viernes, 13 de mayo de 2016

Como debe comprenderse y aplicarse la crítica y la autocrítica


«Debemos tener cuidado de preservar constantemente la esencia educativa de la crítica. La crítica jamás debe tener un carácter destructivo, vengativo, jamás debe ser hecha con una idea preconcebida ni con la mala intención de denigrar y ofender y sobre todo no debe basarse nunca en la falsificación y la calumnia. La crítica debe ser siempre camaraderil y no fundamentalmente en el tono sino en el contenido, en el objetivo que persigue.

La crítica debe sopesarse bien para que surta el efecto requerido sobre la persona criticada y sobre el conjunto del colectivo que la escucha, y que también debe a su vez educarse con esta crítica. Debe estar argumentada con hechos concretos, convincentes y precisos e ir siempre acompañada de conclusiones educativas, morales, políticas e ideológicas.

jueves, 12 de mayo de 2016

Un análisis del «socialismo de mercado» de la Yugoslavia de los 80

Edvard Kardelj y Tito

«El concepto de «socialismo de mercado», en su forma más completa, fue desarrollado y aplicado en los países donde los revisionistas modernos tomaron el poder para el momento de las pretendidas reformas económicas. Este concepto ha servido y continua sirviendo de base a la instauración completa del capitalismo y el progreso regresivo de integración de la Unión Soviética y de los otros países revisionistas en el sistema de la economía capitalista mundial.

Los revisionistas yugoslavos reconocen abiertamente que el rol del mercado en su economía es extremadamente importante, porque, según ellos, este papel en la economía socialista va aumentando. Para ellos en el socialismo:

«El plan es un elemento del mercado, un elemento de la ley del valor». (Voir Economica, n°1, p.8, Prishtina, 1977)

Con el resultado del cual, afirman que en la economía de la autogestión yugoslava que promueven como una economía socialista es una producción de mercancías, una economía de mercado. Y por supuesto, es bien entendido que  el mecanismo del mercado en su economía:

«Es utilizado sobre todo como un método de realización de los objetivos del plan».  (Voir Economica, n°2, p.179, Prishtina, 1979)

Es por esta razón que admiten que en la economía yugoslava:

«Las organizaciones de trabajadores como productores libres de mercancías desarrollan una actividad económica que produce de manera independiente y en diferentes cantidades, mientras se procede a un libre comercio y libre distribución de bienes y rentas realizadas». (Voir R. Rudovic, A. Angelié, D. Cankovic: L'Economie de la Yougoslavie. Le système économique, p. 6, Prishtina, 1977)

En Yugoslavia el sistema de planificación:

«Une las orientaciones del plan a la iniciativa de los trabajadores, permite realizar conscientemente la división equitativa del fondo social del trabajo mismo en presencia del mecanismo espontáneo del mercado, y esto sobre las bases de la autogestión social como componente esencial de las relaciones de producción en desarrollo». (Voir R. Rudovic, A. Angelié, D. Cankovic: L'Economie de la Yougoslavie. Le système économique, p. 43, Prishtina, 1977)

Estas aserciones y declaraciones sobre el papel y lugar del mercado y de su mecanismo en la economía autogestionada yugoslava son exactas. Esta economía no es de ninguna manera una economía socialista, sino una economía típicamente capitalista bajo un velo de socialismo:

«En Yugoslavia cualquier empresa «autogestionada» es una organización encerrada en su propia actividad económica, mientras que la política de administración se encuentra en manos de su grupo dirigente que, igual que en cualquier otro país capitalista, manipula los fondos de acumulación, decide respecto a las inversiones, los salarios, los precios y la distribución de la producción». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981) (Priamo Bollano; Crítica a ciertas teorías burguesas y revisionistas sobre el lugar y el papel de las relaciones monetario-mercantiles en el socialismo, 1983)

Anotación de Bitácora (M-L):

La descripción de la economía yugoslava demuestra que se cumple la máxima en todos los sistemas económicos capitalistas de países revisionistas. Donde se:

«Se ofrece la imagen de una dirección planificada de la economía, mientras en la práctica tienen campo libre de acción las leyes y las categorías económicas del modo capitalista de producción». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981) 

martes, 10 de mayo de 2016

El fortalecimiento de los partidos comunistas y la lucha por la unidad política del proletariado; Georgi Dimitrov, 1935

Assen Vassilev - «G. Dimitrov con los mineros de rally Pernik en la capital - 24 de mayo de 1911»

«¡Camaradas! En la lucha por establecer el frente único aumenta de un modo extraordinario el papel dirigente de los partidos comunistas. Sólo el partido comunista es en realidad el iniciador, el organizador, la fuerza motriz del frente único de la clase obrera.

Los partidos comunistas sólo pueden asegurar la movilización de las amplias masas trabajadoras para luchar unidas contra el fascismo y la ofensiva del capital, si fortalecen sus propias filas en todos los aspectos, si despliegan su iniciativa, si llevan a cabo una política marxista-leninista y una táctica justa y flexible, que tenga en cuenta la situación concreta y la distribución de las fuerzas de clase.

El fortalecimiento de los partidos comunistas

En el período entre el VIº congreso de la Komintern de 1928 y de este VIIº congreso presente de 1935, nuestros partidos de los países capitalistas han crecido sin duda alguna y se han templado considerablemente. Pero sería un error sumamente peligroso darse por satisfecho con esto. Cuanto más se extienda el frente único de la clase obrera, más tareas nuevas y complicadas se nos plantearán, más tendremos que trabajar por el fortalecimiento político y orgánico de nuestros partidos. El frente único del proletariado hace brotar un ejército de obreros, que sólo puede cumplir su misión, si tiene a su cabeza un guía que le señale sus objetivos y sus caminos. Sólo un fuerte partido revolucionario puede ser este guía.

Cuando nosotros, los comunistas, hacemos todos los esfuerzos por establecer el frente único, no lo hacemos desde el punto de vista mezquino de reclutamiento de nuevos afiliados para los partidos comunistas. Pero precisamente porque queremos fortalecer seriamente el frente único, debemos fortalecer también en todos los aspectos los partidos comunistas y aumentar sus efectivos. El fortalecimiento de los partidos comunistas no representa un interés cerrado del partido, sino un interés de toda la clase obrera.

La unidad, la cohesión revolucionaria y la presteza combativa de los partidos comunistas son el más precioso capital, que no nos pertenece solamente a nosotros, sino a toda la clase obrera. Hemos asociado y seguiremos asociando la disposiciones para lanzarnos a la lucha contra el fascismo a los partidos y organizaciones socialdemócratas, sin que eso suponga evitar la lucha irreconciliable contra el socialdemocratismo como ideología y como práctica de la conciliación con la burguesía, y también, por consiguiente, sin levantar el veto contra toda penetración de esta ideología en nuestras propias filas.

En la realización decidida y audaz de la política del frente único, encontramos en nuestras propias filas obstáculos, que tenemos que vencer, cueste lo que cueste, en el menor espacio posible de tiempo.

Después del VIº Congreso de la Komintern de 1928 se llevó a cabo, en todos los partidos comunistas de los países capitalistas, una lucha victoriosa contra la tendencia a la adaptación oportunista a las condiciones de la estabilización capitalista y contra el contagio con las ilusiones reformistas y legalistas. Nuestros partidos limpiaron sus filas de toda clase de oportunistas de derecha y con ello afianzaron su unidad bolchevique y su capacidad combativa. Con menos éxito se libró y, a veces, no se libró de ningún modo la lucha contra el sectarismo. El sectarismo no se manifestaba ya en formas primitivas y descaradas, como en los primeros años de existencia de la Komintern, sino que, disfrazándose con el reconocimiento formal de las tesis bolcheviques, frenaba el despliegue de la política bolchevique de masas. En nuestros tiempos, ya no es con frecuencia una «enfermedad infantil», como lo calificó Lenin, sino un vicio muy arraigado, y sin curarnos de él, no podremos resolver el problema de crear un frente único proletario y llevar a las masas de las posiciones reformistas hacia la revolución.

lunes, 9 de mayo de 2016

Conclusiones al documento «¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Ortega Saavedra saludando desde su Mercedes Benz blindado valorado en $ 278,000

«A estas alturas del documento podemos señalar que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) nunca desarrolló socialismo en Nicaragua por dos factores fundamentales: 1) nunca se conformó como una organización de clase obrera en lo organizativo e ideológico; 2) siempre se comportado como una organización multiclasista al servicio de los intereses de la burguesía más allá de cualquier discurso. Estas dos características han impedido que pudiera conducir la construcción del socialismo una vez logrado el triunfo sobre la dictadura somocista, y de hecho en ellas está la razón por la que el triunfo fue hegemonizado por la burguesía.

Si bien podemos decir que la «Revolución Popular Sandinista» fue un proceso histórico ilusionante de transformación concreto del pueblo nicaragüense, que por el camino construyó una «mística» revolucionaria de gran contenido épico individual y colectivo; este colapsó ante el empuje de sus contradicciones encarnadas esencialmente en esa «conciliación» entre clases antagónicas que derivó en la absoluta desactivación de la lucha de clases y de toda pretensión de construcción del socialismo. Estos hechos hicieron que la revolución se quedara en los límites de una «revolución armada», que en la práctica solo se ocupó de restablecer la dictadura de la burguesía bajo un nuevo cariz y que ni siquiera pudo cumplir con los objetivos fundamentales que plantea una «revolución liberal burguesa», al tiempo que condujo a las masas nicaragüenses a creer que el simple asistencialismo desarrollado era socialismo, envileciendo por tanto el contenido científico del marxismo-leninismo, del socialismo como primera etapa del comunismo.

En el mismo sentido, se observa que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) siguió recurriendo a la consigna fácil, al encumbramiento de personajes que intentaban ligar con el marxismo-leninismo, quizá con la intencionalidad de mantener su influencia sobre la militancia y la masa, pero lo cierto es que su praxis estaba completamente en las antípodas del marxismo-leninismo.

Cuando se habla de «izquierda», los marxista-leninistas somos cristalinos en cuanto a la aplicación de ese término en la época actual:

«Hay que ser claros, concisos en el análisis: nosotros no caemos en el juego mistificador de otras corrientes antimarxistas conocidas por su cariz conciliador, para nosotros la única izquierda verdadera, la única izquierda revolucionaria, la única izquierda que está con la clase obrera y el resto de las clases trabajadoras y que representa sus intereses de forma veraz –científica–, y real –sin especular con sus intereses de clase–, es el marxismo-leninismo, las demás llamadas izquierdas, aunque incluso existan individuos honestos y crean que teorizan y actúan por el progresismo de la humanidad, no es una izquierda completa, en tanto que máxima doctrina progresista, ya que arrastran formas de organizarse, pensar y actuar de las ideologías premarxistas o antimarxistas. Consideramos que declarar bajo el ambiguo término «izquierda», gastado hasta la sociedad, a corrientes burguesas y pequeño burguesas antimarxistas junto al marxismo-leninismo sería oportunismo, una falta de respeto, y una manifestación que borra las diferencias entre dichas corrientes y el único y genuino pensamiento de la clase obrera; en consecuencia y del mismo modo plantear que es indispensable y que debemos por naturaleza salvaguardar dicha «alianza entre las corrientes de izquierda», quizás estará entre las ideas e intenciones de acercamiento, conciliación y colaboración de otros oportunistas frente a otros oportunistas, pero nosotros no nos adherimos a tal concepción de «compromiso histórico» como dirían los eurocomunistas, nuestro objetivo es persuadir a las masas trabajadoras influidas bajo estas corrientes –como ha demostrado la historia de los partidos comunistas marxista-leninistas, la Komintern y la Kominform– de la falsedad y errada que es la política de esos sus partidos». (Equipo de Bitácora (M-L); Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental], 28 de enero de 2015)

¿Qué pasa con el término «izquierda» aplicado a la sociedad nicaragüense y al FSLN? ¿Es una terminología objetivamente correcta? Obviamente que no. El FSLN como hemos visto durante el documento, como organización política, siempre ha operado dentro del espectro ideológico de la «derecha»: sencillamente todos sus desarrollos teórico-prácticos se han encaminado a fortalecer al «Estado democrático burgués» bajo la «dictadura de la burguesía», a reforzar la explotación asalariada, el sistema de relaciones capitalistas. En el mismo sentido, en nuestra época histórica la «izquierda» es aquella que defiende los intereses de los explotados, a las masas trabajadora, frente a los explotadores, es la que propone la superación del capitalismo y sus relaciones económicas; en cambio la derecha –dígase de «izquierda», «centro» o de «ultraderecha» según el discurso postmoderno– opera para mantener los privilegios de los explotadores por medio de la protección de la propiedad privada de los medios de producción.

Para los marxista-leninistas nicaragüenses del Movimiento Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML) el FSLN solo tenía una importancia: por su carácter inicial pequeño burgués, y al ser la fuerza política que hegemonizó la «Revolución Popular Sandinista», se presumía que ampliaría los derechos económico-políticos de las masas consolidando la democracia burguesa nicaragüense; y a partir de ahí crearía las condiciones para la irrupción del partido marxista-leninista y un mejor campo de libre desarrollo y trabajo legal, imposible en los duros tiempos del somocismo. No obstante, y a la luz de los hechos, queda evidenciado que no fue más que un error de cálculo, de hecho, el FSLN por su propia naturaleza pronto fue el instrumento de la burguesía, no llegaría a desarrollar muchos de los presuntos derechos de las democracias burguesas y su dirigencia se encargaría en este «nuevo sistema democrático» de impedir cualquier desarrollo al MAP-ML: demostrándose que para ellos los marxista-leninistas del MAP-ML serían una de sus prioridades a combatir. Lo mismo se puede decir de la vuelta al poder vía electoral: ya nadie duda del carácter burgués del FSLN, la presunta profundización de los derechos económico-políticos dentro del Estado burgués existente de la mano del gobierno del FSLN no se han dado; por el contrario las reformas políticas que ha impulsado el FSLN desde el 2006 han convertido a esta fuerza política en un obstáculo para la organización de las fuerzas obreras en torno a un partido de vanguardia obrera ligado a la clase, y por cuanto es también un obstáculo para la construcción del socialismo en Nicaragua, y la obstaculización para la operación legal no ya de un partido marxista-leninista sino de cualquier organización que no «baile al son» del FSLN es cada vez mayor.

En la actualidad se puede afirmar categóricamente que el FSLN no es que sea una fuerza que por sus limitaciones históricas «no de más de sí», sino que abiertamente es una organización retardataria al servicio de la burguesía nicaragüense e internacional, profundamente oportunista y reaccionaria.

Nuestro deber como marxista-leninistas internacionalistas es una vez más, denunciar al revisionismo como enemigo de los pueblos en general, y en particular, dado el caso, del pueblo nicaragüense:

«En estos importantes momentos para los destinos de la revolución, todos los marxistas-leninistas y el proletariado mundial no pueden permanecer callados y hacer de simples espectadores frente a lo que está ocurriendo en los países revisionistas. El internacionalismo proletario exige que todos los revolucionarios levanten su voz, desarrollen una lucha de principios y hasta el fin por el desbaratamiento de todas las camarillas revisionistas en el poder y brinden su apoyo a la clase obrera y a los pueblos que se encuentran actualmente bajo el yugo de los revisionistas, para derrocar a estas camarillas traidoras e izar nuevamente la bandera de la revolución y del socialismo». (Enver Hoxha; La clase obrera de los países revisionistas debe lanzarse al campo de batalla para restablecer la dictadura del proletariado, 24 de marzo de 1968)

domingo, 8 de mayo de 2016

El plan estadounidense para la subyugación de Europa; Andréi Zhdánov, 1947


«El curso agresivo y abiertamente expansionista en el que se ha comprometido el imperialismo estadounidense desde el final de la Segunda Guerra Mundial, se manifiesta en la política exterior y la política interna de los Estados Unidos. El apoyo activo a las fuerzas reaccionarias y antidemocráticas de todo el mundo, el sabotaje a los acuerdos de Potsdam que llaman a la reconstrucción democrática de Alemania, la protección que se brinda a los reaccionarios japoneses, los amplios preparativos de guerra y la acumulación de bombas atómicas: todo esto va de la mano de la ofensiva contra los derechos democráticos elementales de los trabajadores en el propio Estados Unidos.

Aunque los Estados Unidos sufrió relativamente poco en la guerra, la gran mayoría de los estadounidenses no quiere otra guerra, con los sacrificios y limitaciones que la acompañan. Esto ha conducido a que el capital monopolista y sus servidores en los círculos gobernantes de los Estados Unidos recurran a medios extraordinarios con el fin de aplastar la oposición interna a la orientación expansionista agresiva y así tener las manos libres para la aplicación de esa peligrosa política.

Pero la cruzada contra el comunismo, proclamada por los círculos gobernantes de Estados Unidos con el respaldo de los monopolios capitalistas, conduce como consecuencia lógica a ataques contra los derechos e intereses fundamentales de los trabajadores estadounidenses, a la fascistización de la vida política de Estados Unidos y a la difusión de las «teorías» y puntos de vista más salvajes y misántropos. Soñando con la preparación de una nueva guerra, una tercera guerra mundial, los círculos expansionistas estadounidenses tienen un interés vital en sofocar toda resistencia interna posible a sus aventuras en el extranjero, en envenenar las mentes de las masas estadounidenses políticamente atrasadas con el virus del chauvinismo y el militarismo, y en embrutecer al estadounidense promedio con la ayuda de los diversos medios de propaganda antisoviética y anticomunista –en el cine, la radio, la iglesia y la prensa–. La política exterior expansionista, inspirada y dirigida por los reaccionarios estadounidenses, prevé una acción simultánea en todas las líneas:

1) medidas estratégicas militares,

2) expansión económica, y

3) lucha ideológica.

sábado, 7 de mayo de 2016

Los revisionistas modernos y sus teorías sobre la «vías específicas al socialismo» que saboteaban la revolución en los años 80

Chernenko, Castro y Brézhnev en 1981

«Las actuales prédicas de los revisionistas modernos prueban que el imperialismo, la burguesía, la socialdemocracia y los revisionistas modernos, tal como señala el camarada Enver Hoxha:

«Se han puesto a buscar un modus vivendi, una «sociedad nueva», híbrida, para apuntalar el sistema burgués capitalista, evitar las revoluciones y continuar oprimiendo y explotando a los pueblos, con nuevas formas y métodos». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Sus puntos de vista acerca de la sociedad socialista son conocidos y no representan nada nuevo. Ante todo, niegan las leyes generales y los rasgos fundamentales de una verdadera sociedad socialista y predican los «socialismos específicos», de: «diferentes colores», que significa la omisión del único color justo, el que impone la dictadura del proletariado, socializa los medios de producción y desarrolla las fuerzas productivas hasta superar la ley del valor, la producción mercantil y por tanto, las bases materiales de la división de la sociedad en clases y del Estado. Es decir el socialismo científico, marxista-leninista. Esto ha sido ya «legalizado» también por los revisionistas soviéticos, quienes, tal y como escribe Konstantín Chernenko, se expresan por el:

«Respeto a la libertad de elección de los diversos caminos en la lucha por transformaciones sociales progresivas y por el socialismo». (Problemi mira i socializma, N° 10, 1983)

Erich Honecker se expresa por:

«El socialismo del color que sea». (Problemi mira i socializma, N° 6, 1983)

El Partido Comunista (revisionista) de Austria se atiene al punto de vista de que hay tantos modelos de socialismo como países socialistas y que el socialismo en Austria:

«Conservará asimismo los colores específicos de nuestro país». (Komunist, N° 3, 1983)

De manera más descarada plantean sus puntos de vista los revisionistas franceses: 

«Vistas de manera retrospectiva como particulares, las vías anteriores de tránsito al socialismo no pueden ser ni generales, ni transplantables. (...) En la Franca de 1983, por ejemplo, el socialismo específico no puede tomar como modelo ninguna otra forma de transición, porque ninguna puede pretender tener el valor de prototipo, independientemente de una eficacia que respondía a otras circunstancias». (La nouvelle revue internationale, N° 12, 1983)

En completa oposición con los conceptos de los revisionistas, los marxista-leninistas se atienen firmemente a la tesis de Lenin de que, naturalmente, el socialismo tendrá sus propias particularidades en diferentes países, pero los principios básicos y las leyes generales del socialismo permanecen inamovibles y son imprescindibles para todos los países y que todo alejamiento de los mismos conduce inevitablemente al revisionismo, al reformismo y a traicionar la causa del socialismo.

Para ver de qué tipo de «socialismo» hablan los revisionistas modernos, basta referirnos a los franceses, quienes predican la:

«Perspectiva del socialismo democrático y autogestionario. (...) La separación necesaria entre los partidos y el Estado, la necesidad del pluralismo ideológico y político, la importancia de una planificación descentralizada y contractual, el papel de una autogestión implantada a todos los niveles de la vida nacional», etc». (La nouvelle revue internationale, N° 12, 1983)

En esta especie de «socialismo», como escriben los revisionistas portugueses, en una etapa concreta, incluso bastante prolongada:

«Deben garantizarse las condiciones necesarias para el sector capitalista, de modo que, según sus posibilidades contribuya positivamente al desarrollo económico del país». (Problemi mira i socializma, N° 6, 1983)

En realidad, lo que predican los revisionistas es una sociedad híbrida capitalista-revisionista, que ni ha existido ni puede existir, en la cual, como señala el camarada Enver Hoxha: 

«Se entrelazan y coexisten elementos socialistas y capitalistas en la economía y la política, en la base y la superestructura. En su «socialismo» habrá cabida para la «propiedad socialista» y para la propiedad capitalista, existirán pues clases explotadoras y explotadas; a la par del partido de la clase obrera existirán también partidos burgueses; la ideología proletaria convivirá con las otras ideologías: el Estado en dicho «socialismo» será un estado donde todas las clases y todos los partidos tendrán poder». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

Todo esto testimonia que los revisionistas modernos han sido y continúan siendo enemigos jurados de la revolución y del socialismo científico, enemigos del marxismo-leninismo». (Agim Popa y Vangjel Mosiu; Acerca de algunos problemas actuales de la lucha del Partido del Trabajo de Albania contra el revisionismo moderno, 1984)

miércoles, 4 de mayo de 2016

Las sucesivas oleadas de purgas de elementos «stalinistas» por Jruschov para castrar al partido de su esencia revolucionaria


«El grupo de Jruschov ha levantado la mano contra lo más sagrado, contra la más poderosa arma del pueblo soviético para la defensa de los triunfos de la revolución y para la edificación del comunismo, contra la dictadura del proletariado y el Partido Comunista. Intenta desarmar al pueblo, arrebatarle el Poder, hacer degenerar al Partido. Ha violado y repudiado la consecuente línea marxista-leninista del Partido Bolchevique, sus tradiciones y su espíritu revolucionario, ha impuesto al partido una línea oportunista y revisionista en todos los campos de la vida y de la actividad, línea que está amenazando las históricas victorias del socialismo en la Unión Soviética por las cuales el Partido y el pueblo soviético han luchado con gran heroísmo, han hecho numerosos sacrificios, han derramado su sangre.

Para realizar esta línea, la camarilla revisionista de Jruschov ha efectuado grandes y continuas purgas entre los cuadros del Partido y del Estado, tanto en la capital como en las provincias, apartando a todos los cuadros en los que no tenía confianza y sustituyéndolos por cuadros fieles a su línea. En una década, Jrusohov ha excluido del Comité Central, elegido en el XIXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1952, a más del 70 por ciento de sus miembros y en el XXIIº Congreso de 1962 excluyó del Comité Central, elegido en el XXº Congreso de 1956, a casi el 50 por ciento de sus miembros. Además, poco antes del XXIIº Congreso, bajo la tapadera de la rotación de cuadros, sustituyó al 45 por ciento de los miembros de los comités centrales de los partidos de las Repúblicas Federadas, de los comités del partido de las provincias y de las regiones, y al 40 por ciento de los miembros de los comités del partido de las ciudades y de los distritos. En 1963, la camarilla de Jruschov sustituyó otra vez, so pretexto de la reorganización del partido en base a la estructura de producción, a más de la mitad de los miembros de los comités centrales de las Repúblicas Federadas y de los comités del partido de las provincias.

Las personas que rodean hoy a N.ikita Jruschov y están a su servicio, forman una capa privilegiada, degenerada desde el punto de vista ideológico, que ha traicionado la causa revolucionaria de la clase obrera soviética, que lucha contra el marxismo-leninismo y el socialismo. Su única preocupación es la consolidación de su propia posición económica y de su propia dominación política. El grupo de Jruschov, con el apoyo de esta capa, está transformando al glorioso Partido Comunista de la Unión Soviética en un partido revisionista, y al Estado socialista soviético en una dictadura de la camarilla jruschovista». (Enver Hoxha; Carta abierta a los miembros del Partido Comunistas de la Unión Soviética, 5 de octubre de 1964)