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miércoles, 17 de junio de 2020

Ensayo sobre el auge y caída del Partido Comunista de España (marxista-leninista); Equipo de Bitácora (M-L), 2020

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«En el PCE (m-l) había mucha ilusión, mucho trabajo hasta la extenuación, mucha pasión, pero faltaba una certera formación ideológica, los medios a disposición no eran como ahora que existe una gran cantidad de acceso a la información, pero eso no era excusable viendo otras experiencias partidistas donde con menos acceso cultural de las masas consiguieron mayores logros. (...)  El seguidismo y el sentimentalismo fue la marca y seña de la militancia durante muchos momentos, yendo a la zaga de los acontecimientos, y eso conduce a que cuando las figuras clave van cayendo, el partido sea manejado por elementos volubles, que claudican y cambian de línea política constantemente, traicionando los principios. (...) Este defecto, tan común hoy, explica entre otras cosas, que los supuestos marxista-leninistas todavía crean que no existen errores en los viejos procesos socialistas ni en las viejas figuras del movimiento, ven su desarrollo como una línea recta de victorias, y de tal forma se convierten en seres tan nostálgicos como inocuos para el enemigo.  En otros casos, ante no poder refutar ciertas evidencias negativas de los procesos históricos, simplemente achacan los errores a causas ridículas para librar a sus partidos y figuras de la responsabilidad.  Otros tantos tratan de minimizar la transcendencia de dichos errores en pro de no emprender un arduo trabajo de investigación para rectificarlos. De otro lado hay quienes cuando empiezan a conocer los defectos de las viejas experiencias desertan y se convierten en renegados, incluso en abiertos anticomunistas porque les parece muy complejo, muy duro emocionalmente hablando, el tratar de estudiar y comprender de dónde nacieron dichos errores y cómo remediarlos sin perder la compostura. Creen místicamente que el «honor del movimiento está manchado» y ya nada puede remediarlo». (Equipo de Bitácora (M-L); Ensayo sobre el auge y caída del Partido Comunista de España (marxista-leninista), 2020)


Preámbulo

Desde el Equipo de Bitácora (M-L) siempre nos ha interesado la historia del Partido Comunista de España (marxista-leninista). Considerábamos un deber el estudiar y analizar su auge y caída, tarea que ningún partido, ni detractores ni presuntos admiradores, han tomado ni seriamente ni extensamente. 

¿Cuál es la motivación para afrontar tal análisis pendiente? Para quien lo desconozca, el PCE (m-l) surgió como escisión del Partido Comunista de España (PCE), fue un partido que combatió revolucionariamente al revisionismo de Ibárruri-Carrillo, sería uno de los partidos antifascistas más importantes del tardofranquismo, y sería el único grupo que en España se desligó del maoísmo para adherirse a la línea marxista-leninista de la Albania de Enver Hoxha. Como se verá en el documento sus méritos son notorios, pero no estuvo libre de defectos, como era normal; algunos de ellos muy graves, y que hoy toca mencionar sin cobardía.

Este documento es la continuación y evolución de la crítica inicial esgrimida en 2016, cuando viejos renegados como Raúl Marco se negaron tajantemente a proporcionar los materiales del antiguo PCE (m-l) vigente durante 1964-1991 para el estudio y análisis que queríamos preparar. En aquel momento el Equipo de Bitácora (M-L) empezó a popularizar poco a poco las obras de la dirigente del PCE (m-l) Elena Ódena (1930-1985) que, aunque se niegue ahora, hasta entonces era una completa desconocida para la mayoría de simpatizantes del marxismo-leninismo de habla hispana. A la luz de las críticas que hicimos en su momento a la dirección del actual y degenerado PCE (m-l), este grupo y otros empezaron a liberar algunos documentos de aquel período. 

Nos es preciso expresar que, pese a todo, la mayoría del material al que hemos podido acceder no ha sido gracias a esta liberación de material con cuentagotas, sino que ha sido a través de exmilitantes de buena fe, que más allá de su ideología actual desean que se conozca y popularice la verdad histórica. En segundo lugar, nos hemos valido de una extensa labor de investigación en bibliotecas y depósitos especializados en organizaciones históricas. 

También es preciso decir que Raúl Marco y compañía siguen sin dignarse a presentar la totalidad de los documentos que tienen en sus manos. Entendemos que para ellos es un dilema enorme debido a que le pone entre la espada y la pared. Por un lado, liberando este material pueden presentarse demagógicamente ante sus seguidores como los «seguidores del legado del antiguo PCE (m-l) de Elena Ódena», pero por otro lado revelan los errores que los propios líderes como él cometieron en aquel entonces, fallos que causaron la atrofia y defunción del partido. Sin olvidar que también estarían dando un gran arsenal a la militancia actual de su partido para ver que, mientras el antiguo PCE (m-l) pese a sus innumerables fallos intentaba mantener una política recta sobre diversos temas, comparándolo con la línea ideológica y las actuaciones del actual PCE (m-l), se constataría fácilmente que no tiene nada que ver, pues ahora reina un eclecticismo y una confusión ideológica sobre todo tipo de cuestiones que hacen imposible delimitar una ideología clara.

Sea como sea, sabíamos que no existía un análisis marxista profundo de los aciertos y errores del PCE (m-l), pero no queremos que el presente documento que sea un mero documento bibliográfico de la organización –solo se citarán datos de ese tipo cuando sea necesario poner en contexto al lector–. Tampoco queremos pararnos tanto a resaltar los méritos del viejo PCE (m-l) –los cuales son evidentes y aun así saldrán a la luz a cada paso–, sino que queremos hablar con franqueza sobre las causas o posibles causas de su degeneración final a mediados de los años 80 del siglo pasado. El fin es poder así extraer las lecciones pertinentes para las próximas generaciones de revolucionarios. 

Sabíamos que este trabajo no iba ser realizado por los viejos exmilitantes de la cúpula del PCE (m-l) que se postran ante unas siglas y una historia oficial sin más análisis, ni tampoco por los nuevos oportunistas que reivindican el legado del PCE (m-l) y de Elena Ódena mientras se alían con los enemigos de ese legado, como es el caso de la secta lumpen de Reconstrucción Comunista, comandada por el excéntrico Roberto Vaquero. No lo van a hacer nunca, porque ni tienen la capacidad ni el interés. A lo sumo lo máximo que conseguirían es una copia barata del presente documento. Pero recuerden, ¡rechacen imitaciones!

Algunos dirán que esto demuestra nuestra prepotencia. Bien, solo diremos que el prepotente es aquel que hace alarde de algo que tiene. Entonces, insistimos: preferimos pecar de ello mientras cumplimos con nuestro deber que celebrar y reivindicar un legado que en verdad se desconoce.

El hablar claramente sobre los aciertos y errores del PCE (m-l) desde una óptica crítica se impone como un deber necesario para los marxistas-leninistas de la actualidad. Tengamos en cuenta valorar las cosas en su justa medida, pues esa ha sido siempre, o debería de ser al menos, la máxima al evaluar su propia historia, ya que es la única forma de progresar:

«El falseamiento de la verdadera historia, en contradicción con la esencia de la historia, los intentos de adornarla en vez de presentarla con arreglo a la verdad, hacían, por ejemplo, que la historia del partido se expusiera en nuestra propaganda como un avance victorioso constante, sin retrocesos temporales ni derrotas, lo que estaba, evidentemente, en pugna con la verdad e impedía la acertada educación de los cuadros». (Partido Comunista de la Unión Soviética; Sobre la organización de la propaganda del partido, en relación con la publicación del «Compendio de la historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS», 1938)

No nos hemos caracterizado nunca por mordernos la lengua y esta vez no será diferente. Por ejemplo, para nosotros Elena Ódena es una figura que no está libre de los grandes y pequeños errores que sufrió el PCE (m-l), pero a diferencia del resto de dirigentes de renombre, falleció dando su vida por un proyecto revolucionario, fue cabeza visible de una línea mraxista y también de las rectificaciones que el partido experimentó cuando la dialéctica de los hechos hacía necesaria una revisión –aunque no se dio cuenta de todo a tiempo–. En consecuencia, vemos un hilo honesto en su trabajo más allá de muchas de sus limitaciones en algunos puntos. Por tal razón nos parece una infamia comparar la trayectoria teórico-práctica de Elena Ódena con otros líderes como Lorenzo Peña, los hermanos Diz, José Avilés, Rafael Blasco, Pablo Mayoral, Blanco Chivite o Raúl Marco que intentaron –y en algunos casos lograron– llevar al partido al pantano de una teoría y práctica revisionista.

Los verdaderos revolucionarios reivindican el legado de Joan Comorera, José Díaz, Elena Ódena y tantas otras figuras de carácter nacional e internacional; y claro es que esto no supone que se deba estar de acuerdo con absolutamente cada palabra que escribieron, salvando la distancia marcada por la época en que se desarrollaron y los temas particulares que abordaron. Los marxistas no hacemos actos de fe con la doctrina, no la creemos por imposición ni por presentar simples «argumentos de autoridad» de las figuras de renombre. Es menester que los marxistas tengan un espíritu crítico a la hora de enfrentarse a los textos de los clásicos de la revolución, que analicen sus escritos y sus acciones, que analicen si están vigentes en la actualidad, si son aplicables al contexto de otros países, o si simplemente en tal punto se ha dado este o aquel error; y jamás será negativo para el marxista analizar, plantear las dudas y debatir con otros camaradas con el fin de enriquecerse mutuamente con las conclusiones. Solo así puede existir una asimilación real de lo estudiado para que luego pueda ser tenido en cuenta en la aplicación práctica. No se trata de revisar a gusto del lector lo que le gusta reivindicar y lo que no, ni uno se puede basar en argumentos subjetivos para rechazar los axiomas fundamentales de la doctrina. Por tanto, toda «revisión» que no sea argumentada científicamente, en el afán de actualizar la teoría y la práctica marxista a nuestra época y a nuestra situación concreta, estará invalidada automáticamente.

¿Quién es el destinatario de este documento? Como ya dijimos:

«Estos documentos no están destinados para los jefes recalcitrantes de esas organizaciones ni para los hooligans amantes de las siglas y de la historia ficticia de secta a la cual rinden culto, sino para que la gente con un espíritu crítico se pueda replantear según qué cosas aceptadas por falta de información o sentimentalismo; por tanto, si sirve para hacer reflexionar, aunque sea a una sola persona, el trabajo ya ha valido la pena. No nos importa el número de difusión, sino que el material llegue a las personas que buscan esto mismo. Ya dijimos una vez que el «Equipo de Bitácora (M-L)» en su conjunto siente un gran aprecio por la documentación que hemos ido produciendo en medio de dificultades, discusiones, críticas, autocríticas, revisiones de documentos, traducciones, creación de documentos propios. Todo un conjunto de esfuerzos que pretendemos sirva como punto de partida para un análisis histórico y presente de los fenómenos desde el materialismo dialéctico e histórico, y que a su vez sirva para promover la reorganización de las fuerzas proletarias allá donde se encuentren, de hecho esperamos que el eco de nuestras obras nos pongan en contacto –como ya ha venido ocurriendo–, con los individuos y organizaciones marxistas-leninistas que pretenden organizar al proletariado de cada país, para salir de esta situación de confusión y desorganización general, porque ya es hora». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Simplemente, como dijo el gran materialista alemán Feuerbach:

«[Mis escritos] Bastan a aquellos para quienes escribo, porque yo no escribo para los sobradamente conocidos «animales sin razón», sino para seres con razón, esto es, seres que a través de la propia razón completan unos pensamientos con los otros». (Ludwig Feuerbach; La esencia de la religión, 1845)

Notas:

[1] Lectura y descarga del PDF [AQUÍ] en Scrib o [AQUÍ] en Mega.

[2] Para consultar todos los documentos en PDF editados por el Equipo de Bitácora (M-L) pinche [AQUÍ].

martes, 18 de abril de 2017

[Bandera Roja] La salida de la MUD y de la CIPOML; sus causas reales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«1) Si miramos las causas de la expulsión de Bandera Roja (BR) de la CIPOML, la polémica versa entre un partido que se coloca en un espectro de alianzas con la más negra reacción del país, los partidos herederos del puntofijismo y los líderes apoyados y financiados por el imperialismo estadounidense, y de otro lado, un grupo de partidos de una internacional que apoya a los regímenes revisionistas y a sus corrientes por todo el mundo, en el caso concreto el «socialismo del siglo XXI» con especial énfasis a diferencia de otros como Ecuador. Esto no podía sino crear tensiones internas entre la CIPOML y una de sus secciones en Venezuela: Bandera Roja, que se saldó con la expulsión de este partido al ser de nula influencia y ser el único partido de la internacional que se oponía a apoyar al chavismo –aprovechando que además se aliaba con los partidos tradicionales de derecha y proestadounidenses–:

«Esta declaración es una clara condena de las posiciones y de las prácticas de Bandera Roja, por parte de los partidos y organizaciones de la Conferencia. Es una exposición argumentada de las posiciones marxista leninistas frente al desarrollo de la lucha de clases en Venezuela y expresa los intereses de la clase obrera y del pueblo de ese país. Es la posición de los verdaderos partidos marxista leninistas. (...) En América Latina en varios países los imperialistas yanquis han instalado bases militares y promueve crímenes, bandas fascistas y todo tipo de acciones para desestabilizar a Cuba y al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y reprimir a los luchadores por la soberanía y la revolución. (CIPOML; Carta a la dirección del Partido Bandera Roja de Venezuela, 2004)

La CIPOML diría de Chávez que:

«Se ha ganado un puesto entre los luchadores sociales y los revolucionarios, entre los trabajadores y los pueblos de América Latina y de otros continentes; se destaca como un luchador, como un patriota decidido, como un antiimperialista consecuente». (CIPOML; Declaración de la CIPOML por la muerte de Hugo Chávez, marzo 7 de 2013)

Estupideces similares hemos visto recientemente con la muerte de Fidel Castro, calificado por los pseudomarxistas de «antiimperialista», el poliagente del imperialismo que se vendía al mejor postor dependiendo del momento y la pose a mantener –le daba igual imperialistas estadounidenses, soviéticos, chinos, rusos, que español–. En el caso de Hugo Chávez, sabemos que suena a broma de mal gusto calificar de antiimperialista a un hombre de verborrea antiimperialista que jamás dio pasos para acabar con la dependencia y deuda económica de Venezuela respecto a los imperialismo, y en especial de Estados Unidos, calificar de antiimperialista al amigo del imperialismo ruso, del socialimperialismo chino, del régimen de los Ayatolas, de los líderes nacionalistas de los regímenes neocoloniales «no alineados», de antiimperialista al «compadre» de Correa, Ortega, Morales, Mújica, Kirchner y demás sirvientes de las multinacionales, es solo un chiste del revisionismo. Aunque sabemos que asusta que los pretendidos cuadros más ilustrados del proletariado internacional califiquen de esa forma al falso antiimperialismo del «socialismo del siglo XXI», y que el tema dé para varios documentos, sigamos con la cuestión de la polémica Bandera Roja-CIPOML.

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL) creado en torno a 1967. Ciertamente en esta década el PC de C-ML tendría un papel muy activo y fundamental en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)

Estas tendencias foquistas fueron finalmente vencidas con la expulsión de los cabecillas guevaristas Fred Kaim y Alfonso Cuellar en el partido.