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jueves, 18 de julio de 2019

Kohan «corrigiendo» los errores de Marx, Engels y Stalin; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Nuestro Don Quijote en versión argentina y trotskizante no se contenta con recomendarnos autores como Lukács que manchan el nombre del marxismo, sino que directamente se atreve a hablar de los clásicos del marxismo y corregirlos. 

A Marx llegaría a tacharlo de desinformado y de poco menos que mercenario, ya que su artículo sobre Bolívar no le es de su agrado por su contenido, algo por otra parte normal para un trotskista simpatizante con el socialismo del siglo XXI donde la figura de Bolívar ocupa una parte central del pensamiento revisionista de esta corriente:

«Marx realiza una evaluación sumamente negativa de Bolívar. No comprende su papel de primer orden en la emancipación continental del colonialismo español ni su proyecto de construir una gran nación latinoamericana. (...) Resulta más que probable que las fuentes historiográficas –férreamente opositoras al líder independentista– que Marx encuentra en el Museo Británico y en consecuencia utiliza tiñan su sesgado análisis. (...) Para justificar la superficialidad o lo erróneo de esos juicios históricos de Marx se ha subrayado que su autor escribió esas líneas sobre Bolívar con extrema rapidez y únicamente con el fin de ganarse el pan». (Néstor Kohan; Del Bolívar de Karl Marx al marxismo bolivariano del siglo XXI; Simón Bolívar y nuestra independencia. Una lectura latinoamericana, 2013)

Está claro que a los trotskistas les gusta enormemente el chisme y la manipulación histórica tanto o más que a las polillas la luz, no pueden resistirse a ello, forma parte de su naturaleza ya que ante el horror que le supone la evidencia histórica tienden a fantasear para poder cuadrar su locura a través de todo tipo de especulaciones, ya que de otra forma su mundo idealista se les vendría abajo.

Pero lejos de lo que dice Kohan, Marx fue muy claro sobre su escrito «Bolívar y Ponte» de 1858, en una carta personal a Engels, reconoce que se ha alejado del tono para una enciclopedia como era el fin de su artículo, pero que no se arrepiente para nada de calificar a Bolívar como hizo allí, es más se mofa de él y le critica nuevamente para desgracia de todos esos bolivarianos marxistas de la actualidad que especulaban si el escrito fue un «error no meditado» o «un escrito forzado por las circunstancias económicas»:

«Charles Dana [coeditor de The New American Cyclopaedia] me pone reparos a causa de un artículo más largo sobre «Bolívar», porque estaría escrito en un partisan style [tono parcial, prejuiciado], y exige mis authorities [autoridades, fuentes] Estas se las puedo proporcionar, naturalmente, aunque la exigencia es extraña. En lo que toca al partisanstyle, ciertamente me he salido algo del tono enciclopédico. Hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I al canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque». (Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, 14 de febrero de 1858)

jueves, 13 de diciembre de 2018

Sobre la evaluación de Hegel en la URSS y las calumnias de Kohan-Lukács; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Lukács ha sido el clásico autor que habla constantemente impartiendo lecciones sobre la dialéctica, pero la ha comprendido de forma limitada, precisamente como su ídolo Hegel. La diferencia es que mientras su ídolo adolecía limitaciones inherentes a su época y pese a todo realizó aportes significativos, la limitación de Lukács en cambio son fruto de su estupidez en una época en que tenía a su disposición un torrente de conocimientos sumamente superior.

El trotskista argentino Kohan nos dice también sobre Lukács:

«Explicando esa curiosa «espera» de una década, en el prefacio a la edición en castellano de 1963 –precisamente la que el Che lee en Bolivia– Lukács aclara: «La causa principal del retraso en la aparición de esta obra –diez años después de su redacción– fue la «nueva concepción» de la filosofía hegeliana formulada durante la guerra por Zhdánov. Como parte de la propaganda de guerra groseramente simplificadora producida durante el período de Stalin, se decidió por decreto que Hegel había sido un representante de la reacción feudal contra la Revolución Francesa. Esa concepción coincidía además ampliamente con la vulgarización general propia de la tendencia dominante en dicho período. (...) Como  consecuencia de todo ello –y a diferencia de lo que ocurría con Marx, Engels y Lenin– no se admitía ya entre Hegel y Marx más que una contraposición excluyente. Como frecuentemente ocurre en nuestro presente, esa concepción tiene estrechos puntos de contacto con la burguesa y la conservadora. Y ello no es casual. Por motivos diversos, ambas concepciones tienen interés en negar toda conexión metodológica o material entre Hegel y Marx. Los dogmáticos de la escuela de Stalin lo hacen porque vieron el peligro que el descubrimiento de una génesis histórica significaba para la «novedad» absoluta de su «marxismo-leninismo» desfigurado por Stalin». (Néstor Kohan; En la selva. Los estudios desconocidos Che Guevara. A propósito de sus «Cuadernos de lectura de Bolivia» (2011)

Esta opinión es un calco a la del propio Lukács, quién en un capítulo de su obra llamado: «La alternativa pura: el estalinismo o la democracia socialista» comenta:

«Si el marxismo está divorciado de su herencia cultural occidental, si sus presupuestos filosóficos están separados de sus precursores occidentales, entonces se separa de su amplio humanismo y pierde sus propósitos superiores. La prioridad de las tácticas bajo Stalin logró este propósito y condujo a la vulgarización general de la metodología del marxismo. El estalinismo ocultó esta deformación del marxismo a través de la astuta manipulación del lenguaje y dio la impresión de que había preservado e incluso avanzado la esencia del marxismo. Esto se manifestó con gran claridad en la famosa teoría de Zhdanov sobre la esencia de la filosofía hegeliana. Para completar la reificación radical de la dialéctica, el estalinismo consideró necesario descartar la influencia fundamental y generativa de la dialéctica de Hegel sobre el marxismo. Para fundamentar el divorcio entre Hegel y Marx –teóricamente– la filosofía hegeliana fue presentada por Zhdánov como una respuesta reaccionaria a la Revolución Francesa. De una manera puramente teórica, este fue el epítome de la tendencia a la vulgarización: el marxismo debe presentarse como algo nuevo sin ningún precursor en el mundo burgués, sin ninguna relación con los desarrollos históricos mundiales previos». (Georg Lukács;  Democratización hoy y mañana, 1968)

Aquí Kohan y Lukács nos aseguran que los líderes soviéticos como Stalin o Zhdánov se caracterizaban por despreciar completamente toda la obra de Hegel, por crear la teoría de que la doctrina marxista «sale de la nada», por calificar la doctrina de Hegel como «incompatible al marxismo en todas y cada una de las cuestiones».

jueves, 29 de noviembre de 2018

Néstor Kohan como promotor de un histórico antileninista como Georg Lukács; Equipo de Bitácora (M-L), 2018


«Néstor Kohan es un trotskista de notable influencia en Argentina, Venezuela y sobre todo en la trotskizada Cuba. Es famoso por loar constantemente a Bolivar, Trotski, Guevara, Castro y toda figura que resulte agradable a ojos de los actuales socialistas del siglo XXI y demás oportunistas modernos. Pero por supuesto, a Kohan también le gusta ensalzar al filósofo y poeta Lukács, en especial por su lucha por reivindicar una revaluación del hegelianismo en «tiempos del stalinismo»:

«Con todos esos trabajos preparatorios, Lukács redacta en Moscú «El joven Hegel. Problemas de la sociedad capitalista». Lo termina en 1938 y lo presenta como tesis doctoral en diciembre de 1942. Aunque Lukács logra doctorarse –recibe el título en agosto de 1943–, la obra es recibida con silencio, signo de evidente desaprobación oficial. El joven Hegel no se publicó en la Unión Soviética. A él le dolió en el alma. Pero no pudo hacer nada. Su libro recién apareció en 1948 en Viena/Zürich y, seis años después, en 1954, en Alemania oriental. El silencio oficial y la no publicación en la URSS no fueron casuales. A pesar de haberlo terminado en 1938, tuvo que esperar toda una década para que viera la luz pública. No obstante pese a sus «autocríticas», los soviéticos no confiaban en él». (Néstor Kohan; En la selva. Los estudios desconocidos Che Guevara. A propósito de sus «Cuadernos de lectura de Bolivia», 2011)

No nos pararemos excesivamente en explicar absolutamente todos los bandazos históricos a izquierda y derecha de Lukács pues darían para todo un artículo, ni podemos tampoco pararnos demasiado en comentar los eventos que aquí son mencionados. Nos quedaremos simplemente con el hecho de que Kohan nos viene a decir que Lukács fue un intelectual ampliamente criticado por sus obras en la Unión Soviética, por lo cual era marginado, o que incluso sus obras no eran publicadas, lo cual es normal, debido a las teorías que escribía. Ni el Estado del proletariado ni los partidos comunistas del mundo tienen porqué gastar un centavo en promocionar obras que no valen el coste en producirlas ya que les son extraños. Y esto es algo que los intelectuales de partido y apartidistas más individualistas nunca han llegado a entender, que el gobierno revolucionario o el partido comunista que está luchando contra el capital nacional e internacional no está para hacer de mecenas y financiar sus aventuras doctrinales sino contribuyen a la causa del pueblo, a sus luchas cotidianas. Esto toma más significación si cabe, cuando hablamos de los artistas como músicos, poetas, pintores etcétera, que se suelen desviar fácilmente por la temática personal, por contarnos sus sensibilidades y diversos affaires de intelectual, que muchas veces son ajenos a la sociedad general, y a la clase obrera en particular.

De hecho Lukács es el clásico autor revisionista que cuando lanzaba sus obras recibía críticas en forma de avalancha por parte de sus camaradas nacionales e internacionales, ante lo cual, siendo un ser de endeble voluntad como para mantener sus pensamientos con firmeza, caía en pánico y decidía realizar una autocrítica prometiendo no volver a cometer dichos errores de forma cínica.