«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 26 de abril de 2017

Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china; Reflexiones sobre China; Enver Hoxha, 1966

Este informe de Enver Hoxha, presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966, fue examinado por el Comité Central y puso las bases del Informe del Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de ese año. También fue incluida en la obra publicada en 1979: «Reflexiones sobre China».

Enver Hoxha elaboro dicho informe con enorme urgencia en el que examinaría los últimos acontecimientos que se sucedían en China; no obstante, se puede apreciar en el transcurso del mismo, que el albanés se muestra cuidadoso en el abordaje de la por entonces actual «revolución cultural proletaria» china, y admite que es debido a que los revisionistas chinos no estaban proveyendo de suficiente información que permitiera sacar conclusiones en un periodo tan temprano; de hecho, pone de preaviso al respecto a los camaradas que estaban leyendo el informe; aunque sin duda, y pese a ello, «refresca la memoria» con los irrefutables hechos que mostraban y demostraban el oportunismo chino previo a la cacareada «revolución cultural proletaria» de 1966.

El objetivo del documento en si era demostrar que las «nuevas desviaciones» que se estaban dando en la «revolución cultural proletaria», tales como: 1) la débil lucha contra el titoismo y el jruschovismo; 2) el culto religioso a Mao Zedong oficializado desde el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945; 3) el concepto de unión y concesión de puestos a conocidos desviacionistas en el partido; 4) el considerar como parte del «pueblo» y limitar dentro de las «contradicción no antagónica» a la burguesía nacional; 5) la negación del papel de la clase obrera en el partido; (6) el estado paralizado de la vida de partido sin celebraciones de plenos o congresos. Y no se trataba de hechos casuales sino de una sucesión de las «viejas y profundas desviaciones».

Entre las «nuevas desviaciones» que se estaban produciendo durante la «revolución cultural proletaria» se encontraban: 1) el apoyo a regímenes revisionistas como el rumano basándose en la «especificidad»; 2) hacer tabla rasa con toda la cultura anterior al triunfo del Partido Comunista de China de 1949 y calificarla de reaccionaria; 3) el mantenimiento de los desviacionistas ampliamente denunciados dentro del Partido y el Estado, o su pronta rehabilitación; 4) el mantenimiento de las tesis económicas revisionistas que mantenían intacto el sistema económico capitalista, luego reflejadas en el «Manual de economía política de Shanghái» de 1974; 5) la promoción de las capas del estudiantado como vanguardia de la revolución; 6) la vociferación de que las masas «se deben liberar ellas solas», incluso por encima del partido y sus miembros. Por supuesto había muchas otras.

Este es por tanto un documento que muestra la denuncia del revisionismo chino realizada por el Partido del Trabajo de Albania. Sumado a otros como: «Nada puede ser resuelto correctamente sin el partido» del 23 de octubre de 1966, «La anarquía no se puede combatir con la anarquía» del 28 de abril de 1967,  etc., que en conjunto conforman críticas tempranas a la «revolución cultural proletaria» china y sus desviaciones.

Pero como decíamos en otros documentos, los marxista-leninistas albaneses cuando escribían estas críticas no estaban seguros del cariz revisionista de los chinos, y de hecho guardaban cierta esperanza de que los revisionistas chinos se redimieran del camino incorrecto; por ello, si queremos ver las conclusiones finales de los albaneses al respecto de la pseudorevolución cultural proletaria de 1966, debemos de echar un ojo al documento «El imperialismo y la revolución» de 1978, donde ya con suficiente información, y más tiempo para reflexiones, se esgrimen conclusiones más sólidas; en el Enver Hoxha sentencia con toda razón que: «el curso de los acontecimientos demostró que la gran revolución cultural proletaria no era ni revolución, ni grande, ni cultural y, sobre todo, que no era en absoluto proletaria».

El documento:


«Quiero, camaradas, expresar algunas opiniones previas acerca de la «revolución cultural proletaria» que se está desarrollando en China durante estos meses. Digo opiniones previas, porque esta revolución es un problema grande y serio, que exige de nosotros una mayor profundización, análisis más detallados basados en hechos más completos, en lo posible pidiendo aclaraciones a los camaradas chinos y todo esto analizarlo atentamente bajo el prisma del marxismo-leninismo. Muchas cosas no las tenemos claras, podemos hacer y hacemos suposiciones, pero no pasan de ser suposiciones, que deben ser confirmadas por los hechos, por la vida.

Pero a pesar de no contar con muchos datos, el Comité Central debe juzgar a partir de los que disponemos y formarse una opinión interna más o menos clara. No se descarta la posibilidad de que en algunos juicios o definiciones no seamos muy precisos debido, a las razones arriba mencionadas. Pero el primer análisis previo y breve –porque en esta reunión del Pleno del Comité Central este problema no está en el orden del día– y las críticas que podemos hacer a los principios y a las formas de esta revolución china, son movidos por buenos fines camaraderiles, por los correctos principios marxista-leninistas, por la necesidad urgente, por el imperativo de la unidad marxista-leninista entre nuestros dos partidos y por las repercusiones que puede tener esta, revolución en el Movimiento Comunista Internacional.

martes, 25 de abril de 2017

Las concepciones antimarxistas de los revisionistas soviéticos sobre el problema de las contradicciones en el socialismo; Vasillaq Kureta, 1989

Ya vimos en otras ediciones los análisis de los marxista-leninistas albaneses sobre el correcto o erróneo trato de las contradicciones en la sociedad socialista. Véase la obra de Foto Çami: «Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo» de 1980, o la obra de Jorgji Sota: «Sobre la dictadura del proletariado y la lucha de clases en Albania» de 1983. Esta obra es otra pieza más al mural de grandes análisis realizado por los eruditos albaneses.

El autor Vasillaq Kureta fue un reputado filósofo marxista-leninista que destapó durante décadas las taras de los esquemas filosóficos de las principales corrientes del revisionismo moderno. Puede verse sus famosas críticas al revisionismo soviético en su obra: «Distorsiones de los revisionistas soviéticos en el campo de la filosofía» de 1981, o su crítica al revisionismo chino en su obra: «Las falsificaciones maoístas en el ámbito del conocimiento», 1984. El valor de sus obras filosóficas es incalculable y no ha sido apreciado en su justa medida por los marxista-leninistas de nuestros días, y esto es normal, porque la mayoría de los autodenominados «marxista-leninistas», incluyendo en el saco a los que dicen ser críticos con el jruschovismo-brezhnevismo, en realidad se han estado formando en manuales de filosofía del revisionismo soviético.

Las críticas en el campo filosófico que se vierten en el documento sobre el revisionismo soviético vuelve a demostrar que en el Partido del Trabajo de Albania siguió albergando grandes teóricos tras la muerte de Enver Hoxha en 1985. Pero también demuestra que teniendo este precioso legado teórico-práctico los cuadros albaneses del partido descuidaron las advertencias de Enver Hoxha y el PTA de años anteriores sobre el peligro de restauración capitalista, bien porque algunos viendo estos análisis creyeron estar ya inmunizados ante el peligro del revisionismo, o bien porque otros lo aceptaban formalmente de buen grado pero jamás llegaron a comprenderlos y aplicarlos. Algo imperdonable. 

Prueba que pese al lento y gradual proceso de falta de vigilancia y de pérdida del espíritu revolucionario en el PTA existían aún verdaderos análisis marxista-leninistas en lo internacional, ello pese a los errores en materia de política exterior que el gobierno de Ramiz Alia cuando comenzó a conciliar abiertamente en lo ideológico con los regímenes imperialistas y revisionistas, lo cual hace más meritorio estos análisis. Estos fenómenos negativos lejos de ser denunciados por el resto de partidos marxista-leninistas como una señal de alerta, como el posible el germen de un posible proceso de degeneración interno, fueron ignorados o aplaudidos por mero seguidismo, ya que también la mayoría de partidos marxista-leninistas habían generado a finales de los 80. Aún así es importante apuntar que que a diferencia del rápido cambio de rumbo práctico y de discurso de los jruschovistas en la URSS, en el caso de Albania el revisionista emboscado Ramiz Alia no salió tan abiertamente de su cueva, en cuestiones como: la valoración negativa del legado de Stalin y Hoxha, la petición de créditos, la descolectivización, la adhesión al FMI, la distensión con las superpotencias, el pluralismo de partidos, teorizar sobre una economía descentralizada, la composición social del partido de intelectuales, la rentabilidad como principio rector de las empresas, cuestiones que solamente fueron enunciadas abiertamente en 1990. Durante los años anteriores o bien había cumplido con los axiomas básicos del marxismo-leninismo o los había enunciado en la teoría para pisotearlos en la práctica. Esto explica la dificultad de detectar para los marxista-leninistas albaneses y del mundo este proceso regresivo, aunque no justifica que no supiesen reaccionar desde los primeros síntomas teniendo como decíamos tantos análisis y reflexiones sobre los procesos de restauración capitalista en otros países.

El documento:




«Un nuevo desarrollo cobraron los puntos de vista de los revisionistas soviéticos a partir de los años 80 y hasta el presente. Esto está relacionado en primer lugar con el hecho de que el capitalismo en la Unión Soviética atravesaba momentos de profunda crisis en todos los aspectos, un período de fracasos en todos los campos, de propagación de lacras sociales tales como el paro, el alcoholismo, la criminalidad, el burocratismo, la exacerbación de las contradicciones antagónicas extendida a todos los campos de la vida. En tales circunstancias, las clases dominantes en el Poder buscaron en el frente filosófico un inmejorable apoyo «teórico» a la aplicación de la política revisionista. De modo particular se hicieron tentativas para pasar de las teorías abstractas de las contradicciones a su análisis concreto, con el fin de servir mejor a la política de clase de la burguesía soviética. Se ha confirmado lo que decía el camarada Enver Hoxha que la realidad capitalista de la Unión Soviética desgastará y arrancará la máscara de la teoría del socialismo desarrollado de los revisionistas soviéticos. Los dirigentes revisionistas en la Unión Soviética exigieron insistentemente una adaptación de la teoría de las contradicciones a los procesos y fenómenos de la sociedad soviética. El XXVIIº Congreso del PC revisionista soviético de 1986, criticando el frente filosófico y el de las ciencias sociales en su conjunto, por su atraso en el conocimiento de los problemas de la vida, planteó la tarea y dio la orientación de «resolver los problemas de las contradicciones en las condiciones del socialismo». Esta era una directa exigencia a la filosofía revisionista soviética para contribuir a la aplicación de la política revisionista, y actualmente a la llamada «reestructuración» de la sociedad soviética.

I
Sobre el lugar y el papel de las contradicciones en el socialismo

Marx y Engels han argumentado científicamente que el origen del movimiento de la materia y de los fenómenos de la naturaleza y de la sociedad son las contradicciones que se hallan en su seno. Los filósofos revisionistas se oponen, por sus fines políticos y de clase, a esta concepción fundamental de la dialéctica marxista. En la literatura revisionista hallamos puntos de vista de los más dispares que niegan este papel y esta función de las contradicciones de la sociedad socialista. Así, a partir de los últimos años de la década de los 50, se propugno la idea de que las contradicciones no corresponden a la esencia de la sociedad socialista, a su base y su sistema estatal, que las contradicciones están relacionadas únicamente con el pasado histórico, con las condiciones exteriores o con deficiencias en determinados eslabones del sistema de relaciones dé producción y en el aparato del Estado.

Los filósofos revisionistas soviéticos afirman que en la sociedad socialista:

«El principio rector absoluto no es la lucha de los contrarios, sino su unidad». (J. Harrin; La dialéctica social marxista, 1985)

Esto se debe, según ellos, a que:

«En el socialismo la dialéctica de las contradicciones ha cedido el lugar a la dialéctica de la armonía», que excluye las contradicciones sociales». (J. Harrin; La dialéctica social marxista, 1985)

Del mismo modo, afirman que:

«A diferencia del capitalismo donde la unidad es relativa y el antagonismo absoluto, en el socialismo la unidad adquiere un carácter absoluto». (J. V. Dudinski; La colaboración socialista, las tendencias fundamentales de desarrollo, 1976

Algunos autores revisionistas se atienen al punto de vista de que la ley de la unidad y de la lucha de los contrarios pierde en el socialismo «los contrarios y la lucha» y del mismo modo que el imperialismo está privado de unidad, por oposición en el socialismo se excluye la lucha de los contrarios. (P. Rachkov; El socialismo como forma de la dialéctica social, 1985)

Otros afirman que la tesis leninista sobre el carácter relativo de la unidad y el carácter absoluto de la lucha de los contrarios, no es aplicable en el socialismo, que :

«Ésta sólo tiene relación con determinada sociedad de clases, donde las contradicciones antagónicas asumen el carácter de los contrarios sociales los cuales se excluyen mutuamente». (V. S. Sutiagin, A. S. Sutiagin; Particularidades de las contradicciones en la sociedad socialista y las vías para superarlas, 1972)

En la literatura soviética se ha propagado ampliamente al punto de vista según el cual, la fuerza motriz de desarrollo de la sociedad no son las contradicciones, sino «sólo la unidad y la colaboración».

El socialismo es inseparable de sus contradicciones. Negar las contradicciones en el socialismo significa frenar el proceso histórico. Al contrario, las contradicciones en el socialismo tienen carácter objetivo, emanan de la propia dialéctica de su desarrollo. Un factor que frena el proceso de desarrollo histórico no son las contradicciones en sí, sino las diversas dificultades que surgen a lo largo de la lucha por resolver dichas contradicciones, bajo la acción de los factores objetivos y subjetivos.

También en el socialismo, como recalca el camarada Enver, el desarrollo es:

«Un proceso relativamente prolongado, que se efectúa a través de la lucha de los contrarios». (Enver Hoxha; Informes y discursos 1970-1971)

El desarrollo de la sociedad socialista se efectúa por el:

«Surgimiento y la solución de las diversas contradicciones. (...) También en el socialismo, a pesar de haber sido eliminada la propiedad privada y desarrollarse la sociedad de manera consciente, como consecuencia de que los hombres viven y actúan en condiciones y circunstancias distintas motivadas por la existencia de diferencias esenciales entre las clases amigas, entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual y el intelectual, etc., nos enfrentamos a intereses, aspiraciones y pensamientos diferentes, a una serie de contradicciones». (Enver Hoxha; Informes y discursos 1970-1971)

La sociedad socialista es el organismo vivo que está en continuo movimiento y desarrollo. Rasgo distintivo de éste es su perfeccionamiento y evolución interrumpidos y en constante ascenso. A lo largo de todo el proceso histórico de nacimiento y desarrollo de la sociedad socialista, como lo demuestra también la experiencia histórica, existen contradicciones que surgen y se resuelven continuamente. Estas contradicciones, que tienen un carácter antagónico y no antagónico, las encontramos en todas las esferas de la vida económica, política e ideológica.

En la sociedad socialista, en la que las relaciones socialistas de producción, por su propia esencia, están liberadas de la opresión y la explotación, son características las contradicciones no antagónicas. Pero por diversas razones y motivos en la sociedad socialista, incluso tras la construcción de la base económica del socialismo, existen asimismo contradicciones de carácter antagónico. También en el socialismo las contradicciones constituyen siempre una relación de contrarios, de unidad y lucha de los contrarios.

La dialéctica marxista ha argumentado que la unidad y lucha de los contrarios están en relación dialéctica, rigurosamente definida. Sin esta relación no puede concebirse su existencia. Por eso, minimizar el terreno de la lucha de los contrarios y tanto más negarlo significa negar la propia contradicción.

Es conocida la tesis de la filosofía marxista-leninista de que la lucha de los contrarios y solamente ella es el origen del propio movimiento y desarrollo. Pero con justa razón surge la pregunta: ¿acaso no viene fortaleciéndose la unidad del pueblo en la sociedad socialista? Esto no puede negarse en absoluto. Esta unidad es una realidad viva en nuestra sociedad socialista. Pero esto es otra cosa. Esta unidad es resultado y consecuencia de la solución de las contradicciones por medio de la lucha de los contrarios, a través de la lucha de clases. Esta lucha de los contrarios, esta lucha consecuente de clases fortalece la cohesión, la unión, la unidad, porque excluye los fenómenos que se oponen a la unidad, amplía el marco de los intereses comunes entre las personas en la sociedad socialista. No puede lograrse la unidad, conservarla y tanto menos desarrollarla apartándola de la lucha de los contrarios, de la lucha de clases.

El objetivo antimarxista de los revisionistas soviéticos de deformar la filosofía marxista-leninista los ha llevado a transformar el contenido de la ley de la unidad y la lucha de los contrarios en el socialismo. Pretenden que esta ley fundamental de la dialéctica sea formulada como:

«Ley de la unidad y de los aspectos y tendencias contradictorias». (S. A. Stepanjan; La dialéctica del actual desarrollo social, 1966)

Para ellos la ley de la unidad y la lucha de los contrarios en el socialismo y el comunismo no actúa. Esto, según ellos, ocurre porque en la actualidad se está pasando de la prehistoria de la humanidad a su verdadera historia. Por consiguiente, arguyen, se está operando asimismo el paso de la unidad y la lucha de los contrarios a la ley de la unidad de los aspectos contradictorios, sin lucha de los contrarios. La ley de la unidad y la lucha de los contrarios, según ellos, es «un caso particular, no evolucionado de la ley de la contradicción».

Según los filósofos revisionistas soviéticos las leyes de la dialéctica, y por lo tanto también esta ley, fueron formuladas por Marx y Engels, «utilizando el material de la historia de las formaciones antagónicas», es decir cuando la sociedad socialista no existía. De este modo, según se expresan, las leyes de la dialéctica reflejaron el nivel de las relaciones sociales concretas y el nivel del conocimiento humano de ese momento.

De hecho, no es en absoluto verdad que lo descubierto por Marx y Engels tenga valor sólo para las formaciones antagónicas. Descubrieron el carácter general de esta ley fundamental de la dialéctica.

La ley de la unidad y la lucha de los contrarios obra en la naturaleza, en la sociedad y en las ideas, actúa en todas las formaciones económico-sociales. El carácter específico de su acción en el socialismo no niega de ningún modo su carácter universal.

Por otro lado, ¿por qué se niega la contribución aportada por Lenin y Stalin en la elaboración de su contenido en las condiciones de la sociedad socialista? La deformación de la historia y las sofisticaciones les hacen falta a estos seudo filósofos para sus concepciones revisionistas.

Absolutizar la unidad de los contrarios, apartarla de la lucha de los contrarios, negar los contrarios y la lucha de los mismos en la sociedad socialista, como hacen los revisionistas soviéticos, tienen como fuente sus objetivos de dar un contenido filosófico al oportunismo político e ideológico, a la negación de la lucha de clases y de la revolución.

II
Sobre el carácter de las contradicciones en la sociedad socialista

La cuestión del carácter de las contradicciones en la sociedad socialista es un problema bastante delicado para los revisionistas soviéticos. La realidad socio-económica de la Unión Soviética está colmada de profundas contradicciones de carácter antagónico. El proceso de aburguesamiento de la sociedad soviética en todos sus poros se realizó plenamente. Actualmente se desarrollan fenómenos y profundos males típicos de la sociedad capitalista como las crisis, el paro y la exacerbación de las contradicciones sociales. La Unión Soviética es una verdadera cárcel de pueblos y naciones. La polarización de clases se desarrolla ininterrumpidamente, la corrupción de la burocracia estatal y del partido, de la propia clase burguesa dominante está ampliando continuamente sus dimensiones. La revuelta de las masas oprimidas se extiende y aumenta continuamente. Desde este punto de vista las teorizaciones de los revisionistas soviéticos sobre las contradicciones en el socialismo tienen una base que no es en ningún modo socialista. Esto constituye una contradicción real que facilita el desenmascaramiento de estas teorizaciones que tratan de encubrir esta realidad capitalista, de justificar la política revisionista. A pesar de estar aderezadas con frases marxistas y con referencias a Marx y Lenin, sus teorizaciones están en plena oposición con la teoría marxista-leninista y con la práctica revolucionaria.

Las deformaciones y las teorizaciones de los revisionistas modernos sobre el carácter de las contradicciones en la sociedad socialista se apoyan en sus tesis de que supuestamente el período de transición concluye con la construcción de la base económica del socialismo. Esta tesis la confirmó también el XXVIIº Congreso del PCUS de 1986 y el programa aprobado por éste. Los clásicos del marxismo-leninismo han explicado científicamente los límites históricos de la extensión del período de transición y su contenido. Apoyándose en este significado y en la experiencia histórica, el camarada Ramiz Alia acentúa que:

«El período de transición se inicia con el derrocamiento del Estado burgués, la instauración del Estado de dictadura del proletariado y concluye con la supresión de las clases, la extinción del Estado, el establecimiento del principio «a cada cual según sus necesidades». (Ramiz Alia; Discursos y conversaciones 1986)

El desarrollo de la sociedad socialista es un proceso que se realiza por etapas. En este proceso histórico de desarrollo, como han previsto los clásicos y tal como confirmó nuestra experiencia, existe una etapa histórica, tras la cual se liquidan la propiedad privada y las clases explotadoras y se construye la base económica del socialismo.

Además, la sociedad socialista se construye en las condiciones de la existencia de clases amigas. A pesar de que su existencia constituye la característica fundamental de la sociedad socialista, ésta no se ha transformado aún en sociedad comunista. Por tanto, siguen habiendo remanentes de las clases derrocadas que actúan, existen remanentes de las ideologías extrañas en la conciencia del individuo, sigue ejerciéndose poderosamente la presión ideológica burgués-revisionista sobre las personas y no ha desaparecido la posibilidad de que surjan elementos y grupos hostiles, que, como demuestra la experiencia histórica, no es algo abstracto sino un posibilidad real.

En esta etapa hay también contradicciones concretas que la caracterizan. Aquí se plantea el siguiente problema teórico: ¿qué carácter tienen las contradicciones que residen en la base del desarrollo histórico de la sociedad socialista tras la conclusión de la etapa de la construcción de la base económica? ¿Qué tipo de contradicciones caracterizan a la sociedad socialista en la etapa de la completa construcción de la sociedad socialista?

Según los revisionistas soviéticos, tras la construcción de la base económica del socialismo, se realiza la construcción completa y definitiva de la sociedad socialista. En estas circunstancias no puede hablarse de contradicciones antagónicas:

«La experiencia de la Unión Soviética, demuestra que con el nuevo éxito cualitativo en el desarrollo de la sociedad socialista, puede distinguirse un período histórico en el que el socialismo realiza la victoria completa y definitiva, cuando se logra la unidad social y política de la sociedad. Precisamente a esta nueva situación cualitativa está ligada la transformación del Estado de dictadura del proletariado en Estado de todo el pueblo. En esta etapa en el interior de la sociedad no hay ni puede haber contradicciones sociales de carácter antagónico». (Voprosi fillosofii; Nr. 2, 1984)

La negación de las contradicciones antagónicas, haciendo pasar por «socialista» la actual realidad capitalista en la Unión Soviética, se hace con la intención de desviar la atención de las profundas contradicciones antagónicas que corroen la actual sociedad soviética, para justificar la negación de la lucha de clases.

Los revisionistas soviéticos pretenden presentar la negación de la contradicción antagónica en la sociedad socialista tras la construcción de la base económica del socialismo como un punto de vista de los clásicos del marxismo-leninismo:

«Acerca de la cuestión de si en las condiciones donde se ha construido el socialismo pueden existir contradicciones que en esencia son antagónicas, los clásicos del marxismo-leninismo, como se sabe, han respondido negativamente». (J. Granin, M. Sapunov; Antagonismos y contradicciones de la actual evolución social, 1986)

Para argumentar este punto de vista traen a colación una afirmación de Marx que dice que.

«Las relaciones burguesas de producción constituyen la última forma del proceso social de la producción». (Karl Marx; Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, 1859)

No puede negarse el hecho de que las relaciones de producción no están liberadas de toda forma de opresión y explotación del hombre por el hombre. Están por encima de la propiedad socialista y por esta razón el rasgo característico de estas relaciones de producción es la contradicción antagónica. Esto dice también Marx en la mencionada afirmación, haciendo una diferencia entre todas las anteriores formas de las relaciones de producción apoyadas en la propiedad privada, Marx jamás ha afirmado que la sociedad socialista se libera de toda suerte de antagonismos. Ha afirmado asimismo la idea de que la sociedad socialista:

«Apenas surge de la sociedad capitalista conserva aún, desde todo punto de vista económico, moral y intelectual, vestigios de la vieja sociedad, de cuyo seno ha surgido». (C. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, t. II, pág. 14, 2da ed. en albanés)

La práctica demuestra que estos vestigios se conservan durante un largo tiempo incluso tras la construcción de la base económica del socialismo, porque a lo largo del período de transición hasta llegar al comunismo existe la posibilidad del surgimiento de nuevos elementos burgueses y de la restauración del capitalismo. La lucha por evitarlos tiene carácter antagónico.

Siguiendo el camino capitalista, la sociedad soviética se gangrena cada vez más y las plagas del capitalismo y las contradicciones que la corroen toman un carácter cada vez más agudo. Esto obligó a la dirección soviética empezando por los años 80 a hablar cada vez más frecuentemente de «fenómenos negativos» y de «plagas sociales». Sobre esta base, recurriendo a la demagogia para encubrir la realidad capitalista, salieron con la teoría de Gorbachov de la «reestructuración de la sociedad soviética» y apelan a su cuerpo de filósofos para que justifiquen teóricamente la política revisionista.

Nuestro Partido y el camarada Enver Hoxha, apoyados en los principios fundamentales del socialismo científico y en el análisis dialéctico de los fenómenos de nuestra revolución socialista, elaboraron una idea, enteramente opuesta a la de los revisionistas soviéticos, según la cual incluso tras la construcción de la base económica del socialismo, por un período relativamente largo hasta la transición al comunismo, existen contradicciones sociales no sólo de carácter no antagónico, sino también antagónico. Pese a la liquidación de la propiedad privada y de las clases existentes, existen y actúan importantes factores y diversas causas, internas y externas, que condicionan la existencia de los dos tipos de contradicciones, no antagónicas y antagónicas. La existencia de contradicciones de carácter antagónico después de la construcción de la base económica del socialismo está condicionada por la existencia de remanentes de las clases derrocadas que aspiran y luchan por reconquistar el Poder. En la realización de estos objetivos cuentan con la activa ayuda de la burguesía internacional y de la reacción.

Además, a causa de la acción de muchos factores objetivos y subjetivos, en la conciencia de nuestras gentes existen remanentes de diversas ideologías del pasado: feudales, religiosas, patriarcales, pequeño burguesas, así como la influencia de nuevas formas de la ideología y la concepción burguesa del mundo. Por su esencia, sus variadas formas y su carácter hostil, diametralmente opuestas e irreconciliables con la ideología de nuestro régimen socialista, representan una ideología que está en antagonismo con nuestra ideología y por lo tanto constituyen un gran peligro de degeneración. A lo largo de todo el período de la construcción del socialismo, como demuestra la experiencia histórica, existe la posibilidad del surgimiento de elementos, grupos enemigos, y, si no se lucha consecuentemente, también de una nueva clase burguesa; existe la posibilidad de restauración del capitalismo.

El camarada Enver Hoxha, generalizando la experiencia histórica de la construcción del socialismo en nuestro país, recalca:

«En la sociedad socialista existe el peligro de la degeneración de determinadas personas, del surgimiento de nuevos elementos burgueses, de su transformación en contrarrevolucionarios. El marxismo-leninismo nos enseña que esto se debe, no sólo a que en la nueva sociedad socialista se conservan aún tradiciones, costumbres, comportamientos y concepciones del modo de vida de la sociedad burguesa de la cual ha surgido, sino también a ciertas condiciones económicas y sociales, que en la fase transitoria existen en esta sociedad. Las fuerzas productivas y las relaciones de producción, la forma de distribución que se basa en ellas, están aún muy lejos de ser enteramente comunistas. En este sentido influyen asimismo las diferencias que existen en diversos terrenos, como entre el campo y la ciudad, entre el trabajo manual y el intelectual, entre el trabajo cualificado y el no cualificado, etc., que no pueden desaparecer de golpe. A todo esto se le debe sumar la fuerte y múltiple presión que el mundo capitalista y revisionista ejerce desde el exterior. El socialismo puede limitar en gran medida el surgimiento de los fenómenos negativos, que no son inherentes a su naturaleza, pero no está en condiciones de evitarlos enteramente». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Las contradicciones antagónicas no surgen de la esencia de las relaciones socialistas de producción, no saturan todos los poros de la sociedad socialista como ocurre en la sociedad capitalista. Son enteramente ajenos a la naturaleza del socialismo. Estas contradicciones se resuelven en el marco del régimen existente, desarrollando consecuentemente la lucha de clases, fortaleciendo continuamente la dictadura del proletariado que reprime sin piedad a todos los enemigos que atentan contra la revolución y el socialismo.

A lo largo de todo el período de la construcción del socialismo existirán contradicciones de clase y solo en el comunismo desaparecerán completamente. Durante el período de transición surgen y se resuelven una serie de contradicciones. Característica de la sociedad socialista, para todo el período de transición del capitalismo al comunismo, como han afirmado los clásicos del marxismo-leninismo y como ha confirmado también la experiencia histórica, son las contradicciones no antagónicas. Esto se explica con el hecho fundamental de que la propiedad social agrupa a las personas y las clases, amplía la esfera de sus intereses comunes y el propio desarrollo del socialismo reduce cada vez más la esfera de los intereses opuestos. Este es un proceso objetivo y al mismo tiempo complejo. Por otro lado, la existencia de la contradicción antagónica a la par de la no antagónica, a lo largo de todo el período de transición del capitalismo al comunismo, plantea la necesidad de determinar el lugar, la extensión y el papel de estos dos tipos de contradicciones.

La contradicción antagónica ocupa espacio y lugar también en la etapa de la completa construcción de la sociedad socialista. Según el lugar que ocupa depende también el papel que juega en la sociedad socialista. Puesto que las contradicciones antagónicas, desde el punto de su extensión, son más limitadas que las contradicciones no antagónicas, éstas no dejan de tener menor importancia por el papel que tienen y la esfera en que actúan. Se las encuentra en el terreno económico, político e ideológico. El problema es que no se confunda la variedad de formas de expresión de estos dos tipos de contradicciones en las direcciones y terrenos donde se manifiestan objetivamente.
En el análisis de estas contradicciones se exige conocer no sólo su aspecto cuantitativo, sino también cualitativo. La realidad histórica y concreta, la experiencia histórica demuestra que:

«El enemigo desarrolla su lucha en todos los sentidos. Nos combate en lo ideológico, lo económico y lo político». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

III
La contradicción fundamental del periodo de transición del capitalismo al comunismo

Cuando se plantea la cuestión de la contradicción fundamental de la sociedad socialista no puede dejar de tenerse en consideración el lugar que ocupa el socialismo en la formación económico-social del comunismo. Es conocido el hecho de que inmediatamente de después de instaurada la dictadura del proletariado se inicia una dura lucha entre el socialismo que nace y se desarrolla y el capitalismo que se viene suprimiendo. Esta lucha que se desarrolla plantea el problema de su límite histórico final. Precisamente con esta cuestión especulan grandemente los filósofos revisionistas soviéticos. Los clásicos del marxismo-leninismo han expresado también claramente y la experiencia histórica de nuestro país, como la de los países donde se restauró el capitalismo, ha demostrado que esta lucha prosigue también en el socialismo y concluye sólo cuando se pasa definitivamente a la sociedad sin clases y sin Estado, la sociedad comunista. Sólo sobre esta base teórica y práctica puede resolverse correctamente la cuestión de cuál es la contradicción fundamental de la sociedad socialista, por qué rasgos se caracteriza y cuándo se resuelve.

En la literatura revisionista soviética se han expresado opiniones disipares sobre el problema de la contradicción fundamental en la sociedad socialista. Entre ellas está la opinión de que:

«La formación económica-social del comunismo no tiene contradicción fundamental y por ello se distingue de todas las demás formaciones sociales». (V. S. Sutiagin, A. S. Sutiagin; Particularidades de las contradicciones en la sociedad socialista y las vías para superarlas, 1972)

Los adeptos de estos puntos de vista a fin de definir la contradicción fundamental se basan en el conflicto y la revolución como el principal y único rasgo para definir la contradicción fundamental. Puesto que la transición del socialismo al comunismo no se efectúa con conflicto y revolución, entonces, según ellos, el socialismo no tiene una única contradicción fundamental. El conflicto y la revolución constituyen en realidad rasgos de la contradicción fundamental de la sociedad capitalista, que han definido claramente Marx y Engels, explicando asimismo la base de este conflicto. Pero esto no significa que el nuevo régimen económico-social que se establece tras la revolución socialista no tenga su propia contradicción fundamental.

La contradicción fundamental es la que determina la fisonomía de la sociedad, todo el período de transición del capitalismo al comunismo. La contradicción fundamental está presente en todas las etapas del surgimiento y desarrollo de la formación económico-social del comunismo, determinando la dirección fundamental del desarrollo. Esta determina la existencia de todas las demás contradicciones, las caracteriza e influye activamente sobre ellas.

Lenin ha aceptado teóricamente que todo el período de transición del capitalismo al comunismo es la lucha:

«Entre el capitalismo que agoniza y el comunismo que nace». (V. I. Lenin. Obras Escogidas, t. II, 1ra ed. en albanés. pág. 563)

La experiencia histórica de la construcción del socialismo en nuestro país demuestra más y mejor que la contradicción fundamental a lo largo del período de transición es la que existe entre el socialismo y el capitalismo, es decir, entre el socialismo que crece, se desarrolla y madura continuamente para llegar al comunismo y el capitalismo que ha sido vencido, pero que debe ser liquidado en todos los terrenos de la vida impidiéndole toda posibilidad de restauración.

El camarada Enver Hoxha, sintetizando nuestra experiencia de la construcción del socialismo y la mundial recalca:

«Debemos tener siempre presente que nos encontramos en el período de transición del capitalismo al comunismo. Esto significa que durante este período el capitalismo y el socialismo están en lucha intransigente. Esta lucha continúa a lo largo de todo el período de transición que no se sabe por cuánto durará, pero sí, que proseguirá aún durante largo tiempo». (Enver Hoxha; Informes y discursos 1974-1975)

Pero con la construcción de la base económica del socialismo, es decir, con la liquidación de las relaciones capitalistas de producción y la instauración de las relaciones socialistas, ¿puede acaso decirse que se ha resuelto la contradicción fundamental? ¿Coincide la construcción de la base económica del socialismo con la solución en conjunto de la contradicción entre el socialismo y el capitalismo? Llama la atención el hecho que en la literatura de los revisionistas soviéticos, sobre todo la de finales de los años 50 y posterior se ha dejado caer la opinión de que esta contradicción se resuelve completa y definitivamente con la construcción de la base económica del socialismo.
Refiriéndose a esta experiencia negativa, el camarada Enver Hoxha puntualiza:

«En la Unión Soviética, en Yugoslavia y en otros países revisionistas, el capitalismo arrebató nuevamente el Poder al socialismo. ¿Por qué? Porque se extinguió la lucha de clases y en su lugar se estableció la paz entre el socialismo y el capitalismo». (Enver Hoxha; Informes y discursos 1974-1975)

El desarrollo y la profundización interrumpidos de nuestra revolución socialista por nuevos caminos, planteó una serie de problemas que estaban directamente relacionados con la suerte de la contradicción entre el socialismo y el comunismo. ¿Por qué camino debía desarrollarse nuestra revolución socialista para que no tuviera retroceso? ¿En qué medida se resuelve la contradicción entre el socialismo y el capitalismo y la cuestión de quién vencerá con la construcción de la base económica del socialismo? La primera conclusión que parte del análisis de estos problemas y de la práctica histórica, apoyándose siempre en el pensamiento teórico del Partido y del camarada Enver Hoxha, es que la solución de la contradicción fundamental entre el socialismo y el capitalismo tiene su propia historia, sus fases por las cuales pasa. La construcción de la base económica del socialismo es sólo una fase, pero no es la última de su solución. Nuestra práctica de la construcción del socialismo prueba muy bien que la construcción de la base económica del socialismo coincide con la solución de la contradicción fundamental entre el socialismo y el capitalismo, que tras esta victoria existe la posibilidad de que el capitalismo sea restaurado.

A lo largo de la completa construcción de la sociedad socialista deben resolverse una serie de problemas que están relacionados con el triunfo de la revolución socialista en el terreno de la ideología. Su solución es bastante compleja y re quiere largo tiempo. La lucha de clases que se desarrolla en esta etapa en el frente ideológico es parte constitutiva de la solución de la contradicción fundamental entre el socialismo y el capitalismo. Esta lucha de clases en el frente ideológico es inseparable de la lucha de clases en el frente económico y político. Nuestra experiencia histórica de la construcción del socialismo ha demostrado, como ha señalado el camarada Enver Hoxha:

«Mientras no esté garantizada la victoria total de la revolución socialista en el terreno de la ideología y de la cultura, tampoco pueden estar aseguradas y garantizadas las victorias de la revolución socialista en los terrenos político y económico. Por eso, la lucha en el frente ideológico por la total derrota de la ideología burguesa y revisionista, está relacionada en resumidas cuentas, con la cuestión de si se construirá el socialismo y el comunismo y se evitará la restauración del capitalismo». (Enver Hoxha; Informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966)

La experiencia de la revolución y de la construcción del socialismo demuestra que la lucha de clases que se desarrolla en todos los frentes está relacionada directamente con la cuestión de si proseguirá la construcción del socialismo o degenerará o será derrocado. Demuestra que la lucha entre el socialismo y el capitalismo se desarrolla duramente e, independientemente del terreno en que se desarrolla, político o económico, ideológico, cultural o militar, a fin de cuentas es:

«Una lucha por determinar si se mantendrá y consolidará la dictadura del proletariado o si degenerará y será derrocada; Como ha ocurrido en la Unión Soviética y en otros países. Nuestro Partido siempre ha tenido presente esta vital enseñanza del marxismo-leninismo, plenamente confirmada por la experiencia práctica». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

La lucha entre el capitalismo y el socialismo se desarrolla tanto en el frente interno como en el externo. En el frente interno esta lucha se inicia con el derrocamiento y la liquidación de las clases explotadoras, con la propiedad socialista sobre los medios de producción en la ciudad y el campo, con la supresión de la explotación del hombre por el hombre y continúa contra todos los rematantes de las clases explotadas, contra todos las lacras y residuos heredados del viejo régimen en todos los terrenos de la vida, contra los nuevos enemigos que degeneran y surgen en la sociedad socialista, para llevar siempre adelante la revolución socialista.

De este modo, en la medida que se resuelve la contradicción fundamental, se lleva a cabo también el interrumpido desarrollo social socialista, avanza el proceso de transición a la sociedad comunista. Esto significa que la contradicción fundamental entre el socialismo y el capitalismo se soluciona gradualmente, por partes, hasta que, en el proceso de desarrollo de la sociedad socialista, se vaya a su solución completa y definitiva. Esta solución completa y definitiva coincide con el paso de la sociedad socialista a la comunista». (Vasillaq Kureta; Las concepciones antimarxistas de los revisionistas soviéticos sobre el problema de las contradicciones en el socialismo, 1989) 

sábado, 22 de abril de 2017

La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual; Enver Hoxha, 1981

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La revolución es la tarea principal de la clase obrera. Pero se prepara en la lucha por resolver los problemas políticos, económicos, sociales, culturales que inquietan cada día a las masas trabajadoras. Son esas acciones, esas batallas diarias las que elevan la conciencia de la clase, las que fortalecen su organización y unión, las que la preparan y la conducen a la revolución. A través de esas batallas el partido se vincula con las masas y se pone al frente». (Enver Hoxha; La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual, 1981)


Introducción de Bitácora (M-L)

La siguiente obra de Enver Hoxha es un extracto del Informe presentado en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981. ¿Por qué hemos decidido traer ese capítulo en concreto? por dos sencillas razones:

1) Debido a que ofrece una fisonomía muy clara y resumida de las cuatro principales corrientes revisionistas de aquel momento: el jruschovismo, el titoismo, el maoísmo y el eurocomunismo. Ramas del revisionismo que actualmente siguen vigentes de una u otra forma en las organizaciones políticas actuales. Si bien muchas de estas organizaciones no salen a viva voz reconociéndose como seguidores de alguna de las corrientes mencionadas, cierto es que cuando analizamos sus conceptos y teorías, y sobre todo su práctica, salen a flote esas influencias.

La exposición deja claro que estas corrientes revisionistas no solamente inciden en los autodenominados partidos comunistas, sino también e incluso especialmente, entre los variados movimientos de liberación nacional. Ha de entenderse que el revisionismo imposibilita la revolución proletaria y las tareas de construcción socialista, pero así mismo entorpece, desvía e incluso inhabilita la resolución de las tareas anticoloniales, antifeudales, antifascistas, antiimperialistas, antimonopólicas.

2) El documento presenta un repaso a los axiomas del marxismo-leninismo sobre los temas:

a) Las alianzas, las etapas, las fuerzas motrices, los métodos para realizar la revolución;

b) Las diferencias entre el socialismo proletario del marxismo-leninismo y el pseudosocialismo de otras corrientes revisionistas; y la necesidad de saber diferenciar los regímenes sociales fijándonos en las fuerzas políticas que detentan el y en las leyes económicas que actúan en dichos regímenes;

c) La necesidad del surgimiento y consolidación de los nuevos partidos marxista-leninistas ante la traición y degeneración de los viejos y tradicionales partidos que han degenerado. Así como el desarrollo del internacionalismo proletario para vigilar y reforzar este crecimiento y consolidación.

En definitiva se trata de un documento muy didáctico.

Notas:

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

viernes, 21 de abril de 2017

El tercermundismo está diametralmente opuesto al internacionalismo proletario

Caricatura marxista-leninista: abajo Ford de EEUU, Deng Xiaoping de China y Brézhnev de la URSS

«La nueva marca del revisionismo moderno, el revisionismo chino, no difiere en la línea ideológica en modo distinto a los otros revisionismos, pues también ha abandonado los principios del internacionalismo proletario.

El objetivo de los revisionistas chinos fue, y sigue siendo, al igual que la de los revisionistas soviéticos, la eliminación de la independencia de los partidos marxistas-leninistas en la solución de los problemas de la revolución y la construcción socialista, pretenden eliminar la opinión de que cada uno debe seguir su propio camino para resolver estos problemas. Una expresión concreta de esto es su comportamiento hacia el Partido del Trabajo de Albania y los demás partidos marxistas-leninistas que no aceptaron, a ciegas su línea revisionista. Los revisionistas chinos querían hacer que las relaciones con Albania y la cooperación económica con ella girasen en virtud de la aceptación de las estrategias y tácticas antimarxistas, y su política revisionista. Por otro lado, como ha destacado el camarada Enver Hoxha, el Partido Comunista de China ha abandonado los principios marxista-leninistas del internacionalismo proletario y el firme apoyo a los movimientos revolucionarios y de liberación nacional mientras en cambio trata de establecer amistad con los partidos burgueses y crear agrupaciones que sigan su línea, independientemente de las buenas palabras de que digan éstas sobre que se oponen a un centro que los dirija. Precisamente crea y apoya este tipo de grupos, con el fin de sabotear los verdaderos partidos marxista-leninistas.

Los revisionistas chinos explican su actitud hacia el «tercer mundo», incluyéndose en este campo, diciendo que China misma se ha hecho el centro y la vanguardia del «tercer mundo», como ejemplo de la expresión más profunda del internacionalismo proletario. Esto es antimarxista. La teoría de los «tres mundos», niega a la clase obrera internacional cuando se encuentra en el centro de nuestra época actual, el llamado «tercer mundo», de hecho incluso elimina las concepciones del internacionalismo proletario, pues elimina el carácter de clase y niega la revolución proletaria.

El Partido Comunista de China emite la consigna de unidad internacionalista. Pero en la práctica está en contra de ella y la ataca. El lema chino de la unificación del «tercer mundo» con el «segundo mundo» y la mitad del «primer mundo», es decir, con el imperialismo estadounidense, es una de las consignas existentes más reaccionarias,  llama el proletariado y los pueblos oprimidos a que se unan al capital, a las potencias imperialistas y al imperialismo estadounidense, divide las filas del proletariado y le hace renunciar a la revolución. China apresura la guerra de rapiña entre las potencias imperialistas y sus agrupaciones.

Esta política es contraria al internacionalismo proletario que tiene como objetivo romper los planes belicistas del imperialismo y, en caso de que no poder evitarlo, movilizar a la clase obrera y a las masas trabajadoras para transformar la guerra imperialista en una guerra revolucionaria de liberación.

Está claro que la lucha de los revisionistas chinos contra el socialimperialismo soviético no tiene que ver en lo más mínimo con la unidad del internacionalismo proletario. Surge de las posiciones derivadas de una rivalidad interimperialista. Tanto los socialimperialistas soviéticos como los revisionistas chinos son furiosos enemigos de las luchas revolucionarias y de liberación nacional de los diferentes países. Las sabotean por el bien de su propio espíritu chovinista, imperialista y en relación con dichos intereses. Especulan con las consignas del internacionalismo proletario, para ampliar sus esferas de influencia, pisotean los intereses del pueblo y de los trabajadores de otros países, abandonan el apoyo a la revolución en favor de relaciones y las alianzas con tal o cual Estado y régimen monárquico, fascista, o democrático-burgués». (Leonora Simo; El internacionalismo proletario se fortalecerá en la lucha contra las concepciones y prácticas revisionistas, 1978)

martes, 18 de abril de 2017

[Bandera Roja] La salida de la MUD y de la CIPOML; sus causas reales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«1) Si miramos las causas de la expulsión de Bandera Roja (BR) de la CIPOML, la polémica versa entre un partido que se coloca en un espectro de alianzas con la más negra reacción del país, los partidos herederos del puntofijismo y los líderes apoyados y financiados por el imperialismo estadounidense, y de otro lado, un grupo de partidos de una internacional que apoya a los regímenes revisionistas y a sus corrientes por todo el mundo, en el caso concreto el «socialismo del siglo XXI» con especial énfasis a diferencia de otros como Ecuador. Esto no podía sino crear tensiones internas entre la CIPOML y una de sus secciones en Venezuela: Bandera Roja, que se saldó con la expulsión de este partido al ser de nula influencia y ser el único partido de la internacional que se oponía a apoyar al chavismo –aprovechando que además se aliaba con los partidos tradicionales de derecha y proestadounidenses–:

«Esta declaración es una clara condena de las posiciones y de las prácticas de Bandera Roja, por parte de los partidos y organizaciones de la Conferencia. Es una exposición argumentada de las posiciones marxista leninistas frente al desarrollo de la lucha de clases en Venezuela y expresa los intereses de la clase obrera y del pueblo de ese país. Es la posición de los verdaderos partidos marxista leninistas. (...) En América Latina en varios países los imperialistas yanquis han instalado bases militares y promueve crímenes, bandas fascistas y todo tipo de acciones para desestabilizar a Cuba y al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y reprimir a los luchadores por la soberanía y la revolución. (CIPOML; Carta a la dirección del Partido Bandera Roja de Venezuela, 2004)

La CIPOML diría de Chávez que:

«Se ha ganado un puesto entre los luchadores sociales y los revolucionarios, entre los trabajadores y los pueblos de América Latina y de otros continentes; se destaca como un luchador, como un patriota decidido, como un antiimperialista consecuente». (CIPOML; Declaración de la CIPOML por la muerte de Hugo Chávez, marzo 7 de 2013)

Estupideces similares hemos visto recientemente con la muerte de Fidel Castro, calificado por los pseudomarxistas de «antiimperialista», el poliagente del imperialismo que se vendía al mejor postor dependiendo del momento y la pose a mantener –le daba igual imperialistas estadounidenses, soviéticos, chinos, rusos, que español–. En el caso de Hugo Chávez, sabemos que suena a broma de mal gusto calificar de antiimperialista a un hombre de verborrea antiimperialista que jamás dio pasos para acabar con la dependencia y deuda económica de Venezuela respecto a los imperialismo, y en especial de Estados Unidos, calificar de antiimperialista al amigo del imperialismo ruso, del socialimperialismo chino, del régimen de los Ayatolas, de los líderes nacionalistas de los regímenes neocoloniales «no alineados», de antiimperialista al «compadre» de Correa, Ortega, Morales, Mújica, Kirchner y demás sirvientes de las multinacionales, es solo un chiste del revisionismo. Aunque sabemos que asusta que los pretendidos cuadros más ilustrados del proletariado internacional califiquen de esa forma al falso antiimperialismo del «socialismo del siglo XXI», y que el tema dé para varios documentos, sigamos con la cuestión de la polémica Bandera Roja-CIPOML.

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL). Ciertamente en los 60 tendría un papel muy activo en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)

sábado, 15 de abril de 2017

El fallecimiento de Rockefeller y la «desmemoria» de los jruschovistas y maoístas; Equipo de Bitácara (M-L), 2017


El 20 de marzo de 2017 falleció David Rockefeller, ante la desmemoria de muchos es necesario recordar algunos de los hechos que ejemplifican las relaciones de Rockefeller con la reacción internacional, incluido los líderes y movimientos revisionistas.

Un repaso a la historia y el rol de la familia Rockefeller

El apellido familiar ha sido bien conocido por progresar en base a la red de alianzas tejidas alrededor de las fuerzas más reaccionarias. Una de los negocios más sonados fue la conexión de la familia Rockefeller con los nazis:

«El grupo de compañías de la Standard Oil, de la cual al familia Rockefeller poseía un cuarto y controlaba sus intereses, fue un decisivo asistente en la ayuda a la Alemania Nazi para preparar la Segunda Guerra Mundial. Esta asistencia en la preparación militar viene de su apoyo durante la relativa poca suficiencia de Alemania en crudo de petróleo, insuficiente en aquel entonces para modernizar la maquinaria de guerra; en 1934 por ejemplo el 85% de los productos de petróleo acabados eran importados». (Antony C. Sutton; Wall Street y el ascenso de los nazis, 2010)

Algo que le costó, incluso una sanción del gobierno estadounidense por mantener sus pactos durante la Segunda Guerra Mundial, una sanción de la que salió impune a pesar de sus relaciones moralmente repudiables dadas las circunstancias:

«El gobierno estadounidense se preocupaba mucho por esta alianza, sobre todo después del ataque japonés a Pearl Harbor, la razón para entrar en la guerra en diciembre de 1941. Se acordó una vieja ley sobre «el intercambio ilegal con el enemigo» y abrió una causa penal contra la Standard Oil por haber escondido patentes sobre Buna y aluminio a las fuerzas armadas estadounidenses y al mismo tiempo entregado combustible a los submarinos y aviones alemanes. John D. Rockefeller dijo que no sabía nada y Farish rechazó la declaración, pero avisó al fiscal que la Standard Oil también entregaba combustible a las fuerzas armadas de los EEUU. En marzo de 1942, el Pentágono pidió al presidente Roosevelt que cerrara la causa contra Standard Oil para no poner en peligro la producción bélica. Roosevelt aceptó. La Standard Oil tuvo que pagar una multa de 5.000 dólares y prometer que no abastecería más a los alemanes con combustible y se cerró la causa penal». (Gaby Weber; Standard Oil y Adolf Eichmann, el pacto secreto de la industria petrolera con los nazis, 2007)

Nelson Rockefeller, vicepresidente durante la administración del presidente Gerald Ford, fue célebre por sus encuentros y apoyo público a Somoza, el dictador militar de Nicaragua que gobernó con el consentimiento del gobierno estadounidense durante décadas.

La biografía de David Rockefeller y sus nexos con la reacción internacional

Respecto a David Rockefeller, figura de moda por esto días a causa de su ya mencionado deceso, a todos nos es conocida su historia personal:

«Era el único nieto vivo de John D. Rockefeller, el magnate que fundó la Standard Oil Company en el siglo XIX y a partir de la cual construyó una fortuna que le llevó a ser el primer multimillonario de Estados Unidos. El conocido banquero presidió durante años el Chase Manhattan Bank y fue fundador de la Comisión Trilateral, creada en 1973 y considerada una de las organizaciones privadas más influyentes del mundo». (...) Con estudios en Harvard y Londres y doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad de Chicago, Rockefeller entró en 1942 como voluntario en el ejército y fue funcionario de inteligencia en Argelia y ayudante del agregado militar de Estados Unidos en París, donde se licenció con el rango de capitán en 1945. Al año siguiente, ingresó como gerente adjunto del departamento internacional del Chase Manhattan Bank, una de las mayores entidades financieras de Nueva York, y en 1955 fue nombrado vicepresidente ejecutivo, antes de pasar a ocupar la presidencia en 1961. En 1981, cuando tenía 65 años, abandonó el cargo en la entidad financiera tras asumir la iniciativa de su expansión a escala internacional». (El Confidencial; El financiero David Rockefeller muere a los 101 años, 20 de marzo de 2017)

El arquetipo de relación reacción-familia Rockefeller se repitió también con David Rockefeller, no hay más que ver quiénes fueron sus socios y amigos. Uno de los ejemplos más conocido es el del caso del sangriento Shah de Persia, por el cual tras años de diversos lazos y pese a las represiones sobre el pueblo iraní destapadas en la prensa mundial, David Rockefeller tuvo la osadía de interceder por él ante el gobierno para que fuese a Estados Unidos a tratar su enfermedad:

«Por su parte, el Shah solicitó a su amigo y banquero David Rockefeller que le mandara un especialista norteamericano. Rockefeller –según el periodista Mark Bloom lo contó en la revista Science– envió a Cuernavaca al doctor Benjamin Kean, jefe de medicina tropical del New York Hospital, y profesor de parasitología de la Universidad de Cornell. Desde su primera visita, el doctor Kean llegó a la conclusión simple de que los médicos mexicanos habían confundido los parásitos de la malaria con la precipitación de unos cristales de tinte en el análisis de sangre. Estuvo de acuerdo, sin embargo, en que debía extirpar la vesícula cuanto antes y hacer exploraciones del colédoco, pero consideró que esto sólo era posible en el New York Hospital. Fue en base a ese informe que Rockefeller y Kissinger solicitaron el ingreso del Shah en Estados Unidos». (El País; La enfermedad política de Reza Pahlevi, 4 de febrero de 1981)

David Rockefeller fue supervisor de las operaciones crediticias y en general de la línea económico-política de la dictadura militar de Videla, siendo en concreto amigo personal del fascista José Martínez de Hoz, Ministro de Economía de Argentina en aquel entonces:

«David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank y amigo personal del ministro de Economía argentino, José Martínez de Hoz, llegará el próximo jueves a Buenos Aires para analizar con las autoridades argentinas la posibilidad de realizar nuevas inversiones en este país. El momento económico argentino es actualmente crítico. Martínez de Hoz, por su parte, señaló recientemente que la visita de Rockefeller significa «una demostración de fe en la mejora de la situación económica» argentina, reconociendo tácitamente que la presencia del financiero servirá para apuntalar un difícil tramo de su gestión, contestada por un aumento inflacionario progresivo. Durante las cuarenta y ocho horas de su visita, el banquero norteamericano tiene programado reunirse con el presidente Jorge Videla y con altos funcionarios del área económica oficial, encabezados por Martínez de Hoz. Rockefeller se ha caracterizado por el decidido apoyo que presta a la gestión de su amigo y ministro. En abril de 1978 le elogió por «la creatividad y rigor de su desempeño en el campo económico». Y lideró su programa como «brillante, sólido, con metas razonables y, sobre todo, absolutamente realista. Las riendas económicas de Argentina -dijo Rockefeller en reciente entrevista- están, sin duda, en las manos más rigurosas, conocedoras y responsables que el país ha tenido en muchos años». (David Rockefeller, A Buenos Aires para estudiar nuevas inversiones en Argentina, 7 de marzo de 1979)

Pero también David Rockefeller actuó como supervisor y defensor de las políticas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI), aquellas que tanto daño causaron en especial a América Latina:

«La crisis –económica– que afecta a los países latinoamericanos no se debe a las políticas condicionadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino a los propios errores en la conducción económica de los países», aseguró el banquero norteamericano David Rockefeller en unas declaraciones realizadas en la capital ecuatoriana, donde se encuentra, dentro de la gira que realiza por varios países de América Latina. Los beneficios de las políticas de ajuste del FMI se verán a largo plazo, agregó Rockefeller, principal accionista del Chase Manhattan Bank y dueño, además, de importantes intereses en otras grandes empresas, como la Exxon. «El objetivo de esas políticas –del FMI– es reorientar un proceso de desarrollo, que desde 1960 puso demasiado énfasis en la sustitución de importaciones y en el papel del sector público como factores fundamentales de desarrollo», dijo el banquero. (...) En el proceso de desarrollo llevado a cabo en América Latina, agregó Rockefeller, se descuidaron factores importantes: «Los mecanismos del mercado y la importancia del sector privado», que ahora están siendo reconocidos como gestores de desarrollo económico». (El País; David Rockefeller defiende las políticas de ajuste del FMI en América Latina, 1985)

Las relaciones de David Rockefeller y el bloque de los revisionistas soviéticos

Bien. Pero esto no acaba ahí. Las relaciones de Rockefeller también fueron muy vivas con los países y figuras revisionistas.

Antes debemos de confesar la enorme carcajada que nos causaron nuestros «entrañables» revisionistas maoístas y jruschovistas que se pasaron maldiciendo a Rockefeller en el día de su fallecimiento, creyéndose –pobres ellos– tan justos y revolucionarios en sus principios. La ignorancia o hipocresía de estos elementos nunca dejará de sorprendernos. Veamos.

¿Se acordarán los jruschovistas de cuando su amado Jruschov se entrevistaba con Rockefeller el 29 de junio de 1964 y confabularon tan ricamente a espaldas de los pueblos? ¿Sabrán que ya en septiembre de ese mismo año Jruschov pedía desesperado créditos?

«David Rockefeller, Presidente del Chase Manhattan Bank, informó al Presidente Johnson hoy tras su recibimiento con el Premier Nikita Jruschov de la Unión Soviética. Rockefeller le contó a Johnson que durante las dos horas que habló, el líder rojo dijo que los Estados Unidos y la Unión Soviética «deberían tener más tratos». Jruschov, según dijo Rockefeller, dijo querer que los Estados Unidos extendiesen en términos más amplios créditos hacia la Unión Soviética». (Chicago Times, 12 de setiembre de 1964)

Con razón, los marxista-leninistas albaneses denunciaron que:

«[Jruschov] Toma como modelo de su comunismo a los Estados Unidos de América, la experiencia de los industriales, y las recomendaciones de los grandes hacendados estadounidenses de los Eaton, Harst y compañía. Ha llegado al punto de tender la mano a los imperialistas estadounidenses para que estos, con sus dólares y sus créditos, «edifiquen» el comunismo en la Unión Soviética». (Enver Hoxha; Carta abierta al Partido Comunista de la Unión Soviética, 1964)

¿Sabrán los jruschovistas y castristas de ayer, socialistas del siglo XXI de hoy, de la amistad entre el «barbudo» Fidel Castro y Rockefeller desde 2001? ¿O de cuando Brézhnev viajaba a los EEUU para agasajar a los políticos banqueros estadounidenses con la intención de pedir más créditos para la ya de por sí endeudada URSS revisionista?: