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sábado, 20 de julio de 2024

Xhafer Dobrushi; Los puntos de vista antimarxistas de los revisionistas titoístas sobre la nación: Una expresión de su perspectiva idealista y reaccionaria del mundo, 1987

«Como siempre, los revisionistas titoístas continúan afirmando que, supuestamente, han abordado y resuelto la cuestión nacional en su país de una manera marxista-leninista. Por supuesto, no podría ser más falso. Los análisis científicos y materialistas del PTA y del camarada Enver Hoxha de esta peligrosa tendencia revisionista han demostrado que las teorías titoístas y sus prácticas en la nación y la cuestión nacional, como todos sus puntos de vista y posiciones sobre la teoría y la práctica del socialismo científico no contienen nada de proletario ni socialista, se desvían flagrantemente del marxismo-leninismo. Las teorías de los revisionistas titoístas sobre la noción de la nación, que expresa su perspectiva del mundo reaccionaria e idealista, sirven directamente a los intereses de la burguesía chovinista yugoslava. Son intentos de proporcionar una «base teórica» para su política burguesa, nacionalista y chovinista que se implementa en Yugoslavia y que caracteriza todo su sistema de «autodeterminación» capitalista.

La teoría marxista-leninista ha proporcionado y formulado hace mucho un concepto científico y materialista completo sobre la nación. Partiendo de los principios fundamentales establecidos por Marx, Engels y Lenin sobre esta cuestión, de la base de un análisis dialéctico completo del proceso histórico y las condiciones materiales que han llevado a la creación y fortalecimiento de las comunidades sociales y el reemplazo de las comunidades inferiores, como los parentescos y tribus, con otras comunidades superiores, nacionalidades y naciones, J.V. Stalin realizó una definición científica de la nación:

«La nación es una comunidad permanente de personas formada históricamente que ha surgido sobre la base de la comunidad del idioma, territorio, vida económica y formación psicológica, que se manifiesta en la comunidad cultural». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El marxismo y la cuestión nacional, 1913)

Esta definición expresa las características más generales y los componentes principales de la nación. La negación de cada una de ellas y los intentos de añadir otros elementos no son más que una desviación abierta de la teoría marxista-leninista de la nación, esfuerzos en vano por encubrir y justificar la persecución de una política no proletaria en la cuestión nacional. Con sus puntos de vista y posiciones prácticas, los revisionistas yugoslavos se han opuesto abiertamente a la concepción y definición científica y materialista de la nación en todos sus aspectos. Tras levantarse contra el concepto marxista-leninista de Stalin sobre la nación y su definición científica, uno de los líderes titoístas y principales teóricos, Edvard Kardelj, se comprometió a hacer una «nueva» definición:

«La nación, como la concebimos actualmente, es un fenómeno histórico, socioeconómico y político-cultural que ha surgido a partir de condiciones definidas de la división social del trabajo». (Edvard Kardelj; El desarrollo de la cuestión nacional eslovena, 1977)

Como se ve, en esta definición Kardelj excluye, no involuntariamente, del contenido de la nación todo lo que caracteriza la esencia de la comunidad nacional. Distorsiona abiertamente el proceso histórico del surgimiento y la consolidación de las naciones, niega su rasgo más general que las caracteriza como comunidades permanentes de personas e ignora elementos tan determinantes como la comunidad del idioma, el territorio y vínculos económicos. Por supuesto, la definición de la nación de Kardelj no carece de propósitos. Es la conclusión de un voluminoso libro que, como dice el propio autor, fue escrito para aclarar y elaborar las bases teóricas del programa nacional de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia (LCY). Encontramos el espíritu antimarxista y anticientífico que impregna esta concepción de la nación de naciones que se encuentra en la base de las teorías de los revisionistas titoístas sobre la cuestión nacional y de la nación.

sábado, 28 de septiembre de 2019

Las relaciones entre el PCE (m-l) y el PTA y la caída del socialismo albanés; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«La siguiente parte, aunque excede la extensión para un capítulo normal, hemos decidido insertarlo al completo, ya que la influencia del socialismo albanés sobre el Partido Comunista de España (marxista-leninista) fue enorme desde su fundación. De hecho a partir de los años 70 sería su principal referente. Primero deberíamos analizar varios defectos que albergó el PTA en su dilatada lucha contra el oportunismo, errores que no minimizan en absoluto su importantísima y extensa labor en ese ámbito; pero que al mismo tiempo es preciso analizar para restablecer la verdad histórica mediante un análisis de crítica y autocrítica, que como se sabe son armas que aportan salud al movimiento marxista-leninista internacional. En segundo lugar, debemos analizar las causas de la caída del socialismo albanés a finales de los 80.

Los méritos del PTA en la lucha contra el revisionismo no deben de hacer olvidarnos sus fuertes vacilaciones y debilidades

El primer escollo importante que el PTA tuvo que sortear fue la influencia directa del titoismo desde 1941 hasta su condena oficial en 1948. Los errores cometidos bajo tal influencia por desconocimiento o experiencia en la formación de un partido y la dirección de gobierno, así como las tramas de los propios revisionistas yugoslavos para absorber Albania daría como fin algunos errores en la línea del PTA que serían registrados en varias de las obras más famosas de Enver Hoxha como el «Tomo I de Obras Escogidas (1941-1948)» de 1974, «Los titoistas» de 1982 o la propia obra del PTA: «Historia del Partido del Trabajo de Albania» de 1982. En este apartado específico de la lucha contra el titoismo no nos centraremos ya que como decimos, el PTA ejerce una honesta autocrítica sobre varios de sus errores en cuanto a organización del partido, economía, trato a la oposición, etc., exponiendo sin miedo como surgieron y como se fueron corrigiendo. El PTA sería el único partido que denunció el acercamiento soviético-yugoslavo de 1954, negándose a rehabilitar a los condenados por titoísmo, aunque posteriormente y de forma breve, aceptó las presiones de Jruschov para revaluar la cuestión de Tito para vergüenza suya.

En el tema mismo del jruschovismo la cuestión ya versa muy diferente, mucho peor si cabe. Si bien es cierto que el PTA fue el único partido que opuso resistencia a la rehabilitación del titoismo que se efectuó durante 1953-1956, a partir del XXº Congreso del PCUS de 1956 la cosa no fue tan heroica como lo pintaron unos años después.

martes, 27 de marzo de 2018

Sobre los partidos revisionistas en el poder y el carácter del régimen


«Son superfluas las explicaciones para demostrar que la participación en el poder de muchos partidos burgueses, capitalistas, revisionistas y fascistas en los países capitalistas e imperialistas, como en los Estados Unidos entre otros, no ha transformado en absoluto sus sociedades, de reaccionarias en progresistas. Por el contrario, en el imperialismo la democracia hace un viraje hacia la reacción. No es progresista ni democrática la sociedad que defiende al régimen de explotación y de apoya en él. Asimismo, la existencia de un partido único en el poder, cuando este partido no sigue la línea marxista-leninista, es decir, cuando no es un partido del proletariado, jamás puede conducir a la edificación del socialismo. Por el contrario, un partido tal, como quiera que se haga llamar, «marxista» o «marxista-leninista», en realidad es un partido de la burguesía o un partido fascista, que se encarga de financiar la propiedad privada o estatal capitalista, para alimentar a una nueva clase de dominantes.

Un partido tal necesita conservar ciertas formas supuestamente marxistas y se esfuerza en darle formas y denominaciones socialistas también al poder que dirige, pero su esencia y sus objetivos, así como los del Estado, son antisocialistas, porque tiende a realizar la transformación regresiva del país y restaurar el capitalismo. La burguesía nueva, en este caso, se apropia gradualmente del poder a costa del proletariado y de sus aliados naturales. Este proceso se ha verificado en Yugoslavia, en la Unión Soviética y en muchos otros países antaño de democracia popular, donde no existe el pluralismo de los partidos. En estos países, el capitalismo ha sido restaurado a través de diversas formas, y una clase de nuevos explotadores se anima y toma fuerza. Si el país que sufre esta regresión es importante por si territorio, población y potencial económico, su Estado se convierte en socialimperialista, si, por el contrario, es pequeño, se hace un satélite del capitalismo mundial, un Estado dominado por los capitales extranjeros y el neocolonialismo, que explotan las riquezas del país y el sudor del pueblo. Por lo tanto, todos los Estados llamados democráticos, tanto bajo el sistema del pluralismo, como bajo la dominación de un partido único, que no es marxista-leninista, no quieren reemplazar la vieja sociedad capitalista explotadora por una sociedad nueva, socialista. En esta vieja sociedad, donde existe la propiedad privada y la dominación capitalista, no puede haber libertad, democracia, independencia y soberanía verdaderas para el pueblo». (Enver Hoxha; La democracia proletaria es la democracia verdadera; Discurso pronunciado en la reunión del Consejo General del Frente Democrático de Albania, 20 de septiembre de 1978)

martes, 25 de julio de 2017

El Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania frente al titoismo; Vincent Gouysse, 2004

Como habíamos anticipado, no se puede entender el surgimiento de diversas corrientes revisionistas posteriores sin entender la esencia del revisionismo titoista, el autor por ello repasa las tesis de un revisionismo que intentaba combinar el bujarinismo, el trotskismo, el browderismo, el socialismo utópico, y sobre todo el anarco-sindicalismo. El autor del documento el francés Vincent Gouysse debería haber comentado algo más la influencia de Edvard Browder en el surgimiento del revisionismo moderno incluyendo en la formación del propio titoismo, ya que a su vez también fue decisivo en la conformación del maoísmo:

«Yo sabía que no podía mantener ese liderazgo en la lucha abierta contra la influencia de Moscú. Sólo dos líderes comunistas de la historia han logrado hacer esto: Tito y Mao Zedong». (Earl Browder; ¿Cómo Stalin arruinó el Partido Comunista de los Estados Unidos?: Entrevista en Harper's Magazine, 1960)

Pero aun así, este documento muestra la idiosincrasia del revisionismo titoismo, el cual, como todo revisionismo, se muestra como una amalgama de teorías burguesas desfasadas que ya fueron utilizadas contra el marxismo.

En esta ocasión, y como es intención del autor francés, no hay que pasar por alto la evaluación oportunista del Partido Comunista de China (PCCh) sobre el revisionismo yugoslavo. Para el lector no informado, el revisionismo chino condenó por seguidismo al revisionismo yugoslavo en la ola de críticas que recibió este último durante 1948-1953 bajo la hegemonía de los marxista-leninistas:

«Mis camaradas, cuando la Unión Soviética nos pidió seguirlos en ese momento [se refiere a la condena del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)], fue difícil para nosotros oponernos. Se hizo eso porque en ese entonces había algunas personas que decían que había dos Titos en el mundo: uno en Yugoslavia y el otro en China. (...) Jruschov ya corrigió en relación con Yugoslavia [se refiere a la rehabilitación del revisionismo yugoslavo - Anotación de Bitácora (M-L)]». (Mao Zedong; Conversación con la delegación de la Liga Comunista de Yugoslavia, entre los días 15 y 28 de septiembre, 1956)

Pero no hay que olvidar que el Partido del Trabajo de Albania (PTA) aunque después fuese uno de los más antitoístas durante las décadas posteriores, también mantuvo una posición oportunista durante 1956-1957. muy influenciada por la presión del jruschovismo:

«Después de las conversaciones que desarrollamos en 1957 en Moscú, por respeto al Partido Comunista de la Unión Soviética, dejamos de escribir por algún tiempo en la prensa en contra del revisionismo yugoslavo. Pero, no mucho tiempo después, los revisionistas yugoslavos realizaron su tristemente célebre VII Congreso [de 1958], en relación con el cual de nuevo se confirmó la justeza de la línea de nuestro partido». (Enver Hoxha; El Comité Central es la dirección del partido, que juzga siempre de manera justa, prudente y serena, pero también severamente cuando es necesario; De la conversación con Koço Tashko, 3 de agosto de 1960)

«En una entrevista con Harrison Salisburu, el 28 de agosto, Shehu reafirmó esta política: «En nuestra política para con la República Popular Federal de Yugoslavia», dijo, «partimos del hecho de que tanto Albania como Yugoslavia están construyendo el socialismo. Por lo tanto, las relaciones entre ambos países no pueden sino desarrollarse de modo socialista, basándose en los principios de igualdad, cooperación fraternal, respeto mutuo y no interferencia».

Cuando el grupo antipartido fue expulsado del Partido soviético a finales de junio, el Partido albanés apoyó con presteza esta acción de Jrushchev y sus secuaces. El 4 de julio se adoptó una resolución del Comité Central albanés, que condenaba la actividad fraccional del grupo Malenkov-Kaganovich-Molotov y expresaba su total solidaridad con el PCUS y su decisión. Un comentario albanés en julio afirmaba que «la vida misma ha confirmado, sin duda alguna, la genuinidad y la prudencia de la política marxista-leninista definida por el XX Congreso del PCUS, tanto en torno al desarrollo futuro de las fuerzas productivas de la URSS como sobre la situación internacional». (CIA; Relaciones soviético-albanesas, 1962)

El PCCh fue de los primeros en dar la bienvenido a la reconciliación entre Tito y Jruschov en 1954, lo cual supuso unas consecuencias atroces para el movimiento comunista –que incluyen tirar por la borda toda la lucha contra el titoismo y disolver sin consulta la Kominform– como recogimos en el post: «Sobre el infame acercamiento de Jruschov a Tito de 1954 y sus consecuencias en el campo socialista». Poco después el propio revisionismo chino se reconcilió con el revisionismo yugoslavo durante los años 50 –añadiendo algunos de los epítetos antistalinistas jamás vistos–. Durante los años 60 el Partido Comunista de China intentó pasar a ojos de las masas como consecuentes antitoistas mediante la redacción de críticas que décadas antes ya habían pronunciado albaneses, soviéticos, etc. y que los propios chinos habían calificado de «erróneas y subjetivistas», algo que duró realmente poco, como es normal dentro de las tácticas de los oportunistas, porque en base a la puesta en práctica de la «teoría de los tres mundos», chinos y yugoslavos, a principio de los 70 volvieron a sus lunas de miel de los años 50:

«El Presidente Mao Zedong dio la mano al Presidente Džemal Bijedić. (...) La corriente visita del Presidente Džemal Bijedić servirá de ayuda para reforzar la amistad y unidad entre China y Yugoslavia, así como sus pueblos. Las amistosas relaciones y la cooperación entre los dos países será desarrollada aún más. (...) Después de la liberación, Yugoslavia y su pueblo hicieron un esfuerzo significativo en construir su economía y su defensa nacional. La industria y la agricultura se ha desarrollado regularmente y ha hecho que este país sea autosuficiente en cuanto a grano. En cuanto a las relaciones exteriores, los yugoslavos persiguen una política de no alineamiento, reforzando la unidad y cooperación con los países del tercer mundo y dando energías y apoyo en la lucha de diversos pueblos en sus movimientos de liberación nacional: esto firmemente ha sostenido todos los países grande o pequeños sean iguales internacionalmente en sus relaciones exteriores, que deben estar basadas en los principios de igualdad, independencia, respeto, y soberanía territorial íntegra: y en oposición al imperialismo y sus ansias de poderes hegemónicos. Esta política exterior de los yugoslavos juega un rol positivo en la causa de la unidad contra el hegemonismo, en la causa mantenida por los pueblos del mundo». (Pekín Informa; Vol.18, No. 41, 10 de octubre de 1975)

 Es por tanto plausible decir que ni Liu Shao-chi, Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping ni Hua Kuo-feng se mantuvieron al PCCh firme ante el titoismo. El Partido del Trabajo de Albania (PTA) en cambio aportó varios documentos para refutar el revisionismo titoista, por ello con la simple lectura de este documento podrá constatarse esta verdad conocida por todos.

Esta claro, que es imposible ser marxista-leninista condenando al revisionismo titoista sin condenar al revisionismo maoista, del mismo modo que es imposible ser marxista-leninista condenando al revisionismo maoista sin condenar al revisionismo titoista. Ambas ramas pertenecen como dijimos al árbol del revisionismo y se complementan en sus teorizaciones. No puede ser por tanto que se intente arrancar y ocultar a una rama de este «arbol» para vociferar, señalar, y condenar la putrefacción de otra ellas.

Hoy día dentro de las teorizaciones del «socialismo del siglo XXI», hemos visto mucha referencia hacia la «autogestión», «descentralización», «inclusión», «transferencia progresiva de propiedad estatal a propiedad comunal», tomar «la propiedad estatal, como forma indirecta de la propiedad colectiva», «promoción de las empresas mixtas», la «compatibilidad de «socialismo y religión», el mesianismo hacía sus líderes, la organización del partido bajo «orden guerrillero» en el cual los cuadros no son elegidos por la militante, sino cooptados desde arriba, etc. nos recuerdan –entre otros– a la esencia del revisionismo titoista, a la experiencia yugoslava. Razón de más para conocer la experiencia yugoslava para el lector no instruido en el tema.

El documento:


Mao Zedong saludando al Bzemal Bijedic en la visita de este último a China durante el 8 de octubre de 1975

«El titoismo nació en Yugoslavia después de la Segunda Guerra Mundial cuando el país fuera liberado de los ocupantes fascistas. Las luchas nacionales de liberación contra el ocupante fascista han sido llevadas en Europa principalmente bajo el impulso de los comunistas. Es en respuesta a la guerra, durante la cual los comunistas se habían granjeado la confianza de las masas, las condiciones revolucionarias favorables se presentaban en Europa del Este. La burguesía nacional que había colaborado a menudo con el ocupante fue naturalmente desacreditada y se ofrecía así para los comunistas la posibilidad de encadenar directamente la lucha antifascista con la revolución socialista. Se constituyeron así las democracias populares. En numerosos casos, sin embargo, los partidos comunistas tenían allí una historia reciente y carecían de experiencia y de base teórica. A menudo heterogéneos, estos partidos sufrían una fuerte influencia de la pequeña burguesía. Stalin, muy consciente de estas debilidades, se inquietó muy rápidamente por lo que pasaba en Yugoslavia:

«En el Partido Comunista de Yugoslavia el espíritu de la política de la lucha de clases está ausente. El aumento del número de los elementos capitalistas tanto en el campo como en la ciudad prosigue rápidamente, y la dirección del partido no toma medidas para limitar a estos elementos. El Partido Comunista de Yugoslavia se adormece con la podrida teoría oportunista de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo, tomada prestado de Bernstein, Folmar, Bujarin. De acuerdo con la teoría del marxismo-leninismo, el partido es la fuerza líder en el país, tiene su programa específico y no se puede combinar con las masas sin partido. En Yugoslavia, por el contrario, el frente popular es considerado el jefe de la fuerza de ataque y hubo un intento de diluir al partido en este. En su discurso, el camarada Tito dijo: «¿El partido comunista de Yugoslavia tiene cualquier otro programa, sino el del frente popular? No, el partido no tiene ningún otro programa. El programa del frente popular es su programa». (Tito; Discurso en la IIº Conferencia del frente popular, 1947) Por tanto, parece que en Yugoslavia esta teoría asombrosa de organización de partido se considera una nueva teoría. En realidad, no es nada nuevo. En Rusia, hace cuarenta años, una parte de los mencheviques, propuso que el partido marxista se disolviera en un partido de organización de masas obreras sin partido y que el segundo debe suplantar al primero, la otra parte de los mencheviques proponían que el partido marxista se disolviera en un partido en las organizaciones de masas sin partido de obreros y campesinos, con esta última organización suplantando al primero. Como se sabe, Lenin describió a estos mencheviques como oportunistas y maliciosos liquidadores del partido». (Carta de Stalin y Mólotov; Del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo de 1948)

En la carta, se dejaba claro la función del partido comunista:

«Lenin ha dicho que el partido es la más importante arma en las manos de la clase obrera. Es el deber de los dirigentes mantener esta arma en estado de alerta. Pero los camaradas yugoslavos, escondiendo la bandera del partido y negándose a poner en evidencia ante el pueblo el papel dirigente del partido, debilitan esta arma de la clase obrera, rebajan el papel del partido, desarman a la clase obrera. (...) Creemos que la aminoración del papel del partido comunista en Yugoslavia está llegando muy lejos. Se trata de informes incorrectos sobre los principios entre el partido comunista y el frente popular de Yugoslavia. Solo hace falta echar un vistazo que en el frente popular de Yugoslavia se compone de elementos de muy diversa índole en términos de clase, kulaks, comerciantes, pequeños industriales, los intelectuales burgueses y grupos políticos de varios colores, incluyendo algunos partidos burgueses. No es por casualidad que ciertos dirigentes con vistas al partido comunista yugoslavo naufraguen de la vía marxista-leninista en cuanto a la cuestión del papel dirigente de la clase obrera. Mientras que el marxismo-leninismo afirma el papel dirigente de la clase obrera es la liquidación del capitalismo y la edificación de la sociedad socialista, los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia desarrollan vistas absolutamente diferentes. Basta con citar la declaración siguiente del camarada Tito en Zagreb: «Nosotros les decimos a los campesinos que son el pilar más fuerte de nuestro Estado para ganar eventualmente sus votos, pero también porque lo son en realidad». (Borba; del 2 de noviembre de 1946) Esta posición está en contradicción con el marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo considera que en Europa, y por consiguiente también en los Estados de democracia popular, la clase progresista y revolucionaria, es la clase obrera y no el campesinado. En cuanto al campesinado, su mayoría, es decir el campesinado pobre y medio, puede hacerse o ya es la aliada de la clase obrera, pero el papel que dirige en esta alianza pertenece a la clase obrera. Sin embargo, la posición adoptada por el camarada Tito, no sólo niega el papel dirigente de la clase obrera, sino también proclama que el campesinado –incluyendo así los kulaks– son el pilar más sólido de la nueva Yugoslavia. Por lo tanto, esta actitud expresa ideas que están en vigor en los políticos pequeño burgueses, pero no en los marxista-leninistas». (Carta de Stalin y Mólotov; Del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo de 1948)

viernes, 2 de junio de 2017

Alianza espiritual y colaboración práctica entre el vaticano y las camarillas revisionistas; Albania Hoy, 1975

«La religión es una de las formas de opresión espiritual que gravita por doquiera sobre las masas abrumadas por el trabajo incesante en bien de otros, por la pobreza y la privación. La impotencia de todos los explotados en su lucha contra los explotadores, origina inevitablemente la creencia de una vida mejor, después de la muerte, del mismo modo que la impotencia del salvaje en su lucha con la naturaleza, da origen a la creencia en los dioses, los diablos, los milagros, etc. La religión enseña a aquellos que se debaten toda su vida en la pobreza a que sean resignados y pacientes en este mundo, y los consuela con la esperanza de la recompensa en el cielo. En cuanto a los que viven del trabajo ajeno, la religión les enseña a ser «caritativos», suministrándoles así un justificativo a su explotación y, por decirlo así, un billete barato para el cielo. «La religión es el opio del pueblo». La religión es una especie de tóxico espiritual en el que los esclavos del capital ahogan su conciencia y adormecen su anhelo de una existencia humana decente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Socialismo y religión, 1905)

El siguiente texto demuestra el lazo innegable que existían dentro de los países del bloque del revisionismo soviético con la religión y sus instituciones.

Especial y relevante es el papel de la religión en Yugoslavia, Polonia en Europa, en África países como Libia, Argelia o Egipto, cuyas direcciones políticas siempre mantuvieron una política conciliadora con las instituciones valiéndose de mediar con ellas, financiandose, hablando bien de ellas, a cambio de pactar una relativa política a favor o neutral frente a sus políticas gubernamentales, ¡a veces incluso declarando que su ideario político combinaba el marxismo con la religión!: 

«Las prédicas del «pluralismo ideológico» constituye además una de las direcciones más expandidas entre los ataques directos al marxismo-leninismo por parte de los revisionistas modernos. Prueba nuestra afirmación el hecho de que en la prensa revisionista –incluida como es obvio la prensa soviética–, se ensaye sobre la «posibilidad» de conseguir el socialismo con: «el Corán en una mano y El Capital de Marx» en la otra» o «con la cruz en una mano y la hoz y el martillo en la otra», etc. Los revisionistas modernos han extendido éste «pluralismo ideológico» incluso a nivel del partido de la clase trabajadora mismo, al abogar por la coexistencia entre las más variadas concepciones filosóficas en el seno de éste, incluidas las religiosas». (Agim Popa; El XXº Congreso del PCUS y la evolución de los revisionistas modernos, 1981)

Las relaciones de la iglesia católica y sus figuras que en el documento se citan como el arzobispo Casaroli no solo se limitaban a estrechar lazos con revisionistas como Tito sino también por personajes políticos del cariz de Felipe González o Reagan.

En los últimos años entre los nuevos gobiernos de la llamada nueva izquierda o del «socialismo del siglo XXI» han hecho suyos el ideario religioso en su doctrina política –Venezuela–, algunos sancionan en su constitución el carácter religiosos del Estado –Nicaragua–, otros aprueban leyes retrógradas como la prohibición del aborto bajo argumentos religiosos –Ecuador–, otros combinan el catolicismo con el paganismo –Bolivia–, otros siguen financiando a sus instituciones –Grecia–, etc. 

En cuanto a los viejos y deprimentes regímenes capitalistas-revisionistas de Vietnam, o China siguen la misma política que antaño: reforzamiento y alianzas con las instituciones y figuras de las religiones locales, otros financian abiertamente la religión dominante y la pagana mientras proclaman el rol progresista de las figuras e instituciones religiosas –Cuba–, cuando no como otros, proclamando que su doctrina política es impensable la religión local –Corea del Norte–.  Como dijo Enver Hoxha en su momento:

«Es un hecho bien conocido que la ideología religiosa siempre sirve y ayuda a las clases explotadoras para robar y oprimir a las masas trabajadoras. Esta es una herramienta para criar el sentimiento de impotencia en la gente ante el sufrimiento, la desgracia y la miseria. La ideología religiosa nubla la mente humana y paraliza su voluntad para la transformación de la naturaleza y la sociedad. Esta es la razón por la que Marx, como es bien conocido, comparó la religión con el opio. (...) Precisamente a causa de que la religión desempeña un papel reaccionario es la razón por la que ha gustado y cuenta con el apoyo de las clases dominantes. El lenguaje del capitalista, el revisionista, y el clérigo reaccionario es esencialmente el mismo. El partido marxista-leninista no puede conciliar con la ideología religiosa y su influencia. La base teórica de la política y del programa del verdadero partido de la clase obrera es la filosofía marxista-leninista y no el idealismo y la religión. La lucha de clases para la construcción del socialismo no puede separarse de la lucha contra la religión». (Enver Hoxha; La autogestión yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

El documento:

El líder del revisionismo polaco Władysław Gomułka y el líder del oscurantismo católico Karol Józef Wojtyła, alias Juan Pablo II

«Dos prelados del Vaticano, los arzobispos Casaroli y Poggi han estado visitando Checoslovaquia y Polonia, respectivamente. Sus reuniones y conversaciones con los círculos oficiales y religiosos de estos países se centran en encontrar nuevos medios para fortalecer las posiciones del clero oscurantista y promover las relaciones y la colaboración entre el centro del oscurantismo medieval y la nueva burguesía checoslovaca y polaca. De acuerdo con la agencia de noticias revisionista checoslovaca «ÇETEKA», las conversaciones en Praga se llevaron a cabo en un ambiente «francamente realista y positivo». Por otro lado, el periódico revisionista polaco «Zycie Warszawy» escribió en relación con la visita del otro misionero del vaticano que «la visita del arzobispo Poggi a Polonia contribuirá para seguir avanzando en el  proceso de normalización, no sólo como resultado de sus conversaciones y reuniones con los representantes de las autoridades polacas, sino también como resultado de sus contactos directos con el clero».

Las visitas de los emisarios del vaticano a estos países son ahora bastante habituales y bienvenidas por las camarillas revisionistas. Esto se debe a que hay conformidad de intereses entre la nueva burguesía revisionista y la reacción clerical en casa y en el extranjero. En todos los países en los que hoy están los revisionistas en el poder, la religión, como parte orgánica de la superestructura, tiene el mismo papel y misión que ha tenido a través de los siglos: la santificación del poder de los gobernantes, ya sean feudales, burgueses o revisionistas y esclavizar espiritualmente a las masas obreras, la liquidación general de todos los movimientos revolucionarios y progresistas.

jueves, 12 de mayo de 2016

Un análisis del «socialismo de mercado» de la Yugoslavia de los 80

Edvard Kardelj y Tito

«El concepto de «socialismo de mercado», en su forma más completa, fue desarrollado y aplicado en los países donde los revisionistas modernos tomaron el poder para el momento de las pretendidas reformas económicas. Este concepto ha servido y continua sirviendo de base a la instauración completa del capitalismo y el progreso regresivo de integración de la Unión Soviética y de los otros países revisionistas en el sistema de la economía capitalista mundial.

Los revisionistas yugoslavos reconocen abiertamente que el rol del mercado en su economía es extremadamente importante, porque, según ellos, este papel en la economía socialista va aumentando. Para ellos en el socialismo:

«El plan es un elemento del mercado, un elemento de la ley del valor». (Voir Economica, n°1, p.8, Prishtina, 1977)

Con el resultado del cual, afirman que en la economía de la autogestión yugoslava que promueven como una economía socialista es una producción de mercancías, una economía de mercado. Y por supuesto, es bien entendido que  el mecanismo del mercado en su economía:

«Es utilizado sobre todo como un método de realización de los objetivos del plan».  (Voir Economica, n°2, p.179, Prishtina, 1979)

Es por esta razón que admiten que en la economía yugoslava:

«Las organizaciones de trabajadores como productores libres de mercancías desarrollan una actividad económica que produce de manera independiente y en diferentes cantidades, mientras se procede a un libre comercio y libre distribución de bienes y rentas realizadas». (Voir R. Rudovic, A. Angelié, D. Cankovic: L'Economie de la Yougoslavie. Le système économique, p. 6, Prishtina, 1977)

En Yugoslavia el sistema de planificación:

«Une las orientaciones del plan a la iniciativa de los trabajadores, permite realizar conscientemente la división equitativa del fondo social del trabajo mismo en presencia del mecanismo espontáneo del mercado, y esto sobre las bases de la autogestión social como componente esencial de las relaciones de producción en desarrollo». (Voir R. Rudovic, A. Angelié, D. Cankovic: L'Economie de la Yougoslavie. Le système économique, p. 43, Prishtina, 1977)

Estas aserciones y declaraciones sobre el papel y lugar del mercado y de su mecanismo en la economía autogestionada yugoslava son exactas. Esta economía no es de ninguna manera una economía socialista, sino una economía típicamente capitalista bajo un velo de socialismo:

«En Yugoslavia cualquier empresa «autogestionada» es una organización encerrada en su propia actividad económica, mientras que la política de administración se encuentra en manos de su grupo dirigente que, igual que en cualquier otro país capitalista, manipula los fondos de acumulación, decide respecto a las inversiones, los salarios, los precios y la distribución de la producción». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981) (Priamo Bollano; Crítica a ciertas teorías burguesas y revisionistas sobre el lugar y el papel de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, 1983)

Anotación de Bitácora (M-L):

La descripción de la economía yugoslava demuestra que se cumple la máxima en todos los sistemas económicos capitalistas de países revisionistas. Donde se:

«Se ofrece la imagen de una dirección planificada de la economía, mientras en la práctica tienen campo libre de acción las leyes y las categorías económicas del modo capitalista de producción». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981) 

miércoles, 28 de octubre de 2015

El sistema de «autogestión» en la economía; Enver Hoxha, 1978


Tito y Nixon en la Casa Blanca

La teoría y la práctica de la «autogestión» yugoslava es una negación pura y simple de las enseñanzas del marxismo-leninismo y de las leyes universales de la construcción del socialismo.

La esencia de la «autogestión socialista» en la economía es la idea de que supuestamente el socialismo no se puede construir mediante la concentración de los medios de producción en manos del Estado socialista, siendo la propiedad estatal la institución más elevada de la propiedad socialista, sino por el contrario, mediante la fragmentación de la propiedad estatal socialista en propiedad de determinados grupos de trabajadores, que supuestamente lo administran ellos mismos directamente. Pero la teoría marxista es claro acerca de esto, ya en 1848, Marx y Engels subrayaron:

«El proletariado se valdrá del Poder para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del Estado, es decir, del proletariado organizado como clase gobernante, y procurando fomentar por todos los medios y con la mayor rapidez posible las energías productivas». (Karl Marx y Friedrich Engels; Manifiesto comunista, 1848)

Lenin insistió en la misma cuestión cuando él combatió severamente las opiniones anarcosindicalistas del grupo hostil al Partido Bolchevique, dicho grupo fue conocido como la «oposición obrera» que exigían la entrega de las fábricas a los trabajadores y la gestión y organización de la producción no por el Estado socialista, sino por un llamado «congreso de los productores» como representante de los grupos de los trabajadores individuales. [En el Xº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia celebrado en marzo de 1921 se condenaron los puntos de vista de la llamada «oposición obrera» y de otros grupos fraccionalistas y se ordenó la inmediata disolución de estos grupos – Anotación de E. H.]

Lenin describió la representación de estos puntos de vista anarco-sindicalistas como:

«Una completa ruptura con el marxismo y el comunismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Informe en el Xº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia, 1921)

Pero dicha lucha no es puntual, señaló mucho antes que:

«Toda legislación, ya sea directa o indirecta, sea de la posesión de su propia producción por los obreros de una fábrica o de una profesión tomada en particular, con derecho a moderar o impedir las órdenes del poder del Estado en general, es una burda distorsión de los principios fundamentales del poder soviético y la renuncia completa del socialismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La naturaleza democrática y socialista y del Poder Soviético, 1917)

Y a pesar de todos estos precedentes en la historia marxista, en junio de 1950, Tito presentó la ley de «autogestión» a la Asamblea Popular de los Pueblos de las Repúblicas Federales de Yugoslavia, allí desarrolló sus puntos de vista revisionistas sobre la propiedad bajo el «socialismo», dijo entre otras cosas:

«De ahora en adelante la propiedad estatal de los medios de producción, las fábricas, las minas, los ferrocarriles, pasaran gradualmente a la forma superior de propiedad socialista; la propiedad de Estado es la forma inferior de propiedad social y no la superior. Entre los actos más característicos de un país socialista es el traslado de las fábricas y otras empresas económicas de las manos del Estado a manos de la trabajadores, para que puedan manejarlos, porque de esta manera el lema de la acción de la clase obrera –¡las fábricas a los obreros!– se llevará a cabo». (Josip Broz, Tito; Las fábricas a los obreros, 1950)

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Paradojas históricas: los dirigentes yugoslavos criticando al revisionismo en la Kominform

Aleksandar Ranković, Josip Broz Tito, Milovan Đilas y Edvard Kardelj en 1953

«Analicemos por un momento la «maravillosa paradoja» que la historia nos lega con la cuestión de la crítica yugoslava a la delegación francesa e italiana en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947. Como hemos visto Milovan Đilas y Edvard Kardelj fueron protagonistas en esta crítica. Pero ¿Qué sabemos hoy de ellos?

–Milovan Đilas fue uno de los teóricos más importantes del Partido Comunista de Yugoslavia, fue uno de los personajes que ayudaron a Tito para que los titoistas ganaran definitivamente la hegemonía dentro del partido durante el cisma con la Kominform y sus partidos en 1948. Cisma que recordemos se produjo a causa de las teorizaciones antimarxistas que ciertos jefes de partido del PCY empezaban a vociferar cada vez de forma más abierta, teorizaciones chovinistas, bujarinistas, antisoviéticas, y después incluso anarco-sindicalistas, que en su conjunto desataron una repulsa mundial.

Este cisma que desató una lucha entre los partidarios de corregir las desviaciones del marxismo-leninismo como Arso Jovanović, Sreten Zujovic, Andrija Hebrang; y los partidarios de continuar con tal camino de Tito como, Aleksandar Ranković, Koča Popović, y otros.

En el desarrollo y asentamiento de las teorías titoistas de revisión del marxismo-leninismo Đilas sería el ala más derechista del partido, de hecho, las críticas que empezó a verter al mismo partido y gobierno revisionista yugoslavo por no darle un giro aún más derechista en ciertos campos, devino en que fuera expulsado del PCY en los 50.

–Edvard Kardelj fue otra figura clave en las teorizaciones del PCY, que como Milovan Đilas se había puesto a favor de Tito en su postura respecto a la Kominform, y en los años siguientes sus teorizaciones sobre todo económicas ocuparon un papel especial dentro del partido y gobierno yugoslavo.

Curiosamente, ambos personajes fueron los que estuvieron presentes en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947 apoyando la crítica del soviético Andréi Zhdánov a los errores del PCF y el PCI, pero paradójicamente, criticaban o mejor dicho se sumaban a la crítica de Zhdánov de unos errores que en el propio PCY cometían ya en ese momento o cometerían en breve como objetivamente se probaría en la IIº Conferencia de la Kominform de 1948. Errores de los dirigentes yugoslavos que fueron discutidos y denunciados por la Kominform y que no solo se cometerían y se confirmarían «en tiempos de Stalin de 1947-1953», sino también después de su muerte, donde si cabe el descaro revisionista de los titoistas se amplificaría con nuevas teorizaciones antimarxistas.

Como hemos adelantado durante el documento, las acusaciones de los partidos comunistas hacia los delegados franceses e italianos sobre ciertas desviaciones del marxismo, en realidad el tiempo confirmaría que el revisionismo yugoslavo las había establecido o que lo haría en un futuro ¿Exageramos? Ni mucho menos:

1) Las acusaciones de browderismo respecto al partido, de «querer disolver el partido», precisamente sería cometida por los revisionistas yugoslavos quienes disolvieron el partido en el frente y proclamaron que el frente era el director de la sociedad por encima del partido;

2) Las acusaciones de propagar el eslogan socialdemócrata de «ni Washington ni Moscú serían cometidas por los revisionistas yugoslavos. Es más, tal eslogan se cristalizaría bajo la teorización de la política exterior del «no alineamiento»;

3) Las acusaciones de albergar ilusiones bujarinistas del «tránsito pacífico al socialismo de las clases explotadoras» serían cometidas por los revisionistas yugoslavos diciendo que en su país «las clases explotadoras que lucharon contra el hitlerismo se integrarían pacíficamente en el socialismo»;

4) Las acusaciones de tener un franco «cretinismo parlamentario» serían cometidas por el revisionismo yugoslavo, estos apoyaron la teorización eurocomunistas «del tránsito pacífico al socialismo» a través del sistema parlamentarista burgués;

5) Las acusaciones de que en el partido francés «cualquiera podía entrar y salir» y que su unidad solo era formal serían cometidas por el partido yugoslavo quién declararían que todo el mundo más allá de su herencia social, creencia religiosa o visión política podía integrarse sin que influyera en el desempeño como miembro del partido. Finalmente el único requisito para formar parte del partido sería legitimar la camarilla de Tito y a este como su «Líder»;

6) Las acusaciones de que el partido francés tomaba la cuestión colonial sin darle un cariz marxista con su respectivo análisis de clase fueron desviaciones que luego serían cometidas por los revisionistas yugoslavos en el marco de la teoría del «no alineamiento» que apostaba, y sigue apostando hoy en día, porque cada país colonial o neocolonial se vendiera al mejor postor imperialista, a la vez que igualaba a países socialistas y capitalistas;

7) Las acusaciones de falta de valor para la autocrítica reclamada a los delegados franceses por sus errores de línea, fue otro de los puntos que causaron la reclamación de todos los partidos comunistas ante los yugoslavos poco tiempo después tras analizarse y exponerse los errores de la dirigencia yugoslava y recibir de esta más que negaciones sin argumentación, respuestas vanidosas y ultrajantes.

8) Las acusaciones hecha a franceses e italianos de falta de una consciencia de la importancia de aplicar el internacionalismo proletario en la cuestión griega, eran claramente hipócritas, pues los propios yugoslavos habían traicionado la confianza del pueblo griego durante la Segunda Guerra Mundial cometiendo actos hostiles, chovinistas, y en breve se intensificarían doblemente sus acciones nacionalistas tras la ruptura con la Kominform.

Esto demuestra nuestra hipótesis sobre los revisionistas y sus diversas tácticas de camuflaje que hemos comentado en alguna ocasión:

«¿Cómo se explica el radicalismo [en este caso de los delegados yugoslavos - Anotación de Bitácora (M-L)] que incluso muchos de estos elementos revisionistas tuvieron hacia otros desviacionistas y revisionistas que si fueron denunciados y expulsados públicamente [en este caso sobre los delegados franceses e italianos - Anotación de Bitácora (M-L)]? Los del tipo (1) veían una oportunidad manifiesta para aumentar su prestigio y para acusar falsamente a rivales de su partido de cometer la desviación que se estaba criticando en la Komintern [y en este caso Kominform - Anotación de Bitácora (M-L)]; los del tipo (2) aunque incluso podían coincidir con las tesis de los elementos desviacionistas que se estaban criticando en esos momentos, no se podía permitir solidarizarse con él, o se sospecharía que no había superado sus viejas desviaciones, por lo que mecánicamente también criticaba al desviacionismo de moda, también acusarían falsamente a otros verdaderos marxista-leninistas ya que de caer el partido en esta trampa les libraba del peso de estar bajo la atención de personas honestas y fieles al marxismo-leninismo que no dudarían en denunciarles de nuevo si volvían a dar un paso en falso, por último las purgas en nombre de librar al desviacionismo de moda servía para convencer y hacer olvidar al partido del viejo coqueteo de estos miembros con el oportunismo; y los del tipo (3) no entendían bien el porqué de las críticas a las tesis desviacionistas ni porque las críticas suponían una desviación de los axiomas del marxismo-leninismo, pero apoyaba todo tipo de lucha contra tal desviacionismo ya que para ellos, todo ataque contra la línea oficial del partido no debía ser cuestionada y era una ofensa». (Introducción del Equipo de Bitácora (M-L) al documento de Georgi Dimitrov: «La clase obrera contra el fascismo» de 1935, 25 de abril de 2013)

En el caso de los revisionistas yugoslavos, coincidían con los elementos tanto del tipo (1) como del tipo (2), eran elementos que aprovechaban las deficiencias de otros elementos –bien en su partido a nivel nacional o bien a nivel internacional de otros partidos– para envalentonarse y ganar prestigio, siendo esta falsa imagen de revolucionarios puros, y de larga carrera, un futuro escudo si su naturaleza y sus intenciones eran destapadas más adelante. A su vez, varios de los elementos del Partido Comunista de Yugoslavia como Tito mismo, habían sido reprendidos por los partidos y representantes de la Komintern, por lo que el lenguaje afilado de los delegados yugoslavos en la crítica hacia los delegados franceses e italianos en la Kominform, era un buen escaparate para intentar convencer al resto de que ellos habían superado sus deficiencias de la época de la Komintern y que ahora incluso podían contribuir a la corrección de las deficiencias de otros partidos». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)

sábado, 9 de mayo de 2015

A dónde conduce el nacionalismo del grupo de Tito en Yugoslavia; Stalin, 1948

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

El presente artículo esta extraído de la versión en castellano publicada en «Mundo Obrero», periódico del Partido Comunista de España. El artículo fue publicado en «Pravda» el 8 de septiembre de 1948 y la autoría de Stalin solo fue descubierta a su muerte, sabiéndose que dicho artículo iba a incluirse en su tomo 15 de obras escogidas pero finalmente fue puesto en el tomo 18, el cual no vería jamás la luz en castellano. 

El contenido del artículo se basa en recalcar la vía nacionalista y burguesa adoptada por el Partido Comunista de Yugoslavia bajo la dirección de Tito, Ranković,  Đilas, Kardelj, Popović, etc. En especial se hace mención a varios factores que sostienen a esta tendencia y la hacen posible:

1) La incapacidad para hacer autocrítica de sus errores señalados en las cartas entre el Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética y el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia –entre marzo y mayo de 1948–, la resolución de la Kominform sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia –de junio de 1948– y las sucesivas críticas de todos los marxista-leninistas y partidos comunistas del mundo:

«En lugar de reconocer honradamente esta crítica y de utilizar la vía de la corrección bolchevique de los de los errores cometidos, los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia, poseídos por una ambición sin límites de arrogancia y presunción, han acogido la crítica con animosidad, han manifestado hostilidad hacia ella y se han lanzado por una vía antipartido, negando completamente sus errores, infringiendo la teoría marxista-leninista relativa a la posición de un partido político respecto a sus errores; agravando así sus errores contra el partido». (Kominform; Resolución: Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia, 22 de junio de 1948)

2) La actitud chovinista y provocativa sobre territorios de las circundantes democracias populares ante las cuestiones de reivindicaciones territoriales:

«En sus discursos Tito, Đilas, Tempo, Kulishevsky, y Vlahov escupieron su veneno chovinista contra Bulgaria apuntando siempre concretamente y para que no hubiera dudas contra nuestro partido, cuyo defecto, según les parece, es nuestro rechazo de dejarles que se apoderen del distrito Pirin y que condenemos su traición. (...) Para nosotros estaba claro que tales difamaciones pueden tener sólo un objetivo: enojar a los pueblos yugoslavos contra el pueblo búlgaro, crear un abismo entre los dos pueblos vecinos y proporcionar propaganda gratuita a los imperialistas que se usaría como arma para amontonar un nuevo cúmulo de mentiras y difamaciones sobre Bulgaria. (...) La política nacionalista y chovinista de Tito y Kulishevsky, que no es sino el otro lado de la moneda de su ya vista alineación antisoviética, no sólo es dirigida contra Bulgaria y los búlgaros, sino también contra los macedonios. Esta política ha tomado prestado los métodos de los nacionalistas búlgaros y serbios, la cual siembra el odio entre los macedonios, incitando a una parte contra la otra, recurriendo al terror y la persecución contra los que desaprueban del curso oficial de los presentes líderes yugoslavos. De este modo la realización del sueño histórico de los macedonios –su unificación nacional–, está siendo artificialmente retrasada. La gente del distrito Pirin, sin embargo, rechaza enamorarse de esta propaganda antibúlgara que pretende quebrantar la unidad entre macedonios. Ellos se oponen a la inclusión de su tierra en Yugoslavia antes de la realización de una federación entre Yugoslavia y Bulgaria, porque a partir de tiempos inmemoriales ellos se han considerado económicamente, políticamente y culturalmente atados a los búlgaros y no desean por el momento que esto cambie. Además, entre ellos están todavía vivas las tradiciones del movimiento macedonio revolucionario y, en particular, de su ala en Serres, encabezada por Yane Sandansky, que siempre abogaba por la federación como la única solución correcta a la famosa cuestión macedonia». (Georgi Dimitrov; Informe al Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 1948)

3) La falta de democracia interna de sus miembros, por la presencia en el Comité Central de miembros cooptados y no elegidos democráticamente, y sobre todo por la incapacidad interna para exponer a su rechazo o solidaridad en las polémicas, recompensando a quién se atreviera a juzgar la política interior y exterior titoista con la mordaza y la represión bajo la etiqueta de «kominformistas», como muestran los casos de Arso Jovanović, Sreten Žujović y Andrija Hebrang, etc., situación permitida y promovida por Tito por el hecho de dejar que el Ministro de Seguridad del Estado –Aleksandar Ranković– fuera a la vez el Secretario del Comité Central del partido:

«Es característico el hecho de que el secretario de organización del Comité Central del partido es el Ministro de Seguridad del Estado. En otros términos, los cuadros del partido se someten de hecho a la vigilancia del Ministro de Seguridad del Estado. Según la teoría marxista, el partido debe controlar todos los órganos del Estado, incluido también el Ministerio de Seguridad del Estado, mientras que en Yugoslavia ocurre lo contrario, siendo el partido controlado de hecho por el Ministerio de Seguridad del Estado. Como se ve, esto explica que la iniciativa de las masas del partido en Yugoslavia no esté al nivel requerido. Se comprende que no podemos considerar marxista-leninista y bolchevique tal forma de organización del partido comunista». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo de 1948)

4) La continuación de la vieja teoría de la especificidad nacional, para justificar presuntamente que en Yugoslavia existen condiciones especiales para que las clases explotadoras se integren «pacíficamente» en el proyecto del socialismo:

«En el Partido Comunista de Yugoslavia el espíritu de la política de la lucha de clases está ausente. El aumento del número de los elementos capitalistas tanto en el campo como en la ciudad prosigue rápidamente, y la dirección del Partido no toma medidas para limitar a estos elementos. El Partido Comunista de Yugoslavia se adormece con la podrida teoría oportunista de la integración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo, tomada prestado de Bernstein, Folmar, Bujarin». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 27 de marzo de 1948)

5) El rechazo de participar en sesiones conjuntas con el resto de los partidos comunistas para evaluar la situación creada en el Partido Comunista de Yugoslavia, derecho a ejercer la autocrítica que los yugoslavos sí ejercieron en el pasado con otros partidos hermanos:

«La famosa resolución [de la Kominform] dejó bien claro que el Partido Comunista de Yugoslavia no fue expulsado de la Kominform debido a sus errores y política incorrecta. Cualquier individuo comunista, Comité del Partido Comunista o Comité Central del mismo puede cometer errores. Ni siquiera fue expulsada porque no quiso aceptar las críticas. A menudo se debe tomar tiempo, un período prolongado de discusión profunda para que una organización del partido o miembro individual pueda llegar a comprender y corregir una política equivocada. Pero al negarse a discutir las críticas hechas por algunos de los comunistas más destacados y con experiencia en el mundo, sobre todo partiendo dichas críticas también del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, el hecho de rechazar discutir esas críticas de los miembros de dichos Partidos, negarse a venir y reunirse con los representantes de los otros ocho partidos comunistas, era una acción despectiva que no podía sino colocar el líder comunista yugoslavo fuera de la familia de los partidos comunistas. (…) La lógica de la historia era ineludible. Entre el campo de la paz y el campo de guerra no hay tercer camino. Y la política nacionalista de la banda de Tito llevó directamente al campo de la reacción a Yugoslavia.». (James Klugmann; De Tito a Trotski, 1951)

6) Esta lucha no solo tocaba de lleno al Partido Comunista de Yugoslavia, sino que al haber sido parte de la Komintern y después participe de la Kominform, se quisiera o no las desviaciones de un partido de tales características tocaba de lleno al resto de partidos comunistas, por lo que la desviación nacionalista-derechista del grupo de Tito redundó en una crítica y autocrítica generalizada de todos los partidos comunistas para liberarse de concepciones iguales o similares, o para evitar precisamente la aparición de dichas desviaciones en su casa, y para tal camino era necesario comprender que los errores de los yugoslavos no eran casualidades ni un par de errores, sino errores de gran calado que suponían un completo abandono de los principios más elementales del marxismo-leninismo:

«La cuestión sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia no puede ser reducida a un malentendido o a una información inexacta, como los líderes del Partido Comunista de Yugoslavia reclaman: cuando lo cierto es que se trata de unas serias diferencias de principios. Los líderes del Partido Comunista de Yugoslavia han tomado el camino del nacionalismo burgués. Su teoría de que el programa del Frente Popular y el programa del Partido Comunista son uno y el mismo conduce a la liquidación del partido. Su teoría del crecimiento pacífico de los elementos capitalistas en el socialismo, in el periodo de transición entre el capitalismo y el socialismo, no está acorde con la teoría marxista-leninista. E incompatible con el espíritu del marxismo-leninismo es la declaración de los líderes del Partido Comunista de Yugoslavia de que los campesinos son la fuerza básica, decisiva y líder, por el cual radicalmente se niega la hegemonía del proletariado. Los líderes del Partido Comunista de Yugoslavia ha renunciado a los principios marxista-leninistas de crítica y autocríticas y han burlado las reglas elementarles de la democracia interna». (Mátyás Rákosi; Discurso en la IIº Conferencia de la Kominform, 21 de junio de 1948)

Y a la vez, todos estos síntomas desviaciones, confirmados antes, durante, y después de la polémica, fueron el caldo de cultivo para la solidificación y constitución de esta rama del revisionismo moderno.


***

Por ello, todas estas actitudes nacionalistas, hacían que como justamente sentenció poco después Vulko Chervenkov, se dijera que:

«El nacionalismo es la ideología de la traición al campo de la paz, la democracia y el socialismo, la constatación de la salida de este campamento y transferencia al campo del imperialismo, de la restauración, de la contrarrevolución bonapartista». (Vulko Chervenkov; Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria, 1950)

Estamos de acuerdo por tanto, en que:

El documento:

A dónde conduce el nacionalismo del grupo de Tito en Yugoslavia

La resolución de la Kominform: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia» adoptada en junio de 1948 señalaba que los elementos nacionalistas habían alcanzado situación predominante en la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia. Estos elementos nacionalistas existían ya de una forma disfrazada. La dirección del Partido Comunista de Yugoslavia ha roto con las tradiciones internacionalistas del partido y ha emprendido el camino del nacionalismo.

miércoles, 16 de abril de 2014

No es el partido que debe depender de los líderes, sino los líderes del partido

Georgi Dimitrov durante su visita a Checoslovaquia, 1948

«El ejemplo de Yugoslavia muestra con suficiente claridad que los que están a la cabeza de la dirección colectiva de sus partidos, sean quienes sean, deben sentir el control del partido. Nunca hay que olvidar que los líderes del partido pueden cambiar, pero el partido permanece, y seguirá permaneciendo. No es el partido que debe depender de los líderes, sino los líderes del partido, y serán los verdaderos líderes de los partidos en la medida en que se mantengan fieles a la invencible doctrina marxista-leninista y cumplan la voluntad colectiva de la voz del partido». (Georgi Dimitrov; Informe al XVIº Pleno del Comité Central del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, julio de 1948)

domingo, 13 de abril de 2014

¿Qué opinaba Pol Pot del revisionismo maoísta y del revisionismo titoista?; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

Las siguientes declaraciones corresponden a Pol Pot, Secretario General del Partido Comunista de Kampuchea desde 1963 a 1981. Tomó el poder en Camboya en 1975 –renombrada como Kampuchea Democrática–. Para quién no esté al tanto, Pol Pot fue una de las figuras más polémicas –sino la que más– que ha dirigido un partido comunista, ya que sus políticas desviacionistas en el gobierno llevaron al país a un completo desastre. Hablamos de sus políticas chovinistas, su teoría de tomar la agricultura como eje de la economía, la desurbanización de las ciudades, la aceptación de la división internacional del trabajo, abolir el dinero y otras teorías y prácticas cercanas a la vena más anarquista del maoísmo –que pueden ser vistas [aquí]–. En 1979, una vez las refriegas fronterizas entre Camboya y Vietnam tomaron un aspecto de guerra abierta, el gobierno de Pol Pot sufrió una humillante derrota, entre otras causas, por la mayor experiencia y por el equipamiento militar con que contaban los revisionistas vietnamitas –apoyados por la URSS–. No debe olvidarse que Hanoi aprovechó el descontento generalizado por Pol Pot entre la población camboyana para derrocarle rápidamente e instaurar un gobierno títere en Nom Pen que duraría más de una década –con la consiguiente ocupación de tropas militares–. Esto también nos demuestra que el revisionismo –en cualquiera de sus variantes– es una fuerza centrífuga debido a sus planteamientos de base, los cuales siempre contienen pensamientos racistas, religiosos, nacionalistas y expansionistas.

A partir de entonces, y especialmente desde los años 80, Pol Pot y los suyos serían financiados abiertamente por el gobierno chino, británico y estadounidense con el objetivo de acabar con el nuevo gobierno camboyano títere de corte soviético-vietnamita:

«En otra operación de alto secreto los Boinas Verdes norteamericanos entrenaron a las unidades del genocida ejército de los Jemeres Rojos de Camboya, después de que el contacto fuera establecido por Ray Cline, agente oficial superior de la CIA y consejero especial del presidente Ronald Reagan. Cuando el escándalo Irán-Contra se destapó en 1983, Reagan, temiendo más escándalos molestos, pidió a Margaret Tatcher que se hiciese cargo del asunto, enviando a las SAS para entrenar a las fuerzas de Pol Pot. «Primero fuimos a Tailandia en 1984», testificaron después oficiales de las SAS; «los yanquis y nosotros trabajamos juntos; era una relación estrecha, como hermanos ellos les gustó tan poco como a nosotros. Entrenamos a los Jemeres Rojos en una gran cantidad de cuestiones técnicas», recuerda uno de los oficiales. «Nada más comenzar querían ir a los pueblos y simplemente hacer picadillo a la gente. Les dijimos que se relajaran». Los SAS se sentían incómodos con la operación, y «muchos de nosotros habríamos cambiado de bando a la mínima oportunidad. Así de cabreados estábamos. Odiamos vernos mezclados con Pol Pot». (Daniele Ganser; Los ejércitos secretos de la OTAN. La operación Gladio y el Terrorismo en Europa Occidental, 2005)

Muy justamente los marxista-leninistas albaneses sentenciaron por todo ello:

«En Camboya el pueblo, los comunistas y los patriotas camboyanos se han levantado contra el bárbaro gobierno de Pol Pot, el cual no es más que un grupo de provocadores al servicio de la burguesía imperialista y en especial de los revisionistas chinos, que tenía como objetivo desacreditar la idea del socialismo en el área internacional». («Zëri y popullit»; El liderazgo chino con Deng Xiaoping a la cabeza ha iniciado un ataque militar contra Vietnam, 21 de febrero de 1979)

El hecho de que los «jemeres rojos» hubieran desacreditado el nombre del comunismo a nivel mundial fue algo que, cómo no, la historiografía burguesa no pudo dejar pasar, sino que se aprovechó lanzando todo tipo de relatos de fantasía... empezando por achacar al marxismo-leninismo las miserias del revisionismo. A partir de entonces fue muy recurrente el uso indiscriminado de la figura criminal de Pol Pot para advertir a los trabajadores de las consecuencias de la implantación del «comunismo».

Por último si alguien duda del «comunismo» o de las «buenas intenciones» de Pol Pot –sarcasmo–, veamos algunas de las reflexiones de la figura en cuestión. Téngase en cuenta que la siguiente entrevista data de los años 90, cuando su guerrilla había sido liquidada:

«Cuando yo muera, mi único deseo es que Camboya permanezca como Camboya y pertenezca a Occidente. (...) Se acabó el comunismo, y quiero hacer hincapié en eso. (...) Cuando digo que Camboya debería ser parte de Occidente, quiero decir que si usted pertenece a Occidente al menos, no existirá allí un régimen fascista». (Pol Pot; Entrevista con Nate Thayer, 28 de octubre de 1997)

Esta transformación de un revisionista a un reformista, a un amante de la democracia burguesa, a un socialdemócrata, es una evolución lógica del revisionismo, y Pol Pot no es la única figura así, tras la caída de la Polonia revisionista, Wojciech Jaruzelski también lanzó loas Occidente vociferando «el fin del comunismo» y declarándose abiertamente como socialdemócrata. Como curiosidad, Pol Pot queda ridiculizado al creer que si un país está bajo la influencia occidental: «no existirá allí un régimen fascista», quizás este ignorante del marxismo-leninismo, ignora que la africana Etiopía fue colonizada, saqueada, y maltrata por la Italia fascista de Mussolini, que era parte del mundo occidental.

Otro día nos ocuparemos en despiezar la doctrina en sí del revisionismo camboyano –incluido estas citas–; en ese trabajo como veremos, se ve como este revisionismo asiático tiene raíces en los conceptos anarquistas, maoístas, titoístas, de los eseristas rusos, etc. Hoy sólo dejaremos constancia de su opinión sobre otros revisionismos, que demostrará de nuevo, como cuando observamos las alabanzas del revisionismo yugoslavo al revisionismo eurocomunista, la interconexión e influencia teórica de todas las ramas del revisionismo moderno.

El documento:

Mao Zedong, Pol Pot y Ieng Sary, 21 de junio de 1975

(1) «En la concreta lucha revolucionaria de nuestro país, nosotros creativamente y exitosamente hemos aplicado el Pensamiento Mao Zedong; desde el tiempo que nosotros teníamos las manos vacías hasta la derrota del 17 de abril de 1975 cuando nosotros conseguimos derrotar a fondo al imperialismo estadounidense y sus lacayos librando totalmente Kampuchea y su pueblo, cuando los obreros y campesinos tomaron el poder político en nuestro país. Nuestro pueblo y los pueblos revolucionarios de todo el mundo creen profundamente que el Pensamiento Mao Zedong es siempre eficaz, afilado y victorioso. Este consiste principalmente en las enseñanzas sobre la construcción de un partido con un sólido núcleo dirigente, en el establecimiento de un poderoso frente único nacional, en la construcción de un heroico ejército revolucionario así como en los análisis de clases de la sociedad, en la contradicción, en la práctica, en el establecimiento de las bases rurales revolucionarias, en el rol del campo y la cuidad en la lucha revolucionaria, en la revolución violenta, sobre las estrategias y prácticas de la guerra popular, en la cultura, literatura y arte revolucionaria. (...) El presidente Mao Zedong también hizo una gran contribución a la revolución socialista china y a la construcción del socialismo. Él [Mao Zedong] correctamente planteó la cuestión de las contradicciones entre el pueblo y el enemigo. (...) Para la revolución de Kampuchea, la más preciada ayuda proveniente de Mao Zedong, el Partido Comunista de China y el pueblo chino ha sido el Pensamiento Mao Zedong. El presidente Mao Zedong siempre personalmente nos ha apoyado y alentado. (...) La publicación y amplia distribución del V volumen de obras seleccionas de Mao Zedong fue el mayor evento político para el pueblo chino y el pueblo revolucionario del mundo». (Pol Pot; Discurso pronunciado en la recepción dada por los líderes chinos en Peking, 28 de septiembre de 1977)

(2) «Estamos felices que la delegación de periodistas de Yugoslavia haya venido a la Kampuchea Democrática. Esta visita fortalece los lazos de amistad entre los dos países y pueblos. Como la Kampuchea Democrática, Yugoslavia es un país no alineado y siempre resolutivamente defiende su independencia. Por lo tanto la amistad entre nuestros dos países se presenta sobre esta base. Nosotros tenemos respeto y afecto por el camarada Presidente Tito y los amistosos pueblos de Yugoslavia. El camarada Presidente Tito y los pueblos yugoslavos siempre nos han extendido su apoyo y ayuda. Nosotros tenemos una gran simpatía por el Presidente Tito y los pueblos de Yugoslavia. Queremos expresarles a ellos las gracias». (Pol Pot; Entrevista con la delegación de periodistas yugoslavos en su visita a la Kampuchea Democrática, 17 de marzo de 1978)