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miércoles, 4 de agosto de 2021

La teoría de que el movimiento obrero necesita los atentados del terrorismo como estímulo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


[Nota: Editado en 2017. Reeditado en 2021]

«En los estudios del siglo XIX de Marx y Engels sobre Rusia y las fuerzas políticas en pugna, se dejó bastante claro lo que estaban realizando los populistas –antecesores de los eseristas–. No estaban precisamente estimulando al pueblo para vencer al zarismo, sino que más bien, con sus acciones terroristas, precisamente habían agrupado en torno a la autocracia zarista a las clases sociales que no necesariamente estaban interesadas en su continuación:

«Así escribía Marx en 1877. A la sazón había en Rusia dos gobiernos: el del zar y el del comité ejecutivo [ispolnítelnyi komitet] secreto de los conspiradores terroristas. (…) La revolución rusa no se produjo. El zarismo ha triunfado sobre el terrorismo, el cual, en el momento presente ha empujado a todas las clases pudientes y «amigas del orden» a que se abracen con el zarismo». (Friedrich Engels; Acerca de la cuestión social en Rusia, 1894)

Lenin aconsejó a los revolucionarios suizos que, según la experiencia de los bolcheviques, la lucha por el socialismo debía emitirse en una propaganda que combatiera sistemáticamente tanto el pacifismo de los oportunistas como el terrorismo de los aventureros anarquistas. Lo que era imperativo era educar a las masas en el uso de la violencia revolucionaria, pero siempre involucrando al pueblo en ese desempeño para que, llegado el momento, visto que los explotadores seguramente no iban a entregar el poder, las masas, ya concienciadas y experimentadas, realizasen una revolución popular para imponer justicia y cumplir sus anhelos. Se trata de algo a todas luces muy distinto de los pequeños comandos terroristas que actúan a su libre albedrío fuera de la lucha de las masas y que ignoran el grado de concienciación de estas:

«Permítanme decir algunas palabras sobre otro punto que se discute mucho en estos días y respecto del cual, nosotros, los socialdemócratas rusos, poseemos una experiencia especialmente rica: el problema del terror. (...) Estamos convencidos de que la experiencia de la revolución y contrarrevolución en Rusia confirmó lo acertado de la lucha de más de veinte años de nuestro partido contra el terrorismo como táctica. No debemos olvidar, sin embargo, que esta lucha estuvo estrechamente vinculada con una lucha despiadada contra el oportunismo, que se inclinaba a repudiar el empleo de toda violencia por parte de las clases oprimidas contra sus opresores. Nosotros siempre estuvimos por el empleo de la violencia en la lucha de masas y con respecto a ella. En segundo lugar, hemos vinculado la lucha contra el terrorismo con muchos años de propaganda, iniciada mucho antes de diciembre de 1905, en favor de una insurrección armada. Considerábamos la insurrección armada no sólo la mejor respuesta del proletariado a la política del gobierno, sino también el resultado inevitable del desarrollo de la lucha de clases por el socialismo y la democracia. En tercer lugar, no nos hemos limitado a aceptar la violencia como principio ni a hacer propaganda en favor de la insurrección armada. Así, por ejemplo, cuatro años antes de la revolución, apoyamos el empleo de la violencia por las masas contra sus opresores, especialmente en las manifestaciones callejeras. Hemos tratado de que la lección dada por cada manifestación de este tipo fuera asimilada por todo el país. Comenzamos a prestar cada vez mayor atención a la organización de una resistencia sistemáticamente y sostenida de las masas contra la policía y el ejército, a traer, mediante esa resistencia, la mayor parte posible del ejército al lado del proletariado en su lucha contra el gobierno, a inducir al campesinado y al ejército a que participasen con conciencia de esa lucha. Esta es la táctica que hemos aplicado en la lucha contra el terrorismo y estamos profundamente convencidos de que fue coronada con éxito». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Discurso en el Congreso del Partido Socialdemócrata Suizo, 1916)

jueves, 1 de abril de 2021

Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Los jóvenes que apoyan esto demuestran su desconocimiento sobre qué eran estas bandas más allá de la propaganda que ellas mismas y sus simpatizantes proclaman. Cualquier rapero de este tipo lo único que consigue es seguir contribuyendo a mantener el mito de estas organizaciones. Hasél no ha crecido y madurado políticamente, ha pasado de sus simpatías por Izquierda Unida a los GRAPO, de admirar a Anguita a beber los vientos por Arenas, y ahí se ha estancado, pero el resto de la juventud no tiene por qué seguir su deriva, puede y debe progresar, formarse ideológicamente, para sí poder discernir entre lo que es y no debería de ser reivindicable: diferenciar blanquismo y anarquismo de marxismo; populismo, trotskismo y eserismo de leninismo; aventurerismo y terrorismo del marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2021)


Preámbulo

Este documento no será una mera crítica al Partido Comunista de España (reconstituido) y a su brazo armado los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, sino que será un ataque directo a la médula del propio maoísmo. Elegimos la historia de este grupo ya que es quien mejor ha condensado la demagogia de esta corriente, pero sépase que hubo infinidad de grupos y hoy varios de sus sucesores vuelven a la carga, de ahí la imperiosa necesidad de relanzar este importante documento escrito originalmente en 2017. 

Ha de saberse que la historia del PCE (r)/GRAPO y sus líderes es el relato de unos mentirosos compulsivos que ocultan sus documentos y falsifican su propia historia; artífices de sofismas continuos, de una hipocresía de campeonato pensada para justificar sus constantes bandazos ideológicos. La historia del PCE (r)/GRAPO es como la de cualquiera organización oportunista: parten de un guion de poca monta basado en mitos endebles, y en cuanto estos son investigados sale rápido a la luz sus incontables incongruencias. A partir de ahí sus protagonistas intentan relativizar todo esto para poder continuar con su show. 

Debido a que este documento alcanza casi las mil páginas, consideramos necesario realizar una introducción clara para que el lector sepa que va a encontrarse en cada bloque:

1) El líder histórico de la organización, el «camarada Arenas», intentó engañar al público diciendo que «nunca han sido maoístas» pero que valoran a Mao como un «gran marxista-leninista». Lo cierto es que desde la fundación del PCE (r) nos han bombardeado con las clásicas diatribas del «Pensamiento Mao Zedong». En este primer capítulo se analizaran algunos mitos de la historia del maoísmo que su dirección asumió sin rechistar: las relaciones entre el Partido Comunista de China (PCCh) y la Internacional Comunista, la estrategia militar maoísta, la política del PCCh en torno a la cuestión nacional, las relaciones sino-soviéticas, etc.

2) En este bloque se analizará cómo el PCE (r), al igual que tantos otros grupos de aquellos años 70, adoptó las recetas de Pekín en cuanto a filosofía, organización, arte, economía, cultura, etc., especialmente los nacidos al calor de la «Revolución Cultural» (1966-76). Al defender a capa y espada todas y cada una de las desviaciones del revisionismo chino –como de hecho continúan haciendo en los puntos fundamentales– ha sido esta y no otra es la razón principal de sus estrepitosos fracasos –aunque estaría al mismo nivel de su falta de honestidad personal–, pero a pesar de que ello, siguen sin querer desprenderse del todo de sus «ídolos de barro» por miedo a quedar «desacreditados», aunque hace largo tiempo que ese barco zarpó.

3) Aquí se comprobará cómo para configurarse el PCE (r) copió todos y cada uno de los dogmas maoístas para su estructura partidista: «lucha de dos líneas», «unidad-crítica-unidad», «línea de masas», y un infinito etcétera. Examinaremos tanto lo que significaban estos conceptos en la teoría como lo que significaron en realidad en la praxis, ya que algunos aún no han aprendido a distinguir entre propaganda y realidad, y para tal ejercicio no solo podemos valernos de la documentación de los protagonistas, sino también de la externa a los propios implicados.

4) En su día los jefes del PCE (r) nos hablaban con vehemencia «de la necesidad de la lucha contra el revisionismo y el imperialismo» pero ellos han sido los mayores agentes de la burguesía en el seno del «movimiento revolucionario», se han comportado como gratuitos abogados de Mao, Deng, Brézhnev o Gorbachov. Ahora hasta han rehabilitado a Thälmann, Beria, Kim Il Sung, Guevara, Perón o Putin. La lista de despropósitos sería interminable.

5) Antiguamente mantenían que «a iniciativa del PCE (r) y bajo su dirección fueron creadas numerosas organizaciones» entre las que «cabe destacar a los GRAPO». En cambio, ahora juran que «el PCE (r) no fue creador de los GRAPO» y atacan a quién no crea tal cambio de parecer. Clamaban «no somos blanquistas, anarquistas, ni terroristas», cuando su línea de acción ha sido el terrorismo individual sin conexión con las masas, pero son tan idealistas que como creen que su lucha era justa eso exime a sus acciones de su carácter objetivo; ¡no era terrorismo sino «resistencia armada»! Aquellos que cayeron presos por promocionar y practicar el aventurerismo son, según ellos, «presos políticos por el único delito de ser comunistas». Ya que uno de los mayores puntos de demagogia de ha concentrado en estos puntos, se hará un repaso histórico entre las nociones y actividades militares del PCE (r)/GRAPO para desenmascarar sin piedad su discurso.

6) La dirección del PCE (r) que alardeaba de las «previsiones científicas» de sus análisis y todavía hoy nos sigue vendiendo que España «sigue siendo un Estado fascista», sin más justificación que su cabezonería. Su grupo lanzó la absurda tesis que dice que «cuando el capitalismo alcanza el grado monopolista su forma de dominación es el fascismo», y que, por tanto, no puede volver jamás a formas de dominación demócrata-burguesas. Para para inri, llaman «fascista» a cualquier que no siga sus esquemas irreales. Y por si no hubieran hecho suficientemente el ridículo, resulta que ante cualquier conato de crisis se profetiza cada dos por tres «el inminente fin del sistema tal y como lo conocemos». En esta sección constataremos además que las peregrinas ideas que el PCE (r) ha difundido siempre, con las nefastas connotaciones que esto ha tenido para su propia estrategia política: no participación en las elecciones, sindicatos, desprecio del uso de la legalidad existente y demás.

7) Nos juraban que como «vanguardia» indiscutible iban crear y aplicar «un programa revolucionario». ¿Y bien? Pese a que ni ellos ni sus aliados tenían ni tienen poder para plantear nada sobre cómo será o dejará de ser el proceso, aún siguen defendiendo un esquema mecánico donde, al igual que otras formaciones de la «izquierda radical», se lamentan de que la «revolución socialista» no está madura en España, por lo que concluyen que será necesaria una etapa intermedia, una «república popular» con un gobierno de coalición y mil peros más que anticipan de antemano. En relación a lo anterior, analizaremos las estrategias y tácticas centrales del PCE (r): su programa pequeño burgués, su concepción de las huelgas, su concepto de «presos políticos», etc. Temas en los cuales pese a ser su principal dedicación tampoco lo han sabido enfocar debidamente.

8) En cuanto a problemática nacional en España, mantienen una proclama de que la independencia de la nación oprimida es per se beneficiosa para la «causa revolucionaria», sin mucho más análisis de fondo. Algo que, mezclado con su influencia marginal en el panorama político, han sido suficientes razones de peso como para ir adaptándose al discurso del nacionalismo vasco y catalán, yendo a remolque de la «izquierda abertzale» y la «esquerra independentista», sin duda una fórmula desesperada que ha tenido como único fin intentar ganar algo de influencia en dichas zonas. 

9) En esta penúltima parte registraremos como Olarieta y otros mantienen desde las tribunas del PCE (r) una peligrosa postura sobre el cambio climático, muy similar a la de los representantes del imperialismo, especialmente a la llamada «derecha alternativa». Hablamos de la misma esencia analítica de tipo conspiranoica y especulativa que hoy han reproducido en torno a la cuestión del COVID-19. Será menester, pues, ver qué relación tiene la cuestión ecológica con el análisis y método marxista, combatiendo tanto a los llamados «ecosocialistas» como a los negacionistas del cambio climático.

10) En esta última sección, y no por ello la menos importante, observaremos cómo algunas de estas ideas han calado en algunos artistas: siendo el «haselismo»: postureo, gansterismo, comentarios machistas, metáforas sobre el consumo de drogas, embellecimiento de la república burguesa, admiración por los líderes del nacionalismo catalán, fascinación generalizada por los jefes del tercermundismo, etc. El capitalismo español ha usado al haselismo y sus estúpidas declaraciones como un espantapájaro contra el marxismo. También realizaremos echaremos una mirada histórica al rock vasco ochentero del entorno etarra para observar hasta qué punto el haselismo es comparable en cuanto a influencia y destreza de lo que debería ser un «arte combativo».

Notas

[1] Lectura y descarga del PDF [AQUÍ] en Scrib o [AQUÍ] en Mega.

[2] Para consultar todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) pinche [AQUÍ].

martes, 3 de noviembre de 2020

¿Es el Islam una religión «pacífica», de «amor» y «tolerancia»?


[Post originalmente publicado en 2017]

«Estos días los medios de comunicación en España –salvo los más fascistoides como 13TV o Intereconomía– han dado voz a ideólogos liberales que defienden la religión musulmana y califican el yihadismo y el Daesh, como «una mala interpretación del islam». Estos comentarios ya han venido abundando y propagándose desde los primeros brotes de atentados yihadistas en Europa:

«Son los primeros que no siguen los preceptos; entre otras cosas, las muertes», reprocha Javier Rosón, analista del islam en Europa de Casa Árabe. Sin embargo, los terroristas del grupo «Estado Islámico» (EI) invocan el nombre de Dios al cometer atentados y pretenden erigirse como principales valedores del islam. Por culpa de ello, comunidades musulmanas de todo el mundo se ven obligadas a recordar que no los representan. Así, «el Corán tiene una ciencia aprobada mundialmente por todos los científicos. Lo que los terroristas hacen es un corta y pega al gusto», lamenta Abdelaziz Hammaoui, uno de los mayores estudiosos del islam en España: imán, teólogo musulmán, profesor de la Cátedra de las Tres Religiones en la Universidad de Valencia y presidente del Centro Cultural Islámico de Valencia... (...) «El islam es una religión de paz. Lo primero y principal es no matar a otro», subraya Javier Rosón. (...) Otro referente en España es Mounir Benjelloun, presidente de la Comisión Islámica de España y de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas: «Someter el islam a interpretaciones literales del Corán, sería injusto y equivocado». (...) Las excepciones en las que el Corán sí justifica matar a otra persona se resumen en una motivación por defensa propia. Se producen en el contexto histórico bélico en los inicios del islam y hoy sólo podrían ser aplicables si lo ordenase una autoridad estatal, coinciden todos los expertos consultados». (El español; Estado Islámico contra el Corán: las pruebas de que no tiene nada que ver con el islam, 14 de diciembre de 2015)

lunes, 21 de septiembre de 2020

Lenin contra la teoría del terrorismo excitativo


«En la octavilla tampoco falta la teoría del terrorismo excitativo. «Cada desafío del héroe despierta en todos nosotros el espíritu de lucha e intrepidez», nos dicen. Sin embargo, sabemos por lo pasado y vemos por lo presente que sólo las nuevas formas del movimiento de masas o el despertar de nuevos sectores de las masas a la lucha independiente despiertan de verdad en todos el espíritu de lucha e intrepidez. En cambio, los desafíos, precisamente porque no pasan de ser desafíos, de los Balmashev, causan solo de momento una sensación efímera y llevan a la larga incluso a la apatía, a la espera pasiva del desafío siguiente. Se nos asegura más adelante que «cada relámpago de terrorismo da luz a la inteligencia», lo cual no advertimos, lamentablemente, en el Partido de los Socialistas-Revolucionarios, que preconiza el terrorismo. Se nos ofrece una teoría de la labor minúscula y de la gran obra. «Quien tenga más fuerzas y mayores posibilidades y decisión no debe darse por satisfecho con la labor minúscula (!), debe buscar y entregarse a una gran obra: la propaganda del terrorismo entre las masas (!), la preparación de complicadas –¡se ha olvidado ya la teoría de la calidad de incapturable!– empresas terroristas». ¿Verdad que resulta inteligente a maravilla? Entregar la vida de un revolucionario para vengarse del canalla Sipiaguin y sustituirlo por el canalla Plehve es una gran obra. Pero preparar, por ejemplo, a las masas para una manifestación armada es una labor minúscula. Revoliutsionnaya Rossia explica esto en su número 8, al declarar que de las manifestaciones armadas «es fácil hablar y escribir como de algo perteneciente a un futuro lejano e impreciso»; «pero todas estas peroratas han tenido hasta ahora un carácter solo teórico». ¡Qué bien conocemos este lenguaje de quienes se sienten libres de las incomodidades que implican las firmes convicciones socialistas y de la gravosa experiencia de todos los movimientos populares, cualesquiera que sean! Esas personas confunden lo tangible y los resultados inmediatos sensacionales con su importancia práctica. Para ellas, la exigencia de sustentar con firmeza el criterio clasista y velar por el carácter masivo del movimiento es «teorización imprecisa». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Aventurerismo revolucionario, 1902)

lunes, 27 de julio de 2020

Marx y Engels describiendo a los «conspiradores profesionales» del siglo XIX


«La situación social de esta clase es la que determina todo su carácter de principio a fin. La conspiración proletaria por sí misma les proporciona unos medios de subsistencia muy limitados e inseguros. En consecuencia, están continuamente obligados a echar mano de la «caja» de la conspiración. Algunos de ellos también entran en conflicto directo con la sociedad civil como tal y comparecen ante los tribunales de policía con un mayor o menor grado de dignidad. Sus precarios sustentos, que dependen en algunos casos más del azar que de las actividades que llevan a cabo, sus irregulares vidas cuyos únicos puertos de escala fijos son las tabernas de los comerciantes de vin –los lugares donde se reúnen los conspiradores–, sus inevitables encuentros con todo tipo de gente dudosa, los coloca en una categoría social que en París se conoce como la bohemia. Estos democráticos bohemios de origen proletario –también hay democráticos bohemios de origen burgués, unos democráticos holgazanes y pilares de los bares– son, por lo tanto, trabajadores que han renunciado a sus trabajos y que, como consecuencia, se han vuelto disolutos, o personajes que han surgido del lumprenproletariado y que traen consigo todos los hábitos disolutos de dicha clase en su nuevo modo de vida. En estas circunstancias, uno puede entender cómo unos pocos exconvictos son los que se encuentran implicados en, prácticamente, todos los juicios por conspiración.

domingo, 8 de diciembre de 2019

Autocrítica de Siker, músico y antiguo simpatizante de las ideas del PCE (r); Siker, 2018

NOTA: Esta autocrítica fue publicada el 28 de Enero del 2017, y el actual texto presenta algunas modificaciones, como por ejemplo nuevas comentarios de Siker, o la eliminación de algunas citas con la finalidad de que el texto no sea redundante, a causa de que esas citas  ya aparecen durante el propio documento de Bitácora (M-L) sobre el PCE(r) y los GRAPO.

El documento:

«Voy a proceder a hacer pública una autocrítica sumamente importante. Algo larga y compleja pero necesaria para esclarecer más de una cuestión.

En los últimos años, en Youtube, han/hemos crecido jóvenes haciendo canciones pretendidamente comunistas y presuntamente al servicio de las ideas del proletariado, ya que la rabia contra el Estado capitalista explotador junto a la influencia de cantantes y autores que se hicieron famosos escribiendo en nombre del comunismo, entre otras cosas, han hecho que salgamos cierto número de artistas difundiendo de forma calcada esas mismas ideas de las canciones, vídeos, textos... de los que hemos «mamado».

Llegados aquí, por mi parte, llega el momento de hacer pública parte de una profunda autocrítica que es imprescindible y que ya tocaba. Antes de empezar, decir que esta es mi humilde conclusión de un conjunto de lecturas y reflexiones y que esto pretende ser un pequeño aporte para barrer con conceptos y actitudes que  considero erróneas y si me llegara a equivocar en algo, querría que se me rectificase honestamente.

sábado, 31 de agosto de 2019

El nacionalismo, única ideología de ETA; PCE (m-l), 1987


«
Con la muerte de Txomin Iturbe Abasolo, considerado máximo dirigente de ETA (militar), se ha vuelto a poner de actualidad, por enésima vez, la especulación sobre las dos supuestas tendencias presentes en dicha organización: la nacionalista y la marxista-leninista.

La primera, a la que pertenecería el fallecido, estaría más inclinada al diálogo y a la negociación y en la segunda estarían los «más malos», los que sólo desearían seguir pegando tiros.

De entrada, el planteamiento es claramente manipulador al querer situar a los presuntos marxista-leninistas como fanáticos amigos del gatillo y de la goma-2 y, de paso, descalificar la ideología de la clase obrera.

Pero las cosas no son así. Por supuesto que en Euskadi Ta Askatasuna (ETA) puede haber diversos matices y tendencias; de hecho, su historial de escisiones así lo demuestra, pero decir que entre esas tendencias existe la marxista-leninista es francamente excesivo.

Está claro que desde su V Asamblea –diciembre de 1966-marzo de 1967– la organización fue haciéndose, de manera confusa y francamente mal digeridas, con algunas tesis marxistas y con un vocabulario tomado de prestado de las mismas.  Posteriormente, ya bajo la monarquía, tanto ETA como Herri Batasuna (HB) y sobre todo Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea (HASI), han cultivado un discurso que, siendo básicamente nacionalista, aparece entreverado de posiciones y argumentaciones en las que se mezclan de manera oportunista tesis socialdemócratas y tesis marxistas.

Pero insistimos, las ideas, la actividad y los objetivos de ETA y de las diversas organizaciones del bloque KAS o de HB, nunca han superado los rígidos y estrechos límites del nacionalismo, de la ideología nacionalista que les une, como un cordón umbilical, a las fuerzas más tradicionales, clericales y reaccionarias de la gran burguesía vasca, léase el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

viernes, 23 de agosto de 2019

¿Los marxistas respetan y apoyan «cualquier tipo de lucha armada»?


«¿Cuál es la actitud de Pablo Hasél y demás seguidores o simpatizantes del PCE (r)/GRAPO sobre la lucha armada?

«Hasél: Yo respeto cualquier tipo de lucha, y nunca voy a condenar una acción armada que sea ahora mismo por ejemplo (sic), pero creo que primero hay que concienciar, pero si esa concienciación va acompañada de según qué acciones, yo personalmente la respeto». (Hasél y Valtonyc; Actuación En Gracia (Barcelona) + Entrevista, 2012)

Su amigo y compañero de profesión e ideológico Valtonyc sigue sus pasos:

«Según la sala, el rapero «justifica la violencia con menciones como «y mira, yo no tengo huevos a pillar una metralleta pero al menos no condeno al que se atreve y al que la lucha se aferra». (El Confidencial; La AN condena a tres años y medio al rapero Valtonyc por su canción sobre el Rey emérito, 22 de febrero de 2017)

Por supuesto alguien que apoya los métodos terroristas de la RAF, ETA y GRAPO es bastante normal que diga esto; que un anarco-comunista como Hasél lo sostenga también entra dentro de la lógica. ¿Pero acaso los marxistas apoyan cualquier tipo del uso de la violencia? El uso del terror indiscriminado, el uso del engaño o la corrupción serían fines lícitos si «Hacen avanzar al movimiento». Más bien esto es un planteamiento cercano al pensamiento nietzschano o al fascista, de que no hay moral que valga, no hay escrúpulos para conseguir el objetivo pretendido, similar a la postura que tanto criticó Marx de la mezquina máxima jesuítica del «Fin justifica los medios». Esta moralidad influye en todos los sentidos. De aquí se comprende porqué las organizaciones revisionistas se empecinan tanto en ocultar y justificar sus errores, creyendo que con eso hacen un servicio a la «causa».

Demos una clase rápida a Hasél y Valtonyc sobre la posición marxista en torno al tema de la violencia revolucionaria en la historia:

sábado, 6 de julio de 2019

¿Históricamente los reformistas no han contraído alianzas y han comprado el guion propagandístico de los grupos terroristas y viceversa?


«Es más, ¿históricamente los reformistas o su ala más a la «izquierda» no han contraído alianzas, tesis y han comprado parte del guión propagandístico de los grupos los terroristas y viceversa? ¿No han hecho esto siempre mutuamente para pescar entre un público ecléctico e inmaduro? ¿No hacían esto para hacer un frente común contra los verdaderos revolucionarios que no plantean ni lo uno ni lo otro? Ejemplos los hay a patadas señores.

No hace mucho, antes de adaptarse al «guión constitucional» y a la poltrona parlamentaria, los actuales líderes trotskistas de tipo reformista de Podemos cuando eran más «contestatarios» y «camaradas» de Hasél y sus ideas filoterroristas, Monedero o Iglesías podían ser vistos a menudo siguiendo los argumentos de la izquierda abertzale: justificando o relativizando la actividad terrorista de ETA, así como el de las demás bandas y figuras históricas del terrorismo. Para ello se utilizaban los sofismas de siempre como que el nivel de represión en Euskadi justificaba la violencia [terrorista] de ETA:

«Juan Carlos Monedero: Cuando uno piensa que en el País Vasco la represión ha tenido un espacio muy alto, uno puede a lo mejor empezar a entender la violencia de ETA». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)

O anunciando que lo que ETA perdía dejando la «guerra armada» no lo podría ganar sus sucesores en la actividad parlamentaria:

«Pablo Iglesias: Hay otra forma de entender la política entenderla como boxeo. Entender que la paz no es más que el resultado de una guerra. Así lo entendieron en ETA la política, e hicieron una guerra que apenas ha terminado. (...) Hoy cabría preguntarse si lo que ha perdido ETA EN su guerra contra el Estado lo podrá recuperar la izquierda abertzale ganando elecciones y poder institucional. Hay quienes pensamos que lo que se pierde en los campos de batalla no se gana en los parlamentos». (Fort Apache; ETA: Cuando las pistolas hablaban de política, 2013)

Estos argumentos siguen siendo utilizados por la izquierda abertzale simpatizante con ETA para justificar sus atentados, inclusive los dirigidos hacia objetivos civiles como Hipercor en 1987 como vimos en declaraciones de Hasél y otros especímenes que no han cejado en reproducir la propaganda filoetarra.

Por aquellos años Hasél y otros ensalzaban sus figuras, pintaban a sus programas y artículos de «medios alternativos» contra el sistema, estos artistas escribían canciones para ellos y lo promocionaban, porque dichos intelectuales eran considerados «aliados tácticos de la causa». En realidad de contracultural los Iglesias, Monedero o Errejón no tenía más que el ser el clásico posmodernismo con barniz radical de universidad que deslumbra a adolescentes como Hasél, una corriente y postura que como sabemos de contracultural tiene poco. 

sábado, 13 de abril de 2019

Recordando la crítica del PCE (m-l) en 1981 a las acciones de ETA


«El problema de fondo hoy en España es la ausencia de democracia real, para el pueblo, y la acumulación y organización de fuerzas orientadas hacia la consecución de este objetivo. (…) Es evidente que las últimas acciones armadas de ETA, muy particularmente, no van en esta dirección y contienen una alta dosis de aventurismo típicamente pequeño burgués. Aunque el radicalismo pequeño burgués pueda encontrar fácil justificación a sus acciones en el indudable carácter reaccionario y hasta canallesco del régimen, el camino de la revolución tiene sus ineludibles exigencias y los últimos atentados de la citada organización nacionalista, entrecruzados además con los del policiaco GRAPO están instigando objetivamente las aspiraciones golpistas del ejército, están sirviendo en bandeja la coartada para toda una serie de medidas y leyes de carácter fascista dirigidas contra el conjunto de la clase obrera y el pueblo y posibilitando la recuperación coyuntural y demagógica de la monarquía y el colaboracionismo, están facilitando la movilización del poder de sectores atrasados y están poniendo, mediante la confusión que  producen diversas trabas al proceso de unidad popular y antifascista. (…) El objetivo de la lucha revolucionaria hoy es ampliar, mediante la unidad y la lucha las pocas y recortadísimas cuotas de libertades conseguidas, lucha que de dirigirse, en las actuales circunstancias, muy fundamentalmente a la acumulación y organización de fuerzas para la revolución y no al desgaste, dispersión y confusión de las mismas. (…) Avanzar y atacar al enemigo en función del nivel de esa acumulación y organización revolucionaria y en función del estado de ánimo y nivel de comprensión de las masas, sin pretender forzar, mediante el aventurismo o el terror individual o grupo, ese avance, al precio de dificultarlo y de facilitar al enemigo todo tipo de engañosas justificaciones para sus brutalidades». (M. Serrada; Terrorismo, manipulación y demagogia; Publicado en «Vanguardia Obrera», Nº 362, 1981)

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El desarme y la próxima disolución de ETA y las posturas de los seguidistas de siempre; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

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Sobre el carácter aventurero, nacionalista, y pequeño burgués de la violencia de ETA

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lunes, 11 de marzo de 2019

Crítica comunista al anarquismo español y sus métodos en 1933


«España entraba en el nuevo año 1933, cuando el impulso revolucionario se acentuaba cada vez más en la ciudad y en el campo. En esta atmósfera estallaron los acontecimientos del 8 y 9 de enero en Madrid y Barcelona, acontecimientos que tuvieron repercusiones y una prolongación en otras regiones del país. En Barcelona, el 8 de enero, un grupo armado de bombas y de revólveres, atacó el cuartel de San Agustín, hirió a un centinela y disparó sobre el edificio. Al mismo tiempo se produjeron choques armados en diversos puntos de la ciudad. La policía detuvo, en varios lugares, automóviles cuyos ocupantes eran portadores de bombas y de armas de fuego. Algunos de ellos hicieron resistencia. En la estación se oyeron disparos. En algunas calles se disparó contra los agentes de la policía. Un tiroteo especialmente nutrido partió del balcón del inmueble ocupado por el Sindicato de Empleados de la Industria Hotelera. La policía sitió la casa y la tomó por asalto. Análogos acontecimientos se produjeron en Madrid el 9 de enero. Se hicieron ataques contra los cuarteles de María Cristina, la Montaña y Cuatro Vientos. El tiroteo fue especialmente vivo en las proximidades de este último cuartel. Se dispararon centenares de tiros. Los soldados y la policía rechazaron el ataque. La completa absurdidad de estos ataques armados, resalta sin necesidad de demostrarla especialmente. Fueron realizados al margen del movimiento de las masas, sin su apoyo. Iban dirigidos especialmente contra los cuarteles, contra los soldados, sin haber hecho el menor intento de sublevar al menos una parte, contra el mando. Semejantes acciones no pueden tener una significación revolucionaria positiva. Al contrario, revisten un carácter objetivo de provocación, separan a los soldados de la revolución y ayudan al Gobierno a acentuar la represión. (…) La idea del golpe de sorpresa, efectuado por un grupo de valientes, es presentada por los anarquistas como una receta mágica para hacer la revolución. (…) Hay que diferenciar también el movimiento de masas, digno de admiración, de la dirección anarquista que las lleva al fracaso. (…) No se trata de falta de valor ni de abnegación por la causa, de los jefes anarquistas. La verdad es que el contenido del anarquismo, de su ideología, de su táctica de lucha, hace que desempeñe un papel objetivamente contrarrevolucionario, a pesar de su valor personal». (J. Dornier; El desenvolvimiento de la revolución en España y la lucha contra el anarco-sindicalismo, 1933)

lunes, 4 de marzo de 2019

Lenin hablando sobre el viejo terrorismo polaco y su inutilidad


«En Polonia, todo un partido –la llamada «prawica» del PSP– se rompió la cerviz en una lucha guerrillera impotente, en el terror y los fuegos de artificio, en aras de las tradiciones insurreccionales y de la lucha conjunta del proletariado y el campesinado. Es muy probable que, desde este punto de vista, las condiciones polacas se diferencien, en efecto, radicalmente, de las condiciones del resto de Rusia. No puedo juzgar sobre ello. Debo advertir, sin embargo, que en ningún sitio, a excepción de Polonia, hemos visto un apartamiento tan insensato de la táctica revolucionaria, apartamiento que suscita justa resistencia y lucha. Y en este caso acude por si mismo este pensamiento. (...) ¿Y acaso el hecho de que precisamente en Polonia, y solo en Polonia, haya prendido la táctica adulterada e insensata del anarquismo, que «hace» la revolución, no se debe a que las condiciones no permitieron desarrollar allí, aunque fuese por breves instantes, la lucha armada de masas? ¿Acaso la tradición precisamente de esa lucha, la tradición de la insurrección armada de diciembre de 1905, no es a veces el único medio para superar las tendencias anarquistas en el seno del partido obrero, no con la moral estereotipada, filistea, pequeño burguesa, sino pasando de la violencia sin objetivo, absurda y diseminada, a la violencia con un objetivo, de manera vinculada al amplio movimiento y a la exacerbación de la lucha proletariado directa?». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Del artículo «Apreciación de la revolución rusa», 1908)

miércoles, 2 de enero de 2019

La advertencia de Joan Comorera sobre el terrorismo político del PCE de Carrillo-Ibárruri


«Ahora bien, el Buró Político [del PCE] haría bien en calcular más serenamente el camino y el arma que escoge, ya que el terrorismo nunca ha dado buen resultado a las organizaciones que lo han empleado. Haría bien en recordar la experiencia del partido social-revolucionario ruso y del provocador Azef, jefe de su organización de combate y al mismo tiempo agente de la Ojrana. Haría bien en recordar que en nuestro país el anarquismo ha hecho una desastrosa experiencia del terrorismo y que la locura se saldó con pérdidas irreparables en las filas de la CNT. El Buró Político haría bien en grabarse en el cerebro que el terrorismo es el arma de los impotentes, de los desesperados, y a menudo de los cobardes, también por experiencia histórica, de los agentes del enemigo de clase incrustado en los centros dirigentes del proletario revolucionario. El terrorismo se encuentra en las antípodas de la lucha de clases, comienza disfrazado de arcángel y acaba siempre presentándose con la ropa del esbirro que mata por cuenta de quién le paga mejor. El terrorismo es una arma de doble filo mortal que acaba ahogando las fuerzas políticas que caen presas de sus redes y que el pueblo rechaza siempre». (Treball (Comorerista); Portavoz del Partido Socialista Unificado de Cataluña, Suplemento Nº116, 1953)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

Y las sospechas de Comorera no eran fantasías. Enrique Líster, miembro carrillista del PCE hasta los 70 –cuando se escindió para crear su propio partido brézhnevista–, comentó una confesión que Vicente Uribe le relató muchos años después sobre un plan fallido de atentado contra Comorera a inicios de los 50, cuando el catalán cruzó la frontera franco-española, y como ante el fallido intento, la nueva táctica de Carrillo contra Comorera fue la pura calumnia mediante los medios de comunicación del PCE:

«El examen y decisión sobre las eliminaciones físicas se hicieron siempre en el Secretariado, y el encargado de asegurar su ejecución era Carrillo, quien tenía los ejecutores en su aparato. Alguna vez la ejecución fallaba. Tomemos, por ejemplo, el caso Comorera. Tú conoces toda la parte política del problema. Pues bien, Carrillo y Antón propusieron al Secretariado la liquidación física de Comorera. La propuesta fue aceptada y Carrillo, encargado de organizar la liquidación. Carrillo designó dos camaradas para llevarla a cabo; pero Comorera decidió marcharse del país. A través del informador que tenía entre la gente de Comorera, Carrillo conoció la decisión de aquél y luego el lugar de su paso por la frontera y su fecha. Carrillo envió a sus hombres a ese lugar para liquidar a Comorera al ir a cruzar la frontera. Pero éste, que se sentía en peligro y vivía con una gran desconfianza, a última hora cambió el lugar del paso. Supimos que había cruzado la frontera cuando ya llevaba quince días en Barcelona. En 1971 y después de leer mi libro ¡Basta!, uno de los componentes del equipo que debía liquidar a Comorera me completó la información que me había hecho Uribe. El equipo lo componían seis, entre ellos el jefe del sector de pasos por donde Comorera debía cruzar la frontera. Este miembro del equipo me dio los nombres de los restantes componentes del mismo. Dos siguen con Carrillo, tres han roto con él, incluido el responsable del sector de pasos, y el sexto no sé lo que fue de él. Me dijo también que el tiempo que estuvieron en la montaña esperando el paso de Comorera fue de tres semanas. Ante la imposibilidad de la liquidación física, Carrillo, como buen especialista de las acusaciones y denuncias del más puro estilo policíaco y provocador, se dedicó a la destrucción moral por medio de calumnias infames. Dirigida por él, se abrió en nuestras publicaciones y en nuestra radio una ofensiva de chivatería denunciando la presencia de Comorera en Barcelona». (Enrique Líster; Así destruyó Carrillo el PCE, 1982)

jueves, 20 de diciembre de 2018

El programa de los emigrados blanquistas de la comuna; Engels; 1874


«
Después de toda revolución o contrarrevolución abortada, los emigrados que se refugian en el extranjero despliegan una activad febril. Se forman grupos partidarios de diversos matices, cada uno de los cuales reprocha a los otros el haber llevado el carro al tremedal y los acusa de traición y de toda clase de pecados mortales. Mientras tanto conservan estrecho contacto con la patria, organizan, conspiran, publican octavillas y periódicos, juran que va a «recomenzar» dentro de veinticuatro horas, que la victoria es segura, en previsión de lo cual distribuyen desde ya los puestos gubernamentales. Como es lógico, se va de desilusión en desilusión, y como eso no se relaciona con las inevitables condiciones históricas, a las que no se quiere comprender, sino que se atribuye a errores fortuitos de unas u otras personas, las acusaciones recíprocas se acumulan y todo desemboca en una cizaña general. Tal es la historia de todas las emigraciones, desde los emigrados realistas de 1792 hasta nuestros días; y los emigrados que no pierden el sentido común y la razón procuran apartarse lo más posible de las riñas estériles en cuanto se presenta la menor posibilidad de hacerlo con tacto, y se ocupan de algo más útil.

La emigración francesa después de la Comuna tampoco ha evitado esa fatalidad. En virtud de la campaña europea de calumnias que ha afectado por igual a todos, más que nada en Londres, ya que se encuentra aquí el centro común, que la emigración francesa ha hallado en el Consejo General de la Internacional, ha debido contener por cierto tiempo, aunque no sea más que ante el mundo exterior, sus querellas intestinas, pero a lo largo de los dos años últimos ya no ha estado en condiciones de ocultar el proceso acelerado de disgregación. Una franca enemistad ha estallado por doquier. En Suiza, una parte de los emigrados, se adhirió a los bakuninistas particularmente bajo la influencia de Malón, que fue uno de los fundadores de la Alianza secreta. Después, en Londres, los llamados blanquistas se separaron de la Internacional para constituir un grupo autónomo llamado «La comuna revolucionaria». Luego han aparecido multitud de otros grupos que, no obstante, se han visto en estado de incesante transformación y reorganización y no han hecho nada que valga ni siquiera en materia de manifiestos; en cambio, los blanquistas, en su proclama a los «Communeux» [Confederados], han dado a conocer su programa al mundo entero.

No se llaman blanquistas por representar un grupo fundado por Blanqui –de los treinta y tres signatarios del programa, sólo dos o tres, todo lo más, habrán tenido alguna ocasión de hablar con él–, sino porque quieren actuar con arreglo a su espíritu y tradición. Blanqui es esencialmente un revolucionario político; no es socialista más que de sentimiento, por indignarse con los sufrimientos del pueblo, pero no posee teoría socialista ni propuestas prácticas definidas para la reorganización de la sociedad. En su actividad política no es sino un «hombre de acción» convencido de que una pequeña minoría bien organizada, al intentar en un momento oportuno efectuar un golpe de mano revolucionario, puede llevar a las masas del pueblo, tras de alcanzar algunos éxitos iniciales, a realizar una revolución victoriosa. Bajo Luis Felipe pudo organizar semejante núcleo, por supuesto, sólo como sociedad secreta, y ocurrió lo que suele ocurrir en las conspiraciones: los hombres, hartos de contenerse sin cesar y de escuchar promesas de que la cosa no tardaría en comenzar, terminaron por perder la paciencia, se rebelaron, y hubo de elegir una de dos: dejar que se disolviese la conspiración o comenzar la insurrección sin ningún motivo aparente. La insurrección estalló –el 12 de mayo de 1839– y fue aplastada en el acto. Por cierto, esta conspiración de Blanqui fue la única de la que la policía no consiguió hallar las huellas; la insurrección fue para ella como un rayo de un cielo sereno. De la idea blanquista de que toda revolución es obra de una pequeña minoría revolucionaria se desprende automáticamente la necesidad de una dictadura inmediatamente después del éxito de la insurrección, de una dictadura no de toda la clase revolucionaria, del proletariado, como es lógico, sino del contado número de personas que han llevado a cabo el golpe y que, a su vez, se hallan ya de antemano sometidas a la dictadura de una o de varias personas.

martes, 18 de diciembre de 2018

Lo que deben saber los revolucionarios sobre el tema de los presos de su organización


«La cuestión de los presos en un partido jamás puede ser el eje principal de la propaganda y menos para tratar de legitimar la organización entre los trabajadores. Menos aún presentar tal cuestión para intentar reivindicar el puesto de vanguardia como hizo en su momento el PCE (r) y como intentan hacer otras organizaciones con el tema recurrente de «¡Hemos sido reprimidos, ergo nuestra línea es correcta, y, por lo tanto, debes, como revolucionario, militar con nosotros!». Esto es ridículo. Aunque encarcelen, por una injusticia o no, a tus militantes, si ellos son de una organización que no tiene conexión con la gente de a pie, la cuestión antirrepresiva no interesará lo más mínimo, menos aún en la actualidad cuando se ha perdido esa solidaridad antirrepresiva de antaño. 

Seguro que entre los círculos antifascistas y antirrepresivos eres bienvenido –porque las primeras son plataformas sin mucho nivel ideológico ni criticismo, y las segundas, a priori, son organizaciones a las que acudir para tal fin–, pero la amplia mayoría de la clase obrera, sobre todo la idiotizada –o digamos «alienada» para ser correctos– no quiere ni oír hablar de esto. Es de necios creer que una clase obrera que durante los últimos años ha demostrado no estar interesada en movilizarse por sus propios derechos, va a moverse en cambio, como por arte de magia, por una organización que le resulta indiferente o le causa la peor repulsa. 

Una organización como el PCE (r) no puede esperar un amplio movimiento de respuesta y solidaridad cuando previamente no ha hecho nada relevante para que sus militantes luchen codo a codo con las masas en temas básicos para su porvenir, mucho más en casos extremos como el PCE (r) que ha rechazado participar en las organizaciones de masas como los sindicatos reformistas o ejercer una denuncia pública del sistema desde la tribuna parlamentaria, ambos dos requisitos básicos del bolchevismo, dejando a las masas a merced del enemigo de clase. 

Un partido marxista-leninista, que por tanto aspira a organizar la revolución, que es obra de las masas y no de un pequeño grupo conspiratorio, no basa su estrategia en tratar de sacar crédito político de sus mártires para ganarse a las masas, sino que se dedica a denunciar los hechos, seguir el trabajo y tomar estos hechos como consecuencias lógicas de la lucha, pero no se dedica como otras bandas semianarquistas a mirarse el ombligo con victimismo, esperando una respuesta masiva de la población que jamás sucederá, y mucho menos poner en tela de juicio a la clase obrera por su negativa a seguirles, que es el colmo del sectarismo ultraizquierdista. Incluso cuando tu causa es justa, en muchas ocasiones para pedir la solidaridad en contra de la represión y en favor de tus militantes, este llamamiento normalmente solo será efectivo si va acompañado de un trabajo previo de la organización entre las masas, si ellas sienten que el partido defiende sus intereses cotidianos y ulteriores, porque ahí sí sienten que están siendo reprimidos ellos aunque no les toque directamente, porque lo consideran ya «su» movimiento de clase, incluso aunque no militen en él. Obviamente cuando se suceden casos de tortura y asesinato, el círculo de apoyos se puede ampliar con relativa facilidad, la gente por compasión y empatía puede sumar sus apoyos a dicha organización, aunque sea como excepción, pero esto es un espejismo, no implica una influencia sobre las masas como creen algunos, ni que comulguen con la línea de tu organización. 

Si una organización logra movilizar a las masas y presionar a las instancias gubernamentales para mejorar las condiciones de sus presos o incluso llegar a liberarlos gracias al apoyo popular –esto último algo casi imposible para una organización sin influencia entre las masas–, estos serán actos que a la postre no servirán de nada si luego descuida participar de las luchas cotidianas y se dedica a hacer llamamientos para que todos los trabajadores se rindan a su fama como organización que ha sufrido una feroz represión. Si se comete este error se volverá a la casilla de salida, las simpatías obtenidas en un momento se desvanecerán en un abrir y cerrar de ojos, se volverán efímeras. 

No hablemos ya de casos surrealistas de bandas armadas que no han logrado nada reseñable de sus campañas antirrepresivas y todavía hoy no se explican la razón tal fenómeno. Es tan fácil como reflexionar en que plantear la revolución como el juego de los «héroes» y la «muchedumbre» nunca da buenos resultados en ningún campo, mucho menos cuando acometen acciones armadas en nombre de las masas y estas son tratadas de forma paternalista por los conspiradores, hasta el punto de creerse con derecho a atentar contra ellas por «ingratas», ya no solo no acompañan en su empresa aventurera sino que se oponen abiertamente a sus métodos.

Como se el revisionismo no solo ha distorsionado los pilares básicos de la doctrina en los principales temas, sino también en los secundarios o auxiliares». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

viernes, 14 de diciembre de 2018

¿Qué decían los propios bolcheviques rusos de las prácticas de los grupos anarquistas y seminarquistas que se vestían de marxistas?


«Los métodos revolucionarios de lucha, como las huelgas masivas y el levantamiento armado, fueron extensamente utilizados en Rusia, no bajo la influencia y liderazgo de los anarquistas, sino bajo el partido bolchevique. En la insurrección de Moscú de diciembre de 1905 –la más importante en Rusia hasta la revolución de 1917– no hubo una sola escuadra de lucha anarquista, mientras los bolcheviques incluso secciones de obreros mencheviques lucharon en las barricadas. Los métodos favoritos elegidos por los anarquistas en 1906-07 fueron el terror individual y las expropiaciones; pero éstos métodos demostraban su debilidad, y no la fortaleza del movimiento anarquista. Ello degeneró en puro bandidaje, el cual no tiene nada en común con los objetivos de la revolución. (...) Por supuesto, era más fácil atacar a pequeños tenderos, o robar apartamentos privados, que ponerse a organizar la lucha de clases contra la clase terrateniente o capitalista en general; era más fácil atacar a un oficial individual del gobierno zarista que organizar a las masas para derrocar el zarismo. Pero tal actividad no es revolucionaria, ni mucho menos. Esos anarquistas se llamaban así mismo comunistas. (...) Debe anotarse que estos anarquistas no llevaron a cabo sus actividades entre los obreros más organizados y con mayor conciencia de clase, sino entre las ruinas jóvenes de la pequeña burguesía, entre los intelectuales pequeño burgueses, entre el lumpenproletariado, y algunas veces entre verdaderos criminales, para los bandidos eran bastante adecuados en lo que respecta a robos y ataques a casas y tiendas. Para ello no precisaban de principios. (...) Pero las tácticas del terror individual y económico practicadas por los grupos anarquistas y los anarquistas individuales servían a despertar entre una sección de los obreros la falsa esperanza de que los «héroes» anarquistas estaban luchando su batalla, que ellos serían libres de la explotación como resultados de los actos terroristas anarquistas. Estas tácticas relajaron las actividades de las masas, suavizaron su espíritu de masas militante. (...) [En verano de 1906] Los anarquistas asesinaron al director  de los trabajos de ingeniería en esa ciudad, aunque ellos no tomaron parte en la huelga que estaba en progreso. Este acto terrorista, como la mayoría de este tipo, solo produjeron resultados negativos». (E. Yaroslavsky; Historia del anarquismo en Rusia, 1941)

lunes, 5 de noviembre de 2018

Desarme y disolución de ETA más las posturas seguidistas de los de siempre; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

[Nota de 2021: Esta postura de RC sobre ETA de 2017 corría paralela a su antigua línea política, la cual iba a la zaga del nacionalismo catalán y vasco. En todo caso es interesante como sus conclusiones concluían con las del PCE (r) y los entornos de ETA. Hoy, por el contrario, su línea en cuestión nacional rezuma de un chovinismo español que desprecia a las naciones periféricas como «moribundas» y considera a España más bien como una «nación de naciones», pero quien sabe si mañana asistiremos a otro giro de guion, ya que como dijimos «Como reza el lema de RC-FO que ya se ha convertido en una broma viral para todos sus detractores que observan esto: «¡Los principios vencen, los principios no se concilian!». Mas cuando estos principios se basan en un poco de «populismo» sofista, un «obrerismo» trasnochado, otro tanto de «fervor nacional», más las quijotadas del gurú de turno –que va cambiando de opinión según sopla el viento–, el resultado evidente es que estos principios doctrinales solo pueden llegar inspirar a la caterva de reaccionarios e ignorantes de tu país, como le ocurre a Roberto Vaquero». Véase el capítulo: «Los nuevos socialchovinistas: la postura de RC sobre la cuestión nacional» de 2020.]


[Post originalmente publicado en 2017, reeditado en 2021]

«En vez de centrar todos los esfuerzos en la lucha contra la desorganización filistea, que penetra tanto en las clases altas como en las bajas; en lugar de unir más estrechamente las fuerzas dispersas del partido para defender los principios revolucionarios probados; en lugar de eso, gente desequilibrada, que carece de todo sostén de clase en las masas, arroja por la borda todo lo que aprendió y proclama la «revisión», es decir, el retorno a los trastos viejos, a los métodos artesanales en la labor revolucionaria, a la actividad dispersa de pequeños cenáculos. Ningún heroísmo de estos grupitos e individuos en la lucha terrorista podrá cambiar nada en el hecho de que su actividad como miembros del partido es una expresión de disgregación. Tiene extraordinaria importancia comprender la verdad –confirmada por la experiencia de todos los países que han sufrido las derrotas de la revolución– de que tanto el abatimiento del oportunista como la desesperación del terrorista revelan la misma mentalidad, la misma particularidad de clase, por ejemplo, de la pequeña burguesía. (...) Por lo visto, esa gente jamás se ha parado a pensar en las condiciones objetivas que originan primero una amplia crisis política y después, al agravarse esa crisis, la guerra civil. Esa gente aprendió de memoria la «consigna» de la insurrección armada, sin comprender su significado ni las condiciones en que puede ser aplicada. Por eso reniega con tanta facilidad, ante los primeros reveses de la revolución, de las consignas adoptadas sin reflexionar, a ciegas. Pero si esa: gente apreciase el marxismo como la única teoría revolucionaria del siglo XX, si aprendiese de la historia del movimiento revolucionario ruso, percibiría la diferencia que existe entre la fraseología y el desarrollo de las consignas verdaderamente revolucionarias». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Algunos rasgos de la disgregación actual, 1908)

El tema de «Euskadi Ta Askatasuna» (ETA) es un tema en el que muchos autodenominados «marxista-leninistas» han fallado en analizar por sentimentalismo, seguidismo o cobardía ante las posibles represalias. ¿Cómo trata Reconstrucción Comunista (RC) ese tema? Vuelven a no diferenciarse del resto de oportunistas, y como muchos de ellos, se presenta como «críticos» de ETA y la deriva de la «izquierda abertzale», pero no pasa de ser en realidad un «criticismo» que esconde resabios de la propia propaganda del entorno etarra. De hecho, su último artículo ha sido aplaudido entre todos los círculos conocidos por su postura nacionalista y proetarra, porque en esencia alimenta los mitos en torno a ETA, apoya la continuación de la lucha armada enfocada en su visión terrorista y elude criticar la esencia nacionalista, ecléctica y oportunista que ha portado la organización desde sus inicios. Veámoslo todo sin más dilación. 

jueves, 12 de julio de 2018

La diferencia entre los comunistas aventureros y los revolucionarios, según el propio Engels


«El Partido Comunista, o proletario, lo mismo que otros partidos, ha perdido la posibilidad de organizarse legalmente en el continente por la supresión de los derechos de asociación y reunión. Además, sus dirigentes fueron exilados de sus países. Pero ningún partido político puede existir sin organización; y si la burguesía liberal, lo mismo que la pequeña burguesía democrática, eran capaces de suplir más o menos esa organización con su posición social, sus ventajas materiales y las relaciones diarias establecidas desde hacía tiempo entre sus miembros, el proletariado, en cambio, privado de esa posición social y de medios pecuniarios, estuvo necesariamente compelido a buscar esa organización en asociaciones secretas. Por eso, tanto en Francia como en Alemania surgió multitud de sociedades secretas que, a partir de 1849, fueron siendo descubiertas, una tras otra, por la policía, y perseguidas como confabulaciones. Muchas de estas asociaciones eran realmente complots para derrocar el gobierno existente, y es un cobarde quien no conspira bajo ciertas circunstancias, lo mismo que es un imbécil quien lo hace en otras distintas. Además, existían otras asociaciones que se planteaban otros fines más vastos y sublimes, asociaciones que sabían que el derrocamiento de los gobiernos existentes es sólo una etapa transitoria en la magna lucha que se avecinaba y que procuraban mantener unido y preparar el partido, cuyo núcleo estaba constituido por ellos, para el combate final y decisivo que acabará un día u otro para siempre con la dominación no sólo de los meros «tiranos», «déspotas» y  «usurpadores» en Europa, sino también con un poder mucho mayor y más terrible que el de éstos: el del capital sobre el trabajo.

La organización del Partido Comunista de vanguardia en Alemania [2] fue de esta índole. Según los principios de su Manifiesto –publicado en 1848– y con las tesis de la serie de artículos sobre Revolución y contrarrevolución en Alemania, publicados en The New York Daily Tribane [3], este partido jamás se forjó ilusiones de que podría hacer cuando quisiera y como se le antojara la revolución que ponga en práctica sus ideas. Ha estudiado las causas que motivaron los movimientos revolucionarios de 1848 y las que los condujeron a la derrota. Al reconocer que en el fondo de todas las luchas políticas está el antagonismo social de las clases, se aplicó a estudiar las condiciones bajo las que una clase de la sociedad puede y debe ser llamada a representar todos los intereses de una nación y, así, gobernarla políticamente. La historia ha mostrado al Partido Comunista cómo creció el poder de los primeros capitalistas acaudalados, tras la aristocracia terrateniente de la Edad Media, y cómo ellos asieron luego las riendas del gobierno; cómo fueron desplazadas la influencia social y la dominación política de este sector financiero de los capitalistas por la creciente fuerza de los capitalistas industriales desde el empleo del vapor, y cómo en el presente reclaman su turno en el poder otras dos clases más, la pequeña burguesía y los obreros industriales. La experiencia revolucionaria práctica de 1848-1849 confirmó los razonamientos de la teoría que condujo a la conclusión de que la democracia de los pequeños comerciantes y artesanos debía tener su turno antes que la clase obrera comunista pudiera esperar a establecerse permanentemente en el poder y destruir el sistema de esclavitud asalariada que la sujeta al yugo de la burguesía. Así, la organización secreta de los comunistas no podía tener el objetivo directo de derrocar los gobiernos actuales de Alemania. No se formó para derrocar estos gobiernos, sino el gobierno insurreccional que tarde o temprano vendrá a sustituirlos. Cada uno de los miembros de la organización podrá apoyar enérgicamente en su día, y sin duda lo hará, el movimiento revolucionario contra el statu quo; pero la preparación de tal movimiento no puede ser objeto de la Liga de los Comunistas más que propagando las ideas comunistas entre las masas. La mayoría de los miembros de esta asociación comprende tan bien las bases de la misma que, cuando la ambición y el arribismo de algunos de sus miembros llevaron a las tentativas de convertirla en una organización conspiradora para hacer la revolución ex tempere [de improviso, sin preparación alguna] fueron expulsados en seguida». (Friedrich Engels; El reciente proceso en Colonia, 1 de diciembre de 1852)

Anotaciones de la edición:

[2] Por iniciativa de la redacción del Der Volksstaat (El Estado Popular ) una nueva edición alemana del Manifiesto fue publicada en 1872, con un prólogo de Marx y Engels y unas pequeñas correcciones en el texto. Llevaba el título de Manifiesto Comunista y así aparecieron las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890.  

[3] Se refiere a la revolución de febrero de 1848 en Francia.

martes, 10 de julio de 2018

La diferencia entre la peligrosidad de un grupo revolucionario-comunista y la de un grupo aventurero-terrorista de cara al poder burgués


«Un grupo verdaderamente marxista-leninista, más allá de posibles desviaciones y excesos no sostiene una lucha permanente a base de atentados y sin perspectivas claras como los grupos netamente terroristas, sino que lucha por llevar a término la revolución de la mano de las propias masas utilizando tanto métodos pacifistas como violentos, estando codo a codo en cada lucha, algo que por sus características es una tarea larga pues supone hacer que la clase obrera y sus aliados tomen conciencia a cada a paso de la necesidad de la revolución, aprendiendo de su propia experiencia en las pugnas que se desarrollan en los campos de la política la economía y la cultura, no pudiéndose forzar las etapas para lanzarse a la toma del poder, por tanto, la represión que sufren los marxista-leninistas a diferencia de la que sufren los aventureros terroristas, siempre se hará sentir en una intensidad mayor y de forma multifacética, debido a la sencilla razón de la verdadera peligrosidad que suponen sus acciones y sus objetivos para el Estado: tanto en la forma de democracia burguesa como en su forma fascista, mientras que un grupo desligado de las masas, ecléctico y desesperado, por muy especular que se pretenda con sus acciones, no supone un desafío real sino un problema fugaz, y puede hasta llegar a ser, como hemos visto históricamente, un juguete en manos de los servicios secretos». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 30 de junio de 2017)

jueves, 17 de mayo de 2018

El peligro de las modas y el arte revisionista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Juan Carlos Monedero y Pablo Hasél

«La juventud no debe seguir a los viejos y nuevos aventureros, ni a los oportunistas de buenas palabras, ni dejarse seducir por las modas decadentes, sino que debe formarse ideológicamente, templarse en la lucha y preparar la revolución.

Junto con el fenómeno del 15M y la irrupción del reformismo de Podemos, desde hace unos años con el crecimiento de lugares de Internet como Youtube, han proliferado diferentes adolescentes, y no tan adolescentes, que se hicieron famosos entre el público juvenil por sus consignas musicales aparentemente «comunistas», «revolucionarias», etc. Todo esto ha sido posible porque estos nuevos referentes han recogido con gusto la bandera de los viejos y nuevos partidos revisionistas. Algunos son más radicales que otros, se contraponen los unos a los otros, pero coinciden en gran infinidad de cosas y cumplen el mismo rol desorientador en lo ideológico y en lo organizativo, sobre todo proviniendo de esta capa de artistas, donde los niveles de pose y formalismos con la causa revolucionaria, llega a cotas insospechadas, creyendo la gran mayoría que ser un gran revolucionario es sinónimo de abundante simbología y repetir eslóganes, incluso que la revolución se prepara a base de repetir estas fórmulas estereotipadas en su música, en vez de trabajar por desbrozar los mitos que han aceptado. 

Entre todo este tinglado, querríamos destacar que tenemos varios casos de diferentes grupos musicales de ideologías entremezcladas, pero todas ellas pseudomarxistas:

a) Los Chikos del Maíz. Un grupo de rap que lo mismo declaran su simpatía en sus canciones a los GRAPO, RAF, ETA, que rinden pleitesía a Izquierda Unida, Podemos, Syriza, Cuba, Venezuela y a casi cualquier cosa. Lo gracioso es que mientras dicen ser comunistas difunden el clásico cliché del rap de un modo de vida gansteril, repleto de constantes referencias que indican un enorgullecimiento por tener mucho dinero y ser presuntamente personajes afamados, vestir ropa cara y consumir drogas cual empresario exitoso ávido de disfrutar su magnanimidad.

b) Los Monstruitos. Que musicalmente son un atentado sonoro, desde luego no destacan por la profesionalización y la técnica a la hora de tocar sus instrumentos, siendo más una mezcla de ruido y gritos primitivos que otra cosa. En sus letras lo mismo reivindican a Guevara, a Kim Il Sung, a Mao Zedong que a Enver Hoxha y usan abundantes letras con insultos y bromas antitrotskistas sin tener noción real de que es el trotskismo, lo que es una muestra de ese falso antitrotskismo tan común, en resumen son inherentes a defender un eclecticismo ciertamente atroz.

c) IRA. Un grupo de música de feministas pequeño burguesas, mezclan rap con reggaetón y música electrónica. Se declaran «feministas y antifascistas». A falta de calidad en sus letras buscan llamar la atención por su radicalidad, por sus groserías y lenguaje explícito, siendo una especie de variante del naturalismo. Portan una estética punk, choni, gansteril, skinhead, llenas de tatuajes y piercings a mansalva, peinados estrambóticos, tacones imposibles y todo tipo de parafernalia. En sus videos salen de botellón y fumando, en paños menores, besándose y haciendo «twerking» –restregándose entre sí–, con una stripper en una barra americana y en general todo un ambiente que presenta una imagen hipersexualizada y promiscua de la mujer, como curiosidad, cuando cantan intentan poner una voz ronca para aparentar dureza –o es consecuencia de las drogas, no sabemos–. Su único disco se llama «Arte y terrorismo», lo que indican que más que comunistas son una variante anarquista del chonismo. Desde luego su rap es una música de la que figuras como Ulrike Meinhof o Simone de Beauvoir estarían orgullosas, pero que produce risa y vergüenza a comunistas y cualquier persona progresista. En pocas palabras: una estética, una forma de hablar y de pensar lumperizado. ¡Y es normal, porque Pablo Hasél y Roberto Vaquero son tendencia entre el mundillo revisionista!

d) También nos encontramos con el caso de Pablo Hasél. El rapero catalán al que ya hemos nombrado durante el documento por sus innumerables quijotadas. Su marca de presentación es haberse convertido en el trovador oficial de la ridícula corte del desaparecido reino del PCE (r)/GRAPO. Pero también sus letras le hacen famoso por defender a otras marcas como el revisionismo cubano –«Un ejemplo para siempre»– o la RAF –«El nieto de Andreas Baader»– algo en lo que todos estos grupos coinciden sin discusión. Lo cierto es que no hay mucho que diferencie a Hasél de los anteriores grupos ideológicamente, salvo porque con Pablo Iglesias pasó de la amistad al odio. ¿De dónde nace esta mezcolanza extraña de apoyar desde el castrismo o al juche hasta las bandas terroristas como ETA o la RAF? Simplemente de un eclecticismo extremo, cultivado a la sombra de la falta de claridad ideológica que produce leer al PCE (r), que lejos de aclarar enturbia la mente respecto a lo que es y no es comunismo. Esto no ha dejado de tener una influencia directa entre el necio Hasél por ejemplo, y éste a su vez ha influenciado a otros raperos, adolescentes y no tan adolescentes, como Valtonyc o Siker [*].

***

¿Significa que el rap es un género musical para el lumpemproletariado como algunos han dicho en multitud de ocasiones? Ni mucho menos. El rap como tal musicalmente es lo suficientemente dinámico como para no pecar de formalismo, y en la letra de sus autores generalmente hay compromiso social e incluso político. Las evidentes tendencias hacia el uso meramente comercial del género, hacia la glorificación de las actitudes gansteriles, o el llenar sus letras de apología al revisionismo, son solo la consecuencia del mal enfoque que dan algunos elementos a un género musical que puede ser totalmente válido para el proletariado y su causa.

El rap, como cualquier otro género de música, ha sido hegemonizado y utilizado por el capitalismo –pues la cultura la controla el sistema económico-político existente–. Eso es cierto, pero eso no significa que sea un género de música inservible para el proletariado y las clases trabajadoras, ni que haya existido corrientes que se resistan a esa dominación: recordemos que en el capitalismo existe por un lado la cultura dominante y sus variantes, y por otro la contracultura popular de los intelectuales al servicio del pueblo o que al menos eso pretenden –aunque mucha de esa cultura no se pueda consolidar sin la toma del poder, y su desarrollo se quede a medio camino–.