«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 14 de julio de 2017

Adopción de la lucha de dos o varías líneas en el partido; Equipo de Bitácora (M-L), 2017



«El Partido no lo hemos puesto en pie en el aire ni en unos días, ni al margen de la lucha de clases. Para reconstruirlo en medio de la confusión y el desorden provocado por la traición revisionista, hemos tenido que trabajar duro durante más de siete años, hemos tenido que enfrentamos a diversos enemigos y vencer numerosas dificultades. El camino de la revolución no es un camino de rosas. Es escarpado y difícil; exige sacrificios. Es el camino de la lucha de clases y de la lucha entre las dos líneas». (Partido Comunista de España (reconstituido); Informe en el Iº Congreso del PCE (r), 1975)

Como hemos visto, es imposible que el PCE (r) se fundase en la lucha contra el revisionismo porque sus miembros no cultivaron la lucha contra el carrillismo desde los primeros años como sí hicieran otros, y a la hora de conformarse como organización adoptó en su seno a todo tipo de corrientes, desde guevaristas, hasta los más fanáticos prochinos expulsados del PCE (m-l), en consecuencia en su seno estaba plantada la semilla del fracaso desde su nacimiento. La incorporación del tipo de modelo trotsko-maoísta de lucha entre líneas solamente agudizaría más la caótica línea del partido y las desviaciones. No está demás afirmar que solo los pequeño burgueses pueden abogar por una organización liberal de ese tipo:

«En la práctica no ha existido un partido así, un partido bolchevique de nuevo tipo no ha existido en China. ¿Podemos considerar a un partido cuyo líder, contrariamente a los principios del centralismo democrático, nombra a su sucesor como si fuera un emperador, donde el Gabinete Central es un aparato militar de ejercicio de poder personal, como partido bolchevique? ¿Acaso un partido que se basa principalmente en la pequeña burguesía y considera al proletariado como apéndice numéricamente insignificante frente a cientos de millones de la pequeña burguesía; un partido que retozaba ora bajo una línea de la pequeña burguesía, ora una línea de la burguesía nacional; un partido que permitía fracciones, la llamada por ellos lucha de dos líneas –que es presentada como ley de desarrollo comunista– donde a veces ganaba una línea y luego otra, puede merecerse tal calificativo? (…) Se debe tener en cuenta que en el Partido Comunista de China en el cual no existía el centralismo democrático real, el modo en que combatían las llamadas dos líneas siempre eran las luchas entre las personas clave en el partido y el gobierno chinos por el poder en China. La línea perdedora siempre estaba llena de todo tipo de acusaciones muy poco creíbles e incluso absurdas. En realidad estas luchas nunca tuvieron –incluso en la época de la «Revolución Cultural»– un carácter de principios. (...) Existen diferencias significativas entre las políticas de Mao Zedong y sus actuales partidarios. No hay duda de que había, si se quiere, en China una constante lucha entre dos líneas, pero desde luego no era una pelea entre una línea proletaria y una línea burguesa, sino la lucha entre dos líneas burguesas, capitalistas. (…) Sobre todo a la pequeña burguesía parece agradarle la negación del papel dirigente de la clase obrera y su partido; esto es algo que en China no sólo se produjo durante la llamada «Revolución Cultural», sino que es un componente vital del Pensamiento Mao Zedong». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

Los dirigentes del PCE (r) son aquellos que tras décadas de lo evidente se lamentan por la constante lucha fraccional que ha existido en la historia del Partido Comunista de China (PCCh), pero no entiende que han sido las teorías de Mao las que permitieron y dieron pie no solamente a ese caos disolvente dentro del partido, sino también al liberalismo en la cuestión cultural o la cuestión de la negación del rol del partido comunista en la sociedad socialista:

«Antes de que se condene la existencia de estas dos líneas en el partido entonces deberían, analizar a fondo esta cuestión y rastrear las raíces de lo que significa dejar dos líneas en el partido. Pero la cuestión aquí no es sólo las llamadas «dos líneas». Aquí hay muchos interrogantes, las «muchas flores», y «muchas escuelas» que Mao Zedong predicó que tenían que florecer. Es el tema del pluralismo de partidos y la igualdad de derechos de los partidos burgueses respecto al partido comunista en el poder, después de la liberación China, etc». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

Las fracciones aparte de ser en sí una plataforma organizativa paralela al partido, también van acompañadas de una línea programática, ideológica, y política propia, también paralela a la oficial del partido. Los marxista-leninistas nunca permiten ni fraccionalismos ni líneas paralelas al partido. Una de las tareas de los marxista-leninistas del mundo en años 70 y sucesivos fue derribar las tesis trotskistas de partido que el revisionismo chino propagaba y que venían a querer vender que: o bien que eran «beneficioso para la unidad la formación de varias líneas» –tópica perorata propagandística de los 40 y 50– o que era «inevitable la formación de dos o más líneas en el partido» –perorata propagandística de los revisionistas chinos durante los 60 y 70–:

«El tratamiento deformado de este problema en la vida social también está conectado con su tratamiento deformado dentro del partido. De acuerdo con el «pensamiento Mao Zedong», el partido de la clase obrera está dividido en clases antagónicas, con su jefatura burguesa y proletaria, y como resultado de ello, existen en forma objetiva e inevitablemente dos líneas en el seno del partido, que expresan los intereses de estas dos clases. En esta cuestión también tenemos que lidiar con una flagrante desviación del marxismo-leninismo. (...) La línea del partido es un complejo de directrices y orientaciones para todo un período histórico; define los objetivos del partido, así como los métodos para llegar a ellos. El partido de la clase obrera puede tener una sola línea, la línea de la revolución, de la dictadura del proletariado, de la construcción del socialismo y el comunismo. (...) Esta lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, es el reflejo de la lucha de clases que ocurre en la sociedad. Sin embargo, la lucha de clases en el partido no se expresa en todos los casos y de manera inevitable, como una lucha entre dos líneas. La lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, pero no lo es la existencia de dos líneas. (...) Aceptar que la línea burguesa en el partido existe objetivamente, independientemente de los deseos del pueblo, significa aceptar el concepto fatalista y antidialéctico que confunde la posibilidad con la realidad. Puesto que la aparición de la línea burguesa es sólo una posibilidad, presentarla como algo que existe fatalmente significa abrir el camino, de manera consciente, a la línea burguesa en el partido y minar al partido, la dictadura del proletariado y el socialismo. Los acontecimientos que tienen lugar en China actualmente son consecuencia directa de la autorización hecha por Mao Zedong para que en el partido coexistan dos líneas opuestas». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

¿Cómo se traduciría este modelo de partido en el PCE (r)? Pues como no podía ser de otro modo; en constantes luchas intestinas, por ejemplo: la polémica expulsión de Pío Moa en 1977 o la sonada escisión del 2000 de la autodenominada «Fracción Octubre PCE (r)», y seguramente muchas más que no sabemos, pues en este tipo de organizaciones muchas veces las causas de expulsiones y escisiones son silenciadas bajo amenazas y hasta agresiones. Y es que el PCE (r) como cualquier otra organización de este tipo siempre ha navegado entre expulsiones y escisiones debido precisamente al maoísmo que profesa, que es sinónimo de eclecticismos, fraccionalismos, y problemas internos constantes». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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