«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 20 de julio de 2017

Seguidismo a la Revolución Cultural; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La realización de la Gran Revolución Cultural Proletaria ha sido el más grande triunfo conseguido últimamente por el pueblo chino y sus resultados son de trascendencia histórica universal. Gracias a esa gran revolución, se ha consolidado la dictadura del proletariado, se ha desarrollado enormemente la producción, se han eliminado la miseria, la opresión y todas las demás lacras del capitalismo. (…) Se ha armado con el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Zedong y mantiene un alto espíritu revolucionario e internacionalista. Esta es una gran contribución a la causa de los pueblos y del comunismo en el mundo entero». (Partido Comunista de España (reconstituido); Informe en el Iº Congreso del PCE (r), 1975)

Lo primero que hay que comentar es que la fracción que desató la Revolución Cultural jamás evaluó realmente la fuente de los errores oportunistas del partido, solamente echó la culpa de algunos de sus resultados a otras fracciones, exonerando a Mao de responsabilidades. En torno al Partido Comunista de China, ni sus actuales seguidores, ni los viejos, han llegado jamás a una sincera y aguda autocrítica de los errores permitidos durante el periodo que media entre 1935 y 1976. Así planteaba tan fácilmente Enver Hoxha estos claros interrogantes y como burdamente pretendían resolverlos los chinos:

«Da la impresión de que los camaradas chinos, al descubrir «una grave corriente hostil en la literatura» –y esto ¿por qué no lo han visto antes y no han adoptado medidas?–, al descubrir que «hay cuadros dirigentes del partido y del Estado que están en el camino capitalista» –y esto ¿por qué no lo han visto antes y no han tomado medidas?–, al despertarse de su pasado sueño y constatar que los capitalistas y los kulaks han engordado y se han reforzado, llegando a la conclusión que tienen todavía poder –¿esto por qué se ha permitido?–. Pero los camaradas chinos, pues, llegan a la conclusión de que todos estos males serán resueltos por la «revolución cultural proletaria», por la «guardia roja», integrada por los jóvenes, y por la elevación a un grado fantástico del culto a Mao Zedong». (Enver Hoxha; Algunas opiniones previas sobre la gran revolución proletaria china; Reflexiones sobre China, Tomo I, 14 de octubre de 1966)

También está claro, como anticipamos en la introducción, que dichos problemas ideológicos, organizativos, de partido, económicos, burocráticos, etc., no sólo no fueron solucionados por la «Revolución Cultural», sino que a veces incluso se agravaron.

El PCE (r) no hizo más que picar el anzuelo de la propaganda maoísta del Partido Comunista de China (PCCh), que presentaba este movimiento como la panacea de sus errores en la política china de los últimos años. Pero por supuesto a la hora de la verdad ni el PCCh ni el PCE (r) reflexionaron debidamente buscando las fuentes verdaderas del error, ocupándose casi es exclusiva de exculpar a Mao de las graves desviaciones acontecidos durante las últimas décadas.

¿En qué consistió la Revolución Cultural? Como expresó el albanés Enver Hoxha: «El curso de los acontecimientos demostró que la gran revolución cultural proletaria no era ni revolución, ni grande, ni cultural y, sobre todo, que no era en absoluto proletaria», y esto se demostró cuando «los remedios» para eliminar la línea revisionista del PCCh que databan de lejos, no evitaron sino que profundizaron la proliferación e implantación de teorías revisionistas en diferentes campos:

«El inicio de la Gran Revolución Cultural Proletaria o simplemente Revolución Cultural, la cual es dirigida por Mao Zedong, este es el inicio de una lucha de Mao por recuperar el poder perdido. Al principio se empezó denunciando a Peng Dehuai –crítico con Mao Zedong por el Gran Salto Adelante– y a algunas obras teatrales donde dejaban en mal lugar a Mao. También Mao utiliza a los representantes de la facción más derechista del partido –muchos de ellos aliados suyos o antiguos aliados hasta el Gran Salto Adelante– para intentar desmarcarse de las políticas de hasta entonces, aunque inicialmente no se pasa de la denuncia en dazibaos. Ante la imposibilidad de recuperar el poder bajo los estatutos, Mao hace un llamamiento que arma a los jóvenes en la llamada «Guardia Roja», quienes disuelven los comités de partido con ayuda del ejército dirigido por Lin Piao y se reparten los puestos de los nuevos comités de partido, así mismo se arrestaron a varios de los líderes. Se promueve al estudiantado como vanguardia de esta «revolución». Tras el triunfo se reescribe la historia reciente del partido, negando que las tesis de los «derechistas» Liu-Deng son tomadas de Mao y que ellos mismos le encumbraron al poder en los años 30 y 40. Finalmente se produce el ostracismo político de Deng Xiaoping y la ejecución de Liu Shao-chi. Eufóricos, los maoístas extienden la idea de que el «Pensamiento Mao Zedong» era la «superación de las limitaciones del marxismo-leninismo o su etapa superior». Se hace tabla rasa con toda cultura progresista anterior y se presenta la nueva cultura proletaria como el equivalente al «Pensamiento Mao Zedong». Se produce una exaltación del culto a Mao Zedong que culmina con la creación del Libro Rojo de Mao, una recopilación de citas arregladas por Lin Piao para reforzar la idea de un Mao combativo, multifacético, sabio e incluso poético. Se rechaza toda regla del centralismo democrático que hace operar con normalidad a un partido, en un esquema anarquista se anima a las masas a poner en duda a los miembros del partido y «liberarse solas» de la cultura precedente, ahora abiertamente es el mesianismo dirigente centrado en Mao quién dirige el partido, para ello crea el llamado Gabinete General, un cuerpo de información, espionaje y militar por encima del Comité Central y el Buró Político que controla el poder. Ascenso de la «Banda de los cuatro» y consolidación de Lin Piao durante la Revolución Cultural y su tipificación como sucesor de Mao en el IXº Congreso del PCCh de 1969, sustituyendo a Liu Shao-chi nombrado sucesor en el VIIIº Congreso de 1956. Se exige en adelante en la propaganda el exportar la estrategia militar de la «Guerra Popular Prolongada» («GPP») a cualquier país del mundo –sin tener en cuenta las condiciones específicas del país ni las condiciones objetivas para la revolución–. Se llega a decir que la Revolución Cultural es un hito sin precedentes, mayor que la Revolución de Octubre de 1917. La expresión idealista y voluntarista de que las ideas tienen primacía sobre la base económica –lo que servirá de excusa para introducir todo tipo de concepciones erradas sin justificar nada–. Se dice que Mao Zedong gracias a sus últimas teorías había descubierto la existencia de la continuación de la lucha de clases tras la toma de poder –aunque la Revolución Cultural como otros sucesos fuese una lucha entre facciones para mantener o recuperar el poder–. Se produce en condiciones misteriosas la defenestración de Chen Boda y la muerte de Lin Piao alrededor de 1970 y el inicio de una política abiertamente pro estadounidense retomando la senda de los años 40». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

Enver Hoxha analizó el fenómeno de la Revolución Cultural en su informe ante el Comité Central del Partido del Trabajo de Albania, celebrado el 14 de octubre de 1966. En él venía a demostrar que las «desviaciones» que se estaban dando en la «Revolución Cultural», tales como: 1) la débil lucha contra el titoismo y el jruschovismo, basado en el pragmatismo y en intereses chovinistas; 2) el culto religioso a Mao Zedong –oficializado desde el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945–; 3) el concepto de unión y concesión de puestos a conocidos desviacionistas en el partido; 4) el considerar como parte del «pueblo» y limitar dentro de las «contradicción no antagónica» a la burguesía nacional; 5) la negación del papel de la clase obrera en el partido a favor del campesinado; 6) la proclamación de que la burguesía y la pequeña burguesía debían expresar como parte del «pueblo» sus opiniones culturales bajo la teoría de las «cien flores y cien escuelas de pensamiento»; 7) el estado paralizado de la vida de partido sin celebraciones de plenos o congresos y otros puntos; no se trataba de hechos casuales sino de una sucesión de las «viejas y profundas desviaciones». Entre las «nuevas desviaciones» que se estaban produciendo se detectó: 1) el apoyo tácito a regímenes revisionistas como el rumano basándose en la «especificidad» y la excusa de que albergaban contradicciones con los revisionistas soviéticos; 2) la exacerbación del culto a la personalidad hasta el punto de propagar la idea de que Mao es el mayor genio que ha dado la humanidad y que sus ideas deben ser estudiadas y aplicadas por todos incluso aunque no se comprendan; 3) el mantenimiento de los desviacionistas ampliamente denunciados dentro del Partido y el Estado, o su pronta rehabilitación; 4) el mantenimiento de las tesis económicas revisionistas precedentes –que mantenían intacto el sistema económico capitalista, luego reflejadas en el «Manual de economía política de Shanghái» de 1974–; 5) la promoción de las capas del estudiantado y después el ejército como vanguardia de la revolución; 6) la vociferación de que las masas «se deben liberar ellas solas», incluso por encima del partido y sus miembros; 7) hacer tabla rasa con toda la cultura anterior al triunfo del Partido Comunista de China de 1949 y calificarla de reaccionaria. Por supuesto había muchas otras.

¿Pero que hizo el PCE (r) ante estas evidencias? Propagar las ideas de la Revolución Cultural, incluso cuando veía que llevaban al mismo lugar de donde venían todos los errores cometidos hasta entonces en China. Refutemos solo alguno de los aspectos que ellos mismos comentaban.

Primero: La capa social que hegemonizaba la Revolución Cultural:

«La Revolución Cultural era una necesidad muy sentida por las masas y sus protagonistas más conocidos fueron los Guardias Rojos, formados principalmente por estudiantes». (Partido Comunista de España (reconstituido); Diccionario ideológico)

Las falsificaciones maoístas, como corpus del revisionismo chino, calaron también como vimos, en la cuestión de quién es la clase social es la clase revolucionaria de vanguardia de nuestra época. Este problema, el problema de qué clase dirigirá la revolución, se ha tratado por parte de los revisionistas chinos de diversas maneras a lo largo de sus diferentes fases de desarrollo oportunista.

En una etapa temprana hubo sucesivas llamadas de atención de la Komintern a Mao Zedong por sus puntos de vista sobre el campesinado –tanto cuando era Secretario General del partido como previamente cuando no lo era–. Tiempo después los marxista-leninistas albaneses denunciaron durante la Revolución Cultural la nefasta idea y práctica sucedida, de que los estudiantes fueran la vanguardia del movimiento, la llamada Guardia Roja, vanguardia que tiempo después fue remplazada por el Ejército, a veces inclusive contra los estudiantes:

«Lenin consideraba la negación de la idea de la hegemonía del proletariado en el movimiento revolucionario como uno, sino el aspecto más vulgar del reformismo. (...) Los revisionistas soviéticos, de palabra, no niegan el papel dirigente de la clase obrera, mientras en la práctica lo han liquidado, porque han despojado a dicha clase de toda posibilidad de dirigir. Pero también teóricamente eliminan este papel, dado que defienden la nefasta teoría «del partido y del Estado de todo el pueblo». Los revisionistas chinos, como pragmáticos que son, colocan a la cabeza de la «revolución», según el caso, unas veces al campesinado, otras al ejército, en ocasiones a los estudiantes, etc. El Partido del Trabajo de Albania defiende firmemente la tesis marxista-leninista de que la clase obrera constituye la fuerza decisiva del desarrollo de la sociedad, la fuerza dirigente de la transformación revolucionaria del mundo, de la construcción de la sociedad socialista y comunista». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Como vemos además, el marxista-leninista albanés hila bien con el hecho de que todo revisionismo suele negar en la práctica –pese a al reconocimiento a veces formal en la teoría– el papel de la clase obrera. En el caso concreto que hablamos, o sea el periodo de los años 60 y la «Revolución Cultural», se tenía como eje no a la clase obrera, sino a capa de la sociedad de los estudiantes, dándose el caso de que tal y como Mao confesó, en China mayoritariamente los estudiantes de enseñanza superior procedían no de extractos proletarios, sino que procedían de las clases burguesas y pequeño burguesas, lo que demostraba las diferencias sociales que aún persistían y se extendían:

«Según muestra una investigación hecha en Pekín, la mayoría de los estudiantes de nuestros centros de enseñanza superior son hijos de terratenientes, campesinos ricos y burgueses, así como de campesinos medios acomodados, en tanto que los procedentes de familias obreras o familias de campesinos pobres y campesinos medios inferiores constituyen apenas un 20 por ciento». (Mao Zedong; Discursos en una Conferencia de secretarios de Comités Provinciales, Municipales y de Región Autónoma del partido, 1957)

El carácter de las relaciones económicas con los países del CAME y otros países subdesarrollados; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«¿En que se convirtió el Consejo de Ayuda Económica Mutua (CAME) con los revisionistas soviéticos a su cabeza? Veamos:

«A fin de realizar sus planes expansionistas a través del CAME, los revisionistas soviéticos siguieron dos canales: En primer lugar, en los países que habían heredado un atraso económico del pasado, «la división internacional socialista del trabajo», exigía que se mantuvieran eternamente como países agrícolas, que se transformaran, como decía Jruschov, en «jardines de cítricos», en detrimento de la industria de extracción. Estos países no debían desarrollar la industria pesada, no debían reclamar un desarrollo completo de su economía. El «argumento» teórico presentado para justificar esta orientación revisionista era que el desarrollo de los países atrasados debía basarse en la «industria pesada de los países socialistas más avanzados» y que por tanto «estos países no debían producir bienes que pudieran importar de otros países para sus necesidades». En consecuencia de esta orientación, la exportación en 1967 de máquinas y de equipos de Unión Soviética hacia los países miembros de CAME se aumentó de 3,7 veces con relación a 1955. (...) En segundo lugar, «la división internacional socialista del trabajo» y la «especialización y la cooperación de la producción» en los países con fuerzas productivas relativamente desarrolladas exigía una restructuración de sus economías de acuerdo con las necesidades de la «comunidad socialista». (...) Esta política ha dado como resultado la disminución de la producción en determinados sectores industriales del país CAME. Por ejemplo, en 1966, la producción de locomotoras eléctricas y tractores en Checoslovaquia cayó respectivamente un 19,7 y un 7,8 por ciento en comparación con el año anterior. (...) En el plano interno se trazó un refuerzo de la supervisión de la Unión Soviética de los países miembros a través de la aplicación de la «complejo programa de integración económica»; y sobre el plan internacional, la cooperación con el capital internacional y el desarrollo del CAME en la arena internacional como nueva potencia neocolonialista con el objetivo de lograr los propósitos del socialimperialismo soviético». (Hasan Banja y Lulëzim Hana; La degeneración del Consejo de Ayuda Mutua Económica en una organización capitalista, 1986)

Obviamente con los años surgieron nuevos planes y teorías, pero creemos que con solo citar las teorías antimarxistas y hegemonistas de los revisionistas soviéticos dentro del CAME demuestran su carácter socialimperialista.

Otro aspecto a tener en cuenta en las relaciones económicas con otros países sería el ver que en el CAME se aplicaba una política de precios desigual y claramente neocolonialista:

«Los cambios desiguales, producto de la política de precios en beneficio de la metrópoli soviética, generan una aguda contradicción entre los países miembros del CAME. Estos países expresan su descontento por los elevados precios internacionales que los revisionistas de Moscú aplican a los intercambios comerciales y a otras relaciones económicas que tienen con ellos. Una revista económica húngara, criticando el sistema de precios del CAME, ha indicado que los precios utilizados en el comercio exterior no tienen ninguna conexión orgánica con los precios locales: incluso son, en algunos casos, superiores a los precios del mercado capitalista y, al mismo tiempo, difieren en el propio comercio entre los países miembros del CAME». (Kiço Kapetani y Veniamin Toçi; La integración económica revisionista y sus contradicciones, 1974)

Estas quejas de la política estafadora de la URSS ni siquiera estuvieron reducidas a los países del CAME que se quejaban del comercio injusto con la URSS, sino que incluía a otros países fuera del CAME. La táctica especulativa de comprar mercancías a un país a un precio barato para revenderlas al triple, era una práctica muy común de la URSS socialimperialista.

Veamos sobre la política y a aplicación de la especulación bajo precios desorbitados para obtener superganancias:

«La Unión Soviética revende en el mundo occidental, en un máximo de tres veces el precio original de las de petróleo, algodón y otros bienes que ha comprado a bajo precio en los países árabes. La prensa árabe ha escrito que la Unión Soviética entra en los mercados de terceros países, y compite con los países árabes en la venta de los mismos productos, que antes importaban de ellos. La Unión Soviética consiguió petróleo de Irak por un importe de 6 millones de libras esterlinas y lo vendió por 18 millones de libras esterlinas o sea por tres veces más. (…) Hace algún tiempo, el presidente guineano Sékou Touré, en un discurso de radio, dijo que la Unión Soviética había elevado el precio del petróleo que abastece a Guinea en un 350 por ciento. De acuerdo con sus declaraciones, Guinea ahora tiene que gastar 4,8 millones libras esterlinas más al año para pagar la cantidad necesaria de aceite que recibe de la Unión Soviética». («Zëri i Populitt»: Los neocolonialistas del Kremlin oprimen y saquean a los pueblos, 1975)

Tampoco hay que olvidar que durante el periodo de 1950-1990, el volumen del comercio exterior soviético se incrementó un 68%, mientras que a partir de los 70 el número de exportaciones a países neocolonialistas que podía esquilmar en los precios de mercado decayó y en cambio la importación y dependencia del comercio con países imperialistas ascendió, lo que nos ofrece una imagen de la decadencia del socialimperialismo soviético, que como cualquier país capitalista-imperialista, basaba gran parte de sus ganancias en el comercio, desestabilizando rápidamente su economía cuando en el mercado de precios mundial había fluctuaciones en el mercado y pérdidas para su comercio, demostrando su integración en el sistema capitalista mundial, mientras que en la época de Lenin y Stalin, la URSS como país socialista tenía unas cifras irrisorias en cuanto al lugar que ocupaba el comercio exterior en la creación de su riqueza nacional, ya que se basaban en sus propias fuerzas no dependiendo de importaciones ni créditos del exterior y tampoco explotaban a terceros países». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

lunes, 17 de julio de 2017

Seguidismo a las políticas económicas del maoísmo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Al Gran Salto Adelante, iniciado en 1957, le siguió la Revolución Cultural, todo ello como medio de desarrollar la economía y la revolución desechando la tutela que pretendían imponer desde fuera. De esa manera se reafirmaba la llamada «vía china» de construcción del socialismo». (Partido Comunista de España (reconstituido); Temas de formación marxista-leninista, 1989)

Esta cita denota un apoyo claro a las políticas históricas del maoísmo en la economía, tanto en la etapa del Gran Salto Adelante (1958-1961) como de la Revolución Cultural (1966-1976). Analicemos la economía del maoísmo lo más resumido posible.

a) ¿El maoísmo toma como eje de la economía la industria pesada o la agricultura?

Dejemos expresarlo a uno de los maoístas más famosos de Europa:

«Dentro del Partido Comunista se luchaba con respecto al camino a seguir. Uno de los temas más candentes era cómo desarrollar y modernizar la economía. Un grupo de dirigentes del partido proponía un programa de industrialización rápida, que concentraba los recursos nacionales en las fábricas grandes y modernas y en la tecnología avanzada. Querían desarrollar los centros urbanos, con la idea de que el desarrollo poco a poco llegaría al campo. Decían que se necesitaba todo un aparatazo de planificación centralizada para manejar la economía y recomendaban preparar un vasto ejército de expertos y especialistas para administrar la nueva economía y el gobierno. Proponían motivar a los trabajadores y al personal de las empresas por medio de incentivos monetarios y diferencias salariales. Ese programa seguía los pasos de la Unión Soviética, que ejercía mucha influencia en China en ese tiempo. Pero Mao reconocía las fallas del modelo que se ponía en la práctica en la Unión Soviética y también en China en los años 50. El modelo soviético colocaba la técnica y la pericia por encima de la iniciativa y la actividad consciente de las masas. Mao rechazó la subordinación de la agricultura a la industrialización urbana. También decía que China tenía que descentralizar la industria y evitar la concentración del desarrollo en las ciudades y las costas, que eran más vulnerables a un ataque e invasión imperialista. Mao buscaba forjar un camino distinto de desarrollo económico y social. Para decirlo de otro modo, tras la victoria nacional en 1949 Mao luchaba contra dos legados. En primer lugar, luchaba contra el legado y la influencia y presión aún importante del capitalismo y del imperialismo occidental. Segundo, rompía con el legado del modelo soviético de desarrollo». (Raymond Lotta, El avance de Mao: Romper con el modelo soviético, 2006)

Asimismo tiremos de datos, tesis y documentos oficiales de los propios revisionistas chinos:

«En su discurso: «Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo» de 1957, el Presidente Mao Zedong afirmó: «La industria pesada es el núcleo de la construcción económica de China. Al mismo tiempo, se debe prestar plena atención al desarrollo de la agricultura y la industria ligera». (...) Más tarde, explicando la teoría que la agricultura es la base de la economía nacional, el Presidente Mao Zedong lo resumió en estas palabras: «Tomar la agricultura como la base de la economía y la industria como el factor principal». Esto pues, constituye el principio general para el desarrollo de la economía nacional. Él indicó que se debe dar el primer lugar al desarrollo de agricultura. Estas instrucciones del Presidente Mao Zedong son en profundidad dialécticas; ellas revelan las leyes objetivas que gobiernan el crecimiento de economía socialista en China y son un desarrollo de la economía política del marxismo. (...) Aunque la industria pesada más tarde se desarrolló en cierta medida, la velocidad de su crecimiento todavía se queda atrás de las de algunas otras provincias, y sus productos se redujeron en base a las necesidades de las del desarrollo de la agricultura y la industria ligera de la provincia. (...) La práctica en las localidades ha permitido a los cuadros que toman parte en la discusión para llegar a un entendimiento profundo de que deben en primer lugar firmemente tener en cuenta el principio de tomar la agricultura como base de la economía nacional». (Pekín Informa; Vol. 15, No. 34, 25 de agosto de 1972)

¿Acaso durante la Revolución Cultural cambió algo la situación de la industria?

«Durante 1967-1968 se suspendieron los planes económicos nacionales. El impacto de esta situación se dejó ver en las tasas de crecimiento negativas que se obtuvieron en la producción industrial –de -13,8% en 1957 a -5% para 1968–, y la contracción en las tasas de crecimiento en la producción del sector de la industria pesada». (José Salvador Meza Lora; El rol de las instituciones en las grandes transformaciones del sector industrial durante la gran reforma económica, 2006)

¿Qué se decía en el famoso Manuel de Shanghái que tanto reproducen actualmente los abiertos maoístas y también los camuflados?:

«Dado que la agricultura es la base de la economía nacional, es necesario tratar el desarrollo de la agricultura como una prioridad de la economía nacional. Sólo cuando la agricultura se desarrolla como la base de la economía nacional puede iluminar la industria, la industria pesada, y otras empresas económicas, culturales y educativas se podrán desarrollar así mismo. (...) Bajo la dirección de la línea general de la construcción del socialismo y la política general de desarrollo de la economía nacional, el plan económico nacional de China está dispuesto en un orden que va con la agricultura, la industria ligera y la industria pesada como el presidente Mao sugirió. Es decir, en la organización del plan de la economía nacional, hay que partir de la agricultura y dar a la agricultura la posición primaria en esta escala. También en la asignación de fondos de capital o el suministro de bienes materiales, las necesidades de la agricultura no se puede descuidar en ningún momento». (Partido Comunista de China; Fundamentos de Economía Política, 1974)

¿Tenía todas estas ideas económicas algo que ver con el marxismo-leninismo? En absoluto:

«La base material del socialismo no puede ser sino la gran industria mecanizada capaz de reorganizar también la agricultura. Pero no debemos limitarnos a este principio general. Hay que concretarlo. Una gran industria, a la altura de la técnica moderna y capaz de reorganizar la agricultura, supone la electrificación de todo el país». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Informe al IIIº Congreso de la Komintern, 1921)

Siempre hemos insistido en nuestros documentos, e introducciones a terceros documentos que: el revisionismo chino, soviético, yugoslavo, cubano, coreano, etc., que ahora pretende rescatar el «socialismo del siglo XXI», comparten un paralelismo atroz con el anarquismo pequeño burgués:

«El socialismo es inconcebible sin la gran técnica capitalista basada en la última palabra de la ciencia moderna, sin una organización estatal armónica que someta a decenas de millones de personas a las más rigurosa observancia de una norma única en la producción y distribución de los productos. Los marxistas hemos hablado siempre de eso, y no merece la pena gastar dos segundos en conversar con gentes que no han comprendido ni siquiera eso –los anarquistas y buena mitad de los eseristas de izquierda–». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Sobre el impuesto en especie, 1921)

Una de las razones de la inversión de capital extranjero en China a partir de los 70 fue que los líderes revisionistas chinos no habían logrado la industrialización debido a los resultados de sus tesis económicas de las décadas anteriores.

No hay que olvidar que en el maoísmo la visión de la necesidad de una industrialización por medio de la primacía de las inversiones en la agricultura siempre fue un concepto económico acompañado del pensamiento de que dicha industrialización debía de realizarse necesariamente con capitales extranjeros:

«Se necesitan grandes cantidades de capital para el desarrollo de nuestras industrias. Ellos vendrán principalmente de la riqueza acumulada por el pueblo chino, y al mismo tiempo de la asistencia extranjera. Damos la bienvenida a las inversiones extranjeras si tales son beneficiosos para la economía de China y se realizan de acuerdo con las leyes de China. Se pueden expandir rápidamente y a gran escala empresas rentables tanto para el pueblo chino como para los extranjeros, siendo la industria pesada y la modernización de la agricultura, una realidad cuando lo que hay es una firme e intensa paz internacional, y cuando dichas reformas políticas y agrarias se realizan a fondo. Sobre esta base, hemos de ser capaces de absorber grandes cantidades de inversiones extranjeras. Una política regresiva y económicamente empobrecida para China no será rentable ni para el pueblo chino ni para los extranjeros». (Mao Zedong; La lucha por la nueva china; informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China, 1945)

Algo que el propio Rockefeller reconoció tras su visita a China:

«¿Conocerán los muy «marxistas», «revolucionarios» y «antiimperialistas» seguidores del «Pensamiento Mao Zedong» las loas que Rockefeller lanzó a favor de la «altamente descentralizada» economía china basada en su «énfasis en la agricultura», predispuesta a recibir la «ayuda» estadounidense tras su viaje a China en 1973?». (Equipo de Bitácora (M-L); El fallecimiento de Rockefeller y la «desmemoria» de los jruschovistas y maoístas, 15 de abril de 2017)

Citemos al propio Rockefeller expresando sus impresiones de su visita a China para los más desconfiados que no creen que esto pudiera haber pasado:

«¿La altamente descentralizada economía china será capaz de adaptarse con éxito a la expansión del comercio exterior y las mejoras tecnológicas? Para el período 1971-1975, este crecimiento debe oscilar entre 5,5 y 7,5 por ciento al año. Estos resultados han dependido en gran medida de un sabio énfasis en la agricultura y una política nacional de desarrollo industrial descentralizado, equilibrado. (...) Sospecho que los chinos están muy intrigados por algunas de nuestras más nuevas formas capitalistas. (...) Sea cual sea el precio de la Revolución China, es obvio que ésta ha triunfado no sólo al producir una administración más eficiente y dedicada, sino también al promover una elevada moral y una comunidad de propósitos. El experimento social en China, bajo el liderazgo del presidente Mao, es uno de los más importantes y exitosos en la historia humana». (David Rockefeller; De un viaje a China, publicado en el The New York Times, el 10 de agosto de 1973)

Las teorías del revisionismo soviético en materia de política exterior no eran accidentales; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Otro «detalle» que sueltan ciertos apologistas del revisionismo soviético es que varias de las distorsiones de las teorías de los revisionistas soviéticos la reconocen como antimarxista pero las presentan como algo accidental y ocasional, nada más burdo. Como decía el líder albanés Enver Hoxha las teorías soviéticas de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «comunidad socialista», los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» y demás aberraciones antimarxistas en el campo político, económico y cultural no eran producto de una dirigencia inocente que errara en sus formulaciones, sino de unas ideas plasmadas muy conscientemente con el objetivo de servir a sus objetivos imperialistas.

Esto se ve claramente cuando se profundiza en los resultados de la puesta en práctica: en la teoría político-militar la «soberanía limitada» y la «comunidad socialista» tenían el objetivo de justificar la intervención militar en los países neocolonializados por el revisionismo soviético como fue el caso de Checoslovaquia, la teoría económica de la «división socialista del trabajo» donde se niega la industrialización de los países dependientes y se les condena a la producción de monocultivos como es el caso de Cuba, la teoría de los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» tenía por objetivo aceptar a cualquier país dependiente como país «en vía al socialismo» siempre que esos países se integraran en el engranaje político, económico y militar de la URSS o al menos en uno de estos tres aspectos.

Con todo esto pues, queda claro que:

«La restauración del capitalismo en el interior del país no podía sino conducir también a un cambio radical en la esfera de las relaciones internacionales y en la política exterior del partido comunista y del Estado soviético. El revisionismo jruschovista se fue transformando gradualmente en la ideología y la política de una nueva superpotencia imperialista que justifica y defiende el expansionismo, la agresión y las guerras para establecer la dominación mundial. Son engendro de esta ideología y esta política las nefastas teorías de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «integración económica, política y militar» de los países de la llamada comunidad socialista, a los que han atado de pies y manos y transformado en países vasallos». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

Esto solo era el reflejo de su línea política interior como decíamos:

«Toda la política exterior expansionista, hegemonista y agresiva de la Unión Soviética socialimperialista constituye otra prueba, otro testimonio de que el régimen soviético es un régimen capitalista, porque sólo un régimen así puede practicar tal política en la arena internacional. Como afirmaba Lenin, la política exterior es la prolongación de la política interior y las dos juntas la expresión concentrada de las relaciones económicas existentes en un país. Las máscaras socialistas y comunistas que aún pretenden conservar los revisionistas soviéticos, se van cayendo ante su realidad capitalista y ante la política socialimperialista que aplican». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

sábado, 15 de julio de 2017

Adopción de la Guerra Popular Prolongada (GPP) como método de toma de poder; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La lucha que se aproxima tendrá inevitablemente un carácter prolongado. (...) Esto exige aplicar una estrategia encaminada a acumular fuerzas mediante golpes parciales, hasta convertirlos en una verdadera guerra de guerrillas. Si no se ceja en la lucha ni se abandonan las armas y si nos basamos en nuestras propias fuerzas, la guerra popular triunfará inevitablemente porque se trata de una guerra justa y progresista que ganará el apoyo de las fuerzas de la paz, la democracia y el socialismo en el mundo entero». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Informe en el IIIº Pleno del Comité Central, 1976)

Saliendo al paso en una discusión interna, se dejó claro que la Guerra Popular Prolongada (GPP) era el modelo de toma de poder del partido:

«Efectivamente, la noción de guerra no parece estática, sino que, al igual que todas las cosas y fenómenos, se desarrolla y transforma a medida que van apareciendo nuevos tipos de guerras. Con arreglo a esto es lógico también que nazca y se desarrolle una nueva concepción de la guerra y una nueva estrategia. Para nosotros, esta nueva estrategia no es otra que la Guerra Popular Prolongada, que es lo que trata de negar en su escrito el camarada Lara». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Entre dos fuegos, 1984)

El PCE (r) adoptó como método universal de toma de poder el concepto maoísta de la Guerra Popular Prolongada (GGP), una estrategia militar que ya hemos analizado para explicar los fracasos de otras organizaciones revisionistas:

«¿Qué fenómenos se pueden observar en la famosa «GPP»?: 1) se relega a la ciudad a ser en la práctica mero espectador de los acontecimientos o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos de pugna por el poder, que se desarrollarían según el maoísmo en zonas más favorables para la guerrilla como la montaña, la selva o el campo; 2) la guerrilla controla toda la actividad política, económica y cultural de las regiones liberadas inclusive por encima del partido. (…) 3) se apela a que en sus movimientos defensivos iniciales, las masas se sumen a la revolución a partir de sus acciones, esperando que este destacamento de «héroes» guerrilleros cree la chispa que «prenda toda la pradera» y haga participar a toda la población con sus acciones; 4) se nota el carácter putschista y voluntarista de la toma de poder en que un destacamento armado actúa unilateralmente en una zona, el campo, la selva o la montaña, relegando a un sector económico y social tan importante como la ciudad a merced de la reacción, a la clase más avanzada la clase obrera al aislamiento; 5) se niegan las condiciones objetivas y subjetivas de cada revolución imponiendo el dogma de que la revolución será larga y prolongada; se niega que según el desarrollo particular de la revolución en cada país esta puede ser una acción súbita y rápida o una pugna prolongada; 6) a esto se suma la visión de que se ha de realizar el «cerco de las ciudades desde el campo» también se tiene que dar a escala universal, que la revolución transitará de los países agro-industriales a los países desarrollados industrializados. Esto hará que en esta época toda organización que siga los lineamientos del tercermundismo se bañe en este esquema geopolítico y bajo un halo de subjetivismo y aventurismo promueva que todas las organizaciones de los países subdesarrollados tengan que iniciar sí o sí una «GPP» sin tener en cuenta el estado de las cosas ni el estado de ánimo de las masas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

¿Es acaso para el PCE (r) la Guerra Popular Prolongada (GPP) el «método universal de toma de poder por el proletariado» como afirman los maoístas de todo el mundo? Sí, así lo defienden:

«La estrategia de guerra popular prolongada fue una de las grandes aportaciones de Mao Zedong al marxismo-leninismo, que tiene un carácter universal al ser aplicable tanto a los países tercermundistas como a las grandes metrópolis imperialistas». (Partido Comunista de España (reconstituido); Diccionario ideológico)

Por el contra la estrategia político-militar de los revisionistas chinos fue ampliamente por los marxista-leninistas de todos las épocas. Especial mérito tuvo en su momento Stalin cuando algunos dirigentes en Asia intentaban copiar su modelo y decidió salir al paso para advertir sobre dicha teoría:

Uno: Señalando la diferencia primero entre una guerra de guerrillas –también llamada guerra partisana–, y una lucha armada en todo su sentido, que incluyera guerra de guerrillas de campesinos en el campo, montaña o monte y levantamientos de obreros, es decir una combinación de lucha en la ciudad y el campo a la vez. Y la consiguiente limitación de ejercer solamente una guerra de guerrillas:

«Stalin: Con respecto a la lucha armada, debe decirse que los chinos no hablan de la lucha armada. Ellos hablan de la revolución armada. Ellos la ven como una guerra partisana con regiones liberadas y con un ejército de liberación. Esto significa que es necesario hablar de una revolución armada y de una guerra partisana, más no de una lucha armada. La expresión «lucha armada» fue mencionada primeramente en el diario Kominform. La lucha armada significa más que una guerra partisana, significa la combinación de guerra partisana del campesinado con las sublevaciones y huelgas generales de los obreros. En su escala, la guerra partisana es más estrecha que una lucha armada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Dos: señalando las desventajas e inconsistencia de una guerra de guerrillas campesina sino es asistida por un Estado vecino amigo:

«Stalin: ¿Qué es una región partisana liberada? Es enteramente una isla en el Estado. No existen bases en ésta región. Puede ser rodeada, bloqueada. No tiene bases sobre las cuales apoyarse. (...) Cada comunista en un país donde los campesinos constituyen entre un 80 a un 90% de la población; está obligado a aplicar este método [la guerra de guerrillas - Anotación de Bitácora (M-L)] en su arsenal de sus luchas. Esto es indiscutible pero también a partir de esta experiencia de los camaradas chinos, se deduce que las guerrillas partisana de las regiones liberadas presentan grandes desventajas. Estas desventajas son que las regiones partidistas son islas que siempre están expuestas a un bloqueo. Es posible romper este anillo victoriosamente solamente creando una base estable, ligada y apoyada a Estados amigos vecinos; cambiado este Estado en la propia base estable. Los chinos tomaron este paso sensible de asentarse en Manchuria. Si no hubiesen hecho esto no sé cómo habrían terminado las cosas. En la guerra partisana, uno no tiene la fortaleza suficiente para alcanzar la victoria. La guerra partisana conlleva a una victoria sin fallos solamente si se basa en lazos con Estado vecinos amigable. Es altamente característico que hasta que los camaradas chinos alcanzaron Manchuria, no deseaban atacar, temiendo que fueran cercados; fue sólo hasta después de esta situación que comenzaron a planificar su avance y comenzaron a obtener victorias en contra de las tropas de Chiang Kai-shek. Necesitamos considerar estas desventajas de las guerras partisanas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Tres: señalando que con la más que obvia inconexión con la ciudad de la teoría maoísta de toma de poder, Iósif Stalin recomendaba a los comunistas indios, que a diferencia de la guerra de guerrillas campesinas del revisionista Mao Zedong, desarrollaran lazos entre los campesinos y los obreros, entre la ciudad y el campo, desarrollando no una simple lucha de guerra de guerrillas en la que tomaran parte los campesinos, sino una lucha armada completa, una insurrección armada en todo su esplendor desarrollada en el campo y la ciudad:

«Stalin: Ustedes tendrán tales regiones y posiblemente también tal ejército pero esto es insuficiente para obtener la victoria. Necesita combinar la guerra partidista con las acciones revolucionarias de los obreros. Sin ello, la guerra partisana por sí sola no tendrá éxito. Si los camaradas indios pueden organizar seriamente huelgas generales de los trabajadores ferroviarios, eso paralizará la vida del país y el gobierno podría probarse como una ayuda enorme para la guerra partisana. Tomen al campesino, por ejemplo; y díganle ésta es tu guerra partisana y tienes que lucharla. Entonces, el campesino preguntará: ¿por qué debe esta lucha agotadora recaer solo en mí? ¿Qué harán los obreros? Él no estará de acuerdo en que debe tomar solo todo el peso de la revolución. Él es lo suficientemente inteligente. Él está consciente y sabe que todo lo malo proviene de las ciudades, de los impuestos, etc. Él querrá un aliado en la ciudad. (...) El camino chino fue bueno para China pero no es suficiente para la India donde es necesario combinar la lucha proletaria en las ciudades con la lucha de los campesinos. (...) Mao Zedong hubiese estado feliz si los obreros ferroviarios hubiesen realizado una huelga laboral y Chiang Kai-shek hubiese sido privado de la posibilidad de recibir proyectiles pero hubo una ausencia en las relaciones con los trabajadores: fue una necesidad dolorosa más no ideal. Sería ideal si ustedes se esforzaran por lograr lo que no pudieron hacer los chinos: unir la guerra de los campesinos con la lucha de la clase obrera.

Dange: Casi cambiamos la teoría de la guerra partisana en una teoría que no requiere de la participación de la clase obrera.

Stalin: Si Mao Zedong se enterase de esto, los maldeciría. (Risas)». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Por tanto todos aquellos maoístas y filomaoístas que vienen diciendo que la «GPP» es la prueba de la superioridad del maoísmo frente al marxismo-leninismo o que es un aporte estratégico-militar al marxismo-leninismo, viven en mundos irreales. La «GPP» ni es una estrategia militar proletaria exitosa, ni es un aporte al marxismo-leninismo, ni mucho menos fue bendecida por Stalin como método recomendable para el resto de países, al revés lo tipificaba como una estrategia limitada y que solamente tuvo éxito por el factor externo.

El PCE (r) en sus documentos hablaba constantemente de la Guerra Popular Prolongada (GPP). ¿Significa eso que ellos copiasen sus lineamientos por completo?:

«No es un método de combate exclusivamente guerrillero ni tampoco es propio solo de las regiones rurales o montañosas, sino también urbano». (Partido Comunista de España (reconstituido); Diccionario ideológico)

Para nada, para ajustarnos a la realidad el PCE (r) intentó mezclar los conceptos maoístas con las propias ideas de los líderes del PCE (r) sobre la toma de poder, algo normal, pues ninguna organización maoísta se atiene a una concepción exacta en ningún tema. Por un lado se recogía de la GPP el carácter voluntarista de las acciones armadas sin tener en cuenta las condiciones objetivas y subjetivas, la deriva militarista y el partido estilo guerrillero, y el poner el método de guerra de guerrillas como determinante. Pero se le añadía como elementos diferenciadores el intento de actuar en la ciudad y no en el campo creando comandos de «guerrillas urbanas», y sobre todo el terrorismo individual como método de actuación, dos cuestiones que apenas tuvo peso en la GPP en China. Aquí se notaba claramente los lineamientos guevaristas y anarquistas tan influyentes en las bandas terroristas de los 70.

¿Qué eran la reforma económica de la Perestroika y la reforma política del Glásnost?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Muchos afirman que si el capitalismo se hubiera restaurado ya años antes; ¿para qué habría necesitado la Perestroika y el Glásnost Gorbachov y compañía? Para empezar hay que decir que la forma que adopte el sistema capitalista –económicamente y políticamente– es variado como hemos hablado con algunos ejemplos anteriormente.

Respondiendo a la cuestión, la Perestroika no era sino la conclusión esperada a la que estaba avanzando el revisionismo soviético, la línea lógica según los resultados de las primeras reformas económicas de 1953 y sucesivas. Es decir, traducido a un lenguaje más concreto, para que nos entienda el lector sino está bien informado de la historia de la URSS de aquellos años: la reforma era la consecuencia del panorama de una economía estancada, una cada vez mayor dependencia del mercado capitalista mundial y endeudamiento progresivo, entre otros factores económicos:

«La «Perestroika» de Gorbachov apareció en la situación de dificultades y contradicciones, de estancamiento y crisis, a la que la Unión Soviética ha llegado y de la cual era producto de su línea antimarxista llevaba a cabo por sus direcciones revisionistas». (Vangjel Moisiu; La esencia antisocialista de la «perestroika» gorbachoviana analizada a la luz de las enseñanzas del camarada Enver Hoxha, 1988)

Al igual que Jruschov en su día, o que Brézhnev, las reformas de Gorbachov –claramente de inspiración capitalista y en contra de los intereses de las masas trabajadoras–, se presentaron no como un atentado a los intereses de los trabajadores soviéticos, sino como una rectificación de errores en la construcción socialista, y se vendían como una mejora del socialismo y prometiendo una mejora en la situación de las masas trabajadoras, pero era un ridículo:

«La «Perestroika», no asegura ni puede asegurar la «regeneración del socialismo». Es una tentativa de modificar y liberalizar el sistema actual fosilizado por el capitalismo monopolista de Estado, a fin de que sea más manejable y eficiente dando impulso a la libre iniciativa privada, la economía de mercado privado y el beneficio, como factores vigorizantes que contribuyan a superar las dificultades y sacar a la economía de su atraso por estos métodos, medios y vías capitalistas. En la actualidad, en la Unión Soviética se habla abiertamente del desarrollo del sector privado, se están creando allí empresas mixtas con capital extranjero, se prácticamente libremente transacciones en el comercio exterior, etc». (Vangjel Moisiu; La esencia antisocialista de la «perestroika» gorbachoviana analizada a la luz de las enseñanzas del camarada Enver Hoxha, 1988)

Por supuesto, pese a los fenómenos capitalistas de la URSS en esos años, y pese al carácter de las reformas, todavía los apologistas del revisionismo soviético mantenían que estas reformas de la Perestroika y el Glásnost eran un «reajuste y mejora del socialismo» y que el socialismo seguía existiendo allí y que era menester apoyarlo. Hoy en día muchos de estos partidos –los cuales la mayoría siguen siendo apologistas del revisionismo soviético en mayor o menor medida– se avergüenzan de estos epítetos e intentan borrar la historia de su partido y su posición sobre este tema.

¿Y que era la Glásnost? Eran reformas de tipo políticas, que si bien dijimos que no tocaremos en este documento, es necesario darle un pequeño repaso. La Glásnost en teoría era una ampliación de mayor «democracia», para corregir los males de la sociedad y el sistema como podrían ser la corrupción, burocracia y diversos problemas. Bien, este sería un buen resumen:

«La democracia de la «Glásnost» tiene como objetivo difundir ilusiones sobre el «carácter democrático» del orden en vigor, para engañar a las masas, haciéndolas creer que se prestará más atención al factor humano en la línea de ambiciones del equipo dirigente y la clase burguesa en el poder. Además, el equipo de Gorbachov, dando a conocer los fenómenos negativos que no son nuevos ni desconocidos para las masas trabajadores, tiene como objetivo desentenderse de ello y camuflar las verdaderas causas de estos fenómenos colocando la culpa a los «errores subjetivos» de sus predecesores. En segundo lugar, la «Glásnost» prepara el terreno ideológico y teórico para profundizar la contrarrevolución revisionista». (Vangjel Moisiu; La esencia antisocialista de la «perestroika» gorbachoviana analizada a la luz de las enseñanzas del camarada Enver Hoxha, 1988)

Sumando estas y otras contradicciones internas no podía dar otro fin a la Unión Soviética que: 1) en lo económico una mayor concesión al capital privado extranjero, una mayor concesión a la abierta propiedad privada dejando de ser el capitalismo de Estado el sector predominante; 2) en lo político una desmembración de la URSS como Estado Federal de Repúblicas –debido a la crisis económica y al agudizamiento de distintos nacionalismos–. En este caso lo que no era obligatorio ni fue un final anunciado –aunque era posible antes de suceder–, era la sustitución del régimen socialfascista por el demócrata-burgués, de tipo parlamentario y multipartidista.

Por supuesto también en esta situación en que se fue encontrando la URSS –bajo problemas económicos y políticos– era normal e incluso inevitable ser testigos de la pugna entre distintas facciones de la burguesía.

Para finales de los 80 pudimos ver por un lado las que no veían con buenos ojos las reformas del momento viéndolas como apresuradas creyendo que perderían respaldo político –jruschovistas y brézhnevistas– o viendo que podían poner en jaque sus intereses económicos, y por otro lado las corrientes que deseaban afianzar y acelerar estas reformas creyendo que así se agrandarían su poder político y económico –gorbachovistas y yeltsinistas; corrientes que además contaban en ese momento con un apoyo exterior de los imperialismos occidentales frente a las otras corrientes internas–.

La variedad de problemas y situaciones hicieron que las pugnas en la URSS por el rumbo político y económico existieran y versaran sobre distintas cuestiones: diferentes facciones debido a los intereses distintas regiones territoriales y cuotas de poder –chovinismo ruso versus nacionalismos bálticos por ejemplo–, o diferentes facciones debido a los diferentes intereses de los sectores de la economía –directores de la industria armamentística versus directores de la agricultura–. Para que el lector entienda la formación de estas facciones y estas pugnas de poder: si los gorbachovistas declaraban «el fin de la Guerra Fría» y desmontaban gran parte del entramado de la industria armamentística como exigía los Estados Unidos, los directores del empresa apoyarían a los viejos jruschovistas-brézhnevistas que habían mantenido una gran inversión del PIB en la industria armamentística; si los gorbachovistas hablaban de la disolución de la URSS, y con ello también del CAME y el Pacto de Varsovia, los chovinistas rusos apoyarían a los viejos jruschovistas-brézhnevistas y su corriente en el partido que en su día sí mantuvieron a las repúblicas dentro de la URSS y que mantuvieron «en orden» al resto de países bajo la órbita de la URSS, y así sucesivamente.

Estas pugnas se acabaron reflejando en grandes riñas entre jruschovistas y brézhnevistas en los 60, o entre los brézhnevistas y los «renovadores» –futuros gorbachovistas– a finales de los 70, entre los gorbachovistas y los instigadores del intento de golpe de Estado de 1991 –capitaneado por jruschovistas y brézhnevistas ahora en alianza–, y pasado un tiempo en la pugna del poder entre gorbachovistas y yeltsinistas.

No nos atañe analizar en profundidad cada una de estas facciones sino que el lector debe ser consciente que habiendo en juego tantos factores el número de intereses y facciones es mayor y el número de cuantiosos choques se hace inevitable. China ha sido por ejemplo un país donde el desarrollo de la lucha de clases de las diferentes facciones e ideologías de la burguesía ha suscitado un gran número de conflictos y peleas internas a lo largo del siglo XX». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

viernes, 14 de julio de 2017

¿Definitivamente cuál es la mejor forma para discernir si había una economía socialista o capitalista en la URSS?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Primer prueba. Si a uno no le acaba de convencer el ver estos signos de capitalismo teóricos en la URSS enunciados por sus economistas, quizás puede que le convenza el hecho de no ver socialismo por ningún lado en su economía –pero claro para ello se deben de tener conocimientos de que es socialismo según el término marxista de primera etapa del comunismo, y creemos que la mayoría de gente que apoya la tesis de que la URSS revisionista era socialista precisamente es porque carece de estos conocimientos–.

Segunda prueba. El no ver socialismo ya no sólo en la teoría sino en la práctica. Como dijimos la URSS de aquellos años jruschovistas-brezhnevistas, su economía no se regía por lineamientos socialistas, su economía al estar basada en la ley del valor no pretendía «asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales», «ley del desarrollo armónico» y demás, esas leyes socialistas no operaban en esa URSS posterior a 1953, las leyes de producción capitalistas sí; la rentabilidad de las empresas se explicaba en el «máximo beneficio». ¿Se necesita acaso algún ejemplo más? De acuerdo, si miramos el hecho de que la ley del valor al ser el rector, el plan en la URSS era cambiado a menudo por designios del mercado y su espontaneidad, algo que Stalin comentaba cuando habla del tipo de «planificación» de los países capitalistas, donde las cifras del plan eran orientativas pero no obligatorias, no existiendo ni pudiendo existir por tanto una verdadera planificación real. La URSS revisionista-capitalista al tener una planificación basada en los designios del mercado realizaba estas rectificaciones en el plan constantemente. Otro aspecto es que esta «planificación» en la URSS posterior a Stalin no garantizaba siquiera mantener la independencia económica –y si no véase su paulatino endeudamiento y dependencia comercial de los países occidentales–, cuando precisamente el mantener la independencia económica fue el axioma que Stalin planteaba como primordial para ejercer una planificación socialista, para llamarse planificación socialista. Por tanto no hay nada que defienda que la economía soviética de aquellos años seguía siendo socialista, todo indica que era capitalista, su teoría y su práctica así lo exponen, no hay más ciego que quién no quiere ver.

Tercera prueba. ¿Cómo podemos ver de forma definitiva si un país es capitalista? ¿Sólo con la teoría capitalista de sus economistas? Obviamente la teoría de sus economistas es de un buen grado demostrativo, pero es más importante ver su práctica, y de ella sus resultados, es decir podemos darnos cuenta del carácter del régimen por los fenómenos sociales y económicos que exponen la práctica de esas teorías. Ya hemos visto durante el documento varias de las consecuencias económico-sociales de la implantación de las reformas económicas, pero recordemos algunos de sus efectos.

Los fenómenos socio-económicos en la URSS, eran los mismos que en cualquier otro país capitalista: para el momento de la invasión de Checoslovaquia en 1968, o la muerte de Brézhnev en 1982 –por poner unas fechas–, los fenómenos de la política interior y exterior como: la inflación, el desabastecimiento, la militarización de la economía, la deuda, descompensación entre regiones, descompensación entre sectores económicos, modificación y no cumplimiento del plan, destrucción de las fuerzas productivas, desempleo, esquilmación neocolonial de otros países, mercado negro, enorme diferenciación salarial entre rangos, invasiones o promoción de golpes en terceros países, etc. eran fenómenos capitalistas implantados en el país que demuestran la restauración del capitalismo y su carácter imperialista. Se sobreentiende perfectamente que el lector puede ver estos fenómenos en su propio país, y que otros de ellos los puede ver diariamente en el desarrollo político, económico y social de las potencias imperialistas actuales, no hay pues trampa ni cartón cuando afirmamos que si la URSS de aquellos años tenía esos rasgos es porque era un país capitalista y socialimperialista.

Para nosotros el informe de Enver Hoxha en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981 es una de las mejores radiografías que existen de los fenómenos capitalistas de la economía soviética en aquella época:

1) Como fenómenos internos se veía que:

«Para abrir el camino a la restauración del capitalismo, los revisionistas jruschovistas golpearon las tesis fundamentales de la teoría marxista-leninista sobre la producción de mercancías y la acción de la ley del valor en el socialismo. Identificaron en la teoría y en la práctica la producción socialista de mercancías con la producción capitalista. Sobre esta base reformaron todo el mecanismo económico. Gradualmente las empresas económicas y también un considerable número de instituciones alcanzaron una mayor independencia respecto a los planes del Estado. A los dirigentes de las empresas y de las diversas instituciones se les concedieron grandes derechos y poder para dirigir y manipular la producción y la distribución, para contratar y despedir obreros, repartir los beneficios, etc. Se limitó la financiación estatal centralizada a las empresas existentes y se fue ampliando gradualmente la práctica de la autofinanciación y la utilización de créditos.

Los revisionistas soviéticos pretenden que su economía está dirigida y se desarrolla sobre la base de planes elaborados según el principio del centralismo democrático. Pero, el plan del Estado, como lo conciben en teoría y lo aplican en la práctica, no es ni puede ser de ningún modo el plan de una economía verdaderamente socialista. En la Unión Soviética conviven el centralismo burocrático de tipo monopolista y el amplio liberalismo económico en la base. Se ofrece la imagen de una dirección planificada de la economía, mientras en la práctica tienen campo libre de acción las leyes y las categorías económicas del modo capitalista de producción.

El consumo parasitario ha adquirido proporciones sin precedentes. La proporción entre la remuneración de los obreros y los administradores burócratas y tecnócratas de la producción, sobre la base del sueldo nominal, es de 1 : 10, pero con los ingresos a título de distribución de los beneficios, las múltiples recompensas, los innumerables privilegios, etc., esta proporción se agranda mucho más. Resulta difícil distinguir estas diferencias salariales y del modo de vida de las que existen entre los administradores burgueses y los obreros de los países de Occidente.

En unas condiciones en las que el salario por el valor de la fuerza de trabajo está formado en un 35-40 por ciento por la distribución de los beneficios y de manera descentralizada, en que las normas de trabajo no son únicas y se aplican igualmente de manera descentralizada, en que el estímulo material en beneficio de la nueva burguesía tiene prioridad absoluta y en que la inflación, particularmente como resultado de la militarización de la economía, que absorbe 1/3 de los ingresos nacionales, crece constantemente, la sociedad en esencia ha perdido el verdadero control sobre la medida del trabajo y del consumo, que constituyen dos llaves fundamentales para una economía socialista.

Todo esto y una serie de medidas de carácter capitalista, que fueron pregonadas como desarrollo creador de la teoría y la práctica económica marxista-leninista, tenían por objetivo desmantelar las bases de la economía socialista y lo consiguieron.

Las consecuencias de esta línea se observan en la vida diaria del pueblo soviético. En el mercado existe carencia de artículos de primera necesidad, han aumentado la inflación, el desempleo, la fluctuación de la fuerza de trabajo, se registran alzas declaradas y no declaradas de los precios de los diversos productos. Se ha ampliado el sector privado de la economía, se ha abierto las puertas al capital monopolista extranjero, florecen el mercado negro, la especulación, los abusos, el soborno y los fraudes». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

2) Y como fenómenos externos de su estructura capitalista se veían también reflejado que:

«La restauración del capitalismo en el interior del país no podía sino conducir también a un cambio radical en la esfera de las relaciones internacionales y en la política exterior del partido comunista y del Estado soviéticos. El revisionismo jruschovista se fue transformando gradualmente en la ideología y la política de una nueva superpotencia imperialista que justifica y defiende el expansionismo, la agresión y las guerras para establecer la dominación mundial. Son engendro de esta ideología y esta política las nefastas teorías de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «integración económica, política y militar» de los países de la llamada comunidad socialista, a los que han atado de pies y manos y transformado en países vasallos. En el XXVIº Congreso del PCUS de 1981, Leonid Brézhnev calificó estas relaciones de «relaciones entre los pueblos», para borrar así toda identidad nacional y estatal.

Con el fin de alcanzar sus objetivos expansionistas y neocolonialistas, el socialimperialismo soviético ha inventado una teoría, según la cual ningún país puede liberarse y defenderse del imperialismo ni desarrollarse de manera independiente sin la ayuda y la tutela soviética. Especula con la consigna de la «ayuda internacionalista» para desatar agresiones y saquear las riquezas de los demás países.

Toda la política exterior expansionista, hegemonista y agresiva de la Unión Soviética socialimperialista constituye otra prueba, otro testimonio de que el régimen soviético es un régimen capitalista, porque sólo un régimen así puede practicar tal política en la arena internacional. Como afirmaba Lenin, la política exterior es la prolongación de la política interior y las dos juntas la expresión concentrada de las relaciones económicas existentes en un país. Las máscaras socialistas y comunistas que aún pretenden conservar los revisionistas soviéticos, se van cayendo ante su realidad capitalista y ante la política socialimperialista que aplican». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

¿Cómo afectó entonces la restauración del capitalismo a los límites de la propia URSS y sus regiones y repúblicas en lo económico?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«La restauración del capitalismo en la URSS no podía dejar de tener incidencias en un país que era una república federal, con tantas particularidades nacionales. Dejaremos un importante extracto sobre estas relaciones entre repúblicas en el interior de la extinta URSS revisionista-capitalista:

«Las contradicciones nacionales que existen en la Unión Soviética hoy tienen su origen en la línea seguida por el revisionista Nikita Jruschov, y fueron acentuadas después por sus sucesores, línea que no solo es la de la restauración del capitalismo, sino que ha traído consigo muchas heridas específicas de la sociedad capitalista como el desarrollo desigual y la opresión nacional en un Estado multinacional. Con el fin de lograr su objetivo estratégico los jruschovistas criticaron los principios fundamentales del marxismo-leninismo en la producción de mercancías y la acción de la ley del valor en el socialismo, sobre esta base, se han elaborado todos los mecanismos económicos que dieron lugar a la abolición del desarrollo centralizado, planificado y proporcionado de la economía. Los jruschovistas, viejos y nuevos, están luchando para dar la imagen de una dirección planificada de la economía, mientras que en la práctica dieron rienda suelta a todas las leyes y categorías económicas del modo de producción capitalista y la ley del desarrollo desigual de países o regiones de un país capitalista. La conversión de las relaciones socialistas en relaciones capitalistas se convirtió en la principal fuente del nacimiento y del ahondamiento de las desproporciones manifestadas en el desarrollo económico de las repúblicas, entre ellas y particularmente con la República de Rusia. La dominación de la nación rusa en toda la vida política y económica de la Unión Soviética la ha hecho distinguirse y distanciarse claramente de las otras repúblicas. Para enfatizar que el desarrollo capitalista desigual se especuló sobre la teoría de la «división internacional del trabajo». Ocultando sus verdaderas intenciones y el desarrollo económico basado en las leyes del capitalismo, los revisionistas soviéticos imprimieron a las repúblicas no rusas una gestión unilateral incompleta, transformándolas en una fuente de materias primas para la metrópoli rusa, y que desarrollaban sobre su territorio un número limitado de ramas esencialmente de la industria ligera así como algunos cultivos que crecían bien en estos países a causa de «sus condiciones climáticas adecuadas». (…) La crisis económica ha agravado aún más la situación de las repúblicas no rusas. De acuerdo con las declaraciones de «Pravda» en 1982, los ritmos de declive de la producción en las repúblicas no rusas son más rápidos que en el pasado. El ingreso per cápita en algunas repúblicas de la Unión son entre un 16 y un 50% inferiores a los de la República de Rusia». (Natasha Iliriani; Fenómenos de la opresión nacional en la Unión Soviética, 1986)

Y esto solo es en lo económico; ya que en lo social, político, militar y cultural podríamos citar otros detalles importantes que el lector debería saber aunque sea de pasada:

«La política revisionista y capitalista que se aplica en la Unión Soviética ha resucitado los viejos demonios del imperio zarista, como la opresión nacional, el antisemitismo, el racismo eslavo, el misticismo religioso ortodoxo, el culto a las castas militares, el aristocratismo de la intelectualidad, el chovinismo, el burocratismo, etc. Las teorías de los revisionistas soviéticos sobre la supuesta creación de una «nueva comunidad histórica», del «pueblo soviético único», han sido inventadas precisamente para ocultar esta realidad llena de profundas contradicciones sociales, nacionales y de clase. Quien domina hoy en la Unión Soviética es la fuerza del Ejército Soviético. La militarización forzada de la vida del país, el agobiante peso de los gastos militares, que han alcanzado cifras astronómicas y estremecen cada vez más la economía soviética, deforman su desarrollo, empobrecen al pueblo». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

Adopción de la lucha de dos o varías líneas en el partido; Equipo de Bitácora (M-L), 2017



«El Partido no lo hemos puesto en pie en el aire ni en unos días, ni al margen de la lucha de clases. Para reconstruirlo en medio de la confusión y el desorden provocado por la traición revisionista, hemos tenido que trabajar duro durante más de siete años, hemos tenido que enfrentamos a diversos enemigos y vencer numerosas dificultades. El camino de la revolución no es un camino de rosas. Es escarpado y difícil; exige sacrificios. Es el camino de la lucha de clases y de la lucha entre las dos líneas». (Partido Comunista de España (reconstituido); Informe en el Iº Congreso del PCE (r), 1975)

Como hemos visto, es imposible que el PCE (r) se fundase en la lucha contra el revisionismo porque sus miembros no cultivaron la lucha contra el carrillismo desde los primeros años como sí hicieran otros, y a la hora de conformarse como organización adoptó en su seno a todo tipo de corrientes, desde guevaristas, hasta los más fanáticos prochinos expulsados del PCE (m-l), en consecuencia en su seno estaba plantada la semilla del fracaso desde su nacimiento. La incorporación del tipo de modelo trotsko-maoísta de lucha entre líneas solamente agudizaría más la caótica línea del partido y las desviaciones. No está demás afirmar que solo los pequeño burgueses pueden abogar por una organización liberal de ese tipo:

«En la práctica no ha existido un partido así, un partido bolchevique de nuevo tipo no ha existido en China. ¿Podemos considerar a un partido cuyo líder, contrariamente a los principios del centralismo democrático, nombra a su sucesor como si fuera un emperador, donde el Gabinete Central es un aparato militar de ejercicio de poder personal, como partido bolchevique? ¿Acaso un partido que se basa principalmente en la pequeña burguesía y considera al proletariado como apéndice numéricamente insignificante frente a cientos de millones de la pequeña burguesía; un partido que retozaba ora bajo una línea de la pequeña burguesía, ora una línea de la burguesía nacional; un partido que permitía fracciones, la llamada por ellos lucha de dos líneas –que es presentada como ley de desarrollo comunista– donde a veces ganaba una línea y luego otra, puede merecerse tal calificativo? (…) Se debe tener en cuenta que en el Partido Comunista de China en el cual no existía el centralismo democrático real, el modo en que combatían las llamadas dos líneas siempre eran las luchas entre las personas clave en el partido y el gobierno chinos por el poder en China. La línea perdedora siempre estaba llena de todo tipo de acusaciones muy poco creíbles e incluso absurdas. En realidad estas luchas nunca tuvieron –incluso en la época de la «Revolución Cultural»– un carácter de principios. (...) Existen diferencias significativas entre las políticas de Mao Zedong y sus actuales partidarios. No hay duda de que había, si se quiere, en China una constante lucha entre dos líneas, pero desde luego no era una pelea entre una línea proletaria y una línea burguesa, sino la lucha entre dos líneas burguesas, capitalistas. (…) Sobre todo a la pequeña burguesía parece agradarle la negación del papel dirigente de la clase obrera y su partido; esto es algo que en China no sólo se produjo durante la llamada «Revolución Cultural», sino que es un componente vital del Pensamiento Mao Zedong». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

Los dirigentes del PCE (r) son aquellos que tras décadas de lo evidente se lamentan por la constante lucha fraccional que ha existido en la historia del Partido Comunista de China (PCCh), pero no entiende que han sido las teorías de Mao las que permitieron y dieron pie no solamente a ese caos disolvente dentro del partido, sino también al liberalismo en la cuestión cultural o la cuestión de la negación del rol del partido comunista en la sociedad socialista:

«Antes de que se condene la existencia de estas dos líneas en el partido entonces deberían, analizar a fondo esta cuestión y rastrear las raíces de lo que significa dejar dos líneas en el partido. Pero la cuestión aquí no es sólo las llamadas «dos líneas». Aquí hay muchos interrogantes, las «muchas flores», y «muchas escuelas» que Mao Zedong predicó que tenían que florecer. Es el tema del pluralismo de partidos y la igualdad de derechos de los partidos burgueses respecto al partido comunista en el poder, después de la liberación China, etc». (Enver Hoxha; Sobre cómo sopesan los partidos comunistas de América Latina los errores y culpabilidad de Mao Zedong, 29 de septiembre de 1978)

Las fracciones aparte de ser en sí una plataforma organizativa paralela al partido, también van acompañadas de una línea programática, ideológica, y política propia, también paralela a la oficial del partido. Los marxista-leninistas nunca permiten ni fraccionalismos ni líneas paralelas al partido. Una de las tareas de los marxista-leninistas del mundo en años 70 y sucesivos fue derribar las tesis trotskistas de partido que el revisionismo chino propagaba y que venían a querer vender que: o bien que eran «beneficioso para la unidad la formación de varias líneas» –tópica perorata propagandística de los 40 y 50– o que era «inevitable la formación de dos o más líneas en el partido» –perorata propagandística de los revisionistas chinos durante los 60 y 70–:

«El tratamiento deformado de este problema en la vida social también está conectado con su tratamiento deformado dentro del partido. De acuerdo con el «pensamiento Mao Zedong», el partido de la clase obrera está dividido en clases antagónicas, con su jefatura burguesa y proletaria, y como resultado de ello, existen en forma objetiva e inevitablemente dos líneas en el seno del partido, que expresan los intereses de estas dos clases. En esta cuestión también tenemos que lidiar con una flagrante desviación del marxismo-leninismo. (...) La línea del partido es un complejo de directrices y orientaciones para todo un período histórico; define los objetivos del partido, así como los métodos para llegar a ellos. El partido de la clase obrera puede tener una sola línea, la línea de la revolución, de la dictadura del proletariado, de la construcción del socialismo y el comunismo. (...) Esta lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, es el reflejo de la lucha de clases que ocurre en la sociedad. Sin embargo, la lucha de clases en el partido no se expresa en todos los casos y de manera inevitable, como una lucha entre dos líneas. La lucha de clases en el partido es objetiva e inevitable, pero no lo es la existencia de dos líneas. (...) Aceptar que la línea burguesa en el partido existe objetivamente, independientemente de los deseos del pueblo, significa aceptar el concepto fatalista y antidialéctico que confunde la posibilidad con la realidad. Puesto que la aparición de la línea burguesa es sólo una posibilidad, presentarla como algo que existe fatalmente significa abrir el camino, de manera consciente, a la línea burguesa en el partido y minar al partido, la dictadura del proletariado y el socialismo. Los acontecimientos que tienen lugar en China actualmente son consecuencia directa de la autorización hecha por Mao Zedong para que en el partido coexistan dos líneas opuestas». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

¿Cómo se traduciría este modelo de partido en el PCE (r)? Pues como no podía ser de otro modo; en constantes luchas intestinas, por ejemplo: la polémica expulsión de Pío Moa en 1977 o la sonada escisión del 2000 de la autodenominada «Fracción Octubre PCE (r)», y seguramente muchas más que no sabemos, pues en este tipo de organizaciones muchas veces las causas de expulsiones y escisiones son silenciadas bajo amenazas y hasta agresiones. Y es que el PCE (r) como cualquier otra organización de este tipo siempre ha navegado entre expulsiones y escisiones debido precisamente al maoísmo que profesa, que es sinónimo de eclecticismos, fraccionalismos, y problemas internos constantes». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Anexos: Comentarios de diversos camaradas sobre la cuestión de la liquidación del MVTC; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


Las siguientes citas, son una recopilación de muchos de los mensajes, discursos y declaraciones de camaradas que han estado inmersos en la polémica sobre la liquidación del MVTC y su inclusión en la organización ultraoportunista de Bandera Roja. Estos comentarios son necesarios ya que manifiestan el sentir de ex militantes, así como de camaradas del exterior que habían prestado su apoyo al MVTC y que habían cifrado esperanzas en el movimiento.

La opinión del camarada Luis

«Con respecto a la política de alianzas de «encontrarse con la MUD» para hacer un frente antichavista es como venderle el alma al diablo, o peor convertirse en nada, pulverizarse a uno mismo. Ante esta cuestión es lo que le decía a Toro: si lo que se plantea es una «alianza» con un sector de la burguesía o pequeña burguesía, ¿por qué debemos hacerlo a través de un intermediario? ¿Acaso somos incapaces de hacer nada por nosotros mismos, de realizar una labor de agitación y propaganda con nuestras propuestas y mantener así la autonomía sin renunciar a los principios?

En la última reunión que se realizó en marzo o abril –ya no recuerdo– plantee que la creación de un Frente Amplio de darse como bloque crítico a Maduro –en teoría y acción– tenía necesariamente que ir direccionado por nosotros [MVTC], y no nosotros dentro de UPRA [un frente de organizaciones prochavistas] como lo planteaba Toro para «captar a los cuadros más comprometidos dentro de esos partidos y movimientos que integran la UPRA». Él sustentaba que «esos partidos que dicen representar a una gran base», pero nunca han mostrado tal base, los que asisten a las reuniones de la UPRA siempre eran y son los mismos, y hablan en nombre de una «gran» base que jamás hace presencia o firma los documentos y propuestas que llevan los caciques de esos partidos a las reuniones. ¿Qué cuadros se iban a captar?

Lo de Bandera Roja es clientelar, ellos quieren aglomerar votos, para tener fuerza para negociar puestos en los entes del Estado, es lo que hizo el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y han hecho todos esos pequeños partidos de «izquierda» que se definen como «partidos de cuadros», pero cuadros solo para mandar, de control por arriba pero no por abajo, porque no dejan que las masas penetren las estructuras porque como dicen «las masas no están preparadas» pero cuando se ven ahogados por la ley electoral y la posibilidad de desaparecer del ámbito electoral y clientelar, entonces abren sus portones para que entre cualquiera a sus organizaciones, así lo han hecho históricamente.

Bandera Roja se lanzó con la MUD y perdió lo poco que le quedaba de militantes y credibilidad. Ahora simplemente intentan salvarse y para ello se inventan su fantasía y pasado heroico, y así los inocentes u oportunistas pican. Así precisamente nos captó a muchos del MVTC en su día el PCV en 2012, cuando con miras a las elecciones de 2012, ¡donde el PCV alcanzó la histórica cifra de 500 mil votos para no hacer otra cosa que ser la muleta del chavismo!

Luego de las elecciones vinieron los cogollos y caciques de nuevo y empezaron a anular los nuevos colectivos de la JCV que habían nacido al calor de la campaña electoral esto sucedió no solo en nuestro Estado –provincia– sino a nivel nacional, varios compañeros de otras regiones denunciaron estas actitudes de anulación o liquidación de colectivos de la JCV por parte de los CR –comité regionales– y el CEN de la JCV.

Al parecer todos tienen estos vicios del PCV, el colectivo Ilich Ramírez de la JCV donde militaban y eran parte de la dirección Toro y Joey, prácticamente lo liquidaron ellos mismos, todos sus miembros se fueron del colectivo debido a las posturas «autoritarias» de estos compas, algo que denunciaron constantemente los miembros de su colectivo en intentos por salvar la organización.

¿Qué se puede pensar? Que la actitud de los compañeros ha sido siempre la misma: no consultar, pasarle por encima a todo y a todos, y creer que son los santos griales. El colectivo Alberto Lovera donde yo militaba fue disuelto de un golpe por el CR debido a que no apoyamos la intención del secretario de la JCV de anular y liquidar al colectivo Ilich Ramírez por ciertas denuncias contra los compañeros Joey, Toro y otro –que no viene al caso mencionar–, fueron temas incluso muy delicados, pero aun así la postura de los miembros del colectivo no era la de que se tomaran decisiones en base a chismes y acusaciones sin pruebas.

Nuestra postura de resolver el tema dentro de los estatutos de la JCV y con mediación del partido, nos costó la expulsión de la JCV, algo que fue una fortuna para mí. Así que bueno, las posturas liquidadoras aparecen en todos los viejos miembros del PCV y su rama de la JCV, [se basa en]: quien no se someta de forma «disciplinada y obediente» a sus designios «incuestionables» son expulsados, y estos expulsados o retirados tienen la tendencia de crear nuevos partidos y movimientos y seguir reproduciendo las mismas posturas.

Cuando me refiero a la disciplina y obediencia, no es que ellos lo plantean de forma consciente, sino por imposición y no cuestionamiento, y para ello se basan en todo tipo de métodos como los que han vuelto a usar en el MVTC. Creo que me he salvado porque mis pasos por allí fueron muy cortos, y ya venía de sentarme a oír y asistir a reuniones de muchos partidos y dirigencias sindicales, por eso comprendo que la intoxicación ideológica, el balurdismo político, el oportunismo, el clientelismo está esparcido por toda la «izquierda» venezolana, y he allí el fracaso histórico de los mismos».

Luis, ex miembro de MVTC;
Declaración sobre la liquidación del MVT y su integración en Bandera Roja, 2016

La opinión del camarada Mehmet

Camarada turco que proporcionó asistencia y formación teórica-ideológica a los miembros del MVTC y apoyo en las críticas a otras variantes del revisionismo venezolano. Opuesto a la liquidación del MVTC y su integración en Bandera Roja:

«Estoy de acuerdo [con las críticas de Bitácora (M-L)]. Y esta situación demuestra que teníamos razón cuando les criticábamos por leer poco, por falta de seriedad en el estudio del marxismo-leninismo. Tenemos aquí un típico ejemplo del cambio cuantitativo al cambio cualitativo. Error y negligencia, después de un cierto punto se transforma en oportunismo.

Me siento decepcionado. Cuando Cristian, Toro, Joey y otros tuvieron el coraje de criticar a Partido Comunista de Venezuela (PCV), cuando, basando en su propia experiencia y en sus estudios teóricos, desenmascararon ese partido como un partido revisionista me sentí muy bien y porque ocultarlo, un poquito orgulloso ya que había aportado un grano de arena. Finalmente, pensaba, en Venezuela surgía la esperanza de la formación de un verdadero partido comunista. Desde entonces hemos estado en constante contacto con los camaradas. Teníamos un intercambio de ideas muy animados.

Pero ha llegado un tiempo donde ellos ya no podían mantener contacto entre sí. Desconozco los detalles pero cuando les preguntaba que están haciendo me decían que la crisis económica en el país les impedía mucho. Y tenían cierta razón. Pero al final según la información que tengo sus lazos con los trabajadores avanzados eran casi nulos. Tampoco podían escribir como antes. Por lo menos en el caso particular de Cristian, él había dejado de producir. Ha dejado un lado una obra muy importante que estaba escribiendo sobre el desarrollo del capitalismo en Cuba. Tampoco ha hecho ningún estudio económico sobre las relaciones de clase en Venezuela. Durante ese periodo les he criticado por no trabajar entre la clase obrera y dejar a un lado sus estudios teóricos.

Finalmente, hace un mes me han contado sobre la posibilidad de integrar a Bandera Roja. He hecho una serie de críticas a Cristian para impedirlo. Pero ni se digno de responderme.

Cuando ellos publicaron su comunicado donde expresaban su decisión de ser parte de la Bandera Roja junto con otros camaradas de otros países hemos protestado esta decisión y repetimos las críticas que habíamos expresado anteriormente.