viernes, 30 de noviembre de 2018

¿Cuales eran las causas y móviles que yacían detrás de la revolución iraní de 1979?; Partido del Trabajo de Irán, 1985

Manifestantes anti-sha corren en la plaza Esfand después de que el ejército abrió fuego en Teherán - 27 de diciembre de 1978

«La revolución de 1979 fue el acontecimiento histórico más importante de nuestro país que acabó con el dominio de 2.500 años de Monarquía y la hegemonía del imperialismo sobre Irán. Esta grandiosa revolución se llevó a cabo como resultado de las implacables luchas y valor sin precedentes de millones de personas con la clase obrera a la cabeza, y a lo largo de un año de heroica lucha que se ganó la admiración y apoyo de los pueblos del mundo entero.

¿Cuales eran las causas y móviles que yacían detrás de la revolución iraní de 1979?

Sin lugar a dudas, no puede aceptarse el Islam como la causa de la revolución como lo reclama Jomeini (1).

Aunque el movimiento tuvo apariencias religiosas, el pueblo no hizo la revolución por el Islam. Las contradicciones objetivas de la sociedad fueron las causas principales de la revolución. Nuestra sociedad estaba sufriendo de dos contradicciones fundamentales y eran estas las principales causas de la opresión en Irán. Estas eran:

a) Residuos de feudalismo y atraso.

b) El imperialismo y el capitalismo dependiente.

Aunque Irán había comenzado el camino capitalista hacía ya tiempo, sin embargo nunca consiguió librarse de todas las viejas y corrompidas relaciones sociales.

La revolución democrática de 1906 (2) y los movimientos posteriores fueron todos ellos intentos para acabar con estas relaciones pero ninguno de ellos consiguió su objetivo. La reforma agraria del Sha, que tuvo lugar siguiendo las órdenes del Gobierno norteamericano –el Gobierno de Kennedy– en 1962 con el fin de reducir las contradicciones sociales, no acabó con el problema agrario en Irán y la tierra permaneció como una de las demandas más importantes de los campesinos. La política agrícola del Sha y la política de hacerse más y más dependiente del imperialismo, empobreció aún más a los campesinos, obligándoles a emigrar las ciudades. En un corto período de tiempo, la proporción de población rural en comparación con la población urbana descendió a un 55 por 100 en 1977 en comparación con un 85 por 100 en 1963. Una serie de aldeas se arruinaron completamente y sus habitantes marcharon a las ciudades en busca de empleo. De otro lado y como resultado del saqueo imperialista, la pobreza de las masas trabajadoras, especialmente la clase obrera, aumentó aún más. 

Nuestros recursos naturales, especialmente el petróleo, la minería y la pesca fueron ferozmente saqueados y las ganancias del país entregadas a los EE.UU. en concepto de pago por la entrega de armamento o saqueado por la llamada «familia de los mil» –familiares y asociados a la familia real–. 

Señalaremos como datos recogidos de cifras oficiales:

1. Los contratos militares entre Irán y EE.UU. realizados directamente con el Ministerio de Defensa estadounidense en el transcurso de once años (1968-79) ascendieron a 23 billones de dólares –debe tomarse en cuenta que se establecieron otros contratos militares con Gran Bretaña, Francia, la URSS, Italia, creando así la «colonización colectiva» de Irán–.

2. Según cifras facilitadas por funcionarios del Banco Central de Irán, en el transcurso de la revolución de febrero, 144 destacados capitalistas transfirieron 2,4 billones de dólares –una quinta parte de los ingresos totales de Irán en petróleo– a bancos en EE.UU., Suiza, Francia, Israel, etc., –una vez más hay que resaltar que la cifra mencionada fue transferida únicamente a través del Banco Central de Irán. Billones de dólares fueron transferidos a través de bancos y filiales iraníes en Inglaterra, Japón, Holanda, etc., o fueron sacados directamente del país–.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Néstor Kohan como promotor de un histórico antileninista como Georg Lukács; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Néstor Kohan es un trotskista de notable influencia en Argentina, Venezuela y sobre todo en la trotskizada Cuba. Es famoso por loar constantemente a Bolivar, Trotski, Guevara, Castro y toda figura que resulte agradable a ojos de los actuales socialistas del siglo XXI y demás oportunistas modernos. Pero por supuesto, a Kohan también le gusta ensalzar al filósofo y poeta Lukács, en especial por su lucha por reivindicar una revaluación del hegelianismo en «tiempos del stalinismo»:

«Con todos esos trabajos preparatorios, Lukács redacta en Moscú «El joven Hegel. Problemas de la sociedad capitalista». Lo termina en 1938 y lo presenta como tesis doctoral en diciembre de 1942. Aunque Lukács logra doctorarse –recibe el título en agosto de 1943–, la obra es recibida con silencio, signo de evidente desaprobación oficial. El joven Hegel no se publicó en la Unión Soviética. A él le dolió en el alma. Pero no pudo hacer nada. Su libro recién apareció en 1948 en Viena/Zürich y, seis años después, en 1954, en Alemania oriental. El silencio oficial y la no publicación en la URSS no fueron casuales. A pesar de haberlo terminado en 1938, tuvo que esperar toda una década para que viera la luz pública. No obstante pese a sus «autocríticas», los soviéticos no confiaban en él». (Néstor Kohan; En la selva. Los estudios desconocidos Che Guevara. A propósito de sus «Cuadernos de lectura de Bolivia», 2011)

No nos pararemos excesivamente en explicar absolutamente todos los bandazos históricos a izquierda y derecha de Lukács pues darían para todo un artículo, ni podemos tampoco pararnos demasiado en comentar los eventos que aquí son mencionados. Nos quedaremos simplemente con el hecho de que Kohan nos viene a decir que Lukács fue un intelectual ampliamente criticado por sus obras en la Unión Soviética, por lo cual era marginado, o que incluso sus obras no eran publicadas, lo cual es normal, debido a las teorías que escribía. Ni el Estado del proletariado ni los partidos comunistas del mundo tienen porqué gastar un centavo en promocionar obras que no valen el coste en producirlas ya que les son extraños. Y esto es algo que los intelectuales de partido y apartidistas más individualistas nunca han llegado a entender, que el gobierno revolucionario o el partido comunista que está luchando contra el capital nacional e internacional no está para hacer de mecenas y financiar sus aventuras doctrinales sino contribuyen a la causa del pueblo, a sus luchas cotidianas. Esto toma más significación si cabe, cuando hablamos de los artistas como músicos, poetas, pintores etcétera, que se suelen desviar fácilmente por la temática personal, por contarnos sus sensibilidades y diversos affaires de intelectual, que muchas veces son ajenos a la sociedad general, y a la clase obrera en particular.

De hecho Lukács es el clásico autor revisionista que cuando lanzaba sus obras recibía críticas en forma de avalancha por parte de sus camaradas nacionales e internacionales, ante lo cual, siendo un ser de endeble voluntad como para mantener sus pensamientos con firmeza, caía en pánico y decidía realizar una autocrítica prometiendo no volver a cometer dichos errores de forma cínica. 

martes, 27 de noviembre de 2018

El desenlace del Presidente Gonzalo y de Sendero Luminoso; otro mito maoísta que toca fondo; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Aprovechando el fallecimiento de Abimael Guzmán, más conocido como el «Presidente Gonzalo», repasaremos ese mito de la izquierda maoísta que fue Sendero Luminoso (SL).

1) La metodología de las bandas terroristas y sus resultados

«El pensamiento gonzalo se ha forjado a lo largo de años de intensa, tenaz e incesante lucha de enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo, de retomar el camino de Mariátegui y desarrollarlo, de reconstitución del Partido y, principalmente de iniciar, mantener y desarrollar la guerra popular en el Perú sirviendo a la revolución mundial y que el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, sea en la teoría y en la práctica su único mando y guía». (Partido Comunista Revolucionario (Estado Español); La Forja, Nº5, 1995)

En España, durante décadas, el neomaoísmo, condensado en la «Línea de Reconstitución» (LR), proclamó que en Perú era el mejor ejemplo a seguir para los pueblos de todo el mundo:

«Mención aparte merecen las guerras revolucionarias que están librándose en Nepal, Filipinas, Perú, etc. bajo la dirección de partidos comunistas. El hecho de que, por ejemplo, en la primera de las mencionadas, se haya alcanzado el equilibrio estratégico y que se vea cercana la conquista del poder pone de manifiesto que se han cubierto buena parte de los requisitos para constituir un verdadero partido comunista». (Partido Comunista Revolucionario (Estado Español); La Forja; Nº27, 2003)

«Finalmente, su mejor discípulo, el proletariado peruano, asumiendo esa experiencia tal y como viene dada y encarnado inicialmente en «un puñado de comunistas» nos da, tal vez, el mejor ejemplo contemporáneo de lo que la subjetividad revolucionaria, asentada sobre el creciente conocimiento de las leyes históricas de la lucha de clases, puede desencadenar: aquí es la vanguardia la que por mediación de la Guerra Popular». (Comité por la Reconstitución; Línea Proletaria, Nº0, 2016)

¿Y bien? ¿Qué ha quedado hoy de tanto entusiasmo? Lo cierto es que la base de la guerrilla nepalí claudicó y rápidamente se integró en el régimen reaccionario democrático-burgués de su país, justo como hicieron las guerrillas liberales-tercermundistas tipo FARC-EP o como hicieron las bandas nacionalistas como ETA o IRA. Estos grupos siempre pasan en tiempo récord del aventurerismo y el terrorismo al cretinismo parlamentario y el legalismo burgués. ¡Milagros del oportunismo! Véase la obra: «Unas reflexiones sobre la «revolución» en Nepal y la hipocresía de los maoístas y filomaoístas» de 2015.

A partir del entonces la «LR» se vio obligada a desplegar toda una batería de excusas que no ocultaban una realidad: que no fueron capaces de detectar y criticar a estos movimientos y su revisionismo hasta que desarrollaron un deshonroso pacto con el Estado que le había derrotado, pero jamás antes, dado que su ideología fundamental es el maoísmo, la misma que profesaban estas guerrillas. Y a veces, como ocurrió en el caso peruano, ni siquiera tras el descalabro se llegó a una crítica profunda, por eso todavía hoy la «LR» reivindica al senderismo de Gonzalo como la máxima expresión revolucionaria (Comité por la Reconstitución; Línea Proletaria, Nº5, 2020)

Está bien, hablemos de Sendero Luminoso (SL) como es debido. Para quien no lo sepa esta banda tras su periodo de violencia extrema durante los 80 pasó a basar toda su estrategia en la década siguiente en una «lucha» por la «amnistía de civiles, policías y militares» y la búsqueda de una «reconciliación nacional», como lleva escribiendo su líder desde 1993, aunque algunos de sus seguidores todavía no quieran creerse tal mutación. Para tal fin, su máximo líder, Abimael Guzmán Reynoso, alias «Presidente Gonzalo», que en realidad nunca ha sido más «presidente» que de su secta, reconoció finalmente en sus juicios que algunos atentados como la acción de Tarata, el coche-bomba que causó 25 muertos y 200 heridos, fue «un monstruoso error». A su vez, como otra estrategia de defensa ha negado que la orden fuese emitida desde la dirección del partido, pese a la cantidad de exsenderistas que lo reconocieron, incluyéndole a él mismo. Esta torpe posición ha sido seguida fielmente desde algunos de los viejos senderistas para intentar eludir la responsabilidad directa en las famosas masacres de la banda. Así se constató, por ejemplo, en la última obra de propaganda de los senderistas. Comentando la famosa matanza de Lucanamarca, donde se ejecutó a 83 campesinos, el máximo líder de Sendero Luminoso intentaba convencer al público de que:
 
«Lo principal es que la Dirección Nacional no dispuso ni ordenó la acción de Lucanamarca». (Abimael Guzmán Reynoso; De puño y letra, 2009)
 
Pero el flamante «Presidente Gonzalo» cree ilusamente, como ocurre con el «Camarada Arenas» y la gente del PCE (r)/GRAPO, que nadie va a revisar sus propios documentos del pasado para detectar y desmontar sus mentiras sobre las acciones de la organización. En este caso que atañe al líder peruano, existe documentación de sobra para refutar tal nueva infamia. Basta con leer su famosa «entrevista del siglo» de 1988, tan publicitada por los maoístas durante años, donde él taxativamente reconoce que esa misma Dirección Nacional es quién ejerce esa acción sobre los campesinos como represión consciente de SL:
 
«Frente al uso de mesnadas y la acción militar reaccionaria respondimos contundentemente con una acción: Lucanamarca, ni ellos ni nosotros la olvidamos, claro, porque ahí vieron una respuesta que no se imaginaron, ahí fueron aniquilados más de 80, eso es lo real; y lo decimos, ahí hubo exceso, como se analizara en el año 83, pero toda cosa en la vida tiene dos aspectos: nuestro problema era un golpe contundente para sofrenarlos, para hacerles comprender que la cosa no era tan fácil; en algunas ocasiones, como en ésa, fue la propia Dirección Central la que planificó la acción y dispuso las cosas, así ha sido. Ahí lo principal es que les dimos un golpe contundente y los sofrenamos y entendieron que estaban con otro tipo de combatientes del pueblo, que no éramos los que ellos antes habían combatido, eso es lo que entendieron; el exceso es el aspecto negativo». (Entrevista al Presidente Gonzalo en El Diario, 1988)
 
Tanto el «Presidente Gonzalo» del siglo XX como el del siglo XXI reconocen que la acción fue «un exceso», que fue negativa, la única diferencia es pues, que el primero no reconoce que la acción fuese dispuesta y ordenada por la Dirección Nacional porque desea integrarse en el sistema con una buena imagen; mientras que el segundo lo reconocía orgulloso porque este pobre iluso creía que estaba a punto de tomar el poder en su mente enferma y fantasiosa.
 
Esto pone de relieve dos cosas. Primero, que la mayoría de maoístas de todo el mundo, pese a su empecinamiento dogmático de basar principalmente su trabajo en el campo y de idealizar al campesinado bajo el papel de «vanguardia de la revolución», en la praxis muchos de estos partidos no han podido ganárselos a su causa, e incluso es bien sabido cómo en Perú los propios campesinos se acabaron organizando las llamadas «rondas campesinas» justamente para contrarrestar las columnas guerrilleras del senderismo. Esto ya indica que perdieron la pugna ideológica en buscar de la simpatía y apoyo del campesinado en favor del gobierno reaccionario.
 
Lo segundo, es que cuando estos grupos no son capaces de persuadir a los campesinos de sumarse a su causa o al menos de mantener una posición neutral en el conflicto, acababan surgiendo problemas sumamente serios. El paso y alojamiento de una guerrilla en una zona afecta al normal funcionamiento de la misma, a sus recursos y actividades, por lo que cuando los guerrilleros no veían colaboración o directamente veían una oposición buscaban vengarse y ejecutaban a dichos campesinos, lo que demostraba su incapacidad y desesperación. En consecuencia, sólo alcanzaban a recibir un rechazo mayor en otras comunidades rurales que ya sabían el trato que la guerrilla daba a sus detractores, y aunque estos grupos tendían en su prensa a minimizar el impacto de sus masacres en la sociedad –tachando los actos de «necesarios» y acusando a los elementos eliminados de «contrarrevolucionarios recalcitrantes»–, en verdad casi nadie se creía el cuento propagandístico. Además, cuando las masacres eran tan crueles y había tantas pruebas de que efectivamente el acto se había cometido y dispuesto por parte de la organización subversiva, ni siquiera entre sus simpatizantes dudaban ya en condenar estos actos como contrarrevolucionarios, con lo que los jefes maoístas intentaban cambiar de estrategia y decir que ellos no fueron los responsables de este tipo de sucesos. Estos actos destapaban el cinismo y la cobardía de los líderes maoístas ante sus infames atentados. Véase la obra: «Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO» de 2017.

Cualquier revolucionario consecuente tendría la decencia de reconocer las equivocaciones de todas estas escabechinas gratuitas y reclamar a sus artífices que, como mínimo, se retirasen de la política si no tienen la decencia de admitir sus errores, pero ya sabemos que oportunistas y fanáticos no faltarán nunca, y no sólo no criticarán nunca estos hechos, sino que los justificarán, incluso aunque sus líderes se bajen del carro. Ni qué decir de lo ridículo que se ven los maoístas de todo el mundo fantaseando día y noche de la presunta lucha armada que existe o se va a desencadenar en breves en su país. Sufren una fascinación enorme con las siglas GPP, que vendría a ser algo mágico, algo así como el número diez para la antigua secta pitagórica, pero en su vida han cargado ni siquiera una escopeta de perdigones.

2) De nuevo el fenómeno del terrorismo y cómo la burguesía se aprovecha para sacar provecho político

Hace poco el periodista Gustavo Gorriti desveló que, durante principios de los años 90, justo en los momentos álgidos de la lucha del gobierno peruano contra Sendero Luminoso (SL), se halló la localización de la cúpula senderista, consecuentemente, se preparó un gran dispositivo para su captura inmediata, en lo que parecía que iba a ser el fin de la organización. No obstante, una orden emitida el 5 de diciembre de 1990 impidió, inexplicablemente, que tal acción se llevase a cabo, demorándose hasta enero de 1991. Este desarrollo de los sucesos fue corroborado en un reportaje por grandes personajes de la época como el General Oblitas, Clodomiro Díaz Marín, Félix Murazzo, Marco Miyashiro o Luis Felipe Elías. El propio Gorriti explica que todo provenía de un plan de Fujimori que, desde septiembre de 1990 tenía pensado prolongar el estado de pánico general de la población para poder justificar luego el golpe que se produciría el 5 de abril de 1992. En él, exigiría un gobierno nacional fuerte y más poderes para la lucha contra el terrorismo, intentando erigirse como el único posible salvador de la situación de cara a la población. 

Todos estos testigos directos relataban que el momento clave fue cuando el General Oblitas recibió una llamada del General Pablo Riveras, en la que le exigía que se parase el operativo por una orden presencial. Ante esto el primero se negó, siendo sustituido ipso facto de su puesto y remplazado por John Caro, que paró todo el dispositivo de captura de los senderistas. A partir de entonces entró en juego el siniestro Montesinos, que debatía la idea de no intervenir de inmediato junto con Benedicto Jiménez, que es el único que niega la versión y quien a la postre sería el jefe de la operación que capturó a Abimael Guzmán en 1992. En sus memorias, el senderista Oscar Ramírez Durand alias el «Camarada Feliciano» relata que en esa operación se salvaron gracias a un soplo. Afirma que recibieron una carta anónima por debajo de la puerta de alguien que solo decía que era parte del Dincote, el grupo especial de inteligencia contra el terrorismo. Véase la obra de Oscar Ramírez Durand: «El megajuicio de Sendero» de 2006. 
 
Díaz Marín calificaría así la acción de Montesinos como «una traición a la patria», comentando que esta acción fue necesaria para sus intereses personales, Fujimori y él podrían desatar el golpe con el pretexto de la prolongación del terrorismo y el hastío social. Como se recogió luego en un informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, esta operación no capturó a toda la cúpula como se pretendía en principio, porque los senderistas abandonaron el emplazamiento gracias al soplo de parte del propio gobierno, en cambio la operación sí sirvió para recoger documentos sobre el Iº Congreso de SL de 1988, las listas que indicaban quien formaba parte del Comité Central y el Buró Político, es decir, que estas incautaciones servían para tener bien controlados a los senderistas y conocer su funcionamiento interno, pudiendo dar el golpe contra ellos cuando se viera preciso. 

3) ¿El dato es un concepto burgués, Señor Guzmán?

«El dato es un concepto burgués, creer que cuantos más datos tengo, más interpretador soy, más comprensión de la situación nacional tengo, es absurdo, es mentira. Ahí no está el problema, todo el problema no está en la acumulación de datos, no somos máquinas registradoras simplemente; el problema está en la interpretación». (Abimael Guzmán; Para entender a Mariátegui, 1968)

¿Se dan cuenta? ¡El dato es un «concepto burgués»! Lo que extrapolado a hoy bien podría ser el grito de guerra de la filosofía posmoderna que también reza: «¡La lógica es patriarcal y colonialista!». Francamente patético. Evidentemente, ningún marxista apela a la cliometría estadounidense, una escuela basada en los métodos cuantitativos que influyó decisivamente en la sociología, economía o arqueología: su estrategia partía de aprovechar las nuevas tecnologías para el procesamiento de gigantescas montañas de datos, algo que a priori pintaba muy bien, pero que dado que se hacía sin ningún criterio serio de selección, más bien tratando de datar todo lo cuantificable, en ocasiones servía para arrojar luz y conclusiones interesantes, pero que en no pocas veces resultaba en una enorme pérdida de tiempo y dinero. En esto podemos estar de acuerdo, pero esto es una cosa y otra es directamente negar que cuantos más datos tengamos a nuestra disposición, mejor, rechazar esto va contra la lógica formal, dado que, precisamente, cuantos más datos tengamos mejor podemos elegir en cuáles centrarnos y finalizar conclusiones de alto valor. Pero el Sr. Guzmán no parecía saber sumar dos y dos, que para procesar los datos hay que estar en posesión de ellos, esto es, que para interpretar la realidad hacen falta datos sobre ella, un «pequeño detalle» que olvidaba el «genio» senderista. Nos gustaría saber cómo prescindiendo de datos o ignorando gran parte de ellos se hubieran establecido los planes económicos en la sociedad «gonzalista», sin duda una verdadera incógnita que por fortuna jamás veremos. El maoísmo sesentero parecía no haber aprendido de los cálculos fantasiosos del «Gran Salto Adelante» (1958-61), que más bien deberíamos llamarlo el «Gran Salto Al Precipicio». Esto se repitió hasta puntos hilarantes durante la famosa «Revolución Cultural» (1966-76), donde el caos y las teorías voluntaristas hicieron que los datos oficiales de los planes económicos desaparecieran de las estadísticas oficiales.

¡Pero qué vamos a esperar de quienes aún tienen como ídolo al «gran estratega político-militar» del «Presidente Gonzalo»! Aquel experto en propaganda que pensó que era buena idea «mandar un mensaje a los revisionistas» colgando a los perros peruanos en las farolas bajo el cartel «¡Los perros de Deng Xiaoping!»; el mismo «gran pensador» que ordenaba ejecutar a los «viciosos» e «indeseables» del colectivo LGTB; ¿y cómo olvidar aquellos «coches-bomba» en mitad de las travesías de la capital? No se le puede pedir peras al olmo.

4) Negociaciones para rendir el brazo armado y buscar la inclusión en el régimen

Todos los maoístas del mundo nos vendieron mil promesas sobre la «Guerra Popular de Perú» –al igual que han hecho tantas veces con otras guerrillas–, prometiéndonos que «jamás abandonarían las armas», que «la vía armada era la vía única revolucionaria, que no sería abandonada hasta la victoria», y echándonos en cara que lo suyo «no eran acciones terroristas» y que ellos «sí demostraban estar haciendo la revolución, a diferencia de sus críticos que sólo parloteaban». En resumen, las proclamas típicas de los grupos de este estilo.
 
Pero esta pose revolucionaria cambió cuando el líder excéntrico de los senderistas, el famoso profesor Abimael Guzmán Reynoso, alias «Presidente Gonzalo», fue capturado en un operativo a inicios de los 90. A partir de ahí, y siempre mirando por sus intereses personales, el líder senderista escribió unas cartas al presidente de Perú de aquel entonces, el conocido golpista, corrupto y asesino Fujimori. En esas cartas Gonzalo acabó diciendo que el movimiento «había sido derrotado» y que «se debía llegar a una paz» con el objetivo de que sus militantes dejaran las armas para que los suyos, y sobre todo él, pudieran ser amnistiados. La mayoría de la guerrilla maoísta hizo caso a su ídolo y se rindió.
 
Pese a sus acciones terroristas de gran envergadura, como el coche bomba de Miraflores de 1992 –que dejó un saldo de 25 muertos y 200 heridos– y el sistemático método de asesinatos selectivos contra sus opositores, lo cierto era que las posibilidades para los senderistas de sobrevivir política y militarmente eran reducidas con o sin Gonzalo a su cabeza. Las estrategias de terror contra la población y su estrategia militar maoísta de unilateralidad hacia el campo lejos de ser un «análisis dialéctico de la situación» era un plan autolimitante y sectario. Fujimori rechazó esa «oferta de paz» y procedió a reducir la guerrilla maoísta hasta la mínima expresión, derrotándolos totalmente, aunque los maoístas de todo el mundo seguían –y algunos hoy siguen– vendiendo que la «guerra popular» no ha sido derrotada, que se están reagrupando y que en cualquier momento la guerrilla volverá a sorprender a los incrédulos. 
 
Contra toda evidencia, los maoístas peruanos declaraban hace poco que la claudicación de los maoístas de Nepal que se empezaban a vislumbrar cada vez más, por suerte, no se había producido en el Perú.
 
«Toda la actividad del Presidente Gonzalo y su todopoderoso pensamiento Gonzalo va contra la LOD revisionista y capitulacionista, contra el nuevo revisionismo y lo que plantea el Partido Comunista de Nepal (maoísta) y el camarada Prachanda. Por eso, el CoMRI, con respecto al Presidente Gonzalo, decía que podría estar detrás de las «cartas» y que había que investigar; por eso, el CoMRI, conduce erróneamente la lucha de dos líneas, distorsiona el maoísmo y difunde una imagen falsa sobre el desarrollo actual del Partido Comunista del Perú y la guerra popular que dirige». (Movimiento Popular Perú; Campaña de celebración del XV aniversario del magistral discurso del Presidente Gonzalo, que resplandece victorioso y pujante ante el mundo como arma de combate, 2007)
 
Lo sentimos, pero no, la historia ha demostrado de forma tajante por medio de la pluma y la voz de sus propios protagonistas –como vamos a ver a continuación– que el gonzalismo y el prachandismo son variantes maoístas que han pasado desde el guerrillerismo terrorista de sus inicios hasta acabar en el cretinismo parlamentario más vergonzante. Este tipo de escritos a los que se hacen mención –como la carta de Gonzalo a Fujimori de 1993 y otros posteriores– fueron negados en su momento por muchos de los maoístas que estaban en shock –en un intento de realizar una última línea de defensa de su icono pop y su movimiento pseudorevolucionario–. 
 
Recientemente la primera carta y otros documentos de la época fueron digitalizados por Elena Ipayaguirre –la esposa del líder– y publicadas Alfredo Crespo –su actual abogado– en el libro «Puño y letra» publicado en 2009:
 
«Señor Ingeniero Alberto Fujimori Fujimori
Presidente de la República
 
Señor presidente:
 
Acudimos a Usted, en su condición de jefe del Estado Peruano, para solicitarle conversaciones que conduzcan a un Acuerdo de Paz cuya aplicación lleve a concluir la guerra que por más de trece años vive el país. Damos este paso de gran trascendencia partiendo de nuestra ideología y principios de clase, cabalmente seguros de la necesidad histórica insoslayable del mismo y con clara comprensión de que refleja lo que ha devenido en necesidades del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto. Sírvase, Señor presidente, prestar atención a nuestra solicitud y acceder a ella.
 
Penal Militar Naval del Callao, 2 de julio de 1993». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán realizada por César Hildebrandt, 2009)
 
En la introducción de dicho documento se dice:
 
«Son unas compilaciones de manuscritos que el Doctor Abimael Guzmán hizo para afrontar el proceso al cual fue protegido, y que mi patrocinada Elena Ipayaguirre los ha compilado y los ha publicado. (...) Los escritos son de su puño y letra». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán realizada por César Hildebrandt, 2009)
 
A partir de ahí, el «irreductible y legendario» líder conocido por el apodo de «Presidente Gonzalo», negoció con el no menos famoso Montesinos la rendición de las tropas senderistas y pasó a reconocer los «avances del gobierno» de Fujimori –de notable revelación han sido para algunos los videos inéditos recientemente publicados sobre esto–. Una política que, de paso, ayudaba a Fujimori a reforzar su régimen e incluso a darle un barniz de «legitimidad democrática». ¡Si hasta los terroríficos terroristas reconocían su excelente labor de gran estadista!
 
«Casi desde el momento de su captura Guzmán entablaría un diálogo con el gobierno a través de Vladimiro Montesinos, asesor presidencial y jefe del Servicio de Inteligencia Nacional. (...) El objetivo era aprovechar en el corto plazo los réditos políticos que la rendición de Guzmán pudiera generar al gobierno fujimorista, y de esta forma mejorar la imagen dictatorial del régimen tras el autogolpe. Según Manrique, hubo incluso una alianza abierta entre el líder senderista y el SIN con el propósito de ayudarle a ganar hegemonía en el aparato partidario, primero entre los militantes presos y después entre los que permanecían en libertad. (...) Junto con los miembros del comité central darían los primeros pasos enviando dos cartas dirigidas al presidente Fujimori y apareciendo públicamente en televisión reconociendo la derrota, proponiendo acabar con las operaciones militares, disolver el ejército popular y dejar las armas». (Esteban Valle Riestra Padró; Movadef, el pensamiento Gonzalo y la reaparición de Sendero Luminoso: 1992-2012, 2015)
 
Esta claudicación tiene especial importancia, porque los senderistas en su máximo momento de apogeo, con Gonzalo a la cabeza, acusaban de «agentes y soplones del servicio de inteligencia peruana», de «hacerle el juego al imperialismo estadounidense» a los revolucionarios y progresistas que simplemente rechazaban seguirles en sus aventuras, ganándose que varios de ellos fueran perseguidos. Esto es normal, pues tanto el maoísmo como el trotskismo, históricamente, han preferido eludir el debate ideológico y apostar por la calumnia política para intentar deshacerse de sus adversarios. De todas formas, la historia ha demostrado, una vez más, que el único agente de la burguesía nacional y del imperialismo es el maoísmo, no sus opositores revolucionarios. A su vez esto debe servir a los marxistas para que aprendan que la calumnia y la especulación es innecesaria, ya que estos idiotas y contrarrevolucionarios tarde o temprano se destapan ellos solos, que sea antes o después depende en gran parte de su labor de agitación y propaganda contra estos grupos.
 
¿Cuál es el programa actual del senderismo después de todo esto? En 1993 se decía bajo la firma del Comité Central liderado por Gonzalo:
 
«Mantenemos nuestra ideología y principios de clase, el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo y nuestra militancia. 2. Concluir la guerra popular no es rendición ni abandonar la revolución, sino seguir bregando en las nuevas condiciones. 3. Estamos por celebrar un Acuerdo de Paz como paso histórico de necesidad insoslayable que en la actualidad ha devenido en necesidad del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto. El pueblo necesita paz, así como democracia y desarrollo, y especialmente condiciones que le permitan satisfacer sus demandas básicas. (...) Ley de Amnistía General que sirva a la reconciliación nacional; sin vencedores ni vencidos, sin represalias, venganzas, persecuciones ni restricciones personales contra nadie, pues sólo complicarían la ardua tarea de cumplir el Acuerdo de Paz a que ambas partes se comprometen. (...) El Acuerdo de Paz aprobado debe ser difundido por televisión, radio, y periódicos, asimismo sería necesario que Abimael Guzmán Reinoso (Presidente Gonzalo) lo fundamente en la televisión, pues, es clave para su aceptación por el Partido. (...) Cinco meses después del inicio del cese de la guerra popular, se procederá a la autodisolución del Ejército Guerrillero Popular y a la inutilización de sus armas y medios de combate, así como a la autodisolución de los Comités Populares y Bases de Apoyo de la RPND». (Partido Comunista de Perú; Lineamientos para «documento de bases para acuerdo de paz», 6 de julio de 1993)
 
La mayoría de senderistas aceptaron este programa, pero el Estado peruano no aceptó ninguna de las propuestas aquí recogidas. Poco después en 2006, se sigue insistiendo en que se acepten y cumplan todas estas propuestas que no se materializaron por parte del gobierno:
 
«Pasados los años y presente otras circunstancias, consideramos la necesidad de una nueva política de presos políticos y guerra. Por ello, hace buenos meses en el 2006, se planteó una concentrada así: solución política, amnistía general y reconciliación general». (Abimael Guzmán Reynoso; De puño y letra, 2009)
 
Los maoístas de todo el mundo seguían instituyendo en su propaganda que el «gran Presidente Gonzalo» no había cambiado nada en sus posiciones desde su detención en 1992, mientras juraban que él seguía luchando para continuar la «guerra popular», ¡que el ánimo y el programa de las huestes senderistas continuaban intactos! Pretendían ignorar adrede los propios vídeos difundidos donde se ve a su ídolo de barro balbuceando como un vulgar socialdemócrata, una devoción enfermiza que les impedía entonar el mea culpa. Esto los pudimos ver en los miembros del MAI, esos maoístas infectos que luego pasaron a formar parte de la solemne «Línea de la reconstitución» (LR):
 
«El PCP debería aprovechar su II Congreso para matizar, en esta dirección y a tenor de su propia experiencia de los últimos lustros –su capacidad para recuperarse, generar dirección y proseguir Guerra Popular en ausencia de Gonzalo–, su doctrina de la jefatura, propuesta que, por supuesto, fue rechazada pues, como se nos informó, ese Congreso no se propone rectificar ni concebir una nueva línea, sino consolidar orgánicamente al partido, principalmente en cuanto a su dirección, y reafirmar el pensamiento Gonzalo y su jefatura». (Informe sobre la intervención del MAI en la Conferencia Internacional de Madrid, 2007)
 
Pero hay más ejemplos de otros grupos maoístas:
 
«Sostenidos en los aportes del pensamiento Gonzalo, resultado de la aplicación del maoísmo a la revolución en el Perú, nos reafirmamos en que ser comunista hoy es ser marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta. (...) Nos reafirmamos en que únicamente sostenidos en el marxismo-leninismo-maoísmo y los aportes de validez universal del pensamiento Gonzalo podremos orientarnos en la comprensión del desenvolvimiento de las contradicciones fundamentales, asir la contradicción principal del mundo actual para definir correctamente la política y las tareas que se desprenden de la situación objetiva. (...) Primera contradicción: entre naciones oprimidas, por una parte, y superpotencias y potencias imperialistas, por otra». (V Encuentro de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninista-Maoístas de América Latina, 2016)

Como nota, advertir que estos grupos que se basan en el «pensamiento Gonzalo» dan muestras de que el maoísmo, en la mayoría de sus variantes, siempre suele ser una suerte de oportunismo interclasista incluso entre sus grupos que mantiene el lenguaje más radical de todos. No señores, la contradicción principal no es entre el imperialismo y los países coloniales y neocoloniales, es capital-trabajo, es decir, burguesía vs proletariado, lo vuestro es una desviación tercermundista aún no superada.
 
Visto a distancia, es bastante gracioso que los grupos maoístas de todo el mundo pusiesen al líder senderista de ejemplo de «estoica resistencia» ante la burguesía, cuando en la realidad se había vendido en 1992 para obtener privilegios personales, habiendo montado ya en 2006 sus primeros pasos para constituir lo que hoy es el llamado Movadef. Como dice el refrán… «No hay más ciego que el que no quiere ver». 

5) Los sucedáneos del senderismo en Perú
 
Lo cierto es que lejos de lo que suponía el MAI con sus tristes deseos subjetivistas, el senderismo de Gonzalo no iba encaminado a reanudar la lucha armada, sino a establecer una línea carrillista, en 2012 se decía:
 
«Las especificaciones de la política fundamental hasta hoy son: 1° ¡Luchar por un Acuerdo de Paz y Sentar Bases para el II Congreso!; 2° Por solución política a los problemas derivados de la guerra, y 3°Solución política, Amnistía general y Reconciliación Nacional, actualmente especificada en la Campaña: ¡Amnistía General para civiles, policías y militares!». (Esteban Valle Riestra Padró; Movadef, el pensamiento Gonzalo y la reaparición de Sendero Luminoso: 1992-2012, 2015)

¿A qué «resistencia» se refieren los gonzalistas? ¿De qué «GPP» en Perú hablan tras la caída de la cúpula en 1992? Algunos, reproduciendo la propaganda de algunos reductos armados, apoyaban al «camarada Artemio», aunque este reconocía poco antes de ser capturado que el senderismo había fracasado:

«Pregunta: ¿Usted está de acuerdo, coincide, en que la guerra iniciada por ustedes el 17 de mayo de 1980 terminó en derrota para ustedes?

Respuesta: Sí, eso es real. No vamos a negarlo». (IDL; Artemio, la última entrevista, 2013)

Y confesaba al entrevistador su deseo de negociar para desmovilizarse:

«Pregunta: Ustedes quieren desmovilizarse.

Respuesta: Por supuesto. El tema es que pasa por una situación de tregua militar.

Pregunta: Tregua. Que no es igual a desmovilización.

Respuesta Claro, pero son los pasos iniciales. Una tregua militar que dé los espacios y las garantías correspondientes en una determinada área a fin de que se pueda entablar por un proceso de conversaciones en pro de negociaciones; (…) Depende de la decisión que tome el Estado y el gobierno de turno.

Pregunta: ¿Es decir, la desmovilización y la entrega de armas como resultado final de la negociación?

Respuesta: La desmovilización y la inutilización de las armas públicamente.

¿Usted no piensa, se resiste a entregar o, si se quiere, a devolver las armas?

Es una cuestión de principios, de postura. Más que entregarlas, inutilizarlas.

Pregunta: ¿Destruirlas?

Respuesta: Destruirlas. Públicamente. Pienso que debe de haber organismos mediadores como la Cruz Roja Internacional, la Iglesia, que en estos casos donde ha habido conflictos deben de intervenir para hacer la verificación del caso. Pero todo requiere de … que haya la voluntad política del Estado y del gobierno en que sí realmente se quiera solucionar este problema de este conflicto armado y no nos estén paseando como ya sucedió antaño con anteriores gobiernos». (IDL; Artemio, la última entrevista, 2011)

¿Recuerdan los lectores que más atrás vimos que en la «Revolución Cultural» de los 60 los maoístas más fanáticos pensaban de forma metafísica e idealista que lo que distinguía la posición revolucionaria de una contrarrevolucionaria era la posición hacia Mao –es decir hacia una persona–? Pues ellos han seguido este dogma del revisionismo chino a pies juntillas antes, durante y después de la captura del «Presidente Gonzalo», y siguen todo lo que diga el líder, pese a que lo que les ordenase antes fuese el plan subjetivista de un demente, pese a que ahora suponga una deshonra para ellos como presuntos revolucionarios o directamente un plan suicida y liquidacionista para la organización. Los maoístas de este tipo no cuestionan, obedecen la orden del líder y la propaganda partidista, no se diferencian de la mentalidad de un criminal fascista. 
 
Si en los años 70 algunas ramas maoístas no querían creer que Mao había sido el causante de las peores consecuencias de la práctica tercermundista del partido revisionista chino, pese a ver a China adorar a todos los dictadores militares proestadounidenses, ahora los maoístas se niegan a aceptar que Gonzalo haya intentado pactar con los diversos gobiernos peruanos y haya establecido un programa reformista para integrar a sus exguerrilleros en un partido legal que acepte la constitución peruana. Todo lo reducen a «montajes y falsos documentos», aunque el propio «Presidente Gonzalo» haya confirmado en público todo, pese a que sus familiares y colaboradores cercanos propaguen esta documentación. ¡No podemos hacer nada más por ellos! Cerrar los ojos jamás ha disipado la realidad.

Los hechos son tozudos. Una demostración palpable fue cuando la mano derecha del «Presidente Gonzalo», Alfredo Crespo, abogado del líder senderista, presentó y encabezó el nuevo partido legal de los senderistas: el Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (Movadef). Su trabajo ha sido popularizar en Perú, como profeta elegido por el Altísimo, el dogma idealista del llamado «Pensamiento Gonzalo», es decir, la variante sudamericana más excéntrica y rancia del maoísmo. Su objetivo ha sido llevar por todas las tierras las ideas de su Dios a los infieles y, de paso, convencer a los ya convencidos que sin la segunda venida a la tierra de Jesucristo Guzman no hay lucha armada posible –lo que indica el caudillismo clásico de estas organizaciones– y que lejos de querer «seguir la guerra popular», como decían los pobres ilusos del MAI, el Dios del senderismo ha designado una misión mejor: luchar por la reintegración y adaptación en el régimen capitalista peruano. ¿¡Cómo!? ¿Muchos no entendéis ni os creéis tal plan? Bueno señores, ya se sabe, los designios de Dios no se discuten ni se intentan comprender, se obedecen y punto; él es más sabio que nosotros en su infinita omnisciencia. El resto es blasfemia.

«Alfredo Crespo: Estamos ante una realidad concreta, ya la guerra terminó, dice él, con mi detención, lo demás no es la guerra que iniciamos.
 
Entrevistador: Véase el personalismo.
 
Alfredo Crespo: No, es que él ha sido jefe del partido, y él dijo que la guerra que iniciamos, con obviamente todo el conjunto de personas que nos acompañaban, se acabó el 12 de septiembre de 1992, y fue derrotada ya, y él viendo esa nueva situación que se había presentado le pide al presidente Fujimori llevar a cabo conversaciones para llegar a un acuerdo de paz, a una solución política». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán, 14 de septiembre de 2009)
 
En otra entrevista Crespo sigue predicando y dice casi de forma calcada su sermón añadiendo los términos «reconciliación nacional» como si fuera un buen carrillista. ¿Habrá estudiado Guzmán a Carrillo en la cárcel?
 
«Entrevistador: El partido era manejado por él, él era el Presidente Gonzalo, Ellos mismos dicen que cuando ocurre lo de septiembre de 1992 el partido se desmorona, era tan vertical que el partido se desmorona.
 
Alfredo Crespo: Él dice que con su detención terminó la guerra. Y él dice que los del VRAEM son mercenarios que han abandonado la ideología y ya no son del partido. Él se reafirma en una solución política de amnistía general y reconciliación nacional. Él dice que los que han quedado fuera y los que han ido quedando liberados deben participar acorde al artículo 35 de la constitución, ellos deben participar en las elecciones, teniendo o no teniendo candidatos, apoyando o no apoyando una candidatura». (Entrevista a Alfredo Crespo Abogado de Abimael Guzmán realizada por César Hildebrandt, 2009)
 
¡¿Qué opinarán ahora de las palabras de su gurú los maoístas del exterior como el MAI, sus herederos y otros tantos grupos que han seguido la estela de esta estafa de movimiento?! Han quedado retratados como seguidistas de un mito, seguidistas de un fantoche que se hacía pasar por marxista y han manchado tal denominación con sus crímenes.
 
En la presentación oficial de Movadef, un senderista dijo:
 
«Nueva constitución que contemple los derechos fundamentales del pueblo, no pensamos que se tenga que destruir la constitución del 1979, necesitamos un amplio debate a nivel nacional sobre el problema de los derechos fundamentales del pueblo. (...) No descartamos convergencias, nos interesa mucho, por ejemplo, el movimiento que encabeza el padre Arana, nos interesa mucho el movimiento de los indígenas nativos». (Manuel Fajardo; Presentación de Movadef, 2009)
 
Al final, después de tanta parafernalia, los senderistas nos confiesan que lo que aspiran a ser es un partido legalista, aspiran, a través de alianzas pragmáticas sin principios, a poder tomar un par de alcaldías para saquear las arcas públicas, cobrar varios sueldos del Estado, recibir subvenciones, y hacer lo mismo que toda la izquierda domesticada, lo mismo que IU/Podemos puede hacer en España. Guzmán ya coqueteó con la religión en 1988, cuando en su famosa entrevista dijo que la religión no tenía por qué ser un obstáculo ideológico para los revolucionarios. Hoy, los aliados que aquí cita, como el padre Arana de Tierra y Libertad, son un conglomerado de seguidores de la teología de la liberación, trotskistas, tercermundistas, guevaristas, socialistas del siglo XXI y demás, pero, para desgracia suya, el padre Arana los ha rechazado varias veces por sus atentados terroristas totalmente indiscriminados. Ni los curas perdonan la brutalidad de los senderistas. ¡Pobres incomprendidos! 
 
Los actuales senderistas opinan que el problema de Perú no es el capitalismo sino el neoliberalismo como demagógicamente dicen los chavistas y cualquier representante del «socialismo del siglo XXI»:
 
«El pueblo, para poder desarrollar sus luchas en mejores condiciones y reconquistar sus derechos fundamentales, arrebatados en 20 años de imposición del neoliberalismo, necesita democratizar la sociedad y levanta las banderas de Solución Política, Amnistía General y Reconciliación Nacional, planteadas desde 1993 por el Dr. Abimael Guzmán Reynoso, las que recogemos y enarbolamos». (Movadef; Amnistía General; Periódico Marxista-Leninista-Maoísta, Nº1, 25 de septiembre de 2010)
 
He aquí la teoría reformista de que para que la nación avance se necesita «paz» social es decir reconciliación entre clases mientras se idealiza el término «democracia» en abstracto:
 
«¿En qué reside el error fundamental de todos estos argumentos oportunistas? En que suplantan en realidad la teoría socialista de la lucha de clases, única fuerza motriz verdadera de la historia, por la teoría burguesa del progreso «solidario», «social». Según la teoría del socialismo, es decir, del marxismo –hoy no puede hablarse en serio de un socialismo no marxista–, la fuerza motriz verdadera de la historia es la lucha revolucionaria de clases; las reformas son un producto accesorio de esta lucha; accesorio, por cuanto expresan el resultado de los intentos frustrados por atenuar esta lucha, por debilitarla, etc. Según la teoría de los filósofos burgueses, la fuerza motriz del progreso es la solidaridad de todos los elementos de la sociedad, que comprenden el carácter «imperfecto» de tal o cual institución. La primera teoría es materialista, la segunda idealista. La primera es revolucionaria. La segunda, reformista. La primera sirve de base a la táctica del proletariado en los países capitalistas modernos. La segunda sirve de base a la táctica de la burguesía. De la segunda teoría se deriva lógicamente la táctica de los progresistas burgueses comunes: apoyar siempre y en todas partes «lo mejor»; elegir entre la reacción y la extrema derecha de las fuerzas que se oponen a esa reacción. De la primera teoría se deriva lógicamente la táctica revolucionaria independiente de la clase avanzada». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Otra vez el ministerio de la Duma, 1906)
 
Pero, como dijo una vez un revolucionario ruso, en cada país existen dos naciones, la proletaria y la burguesa, y están condenadas a luchar entre sí para ver quién prevalece en el Estado. Esto, debido a que el propio Estado es un instrumento de dominación de una clase sobre otra, un marco donde se expresan claramente las contradicciones irresolubles entre las clases sociales:
 
«Que el Estado es un órgano de dominación de una determinada clase, la cual no puede conciliarse con su antípoda —con la clase contrapuesta a ella—, es algo que la democracia pequeño burguesa no podrá jamás comprender». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917)
 
Esto es, o mandan los explotadores o mandan los explotados… no hay término medio, entonces la dictadura burguesa bien en su expresión democrático-burguesa o en su expresión autoritaria como el fascismo, no deja de ser una democracia para los explotadores y una dictadura que reprime a los explotados cuando lo necesita para salvaguardar su poder económico y por extensión el político y cultural.
 
El deber de los revolucionarios no es idealizar la democracia burguesa:
 
«El deber socialista no es reconciliarse con la democracia hipócrita sino desenmascararla». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El «programa de paz», 1916)
 
En realidad, este también es el nuevo discurso reformista de otra guerrilla que ejercía el terrorismo como fueron las FARC-EP, esta similitud no tendría que sorprender a nadie a estas alturas. Todo el mundo debe saber que en el caso de la guerrilla colombiana su programa siempre fue enfocado para el reparto de tierras, y después de lucha contra el neoliberalismo, pero jamás de lucha por el socialismo en el sentido marxista de acabar con la propiedad privada, ni siquiera cuando lo mencionaban en forma abstracta. Ahora en los recientes acuerdos de paz de noviembre de 2016 la cuestión de la reforma agraria ha sido abandonada para satisfacer a los terratenientes. ¿Se dan cuenta de la estulticia que sigue a esta gente? Véase el capítulo: «Renegociación de un nuevo acuerdo de Paz para poder establecer un partido, una estética y un programa socialdemócrata-cristiano» de 2018.
 
En especial todos los movimientos revisionistas –inclusive los que mantienen una retórica más cercana al marxismo– esencialmente anarquistas, feministas o reformistas, siempre han intentado focalizar sus reivindicaciones y su lucha ideológica contra el terrible «cáncer del neoliberalismo», como si fuera la fuente de los males del mundo capitalista; en cambio, los revisionistas cercanos al nacionalismo y el fascismo centran su discurso «desintegrador del posmodernismo». Aquí cada tonto son su tema. Lo cierto es que centrar la lucha en contrarrestar el neoliberalismo significa, realmente, retomar la bandera de la socialdemocracia de los años 60, del keynesianismo barato, o, dicho de otro modo, buscar un capitalismo más amable, pero no derrocarlo. Por eso, precisamente, atacaban tejiendo alianzas con otros grupos socialdemócratas simpatizantes de esta línea, aunque sean los mismos que una vez llegados al poder ejecutan políticas neoliberales. El ejemplo más concreto lo tenemos en España con los líderes estafadores de Unidas Podemos o la CUP, que hasta hace no mucho se decían marxistas, pero acabaron pactando respectivamente con el PSOE y ERC-CIU, los partidos tradicionales del parlamento español y catalán, conocidos por aplicar al pueblo toda una serie de ajustes que hasta el economista más liberal aplaudiría.
 
No es casualidad que los senderistas enamorados del modelo fariano, de integración de la guerrilla en el sistema burgués, alaben el «modelo de paz colombiano». Esto se pudo ver en el artículo: «Acuerdo de paz en Colombia: ¿qué lecciones debe sacar el Perú?»:
 
«Nuestro país está fraccionado con heridas aún abiertas, requiere cerrarlas y reconciliarse para impulsar el desarrollo de la nación en beneficio del pueblo. (...) Dicha reconciliación nacional debe pasar por una amnistía general». (Amnistía General; Periódico de Movadef; Acuerdo de paz en Colombia: ¿qué lecciones debe sacar el Perú?, Nº12, 2010)
 
A esto podemos responderle con lo mismo que expresamos cuando los farianos salían con las mismas historias sobre la «reconciliación de la nación»:
 
«[Con aquello de que] aceptan integrarse en las reglas y juego de la democracia burguesa colombiana, están obligados a aceptar que oficialmente desde la propaganda del gobierno se pinte su lucha y la de otros colectivos contra los diferentes gobiernos colombianos como una lucha en que «no hay que buscar culpables» ya que ambos son «bandos iguales» en cuanto a errores, proclamando la manida paz «sin vencedores ni vencidos», al estilo del discurso carrillista sobre la Guerra Civil durante la Transición en España, o al estilo del discurso orteguista de la Reconciliación Nacional en la Nicaragua Sandinista. Con esto se tapará el carácter de clase de los bandos en estos conflictos, por qué luchaban y las acciones de cada uno de ellos. Sea una revolución anticolonial, antifeudal, socialista, o del tipo que sea, los marxista-leninistas debemos comprender que estos discursos unitaristas que se lanzan y que abogan por olvidar las diferencias de los bandos en pugna, sus reivindicaciones y acciones, sólo ayudan a que un bando o ambos se «vayan de rositas» en este conflicto, y se borre en la conciencia colectiva las causas del conflicto y las fechorías cometidas [sobre todo cuando se trata de una pugna entre un Estado burgués terrorista y una banda pequeño burguesa que también usaba el terror sin distinción]». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)
 
¿Y a efectos prácticos qué supone esa reconciliación nacional para todas las agrupaciones y toda la población trabajadora cuando se aplica al país en cuestión? Veamos de nuevo el caso colombiano:
 
«Y algunos lectores dirán: ¿y qué quiere decir «reconciliación nacional» eso que tanto oímos últimamente? ¡Fácil! Que más allá de algún que otro cabeza de turco y alguna pantomima de actos, y compensaciones: todas las torturas, todo los bombardeos indiscriminados, todas las fuerzas paramilitares usadas para acallar a uno u otro colectivo que protestaba o se levantaba en armas, toda la asistencia estadounidense en montar estos dispositivos; todos los atropellos que atentaban hasta la misma constitución burguesa colombiana, todo el terrorismo de Estado, toda la «guerra sucia» que los gobiernos colombianos han ejercido durante décadas tanto contra las FARC-EP como contra otras organizaciones y civiles, simplemente quedarán en el olvido, no habrá responsables, que la mayoría no serán juzgados ni las víctimas, en su mayoría, serán indemnizadas. Significa también que muchos de estos verdugos odiados por el pueblo serán ensalzados como «adalides de la paz y la democracia», se les dedicaran calles, y se dirá hipócritamente que así debe de ser por la «reconciliación nacional» y por el bien de la «democracia y la paz en Colombia». ¡Como decimos el modelo nicaragüense o español de «reconciliación nacional» les será de gran ayuda con toda seguridad!». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Este nauseabundo periódico de Movadef, en su primera edición, publicó con toda la osadía del mundo una portada donde se decía: «¡Amnistía general para civiles, policías y militares!» (sic). Con esta proclama, los viejos aventureros y terroristas piden clemencia ante el pueblo y pretenden que ellos se movilicen para impulsar una ley que les salve el pellejo. A su vez, ofrecen a cambio a la burguesía dominante que los militares y policías que han asesinado y torturado extrajudicialmente durante décadas al pueblo peruano salgan impunes de este mismo proceso de justicia. ¿Qué viene a significar este eslogan entonces? Que, lejos de lo que dice la propaganda de Sendero Luminoso/Movadef, sus propuestas –como las del acuerdo de paz entre Santos y las FARC-EP de noviembre de 2016– no benefician a todo el pueblo, más bien benefician a los implicados en las guerrillas-terroristas y a las fuerzas de represión, pues limpia los atropellos cometidos contra ellos. Pero, sobre todo, hay que subrayar que también quedan exentos de ser juzgados los crímenes que hayan sido cometidos contra otros grupos: contra los sindicalistas, contra los progresistas, contra los movimientos indígenas, contra los verdaderos marxista-leninistas, etc. ¡He aquí el egoísmo gremial más rastrero vestido de «causa del pueblo»! 

Por suerte, hemos tenido la oportunidad de conocer del Perú a elementos revolucionarios que se están versando en el marxismo-leninismo en la medida de lo posible, pese a sus difíciles condiciones –debido al bajo nivel general–. Estos se oponen a tales maniobras, ya que, por fortuna, el maoísmo en Perú cada vez va a menos. Pero el trabajo que todavía debe hacerse es, como aquí, enorme, hasta limpiar toda concepción oportunista hacia estas corrientes.

Si echamos la vista atrás, estas propuestas de Movadef trasladadas a otros países son los mismos tratos que se cerraron en diversos procesos. Es el mismo pacto que se cerró entre la burguesía en el poder y la oposición democrático-burguesa en España cuando, con la amnistía de 1977, se daba la opción de sacar preso a todo miembro que hubiera sido encarcelado por motivos políticos e incluso con delitos de sangre. Todo, a cambio de una firma blindada para que nunca se pudiese investigar ni condenar a los policías y militares que ejercieron la tortura, la violación y el asesinato durante el franquismo. En Argentina mismamente, durante el gobierno de Menem, se llegó a un acuerdo para que la banda terrorista de los famosos peronistas-católicos, los Montoneros, fuesen exculpados mientras que, por otro lado, se indultaba a los responsables de la dictadura militar de Videla condenados en 1985. Y así podríamos seguir de forma infinita. 

Algunos maoístas, desmoralizados y proclives al militarismo en cualquiera de sus formas, afirman que el senderismo real es aquel que continuó la lucha armada y no acató la deshonrosa rendición decretada por el «Presidente Gonzalo» tras su captura en 1992 y todo el circo del Movadef. Estos iluminados consideran que la «guerra popular» pese a sus reveses sigue viento a babor capitaneada por Víctor Quispe Palomino, alias el «Camarada José», quien fundaría el Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP) para continuar la gesta. Este grupo opera en la inospita región del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem) para eludir a las autoridades, valiéndose de los contactos con el narcotráfico en la zona para financiarse. En efecto, dicho jefe senderista reniega del «Presidente Gonzalo» al considerarlo un traidor por colaborar con el Gobierno del Perú, del mismo modo que lo considera un «sanguinario», eludiendo responsabilidades sobre las masacres que el senderismo cometió en su momento y que hoy sus sucesores siguen cometiendo bajo su mando. Lo cierto es que este grupo militar tampoco se ha destacado por otra vía que no fuese la que aprendió del «Presidente Gonzalo». Véase el atentado del 23 de mayo de 2021 en un bar de San Miguel del Eene, en la provincia de Satipo, donde fallecieron dieciséis personas, entre ellas, dos menores de edad. Después del «acto revolucionario» dejaron unos panfletos donde llamaban al boicot activo de las elecciones diciendo lo siguiente:

«Tenemos que limpiar el VRAEM y el Perú de cuchipampas o prostíbulos, de orates, de degenerados homosexuales, de degeneradas lesbianas, de drogadictos, de individuos indisciplinados que no respetan a nadie, de rateros, de secuestradores, de corruptos, de soplones, de espías, de infiltrados, de traidores excrementos de perro tipos como el «Gordo John de Pichari». (Militarizado Partido Comunista del Perú; Panfleto, 23 de mayo de 2021)

¡Nada diferente que no hiciese el viejo senderismo o el MRTA en los 80! Además, esta nueva formación ha tejido alianzas con grupos nacionalistas y etnicistas:

«El Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP), como se autodenomina el remanente de Sendero Luminoso que sigue activo, mantiene contactos con un grupo de exmilitares cercanos al etnocacerismo, doctrina política ultranacionalista que lidera Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala.

Los exmilitares están agrupados en la Asociación Plurinacional de Reservistas del Tawantinsuyu (Aspret) y en el Ejército de Reservistas Andino Amazónico T (ERA-T), cuyo líder, Eddy Villarroel, apodado «Sacha», reconoció en mayo haberse reunido con el MPCP, como hoy destacaron medios locales tras las últimos atentados.

Su interlocutor fue el líder del remanente de Sendero Luminoso, Víctor Quispe Palomino –«camarada José»–, al que le da la mano en un vídeo difundido en redes sociales para sellar una alianza denominada «Frente Unido Democrático Andino Revolucionario del Perú». (La Vanguardia; El Militarizado PC mantiene contactos con exmilitares ultranacionalistas, 3 de junio de 2013)

Lo dicho, no hay más ciego que quien no quiere ver». (Equipo de Bitácora (M-L); El desenlace del Presidente Gonzalo y de Sendero Luminoso; otro mito maoísta que toca fondo, 2021)

lunes, 26 de noviembre de 2018

Un partido de vanguardia no va a la zaga de las opiniones de los grupos oportunistas ni de los sectores atrasados de las masas


«No podemos colocar en el centro de nuestro trabajo de cara a las masas nuestra relación con esos grupos u organizaciones que representan la línea oportunista a la que hemos de esforzarnos por aislar y denunciar implacable y hábilmente ante las masas. Se trata de aplicar una política de principios en la que no abandonemos en ningún caso ni la iniciativa ni la dirección política a la zaga de cualquiera de ellos, pues ello supone confundir a las masas y arriar nuestra propia bandera para colocarnos de hecho a la zaga de la línea oportunista. En definitiva, la posición de los fraccionalistas antipartido y complotadores consistía en diluir la política del Partido en el conjunto de la política de los grupos oportunistas, practicar la unidad sobre la base de mezclar y confundir posiciones, abandonando nuestra condición de partido dirigente en el actual proceso revolucionario que se desarrolla en el movimiento de masas. Es evidente que subsiste, y es inevitable, en el seno del Partido, enquistados algunos camaradas y organizaciones, actitudes ideológicas próximas al oportunismo de derecha que hemos combatido. Es preciso, por ello, profundizar y desarrollar aún más la lucha ideológica en este terreno y dilucidar y comprender mejor la base objetiva de la política de masas del Partido, y también el papel y la naturaleza objetiva y subjetiva de colaboraciones con la reacción de las corrientes, grupos y fuerzas oportunistas. Otro aspecto de nuestra labor en el frente de masas en los momentos actuales, es el de que hemos de comprender la importancia ideológica de dedicar lo esencial de nuestras energías y preocupaciones a nuestra labor revolucionaria entre el proletariado, en especial en las grandes fábricas y en las grandes concentraciones proletarias, así como también entre el proletariado agrícola. Es preciso comprender adecuadamente, desde el punto de vista ideológico, que en la actual coyuntura el proletariado de la ciudad y del campo constituye el terreno en el que han de chocar y romperse las maniobras de las oligarquía y de los oportunistas; pero ello a condición de que nuestro Partido implante allí su línea, levante su propia bandera y sea capaz de orientar, movilizar y dirigir el impetuoso movimiento obrero que ya está en marcha. De no hacerlo así, las masas proletarias caerán en actitudes espontaneístas que, tarde o temprano, podrán ser recuperadas por las corrientes revisionistas, oportunistas y contrarrevolucionarias. (...) ¿Cuál es la línea para la formación de un Frente? ¿Basarse en la fuerza real o aparente de este o aquel partido y fijar una línea «que no cree» contradicciones, que «permita» la alianza con ese partido? ¿O basarse en los intereses del pueblo y de la revolución, fijar un programa que corresponda a los intereses populares y oponerse implacablemente a quienes de hecho actúan en el campo del pueblo al servicio del enemigo, por grandes y fuertes que sean –o aparenten ser–? Esta es la cuestión. Es bien sencilla, aunque algunos pretenden embrollarla. (...) Es posible que algunos obreros honrados no entiendan esta actitud, opinen que los dirigentes revisionistas no son todos unos canallas, que exageramos, etc. A veces se escuchan opiniones de ese tipo entre sectores atrasados de las masas. Pero la cuestión es: ¿nosotros debemos basar nuestra política en los principios y en el aná­lisis político científico o en las opiniones de los sectores atrasados de las masas? ¿Tenemos que ir a remolque de las masas atrasadas en las cuestiones ideológicas y políticas o somos el Partido de vanguardia de la clase obrera que tiene que marcar el camino en las cuestiones ideológicas y políticas sobre la base del marxismo-leninismo? ¿Tenemos que crear claridad entre las masas o sembrar la confusión? Esta es la cuestión. Es preciso hoy tener la máxima claridad sobre la cuestión del revisionismo y combatir todas sus manifestaciones. Revisionismo no es solamente renegar de los principios del marxismo, renunciar a la dictadura del proletariado y a la revolución violenta, revisionismo es también predicar la unidad con los revisionistas descarados, revisionismo es también no tener una práctica consecuentemente revolucionaria, por muchas frases marxista-leninistas que se pronuncien y por muchas poses revolucionarias que se quieran tomar. (...) Es preciso hoy tener la máxima claridad sobre la cuestión del revisionismo y combatir todas sus manifestaciones. Revisionismo no es solamente renegar de los principios del marxismo, renunciar a la dictadura del proletariado y a la revolución violenta, revisionismo es también predicar la unidad con los revisionistas descarados, revisionismo es también no tener una práctica consecuentemente revolucionaria, por muchas frases marxista-leninistas que se pronuncien y por muchas poses revolucionarias que se quieran tomar». (Partido Comunista de España (marxista-leninista); Documentos del IIº Congreso del PCE (m-l), 1977)

El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre; Friedrich Engels, 1876


«[1] El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en Economía política. Lo es, en efecto, a la par que la naturaleza, proveedora de los materiales que él convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que eso. Es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre.

Hace muchos centenares de miles de años, en una época, aún no establecida definitivamente, de aquel período del desarrollo de la Tierra que los geólogos denominan terciario, probablemente a fines de este período, vivía en algún lugar de la zona tropical ―quizás en un extenso continente hoy desaparecido en las profundidades del Océano Indico― una raza de monos antropomorfos extraordinariamente desarrollada. Darwin nos ha dado una descripción aproximada de estos antepasados nuestros. Estaban totalmente cubiertos de pelo, tenían barba, orejas puntiagudas, vivían en los árboles y formaban manadas [2].

Es de suponer que como consecuencia directa de su género de vida, por el que las manos, al trepar, tenían que desempeñar funciones distintas a las de los pies, estos monos se fueron acostumbrando a prescindir de ellas al caminar por el suelo y empezaron a adoptar más y más una posición erecta. Fue el paso decisivo para el tránsito del mono al hombre.

Todos los monos antropomorfos que existen hoy día pueden permanecer en posición erecta y caminar apoyándose únicamente en sus pies; pero lo hacen sólo en caso de extrema necesidad y, además, con suma torpeza. Caminan habitualmente en actitud semierecta, y su marcha incluye el uso de las manos. La mayoría de estos monos apoyan en el suelo los nudillos y, encogiendo las piernas, hacen avanzar el cuerpo por entre sus largos brazos, como un cojo que camina con muletas. En general, aún hoy podemos observar entre los monos todas las formas de transición entre la marcha a cuatro patas y la marcha en posición erecta. Pero para ninguno de ellos ésta última ha pasado de ser un recurso circunstancial.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Marx: «La ignorancia nunca ha ayudado a nadie»

Wilhelm Weitling (1808 - 1871)

«Al otro día, tras las presentaciones de rigor, tomamos asiento junto a una pequeña mesita verde, a cuya cabecera se sentó Marx con un lápiz en la mano y su testa de león inclinada sobre una hoja de papel. Fue Engels quien inició la sesión hablando de la necesidad de que quienes se dedican a la tarea de transformar la sociedad, «tengan las ideas claras acerca de sus respectivas opiniones, y que era preciso crear una doctrina común que sirviera de bandera, en torno a la cual pudieran congregarse todos aquellos que no tuvieran el tiempo o las posibilidades de ocuparse en cuestiones teóricas». Engels no había acabado todavía su discurso, cuando Marx levantó la cabeza y preguntó directamente a Weitling:

«Díganos, Weitling, usted que ha venido armado tanto jaleo en Alemania con su propaganda comunista, y que ha reunido en torno suyo a tantos obreros, que de esta forma perdieron el trabajo y el pan, ¿con qué argumentos defiende usted su actividad revolucionaria y social, y cómo piensa usted basarla en el futuro?». Todavía recuerdo con todo detalle ―dice Annenkov― la forma brusca de esa pregunta, dado que, en aquél reducido grupo de personas, dio lugar a una apasionada discusión que, como explicaré más adelante, no duró mucho tiempo. Weitling parecía querer mantener la discusión en lugares comunes de la retórica liberal. Con semblante serio, preocupado, comenzó a explicar que no era tarea suya el crear nuevas teorías, sino, el aceptar aquellas que ―como había quedado demostrado en Francia—, eran las más adecuadas para que los obreros abrieran sus ojos ante lo desesperado de su situación, ante todas las injusticias que les infligían los gobernantes y la sociedad, y que les enseñaran a no conceder crédito a ninguna promesa, poniendo todas sus esperanzas en ellos mismos, en la construcción de la sociedad comunista democrática.

Habló mucho, pero, con gran extrañeza por mi parte y a diferencia del discurso de Engels, sus palabras eran oscuras y enredadas, incluso en la forma, repitiéndose a menudo y corrigiendo sus propias palabras. Con grandes dificultades llegó a la conclusión, que en su caso vino retrasada o con antelación a las premisas. En aquel momento estaba hablando a unos oyentes muy distintos a los que habitualmente le rodeaban en su taller o leían su diario o sus panfletos sobre la situación económica actual. De esta forma, perdió la libertad de pensamiento y de lenguaje.

A buen seguro habría continuado hablando de no ser porque Marx le interrumpió enfadado y frunciendo las cejas, para iniciar su sarcástica respuesta. Ésta venía a decir, en esencia, que era sencillamente un fraude sublevar al pueblo sin darle algunas bases firmes y elaboradas para su actividad. Marx continuó afirmando que, despertar unas esperanzas fantásticas nunca llevaría a la salvación de los que sufrían, sino que conduciría a su fracaso. Y esto era todavía más válido en Alemania, donde dirigirse a los obreros sin unas doctrinas concretas y unas ideas rigurosamente científicas, equivalía a un juego vacío e inconsistente con la propaganda, que presupone, por una parte, un apóstol entusiasmado, y, por otra, unos asnos que le prestan atención boquiabiertos. Y señalándome con un brusco gesto, continuó: Aquí, entre nosotros, se encuentra un ruso. En su país, Weitling, quizás estuviera indicado su papel. Sólo allí pueden constituirse asociaciones entre apóstoles absurdos y discípulos igualmente absurdos.

Las pálidas mejillas de Weitling se colorearon y sus palabras adquirieron viveza. Con voz trémula por la excitación, comenzó a demostrar que una persona que había logrado reunir en torno suyo a centenares de personas en nombre de la idea de la justicia, la solidaridad y el amor fraterno, no podía ser tildada de persona sin contenido, ociosa; que él ―Weitling―, se consolaba frente a los ataques de hoy, con los centenares de cartas y manifestaciones de adhesión y gratitud que recibía desde todos los rincones de su patria, y que su modesta labor de preparación para la tarea común, tenían mayor  importancia que la crítica y los análisis de gabinete, que se efectuaban lejos de los sufrimientos del mundo y de las vicisitudes del pueblo.

Estas últimas palabras despertaron definitivamente la ira de Marx, quien, en su exasperación, golpeó la mesa con el puño con tal fuerza, que la lámpara comenzó a tambalearse, y dando un salto gritó: «Hasta ahora, la ignorancia jamás ha sido de provecho para nadie».

Nosotros seguimos su ejemplo y también nos levantamos. La entrevista había llegado a su fin. Y mientras Marx iba recorriendo la estancia de un extremo a otro con desacostumbrada ira y excitación, me despedí rápidamente de él y de los demás, y regresé a casa sumamente sorprendido por todo cuanto acababa de ver y oír». (Hans Magnus Enzensberger; Conversaciones con Marx y Engels, 1974)