«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 21 de noviembre de 2014

El pseudosocialismo chino, la confusión del término «pueblo» y la alianza inmutable con la burguesía nacional

Mao Zedong durante 1949

«Para 1957, Mao Zedong hablaba de:

«El triunfo de la revolución democrático-burguesa y las victorias de la revolución socialista, así como los éxitos alcanzados en la construcción socialista». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

¡Veamos qué milagro había sucedido para hacer pasar la revolución china de la etapa de «nueva democracia» a la «etapa socialista»! Para comprender este milagro, basta con proceder al estudio de «las contradicciones en el seno del pueblo» chino. Así que lo primero que se debe tener en cuenta según Mao Zedong es que:

«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional hace parte de las contradicciones en el seno del pueblo». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

En efecto, si comparamos de nuevo, recordaremos que entre la «nueva democracia» y el «socialismo con características chinas» la línea de diferenciación es muy borrosa. Para Mao Zedong las contradicciones:

«Existentes entre la clase explotada y la explotadora tienen, además del aspecto antagónico, otro no antagónico». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

Los economistas burgueses también afirman esto bajo otra forma: ¡el capital explota al proletariado, pero en el curso de la explotación aumenta la riqueza social y en condiciones favorables, el proletariado puede sacar provecho de unas migajas!

Ciertamente que existe una cierta base material que permite afirmar que las contradicciones entre el capital y el proletariado son de una naturaleza dual, pero también es esa base sobre la que siempre descansa el oportunismo. Con el fin de no pasar abiertamente como traidor ante el proletariado, Mao Zedong intenta mostrar como marxista política de capitulación ante la burguesía nacional. Reconoció que:

«En el período de la revolución socialista, al tiempo que explota a la clase obrera obteniendo ganancias, apoya la Constitución y se muestra dispuesta a aceptar la transformación socialista. La burguesía nacional difiere del imperialismo, la clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es de carácter antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

¡Así, es normal que la burguesía nacional china se adaptara muy bien al «socialismo» de Mao Zedong! Y esto lo comprendemos: la burguesía jamás había soñado con un «socialismo» donde se continuara explotando «pacíficamente» a los obreros mientras se la «reeducaba». ¿Era acaso también «socialismo» el contenido del 5% de interés que se la otorgaba en China?

Una tasa menor de ganancia, ni siquiera muestra una mejora en el plan económico, político o social para los obreros, sólo hace falta recordar que Adolf Hitler justifico el «nacionalsocialismo» acorde al fascismo alemán con que en:

«¡El Estado, el pueblo! Nuestros capitalistas reciben sólo el 8%. ¡Esto es suficiente para ellos!». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe de discusión del camarada Stalin con economistas, 29 de enero de 1941)

Ciertamente, el diseño pequeño burgués de «socialismo» puede justificarlo todo.

Para Mao Zedong:

«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional se convertirá en una contradicción entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido, es decir, si no aplicamos la política de unidad, crítica y educación respecto a la burguesía nacional, o si ella no acepta esta política». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

En representación de las capas no proletarias, él mismo tenía en mente que el proletariado chino, al cual había alimentado de prejuicios reformistas, no cuestionaría los fundamentos de este tipo de socialismo. Lenin habló de la creencia de que la sumisión pacífica de los capitalistas era una estupidez «pequeño burguesa» y en el mismo ámbito Stalin ejerció una gran previsión señalando que el hecho de basarse en los términos «específicos» de tal o cual país servía a los oportunistas para escamotearse de las tareas y características generales de los comunistas en todo país burgués, y endosar con ello la colaboración de clase y la traición:

«En las empresas mixtas estatal-privadas de la industria y el comercio, los capitalistas reciben todavía un dividendo fijo, valga decir, aún existe explotación. En cuanto a la propiedad se refiere, este tipo de empresas no tiene todavía un carácter completamente socialista. Una parte de las cooperativas de producción agrícola y de las cooperativas de producción artesanal aún es de carácter semisocialista. En las cooperativas enteramente socialistas, quedan por resolver ciertos problemas acerca de la propiedad». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo: Obras escogidas, Tomo V, 27 de febrero de 1957)

La «reeducación» de la burguesía nacional china, consistía entonces, en disminuir una cuota de sus ganancias, en momentos en que la centralización de la economía china era necesario sacarla de su atraso secular. ¡En Mao Zedong, como para todos los socialdemócratas burgueses, el disminuir las tasas de ganancias de la burguesía y el subir los salarios, era por lo tanto, un criterio de «socialismo»! ¿Por qué no admitimos lo mismo para otros países burgueses? ¡A continuación estaríamos hablando de la construcción del «socialismo» en muchos países sin lugar a duda! Lo cierto sería que la realidad de la explotación en esos países no cambiaría un ápice, pero sí que ganaría en apariencia como en este caso.

De hecho Mao Zedong no estuvo lejos del socialista utópico Robert Owen: por lo menos éste último acabó dándose cuenta que a pesar del mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de los obreros de New-Lanark, a pesar que se les proporcionó educación y salud, a pesar de la reducción del horario laboral, a pesar de la ayuda a los parados, a pesar de la erradicación de la embriaguez, de la justicia penal, de la salud pública y de la caridad, de hecho, y a pesar de la creación de un modelo «ideal» de democracia burguesa, la explotación del trabajo asalariado no era abolida: en New-Lanark en efecto se seguía obteniendo beneficios después de pagar a los accionistas un interés del 5%, a lo que Robert Owen pronunció:

«Aquellos hombres eran mis esclavos». (Friedrich Engels; Del socialismo utópico al socialismo científico, 1878)

A muchos «marxista-leninistas» deberían ponerse en la escuela del socialista utópico de Robert Owen, antes de procurar ver socialismo donde no lo hay.

Algunas burguesías nacionales de los países dependientes como Cuba y China, han tratado de generalizar el sistema al nivel de una nación, pero ni a ninguna pero igualmente eso no les hace digno de llamarse países socialistas.

Esta es la base del reformismo pero trayendo cambios cuantitativos a un nuevo nivel cualitativo. ¿Es una coincidencia que Mao Zedong esperó a que Stalin falleciera para vociferar abiertamente que la «construcción del socialismo» en China necesariamente pasaría por la integración y reeducación de la «ala revolucionaria» de la burguesía nacional china? ¡Mao Zedong obviamente no expresó tan crudamente sus puntos de vista revisionistas cuando Stalin aún vivía porque sabía que hubiera terminado como Tito!

Es comprensible, por tanto, porqué Mao Zedong apoyó a Nikita Jruschov, y lo califico del «Lenin de nuestro tiempo», ya que era un aliado que le daba vía libre para aplicar su camino revisionista nacional-burgués». (Vincent GouysseEl socialismo de características china: ¿socialismo o nacionalismo burgués; 2007)

jueves, 20 de noviembre de 2014

El papel de la socialdemocracia y su actitud ante el frente único del proletariado, Sobre el gobierno de frente único y Actitud que ha de adoptarse ante la democracia burguesa; Georgi Dimitrov, 1935

Continuando con el estudio de las estrategias y tácticas antifascistas. 

Después, en el tercer punto, continuando con el estudio de las estrategias y tácticas antifascistas Georgi Dimitrov observó los cambios que se operaban dentro de los partidos socialdemócratas –que también como otros, tenían un origen de clase heterogéneo–, desde el militante socialdemócrata, hasta ciertos jefes socialdemócrata se habían dado cuenta –y ambos en interés de su necesidad– que la política errónea de auxiliar de la más recalcitrante reacción estaba llevando a los partidos socialdemócratas a allanar el camino a su propia liquidación como partido debido a la victoria fascismo. Aún así, y pese a estar en la cuerda floja el búlgaro anota que seguía existiendo a mediados de los años treinta, y pese a la evidente «fascistización», muchísima resistencia por parte sobre todo de los líderes socialdemócratas, a cesar la colaboración con la burguesía y establecer el frente único que lanzara al partido a la lucha contra el enemigo de clase y su ofensiva. También ve como normal y evidente el proceso de «radicalización» hacia el comunismo entre los militantes obreros socialdemócratas que han contemplado desde los años 20 hasta esos días, diferentes derrotas –en la lucha contra el fascismo–, y diferentes decepciones –a la hora de gobernar el partido socialdemócrata–. Algo que puede ser una ventaja a la hora de establecer el frente único proletario y el frente popular antifascista.

Con este discurso, y siguiendo con el punto seis, se acaba con algunos esquemas rígidos, por ejemplo: es claro que un país bajo dominio fascista la instauración de un gobierno de frente único proletario sólo puede ser a consecuencia del derrocamiento del fascismo en sí, también es normal pensar que esto será lo más probable, ya que es muy difícil aunque no descartable, pasar de un gobierno fascista a un gobierno netamente comunista, de la dictadura burguesa de carácter fascista a la dictadura del proletariado. Así mismo, recalca, que no es un axioma, no es obligación, que el partido comunista a la hora de tomar el poder, deba optar por participar en un gobierno de frente único como etapa previa, presentar esto como etapa obligatoria no es sensato, como dice «el nudo del problema está en saber si en el momento decisivo el proletariado estará en condiciones de derrocar directamente a la burguesía e instaurar su propio poder».

Recordando las pautas del informe central, Georgi Dimitrov exigía que llevar a cabo el frente único del proletariado: contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y contra la guerra.

Y pese a estas condiciones recalcó en el caso de las organizaciones socialdemócratas: «hemos asociado y seguiremos asociando la disposiciones para lanzarnos a la lucha contra el fascismo a los partidos y organizaciones socialdemócratas, sin que eso suponga evitar la lucha irreconciliable contra el socialdemocratismo como ideología y como práctica de la conciliación con la burguesía, y también, por consiguiente, sin levantar el veto contra toda penetración de esta ideología en nuestras propias filas».

En el punto quinto hace un repaso, de porque los comunistas, a diferencia de los anarquistas, no nos es igual una democracia burguesa, que una dictadura fascista.

El documento: 
Estatua en homenaje a Georgi Dimitrov estacionada en Moscú

El papel de la socialdemocracia  y su actitud ante el frente único del proletariado, Sobre el gobierno de frente único y La actitud que ha de adoptarse ante la democracia burguesa

El papel de la socialdemocracia  y su actitud ante el frente único del proletariado

Camaradas: desde el punto de vista de nuestras tareas tácticas tiene gran importancia la respuesta que demos a esta pregunta: ¿sigue siendo la socialdemocracia, en los momentos actuales, el sostén principal de la burguesía? ¿Y dónde?

Algunos de los camaradas que participaron en la discusión –como los camaradas Peter Florin y Palme Dutt–, rozaron este problema: pero dada su importancia es necesario darle una respuesta más completa. Es un problema que se plantean, y no pueden dejar de plantearse, los obreros de todas las tendencias, en particular de los obreros socialdemócratas.

En necesario tener presente que en toda una serie de países ha cambiado o está cambiando la situación de la socialdemocracia dentro del Estado burgués, y por tanto su actitud hacia la burguesía. En primer lugar la crisis ha quebrantado a fondo inclusive la situación de los sectores más favorecidos de la clase obrera, la así llamada aristocracia obrera, en la que, como se sabe, se apoya fundamentalmente la socialdemocracia. Y estos sectores comienzan a revisar cada vez más sus antiguas ideas acerca de la conveniencia de la política de colaboración de clase con la burguesía.

En segundo lugar, en una serie de países, como ya indiqué en mi informe, la propia burguesía se vio obligada a renunciar a la democracia burguesa y a recurrir de una forma más terrorista de su dictadura, privando a la socialdemocracia, no sólo de la posición que antes ocupaba dentro del sistema de Estado del capital financiero, sino también en determinadas circunstancias, de su existencia legal, sometiéndola a persecuciones e aun destruyéndola.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El «socialismo del siglo XXI» y la incongruencia de su pretendida vía constitucional y burguesa al «socialismo»

Nicolas Maduro constitución en mano, durante 2013

«La cuestión reside en que los actuales dirigentes del «socialismo del siglo XXI» proclaman que la actuales constituciones burguesas que defienden la propiedad privada en su país son inalterable y que son el puente para ir al socialismo, que sólo en base a ella se podrá ir al socialismo, ya que consideran la toma del poder insurreccional, el establecimiento de la dictadura del proletariado y la confiscación de los medios de producción a la burguesía, como «métodos obsoletos» para construir el socialismo.

Esta «inocencia» nace en el cariz reformista de dichos gobernantes, que piensan en la «neutralidad» del Estado –en que es superior a las clases–, la «herencia democrática» del ejército y la «transformación pacífica» del burgués. Estas ideas se hicieron un denominador común entre los revisionistas eurocomunistas del siglo pasado.

Enver Hoxha, al que ciertamente estamos citando ampliamente por el extenso material de sus obras contra todo tipo de renegados, nos dejo un análisis muy preciso de esta «manía», hablando de la idea de los eurocomunistas italianos y su «vía italiana al socialismo» mediante la constitución burguesa de la posguerra, analizo nítidamente dicha constitución y su naturaleza:

«El que la constitución italiana difiera, por ejemplo, de la constitución de los tiempos de la monarquía y el fascismo, y que en ella figuren una serie de principios democráticos, esto es comprensible, estos principios han sido impuestos por la lucha de la clase obrera y del pueblo italianos contra el fascismo. Pero no sólo la constitución italiana contiene tales principios. Después de la Segunda Guerra Mundial, la burguesía de todos los países capitalistas de Europa se esforzó en una que otra medida por cortarle los vuelos a la clase obrera, reconociéndole algunos derechos sobre el papel y negándoselos en la práctica». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

A esto se refería el autor cuando hablaba de los derechos clásicos de una constitución burguesa como la italiana, que parecía a simple vista más progresista bajo papel, pero de igual forma en la práctica dichos derechos eran mínimos:

«Las libertades y derechos que prevé la constitución italiana son libertades y derechos puramente formales, que son violados diariamente por la burguesía. Prevé por ejemplo una cierta limitación de la propiedad privada, lo que no ha impedido que los Fiat y los Montedison se enriquezcan cada vez más y los obreros se empobrezcan cada vez más. La constitución prevé el derecho al trabajo, pero esto no constituye un obstáculo para que la patronal capitalista y su Estado arrojen a la calle a unos dos millones de obreros. La constitución garantiza una serie de derechos democráticos, pero no impide que el Estado italiano, los carabineros y la policía actúen casi abiertamente, en base a los derechos reconocidos por la constitución». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980)

viernes, 14 de noviembre de 2014

Pedro Checa sobre la importancia de la existencia de un trabajo colectivo y la peligrosidad de la familiaridad en el partido

Cartel propagandístico del Partido Comunista de España del 1 de mayo

«La falta de un trabajo colectivo arrastra consigo –además de la imposibilidad de una acertada dirección–, la familiaridad, las amistades personales en los órganos de dirección, la creación de los grupos de amigos a través del trabajo, por la amistad y por la lucha, por mil factores muy ligados entre sí. Y en estas condiciones, es raro, difícil que se produzca una crítica y una autocrítica bolchevique, ya que se antepone a la necesidad de realizar ésta, para fortalecer y desarrollar el partido, el temor a que la enemistad se produzca, lo que de hecho impide la ejecución de la crítica en el partido.

Esto no quiere decir que el partido esté en contra de la amistad y de las buenas relaciones personales entre todos sus militantes y entre los camaradas de dirección, sino que en el aspecto político, cuando se trata de discutir los problemas fundamentales del partido, hay que colocar siempre los intereses de éste, que son los de todas las masas, por encima de todas otras cuestiones. También es preciso que la amistad personal no se traduzca nunca en una mengua de la autoridad política de aquellos camaradas que ocupan cargos responsables en las direcciones del partido.

La falta de un trabajo colectivo y la familiaridad de los órganos de dirección, impiden que ésta sea eficaz y trae, como consecuencia, peligros enormes, tales como el caciquismo, la burocratización e incluso el caudillismo, al subirse el humo a la cabeza.

Hay que imponer a rajatabla en el partido el método de trabajo colectivo, especialmente en los órganos dirigentes». (Pedro Checa; Tareas de organización y trabajo práctico del partido: Informe en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España, 3 de noviembre de 1937)

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Tareas de organización y trabajo práctico del partido: Informe en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España; Pedro Checa, 1937

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

El Partido Comunista de España, tuvo entre sus filas grandes figuras hoy poco conocidas, José Díaz es un marxista-leninista español con este clásico trato que con el devenir de los años y los acontecimientos, ha sido arrastrado al ostracismo por culpa de los revisionistas, y porque no decirlo: ¡también por la correspondiente ineficiencia, inoperancia de los marxista-leninistas! En ese sentido, Pedro Checa (1910-1942) es otro ejemplo visible y muy interesante, por ello, en esta ocasión, traemos su informe al Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España presentado el 3 de noviembre de 1937, titulado: «Tareas de organización y trabajo práctico del partido»; el mismo fue presentado durante el desarrollo de la guerra civil española y pretendía exponer lo siguiente:

(1) a que se debía la gran fuerza del Partido Comunista de España en el estado actual de la contienda,

(2) a que nuevas tareas debía adaptarse el partido en el curso actual de la guerra,

(3) que hacer para estructurar al partido adecuadamente para tales nuevas tareas.

En cada uno de estos tres capítulos o puntos, el autor irá profundizando según viera necesario. Por ejemplo en el capítulo primero, verá necesario explicar que el partido adquirió una fuerza e influencia de las masas debido a la buena interpretación del carácter de la guerra. En el segundo capítulo, se hará énfasis en explicar que la guerra según la naturaleza que ha adquirido, no puede seguir sirviéndose de milicias populares, siendo necesaria la estructuración de un Ejército Popular Regular con un mando único. En el tercer punto se hablará de cómo con el ascenso de la influencia del partido, y con ello la influencia de nuevos militantes, se hará indispensable enseñar a los nuevos militantes las normas y disciplinas bolcheviques, para así soldar al partido en una línea monolítica, para que entonces el partido pudiera afrontar y liderar el frente popular en la guerra.

Vale decir que Pedro Checa está considerado como uno, sino el mayor teórico-organizador del partido, con un peso real en las actividades y poder interno del partido, y siempre dedicado a sus actividades con una humildad comunista admirable, una característica transversal a los mejores bolcheviques, como así atestiguan sus coetáneos:

«Tenemos al camarada Pedro Checa, que es lo que podemos llamar el hombre de nuestro partido. No aparece lo suficiente en la superficie política porque su trabajo es un trabajo silencioso –los bolcheviques no tienen en cuenta nunca si su trabajo es más o menos ostensible–, pero vigilante y activo; es conocido, no solamente por los cuadros de nuestro partido, sino allí donde hace falta una ayuda de organización: en el frente o en la retaguardia, allí está el camarada Pedro Checa, resolviendo problemas de organización y dando las normas precisas, como corresponde a un gran secretario». (José Díaz; Por la unidad, hacia la victoria; Informe pronunciado en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista de España, celebrado en Valencia, días 5 a 8 de marzo, 1937)

El nivel de conocimientos y formación de dicha figura sobre el partido y su organización era tal, que durante unos años el revisionista Partido Comunista de España trató de usar sus citas –como hacía con José Díaz– para intentar introducir en la mente colectiva de los militantes, de que el partido se regía por sus teorizaciones y prácticas, el ejemplo claro es que todavía hoy tiene tirada las obras del valenciano como: «¿Qué es el partido comunista?» escrita en 1937. Pero una vez oficializado el revisionismo eurocomunista en los años 70, se dejó de un lado a esta figura, por resultar molesta no las prácticas –que hacía tiempo que el partido había dejado de emular y simplemente se ignoraban– sino las teorizaciones y conceptos como: lucha de clases, dictadura del proletariado, centralismo democrático, crítica y autocrítica bolchevique, partido de línea monolítica y sin fracciones, etc. que el revisionismo eurocomunismo, conforme a su evolución hacia el socialdemocratismo quería abandonar también en el campo teórico.

A veces la obvia introducción de diferentes corrientes revisionistas en dicho partido –jruschovista, titoista, brezhneviana, carrillistas y anticarrillista, eurocomunista– desde mediados de los años 40, hicieron que los militantes de este partido se olvidaran de las conclusiones que este brillante teórico valenciano nos legara. Otras veces, y más a modo general, y no sólo dentro del Partido Comunista de España, el fanatismo y obsesión de los revisionistas españoles en sus referentes –los pro eurocomunistas en Santiago Carrillo, los pro revisionistas chinos en Mao Zedong, los pro revisionistas coreanos con Kim Il-sung, los pro revisionistas yugoslavos y tercermundistas en Tito–, hicieron que únicamente se fijaran y gastaran fuerzas en ellos y que jamás levantaran sus narices más allá de los textos pseudomarxistas de sus líderes mitificados, siendo ignorados o no dando importancia alguna a los escritos de los José Díaz, Joan Comorera, o Pedro Checa. Muestra de ello es el penoso estudio, que tanto los revisionistas españoles como otros que intentan aparentar ser «marxista-leninistas», que se realiza al respecto de la figura y obra de José Díaz, ningún esfuerzo por analizar su obra para el proletariado hispano. Y para mala fortuna nuestra, los pocos que se atreven a evaluar su obra acaban en las mismas posiciones trotskistas, maoístas, o eurocomunistas sobre estos marxista-leninistas españoles.

Las siguientes tesis de Pedro Checa están en plena consonancia con el concepto de partido leninista, y en abierta oposición al «partido de nuevo tipo» togliattista del revisionismo eurocomunista, a la «lucha de líneas» del revisionismo chino, al concepto de «centralismo democrático» que decía adherirse el revisionismo soviético, al concepto de rol del partido y el frente según el revisionismo yugoslavo, al concepto de partido browderista según el revisionismo estadounidense, o simplemente al concepto de partido clásico de la II Internacional.

Recomendamos leer a su vez, el capítulo llamado: «El centralismo democrático, la crítica y la autocrítica» de nuestra obra reeditada: «El revisionismo del «socialismo del siglo XXI» para poder entender, porque los actuales partidos del llamado «socialismo del siglo XXI» tampoco pueden considerarse como partidos leninistas, y que entran en contradicción con el concepto de partido del español marxista-leninista Pedro Checa.

Añadir que la siguiente obra de Pedro Checa no habría sido posible presentarla si no hubiera sido facilitada por un lector y colaborador el camarada y administrador del blog «Referencia Comunista» que desde ya mismo recomendamos al lector por su contenido, dicho autor del blog muy amablemente nos ha cedido la obra para que pudiera ser facilitada a través de nuestro espacio. Esperamos estrechar aún más la colaboración.

El documento:

I

La fuerza de nuestro partido

Celebramos este Pleno del Comité Central con un partido potente, que cuenta en su seno con miles y miles de militantes –de ellos un sesenta por ciento en el ejército– heroicos, abnegados, templados en el fuego de la lucha, siempre dispuestos al sacrificio por el triunfo de la causa popular, conscientemente disciplinados y férreamente unidos en la dirección y en la base; con un partido en pleno y pujante desarrollo, con magníficas posiciones, con un gran nivel político, con millares de cuadros nuevos que se califican cada vez más como dirigentes. Tenemos un partido de gran fuerza y mayor responsabilidad: por su volumen, por su unidad, por la justeza de su línea política, y por el prestigio y autoridad que tiene entre las masas del pueblo.

¿A qué se debe esa fuerza?

¿De qué proviene esa fuerza? Proviene la fuerza del Partido Comunista de España, como dijo el camarada José Díaz en el Pleno del Comité Central de marzo de 1937 y se ha repetido ahora, de su justa línea política de unidad proletaria y de frente popular, y de la realización práctica de esa línea.

El partido ha desarrollado una actividad enorme desde el comienzo de la guerra, y ha demostrado, con los hechos, que merecía y justificaba la confianza que las masas depositaban en él.

Ya antes del alzamiento militar-fascista, la actuación del partido para impedir la sublevación, sus avisos al gobierno, sus llamadas apremiantes denunciando todos los actos de provocación y el objetivo que perseguían, pusieron en guardia a las masas contra los manejos del enemigo y las prepararon para hacer frente al golpe militar.

Y cuando, a pesar de nuestras repetidas denuncias, se produjo la sublevación, todo nuestro partido estuvo en primera línea, combatiendo en todo el país y aplastándola en los principales puntos. Centenares de héroes comunistas cayeron en los asaltos a los cuarteles. En las primeras columnas que marcharon al combate, los comunistas ocuparon un puesto. Con entusiasmo y heroísmo insuperables nuestro partido se volcó en la lucha, aportando sus mejores cuadros para los mandos de las gloriosas milicias.

Nuestro partido ha señalado el carácter de nuestra guerra, interpretando, en todo momento, con gran clarividencia, las necesidades de la situación, y ha aportado las soluciones precisas de cada hora.

Desde los primeros momentos, con visión certera de la guerra, como en su magnífico informe ha mostrado la camarada Dolores Ibárruri, contribuyó en primera línea, con su trabajo tenaz y enérgico, a organizar el Ejército Regular Popular, a través de una gran campaña en todo el país, de un gran trabajo político entre los combatientes y, sobre todo, mediante la organización de lo que constituyó su base fundamental: el Quinto Regimiento de Milicias, y con el millares de Mandos y Comisarios, forjados en el espíritu de lucha y de sacrificio, que nuestro partido pide a sus militantes, así como un gran amor a la causa del pueblo.

Y nuestro partido ha aportado, señaladamente:

Su gran contribución a la creación del Comisariado de Guerra, que ha jugado y juega un papel tan fundamental en esta lucha, y su gran aportación de formidables cuadros para Comisarios, que han sido artífices del Ejército Popular.

La actividad desplegada en aviación, en tanques, en intendencia, en sanidad, que han contribuido en gran medida a la organización de estos servicios, parte importantísima del Ejército Popular.

La gran iniciativa y actividad, desplegadas por el partido desde el comienzo, para organizar la Industria de Guerra.

Conclusión al documento: El revisionismo del «socialismo del siglo XXI»


Si el lector nos ha acompañado hasta este punto ya podrá haber concluido que efectivamente el «socialismo del siglo XXI» no es una teoría-práctica que lleve al socialismo, fase intermedia entre el capitalismo y el comunismo teorizada por Marx y Engels, sino que se trata de un conjunto ecléctico teórico-práctico de tendencia burguesa y pequeño burguesa que puede ser caracterizado por una amplia fraseología revolucionaria; así como por la toma de elementos propios del socialismo científico pero que carecen totalmente de contenido marxista-leninista al no entenderlo ni querer utilizar dichas herramientas desde la dialéctica materialista, la mayor parte de sus difusos componente teóricos se originan en sus predecesores revisionistas y en el idealismo filosófico, hunde totalmente sus raíces en el pensamiento burgués, siendo un revalidador del capitalismo dado que funciona legitimando a la dictadura de la burguesía dada su inserción en un régimen democrático burgués, y que de igual modo santifica la propiedad privada. Tampoco se ha de despreciar su marcada tendencia a la manipulación del pensamiento de los teóricos del marxismo-leninismo no para la aplicación de sus tesis sino para enfrentarlos; es decir, manipulan o descontextualizan a Marx para enfrentar a Marx, a Lenin para enfrentar a Lenin, a Engels contra Engels, etc.

En cualquier caso entendemos que estos procesos tienen dos razones de única importancia:

1) La primera es que dado que hacen un abuso de la fraseología revolucionaria y de la terminología socialista han puesto en agenda de los pueblos la necesidad de superar al capitalismo a través del socialismo –aunque las clases trabajadoras bajo estas direcciones se les inocule un concepto de socialismo adocenado y liberal, en tanto, requerirán en gran medida tanto de la formación autodidacta, como de la educación ideológica que se pueda llegar a desarrollar desde una verdadera organización marxista-leninista–;

2) Y segundo es que al tratarse de una respuesta al capitalismo neoliberal dentro del capitalismo este supone una mejora para las masas empobrecidas respecto al primero –aunque muchos gobiernos de este tipo acaban siendo sombras no muy lejanas de los gobiernos predecesores neoliberales en algunas de sus políticas–, pero como hemos dicho una y otra vez, eso no significa un tránsito al socialismo.

Dado que estos procesos ya han mostrado sus limitaciones y síntomas de agotamiento, entendemos que su única opción posible pasa por alejarse absolutamente de las tesis revisionistas de las que hacen gala –lo que difícilmente ocurrirá por todo lo ya expresado– para abrazar al socialismo científico de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov, Bierut, José Díaz, Enver Hoxha, etc., y un infinito de pensadores de la ideología de la clase obrera.

Dejamos una pequeña nota para los lectores:

El socialismo científico como tal, solo existe bajo las formulaciones desarrolladas por Marx y Engels, y con ellos los que lo continuaron como Lenin o Stalin, eso es para todos comprensible, al no ser que se quiera basar en un amasijo de doctrinas variadas burguesas y pequeño burguesas que no pretenden la liquidación de la explotación del hombre por el hombre, y la desaparición de las clases sociales; entonces sí, claro, es cierto, existen tantos socialismos como países e ideólogos y se puede picar del plato que más guste y usar los complementos que más guste para disfrazarse de marxista-leninista. Vale decir que «cualquier sujeto puede considerarse marxista-leninista, incluso la propaganda puede jugar a favor de esa consideración; pero otras cosas muy distinta es que ese sea un auténtico marxista-leninista».

martes, 11 de noviembre de 2014

El idealismo intrínseco en el pensamiento de Guevara; Equipo de Bitácora (M-L), 2014


«El pensamiento de Guevara es de un fuerte voluntarismo-practicismo que lo aparta sensiblemente del materialismo, algo que resulta evidente tanto en los desarrollos del foquismo –en donde no solo se relega a la clase obrera como clase social más avanzada y factor determinante en la construcción del socialismo, sino que como decimos, renuncia al estudio del momento histórico para supuestamente construir ese momento histórico a través de la voluntad de la «vanguardia foquista»–, como en su planteamientos económicos en general –en donde se aprecia que lo fundamental, a pesar de su correcta posición en favor de la preponderancia de la industria pesada, se basa en la voluntad, la conciencia, es decir, subordina la transformación de la estructura económico-política a la transformación prima de la superestructura, y no al contrario–. Para entender sus concepciones no marxistas fuera de su teoría del foco, veamos sus desviaciones en la economía, os presentamos una crítica que Rafael Martínez le dedicó, obra que recomendamos con insistencia para entender el pensamiento económico de Guevara:

«Los errores de Guevara en la economía política se pueden clasificar en dos grupos: el idealismo y el mecanicismo. (...) El idealismo está presente en toda la obra de Guevara durante toda su vida hasta su último trabajo publicado: «El hombre y el socialismo en Cuba» de 1965. Guevara conduce a proclamar la conciencia y la educación como principales en relación con el estudio de las relaciones de producción en la economía de transición, incluyendo la construcción del comunismo. Impresionado por las primeras obras filosóficas del joven Karl Marx, Guevara afirma: «La palabra conciencia es subrayada por considerarla básica en el planteamiento del problema; Marx pensaba en la liberación del hombre y veía al comunismo como la solución de las contradicciones que produjeron su enajenación, pero como un acto consciente. Vale decir, no puede verse el comunismo meramente como el resultado de contradicciones de clase en una sociedad de alto desarrollo, que fueran a resolverse en una etapa de transición para alcanzar la cumbre; el hombre es el actos consciente de la historia. Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo». (Ernesto «Che» Guevara; La planificación socialista, su significado, 1964) El papel de la conciencia y la educación se hace hincapié de forma ubicua por Guevara en sus obras económicas como el factor principal en la transición hacia formas superiores de organización económica. En el sistema de Guevara la economía política de Guevara deja de ser una disciplina independiente, el carácter objetivo de las leyes económicas de la sociedad de transición es secundario a la formación cultural del hombre nuevo. Las leyes económicas del socialismo, como las del capitalismo, existen y evolucionan con el desarrollo de las fuerzas productivas y las condiciones históricas, a veces incluso de forma independiente del nivel de conciencia de las masas. De hecho, en ciertas situaciones históricas, las masas en su conjunto siguen sin ser conscientes de la esencia económica de ambas, de la revolución y contrarrevolución. El papel de la conciencia y la educación, sin duda, juegan un papel fundamental en la construcción de la nueva sociedad. Sin embargo, la economía política sigue siendo una disciplina independiente y el estudio de las leyes objetivas que la rigen a ella sigue siendo un esfuerzo titánico. Sólo el análisis científico y la síntesis de las relaciones de producción pueden hacer posible el desarrollo económico sostenido necesario para la construcción de las sociedades socialistas y comunistas. En oposición al capitalismo, en el curso de la transición al socialismo, se dan las condiciones objetivas y subjetivas para que las masas participan conscientemente en la construcción y el análisis científico y la síntesis de la construcción socialista. Está claro que la participación más consciente y activa de la clase obrera en la construcción socialista, más sólidos son los fundamentos de la formación socialista. Es claro también, que cuanto más consciente es la clase obrera acerca de la esencia de la transformación económica, más robusto es el desarrollo económico y la menos influyentes son las fuerzas de la contrarrevolución». (Rafael Martínez; Che Guevara y la economía política del socialismo, 2005)

Más:

«El desarrollo económico en el socialismo y el desarrollo de la conciencia y la cultura socialista son dos fenómenos que van de la mano. Generalización sobre la base de la historia de la Unión Soviética que indica que la conciencia y la cultura socialista requieren una base material, sin la cual no se puede promover el desarrollo económico y el desarrollo de la conciencia. Sin embargo, de acuerdo a Guevara la conciencia y la educación socialista se supone que son los principales motores del desarrollo económico en el socialismo: «Las esperanzas en nuestro sistema van apuntadas hacia el futuro, hacia un desarrollo más acelerado de la conciencia y, a través de la conciencia, de las fuerzas productivas». (Ernesto «Che» Guevara; La planificación socialista, su significado, 1964) En el sistema de Guevara, el desarrollo económico socialista no es realmente el motor de la conciencia, sino a la inversa, la conciencia es la fuente de desarrollo económico socialista. El idealismo del «Che» Guevara se vuelve voluntarista. En este sentido, el idealismo del «Che» se puede comparar con los punto de vista idealistas de Mao Zedong en economía política, a pesar de que Guevara muestra una postura mucho más progresista con respecto a las relaciones monetario-mercantiles que el último». (Rafael Martínez; Che Guevara y la economía política del socialismo, 2005) (Equipo de Bitácora (M-L); El idealismo económico de Guevara, 11 de noviembre de 2014

lunes, 10 de noviembre de 2014

Mátyás Rákosi sobre la inevitable agudización de la lucha de clases en la democracia popular


«El Partido Obrero Húngaro es plenamente consciente que un avance pacífico de los elementos capitalistas hacia el socialismo es impensable. Las restricciones impuestas a los elementos capitalistas, limitándolos y eliminándolos gradualmente, se traducirá inevitablemente en el resultado de una resistencia de su parte y dará lugar a una agudización de la lucha de clases.

En la medida que los grandes terratenientes y capitalistas pierden sus posiciones económicas, sus puntos fuertes sociales y políticos, ellos van a recurrir cada vez más y más a formas de sabotaje, espionaje, conspiración y acciones armadas contra la democracia. Y aunque las masas trabajadoras que libran su lucha contra la reacción, tengan en sus manos la máquina del Estado, ellos saben que la lucha entre las fuerzas democráticas que avanzan al socialismo y las fuerzas de las reacción que se esfuerzan por restaurar el capitalismo no se decidirá sino se elimina el poder político y económico de los elementos capitalistas, y hasta que se elimine a los imperialistas extranjeros que continúan ayudando a restaurar a la reacción.

Por consiguiente, los intereses de las democracias populares requieren de un fortalecimiento de los órganos de seguridad estatal, la policía, y una eterna vigilancia y predisposición para la lucha del pueblo, la clase obrera y el partido
». (Mátyás Rákosi; Discurso en el Congreso de Unificación del Partido de los Trabajadores Húngaros, 12 de junio de 1948)

domingo, 9 de noviembre de 2014

Logros de las masas trabajadoras españolas durante la guerra civil española y su eco internacional

Imágenes con carteles del Partido Comunista de España instando a la población a alistarse a las fuerzas de las milicias populares que defenderían con éxito Madrid durante tres años

«El 18 de julio estalló un motín provocado por una sección de la camarilla militar que representaba los intereses de la reacción semifeudal, de los grandes terratenientes, de la jerarquía eclesiástica, la oligarquía financiera y la reacción extranjera. Su objetivo era claro: querían obtener lo que los reaccionarios no habían podido lograr en la revuelta del general Sanjurjo en 1932, la abolición de la República española, la supresión de las libertades nacionales de los catalanes y los vascos, la anulación de las conquistas políticas, económicas y culturales de la población trabajadora, la restauración completa del poder y los privilegios de los terratenientes, de la jerarquía eclesiástica y de los grandes capitalistas, y por último, el establecimiento de un régimen reaccionario y una dictadura terrorista.


Las masas trabajadoras, el pueblo español, se lanzaron al campo de la resistencia armada. Esta guerra civil, como se la llamó, pronto se transformó en una guerra por la defensa de la independencia nacional y los derechos políticos de los pueblos de España, en una guerra por la protección y extensión de las conquistas sociales y culturales del pueblo trabajador.

En el proceso de esta lucha el pueblo español sufrió un cambio profundo, así como también la vida económica y política del país, que había comenzado a andar por la ruta del progreso.

En los campos de España se efectuó una verdadera revolución allí donde los campesinos gemían a causa de la servidumbre a la que los tenían sometidos los señores semifeudales. Más de cuatro millones de hectáreas de tierra fueron confiscadas a los terratenientes, a la Iglesia y los monasterios, y entregadas gratuitamente a los campesinos. Las deudas de los campesinos fueron anuladas y se les proporcionó crédito, semillas y maquinaria agrícola [2].

La clase obrera obtuvo considerables aumentos de salario; fueron aprobadas leyes de protección al trabajo. Los obreros tomaron parte en la administración de las fábricas y las ramas más importantes de la economía nacional.

La clase obrera se convirtió en la más fuerte potencia del país y garantizó la reconstrucción de la vida económica nacional, que había estado al borde de la ruina a causa de la revuelta contrarrevolucionaria.

Durante la guerra los pueblos de Cataluña y Euskadi consolidaron y desarrollaron sus libertades nacionales [3]. En lugar del antiguo ejército, que no había sido sino un instrumento de la reacción, se formó un verdadero ejército del pueblo para proteger los intereses populares [4]. Las mujeres adquirieron iguales derechos que los hombres y empezaron a tomar participación activa en la vida política y económica del país.

La juventud conquistó oportunidades de educación y de ejercitarse para un futuro en un país libre e independiente. La cultura dejó de ser un privilegio de clase. Las escuelas y las universidades abrieron sus puertas al pueblo.

Todo el trabajo constructivo de la España Republicana y todas las conquistas sociales que se obtuvieron durante el período de la guerra descansaron principalmente en la alianza de la clase obrera con el campesinado y la pequeña burguesía urbana; unidos bajo la bandera del frente popular.

El frente popular, que se creó como un resultado de la experiencia obtenida en la lucha armada de octubre de 1934, aumentó la conciencia del pueblo español en su propia fuerza, elevó el nivel político de las masas hasta una altura nunca alcanzada e indujo a nuevas capas, de la población a unirse a la guerra nacional-revolucionaria por la defensa de la República. La creciente complejidad de la situación interna y externa durante este período confirmó la correcta política del frente popular, la política de unidad nacional para la lucha del pueblo en defensa de su independencia y su libertad en contra de las fuerzas de la reacción.

El frente popular constituyó una forma adecuada del desarrollo de la revolución durante este período. España, que en los comienzos de la lucha era una república de tipo democrático-burgués, se desarrolló en el curso de la guerra hasta convertirse en una república popular, una república donde no existían grandes capitalistas, terratenientes y reaccionarios, una república apoyada por las masas populares y por un ejército regular del pueblo [5].

España se convirtió en una república dentro de la cual las masas tuvieron la oportunidad y el derecho de tomar participación en la orientación de la vida económica y política del país, en una república dentro de la cual, a pesar de que se mantenía la propiedad privada de los medios de producción, las grandes industrias, los bancos, y el sistema de transportes fueron nacionalizados, la tierra de los grandes terratenientes fue confiscada, y se crearon empresas cooperativas y colectivas sobre bases voluntarias, en una república dentro de la cual la ayuda fundamental era proporcionada a los obreros y campesinos por el Estado.

A la vez que defendían sus propias libertades e intereses, los trabajadores españoles también defendían los intereses y las libertades de todas las naciones en contra de la reacción mundial.

La lucha de la España revolucionaria se convirtió en la causa vital de las masas laboriosas de todos los países [6]. Despertó fuerzas considerables entre la clase obrera y sus aliados y estaba dirigida en contra de la reacción burguesa, en contra de la agresión capitalista y de la guerra imperialista.

La lucha armada del pueblo español constituyó un importante factor en el reagrupamiento de las fuerzas de la clase obrera y de los trabajadores en general, también en otros países, ayudando a desenmascarar el verdadero significado de la «democracia» burguesa. Hizo ver quiénes eran los amigos y quiénes los enemigos del pueblo, aumentó la confianza de las masas en su propia fuerza y agrupó al pueblo alrededor del Partido Comunista de España, el único defensor consecuente de la España revolucionaria». (José DíazLecciones de la guerra del pueblo español (1936-1939), 1940)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[2] En lo referente al tema agrario: durante la guerra nacional revolucionaria de 1936-1939 fue el único momento en el cual las masas trabajadoras del campo vieron correspondidas realmente sus reclamos más básicos, como venían clamando los comunistas desde antes de la contienda:

A los marxista-leninistas no nos es indiferente el régimen político que impere

Manifestaciones en Inglaterra contra el encarcelamiento de Georgi Dimitrov por el Incendio del Reichstag de 1933

«
Pero hoy millones de trabajadores, que viven bajo las condiciones del capitalismo, tienen necesariamente que determinar su actitud ante las formas que adquiere en los diversos países la dominación de la burguesía. Nosotros no somos anarquistas, y no puede en modo alguno sernos indiferente qué régimen político impera en un país dado: si la dictadura burguesa, aunque sea con los derechos y las libertades más restringidos, o la dictadura burguesa, en su forma descarada, fascista. Sin dejar de ser partidarios de la democracia soviética, defenderemos palmo a palmo las condiciones democráticas arrancadas por la clase obrera en años de lucha tenaz, y nos batiremos decididamente por ampliarlas.

¡Cuántas víctimas costó a la clase obrera de Inglaterra conseguir el derecho de huelga, la existencia legal de sus tradeuniones, la libertad de reunión y de prensa, la ampliación al derecho al sufragio, etc.! ¡Cuántas decenas de miles de obreros dieron su vida en los combates revolucionarios de Francia, a lo largo del siglo XIX, hasta conseguir arrancar los derechos elementales y la posibilidad legal de organizar sus fuerzas para lucha contra sus explotadores! El proletariado de todos los países derramó mucha sangre para conquistar las libertades democrático-burguesas, y se comprende que luche con todas sus fuerzas para conservarlas.

Nuestra actitud ante la democracia burguesa no es la misma en todas las circunstancias. Así por ejemplo, durante la Revolución de Octubre de 1917 los bolcheviques rusos libraron una lucha, a vida o muerte, contra todos los partidos políticos que se alzaban contra la instauración de la dictadura del proletariado, bajo la bandera de la defensa de la democracia burguesa. Los bolcheviques luchaban contra estos partidos, porque la bandera de la democracia burguesa era entonces el banderín de enganche de todas las fuerzas contrarrevolucionarias para luchar contra el triunfo del proletariado. Otra es hoy la situación en los países capitalistas. Hoy, la contrarrevolución fascista ataca a la democracia burguesa, esforzándose por someter a los trabajadores al régimen más bárbaro de explotación y de aplastamiento. Hoy las masas trabajadoras de  una serie de países capitalistas se ven obligados a escoger, concretamente para el día de hoy, no entre la dictadura del proletariado y la democracia burguesa, sino entre la democracia burguesa y el fascismo.

Además, hoy la situación no es la que existía por ejemplo, en la época de estabilización del capitalismo. En ese momento no había un peligro tan inminente de fascismo como en los tiempos presentes. En aquella época, los obreros revolucionarios tenían entre sí, en una serie de países, la dictadura burguesa en forma de democracia burguesa, contra la cual concentraban su fuego principal. En Alemania luchaban contra la República de Weimar, no porque fuese una república, sino porque era una república burguesa que aplastaba el movimiento revolucionario del proletariado, particularmente en los años 1918-1920, 1923.

¿Pero podían los comunistas seguir manteniéndose en esa posición cuando el movimiento fascista empezaba a levantar su cabeza; cuando, por ejemplo, en 1932, en Alemania, los fascistas organizaban y armaban a cientos de miles de individuos de las secciones de asalto contra la clase obrera? Claro que no. El error de los comunistas, en una serie de países y en particular en Alemania, consistió en que no tuvieron en cuenta los cambios que se operaban, sino que continuaban repitiendo consignas y se aferraban a posiciones tácticas que habían sido justas unos años antes, sobre todo en momentos en que la lucha por la dictadura proletaria adquiría un carácter de actualidad y en que, bajo la bandera de la República de Weimar, se agrupaba, como ocurrió en 1918-1920, toda la contrarrevolución alemana.

Y el hecho de que todavía hoy se manifieste en nuestras filas el miedo que existe ante el planteamiento positivo de reivindicaciones democráticas, sólo confirma una cosa: hasta qué punto nuestras camaradas no han asimilado todavía el método marxista-leninista en el modo de abordar un problema tan importante de nuestra táctica». (Georgi DimitrovPor la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Discurso de resumen en el VIIº Congreso de la Komintern13 de agosto de 1935)

La lucha contra el fascismo debe de ser concreta; Georgi Dimitrov, 1935


«Ninguna definición general de fascismo, por precisa que sea, nos exime de la necesidad de estudiar y tener en cuenta de un modo concreto las peculiaridades del desarrollo del fascismo y las diversas formas de la dictadura fascista en cada país, en cada etapa. Es necesario investigar, estudiar, hallar en cada país lo que haya de peculiar, de específicamente nacional en el fascismo, y esforzarse por trazar, en consonancia con ello, los métodos y las formas más eficaces de lucha contra él.

Lenin nos advertía con insistencia contra «la aplicación de patrones, la nivelación mecánica, la identificación de las reglas tácticas, de las reglas de lucha». Esta advertencia adquiere una exactitud particular cuando se trata de la lucha contra un enemigo que explota con tanto refinamiento y espíritu jesuitas, en interés del gran capital, los sentimientos y prejuicios nacionales de las masas y su estado de ánimo anticapitalista. A este enemigo hay que conocerlo con toda exactitud y en todos sus aspectos. Hay que reaccionar sin la menor dilación contra sus múltiples maniobras, poner al descubierto sus manejos ocultos, estar siempre dispuestos a hacerle frente en cualquier terreno y en todo momento. No hay que tener reparos inclusive en aprender del enemigo, si esto no ayuda a retorcerle el pescuezo antes y con mayor seguridad. (Aplausos)

Sería un grave error querer establecer un esquema general cualquiera sobre el desarrollo del fascismo, valedero para todos los países y pueblos. Este esquema, lejos de ayudarnos a librar la verdadera batalla, nos estorbaría. Aparte de otras cosas, lo que se consigue con eso es empujar al campo del fascismo, sin establecer diferencias, a las capas de la población que en una fase determinada de desarrollo, de haber sabido abordarlas con acierto, habrían podido ser llevadas a la lucha contra el fascismo, o al menos neutralizarlas.

Tomemos por ejemplo el desarrollo del fascismo en Francia y Alemania. Algunos camaradas opinan que en Francia el fascismo no podrá, en términos generales, desarrollarse con tanta facilidad como en Alemania. ¿Qué hay en esto de cierto y qué hay de falso? Es cierto que en Alemania no existían tradiciones democráticas tan arraigadas como en Francia, que realizó, en los siglos XVIII y XIX, varias revoluciones. Es cierto que Francia es un país que salió vencedor de la Primera Guerra Mundial e impuso tratados a otros países, que las masas de Francia no han sido heridas en su sentimiento nacional, que fue tan decisivo en Alemania. Es cierto que Francia las masas principales del campesinado, sobre todo en las regiones del sur, abrigan sentimientos republicanos antifascistas, a diferencia de Alemania, donde ya antes de la subida del fascismo al poder una parte considerable de los campesinos se hallaban bajo la influencia de partidos reaccionarios.

Pero, camaradas, pese a las diferencias existentes entre el desarrollo del movimiento fascista en Francia y en Alemania, pese a los factores que entorpecen la ofensiva del fascismo en Francia, sería miopía no ver que en este país crece sin cesar el peligro del fascismo y subestimar la posibilidad de que un golpe fascista. En Francia se dan toda una serie de factores que favorecen, por otra parte,  el desarrollo del fascismo. No olviden la crisis económica, que en Francia comenzó más tarde que en otros países capitalistas, sigue profundizándose y agudizándose, y esto facilita el desenfreno de la demagogia fascista. El fascismo francés posee también dentro del ejército, entre la oficialidad, posiciones tan fuertes como no las poseían los nacional-socialistas en la Reichswehr, antes de subir al poder. Además, tal vez no exista ningún país en que la corrupción del régimen parlamentaria haya adquirido proporciones tan monstruosas como en Francia, ni que provoque tal indignación en las masas, con lo que especulan demagógicamente –como es sabido– los fascistas franceses, en su lucha contra la democracia burguesa. Y no olvidemos tampoco cómo contribuye a desarrollar el fascismo el miedo exacerbado de la burguesía francesa a perder su hegemonía política y militar en Europa.

Por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Georgi Dimitrov, 1935

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Le ruego que en su intervención en el congreso toque un problema, a saber: que de aquí en adelante todos los acuerdos y decisiones de la Komintern se redacten de tal modo que puedan entenderse no sólo por los comunistas preparados, sino también por cualquier trabajador, sin preparación alguna, que leyendo los materiales de la Komintern vea en seguida lo que quieren los comunistas y qué beneficio aporta el comunismo a la humanidad. Es cosa que olvidan algunos dirigentes del partido. Hay que recordárselo con más energía aún. Y desarrollar la agitación por el comunismo en un lenguaje comprensible». (Carta anónima dirigida a Georgi Dimitrov presentada por él en su discurso del 13 de agosto de 1935)



Introducción de «Bitácora (M-L)»

Reanudando la labor de traer a los lectores un repaso del VIIº Congreso de la Komintern de 1935, y de la implicación de Georgi Dimitrov en los trabajados programáticos de esos días, publicamos este «discurso resumen» del 13 de agosto de 1935, el cual no se encuentra online en castellano. Inicialmente el autor destacará cuatro cuestiones:

1. Acabar el vicio de suplantar la falta de conocimientos para realizar análisis marxista-leninistas «por frases y consignas generales», sin «hacer el menor esfuerzo serio por esclarecer en qué condiciones, ante qué correlación de fuerza de clase, en qué grado de madurez revolucionaria del proletariado y de las masas trabajadoras, con qué nivel de influencia el partido comunista». El búlgaro recalca que «sin este análisis concreto, marxista-leninista, no sabremos jamás plantear, ni resolver con acierto el problema del fascismo, ni el del frente proletario y popular, ni el de la actitud frente a la democracia burguesa, ni el del gobierno de frente único, ni el de los procesos que se operan en el seno de la clase obrera y, en particular, entre los obreros socialdemócratas, ni tantos otros problemas nuevos y complejos, que nos plantean y seguirán planteando la vida misma y el desarrollo de la lucha de clases».

2. La creación y promoción de buenos cuadros.

3. Que estos militantes estén «pertrechados con la brújula de la teoría marxista-leninista, sin cuyo diestro manejo se cae en ese mezquino practicismo que no ve el porvenir más allá de sus narices, que sólo sabe resolver los problemas de uno u otro caso, que deja escapar toda perspectiva amplia de lucha, que indique a las masas hacía dónde vamos y por qué y adónde conducimos a los trabajadores».

4. Acabar espontaneidad en el movimiento tan característica del anarquismo y el luxemburgismo, y realizar una organización tenaz. «Aprender el arte leninista de convertir nuestros acuerdos en patrimonio, no sólo de los comunistas, sino también de las más amplias masas trabajadoras», y «saber hablar a éstas no en el lenguaje de las fórmulas librescas, sino en el de los que luchan por la causa de las masas, reflejando con cada palabra, con cada idea, los pensamientos y sentimientos de millones de hombres».

Ahora veamos los capítulos por así decirlos del informe:

En el primer punto se insta a estudiar las peculiaridades del desarrollo del fascismo en los diferentes países, sin que ello se llegue en los análisis a distorsionar y rebasar la esencia del fascismo. Nos advierte a saber establecer diferencias, entre las capas de la población que en una fase determinada de desarrollo de haber sabido abordarlas con éxito, pueden ser llevadas a la lucha contra el fascismo, o al menos neutralizarlas. En el segundo punto o capítulo, Georgi Dimitrov responde a la pregunta que ayer y hoy muchos comunistas se han formulado a la hora de desplegar en un país una lucha antifascista: ¿por dónde empezar, por el frente único del proletariado o por el frente popular antifascista? Él responde así: «en una serie de países la formación del frente único del proletariado y el frente popular antifascista se hallan enlazados por la dialéctica viva de la lucha de clases, se entretejen, se convierten el uno en el otro, en el proceso de la lucha práctica contra el fascismo, y no se hallan separados, ni mucho menos, por una muralla china».

A esta pregunta también se contestará de nuevo añadiendo las particularidades de cada país en donde se debe realizar un mayor esfuerzo: ya que como dice el autor: «sería un grave error querer establecer un esquema general cualquiera sobre el desarrollo del fascismo, valedero para todos los países y pueblos».

Después, en el tercer punto, continuando con el estudio de las estrategias y tácticas antifascistas Georgi Dimitrov observó los cambios que se operaban dentro de los partidos socialdemócratas –que también como otros, tenían un origen de clase heterogéneo–, desde el militante socialdemócrata, hasta ciertos jefes socialdemócrata se habían dado cuenta –y ambos en interés de su necesidad– que la política errónea de auxiliar de la más recalcitrante reacción estaba llevando a los partidos socialdemócratas a allanar el camino a su propia liquidación como partido debido a la victoria fascismo. Aún así, y pese a estar en la cuerda floja el búlgaro anota que seguía existiendo a mediados de los años treinta, y pese a la evidente «fascistización», muchísima resistencia por parte sobre todo de los líderes socialdemócratas, a cesar la colaboración con la burguesía y establecer el frente único que lanzara al partido a la lucha contra el enemigo de clase y su ofensiva. También ve como normal y evidente el proceso de «radicalización» hacia el comunismo entre los militantes obreros socialdemócratas que han contemplado desde los años 20 hasta esos días, diferentes derrotas –en la lucha contra el fascismo–, y diferentes decepciones –a la hora de gobernar el partido socialdemócrata–. Algo que puede ser una ventaja a la hora de establecer el frente único proletario y el frente popular antifascista.

Con este discurso, y siguiendo con el punto seis, se acaba con algunos esquemas rígidos, por ejemplo: es claro que un país bajo dominio fascista la instauración de un gobierno de frente único proletario sólo puede ser a consecuencia del derrocamiento del fascismo en sí, también es normal pensar que esto será lo más probable, ya que es muy difícil aunque no descartable, pasar de un gobierno fascista a un gobierno netamente comunista, de la dictadura burguesa de carácter fascista a la dictadura del proletariado. Así mismo, recalca, que no es un axioma, no es obligación, que el partido comunista a la hora de tomar el poder, deba optar por participar en un gobierno de frente único como etapa previa, presentar esto como etapa obligatoria no es sensato, como dice «el nudo del problema está en saber si en el momento decisivo el proletariado estará en condiciones de derrocar directamente a la burguesía e instaurar su propio poder».

Recordando las pautas del informe central, Georgi Dimitrov exigía que llevar a cabo el frente único del proletariado: contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y contra la guerra.

Y pese a estas condiciones recalcó en el caso de las organizaciones socialdemócratas: «hemos asociado y seguiremos asociando la disposiciones para lanzarnos a la lucha contra el fascismo a los partidos y organizaciones socialdemócratas, sin que eso suponga evitar la lucha irreconciliable contra el socialdemocratismo como ideología y como práctica de la conciliación con la burguesía, y también, por consiguiente, sin levantar el veto contra toda penetración de esta ideología en nuestras propias filas».

En el punto quinto hace un repaso, de porque los comunistas, a diferencia de los anarquistas, no nos es igual una democracia burguesa, que una dictadura fascista.

En la parte final de su «discurso resumen», Georgi Dimitrov da un magnífico ejemplo sobre cuestiones de grandísima importancia no siempre apreciadas en su justa medida. En cuanto a la línea del partido –que es el sexto punto de su informe–, el autor destaca:

a) No contentarse con realizar un buen análisis y sacar en claro grandes resoluciones, sino supervisar que se aplique tales publicaciones, supervisar así mismo que sean los cuadros adecuados quienes lleven a cabo las diferentes tareas que garanticen esto.

b) Hacer que las resoluciones del partido, que su línea, llegue a todas las capas de las masas trabajadoras, en palabras del búlgaro sería: «aprender el arte leninista de convertir nuestros acuerdos en patrimonio, no sólo de los comunistas, sino también de las más amplias masas trabajadoras». Y realizar esta tarea aprendiendo sabiendo hablar a las masas sabiendo evitar el «lenguaje pesado» y pudiendo comunicarte con las masas «en su propio lenguaje», de acuerdo con su nivel teórico del marxismo, pensando en todo momento «en el obrero sencillo que tiene que entenderte, creer tus llamamientos y estar dispuesto a seguirte».

c) Finalizando con el último punto de su informe, el número siete, refiriéndose a la cuestión de los cuadros podemos utilizar las palabras del marxista-leninista checoslovaco Klement Gottwald que describen lo que aquí quiso destacar Georgi Dimitrov sobre esta cuestión:

«El camarada Dimitrov consignó que una política acertada de cuadros debe responder a las siguientes conclusiones: en primer lugar es necesario que conozcamos a los hombres; en segundo lugar, es necesario que sepamos seleccionar y promover acertadamente los cuadros; en tercer lugar, es necesario que sepamos utilizar acertadamente los cuadros; en cuarto lugar, es necesario que sepamos distribuir acertadamente los cuadros; en quinto lugar, es necesario que estemos en condiciones de ayudar sistemáticamente a los cuadros; en sexto lugar, es necesario que sepamos velar por los cuadros y protegerlos». (Klement, Gottwald; Por la aplicación acertada de la línea del VIIº Congreso de la Komintern; Discurso pronunciado en el VIIº Congreso del Partido Comunista de Checoslovaquia, 1936)

y:

«Nuestro camarada Dimitrov habló también minuciosamente acerca de hacia qué cuadros debe orientarse el partido, acerca de lo que debe tener en cuenta al seleccionar los cuadros, de lo que debe apreciar en ellos y cuidar en ellos. Es, en primer lugar, la entrega completa a la causa de la clase obrera, la lealtad al partido, probada en las luchas ante el enemigo de clase. Es, en segundo lugar, el contacto más estrecho con las masas. Es, en tercer lugar, la capacidad de orientarse por su cuenta en cada situación y no rehuir la responsabilidad por los acuerdos adoptados. Es, en cuarto lugar, la disciplina y el temple bolchevique, tanto ante el enemigo de clase como frente a todas las desviaciones de la línea del bolchevismo». (Klement, Gottwald; Por la aplicación acertada de la línea del VIIº Congreso de la Komintern; Discurso pronunciado en el VIIº Congreso del Partido Comunista de Checoslovaquia, 1936)

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[2] Todos los documentos de Giorgi Dimitrov en el Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos editados por el «Equipo de Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.