sábado, 31 de agosto de 2019

El nacionalismo, única ideología de ETA; PCE (m-l), 1987


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Con la muerte de Txomin Iturbe Abasolo, considerado máximo dirigente de ETA (militar), se ha vuelto a poner de actualidad, por enésima vez, la especulación sobre las dos supuestas tendencias presentes en dicha organización: la nacionalista y la marxista-leninista.

La primera, a la que pertenecería el fallecido, estaría más inclinada al diálogo y a la negociación y en la segunda estarían los «más malos», los que sólo desearían seguir pegando tiros.

De entrada, el planteamiento es claramente manipulador al querer situar a los presuntos marxista-leninistas como fanáticos amigos del gatillo y de la goma-2 y, de paso, descalificar la ideología de la clase obrera.

Pero las cosas no son así. Por supuesto que en Euskadi Ta Askatasuna (ETA) puede haber diversos matices y tendencias; de hecho, su historial de escisiones así lo demuestra, pero decir que entre esas tendencias existe la marxista-leninista es francamente excesivo.

Está claro que desde su V Asamblea –diciembre de 1966-marzo de 1967– la organización fue haciéndose, de manera confusa y francamente mal digeridas, con algunas tesis marxistas y con un vocabulario tomado de prestado de las mismas.  Posteriormente, ya bajo la monarquía, tanto ETA como Herri Batasuna (HB) y sobre todo Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea (HASI), han cultivado un discurso que, siendo básicamente nacionalista, aparece entreverado de posiciones y argumentaciones en las que se mezclan de manera oportunista tesis socialdemócratas y tesis marxistas.

Pero insistimos, las ideas, la actividad y los objetivos de ETA y de las diversas organizaciones del bloque KAS o de HB, nunca han superado los rígidos y estrechos límites del nacionalismo, de la ideología nacionalista que les une, como un cordón umbilical, a las fuerzas más tradicionales, clericales y reaccionarias de la gran burguesía vasca, léase el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

El propio «Argala» escribía en 1978 sobre la necesidad de arrebatar el poder «a la burguesía española y francesa», sin mencionar casualmente la vasca. En 1982 «Eraki», órgano de HASI afirmaba con claridad que «el objetivo último –de la unidad popular– es la independencia de Euskal Herria». No se trataba pues del socialismo, que es el objetivo de los marxista-leninistas. Y añadía, de manera idealista, que «partiendo del presupuesto mínimo de la lucha por la independencia, el resto vendrá por añadidura».

Más recientemente, el discurso de ETA se ha inclinado por hablar de autodeterminación, tomando el concepto del marxismo. Bien, en eso podemos estar de acuerdo. Los marxista-leninistas estamos por la autodeterminación de Euskadi desde mucho antes de la existencia de ETA. Pero mientras para el nacionalismo no hay otra salida a la autodeterminación que la separación y la independencia, los marxista-leninistas propugnamos la solución federativa y republicana como más conveniente a los intereses del proletariado de todo el Estado. Sin embargo, si el pueblo vasco opta por la independencia, respetaríamos tal decisión.

El nacionalismo de ETA no ve otra salida que la independencia a través del enfrentamiento entre pueblos; los marxista-leninistas nos atenemos a la autodeterminación.

De ahí que, pese a este supuesto punto en común del nacionalismo radical con el marxismo-leninismo –que desearíamos fuese realmente común–, las diversas organizaciones del KAS o HB, no hayan buscado nunca confluir con los marxista-leninistas, con nuestro partido, y sin embargo, no se cansen de tender puentes a la burguesía y gran burguesía industrial y financiera del PNV. Ejemplo reciente ha sido durante los pasado enero y febrero, ofreciendo a Arzallus y Garaikoetxea un «acuerdo de reconstrucción nacional».

En efecto, no hay tendencias marxista-leninistas en ETA por mucho que, en algunas declaraciones y artículos hablen de socialismo o marxismo.

La amalgama de vocabulario marxista con teología de la liberación, clericalismo, historicismo falsamente científico y conceptos étnicos de raíz racista son componentes claros de un nacionalismo exaltado no de marxismo-leninismo.

Mucho menos, además, si tenemos en cuenta que, para esta organización, socialismo es la URSS y los países bajo su órbita.

El II Congreso de HASI, en 1982, llegó incluso a afirmar que «hoy, la comunidad socialista, la forman la URSS, la RDA, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Polonia, Cuba, Laos, Mongolia y Vietnam».

Es decir, la comunidad de países revisionistas bajo control del socialimperialismo soviético y de las diversas burguesías burocráticas.

Pero una cosa es ser marxista-leninista y otra ser prosoviético. La diferencia es abismal. No luchamos contra la OTAN y el imperialismo yanqui para hacer el juego al Pacto de Varsovia y la URSS.

Sí estamos de acuerdo con Txomin cuando afirmaba que la «cuestión vasca es un problema político y no policial», y también pensamos, desde mucho antes de la muerte de Franco en 1975, que la ruptura con el franquismo es un problema clave todavía pendiente que impide todo tipo de soluciones favorables a los pueblos del Estado.

Pero mejor que cada cual se defina como lo que realmente es, y ETA es nacionalista, así nació y así permanece, pese al manejo teórico de algunas tesis y cierto vocabulario más o menos marxista». (Vanguardia Obrera, Nº 581, 1987)

Acerca de la línea política incorrecta del Politburó del CC del Partido Comunista de Yugoslavia en relación a la cuestión de la lucha de clases en Yugoslavia; PCUS, 1948


«En nuestra carta expresamos que la esencia de la política en torno a la lucha de clases no se comprende en el Partido Comunista de Yugoslavia (PCY), que los elementos capitalistas están fortaleciéndose en las ciudades y en el campo y que los líderes del Partido no están tomando ninguna medida para mantener en jaque a estos elementos capitalistas. Los camaradas Tito y Kardelj niegan todo esto y creen que nuestras consideraciones, que se refieren a un asunto de principios, son insultos hacia el PCY, evitando responder de ninguna manera a la cuestión fundamental. Sus pruebas se sustentan únicamente sobre el hecho de que «se están llevando a cabo reformas sociales consistentes en Yugoslavia». Sin embargo, este hecho carece de importancia. La reticencia de estos camaradas a ver que el fortalecimiento de los elementos capitalistas y, en conexión con ello, la agudización de la lucha de clases en el campo en las condiciones contemporáneas de Yugoslavia, deriva de una opinión oportunista de que, contrariamente a las enseñanzas del marxismo-leninismo, durante el período de transición del capitalismo al socialismo, la lucha de clases no se agudiza sino que se extingue, como ya expresaron otros oportunistas de la talla de Bujarin, que postuló una teoría decadente de la absorción pacífica de los elementos capitalistas en el seno de la estructura socialista.

Nadie podrá negar que las reformas sociales que tuvieron lugar en la URSS después de la Revolución de Octubre tuvieron un éxito general y una consistencia clara con nuestras enseñanzas. Sin embargo, esto no hizo al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) concluir que la lucha de clases en nuestro país se estaba debilitando, ni que ya no existiese el peligro del fortalecimiento de los elementos capitalistas. En 1920-1921 Lenin afirmó que «mientras vivamos en un país de pequeños propietarios existe una base económica más fuerte para el capitalismo en Rusia de lo que la hay para el comunismo», puesto que «la actividad agraria individual, a pequeña escala, engendra capitalismo y burguesía continuamente, cada día, cada hora, espontáneamente y a escala masiva». Se sabe que durante quince años tras la Revolución de Octubre la cuestión de las medidas a tomar para mantener en jaque a los elementos capitalistas y, más tarde, para proceder a la liquidación de los kulaks como la última clase capitalista que eran, nunca se desestimó ni se dejó en el tintero de la agenda de nuestro partido. Subestimar las experiencias del PCUS en cuestiones relativas al desarrollo del socialismo en Yugoslavia consiste un grave peligro, y no puede permitírsele a los marxistas, puesto que el socialismo no se puede desarrollar únicamente en las ciudades y en la industria, sino que también debe ser desarrollado en los pueblos y la agricultura.


No es ningún accidente que los líderes del PCY estén evitando la cuestión de la lucha de clases y de controlar a los elementos capitalistas del campo. Y lo que es más, en los discursos de los líderes yugoslavos no puede encontrarse mención alguna al problema de la diferenciación de clase en el campo. El campesinado se considera como un todo orgánico, homogéneo, y el partido no moviliza fuerza alguna ni hace ningún esfuerzo para superar las dificultades derivadas del desarrollo de los elementos explotadores en el campo.


Por el contrario, la situación política del campo no da motivos para la complacencia. Donde, como en Yugoslavia, no existe la nacionalización de la tierra, donde la propiedad privada de la tierra existe, se venden y compran constantemente sus distintas parcelas, donde grandes trozos de tierra están en manos de los kulaks, donde el trabajo asalariado es gratamente empleado, etc. el partido no puede educarse en el espíritu de camuflar la lucha de clases y de suavizar los conflictos de clase sin desarmarse así mismo en la lucha contra las dificultades de primer orden en el desarrollo del socialismo. Esto significa que el PCY está siendo adormecido por la teoría decadente y oportunista de la infiltración pacífica de los elementos capitalistas en el socialismo, teoría tomada de prestado de personajes como Bernstein, Völlmar y Bujarin.


Tampoco es ninguna casualidad que algunos de los líderes más prominentes del PCY se estén desviando de los principios del marxismo-leninismo en la cuestión del rol de vanguardia de la clase obrera. Mientras que el marxismo-leninismo comienza por reconocer este rol clave en el proceso de liquidación del capitalismo y del desarrollo del socialismo, los líderes del PCY son de una opinión radicalmente opuesta. No hace falta más que citar el siguiente discurso del camarada Tito en Zagreb el 2 de noviembre de 1946, publicado en «Borba»«No le decimos a los campesinos que son el pilar más sólido de nuestro Estado para conseguir sus votos, sino porque sabemos que eso es lo que son y que deberían ser conscientes de lo que son».


Semejante actitud se encuentra en completa oposición con el marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo considera que en Europa y en los países de democracia popular es la clase obrera y no el campesinado la clase más progresista y la más revolucionaria. En tanto al campesinado, o, mejor dicho, en tanto a su mayoría –los campesinos pobres y medios pueden encontrarse en unidad con la clase obrera, mientras que el rol de vanguardia de esta unión lo desempeñe la clase obrera. Por el contrario, el pasaje citado no solo niega que el rol de vanguardia le pertenece a la clase obrera sino que afirma que es el campesinado al completo, kulaks incluidos, la clase que representa el pilar más sólido en la nueva Yugoslavia. Como puede comprobarse, esta actitud es más típica de políticos pequeño burgueses que de marxistas-leninistas». (Carta del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética dirigida al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 4 de mayo de 1948)


Anotación de Bitácora (M-L):

Para más información véase los siguientes documentos:


Carta del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia; Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 27 de marzo de 1948


Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia»; Kominform, 1948


A dónde conduce el nacionalismo del grupo de Tito en Yugoslavia; Stalin, 1948

domingo, 25 de agosto de 2019

Vox, el origen de sus miembros y su exaltación del fascismo


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Ciertamente Vox cumple varios de los puntos clásicos del fascismo –como el racismo, chovinismo y la pretensión de iegalizar a los partidos no afines a los conceptos anteriores, y en otros parece que está progresando hacia ese punto –como adoptar timida demagogia anticapitalista sobre los problemas de la gente y la opulencia de los ricos–. En otros todavía es pronto para saber si adoptará tal postura –como el usar la violencia para suprimir a los partidos tradicionales–.

Si uno analiza el programa de Vox para las elecciones del 28 de abril, ciertamente no es el programa de la antigua Falange de los años 30, ni siquiera el de Fuerza Nueva en los 70. Hay mayor moderación. ¿Pero que partido fascista tiene un calco de estos programas? Sería anacrónico hasta para la mente cuadriculada del fascista. Incluso en las declaraciones rutinarias en prensa encontramos mayor apego a conceptos como el «liberalismo» que a otros eslóganes propiamente fascistas –recordemos que en principio el fascismo se presenta como antagónico al liberalismo y como su superador entre él y el comunismo–. Pero quedarnos ahí sería un simplismo, ya que como hemos comentado en alguna ocasión, en España con el fin del franquismo, muchos de los elementos de las clases explotadoras que habían apoyado al franquismo tuvieron que resguardarse en distintas agrupaciones políticas como la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, o la Alianza Popular (AP) de Manuel Fraga, transformando o moderando el discurso y su política para tener éxito en el nuevo régimen –bajo la monarquía parlamentaria–. Nadie negará el desempeño fascista de los ministros franquistas y fueros estos los que aceptaron y encarrilaron el restablecimiento de la monarquía-parlamentaria. Por eso decimos que es ridículo hablar de una burguesía e individuos meramente democrático-burgueses o fascistas, ya que estos viran en función del panorama político:

«La causa de estas pugnas violentas interburguesas que se suceden a veces en los gobiernos capitalistas no solo se deben al arribismo o al autoritarismo de los individuos, sino también a la lucha entre elementos de la burguesía que quieren pasar a formas más coercitivas versus otros que desean adoptar formas de dominación más relajadas o directamente liberalizar el regimen. Estas disputas no son discusiones académicas sobre la forma de gobernar, sino que son en algunos momentos discusiones muy serias, pues de tomar una decisión u otra puede depender de que el sistema burgués salga mejor o peor parado en cada ocasion. Y, aunque como en todas las ideologías, siempre hay exaltados y románticos, estas discusiones no se producen tanto por amor a unos ideales concretos como a la forma en que creen que defenderán sus intereses económicos. Salvo excepciones de sujetos fanáticos… la burguesía no puede ser calificada de fascista ni de democráta-burguesa por naturaleza, puesto que siempre preferirá defender su bolsillo y su patrimonio en detrimento de los intereses de su nación o de su ideología concreta que en ese momento profese». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos oportunistas del PCE(r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

De hecho ambos Suárez y Fraga– fueron grandes dirigentes en el franquismo y luego bajo la monarquía parlamentaria –el primero como presidente de España y el segundo como presidente de Galicia, lo que implicaba inevitablemente que la llamada «Transición» dirigida por la burguesía se haría a costa de no juzgar y de mantener a los responsables del régimen franquista en los respectivos puestos de poder económico, judicial y político, como ya se había hecho en la «Transición» de la dictadura de Primo de Rivera a la II República en 1931. Manuel Fraga, por ejemplo, se significó directamente con la represión antifranquista, pero no hubo problemas en que luego fuese fundador de Alianza Popular (AP), refundado luego bajo el nombre del actual Partido Popular (PP), que hasta hace nada gobernaba España. 

Con «el abandono» de los principales ideales del «movimiento» –franquista–, con esta adaptación, hubo muchos cruces de acusaciones entre antiguos «camaradas». Con los años se dio multitud de agrupaciones de «derecha»: entre abiertos y orgullos franquistas versus viejos franquistas ahora camuflados como «demócratas», surgiendo un problema sobre la militancia que se arrastra y los principios que se dicen defender. Por ejemplo: tanto agrupaciones añejas como el PP, como agrupaciones nuevas, como Ciudadanos (C's), se han presentado como «liberales comprometidos con la democracia [burguesa]» pero se han negado a condenar el franquismo y sus crímenes en multitud de ocasiones en el parlamento, porque saben que en mayor o menor medida arrastran a los nostálgicos del franquismo en sus filas o votos.

En cambio los partidos que más trataban de conservar dichos ideales y no quisieron adaptarse y girar aunque sea un poco hacia al liberalismo político se fueron extinguiendo –como Fuerza Nacional–, con lo que se dio pie a otras agrupaciones fascistas o filofascistas como Democracia Nacional (DN), España 2000, y hace poco Hogar Social Madrid (HSM), sin resolver el problema que arrastraban estas organizaciones: el dilema entre reconocer su simpatías o adhesión abierta al franquismo y el problema de tener que ocultarlo en la medida de lo posible, sobre todo, de cara a la opinión pública, ya que saben perfectamente que la nostalagia del franquismo no es bien aceptado  actualmente en la mayoría de la población. Asimismo HSM en su nombre fundacional se denominaba Fundación Ramiro Ledesma (FRL), en honor al famoso dirigente fascista de los años 30, aunque tanto con su antigua denominación como en la actual se niegan a reconocer ante los medios que son fascistas, pese a que es conocida su simbología y distribución de material fascista. No es casualidad que como apuntan los medios el ascenso de Vox haya sido el ocaso de HSM.

Vox, pues, ha hecho de catalizador organizativo de mucha gente proveniente de estas citadas agrupaciones, de hecho, muchos de sus altos dirigentes también comparten esta procedencia:

«Vox ha hecho público un comunicado en el que anuncia la «renuncia» del número 7 de su lista por Alcalá de Henares, Jorge Bonito Vera, a presentarse por esta formación de ultraderecha tras conocerse que en el pasado había participado en aquelarres nazis de la Hermandad Aria. La noticia, que pueden leer a continuación, fue desvelada por Antonio Maestre en La Marea. (...) Como otros miembros de Vox, Bonito Vera tiene un pasado militante que intenta ocultar: a finales de los años 90 perteneció a una oscura y secreta organización hitleriana. El ahora número siete de la formación liderada por Santiago Abascal en la localidad complutense fue miembro activo de la organización nazi Hermandad Aria, que surgió recogiendo a varios miembros que habían pertenecido al Círculo Español de Amigos de Europa, CEDADE, tras su disolución en 1995. Un grupo nazi al que también perteneció como alto dirigente el miembro de Vox Parla José María Ruiz Puerta». (Antonio Maestre; Jorge Bonito, de aquelarres nazis en Hermandad Aria al número 7 en las listas de Vox en Alcalá de Henares, 6 de mayo de 2019)

En otra noticia se pude ver que esto no acaba aquí:

«El número uno de Vox en Benidorm, proclamado como tal hace apenas unas horas, se presentó en dos ocasiones como candidato en el Congreso y las Corts Valencianes por el partido neonazi Democracia Nacional». (El diario.es; El nuevo número 1 de Vox en Benidorm estuvo en las listas del partido neonazi Democracia Nacional, 30 de abril de 2019)

De los elementos que entran al congreso, destacamos algunos de ellos, de marcado carácter fascista:

«5) Ignacio Garriga Vaz de Concicao. Odontólogo. Es portavoz del Comité Ejecutivo Nacional del partido. Desde hace varios años escribe tuits el 18 de julio, aniversario del golpe de Estado. En 2018 reprodujo un extracto de la proclama del alzamiento franquista, el cual, según él, está «muy vigente». En 2016, difundió otro en el que «agradecía» a sus abuelos que «en un día como hoy se lanzaran a defender nuestros principios». (...) 6) Agustín Rosety Fernández de Castro. Es uno de los militares retirados que suscribió en agosto un manifiesto que enaltecía al dictador Francisco Franco. Rosety, general de Brigada de Infantería de la Marina, colabora con el obispo de la ciudad, Rafael Zornoza, como delegado episcopal de Fundaciones de la diócesis gaditana. (...) 7) Ricardo Chamorro Delmo. Abogado y delegado en esta provincia de la Fundación Denaes. Ya fue candidato a las elecciones europeas en 1999 por Democracia Nacional y un año más tarde por Plataforma 2000 en las elecciones generales. En 2003 concurrió en la lista municipal de Alsasua –Navarra– por UPN como suplente. (...) 10) Magdalena Margarita Contestí Rosselló. Licenciada en Derecho. Es la vicepresidenta de Relaciones Institucionales de la delegación provincial. También es vicepresidenta de Actúa Baleares, un colectivo que proviene de la asociación de extrema derecha Fundación Círculo Balear (FNCB). En 2018 esta organización y Vox anunciaron una coalición electoral». (El diario.es; Quiénes son los 24 diputados de Vox en el Congreso, 28 de abril de 2019)

El candidato para las europeas es un conocido falangista:

«El Parlamento Europeo tendrá por vez primera un diputado falangista. Vox, la nueva fuerza política que ha irrumpido en el panorama español siguiendo el modelo de la pujante extrema derecha europea, presenta como cabeza de lista a un admirador de José Antonio Primo de Rivera. (...) Este abogado del Estado, número uno de su promoción, nacido en Barcelona en 1975, no es nuevo en política. En 1995 ya se presentó a las elecciones europeas por Falange Española de las JONS y en las generales de 1996 fue candidato de Falange Auténtica por Barcelona. Su admiración por el líder del partido que importó a España las ideas de Mussolini en los años treinta del siglo pasado la ha dejado patente en numerosos escritos. En septiembre de 2012 Buxadé calificaba a José Antonio y a Ernesto Giménez Caballero, uno de los ideólogos del fascismo en España, como «dos almas superiores». En ese mismo artículo, publicado en su blog Lo antiguo es lo nuevo, abominaba de la Constitución democrática española: «Eso es lo que nos ha dejado, ya lo podemos decir, la Constitución de 1978: un pueblo desmantelado». (El País; Jorge Buxadé Villalba: un falangista en el Parlamento Europeo, 10 de mayo de 2019)

Hace poco Javier Ortega Smith para frenar la avalancha de acusaciones contra VOX sobre su carácter fascista, declaró que todo aquel que tuviese un pasado «totalitario» sería expulsado:

«Madrid, 14 may (EFE).- El secretario general de Vox y candidato a la Alcaldía de Madrid, Javier Ortega Smith, ha garantizado este martes que su partido apartará de sus candidaturas a todas las personas que tengan antecedentes penales o un pasado totalitario». (La Vanguardia; Smith: Vox apartará de sus candidaturas a personas con un pasado totalitario, 14 de mayo de 2019)

Curiosamente días después el periodista Antonio Maestre destapó el propio pasado y presente falangista de Ortega Smith:

«No podemos olvidar el pasado de la Falange, no podemos olvidarnos de aquellos momentos de elaboración de nuestra doctrina, momentos en los que nuestros mejores José Antonio, Onesimo, Ramiro, Julio, crearon la doctrina más joven y grande de Europa». (Javier Ortega Smith; No olvidar, 1986)

¿Se va a autoexpulsar Ortega Smith después de esta revelación? Estamos seguros de que no, ya que debería purgarse a casi la totalidad del partido, pues Vox es un nido de nostálgicos del franquismo y de la camisa azul falangista. Y como sabemos, en los partidos fascistas, al igual que en los revisionistas, solo salen por la puerta de atrás no los elementos más hooligans, no los que dan peor imagen al partido, sino solamente aquellos que no sirven a la cúpula, aquellos que se oponen al mandato del líder.

Ante las excusas de miembros y simpatizantes de VOX que alegaban que este escrito de Ortega Smith de 1986 era «cosa del pasado», se destapó un vídeo reciente de una cena de Ortega Smith y reconocidos miembros fascistas, entre ellos Jaime Alonso el expresidente de la Fundación Francisco Franco, fundación que ahora casualmente dirige el primo de Ortega Smith: Juan Chicharro. En dicha cena el jefe de Vox Ortegta Smith ensalzaría al fascismo exactamente lo mismo que hizo en 1986, ¡incluso con más vehemencia!:

«Noviembre de 2018. En una cena en un restaurante de la zona norte de Madrid capital se reunieron simpatizantes y posibles donantes de Vox para conocer el proyecto de mano del secretario general del partido, es decir, Ortega Smith. Se produce entre el multitudinario acto celebrado en el Palacio de Vistalegre y las elecciones en Andalucía, que supondrían la entrada triunfal de Vox en el Parlamento autonómico. En la mesa presidencial del restaurante, estaban el actual diputado y número 2 de la formación junto a Jaime Alonso, exvicepresidente de la Fundación Nacional Francisco Franco, y el general Chicharro, actual presidente de la fundación en honor al dictador.

Al término de la cena, una mujer se acercó a Javier Ortega Smith y le entregó un ramo de flores rojas y las obras completas de José Antonio Primo de Rivera. Después, Ortega Smith enunció el siguiente discurso de agradecimiento, recogido en un vídeo de más de 10 minutos, al que ha tenido acceso La Marea en exclusiva: «Yo os agradezco este gesto, que lo recojo, pues la verdad, en nombre de todos los que formamos este proyecto político de Vox. Yo os lo confieso, que José Antonio Primo de Rivera para mí es uno de los grandes hombres de la historia, un magnífico abogado, un magnífico patriota, un gran ideólogo político y que en su tiempo supo dar respuesta a las necesidades que se le requerían en aquel momento, que se enfrentó, como nos estamos enfrentando todos, a los enemigos de la patria. Los enemigos de la patria van cambiando de nombre y de formas, pero siempre son los mismos, los que vienen amenazando nuestra unidad y nuestra libertad». (Antonio Maestre; Las entusiastas loas de Javier Ortega Smith a Primo de Rivera el pasado noviembre, 2019)

En el vídeo, además, el actual candidato a la alcaldía de Madrid hace una extrapolación de los tiempos de José Antonio Primo de Rivera en su lucha con los enemigos de España a la actualidad:

«Es verdad que decía José Antonio que «bienvenidos los tiempos difíciles, porque serán la depuración de los cobardes [sic]». Y hoy en día esas palabras se pueden llevar a su máxima expresión. Hoy, donde la cobardía impera en todas las instituciones, donde la traición a España está institucionalizada, y donde las palabras honor, lealtad, servicio… es casi os diría que una excepción, es cuando hay que demostrar de verdad que se es español, que se ama España, que se ama la libertad, que estás dispuesto a luchar por tus amigos, por tu familia, por la prosperidad económica de todos los españoles. Y por tanto bienvenidos esos tiempos difíciles que nos han dado la oportunidad a algunos de poder rememorar otras épocas de nuestra historia donde otros tuvieron que dar un paso al frente para que hoy pudiéramos todavía disfrutar de esta gran nación». (Antonio Maestre; Las entusiastas loas de Javier Ortega Smith a Primo de Rivera el pasado noviembre, 2019)

Por supuesto, podríamos discutir sobre el carácter ecléctico de Ortega Smith, que equipara ideológicamente y reivindica sin diferencias desde Franco, José Antonio Primo de Rivera o Ramiro Ledesma, figuras con hondas diferencias entre ellos y sus seguidores, pero más allá de la ignorancia de Smith lo que demuestra es que es un retrógrado que se agarra a cualquier figura reaccionaria que le sirva para su propósito presente. Esto no es anómalo, históricamente la reacción en España ha visto aunar en su seno desde carlistas a falangistas precisamente como se vio en el decreto de unificación de 1937 donde certificaba la unión de la reacción bajo dirección de Franco. Lo importante aquí es ver cómo de los miembros de VOX tienen de referentes o vienen de militancias fascistas, lo que echa abajo precisamente todas las teorías de aquellos «progres» que califican a VOX como un proyecto de «extrema derecha pero sin elementos ni pretensiones de tipo fascista», incluso calificándolos como algunos hacen de un «partido constitucionalista» más. Porque lo cierto es que con esto queda claro que hay elementos y principios ideológicos fascistas muy marcados que constituyen un peligro.

La última extravagancia de estos «no fascistas», ha sido pedir renombrar a un colegio público como Francisco Franco:


«En respuesta a estas críticas, el candidato suplente de Vox, Oscar García, expresó toda una declaración de intenciones para evitar más confusiones con el nombre en el futuro. De este modo, espetó: «Lo primero que habrá que hacer entonces es proponer el cambio del nombre del colegio por Colegio Público Francisco Franco y así no se le olvida a nadie», en clara alusión a la figura del dictador
». (El Diario.es; Un candidato de Vox quiere renombrar como 'Francisco Franco' el único colegio de su municipio, 11 de mayo de 2019)


En otra ocasión uno de los diputados de Vox por Málaga, que negaba que el franquismo fuese una dictadura –aceptando en este caso a la popular acepción de dictadura como: «régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales» que da la RAE:

«Entrevistador: La pregunta es muy sencilla: ¿cree que el franquismo es una dictadura sí o no?

Eugenio Moltó: Yo creo que no». (Canal Sur; Entrevista a Eugenio Moltó, 27 de noviembre de 2018)


Debe de ser que olvidó las declaraciones del propio Franco:

«Un estado totalitario armonizará en España el funcionamiento de todas las capacidades y energías del país, en el que, dentro de la Unidad Nacional, el trabajo, estimado como el más ineludible de los deberes, será el único exponente de la voluntad popular. Y merced a él, podrá manifestarse el auténtico sentir del pueblo español a través de aquellos órganos naturales que, como la familia, el municipio, la asociación y la corporación, harán cristalizar en realidades nuestro ideal supremo». (Francisco Franco Bahamonde; Discurso, 1 de abril de 1939)


A todo esto añadía sobre el debate sobre si retirar o no los restos de Franco del Valle de los Cáidos, monumento recordemos, descrito por Franco en 1940 para honrar «nuestra gloriosa cruzada», y construido gracias a la mano de obra esclava de los 20.000 presos antifascistas –falleciendo unos que causó además varios miles de muertos–:

«Entrevistador: ¿Qué haría usted con el cadáver de Franco?

Eugenio Moltó: Dejarlo donde está
». (Canal Sur; Entrevista a Eugenio Moltó, 27 de noviembre de 2018)

[Nota de 2020: «El diputado de Vox y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid cree que cada ciudadano podrá tener «su opinión» personal sobre los acontecimientos históricos e incluso reconocer «luces y sombras»«Por ejemplo en el franquismo no todo era negro ni todo blanco», sostiene apuntando el «resurgimiento» económico del país tras la Guerra Civil o la red de pantanos y carreteras. (...) «Cada uno puede tener la opinión que quiera sobre cualquier etapa», ha insistido rechazando con ello las leyes de memoria histórica. Aunque deja claro que, «si se quieren abrir herida». (Huffpost; Ortega Smith (Vox), preguntado por si condena el franquismo: «No», 25 de noviembre de 2020)]

Esta visto que con Vox y su impulso, los viejos fascistas se han envalentonado, se atreven a hacer estas declaraciones filofascistas tan plácidamente. Se puede decir que Vox se ha saltado el tema tabú entre la mayoría de la derecha: reconocer la herencia fascista en su ideario. Por eso los militantes de Vox son invitados a tertulias de EsRadio donde para sus directores como Federico Jimenez Losantos, ese famoso periodista que como Pío Mao pasó del maoísmo al franquismo –de Guatemala a Guatepeor, tilda al PP de «moderado» y «progre», advirtiendo a su público que hoy la esperanza de España contra los «rojos» se llama Vox». (Equipo de Bitácora (M-L)Las elecciones, la amenaza del fascismo, y las posturas de los revisionistas, 22 de mayo de 2019)

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¿Acaso el fascismo español falangista era realmente una «tercera vía» entre capitalismo y comunismo?; Equipo de Bitácora (M-L), 2014


Los intentos de desligar al franquismo del fascismo

¿De dónde emana la influencia del fascismo sobre las masas?

Sobre las agrupaciones antifascistas

Sobre el “sindicalismo” de Hogar Social; OCTE, 2018

Los fascistas, los trabajadores inmigrantes y los acuerdos de la burguesía; Albania Today, 1982

La filosofía en la Alemania nazi; V. J. Mc Gill, 1942

El más inmediato antecesor ideológico del fascismo fue Nietzsche

viernes, 23 de agosto de 2019

¿Los marxistas respetan y apoyan «cualquier tipo de lucha armada»?


«¿Cuál es la actitud de Pablo Hasél y demás seguidores o simpatizantes del PCE (r)/GRAPO sobre la lucha armada?

«Hasél: Yo respeto cualquier tipo de lucha, y nunca voy a condenar una acción armada que sea ahora mismo por ejemplo (sic), pero creo que primero hay que concienciar, pero si esa concienciación va acompañada de según qué acciones, yo personalmente la respeto». (Hasél y Valtonyc; Actuación En Gracia (Barcelona) + Entrevista, 2012)

Su amigo y compañero de profesión e ideológico Valtonyc sigue sus pasos:

«Según la sala, el rapero «justifica la violencia con menciones como «y mira, yo no tengo huevos a pillar una metralleta pero al menos no condeno al que se atreve y al que la lucha se aferra». (El Confidencial; La AN condena a tres años y medio al rapero Valtonyc por su canción sobre el Rey emérito, 22 de febrero de 2017)

Por supuesto alguien que apoya los métodos terroristas de la RAF, ETA y GRAPO es bastante normal que diga esto; que un anarco-comunista como Hasél lo sostenga también entra dentro de la lógica. ¿Pero acaso los marxistas apoyan cualquier tipo del uso de la violencia? El uso del terror indiscriminado, el uso del engaño o la corrupción serían fines lícitos si «Hacen avanzar al movimiento». Más bien esto es un planteamiento cercano al pensamiento nietzschano o al fascista, de que no hay moral que valga, no hay escrúpulos para conseguir el objetivo pretendido, similar a la postura que tanto criticó Marx de la mezquina máxima jesuítica del «Fin justifica los medios». Esta moralidad influye en todos los sentidos. De aquí se comprende porqué las organizaciones revisionistas se empecinan tanto en ocultar y justificar sus errores, creyendo que con eso hacen un servicio a la «causa».

Demos una clase rápida a Hasél y Valtonyc sobre la posición marxista en torno al tema de la violencia revolucionaria en la historia:

¿Resistir o abjurar de la revolución bajo presión?


«Todos los filisteos liberales han cobrado un respeto tan grande por nosotros que chillan en coro: Sí, si los socialdemócratas quieren situarse en una base legal y abjurar de la revolución, entonces estaremos en favor de la inmediata derogación de la Ley Antisocialista. Por ello no hay duda de que en el Reichstag se les formulará a ustedes de inmediato esta sugerencia. La respuesta que ustedes den es importante. No tanto para Alemania, donde nuestros valientes muchachos la han dado en ocasión de las elecciones, como para el extranjero. Una respuesta débil destruiría de inmediato la impresión colosal producida por las elecciones. En mi opinión, el caso se plantea así: A lo largo de toda Europa, la situación política vigente es producto de revoluciones. La base legal, el derecho histórico, la legitimidad, han sido acribillados en todas partes, o tirados por tierra. Pero, está en la naturaleza de todos los partidos o clases que han llegado al poder por medio de la revolución, el reclamar que la nueva base jurídica creada por esta sea reconocida incondicionalmente y considerada sagrada. El derecho a la revolución existió –de lo contrario los gobernantes actuales no serían legales pero a partir de ahora no habrá de existir más. (...) Entretanto, las elecciones han demostrado que no tenemos nada que esperar de condescendencia, esto es, de concesiones a nuestros adversarios. Sólo por la resistencia desafiante hemos ganado respeto y nos hemos transformado en una potencia. Sólo el poder es respetado, y únicamente mientras seamos un poder seremos respetados por el filisteo. Cualquiera que le haga concesiones no podrá seguir siendo una potencia y será despreciado por él. La mano de hierro puede hacerse sentir en un guante de terciopelo, pero debe hacerse sentir. El proletariado alemán se ha convertido en un partido poderoso; que sus representantes sean dignos de él». (Friedrich Engels; Carta a August Bebel, 18 de noviembre de 1884)

martes, 20 de agosto de 2019

La línea sindical y la tardanza en corregir los reflejos sectarios en el PCE (m-l); Equipo de Bitácora (M-L), 2019


«La postura «leninista» sobre el tema no deja dudas:

«Pero la lucha contra «la aristocracia obrera» la sostenemos en nombre de las masas obreras y para ponerlas de nuestra parte; la lucha contra los jefes oportunistas y socialchovinistas la sostenemos para ganarnos a la clase obrera. Sería estúpido olvidar esta verdad elementalísima y más que evidente. Pero tal es, precisamente, la estupidez en que incurren los comunistas alemanes «de izquierda», los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas sindicales la conclusión de que es preciso ¡salir de los sindicatos!, ¡renunciar a actuar en ellos!, ¡crear formas de organización obrera nuevas, inventadas! Una estupidez tan imperdonable que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (...) No actuar en los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios, de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u «obreros aburguesados». (...) Precisamente la absurda «teoría» de la no participación de los comunistas en los sindicatos reaccionarios prueba del modo más patente con qué irreflexión abordan estos comunistas «de izquierda» el problema de la influencia entre «las masas» y cómo abusan de su griterío acerca de éstas. Para saber ayudar a «las masas» y conquistar su simpatía, su adhesión y su apoyo no hay que temer las dificultades, las cicaterías, las zancadillas, los insultos y las persecuciones por «los jefes» –que, siendo oportunistas y socialchovinistas, están en la mayor parte de los casos relacionados directa o indirectamente con la burguesía y la policía– y se debe actuar sin falta allá donde estén las masas. Hay que saber hacer toda clase de sacrificios y vencer los mayores obstáculos para efectuar una propaganda y una agitación sistemáticas, tenaces, perseverantes y pacientes precisamente en las instituciones, sociedades y asociaciones, por reaccionarias que sean, donde haya masas proletarias o semiproletarias. Y los sindicatos y las cooperativas obreras –estas últimas, por lo menos, en algunos casos– son cabalmente las organizaciones donde están las masas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La enfermedad infantil del «izquierdismo» en el comunismo, 1920)

La «stalinista» tampoco:

«En primer lugar, en el Occidente es imposible conquistar las masas de millones de obreros sin conquistar previamente los sindicatos, y, en segundo lugar, es imposible conquistar los sindicatos sin trabajar dentro de ellos y sin fortalecer allí la influencia propia. Por eso se debe conceder especial atención al trabajo de nuestros camaradas en los sindicatos. Por ahora, nada más. No se enfade conmigo por mi sinceridad y aspereza. Hoy vamos a ver, con qué facilidad el oportunismo trotskizante le encanta inventar todo tipo de chismes y hacer revaluaciones históricas basadas en el único fundamento que la mente calenturienta de sus autores». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta al camarada Me-rt, 28 de noviembre de 1925)


La historia de la Internacional Comunista –Komintern– dejó más que patente la necesidad de luchar contra esta desviación, subrayando la necesidad de acabar por una vez por toda con:

«La oportunista o sectaria, subestimación o descuido del tremendamente importante trabajo con los sindicatos reformistas». (Komintern; Extractos de las tesis del XIº Pleno del Comité Ejecutivo de la Komintern sobre las tareas de las secciones de la Komintern, 1931)

Por ello instó siempre a:

«Una lucha decidida contra las desviaciones oportunistas de «izquierda» que se expresan en la «teoría» izquierdista de que los obreros organizados en los sindicatos reformistas representan una masa uniforme reaccionaria, contra la subestimación izquierdista-sectaria de la táctica del frente único, contra el establecimiento de la idea de que los sindicatos reformistas son «escuelas del capitalismo», contra la actitud sectaria al trabajo dentro de los sindicatos reformistas». (Komintern; Extractos de la resolución del XIIº Pleno del Comité Ejecutivo de la Komintern, 1932)

¿Esto fue exclusivo de la «Komintern después de Lenin» y es una «alteración del leninismo» como podría alegar algún trotskista-maoísta? Ni mucho menos, estas directrices estaban inspiradas por la Komintern de la época de Lenin. En el IIº Congreso de la Komintern de 1920 se decía: 

«En lo que respecta a los sindicatos, «los comunistas deben ingresar en ellos para convertirlos en formaciones de combate contra el capitalismo y escuelas de comunistas». La salida de los comunistas de los sindicatos tendría como resultado que las masas quedasen en manos de los jefes oportunistas que colaboran con la burguesía». (Komintern; Tesis, manifiestos y resoluciones adoptados por los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, 1919-1923)

Pero no nos engañemos. La postura de contentarse con decir que los «sindicatos están en crisis» y quedarse de brazos cruzados porque su afiliación ha decaído, es un crimen imperdonable:

«Muchos de nuestros camaradas, pasando por alto la gravitación de los obreros hacia los sindicatos y ante las dificultades que ofrecía el trabajo de los sindicatos adheridos a Amsterdam, no se detenían en esta complicada tarea. Hablaban invariablemente de la crisis orgánica de los sindicatos de Amsterdam, de que los obreros abandonaban los sindicatos y perdían de vista cómo éstos, después de un cierto descenso al comienzo de la crisis económica mundial, empezaron a crecer de nuevo. (…) En los países, donde existen pequeños sindicatos rojos, les recomendamos que procuren ingresar en los grandes sindicatos reformistas, exigiendo la libertad para sostener sus opiniones propias, el ingreso de los miembros expulsados; y en los países, donde existen paralelamente grandes sindicatos rojos y reformistas, recomendamos que exijan la convocatoria de un Congreso de unificación sobre la plataforma de la lucha contra la ofensiva del capital y la salvaguardia de la democracia sindical. Hay que afirmar, del modo más categórico, que el obrero comunista, el obrero revolucionario, que no pertenece al sindicato de masas de su oficio, que no lucha por convertir este sindicato reformista en una verdadera organización sindical de clase, que no lucha por la unidad del movimiento sindical sobre la base de la lucha de clases, no cumple con su deber proletario primordial». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

Desde sus inicios hubo un alarde de optimismo inusitado desde el Partido Comunista de España (marxista-leninista): en las publicaciones de los primeros años se había anunciado como superado el sindicalismo reformista de CC.OO. y anunciaba su próximo perecimiento por el empuje de las fuerzas revolucionarias:

«Las CC.OO. son hoy, pues, un cuerpo burocrático sin perspectivas y agonizante al que sólo infunde un soplo de vida en algunos sectores de la falta de organizaciones sindicales revolucionarias que encuadren a los obreros que se incorporan a la lucha, y la falta de visión y el oportunismo político de grupos de diverso matiz que, aterrorizados por la falta de confianza en sí mismos y en la clase obrera y sin poder concebir como va a continuar el movimiento obrero a la desaparición de las CC.OO., se aferran a ellas desesperadamente tratando de reanimarlas y repitiendo, obsesionados por el miedo, que son las más numerosas, la única forma de lucha, que es el reformismo es muy fuerte aún y demás desvaríos con los que lo único que se consigue es rendir a Carrillo y a la oligarquía un servicio de primer orden, confundir a la clase obrera y retrasar el desmoronamiento definitivo del reformismo. (…) El reformismo organizado ha sido ya ampliamente superado por la vanguardia del movimiento obrero español y ya sólo resta que las organizaciones de vanguardia, apoyadas por las masas, acabemos de derribarlo». («Emancipación»; Órgano de la Coordinadora Nacional de la O.S.O; Enterremos las agonizantes Comisiones Obreras; Extraído del documento: «Formas y variedades del revisionismo moderno en España: «Komunistak» (actualmente M.C.E.)», 1972)

Una declaración fantasmagórica. Que el PCE (m-l) se proclamase vanguardia del movimiento obrero era una ilusión cuando no había superado al revisionista Partido Comunista de España (PCE) en militantes ni en influencia; pero aún más absurdo era proclamar en lo sindical la muerte de las CC.OO y el ascenso del sindicato del partido: la Oposición Sindical Obrera (OSO). Los años no tardarían en demostrar que pese a la insistencia de la cúpula que repetiría este guión de forma infinita, esta debacle no iba a ocurrir y CC.OO. se consolidaba como un sindicato amarillista de influencia entre la clase obrera.

domingo, 18 de agosto de 2019

Nación popular, nación socialista, nación comunista; Joan Comorera, 1944


«Lenin nos ha dicho magistralmente:

«Cuando una gran empresa se convierte en gigantesca y organiza sistemáticamente, sobre la base de un cálculo exacto de múltiples datos, el abastecimiento en la proporción de los 2/3 o de los 3/4 de la materia prima de todo lo necesario para una población de varias decenas de millones; cuando se organiza sistemáticamente el transporte de dichas materias primas a los puntos de producción más cómodos, que se hallan a veces a una distancia de centenares y de miles de kilómetros uno de otro- cuando desde un centro se dirige la elaboración del material en todas sus diversas fases hasta la obtención de una serie de productos diversos terminados; cuando la distribución de dichos productos se efectúa según un solo plan entre decenas y centenares de millones de consumidores –venta de petróleo en América y en Alemania por el «Trust del Petróleo» americano–, aparece entonces con evidencia que nos hallamos ante una socialización de la producción y no ante un simple «entrelazamiento»; que las relaciones de economía y propiedad privadas constituyen una envoltura que no corresponde ya al contenido, que debe inevitablemente descomponerse si se aplaza artificialmente su supresión, que puede permanecer en estado de descomposición durante un período relativamente largo –en el peor de los casos, si la curación del tumor oportunista se prolonga demasiado–, pero que, sin embargo, será ineluctablemente suprimida». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Imperialismo fase superior del capitalismo, 1916)

Hoy está claro para todos que el «tumor del oportunismo» ha prolongado la vida del capitalismo monopolista. También está claro que la antítesis revelada por Lenin, producción social y propiedad privada de los medios de producción, se debe resolver ahora. Y que lo debemos resolver, esencialmente, nosotros. Y ese «nosotros», quiere decir nuestros partidos de hoy, la clase obrera de hoy, la masa popular de hoy.

¿Y para sustituirlo con qué, compañeros? Si reaccionamos estrictamente como sectarios contestaremos: con el socialismo. Si reflexionamos que no somos la única fuerza que necesita contar con otras fuerzas populares, que junto con nosotros combaten a muerte contra el nazi-fascismo-falangismo, que junto con nosotros deben participar en la reconstrucción del mundo, después de la victoria, que no estamos en presencia de un fenómeno aislado, localizado, sino de un fenómeno universal, que estamos ante un cambio de civilización en escala mundial: nos guardaremos mucho y bastante de forjarnos una línea rígida de aplicación nacional.

viernes, 16 de agosto de 2019

No corresponde a los socialistas ayudar a un bandido más joven y más vigoroso a desvalijar a otros bandidos más viejos y más cebados


«Desde el punto de vista de la justicia burguesa y de la libertad nacional o del derecho de las naciones a la existencia, Alemania tendría sin duda alguna razón contra Inglaterra y Francia, ya que ha sido «defraudada» en el reparto de las colonias, y sus enemigos oprimen a muchísimas más naciones que ella; en cuanto a su aliada, Austria, los eslavos por ella oprimidos gozan sin duda de más libertad que en la Rusia zarista, verdadera «cárcel de pueblos». Pero la propia Alemania no lucha por liberar a los pueblos, sino por sojuzgarlos. Y no corresponde a los socialistas ayudar a un bandido más joven y más vigoroso –Alemania– a desvalijar a otros bandidos más viejos y más cebados. Lo que deben hacer los socialistas es aprovechar la guerra que se hacen los bandidos para derrocar a todos ellos. Para esto, es preciso ante todo que los socialistas digan al pueblo la verdad, a saber, que esta guerra es, en un triple sentido, una guerra entre esclavistas para reforzar la esclavitud. En primer lugar, es una guerra que tiende a consolidar la esclavitud de las colonias mediante un reparto mas «equitativo» y una explotación ulterior mas «coordinada» de las mismas; en segundo lugar, es una guerra que persigue el reforzamiento del yugo que pesa sobre las naciones extrañas en el seno mismo de las «grandes» potencias, pues tanto Austria como Rusia –y esta mucho mas y mucho peor que aquélla– sólo se mantienen gracias a ese yugo que refuerzan con la guerra; en tercer lugar, es una guerra con vistas a intensificar y prolongar la esclavitud asalariada, pues el proletariado está dividido y aplastado, mientras que los capitalistas salen ganando, enriqueciéndose con la guerra, avivando los prejuicios nacionales e intensificando la reacción, que ha levantado la cabeza en todos los países, aun en los más libres y republicanos». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El socialismo y la guerra, 1915)

jueves, 15 de agosto de 2019

El humanismo del marxismo no toma como base el humanismo del cristianismo


«Atacando al marxismo-leninismo, a la revolución, al socialismo, la propaganda burguesa y revisionista habla en nombre de un humanismo al margen de las clases, por encima de ellas, «para todos», del humanismo de la benevolencia cristiana. Mas un «humanismo» tal es falso y fraudulento, porque justifica el régimen de opresión y explotación burgués y revisionista, porque aleja a las masas trabajadoras de la lucha revolucionaria por su derrocamiento, porque predica la sumisión, toma bajo su defensa a los enemigos del pueblo exigiendo que éstos tengan campo libre de acción a fin de minar y derrocar el poder del pueblo allí donde ha sido instaurado y restaurar la esclavitud capitalista.

Nuestro humanismo socialista no es para todos y no puede estar por encima de las clases, tampoco es el humanismo de la misericordia cristiana hacia el enemigo. En la sociedad de clases no hay ni puede haber humanismo general, al igual que no hay ni puede haber democracia para todos, hay para la mayoría trabajadora o para la minoría explotadora, o para el pueblo o para sus enemigos. En nuestra, sociedad no hay humanismo ni piedad hacia el enemigo que atenta contra el pueblo y el socialismo. Contra él actúa con puño de hierro la dictadura del proletariado.

En la sociedad socialista el método general de la actitud hacia los trabajadores que cometen errores, es el de la crítica como camaradas, de la persuasión y educación, a fin de combatir la enfermedad y salvar al enfermo, sin negar la necesidad de las medidas legislativas y administrativas contra los que persisten en sus errores e infracciones». (Agim Popa; El socialismo, régimen verdaderamente humano, 1987)

martes, 13 de agosto de 2019

Aceptamos plenamente las particularidades naturales de cada sexo


«Dejando a los estudiosos burgueses absortos en el debate de la cuestión de la superioridad de un sexo sobre el otro, o en el peso de los cerebros y en la comparación de la estructura psicológica de hombres y mujeres, los seguidores del materialismo histórico aceptan plenamente las particularidades naturales de cada sexo y demandan sólo que cada persona, sea hombre o mujer, tenga una oportunidad real para su más completa y libre autodeterminación, y la mayor capacidad para el desarrollo y aplicación de todas sus aptitudes naturales. Los seguidores del materialismo histórico rechazan la existencia de una cuestión de la mujer específica separada de la cuestión social general de nuestros días. Tras la subordinación de la mujer se esconden factores económicos específicos, las características naturales han sido un factor secundario en este proceso. Sólo la desaparición completa de estos factores, sólo la evolución de aquellas fuerzas que en algún momento del pasado dieron lugar a la subordinación de la mujer, serán capaces de influir y de hacer que cambie la posición social que ocupa actualmente de forma fundamental. En otras palabras, las mujeres pueden llegar a ser verdaderamente libres e iguales sólo en un mundo organizado mediante nuevas líneas sociales y productivas». (Aleksandra Kolontái; Los fundamentos sociales de la cuestión femenina, 1907)

domingo, 11 de agosto de 2019

Sobre el cerco capitalista; Stalin, 1937


«¿Cuáles son pues los hechos que han olvidado o que simplemente no han captado nuestros camaradas del Partido? 

Han olvidado que el poder de los Soviets sólo ha triunfado en una sexta parte del globo y que las cinco sextas partes restantes, están en posesión de los Estados capitalistas. Han olvidado que la Unión Soviética se encuentra dentro del cerco capitalista. Entre nosotros existe la costumbre de hablar mucho sobre el cerco capitalista; pero en lo que se refiere a reflexionar sobre su significado, esto es algo que no suele hacerse. El cerco capitalista no es una frase hueca, es un fenómeno muy real y muy desagradable. El cerco capitalista, significa en concreto que existe un país, la Unión Soviética, el cual ha instaurado el orden socialista, y que por otra parte, hay, un gran número de países, países burgueses, que continúan llevando un género de vida capitalista y están cercando a la Unión Soviética, aguardando la menor oportunidad para atacarla, para abatirla o, en todo caso, para socavar su potencia y debilitarla. 

sábado, 10 de agosto de 2019

Engels sobre los vicios y defectos que albergan ciertos «expertos marxistas» en su método de trabajo

Karl Kautsky (1854-1935)

«Usted ha dado acertadamente en la debilidad decisiva de Kautsky. Su juvenil inclinación al juicio apresurado ha sido intensificado aun más por el defectuoso método de la enseñanza de la historia en las universidades, y especialmente en las austríacas. Allí se les enseña sistemáticamente a los estudiantes a hacer investigaciones históricas con materiales que saben son inadecuados, pero que suponen considerar adecuados; es decir, se les enseña a escribir cosas que ellos mismos deben saber que son falsas, pero que se supone son consideradas correctas. Esto ha hecho, naturalmente, que Kautsky sea enteramente engreído. Luego la vida literaria: escribir por la paga, y escribir muchísimo. De modo que no tiene absolutamente idea de lo que significa, en realidad, el trabajo científico. Varias veces se ha quemado los dedos con su historia de la población, y más tarde con sus artículos sobre el matrimonio en los tiempos primitivos. Se lo he hecho notar, amistosamente, sin ocultarle nada a este respecto: en este aspecto le critico despiadadamente todas sus cosas. Pero, afortunadamente, puedo consolarle con el hecho de que en mi imprudente juventud yo hice exactamente lo mismo, aprendiendo recién de Marx la forma de trabajar. Ello ayuda considerablemente». (Friedrich Engels; Carta a August Bebel, 24 de julio de 1885)

jueves, 8 de agosto de 2019

La evolución de Podemos y el pablismo respecto al PSOE


«Pablo Iglesias ya reconocía en 2013 que para él, el PSOE no era su adversario político:

«En este momento traducir un discurso nos permitirían competir con nuestros verdaderos adversarios políticos, que no es el PSOE
». (Pablo Iglesias; Discurso en la Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista en Segovia, 2013)

Poco después, con Podemos ya formado en 2014, Pablo Iglesias aprovechó la enorme caída de popularidad del PSOE para aparentar ir contra él durante un tiempo. 

De hecho, todo el mundo sabe Podemos irrumpió en el panorama político español con unos eslóganes muy claros. Entre ellos señalaban abiertamente al bipartidismo de los partidos tradicionales del PP-PSOE, a los cuales calificaba de ser una casta política institucionalizada, culpable de los males socio-políticos de los últimos años como el desempleo, la precariedad o la corrupción endémica. 

«Está claro a qué intereses sirven gobiernos como el del PSOE o el del PP, que nos llevan al desastre. (...) Lo que está claro es que la casta política dominante, que por desgracia no son carteros de los ciudadanos, que es lo que deberían ser y no mayordomos de los bancos, forman parte del problema. (...) En nuestro país PP y PSOE cambiaron la Constitución y han votado juntos el 70% de las mociones en el Parlamento Europeo. (...) Nosotros decimos que la democracia es poder elegir otra cosa, porque nuestra casta ha demostrado que, más allá de que sean unos corruptos, además son inútiles». (Pablo Iglesias Turrión; Declaraciones a la Agencia EFE, 18 de mayo de 2014)


Aquí como vemos Podemos señalaba a estos partidos como fieles sirvientes de los intereses económicos de la oligarquía.

miércoles, 7 de agosto de 2019


«¿Cómo explicar que nuestros dirigentes, que tienen una rica experiencia de lucha contra las corrientes antipartido y antisoviéticas de todo género, se hayan mostrado en este caso tan ingenuos y tan ciegos que no hayan sabido discernir la verdadera catadura de los enemigos del pueblo, no hayan sabido reconocer a los lobos disfrazados de corderos, no hayan sabido arrancarles la máscara? ¿Podría afirmarse que la acción de sabotaje, de espionaje y de diversión de los agentes de los Estados extranjeros que actúan en el territorio de la Unión Soviética, pudiera ser para nosotros algo inesperado, algo nunca visto? No, no podríamos decirlo. Testimonio de ello son los actos de sabotaje realizados en las diversas ramas de la economía nacional en el curso de los diez últimos años, desde la época del proceso de Shajti de 1928, los cuales además están registrados en los documentos oficiales. ¿Podría afirmarse que en estos últimos tiempos no ha habido ninguna señal que nos pusiera en guardia y nos advirtiera de la actividad de sabotaje, de espionaje o de terrorismo de los agentes trotskista-zinovievistas del fascismo? No, no podríamos decirlo. Ha habido señales en este sentido y los  bolcheviques no tienen derecho a olvidarlas. El infame asesinato de Serguéi Kírov [2] de 1934 fue la primera advertencia seria de que los enemigos del pueblo iban a practicar un doble juego y lo harían camuflándose de bolcheviques, de miembros del partido, para ganarse la confianza y poder introducirse en nuestras organizaciones.