viernes, 30 de junio de 2017

Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

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«Pues como ha quedado demostrado hasta este momento, la teoría y práctica del PCE (r) durante los años 70 fue de completo apego al revisionismo maoísta, a veces entremezclado con otras tesis revisionistas procedentes del tercermundismo, el guevarismo, el anarquismo, el espontaneismo y el terrorismo, etc., pero nunca marxistas. Así que, lo que dicen sus palmeros sobre que el PCE (r) es un partido, o mejor dicho «el único partido marxista consecuente», no tiene el más mínimo sentido, viven inmersos en universos de fantasía. El PCE (r) hizo del eclecticismo oportunista su bandera. Y esto también se comprueba en la línea de su política exterior. (...) La importancia de refutar al PCE (r) también versa, en parte, por la moda entre ciertos jóvenes de dejarse sorprender y seducir por la historia de grupos estilo ETA, GRAPO, RAF, Brigadas Rojas, y otros de similar estilo, que el idiota de Hasél tanto alaba y estimula en sus letras. Cualquier sujeto de este tipo, a lo único que contribuye es a seguir sosteniendo el falso relato de estas organizaciones. Un mito que aunque esté de capa caída, no debe mantenerse por más tiempo. Hasél no ha crecido y madurado políticamente, ha pasado de sus simpatías por Izquierda Unida a los GRAPO, de admirar a Anguita a vivir los vientos por Arenas, y ahí se ha estancado, pero el resto de la juventud no tiene porqué seguir esa su deriva mediocre y limitante, debe de progresar, formarse ideológicamente, para así poder discernir entre marxismo-leninismo de lo que no lo es: blanquismo y anarquismo de marxismo; populismo, trotskismo y eserismo de bolchevismo; aventurerismo y terrorismo de marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 30 de junio de 2017)


Preámbulo

Este documento no será una mera crítica al Partido Comunista de España (reconstituido) y a su brazo armado los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, sino que será un ataque directo a la médula del propio maoísmo. Elegimos la historia de este grupo ya que es quien mejor ha condensado la demagogia de esta corriente, pero sépase que hubo infinidad de grupos y hoy varios de sus sucesores vuelven a la carga, de ahí la imperiosa necesidad de relanzar este importante documento escrito originalmente en 2017.

Ha de saberse que la historia del PCE (r)/GRAPO y sus líderes es el relato de unos mentirosos compulsivos que ocultan sus documentos y falsifican su propia historia; artífices de sofismas continuos, de una hipocresía de campeonato pensada para justificar sus variados bandazos ideológicos. La historia del PCE (r)/GRAPO es como la de cualquiera organización revisionista, un guion de poca monta basado en mitos endebles que en cuanto se investigan salen rápido a la luz sus variadas incongruencias.

1) Hace no tanto, su líder, en 2007, el «camarada Arenas», intentó engañar al público diciendo que «nunca han sido maoístas» pero que valoran a Mao como un «gran marxista-leninista». Lo cierto es que desde su fundación en 1975 nos han bombardeado con las clásicas diatribas del «Pensamiento Mao Zedong». Siempre han defendido a capa y espada las desviaciones del revisionismo chino –como de hecho continúan haciendo en los puntos fundamentales–. En verdad, esta y no otra es la razón principal de sus estrepitosos fracasos, pero a pesar de que ello, siguen sin querer desprenderse del todo de sus «ídolos de barro». 

2) Nos hablaban con vehemencia «de la necesidad de la lucha contra el revisionismo y el imperialismo» pero ellos han sido los mayores agentes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, se han comportado como gratuitos abogados del tercermundismo, de la política exterior brezhnevista, de la izquierda abertzale, de la Perestroika de Gorbachov, y ahora hasta del populismo nacionalista del peronismo o el juche. La lista sería interminable. Actualmente, uno no sabría ver la diferencia entre la política exterior prorrusa de los representantes del PCE (r) y la que mantienen multitud de antiguos partidos prorrusos, que, a falta de la URSS revisionista, se resguardan y crean ilusiones sobre el «carácter benévolo» del imperialismo ruso de Putin.

3) Arenas alardeaba de las «previsiones científicas» de sus análisis y todavía hoy nos sigue vendiendo que España «sigue siendo un Estado fascista» sin más justificación que su cabezonería. Su grupo lanzó la absurda tesis que dice que «cuando el capitalismo alcanza el grado monopolista su forma de dominación es el fascismo», y que, por tanto, no puede volver jamás a formas de dominación demócrata-burguesas. Creen que pueden sostener este análisis porque sus militantes están en la cárcel, olvidando citar que lo están a causa de sus errores aventureros y terroristas y que la mayoría de la población española ni siquiera sabe de su existencia. Para para inri, llaman «socialfascista» a cualquier que no siga sus esquemas irreales sobre el carácter del Estado: bien sea el clásico reformista que se conforma con el sistema capitalista o los revolucionarios que discrepan de sus peregrinas ideas. Y por si no hubieran hecho suficientemente el ridículo ante cualquier conato de crisis se profetiza cada dos por tres «el inminente fin del sistema tal y como lo conocemos». 

4) Antiguamente mantenían que «a iniciativa del PCE (r) y bajo su dirección fueron creadas numerosas organizaciones» entre las que «cabe destacar a los GRAPO». En cambio, ahora juran que «el PCE (r) no fue creador de los GRAPO» y atacan a quién no crea tal cambio de parecer. Nos prometían que «no somos blanquistas, anarquistas, ni terroristas», cuando su línea de acción ha sido el terrorismo individual sin conexión con las masas, pero son tan idealistas que como creen que su lucha era justa eso exime a sus acciones del carácter objetivo que tuvieron; ¡no eran terroristas sino «resistencia armada»! Son expertos en retorcer los hechos y las palabras. Aquellos que cayeron presos por promocionar y practicar el aventurerismo terrorista sostienen que «son presos políticos por el único delito de ser comunistas». 

martes, 27 de junio de 2017

Sobre el sionismo


«Tercero: ¿cómo podemos explicar al lector novel el sionismo?

El sionismo es un movimiento político de larga data en el que se han incrustado los círculos más reaccionarios, chovinistas, y racistas judíos para adueñarse del territorio de Palestina y fundar su Estado. Para lograr este fin históricamente han intentado ligarse al imperialismo que más rápidamente y mejor proporcionara medios para tales fines. Como todos sabemos esta ideología responde a la pasada y actual política de Israel desde su fundación; y como todos sabemos el Estado de Israel muy pronto obtuvo apoyo diplomático, económico y militar de los Estados Unidos que los ha llevado a una «simbiosis» en donde ambos se tapan las políticas y crímenes imperialistas cometidos por ambos.

Se han de comprender varios elementos:

1) Al contrario de lo que expresa la propaganda, el sionismo es una teoría calvinista-cristiano-protestante que se funda en la idea de la creación de una etnia ligada al judaísmo: es decir, «el judaísmo deja de ser entendido como una religión para ser entendido como una etnia»; y tiene por objeto depositar a los judíos en lo que entiende como «tierra santa» con el fin de preparar la segunda venida del «Cristo». Es decir, el sionismo nace y se justifica en el cristianismo y no en el judaísmo; y su proyecto de Estado supremacista es muy anterior a los acontecido durante la Segunda Guerra Mundial.

2) El sionismo tiene entre sus objetivos primarios crear una suerte de identidad de pueblo, o un pueblo judío, que según sus conceptos desciende directamente del pueblo hebreo establecido en la Provincia Romana de Palestina, con lo que en efecto borran, o intentan borrar, la evidencia histórica que indica que el judaísmo es una religión profesada por un conjunto de pueblos de diferentes orígenes producto de la expansión del judaísmo como religión, y no por la expansión de los hebreos palestinos como pueblo. Para justificar esta idea apelan a supuestas deportaciones durante el Imperio Romano lo cual es históricamente falso; la evidencia histórica indica que tales deportaciones de judíos hebreos no ocurrieron, que los judíos hebreos permanecieron en Palestina siendo asimilados por los sucesivos imperios que conquistaron la región, en tanto, se puede y debe afirmar que los actuales palestinos son los descendientes de los hebreos y no los judíos sionistas importados tras la Segunda Guerra Mundial. Otro punto importante, sería la negación del sionismo de las conversiones al judaísmo de muchas personas que luego, o bien ellos o bien sus descendientes acabarían en Israel, argumentando falsamente que era la vuelta a casa de los «desterrados». Vale decir que en la expansión del judaísmo jugaron un papel central el «Kaganato jázaro» en el Centro y Este de Europa, y los «pueblos judíos norteafricanos», sobre todo etíopes, en Europa occidental en donde incursionan como aliados de los musulmanes.

3) El término semítico había caído en deshueso por su escaso rigor científico, histórico y lingüístico; en su lugar se determinó que lo correcto era hablar de «Pueblos de Lenguas Afro-asiáticas». No obstante el término semítico pervivió a efecto del supremacismo del Tercer Reich hitleriano. En la actualidad sus usos están determinados por aspectos políticos: «semítico», «antisemítico». Entiéndase que el término semítico se refiere a una clasificación lingüística y no de parentesco entre los pueblos considerados semíticos: un ejemplo, los «judíos Asquenazí» son caucásicos conversos al judaísmo, no pertenecen a un pueblo semítico como el hebreo, pero se trasmiten entre ellos una lengua semítica: el hebreo.

Durante los años 40 y 50, los Estados Unidos buscaban a elementos susceptibles de formarse como agentes, espías o asesinos a sueldo del imperialismo estadounidense. En el caso de la cuestión judía, la trama era especial, ya que si observamos los desarrollos, los Estados Unidos solían reclutar a elementos indígenas dispuestos a trabajar para los estadounidenses en los países donde dominaban como Francia o Italia, o en los países socialistas como Checoslovaquia o Hungría, pero en este caso se contaba que por la idiosincrasia de los judíos estos se hallaban dispersos tanto en países capitalistas y socialistas. Muchos de los judíos con tendencias sionistas que residían en estos países veían a Estados Unidos como el garante del Estado israelí, es decir, el Estado judío, y no les costaba gran trabajo ponerse a su disposición, pues creían que estaban operando indirectamente en favor de la Patria». (Equipo de Bitácora (M-L); Las purgas en el Partido Comunista de Checoslovaquia de los años 50, 4 de octubre de 2015)

domingo, 18 de junio de 2017

Marx criticando los tres puntos del programa de Bakunin


«La «teoría» era el programa de Bakunin. Constaba, de hecho, de tres puntos.

1) Primera reivindicación de la revolución social: «abolición del derecho de herencia», vieja morralla saint-simonista, de la que el charlatán e ignorante Bakunin se hizo editor responsable. Es evidente: si tuviera usted la posibilidad de hacer la revolución social en un día, por decreto plebiscitario, aboliría en el acto la propiedad agraria y el capital, y con ello no tendría ninguna necesidad de ocuparse del derecho de herencia. Por otra parte, si no tuviera esa oportunidad –y, naturalmente, sería absurdo suponer esa posibilidad–, proclamar la abolición del derecho de herencia no sería un acto serio sino una amenaza estúpida que agruparía a todo el campesinado y a toda la pequeña burguesía alrededor de la reacción. Suponga, por ejemplo, que los yanquis no hubieran podido abolir la esclavitud por la fuerza de las armas. ¡Qué imbecilidad habría sido proclamar la abolición del derecho a heredar los esclavos! ¡Toda esta teoría se basa en el anticuado idealismo que considera la jurisprudencia actual como la base de nuestro sistema económico en lugar de ver en nuestro sistema económico la base y la fuente de nuestra jurisprudencia. En lo que se refiere a Bakunin, quería únicamente improvisar un programa de su propia cosecha. Eso es todo. Era un programa de ocasión.

2) La «igualdad de las diferentes clases. Suponer, por una parte, que han de seguir existiendo las clases y, por otra, la igualdad de los miembros de estas clases, este absurdo, muestra en el acto la desvergonzada ignorancia y superficialidad de ese sujeto, que ve su «misión especial» en enseñarnos «teoría».

3) «La clase obrera no debe ocuparse de política». Su tarea consiste solamente en organizarse en tradeuniones. Un buen día, con ayuda de la Internacional, ocuparán el lugar de todos los Estados existentes. ¡Ahí tiene en qué caricatura ha convertido mi doctrina! Por cuanto nuestro objetivo final es transformar en asociaciones los Estados existentes, debemos según él, permitir a los gobiernos, a estas gigantescas tradeuniones de las clases gobernantes, que hagan lo que les venga en gana, ya que si tratamos con ellos eso significará que los reconocemos. ¡Así! Exactamente lo mismo decían los socialistas de la vieja escuela: No debéis ocuparos de los problemas del salario, por cuanto queréis abolir el trabajo asalariado; ¡y luchar contra el capitalismo por aumentar los salarios significa reconocer el trabajo asalariado! Este asno no ha comprendido siquiera que todo movimiento de clase como tal es y ha sido siempre un movimiento político.

Ese es todo el bagaje teórico del profeta Bakunin, de este Mahoma sin Corán». (Karl Marx; Carta a Lafargue, 19 de abril de 1870)

viernes, 16 de junio de 2017

No se pueden aislar las ideas y sus autores, de la base económica y la etapa histórica


«La ideología es un proceso que se opera por el llamado pensador conscientemente, en efecto, pero con una conciencia falsa. Las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven, permanecen ignoradas para él; de otro modo, no sería tal proceso ideológico. Se imaginan, pues, fuerzas propulsoras falsas o aparentes. Como se trata de un proceso discursivo, deduce su contenido y su forma del pensar puro, sea el suyo propio o el de sus predecesores. Trabaja exclusivamente con material discursivo, que acepta sin mirarlo, como creación, sin buscar otra fuente más alejada e independiente del pensamiento; para él, esto es la evidencia misma, puesto que para él todos los actos, en cuanto les sirva de mediador el pensamiento, tienen también en éste su fundamento último.

El ideólogo histórico –empleando la palabra histórico como síntesis de político, jurídico, filosófico, teológico, en una palabra, de todos los campos que pertenecen a la sociedad, y no sólo a la naturaleza–, el ideólogo histórico encuentra, pues, en todos los campos científicos, un material que se ha formado independientemente, por obra del pensamiento de generaciones anteriores y que ha atravesado en el cerebro de estas generaciones sucesivas por un proceso propio e independiente de evolución. Claro está que a esta evolución pueden haber contribuido también ciertos hechos externos, enclavados en el propio campo o en otro, pero, según la premisa tácita de que se parte, estos hechos son, a su vez, simples frutos de un proceso discursivo, y así no salimos de los dominios del pensar puro, que parece haber digerido admirablemente hasta los hechos más tenaces.

Esta apariencia de una historia independiente de las constituciones políticas, de los sistemas jurídicos, de los conceptos ideológicos en cada campo específico de investigación, es la que más fascina a la mayoría de la gente. Cuando Lutero y Calvino «superan» la religión católica oficial, cuando Hegel «supera» a Fichte y Kant, y Rouseau, con su «Contrato social» republicano, «supera» indirectamente al constitucional Montesquieu, trátase de un proceso que se mueve dentro de la teología, de la filosofía, de la ciencia política, que representa una etapa en la historia de esas esferas del pensar y no trasciende para nada del campo del pensamiento. Y desde que a esto se ha añadido la ilusión burguesa de la perennidad e inapelabilidad de la producción capitalista, hasta la «superación» de los mercantilistas por los fisiócratas y A. Smith se considera simplemente como un triunfo exclusivo del pensamiento; no como el reflejo ideológico de un cambio de hechos económicos, sino como la visión justa, por fin alcanzada, de condiciones efectivas que rigen siempre y en todas partes. Si Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto, en vez de liarse con las Cruzadas, hubiesen implantado el librecambio, nos hubieran ahorrado quinientos años de miseria e ignorancia». (Friedrich Engels: Carta a Franz Mehring, 14 de julio de 1893)

miércoles, 14 de junio de 2017

Arte; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946


«ARTE, (literatura, Arquitectura, Escultura, Pintura, Música, Teatro, Cine). — El arte es una de las formas de la conciencia social. Su particularidad característica consiste en reflejar, reproducir la realidad mediante imágenes sensoriales. El arte, como toda ideología, es determinado en última Instancia por las Condiciones materiales de la vida social. En la sociedad de clases, el arte sirve de expresión a los intereses de las diversas clases y es un arma .ideológica en la lucha de clases. El desarrollo del arte en la sociedad de clases antagónicas se efectúa de manera extraordinariamente contradictoria y desigual. Por ejemplo, la sociedad burguesa, a pesar de su nivel superior de desarrollo en la producción con respecto a la sociedad antigua, sin embargo, favorece mucho menos que ésta el desarrollo del arte. «La producción capitalista, escribía Marx, es enemiga de algunas ramas de la producción espiritual, tales como el arte y la poesía». Por eso, bajo el capitalismo, el arte puede desarrollarse en una u otra forma, sólo entrando continuamente en contradicción con las clases dominantes. La mayoría de los grandes artistas que pertenecen a las clases explotadoras y que aspiran a dar una imagen auténtica, realista, de la realidad, en sus creaciones, entran en contradicción con las ideas y los intereses de sus clases –Pushkin, Gogol, Tolstoi y otros–. Una parte de ellos se pasa a las posiciones de las clases avanzadas y oprimidas. Con la aparición del proletariado revolucionario en el escenario histórico, con la agudización de la lucha de clases, el arte burgués se hace cada vez más falso e hipócrita. Bajo el imperialismo, el arte burgués experimenta una degeneración definitiva. En la lucha contra la ideología burguesa reaccionaria, el arte proletario se desarrolla en el seno mismo del viejo régimen –como decía Gorki–. El arte alcanza su florecimiento bajo la dictadura del proletariado, en la época del socialismo. El arte del proletariado es decididamente de clase y de partido, y se forma en la lucha por la sociedad comunista. Al mismo tiempo, es un arte auténticamente popular, puesto que es creado por el pueblo, sirve a su causa y se nutre de sus pensamientos y de sus sentimientos. El arte socialista, por ser una nueva fase en la evolución histórica del arte, no puede desarrollarse más que asimilando y utilizando críticamente todo lo valioso que la cultura humana ha creado a lo largo de su evolución de muchos siglos. El método fundamental del arte soviético es el realismo socialista, método que permite realizar profunda y verazmente la vida social, formar una conciencia de la vida desde el punto de vista de los objetivos socialistas del proletariado y emplear el arte como un poderoso instrumento de educación comunista de los trabajadores». (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

martes, 13 de junio de 2017

Engels reflexionando sobre qué es la religión


«Pero la religión no es más que el reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana: un reflejo en el cual las fuerzas terrenas cobran forma de supraterrenas. En los comienzos de la historia son las fuerzas de la naturaleza las primeras en experimentar ese reflejo, para sufrir luego, en la posterior evolución de los distintos pueblos, los más complejos y abigarrados procesos de personificación. Este proceso está documentado en detalle, por lo menos para los pueblos indogermánicos, por la mitología comparada, desde su origen en los vedas indios y en su continuación entre los indios, los persas, los griegos, los romanos, los germanos y, según la suficiencia del material, entre los celtas, los lituanos y los eslavos. Pero pronto entran en acción, junto a las fuerzas de la naturaleza, también las fuerzas sociales, fuerzas que se enfrentan al principio al hombre como tan extrañas e inexplicables como las de la naturaleza, y que le dominan aparentemente con la misma necesidad natural que éstas. Las formaciones fantásticas en las que al principio se reflejaron solo las misteriosas fuerzas de la naturaleza cobran así atributos sociales, se convierten en representantes de poderes históricos. A un nivel evolutivo aún superior, todos los atributos naturales y sociales de los muchos dioses se transfieren a un único Dios omnipotente, el cual no es a su vez sino el reflejo del hombre abstracto. Así nació el monoteísmo, el cual fue históricamente el último producto de la tardía filosofía vulgar griega y halló su encarnación en el Dios exclusivamente nacional judío Jahvé. En esta forma cómoda, manejable y adaptable a todo, la religión puede subsistir como forma inmediata —es decir, sentimental— del comportamiento del hombre respecto de las fuerzas ajenas, naturales y sociales, que le dominan, y ello mientras los hombres estén bajo el dominio de dichas fuerzas. Pero hemos visto varias veces que en la actual sociedad burguesa los hombres están dominados, como por un poder ajeno, por las relaciones económicas que han creado ellos mismos y por los medios de producción que ellos mismos han producido. El fundamento real de la acción refleja religiosa sigue, pues, en pie, y con él el reflejo religioso mismo. El hecho de que la economía burguesa permita cierta percepción de las conexiones causales de ese dominio externo no cambia objetivamente nada. La economía burguesa no puede ni impedir las crisis en su totalidad ni proteger al capitalista individual de pérdidas, malas deudas y bancarrota, o al trabajador individual del paro y la miseria. Aún sigue valiendo que el hombre propone y Dios es decir, el extraño poder del modo de producción capitalista dispone. El mero conocimiento, aunque sea más amplio y profundo que la economía burguesa, no basta para someter fuerzas sociales al dominio de la sociedad. Para ello hace falta ante todo una acción social. Y cuando esa acción está realizada, cuando la sociedad, mediante la toma de posesión y el manejo planificado de todos los medios de producción, se haya liberado a sí misma y a todos sus miembros de la servidumbre en que hoy están respecto de esos mismos medios de producción, por ellos producidos, pero a ellos enfrentados como ajeno poder irresistible; cuando el hombre pues, no se limite a proponer, sino que también disponga, entonces desaparecerá el último poder ajeno que aún hoy se refleja en la religión, y con él desaparecerá también el reflejo religioso mismo, por la sencilla razón de que no habrá nada ya que reflejar» (Friedrich Engels; Anti-Duhring, 1878)

lunes, 12 de junio de 2017

¿Ha descubierto el revisionismo coreano «la continuación de la lucha de clases» tras la toma de poder?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En ocasiones, para engañar mejor a población y hacer demagogia con otros movimientos, los revisionistas coreanos hablaban de la lucha de clases y sus fenómenos. E incluso se atreven a presentarse como los descubridores de que la lucha de clases prosigue tras la toma de poder, también tras la destrucción económica de las clases explotadoras, e igualmente que solo ellos han focalizado debidamente la importancia de la revolución cultural para la transformación de la conciencia de la población.

Por supuesto que esto es mentira muy aguda que se usa para determinados fines. Afirmar todo esto es una vieja excusa del revisionismo chino, creada, para decir que «Marx no analizado la lucha de clases en el socialismo», que «Lenin no profundizó en la lucha de clases en el socialismo» y que «Stalin tuvo serias deficiencias a la hora de enfrentar la lucha de clases en el socialismo». Utilizan estos pretextos para saltarse las enseñanzas de estos clásicos del marxismo-leninismo, y sustituirlas por las tesis de apaciguamiento de la lucha de clases de Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping, etc.

La revolución en la «cuestión cultural» según los Juches; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Los revisionistas coreanos también aluden en sus textos de que los marxista-leninistas han descuidado el aspecto ideológico en la construcción del socialismo, dicen esto sobre todo para poner por encima la superestructura y la ideología de la estructura económica y su base económica y justificar sus conceptos y planteamientos idealistas.

Pero ya que hablan de la lucha en el campo ideológico; ¿cuales son según los puntos de vista de los norcoreanos el paradigma para tratar la literatura por ejemplo? De nuevo una abierta negación de la doctrina marxista-leninista. En el campo de la cultura se niega el realismo socialista del marxismo-leninismo que se debe de sustituir por el Juche:

«El gran Líder Kim Il Sung creó ya en los inicios de la revolución la inmortal idea Juche y, sobre esta base, perfeccionó a nuestra manera el anterior método creativo del realismo socialista y estableció una brillante tradición artístico-literaria revolucionaria. (...) El método creativo del realismo socialista a nuestro estilo es un nuevo método que se diferencia de sus similares que le antecedieron con respecto al proceso socio-histórico de su creación, la base filosófica y el principio estético. Nuestro método creativo es un método autóctono del realismo». (Kim Jong Il; La literatura jucheana, 20 de enero de 1992)

Unos apuntes sobre los análisis de los juches sobre las experiencias socialistas fallidas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Gerard Ford y Kim Il Sung

«Hemos visto mucha propaganda sobre «las lecciones que en Corea del Norte se hicieron sobre la caída de la Unión Soviética», pero estas son mera palabrería donde no se profundiza en las causas reales de la caída de la mayoría de los regímenes del bloque revisionista soviético, sino que son teorizaciones que se realizan para justificar al régimen norcoreano; de hecho, utilizan la misma justificación oportunista que el revisionismo chino o el revisionismo vietnamita de: «la Unión Soviética cayó, nosotros no, ergo nuestro sistema era el verdadero socialismo como se pudo comprobar»:

«Antes, numerosos países que construían el socialismo con el marxismo-leninismo como guía rectora, aplicaron tales como eran las tesis que éste planteara hace muchos años y trasplantaron mecánicamente las experiencias de la Unión Soviética. Podemos citar como ejemplo representativo los países de Europa del Este, que estuvieron ocupados por la Alemania fascista durante la Segunda Guerra Mundial y después de ser liberados por el ejército soviético tomaron el camino del socialismo con el apoyo de la Unión Soviética. Estos países, por haber considerado como acato del principio revolucionario y el internacionalismo aceptar incondicionalmente las tesis marxista-leninistas y las experiencias de la Unión Soviética, introdujeron el socialismo de tipo soviético tal como era. (...)  Las experiencias de ese país no podían adaptarse plenamente a la realidad de otros países porque habían sido acumuladas mientras construía el socialismo sola y por primera vez, bloqueada por los imperialistas. En vista de que la época cambia y la realidad concreta de cada país es diferente, si se absolutizan y aceptan de manera dogmática las experiencias, no es posible construir debidamente el socialismo. Sin embargo, los países de Europa del Este trasplantaron el socialismo de tipo soviético, por eso éste no pudo manifestar su superioridad en la debida forma». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

¡Kim Jong Il, vuelve a la propaganda de Radio Europa Libre, el anarquismo y el trotskismo de los años 50! Es decir, para Kim Il Sung, las democracias populares de Europa del Este fueron una copia mecánica y dogmática de la experiencia de la Unión Soviética. Decir esto, no es tan sólo una mentira grotesca como muestran los hechos a poco que se investigue, daremos solo unos pocos pero extensos ejemplos:

1) El tema de la conquista de la hegemonía política de los partidos comunistas en Europa del Este:

«Hay que recordar pues, que la experiencia polaca fue diferente a la albanesa, o a la soviética. (…) Por ejemplo al implantarse la hegemonía política ya vemos una diferencia palpable si lo comparamos con la revolución albanesa, ya que en Polonia existían varios partidos burgueses y pequeño burgueses con mayor influencia en algunos aspectos que el Partido Obrero Polaco al término de la guerra, a diferencia del Partido Comunista de Albania que se enfrentaba a una carencia histórica de partidos, lo que vinculándolo a que gracias en parte a su gran labor de unión con las masas, tuvo un sendero más directo y fácil al haber ganado la hegemonía de la clase obrera y el resto de las masas trabajadoras durante la guerra antifascista, pudiendo incluso durante el transcurso de la misma eliminar a los pocos y traicioneros partidos burgueses que quisieron emergen entonces y después de la guerra, contando así en la posguerra con una reacción feudal-burguesa mucho más desorganizada que en los marxista-leninistas polacos y su proceso». (Equipo de Bitácora (M-L); Introducción al documento «Los «demonios» fuera de control: el ascenso de Gomułka al poder», 20 de octubre de 2013)

2) Ahora veamos, como los marxista-leninistas veían que en los procesos revolucionarios de Europa del Este no había diferencia entre la «estación de destino» de las democracias populares con la «estación» que había alcanzado la Unión Soviética, la única diferencia era el «vehículo» y la «velocidad» del trayecto según las condiciones que arrastraban de preguerra, por las consecuencias mismas de la guerra, el nivel de revolucionarización de las masas, el nivel de influencia y experiencia del partido, etc. Veamos como citan las condiciones materiales de preguerra:

«Para los países de democracia popular no existe otra vía diferente a la seguida por la Unión Soviética para llegar al socialismo. Y sin embargo no se trata tampoco de una simple repetición de la vía seguida por la Unión Soviética. Se identifica en los problemas fundamentales. En los dos casos el camino es el de la industrialización socialista, de la colectivización socialista, de la lucha de clases intensiva, de la supresión de las clases explotadoras, de la unión de la clase obrera con los campesinos laboriosos, sobre la base de que el papel dirigente pertenezca a la clase obrera, dirigida esta misma por el Partido Comunista. Las diferencias –entre la vía seguida por la Unión Soviética y las vías que tienen que seguir las democracias populares– concierne a ciertas particularidades en las medidas concretas a adoptar, a los medios de su ejecución, a las formas y a los ritmos del movimiento. Pero en ninguno de los casos estas diferencias ponen en cuestión la identidad de los principios fundamentales. Por el contrario, reconocer el fondo común no significa que sea preciso pasar por encima de las particularidades determinadas por el desarrollo histórico. Sería en efecto absurdo no ver las diferencias que existen entre Checoslovaquia, país industrial y Albania, país agrícola. No obstante es una desviación nacionalista pretender que existen tantas vías que conduzcan al socialismo como países existentes». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)

3) En las democracias populares se usaron los frentes, como técnica y táctica de lucha antifascista primero, para lucha por el socialismo después, y como eje para agrupar a las organizaciones de masas como sindicatos, asociaciones juveniles, asociaciones de mujeres, después, algo que no sucedió en la experiencia de la Unión Soviética:

«Es indispensable que el partido comunista marxista-leninista, al seguir la línea de colaborar con los demás partidos en la revolución democrática de liberación nacional, mantenga a toda costa su plena independencia ideológica, política y organizativa, como partido de la clase obrera, que no se quede a la sombra o vaya a la zaga de los acontecimientos, que de ningún modo se diluya en el frente, sino que luche por garantizar su papel dirigente, que luche por la hegemonía. (...) Una vez instaurada y consolidada la dictadura del proletariado bajo la dirección del partido comunista, la existencia por un largo tiempo de otros partidos, incluso «progresistas», en el frente o fuera de él, no tiene ningún sentido, ninguna razón de ser. (...) El frente es la organización de masas más amplia de nuestro sistema de dictadura del proletariado. En este sistema están comprendidas también todas las demás organizaciones de masas, como las Uniones Profesionales la Unión de la Juventud y la Unión de Mujeres. Estas organizaciones, al igual que el Frente Democrático, constituyen palancas del partido para ligarse a las masas y desempeñan un papel muy importante en la vida del país. Teniendo presentes los problemas y las exigencias específicas de los obreros, la juventud y las mujeres, estructuran su trabajo político, educativo y organizativo de manera que las directrices del partido sean comprendidas y aplicadas correctamente por todas estas capas de la población». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático, 1967)

¿Cuál era el objetivo entonces de Kim Jong Il, al declarar que los países de democracia popular de Europa del Este habían aplicado una copia exacta y mecánica de la Unión Soviética? Es simple, desacreditar la experiencia de la Unión Soviética y las democracias populares de Europa del Este, pero además, esa tendenciosa afirmación guardaba de nuevo el propósito de justificar su régimen bajo el falso argumento de que ellos si se adecuaron a las condiciones específicas de su país:

«En un tiempo en nuestro país los fraccionalistas antipartido y contrarrevolucionarios, contaminados por el dogmatismo y el servilismo a la gran potencia, insistieron en establecer el poder de tipo soviético y ejercer la democracia a la manera soviética. Este planteamiento, está claro, no estaba acorde con las demandas de nuestro pueblo y la realidad de nuestro país. Aquí, que era una atrasada sociedad colonial y semifeudal, no era posible aceptar por entero las teorías marxistas presentadas teniendo como premisas las condiciones socio-históricas de los países europeos donde el capitalismo había avanzado, ni las teorías leninistas planteadas teniendo como premisas las condiciones de Rusia con el capitalismo medianamente desarrollado. De acuerdo con las condiciones socio-históricas en que se encontraba nuestro país, tuvimos que pensar con nuestra propia cabeza y resolver con nuestras propias fuerzas todos los problemas presentados en la revolución. Nuestra realidad –después de liberado el país fue dividido en Norte y Sur y emprendimos la construcción de una nueva sociedad enfrentados cara a cara con los imperialistas estadounidenses–, demandaba apremiantemente que resolviéramos todas las cuestiones en la revolución y la construcción ateniéndonos a nuestras condiciones». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

Es decir según la visión de Kim Jong Il, los marxista-leninistas coreanos que plantearan seguir el modelo soviético de Lenin y Stalin para alcanzar el socialismo mediante los axiomas de: 1) el establecimiento del nuevo poder popular y la dictadura del proletariado para poner fin al poder político de las clases explotadoras; 2) la expropiación de bancos, fábricas, transportes, comercio e industrias a la burguesía nacional para eliminar el poder económico de la burguesía urbana y establecer la planificación económica; 3) la colectivización de la tierra para acabar con el atraso secular del campo y con el poder de la burguesía rural, y el paso de estas a granjas estales para la proletarización de los campesinos; 4) la rápida industrialización y planificación bajo el rol de la industria pesada para el desarrollo de las fuerzas productivas, la posible mecanización del campo y la salvaguardia de la autosuficiencia; 5) la creación de un partido comunista basado en el centralismo democrático, basado en la unidad de pensamiento y acción; 6) o la eliminación mediante la propaganda, persuasión y educación de la conciencia y costumbres retrógradas de la antigua sociedad feudal-burguesa como la religión… eran «dogmáticos» que «sufrían de servilismo» y «estilo de cliché extranjero» que querían establecer el socialismo y ejercer la democracia a la manera soviética.

Lo realmente «bueno» para Corea del Norte según los «Juches» era: 1) compartir el poder con la burguesía nacional y darle cabida a sus partidos en el gobierno; 2) mantener y expandir la vieja y nueva burguesía nacional en el nuevo régimen y promover su desarrollo económico mediante el cooperativismo, capitalismo de Estado, la abierta propiedad privada o las empresas mixtas, ampliar la diferenciación de clases a través de privilegios y estímulos materiales de todo tipo; 3) permitir el propio desarrollo de la burguesía rural en el campo y la entrada de estos kulaks en las cooperativas, bajo la regla de quién más tierras entrega, más salario recibe mensualmente, bajo unas técnicas de explotación de la tierra arcaicas debido a la no completa industrialización, e importar alimentos del exterior; 4) delegar la industrialización en la importación de industria de la Unión Soviética socialimperialista gracias a la división interior del trabajo, pedir créditos y abrir zonas especiales para la explotación de las empresas extranjeras para evitar el déficit de la balanza comercial; 5) crear un partido caciquil donde no existe posibilidad de ejercer la crítica y autocrítica, sino que está subordinada a dar la razón, adorar y claudicar tus posiciones ante el Líder del partido, quién a su muerte dará su cargo en herencia a su primogénito; 6) promocionar orgullosos mundialmente la existencia y financiación de la religión local.

Ridículo, las siguientes palabras de Enver Hoxha le caen como anillo al dedo al oportunista e hipócrita revisionismo coreano cuando este hablaba del dogmatismo del marxismo-leninismo:

«Los revisionistas dirigieron el filo principal de su lucha contra el marxismo-leninismo, como infalible teoría de la revolución mundial, de la lucha por la derrota del imperialismo y del capitalismo, sustituyéndolo por una teoría oportunista, contrarrevolucionaria, al servicio de la burguesía y del imperialismo. Bajo las falsas consignas de «lucha contra el dogmatismo» y «desarrollo creador del marxismo en las nuevas condiciones», de hecho, declararon anticuado el marxismo-leninismo, negaron sus principios fundamentales, le despojaron de su espíritu revolucionario, le convirtieron no solamente en una doctrina innocua, sino incluso útil para la burguesía. Los revisionistas reemplazaron el materialismo por el idealismo y la dialéctica por la metafísica, hicieron suya la filosofía». (Enver Hoxha; Informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

viernes, 9 de junio de 2017

Voluntarismo; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946


«VOLUNTARISMO. (Del latín: «voluntos» - voluntad).  El voluntarismo es una de las tendencias idealistas subjetivas en filosofía que niega la existencia de leyes objetivas y necesarias en la Naturaleza y en la Sociedad, atribuyendo el valor decisivo, primario, a la voluntad. Los representantes del voluntarismo en Schopenhauer, Nietzsche, Hartmann y otros. Las fuentes de esta tendencia emanan del profundo medioevo; las hallamos en las doctrinas de les padres de la Iglesia: San Agustín (354-430) que consideraba la fuerza de la voluntad como el fundamento de la persona y que unió esta tendencia con la doctrina de la predestinación divina; el conocido escolástico de la Edad Media, Duns Escoto, que reconocía abiertamente la primacía de la voluntad sobre la razón, de la casualidad sobre la necesidad, y vela en la voluntad activa el fundamento y el objetivo de la perfección humana y la dependencia del hombre respecto a la voluntad divina. El carácter reaccionario del voluntarismo se manifestó ya en sus mismos orígenes. Habiendo sido dirigido contra la teoría de las leyes materiales objetivas, el voluntarismo se acomodó con las teorías fatalistas de la predestinación y de la voluntad divina. En la filosofía moderna, el voluntarismo está vinculado, como lo señaló Lenin en «Materialismo y Empiriocriticismo» de 1908, con la línea de Kant y Hume, con la negación de la existencia de leyes objetivas en la Naturaleza y en la Sociedad, con la fórmula kantiana de que «la razón impone las leyes a la Naturaleza». Un ejemplo manifiesto de tal «voluntarismo idealista» es, según Lenin, el machismo que niega las leyes objetivas de la Naturaleza y que «reconoce el mundo de la voluntad». Para los populistas, anarquistas, socialrevolucionarios, el voluntarismo fundamenta filosóficamente las teorías sociológicas subjetivas de las «personalidades vigorosos» como fuerzas orientadoras del proceso social. Para los neokantianos la escuela de Windelband, Rickert, el voluntarismo sirve para disimular lo inevitable de la muerte del capitalismo, sirve a las teorías de la eternidad del régimen capitalista. Para Nietzsche, el voluntarismo supone la justificación de la violencia de las clases dominantes, la esclavización de los oprimidos. Una difusión particularmente amplia obtuvieron las diversas teorías voluntaristas en la ciencia y en la filosofía burguesas contemporánea». El miedo a la revolución proletaria en marcha y la inevitabilidad del colapso del capitalismo, obligan a la burguesía a buscar en las diversas teorías del libre albedrío, de la independencia del libre arbitrio, etc., una salvación Contra las leyes inexorables del desarrollo social». (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

lunes, 5 de junio de 2017

El criterio revisionista y el criterio marxista-leninista sobre el carácter socialista de un país


«Entre los revisionistas el criterio del socialismo es en los índices tales como: 

1° La base –absoluta o relativa– del número de pobres, sin tener en cuenta ni la existencia de una clase social burguesa, ni la posición internacional del país. 

2° El aumento de la producción en las diferentes ramas de la economía. 

3° La existencia de subvenciones sociales en la educación, sanidad, etc. 

Pero estos índices revelan una concepción idealista y agnóstica del socialismo, ya que no toca directamente los análisis de clase en lo nacional e internacional, ni se recurre a un análisis sobre las relaciones de producción. Estos índices, tomados aisladamente también pueden ser parte de las relaciones de producción burguesas. Entre los revisionistas, sólo describen de manera muy parcelaria y superficial –en el mejor de los casos– una realidad económica y social, mientras que los índices objetivos, ellos, permiten apreciar la realidad económica y social a partir de sus fundamentos objetivos y en su carácter global. Los índices en los que se fijan los revisionistas se focalizan en las apariencias o en los detalles, olvidando lo esencial y reproduciendo las estadísticas burguesas en su forma bruta y sin la menor crítica. ¡La piedra de toque entre la compresión del materialismo dialéctico no está constituida por estos índices ni siquiera en el reconocimiento de la existencia de la lucha de clases, sino por su base material económica!

Esto demuestra su agnosticismo y su idealismo cuanto tratan la cuestión de la construcción del socialismo. Estos diseños conducen a la negación de las leyes universales del marxismo-leninismo y a la sustitución por unos puntos de vista antimaterialistas que durante medio siglo de dominación revisionista internacional, promovieron y reforzaron desde los revisionistas en los ex países socialistas, los revolucionarios democrático-burgueses y hasta los nacionalistas burgueses que procuraron vestirse de ropajes socialistas y marxistas:

«La negación de estas leyes conduce al revisionismo. Especulando con los cambios que se operan en el mundo y con las condiciones nacionales específicas, los revisionistas han sustituido las verdades universales del marxismo-leninismo por sus tesis y conclusiones antimarxistas y contrarrevolucionarias». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

Es pues con una gran perspicacia es que marxistas-leninistas albaneses observaban el hecho de que:

«El agnosticismo devino en una de las formas fundamentales de las diversas corrientes y subcorrientes de la filosofía burguesa contemporánea. Su fin es crear duda sobre la posibilidad de conocer las leyes de la naturaleza y de la sociedad, de utilizarlas en la práctica con vistas a transformar el mundo». (Kristaq Angjeli y Artan Fuga; La filosofía idealista contemporánea, arma ideológica en manos de la reacción imperialista, 1986)

Los índices objetivos –es decir, basados en la concepción materialista– de una sociedad y una economía socialista son: 

1° La ausencia de clases explotadoras y el poder de dictadura del proletariado que asegura la centralización de la economía alrededor de un plan de desarrollo a largo plazo así como una norma de acumulación elevada. 

2 ° Un comercio exterior del que la estructura excluye la inclusión a la división internacional del trabajo, bajo pena de dar rienda suelta a las leyes de la producción de mercancías sobre el mercado interior 

3 ° El crecimiento prioritario de la industria de producción de los medios de producción con vistas a la reproducción ampliada más rápida del producto social. 

4 ° La parte preponderante de los trabajadores del sector productivo con relación al total de los trabajadores así como la ausencia de paro estructural. 

5 ° La reproducción ampliada de la mano de obra, la participación creciente de las mujeres a la producción, ilustrando el grado de emancipación económica, política y social de los trabajadores.

Esta lista obviamente no es exhaustiva, pero marca de forma indiscutible una diferencia entre los índices propuestos por los revisionistas para evaluar una sociedad y economía socialista». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

domingo, 4 de junio de 2017

El «socialismo a la coreana» es bien visto por todos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Jong Il y Kim Jong-un

«¿Qué burgués no aceptaría este tipo de «socialismo»? ¿Qué burguesía internacional no promovería este pseudosocialismo como arma de contención contra el verdadero marxismo-leninismo de su país?

Los revisionistas chinos ya hicieron propaganda de que su burguesía nacional estaba contenta de su socialismo, así hablaba un burgués preocupado de la «transformación socialista» de su fábrica de harina:

«Por supuesto, yo estaba muy preocupado en ese momento acerca de cómo el partido comunista nos trataría. Sin embargo, el gobierno popular me invitó a participar en varias reuniones inmediatamente después de la liberación de Beijing, y más tarde, me nombraron secretario general del órgano que preparaba la creación de la comisión de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en Beijing. Me di cuenta de que sólo mediante la aceptación de la transformación socialista podría haber un futuro brillante para mí. Cuando mi empresa de harina se convirtió en una empresa conjunta estatal-privada en 1954, me adjudicaron un puesto de liderazgo en mi empresa. Además del interés fijo, he recibido una paga relativamente alta. Fui elegido además, miembro del Gobierno Municipal Popular en 1957». (Pekín Informa; Vol.10, Noº34, 18 de julio de 1967)

Un ejemplo más para que veamos que no es casualidad que en el «socialismo» revisionista, donde insertan en el nuevo régimen a la burguesía en empresas estatales, cooperativas, privadas o estatal-privadas sin tocar un ápice su poder, la burguesía nacional lejos de desaparecer crece y con ello también su poder económico y político:

«Liu Tsing-kee, un miembro del Congreso de Shanghái y del Congreso Nacional del Pueblo, es un magnate textil, sus activos han incluido a cinco grandes fábricas -ahora en propiedad conjunta con el Estado-, las cuales emplean a unas 11.000 personas, los pagos de intereses personales tienen un valor de unos 400.000 dólares anuales, y un salario mensual de 300 dólares. Los activos totales de su familia, incluyendo las propiedades inmobiliarias, se han valorado en 16 millones de dólares. Mr. Liu heredó gran parte de la fortuna de su padre hace varios años, y pese a que desde hace tiempo es un capitalista, no ha recibido ningún estigma social por ello. Su fabulosa casa está llena de muchas antigüedades de trescientos años de edad, algunas tan antiguas incluso como para tener seiscientos años encima. Él tiene a su cargo a cuatro funcionarios y tiene un sedán Humber con chófer. Otro señor Liu, que tiene negocios con el del partido, recibe $ 320.000 en intereses anualmente y ha ocupado varios puestos clave del Estado». (B. Richman; La sociedad industrial en la China comunista, 1969)

En el caso norcoreano ocurre lo mismo:

«La política de nuestro partido y gobierno de nuestra República hacia los comerciantes y fabricantes privados está siendo apreciada por la gente que no es comunista. Muchos visitantes que vienen a nuestro país, provenientes de países capitalistas dicen que ellos apoyan y aprueban el socialismo en Corea». (Kim Il Sung; Los comerciantes y fabricantes coreanos en Japón deben hacer una fuerte contribución al trabajo patriótico de su Patria y nación: Conversación con el segundo grupo de comerciantes y fabricantes coreanos de Japón que visitan la Patria, 1973)

Como Iósif Stalin declaró, los genuinos marxista-leninistas no apostamos por hacer la revolución para construir este tipo de «socialismo» que proclaman los oportunistas:

«He ahí a qué estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ése el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con él Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastrueca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Según los Juches no es necesaria la dictadura del proletariado ni la violencia revolucionaria en la transición al socialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Il Sung y János Kádar en los 70, líderes del revisionismo coreano y húngaro respectivamente

«
No hace falta decir, que para los revisionistas coreanos, el nuevo Estado de tipo «democracia progresista», como mantenía una alianza entre explotadoras y explotadores, y se mantenía el poder de las clases explotadoras, mientras según ellos se reeducaban ideológicamente bajo líneas «socialistas», ¡se llegó a la conclusión que el establecimiento de la dictadura del proletariado no era necesario o que se había establecido pero de forma pacífica y siempre sin ir contra la burguesía nacional!:

Es decir según los revisionistas coreanos y dependiendo del texto dicen que: 1) la dictadura del proletariado no fue necesaria mientras que en otros textos más tardíos se viene a decir que; 2) la dictadura del proletariado se instauró finalmente pero de forma pacífica, porque las clases explotadoras estaban dispuestos a ir al socialismo.

1) Si miramos uno de los documentos de 1973 de los revisionistas coreanos reconocen que la dictadura del proletariado no se estableció en Corea del Norte:

«El establecimiento del poder de la dictadura del proletariado por la fuerza fue seguido, como último recurso, en algunos países. En la mitad norte –de Corea– esto no era necesario». (Baik Bong; Kim Il Sung: Biografía, Tomo II, 1973)

Esto es imposible y demuestra que buscan que su Estado sea un Estado de conciliación y paz entre clases.

Georgi Dimitrov daría caza en su partido a estas concepciones sobre la particularidad nacional para evadir la dictadura del proletariado:

«Algunos camaradas que en la discusión mencionaron el problema de la democracia popular, pusieron o estaban inclinados a poner el acento ante todo sobre las diferencias entre el régimen de democracia popular y el régimen soviético, cosa que puede llevar a conclusiones injustas y nocivas. De acuerdo con el planteamiento marxista-leninista el régimen soviético y el de democracia popular son dos formas de un mismo poder: el de la clase obrera en alianza y al frente de los trabajadores de la cuidad y campo. Se trata de dos formas de la dictadura del proletariado. La forma específica de la transición del capitalismo al socialismo en nuestro país no deroga ni puede derogar las leyes naturales, fundamentales, del período de transición del capitalismo al socialismo, comunes para todos los países. El paso al socialismo no puede efectuarse sin la dictadura del proletariado contra los elementos capitalistas y sin la organización de la economía socialista». (Georgi Dimitrov; Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 1948)

Explicaremos mejor a continuación el porqué de la imposibilidad de tal ilusa afirmación de los norcoreanos que recuerda a la de los revisionistas yugoslavos:

«Según Kardelj la violencia no es obligada para la dictadura del proletariado. Así pues, ¡dictadura del proletariado sin violencia contra la burguesía! nuestro Edvard Kardelj, el nacionalista burgués, se desenmascara. Y todo eso lo presentan los oscurantistas de la camarilla de Tito como el «desarrollo del marxismo en las condiciones yugoslavas». (Pavel Yudin; Los enemigos del marxismo, 1949)

¿Por qué ganó el NO a «los acuerdos de paz» en el plebiscito colombiano?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Hay muchos y variados aspectos y variable cuya convergencia han dado como resultado el rechazo a los acuerdos de paz, veamos los más importantes:

1) Las FARC-EP, como ejemplo concreto del «revisionismo armado», siempre ha estado aislada de la sociedad colombiana en general lo que ha sido estimulado por todo ese enjambre de acciones derivadas de su revisionismo que le ha llevado a la ejecución de acciones terroristas, reclutamientos forzosos y demás métodos de los que ya hemos dado cuenta en este documento. Esto indudablemente ha dado lugar a que toda propuesta que involucre a las FARC será rechazada de modo beligerante o por simple indiferencia; así ocurre y viene ocurriendo cuando trata de deponer las armas e intentar incorporarse al tejido socio-político colombiano.

El deber de los marxista-leninistas colombianos respecto a los mitos nacionales; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Imagen de un documento de las FARC-EP que demuestra el eclecticismo atroz de la organización


«En cuanto a su influencia en las masas trabajadoras, tampoco debería haber cabida para que la nueva organización política salida de las FARC-EP hegemonice la conciencia de las clases trabajadoras si sus detractores revolucionarios hacen bien su trabajo. Las FARC-EP cuentan con el apoyo de su halo mitificado que seguirá siendo sostenido durante mucho tiempo por las fuerzas internas y externas de la izquierda domesticada, pero he aquí donde entra el trabajo de los marxista-leninistas colombianos, que deben refutar su historia explicando su pasado reformista y terrorista y revisionista, pasando a refutar del mismo modo la actual línea reformista y legalista con la que se presenta. En especial Colombia y su movimiento obrero gira entorno varios mitos, podríamos citar algunos internos: FARC-EP, PCC, PCC (M-L), algunos externos: Venezuela y Cuba, alguno sobre figuras históricas del continente: Bolívar, Camilo Torres, Guevara, etc. Cada país tiene estos mitos por influjo interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente, pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas colombianos deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará?

Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros.

La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de los grupos semianarquistas aventureros y terroristas, no suponen un gran trabajo para los marxista-leninistas, que gracias a su método científico saben analizar correctamente sus fenómenos, su origen y causas. Es menester ponerse a sacar conclusiones de todo esto, pero también es menester que una vez sacadas las conclusiones se pase a explicar y desmontar con paciencia, en un lenguaje entendible, todo esto a las masas trabajadoras.

Es de ellos –los marxista-leninistas– de quienes depende por cuánto tiempo perdurará mitos como el de las FARC-EP en Colombia. Si realizan bien su trabajo de explicación y agitación será relativamente fácil de desmontar en pocos años». (Equipo de Bitácora (M-L)Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)