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jueves, 1 de agosto de 2019

Sobre el feminismo que se declara en favor del socialismo...


«¿No pueden las mujeres de ambos bandos sociales, por el bien de sus aspiraciones políticas comunes, superar las barreras del antagonismo de clase que las separan? ¿No serán capaces seguramente de librar una lucha común contra las fuerzas hostiles que los las rodean? La división entre la burguesía y el proletariado es tan inevitable como otras cuestiones que nos atañen, pero en el caso de este asunto particular las feministas creen que las mujeres de las distintas clases sociales no tienen diferencias.

Las feministas continúan volviendo a estos argumentos con amargura y desconcierto, viendo nociones preconcebidas de lealtad partidista en la negativa de las representantes de la clase trabajadora a unir sus fuerzas con ellas en la lucha por los derechos políticos de las mujeres. ¿Es realmente éste el caso? ¿Existe una identificación total de las aspiraciones políticas o, en este caso, al igual que en todos los demás, el antagonismo la creación de un ejército de mujeres indivisible, por encima de las clases? Tenemos que responder a esta cuestión antes de que podamos definir las tácticas que las mujeres proletarias utilizarán para obtener derechos políticos para su sexo.

Las feministas declaran estar del lado de la reforma social, y algunas de ellas incluso dicen estar a favor del socialismo –en un futuro lejano, por supuesto– pero no tienen la intención de luchar entre las filas de la clase obrera para conseguir estos objetivos. Las mejores de ellas creen, con ingenua sinceridad, que una vez que los asientos de los diputados estén a su alcance serán capaces de curar las llagas sociales que se han formado, en su opinión, debido a que los hombres, con su egoísmo inherente, han sido los dueños de la situación. A pesar de las buenas intenciones de grupos individuales de feministas hacia el proletariado, siempre que se ha planteado la cuestión de la lucha de clases han dejado el campo de batalla con temor. Reconocen que no quieren interferir en causas ajenas, y prefieren retirarse a su liberalismo burgués que les es tan cómodamente familiar.

lunes, 27 de agosto de 2018

Los intentos de exculpar toda responsabilidad de ciertos sujetos apelando a que son «productos del sistema capitalista»


«Para nosotros, los juicios y sentencias de la jurisprudencia burguesa no pueden ser referencia, como tampoco podemos hacer juicios generalizados hacia bandas armadas o grupos políticos que nos causen –o no– especial simpatía. Por fuerza de principios, en un futuro régimen socialista, no se podría aplicar una justicia colectiva haciendo que paguen justos por pecadores. El pretender juzgar de forma generalizada a todo un colectivo es algo más cercano a la jurisprudencia del feminismo que a la del marxismo. En cambio, el Estado socialista deberá atender cada caso individualmente, puesto que es imposible meter en el mismo saco a alguien que colocaba bombas de forma indiscriminada, que a quien, a lo sumo, guardó alguna vez un panfleto de dicha banda armada, más aun teniendo en cuenta que el nuevo régimen deberá dar una oportunidad a quienes de verdad deseen aportar a la colectividad.  

Para el primer caso, si en estos elementos se descartase una enfermedad mental, habría que evaluar si existe un hondo arrepentimiento y una consciencia de su labor contrarrevolucionaria en el pasado. De otro modo, jamás podrán convivir en una sociedad socialista.

Al contrario, las personas que no hayan perpetrado delitos de sangre contra los trabajadores pero que hayan estado influidos por estos grupos deberán recibir un trabajo de educación política para ser recuperados a la causa lo más pronto posible. 

La cuestión es, ¿quién es productivo en el presente para la causa del comunismo? ¿Quién puede aportar algo de valor para la nueva sociedad que se ha de construir? No se trata tanto de redimir los pecados individuales para ganarse el cielo, sino para ganarse el respeto de nuestros congéneres, para tener derecho a vivir en sociedad en la nueva colectividad. Se trata de darnos cuenta de hasta qué punto hemos estado equivocados en acepciones reformistas o anarquistas, por qué son inservibles tanto para derrocar al capitalismo como para construir un mundo nuevo que lo supere. Se trata de redimirnos ante una sociedad que, para muchos, brindará una segunda oportunidad, que nos abrazará sin recelos, porque comprende que todos cometemos errores y pecados de juventud.

En resumen, en una futura sociedad socialista, estas bandas no serían conmemoradas sin criticismo alguno como «luchadores contra el sistema» que «se opusieron al capitalismo». Esto sería absurdo, y dicho estatus es imposible, dado que varios de estos grupos hasta ahora no solo se han dedicado a contribuir a la criminalización de la lucha armada con su aventurerismo y terrorismo indiscriminados, sino que, además, se han caracterizado por calumniar, amenazar y perseguir a los partidos marxista-leninistas –y otros– que se oponían a su discurso y actuar. Otra cosa distinta, como decimos, es la militancia de base, a la que, como a la de cualquier sindicato, partido o asociación política de cualquier tipo, habría que explicarle las cosas con paciencia y teniendo en cuenta sus orígenes. Y es que, aunque no sea fácil, los marxistas deben intentar separar de las filas de estos grupos a todo elemento honesto que haya sido irradiado por estas tendencias.

La historia ha demostrado que los elementos recalcitrantes de estas corrientes, ante la incapacidad de asimilar la teoría y a causa de su inestabilidad pequeño burguesa, acaban siendo un obstáculo para la revolución e incluso terminan por ir contra ella una vez establecido el poder revolucionario. Ejemplo de ello fueron los eseristas de izquierda, que, tras una breve alianza con los bolcheviques, dieron la espalda a la revolución y acabaron atentando contra ellos, siendo famoso el atentado contra Lenin en 1918, así como el asesinato logrado contra algunos dirigentes bolcheviques. Varios de sus líderes serían jugados públicamente en 1922. ¿Puede descartarse que esto vuelva a ocurrir con este tipo de especímenes?

Precisamente la excusa preferida de los grupos lumpenizados ha sido siempre decir que «desde el punto de vista marxista» a los sujetos que ejercen el bandolerismo, tráfico de drogas, robos, estafas, hooliganismo, pandillerismo, negocios de prostitución, etc… no se les puede condenar de ninguna forma porque simplemente son «productos del sistema capitalista», exculpando a los sujetos de cualquier responsabilidad, incluyendo también el tema del terrorismo que presentan como «una reacción desesperada ante el injusto sistema». 

Estos ideólogos hacen verdaderos malabarismos con la influencia capitalista sobre este tipo de sujetos, y justifican todo en base al concepto de «alineación» para dar carpetazo final al tema. Esto que dicen es cierto: son productos del propio sistema y sus deficiencias, son sujetos alienados. Hemos hablado infinidad de veces de la presión ideológico-cultural que se ejerce desde la superestructura sobre los sujetos sociales. Pero cuando se exponen los errores de estos elementos y deciden persistir en ellos, no puede existir compasión posible. 

Hacer la vista gorda sobre este tipo de actitudes en períodos de desorganización y falta de clarividencia ideológica es más peligroso aún. Insistir en un trato amigable, aparcar las diferencias y confiar en una reeducación futura –incluso de sujetos abiertamente recalcitrantes– no deja de ser un ideario liberal del todo estúpido que se acerca más a una premisa cristiana de ejercer el perdón automático sin rencor ni reflexión alguna. Cuando varios elementos que no quieren –o no pueden– rectificar son un claro impedimento para el progreso, ¿quién si no los comunistas deben analizar en profundidad y criticar estas actitudes que perjudican la causa? ¿Se lo dejamos a los liberales burgueses y sus intelectuales para que creen teorías como que todo el proletariado ha degenerado en lumpemproletariado o que el comunismo es igual a ejercer el viejo terrorismo individualista o de un pequeño grupo conspirativo? 

Además, para evidenciar la falsedad de esta teoría que justifica estos actos, solo hay que mirar, una vez más ,el rastro de la historia, observar que dentro de las experiencias históricas donde se ha puesto en pie una sociedad socialista, creándose condiciones económicas propicias para que el sujeto pudiera desarrollar en gran medida sus habilidades físicas y mentales, incluyendo una oportunidad no solo de redimirse en lo moral, sino de vivir dignamente en lo económico, siempre ha habido –y habrá– elementos que han rechazado tomar este camino de reinsertarse-reeducarse, que han preferido seguir con su modo de pensar y actuar contra el sistema socialista. No es casualidad que muchas de estas figuras hayan acabado siendo parte de las filas de la contrarrevolución por su indisciplina, individualismo, egolatría, falta de autocrítica y de escrúpulos. 

Debe concluirse que, por supuesto, las condiciones materiales tienen el peso decisivo cuando se trata de dar a luz estos fenómenos, en esto hemos insistido siempre. Pero no olvidemos la personalidad de cada sujeto y su nivel de fuerza de voluntad para «autotransformarse», ya que no somos elementos pasivos condenados al error. No olvidemos que, en una futura sociedad socialista, el espíritu liberal e individualista, el afán «autojustificador» no le va a valer a nadie de excusa para causar un perjuicio al bien colectivo ni a la propiedad común, no servirá para estar por encima de las leyes populares». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

martes, 9 de enero de 2018

Los revolucionarios albaneses criticando el liberalismo y la resignación pequeño buguesa en la forma de pensar y el modo de vida


«Los ideólogos y políticos del actual mundo burgués-revisionista afirman que los males como el hooliganismo, el crimen, la prostitución y la adicción a las drogas, el alcoholismo y el opio religioso son fenómenos inevitables de la sociedad moderna. (...) En cuanto al contenido ideológico de la cultura, el partido ha procedido de la tesis marxista de que ninguna cultura puede existir fuera de la ideología, fuera de las clases, de que todas las culturas se inspiran en ideologías dadas y sirven los intereses de clases dadas. (...) La colaboración de la ideología socialista con la cultura, la educación y el arte, la interrelación entre ellas, ha sido y sigue siendo una condición importante para la existencia de la cultura e impartirla un contenido militante, con lo cual se impulsa hacia adelante en todas direcciones, permitiendo así cumplir al partido su rol de ayuda la tarea de la educación ideológica y la movilización del pueblo para la construcción del socialismo y el progreso integral del país. (...) El «pensamiento de Mao Zedong» y la política de «dejar florecer cien flores, dejar competir cien escuelas de pensamientos» no han hecho otra cosa sino producir una confusión absoluta y una degeneración en el campo de la cultura, han abierto todos los caminos a la cultura burguesa decadente y al modo degenerado de la vida para que penetre en proporciones sin precedentes». (Tefta Cami; La revolución socialista en el campo cultural e ideológico y su profundización, 1980)

jueves, 26 de octubre de 2017

Los comentarios de Marx sobre Proudhon en su fallecimiento


«Muy señor mío:

Ayer recibí su carta en la que me invita usted a dar un juicio detallado sobre Proudhon [1]. La falta de tiempo no me permite atender a su deseo. Además, no tengo a mano ni un solo trabajo de Proudhon. Sin embargo, y en prueba de mi buena voluntad, he trazado a toda prisa un breve esbozo. Puede usted completarlo, alargarlo o reducirlo; en una palabra, puede usted hacer con él lo que mejor le parezca [2].

No recuerdo ya cuáles fueron los primeros ensayos de Proudhon. Su trabajo de escolar sobre La lengua universal [3] demuestra la falta de escrúpulo con que trataba problemas para cuya solución le faltaban los conocimientos más elementales.

Su primera obra Qu' est-ce que la propiété? [¿Qué es la propiedad?] es indudablemente la mejor de todas. Aunque no por la novedad de su contenido, sí por la forma nueva y audaz de decir lo viejo, el trabajo marca una época. En las obras de los socialistas y comunistas franceses conocidas por él, la «propiété» no sólo había sido, como es natural, criticada desde varios puntos de vista, sino también utópicamente «abolida». Con este libro, Proudhon se coloca con respecto a Saint-Simon y Fourier aproximadamente en el mismo plano en que Feuerbach se encuentra con respecto a Hegel. Comparado con Hegel, Feuerbach es extremadamente pobre. Sin embargo, después de Hegel señala una época, ya que realza algunos puntos desagradables para la conciencia cristiana e importantes para el progreso de la crítica y que Hegel dejó en una mística penumbra.

martes, 10 de enero de 2017

Lenin hablando sobre la inestabilidad y la ambivalencia de la pequeña burguesía


«Mientras impere el capitalismo, no hay para el pequeño propietario más que esta alternativa: o convertirse en un capitalista –posibilidad que, en el mejor de los casos, sólo se abre ante el uno por ciento de los pequeños propietarios– o convertirse en un hombre arruinado, en un semiproletario y después en un proletario. Lo mismo ocurre en política; los demócratas pequeño burgueses, sobre todo sus líderes, tienden a arrastrarse tras la burguesía. Los jefes de los demócratas pequeño burgueses consuelan a su masa con promesas y seguridades acerca de la posibilidad de llegar a un acuerdo con los grandes capitalistas. En el mejor de los casos, obtienen de éstos, durante muy poco tiempo, ciertas concesiones insignificantes para una pequeña capa superior de los trabajadores, mientras que en todas las cuestiones decisivas, en todos los asuntos importantes, los demócratas pequeño burgueses se han encontrado siempre a la zaga de la burguesía, como un apéndice impotente, como un instrumento sumiso en manos de los magnates financieros. La experiencia de Inglaterra y Francia ha confirmado esto muchas veces.

La experiencia de la Revolución Rusa, desde febrero hasta julio de 1917, en que los acontecimientos, sobre todo bajo la influencia de la guerra imperialista y de la profunda crisis provocada por ella, se desarrollaron con extraordinaria rapidez, ha confirmado palpablemente, con una evidencia asombrosa, la vieja verdad marxista de que la posición de la pequeña burguesía es inestable». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Enseñanzas de la revolución, 6 de septiembre de 1917)

jueves, 17 de marzo de 2016

Joan Comorera hablando sobre la pequeña burguesía


«Ahora ya sabemos, amiga Reyes Bertral, donde ha terminado la Cataluña dirigida por los partidos políticos nacionalistas pequeño burgueses. Objetivamente, históricamente, no podía ocurrir otra cosa. Solo dos clases tienen calidad para dirigir la nación: la clase burguesa y la clase obrera. El estamento intermedio, o lo que llaman clases medias, deben ser dirigidas o por la burguesía o por la clase obrera. Y si por un conjunto de circunstancias determinadas devienen en dirigentes de la nación van a la deriva durante un tiempo, y a la postre, son uncidas por la reacción. Pues la pequeña burguesía, estamento intermedio, que por el sector más rico se liga a la burguesía y por el sector más pobre se acerca al proletariado, es vacilante, miedosa, contradictoria y en momentos de crisis huye despavorida de la revolución y opta por el compromiso. Por lo que los dirigentes políticos pequeño burgueses acaban sufriendo el reflejo burgués, asimilando las costumbres y vicios de la burguesía, tienden a considerar la política como un asunto de porvenir personal y, en el mejor ángulo, se pierden por los senderos de un romanticismo revolucionario estéril o de un intelectualismo especulativo, snobista, paralizador, si no se acercan o no se incorporan a la clase obrera en búsqueda de nuevas perspectivas de combate y de victoria. Esta es la lección de 1931-1933, del 6 de octubre de 1934, de la guerra, y de una Cataluña escolada por el régimen terrorista de tipo franco-falangista». (Joan Comorera; Carta abierta a Reyes Bertal, 1948)

Anotación de Bitácora (M-L):

Recordemos que las clases intermedias como la pequeña burguesía oscilan entre la burguesía y el proletariado dependiendo del contexto económico y su ideología, son clases inestables, que pueden estar ideológicamente cercanos a uno u otro campo por diferentes razones, y que puede también que la marcha de la economía le lleve a convertirse en clase burguesa –si amasa capital– o clase proletaria –si se arruina–, además la pequeña burguesía muchas veces está influenciada por la burguesía a la cual no solo pretenden imitar económicamente sino en el estilo de vida, modo de pensar, costumbres, etc., como dice Comorera 
no es por tanto una clase con garantías por variadas razones como sí lo es el proletariado, por ello la pequeña burguesía sólo puede ser un aliado de la revolución socialista si finalmente por razones económicas, ideológicas o las que fueran se acerca a la moral proletaria.