martes, 24 de abril de 2012

Escuela de debate y pensamiento crítico: Idealismo y Materialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2012


Durante el debate del que fuera el primer encuentro de la Escuela política del CSS, se abordaron las corrientes filosóficas de las que emanan los planteamientos políticos actuales, en el se hizo referencia al desarrollo del matriarcado, patriarcado etc., que quiero recuperar para ustedes en estas líneas.

Rápidamente podemos decir que el idealismo es aquella corriente filosófica que entiende la realidad material como una emanación de la idea, es decir, que la realidad que conocemos es el resultado de la acción de un ser abstracto; el mejor ejemplo de esta tendencia filosófica son las religiones, y en los sistema político el liberalismo burgués y sus deformaciones, neoliberalismo y neoconservadurismo. En cambio el materialismo –en el que se comprende el socialismo, el comunismo, algunos aspectos del anarquismo, etc– entiende que desde la realidad material se genera la idea dios, o lo que es lo mismo, que dios no es un ser sino una idea resultante de la acción material. He aquí la razón última por la que el cristianismo o cualquier elemento del idealismo resulta incompatible con la comprensión materialista, pues mientras que para el primero la realidad está completamente subordinada a un ente imaginario u orden superior; incluso, la libertad misma la subordina al dogma, «libre albedrío», que por otro lado resulta de una comprensión dualista de la realidad, en tanto y objetivamente hablando no existe, sin olvidar la coerción que se ejerce mediante el miedo en la toma de decisiones de los sujetos. En el caso segundo, el materialismo, entiende que la realidad solo puede ser transformada en el ejercicio de la libertad. y que esta es la plena conciencia de la realidad objetiva así como de las variables que en ella actúan.

En esencia, el idealismo –al contrario que el materialismo- concibe a la realidad material como un elemento carente de toda actividad, por cuanto, entiende que solo puede ser transformada desde la voluntad de la idea.

Enmarcándonos en el debate ocurrido, recordemos que estamos hablando de etapas prehistóricas de la humanidad:

Las sociedades primitivas se comportaron como sociedades «comunistas» en donde primaba el bienestar colectivo al saberse vulnerables fuera de la colectividad, y dado que se asumía que la mujer era la que tenía el «don» reproductivo –era el proceso más importante identificado al momento y se desconocía absolutamente el papel del hombre en el– se reconocía en ella al sujeto más importante del entorno social, esto permitió a las mujeres convertirse en las dirigentes sacerdotisas, jefas, etc. alrededor de las cuales, como grupo, se articulaban las relaciones sociales. De hecho y derivado de esa característica de la comprensión de la realidad, cuando se asumen las primeras deidades, estas fueron asimiladas como personajes femeninos de la fertilidad que con el tiempo adquirieron una mayor complejidad. En esta etapa aparece la figura del consorte, una especie de rey temporal –chivo expiatorio– que en un momento de su vida era sacrificado –al parecer voluntariamente– para asegurar la continuidad reproductiva del grupo social y de su sustento.

Se trata pues de sociedades cuyo cometido gregario era la supervivencia basada en la recolección de alimentos para la satisfacción material de bienes del colectivo y de cada integrante. Con la satisfacción de las necesidades se posibilita el nacimiento del primer germen del pensamiento articulado; una suerte de proceso filosófico encaminado a dar respuestas a los fenómenos del entorno y que luego se perfilará como religión, es decir, estamos ante un forma incipiente de pensamiento Materialista –pensamiento que discurre desde la materia a la idea–, en ese proceso y dada la imposibilidad de obtener las respuestas pretendidas las religiones se consolidan como fuente de todas las respuestas idealismo.

Este proceso ha de diferenciarse del desarrollado por las comunidades cristianas –también el practicado por otros colectivos en época patriarcal–, en donde se asumió una suerte de «igualitarismo» como elemento indispensable para la supervivencia dada la persecución a la que eran sometidos, incluso, ese «igualitarismo» era practicado solo en la repartición de bienes y no en el ejercicio del poder, pues la dirigencia estaba en manos de un único sujeto que además se declaraba intermediario entre los hombres y dios, este último era al fin el que proporcionaba todos los bienes y normas que el grupo social requería. Per se no era comunismo.

Con el desarrollo de los mecanismos de recolección y con la domesticación de las primeras plantas agricultura, se hizo posible que en las sociedades matriarcales aparecieran los excedentes, así como la necesidad de administrarlos y de protegerlos de otras agrupaciones, consolidándose entonces la figura del guerrero, desempeñado por el hombre –antes cazadores o meros protectores del grupo– por su mejor condición física para esa labor, con ello pasa a ocupar un puesto social más elevado dentro del grupo en la incipiente estratificación de la sociedad; en este contexto, el consorte se erige como el jefe de este nuevo grupo social –rey guerrero– que poco a poco se va convirtiendo ya no solo en el administrador sino en el propietario de los excedentes, que por lo demás imprime una voluntad de invasión, de sometimiento a otros grupos sociales cuyos excedentes son distinto a los propios, lo que da origen al fenómeno belicista por recursos perpetuado hasta nuestros días, este hecho posibilita que se inicie el traspaso de poder desde la mujer al hombre. Es decir, nace el patriarcado. Pero para legitimar ese poder, los dioses antes femeninos son reconvertidos o asimilados por deidades masculinas.

Evidentemente que este proceso no se produjo de un modo simultaneo en todos los grupos sociales, pues las sociedades matriarcales sobrevivieron por un largo periodo de tiempo, incluso hoy.

Como el establecimiento de la supremacía del patriarcado ocurre en etapas no escrita de la historia humana es muy difícil de encontrar pruebas contundentes de este proceso, sin embargo hay un caso en que este queda plenamente esquematizado.

Los Pelasgos –pueblos que habitaron el Peloponeso en periodo pre-helénico– eran sociedades matriarcales que adoraban a diosas de la fertilidad, un ejemplo de ello es el caso de Atenea que fungía como diosa principal y creadora; pero en un momento determinado los Aqueos –pueblo heleno de origen indoeuropeo– invaden y someten militarmente a los pueblos pelasgos. Dado que los Aqueos (vencedores de la contienda) ya tenía estructurada una sociedad patriarcal, en su voluntad de someter enteramente al vencido se hizo con el control de su cultura, de su religión y sus mitos del origen. Es así como la diosa principal Atenea pasa a nacer de una deidad masculina sin que en su concepción haya habido participación de una figura femenina: Atenea, en la reconstrucción del mito, nace directamente de Zeus quedando subordinada a una figura masculina, y con ello el matriarcado queda asimilado y subordinado al patriarcado importado por los pueblos helenos. Nótese que este siempre ha sido el procedimiento utilizado por los vencedores de los procesos bélicos.

En el patriarcado –las figuras que lo han empleado para detentar el poder– se ha tenido siempre la voluntad de legitimarse ante la sociedad que gobiernan, para ellos han recurrido al don, al favor, a la intermediación, e incluso a la ascendencia genealógica con lo divino; o lo que es lo mismo, es un planteamiento primitivo de lo que luego será concebido como idealismo que incluso es observable en la historia reciente. Es el caso Franco y su nacionalcatolicismo-fascista por ejemplo.

Pedro Madrigal Reyes

Nota: este artículo si bien es fruto del trabajo personal del camarada Pedro en aquellos días, el Equipo de Bitácora (M-L) en la actualidad subraya todos sus pensamientos.

martes, 10 de abril de 2012

El cristianismo, el Nuevo Testamento y el esclavismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2012


«La religión paraliza el pensamiento humano, somete al hombre a la promesa divina, en tanto la historia, la realidad, la deposita en lo abstracto en donde la verdad, toda la verdad es revelada por un ente imaginario, en ellas el poder pastoral es el instrumento de dominación final de la sociedad. El famoso filósofo Celso que vivió en el siglo II, fue testigo de los primeros cristianos, a los cuales describió como gentes similares a cualquier otros fanáticos de otras sectas religiosas previas, poniendo siempre por delante la fe a la razón y la explicación de sus creencias:

«Es preciso incluso que las creencias profesadas se fundamenten también en la razón. Los que creen sin examen todo lo que se les dice se parecen a esos infelices, presas de los charlatanes, que corren detrás de los metragirtos, los sacerdotes de Mitra, o de los sabacios y los devotos de Hécate o de otras divinidades semejantes, con las cabezas impregnadas de sus extravagancias y fraudes. Lo mismo acontece con los cristianos. Ninguno de ellos quiere ofrecer o escrutar las razones de las creencias adoptadas. Dicen generalmente: «No examinéis, creed solamente, vuestra fe os salvará»; e incluso añaden: «La sabiduría de esta vida es un mal, y la locura un bien». (Celso; Discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2009)

Calificaba a los seguidores de Jesús como sigue:

«Agrupó en torno suyo, sin selección, una multitud heterogénea de gentes simples, groseras y perdidas por sus costumbres, que constituyen la clientela habitual de los charlatanes y de los impostores, de modo que la gente que se entregó a esta doctrina nos permite ya apreciar qué crédito conviene darle». (Celso; Discurso verdadero contra los cristianos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 2009)

Algunos cristianos posteriores, han intentado esgrimir que «El Dios del Antiguo Testamento es un Dios de ira, severo, mientras que el Dios del Nuevo Testamento es un Dios de amor, piadoso, misericordioso».

Pero como se ve en el propio Nuevo Testamento, la severidad de Dios no cesa contra quién sea impío y se levante contra su verdad:

«Romanos 1:18 «En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia».

Considera a los no creyentes como:

«Romanos 1:30 «Llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, 30.detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres».

Y los sentencia a nada más y nada menos que a lo siguiente:

«Romanos 1:32  «Los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen».

Tampoco hay que olvidar que mientras el Antiguo Testamento son una compilación de libros históricos, sapienciales y proféticos de los judíos que son reconocidos por los cristianos, el Nuevo Testamento, que supone la aportación propia de los «cristianos», narran hechos por medio de terceros sobre la vida de Jesús o de los Apóstoles, siempre escritos a posteriori de los presuntos acontecimientos:

«Pese a haber sido compuesto dentro de la segunda mitad del siglo i d. C., ninguno de los libros del Nuevo Testamento es obra de uno de los doce apóstoles originales, si bien algunos de sus autores les conocieron de cerca a ellos y a San Pablo tal es el caso, por ejemplo, de San Marcos y San Lucas–». (E.O. James; Historia de las religiones, 1975)

La religión es enemiga del pensamiento filosófico, de la razón como instrumento del ser y del colectivo, sin olvidar que en sí mismas son dogmas antiquísimos nacidos en el seno de sociedades esclavistas de la edad de piedra, esa es la razón última por la que esa es la relación contemplada en el cristianismo entre dios y los hombres sea de amo y esclavos.

Ha de saberse, que en ningún momento esta relación es combatida por el sujeto principal del Nuevo Testamento –ese que algunos quieren creer, absurdamente de socialista–, e incluso hay alguna legitimación de esta práctica brutal en esa parte del texto. Aquí un resumen de versículos bíblicos que dan legitimidad al esclavismo:

«Éxodo 21:1-6: «Estas con las normas que has de dar: Cuando compres un esclavo hebreo, servirá seis años, y el séptimo quedará libre sin pagar rescate. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. Si su amo le dio mujer, y ella le dio a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo. Si el esclavo declara: «Yo quiero a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; renuncio a la libertad» su amo le llevará ante Dios y, arrimándolo a la puerta o a la jamba, su amo le horadará la oreja con una lezna; y quedará a su servicio para siempre».

«Éxodo 21:7-11: «Y cuando alguno vendiere a su hija por sierva, no saldrá ella como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, se le permitirá que se rescate».

«Éxodo 21: 20-21: «Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad».

«Levítico 25:44: «Los siervos y las siervas que tengas, serán de las naciones que os rodean; de ellos podréis adquirir siervos y siervas. También podréis comprarlos entre los hijos de los huéspedes que residen en medio de vosotros, y de sus familias que viven entre vosotros, es decir, de los nacidos en vuestra tierra. Esos pueden ser vuestra propiedad, y los dejaréis en herencia a vuestros hijos después de vosotros como propiedad perpetua. A éstos los podréis tener como siervos; pero si se trata de vuestros hermanos, los israelitas, tú, como entre hermanos, no le mandarás con tiranía».

«Colosenses 3:22: «Esclavos, obedezcan en todo a sus dueños temporales, pero no con una obediencia fingida, como quien trata de agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, por consideración al Señor. Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón».

«Tito 2:9: «Que los esclavos obedezcan en todo a sus dueños y procuren agradarlos, tratando de no contradecirlos. Que no los defrauden, sino que les demuestren absoluta fidelidad».

«Efesios 6: 5—8: «Esclavos, obedezcan a sus patrones con temor y respeto, sin ninguna clase de dobles, como si sirvieran a Cristo; no con una obediencia fingida que trata de agradar a los hombres, sino como servidores de Cristo, cumpliendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan a sus dueños de buena gana, como si se tratara del Señor y no de los hombres, teniendo en cuenta que el Señor retribuirá a cada uno el bien que haya hecho, sea un esclavo o un hombre libre».

«Colosenses 3,22-23; 4,1: «Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales… Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que vosotros también tenéis un Amo en los cielos».

«Pedro 2,18: «Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar».

«Timoteo 5,9: «Cuantos están bajo yugo como esclavos que miren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y la doctrina no sean blasfemados».

Si al señor lector se le ocurre que lo contenido en la vieja ley, el viejo testamento, fue abolido por Jesús, aun cuando se empeñan en imprimirlo, creerlo y estudiarlo, debería leer esta legitimación de esa arcaica ley por el «Cristo para desengañarse:

Jesús refiriéndose al viejo Testamento dice: 

«Mateo 5:18 «Les aseguro que no desaparecerá ni una y ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice».

Por tanto, Jesús, sus discípulos y seguidores que redactaron el Nuevo Testamento, admiten que solo puede se un buen cristiano quién acepte sin quitar «ni una coma de la Ley», el Viejo Testamento.

También vemos a Jesús complacido con el trato «humano» al esclavo, pero no en contra del esclavismo, de hecho, resulta sanando a un esclavo para que continúe siendo esclavo sin que le asalte ningún interés al respecto de la libertad del mismo.

«Lucas 7:2-10: «Había allí un centurión que tenía un sirviente enfermo, a punto de morir, al que estimaba mucho. Como había oído hablar de Jesús, envió a unos ancianos judíos para rogarle que viniera a curar a su servidor. Cuando estuvieron cerca de Jesús, le suplicaron con insistencia, diciéndole: «El merece que le hagas este favor, porque ama a nuestra nación y nos ha construido la sinagoga». Jesús fue con ellos, y cuando ya estaba cerca de la casa, el centurión le mandó decir por unos amigos: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres en mi casa; por eso no me consideré digno de ir a verte personalmente. Basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque yo —que no soy más que un oficial subalterno, pero tengo soldados a mis órdenes— cuando digo a uno: «Ve», él va; y a otro: «Ven», él viene; y cuando digo a mi sirviente: «¡Tienes que hacer esto!», él lo hace». Al oír estas palabras, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe». Cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron al sirviente completamente sano.

En definitiva esta realidad es tan brutal, cruel e individualista por que existen las religiones con dioses absurdos…, y muchísima gente dispuestas a seguir sus arcaicas directrices basadas en el esclavismo de las civilizaciones que lo idearon…; que por otro lado, se han convertido en entidad cultural de los pueblos gracias a que las mismas eran y son instrumentos de dominación efectivas en manos de imperialistas y colonialistas». (Bitácora (M-L); El cristianismo, la biblia y el esclavismo, 2012)

Nota: este artículo si bien es fruto del trabajo personal del camarada Pedro en aquellos días, el Equipo de Bitácora (M-L) en la actualidad ha corregido y añadido ciertas partes, por lo mismo que subraya todos sus pensamientos previos aquí contenidos.