«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 30 de mayo de 2015

Por el frente popular del trabajo, la libertad y la paz; Klement Gottwald, 1935

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

Este discurso, registrado en forma escrita, es otro documento excepcional para estudiar las estrategias y tácticas antifascistas marxista-leninistas planteadas en el VIIº Congreso de la Komintern de 1935, esta vez el autor de la obra es el checoslovaco Klement Gottwald, el cual, sería uno de los focos mediáticos durante esos años por la frágil posición en la que se colocó a Checoslovaquia frente a las posiciones imperialista y chovinistas de la Alemania hitleriana.

Este discurso, como otros de ese congreso, desmitifican dos groseros mitos:

1) Que los marxista-leninistas no defendieron ni querían defender la república burguesa ni los derecho obtenidos por la clase obrera frente al peligro del advenimiento de la dictadura terrorista abierta de la burguesía, o sea del fascismo, porque eran partidarios de la democracia soviética y la dictadura del proletariado;

2) Su variante opuesta, en la que se apoyaron trotskistas contemporáneos y futuros revisionistas: que los comunistas habían rechazado la revolución proletaria, la dictadura del proletariado, la democracia soviética y que defendían el reformismo, la dictadura de la burguesía, la democracia burguesa.

Como Gottwald expresa, los marxista-leninistas de entonces que ponían toda la esperanza para sacar a su país de los males del capitalismo –desempleo, inflación, desigualdad social, racismo, pauperización de las masas trabajadoras, diferenciación entre cuidad y campo, hambrunas, etc.–, en el deseo de emular el socialismo victorioso de la Unión Soviética que tantos aplausos cosechaba a nivel mundial –el cual había eliminado la mayoría de estos males–. No teniendo pues, razones para abandonar los principios del comunismo, es más, estos logros ayudaban a los partidos marxista-leninistas como el checoslovaco para persuadir a las masas reformistas, anarquistas, etc., de la limitación de su doctrina, y de la necesidad de virar hacia el comunismo.

Como es de esperar: se registran las particularidades de Checoslovaquia que nos permiten entender las peculiaridades de la táctica comunista checoslovaca, pero hay temas a tratar en el documento como; el frente único del proletariado –que afecta al trato con los partidos con masa de elementos obreros como los socialdemócratas como a los obreros sin partido–, el frente popular antifascista –que afecta al trato con partidos con elementos pequeño burgueses antifascistas como los agraristas–, la lucha por la preservación del país para la no participación en la próxima guerra imperialista –que se traduciría en miseria, opresión nacional y muerte para las masas trabajadoras–, la cuestión de las minorías nacionales –a las cuales el fascismo local aniquilaría– o el internacionalismo con otros países socialistas –y el apoyo a su política exterior– que sirven de lecciones para los marxista-leninistas de hoy.

Pese a que la táctica marxista-leninista antifascista reportara grandes avances en la lucha contra el fascismo local, no pudo evitar que el nazi-fascismo alemán invadiera Checoslovaquia –algo en lo que jugaron otros factores que se explicaran en los próximos documentos de Gottwald– y que apenas se lograra resistencia. 

Hay que añadir de igual modo, que la táctica del frente popular antifascista si tendría un mejor final diez años después, cuando las condiciones internacionales en la Segunda Guerra Mundial sonrieran a los comunistas checoslovacos. 

Esta vez con el auge de los comunistas como primera fuerza del país, la resolución de las tareas democrático-burguesas –medidas de carácter antifascistas, antifeudales, etc.– y el tránsito al socialismo no podrían ser interrumpidos por una intervención imperialista exterior como la de Alemania en 1938 y 1939, debido a que en 1945 la presencia del Ejército Rojo Soviético y el propio fortalecimiento y experiencia del aparato militar del Partido Comunista de Checoslovaquia durante la guerra daban un panorama completamente diferente. Aún así quedaba la cuestión de que si el partido comunista checoslovaco sería capaz de triunfar sobre sus adversarios nacionales, pero desde luego tenía garantías que la revolución no saltaría por los aires por una nueva intervención extranjera. También habría que tener en cuenta que los marxista-leninistas checoslovacos desarrollaron conforme el nazismo alemán retrocedía de su país, el nuevo poder popular de los comités nacionales –soviets– que suponía una mayor eficacia también a la hora de movilizar a la población trabajadora reprimir a la contrarrevolución interna.

A partir de 1945 el frente sirvió como plataforma para agrupar a las fuerzas políticas antifascistas donde el partido comunista ganó la hegemonía frente a otros partidos antifascistas, pero a posteriori durante la construcción del socialismo, el frente serviría para organizar las organizaciones sindicales, femeninas, de la juventud, etc., sirviendo como puente entre el rol dirigente de la sociedad: el partido comunista, y estas organizaciones de masas. Es decir, de las experiencias en la táctica de frente los años 30, se pudo llegar a las tácticas de los años 40 donde el frente sirvió para el fin del fascismo, la toma de poder, y la construcción socialista.

El documento:


Klement Gottwald

Por el frente popular del trabajo, la libertad y la paz

Camaradas:

No es accidental que el VIIº Congreso de la Komintern proceda en medio de una excepcional atención de todo el mundo, tanto amigos como enemigos.

Esto es a causa de que nosotros estamos discutiendo y solventando las cuestiones más urgentes que afectan la vida diaria de todos los trabajadores de cada país. Es a causa de que, después de seis años de insólita crisis económica en los países capitalistas, coexistiendo simultáneamente junto a la victoria del socialismo en una sexta parte del mundo, todos están deseosos de escuchar la voz de quienes han obrado «tal milagro», la voz de los bolcheviques. Es a causa, finalmente a que nuestro congreso señala que es lo más esencial, que es lo decisivo, que debe realizarse para la realidad de hoy, para que las masas trabajadoras de uno u otro país puedan crear los requisitos que les permitirán lograr mañana ese mismo «milagro». Como ejemplo de ello, nuestro VIIº Congreso de la Komintern ha colocado en el centro de la política de los partidos comunistas la tarea de crear una unidad de acción entre el proletariado y un frente popular a escala nacional e internacional contra la ofensiva del capital, contra el fascismo, por la paz y contra la guerra imperialista.

Es normal que esto inevitablemente haya obligado a despertar la atención de todos; entre las cuales debemos contar:

1º La rabia de los fascistas y sus cómplices en todos los países por el hecho de que los comunistas se esfuerzan por el frente único de todos los oponentes al fascismo, sin tener en cuenta las diferencias que les separan de los elementos del campo antifascista provenientes de la pequeña burguesía;

2º El miedo de todos los elementos fascistas e imperialistas que desean llevar a cabo guerras depredadoras con el objetivo de poder dividir de nuevo el mundo entre fuego y polvo a expensas de las pequeñas naciones y de la Unión Soviética;

3º Las ansiedad entre todos los líderes reaccionarios de la socialdemocracia, quienes, a pesar de que las masas trabajadoras han vislumbrado la más que adversa experiencia de la política de colaboración de clases, desean seguir con esta política, rechazando el frente único del proletariado y manteniendo así, la división entre las filas de la clase obrera;

4º La esperanza entre todos los que esperan, con razón, la realización de la unidad de acción del proletariado y del frente popular a una escala nacional e internacional, ellos que esperan no pasar el calvario por el que el pueblo alemán está atravesando en estos momentos.

viernes, 29 de mayo de 2015

El inolvidable José Díaz hablando sobre la religión y la posición de los comunistas ante ella según el contexto


(1) Para acabar con el fascismo hay que acabar con la base material de la reacción

«Mientras los campesinos no tengan la tierra que hoy usurpan los terratenientes, mientras a éstos no se les expropie la tierra sin indemnización, para entregarla gratuitamente a los campesinos trabajadores y a los obreros agrícolas, no habrá posibilidad de desarrollar un régimen democrático. Mientras la Iglesia continúe cobrando millones y millones del Estado –mientras no haya una separación rotunda de la Iglesia y del Estado–, y en vez de entregarle a ella esos millones se entreguen para obras públicas, para mejorar la situación del proletariado y de los campesinos, no habrá democracia en el país. El que quiera ir a misa o a comulgar, que vaya a la iglesia tranquilamente, pero que se pague su religión. Lo que no se puede consentir es que eso salga del proletariado, de las masas trabajadoras». (Prolongados aplausos) (José Díaz; La España revolucionaria; Discurso pronunciado en el Salón Guerrero de Madrid, 9 de febrero de 1936)

(2) ¿No hay dinero?

«Y si para estas medidas de transformación se dice que no hay dinero, habrá que ver dónde se encuentra. Nosotros no queremos atacar los sentimientos religiosos de nadie, pero decimos: La Iglesia, con el gran predominio económico-político de que goza en España, como corresponde a la situación semifeudal que ocupa, tiene grandes riquezas, y esas riquezas han sido arrancadas del pueblo, y como el pueblo tiene hambre, pide esas riquezas. Por lo tanto, la subvención del Estado a la Iglesia debe desaparecer inmediatamente; si son diecinueve o veinte millones de pesetas las que el Estado entrega a la Iglesia, esa cantidad debe dedicarse a obras, que son muy necesarias en España, para que los parados tengan pan y trabajo; pero, además, es necesario expropiar esa riqueza de la Iglesia por ser dinero sacado del pueblo, y si esos reaccionarios son tan amantes de dar pan a los necesitados, todas esas riquezas, esas acciones de empresas y entidades anónimas, todos esos millones, manejados tan turbiamente, deben pasar inmediatamente al pueblo, para que éste pueda trabajar y pueda comer, porque así lo merece el triunfo del 16 de febrero, y porque además el que quiera religión, el que guste de escuchar un sermón o confesarse que lo haga; pero que lo pague, y yo tengo la seguridad que el que no tiene para comer no va a dar nada para escuchar un sermón. (Gran ovación) Y esto no es tampoco una medida comunista, pues estoy seguro que en este mitin hay muchos republicanos que tienen este punto en el programa de su partido. A la cárcel los responsables de la represión de octubre». (José DíazDiscurso pronunciado en Cartagena, el día 5 de abril de 1936)

(3) Fuentes de las cuales hay que sacar el dinero para atajar el problema de los parados

«En España hay un millón de parados. Hay hambre, y miseria. Y el Gobierno tiene que adoptar medidas urgentes para remediar esta situación. Se dice que no hay dinero. Pero si hay de dónde sacarlo. Nosotros no vamos a exigir al Gobierno que tome medidas socialistas o comunistas, que él no puede realizar y que tampoco están en el pacto. Sólo le vamos a pedir medidas que entren de lleno en su significación republicana y democrática y en el espíritu del pacto sellado con nosotros. Medidas de carácter democrático auténtico, eso es lo que pedimos. Una de ellas es la expropiación de las riquezas de la Iglesia. Nosotros no vamos contra la religión. Todos los que quieran sostener el culto, son libres de hacerlo; pero habrán de pagarlo. Ya sabemos que los trabajadores no iban a sostenerlo. Repito que respetamos los sentimientos religiosos. Lo que no podemos respetar es que la Iglesia y los dignatarios de la Iglesia, que dicen predicar el amor a los pobres, detenten riquezas fabulosas, en un país en que hay miles y miles de hombres que sufren hambre y miseria. Esas cuantiosas riquezas que posee la Iglesia son robadas al pueblo. ¿De dónde proceden? Proceden del latrocinio, de concesiones hechas a la Iglesia y a las órdenes monásticas por los reyes y por los déspotas, a costa de la miseria del pueblo. Esas riquezas deben ser expropiadas y destinadas al fondo contra el paro». (Grandes aplausos) (José Díaz; La unidad, clave del triunfo; Discurso pronunciado en la Plaza de Toros de Zaragoza el 1 de junio de 1936)

(4)  Desmontando el mito de los comunistas españoles sobre la quema de iglesias y asesinatos a católicos

«He hablado ya de los católicos que participan en el Gobierno. Hay una campaña fascista de tipo internacional para hacer creer que nosotros, los obreros especialmente, asesinamos a los católicos, quemamos todas las iglesias y cometemos qué sé yo cuántas tropelías más contra los creyentes. Nosotros, el Partido Comunista, respetamos las creencias religiosas, aunque no las profesemos. En el Gobierno hay un ministro católico y miles de católicos se baten al lado del pueblo en las trincheras. Es necesario ganar para nuestra causa a las masas campesinas que todavía son católicas. Y les haremos comprender su error. Esa será una labor lenta y tenaz de educación, Pero, al mismo tiempo, tenemos que afirmar que respetamos las creencias religiosas y a los hombres que las profesan. Y a los que dicen que nosotros hemos quemado iglesias, hay que hacerles ver que nosotros, en esos casos, no nos hemos encontrado con templos, sino con fortificaciones artilladas con toda clase de armas, y las ventanas y las torres erizadas de fusiles y ametralladoras. Sería difícil señalar en toda España una docena de iglesias que no fuesen fortines de los fascistas. En estas condiciones, es difícil darse cuenta de que allí hay una iglesia, pues las iglesias se han hecho para rezar y no para convertirlas en nidos de ametralladoras. Si el pueblo, en el fragor de la lucha, ve que le tiran a mansalva desde los muros de un edificio, lo arrasa, sea el edificio que fuere». (José Díaz; ¿Qué hacer para ganar la guerra?; Conferencia pronunciada en el Teatro Olimpia de Valencia, el 2 de febrero de 1937)

(5) Pero los comunistas no dejan que la religión sea usada por el fascismo y el resto de la reacción para atacar al pueblo

«En España quedan en pie miles de iglesias, y nosotros no tenemos, el menor interés en derribarlas ni en destruir lo que hay dentro de ellas. Si una iglesia no se utiliza como fortín de guerra por los más obligados a respetarla; como templó, y si los fieles van a esa iglesia a profesar su culto, a rezar o dar fe de sus creencias, que lo hagan; nosotros les respetaremos también, y no les molestaremos. Lo que ocurre es que hasta hoy, en España, la religión católica era, en su inmensa mayoría, de un cerrillismo tal, que sólo alentaba en ella odio contra el proletariado y contra las fuerzas progresivas, y esos católicos cerriles son los que se han levantado hoy en armas contra la República y contra el pueblo. Todo el que se levante en armas contra el pueblo, visto uniforme avista sotana, llevará su merecido, eso es evidente. Pero es necesario que se sepa, lo decimos como partido comunista, que nosotros respetamos las creencias religiosas cuando se profesa honradamente y no como un arma de lucha contra el pueblo. Allí está, repito, el caso de los nacionalistas vascos. Pero los que menos pueden especular con el respeto a la religión, son los elementos del fascismo internacional, pues ellos son, nadie lo ignora, los que han convertido las iglesias en arsenales de armas y en polvorines». (José Díaz; ¿Qué hacer para ganar la guerra?; Conferencia pronunciada en el Teatro Olimpia de Valencia, el 2 de febrero de 1937)

(6) Los revolucionarios deben seguir el ejemplo soviético sobre el trato a la religión

«Donde haya alguien, que ayude al pueblo, que haga algo en defensa de nuestra España, que haga algo para ayudarnos a ganar la guerra, hay que considerarles como un aliado, sin meterse a averiguar sus creencias religiosas. A los trabajadores que las profesen, nuestro deber es hacerles comprender, a lo largo del tiempo, que están equivocados. Tenemos, en apoyo de esto, un hecho concreto; tenemos el hecho grandioso de la Unión Soviética. En la Unión Soviética hay todavía algunas iglesias abiertas al culto. ¿Pero quién entra en ellas? En los primeros tiempos de la revolución, todavía entraba mucha gente en las iglesias. Pero hoy, cuando pasamos por delante de alguna de las iglesias que quedan aún en la Unión Soviética, vemos que sólo entran en ellas el pope y cuatro pobres viejos apegados a su rutina. ¿Y qué ocurre? Que las iglesias van desapareciendo como consecuencia de la nueva educación, ante la nueva generación, hija del socialismo. En España también respetamos o debemos respetar las creencias religiosas. A los que no respetamos es a los falsos religiosos que convierten el crucifijo en trabuco, que empuñan las armas contra el pueblo y que se parapetan en las iglesias como si fuesen fortalezas de guerra. (Aplausos) (José Díaz; ¿Qué hacer para ganar la guerra?; Conferencia pronunciada en el Teatro Olimpia de Valencia, el 2 de febrero de 1937)

jueves, 28 de mayo de 2015

El liderazgo de un partido marxista-leninista debe rendir cuentas, ser elegido democráticamente y tener posibilidad de ser revocado sino cumple con sus obligaciones


«Estos momentos de elecciones y rendir cuentas juegan un mayor rol en el temple del partido y cuadros, en fomentar su revolucionarización. Esto es necesario para apartar el formalismo en estas importantes reuniones, que de otro modo rompería el continuar basándonos en las normas y forma de vida que tenemos en el partido. El liderazgo debe rendir cuenta en estas reuniones, debe verificar con hechos que ha cumplido su deber, y no solo presentar observaciones generales y críticas a otros. A la inversa, cada comunista también, debe hacer esto mismo.

Las elecciones en el liderazgo deben ser hechas bajo sólidos criterios en conformidad con las reglas establecidas, sin que ningún líder o líderes fuercen la organización básica del partido. Ellos [los miembros del partido - Anotación de Bitácora (M-L)] deben nominar a sus propios candidatos, elegir sus propios líderes, y revocarlos de una forma democrática cuando ellos fallen en cumplir con sus obligaciones». (Enver HoxhaEl continuo fortalecimiento del partido y el gobierno; Discursos 1967-1968, 6 de febrero de 1967)

miércoles, 27 de mayo de 2015

José Díaz hablando como los obreros anarquistas se orientaban poco a poco hacia el campo revolucionario


«Han sido la unidad de acción y el frente popular los que han contribuido a que los obreros anarquistas se inclinen y se incorporen a la lucha contra el fascismo y la reacción. Los obreros anarquistas, en su inmensa mayoría, han votado. Y no sólo han votado, sino que en muchas provincias han participado activamente en la propaganda y en los trabajos prácticos de la campaña electoral. Tenemos casos, como los de las provincias de Cádiz y de Zaragoza, donde los obreros anarquistas han sido los que han dado el triunfo al frente popular. En estas provincias, donde la influencia anarquista en el movimiento obrero es aún considerable, la reacción había vencido siempre y se las consideraba como sus baluartes. Gracias a las campañas abstencionistas de los anarquistas, la reacción había logrado siempre triunfar en esas provincias. La provincia de Cádiz, por ejemplo, siempre había dado el triunfo a los monárquicos y a Primo de Rivera. Y lo mismo Zaragoza. Esta vez, y gracias a la participación de los obreros anarquistas en las elecciones, la reacción ha sufrido una derrota. Y al hablar de los obreros anarquistas hay que reconocer que no se trata únicamente de una cuestión sentimental, de la cuestión de votar simplemente, sino de todo un proceso de revolucionarización que desde hace algún tiempo se viene operando entre ellos. La constitución de las alianzas obreras y campesinas, su eficacia como órganos de lucha por el poder en Asturias, la fusión de la CGTU con la UGT, la formación del frente popular y, en general, todo el trabajo de esclarecimiento y de organización llevado a cabo por el Partido Comunista de España han obligado a los obreros anarquistas a reflexionar sobre la necesidad de la unidad y sobre la ineficacia y utopía de los métodos anarquistas. He aquí una carta publicada en nuestro periódico: «Mundo Obrero», del 6 de marzo último, firmada por un obrero anarquista, que nos demuestra cuál es el ambiente y el espíritu que reinan actualmente entre vastos sectores de los obreros anarquistas. Este obrero anarquista escribe:

«Compañeros comunistas: ante el panorama político-social, que presenta el mundo, y en particular España, las experiencias del pasado y, más concretamente, la insurrección de octubre del 34, yo, ante las razones expuestas, siento la necesidad de rectificar mi pasado y descender de los olímpicos sueños utópicos del anarquismo a la realidad. No pretendo negar la importancia del ideal anarquista ni de los hombres que nos han precedido dentro del anarquismo; pero creo en la necesidad de un período transitorio –dictadura del proletariado–, hasta que los pueblos se encuentren en condiciones de vivir la anarquía. Las experiencias realizadas en otros países ponen de relieve que para contrarrestar la reacción fascista, que no es ni más ni menos que los últimos despojos del capitalismo, pero que dispone de un formidable aparato represivo, es necesaria la unión de todos los trabajadores ante la amenaza de una posible dictadura negra. Ante este peligro, opongámonos uniendo todas nuestras fuerzas para que en España no se repitan los casos vergonzosos de Italia y Alemania. Los momentos actuales no son para soñar, sino para estar muy alerta; los problemas no son solamente nacionales, sino mundiales. No debemos perder de vista la actitud de Italia en África, ni una posible agresión del Japón y Alemania contra la Unión Soviética, el único país donde la clase trabajadora llegó a conquistar sus destinos. ¡Viva la Unión de todos los trabajadores!». («Mundo Obrero»; Carta dirigida al Partido Comunista de España; Firma de la carta: S. de la Rok., Madrid, 4 de marzo de 1936)

Hemos trascrito íntegra la carta del camarada anarquista, porque sabemos que de su opinión participan hoy muchos millares de obreros anarquistas, que, gracias a las experiencias pasadas, se encaminan cada vez más resueltos por la senda revolucionaria que señala el partido comunista en nuestro país. Este hecho, claro está, plantea ante el Partido Comunista de España la necesidad de intensificar su trabajo entre los obreros anarquistas, a fin de facilitar cuanto antes, su incorporación orgánica a las filas de los combatientes por la revolución». (José Díaz; El alcance del triunfo popular del 16 de febrero; Recopilación Documental: Artículos publicados en la «Correspondencia Internacional», números del 20 y 27 de marzo y 3, 10 y 17 de abril de 1936)

lunes, 25 de mayo de 2015

Los irrefutables datos económicos de un régimen capitalista-revisionista dependiente de los diferentes imperialismos

Władysław Gomułka y Edward Gierek, Secretarios Generales del Partido Obrero Unificado Polaco de 1956 a 1970 y de 1970 a 1980 respectivamente

«[6] Polonia, como cualquier otro país revisionista de la época; ya fuera Yugoslavia, Rumanía, o la propia Unión Soviética, intentaban salvar la apariencia de los desastres de su economía anarquizante típica de una economía capitalista, mediante la petición de créditos, ya fueran estatales a los países imperialistas, empresas privadas extranjeras, o a organismos como el famoso Fondo Monetario Internacional:

«Las camarillas dominantes de los países llamados socialistas, como la Unión Soviética, Checoslovaquia, Polonia, etc., y ahora también China, permiten la afluencia de capitales extranjeros a sus propios países, porque estos capitales las benefician, mientras gravitan sobre las espaldas de los pueblos. Los países del Consejo de Ayuda Mutua Económica han contraído grandes deudas. Su endeudamiento con los países del Occidente alcanza la cifra de 50.000 millones de dólares». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Como siempre insistimos, este camino de apertura descarada al capital extranjero había sido el camino ya tomado previamente por la vecina Yugoslavia desde los años 40 hasta su colapso en los 90:

«Yugoslavia es uno de los primeros países revisionistas que ha permitido la penetración de capitales extranjeros en su economía. Comenzó recibiendo créditos, luego patentes de producción, y más tarde pasó a la formación de empresas mixtas. En 1967 se aprobó una ley que autorizaba la creación de empresas mixtas con el 49 por ciento de capital extranjero. En 1977, en Yugoslavia, el número de estas empresas llegaba a 170. Yugoslavia ha asegurado a las firmas capitalistas las más favorables condiciones para que desarrollen su actividad y obtengan el máximo beneficio. El fenómeno yugoslavo demuestra que los capitales extranjeros que se han invertido en Yugoslavia constituyen uno de los factores determinantes de su transformación en un país capitalista. Los Estados Unidos y otros Estados capitalistas ricos como es obvio, no han salido perdiendo con estas inversiones, por el contrario, han obtenido enormes beneficios acrecentando la miseria de la clase obrera y del campesinado de Yugoslavia. Lenin ha dicho que la exportación de capitales es una buena base para la explotación de la mayoría de las naciones y países del mundo, para la existencia del parasitismo capitalista de un puñado de Estados muy ricos. (...) En Polonia se han establecido más de 30 multinacionales, de ellas: 10 son estadounidenses, 6 germano occidentales, 6 inglesas, 3 japonesas, etc». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

El periodo de Edward Gierek, se caracterizó por recibir Polonia una gran inversión de capital extranjero, el establecimiento de empresas mixtas polaco-extranjeras, y el gran aumento del comercio y sobre todo de la importación de productos venidos de países occidentales:

«A partir de 1971, las importaciones de Polonia de los países occidentales se incrementaron a una tasa promedio anual de alrededor del 40 por ciento –45 por ciento en 1972–, mientras que las importaciones procedentes de Oriente se incrementaron a una tasa de alrededor del 11 por ciento. En los primeros años, las importaciones consistieron principalmente de tecnología y equipo occidental y fueron financiados con préstamos, también del Occidente imperialista». (Spiro Dede; La contrarrevolución dentro de la contrarrevolución; acerca de los eventos en Polonia entre 1980 y entre 1983, 1983)

Pero el revisionismo polaco, al igual que habían hecho, hacen o harían poco después otros revisionismos –como el cubano, coreano, vietnamita, chino, yugoslavo, y un infinito etc.–, no llegó nunca a comprender el significado real de la entrada del capital extranjero y los peligros que entrañaba, sobre todo para una economía que se había mostrado tan poco fiable como la polaca:

«El capitalismo nunca puede invertir en otros países, conceder préstamos y exportar capitales, sin calcular de antemano los beneficios que se embolsará. Si a los grandes monopolios y bancos, que se han extendido como una telaraña por el mundo capitalista y revisionista, no se les presentan datos concretos sobre los posibles ingresos a obtener de la explotación de una mina, de las tierras, de la extracción del petróleo o del agua en un desierto, no dan créditos. También hay otras formas de conceder créditos, que se practican de cara a los Estados pseudosocialistas que buscan camuflar el camino capitalista que siguen. Estos créditos, que alcanzan grandes sumas, se conceden en forma de créditos comerciales y se liquidan, naturalmente, a corto plazo. Tales créditos son dados conjuntamente por muchos países capitalistas, los cuales han calculado de antemano los beneficios económicos, y también los políticos, que van a sacar del Estado que los recibe, teniendo en cuenta tanto el potencial económico, como la solvencia de los mismos. Los capitalistas en ningún caso dan créditos para construir el socialismo, sino para destruirlo. (...) Es sabido que el capitalista no concede ayudas a nadie sin antes considerar, en primer lugar, su propio interés económico, político e ideológico. No se trata únicamente del porcentaje que obtiene como ganancia. El país capitalista que concede el crédito, junto con él, introduce en el país que recibe la «ayuda», también su modo de vida, su modo de pensar capitalista, crea sus bases y se extiende insensiblemente como una mancha de aceite, amplía su telaraña y la araña está siempre en el centro y chupa la sangre a todas las moscas que caen en sus redes, como fue el caso de Yugoslavia, como lo es actualmente el caso de la Unión Soviética. Y China correrá la misma suerte. (...) El endeudamiento de cualquier país, grande o pequeño, con un imperialismo u otro, con sus entidades públicas o privadas, siempre conlleva peligros inevitables para la libertad, la independencia y la soberanía del país que toma este camino, tanto más para países económicamente pobres».  (Enver Hoxha, El imperialismo y la revolución, 1978)

En parte por esa política respecto al capital extranjero, esta era la realidad de la paupérrima economía del revisionismo polaco:

«Para los próximos dos o tres años, Polonia estaba comprometido en un juego ridículo: exportó su ganado y productos agrícolas a Occidente e importó productos agropecuarios también desde el Oeste. Gierek y compañía estaban haciendo trompos con impotencia como resultado del curso antimarxista que habían adoptado y aplicado celosamente. El año 1979 trajo tristeza real para la vida económica de Polonia. Por primera vez desde 1945, en 1979 la producción nacional total disminuyó 3 por ciento en comparación con el año anterior, la inflación se disparó  a más del 10 por ciento, las inversiones fueron reducidas al 7 por ciento y la cosecha de grano fue del 16,9 por ciento menos. Las deudas con el Oeste subieron a entre 18 y 19 miles de millones de dólares y en 1979 los polacos estaban obligados a pagar 3 mil millones de dólares simplemente como intereses sobre las deudas. Las importaciones de cereales en 1979 alcanzaron la cifra de 8 millones de toneladas, mientras que en 1980 Polonia tendría que importar hasta 10-12 millones de toneladas». (Spiro Dede; La contrarrevolución dentro de la contrarrevolución; acerca de los eventos en Polonia entre 1980 y entre 1983, 1983)

¿Quién que se autodenomine marxista-leninista puede defender como comunista la política de un gobierno con esos datos económico característicos de una sociedad capitalista?». (Anotaciones de Bitácora (M-L) a la obra de Enver Hoxha: «¿Qué se oculta tras las huelgas de los obreros de los puertos polacos del Báltico?» de 1980, 21 de mayo de 2014)

¿Qué se oculta tras las huelgas de los obreros de los puertos polacos del Báltico?; Enver Hoxha, 1980

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¿Quién no ha oído hablar de las sucesivas huelgas y reivindicaciones en Polonia en los años 70 y 80? ¿Quién no sabe que dieron lugar al famoso sindicato de «Solidarność» –Solidaridad– que una década después llevaron al poder a su líder Lech Wałęsa? Hoy analizamos pues, a través de este documento, cual era la situación en la Polonia revisionista y el Partido Obrero Unificado Polaco de inicios de los años 80.

Para entender el contexto de este documento hay que tomar en cuenta que nos encontramos varias décadas tras la muerte de Iósif Stalin en marzo de 1953 y de contrarrevolución generalizada en casi todos los países de democracia popular y partidos comunistas del mundo. En el caso particular de la Polonia socialista, poco después del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, fallecería en Moscú su principal líder marxista-leninista, Bolesław Bierut, el 12 de marzo 1956, con cuya desaparición la influencia del jruschovismo se extendería por toda Polonia de la mano del nacionalista-derechista –un titoista de toda la vida– Władysław Gomułka quién el 5 de agosto de 1956 sería readmitido en el partido, y sería aupado desde Moscú para que todos los elementos antistalinistas cerraran filas en torno a esta figura para oponerse a los que mantenían todavía los conceptos «stalinistas» como Jakub Berman o Hilary Minc quienes poco a poco serían apartados y purgados del partido. El triunfo del revisionismo jruschovista en vedad fue la victoria u vuelta de varios de los elementos socialdemócratas, luxemburguistas, trotskistas, leninistas, browderistas, gomułkistas-titoistas, expulsados años antes durante las luchas por mantener la pureza marxista-leninista del partido, pero también fue el comienzo del prototipo de nuevos cuadros en el partido bajo los lineamientos jruschovistas, de hecho los viejos desviacionistas rehabilitados a partir de 1956 como Władysław Gomułka y Marian Spychalski tuvieron que aceptar ponerse la chaqueta de jruschovista, y como era normal algunos la aceptaron con más gusto que otros.

Casi treinta años después, a inicio de la década de los 80, la Polonia revisionista-capitalista se encontraba bajo un estado de soberanía política, económica y cultural cercenada por el Estado revisionista e imperialista de la Unión Soviética, a la cual estaba atada a través del Pacto de Varsovia en lo militar, y al Consejo de Ayuda Mutua Económica en lo económico. Y si bien Polonia estaba dentro del círculo de influencia del revisionismo soviético, no pudo impedir que –sobre todo desde la llegada al poder de Edward Gierek– Polonia hubiera contraído grandes deudas y acuerdos comerciales con los países imperialistas de Occidente:

«La usurpación del poder por los revisionistas modernos, y su transformación de Polonia en país capitalista, inevitablemente provocó que la contradicción entre el trabajo y el capital, la burguesía y el proletariado, se exacerbaran e hicieran cada vez más profundas. Como resultado de la operación de las leyes capitalistas, la situación era cada vez más onerosa para el proletariado polaco. El día [la situación de agitación social – Anotación de Bitácora (M-L)] estaba predestinado a venir cuando los trabajadores no pudieran tolerar más la catástrofe económica que afecta al país, el aumento de la pobreza y la escasez en el mercado, la gran diferenciación de clases, las grandes injusticias socioeconómicas que fueron perpetradas abiertamente a su costa, la espiral de los precios, el desempleo crónico, la alta inflación, las deudas catastróficas, la declinación continua del producto nacional total y el nivel de vida, etc». (Spiro Dede; La contrarrevolución dentro de la contrarrevolución: acerca de los eventos en Polonia entre 1980 y 1983, 1983)

Bajo este panorama donde además la oposición prooccidental de Solidarność –que todavía se presentaba como a fin al régimen revisionista– iba cobrando fuerza y pidiendo más cotas de poder; veremos como la dirigencia del entonces Partido Obrero Unificado Polaco encabezada por Edward Gierek, afronta unas huelgas y reivindicaciones de similar calado a las ocurridas en 1970, y 1976.

Así, tendremos la oportunidad de comprender qué factores específicos tomaban partida en esta guerra de nervios entre las dos superpotencias de entonces –los Estados Unidos y la Unión Soviética–. ¿Podía o quería Occidente en esos instantes atraer a la Polonia revisionista a la OTAN y  la Comunidad Económica Europea? ¿Qué elementos podría usar para este fin? Es por ello que como el autor del texto expresa: había que tomar muy en cuenta la influencia de corrientes reaccionarias como la iglesia católica o la fobia antirusa que la propia dirigencia polaca usaba para ganarse a los sectores reaccionarios de tradición chovinista y que a la vez usaba como chantaje en sus relaciones con la Unión Soviética con la amenaza de azuzarlo cuando le viniera en gana.

¿Qué factores podría usar la Unión Soviética para mantener a Polonia bajo su campo? No se descartaba  entonces aplicar en la práctica la teoría soviética de la «soberanía limitada» para los países que quisieran salirse de sus organismos políticos y económicos, y en caso de que la dirigencia polaca se negara a aplicar cualquier deseo, ella haría bien en no olvidar las intervenciones en Checoslovaquia o Afganistán antes de dar cualquier paso.

¿Cómo acabaría todo este coctel de intereses y contradicciones tan fascinante para un historiador? En la dimisión de Edward Gierek en 1980 y el nombramiento  de Wojciech Jaruzelski, quién a deseo soviético resolvió la crisis con un «golpe de bastón» y la introducción de la «ley marcial» de 1981, que acabaría con toda concesión a Solidarność. ¿Cuál era el resultado político de las fuerzas internacionales con intereses en Polonia?:

«La cuestión polaca, motivada por la bancarrota política y económica del Estado revisionista polaco, por la política de opresión soviética y la crisis del CAME y del Pacto de Varsovia, ofreció un campo de acción a los Estados Unidos, a los Estados occidentales y a todas las fuerzas reaccionarias del mundo y, en primer lugar, al Vaticano y a la iglesia católica polaca. Al respecto podemos sacar las siguientes conclusiones: por medio de la iglesia polaca y «Solidaridad», la cuestión polaca pasó por un momento de aguda crisis que llevó a la implantación del poder militar en este país, al amordazamiento provisional de «Solidaridad» y hasta cierto punto limitó la descarada actividad hostil de la todopoderosa iglesia; el papa de Roma se convirtió en ministro del exterior de la causa de la iglesia polaca y de la reacción mundial; fracasaron los esfuerzos de los estadounidenses para instigar la intervención manu militari de la Unión Soviética en Polonia, como hizo en Checoslovaquia, con la intención de que la Unión Soviética se desacreditara metiéndose en aventuras militares y políticas. El ejército soviético, en base al Pacto de Varsovia, estaba en Polonia, pero los soviéticos escondieron la mano y fue el ejército polaco quien enseñó el puño. La propaganda y las grandes huelgas en Polonia, las homilías diarias del papa, las amenazas y las sanciones de Reagan, no sólo no tuvieron el éxito deseado, sino que los países de Europa Occidental evitaron comprometerse totalmente con la política estadounidense en Europa y con las medidas concretas exigidas por los Estados Unidos, conservaron su política de conversaciones y de no ruptura con los países revisionistas del Este, conservaron, e incluso ampliaron, sus relaciones económicas con ellos y con la Unión Soviética. Los Estados de Europa Occidental y, en primer lugar, la República Federal de Alemania, han hecho muchas inversiones y han concedido cuantiosos créditos y empréstitos a estos países, por eso no quieren perder ni los beneficios, ni la influencia que ejercen allí a través de su penetración económica». (Enver Hoxha; Sobre la situación internacional; Las superpotencias, 1982)

Pero para el gobierno polaco dicho estado de excepción no resolvería los problemas internos de su política revisionista y una antes de una década, el movimiento de protestas suprimido a la fuerza, volvió a emerger con la misma fuerza o incluso mayor, las huelgas de 1988 hicieron negociar en los famosos Acuerdos de la Mesa Redonda de 1989 con el movimiento que en ese momento estaba vanguardizado las protestas como era el sindicato Solidarność de Lech Wałęsa donde se reconoció a Solidarność como sindicato legal que poco después se constituiría como partido político y cosechó unos sorprendentes resultados en las elecciones legislativas de 1989, donde los desastrosos resultados del Partido Obrero Unificado Polaco hizo que Wojciech Jaruzelski entregara gustoso el poder –esta vez con el beneplácito soviético– a Tadeusz Mazowiecki el puesto de Primer Ministro, convirtiéndose poco después Polonia, en una república burguesa de corte Occidental.

***

El siguiente documento es parte de unas reflexiones de Enver Hoxha sobre los eventos de huelgas, protestas y revueltas polacas de 1980. Es un tema que debíamos traer debido a que los actuales revisionistas nostálgicos del revisionismo soviético y de sus lacayos como los revisionistas polacos, ocultan estos acontecimientos y en caso de que les toque defenderse de ellos ocultan sus raíces. Como siempre nuestras publicaciones no tienen otra intención que dar un puñetazo directo al hígado de los revisionistas con los temas que más les escuece y exponiendo mediante datos, citas y análisis un esquema general irrefutable sobre su oportunismo y papel reaccionario en los desarrollos históricos.

Hemos añadido unas notas finales, para que cuando el autor relate un hecho importante en el que queramos reflexionar, o que queramos corroborar con pruebas, haremos unas anotaciones.

El documento:


¿Qué se oculta tras las huelgas de los obreros de los puertos polacos del Báltico?

Como he escrito anteriormente en mi diario político, a primeros del mes de julio se inició en Polonia, de manera particular en Gdańsk, Gdynia y Szczecin, etc., ciudades portuarias del Báltico, un movimiento huelguístico de los estibadores y de los obreros de otros sectores. Estas huelgas adquirieron grandes proporciones durante la segunda quincena de agosto.

Desde el principio, el desarrollo de los acontecimientos en relación con estas huelgas, demostró que, aunque los obreros las hacían contra las dificultades económicas ante las que se encuentran, estaban manipuladas desde el exterior e inspiradas por la todopoderosa iglesia católica polaca. En esencia, pues, eran reaccionarias, de carácter contrarrevolucionario y estaban dirigidas contra el actual poder antipopular instalado en Polonia.

Siguiendo día a día estos acontecimientos, que se desarrollaron en Polonia durante los dos últimos meses, podemos sacar algunas conclusiones.

Era lógico que las huelgas en Gdańsk, Gdynia y Szczecin desembocaran en ciertas evoluciones y resultados. En primer lugar, ocasionaron nuevas dificultades a la dirección revisionista polaca y, simultáneamente, hicieron que se agravara la situación política en todo el país. Además, tal como se preveía, ante la crítica situación creada, las presiones internas y externas, el gobierno polaco se vio obligado a firmar el 31 de agosto, en Gdańsk, un acuerdo capitulacionista con el comité de huelga, hacer algunas concesiones y aceptar, entre otras cosas, que en los puertos de Gdańsk, Gdynia y Szczecin se crearan «sindicatos independientes autogestionarios» y que los obreros tuvieran derecho a la huelga y a elecciones mediante voto secreto.

Este resultado, naturalmente, fue logrado al margen de los deseos del partido y del gobierno contrarrevolucionario polaco, y también de los revisionistas soviéticos.

La constitución de estos nuevos sindicatos «independientes autogestionarios», es una nueva ofensiva de la burguesía, de la reacción internacional y de los revisionistas modernos contra la teoría leninista acerca de los sindicatos de la clase obrera como correas de transmisión que ligan al partido con su clase, como unión voluntaria de la clase obrera para defender su poder, la dictadura del proletariado, como escuelas del comunismo [1]. Está en total oposición con lo que decía Vladimir Ilich Lenin:

«Los sindicatos son los colaboradores directos y obligados del poder del Estado, cuya dirección, en toda su actividad política y económica, está a cargo de la vanguardia consciente de la clase obrera: el partido comunista». (Vladímir Ilich Uliánov, Lenin; El papel y las funciones de los sindicatos bajo la NEP, 1922)

Ahora bien, la creación de estos nuevos sindicatos en Polonia inicialmente en las tres ciudades mencionadas, porque su influencia puede extenderse como una mancha de aceite a todo el país, pero también puede ser liquidada de diversas formas y mediante medidas adoptadas periódicamente, significa que en este país existirán dos tipos de sindicatos: los «sindicatos independientes autogestionarios» y los sindicatos dirigidos por el Partido Obrero Unificado de Polonia. Formalmente, en el acuerdo suscrito en Gdańsk entre los delegados del gobierno y los representantes del comité de huelga, se dice que los «sindicatos independientes autogestionarios» reconocen la dirección del partido. Pero, según las informaciones de las agencias de noticias, muchos huelguistas no han estado de acuerdo con su dirección sobre esta cuestión. Deseaban que los sindicatos fueran totalmente independientes, de manera que pudieran imponerse al partido y al Estado polaco no sólo en el establecimiento de los precios de los artículos alimenticios e industriales, sino también en otras cuestiones generales. Pero esto, al parecer hasta cierto punto, no se alcanzó y el dirigente de estas huelgas, Lech Wałęsa, les dijo a los obreros que por el momento debemos conformarnos con lo alcanzado, y, ante el vice primer ministro polaco Jegielzky, que firmó el acuerdo en nombre de su gobierno, acentuó que éste debe cumplir las condiciones del acuerdo, de lo contrario se reanudarán las huelgas. En una palabra, los llamados huelguistas amenazan al gobierno polaco.

Estos son los hechos que hasta ahora conocemos. Pero pienso que toda esta llamada huelga de los obreros portuarios del Báltico no ha sido ocasionada únicamente por la falta de alimentos y sobre todo de carne o por el alza de precios, sino que tiene carácter político. Las huelgas no eran espontáneas, sino que estaban organizadas. Estaban organizadas desde fuera por los países capitalistas e imperialistas y desde dentro, por la reacción polaca, la iglesia y la propia camarilla de Gierek.

Expliquemos este análisis y estas conclusiones apoyándonos en hechos.

Es natural que estas huelgas sean consecuencia de la propia línea revisionista del llamado Partido Obrero Unificado de Polonia y de la total sumisión de este país a la Unión Soviética revisionista. Polonia, como miembro del Pacto de Varsovia y del Consejo de Ayuda Mutua Económica –CAME–, está ocupada militarmente y es explotada económicamente por la Unión Soviética [2], y políticamente depende de ella [3]. Además, el pueblo polaco en general ha estado siempre contra la influencia y la dominación rusa. La reacción y la iglesia católica han utilizado continuamente todos los medios propagandísticos y han aprovechado las dificultades económicas y políticas para profundizar el odio a la Unión Soviética y ahondar las contradicciones con ella [4].

domingo, 24 de mayo de 2015

La particularidad nacional y su distorsión para amoldar la política oportunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2013

Władysław Gomułka y Tito durante 1957

«
El neorevisionismo postmoderno suele aludir a que la sociedad en general ha cambiado, y no es la misma que la de tiempos de Marx, Engels, Lenin y Stalin; aunque también son omnipresentes las «excusas nacionales» que justifican un camino oportunista escudándose en las particularidades del país en cuestión: como hemos visto con una anterior cita de Hugo Chávez, escudándose en la particularidad de la época y la particularidad nacional niegan la dictadura del proletariado. Rafael Correa, líder del partido Alianza PAIS, y de la llamada «revolución ciudadana en Ecuador», apoyándose en las tesis del «socialismo del siglo XXI», tachan a la dictadura del proletariado como «dogma fosilizado», para ellos claro:

«El socialismo del siglo XXI está, por lo tanto, en permanente evolución ante las realidades de cada país. No se busca implantar recetas inmutables. Al contrario, el socialismo del siglo XXI debe acondicionarse a las características y necesidades de cada país y cada pueblo. Esto permite la existencia de un socialismo ecuatoriano, uruguayo, venezolano, boliviano o argentino, con sus diferencias y con sus similitudes. (...) ¿En qué se diferencia entonces el socialismo del siglo XXI de los socialismos anteriores? En primer lugar, en el siglo XXI ya no se pueden sostener visiones revolucionarias basadas en el cambio violento, o en nociones arcaicas como la «dictadura del proletariado». (Rafael Correa; La crisis económica y el cambio progresista en América Latina, 1 de marzo del 2010)

La dictadura del proletariado, no era ni es una «noción arcaica» que forme parte del pasado. La aparición de la filosofía marxista –Materialismo histórico o dialéctico– dotó a la clase obrera de uno de los conceptos más importantes para lograr la transformación social; el paso del capitalismo al socialismo como primera etapa del comunismo:

«La teoría de la dictadura del proletariado es la parte fundamental y central de la ciencia del marxismo-leninismo. Marx y Engels crearon la teoría de la dictadura del proletariado, establecieron teóricamente la necesidad de romper la máquina del Estado burgués y demostraron que, como resultado de la revolución proletaria, el contenido propio de la época de transición del capitalismo al comunismo sólo puede ser la dictadura del proletariado». (Hilary Minc; Las democracias populares de Europa del Este, 1950)

Es precisamente este descubrimiento –reclamado por los propios creadores del socialismo científico como genuino elemento del marxismo– un concepto fundamental a entender y poner en práctica para que la clase obrera pueda transitar a la sociedad sin clases explotadoras del socialismo, y de este a la sociedad sin clases del comunismo:

«Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1. que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2. que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3. que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases». (Karl Marx; Carta a Joseph Weydemeyer, 1852)

Y según los marxista-leninistas, la dictadura del proletariado siempre ha sido y será la piedra de toque que diferencia a revolucionarios de los reformistas:

«Quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede mantenerse todavía dentro del marco del pensamiento burgués y de la política burguesa. Circunscribir el marxismo a la doctrina de la lucha de clases es limitar el marxismo, bastardearlo, reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar. Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado. En esto es en lo que estriba la más profunda diferencia entre un marxista y un pequeño –o un gran– burgués adocenado. En esta piedra de toque es en la que hay que contrastar la comprensión y el reconocimiento real del marxismo. Y no tiene nada de sorprendente que cuando la historia de Europa ha colocado prácticamente a la clase obrera ante esta cuestión, no sólo todos los oportunistas y reformistas, sino también todos los «kautskianos» –gentes que vacilan entre el reformismo y el marxismo– hayan resultado ser miserables filisteos y demócratas pequeñoburgueses, que niegan la dictadura del proletariado». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917)

Las distorsiones sobre la particularidad de la época actual y de las particularidades nacionales, no quedan sólo en la cuestión de la dictadura del proletariado, como iremos viendo de ahora en adelante.

No podemos pasar por este tema sin comentar el especial daño que hicieron al marxismo-leninismo en el pasado las desviaciones derechistas y nacionalistas que tomaban la bandera de la particularidad nacional para traicionarlo. Muchos de los partidos comunistas no llegaron a llevar a cabo una bolchevización completa, sus miembros aún no se habían desprendido de muchos conceptos premarxistas, reformistas, anarquistas, luxemburguistas, trotskistas y demás, sufriendo la desgracia de aplicar dichas desviaciones –ya sea consciente o inconscientemente–, y muchas veces proclamaron ridículamente que dicho experimento antimarxista era una superación o cenit del marxismo-leninismo.

Stalin respondiendo las preguntas sobre el nuevo sistema electoral soviético de 1936


«HOWARD: En la Unión Soviética se está elaborando una nueva constitución, la que prevé un nuevo sistema electoral. ¿Hasta qué punto este nuevo sistema puede cambiar la situación en la Unión Soviética, si en las elecciones solo va a seguir tomando parte, igual que antes, un único partido?

STALIN: Aprobaremos nuestra nueva constitución, seguramente, a fines de este año. La comisión encargada de elaborarla trabaja y debe terminar pronto su labor. Como ya se ha declarado, según la nueva constitución las elecciones serán generales, iguales, directas y secretas. A usted le desconcierta el que en estas elecciones solo vaya a tomar parte un único partido. No ve qué lucha electoral puede haber en estas condiciones. Es evidente que en las elecciones no presentará candidaturas solamente el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, sino que las presentarán también toda clase de organizaciones sociales sin partido. Y de éstas hay centenares en nuestro país. En nuestro país no existen partidos contrapuestos los unos a los otros, exactamente lo mismo que no existen la clase de capitalistas y la clase de los obreros explotados por los capitalistas, contrapuestas la una a la otra. Nuestra sociedad está formada exclusivamente por trabajadores libres de la ciudad y del campo: obreros, campesinos, intelectuales. Cada una de estas capas sociales puede tener sus intereses especiales y expresarlos a través de las numerosas organizaciones sociales existentes. Pero desde el momento en que no hay clases, desde el momento en que los límites entre las clases se van borrando, desde el momento en que solo existan algunas, aunque no radicales, diferencias entre las diversas capas de la sociedad socialista, no puede haber ambiente para la creación de partidos que luchen entre sí. Donde no hay diferentes clases, no puede haber diferentes partidos, pues el partido es parte de una clase.

En el nacional«socialismo» existe también un solo partido. Pero éste sistema fascista de un solo partido no conduce a nada. La cosa está en que en Alemania subsiste el capitalismo, subsisten las clases y la lucha de clases, que, pese a todo, saldrá a la superficie, incluso en el terreno de la lucha entre partidos, que representan a clases contrapuestas, lo mismo que ha salido a la superficie, por ejemplo, en España. En Italia también existe un solo partido, fascista; pero tampoco allí, y por la misma causa, esto conduce a nada.

¿Por qué nuestras elecciones serán generales? Porque todos los ciudadanos, con excepción de los privados judicialmente del derecho de sufragio, tendrán derecho a elegir ya ser elegidos.

¿Por qué nuestras elecciones serán iguales? Porque ni las diferencias de carácter patrimonial –que todavía existen parcialmente– ni el hecho de pertenecer a una raza o a una nación irán en privilegio o en quebranto de nadie. Las mujeres disfrutarán del derecho electoral activo y pasivo en el mismo plano que los hombres. Nuestras elecciones serán auténticamente iguales.

¿Por qué secretas? Porque queremos dar a los soviéticos plena libertad para que voten por aquellos a quienes quieran elegir, a quien confíen la defensa de sus intereses.

¿Por qué directas? Porque las elecciones directas celebradas en cada localidad para todas las instituciones representativas, hasta llegar a los órganos supremos, garantizan mejor los intereses de los trabajadores de nuestro inmenso país.

A usted le parece que no habrá lucha electoral. Pero la habrá, y yo preveo una lucha electoral muy reñida. En nuestro país hay no pocas instituciones que trabajan mal. Suele ocurrir que tal o cual órgano local de poder no sabe satisfacer tales o cuales necesidades tan complejas y cada día mayores de los trabajadores de la ciudad y del campo. ¿Has construido o no has construido una buena escuela? ¿Has mejorado las condiciones de la vivienda? ¿No eres un burócrata? ¿Has ayudado a hacer nuestro trabajo más eficaz, a hacer nuestra vida más culta? Tales serán los criterios con que millones de electores abordarán a los candidatos, dejando a un lado y borrando de las listas a los que no sirvan, destacando los mejores y presentando sus candidaturas. Sí, la lucha electoral será reñida; girará en torno a una multitud de problemas candentes, principalmente en torno a problemas prácticos que tienen una importancia primordial para el pueblo. Nuestro nuevo sistema electoral hará andar derechas a nuestras instituciones y organizaciones y las obligará a mejorar su trabajo. Las elecciones generales, iguales, directas y secretas en la Unión Soviética, pondrán en manos de la población un látigo contra los órganos de poder que trabajen mal. Nuestra nueva constitución soviética será, a mi juicio, la constitución más democrática de cuantas existen en el mundo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, StalinEntrevista al camarada Stalin por Roy Howard, 1936)

sábado, 23 de mayo de 2015

El proyecto de resolución de Lenin sobre las desviaciones anarquistas y sindicalistas en el partido bolchevique


«
1. En estos últimos meses se ha revelado claramente en el seno del partido una desviación sindicalista y anarquista, que exige las medidas más enérgicas de lucha ideológica, así como la depuración y el saneamiento del partido. 

2. La desviación indicada ha sido en parte originada por el ingreso en el partido de ex mencheviques, así como de obreros y campesinos que aún no han asimilado por completo la concepción comunista del mundo, pero se debe más que a nada a la influencia que ejerce en el proletariado y en el Partido Comunista de Rusia el elemento pequeño burgués, excepcionalmente poderoso en nuestro país y que de una manera inevitable genera vacilaciones hacia el anarquismo, sobre todo en estos momentos, en que la situación de las masas ha empeorado en gran medida como resultado de la mala cosecha y de las consecuencias extremadamente desastrosas de la guerra y en que la desmovilización del ejército de un millón de hombres licencia a centenares de miles de campesinos y obreros que no pueden encontrar en el acto fuentes y medios adecuados de vida.

3. La manifestación teórica más acabada y la más neta de esta desviación variante: una de las manifestaciones más acabadas, etc., de esta desviación son las tesis y otros escritos del grupo de la llamada «oposición obrera». Bastante significativa es, por ejemplo, la siguiente tesis: «El Congreso de productores de toda Rusia organiza la dirección de la economía nacional; los productores están agrupados en sindicatos industriales, que eligen un órgano central para dirigir toda la economía nacional de la República».

Las ideas que forman la base de esta y de las otras numerosas declaraciones parecidas son radicalmente falsas desde el punto de vista teórico, constituyendo la ruptura completa con el marxismo y el comunismo, así como con la suma de la experiencia práctica de todas las revoluciones semiproletarias y de la actual revolución proletaria.

En primer lugar, el concepto de «productor» engloba al proletario con el semiproletario y con el pequeño productor de mercancías, apartándose así, radicalmente, del concepto fundamental de la lucha de clases y de la exigencia básica de diferenciar con precisión las clases.

En segundo lugar, orientarse hacia las masas sin partido o coquetear con ellas, como se hace en la tesis citada, es apartarse del marxismo de un modo no menos radical.

El marxismo nos enseña y esta doctrina no sólo ha sido confirmada formalmente por toda la Komintern en la decisión de su IIº Congreso de 1920 sobre el papel del partido político del proletariado, sino que lo ha sido también prácticamente por toda la experiencia de nuestra revolución que sólo el partido político de la clase obrera, es decir, el partido comunista, está en condiciones de agrupar, educar y organizar a la vanguardia del proletariado y de todas las masas trabajadoras, la única vanguardia capaz de contrarrestar las inevitables vacilaciones pequeño burguesas de estas masas, las inevitables tradiciones y recaídas en la estrechez de miras gremial o en los prejuicios sindicales entre el proletariado y dirigir todo el conjunto de las actividades de todo el proletariado, esto es, dirigirlo políticamente y a través de él dirigir a todas las masas trabajadoras. Sin esto la dictadura del proletariado es irrealizable.

La falsa concepción del papel del partido comunista en sus relaciones con el proletariado sin partido, y luego en las relaciones del primer y segundo factores con toda la masa de trabajadores, constituye un retroceso teórico radical del comunismo y una desviación hacia el sindicalismo y el anarquismo, desviación que impregna todas las concepciones del grupo de la «oposición obrera».

4. El Xº Congreso del Partido Comunista de Rusia declara que considera también absolutamente equivocados todos los intentos del grupo mencionado y de otras personas de defender sus puntos de vista erróneos invocando el apartado 5 de la parte económica del programa del PC de Rusia, dedicado al papel de los sindicatos. Este apartado dice que «los sindicatos deben llegar a concentrar efectivamente en sus manos toda la dirección del conjunto de la economía nacional como un todo económico único».

Que los sindicatos: «Aseguran así el vínculo indisoluble entre la dirección central del Estado, la economía nacional y las grandes masas trabajadoras», «incorporando» a estas masas «a la gestión inmediata de la dirección de la economía».

En este mismo apartado el programa del PC de Rusia considera corno condición preliminar para crear la situación a la que «tienen que llegar» los sindicatos, el proceso de «liberar cada vez, más a los sindicatos de la estrechez gremial» y abarcar a la mayoría» y gradualmente a «la totalidad de los trabajadores».

Por último, el mismo apartado del programa del PC de Rusia subraya que los sindicatos, «según las leyes de la RSFSR y la práctica establecida, participan ya en todos los órganos locales y centrales de la dirección industrial».

En lugar de tener en cuenta precisamente esta experiencia práctica de la participación en la dirección, en lugar de seguir desarrollando esta experiencia en estricta concordancia con los éxitos alcanzados y con los errores corregidos, los sindicalistas y anarquistas plantean la consigna inmediata de «congresos o de un congreso de productores», que «eligen los órganos de dirección de la economía». De este modo se pasa por alto y se elimina en absoluto el papel dirigente, educativo y organizador del partido respecto a los sindicatos proletarios y del proletariado respecto a las masas trabajadoras semipequeño burguesas y puramente pequeño burguesas, y en lugar de desarrollar y corregir el trabajo práctico de la estructuración de nuevas formas de economía, comenzado ya por el poder soviético, resulta una destrucción pequeño burguesa-anarquista de este trabajo, destrucción capaz de conducir únicamente al triunfo de la contrarrevolución burguesa.

5. Además de la inexactitud teórica y de una actitud radicalmente errónea hacia la experiencia práctica adquirida en la edificación económica por el poder soviético, el congreso del PC de Rusia considera que las concepciones del grupo citado y de los grupos y personas análogas constituyen un tremendo error político y un peligro político inmediato para la existencia misma de la dictadura del proletariado.

En un país como Rusia, el enorme predominio del elemento pequeño burgués y la ruina, la depauperación, las epidemias y la mala cosecha, la extrema agudización de la miseria y de las calamidades del pueblo, como resultado inevitable de la guerra, engendran vacilaciones particularmente acusadas en los ánimos de las masas pequeño burguesas y semiproletarias. Estas vacilaciones llevan unas veces a estas masas hacia el fortalecimiento de la alianza con el proletariado y otras hacia la restauración burguesa. La experiencia de todas las revoluciones de los siglos XVIII, XIX y XX demuestra con absoluta claridad y de manera convincente que el más mínimo debilitamiento de la unidad, de la fuerza e influencia de la vanguardia revolucionaria del proletariado no puede conducir sino a la restauración del poder y de la propiedad de los capitalistas y de los terratenientes.

Por eso, las concepciones de la «oposición obrera» y de los elementos análogos no sólo son falsas teóricamente, sino que en la práctica constituyen la expresión de las vacilaciones pequeño burguesas y anarquistas, debilitan en la práctica la línea de firme dirección del Partido Comunista y ayudan a los enemigos de clase de la revolución proletaria.

6. Basándose en esto, el congreso del PC de Rusia rechaza resueltamente las ideas mencionadas, que reflejan una desviación sindicalista y anarquista, y considera necesario:

1) desplegar una lucha ideológica inflexible y sistemática contra estas ideas;

2) reconocer incompatible la propaganda de estas ideas con la condición de miembro del Partido Comunista de Rusia.

El congreso, a la vez que encomienda al Comité Central del partido la severísima ejecución de estas decisiones, indica que en ediciones especiales, recopilaciones, etc., se puede y debe reservar un lugar para el cambio más detallado de opiniones entre los miembros del partido sobre todas las cuestiones indicadas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Informes en el Xº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia; Proyecto inicial de resolución del Xº Congreso del PC de Rusia sobre la desviación sindicalista y anarquista en nuestro partido, 8 a 16 de marzo de 1921)

El Partido «Comunista» de Venezuela, su falso anti-imperialismo y la profundización de la «revolución»; Movimiento Venezolano de Trabajadores Comunistas, 2015

[Nota del Equipo de Bitácora (M-L) en 2017: Este documento es previo al descubrimiento de todos los defectos del MVTC y su claudicación integrandose en el partido revisionista Bandera Roja, véase el documento: «Bandera Roja y MVTC: Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja» del 1 de enero de 2017. Los enunciados de este documento del MVTC deben cogerse con pinzas entendiendo los defectos que adolecía y no concíamos y su posterior evolución.]

El siguiente artículo es una breve pero correcta crítica del Movimiento Venezolano de Trabajadores Comunistas al revisionismo del Partido Comunista de Venezuela en su artículo: «El Partido «Comunista» de Venezuela, su falso anti-imperialismo y la profundización de la «revolución» del 14 de mayo de 2015.

Dicho estudio desmonta en especial dos concepciones de los revisionistas venezolanos: Primero: su falsa posición antiimperialista que en verdad niega y oculta sobretodo el papel de imperialismos como el ruso o chino en Venezuela; Segundo: la necia teoría de la «profundización del proceso» chavista sin exponer ni romper con el chavismo mismo. En realidad el primer concepto está unido al segundo y están interconectados, esto lo vemos mejor si observamos que:

1) No se puede mantener una política antiimperialista si se niegan los vínculos dependientes del imperialismo estadounidense con el gobierno venezolano de Nicolás Maduro y a la vez se santifica las relaciones con otros rivales imperialistas del imperialismo estadounidense como algo positivo. Cuando se habla de «unidad popular antiimperialista» en torno a un gobierno que está en las antípodas de garantizar tal cosa y lo demuestra con la entrada masiva de capital extranjero. Es decir, no se puede uno autocalificar de antiimperialista cuando se brinda por la unión con el imperialismo y sus tentáculos que no son otros que sus monopolios.

2) No se puede reivindicar un partido como «revolucionario», como «antiimperialista», como garante de los intereses anticapitalistas de toda las clases trabajadoras, ni mucho menos como destacamento armado y vanguardia del proletariado: cuando se celebra la unión de las clases explotadas nacionales con las clases explotadoras internacionales, y la unión de las clases explotadoras nacionales con las internacionales, como viene haciendo el Partido Comunista de Venezuela.

3) No se puede profundizar ninguna revolución de ningún tipo –antimonopolística, antifeudal, antifascista, anticolonial o socialista– sino se comprende los desarrollos históricos de nuestra época, eso incluye conocer y dominar la teoría leninista del imperialismo como fase superior del capitalismo, y cuando hablamos de comprensión significa albergar una comprensión total de sus puntos cardinales y no una visión de imperialismo de la época medieval o esclavista como hacen muchos de los actuales revisionistas modernos. Reducir el imperialismo a su forma de dominación colonial con presencia militar de ocupación y con sus agresiones militares e ignorar la forma de dominación neocolonial –forma de dominación fundamental del imperialismo tras la Segunda Guerra Mundial como es la exportaciones de capitales, es ser un ignorante y un pseudomarxista. Saber en qué época estamos es el nudo gordiano para determinar la estrategia y táctica de cualquier partido que se diga comunista marxista-leninista.

4) No puede realizarse una pretendida profundización del proceso «revolucionario» porque este movimiento jamás ha tenido el cariz revolucionario que pintan los revisionistas venezolanos: el movimiento del chavismo jamás salido de los marcos del sistema capitalista y burgués con todo lo que eso incluye en su caso particular: continuación del sistema parlamentarista burgués, promoción y defensa de la propiedad privada nacional y extranjera, no solución de la dependencia de los imperialismos extranjeros, y reforzamiento de la cultura burguesa y revisionista.

Por último añadir que el Partido Comunista de Venezuela pese a sus peroratas no puede liderar ningún proceso en su país –de carácter antifeudal, antineocolonial, antiimperialista, ni mucho menos socialista debido en lo fundamental a que:

5) El Partido Comunista de Venezuela que lleva desde 1998 hablando de «profundizar» el proceso «bolivariano-chavista» para abrir la «vía», «crear las condiciones» o la «perspectiva» para el socialismo. Plantear que un trabajo político de reforma del actual sistema abriría la perspectiva del socialismo desde las entrañas de un régimen demócrata-burgués venezolano es lo más burdo que se podría escuchar de un supuesto partido comunista, es togliattismo en estado puro, sobre todo cuando varios de sus dirigentes lo han afirmado diciendo que se debe respetar la legalidad burguesa de la constitución de 1999 –como también hace el chavismo al hablar de construir su «socialismo del siglo XXI»–. Pero bueno podríamos creer tales pamplinas de «crear la perspectiva socialista» si de verdad actuaran como comunistas y estuvieran trabajando para «crear una próxima perspectiva socialista» esto es, preparar a las masas en un espíritu revolucionario de toma de poder, establecimiento de la dictadura del proletariado para iniciar la construcción económica del socialismo, pero señores es imposible crear la «vía», «crear las condiciones» o la «perspectiva» al socialismo cuando el factor subjetivo del partido camina hacia evita criticar TODAS las teorizaciones y prácticas fundamentales del «socialismo del siglo XXI»; con lo que lejos de pasar a crear tal profundización revolucionaria, se sujeta entre las masas trabajadoras el misticismo acerca del actual gobierno revisionista y su carácter, se crean ilusiones parlamentaristas sobre la toma de poder, ilusiones sobre la Constitución y su carácter burgués, distorsiones sobre la propiedad capitalista haciéndola pasar como socialista, etc. Eso nos lleva al siguiente punto.

6) Desde el PCV jamás se ha roto ideológicamente con el actual gobierno del «revisionismo del siglo XXI», de hecho sus tesis han sido y son meramente seguidistas: 

«Con el liderazgo indiscutible del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, para avanzar victoriosamente rumbo al socialismo». (Partido Comunista de Venezuela; Tesis de discusión sobre el partido de la revolución, 2013)

Poco después bajo el eslogan: «¡Profundizar la revolución con Maduro!», legando en su liderazgo la suerte del proceso como pretendido presentante de la clase obrera: 

«Sujeto histórico principal de las transformaciones profundas de la sociedad en la vía hacia la construcción del socialismo». (Partido Comunista de Venezuela;  Resolución de la XII Conferencia Nacional del PCV sobre candidatura presidencial, 10 de marzo de 2013)

A eso se le suman los ruegos para que el PSUV se libere de sus dubitaciones en vez de luchar por atraerse a sus revolucionarios honestos cansados de sus vacilaciones y conciliaciones. Aunque por supuesto el PCV mantiene un lenguaje más a la izquierda que el PSUV –¡solo faltaría!–, no es menos cierto que aún así las tesis del PSUV y del PCV son calcadas en muchos puntos –no nos pararemos a especificar esta vez–. La prueba simple está en que para conformar el aspecto ecléctico y contradictorio de sus teorías revisionistas acuden tanto uno como el otro a famosos ideólogos de la burguesía: es el caso de Manuel Sutherland –quién niega el leninismo y en especial la tesis del imperialismo– que forma tanto a las juventudes de un partido como de otro, o el revisionista español –carrillista, titoista, maoísta y jruschovista– José Antonio Egido, que también ha sido acogido por las dos bancadas para sus teorizaciones. Recordemos que el propio Pedro Eusse celebró la propuesta chavista de crear una V Internacional, donde Eusse añadió que debía «unir el mayor número de partidos, progresistas, de izquierda y revolucionarios», o lo que es lo mismo suspiraba de alivio que en tal organización se pudiera unir a ella cualquiera bajo tan amplias etiquetas.

7) Su influencia en el panorama venezolano tras más de una década de «revolución bolivariana» ha sido ínfimo, y lejos de crecer ha mermado, descomponiéndose como partido debido a que las masas ven que no aporta nada diferente del partido chavista y no deja de ser su palmero incluso en sus políticas más antipopulares por miedo a que el PSUV de un codazo y sin su apoyo le mande al ostracismo político del panorama político venezolano. Esto hace que seguramente el futuro del PCV haga que acabe siendo absorbido por el Partido Socialista Unificado de Venezuela o que en el caso de un hipotético caída del gobierno de Maduro continué su posición de organización sucursal del PSUV con nula influencia en la sociedad y nula personalidad. Este cambio cualitativo no puede ocurrir cuando el PCV solo se limita a criticar a la oposición más derechista y contentarse con comprar los argumentos del PSUV para no «profundizar la revolución» incluso apoyando los actos más descaradamente en contra del proletariado venezolano, pero siguen apoyando pese a ello al gobierno en TODO «por el bien de la profundización del proceso»Esta es la causa que desde el 1998 este partido siga estancado y las masas populares no se fijen en su trabajo; ¿por qué iba a crecer en influencia en Venezuela? ¿en base a qué? ¿que propone diferente del PSUV? ¿que hace para lograrlo? Nada reseñable. Como decimos, se ha llegado a apoyar incluso las medidas más reaccionarias del gobierno por no molestar al PSUV; dicho partido –el PCV carece de la personalidad que un partido comunista debe tener, y las masas populares no van a aceptar su programa y van a enfilar su partido sin más.

8) El propio Partido Comunista de Venezuela jamás ha hecho autocrítica de los orígenes de su fundación y su evolución, siendo conocidos sus postulados browderistas y sus marcados rasgos jruschovistas-brezhnevistas conforme avanzaban los años. De hecho actualmente sigue venerando como dioses a las figuras revisionistas que llevaron a tal atolladero al partido como son por ejemplo Gustavo Machado. Esto en su política de relaciones nacionales, en la política de relaciones internacionales dicho partido reivindica a cualquier revisionismo pasado: como el revisionismo yugoslavo pero también los actuales como el revisionismo chino, cubano o coreano. Vemos como se interrelaciona un frente –el internacional– con el otro –el nacional: como mientras se arenga las teorías y prácticas de otros revisionismos se está reafirmando su oportunismo, el cual complementa con el hecho de que en el interior ya práctica teorías revisionistas sean propias o adaptadas del exterior. Con ello se confirma más si cabe, que este partido en el caso de una hipotética situación de toma de poder –pedimos al lector que haga esfuerzos imaginativos– estaría claro que con dichos desarrollos ideológicos está incapacitado para construir el socialismo, construiría más bien un pseudosocialismo parecido al del actual gobierno o al de los revisionismo extranjeros que saluda y defiende con fervor.

No queremos extendernos demasiado en una introducción a otro documento. Pero ya que este mediocre partido es notablemente alabado por los revisionistas modernos de varios países –en su naturaleza está además solidarizarse con cualquier movimiento que se diga comunista y que no critique su organización, por tanto, este análisis será ampliado en breve por Bitácora (M-L) en forma de críticas más amplias y extensas para que el lector resuelva sus dudas sino ha comprendido algún punto:

El documento:

Pedro Eusse hablando en noviembre de 2014

Analizando lo expuesto por Pedro Eusse Secretario Nacional del Movimiento Obrero y Sindical del P”C”V  en el artículo sobre el 1 de Mayo publicado en Tribuna Popular (1), podemos apreciar lo siguiente:

Según el:

“El hecho más resaltante y determinante es el desarrollo del plan estratégico del imperialismo (EEUU y UE) como imperialistas en su empeño por imponer su hegemonía unipolar, derrotando a las potencias emergentes –particularmente China y Rusia– y a sus bloques de influencia (BRICS)”.

Aquí se puede ver que el imperialismo estadounidense como actor principal es el malo que derrota a China  y Rusia. No se hace referencia a China y Rusia como países imperialistas sino como víctimas de EEUU y dice:

“En nuestro caso se pone de relieve, como nunca, la contradicción entre la nación venezolana y el imperialismo, encabezado por la potencia estadounidense. Nunca ha estado tan clara la necesidad de la más amplia unidad de la clase obrera y de todo el pueblo trabajador para vencer la arremetida del enemigo principal de nuestra soberanía nacional y de nuestras posibilidades de avance libertario.

“Imperialismo encabezado por la potencia estadounidense”. Sabemos que la hegemonía la tienen los Estados Unidos, país que muestra descaradamente su política violenta que obedece a los intereses económicos de la oligarquía financiera, pero las demás potencias capitalistas que de manera demagógica hablan de “paz” de “ayuda” de “defensa de los pueblos” ¿que significan para este partido estos países?.   Debemos partir por realizarnos la pregunta ¿Qué es para el PCV el imperialismo? ¿Qué es para el PCV el anti-imperialismo?

¿Se referirá Eusse a la tesis imperialista combatida por Lenin del renegado Kautsky que pretende hacer pasar al imperialismo como una forma de política belicista, de anexión a colonias, una política violenta, o la tesis Leninista del imperialismo como “fase de desarrollo en la que ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido señalada importancia la exportación de capitales, ha empezado el reparto del mundo por los trust internacionales, y ha terminado el reparto de toda la tierra entre los países capitalistas más importantes”.(Lenin, El Imperialismo fase superior del capitalismo, 1918).  Pues este “Comunista” no se esfuerza en exponer la tesis leninista del imperialismo sino de repetir la tesis Kautskiana de su homologo PSUV y hacer ver como el único peligroso para el proletariado a los Estados Unidos  y no a las potencias imperialistas que mantienen a Venezuela bajo su dominación como lo son Rusia y China.

Lenin en su tesis enseña que:

“De este modo se disimulan, se velan las contradicciones más importantes de la fase actual del capitalismo, en vez de ponerlas al descubierto en toda su profundidad, resulta reformismo burgués en lugar de Marxismo” y más adelante habla de que “Suplantar el contenido de la lucha de las transacciones entre los grupos capitalistas por la forma de esta lucha y de estas transacciones (hoy pacifica, mañana no pacifica, pasado mañana otra vez no pacifica) significa descender hasta el papel de sofisma”. (Lenin, El Imperialismo fase superior del capitalismo, 1918)

De igual forma nos muestra que en la época del capital financiero

“Son típicos no sólo los dos grupos fundamentales de países  – los que poseen colonias y las colonias  sino también las formas variadas de países dependientes que desde un punto de vista formal, político, gozan de independencia, pero que en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática (…) este género de relaciones entre grandes y pequeños Estados han existido siempre, pero en la época del imperialismo capitalista se convierte en sistema general, entran, como uno de tantos elementos, a formar el conjunto de relaciones que rigen el reparto del mundo, pasan a ser eslabones en la cadena de operaciones del capital financiero mundial”. (Lenin, El Imperialismo fase superior del capitalismo, 1918)

En Venezuela, por ejemplo, la oligarquía financiera China y Rusa sacan provecho de ese supuesto “anti-EEUU”  a través de convenios con PDVSA por medio de empresas Mixtas donde cuentan con el 40 % de las acciones, a través de créditos,  de creación de Áreas Económicas Especiales donde los capitalistas gozan de la exoneración del 100% del Impuesto Sobre la Renta (ISLR).

Entonces llamar al proletariado a la “defensa de la patria bolivariana” a la “amplia unidad para derrotar las amenazas imperialistas, preservar las conquistas populares y profundizar el proceso” ¿Es  educar con conciencia de clase al proletariado sobre las teoría Leninista del imperialismo? ¿Esto acaso no es pregonar ideas burguesas en el seno del movimiento obrero? ¿Por qué no se denuncia la dominación de otros imperialismos en nuestro país? ¿Por qué no conceptualizar la tesis Leninista del Imperialismo y brindar al proletariado de su arma para la emancipación?.  Para más descaro el P”C”V en su periódico Tribuna Popular de Marzo del 2015 se refiere al partido que gobierna a la China imperialista como partido que: