un lugar al sol del sistema, por más estandartes o eslóganes comunistas que portemos, no podremos traspasar los límites que nos marca el Estado y utilizaremos los medios legales y pacíficos. Si, por el contrario, lo que pretendemos es destruir hasta sus cimientos el régimen fascista y monopolista, no nos queda más remedio que enfrentarlo desde el comienzo e ir organizando al proletariado en la lucha más resuelta, al tiempo que intentamos convenimos en una pesadilla para el Estado, aplicando las formas de organización y los procedimientos de lucha revolucionaria que corresponden a nuestras condiciones y que resultan más adecuados a nuestros fines: la clandestinidad se antepone legalidad y la lucha de resistencia a las formas ya asimiladas o controladas por el sistema». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Antorcha, número 6, 1999) 

Pronto el lector aseverará el antimarxismo contenido en esta cita.

martes, 27 de febrero de 2018

La importancia de las ideas y las personalidades en el desempeño histórico según el marxismo


«Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta –las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas– ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a través de toda la muchedumbre infinita de casualidades –es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabazón interna es tan remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella–, acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico. De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado.

Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la hacemos, en primer lugar con arreglo a premisas y condiciones muy concretas. Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia. Pero también desempeñan su papel, aunque no sea decisivo, las condiciones políticas, y hasta la tradición, que merodea como un duende en las cabezas de los hombres. También el Estado prusiano ha nacido y se ha desarrollado por causas históricas, que son, en última instancia, causas económicas. Pero apenas podrá afirmarse, sin incurrir en pedantería, que de los muchos pequeños Estados del Norte de Alemania fuese precisamente Brandeburgo, por imperio de la necesidad económica, y no por la intervención de otros factores –y principalmente su complicación, mediante la posesión de Prusia, en los asuntos de Polonia, y a través de esto, en las relaciones políticas internacionales, que fueron también decisivas en la formación de la potencia dinástica austríaca–, el destinado a convertirse en la gran potencia en que tomaron cuerpo las diferencias económicas,  lingüísticas, y desde la Reforma también las religiosas, entre el Norte y el Sur. Es difícil que se consiga explicar económicamente, sin caer en el ridículo, la existencia de cada pequeño Estado alemán del pasado y del presente o los orígenes de las permutaciones de consonantes en el alto alemán, que convierten en una línea de ruptura que corre a lo largo de Alemania la muralla geográfica formada por las montañas que se extienden de los Sudetes al Tauno.

En segundo lugar, la historia se hace de tal modo, que el resultado final siempre deriva de los conflictos entre muchas voluntades individuales, cada una de las cuales, a su vez, es lo que es por efecto de una multitud de condiciones especiales de vida; son, pues, innumerables fuerzas que se entrecruzan las unas con las otras, un grupo infinito de paralelogramos de fuerzas, de las que surge una resultante –el acontecimiento histórico–, que a su vez, puede considerarse producto de una fuerza única, que, como un todo, actúa sin conciencia y sin voluntad. Pues lo que uno quiere tropieza con la resistencia que le opone otro, y lo que resulta de todo ello es algo que nadie ha querido. De este modo, hasta aquí toda la historia ha discurrido a modo de un proceso natural y sometida también, sustancialmente, a las mismas leyes dinámicas. Pero del hecho de que las distintas voluntades individuales cada una de las cuales aparece aquello a que le impulsa su constitución física y una serie de circunstancias externas, que son, en última instancia, circunstancias económicas –o las suyas propias personales o las generales de la sociedad– no alcancen lo que desean, sino que se fundan todas en una media total, en una resultante común, no debe inferirse que estas voluntades sean iguales a cero. Por el contrario, todas contribuyen a la resultante y se hallan, por tanto, incluidas en ella.

Además, me permito rogarle que estudie usted esta teoría en las fuentes originales y no en obras de segunda mano; es, verdaderamente, mucho más fácil. Marx apenas ha escrito nada en que esta teoría no desempeñe su papel. Especialmente, «El 18 Brumario de Luis Bonaparte» es un magnífico ejemplo de aplicación de ella. También en «El Capital» se encuentran muchas referencias. En segundo término, me permito remitirle también a mis obras «La subversión de la ciencia por el señor E. Dühring» y «Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana», en las que se contiene, a mi modo de ver, la exposición más detallada que existe del materialismo histórico.

El que los discípulos hagan a veces más hincapié del debido en el aspecto económico, es cosa de la que, en parte, tenemos la culpa Marx y yo mismo. Frente a los adversarios, teníamos que subrayar este principio cardinal que se negaba, y no siempre disponíamos de tiempo, espacio y ocasión para dar la debida importancia a los demás factores que intervienen en el juego de las acciones y reacciones. Pero, tan pronto como se trataba de exponer una época histórica y, por tanto, de aplicar prácticamente el principio, cambiaba la cosa, y ya no había posibilidad de error. Desgraciadamente, ocurre con harta frecuencia que se cree haber entendido totalmente y que se puede manejar sin más una nueva teoría por el mero hecho de haberse asimilado, y no siempre exactamente, sus tesis fundamentales. De este reproche no se hallan exentos muchos de los nuevos «marxistas» y así se explican muchas de las cosas peregrinas que han aportado». (Friedrich Engels; Carta a Bolch, 22 de setiembre de 1890)

lunes, 26 de febrero de 2018

Sobre Mólotov; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Intentando hacerse pasar por grandes historiadores, y queriendo pasar por «marxista-leninistas que recuerdan la lucha caída en el olvido de históricos marxista-leninistas», Roberto Vaquero escribió un artículo hace poco en el cual decía lo siguiente entorno a las luchas intestinas ocurridas en el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS):

«En nuestro recuerdo están todos los camaradas que se enfrentaron al revisionismo en aquellos momentos tan difíciles y que se mantuvieron fieles, especialmente el camarada Molotov, fiel hasta su muerte al Marxismo-Leninismo». (Universidad Obrera; Aspectos sobre el grupo antipartido, 2017)

Por supuesto estaba claro, que a no ser que Bitácora (M-L) le tradujese documentos sobre Mólotov y Beria, Roberto no iba a hacer el esfuerzo de leer y enterarse de cómo sucedieron las cosas, mucho menos si esa labor suponía el tener que traducir algunos textos. Él se versa más en el plagio que en la traducción y el análisis.

¿Molotov fiel seguidor del marxismo-leninismo hasta su muerte? Sabemos que Roberto Vaquero no tiene conocimientos básicos de marxismo-leninismo pero en general no sabíamos que era tan deficiente en historia, se ve que el materialismo histórico tampoco es lo suyo.

Viacheslav Mólotov fue un gran revolucionario en su momento, aportó significativamente a la revolución socialista en la Unión Soviética, como muchos otros cuadros, pero para inicios de los 50, esto era ya parte de su pasado:

«Por lo que hemos llegado a saber, Stalin incluso calificó a Jruschov de populista, criticó a Voroshílov, e hizo lo mismo con Mólotov y otros. Así pues, por un lado debemos concluir que Stalin no era un miope político, y por otro, que no siempre utilizaba la bala y el terror, como pretenden los enemigos, sino por el contrario la persuasión y la confrontación de opiniones». (Enver Hoxha; Nuestro Partido desarrollará como siempre con consecuencia, audacia y madurez la lucha de clases, 24 de junio de 1966)

Ciertamente como señala Enver Hoxha, Mólotov fue criticado y degradado ya en época de Stalin.

En la reunión del Buró Político de diciembre de 1952, Stalin dijo:

«Stalin: Sí, tuvimos el congreso de nuestro Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Funcionó muy bien, y muchos de ustedes podrían pensar que, entre nosotros, existe una armonía y unidad plenas. Pero no tenemos esta armonía y unidad de pensamiento. Algunos de ustedes incluso se oponen y no les gusta nuestra decisión.

Dicen, ¿por qué necesitamos ampliar el Comité Central (CC)? Pero, ¿no es evidente que necesitemos inyectar nueva sangre y nuevas fuerzas al CC del PCUS? Estamos envejeciendo y tarde o temprano moriremos, pero debemos pensar a manos de quién debemos dar esta antorcha de nuestra gran empresa, ¿quién la llevará adelante y alcanzará la meta del comunismo? Para esto necesitamos gente más joven con más energía, camaradas dedicados y líderes políticos. ¿Y qué significa criar a un líder político dedicado y devoto del Estado? Necesita diez, no, quince años para que podamos hablar de un líder estatal, capaz de continuar con esta antorcha.

Pero solo desear que esto suceda no es suficiente. Educar a tales cuadros nuevos requiere tiempo y participación en el gobierno cotidiano del Estado, aprendiendo en asuntos prácticos que abarcan toda la gama de planes de aparatos estatales y conceptos ideológicos que eleven a un nivel más alto de construcción de una sociedad socialista, así mismo los camaradas deben ser capaces de reconocer y luchar contra todo tipo de tendencias oportunistas. (...) ¿No es evidente que debemos elevar la importancia y el papel de nuestro partido y sus comités partidarios?. (…) ¿Es posible olvidarse de la mejora del trabajado entre las masas, que tanto enseñó Lenin?». (Iósif Stalin; Discurso en el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética, 16 de octubre de 1952)

Estas últimas declaraciones de Stalin meses antes de fallecer refutan de un plumazo las falsas teorías de autores presuntamente «stalinistas» como Grover Furr, que vienen a especular sin prueba alguna, que Stalin pensaba algo así como disolver el PCUS y regirse solamente por los soviets como un anarquista; otros piensan que el partido en la etapa socialismo debía de ser solo un mero «orientador ideológico-cultural» pero no inmiscuirse ni en la economía ni en la política como teorizaban los titoistas; y otros parlotean que Stalin deseaba y estimuló la creación de otros partidos y un multipartidismo en el socialismo al gusto de maoístas y trotskistas. Falacias. La máxima de Stalin siempre fue reforzar el papel del partido en el socialismo, como dejó constancia en sus obras oficiales y no oficiales, pero esto siempre debía de ser acompañado de una elevación del nivel ideológico y de no alejarse de las masas.

Así mismo constató la necesaria degradación de algunos cuadros, entre otras cuestiones, por motivos de edad:

«Stalin: Se pregunta por qué nosotros hemos relevado a algunos famosos camaradas de sus posiciones de partido y del apartado del Estado. ¿Qué podemos decir a esto? Hemos remplazado a camaradas como Mólotov, Kaganóvich, Voroshílov y otros, de los puestos que habían sido elegidos por otros nuevos, menos exigentes pero no menos importantes. El trabajo de un ministro es extremadamente muy duro, demanda fuerza, vitalidad y nuevas formas de pensar para los nuevos problemas. ¿Por qué ponemos en su lugar a camaradas más jóvenes, más enérgicos, más cualificados? Ellos son camaradas jóvenes, tienen más energía, más fuerza. Nosotros los viejos bolcheviques no estaremos aquí para siempre. Debemos apoyarles y ayudarles». (Iósif Stalin; Discurso en el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética, 16 de octubre de 1952)

Stalin propuso que le liberasen de los cargos que ocupaba, pero la propuesta no fue aceptada a insistencia de Malenkov que propuso su reafirmación en el puesto.

Pero también hizo hincapié en señalar que junto con los motivos de edad, existían claros motivos relacionados con desviaciones de las actitudes con las que debe comulgar un cuadro bolchevique:

«Hemos remplazado a camaradas como Mólotov, Kaganóvich, Voroshílov y otros, de los puestos que habían sido elegidos por otros nuevos. (...) Debemos, como comunistas, ser autocríticos y también crítico de los demás. Ha habido críticas del camarada Molotov y Mikoyán por el Comité Central. El Camarada Molotov: el más dedicado a nuestra causa. Él deberá dar su vida por la causa del partido. Pero no podemos pasar por alto su debilidad en determinados aspectos de su trabajo. El Camarada Molotov como nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, al verse en una «resbalosa» recepción diplomática, aseguró a un diplomático británico que los capitalistas pueden empezar a publicar periódicos burgueses en nuestro país. ¿Por qué en tal lugar a dar tal garantía, sin el conocimiento del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética? ¿No es evidente que la burguesía es nuestro enemigo de clase y promover periódicos burgueses entre nuestra gente del partido, además de hacer daño, no nos traerá ningún beneficio. Si esto se dejara transpirar, podríamos prever circunstancias en que se iniciaran los ataques contra el socialismo y el PCUS, primero muy sutilmente y después abiertamente. Este es el primer error político del Camarada Molotov. ¿Qué ocurre con la sugerencia incorrecta de dar Crimea a los judíos soviéticos? Esto es un error fragante del Camarada Mólotov. ¿Por qué se llego a proponer? ¿Qué otra cosa es todavía aún necesaria? Hay muchas otras naciones minoritarias que ahora tienen sus propias comunidades autónomas y también repúblicas autónomas. ¿Ahora esto no es suficiente? O es que esto significa no confiar en la constitución de la URSS y su política sobre las nacionalidades? ¡El Camarada Mólotov no ha sido nombrado por ninguna persona como abogado para perseguir las pretensiones territoriales sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas! Este el segundo error de nuestro estimado Camarada Mólotov. Por lo tanto, en este sentido camarada Molotov no es correcto en sus proclamas como miembro del Politburó. El Comité Central del PCUS ha derrotado categóricamente su sugerencia. El Camarada Mólotov tiene un respecto tan profundo en su mujer, que tan pronto tenga el Comité Central o el Politburó concluido algunas decisiones sobre tal o cual cuestión, ya está decisión inmediatamente se transmite a la esposa de Molotov Zhemtchuzhina y a todos sus amigos. Sus amigos, como es bien conocido por todos vosotros aquí, no son de fiar, como otras situaciones anteriores ya nos han demostrado. Eso es por supuesto, no la forma correcta en que un miembro del Comité Central del Politburó del PCUS debe comportarse». (Iósif Stalin; Discurso en el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética, 16 de octubre de 1952)

domingo, 25 de febrero de 2018

El programa económico socialdemócrata de Podemos y su evolución desde 2014; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Podemos nació en mayo de 2014 con un programa socialdemócrata en lo fundamental, siendo una propuesta nada original respecto a otras propuestas de formaciones históricas revisionistas del país: es el caso de Izquierda Unida (IU):

«Al César lo que es del César, Izquierda Unida, ya tenía este programa «alternativo y progre» típico de la socialdemocracia, antes de que Podemos pusiera un pie en el panorama, por eso lleva razón al decir que en Izquierda Unida lo llevan haciendo desde «el principio de los tiempos», que más bien, sería para ser exactos, desde la aceptación del eurocomunismo en tiempos de Carrillo. (...) Es por tanto claro, que el programa de Podemos, Izquierda Unida, etc. no supone un paso al socialismo, y quién así lo afirme, su discurso está por completo en el campo de la ignorancia o la demagogia, ya que estos partidos, al no ser partidos de carácter proletario, sino multiclasistas –como tales aceptan a quién sea, sin condiciones ideológicas, y no existe una disciplina de partido leninista–, y al no estar pertrechados con los conocimientos de economía política marxista-leninista –sino más bien por teorías socialdemócratas, de reformar el capitalismo, limitarlo, etc.–, no están en poder de hacer que esas nacionalizaciones supongan un cambio cualitativo fuera del capitalismo; seguiría imperando tanto la propiedad privada –por sus teorías de competir y alentar al sector privado– como las leyes capitalistas en la «empresa pública» –ya que no están en condiciones ni de conocer ni de aplicar tales conocimientos–». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Podemos un partido diferente a Izquierda Unida? En absoluto; Sobre el programa de las nacionalizaciones, 6 de junio de 2014)

Uno de los eslóganes más famosas fue el «impago» de la deuda por considerarla ilegítima para el pueblo trabajador, término que pasó al de «restructuración»:

«En su programa electoral para el 26-J, la organización morada abogó por una «reestructuración» de la deuda pública vinculada a las «ayudas públicas al sector financiero, el memorando de entendimiento y el rescate de la Unión Europea». Fue en noviembre de 2014, a raíz de presentar el documento «Un proyecto económico para la gente», cuando el partido del círculo matizó la propuesta de «impago» de la deuda que llevó a las elecciones europeas de mayo y empezó a hablar de «reestructuración». (Vozpopuli; Podemos se suma a la movilización del 27 de mayo por el impago de la deuda, 15 de abril de 2017)

Se observa, que aquí se empieza a cambiar el lenguaje, hablando como un candidato de presidente al país que promete que hará lo que pueda con los deudores una vez llegado al poder.

Entre sus primeras propuestas, también se veían medidas ciertamente utópicas como la famosa «renta básica para todos»:

«Una de las propuestas estrella de Podemos era una renta universal para todos, sin requisitos. Tras la polémica que generó esa medida, la formación morada propone ahora una renta garantizada de 600 euros mensuales, solo para quienes no tienen ingresos.

Esta propuesta se incluye en el plan contra la pobreza y la desigualdad y tendría que contar con la implicación de todas las administraciones. Esta «renta garantizada» ya no es «universal» como promulgaba el partido en las europeas y sólo se otorgaría a las personas que acrediten no tener ningún ingreso». (La información; De Vistalegre I a Vistalegre II: así ha cambiado el discurso de Podemos en dos años, 30 de enero de 2017)

Esta medida de otorgar una subvención de una renta universal para todos, es una propuesta demagógica difícilmente realizable bajo el capitalismo que solo contribuye a alimentar entre la gente la idea de que las medidas «socialistas» no resuelven el problema del desempleo sino que suponen crear otro: que con los impuestos de todos se contribuya a mantener a gente holgazana que no quiere trabajar y prefiere vivir de dicha renta estatal.

La promesa de la nacionalización de los sectores estratégicos para poner coto a los abusos de las grandes corporaciones, también ha pasado a mejor vida:

«En aquel manifiesto que precedió a la presentación de Podemos en sociedad en enero de 2014 también se pedía «la nacionalización de la banca privada». Esta propuesta se fue diluyendo ya en su programa para las europeas y ahora, en el de las generales del próximo 20 de diciembre, piden, por ejemplo, realizar una «auditoría independiente de todas las entidades financieras que han recibido ayudas públicas para determinar las que debe asumir el sistema bancario privado. (...) En su programa de las europeas, Podemos también defendía la «recuperación del control público en los sectores estratégicos de la economía» tales como telecomunicaciones, energía o transporte. Aunque Iglesias siguió defendiendo esta medida meses después, poco a poco ha ido rebajando el tono, hasta admitir que «las nacionalizaciones son algo excepcional». (El Diario.es; Podemos abandona para las generales propuesta estrella como proceso constituye, impago de la deuda o jubilación a los 65, 29 de noviembre de 2015)

Del mismo modo se ha abandonado la defensa de una jubilación a los 60, apostando como el resto de partidos de la casta, por los 65 años:

«El programa de las europeas recogía la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y de la edad de jubilación a 60 años. Podemos sigue manteniendo su aspiración de conseguir una jornada laboral de 35 horas, pero sube la edad de jubilación a los 65». (El Diario.es; Podemos abandona para las generales propuesta estrella como proceso constituye, impago de la deuda o jubilación a los 65, 29 de noviembre de 2015)

Comos se ve, conforme pasaron los meses desde la fundación de Podemos, pasaron a rebajar todavía más el programa económico. Es más, la primera crisis de Podemos se abrió en 2015 con el giro pragmático tanto en el rebajamiento de la fuerza del discurso –absteniéndose a usar términos popularizados como «casta» y «querer tomar el cielo por asalto»– como en las cuestiones programáticas –que se fueron retirando o suavizando cuestiones como la tauromaquia, república, OTAN, edad de jubilación, deuda, nacionalización, renta básica–. Todo ello conforme se acercaban las elecciones:

«La estrategia de moderación del mensaje que Podemos seguirá de cara a las próximas elecciones irá acompañada de la eliminación o suavización de varias medidas programáticas con las que se dio a conocer la formación. Propuestas estrella que se colaron en la agenda pública generando encendidos debates, pero que ahora desaparecerán del programa marco del partido o se quedarán reducidas a la mínima expresión. Podemos apuesta por un programa de corte socialdemócrata en lo económico, por presentarse ante el electorado –de centro– como una alternativa prudente y realista, y por desprenderse de los clichés que identifican sus medidas con la izquierda clásica». (El Confidencial; Podemos rectifica para vender moderación: jubilación, renta básica, república, toros, 25 de abril de 2015)

¿Por qué se hacía esto?:

«Cuanto más se aproximan las elecciones municipales de mayo, pero sobre todo con el ojo en las generales de diciembre de 2015, Podemos retrocede más si cabe en el programa y el discurso, desde el tema más candente hasta el más olvidado, desde el más importante hasta el más banal: en cualquiera de estos lares desde 2014 que apareciera ha retrocedido en su programa y discurso en cuestiones como: la renta básica, edad de jubilación, tauromaquia, república, desprivatización, «¡incluso en su apariencia chavista!». Esto es algo inherente a los partidos de tipo revisionista y reformista, que temen perder el voto «moderado», reflejando su miedo en eliminar estas propuestas ya de por sí insuficientes». (Equipo de Bitácora (M-L); Y cuanto más se acercan las elecciones generales, Podemos recula más y más en su programa y discurso [Recopilación de documentos],  2 de mayo de 2015)

La ruta seguida después de esto ha sido fichar a reconocidos economistas socialdemócratas como Thomas Piketty que asesora al PSOE y a Podemos a la vez:

«El otro gran referente «robado» a los socialistas ha sido el economista francés Thomas Piketty. Iglesias pudo anotarse el tanto de contar con el autor de «El capital en el siglo XXI» como asesor para su programa económico, pero el economista no dudó en asegurar un día más tarde en una entrevista a El Mundo que continuaría su relación con el PSOE: «Hablaré con los dos». (ABC; Pablo Iglesias: a la caza del votante socialista, 22 de septiembre de 2015)

Podemos como en muchas otras cosas, sigue los pasos de SYRIZA. Alexis Tsipras también recurrió a viejos militantes o asesores del PASOK –el PSOE griego– como Yanis Varoufakis, y los resultados son conocidos por todos: nada cambió en Grecia. Podemos reclutó a los socialdemócratas Vicenç Navarro y Juan Torres para articular su programa económico:

«Que Navarro y Torres se convirtieran en los autores del programa económico de Podemos es una expresión explícita del hecho de que la discusión económica está incrustado dentro de un marco abiertamente burgués. La discusión se lleva a cabo en el plano del keynesianismo y del neoliberalismo, se navega pues, de forma segura en el sistema de coordenadas de la economía burguesa. La tela reformista ha rechazado finalmente las nociones marxistas y, como consecuencia, rechaza abiertamente la socialización de los medios de producción, reduciendo cualquier discusión relacionada con el socialismo a la redistribución de la renta y el bienestar sobre la base del modo de producción capitalista. En este sentido, se puede argumentar con seguridad que el programa económico de Podemos está incrustado en una línea descendente del desarrollo con respecto al revisionismo, del que partía. También se puede argumentar que el programa económico de Podemos tiene un gran parecido al presentado por el PSOE durante la década de los 80, en momentos de una grave crisis económica y con las ambigüedades inherentes a la transición española en el fondo. A pesar de su fraseología, que ha sido descrita como ni de derechas ni de izquierdas, Podemos se presenta con un programa económico burgués característico de la socialdemocracia. No olvidemos que las reformas económicas implementadas por la socialdemocracia española fueron las mismas que permitieron a España la integración en la Unión Europea como un socio menor, lo que llevó a la destrucción sistemática de la industria pesada y la infraestructura correspondiente. Podemos ahora invoca un programa económico basado en postulados keynesianos, pero ahora, sobre la base de un sistema bien definido de las relaciones económicas de dependencia con respecto a los países industrializados de la Unión Europea. Podemos, junto con Syriza, son inflexibles sobre permanecer en la Unión Europea. Por las razones que sean, parecen convencidos de que una retirada de la Unión Económica Europea equivaldría a una catástrofe. Nos quedamos no sólo con un programa socialdemócrata clásico, pero con un sistema de declaraciones llenas de ilusiones y delirios sobre la democratización de las estructuras políticas y económicas europeas. El nivel de desintegración en el pensamiento económico es tan avanzado que muy poco se deja lugar a la terminología de Marx en el discurso. Desafortunadamente, esta evolución responde a una lógica perversa que está lejos del azar». (Rafael Martínez; El reformismo de Podemos y el renacimiento del keynesianismo, 2015)

sábado, 24 de febrero de 2018

José Díaz, luchador y dirigente comunista ejemplar; Elena Ódena, 1983


«En marzo de 1942, moría en la ciudad de Tiflis, en la Unión Soviética, José Díaz, Secretario General del Partido Comunista de España, y uno de los principales artífices y dirigentes de la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.

En tanto que dirigente del Partido Comunista, José Díaz, desempeñó asimismo un decisivo papel en la movilización y organización de las fuerzas populares y de las milicias armadas populares contra el levantamiento fascista del 18 de julio de 1936. Fue asimismo durante los tres años de lucha contra el fascismo un ferviente defensor de la unidad de la clase obrera y de las fuerzas populares de la ciudad y del campo y un incansable organizador de la lucha incondicional contra el fascismo y por la independencia nacional.

Pero pese a su decisiva participación en la victoria del Frente Popular y en la denuncia y desenmascaramiento de las fuerzas de derecha que complotaban para implantar el fascismo en nuestro país, pese al destacado papel que desempeñó a lo largo de toda la guerra, sus valiosos discursos y escritos políticos están completamente ignorados, cuando no ocultados, no sólo por las fuerzas de derechas y por las fuerzas políticas anticomunistas, sino incluso también por el mismo Partido «Comunista» de España, hoy revisionista y convertido en un partido de opereta y charlatanes oportunistas.

El P«C»E de hoy nada tiene que ver con el PCE del que fuera Secretario General, José Díaz.

Aparte de sus discursos y artículos de la época del Frente Popular y durante la guerra civil, que están en lo fundamental recogidos en un volumen publicado con el título de «Tres años de lucha» –por el Frente Popular, por la Libertad, por la Independencia Nacional–, entre los que cabe destacar, por su agudo y excelente análisis de la sociedad española, el discurso pronunciado en el Salón María Guerrero de Madrid el 9 de febrero de 1936, con el título de «La España revolucionaria», así como la conferencia pronunciada en Barcelona desde la tribuna de la Unión Iberoamericana el 29 de noviembre de 1938, con el título «Lo que España enseña a Europa y a América».

Una vez terminada la guerra civil, José Díaz escribió un importante trabajo de análisis crítico con el título de «Las enseñanzas de Stalin, guía luminoso para los comunistas españoles» de 1940.

En este trabajo, publicado en abril de 1940, José Díaz analiza la situación concreta en que se desarrolló la lucha de nuestro pueblo contra las fuerzas fascistas internas y extranjeras; así como la táctica de los comunistas durante la guerra.

Juzgando de manera crítica la política del Partido Comunista durante la guerra, particularmente en sus últimos días, José Díaz afirma que si bien «el Partido Comunista siguió una línea justa durante la guerra –aunque también cometió errores–, el error principal de nuestro Partido fue que frente a la amenaza de rebelión contrarrevolucionaria en Madrid –el traidor golpe de la Junta de Casado– que entregó Madrid a las fuerzas franquistas –5-6 de marzo de 1939–, no la dio a conocer a las masas, y no actuó tan enérgica y resueltamente, cuando la rebelión ya estaba en marcha, tal como la situación difícil lo requería.

Es esta una valiosísima enseñanza de José Díaz que conserva todo su valor especialmente en las actuales circunstancias de España para aquellos que, como actualmente los socialistas del PSOE, no han sabido o no han querido aprender de nuestra historia, que lo peor que se puede hacer con los enemigos del pueblo, es ocultar sus maquinaciones, no darlas a conocer a las masas y no actuar con la necesaria energía, pactando incluso con ellos a espaldas del pueblo». (Elena Ódena; José Díaz, luchador y dirigente comunista ejemplar, 25 de marzo de 1983)

La tendencia en ver en cualquier crisis la tumba del capitalismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El PCE (r) en una de sus falsas profecías, dijo:

«Pero en contra de lo que dicen los voceros de los monopolistas, ésta no es una crisis cíclica más, sino la última del capitalismo, porque ya no tiene ninguna posibilidad de recuperación, sino que se irá agravando y pudriendo e irá generando una lucha de clases cada vez más aguda que necesariamente acabará en la revolución socialista». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Efectivamente las sucesivas crisis capitalistas agudizan la lucha de clases, eso es un hecho, pero a falta de un factor subjetivo como es un partido marxista-leninista, la lucha de clases siempre será redirigida hacia otros cauces: echar la culpa a una fracción de la burguesía en el poder, crear un chivo espiratorio hacia una etnia o religión, entrar en guerra para desviar la atención pública, así como otras estratagemas. En general lo que sea necesario para pasar la crisis sin que sus cimientos se muevan.

Proclamar en los años 80 que debido al desarrollo del capitalismo esa iba la última crisis del sistema y que la revolución estaba a la vuelta de la esquina sin más, es muy parecido a la necia idea antimarxista que propulsaba Rosa Luxemburgo en su obra «La acumulación del capital» de 1913 sobre el imperialismo; aquello de que la sociedad capitalista sólo podría resolver el problema de la acumulación de capital sólo por la expansión en las economías precapitalistas, y que cuando se han absorbido estas áreas, a no mucho tardar según ella, el capitalismo se derrumbaría como un castillo de naipes. Luxemburgo en ese libro se presenta como tantas otras figuras que intentaron corregir a Marx fracasando en el intento, construyendo una teoría irreal en la práctica, deformando el marxismo en algunos aspectos, lo que en manos de otras generaciones ha dado a pensar que esta teoría es del propio Marx, como pasó a veces con las teorías de Kautsky, que también se creía que eran de Marx, debido al influjo que tuvieron sobre todo entre la intelectualidad.

viernes, 23 de febrero de 2018

La lucha entre el capital y el trabajo, y sus resultados


«1. Después de demostrar que la resistencia periódica que los obreros oponen a la rebaja de sus salarios y sus intentos periódicos por conseguir una subida de salarios, son fenómenos inseparables del sistema del trabajo asalariado y responden precisamente al hecho de que el trabajo se halla equiparado a las mercancías y, por tanto, sometido a las leyes que regulan el movimiento general de los precios; habiendo demostrado, asimismo, que una subida general de salarios se traduciría en la disminución de la cuota general de ganancia, pero sin afectar a los precios medios de las mercancías, ni a sus valores, surge ahora por fin el problema de saber hasta qué punto, en la lucha incesante entre el capital y el trabajo, tiene éste perspectivas de éxito.

 Podría contestar con una generalización, diciendo que el precio del trabajo en el mercado, al igual que el de las demás mercancías, tiene que adaptarse, con el transcurso del tiempo, a su valor; que, por tanto, pese a todas sus alzas y bajas y a todo lo que el obrero puede hacer, éste acabará obteniendo solamente, por término medio, el valor de su trabajo que se reduce al valor de su fuerza de trabajo; la cual, a su vez, se halla determinada por el valor de los medios de sustento necesarios para su manutención y reproducción, valor que está regulado en último término por la cantidad de trabajo necesaria para producirlos.

Pero hay ciertos rasgos peculiares que distinguen el valor de la fuerza de trabajo o el valor del trabajo de los valores de todas las demás mercancías. El valor de la fuerza de trabajo está formado por dos elementos, uno de los cuales es puramente físico, mientras que el otro tiene un carácter histórico o social. Su límite mínimo está determinado por el elemento físico; es decir, que para poder mantenerse y reproducirse, para poder perpetuar su existencia física, la clase obrera tiene que obtener los artículos de primera necesidad absolutamente indispensables para vivir y multiplicarse. El valor de estos medios de sustento indispensables constituye, pues, el límite mínimo del valor del trabajo. Por otra parte, la extensión de la jornada de trabajo tiene también sus límites extremos, aunque sean muy elásticos. Su límite máximo lo traza la fuerza física del obrero. Si el agotamiento diario de sus energías vitales rebasa un cierto grado, no podrá desplegarlas de nuevo día tras día. Pero, como dije, este límite es muy elástico. Una sucesión rápida de generaciones raquíticas y de vida corta abastecería el mercado de trabajo exactamente lo mismo que una serie de generaciones vigorosas y de vida larga.

martes, 20 de febrero de 2018

La creencia de que en la etapa imperialista monopólica, la forma de dominación política es el fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Algunos partidos con un mínimo de autocrítica empezaron a reconocer que no calcularon bien sus antiguas prediciones de que en España «el fascismo no se podía transitar ya obra a un régimen democrático-burgués», observando que eso no solo no se había cumplido en España, sino que había otros lugares del mundo donde había sucedido ese tránsito:

«El partido no pudo prever en todos sus aspectos la evolución del estado de ánimos de las masas tras cuarenta años de dictadura, ni la profundidad de la maniobra continuista monárquica, promovida y plenamente respaldada por la oligarquía y por los partidos revisionistas y socialistas, así como también por los Estados reaccionarios del mundo. (…) En este sentido cabe destacar la transcendencia que el imperialismo yanqui y la socialdemocracia de la RFA dieron a la maniobra internacionalmente y que le siguen dando como modelo de «salida sin traumas de una dictadura», evitando el peligro de una revolución popular y reforzando así, con formas pseudodemocratizantes el Estado capitalista. Para ilustrar esta trascendencia, ahí tenemos, salvando las distancias, las «salidas» que el imperialismo y la socialdemocracia han dado al caso de Argentina o Brasil». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del ºIV Congreso, 1984)

El PCE (r) en cambio declaraba todavía en los 80 a España como un país intactamente fascista, ignorando lo sucedido en casi una década porque:

Sobre el ataque de obrerismo de Pablo Iglesias y la vuelta a un lenguaje «más radical»


«Recientemente Pablo Iglesias utiliza de nuevo como en 2014 un lenguaje más radical, más cercano a sus viejas poses de «marxista» para poder alejarse de las tesis de Iñigo Errejón con la intención de aparentar que él sí tiene principios claros y por lo tanto garantía de proyecto. Un ejemplo sencillo: ha sido el recuperar el «sí se puede» al «luchar, crear, poder popular» lema del socialdemócrata chileno Salvador Allende. En realidad ya es tarde para eso y no engaña a nadie con un poco de honestidad y formación política, pero para el votante medio de baja o nula conciencia política y de gran sentimentalismo, todavía le puede suponer el arañar la recuperación de alguna simpatía o voto perdido en el camino.

Pablo Iglesias acostumbra a modelar su discurso dependiendo en donde se encuentre, no queremos decir que no deba hacerlo según el público con el que se encuentre –decir esto sería exceso de puritanismo– pues es menester adaptar el nivel del discurso pero sin perder la esencia de lo que se dice. Otra cosa muy diferente es ver como Pablo Iglesias intenta ganarse a un determinado público con ingentes trucos de manipulación. Iglesias, sabedor del tipo de público presente en un acto, por ejemplo, actúa de forma diferente que si fuese una conferencia retransmitida para toda España. Recurriendo a referentes y términos con los que ellos se pueden sentir identificados, trata de «metérselos en el saco» y prometerles indirectamente que pueden dormir tranquilos «Podemos no se venderá a los poderosos y Pablo Iglesias sigue siendo uno de los vuestros». En una campaña electoral de cientos o miles de votantes o ante los medios de comunicación no usaría un discurso tan a la izquierda, pues sería colocarle en una posición encasillada que él mismo no quiere –aunque solo fuese fraseología–, pero en círculos más cerrados es diferente, y puede asegurarse el voto de parte de su electorado más «radical» –que no pasan de ser socialdemócratas, revisionistas modernos de distintas corrientes cuando no anarquistas–. En una conferencia junto a otras caras visibles del revisionismo, Pablo Iglesias nos viene a decir que Podemos es el defensor de la clase obrera, que rehúye de las pequeñas reformas y que el término «clase media» es un término burgués:

«Apostamos por una noción de transversalidad que se construya en lo popular, porque si la transversalidad se construye en una recomposición del concepto de clase media, en el concepto burgués de clase media no podremos ganar. (...) Cualquiera que defienda a la clase obrera siempre lo va a tener más difícil respecto a quien diga dejemos las cosas como están y hagamos pequeñas reformas. (...) La clase obrera es como Skynet, siempre vuelve». (Pablo Iglesias; Discurso durante la presentación del libro «La clase obrera no va al paraíso» de Nega y Arantxa Tirado, 25 de noviembre de 2016)

Habría que aclarar a este pseudomarxista que tampoco el término pueblo es un término esencialmente marxista sino se define que es «el pueblo», pues recordemos que el revisionista Mao Zedong por ejemplo colocaba a su burguesía nacional en el término «pueblo» mientras hablaba de «socialismo» y de «contradicciones no antagónicas con ellas». Pablo Iglesias nos habla de que hay que reivindicar a la clase obrera y al pueblo y no a la clase media. Perfecto. ¿Y quién ha utilizado ese término en innumerables ocasiones para negar la división de la sociedad entre los grandes o pequeños propietarios y los desposeídos de los medios de producción que vender su fuerza de trabajo? Él mismo, citemos sólo una ocasión de tantas:

«Extremistas y radicales son los que han expulsado a tres millones de ciudadanos de la clase media». (Pablo Iglesias; Discurso en el mitin en Vitoria, 22 de junio de 2016)

No se puede echar de la clase media a los ciudadanos, porque los «ciudadanos» no se dividen en su nivel de ingresos o aspiraciones sino en su estatus social.

Hablado de este repentino «obrerismo»: ¿acaso los votantes de Podemos no se basan en las capas de gran parte de las intelectualidad y la  pequeña burguesía?:

«Tanto si se utilizan las categorías laborales del Instituto Nacional de Estadística (INE) como su clasificación por clases sociales, los documentos del INE certifican una evidente lejanía cultural de la clase obrera hacia las posiciones de Podemos. (...) El 48,7% de los obreros cualificados y el 42,8% de los no cualificados expresan que nunca votarán a Podemos. Porcentajes que son más altos de los que afectan a IU –44% y 41%9– y mucho más que la barrera electoral del PSOE que se sitúa de media en el 35% del electorado obrero. Grado de rechazo que se traduce en una valoración de liderazgo en la que Iglesias sale igualmente perdiendo frente a otras alternativas. El grado de cercanía que expresa la clase obrera respecto al PSOE es doble del que expresa respecto a Podemos. El resultado es que el obrero que busca Pablo Iglesias vota al PSOE –30%– casi tres veces de más que a Podemos –11%–. (...) El obrero que busca Pablo Iglesias no existe o no le vota». (Estrella Digital; El obrero que busca Pablo Iglesias, 27 de noviembre de 2016)

¿Que es sino un partido liderado por intelectualoides –con las cabezas llenas de las ideologías más antiobreras y excéntricas del pasado y del presente– donde no se puede ver ni un solo obrero a la cabeza ni mucho menos una ideología como tal obrera? 

¿Acaso el término también usado por Pablo Iglesias de «casta» o «precariado» no son términos igual de burgueses y estúpidos que niegan la división en clases sociales y el rol hegemónico que la clase obrera debe de jugar en el desarrollo de la lucha de clases? 

Pablo Iglesias sigue jugando con la memoria y la paciencia de la gente, es un payaso venido a menos, que trata de salvar su barco del naufragio, pues es buen sabedor de como acabaron sus ídolos como Santiago Carrillo cuando rebajaron el discurso y el programa: fueron directamente al basurero de la historia.

El propio líder de Podemos dijo una vez que la casta política al ganar ingentes cantidades de dinero no vivían la realidad cotidiana, y que al no renunciar a sus privilegios económicos derivados de la política, no podían representar a la gente normal:

«Que nadie me diga que la casta política son como los ciudadanos. (...) La gente normal no se aprovecha de su cargo público para ganar mucho dinero. (...) El 20% de las familias en España no alcanzan los 1.000 euros al mes, solamente el 0,6% de los ciudadanos superan los 6.000 euros al mes, entre ellos, buena parte de los diputados, lo ministros y los presidentes de las comunidades autónomas, esos no son muy normales». (Declaraciones de Pablo Iglesías en  Vía V, 2014)

Si hacemos un repaso a lo que ganaron este año algunos de los líderes de Podemos según sus propias cuentas:

«Las cuentas corrientes de los líderes de Podemos arrojan saldos de cantidades muy elevadas, teniendo en cuenta el poco tiempo que llevan en política y que, según ellos mismo afirman, donan parte de sus sueldos al partido. El que más efectivo suma en el banco es Pablo Iglesias. El secretario general de la formación radical tiene a su nombre cuatro cuentas corrientes cuyo importe suma 120.000€. Las cifras sorprenden teniendo en cuenta que, según los estatutos del partido morado, sus integrantes no pueden superar un ingreso mayor al de tres veces el salario mínimo 707 € mensuales. (...) Íñigo Errejón es el segundo miembro de la formación que más ha ahorrado en este tiempo, según los datos publicados por la web del partido. El ex número dos de Iglesias disfruta de unos ahorros en una sola cuenta de 57.000€, lo que supone la mitad que su secretario genera. (...) Otro de los datos que llaman la atención respecto a las cuentas de Podemos son las enormes diferencias entre sus miembros. Ione Belarra, portavoz adjunta de Unidos Podemos, cuenta con unos ahorros de 30.000€, Rafael Mayoral de poco más de 8.000€ o Juan Manuel del Olmo con algo más de 11.000€. En cualquier caso, ninguno de los miembros llega a acumular más de la mitad que Pablo Iglesias, unas cifras desorbitadas y con una diferencia abismal». (OK Diario; Iglesias tiene en su cuenta corriente lo que un español «corriente»: ¡¡¡120.000 €!!!, 11 de abril de 2017)

Por último debemos añadir que ese nuevo intento de traer a la palestra un obrerismo a ultranza en pequeños círculos tampoco es una concepción marxista-leninista, de hecho como sabemos, también existe en los países capitalistas un gran número de obreros que bajo la influencia de la burguesía o pequeña burguesía adoptan una psicología y moral ajena a su clase, que son fácilmente engañados por teorías que se autodenominan defensores de sus intereses aunque no lo sean. Esto en marxismo se llama «falsa conciencia» y es producida por la «alienación»:

«Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época. Por ejemplo, en una época y en un país en que se disputan el poder la corona, la aristocracia y la burguesía, en que, por tanto, se halla dividida la dominación, se impone como idea dominante la doctrina de la división de poderes, proclamada ahora como «ley eterna». (Karl Marx y Friedrich Engels; La ideología alemana, 1846)

Por eso a la hora de testar un individuo es importante por supuesto su origen social, el puesto ocupa en la cadena de producción –pues las condiciones materiales inciden sobre las ideológicas– pero no son totalmente decisivas pues no somos sujetos pasivos. Así lo explicaba Engels ante la equivocación de algunos que habían tergiversado su doctrina:

«Según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero los diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta –las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las Constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas estas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas, filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas– ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma. Es un juego mutuo de acciones y reacciones entre todos estos factores, en el que, a través de toda la muchedumbre infinita de casualidades –es decir, de cosas y acaecimientos cuya trabazón interna es tan remota o tan difícil de probar, que podemos considerarla como inexistente, no hacer caso de ella–, acaba siempre imponiéndose como necesidad el movimiento económico. De otro modo, aplicar la teoría a una época histórica cualquiera sería más fácil que resolver una simple ecuación de primer grado. Somos nosotros mismos quienes hacemos nuestra historia, pero la hacemos, en primer lugar con arreglo a premisas y condiciones muy concretas. Entre ellas, son las económicas las que deciden en última instancia. Pero también desempeñan su papel, aunque no sea decisivo, las condiciones políticas, y hasta la tradición, que merodea como un duende en las cabezas de los hombres». (Friedrich Engels; Carta a Bolch, 22 de setiembre de 1890)

Por tanto queda más que claro que a la de reclutar en una organización revolucionaria, debe de tenerse en cuenta el origen social del sujeto debe comprobarse otras cualidades personales como la experiencia personal y las habilidades personales. Sino se estará cayendo en una desviación llamada obrerismo, que es absurda, pues trata de reclutar solamente partiendo del origen social del sujeto, sin importarle lo más mínimo sus inclinaciones ideológicas, que pueden que sean hasta reaccionarias.

Esto se ve en cómo algunos partidos y sindicatos revisionistas pueden tener un gran número de obreros sin que ellos tengan un nivel óptimo de concienciación política de clase  y defiendan una línea política que va en contra de sus intereses, y no por ellos pueden decir tal partido que al tener un gran número de obreros es sinónimo de revolucionario ni marxista. Todo sujeto político individual o colectivo debe analizarse en base de a qué clase benefician sus actos y el nivel de formación de dichos líderes y militantes». (Equipo de Bitácora (M-L)Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas23 de marzo de 2017)

miércoles, 14 de febrero de 2018

La burguesía y el fenómeno del terrorismo para sacar provecho político; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El terrorismo es una lacra más que nace del propio capitalismo. Nace de los problemas no resueltos en la sociedad capitalista como el desempleo y la precariedad, de la influencia que la superestructura burguesa proyecta en la clase obrera hasta degenerar a algunos de sus miembros y convertirlos en lumpemproletariado, de la herencia en las concepciones equivocadas sobre la revolución a falta de un factor subjetivo marxista-leninista que barra con estas desviaciones, de la inestabilidad y desesperación pequeño burguesa, de la creación e incitación de los servicios secretos de los gobiernos, de la desesperación de la burguesía para mantener su poder o para volver a acceder a él.

lunes, 12 de febrero de 2018

Que no os engañen: la II Guerra Mundial la ganaron los rusos; El Público, 2018

Este documento aunque «bienintencionado» carece de profundidad en el tema, aún así resulta interesante porque es un intento de abordar los hechos generales desde una óptica más o menos objetiva, algo por completo escaso estos días, aunque claramente desde una óptica burguesa. Por todo ello, nos vemos en la obligación a hacer algunos apuntes que resultarán de esencial interés para el lector interesado en analizar y comprender los eventos ligados a la «Segunda Guerra Mundial», así como del papel central jugado por la Unión Soviética bajo la dirección de Stalin en el desenlace de la misma que se saldó con la derrota del nazi-fascismo y en la ampliación de los países del campo socialista. Veamos:

1. Da la impresión de que el autor plantea que los Estados invadidos desarrollaron una contraofensiva militar resuelta y organizada por esos Estados ante el agresor nazi, afirmando que «se había dado un verdadero paseo militar por Europa occidental»; tal cuestión es inexacta porque la realidad es que el Ejército Nazi, aunque una maquinaria militar desarrollada que contaba con lo más avanzado de la técnica, sometió a varios de estos países gracias en parte a los «colaboracionistas», a la «quintacolumna», muchos de ellos encontrándose en posiciones de poder como en el caso francés, en tal cuestión jugó un papel preponderante su actividad diplomática. Valga decir que es hasta en la «Invasión de Polonia» de 1939 que se recurre al factor militar como medida explícita de ocupación, antes se había empleado en profundidad el elemento diplomático: destaca el «Tratado de no Agresión Germano-Polaco» impulsado por Józef Piłsudski en 1934. Evidentemente que en los países occidentales ocupados, como Francia por ejemplo, hubo bolsas de resistencia: las más efectivas eran las resistencias ligadas a los partidos comunistas, tan es así que ese heroísmo fue la piedra angular que permitió que esos partidos acumularan gran prestigio al terminar la contienda. En el caso de Reino Unido el «colaboracionismo» no cosechó los mejores resultados, tal resultado se debió en lo fundamental a la lógica imperial de la administración de ese país que no se fiaba de que el país mantuviera su status y sus posiciones de rendirse como hizo Francia, y la cuestión de que la confrontación no llegó a afectar de igual forma a tierras británicas que al resto de Europa pese a un duro bloqueo.

2. Achacar el falseamiento de nuestra historia contemporánea solo a la mera intervención de «Hollywood» es de una enorme ingenuidad, es obviar que ese falseamiento se ha apoyado en el diseño de todo un enjambre de documentos encaminado a sostener esas mentiras, y que los mismos son reproducidos en las instituciones educativas desde temprana edad, claro que el cine, y otros elementos de la «superestructura», tienen un papel esencial especialmente en esta época de «sobreexposición e hipercomunicación», pero es un papel de reforzamientos de las mentiras ya vertidas a las masas a través de los sistemas educativos. Valga decir que a causa de que los sistemas educativos burgueses forman a sujetos crédulos, conformistas, etc., muchas personas solo toman contacto con esta parte de la historia con estos medios tales como: textos escolares, la literatura histórica o el cine bélico.

3. El ataque de «Pearl Harbor» de 1941 supuso la entrada en guerra de EE.UU.; no obstante, esa entrada no se materializó en Europa sino hasta que las fuerzas soviéticas marchaban triunfantes sobre el enemigo. Fue precisamente a causa de esos triunfos, y ante la amenaza de que la Unión Soviética se alzara como el vencedor único de la humanidad ante la amenaza nazi-fascista que la administración estadounidense hizo desembarcar a sus tropas en Europa, aunque tímidamente. No olvidemos en este punto que el nazismo se valió del apoyo directo del capital privado y estatal de EE.UU. para formar el músculo militar que le permitió intentar dar forma a sus ambiciones imperiales.

4. En lo relativo al «holocausto» queremos hacer un apunte: la historiografía burguesa intenta convencernos de que judíos sufrieron el «mayor genocidio» cometido por los nazi bajo la llamada 
«Solución Final», no obstante esta afirmación no es cierta, sin menospreciar las atrocidades cometidas contra los judíos que son un grupo religioso y no étnico, e«Plan General del Este» ya diseñado antes de la invasión de la URSS , dispuesto a exterminar a un tanto % de población en los territorios del Este de Europa, en dicho plan se hablaba del futuro repoblamiento de dichas tierras por colonos germanos. En zonas de Rusia y Polonia tenían como fin exterminar a más del 70% de su población. El plan no cayó en unas meras declaraciones, el exterminio de eslavos y otras etnias en dichos territorios durante 1939-1945 se contó en más millones que el genocidio judío. 

5. Sobre el «Pacto germano-soviético de no agresión» de agosto de 1939 debemos señalar que este se produce como una maniobra diplomática para retrasar en lo posible la contienda militar que apuntaba a la URSS, sencillamente Stalin había comprendido que si bien en un primer momento la guerra tendría un carácter interimperialista rápidamente adquiriría un carácter de tipo ideológico. Como condicionales previos encontramos entre lo más importante: a) Inglaterra y Francia rechazaron el tratado ofrecido por los soviéticos para contener la amenaza nazi, en su lugar se firmaron los «Acuerdos de Múnich» de 1938 con los que pretendían calmar el expansionismo nazi a costa de Checoslovaquia, despedazamiento de un país legítimo en el cual participarían Polonia y Hungría, por ello ante esta negativa la única opción posible soviética era alcanzar un tratado que retrasara el conflicto con la Alemania nazi, b) El «Pacto de Acero» de mayo de 1939 aseguraba la cooperación militar estrecha entre el nazismo alemán y el fascismo italiano, c) El «Pacto Antikomintern» de 1936 firmado por 14 Estados, con el que básicamente se consiguió crear un bloque hostil a la URSS que la cercaba desde ese momento por el Este y el Oeste, d) Las guerras fronterizas con Japón durante 1937-1939. Viéndose solos, al firmar el pacto de no agresión con Alemania de 1939, se aseguraron romper en la práctica los tratados de alianzas y políticas hostiles de los imperialismos que querían ver una guerra contra el Estado de los Soviets. Los imperialistas, los socialdemócratas, los trotskistas, maoístas y demás fueron los que ocultaron estos hechos en la posguerra, véase un ejemplo de estas teorías [aquí]

6. La resistencia soviética no fue inesperada como nos han hecho creer y como apunta el autor del artículo a continuación, la URSS se preparó para la guerra desde mucho antes de que esta iniciara, purgó al Ejército y al Estado de los elementos vacilantes, oportunistas; al punto que al momento de la invasión nazi no había apenas colaboradores en las filas soviéticas, la «quintacolumna» había sido completamente aniquilada. A causa de esta precaución la deserción hacia las filas enemigas fue anecdótica. Recordemos en cambio la debilidad de gobiernos como el francés, su nula capacidad militar, siendo derrotados en tres meses, a pesar de la inversión en construcciones defensivas gigantescas como la Linea Maginot.

7. Se suele hablar del suministro masivo de armas, dos hechos demuestran que no se dio tal suministro: en la Conferencia de Teherán de 1943 Stalin se lo echa en cara a Roosevelt así como el retraso en la apertura del «frente occidental», entre otras cosas; y lo otro es que los soviéticos construyeron su propia maquinaria bélica, tan es así que al salir de la contienda se habían convertido en un superpotencia militar, con armamento avanzado propio, y finalmente potencia nuclear; tales hechos no se consiguen recibiendo material bélico de un aliado circunstancial, un hito único e incontestable.

8. Sobre el Desembarco de Normandía de 1944, dicha batalla pese a ser el mayor desembarco anfibio de la historia, en el esquema general de la Segunda Guerra Mundial no pasa de ser una escaramuza marginal sobredimensionada, además conseguida contra un enemigo desmoralizado tras la cadena de derrotas sufridas en el Frente Oriental ante los soviéticos.

9. Ha de apuntarse que EE.UU. y sus aliados al finalizar la guerra dieron refugio a los criminales de guerra nazi-fascistas, especialmente científicos y altos cargos de espionaje, y como se supo luego incluso se reclutó en conexión con los gobiernos capitalistas a los viejos integrantes de las milicias fascistas para crear «ejércitos encubiertos», y con ello crearon extensas redes de retaguardia «stay-behind» especializados en sabotajes, ataques armados, espionaje, etc. en lo que luego se vino a denominar «Operación Gladio», siendo estos viejos fascistas la fuerza de choque de los presuntos garantes de la «democracia y libertad» frente a la amenaza del comunismo.


10. La Segunda Guerra Mundial la ganaron los soviéticos, que eran un conjunto de diversos pueblos, entre los cuales estaba Rusia, pero el pueblo ruso no fue el único, eso es insultar la historia del resto de pueblos, y una simplificación clásica de la Guerra Fría a referirse a la URSS como simplemente Rusia.

El documento:


Ayer se cumplieron 75 años de la derrota del ejército nazi en Stalingrado, la batalla que cambiaría para siempre el curso de la II Guerra Mundial. Stalingrado y, más ampliamente, el frente oriental fueron la tumba del III Reich, que hasta entonces se había dado un verdadero paseo militar por Europa occidental.

Sin embargo, la percepción generalizada hoy en día es que la victoria de los aliados se debió casi únicamente al poderío militar de Estados Unidos. Una reveladora encuesta realizada en Francia en tres momentos diferentes: 1945, 1994 y 2004, pone en evidencia el cambio de percepción de los franceses acerca de qué país fue el responsable último de la liberación de su país. Si recién terminada la contienda, el 57% de los franceses consideraban que la URSS fue el país que más contribuyó a la derrota nazi y sólo el 20% a EE.UU., en 2004 estos porcentajes se invirtieron. ¿Qué había cambiado en esos 60 años? ¡Bingo! Las películas de Hollywood.


La propaganda norteamericana ha sido tan eficaz que durante la segunda mitad del siglo XX hemos llegado a creer que Estados Unidos «ganó» la contienda. Aunque es innegable que la entrada de EE.UU. en la II Guerra Mundial (recordemos: en diciembre de 1941 tras el ataque japonés a Pearl Harbor) inclinó definitivamente la balanza hacia el bando de los aliados, vale la pena recordar un par de datos no demasiado conocidos: