«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 18 de noviembre de 2017

La falta de conocimientos teóricos conducen al empirismo, al pragmatismo y al subjetivismo en la resolución de las cuestiones


«Nuestro Partido y nuestro pueblo deben avanzar continuamente, solucionar problemas nuevos. El tratamiento teórico y la solución práctica de esos problemas exige el desarrollo continuo del pensamiento creador, apoyándose en los principios básicos y en la metodología marxista, así como en la generalización de la experiencia adquirida. Por eso es necesario que en las escuelas y en el sistema de educación marxista-leninista de los comunistas y de las masas, en toda la propaganda del Partido, el marxismo-leninismo se estudie, se difunda y se asimile como una doctrina viva y creadora, como una ciencia que se desarrolla y enriquece continuamente. Por todas partes debe desarrollarse el espíritu crítico y revolucionario, deben ser estimulados los debates y las discusiones fecundos, debe combatirse toda manifestación de rigidez y de dogmatismo, debe abrirse amplia vía al pensamiento avanzado y con espíritu de partido, todo debe ser sometido a un profundo análisis, a la sana lógica marxista.

La elevación del nivel teórico es una condición indispensable para combatir las manifestaciones de empirismo y practicismo. El hecho es que hay comunistas y cuadros que hacen pocos esfuerzos para asimilar la teoría, que comprenden estrechamente los problemas y las tareas planteadas y las directrices y orientaciones impartidas, que los ven de una manera simplificada y no profundizan en su contenido ideológico y político, en su aspecto teórico. En relación con esa cuestión es siempre actual lo que decía Stalin:

«Cuanto más elevados son el nivel político y la conciencia marxista-leninista de los militantes ocupados en cualquier terreno que sea del trabajo del Estado y del Partido, tanto más elevado y fecundo es el mismo trabajo, tanto más tangibles son los resultados; al contrario, cuanto más bajos son el nivel político y la conciencia marxista-leninista de los militantes, tanto más probables son las lagunas y los fracasos en el trabajo, tanto más probables son la decadencia, la transformación de los propios militantes en practicistas que se ocupan de minucias, tanto más probable es su degeneración». (Stalin; Informe presentado al XVIº Congreso del Partido acerca de la actividad del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 10 de marzo de 1939)

Las lagunas en la formación teórica general conducen inevitablemente a concepciones y actos subjetivos y voluntaristas, que se enfrentan a las exigencias de las leyes objetivas, lesionan la dirección científica del trabajo, frenan y deforman los procesos del desarrollo económico-social, perjudican la propia educación de las personas. Chocamos con estas manifestaciones en bastantes casos, pero es particularmente en la planificación, la organización y la dirección de la economía, donde son más evidentes y más dañinas. Es verdad que la sociedad socialista es una sociedad que se construye de manera consciente, pero esto no se hace según la voluntad y los deseos subjetivos de las personas. También en el socialismo el desarrollo se efectúa con arreglo a leyes que tienen carácter objetivo. La particularidad del socialismo radica en el conocimiento y la aplicación consciente de estas leyes de acuerdo con los objetivos del Partido y del Estado socialista. Aquí radica también una de las grandes ventajas del orden socialista, que garantiza un desarrollo armónico y con elevados ritmos de la economía y la cultura en beneficio de las masas trabajadoras». (Enver HoxhaInforme en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Qué es el nacionalismo? Una concepción burguesa


«El nacionalismo es una concepción burguesa. La clase obrera no ha de ser pues nacionalista.

Nacionalismo es xenofobia, chovinismo, racismo, un sistema pseudofilosófico que pretende justificar la agresión contra los otros pueblos supuestamente inferiores, la opresión nacional de un pueblo minoritario y más débil en el seno del mismo Estado. Los nacionalistas envenenan la conciencia y la inteligencia de los ciudadanos, incluso a la clase obrera, con el fin de movilizarlos en las guerras de agresión o de represión nacional interna. 

Hitler ha sido el ejemplo más reciente y más trágico». (Joan Comorera; Treball (Comorerista), 1 de agosto de 1952)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La falta de condiciones objetivas y subjetivas para el desencadenamiento de una acción armada; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Louis Auguste Blanqui 

«Hay que analizar, cuáles eran las propuestas estratégicas y tácticas de esta «guerrilla urbana».

El PCE (r)/GRAPO tomó como modelo el actuar de la guerrilla urbana foquista de los tupamaros. Debido en parte a la influencia del mito de Guevara consolidado alrededor de mayo de 68 entre los dirigentes del PCE (r), que en aquel entonces gran parte de ellos vivían en Francia. El modelo de «foco urbano» estaba caracterizados por lo siguiente:

«En dicha teoría Guevara no considera las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución en su justa medida, sino que presenta las condiciones objetivas como algo a no tener en cuenta y que de hecho pueden ser reemplazadas por el «foco» –un pequeño grupo multiclasista de guerrilleros– que las crearía por fuerza. Piensa que cualquier pequeña crisis es igual a una situación revolucionaria, y que una «chispa puede prender la pradera». No comprende la concepción marxista-leninista de la concienciación de las masas –basada en que las masas se convenzan a través de su experiencia práctica–, apostando en cambio por acciones espectaculares sin conexión con las masas que estimulen a las masas para tomar conciencia política –como si la realidad existente ya fuera poco combustible para la revolución–». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista?, 14 de marzo de 2017)

¿Pero es que acaso se puede aplicar en cualquier momento la táctica de la guerra de guerrillas y en cualquier condición? Lenin, explicaba así las condiciones objetivas –que no dependen de la voluntad de las personas– y subjetivas –las que si dependen de la voluntad de las personas– que se tienen que dar para que una situación revolucionaria desemboque en una revolución:

«A un marxista no le cabe duda de que la revolución es imposible sin una situación revolucionaria; además, no toda situación revolucionaria desemboca en una revolución. ¿Cuáles son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación revolucionaria? Seguramente no incurrimos en error si señalamos estos tres síntomas principales: 1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las «alturas», una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar con que «los de abajo no quieran», sino que hace falta, además, que «los de arriba no puedan» seguir viviendo como hasta entonces. 2) Una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de «paz» se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de  crisis, como por los mismos «de arriba», a una acción histórica  independiente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La bancarrota de la II Internacional, 1915)

Y añadía:

«Sin estos cambios objetivos, no sólo independientes de la voluntad de los distintos grupos y partidos, sino también de la voluntad de las diferentes clases, la revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se denomina situación revolucionaria. (…) No toda situación revolucionaria origina una revolución, sino tan sólo la situación en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria de llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficiente fuertes para romper –o quebrantar– el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, «caerá» si no se le «hace caer». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La bancarrota de la II Internacional, 1915)

¿Y qué hay que sacar como conclusión de las condiciones subjetivas según el leninismo?:

«Como ha escrito Lenin ya en sus primeras obras, el partido revolucionario de la clase obrera, su función de dirección, educación y movilización de las masas revolucionarias, desempeñan un papel determinante en la preparación del factor subjetivo. El partido logra esto tanto elaborando una correcta línea política, que responda a las condiciones concretas, a los deseos y a las exigencias revolucionarias de las masas, como realizando un trabajo muy grande y acciones revolucionarias frecuentes y bien estudiadas en el plano político, que hagan tomar conciencia al proletariado y a las masas trabajadoras de la situación en que viven, de la opresión, la explotación y las bárbaras leyes de la burguesía, de la necesidad de hacer la revolución, como el medio para derrocar al régimen esclavizador». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

martes, 14 de noviembre de 2017

El voluntarismo y subjetivismo a ultranza en Reconstrucción Comunista sobre sus «células»; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En Reconstrucción Comunista (RC), como en cualquier otra organización revisionista sin influencia pero con desesperación de tratar de mostrarla, se llevan procesos precipitados de creación de células, aunque no se haya sopesado si existen condiciones de creación para las mismas.

Tenemos casos extremadamente ridículos en que chavales, casi hasta menores de edad, eran los fundadores de estas células, que finalmente acababan liquidadas como ocurriría con la célula citada en este caso que adelante os brindamos con un testimonio de primera mano:

«Muestra de esto es, así mismo, el trabajo de extensión realizado recientemente por ejemplo en Galicia, el cuál ha sido íntegramente llevado por el partido y encaminado a la constitución de una célula de partido cuando no se dan las condiciones para tal, pues en su mayoría –en base a la información que se nos ha facilitado, y porque yo personalmente conozco un caso– no es gente preparada para el trabajo de partido, no son cuadros comunistas. Es decir, no se está criticando que el partido haga labores de extensión ni que se pretenda constituir células de partido, lo cual sería un absurdo que abogaría implícitamente por el inmovilismo de cara al crecimiento de la organización, ni tampoco se está abogando porque en el partido solamente puedan entrar a militar comunistas «puros y completos» –lo cual es un absurdo en sí mismo por lo que señalaba en el anterior párrafo–;  se critica el que a esas personas que no son cuadros comunistas se les otorgue la militancia en partido –a través de la constitución de la célula– y que, una vez que este esté debidamente asentado, se proceda a la constitución de JG (B) en dicho territorio y que ciertos militantes pasen a formar parte de la juventud si fuese necesario, lo cual es un sinsentido –si se concibe a la Juventud Comunista como escuela de cuadros–, pues se atribuye la cualidad del «forjar cuadros comunistas» al partido para el trabajo en juventud, lo que a mi juicio es precisamente todo lo contrario a lo que debiera ser, acorde con lo que implica la existencia diferenciada de partido-juventud. (...) Otra expresión de liberalismo es la tendencia al voluntarismo que muchos camaradas practican. Esto, que sin duda responde a una incompleta ruptura con la concepción antigua de RC como una organización más próxima a un colectivo juvenil que a un partido comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

Como se señaló, esto no tenía otro objetivo que la creación de forma mecánica–estuviesen preparadas o no para mantenerse y crecer– de células por toda España, como si el aspecto cuantitativo de este sueño les fuese a dar una hegemonía real en el movimiento obrero:

«Es una cuestión objetiva, reflejada así mismo en los documentos del III Congreso, que la tarea inmediata para los marxista-leninistas debe ser ineludiblemente la reconstitución del Partido Comunista en el Estado. Sin embargo, no existe ninguna teorización profunda al respecto por parte del partido, ni existe un plan político que vaya encaminado a solventar las tareas inmediatas que se nos presentan en el momento actual. Se desprende de la práctica hasta ahora llevada, que la reconstitución del partido responde a una cuestión cuantitativa, a conseguir una implantación estatal del PML (RC) mediante la constitución de células por todo el Estado y a través de la participación activa en las luchas económicas y de resistencia, lo cual es evidente que no es correcto, puesto que si fuese así, deberíamos considerar a los partidos revisionistas con mayor desarrollo cuantitativo y con implantación estatal como el Partido Comunista». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

La enfermiza obsesión de Roberto Vaquero de que su organización aparente lo que no tiene, es del todo necia e ilusoria. Solamente hay que pasearse y charlar con los militantes de los supuestos «feudos» de Reconstrucción Comunista (RC) en España como Madrid y Valencia, el número de militantes de cada célula según nos confiesan no alcanza los 10 militantes en el primero y los 15 militantes en el segundo. El resto de células de RC se reparten por Navarra –en torno a 15 militantes–, Euskadi –en torno a 10 militantes– Andalucía – con el saldo de 2 militantes en Granada y 2 en Jaén– y Castilla la Mancha –con 1 en Cuenca–, que certifican una pobre militancia. Esto ya lo indicamos:

«Hay que saber que Reconstrucción Comunista (RC) es una organización creada en 2009 de nula influencia en el panorama nacional. Desde 2015 se autodenomina partido, pero el cese de sus células [Bilbao, Galicia, Tarragona] o el tipo de actividad de trabajo en muchas de las que se mantienen, refleja que no pasan de ser un grupúsculo, un club de amigos [Madrid] o militantes aislados sin trabajo práctico [Granada-Jaén-Cuenca]; su obstinación porque se les reconozca como partido influyente e incluso de vanguardia evidencia que viven en una realidad paralela». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

Esta política de voluntarismo a ultranza para crear las células sin tener la preparación técnica y humana necesaria, se ha entremezclado con una desviación legalista de publicitar tales creaciones artificiales. En 2014 asistimos al esperpéntico espectáculo del anuncio de RC sobre la creación de una célula en Bilbao como puede ver [aquí]. Cualquiera que conozca un poco la teoría del partido comunista sabe perfectamente que las células se crean a base de trabajo y estrechando lazos con los trabajadores en luchas diarias. Publicitar sin más la creación de una célula ponerle fácil a los servicios secretos la localización de actuación de tu organización, pero hacerlo sin existir realmente es una clara muestra de postureo y desesperación. Finalmente, poco después esa misma célula cesaría sus actividades en 2016 para más vergüenza de RC.

Pese a que Roberto intente presentarnos a RC como un pretendido partido que crece exponencialmente y crea cuadros, primando la calidad antes de la cantidad, lo cierto es que ya hemos visto como recluta lo que sea por engordar sus escuálidas filas de seguidores. RC pese a ser una organización de más de siete años oficiales tiene el triste panorama de albergar zonas donde dicen que tienen «células» como las de Cuenca, donde solo existe un militante. En esa célula, ¿el militante debate consigo mismo? ¿Se rige con el centralismo democrático aplicándoselo así mismo? ¿En las que existen dos militantes como Granada que hacen cuando empatan, tiran una moneda al aire? Es totalmente surrealista.

Esto no es serio, precisamente por eso nosotros en las reuniones con nuestros aliados nacionales como internacionales nunca hemos aceptado ese tipo de situaciones similares, siempre hemos criticado esas actitudes triunfalistas de creer que por tener unas pocas células con militantes y unos pocos simpatizantes se puede autocalificar a la organización como partido o se puede considerar que es una organización con influencias y consolidada, ya que esta forma de pensar irreal lleva a la autocomplacencia y a mundos de fantasía, cuando la propia realidad de medios materiales y humanos te dice que sigue habiendo mucho trabajo que hacer. Siempre se ha de partir de la realidad y a partir de ahí ir proponiéndose objetivos realistas, «no poner el carro delante de los caballos», cuando una organización por motivos de orgullo se niegan a reconocer su debilidad y a aceptar humildemente los puntos en que deben mejorar, de ahí salen estos ejemplos como la creación de células fantasma o endebles destinadas a fracasar. Cuanto antes se tarde en reconocer un error de cualquier tipo mayor acumulación de trabajo habrá. Y nosotros no nos caracterizamos precisamente por modernos la lengua, precisamente testamos a los camaradas y revolucionarios por el estomago que tienen a la hora de encajar las críticas necesarias en este ámbito. Como ejemplo citaremos nuestra crítica interna reciente a la Organización Comunista del Trabajo de España (OCTE) la cual parece que ha surgido efecto entre sus filas para replantear las tareas a realizar como se vio en su reciente [comunicado].

Volviendo al tema de RC lo relatado no acaba ahí, el voluntarismo y el miedo a quedar en evidencia por falta de influencia se ha manifestado en RC de muchas otras formas como en la relación con otras organizaciones internacionales:

«Itxasne: Son míticas las grandes mentiras que no solo él [Roberto Vaquero] ha contado a partidos miembros de la ICOR, sino que además ha obligado a otros militantes a propagar dichas mentiras si entablábamos algún tipo de conversación con cualquier miembro de cualquier partido. Las mentiras eran detalles ridículos que pueden parecer a priori una parodia, pero es así y muchísima gente que lo ha vivido puede dar buena cuenta de ello –excepto la gente que sigue en el partido, que pese a saberlo, no aceptará tal cosa, pues como siempre, hay que cerrar filas cuando se destapa cualquier irregularidad de su grupúsculo–. Como ejemplos, destacaría el mentir a los invitados internacionales al Congreso [de 2015] –al que asistía casi el 100% de la militancia– diciendo que las decenas de asistentes que tenían ante sus ojos no eran la totalidad de la militancia sino delegados de distintas regiones –queriendo sugerir que el número real de militantes era ese multiplicado por diez–. En la misma línea, cuando ha habido invitados que han asistido a distintos actos en un mismo día o un par de días, llegó a dar ridículas directrices como cambiarnos de ropa de un acto a otro «para que parezca que es gente diferente la que va». Otra de las típicas mentiras era afirmar que el partido ostentaba locales y sedes que no existían en la realidad. Por ejemplo, pasando frente a una sede con la persiana bajada –estaba cerrada en ese momento–, Roberto obligó a la traductora a afirmar que ese local era de RC. El colmo fue hacer decir a una de las personas traductoras que un par de grandullones que había cerca por la calle mirando en aquel momento –transeúntes sin más– nos miraban porque eran vigilancia contratada por el partido. Son cosas que me da hasta vergüenza admitir porque yo fui parte de esas pantomimas en varias ocasiones y recordarlo ahora que estoy desvinculada completamente de esa aberración de grupúsculo me produce la más profunda vergüenza ajena». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Este voluntarismo subjetivista sin tener en cuenta las condiciones materiales que lleva a líneas y directrices políticas aventureras es el quid de algunas de las corrientes revisionistas más famosas como es el caso del guevarismo:

«Como ya hemos expresado, el pensamiento filosófico de Guevara aplicado a cualquier campo sufre de un fuerte idealismo y metafísica intrínsecos, que se ve traducido en grandes dosis de voluntarismo y practicismo inconsciente que lo aparta sensiblemente del materialismo y la dialéctica, algo que resulta evidente no solamente en los planteamientos de toma del poder del foquismo, o en sus planteamientos económicos, sino también en la política en general, donde siempre da predominancia al espontaneísmo sobre el estudio concienzudo y científico de la situación y la rigurosa aplicación práctica de los principios marxista-leninista». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista? He aquí las razones, 14 de marzo de 2017)

Nosotros siempre hemos criticado a todos los círculos revolucionarios que aspiran a constituirse como partido lo nocivo de este tipo de prácticas subjetivistas, idealistas y voluntaristas, lo hemos hecho aunque nos generasen problemas en nuestras relaciones, de otro modo no cumpliríamos con nuestro deber internacionalista y estaríamos dando el beneplácito para que los «camaradas» monten una organización que no es más que un castillo en el aire. Véase también a modo demostrativo el caso en su día del MVTC y como sus líderes se negaron a aceptar nuestros consejos y el de otros individuos y organizaciones mientras parte de sus militantes coincidían con nuestras críticas, ¿a dónde llevó esa visión fantástica de las cosas? Ha haber acabado autoliquidados por los errores de sus líderes y por la falta de vigilancia de sus militantes. Es el destino de los que se manejan por consignas sin contenido y anteponen el orgullo de siglas o personal». (Equipo de Bitácora (M-L); Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

viernes, 10 de noviembre de 2017

El modelo organizativo-militar en que se inspirarían los GRAPO; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«¿Qué modelo de organización militar se toma al crearse los GRAPO?

Por supuesto y por encima de toda duda, se tomaría la estrategia de la Guerra Popular Prolongada (GPP) para la toma de poder:

«Todo esto obliga al Partido a tener que considerar la lucha armada no sólo desde el punto de vista de la insurrección y de la situación revolucionaria en general, sino también, y sobre todo en los aspectos de la organización del ejército guerrillero y de la estrategia de la guerra popular prolongada». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Pero a este modelo antimarxista se le complementaba el «foquismo urbano» de importación uruguaya:

«El diseño impuesto fue el de los «tupamaros» uruguayos. La comisión política examinó en sesión especial unos libros en los que los tupamaros teorizaban en torno a sus experiencias. Las tesis defendidas parecieron a Cerdán y a Pérez «muy correctas». A Delgado y a mí, más inseguras. ¿Cómo podía enfocar correctamente la lucha armada proletaria una facción pequeño burguesa, con tácticas inspiradas en las del Irgún sionista?». (Pío Moa; De un tiempo y de un país. La izquierda violenta (1968-1978): La oposición durante el franquismo, 2002)

Menuda mezcolanza de estrategias militares antimarxistas. Esto se traduce que al hecho de no tomar en cuenta las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución se le añadía el concepto de que la toma de poder iba a ser una lucha prolongada sin más análisis que la fe idealista en ello.

Para ellos ese concepto de guerrilla urbana y lucha prolongada por el poder era extensible como receta indispensable para todos los países europeos:

«Como dice el Proyecto de Programa-Manual del Guerrillero editado por los GRAPO: Dada la situación en que se encuentran las masas y sus organizaciones de vanguardia en los países capitalistas, sus fuerzas organizadas son actualmente inferiores con respecto a las fuerzas de la reacción y el imperialismo. Esta inferioridad se debe, principalmente, a la penuria, a la represión que sufren y a las dificultades que les impone el Estado. En tales circunstancias, sólo la lucha política de resistencia y la estrategia de la guerra prolongada de guerrillas podrán ir cambiando esa relación desfavorable por otra favorable». (Partido Comunista de España (reconstituido); El partido y la guerrilla; Texto de la Comuna Carlos Marx, Prisión de Soria, febrero de 1986)

Así, los GRAPO se basaron en las experiencias de la guerrilla urbana de inspiración trotsko-guevarista, un modelo basado en:

«La teoría de que el «pequeño motor» –los guerrilleros foquistas–, a través de estas acciones pone en marcha al «motor grande» –las masas trabajadoras– para que el engranaje de la revolución se ponga a funcionar. Tiene una afinidad con la creencia anarquista de que la «historia las hacen los héroes», negando el de la mayoría de las masas en la revolución, relegándolos a la pasividad o en el mejor caso a un papel secundario, de ahí los casos de las guerrillas foquistas y su desconexión con las masas. Así mismo se nota un desprecio por el aprovechamiento del trabajo legal bajo la excusa de la tendencia natural de la burguesía a protegerse mediante el establecimiento del fascismo. El foquismo tiende a la unilateralidad sobre dónde se debe actuar militarmente, buscando las zonas más favorables para la guerrilla. (...) La extensión de métodos de terror individual sin conexión con las masas trabajadoras como secuestros, bombas en embajadas, asesinatos selectivos o coches-bomba, nada que no hicieran también otras organizaciones también de inspiración y simpatías guevaristas como las Brigadas Rojas, la RAF, los GRAPO o la ETA». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué no puede considerarse al «Che» Guevara como marxista-leninista?, 14 de marzo de 2017)

Recordemos que la propia aventura de Guevara en Bolivia se caracterizó por ejercer el terror contra los campesinos, algo que en su expedición de Bolivia le costaría a la postre el rechazo de los campesinos, la denuncia constante de la guerrilla por donde pasaban:

«Los campesinos allí eran propietarios de sus tierras desde hacía varias generaciones. Pero el hecho que contribuyó a poner a toda la población de la zona en contra de la guerrilla fue el haber dado muerte, en el primer enfrentamiento, a dos campesinos de la zona que le sirvieron de guía al Ejército, pues ambos poseían lazos de familia muy extensos con varios pobladores de la región, lo que contribuyó al mayor aislamiento de la guerrilla, pues ni un solo campesino se unió a ella. Por el contrario, hasta el final, la guerrilla fue denunciada sistemáticamente ante los uniformados. En el plano nacional, el campesinado se movilizó, pero en contra de la guerrilla. La Confederación nacional de campesinos y la Federación departamental de campesinos de La Paz, emitieron comunicados en el que anunciaban el estado de emergencia en sus filas y ofrecían su apoyo incondicional al gobierno. El 1° de abril 320 campesinos, distribuidos en 8 camiones, partieron rumbo a Camiri, para luego trasladarse a la zona de operaciones de la guerrilla. Existía un total de 1.300 milicianos perfectamente armados. De Cochabamba salieron 600 campesinos también a combatir a los subversivos». (Elizabeth Burgos; Ernesto Che Guevara y los protagonistas ausentes, 2004)

Por ello los marxista-leninistas de la época criticaron sus teorías y actitudes antimarxistas:

«No es que el Che Guevara no haya llevado a la lucha armada, sino que precisamente criticamos al Che por su teoría de la lucha armada. (...) Entendemos la lucha armada como algo contrariamente a lo que él la entendía, partiendo de una línea política correcta, dirigida por un partido marxista-leninista, el hecho de que no hubiera ningún partido marxista-leninista en su expedición de Bolivia, que tampoco existiera un frente ni relación real con las masas populares, siendo estas condiciones de la lucha armada revolucionaria. (...) La teoría y la práctica Guevara reflejar claramente la idea trotskista de la revolución. (...) La idea del Che Guevara que mediante la amenaza contra el campesinado se logra su neutralización y, posteriormente, se puede valerse de su apoyo, es errónea. El terror contra el pueblo organizado es un arma de la reacción y no de los revolucionarios». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

Los GRAPO, sus conceptos y prácticas son pues sacadas de los ejemplos latinoamericano del terrorismo pequeño burgués.

Pragmatismo; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946



«PRAGMATISMO — (Del griego: «pragma» - hecho, obra.) El pragmatismo es una tendencia idealista, reaccionaria, en la filosofía burguesa moderna que niega el carácter objetivo de la verdad y afirma que el valor de una teoría científica se determina no por el grado en que ella refleja correctamente la realidad, sino sólo por la utilidad o ventaja que dicha teoría comporta en tal o cual caso concreto. Partiendo de esta premisa, el pragmatismo considera las «verdades» de la religión –por ejemplo, los mitos de la inmaculada concepción de Jesús, de la existencia de dios, del infierno y del paraíso, etc.– como no menos verdaderos que las verdades de la ciencia. Al mismo tiempo, el pragmatismo renuncia a considerar las teorías matemáticas y científico-naturales como un fiel reflejo de las leyes objetivas de la Naturaleza: sólo ve en ellas hipótesis subjetivas, arbitrariamente construidas por los sabios, que han de permitirles con mayor o menor comodidad resolver determinados problemas prácticos. El contenido reaccionario del pragmatismo es de absoluta evidencia. Como doctrina filosófica, el pragmatismo se formó a fines del siglo XIX, logrando su mayor difusión en América y en Inglaterra, donde fueron sus representantes James, Dewey y otros»
(Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

jueves, 9 de noviembre de 2017

Los marxistas no esperan que los problemas de la cuestión nacional puedan ser resueltos del todo dentro de los límites del poder burgués


«Es evidente que quien considera la cuestión nacional como parte integrante del problema general de la revolución proletaria, no puede reducirla a un problema constitucional. Y viceversa: sólo quien separa la cuestión nacional del problema general de la revolución proletaria, puede reducirla a un problema constitucional.

En el discurso de Semic se señala que el derecho de autodeterminación nacional no puede ser conquistado sin una lucha revolucionaria. Semic dice: «Se comprende que tales derechos sólo pueden ser conquistados mediante una lucha revolucionaria. No pueden ser conquistados por vía parlamentaria, sino únicamente por acciones revolucionarias de masas». Pero ¿qué significa «lucha revolucionaria» y «acciones revolucionarias»?

¿Es posible identificar la «lucha revolucionaria» y las «acciones revolucionarias» con el derrocamiento de la clase dominante, con la conquista del Poder y con el triunfo de la revolución, como condición para solucionar la cuestión nacional? Evidentemente, no. Una cosa es cuando se habla del triunfo de la revolución como condición fundamental para la solución del problema nacional, y otra cosa completamente distinta es cuando se ponen las «acciones revolucionarias» y la «lucha revolucionaria» como condiciones para la solución de ese problema. Es preciso señalar que el camino de las reformas, el camino constitucional, no excluye en modo alguno las «acciones revolucionarias» ni la «lucha revolucionaria». No son las «acciones revolucionarias» en sí lo que debe considerarse decisivo al determinar si el carácter de tal o cual partido es revolucionario o reformista, sino las tareas y los objetivos políticos en cuyo nombre se emprenden y utilizan por los partidos.

En 1906, después de la disolución de la primera Duma, los mencheviques rusos proponían, como es sabido, organizar una «huelga general» e incluso una «insurrección armada». Pero ello no impidió en lo más mínimo que continuaran siendo mencheviques. Porque, ¿para qué proponían todo eso? Naturalmente, no era para aplastar el zarismo y organizar la victoria completa de la revolución, sino para «presionar» al gobierno zarista, con objeto de obtener una reforma, con objeto de ampliar la «Constitución», con objeto de que se convocase una Duma «mejorada». Una cosa son las «acciones revolucionarias» para reformar el viejo orden de cosas, dejando el Poder en manos de la clase dominante. Ese es el camino constitucional. Otra cosa son las «acciones revolucionarias» para romper el viejo orden de cosas, para derrocar a la clase dominante. Ese es el camino revolucionario, el camino de la victoria completa de la revolución. La diferencia aquí es radical.

Por eso creo que la referencia de Semic, a la «lucha revolucionaria», cuando reduce la cuestión nacional a un problema constitucional, lejos de refutar, confirma mis palabras de que Semic «no ha comprendido del todo la esencia misma del planteamiento bolchevique de la cuestión nacional», pues no ha comprendido que la cuestión nacional no debe ser considerada aisladamente, sino en conexión indisoluble con el problema del triunfo de la revolución, como parte integrante del problema general de la revolución». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Una vez más sobre la cuestión nacional, 30 de junio de 1925)

martes, 7 de noviembre de 2017

Concepto; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946


«CONCEPTO. — El concepto es una forma del raciocinio humano, mediante la cual se expresan los caracteres generales de las cosas. El proceso del conocimiento de la Naturaleza por el hombre comienza con las percepciones sensoriales, por la observación directa de tales o cuales cosas y fenómenos de la Naturaleza. Pero el conocimiento no queda detenido en esta primera fase; se eleva a la fase superior, a la de la formación de conceptos, de categorías y de leyes. El concepto es el resultado de la síntesis de la masa de fenómenos singulares. En el proceso de esta síntesis abstraemos las propiedades y momentos casuales y no esenciales de los fenómenos, y formamos conceptos que reflejan las conexiones y las propiedades esenciales, fundamentales, decisivas, de los fenómenos y de las cosas. En el proceso de la formulación de los conceptos se crea el peligro de su alejamiento de la realidad. Por ejemplo, el concepto de número nació mediante la abstracción de los números singulares, particulares, que señalan tal o cual cantidad de cosas concretas. Sin embargo, los idealistas siguen considerando hasta hoy que el concepto de número, como los demás conceptos matemáticos, son apriorísticos, que existen antes e independientemente de toda experiencia del hombre. La lógica formal, idealista, enseña, que el concepto, como lo general, está completamente abstraído de todo lo particular y concreto. La dialéctica materialista denuncia el carácter metafísico de semejante separación entre lo general y lo particular y concreto. El materialismo dialéctico parte del criterio de que las síntesis auténticamente científicas de la realidad realizadas en los conceptos, llevan implícita toda la riqueza de lo particular, de lo individual, de lo singular. Los conceptos científicos comprobados por la práctica, son una verdad objetiva, dan un reflejo profundo de la realidad. En los Cuadernos Filosóficos Lenin define de esta manera el papel que los conceptos científicos desempeñan en el conocimiento: 

«El raciocinio, elevándose de lo concreto a lo abstracto, no se aleja, si es un raciocinio justo de la verdad, sino que se acerca a ella. La abstracción de materia, de ley de la Naturaleza; la abstracción de valor, etc.; en una palabra, todas las abstracciones científicas justas, serias, no absurdas reflejan más exactamente, más profundamente, más plenamente la Naturaleza. De la observación viva al raciocinio abstracto, y de él a la práctica, tal es la senda dialéctica del conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva». (Lenin) (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Quién crea y dirige a los GRAPO?; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«¿Quién crea y dirige los GRAPO? Para ello debemos evaluar varios aspectos como quién decidió su creación, quienes integran sus filas y les proporcionan militantes, quienes dirigen sus objetivos. Bien, hagamos otra inmersión histórica. 

¿Cómo nacen los GRAPO? En una entrevista el líder de los GRAPO Sánchez Casas confiesa la creación directa de los GRAPO por el PCE (r) y la conexión y trasvase de militantes:

«–¿Cuándo nacen los GRAPO y por qué?

–Los GRAPO nace en el 1975 cuando iban a fusilar a tres militantes del FRAP y dos de ETA. (...) Nosotros pensamos, el Partido Comunista de España (reconstituido), que en esas circunstancias había que tomar una decisión, algunos militantes del PCE (r), que tomar una decisión, o hacíamos la maleta y nos íbamos para casa. (...) Entonces unos cuantos militantes, unos dos o tres militantes del partido toman la decisión de crear una organización armada para contestar aquel crimen, y se lleva a cabo la primera acción, quedan automáticamente separados de forma orgánica del partido, nosotros apoyamos con los medios que podamos, si os hace falta con personas, si quieren militar en la organización armada». (Entrevista a José María Sánchez Casas por parte de Jesús Quintero en TV, 1990)

En los 80 el PCE (r) reconocía sobre los GRAPO haber «promovido su creación» y «haber venido apoyándolo» enviado «sus mejores cuadros y militantes»:

«Sobre todo, hemos apoyado incondicionalmente a la guerrilla. (...) Hoy ya el capitalismo no tiene ninguna posibilidad de salir de la crisis y por el contrario, va generando un movimiento revolucionario encabezado por las organizaciones guerrilleras y el partido de la clase obrera. (...) Nuestro partido desde hace más de siete años ha venido apoyando a las organizaciones guerrilleras y argumentando su necesidad. Ha promovido la creación de los GRAPO y a ellos ha enviado un sinfín de sus mejores cuadros y militantes, y va a seguir haciéndolo puesto que hoy es inadmisible que nadie se autotitule de comunista si no está dispuesto a empuñar las armas». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Esto efectivamente ha sido así: Cerdán Calitxo y Bueno de Pablos, Sánchez Casas y muchas otras cabezas visibles de los GRAPO fueron anteriormente o a la vez militantes del PCE (r).

El PCE (r)/GRAPO en una de sus variadas páginas tapadera donde cuelga sus documentos llamada Movimiento Político de Resistencia, comenta que la creación de los GRAPO fue una respuesta a los últimos fusilados del franquismo en 1975:

«Ya en el verano de 1975 miembros del PCE(r) habían atentado contra una pareja de la Guardia Civil y el día primero de octubre comandos de la misma organización, cuando en Madrid se desarrolla una multitudinaria manifestación de adhesión al Caudillo, asesinan a cuatro miembros de la policía a título de represalia por los fusilamientos de miembros de ETA y FRAP». (Movimiento Político de Resistencia; Breve historia de la lucha armada de los GRAPO, 20 de septiembre de 2012)

En otro documento tardío de los 80, se reproduce el mismo esquema. El PCE (r) crea a los GRAPO, le da orientación ideológica y le proporciona la mayoría de sus miembros, y critica a los que quieren separar el control de la guerrilla por el partido:

«El PCE(r), ya desde su primer Congreso, se plantea muy seriamente la tarea de apoyar las acciones armadas y de prestar a las organizaciones que la practican toda la ayuda que sea necesaria. A principios de 1975, el PCE(r) destacó algunos de sus militantes más templados y experimentados con la misión de crear, junto a otros antifascistas que habían mostrado su disposición para la lucha, una organización militar, al objeto de que con el tiempo se convirtiera en el brazo armado que necesita el pueblo. (…) En nuestra opinión, no debe confundirse la lucha y la organización armada con la forma superior de organización proletaria, el partido marxista-leninista, imprescindible para la organización y dirección de todo el proceso revolucionario. (…) El importante papel jugado por el PCE(r) en la creación de la organización armada y en su dirección hizo posible que, desde un principio, se establecieran fuertes lazos políticos e ideológicos entre la guerrilla y la vanguardia proletaria. El hecho mismo de que la mayor parte de los cuadros militares que componen los GRAPO sean, a su vez, militantes comunistas, con gran experiencia en el trabajo de masas y en la lucha clandestina, facilita el trabajo militar, asegura su orientación justa y liga a la guerrilla con estrechos vínculos al movimiento de masas. Los GRAPO, a lo largo de su corta historia como organización independiente, han atravesado por períodos en los que la represión ha reducido considerablemente su actividad, mas al poco tiempo y siempre que ha sido necesario han resurgido con redobladas fuerzas gracias a la actividad del partido, a la propaganda que en su favor viene haciendo éste entre las masas populares y a la incorporación de numerosos jóvenes y nuevos militantes comunistas a las filas de la guerrilla. (...) La falta de una dirección política clara y de clase en la guerrilla conduce a una incorrecta valoración de la situación política e impide prever su desarrollo». (Partido Comunista de España (reconstituido); Temas de formación marxista-leninista, 1989)

Los mismos dirigentes del PCE (r), a la hora de rendir homenaje a un miembro del PCE (r) y posteriormente también de los GRAPO, citan en su biografía un informe suyo de 1975 donde se comenta el motivo de la creación de los GRAPO como idea de crear un brazo armado para el PCE (r):

«Esto está que arde. (...) Están preparando juicios sumarísimos contra un montón de antifascistas y seguramente van a condenar a muerte a muchos de ellos. Tratan de sembrar el terror entre el pueblo; así que no queda más remedio que hacerles frente y demostrarles que también el pueblo sabe defenderse. (....) Ahora lo que necesitamos es una Organización de tipo militar». (Biografía de Enrique Cerdán Calixto  (1950-1981), extraído de la web del PCE (r) Antorcha)

Para entonces, los medios de comunicación ya recogían que la Dirección General de Seguridad concluía, según el material incautado, que los GRAPO era el brazo armado del PCE (r) creado por su iniciativa:

«Como resultado de la detención de miembros y militantes del Partido Comunista de España (Reconstituido) y de cualificados elementos integrantes del Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (G.R.A.P.O.), así como de las declaraciones prestadas por unos y otros, documentación obtenida sobre sus actividades, armas y explosivos hallados y ocupados y depósitos de munición descubiertos, así como otros efectos y abundante material de propaganda que les fue intervenido, se ha demostrado que, efectivamente, el G.R.A.P.O. es el brazo armado del Partido Comunista Reconstituido. Este Partido consta de un Comité Central, integrado por quince miembros, de los cuales cinco componen la Comisión Ejecutiva de la que depende directamente la llamada Sección Técnica, antecedente del G.R.A.P.O., y que al igual que éste es la que planifica y ejecuta las acciones violentas y terroristas del citado Partido. Después de los atentados de octubre de 1975 la Comisión Ejecutiva del PCE (r) acuerda la creación de los G.R.A.P.O. En dicha fecha forman parte de la Comisión Ejecutiva del Partido Manuel Pérez Martínez, alias «Arenas», que ostenta el cargo de Secretario General del PCE (r); Enrique Cerdán Calixto, alias «Costa», secretario de la Sección Técnica y principal responsable del G.R.A.P.O.; Juan Carlos Delgado de Codes, alias «Herrera», secretario de Organización y Pío Moa Rodríguez, alias «Verdú», secretario de Agitación y Propaganda. La nueva denominación de G.R.A.P.O. que sustituye a la anterior de Sección Técnica la adoptan para conmemorar, según su terminología «la victoria de los cuatro policías armados en Madrid el día 1° de octubre de 1975». (Nota de la Dirección General de Seguridad; Los GRAPO son comunistas: El Alcázar, 15 de febrero de 77)

En la cárcel, muchos militantes reconocían que era el PCE (r) quién proporcionaba los militantes al GRAPO, quién le dotaba de su «programa» y «objetivos» –lo que incluye perspectivas militares y selección de blancos–:

«El movimiento de masas –dice el «Proyecto de Programa» de los GRAPO ya citado– destaca al partido y a la guerrilla y las nutre continuamente de los hombres y mujeres más decididos. También les aporta incontables y preciosas experiencias. El Partido, a su vez, organiza la lucha, la dota de unos objetivos y de un programa claro y forma a los cuadros dirigentes que necesita –y van a necesitar cada vez más en mayor número– el movimiento de masas y sus organizaciones, y entre ellas, la misma guerrilla». (Partido Comunista de España (reconstituido); Hacia la revolución socialista a través de la Guerra Popular Prolongada; Texto de la Comuna Carlos Marx, Prisión de Soria, marzo de 1985)

sábado, 4 de noviembre de 2017

Sobre la historia de la filosofía; Andréi Zhdánov, 1947

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

El discurso de Zhdánov expresa la preocupación por el bajo nivel de los filósofos soviéticos, criticando su visión meramente formalista y académica de la historia de la filosofía y de sus trabajos acordes a ella. En concreto toda la crítica del discurso se centra en la obra de Georgi Fiódorovich Aleksándrov llamada «Historia de la Filosofía Europea Occidental» publicada en 1946, una obra llena de errores antimarxistas que fue debatida en varias conferencias por el partido debido a sus defectos, entre ellas, recibió las críticas directas del mismísimo Stalin o del también carismático y punzante Zhdánov.

Ya en 1944 el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética criticó el tercer tomo de la obra «Historia de la filosofía» cuyos autores eran Yudin, Mitin y Aleksándrov, ya que se ignoraba las diferencias entre la dialéctica hegeliana y la dialéctica marxista.

«Historia de la Filosofía Europea Occidental», la obra de Aleksándrov de 1946, iba en consonancia con «Los cambios en la economía del capitalismo resultantes de la Segunda Guerra Mundial», la obra publicada por Varga en el mismo año la cual contenía errores similares que presagiaba la ruta política que adoptarían los jruschovistas una década después, una obra que algunos de los altos cargos como Malenkov apoyaron, provocando la intervención de varios miembros del Comité Central del PCUS:

«Los puntos de vista de Malenkov encajaban con los argumentos de Eugene Varga, que afirmaban que los cambios institucionales en el Estado estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial habían hecho un competidor internacional más fuerte pero menos agresivo, más capaz de controlar los impulsos agresivos de los monopolios capitalistas. (...) Malenkov buscó un apoyo para estas tesis entre las clases medias urbanas y la intelectualidad cultural y técnica. (...) Los cargos asestados por los inquisidores zhdanovistas contra el libro de Varga expusieron el perfil de Malenkov como consecuentemente: «técnico» y «apolítico», que sufría de «empirismo», «objetivismo burgués» y un punto de vista «sin partido». Durante las discusiones de la obra Varga fue obligado a rectificar en todas sus posiciones. La famosa obra de Stalin «Problemas económicos del socialismo en la URSS» de 1952, en gran parte: «Estaba claramente dirigido contra Varga». (Erik P. Hoffmann, Robbin Frederick; La política exterior soviética 1917-, 2009)

Lo que aquí se recoge sobre la opinión de Zhdánov no es para nada casual: él tenía toda la razón del mundo en calificar a gente como Aleksándrov o Malenkov como individuos de mente «apolítica» y «empirista», es decir elementos que se movían en base al pragmatismo, lo que les era útil de sus experiencias lo repetía sin mirar si concordaba con los principios, esto sería la constante en su carrera política, camuflarse dentro de la línea de debate que creía que iba a salir victoriosa.

Tanto Varga, Malenkov como Aleksándrov fueron degradados de sus cargos por sus tesis y forzados a realizar una autocrítica durante y después de los debates de 1947. Tras la muerte de Zhdánov 1948 estos siniestros personajes intentaron recobrar sus cargos poco a poco camuflándose como humildes cuadros que «habían aprendido la lección». Finalmente tras la misteriosa muerte de Stalin en 1953 y con un Malenkov en auge, decidió nombrar a su amigo Aleksándrov Ministro de Cultura en 1954 hasta su destitución el 5 de febrero de 1955, cuando Jruschov consiguió hacer caer a Malenkov, con lo que Aleksándrov al ser su protegido le seguiría en la defenestración. También, en 1954 de la mano de Malenkov-Jruschov se habían rehabilitado las tesis de Varga que habían sido defenestradas en 1946, de hecho de la mano de Jruschov-Malenkov la figura de Varga hasta fue condecorada por sus ideas sobre economía y política exterior, lo que demuestra que el revisionismo soviético se nutrió de las corrientes derrotadas por Lenin, Stalin y Zhdánov entre 1917-1953, y que a la muerte de figuras de autoridad como las señaladas, el partido se adormeció y permitió que los revisionistas tomaran el poder sin más, triunfando las teorías revisionistas combatidas años antes.

Volviendo a esos debates de 1947, el discurso de Zhdánov contra Aleksándrov fustigaba en mayor o menor medida desviaciones muy claras y vigentes todavía hoy entre los autodenominados marxistas.

1) Se criticaba el no comprender que la historia de la filosofía ha sido y sigue siendo una sucesión continua de luchas entre materialismo e idealismo, entre dialéctica y metafísica. Abordar la cuestión filosófica como si se tuviese que hablar de su historia y desarrollos de forma «neutral», meramente descriptiva, cuando no simpatizando en la exposición con casi todas las corrientes no es marxista, el deber de un marxista es analizar los desarrollos de la filosofía desde un prisma de clase proletario, el «objetivismo burgués» lejos de ayudar no contribuye sino a confundir más a la gente que tiene dudas en el tema filosófico, y en ocasiones es un muy agudo disfraz de ingenuidad que los oportunistas utilizan conscientemente para presentar a sus ídolos. Es común ver la reconciliación con los autores reaccionarios y exagerar sus aportaciones; si bien es cierto que el marxismo debe asimilar todo lo progresista, no menos cierto es que debe desechar todo lo reaccionario de la obra de un filósofo, sopesar sus virtudes y defectos acorde a una época, pero la tendencia de muchos pseudomarxistas es ignorar los defectos de la figura –sobre todo cuando sobrepasan a los méritos– y contentarse con «recuperar» lo que ellos creen que es positivo –que a veces ni siquiera es cierto que ese rasgo que ellos ven sea progresista y positivo–.

2) El marxismo no es una escuela filosófica más que simplemente parte de las anteriores, su irrupción fue toda una revolución; si bien es cierto su aparición no surge de la nada porque responde a un contexto histórico concreto y que por tanto para su aparición fueron necesarias las escuelas filosóficas precedentes, no menos cierto es que su esencia y aportes se diferencian cuantitativa y cualitativamente de todas las escuelas precedentes. El marxismo no intenta interpretar el mundo sino que busca transformarlo en beneficio de las clases trabajadoras, de las mayorías. El marxismo no es la filosofía de una élite, es la filosofía de proletarios y trabajadores que tienen la necesidad y obligación de aprender a usar sus herramientas bajo la dirección de la vanguardia proletaria para que así puedan llegar a sus metas emancipadoras. El marxismo no acepta que sepas de memoria ciertos axiomas, sino que debes conocerlos y además saber aplicarlos en el día a día, te «obliga», o mejor dicho instiga, a que compruebes por tu cuenta cada cosa, para que sepas comprender y desenvolverte dentro de la problemática que genera la dialéctica. A diferencia de los sistemas filosóficos precedentes no pretende «elevarse por encima del resto de las otras ciencias»; sino que es un método que penetra todas las ciencias naturales y sociales, siendo precisamente las ciencias naturales la confirmación de que la naturaleza se comporta de forma dialéctica.

3) Se pretendía combatir la mala praxis de que cuando se realiza un trabajo que requiere de una labor de investigación, recopilación de fuentes, datos y demás, esta se elude o se acorta, y en su lugar se acude a declaraciones breves y formales de algo que se ha aceptado colectivamente o que el sujeto simplemente cree a fuerza de fe, sin contrastar lo más mínimo, propagando una visión del marxismo y análisis fundamentados en deseos, sentimientos y fantasías, sustituyendo por tanto el materialismo dialéctico e histórico por el idealismo subjetivista y la metafísica más vulgar.

4) Se fustigaba la indolencia en la formación ideológica, ya que habiendo un torrente de información cada vez mayor, pudiendo acceder a un material mucho más extenso del que pudieron disponer los viejos revolucionarios, en condiciones materiales y represivas en ocasiones mucho más delicadas. Actualmente muchos de los actuales pretendidos marxistas prefieren excusarse en la falta de tiempo para no adquirir más conocimientos, ni para aportar su grano de arena al movimiento.

5) Se subrayaba la importancia contra la ideología de la burguesía, que usa toda su superestructura para realizar una labor de presión ideológica, la cual no cesa ni un momento. Actualmente puede verse como en especial la cultura lumpen ha hecho estragos entre el proletariado y toda la capa de trabajadores, especialmente entre la juventud. El que actualmente elude prestar atención a las formas de pensar y actuar diseñadas o santificadas por la burguesía para despistar o adormecer a los revolucionarios, es que no debe ser considerado como un revolucionario serio.

La crítica de Zhdánov tiene una importancia vital por tanto, ya que fustiga las mismas desviaciones y defectos que hoy seguimos presenciando tan a menudo.

El documento:


Sobre la historia de la Filosofía

¡Camaradas! La discusión sobre el libro del camarada Aleksándrov ha desbordado el cuadro primitivo del debate. Se ha desarrollado en anchura y en profundidad, llegando hasta plantear los problemas más generales de la situación en el frente filosófico. Se ha transformado en una especie de conferencia pansoviética sobre la condición del trabajo científico en filosofía. Eso es, desde luego, perfectamente natural y legítimo. La composición de un manual de historia de la filosofía, del primer manual marxista en esa rama, representa una tarea de una enorme importancia científica y política. Por eso no es una atención casual la que el Comité Central ha concedido a esta cuestión al instituir la presente discusión.

Publicar un manual de historia de la filosofía, es armar a nuestros intelectuales, a nuestros cuadros, a nuestra juventud con una nueva arma ideológica poderosa y al mismo tiempo dar un gran paso adelante en el camino del desarrollo de la filosofía marxista-leninista. Así se concibe que se hayan podido expresar aquí tan elevadas exigencias con respecto al manual. Es, pues, provechoso, ampliar el terreno de la discusión. Los resultados de ella serán, sin duda ninguna tanto mayores cuanto que no se habrá hecho referencia solamente a las cuestiones ligadas con la apreciación del libro, sino también a los problemas más generales del trabajo filosófico.

Me permitiré tratar los dos temas. Lejos de mí el pensamiento de resumir la discusión. Eso es de la incumbencia del autor. Yo me contentaré con intervenir en el orden de los debates. Me excuso por anticipado si recurro al empleo de citas, a pesar de las múltiples advertencias del camarada Baskine. A él, viejo lobo de mar de la filosofía, le es evidentemente fácil surcar sin instrumentos de abordo los mares y los océanos filosóficos, guiándose por el olfato, como dicen los marinos (Risas). Sin embargo, permítaseme a mí, grumete de la filosofía, que pongo por primera vez el pie en el puente movedizo del navío filosófico en el momento de una cruel tempestad, que utilice las citas como una especie de brújula, que me permita no tomar una ruta equivocada. (Aplausos)

Paso a las observaciones sobre el manual.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La política aislacionista y sectaria sin trabajo de masas real de Reconstrucción Comunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Entre sus discursos cínicos Roberto Vaquero se hincha el pecho diciendo que Reconstrucción Comunista (RC) a diferencia de otras organizaciones, se deja la piel en el contacto con las masas, acusando al resto de partidos y colectivos de lo contrario. Esto es una fachada más; pues de nuevo se trata de una postura barnizada de mucha verborrea pero de poca verdad.

¿Realiza dicha organización algún tipo de política de masas en frentes? ¡Sí por supuesto! Participan en aquellos «frentes de masas» donde solo militan sus propios militantes (¿?):

«Así mismo, esto provoca una errónea concepción de la separación partido-frentes, pretendiendo hegemonizar los frentes, principalmente de carácter económico, mediante la participación de gran número de camaradas en ellos. A su vez, unido a una mala práctica en el seno de los mismo, nos ha llevado no pocas veces a «sectarizarnos», a crear frentes en los que acabamos trabajando prácticamente con nosotros mismos, por lo que dejan de ser frentes «de masas» para convertirse, indirectamente, en apéndices bien del partido, bien de la juventud. No citaré ejemplos concretos por seguridad, pero basta pensar en los principales frentes donde se trabaja en Madrid, por ejemplo, para constatar esto claramente». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese a la militancia, 29 de octubre de 2015)

Como vemos con el innovador y mejorado método de trabajo de masas «robertista», ahora los marxista-leninistas deberíamos fijarnos en sus métodos y trabajar en frentes donde nuestra labor es ir a convencernos a nosotros mismos (sic). ¿¿¡Se puede ser más estúpido!?? 

Felipe, ex Secretario de Organización, que nadie negara que algo debía saber del estado real de la organización en la cuestión del trabajo de masas, en su carta denunciando a la los defectos de RC, dejó constancia de este penoso fenómeno, pero claro, esta carta jamás llegó a la militancia y el Comité Central se la guardó para que nadie viese sus defectos:

«La militancia no está preparada para llevar una estrategia clara en los distintos frentes, al menos fuera de Madrid. Esto tiene varios puntos, uno el anterior nombrado, la falta de aplicación de esa formación teórica, y el otro la falta de análisis de esta secretaría a la hora de hacer las estrategias en cada frente, esto es igual culpa del secretario por no plantearlo así, como de los militantes de base por no hacer los documentos como deberían hacerse, así entre el desconocimiento de cómo van los frentes en cada territorio como por la pasividad de los militantes que en ellos trabajan estamos cada vez con menos fuerza en los frentes, ya que a día de hoy y en esto igual me equivoco, pero hasta donde tengo constancia solo tenemos hegemonizados y ni eso y no todos, los frentes que nosotros mismos hemos creado. Con esto creo que deberíamos de empezar a trabajar en frentes más profesionalizados y ver la fuerza real que tenemos en ellos, donde los partidos reaccionarios tienen la hegemonía, perder el complejo, pero ir nosotros donde anden las masas y no esperar a que vengan». (Felipe; exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de crítica al Comité Central, 16 de octubre de 2015)

Sin palabras. ¿No es este defecto una reminiscencia muy vieja que arrastra el movimiento marxista-leninista internacional?:

«¿En qué radica la fuerza de la socialdemocracia en los países occidentales? En qué se apoya en los sindicatos.  ¿En qué radica la debilidad de nuestros partidos comunistas en los países occidentales? En que no se han compenetrado todavía íntimamente con los sindicatos y algunos elementos de estos partidos comunistas no quieren compenetrarse íntimamente con ellos. Por esta razón la tarea principal de los partidos comunistas de los países occidentales consiste, en el momento actual, en desarrollar y llevar a término la campaña por la unidad del movimiento sindical en hacer que todos los comunistas, sin excepción, entren en los sindicatos, en desplegar dentro de ellos una labor sistemática y paciente para lograr la cohesión de la clase obrera contra el capital, y en conseguir de este modo que los partidos comunistas puedan apoyarse en los sindicatos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Balance de los trabajos de la IXVº Conferencia del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia, 13 de mayo de 1925)

jueves, 26 de octubre de 2017

Los comentarios de Marx sobre Proudhon en su fallecimiento


«Muy señor mío:

Ayer recibí su carta en la que me invita usted a dar un juicio detallado sobre Proudhon [1]. La falta de tiempo no me permite atender a su deseo. Además, no tengo a mano ni un solo trabajo de Proudhon. Sin embargo, y en prueba de mi buena voluntad, he trazado a toda prisa un breve esbozo. Puede usted completarlo, alargarlo o reducirlo; en una palabra, puede usted hacer con él lo que mejor le parezca [2].

No recuerdo ya cuáles fueron los primeros ensayos de Proudhon. Su trabajo de escolar sobre La lengua universal [3] demuestra la falta de escrúpulo con que trataba problemas para cuya solución le faltaban los conocimientos más elementales.

Su primera obra Qu' est-ce que la propiété? [¿Qué es la propiedad?] es indudablemente la mejor de todas. Aunque no por la novedad de su contenido, sí por la forma nueva y audaz de decir lo viejo, el trabajo marca una época. En las obras de los socialistas y comunistas franceses conocidas por él, la «propiété» no sólo había sido, como es natural, criticada desde varios puntos de vista, sino también utópicamente «abolida». Con este libro, Proudhon se coloca con respecto a Saint-Simon y Fourier aproximadamente en el mismo plano en que Feuerbach se encuentra con respecto a Hegel. Comparado con Hegel, Feuerbach es extremadamente pobre. Sin embargo, después de Hegel señala una época, ya que realza algunos puntos desagradables para la conciencia cristiana e importantes para el progreso de la crítica y que Hegel dejó en una mística penumbra.

lunes, 23 de octubre de 2017

La primicia del derecho proletario en la cuestión nacional


«El problema nacional y colonial está indisolublemente unido al problema general de la revolución proletaria del establecimiento de la dictadura del proletariado. Pero si los problemas van unidos y si en la solución final uno es necesario al otro, no por ello debemos concluir que existe una absoluta identidad.

En cualquier caso el triunfo del proletariado significa la solución definitiva del problema nacional o colonial. Pero no en todos los casos la solución posible a un problema nacional asegura o ayuda al triunfo definitivo del proletariado. Hay casos en los que el problema nacional puede llegar a ser, momentáneamente y en circunstancias dadas un estorbo, un enemigo a combatir.

Cuando los socialdemócratas defendieron en 1914 «su» Patria francesa o alemana o inglesa, no defendieron una causa justa, pues lo que estaba en juego no era la existencia de «su» nación, sino el mayor o menor poder de riqueza de los «sus» imperialistas. Cuando los socialdemócratas polacos abonaban el régimen de Pilsudsky, no estaban acertados, pues con ello no favorecían la lucha de los proletarios polacos, sino que la perjudicaban fortaleciendo el dominio de «sus» imperialistas sobre los obreros y campesinos polacos y los lituanos, blanco-rusos y ucranianos.

Cuando los socialdemócratas alemanes, con Kautsky a la cabeza, abogaban por la asimilación de los checos, con la afirmación de que los checos nada podrían ganar con su «pobre» nacionalidad y sí en cambio mucho con la«cultura alemana», se proponían, en realidad, fortalecer, desde el campo obrero, la política imperialista del kaiserismo.

No siempre la defensa de la nación imperialista o no soberana coincide con los intereses fundamentales de la clase obrera. En este caso, compañeros, y esto debe quedar bien claro, prima siempre el derecho de la clase obrera. Para Marx no ofrecía ninguna duda esta subordinación del problema nacional al problema obrero.

Olvidar esto nos llevaría fácilmente en el campo del nacionalismo pequeño burgués, a la aceptación de la tesis de la «comunidad de destino», tesis apreciada por los nacionalistas y por muchos sectores socialdemócratas. No existe una «comunidad de destino» en la nación, ya sea esta soberana o dependiente. Puede existir una coincidencia momentánea para la consecución de un objetivo común. Pero, nada más, pues «en cada nación moderna hay dos naciones», nos ha dicho Lenin. La nación burguesa que históricamente desaparecerá y la nación proletaria que históricamente debe ascender al poder político y económico, el ejercicio de su propia dictadura para forjar el mundo nuevo en el que sí que habrá una «comunidad de destino». La burguesía de cada país se basó en el problema nacional con el fin de engañar a los obreros, para embrutecer a los campesinos, para envenenar la pequeña burguesía. La clase obrera de cada país se basa en el problema nacional para llevar adelante la revolución, para resolver conjuntamente con el problema nacional el de su dictadura.

Es la clase obrera la dirigente en la lucha por la emancipación de los hombres y de los pueblos. Es clase obrera la que triunfante asegura la victoria definitiva, puesto que no concibe el régimen socialista con la persistencia de la opresión sobre el hombre y los pueblos. Es natural y necesario, pues, que el derecho de la clase obrera tenga preferencia sobre el derecho nacional, cuando la opción nos sea planteada de manera objetiva y concreta. Esta opinión, sin embargo, teniendo en cuenta la experiencia histórica, se presenta por excepción por cuanto, normalmente, el hecho nacional, la lucha nacional contra opresores e imperialistas, es progresiva, revolucionaria, no reaccionaria. Esta posible opción sobre casos objetivos y determinados, no afecta en lo más mínimo la línea nacional, a los principios leninistas sobre la línea nacional que estamos analizando». (Joan Comorera; El problema de las nacionalidades en España, 1942)