«Entrevistador: Con frecuencia hablas
de newpunk. Explícanos por favor qué significa este concepto, cuál es el
paralelismo entre la escena trap y el punk.
Kaixo: El newpunk es la forma que
tengo de definir mi forma de ver la música en este momento, pero desde un punto
de vista casi ideológico. El newpunk representa todos los paralelismos que
existen en mi música, como ser socialmente activo y a la vez un nihilista de
mierda, que no es capaz de ver un futuro a medio plazo al mundo, tal y como hoy lo
conocemos. (…) También su formato es muy parecido al trap: barato, rápido y
hacia adelante, al igual que como se está desarrollando en España, en salas
pequeñas, todo «self-made», cobrando a entrada, sin intermediarios, etc. Creo
aun así que ahora está cambiando, porque también se está normalizando: quizá el
trap ahora se parezca más al nuevo pop, o el nuevo rock ‘n roll. Cosa que no me
parece mal». (Jnsp; Kaixo: «El #newpunk es ser socialmente activo y a la vez un
nihilista de mierda», 5 de abril de 2017)
Entre dos géneros musicales relativamente cercanos en el tiempo lo difícil es que no haya similitudes. Eso que vaya por delante. Si somos astutos podríamos defender con argumentos que el punk ha tenido muchos hijos naturales y bastardos, pero por motivos de extensión solo nos centraremos en su comparativa respecto al trap. ¿Qué ofrece el movimiento punk en cuanto a lirismo?: a) cuenta con canciones que contienen una temática de descripción o crítica social que, cuanto menos, resultan interesantes dentro del círculo de banalidades que se suelen cantar; b) otras, tienen cierto tono político pero que, por lo general, se quedan en nada porque destilan el clásico anarquismo estéril; c) las hay que relatan de forma humorística ciertas escenas cotidianas causando la risa del oyente, pero sin mayor profundidad; d) también es frecuente encontrar alegatos donde se antepone el estilo sobre la sustancia, creyendo que mientras sean provocadoras todo vale; e) por último, y no menos importante, existen cantos desesperanzadores, que son rechazables y no queda más remedio que, en el mejor de los casos, compadecerse del autor pese a no compartir su visión pesimista, autodestructora o nihilista. No hablamos en pasado porque este género sigue teniendo vida, aunque no con la notoriedad de los 70 y 80.
Y bien, de todas estas posibilidades del viejo punk, ¿cuál rescata el trap y géneros parecidos? Pues bien, preminentemente toma como modelo las dos últimas tendencias, por no decir casi en exclusividad. ¿Es eso motivo de orgullo? Para algunos resulta que sí. Sin ir más lejos, Jarfaiter, representante madrileño del «rap kinki», siempre ha estado cercano a este nuevo género trap, hasta el punto de confundirse. ¿Pero cuáles son sus referencias musicales fuera del ámbito hip hopero? Él en sus entrevistas siempre se ha considerado heredero de la música punk de los 80, de Eskorbuto o Cicatriz. Bien, pondremos un resumen sobre qué se basaban estos grupos, para que quien no esté familiarizado pueda entendernos mejor.
a) Misantropía y apoliticismo:
«No hay amigos, ni enemigos / Lucha
necia, todos contra todos». (Eskorbuto; Antitodo, 1986)
b) Machismo:
«Voy a entrar en vuestras casas /
Destrozando las ventanas / Pa joder a vuestras furcias / A mordiscos y a
patadas». (Cicatriz; Fuck furcias, 1986)
c) Pesimismo:
«Perdida la
esperanza, perdida la ilusión / Los problemas continúan, sin hallarse solución
/ El pasado ha pasado y por él nada hay que hacer / El presente es un fracaso y
el futuro no se ve». (Eskorbuto; Cerebros destruidos, 1986)
Y más pesimismo:
«Esperando a que crezcamos / Para hablarnos del futuro / Yo no creo en el futuro / Vete a tomar por el culo». (Cicatriz; Fuck furcias, 1986)









