sábado, 28 de noviembre de 2020

La importancia de conocer otras lenguas


«La limitación nacional del hombre de hoy es aún demasiado cosmopolita para el señor Dühring, el cual se propone aún suprimir las dos palancas que en el mundo actual ofrecen al menos la posibilidad de elevarse por encima del propio y limitado punto de vista nacional: el conocimiento de las lenguas antiguas que ofrecen, a las gentes con educación clásica de todas las naciones al menos, un amplio horizonte común; y el conocimiento de las lenguas modernas, gracias al cual personas de diversas naciones pueden entenderse y entrar en contacto con lo que ocurre más allá de sus fronteras. La gramática de la lengua materna será, en cambio, aprendida en mayor detalle. Pero «la materia y la forma de la lengua propia» no se entienden más que si se estudia su origen y su progresiva evolución, y esto no es posible sin tener en cuenta, por una parte, sus propias formas muertas y, por otra, las lenguas, vivas y muertas, emparentadas con ella. Pero con esto volvemos a entrar en un terreno expresamente prohibido. Y si el señor Dühring elimina así de su plan de estudios toda la moderna gramática histórica, no le va a quedar para la instrucción lingüística más que la vieja gramática técnica, dispuesta al estilo de la antigua filología clásica, con todo su casuismo y todas sus arbitrariedades, debidos uno y otras a la falta de base histórica». (Friedrich Engels; Anti-Dühring, 1878)

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La debacle del sistema sanitario español; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«La crisis del COVID-19 está mostrando las carencias del sistema sanitario español. Más arriba vimos que la imprudencia de las autoridades políticas para enfrentar la pandemia, pero aparte de ello, ¿qué ocurre con el sistema sanitario en sí?

La nueva derecha y la tradicional –PP, C’s, Vox–, aunque también elementos extravagantes como los anarco-capitalistas, argumentan que la ola de recortes y privatizaciones efectuadas en el sector sanitario en los últimos años a nivel nacional y regional no tienen relación alguna con la crisis sanitaria que se vive hoy. ¡Incluso culpan a la existencia de la propia sanidad pública de ser la causante del desastre! Para ello aluden a la supuesta gran inversión recibida estos años y al poco estímulo de los trabajadores en su desempeño, cosa que según dicen, se resolvería con la empresa privada. Quien afirma esto no solo no comprende de economía, sino que es un demagogo desalmado que niega el trabajo que están realizando los sanitarios de distintos campos con escasez de materiales y una presión psicológica límite. Están insultando a personas que, a diferencia de ellos, simples parásitos, son verdaderos héroes y aportan un servicio útil a la comunidad.

También los intelectuales de ideología anarco-capitalista claman que el mercado se regula solo, falacia que repiten como un mantra. De forma populista, ellos también dicen lamentar los abusos de los monopolios en el precio de la luz o la calefacción, entre otros, pero ignoran adrede las estadísticas y la historia económica que demuestra que ese «dios invisible» del «libre mercado» no es sino la ley del valor en su actuación, una realidad muy visible, un caballo que en el capitalismo galopa sin freno y posibilita la creación y desempeño de los monopolios en nuestra sociedad. De esa forma las empresas monopolísticas hacen acopio de productos básicos o alteran los precios del mercado de forma escandalosa, no pocas veces en contubernio con el Estado que se dice «neutral» y velar por «todos». Véase la obra de Marx: «Manuscritos económicos y filosóficos» de 1844. 

La línea de defensa de neoliberales y anarco-liberales está centrada no en analizar los datos y exponer la verdad por el bien de la humanidad, sino en su pensamiento sofista de querer imponer, sin importar cual sea la realidad, su modelo económico capitalista a toda costa; uno donde las formas de propiedad privada abarcarían todos los campos posibles como solución mágica a todos los problemas. La razón de esto se puede buscar en el intelectualismo utópico pequeño burgués de algunos anarcoides, pero, la razón principal entre los neoliberales es que son parte –o representantes– de los propietarios de los medios de producción.

domingo, 22 de noviembre de 2020

Sobre la teoría feminista de la paridad; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«Vale decir que la teoría de la «paridad», abanderada por diversas ramas del feminismo, promueve un equilibrio obligado en el número de hombres y mujeres en temas como puestos de poder, lo cual supone una «discriminación positiva» bajo la excusa de que así es como se resolverá la desigualdad entre el hombre y la mujer en la participación en la política, la incorporación al tejido productivo o el acceso a la cultura. Pero las leyes de paridad solo son una muestra de caridad de la burguesía hacia la mujer que quedan muy bien de cara a la galería, igual que ocurre cuando la burguesía agita la bandera y el espíritu de la beneficencia hacia los pobres, pero no resuelve nada, pues es un parche, una solución superficial que deja intacto el problema que origina la desigualdad de la mujer en ciertas ocasiones.

Colocar sin más a una mujer en un cargo por el mero hecho de ser mujer es un acto que puede suponer que dicho elemento finalmente desempeñe de forma correcta y hasta notablemente su función en el cargo, pero ello no borrará el hecho de que en el momento de su selección se puso por delante su sexo en detrimento de su habilidad. Por otro lado, en esta situación también puede darse el caso de que se ponga en un aprieto a un sujeto femenino no cualificado, abriendo la posibilidad a un mal desempeño, que será producido no porque la mujer sea una inútil, sino porque simplemente no estaba preparada, porque en este caso el motivo sexual fue el requisito principal para su selección, siendo su formación requerida un aspecto de segundo orden. Esto supone, además, denegar el acceso a otra persona más cualificada solo por el hecho de tener otro sexo, discriminación que aleja a los sistemas democrático-burgueses de la tan cacareada «meritocracia» que dicen que es signo de «salud democrática». Lo mismo cabe decir sobre el delegar puestos en favor de una «visibilización del movimiento LGTB» o en favor de la «racialización» de los puestos administrativos o políticos, cuestiones tan de moda hoy.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Los catastrofistas que creen que los desastres naturales «aceleran la revolución»


«Así, Varga, Zinoviev y Trotski, reconocieron solo las posibilidades más limitadas de revivir el capitalismo después de los trastornos de la Primera Guerra Mundial. Los tres identificaban como mucho una expansión temporal y parcial del nivel de la producción capitalista, pero uno logrado a expensas del proletariado. Los tres negaban la posibilidad de que el capitalismo pudiera avanzar hacia un alto nivel de productividad basado en innovaciones tecnológicas. Los adjetivos «decadente» y «moribundo» para el capitalismo –misma terminología que usaba Lenin sobre el imperialismo– inundó sus escritos y discursos, y transmitió la sensación de un colapso unilineal. Ellos mantuvieron, también, un punto de vista catastrófico». (Nicholas N. Kozlov y Eric D. Weitz; Reflexiones sobre los orígenes del «tercer período»: Bujarin, el Komintern y la economía política de la Alemania de Weimar, 1989)

Muchos charlatanes parlotean que esta crisis causada por el COVID-19 pondrá o podría poner fin al sistema capitalista, abriendo enormes posibilidades para una sociedad «alternativa». En cualquiera de sus versiones esto es una majadería. Deben aclararse algunas cuestiones para aquellos que son afines a estas tesis.

En el primer supuesto, existen individuos de razonamiento utópico –es decir, que ignoran las leyes sociales y son «comunistas de corazón» pero «anarquistas de cerebro– y otros imbuidos por corrientes afines a un primitivismo socio-económico –es decir, que consideran que deberíamos abandonar el capitalismo pero no para transitar a algo cualitativamente superior, sino más bien para retroceder a las sociedades del Neolítico–. Ambos grupos esbozan que, «gracias» a los desastres naturales que veremos agudizarse dentro de poco a razón del cambio climático –desbordamiento de ríos, subida del nivel del mar, deforestaciones, incendios masivos, inundaciones, seísmos, etc.– y/o fenómenos similares a la actual pandemia mundial –pero a una escala de gravedad mucho mayor que la que vivimos– harán colapsar tarde o temprano las infraestructuras básicas creadas por el ser humano y sus comunicaciones –puentes, carreteras, vehículos, internet, telefonía, etc.–. 

Pero este «afortunado» supuesto del que hablamos –feliz perspectiva, desde luego, para los misántropos y las cucarachas, no para nosotros–, la sociedad no caería por arte de magia en algo parecido al «comunismo» ni nada que, en la mente de estos idiotas, se le pueda parecer. Pensar que en esta situación cuasi-apocalíptica la gente abrazaría el comunismo es erróneo: la mayoría de la población antes, durante o después de tal catástrofe desconocería los fundamentos del mismo, siendo, por tanto, que sería incapaz de implantarlo. Esta simplificación sobre la revolucionarización de las masas solo cabe en la cabeza de un soñador demente. En todo caso a lo que se llegará es a ensayos asociativos y caritativos como los que vemos hoy en la sociedad capitalista. Más allá del grado de destrucción de las fuerzas productivas y el nivel de retroceso que pudiera haber, lo más probable es que el capitalismo, aunque sin estar tan «globalizado», continuara o, en el peor de los casos, se retrocediera a una sociedad mercantil primitiva –donde nos gustaría ver cómo se las arreglan los apologistas de la teoría catastrofista–. Entonces apegarse a esta perspectiva con el fin de «crear una sociedad mejor» es intentar matar una mosca a cañonazos.

Todo esto y no otra cosa sería la consecuencia lógica de este «anhelado desastre», ya que la sociedad que sufriese tales reveses vendría de una anterior sociedad capitalista y su mentalidad estaría mayoritariamente encajada en los mismos esquemas. De hecho, el instinto de supervivencia agudizaría el individualismo; ya no se trataría de un consumismo para satisfacer el ego, sino de uno para satisfacer el estómago. «¡Pero esa necesidad crearía la necesidad del comunismo!» dirán algunos. Esto es teorizar, pues, que para que haya una sociedad comunista necesitamos volver a la época de las cavernas o, peor aún, comparar el comunismo primitivo con el comunismo contemporáneo del marxismo que, por si no se habían dado cuenta, nada tienen que ver. ¡Pero qué se le puede pedir a estos zotes caricaturescos que en la actual sociedad capitalista creen que una empresa cooperativa es el summun del «anticapitalismo» [12], que confunden el «socialismo» del marxismo con el estatismo [13], o que consideran que lo natural o «progresista» es volver a la pequeña propiedad privada del campesino aislado [14]! 

lunes, 16 de noviembre de 2020

La continua directriz en RC de cerrar filas ante los errores y justificarlos bajo burdas excusas; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


[Post publicado inicialmente en 2017]

«
En la falta de autocrítica del núcleo dirigente está una de las causas que han llevado a que gran parte de la militancia de sus inicios haya abandonado en masa Reconstrucción Comunista (RC):

«El problema no radica en que el SG y yo mantengamos diferencias ideológicas con respecto al feminismo de clase, la raíz del problema son las contradicciones personales del camarada R y su nula capacidad de autocrítica en este tema. No basta con conocer la teoría, hay que ser consecuente con lo que se proclama». (Javier M., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de salida de militancia, 31 de julio de 2015)

Es más, como se señala a continuación, en otra carta de otro exmilitante que abandonó por propia voluntad, la política a seguir de Roberto Vaquero y su camarilla ante un error ha sido siempre la misma: contraatacar con calumnias, invenciones y tergiversaciones muy burdas que desvíen la cuestión. Todo conflicto político lo reducen a una cuestión de «traidores», en caso de ser una crítica interna, y a «delatores de la policía», de ser una crítica externa:

«Ante los recientes problemas de fracciones y de salidas de gente, tanto de partido como de juventud, se ha tendido hacia el simplismo y la unilateralidad en el análisis de los conflictos, reduciéndolos a simples traiciones al partido. Evidentemente que una persona que actúe de manera abiertamente hostil contra el partido sea considerado como enemigo político y sea tratado como tal –las medidas al respecto irán acordes a la realidad material del momento–; es decir, no se critica el considerar a ciertas personas como enemigos políticos, sino el velar las posibles contradicciones y los fallos que se hayan podido cometer so pretexto de tratarse de conflictos con traidores. Esto puede provocar una cerrazón a la autocrítica y al avance del partido, en definitiva. Así mismo, la problemática se agudiza al pretender solventar estos conflictos a nivel interno apelando casi en exclusividad a la «fidelidad al partido», una fidelidad que si no viene acompañada de una autocrítica y un correcto tratamiento de las cuestiones políticas –y de una rendición de cuentas, en el caso de que competa a la militancia y fuese necesario–, se transforma en dogma.

Prueba de esto es la especial insistencia que se ha tenido respecto a que los camaradas borren a los enemigos políticos de las redes sociales, prohibiendo el mantener ningún contacto con ciertas personas. Esto conlleva el pretender extirpar las influencias burguesas o reaccionarias mediante el «aislamiento» de estas, en vez de mediante la confrontación ideológica, manteniendo una actitud seria frente a los problemas políticos, lo cual no deja de ser un absurdo». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

viernes, 13 de noviembre de 2020

Las labores de asistencialismo: imagen y negocio

«El asistencialismo populista de Reconstrucción Comunista (RC) no es un fenómeno novedoso, pues se ha dado en múltiples sociedades, tanto por parte de los gobiernos como de grupos disidentes al mismo:

«¿Qué es el populusmo? Si nos plegamos a sus raíces etimológicas tendríamos que comprenderlo como relativo a pueblo; pero resulta evidente que los términos evolucionan en su contenido y significado y se alejan de sus raíces. Dicho esto, y a efectos de este espacio, populismo es aquella «estrategia» en el marco del ejercicio del poder –como gobernante o como opositor– bajo la dictadura de la burguesía ya sea en su forma democrático burguesa o en su forma fascista que es indisoluble a la demagogia, el pragmatismo y el oportunismo. Su función principal es enmascarar el verdadero sentido de las políticas que tienen por objeto el fortalecimiento de la clase en el poder pero justificadas en un «pretendido bien superior»; por ejemplo y el más común: «el bien general del pueblo»; dicho de otro modo, su objetivo es la alienación de las masas.

Vale decir que el populismo no es una característica exclusiva de la izquierda burguesa –revisionista, reformista, etc.–, sino de todo el espectro político burgués, su cara visible es el asistencialismo-caritativo; por ejemplo: el ultraderechista Álvaro Uribe desarrolló en Colombia programas de asistencia escolar, merienda escolar, programas de vivienda, etc., al tiempo que profundizaba el vaciamiento de contenido de los derechos económico-políticos a través de la extinción de los derechos laborales, etc. El mismo procedimiento emplean los gobernantes de izquierda burguesa en Latinoamérica que engañan a los pueblos diciendo que ese asistencialismo es un embrión del socialismo, cuando se trata del capitalismo de siempre. Lo esencial a comprender es que esta estrategia, allá donde se ejerce, tiene como finalidad aminorar las «condiciones objetivas» que conduzcan a procesos revolucionarios proletarios; al tiempo que con la propaganda reducen las «condiciones subjetivas». Es decir, es un mecanismo destinado a prolongar artificialmente al capitalismo en crisis, no obstante, a veces se desarrolla con objetivos meramente cosméticos, los ejemplos más oportunos son los «programas sociales» de las entidades empresariales monopólicas. El fascismo también ha utilizado de forma constante el populismo, sobre todo desde la oposición política –a veces sirviendo como trampolín al poder–. Lo ha hecho apoyándose en casos de corruptelas del gobierno burgués de turno –jurando que ellos acabarían con esa corrupción–, de humillaciones nacionales de la Patria por otras potencias –jurando restablecer ante el pueblo el «honor nacional»–, pretendiendo sentir repulsa por los «abusos de las clases altas» –clamando su fin– y queriéndose proclamar siempre como una «tercera vía» entre los «abusos de las clases altas» hacia el pueblo y el radicalismo y ateísmo del marxismo que quiere destruir a las clases altas como tal –hablamos de «clases altas» y no de clases explotadoras, siguiendo el hilo de que los fascistas no reconocen los análisis marxistas sobre la plusvalía y no ven explotación en el sistema capitalista–, elementos que desembocan en engañar a las masas trabajadoras, distraerlas y desviarlas de la revolución». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico: Populismo, 2015)

En España varios grupos fascistas lo realizan todos los días, con fines propagandísticos evidentes. Véase el caso de Bastión Frontal con sus recogidas de alimentos (*) y sus torneos solidarios (**):

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Algunas cuestiones relativas a la crítica del anarquismo


«Es muy posible que algunos camaradas evitan hacer la crítica de principio al anarquismo y el socialfascismo [1], temiendo no establecer la diferenciación entre los jefes y las masas. Es este un profundo error atacar el anarquismo en tanto que corriente social determinada, no equivale de ningún modo a atacar a los obreros anarquistas; al contradecirles prestarles, una ayuda necesaria para permitirles libertarse de la cautividad burguesa. Justamente así es como hay que plantear la cuestión Es necesario denunciar la traición de los jefes anarquistas. Y es sobre la base de los principios, para mostrar que esta traición es debilitar el carácter mismo de la ideología y de la política del anarquismo. Y entonces ya no habrá duda sobre si se debe hablar de todos los jefes o solamente de algunos de ellos. 

La tarea más importante planteada ante el Partido Comunista de España (PCE) por los acontecimientos del 8 y 9 de enero de 1933, la tarea que consiste en desenmascarar resueltamente, desde el punto de vista de principio, el método anarquista de «hacer la revolución» se halla así irrealizada. Importa, pues, concentrar atención y las fuerzas suficientes para realizarla. 

Ante todo, es necesario vencer algunos puntos de vista erróneos en apreciación del anarquismo y del anarco-sindicalismo español. Hay tendencia a establecer una distinción de principio entre la fracción Pestaña-Peiró, como anarco-sindicalista, anarco-reformista, y la F.A.I. corriente del anarquismo puro [2]. Y si es lícito, conforme a esta tendencia, llamar a os primeros enemigos, es necesario calificar a los segundos de «amigos que se equivocan»

Es esta una discriminación inexacta. Es cierto que los obreros anarquistas son para nosotros amigos equivocados, hermanos de clase equivocados. Pero esto es, también cierto para los obreros que siguen a Pestaña-Peiró, así como para los obreros socialistas. En cuanto al anarquista más puro, al más «izquierdista», para nosotros es una corriente hostil así como el anarco-reformismo y el social-fascismo. 

Tenemos tanta menos razón de oponer el «anarquismo puro» al anarco-sindicalismo, cuanto que la Federación Anarquista Ibérica (F.A.I.) se atiene prácticamente a las posiciones sindicalistas, operando en el seno de la Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.) y como su fuera directriz. La base ideológica de principio de la F.Á.I. y de Pestaña-Peiró es una y la misma. El sitio esencial es reservado en ella a la consigna comunismo libertario. Tanto la F.A.I. como Pestaña, ponen los dos el comunismo libertario a título de panacea universal contra los males sociales. 

Para criticar la consigna de comunismo libertario, para denunciar su verdadera esencia, se ha hecho muy poco hasta ahora. Es esta un omisión intolerable. Algunos comunistas participan todavía de la opinión de que el comunismo libertario de los anarco-sindicalistas, es precisamente la fase superior del comunismo al que nosotros aspiramos. Por tanto, los anarquistas tienen el mismo ideal que nosotros y se diferencian solamente en la elección del camino a recorrer. Insuficientemente realistas, se muestra impacientes y quieren alcanzar la futura sociedad sin clases de una vez «en aeroplano», sin darse cuenta de la necesidad de pasar por la fase de la dictadura del proletariado. 

martes, 10 de noviembre de 2020

Sobre la afirmación que la religión es innata en el hombre


«El ente distinto e independiente de la esencia humana o Dios –en cuya descripción consciente mi obra: «La esencia del cristianismo» de 1841–, el ente que no posee esencia humana, propiedades humanas, individualidad humana no es otro, en realidad, que la naturaleza [1]. El sentimiento de dependencia del hombre es el fundamento de la religión; el objeto de dicho sentimiento de dependencia y por tanto, del que el hombre depende y se siente dependiente no es otro originariamente que la naturaleza. Es la naturaleza el primer y originario objeto de la religión, como la historia de todas las religiones y de todos los pueblos prueba abundantemente. La afirmación de que la religión es innata en el hombre, de que es algo connatural en él es falsa si por «religión» se están entendiendo las distintas formas del «teísmo», es decir, la creencia y la de en un dios. Sin embargo, dicha afirmación es absolutamente verdadera si por «religión» lo que se entiende es el sentimiento de dependencia, el sentimiento o la conciencia que tiene el hombre de no existir ni poder existir sin un ente distinto a si y, por tanto, de no deberse a sí mismo su propia existencia. (...) La religión hace profesión y es la declaración de todo lo que soy; y lo que soy ante todo es un ente que no existiría sin luz, sin aire, sin agua, sin tierra, sin alimento, esto es, un ser por entero dependiente de la naturaleza. Esta dependencia es inconsciente e irracional en los animales y en los hombres todavía en su estado animal; hacerla llegar hasta el nivel de la conciencia, representársela, tenerla en cuenta y reconocerla significa erguirse ante la religión. Así por ejemplo, cualquier forma de vida depende del ciclo de las estaciones, pero únicamente el hombre celebra este ciclo de las estaciones con representaciones rituales y celebraciones solemnes. Y resulta que estas celebraciones que no expresan ni representan otra cosa que el sucederse de las estaciones anuales o de las distintas fases lunares son las más antiguas, las primeras y las más auténticas manifestaciones religiosas de la humanidad». (Ludwig Feuerbach; La esencia de la religión, 1845)

Anotaciones de Ludwig Feuerbach:

[1] Para mi «naturaleza» –exactamente igual que espíritu– no es más que un término general para designar entes, cosas, objetos que el hombre diferencia de sí mismo y de sus propias producciones y que agrupa así bajo el nombre colectivo de «naturaleza»; pero en absoluto un ente universal, extraído y separado de la realidad, ni personificado ni mistificado.

Anotaciones de Bitácora (M-L):

La religión nace como satisfacción a la insatisfacción del hombre primitivo ante la naturaleza, por ello intentó ejercer una influencia sobre los objetos circundantes que creía divinos a través de plegarias, ceremonias y rituales para ganarse su favor. Pero cuanto más avanza el ser humano, cuando más aprende a usar sus capacidades para la comprensión de los fenómenos y «dominio» de la naturaleza, menos necesita de la religión, más rápido quita a la religión ese manto de «necesidad y dependencia» para vivir, o mejor dicho, sobrevivir, sobrellevar sus penurias.

lunes, 9 de noviembre de 2020

¿Se le puede llamar socialismo a la nacionalización? Engels responde a esta broma

«Si la nacionalización de la industria del tabaco fuese socialismo, habría que incluir entre los fundadores del socialismo a Napoleón y a Metternich. Cuando el Estado belga, por razones políticas y financieras perfectamente vulgares, decidió construir por su cuenta las principales líneas férreas del país, o cuando Bismarck, sin que ninguna necesidad económica le impulsase a ello, nacionalizó las líneas más importantes de la red ferroviaria de Prusia, pura y simplemente para así poder manejarlas y aprovecharlas mejor en caso de guerra, para convertir al personal de ferrocarriles en ganado electoral sumiso al gobierno y, sobre todo, para procurarse una nueva fuente de ingresos sustraída a la fiscalización del Parlamento, todas estas medidas no tenían, ni directa ni indirectamente, ni consciente ni inconscientemente nada de socialistas. De otro modo, habría que clasificar también entre las instituciones socialistas a la Real Compañía de Comercio Marítimo, la Real Manufactura de Porcelanas, y hasta los sastres de compañía del ejército, sin olvidar la nacionalización de los prostíbulos propuesta muy en serio, allá por el año treinta y tantos, bajo Federico Guillermo III, por un hombre muy listo». (Friedrich Engels; Del socialismo utópico al socialismo científico, 1892)

sábado, 7 de noviembre de 2020

Rehabilitando a un revisionista: el caso Beria; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

«Revista teórica» de RC donde defienden a Beria en su última edición

[Post originalmente publicado en 2017]

«Muchos han creído durante años que Beria no solo fue un «gran marxista-leninista», sino que también «el más fiel sucesor de Stalin». Esto ha sido posible, en gran parte, gracias a los «estudios» de algunos historiadores revisionistas. En realidad, dado que nuestros amigos revisionistas no hacen el esfuerzo de investigar, desconocen que hoy, y en base a los últimos estudios –que recurren a las fuentes originales–, la mayoría de historiadores han descartado la visión de Beria el «estalinista», presentándole como lo que fue, un liberal que precedió a Jruschov en sus planes reformadores. Debemos añadir, por cierto, ¡que ya que la CIA ya registraba esto en sus informes de julio de 1953!

Otros, para justificar su filia subjetivista por Beria, hacen uso de verdaderas barbaridades, como la que presentamos a continuación. Roberto Vaquero, bajo el alias «Juan Mesana», decía en la revista de Reconstrucción Comunista (RC):

«Prácticamente no hay defensores de la figura de Beria, ya que poco se conoce de él debido al oscurantismo que se promueve desde el poder y a la destrucción y ocultamiento de pruebas. Es de destacar el trabajo de Bill Bland y Grover Furr, ya que, a pesar de ser una figura vilipendiada no defendida por nadie, han sido capaces de defender el marxismo-leninismo, la verdad sobre el caso de Beria y su gran papel como dirigente comunista y revolucionario ejemplar». (De acero; Nº10, 2017)

E insistía:

«No conozco apenas nadie, incluso a nivel histórico que hable bien de él, casi todo el mundo le pone de traidor, corrupto y personaje oscuro. En que se basan para decir esto, en lo que alguien me dijo antes, en testimonios –aunque sean supuestamente m-l– de gente que lo proclamó pactando con Jruschov y Zhúkov y en revisionistas de todos los colores. (...) Incluso la mayoría de partidos m-l se dejan llevar por estas tendencias, basándose en castillos en el aire, pues no hay nada. Yo no voy a criminalizar a alguien que murió en un complot en gran medida organizado por Jruschov». (Comentario en Facebook de Juan Lucarrelli –alias de Roberto Vaquero en esta red social–, 18 de abril de 2017)

Con este tipo de comentarios Roberto Vaquero demuestra el tipo mediocre que es, la podredumbre de su pensamiento oportunista, el cual pone de manifiesto la forma de analizar los eventos históricos desde la dirección de RC. 

Primero dice que no conoce a nadie a nivel histórico que hable bien de Beria. Bueno, efectivamente, si eres Roberto y tu lectura es equivalente a la de un avestruz, no poseerás los conocimientos y el hábito de documentarte. Es posible, no, seguro, que no encuentras seguidores de Beria, pero los hay. El historiador thälmanniano Bill Bland, o el maoísta Grover Furr, son ejemplos claros. Es más: de nuevo, Reconstrucción Comunista está al mismo lado que el Partido Comunista de España (reconstituido), pues en España no es otro, sino Juan Manuel Olarieta, el defensor de que Beria fue una víctima marxista-leninista, y no un revisionista víctima de otros revisionistas. Reconstrucción Comunista (RC) vuelve a coincidir, de nuevo, con el Partido Comunista de España (reconstituido). ¡Qué casualidad! Tan solo llevamos cien ejemplos de posturas en las que RC y el PCE (r) se encuentran y se diferencian de nosotros.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Lenin sobre las guerras imperialistas...

«Es fundamentalmente erróneo, antimarxista y anticientífico, separar «la política exterior» de la política en general, ni qué hablar de oponer la política exterior a la interior. Tanto en política exterior como interior, el imperialismo tiende hacia la violación de la democracia, hacia la reacción. (...) Todas las frases sobre una guerra defensiva o sobre la defensa de la patria que provengan de las grandes potencias –léanse los grandes expoliadores– que combaten por la hegemonía mundial, por los mercados y «esferas de influencia» y por la esclavización de las naciones, ¡son frases mentirosas, absurdas e hipócritas! (...) Para el pequeñoburgués lo importante es dónde están apostados los ejércitos, quién está venciendo en él momento actual, Para un marxista lo importante es qué cuestiones están en juego en esa guerra, en el curso de la cual puede ir venciendo a veces un ejército, a veces el otro. (...) La verdadera esencia de la guerra actual no es nacional, sino imperialista. No se libra para que un bando pueda derrocar la opresión nacional, que el otro bando trata de mantener. Es una guerra entre dos grupos opresores, entre dos bandoleros, para determinar cómo repartir el botín, quién ha de saquear. (...) En síntesis: una guerra entre grandes potencias imperialistas –es decir, potencias que oprimen a toda una serie de pueblos y los tienen sometidos al capital financiero, etc.– o en alianza con las grandes potencias, es una guerra imperialista. Así es la guerra de 1914-1916. Y en esa guerra «la defensa de la patria» es un engaño, un intento de justificar la guerra. (...) Para hacer pasar esta guerra como una guerra nacional, los socialchovinistas invocan la autodeterminación. Hay una sola manera correcta de combatirlos: debemos demostrar que la guerra no se libra para liberar naciones, sino para determinar cuál de los grandes ladrones oprimirá mayor número de naciones. (...) Kautsky fue marxista hasta la guerra de 1914-1916, y muchas de sus principales obras y declaraciones serán siempre un modelo de marxismo. El 26 de agosto de 1910 escribió en Neue Zeit a propósito de la guerra inminente: «En una guerra entre Alemania e Inglaterra la cuestión no es la democracia, sino el dominio mundial, es decir, la explotación del mundo. No es esta una cuestión en la que los socialdemócratas puedan alinearse con los explotadores de su propia nación». He ahí una excelente formulación marxista, que coincide en todo con la nuestra, que desenmascara completamente al Kautsky de hoy, que del marxismo se pasó a la defensa del socialchovinismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Una caricatura del marxismo y el economicismo imperialista, 1916)

jueves, 5 de noviembre de 2020

Desarme y disolución de ETA más las posturas seguidistas de los de siempre; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


[Post originalmente publicado en 2017]

«El tema de «Euskadi Ta Askatasuna» (ETA) es un tema en el que muchos autodenominados marxista-leninistas han fallado en analizar por sentimentalismo, seguidismo o cobardía a las posibles represalias. ¿Cómo trata Reconstrucción Comunista (RC) ese tema? Vuelven a no diferenciarse del resto, y aunque como muchos se presenta como «críticos» de ETA y la deriva de la izquierda abertzale, no pasa de ser en realidad un «criticismo» que esconde resabios de la propia propaganda del entorno etarra. De hecho, su último artículo ha sido aplaudido entre todos los círculos conocidos por su postura nacionalista y proetarra, porque alimenta los mitos en torno a ETA, apoya la continuación de la lucha armada enfocada en su visión terrorista y elude criticar la esencia nacionalista, ecléctica y oportunista que ha portado la organización desde sus inicios. Veámoslo todo sin más dilación.

Desde la plataforma ideológica de RC, Universidad Obrera, nos dicen que:

«El pueblo vasco no ha diseñado ni ha sido partícipe del desarme, ni siquiera ha tenido la oportunidad de elegir cómo tendría que ser ese supuesto proceso de paz». (Universidad Obrera; Sobre el desarme de ETA: El proceso de paz vasco y los artesanos de la paz, 2017)

¿Cómo va el pueblo vasco a participar y dirigir en las decisiones políticas de una organización como ETA y todo lo relacionado con ella –como su desarme– cuando ha sido y es una organización de tipo conspirativa y militarista? ¡¿A qué necio se le ha ocurrido escribir tal cosa?! Suponemos que al propio Roberto Vaquero. Aquí se ve que el autor considera a ETA un movimiento de liberación nacional, como representante y dirigente del pueblo vasco porque simplemente ha cogido las armas, solamente la pluma de un revisionista carcomido por la propaganda y lógica de ese movimiento puede portar ese ideario. Cuando se habla del apoyo durante décadas a ETA: recordemos que sus partidos legales de referencia como Herri Batasuna jamás han alcanzado ni siquiera un 20% de apoyo en las elecciones, un apoyo muy escaso sobre todo si tenemos en cuenta que varios partidos como el PCE (r) han pedido su voto en diversas elecciones. Y ya no eso si no que cualquier organización de la izquierda abertzale ha sido incapaz de revertir la conciencia de los trabajadores vascos que seguían mirando como referente nacionalista al Partido Nacionalista Vasco (PNV), que siempre ha llevado la voz cantante –salvo breves excepciones en determinados territorios–, como sigue ocurriendo actualmente, por tanto el grupo pequeño burgués de ETA nunca ha sido referente del movimiento de liberación nacional vasco ni en sus momentos álgido, sino que ha sido hegemonizado por la burguesía vasca del PNV como siempre. Así que ni, por un lado –por el mero hecho de tomar las armas– ni por otro –la representación en las elecciones legales–, ni por su apoyo social –minoritario en comparación con el del PNV y PSOE– se demuestra que ETA haya sido nunca representante mayoritario del pueblo vasco.

martes, 3 de noviembre de 2020

¿Es el Islam una religión «pacífica», de «amor» y «tolerancia»?


[Post originalmente publicado en 2017]

«Estos días los medios de comunicación en España –salvo los más fascistoides como 13TV o Intereconomía– han dado voz a ideólogos liberales que defienden la religión musulmana y califican el yihadismo y el Daesh, como «una mala interpretación del islam». Estos comentarios ya han venido abundando y propagándose desde los primeros brotes de atentados yihadistas en Europa:

«Son los primeros que no siguen los preceptos; entre otras cosas, las muertes», reprocha Javier Rosón, analista del islam en Europa de Casa Árabe. Sin embargo, los terroristas del grupo «Estado Islámico» (EI) invocan el nombre de Dios al cometer atentados y pretenden erigirse como principales valedores del islam. Por culpa de ello, comunidades musulmanas de todo el mundo se ven obligadas a recordar que no los representan. Así, «el Corán tiene una ciencia aprobada mundialmente por todos los científicos. Lo que los terroristas hacen es un corta y pega al gusto», lamenta Abdelaziz Hammaoui, uno de los mayores estudiosos del islam en España: imán, teólogo musulmán, profesor de la Cátedra de las Tres Religiones en la Universidad de Valencia y presidente del Centro Cultural Islámico de Valencia... (...) «El islam es una religión de paz. Lo primero y principal es no matar a otro», subraya Javier Rosón. (...) Otro referente en España es Mounir Benjelloun, presidente de la Comisión Islámica de España y de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas: «Someter el islam a interpretaciones literales del Corán, sería injusto y equivocado». (...) Las excepciones en las que el Corán sí justifica matar a otra persona se resumen en una motivación por defensa propia. Se producen en el contexto histórico bélico en los inicios del islam y hoy sólo podrían ser aplicables si lo ordenase una autoridad estatal, coinciden todos los expertos consultados». (El español; Estado Islámico contra el Corán: las pruebas de que no tiene nada que ver con el islam, 14 de diciembre de 2015)

El movimiento nacionalista kurdo, sus desviaciones anarco-feministas, sus vínculos con los imperialismos y el silencio cómplice de los oportunistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2020

«La propaganda a favor del nacionalismo kurdo

¿Qué es actualmente el movimiento nacional kurdo? Más allá de hacer un repaso de la historia sobre la opresión nacional de los kurdos, de los planteamientos políticos de sus variados grupos y de lo que sostenían en el pasado, que sería un total enredo, centrémonos mejor en vislumbrar lo que Reconstrucción Comunista (RC) apoya en la actualidad.

Las desviaciones ideológicas del movimiento nacional kurdo se han agudizado en las últimas décadas sin lugar a dudas. Son ciertamente muy evidentes sus postulados anarco-ecologistas:

«El PKK ha declarado que no busca crear un Estado kurdo. En vez de eso, inspirado en parte por la visión de la ecologista social y anarquista Murray Bookchin, ha adoptado la visión del «municipalismo libertario», llamando a los kurdos crear comunidades libres y autogobernada, basadas en los principios de la democracia directa, que irían juntas más allá de las fronteras nacionales. (...) En este sentido, proponer, la lucha kurda podría convertirse en un modelo para un movimiento mundial hacia una democracia genuina, una economía cooperativa y la disolución gradual de la burocracia Estado-nación. Desde 2005 el PKK, inspirado en la estrategia de los rebeldes zapatistas en Chiapas, declaró el alto al fuego unilateral con el Estado turco y comenzó a concentrar sus esfuerzos en desarrollar estructuras democráticas en los territorios que ya controlaban. Algunos han cuestionado cómo de serio es realmente todo esto. Claramente, quedan elementos autoritarios». (Descontrol; La revolución ignorada, 2015)

¿No recuerda esto a las reivindicaciones de movimientos nacionalistas y anarcoides como las presentadas por la Candidatura de Unidad Popular (CUP) en Cataluña –aquella por la que el famoso ecléctico anarco-comunista Hasél pedía el voto–? Sea como sea, he aquí conceptos económicos como la autogestión, tan cacareados entre el revisionismo titoísta, castrista, sandinista o el actual socialismo del siglo XXI, un concepto anarco-sindicalista ampliamente refutado por el marxismo-leninismo: