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sábado, 4 de noviembre de 2023

El giro nacionalista en la evaluación soviética de las figuras históricas; Equipo de Bitácora (M-L), 2021

[Post publicado originalmente en 2021. Reeditado en 2023]

«En este capítulo, analizaremos la deriva experimentada en la Unión Soviética respecto a la evaluación de figuras históricas. Como verá el lector, a lo largo de los años 20 y principios de los años 30, la tendencia principal fue promocionar a figuras revolucionarias, ya fuesen liberales o bolcheviques. Se trató de ensalzar a héroes de diferentes nacionalidades, que hubiesen luchado por la liberación de sus pueblos o que ayudaron a construir el socialismo. Sin embargo, la situación cambiaría radicalmente. Como veremos, en la URSS, en un breve periodo de tiempo, se pasó de reivindicar a figuras progresistas a ensalzar a nobles medievales y sus cuestionables campañas. Esto, a su vez, logró únicamente la aparición y el auge del nacionalismo ruso y el desdén a la hora de tratar la historia del resto de nacionalidades no rusas. 

Como no podría ser de otro modo, la implementación de esta clase de políticas no podía por menos que minar una de las bases más importantes del socialismo −el internacionalismo proletario− y enemistar a pueblos hasta entonces hermanados. A la postre, estos conatos nacionalistas darían pie al chovinismo gran ruso sin complejos −es decir, el que reivindica la primacía de la población de los territorios originariamente rusos y su papel histórico− que, tras la restauración del capitalismo, se proclamaría como amo y señor de las repúblicas que conformaban el Estado soviético.

Por ello a lo largo de estas líneas iremos desmontando estas tendencias y demostrando su nula identificación con un proyecto genuinamente revolucionario.

El hecho objetivo de que esta política sobre cuestión nacional fuese variando en la URSS en los próximos años, no excluye, sino que obliga a que deba estudiarse estos periodos iniciales para entender la catástrofe que sobrevino.

A inicios de la década de los años 30, el gobierno intervino para paliar lo que a su parecer constituía una serie de deficiencias que anidaban en el campo histórico de las instituciones soviéticas:

«El grupo de Vanaga no ha cumplido su cometido y ni siquiera lo ha entendido. Ha realizado una sinopsis de la historia rusa, no de la historia de la URSS, es decir, la historia de Rusia, pero sin la historia de los pueblos que entraron a formar parte de la URSS −nada se dice de la historia de Ucrania, Bielorrusia, Finlandia y otros pueblos bálticos, los pueblos del norte del Cáucaso y Transcaucásicos, de los pueblos de Asia Central, los pueblos del Lejano Oriente, así como el Volga y las regiones del norte: tártaros, bashkirs, mordovianos, chuvasios, etcétera−. La sinopsis, no enfatiza el papel anexionista-colonial del zarismo ruso, junto con la burguesía y los terratenientes rusos −«el zarismo es la prisión de los pueblos»−. La sinopsis no enfatiza el papel contrarrevolucionario del zarismo ruso en la política exterior desde la época de Catalina II hasta los años 50 del siglo XIX y más allá −«el zarismo como un gendarme internacional»−. En la sinopsis no figura la fundación y orígenes de los movimientos de liberación nacional de los pueblos de Rusia, oprimidos por el zarismo, y, por tanto, la Revolución de Octubre, en cuanto fue la revolución que liberó a estos pueblos del yugo nacional. (…) La sinopsis abunda en banalidades y clichés como el «terrorismo policial de Nicolás II», la «insurrección de Razin», la «insurrección de Pugachov», la «ofensiva contrarrevolucionaria de los terratenientes en la década de 1870», los «primeros pasos del zarismo y de la burguesía en la lucha contra la revolución de 1905-1907», etc. Los autores de la sinopsis copian ciegamente las banalidades y las definiciones anticientíficas de los historiadores burgueses, olvidando que tienen que enseñar a nuestra juventud las concepciones marxistas científicamente fundamentadas. (…) La sinopsis no refleja la influencia de los movimientos burgueses y socialistas de Europa Occidental en la formación del movimiento revolucionario burgués y el movimiento socialista proletario en Rusia. Los autores de la sinopsis parecen haber olvidado que los revolucionarios rusos se reconocían como los discípulos y seguidores de las figuras destacadas del pensamiento burgués revolucionario y marxista de Occidente. (…) Necesitamos un libro de texto sobre la historia de la URSS, donde la historia de la Gran Rusia no se separe de la historia de otros pueblos de la URSS, esto en primer lugar, y donde la historia de los pueblos de la URSS no se separe de la historia europea y mundial en general». (Notas sobre la sinopsis del Manual de historia de la URSS; I. V. Stalin, A. A. Zhdánov, S. M. Kírov, 8 de agosto de 1934)

Sin embargo, en 1937 hubo un cambio, e inexplicablemente se pasó al extremo contrario, ahora se pasó a revisar la historia con una profunda condescendencia hacia las aventuras del zarismo:

«Los autores no ven ningún papel positivo en las acciones de Bogdán Jmelnitski en el siglo XVII, en su lucha contra la ocupación de Ucrania por parte de los señores de Polonia y la Turquía del Sultán. El hecho de la transición de Georgia, digamos, a finales del siglo XVIII al protectorado de Rusia, así como el hecho de la transición de Ucrania al dominio ruso, son vistos por los autores como un mal absoluto, sin ninguna conexión con las condiciones históricas específicas de la época. Los autores no ven que Georgia tenía entonces la alternativa de ser engullida por la Persia del Sha y la Turquía del Sultán o convertirse en un protectorado ruso, al igual que Ucrania tenía la alternativa de ser engullida por el dominio de los señores de Polonia y la Turquía del Sultán, o caer bajo el dominio ruso. No ven que la segunda perspectiva era, sin embargo, el mal menor». (Enseñanza de la historia. Resolución del jurado de la comisión gubernamental para el concurso del mejor libro de texto para los grados 3 y 4 de la Historia de la URSS, 1937)

Es decir, para esta comisión del gobierno, el levantamiento de 1668 del cosaco Jmelnitski era algo a celebrar porque fue contra el dominio de la Mancomunidad de Polonia-Lituania, pero, al mismo tiempo, la absorción de ucranianos y georgianos por Rusia en los siglos XVIII y XIX fue una «buena noticia» para los pobladores… ¿¡es que no tenían más opción que elegir por cuál de los lobos querían ser despiezados!? Lo cierto es que las Guerras del Cáucaso (1817-1864), indicaron lo contrario: hubo una feroz resistencia georgiana, armenia y azerí al nuevo mandato ruso, esos pueblos no deseaban ser absorbidos. Por ende, no se puede aceptar una respuesta simplista tal como que «ser anexado por el Imperio ruso fue el mal menor», porque eso implica borrar de un plumazo la historia de resistencia de aquellos pueblos.

miércoles, 10 de junio de 2020

Stalin hablando de las contradicciones que surgen en el desarrollo interno del partido...


«Puede decirse sin exageración que la historia de nuestro partido es la historia de la lucha de las contradicciones en su seno, la historia de la superación de esas contradicciones y del fortalecimiento gradual de nuestro partido sobre la base de la superación de esas contradicciones. (...) Las contradicciones, sólo pueden ser superadas mediante la lucha, por unos u otros métodos de la lucha que conduce a un determinado objetivo. Se puede y se debe llegar a toda clase de acuerdos con los que piensan de otro modo dentro del partido, cuando se tratan de cuestiones de la política diaria, de cuestiones de carácter puramente práctico. Pero si esas cuestiones van ligadas a discrepancias de principio, ningún acuerdo, ninguna línea intermedia» puede salvar la situación. No hay ni puede haber línea «intermedia» en las cuestiones de principio. El trabajo del partido debe basarse en unos principios o en otros. La línea «intermedia» en cuestiones de principio es la alinea de la confusión, la «línea» de velar las discreparías, la «línea» de la degeneración ideológica del partido, la «línea» de la muerte ideológica del partido. (...) ¿Cómo viven y se desarrollan hoy día los partidos socialdemócratas de Occidente? ¿Hay dentro de ellos contradicciones, discrepancias de principio? Claro que sí. ¿Sacan a la superficie esas contradicciones y tratan de superarlas honrada y abiertamente? ¡Claro que no! La labor práctica de la socialdemocracia consiste en hacer de sus conferencias y congresos una vacía mascarada de bonanza de relumbrón, encubriendo y velando celosamente las discrepancias internas. Pero eso no puede llevar más que a la confusión y al empobrecimiento ideológico del partido». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Una vez más sobre las desviaciones socialdemócratas en nuestro partido; Discurso en el Pleno ampliado del CC de la Internacional Comunista, 1926)

martes, 2 de junio de 2020

La consigna leninista acerca de la revolución cultural...


«La mejor arma para combatir el burocratismo es la elevación del nivel cultural de los obreros y de los campesinos. Se puede censurar y criticar el burocratismo del aparato del Estado, se puede vituperar y poner en la picota el burocratismo en nuestro trabajo diario, pero si no existe cierto nivel cultural entre las amplias masas obreras, un nivel cultural que cree la posibilidad, el deseo y los conocimientos necesarios para controlar el aparato del Estado desde abajo, por las propias masas obreras, el burocratismo subsistirá, pase lo que pase. Por eso, el desarrollo cultural de la clase obrera y de las masas trabajadoras del campesinado –no solo en el sentido de fomentar la instrucción, aunque la instrucción constituye la base de toda cultura, sino ante todo, en el sentido de adquirir hábitos y capacidad para incorporarse a la gobernación del país– es la palanca principal para mejorar el aparato del Estado y cualquier otro aparato. En eso reside el sentido y la importancia de la consigna leninista acerca de la revolución cultural». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe en el XVº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1927)

jueves, 28 de mayo de 2020

Informe de Iván Kovalev a Stalin [Sobre China], 24 de diciembre de 1949


«Al Camarada I.V. Stalin.

Informándole sobre algunas cuestiones de política y práctica del Comité Central (CC) del Partido Comunista de China (PCCh).

1. Algunos datos sobre la situación económica del país.

Aconsejó a los camaradas chinos que «Prestasen especial atención a la restauración y desarrollo de la industria nacional, incluyendo la industria que se encuentra en manos de la burguesía nacional».

Se debería apuntar que, a este respecto, no se han obtenido resultados sustanciales, exceptuando Manchuria, y el país está atravesando grandes dificultades económicas.

El volumen de producción en las principales ramas de la industria aún está muy por detrás del nivel alcanzado en los años de producción máxima. Así, por ejemplo, la producción de carbón en 1949 ascenderá a solo 33.5 millones de toneladas contra 58.7 millones de toneladas en el año de producción máxima (1942) o el 57%.

En las plantas metalúrgicas de Manchuria, que constituyen la base metalúrgica principal de China, la producción de arrabio no superará las 150-170 mil toneladas o no más del 7% de la capacidad de la planta al nivel de producción máximo (1942) y de la producción acero 120-150 mil toneladas en consecuencia, o no más del 11% de la capacidad de la máquina de fabricación de acero.

La producción de energía eléctrica en las estaciones de electricidad de Manchuria, cuya relación a la capacidad determinada de China es superior al 50%, en 1949 no superará los 1400 millones de kilovatios / hora, o el 31% de la producción máxima de energía eléctrica en 1944.

La situación en otras ramas de la industria no es mejor.

Los ministerios industriales de nueva creación aún no han tomado en sus manos la administración de las empresas estatales, no conocen las capacidades de las plantas, el carácter y el volumen de los productos que fabrican, no han averiguado [el paradero de los] equipos no utilizados, ubicados en los puertos y almacenes y la numeración de varios miles de máquinas –ciudades de Shanghai, Canton, Hankou, etc.–, y no han tomado ninguna medida para establecer el control estatal sobre el trabajo de las empresas capitalistas privadas.

En la agricultura, en 1949, el 40% de la cosecha se destruyó como consecuencia de la sequía y las inundaciones, lo que crea grandes dificultades alimentarias con respecto a la provisión de alimentos para la población, especialmente en las ciudades, y que reduce considerablemente las posibilidades de exportación.

Una mejor situación se materializó con el transporte ferroviario, donde en 1949 se restauraron unos 2.650 km de vías y 1.355 puentes de 13.550 metros, lo que permitió proveer al movimiento de trenes en las carreteras del norte, centro y sur de China, a lo largo del Longitud de 9.700 km, para restaurar el movimiento en las líneas de avance más importantes del Ejército Popular de Liberación, así como para conectar las regiones del norte de China con el centro y el sur de China.

Los comercios al por mayor y al por menor, a excepción de Manchuria, se encuentran casi totalmente en las manos del comerciante privado, repeliendo la capacidad del Estado para ejercer cualquier tipo de influencia sobre la condición del mercado y sobre los precios del mercado, conduciendo a grandes dificultades para abastecer a la población de ciertos bienes, en especial cereales, y creando condiciones favorables para la especulación.

viernes, 22 de mayo de 2020

El obrero no es más auténtico por su incultura ni puede estar nunca orgulloso de ello; el socialismo requiere de formación


«Hombres deseosos de edificar y dirigir la edificación del socialismo nos sobran, tanto en el dominio de la agricultura como en el de la industria. Pero hombres que no sepan edificar y dirigir tenemos vergonzosamente pocos. En cambio, en este terreno, la ignorancia es infinita. Es más, hay entre nosotros gente dispuesta a ensalzar nuestra incultura. Si eres analfabeto o escribes con faltas y te jactas de tu atraso, eres un obrero «auténtico», y se te deben honores y respeto. Si has vencido tu incultura, si has estudiado, si has dominado la ciencia, eres un extraño, te has «apartado» de las masas, has dejado de ser obrero. Creo que no adelantaremos ni un paso mientras no extirpemos esa barbarie y ese salvajismo, ese criterio bárbaro respecto a la ciencia y la gente culta. La clase obrera no puede ser verdadera dueña y señora del país si no logra salir de la incultura, si no consigue crear sus propios intelectuales, si no domina la ciencia y no sabe gobernar la economía basándose en la ciencia. (...) La valentía y la audacia son hoy tan necesarias como antes, pero con valentía y audacia a secas no se puede ir muy lejos. (...) Para edificar, hay que saber, hay que dominar la ciencia. Y para saber, hay que estudiar. Hay que estudiar tenazmente, con paciencia. Hay que aprender de todos, de los enemigos y de los amigos. (...) Nosotros no podemos limitarnos ahora a formar cuadros comunistas en general, cuadros bolcheviques en general, que sepan charlar de todo un poco. El diletantismo y la omnisapiencia son ahora cadenas para nosotros. Ahora necesitamos grupos enteros, centenares, millares de nuevos cuadros bolcheviques que puedan ser verdaderos entendidos en las más diversas ramas del saber». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Discurso en el VIIIº Congreso de la UJCL de la URSS, 1928)

lunes, 18 de mayo de 2020

Los méritos del pasado no pueden evitar el castigar los errores presentes


«Yo se que al encender la furia de las masas trabajadoras contra las deformaciones burocráticas de nuestras organizaciones hay que meterse a veces con algunos de nuestros camaradas que tienen méritos contraídos en el pasado, pero que ahora padecen la dolencia del burocratismo. ¿Mas acaso puede eso detener nuestra labor de organización del control desde abajo? Creo que ni puede ni debe. Por los viejos méritos hay que inclinarse ante ellos, pero por sus errores y su burocratismo actual podría dárseles un buen estacazo. ¿Se puede, acaso, proceder de otro modo? ¿Por qué no hacerlo, si lo exigen los intereses de la causa? Se habla de critica desde arriba, de crítica por parte de la Inspección Obrera y Campesina, del Comité Central de nuestro Partido, etc. Todo eso, naturalmente, está bien. Pero dista mucho de ser suficiente. Es más, hoy lo principal no consiste, ni mucho menos, en eso. Lo principal consiste hoy en levantar una vasta ola de critica desde abajo contra el burocratismo en general y contra los defectos de nuestro trabajo en particular. Solo organizando una doble presión, desde arriba y desde abajo, solo desplazando el centro de gravedad a la critica desde abajo se podrá contar con el éxito en la lucha por extirpar el burocratismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, StalinDiscurso en el VIIIº Congreso de la UJCL de la URSS, 1928)

viernes, 8 de mayo de 2020

¿Cuáles son los rasgos característicos de la lengua?


«PREGUNTA. ¿Cuáles son los rasgos característicos de la lengua?

Stalin: La lengua es uno de los fenómenos sociales que actúan mientras existe la sociedad. Nace y se desarrolla con el nacimiento y el desarrollo de la sociedad. Muere cuando muere la sociedad. No hay lengua fuera de la sociedad. Por eso, la lengua y las leyes de su desarrollo solamente pueden ser comprendidas si se estudian en ligazón inseparable con la historia de la sociedad, con la historia del pueblo al que pertenece la lengua estudiada y que es su creador y portador.

La lengua es el medio, el instrumento con el que los hombres se relacionan, intercambian ideas y logran entenderse unos a otros. Directamente ligada al pensamiento, la lengua registra y fija en palabras y en palabras combinadas en oraciones los resultados del trabajo del pensamiento, los progresos de la actividad cognoscitiva del hombre, y, de esta forma, hace posible el intercambio de ideas en la sociedad humana.

El intercambio de ideas constituye una necesidad permanente y vital, ya que sin él sería imposible organizar las acciones conjuntas de los hombres en la lucha contra las fuerzas de la naturaleza, en la lucha por la producción de los bienes materiales indispensables; sería imposible conseguir éxitos en la actividad productora de la sociedad y, por tanto, lo sería también la existencia misma de la producción social. De ahí que sin una lengua comprensible para la sociedad y común a sus componentes, la sociedad tenga que cesar de producir, se desintegre y deje de existir como tal. En este sentido, la lengua, siendo medio de relación, es, al mismo tiempo, un instrumento de lucha y de desarrollo de la sociedad.

Es sabido que todas las palabras de una lengua constituyen, juntas, lo que se llama su vocabulario. Lo principal en el vocabulario de una lengua es su caudal de voces, del que forman parte, como núcleo suyo, todas las palabras raíces. El caudal de voces básico es mucho menos amplio que el vocabulario de la lengua, pero vive mucho tiempo, durante siglos, y suministra a la lengua una base para la formación de nuevas palabras. El vocabulario refleja el estado de la lengua: cuanto más rico y variado es el vocabulario, más rica y desarrollada es la lengua.

sábado, 2 de mayo de 2020

Las opiniones de Stalin, Churchill y Truman en 1945 sobre el régimen de Franco en España


«–Stalin: Es necesario examinar la cuestión del régimen de España. Nosotros los rusos consideramos que el presente régimen de Franco en España fue impuesto por Alemania e Italia y que entraña grave peligro para las naciones unidas amantes de la libertad. Opinamos que será bueno crear condiciones tales que el pueblo español pueda establecer el régimen que elija.

–Churchill: Estamos debatiendo aún las cuestiones que vamos a incluir en la agenda. Convengo que la cuestión de España debería ser incluida en ella.

miércoles, 29 de abril de 2020

Entrevista con el escritor inglés H. G. Wells; Stalin, 1934


«Wells: Le estoy muy agradecido, Sr. Stalin, por darme la oportunidad de conversar con Ud. Hace poco estuve en los Estados Unidos. Tuve una larga entrevista con el presidente Roosevelt, y en ella traté de averiguar, por cuáles ideas se deja guiar él. Ahora vengo con Ud. para preguntarle, qué hace para cambiar el mundo.

Stalin: No tanto.

Wells: Viajo por el mundo como hombre sencillo, y como hombre sencillo observo lo que sucede a mi alrededor.

Stalin: Hombres de la vida pública de su importancia, no son «gente sencilla». Naturalmente, sólo la historia pronuncia el juicio definitivo acerca de la importancia que tal o cual hombre haya tenido efectivamente; pero en todo caso, Ud. no contempla el mundo con los ojos del «hombre sencillo».

martes, 7 de abril de 2020

Los bolcheviques y su punto de vista sobre la federación como solución en la cuestión nacional


«En el libro de Lenin «El Estado y la revolución» de agosto de 1917, el partido, en la persona de Lenin, da el primer paso serio hacia el reconocimiento de la admisibilidad de la federación como forma transitoria «hacia una república centralizada». (…) Esta evolución del punto de vista de nuestro partido en cuanto a la federación estatal obedece a tres causas. Primera causa: al estallar la Revolución de Octubre, muchas nacionalidades de Rusia se encontraban, de hecho, completamente separadas y aisladas unas de otras, y por ello la federación resultó ser un paso adelante para acercar, para unir a las aisladas masas trabajadoras de esas nacionalidades. Segunda causa: las formas mismas de federación que se perfilaron en el proceso de la construcción del régimen soviético no resultaron ser, ni mucho menos, tan contradictorias a los objetivos del acercamiento económico de las masas trabajadoras de las nacionalidades de Rusia como lo pareciera en un principio; más aún, resultó que no contradecían en absoluto a estos objetivos, como lo ha demostrado posteriormente la práctica. Tercera causa: el peso específico del movimiento nacional resultó ser mucho mayor y el camino hacia la unión de las naciones mucho más complejo de lo que pareciera antes, en el período anterior a la guerra o en el período precedente a la Revolución de Octubre». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Notas a la obra: Contra el federalismo de 1917, 1924)

sábado, 14 de marzo de 2020

Las diferencias entre la federación burguesa y proletaria


«De todas las uniones federativas existentes, las más características del régimen democrático-burgués son las federaciones norteamericana y suiza. Históricamente se han formado de Estados independientes, a través de la confederación a la federación, con la particularidad de que, en la práctica, se han convertido en Estados unitarios, conservando sólo la forma del federalismo. Todo este proceso de desarrollo de la independencia al unitarismo ha pasado por una serie de actos de violencia, de opresión y de guerras nacionales. Baste recordar la guerra de los Estados norteamericanos del Sur contra los del Norte y la guerra del Sonderbund contra los demás cantones de Suiza. No se puede dejar de señalar que los cantones de Suiza y los Estados de Norteamérica no se estructuraron según el principio nacional, y ni siquiera según el económico, sino de modo enteramente fortuito, en virtud de la ocupación casual de unos territorios u otros por los emigrantes colonos o las comunidades agrícolas. (...) La Federación que se estructura ahora en Rusia ofrece, debe ofrecer, un cuadro completamente distinto. (…) Las regiones que se han perfilado en Rusia son unidades definidas en el sentido de su modo de vida y de la composición nacional. Ucrania, Crimea, Polonia, la Transcaucásica, el Turkestán, la Región Central del Volga, el territorio de Kirguizia, se distinguen del centro, no solo por su ubicación geográfica –¡la periferia!–, sino también como territorios económicos íntegros. (…) No son territorios libres a independientes, sino unidades incrustadas por la fuerza en un organismo político común a toda Rusia, unidades que ahora aspiran a obtener la libertad de acción necesaria, bajo la forma de relaciones federativas o de independencia completa. La historia de la «unión» de estos territorios es una sucesión ininterrumpida de actos de violencia y de opresión por parte de las antiguas autoridades de Rusia. (…) En las federaciones occidentales, la burguesía imperialista es la que dirige la estructuración de la vida del Estado. No hay nada de asombroso en que la «unión» no pudiera prescindir de la violencia. Aquí, en Rusia, por el contrario, es el proletariado, enemigo acérrimo del imperialismo, quien dirige la estructuración política. Por eso en Rusia se puede y se debe establecer el régimen federativo sobre la base de la libre unión. (…) Norteamérica como Suiza, no son ya federaciones: lo fueron en los años 60 del siglo pasado; de hecho, se han convertido en Estados unitarios desde las postrimerías del siglo XIX. (…) La estructuración de Rusia va en el sentido contrario. Aquí el forzoso unitarismo zarista es sustituido por el federalismo voluntario para que, con el transcurso del tiempo, este ceda su puesto a una agrupación, análogamente voluntaria y fraternal, de las masas trabajadoras de todas las naciones y pueblos de Rusia. (…) El federalismo en Rusia está llamado a desempeñar un papel de transición hacia el futuro unitarismo socialista». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; Stalin; La organización de la República Federativa de Rusia, 1917)

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domingo, 1 de marzo de 2020

Stalin sobre el nacionalismo ruso y periférico en la URSS


«Ahora bien, hallar la clave para la solución acertada de la cuestión nacional no significa todavía resolverla total y definitivamente, ni aplicar íntegramente esta solución en el terreno práctico concreto. Para aplicar con acierto el programa nacional planteado por la Revolución de Octubre, es preciso, además, vencer los obstáculos heredados de la etapa ya pasada de opresión nacional y que no pueden ser eliminados en poco tiempo, de golpe. Esta herencia consiste, en primer lugar, en las supervivencias del chovinismo de Gran Potencia, que es un reflejo de la pasada situación de privilegio de los grandes rusos. (...) Esta herencia consiste, en segundo lugar, en la desigualdad de hecho, es decir, en la desigualdad económica-cultural de las nacionalidades de la Unión de Repúblicas. La igualdad de derecho de las naciones, conseguida por la Revolución de Octubre, es una gran conquista de los pueblos; pero por sí sola no resuelve toda la cuestión nacional. Una serie de repúblicas y de pueblos que no han pasado o casi no han pasado por el desarrollo capitalista, que carecen o casi carecen de un proletariado propio y que, como resultado de esto, han quedado rezagados en los terrenos económico y cultural, no se hallan en condiciones de aprovechar íntegramente los derechos y las posibilidades que se les ofrecen con la igualdad de derechos de las naciones, y sin una ayuda exterior efectiva y prolongada no están en condiciones de elevarse al grado superior de desarrollo y alcanzar de este modo a las nacionalidades que se les han adelantado. Las causas de esta desigualdad existente de hecho no sólo residen en la historia de estos pueblos, sino también en la política del zarismo y de la burguesía rusa, que aspiraban a convertir las regiones de la periferia en regiones dedicadas exclusivamente a la obtención de materias primas y explotadas por las regiones centrales, desarrolladas en el sentido industrial. (…) Es un proceso prolongado, que requiere una lucha tenaz e insistente contra todas las supervivencias de la opresión nacional y de la esclavitud colonial. Pero tiene que ser superada a toda costa. Y sólo puedo ser superada mediante una ayuda efectiva y prolongada del proletariado ruso a los pueblos atrasados de la Unión, para conseguir su prosperidad económica y cultural. De otra manera, no se puede contar con el establecimiento de una colaboración firme y acertada entre los pueblos dentro del marco de un solo Estado federal. Por eso, la segunda tarea inmediata de nuestro Partido consiste en luchar para poner fin a la desigualdad existente de hecho entre las nacionalidades, y elevar el nivel cultural y económico de los pueblos atrasados. Esta herencia consiste, por último, en las supervivencias nacionalistas en toda una serie de pueblos que han sufrido el pesado yugo de la opresión nacional y que no han podido librarse todavía del recuerdo de los viejos agravios nacionales, En la práctica, estas supervivencias hallan su expresión en cierto apartamiento nacional y en la falta de una confianza plena de los pueblos antes oprimidos hacia las medidas que emanan de los rusos. Sin embargo, en ciertas repúblicas integradas por varias nacionalidades, este nacionalismo defensivo se convierte no pocas veces en nacionalismo ofensivo, en un chovinismo rabioso de la nacionalidad más fuerte, dirigido contra las nacionalidades más débiles de dichas repúblicas. El chovinismo georgiano –en Georgia–, contra los armenios, osainos, adzharianos y abjasianos; el chovinismo azerbaidzhano –en el Azerbaidzhán– contra los armenios, y el chovinismo uzbeko –en Bujará y Joresm– contra los turcomanos y los kirguíses». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Los factores nacionales en la edificación del partido y del Estado, 1921)

viernes, 31 de enero de 2020

No hay ciencia que pueda desarrollarse y prosperar sin lucha de opiniones, sin libertad de crítica...


«Pregunta: ¿Ha procedido acertadamente Pravda al abrir una libre discusión sobre los problemas de la lingüística?

Stalin: Sí, ha procedido acertadamente.

En qué dirección serán resueltos los problemas de la lingüística se verá claro al final de la discusión. Pero ya ahora se puede decir que la discusión ha sido muy provechosa.

La discusión ha puesto en claro, ante todo, que en las instituciones lingüísticas, tanto en el centro como en las repúblicas, imperaba un régimen impropio de la Ciencia, impropio en los hombres de ciencia. La menor crítica de la situación en la lingüística soviética, incluso los más tímidos asomos de crítica de la llamada «nueva doctrina» en la lingüística, eran perseguidos y sofocados por los círculos lingüísticos dirigentes. Valiosos trabajadores e investigadores eran destituidos de sus cargos o rebajados a puestos de menor importancia por abordar críticamente la herencia de N.Y. Marr o expresar la menor desaprobación de su teoría. Se elevaba a los altos cargos a lingüistas, no por el índice de trabajo sino porque aceptaban incondicionalmente la doctrina de N.Y. Marr.

Todo el mundo reconoce que no hay ciencia que pueda desarrollarse y prosperar sin lucha de opiniones, sin libertad de crítica. Pero esta regla universalmente reconocida era ignorada y pisoteada sin contemplaciones. Se formó un grupo cerrado de dirigentes infalibles que, poniéndose a salvo de toda posible crítica, hacía ley de sus caprichos y arbitrariedades.

Un ejemplo: el llamado «Curso de Bakú» –las conferencias pronunciadas por N.Y. Marr en Bakú, que el autor mismo declaró defectuoso y prohibió reeditar, ha sido, no obstante, reeditado por disposición de la casta de dirigentes el camarada Meschanínov los llama «discípulos» de N.Y. Marr– e incluido, sin hacer ninguna salvedad, entre los libros de texto recomendados a los estudiantes. Eso quiere decir que se ha engañado a los estudiantes, haciendo pasar por un libro de texto de pleno valor un «Curso» reconocido como defectuoso. Si yo no estuviera convencido de la honradez del camarada Meschanínov y de otros lingüistas, diría que semejante proceder equivale a un sabotaje.

¿Cómo ha podido ocurrir eso? Ha ocurrido porque el régimen a lo Arakchéev implantado en la lingüística fomenta la irresponsabilidad y estimula tales arbitrariedades.

La discusión ha resultado muy provechosa, ante todo, porque ha sacado a la luz ese régimen a lo Arakchéev y lo ha pulverizado.

Pero el provecho reportado por la discusión no acaba ahí. La discusión no sólo ha demolido el viejo régimen imperante en la lingüística, sino que, además, ha puesto de manifiesto la increíble confusión de ideas que reina, en los problemas más importantes de la lingüística, entre los círculos dirigentes de esta rama de la ciencia. Antes de comenzar la discusión, los «discípulos» de N.Y. Marr callaban, silenciando que las cosas no marchaban bien en la lingüística. Pero, una vez comenzada la discusión, se hizo imposible callar y tuvieron que pronunciarse en la prensa. Y ¿qué ha resultado? Ha resultado que en la doctrina de N.Y. Marr hay muchas lagunas, errores, problemas sin precisar y tesis insuficientemente elaboradas. ¿Por qué se pregunta uno los «discípulos» de N.Y. Marr no han hablado de ello hasta después de abierta la discusión? ¿Por qué no se han preocupado de ello antes? ¿Por qué no lo dijeron a su debido tiempo, franca y honradamente, como corresponde a los hombres de ciencia?». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, StalinEl marxismo y los problemas de la lingüística, 1950)

viernes, 13 de diciembre de 2019

Carta de Dimitrov a Stalin sobre los métodos y defectos en la Internacional Comunista


«Habiéndome familiarizado mejor con la situación en la Internacional Comunista (IC), llegué a la conclusión de que algunos cambios deben tomar lugar en el movimiento obrero internacional. (…) Requiere urgente revisión y cambios en los métodos de trabajo en los órganos de liderazgo de la IC. (…) Después de un intercambio de opiniones con los camaradas y líderes de la IC me convencí de que un cambio es imposible sin la intervención directa y asistencia del Buró Político del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS. Todo esto es lo más esencial como solución a estos problemas es complicado por cierto conservadurismo y rutina burocrática incrustada en el liderazgo de la IC, así como por las relaciones poco saludables entre los camaradas que directamente participan en el liderazgo de la IC. (…) La necesidad del fortalecimiento político-ideológico en general del liderazgo del movimiento comunista». (Carta de Georgi Dimitrov a Stalin, 6 de octubre de 1934)

Notas de Bitácora (M-L):

jueves, 28 de noviembre de 2019

Carta de Iósif Stalin a Klement Gottwald, 24 de julio de 1951



«El Camarada Čepička nos ha hablado y nos ha informado detalladamente sobre las actividades de los Camaradas Slánský y Geminder. Aún creemos que las declaraciones de ofensa, sin datos que los sostengan, no pueden servir para acusar a líderes bien conocidos por su positivo trabajo. Nuestras experiencias en la lucha contra el enemigo sugieren que los acusadores recurren a menudo a calumniar a la gente honesta, tratando de esta manera de sembrar la desconfianza mutua entre los líderes del partido –así es como ellos luchan contra el partido–. Usted está en lo correcto al proceder con cautela, desconfiando de las declaraciones de acusadores experimentos respecto a la cuestión de Slánský y Geminder. Teniendo en cuenta lo que hemos recibido de nuestro personal soviético, para nosotros está claro que Slánský ha cometido numerosos errores en la promoción y envío de personas de la dirigencia. Ha demostrado ser miope y demasiado confiando. Como consecuencia, los conspiradores y enemigos han tenido vía libre para hacer daño al partido y al pueblo. Por lo tanto, nos parece que el puesto de Secretario General no puede ser ocupado por un hombre que entiende pobremente al pueblo y que comete frecuentes errores en la destinación de personal. Así pues, creo que sería correcto relevar al Camarada Slánský del cargo de Secretario General. En cuanto a la evaluación positiva del trabajo del Camarada Boyarski y su deseo de continuar trabajando como asesor del ministerio de seguridad nacional de Checoslovaquia, tenemos una opinión diferente. La experiencia del trabajo de Boyarski ha demostrado que no está suficientemente capacitado como para cumplir con sus responsabilidades como asesor. Por ello, hemos decidido llamarlo de Checoslovaquia. Si usted realmente necesita un asesor en materia de seguridad de Estado –y así lo decide–, trataremos de encontrar uno más fuerte y con más experiencia. En cualquier caso, seguimos creyendo que nuestro asesor tiene que estar guiado y estrictamente controlado en su trabajo por la dirección del Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia, y en ningún caso debe sustituir a la seguridad nacional checoslovaca». (Carta de Iósif Stalin a Klement Gottwald, 24 de julio de 1951) 

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Las purgas en el Partido Comunista de Checoslovaquia de los años 50; Equipo de Bitácora (M-L), 2019

miércoles, 18 de septiembre de 2019

La cuestión nacional no es una cuestión académica


«Partiendo del hecho de que en el momento presente no existe un serio movimiento popular por la independencia entre los croatas y los eslovenos, Semic llega a la conclusión de que el problema del derecho de las naciones a la separación es una cuestión académica y, en todo caso, no de actualidad. Naturalmente, eso es erróneo. Aun admitiendo que este problema no sea de actualidad en el momento presente, sin embargo, puede convertirse en un problema de mucha actualidad si comienza la guerra o cuando ésta comience, si la revolución se desencadena en Europa o cuando se desencadene. (...) En 1912, cuando nosotros, los marxistas rusos, estábamos trazando el primer proyecto de programa nacional; todavía no teníamos en ninguna de las regiones periféricas del Imperio Ruso un movimiento importante en favor de la independencia. Sin embargo, consideramos preciso incluir en nuestro programa el punto referente al derecho de las naciones a la autodeterminación, es decir, al derecho de cada nacionalidad a separarse y a llevar una vida estatal independiente. ¿Por qué? Porque no sólo partíamos de lo que existía ya plasmado a la sazón, sino de lo que se estaba desarrollando dentro del sistema general de las relaciones internacionales y se avecinaba; es decir, nosotros no teníamos sólo en cuenta en aquel entonces lo presente, sino también lo futuro. Y sabíamos que si cualquier nacionalidad exigía la separación, los marxistas rusos lucharían por conseguir que se le asegurase el derecho a la separación». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; En torno a la cuestión nacional en Yugoslavia, 25 de abril de 1925) 

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jueves, 12 de septiembre de 2019

La resolución de la cuestión nacional dentro de los regímenes democrático-burgueses son la excepción no la regla


«Semic quería decir con ello que Lenin consideraba la cuestión nacional un problema constitucional, es decir, no un problema de la revolución, sino un problema que debía ser resuelto con una reforma. Esto es completamente falso. Lenin no padeció nunca, ni podía padecer, ilusiones constitucionales. Basta examinar sus obras para convencerse de ello. (...) En la URSS también tenemos una Constitución, que refleja una determinada solución del problema nacional. Sin embargo, esta Constitución no ha nacido como fruto de un acuerdo con la burguesía, sino como fruto de la revolución triunfante. (...)  Acerca del programa nacional. El punto de partida del programa nacional debe ser la tesis relativa a la revolución soviética en Yugoslavia, la tesis de que, sin el derrocamiento de la burguesía y la victoria de la revolución, el problema nacional no puede ser resuelto de un modo más o menos satisfactorio. Naturalmente, puede haber excepciones. Una excepción de éstas se dio, por ejemplo, antes de la guerra, cuando Noruega se separó de Suecia, cosa de la que Lenin habla detalladamente en uno de sus artículos. Pero esto sucedió antes de la guerra y con una coincidencia excepcional de circunstancias favorables. Después de la guerra, y sobre todo después del triunfo de la revolución soviética en Rusia, difícilmente pueden darse casos como ése. De todas formas, las probabilidades para ello son ahora tan pocas, que pueden considerarse nulas. Pero, si es así, está claro que no podemos trazar el programa basándolo en magnitudes de valor nulo. Por eso, la tesis de la revolución debe ser el punto de partida del programa nacional». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; En torno a la cuestión nacional en Yugoslavia, 25 de abril de 1925)

sábado, 7 de septiembre de 2019

Sobre la devoción hacia las personas


«Habla usted de su «devoción» hacia mí. Quizás se le haya escapado casualmente esta frase. Quizás, pero si no es una frase casual, le aconsejaría que desechara el «principio» de la devoción a las personas. Ese no es el camino bolchevique. Sed únicamente devotos de la clase obrera, de su partido, de su estado. Esta es una cosa buena y útil. Pero no la confundáis con la devoción a las personas, esa fruslería vana e inútil propia de intelectuales de escasa voluntad». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta al camarada Shatunovsky, agosto de 1930)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

viernes, 6 de septiembre de 2019

El derecho a la separación no debe interpretarse como el deber...


«El programa nacional debe incluir sin falta un punto especial acerca del derecho de las naciones a la autodeterminación, llegando incluso a la separación para formar su propio Estado. Ya he indicado más arriba por qué en las actuales circunstancias interiores e internacionales no podemos prescindir de este punto. Por último, en el programa debe figurar asimismo un punto especial sobre la autonomía nacional territorial para las nacionalidades de Yugoslavia que no estimen necesario separarse. No tienen razón quienes piensan que tal combinación debe considerarse excluida. Esto es erróneo. En determinadas condiciones, como resultado del triunfo de la revolución soviética en Yugoslavia, es bien posible que ciertas nacionalidades, como ha ocurrido aquí, en Rusia, no deseen separarse. Se comprende que, en previsión de tales casos, es preciso tener en el programa un punto referente a la autonomía, con vistas a la transformación del Estado yugoslavo en una federación de Estados nacionales autónomos, sobre la base del régimen soviético. Así, pues, derecho a la separación para las nacionalidades que quieran separarse y derecho a la autonomía para las nacionalidades que prefieran permanecer dentro del Estado yugoslavo. Para evitar equívocos, he de decir que el derecho a la separación no debe interpretarse como el deber, como la obligación de separarse. Una nación puede ejercer el derecho a la separación, pero puede también no ejercerlo, si lo desea así; eso es cosa suya y debe ser tomado en consideración. Algunos camaradas convierten el derecho a la separación en, una obligación, exigiendo, por ejemplo, que los croatas se separen a toda costa. Esa posición es errónea y debe ser desechada. No se debe confundir un derecho con una obligación». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin;  En torno a la cuestión nacional en Yugoslavia, 25 de abril de 1925)

domingo, 11 de agosto de 2019

Sobre el cerco capitalista; Stalin, 1937


«¿Cuáles son pues los hechos que han olvidado o que simplemente no han captado nuestros camaradas del Partido? 

Han olvidado que el poder de los Soviets sólo ha triunfado en una sexta parte del globo y que las cinco sextas partes restantes, están en posesión de los Estados capitalistas. Han olvidado que la Unión Soviética se encuentra dentro del cerco capitalista. Entre nosotros existe la costumbre de hablar mucho sobre el cerco capitalista; pero en lo que se refiere a reflexionar sobre su significado, esto es algo que no suele hacerse. El cerco capitalista no es una frase hueca, es un fenómeno muy real y muy desagradable. El cerco capitalista, significa en concreto que existe un país, la Unión Soviética, el cual ha instaurado el orden socialista, y que por otra parte, hay, un gran número de países, países burgueses, que continúan llevando un género de vida capitalista y están cercando a la Unión Soviética, aguardando la menor oportunidad para atacarla, para abatirla o, en todo caso, para socavar su potencia y debilitarla.