«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 31 de enero de 2013

Libia y Mali: las puertas giratorias del maniqueísmo reversible occidental

Derechos Humanos


«Considerados fundamentales e inherentes a todos los seres humanos, sin distinción de origen nacional o étnico, nacionalidad, lugar de residencia, sexo, color, religión, lengua, ideología, etc; están interrelacionados, además de ser interdependientes e indivisibles; y son asumidos como fuente de derecho. La mayoría de las constituciones de los Estados burgueses los recogen, no obstante, solamente los países que suscriben los Pactos Internacionales de Derechos Humanos están obligados jurídicamente a su cumplimiento. En la práctica son relegados y subordinados a la superlegalidad determinada por los intereses de los poderes fácticos soberanos y suprasoberanos; por ejemplo: el Artículo 25 de la declaración de derechos humanos indica que «toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica…», esto no se cumple por la marginalidad creada por el sistema y que este requiere para su perpetuación; o por ejemplo la discriminación explícita contra determinados colectivos —es el caso de la discriminación a los rumanos recogida en las leyes de buena parte de los Estados de la Unión Europea—; también es el caso de los inmigrantes; e incluso lo que se conoce como el «Derecho Penal del Enemigo» aplicada bajo la quimera del «antiterrorismo». Vale saber que los derechos humanos surgieron como respuesta a los crímenes de los poderes de los Estados contra los civiles, especialmente de sus aparatos castrenses y policiales, es decir, están pensados para proteger a los civiles no a cuerpos militares o paramilitares». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

miércoles, 30 de enero de 2013

La OTAN en Libia


El 17 de marzo de 2011, el Consejo de Seguridad de la ONU, a través de su resolución 1973, autorizaba la OTAN a intervenir «para proteger la población y las zonas civiles ante la amenaza de ataque en la Jamahiriya Árabe Libia».

Las siguientes cifras dan la medida del éxito de la misión de la OTAN:

En 2010, en territorio libio había:

1) 3’8 millones de libios,

2) 2’5 millones de trabajadores extranjeros.

3) Es decir; 6’3 millones de habitantes.

Hoy:

1) 1’6 millones de libios en el exilio,

2) 2’5 millones de inmigrantes han huido del país para escapar a las agresiones racistas.

3) Quedan en Libia unos 2’2 millones de habitantes.

Las personalidades y los medios de difusión que hablan del «éxito» de la OTAN en Libia no se refieren por lo tanto a la misión que le asignó el Consejo de Seguridad de la ONU sino de la verdadera misión, no mencionada, que era derrocar a Gadafi conforme los designios que impone el imperialismo para luego apropiarse de los recursos del país norteafricano.

Con información de Red Voltaire

Los bombardeos de Francia a Malí tienen ya víctimas civiles, entre ellas, niños


Un ataque lanzado en Mali por la aviación francesa contra posiciones de grupos armados en la ciudad de Konna provocó hace dos semanas la muerte de 12 civiles, entre ellos 3 niños, sostuvo hoy el diario The Independent.

En las operaciones en Konna murieron también el piloto de un helicóptero francés y unos diez soldados del ejército local.

Todas estas informaciones fueron ignoradas por las agencias occidentales y la prensa en general.

Insurgente

martes, 29 de enero de 2013

Liberalismo


«Es una expresión del idealismo filosófico y sólo puede ser burgués (…) Es un conjunto de doctrinas filosóficas, económicas y políticas salidas del siglo de las luces que tienen por objeto la defensa de todos los aspectos de lo individual en detrimento de lo colectivo, su inicio lo encontramos en la revolución francesa y su consolidación en las guerras napoleónicas, en el colonialismo, el esclavismo, el imperialismo, la explotación obrera y el saqueo y genocidio del «Nuevo Mundo». Está íntimamente ligado al republicanismo, la división de poderes y al laicismo aunque en la práctica se ha asociado a regímenes monárquicos y la división iglesia estado ha sido más bien nominal. Al contrario de lo que expresa la oficialidad que asocia liberalismo a «democracia» representativa gracias al «sufragio universal», el liberalismo ha sido un fuerte opositor de la democratización de los poderes y solo incorporó ciertos principios «democráticos» cuando fue capaz de controlar el ejercicio de esos aspectos mediante la intoxicación cultural, y los incorporó con la finalidad de evitar un estallido social en el momento de mayor expresión de las luchas obreras; obsérvese que el poder siguió estando en manos de la clase social liberal dominante —la burguesía— a través de mecanismo no directos. Reconoce un conjunto de derechos políticos que pueden ser resumidos en la «igualdad», «solidaridad» y «fraternidad»; pero al no reconocer la «libertad económica» estos no pueden ser disfrutados por las clases sociales empobrecidas; por ejemplo: Todos los estados burgueses recogen en sus constituciones que los ciudadanos son iguales ante la ley, o que tienen derecho a una vivienda digna. En la práctica sencillamente no se cumple, pues como ya expresamos en el apunte de lumpenproletariado, la desigualdad es consustancial a la sociedad burguesa. El liberalismo en sus fundamentos económicos persigue la completa desregularización de la economía, en tanto contrario a todos los aspectos de las economías planificadas como la socialista, y junto al protestantismo da la justificación del orden social que conocemos como capitalismo que ha terminado por fagocitarlo. La intencionalidad última del liberalismo es la desaparición del estado en favor de los aspectos privados e individualizante de la sociedad». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

CELAC; pecar de súperoptimismo…


En verdad que el CELAC inaugura una nueva época en las relaciones norte sur y al interior de la patria grande… Pero aún dista de ser una verdadera alternativa para los pueblos… por varias razones:

1.-Es un organismo que procura la unidad entre diferentes estados con posiciones políticas completamente contrapuestas, mientras que para los ALBA el bienestar popular está entre los primeros puntos, para Colombia, México, chile o Costa Rica son argumentos más bien marginales…

2.- Que el imperialismo no tome parte física no indica necesariamente que su influencia no se dejará sentir… Pues lo hará, lo hará a través de los gobierno lacayos, títeres, que siempre le han brindado su soberanía; aquí de nuevo Colombia y Chile a la cabeza… Peor aún, está procurando estrechar lazos de ‘cooperación’ con el imperio colonialista del otro lado del atlántico…

3.-El voto de calidad, las iniciativas del CELAC se aprueban por unanimidad, esto significa que el poder está en manos de quienes se opongan a las iniciativas progresistas…

4.-La integración regional se basa fundamentalmente en la cooperación económica… y al hacerlo se rinde en términos al modo de acción capitaliza, recordemos que el mercado común estará dominado por el impulsores del Grupo del Rio, Brasil, cuya economía funcionalmente están atrapadas por las transnacionales, cerebros y ejecutores de los imperialistas…

5.- La cumbre silencia a los gobiernos al respecto de tragedias en curso como: asesinatos, falsos positivos y fosas comunes en Colombia; la tragedia de Arauco y los Mapuches en Chile y Argentina; la usurpación transnacional y privada de las tierras ancestralmente de los indígenas en Brasil, el asesinato de los anti-golpistas en Honduras… etc…

Soñemos sin perder de vista la objetividad del realismo…

lunes, 28 de enero de 2013

Alienación


«Aunque concebida por muchas corrientes de pensamiento como una característica positivista. El marxismo-leninismo la entiende como una deshumanización, desvalorización, inferiorización y negación progresiva de sí mismo, como una expresión de la realidad cultural en la que los sujetos se encuentra inmersos, y determinada por las relaciones sociales existentes que inducen a la deformación de la conciencia individual y colectiva así como a la «objetivación» de los seres humanos por su condición de servidumbre a los bienes que este crea y que otros se apropian —incluida la cultura—; y aunque podemos asumir que su primera expresión es individual, tiene una profunda incidencia en la conciencia colectiva a través de lo que conocemos como «sentido común». Compréndase que la actividad productora no aliena por si misma como pudo haberse entendido, sino que es una característica propia de la actividad productora contemporánea; de hecho es un fenómeno íntimamente ligado a los procesos de industrialización capitalistas. La manipulación alienadora impide que los sujetos elijan libremente, pues la finalidad de esta es «orientarlos» hacia la posesión de…, lo que lo convierte invariablemente en una mercancía perfectamente integrada en los procesos de intercambio. En esta la postrimetría del capitalismo, los sistemas productivos no solo crean productos, sino que fabrican conductas para posibilitar la existencia de la sociedad de consumo que le es inherente, lo que implica la pérdida de las características propias de cada sujeto y del colectivo en favor de una condicionalidad que se ha desplazado hacia la supremacía; por ejemplo: la cultura neoliberal». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

Burkina Faso, Thomas Sankara y la deuda

La historia reciente de Burkina Faso, desde la década de los ‘70 en adelante, nos recuerda a la de muchos de los países del sur: una subida unilateral de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos provoca un trágico aumento del endeudamiento de Burkina Faso (por entonces Alto Volta) y el resto de los países de la periferia.


Por Pablo Martínez

A principios de los años 70, Burkina Faso comienza un periodo de dictadura bajo el gobierno de Sangoulé Lamizana, un régimen que tuvo reconocimiento internacional, con su presidente invitado a cenas y visitas privadas a la Casa Blanca con el entonces presidente de los EEUU, Richard Nixon.

Después hubo una rápida sucesión de dictadores y golpes de estado, en uno de los periodos más políticamente convulsos de su historia. En 1980 gobernó el coronel Saye Zerbo, seguido del aún más breve periodo de gobierno de Jean-Baptiste Ouédraogo entre 1982 y 1983.

El 4 de agosto de 1983, Thomas Sankara tomó el poder en un golpe de estado soportado popularmente. Thomas Sankara, capitán militar y revolucionario marxista, subió al gobierno con el objetivo de eliminar la corrupción del antiguo poder colonial Francés. Para simbolizar la nueva autonomía que aspiraba para su país, le cambió el nombre por el de Burkina Faso, “Tierra de los hombres libres”.

Sus políticas estuvieron destinadas en torno al antiimperialismo, rechazando toda ayuda extranjera y luchando por la reducción de la deuda odiosa del país, advirtiendo de la influencia del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y de su responsabilidad en la situación de todos los países del sur. Con una poderosa combinación de carisma personal y una organización social con participación democrática, su gobierno trabajó en iniciativas contra la corrupción y para mejorar la agricultura, la educación, la salud pública y el estatus de las mujeres.

En 1987, durante una Cumbre de Jefes de Estado Africanos, Thomas Sankara abogó por un llamado a la unidad de los países africanos y la creación de un club de países contra el pago de la deuda:

“Oímos hablar de muchos clubes, Club de Roma, Club de París […] Es nuestro deber crear un frente unido de Addis Abeba contra la deuda. Sólo de este modo podremos decir hoy que negándonos a pagar no venimos con intenciones belicistas sino, al contrario, con actitud fraternal para decir la verdad […] Así, nuestro Club de Addis Abeba tendrá que explicar por qué esa deuda no debe ser pagada.

Si Burkina Faso, solo, se negara a pagar la deuda, ¡yo no estaría presente en la próxima conferencia! En cambio, con el apoyo de todos podríamos evitar pagar. Y evitando el pago podríamos dedicar nuestros magros recursos a nuestro propio desarrollo”.

Tres meses y medio después, el 15 de octubre de 1987, Thomas Sankara fue asesinado en un nuevo golpe de estado organizado por el dirigente Blaise Compaoré con apoyo del gobierno francés. Blaise Compaoré era un antiguo amigo de infancia de Thomas y su compañero durante el primer golpe de estado de 1983. Lo primero que hizo en su nuevo mandato fue “rectificar” todas las políticas introducidas por Thomas Sankara, abriendo fronteras y aceptando ayudas internacionales, y devolviendo en definitiva la corrupción al gobierno y el endeudamiento a su país.

La muerte de Thomas Sankara se suma a la de otros muchos activistas y luchadores por un movimiento panafricano. Las fuerzas coloniales han buscado con ello siempre el mismo objetivo: mantener al pueblo de África preso.

Libre Red

domingo, 27 de enero de 2013

Dialéctica


«Es un método de estudio y comprensión que se basa en la confrontación de las características de una situación o sistema a las contradicciones que este genera a su interior, con el objeto de obtener una nueva «forma» sintética y así sucesivamente, este proceso continuo, tiene la intencionalidad de explicar el continuo movimiento de los procesos históricos desde una metodología científica; o lo que es lo mismo, es el ejercicio de confrontar la tesis —afirmación— y la antitesis —negación— para superar las contradicciones establecidas entre ellas mediante la obtención de una «síntesis superadora», o negación de la negación de las viejas contradicciones de la realidad. Esta nueva síntesis establecerá nuevas contradicciones, una nueva tesis que habrá de ser superada mediante el mismo método; por ejemplo: para que el capitalismo exista necesita de una tesis —burguesía— y de una antítesis —proletariado—; el resultado de la confrontación de estos dos elementos dará lugar a una síntesis superadora —el socialismo—, esta síntesis convertida en nueva tesis tendrá que ser confrontada por una antítesis —las contradicciones que el socialismo genere, por ejemplo la burocracia— para ser superada y así obtener una nueva síntesis superadora, el comunismo». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

¿Menos guerras en el nuevo año?

El nazi-fascismo estaba allí, durmiendo en las instituciones, esperando el momento para emerger de las catacumbas… Al parecer ya ha encontrado su momento y amenaza con fagocitar la vida de millones de personas…


Por Karl Müller

Hubo un canciller alemán que dijo lo siguiente: «La paz no lo es todo, pero sin paz todo es nada». Eso fue hace unos 40 años. Y aunque sigue siendo cierto esa frase no tiene hoy ningún eco en la actual política alemana. Prueba de ello es un editorial del Frankfurter Allgemeine Zeitung publicado el 18 de diciembre de 2012 cuyo contenido ignora nuevamente, y de manera flagrante, lo que los alemanes aprendieron tan amargamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Y uno se pregunta: ¿Cómo es posible que en un país cuya Constitución puso en primer plano la dignidad humana, un país donde el reconocimiento de los derechos humanos y del derecho internacional está inscrito en la Constitución y donde la preparación de una guerra de agresión es considerada ilícita, cómo es posible que en un país como ese un periódico de renombre internacional se queje (!) de que la población de ese mismo país «no se ha acostumbrado todavía a una Bundeswehr [1] cuya misión no se limite a la disuasión sino que debe obligatoriamente ser capaz de matar agresores mediante ataques selectivos en diferentes regiones del mundo»?

Se supone, desde 1949, que Alemania es un Estado de derecho, que incluso decidió abolir la pena de muerte precisamente porque concede la mayor importancia a la dignidad del hombre. Estado de derecho quiere decir que todos tienen derecho a un juicio con todas las de la ley, sea cual sea el crimen que se les impute. Con la creación de la Corte Penal Internacional, la comunidad internacional quiso establecer un órgano jurídico encargado de procesar a los criminales que ocupan funciones gubernamentales, incluso para determinar si las acusaciones –a menudo escandalosas– son verdaderamente justificadas.

Pero, desde que la Bundeswehr es un «ejército de proyección», desde que Alemania se halla por lo tanto constantemente en estado de guerra, todo lo anterior parece carecer de importancia.

En su conocida obra Madre Coraje, Bertolt Brecht enunció con precisión la diferencia entre la guerra y la paz: en tiempo de paz, un asesino se arriesga a recibir la condena más severa; en tiempo de guerra, se le recompensa con medallas.

Pero, ¿cuál es el precio a pagar para una sociedad que vive en ese estado de guerra permanente? ¿Qué podemos encontrar sobre eso al consultar los libros de historia, desde la época de Esparta y pasando por la Alemania nacional socialista hasta los actuales Estados Unidos? Revisión de los valores, pérdida de normas de convivencia, embrutecimiento de la juventud… Al preguntársele si podía justificar la muerte de más de 500 000 niños como resultado de las sanciones económicas contra Irak, la ex secretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright respondió que había valido la pena. La señora Albright sigue siendo hoy en día una personalidad que goza de una «reputación». Un ex ministro alemán de Relaciones Exteriores, miembro de un partido antiguamente pacifista, sigue cooperando estrechamente con esa señora.

¿Existe todavía algún tipo de ética en la política alemana? ¿O es que, como en Madre Coraje, se considera que en tiempo de guerra se aplican «otras leyes»? Los profesores de las escuelas alemanas quizás deberían, a pesar de todo, tomar en serio su misión constitucional y abordar en clase artículos como el del Frankfurter Allhemeine Zeitung como un ejemplo de la propaganda de guerra moderna. El objetivo sería que los alumnos de las escuelas alemanas, cuando lleguen a adultos, sean capaces de cambiar la mentalidad de la política alemana. Mientras tanto, son los actuales adultos quienes tienen que ocuparse de eso.

Y para ello no hace falta el concurso de fuerzas sobrenaturales. Con la decadencia del Imperio estadounidense y las radicales transformaciones que ya se han producido en materia de geopolítica, el ambiente y las posibilidades de respirar libremente han mejorado mucho, incluso para los alemanes.

Horizons et débats (Suiza)
Red Voltaire

Hollande tiene miedo de sus propias fuerzas armadas

Nicolas Sarkozy y Francois Hollande utilizan las fuerzas armadas de Francia para satisfacer intereses privados o extranjeros. Han enviado sus hombres a la muerte para robar el cacao de Costa de Marfil, las reservas de oro de Libia, el gas de Siria y el uranio de Mali. Y ahora la desconfianza se impone entre el jefe de las fuerzas armadas francesas y los soldados que se enrolaron para garantizar la defensa de la Patria.


Por Thierry Meyssan

Las aventuras militares de Nicolas Sarkozy y de Francois Hollande en Afganistán, Costa de Marfil, Libia, Siria y ahora en Mali han desatado una viva polémica en el seno de las fuerzas armadas francesas. Y la oposición que han encontrado ha llegado a un punto crítico. Veamos algunos ejemplos:

En 2008, en momentos en que el entonces presidente Nicolas Sarkozy acababa de modificar la misión de los soldados franceses en Afganistán para convertirlos en una especie de milicia bajo las órdenes de las fuerzas de ocupación estadounidenses, el general Bruno Cuche, jefe del Estado Mayor de las fuerzas terrestres francesas, se negó a enviar tanques Leclerc. La crisis fue tan grave que el presidente Sarkozy aprovechó el primer pretexto que apareció para obligar al general Cuche a dimitir.

En 2011, fue el almirante Pierre-Francois Forissier, jefe del Estado Mayor de la Marina, quien expresó públicamente sus dudas sobre la operación emprendida contra Libia, operación que –según el almirante– alejaba a las fuerzas armadas francesas de su misión fundamental, que es la defensa de la Patria.

En 2012, el general Jean Fleury, ex jefe del Estado Mayor de la fuerza aérea, fue más explícito aún al señalar que Francia no tiene la vocación –ni tampoco los medios necesarios– para atacar Siria.

Durante los 5 últimos años, entre la mayoría de los oficiales superiores franceses –que a menudo son católicos muy practicantes– ha surgido la profunda convicción de que los presidentes Sarkozy y Hollande han puesto el poderío de las fuerzas armadas francesas al servicio de intereses privados o de intereses extranjeros, estadounidenses e israelíes.

Lo cual se confirma al analizar la organización misma de las recientes operaciones militares de Francia en el exterior. Desde 2010, la mayoría de esas operaciones han escapado al control del jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas francesas, el almirante Edouard Guillaud, para caer bajo el mando del general Benoit Puga, que tiene su oficina en la sede de la presidencia.

Este paracaidista, especialista en operaciones especiales y espionaje, simboliza simultáneamente la dependencia de Francia hacia Israel y la renovación del colonialismo. Fue el general Puga quien supervisó, en Egipto, la construcción del Muro de Acero que completa el encierro de la franja de Gaza, transformando ese territorio palestino en un inmenso ghetto.

Ya se sabe que a Nicolas Sarkozy no le gustaba tener que tratar con los militares. Francois Hollande les huye. Por ejemplo, cuando viajó al Líbano –el 4 de noviembre de 2012– para pedirle al presidente libanés Michel Sleimane que apoyara la guerra secreta contra Siria, Hollande no incluyó en su agenda un espacio de tiempo para ir a saludar a los soldados franceses de la FINUL [1]. Ese ultraje no es una muestra de desprecio sino de temor al contacto con la tropa.

La crisis de confianza ha llegado a un punto en que el servicio de seguridad de la Presidencia de la República Francesa teme que algunos militares lleguen a atentar contra la vida del presidente. A tal extremo que, el 9 de enero de 2013, durante la presentación de las felicitaciones presidenciales de año nuevo a las fuerzas armadas, en la base del 12º Regimiento de Coraceros de Orleans, los responsables de la seguridad del presidente exigieron la neutralización de todas las armas utilizadas en la ceremonia. Para ello se retiró el percutor a los fusiles de asalto y ametralladoras, e incluso a las pistolas de los oficiales. Toda la munición fue además confiscada y almacenada en recipientes sellados, medida nunca tomada hasta ahora desde la época de la crisis de Argelia, hace unos 60 años.

Mientras Francois Hollande declaraba que «la comunidad militar es una familia, con sus [elementos] activos y de reserva (…) de la que conozco la estabilidad, la solidaridad y de la que además aprecio el sentido de la disciplina, de la cohesión e incluso de la discreción», el comportamiento de su servicio de seguridad desmentía sus palabras. El presidente francés tiene miedo de sus fuerzas armadas, incluso desconfía de sus soldados porque sabe que no tiene cómo justificar las misiones que les asigna.

Esta crisis no puede más que agravarse si el presidente de la República Francesa persiste en su voluntad de extender las operaciones secretas al territorio de Argelia. A raíz de la eliminación del servicio militar obligatorio y como resultado de la profesionalización de las fuerzas armadas francesas, son numerosos los soldados provenientes de familias musulmanas de origen argelino. Es evidente que esos soldados no pueden dejar de reaccionar emotivamente ante el proyecto de recolonización orquestado contra la patria de sus padres.

[1] Siglas en francés de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano. NdT.

Red Voltaire

sábado, 26 de enero de 2013

Filosofía


«Es el estudio, la reflexión metódica, sistemática y articulada del conocimiento y sus límites, un intento por comprender y dar respuesta a las grandes cuestiones de la existencia, así como a los flujos y reflujos de los modos del ser. Es el resultado de someter el pensamiento a la razón, con algunas dosis de empirismo y subjetivismo como instrumentos del saber. Es la búsqueda del saber por el saber, por la curiosidad sobre los fundamentos de la realidad, es una actitud intrínseca a la condición humana. A efecto de estos apuntes, diremos que filosofía es la «ciencia» del pensamiento crítico». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

Eso que llaman CELAC


«CELAC la unidad convertida en una quimera en donde las manos y los pies para el trabajo lo ponen los pueblos, y la cabeza que dirige sigue sentada en las sillas de poder construida por y para la oligarquía-burguesía. CELAC esa organización pensada para crear una idea de Patria Grande sin EEUU pero cuya influencia se deja sentir en cada milímetro de poder de la mayoría de Estados que la conforman, de ese subimperialismo que se filtra por cada poro de la américa criolla, que hiere la piel de la américa mestiza y clava las garras asesinas en los pueblos indígenas y sus milenarias formas de vida. CELAC esa cosa construida sobre las formas económicas del capitalismo que «renuncia» —al menos en lo teórico— al sometimiento impuesto desde los Estados Unidos durante decenio, pero que no duda en invitar y someterse a los que vienen de la vieja, la imperial, la colonial Europa; ¿acaso es otra cosa la inversión transnacional? CELAC esa organización promocionada como una nueva forma de poder, pero que no es más que un reducto del mismo poder para el que sólo es un instrumento económico, un nido de enemigos de toda idea revolucionaria». (Bitácora (M-L), 2013)

Paraguay: Detras de Curuguaty

Un documental para esclarecer la masacre de campesinos en Paraguay, que defendían sus tierras contra un terrateniente apoyado por el Gobierno.

Francia protege intereses empresariales y blinda militarmente sus minas de uranio en Níger

Francia ordenó a sus fuerzas especiales proteger las minas de uranio en Níger, propiedad de una firma francesa, ante la amenaza de ataques de insurgentes tras su invasión en Malí, informó el jueves una fuente militar.


La misma fuente confirmó una noticia publicada inicialmente por el semanario ‘Le Point’ en la que se anunciaba que Francia enviará próximamente fuerzas especiales y equipos a los lugares de producción de uranio de la empresa pública francesa Areva en las ciudades nigerinas de Imouraren y Arlit.

La medida evidenciaría la preocupación por parte de Francia ante las amenazas lanzadas por insurgentes de atacar intereses franceses a lo largo de la región del Sahel tras la invasión militar que el Gobierno galo inició en Malí y cuyo fin, asegura, es el de frenar el avance de rebeldes vinculados a Al Qaeda que podrían convertir al país africano en una plataforma para perpetrar ataques internacionales.

Tan solo unos días después del inicio de la ofensiva francesa, un grupo armado irrumpió en una planta de gas en Argelia para tomar a cientos de personas como rehenes. Casi 40 trabajadores extranjeros fallecieron en el asalto llevado a cabo para su liberación.

Por el momento, el Ministerio de Defensa ha rechazado hacer comentarios respecto a esta información. La firma Areva, por su parte, ha señalado que no habla sobre cuestiones de seguridad.

Precisamente en Arlit, una de las ciudades a las que supuestamente se enviarán fuerzas militares para proteger las minas de uranio, siete trabajadores, incluidos cinco franceses, fueron secuestrados por Al Qaeda en el Magreb Islámico en septiembre de 2010. Tres de los rehenes fueron posteriormente liberados, pero a día de hoy, cuatro franceses continúan retenidos.

Areva, el mayor inversor individual en Níger, lleva extrayendo uranio en ese país desde hace más de cinco décadas. La firma suministra a Francia buena parte del material en bruto que la industria de la energía nuclear emplea, fuente que representa el 75% de la producción eléctrica en el país galo.

RT
Libre Red

viernes, 25 de enero de 2013

Izquierdismo


«En la teoría marxista-leninista se asimila como la tendencia dentro de organizaciones comunistas a exaltar lo subjetivo por encima de lo objetivo, e incluso confundirlos; esto hace que se pierde de vista la realidad histórica en la que se desenvuelve y que se malinterprete el ánimo revolucionario de la vanguardia con el de las masas, o al contrario, que la vanguardia no sepa percibir ni canalizar la voluntad revolucionaria de las masas. En esencia, el subjetivismo hace que los «tempos» no sean interpretados apropiadamente llevando al colapso de lo estratégico. Este error en la estrategia se profundizará si se carece de una línea política adecuada, es decir, que no refleje las condiciones políticas del proletariado; pues además de las condiciones objetivas es necesario crear las condiciones subjetivas que sólo se construirán con la necesaria preparación y formación político ideológica de las masas; acumulación de fuerzas. Fuera del marxismo-leninismo, izquierdismo se entiende como relativo a la izquierda». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2001)

Distorsiones y falsedades del “trotskista” Eastman, en su libro “Since Lenin Died”

En 1922, el periodista norteamericano Max Eastman, cuyo periódico financió en 1917 el viaje de John Reed a Rusia y publicó por entregas lo que sería el libro "Diez días que estremecieron al mundo", viajó, él mismo, a Rusia. Permaneció en la tierra de los Soviets hasta mediados de 1924, estableciendo amistad con Trotsky, desposando a una comunista rusa, participando en las reuniones de la Internacional y asistiendo además al XIII Congreso del Partido bolchevique, donde se conoció el "testamento" de Lenin. Apenas salido de Rusia, escribió y publicó en 1925 el libro "Since Lenin died", donde expone de manera distorsionada y falaz la lucha interna en el Partido bolchevique. En ese mismo libro revela la existencia del "testamento" de Lenin, pero deforma su contenido. El objetivo del libro es presentar a Trotsky como el sucesor de Lenin y como una víctima de la dirección del Partido bolchevique. Por "coincidencia", meses antes de la publicación del libro de Eastman, Trotsky había publicado sus "Lecciones de Octubre" en el que atacaba nuevamente a la dirección del Partido y al Partido mismo, e intentaba reescribir la historia de la revolución rusa, provocando la indignación y la respuesta inmediata del Partido y sus militantes bolcheviques. En 1926, en una actitud nada revolucionaria, Eastman le "dio" al New York Times una copia del "testamento" de Lenin. Nuevamente, esto coincidía con la campaña de la oposición unida, de oportunistas, contra el Partido y su dirección leninista. Eastman era el colaborador de Trotsky fuera de Rusia y el traductor al inglés de sus obras. En la década de 1930, abandonaría las ideas "socialistas" y en 1941, mientras la URSS era víctima de la agresión nazifascista, Eastman se convertía en uno de los editores de Reader's Digest ("Selecciones"), medio emblemático de desinformación del imperialismo norteamericano. Luego se convertiría en abierto anticomunista, apoyando en algún momento a McCarthy y asociándose también con los ideólogos del liberalismo burgués Hayek y Mises.

El libro de Eastman es la primera exposición sistematizada de la versión trotskista sobre la lucha interna en el Partido, posterior a la muerte de Lenin. Ahí se encuentra, en bruto, todo el arsenal que después de su expulsión de la URSS, Trotsky utilizaría en su lucha contra el Partido bolchevique y la URSS. En la siguiente carta, Stalin exige que Trotsky -la fuente de las afirmaciones de Eastman- se pronuncie sobre el contenido del libro en cuestión y lo denuncie por falsear los hechos. En la carta, Stalin desmiente la versión -que hasta hoy utilizan intelectuales burgueses, trotskistas y hasta comunistas desinformados- que dice que el "testamento" no fue leído en el Congreso, a la totalidad de los delegados. La "Carta al Congreso" de Lenin, si bien no se publicó en la prensa, fue conocida por los delegados que luego se encargarían de transmitirla en sus respectivas organizaciones partidarias. Trotsky, ante la espada y la pared, tuvo que pronunciarse contra las falsedades de Eastman, que él mismo había alimentado.

El documento:

Stalin, Lenin y Kalinin

Carta a los miembros del Buró Político del Comité Central y del Presídium de la Comisión Central de Control del PC (b) de Rusia

(17 de junio de 1925)

[...] Al leer el libro de Eastman me convencí de que no fue escrito inocentemente, que su propósito es desacreditar al gobierno de la URSS y al Comité Central del Partido Comunista de Rusia, y que con ese propósito Eastman se permite decir una variedad de calumnias y distorsiones apoyándose en la autoridad de Trotsky, en su “amistad” con Trotsky y en algunos documentos secretos que aún no han sido publicados. En particular me sorprendieron las referencias de Eastman a sus “charlas” con el camarada Trotsky sobre el llamado testamento de Lenin y sobre las “principales figuras del Comité Central”. También me sorprendieron sus afirmaciones acerca de que la autenticidad [de su texto] del llamado testamento de Lenin fue confirmada por “tres comunistas confiables de Rusia” a quienes “yo (es decir, Eastman) entrevisté por separado y quienes habían leído la carta recientemente, repitiendo de memoria sus pasajes más importantes”.

La estrategia de la tensión


Es demasiado evidente que los intereses económicos occidentales en Mali no bastan para explicar la intervención militar de Francia en ese país africano. Y es igualmente evidente que el fenómeno islamista tampoco explica por sí solo la envergadura de la acción terrorista registrada paralelamente en una instalación gasífera argelina. Para Manlio Dinucci, ese coctel contiene los ingredientes clásicos de la estrategia de la tensión. El objetivo es Argelia, Mali es la base de retaguardia utilizada para el ataque y los islamistas son el pretexto que justificaría la intervención.

En el escenario de la captura de rehenes de In Amenas, a Mokhtar Belmokhtar le toca el papel del “malo”. Este disidente de AQMI ha creado un grupúsculo terrorista que se alquila para la realización de operaciones “false flag” por cuenta de ricos comanditarios, como Abu Nidal durante la guerra fría.

Por Manlio Dinucci

Las dramáticas imágenes del ataque de un comando que se define como yihadista contra la instalación argelina están dando la vuelta al mundo. Técnicos de BP y de Statoil con explosivos plásticos atados al cuerpo, asesinados por sus secuestradores o muertos durante los enfrentamientos. Efecto más que garantizado.

El ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, toca la señal de alarma sobre la dramática situación argelina. El primer ministro británico David Cameron convoca el «Comité Cobra» para situaciones de emergencia. El presidente estadounidense Barack Obama declara que el ataque nos recuerda nuevamente la amenaza que representa al-Qaeda en África y que Estados Unidos actuará para impedir que hechos similares se repitan.

Según informaciones divulgadas por fuentes no muy bien identificadas, el comando terrorista recibía órdenes, a través de un teléfono satelital, del emir Mokhtar Belmokhtar, ex jefe de al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), individuo que actualmente dirige una nueva organización con base en Mali. Precisamente (y como por casualidad) en el país donde Francia acaba de emprender una intervención militar y al que la Unión Europea está a punto de enviar una «misión de entrenamiento» de 450 especialistas militares (incluyendo varios italianos), que además proporcionarán «consejo en operaciones de comando».

Sigue siendo un misterio cómo fue que el comando, que se componía de decenas de hombres fuertemente armados, logró recorrer al descubierto, con su convoy de vehículos todoterreno, varios cientos de kilómetros a través de un territorio vigilado día y noche por unos 300 000 hombres del ejército argelino, entrenado y armado por Francia y el Comando de Estados Unidos en África (AfriCom). Resultan justificadas las sospechas de que el ataque contra la instalación gasífera haya sido orquestado y/o facilitado por Francia, con cobertura estadounidense, para implicar a Argelia y a otros países del norte de África en la operación militar ya emprendida en Mali, ampliando así el área de dicha operación.

En África, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y otras potencias occidentales no están en condiciones de hacer frente, con sus transnacionales, a la competencia económica de China y otros países emergentes. Con la esperanza de conservar a toda costa el control sobre los recursos energéticos y minerales estratégicos del continente, y de sus zonas de importancia estratégica, las mencionadas potencias avivan las tensiones y conflictos internos para justificar su intervención militar, cuyo objetivo es estrangular las luchas de liberación de los pueblos.

Para lograrlo no tienen el menor escrúpulo en recurrir a la utilización de grupos yihadistas, cuyos militantes de base, convencidos de que están combatiendo el imperialismo occidental, acaban convirtiéndose en sus instrumentos. Los utilizaron en Libia para descomponer el país desde adentro, mientras que la OTAN lo atacaba con sus caza-bombarderos y con sus fuerzas especiales infiltradas. A raíz del ataque en Argelia, hasta el propio New York Times admite ahora que Gaddafi tenía razón cuando advertía que la caída del Estado libio provocaría el caos, al dejar las manos libres a los yihadistas. Lo que no dice el New York Times es que la OTAN está haciendo lo mismo en Siria, confirmando así que esa forma de actuar es parte de su propia estrategia de la tensión.

Bersani [secretario del Partido democrático italiano, jefe de la «oposición». NdT.] lo ha entendido todo. «Hay que parar las formaciones yihadistas sanguinarias», declaró. Y agregó que «no podemos dejar sola a Francia, que intervino en Mali. Hay que intervenir y es hora de que la Unión Europea vuelva a tomar el extremo de la madeja». Se trata, en realidad, de un hilo que Europa ya ha retomado para desenmarañar el viejo enredo de las guerras coloniales.

Il Manifesto (Italia)
Red Voltaire

Libertad


«Es conciencia de la realidad objetiva, sus necesidades y posibilidades. Al contrario que el idealismo que considera que la libertad es inherente a la condición humana; el materialismo dialéctico entiende que la libertad no es innata, sino que se ha de desarrollar en la medida de que se va interactuando con el medio y por ende conociéndolo; y en consecuencia adquiriendo conciencia de las necesidad; es decir, la libertad no puede existir si el sujeto, o los sujetos, no tienen conciencia de la necesidad como producto del desarrollo histórico. Sin la conciencia de la necesidad la libertad se convierte en una actividad meramente subjetiva». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

Breve historia de los Estados Unidos

He aquí un corto dirigido por los directores de la serie South Park extraído de la película Bowling for Columbine de Michael Moore...


jueves, 24 de enero de 2013

Lumpen proletariado; Terminológico, 2013


«El lumpen proletariado o también llamado subproletariado es la población obrera situada socialmente por debajo del proletariado y fuera de los procesos de producción, y socialmente marginados desde el punto de vista de su realidad político-económica. Supone un ejército industrial de reserva creado por el capitalismo e íntimamente ligado a la pauperización de la población; crece inversamente proporcional a la concentración de capitales; o lo que es lo mismo, lo que en un polo es acumulación de riqueza, en el polo contrario, significa acumulación de miseria, de ignorancia, degradación moral, etc. Este margen funcionará como elemento indispensable para el sistema, para evitar el colapso del sistema, pues estos «obreros» al verse incapaces de vender su fuerza de trabajo son empujados a aceptar condiciones laborales que en otras condiciones no aceptarían, convirtiéndose de facto en enemigos de su clase y de sus propios intereses, cuando dedicándose a trabajos moralmente repudiables para sobrevivir como son los sicarios, rateros, estafadores, matones, timadores, traficantes, chivatos, dueños de burdeles, etc. En tanto no son prescindibles o una secuela indeseada como el sistema hace suponer, sino una pieza fundamental en el engranaje funcional del sistema productivo capitalista y de hecho son los que permite mantener las relaciones sociales inamovibles. La marginalidad es consustancial a la sociedad capitalista. Los hechos anteriores aunado a la alienación de este sector social mediante la cultura, la caridad, la beneficencia, los servicios sociales, etc; hacen que el lumpen proletariado adolezca de conciencia de clases, en tanto vulnerable a los dictados del sistema, y es esa la razón de que los vemos defendiendo el sistema económico que les explota y posicionados en contra del proletariado. Debe de comprenderse que este sector no se caracteriza por su inadaptación como se cree comúnmente, sino por lo contrario, una adaptación absoluta al sistema que le hace aceptar las contradicciones existentes como inherentes a la condición humana». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

miércoles, 23 de enero de 2013

El Vaticano construyó un imperio con dinero recibido de Mussolini

No olvidemos que “El Vaticano” existe gracias al fascismo…, incluso la iglesia…, puesto que esta estaba en un profunda crisis económica de la que fue rescatada por los fascistas italianos…


Una investigación del diario británico The Guardian reveló que el Vaticano podría haber adquirido varias propiedades en Reino Unido, Francia y Suiza con el dinero recibido por el dictador italiano Benito Mussolini. La Santa Sede posee varios edificios en estas tres naciones por un valor total de 800 millones de dólares.

El diario, que examinó los archivos del servicio de inteligencia británico, indicó que el Vaticano, a través de una red de empresas fantasmas, posee edificios en Londres (capital de Inglaterra), entre ellos la tienda de Bulgari en la calle New Bond o el del banco Capital Altium en la plaza de Saint-James.

Según The Guardian, el dinero fue recibido por la Santa Sede en 1929 de Mussolini a cambio del reconocimiento papal del gobierno fascista italiano.

Tras esta investigación, el representante oficial del Vaticano en Londres, el arzobispo Antonio Mennini, se negó a comentar esta situación.

El director de radio boliviana Fides, el sacerdote Eduardo Pérez, había reseñado en un artículo que la opulencia del Vaticano “se basa en la generosidad de Benito Mussolini” quien gracias a la firma del tratado de Letran entre su gobierno y la Santa Sede, otorgó a la Iglesia católica una serie de garantías y medidas de protección.

“La ‘Santa Sede’ consiguió que la reconocieran como un Estado soberano, se benefició de la exención impositiva de sus bienes como en beneficio de sus ciudadanos, tampoco tenían que pagar derechos arancelarios por lo que importaban del extranjero”, explicó Pérez.

Asimismo, “se le concedió la inmunidad diplomática y sus diplomáticos empezaron a gozar de privilegios de la profesión, al igual que los diplomáticos extranjeros acreditados ante la Santa Sede. Mussolini se comprometió a introducir la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas del país. Los beneficios que recibió el Vaticano fueron enormes entre ellos los beneficios fiscales, fueron preponderantes”, enfatizó.

En 1933, el Vaticano “volvió a demostrar su habilidad al entablar lucrativos negocios con los gobiernos fascistas. Al concordato de 1929, firmado con Mussolini, le siguió otro entre la Santa Sede y el tercer Reich de Adolf Hitler”, señaló el sacerdote.

“El Papa Pio XII siempre se negó a excomulgar a Hitler y a Mussolini, su pontificado se caracterizó por adoptar una falsa pose de neutralidad. Cuando los Nazis invadieron Polonia, Pio XII se negó a condenar la invasión; Una de las mayores ventajas que obtendría el Vaticano del muy lucrativo acuerdo que mantenía con Hitler era la confirmación del Kirchensteuer, o sea un impuesto eclesiástico”, subrayó.

Este es un impuesto estatal que aún hoy día deben pagar los creyentes alemanes, y que sólo pueden eludir si renuncian a su religión. En la práctica, son muy pocos los que renuncian a ella. Esta paga representa por si solo entre el 8 y el 10 por ciento del total impositivo que recauda el Gobierno alemán.

El pasado año el Vaticano se vio envuelto en escándalos. En enero de 2012, la prensa italiana divulgó documentos confidenciales que confirmaron la lucha interna por el cumplimiento de las normas sobre la “transparencia” en la Santa Sede.

Tras esta situación, el papa Benedicto XVI creó una comisión formada por tres cardenales, Julián Herranz, Josef Tomko y Salvatore De Giorgi, para investigar la fuga de documentos internos.

La comisión se creó después de que una cadena de televisión italiana publicara unas cartas enviadas por el actual representante en Estados Unidos y exsecretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (Gobierno que gestiona este Estado), Carlo María Viganó, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la “corrupción, prevaricación y mala gestión” en la administración vaticana.

La Santa Sede también fue sacudida por otro escándalo que desencadenó en el despido de Ettore Gotti Tedeschi, expresidente del Banco del Vaticano, por un presunto caso de lavado de dinero.

TeleSur

El ejército fascista francés comienza a actuar en Malí


Lo que hasta hace unos días eran voces de alarma hoy se han convertido en evidencias visibles. Lo que era miedo hoy es una realidad. La cacería étnica ha comenzado. Se lleva a cabo de forma oculta, por la noche, en lugares apartados. El Ejército francés dice que “no hay ninguna evidencia” y un alto mando maliense que “no ha escuchado nada”. Pero los habitantes de Sevaré, en el centro de Malí, no son ciegos ni sordos. Y últimamente tampoco mudos. Empiezan a hablar de cosas que ocurren, de tiros en la cabeza, de pozos llenos de gente, de cadáveres en descampados.

El objetivo de esta represalia son las personas de origen árabe, tuareg o incluso peules, habitantes del norte o extranjeros “de piel clara”. Se les acusa de colaboracionismo con los rebeldes tuaregs del MNLA o con los grupos islamistas radicales, se dice que son espías o combatientes infiltrados. Y no hay juicio ni defensa posible. El alcalde de Mopti lo decía claramente hace unos días, “se acabó la tolerancia, todo sospechoso debe ser denunciado”. La espiral de miedo y odios cruzados que genera la guerra y que parte de dos premisas falsas.

Premisa uno. “Todos los tuaregs son rebeldes”. Esta afirmación es, sencillamente, falsa. Conozco a muchos tuaregs que no simpatizan en absoluto con el MLNA, que rechazan sus técnicas, su manera de proceder y sus objetivos. Que les odian incluso. Pero da igual. Basta que vistas la ropa tradicional tuareg o que hables tamashek para convertirte en sospechoso. Sobre toda una etnia recae la acusación de haber desestabilizado a todo el país cuando el 17 de enero de 2012 fueron solo unos pocos miles los que se alzaron en armas contra su Gobierno.

Premisa dos. “Todo árabe de piel clara es un terrorista”. Tan falsa como la anterior. Los ciudadanos del norte peules o de origen árabe están señalados pese a que muchos de ellos, la inmensa mayoría, han sufrido con la llegada de los yihadistas todo tipo de abusos y arbitrariedades. Reprimidos por unos, reprimidos por otros. ¿Se puede imaginar peor destino? Muchos están ahora abandonando las ciudades del norte porque creen que lo que está por venir será aún peor que lo que ha venido hasta ahora.

Los norteños se afeitan la barba, guardan sus ropas tradicionales e intentan salir lo menos posible a la calle. En Mopti y Sevaré, a partir de las nueve hay toque de queda y la noche ampara todo tipo de abusos. Amnistía Internacional, la Federación Internacional de Derechos Humanos y Human Rights Watch ya hablan sin tapujos de testimonios y pruebas de que esto está ocurriendo. Y señalan directamente al Ejército de Malí. A mi modo de ver, la mejor prueba es la foto que acompaña este artículo y que fue tomada por una compañera periodista en mi presencia. Me hablaron mucho, pero antes de publicar nada preferí verlo con mis propios ojos. Y allí estaba. Un cadáver semienterrado del que sólo asomaban sus nalgas y su brazo izquierdo. Lo conté en este artículo publicado este lunes en El País.

La actitud que Francia está mostrando hacia esta suerte de cacería étnica es por ahora, lamentable. “No hay evidencias”, decía un portavoz del Ejército galo. Igual si los soldados franceses salen a las calles de Sevaré, caminan un poco, escuchan a la gente y abren un poco los ojos, cambian de opinión. Quizás aún se esté a tiempo de parar esto, de impedir que el afán de venganza se lleve a más inocentes por delante. Otra cosa es que esto les interese lo más mínimo. Así es la guerra, piensan muchos.

Esto en Mopti. Pero, ¿y en las zonas de combates?, ¿qué está pasando? La cobertura telefónica está cortada y el Ejército maliense ha tejido una tupida maraña de controles que impiden el acceso a las verdaderas zonas de guerra. Sólo abren las puertas cuando todo está “limpio”, cuando los muertos han sido retirados. Hace ya unos cuantos días que Konna fue liberada, pero no dejan pasar a los periodistas ni a las organizaciones humanitarias. “No hemos hecho prisioneros”, asegura un coronel maliense. ¿A qué les suena? Médicos sin Fronteras lleva una semana intentándolo sin éxito. Los limpiadores se toman su tiempo y no quieren testigos.

La cacería étnica ha comenzado.


Inesperada Travesía

martes, 22 de enero de 2013

Lumpemburguesía


«Término introducido por los denominados «neomarxistas». Se refiere a esa clase dominante desnacionalizada que manipula al sistema político para que toda la actividad humana de la nación —sociales, políticas, económicas, tecnológicas, culturales, etc.— se encamine a la producción de capitales que tendrá como único fin la primitiva concentración de la riqueza en manos de esa clase; o lo que es lo mismo; de todas las deformaciones posible que sufre la burguesía-oligarquía como poseedora de los medios de producción, esta es la más grave e involutiva. Entiéndase que la lumpenburguesía insertada en el capitalismo periférico se comporta como lumpenburguesía al interior y como cipayo de la burguesía suprasoberana al exterior; en el caso de la lumpenburguesía central, las de las metrópolis, tiende al fascismo como instrumento útil para sus fines. En cambio, para el  marxismo-leninismo la burguesía siempre expresa esa naturaleza». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

lunes, 21 de enero de 2013

Mali: Una guerra puede esconder la llegada de otra

Preparada desde hace mucho tiempo y anunciada con 6 meses de anticipación por el presidente francés Francois Hollande, la intervención francesa en Mali ha sido presentada como una decisión urgente tomada en respuesta a incidentes dramáticos e inesperados. Esa puesta en escena no sólo tiene como objetivo apoderarse del oro y el uranio malienses sino que abre además el camino a la desestabilización de Argelia.

Desde la época de Nicolas Sarkozy, con Laurent Gbagbo, Muammar el-Kadhafi y Bachar al-Assad, la diplomacia francesa viene practicando el beso de Judas. El 19 de diciembre de 2012, el presidente Francois Hollanda llega a Argel para “besar” a su homólogo argelino Abdelaziz Bouteflika. Tres semanas después, el mismo Hollande enciende la antorcha de la guerra en Mali… para incendiar Argelia.

Por Thierry Meyssan

Como dice el proverbio francés, «El apetito viene al comer». Después de recolonizar Costa de Marfil y Libia, y de tratar de apoderarse de Siria, Francia mira nuevamente hacia Mali para tratar de atacar el flanco de Argelia.

Durante la agresión contra Libia, franceses y británicos recurrieron ampliamente a la utilización de islamistas para combatir el poder establecido en Trípoli ya que, después de lograr la ocupación de Bengazi, los separatistas de la región libia de Cirenaica no estaban interesados en derrocar a Muammar el-Kadhafi. En el momento de la caída de la Yamahiria, yo fui personalmente testigo del recibimiento que los miembros del Consejo Nacional de Transición reservaron a los dirigentes de AQMI [1] en el hotel Corinthia, que acababa de ser tomado por un grupo británico especializado traído expresamente de Irak. Era evidente que el próximo blanco del colonialismo occidental sería Argelia y que AQMI tendría un papel que desempeñar en ello. Pero yo no veía en aquel momento qué conflicto podía ser utilizado para justificar una injerencia internacional.

Y París orquestó un escenario que introduce la guerra en Argelia, desde Mali.

Poco antes de que la OTAN tomara Trípoli, los franceses lograron sobornar varios grupos tuareg. Tuvieron tiempo de financiarlos abundantemente y de armarlos, pero ya era tarde para que desempeñaran algún papel en el terreno. Con el fin de la guerra, esos grupos regresaron al desierto.

Los tuareg son un pueblo nómada que se mueve en el Sahara central y en los bordes del Sahel, o sea en un vasto espacio dividido entre Libia y Argelia, así como Mali y Níger. Obtuvieron la protección de los dos primeros Estados, pero fueron abandonados por los otros dos. Debido a ello, desde los años 1960 los tuareg no han dejado de cuestionar la soberanía de Mali y de Níger sobre las tierras del pueblo tuareg. Lógicamente, los grupos que Francia armó decidieron utilizar esas armas para concretar sus reclamos en Mali. El Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) toma entonces el poder en casi todo el norte de Mali, donde viven sus miembros. Pero un grupúsculo de islamistas tuareg, conocido como Ansar Dine y vinculados a AQMI, aprovecha la situación para imponer la sharia en varias localidades.

El 21 de marzo de 2012 se produce en Mali un extraño golpe de Estado. Un misterioso «Comité Nacional por la Reconstrucción de la Democracia y la Restauración del Estado» (CNRDRE) derroca al presidente Amadou Toumani Touré y proclama su intención de restaurar la autoridad maliense en el norte del país. El resultado es una gran confusión dado que los golpistas son completamente incapaces de explicar de qué modo su acción puede traer alguna mejoría en la situación del país. El derrocamiento del presidente Toumani Touré resulta particularmente extraño ya que se produce sólo 5 semanas antes de la elección presidencial ya programada y el presidente saliente no aspira a la reelección. El CNRDRE, que se compone de oficiales formados en Estados Unidos, impide la realización de la elección presidencial y entrega el poder a uno de los candidatos, el francófilo Dioncounda Traoré. El traspaso del poder –sin elecciones– es legalizado por la CEDEAO [2], cuyo presidente no es otro que Alassane Ouattara, puesto en el poder un año antes mediante una intervención militar de Francia en Costa de Marfil.

El golpe de Estado acentúa la división étnica en Mali. Unidades de élite del ejército maliense (formadas en Estados Unidos) comandadas por elementos de la comunidad tuareg se unen a la rebelión con todo su armamento.

El 10 de enero, Ansar Dine –con el apoyo de otros grupos islamistas– ataca la ciudad de Konna. Y sale así del territorio tuareg para extender la imposición de la ley islámica al sur de Mali. El presidente de transición Dioncounda Traoré decreta el estado de urgencia y solicita la ayuda de Francia. París interviene, en cuestión de horas, para impedir que la capital, Bamako, caiga en manos de los islamistas. Asombrosamente previsora, la presidencia de Francia ya había preposicionado en Mali elementos pertenecientes al 1er Regimiento Paracaidista de Infantería de Marina (conocido en Francia como «la coloniale») y al 13er Regimiento de Dragones Paracaidistas, varios helicópteros del Comando de Operaciones Especiales, 3 aviones Mirage 2000D, 2 Mirage F-1, 3 aviones de transporte C135, un avión de transporte táctico pesado C130 Hercule y otro avión de transporte táctico C160 Transall.

En realidad, es muy poco probable que Ansar Dine haya representado en algún momento una verdadera amenaza ya que la verdadera fuerza combatiente no son los islamistas sino los nacionalistas tuareg, que no tenían ninguna intención de avanzar hacia el sur de Mali.

Argelia es uno de los numerosos Estados a los que Francia solicita ayuda para concretar su intervención militar en Mali. Argel se ve entonces ante una difícil disyuntiva: colaborar con la antigua potencia colonial o arriesgarse a enfrentar un reflujo terrestre de los islamistas. Después de un periodo de duda, el gobierno argelino acepta abrir su espacio aéreo al tránsito de los militares franceses. A pesar de todo, un grupo islamista no identificado ataca una instalación de producción de gas de British Petroleum en el sur de Argelia, donde se apodera de un centenar de rehenes, no sólo argelinos y franceses sino de diferentes nacionalidades. Evidentemente, el objetivo es internacionalizar el conflicto transportándolo a Argelia.

La técnica injerencista de Francia reproduce la anteriormente utilizada por la administración Bush: utilizar grupos islamistas para crear conflictos y, posteriormente, intervenir e instalarse en el terreno con el pretexto de resolver esos mismos conflictos. Es por eso que la retorica del presidente francés Francois Hollande reproduce la retorica de la «guerra contra el terrorismo», ya desechada por Washington. En ese rejuego aparecen nuevamente los protagonistas habituales: Qatar ha comprado acciones en las grandes empresas francesas presentes en Mali y el emir de Ansar Dine está estrechamente vinculado con Arabia Saudita.

El bombero-incendiario es además aprendiz de brujo. Francia ha decidido reforzar su dispositivo antiterrorista en el territorio nacional, el plan Vigipirate. París no teme en realidad que se produzca una acción de los islamistas malienses en territorio francés, sino un reflujo de los yihadistas presentes en Siria. En efecto, hace 2 años la DCRI [3] favoreció el reclutamiento de jóvenes musulmanes franceses dispuestos a luchar contra el Estado sirio como miembros del Ejército «Sirio Libre». La desbandada de este último está provocando actualmente el regreso de esos yihadistas al país natal, donde pudieran verse tentados –por solidaridad con Ansar Dine– a utilizar las mismas técnicas terroristas que les enseñaron en la guerra contra Siria.

Red Voltaire

domingo, 20 de enero de 2013

Revisionismo


«Se trata de un reflujo de las concepciones «socialistas» premarxistas cuyos planteamientos teóricos y prácticos son vertidos desde la pertenencia a organizaciones «marxistas», incluso se definen como marxistas aún cuando defienden la funcionalidad de lo que denominar «democracia liberal», negando con ello las contradicciones elementales existentes entre liberalismo, democracia —burguesa— y marxismo. En general se caracteriza por hacer propio muchos elementos del idealismo transcendental kantiano y neokantiano —introducen la idea de que el marxismo no es necesariamente materialismo—, y específicamente por la negación de la «lucha de clases» como elemento fundamental de las relaciones sociales derivado de las fuerzas económicas activas y pasivas que condicionan el flujo de los acontecimientos históricos e intentan explicar las contradicciones existentes al interior de las clase proletarias —derivada de la condicionalidad cultural capitalista y la alienación o contradicciones no antagónicas— en la lucha de clases, es decir, definen la lucha de clases como una fuerza que se proyecta hacia afuera y hacia adentro de la clase; o lo que es lo mismo, intentan rebatir el fundamento elemental del marxismo-leninismo, la «dictadura del proletariado» como extensión de la lucha de clases. Igual que los reformistas, defienden que las transformaciones sociales deben de ser conquistadas por un proceso «evolutivo» no revolucionario cuyo instrumento transformador ha de ser el sufragio universal dentro de sistemas partidocráticos, cuyo objetivo último habrá de ser la creación de un «capitalismo incluyente»; para ello se valen en sus tesis económicas de la descentralización y la ley del valor, a la que perpetúan como necesaria y fundamental en el socialismo, no existe campo donde no nieguen de forma más o menos enmascarada la aplicación de la lucha de clases y apuesten por un acuerdo intermedio que responda a sus intereses inmediatos». (Equipo de B. N.; Terminológico, 2013)