«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

domingo, 18 de junio de 2017

Marx criticando los tres puntos del programa de Bakunin



«La «teoría» era el programa de Bakunin. Constaba, de hecho, de tres puntos.

1) Primera reivindicación de la revolución social: abolición del derecho de herencia, vieja morralla saint-simonista, de la que el charlatán e ignorante Bakunin se hizo editor responsable. Es evidente: si tuviera usted la posibilidad de hacer la revolución social en un día, por decreto plebiscitario, aboliría en el acto la propiedad agraria y el capital, y con ello no tendría ninguna necesidad de ocuparse del derecho de herencia. Por otra parte, si no tuviera esa oportunidad –y, naturalmente, sería absurdo suponer esa posibilidad–, proclamar la abolición del derecho de herencia no sería un acto serio sino una amenaza estúpida que agruparía a todo el campesinado y a toda la pequeña burguesía alrededor de la reacción. Suponga, por ejemplo, que los yanquis no hubieran podido abolir la esclavitud por la fuerza de las armas. ¡Qué imbecilidad habría sido proclamar la abolición del derecho a heredar los esclavos! ¡Toda esta teoría se basa en el anticuado idealismo que considera la jurisprudencia actual como la base de nuestro sistema económico en lugar de ver en nuestro sistema económico la base y la fuente de nuestra jurisprudencia. En lo que se refiere a Bakunin, quería únicamente improvisar un programa de su propia cosecha. Eso es todo. Era un programa de ocasión.

2) La «igualdad de las diferentes clases. Suponer, por una parte, que han de seguir existiendo las clases y, por otra, la igualdad de los miembros de estas clases, este absurdo, muestra en el acto la desvergonzada ignorancia y superficialidad de ese sujeto, que ve su «misión especial» en enseñarnos «teoría».

3) La clase obrera no debe ocuparse de política. Su tarea consiste solamente en organizarse en tradeuniones. Un buen día, con ayuda de la Internacional, ocuparán el lugar de todos los Estados existentes. ¡Ahí tiene en qué caricatura ha convertido mi doctrina! Por cuanto nuestro objetivo final es transformar en asociaciones los Estados existentes, debemos según él, permitir a los gobiernos, a estas gigantescas tradeuniones de las clases gobernantes, que hagan lo que les venga en gana, ya que si tratamos con ellos eso significará que los reconocemos. ¡Así! Exactamente lo mismo decían los socialistas de la vieja escuela: No debéis ocuparos de los problemas del salario, por cuanto queréis abolir el trabajo asalariado; ¡y luchar contra el capitalismo por aumentar los salarios significa reconocer el trabajo asalariado! Este asno no ha comprendido siquiera que todo movimiento de clase como tal es y ha sido siempre un movimiento político.

Ese es todo el bagaje teórico del profeta Bakunin, de este Mahoma sin Corán». (Karl Marx; Carta a Lafargue, 19 de abril de 1870)

viernes, 16 de junio de 2017

No se pueden aislar las ideas y sus autores, de la base económica y la etapa histórica



«La ideología es un proceso que se opera por el llamado pensador conscientemente, en efecto, pero con una conciencia falsa. Las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven, permanecen ignoradas para él; de otro modo, no sería tal proceso ideológico. Se imaginan, pues, fuerzas propulsoras falsas o aparentes. Como se trata de un proceso discursivo, deduce su contenido y su forma del pensar puro, sea el suyo propio o el de sus predecesores. Trabaja exclusivamente con material discursivo, que acepta sin mirarlo, como creación, sin buscar otra fuente más alejada e independiente del pensamiento; para él, esto es la evidencia misma, puesto que para él todos los actos, en cuanto les sirva de mediador el pensamiento, tienen también en éste su fundamento último.

El ideólogo histórico –empleando la palabra histórico como síntesis de político, jurídico, filosófico, teológico, en una palabra, de todos los campos que pertenecen a la sociedad, y no sólo a la naturaleza–, el ideólogo histórico encuentra, pues, en todos los campos científicos, un material que se ha formado independientemente, por obra del pensamiento de generaciones anteriores y que ha atravesado en el cerebro de estas generaciones sucesivas por un proceso propio e independiente de evolución. Claro está que a esta evolución pueden haber contribuido también ciertos hechos externos, enclavados en el propio campo o en otro, pero, según la premisa tácita de que se parte, estos hechos son, a su vez, simples frutos de un proceso discursivo, y así no salimos de los dominios del pensar puro, que parece haber digerido admirablemente hasta los hechos más tenaces.

Esta apariencia de una historia independiente de las constituciones políticas, de los sistemas jurídicos, de los conceptos ideológicos en cada campo específico de investigación, es la que más fascina a la mayoría de la gente. Cuando Lutero y Calvino «superan» la religión católica oficial, cuando Hegel «supera» a Fichte y Kant, y Rouseau, con su «Contrato social» republicano, «supera» indirectamente al constitucional Montesquieu, trátase de un proceso que se mueve dentro de la teología, de la filosofía, de la ciencia política, que representa una etapa en la historia de esas esferas del pensar y no trasciende para nada del campo del pensamiento. Y desde que a esto se ha añadido la ilusión burguesa de la perennidad e inapelabilidad de la producción capitalista, hasta la «superación» de los mercantilistas por los fisiócratas y A. Smith se considera simplemente como un triunfo exclusivo del pensamiento; no como el reflejo ideológico de un cambio de hechos económicos, sino como la visión justa, por fin alcanzada, de condiciones efectivas que rigen siempre y en todas partes. Si Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto, en vez de liarse con las Cruzadas, hubiesen implantado el librecambio, nos hubieran ahorrado quinientos años de miseria e ignorancia». (Friedrich Engels: Carta a Franz Mehring, 14 de julio de 1893)

miércoles, 14 de junio de 2017

Arte; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946



«ARTE, (literatura, Arquitectura, Escultura, Pintura, Música, Teatro, Cine). — El arte es una de las formas de la conciencia social. Su particularidad característica consiste en reflejar, reproducir la realidad mediante imágenes sensoriales. El arte, como toda ideología, es determinado en última Instancia por las Condiciones materiales de la vida social. En la sociedad de clases, el arte sirve de expresión a los intereses de las diversas clases y es un arma .ideológica en la lucha de clases. El desarrollo del arte en la sociedad de clases antagónicas se efectúa de manera extraordinariamente contradictoria y desigual. Por ejemplo, la sociedad burguesa, a pesar de su nivel superior de desarrollo en la producción con respecto a la sociedad antigua, sin embargo, favorece mucho menos que ésta el desarrollo del arte. «La producción capitalista, escribía Marx, es enemiga de algunas ramas de la producción espiritual, tales como el arte y la poesía». Por eso, bajo el capitalismo, el arte puede desarrollarse en una u otra forma, sólo entrando continuamente en contradicción con las clases dominantes. La mayoría de los grandes artistas que pertenecen a las clases explotadoras y que aspiran a dar una imagen auténtica, realista, de la realidad, en sus creaciones, entran en contradicción con las ideas y los intereses de sus clases –Pushkin, Gogol, Tolstoi y otros–. Una parte de ellos se pasa a las posiciones de las clases avanzadas y oprimidas. Con la aparición del proletariado revolucionario en el escenario histórico, con la agudización de la lucha de clases, el arte burgués se hace cada vez más falso e hipócrita. Bajo el imperialismo, el arte burgués experimenta una degeneración definitiva. En la lucha contra la ideología burguesa reaccionaria, el arte proletario se desarrolla en el seno mismo del viejo régimen –como decía Gorki–. El arte alcanza su florecimiento bajo la dictadura del proletariado, en la época del socialismo. El arte del proletariado es decididamente de clase y de partido, y se forma en la lucha por la sociedad comunista. Al mismo tiempo, es un arte auténticamente popular, puesto que es creado por el pueblo, sirve a su causa y se nutre de sus pensamientos y de sus sentimientos. El arte socialista, por ser una nueva fase en la evolución histórica del arte, no puede desarrollarse más que asimilando y utilizando críticamente todo lo valioso que la cultura humana ha creado a lo largo de su evolución de muchos siglos. El método fundamental del arte soviético es el realismo socialista, método que permite realizar profunda y verazmente la vida social, formar una conciencia de la vida desde el punto de vista de los objetivos socialistas del proletariado y emplear el arte como un poderoso instrumento de educación comunista de los trabajadores». (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

martes, 13 de junio de 2017

Engels reflexionando sobre qué es la religión


«Pero la religión no es más que el reflejo fantástico, en las cabezas de los hombres, de los poderes externos que dominan su existencia cotidiana: un reflejo en el cual las fuerzas terrenas cobran forma de supraterrenas. En los comienzos de la historia son las fuerzas de la naturaleza las primeras en experimentar ese reflejo, para sufrir luego, en la posterior evolución de los distintos pueblos, los más complejos y abigarrados procesos de personificación. Este proceso está documentado en detalle, por lo menos para los pueblos indogermánicos, por la mitología comparada, desde su origen en los vedas indios y en su continuación entre los indios, los persas, los griegos, los romanos, los germanos y, según la suficiencia del material, entre los celtas, los lituanos y los eslavos. Pero pronto entran en acción, junto a las fuerzas de la naturaleza, también las fuerzas sociales, fuerzas que se enfrentan al principio al hombre como tan extrañas e inexplicables como las de la naturaleza, y que le dominan aparentemente con la misma necesidad natural que éstas. Las formaciones fantásticas en las que al principio se reflejaron solo las misteriosas fuerzas de la naturaleza cobran así atributos sociales, se convierten en representantes de poderes históricos. A un nivel evolutivo aún superior, todos los atributos naturales y sociales de los muchos dioses se transfieren a un único Dios omnipotente, el cual no es a su vez sino el reflejo del hombre abstracto. Así nació el monoteísmo, el cual fue históricamente el último producto de la tardía filosofía vulgar griega y halló su encarnación en el Dios exclusivamente nacional judío Jahvé. En esta forma cómoda, manejable y adaptable a todo, la religión puede subsistir como forma inmediata —es decir, sentimental— del comportamiento del hombre respecto de las fuerzas ajenas, naturales y sociales, que le dominan, y ello mientras los hombres estén bajo el dominio de dichas fuerzas. Pero hemos visto varias veces que en la actual sociedad burguesa los hombres están dominados, como por un poder ajeno, por las relaciones económicas que han creado ellos mismos y por los medios de producción que ellos mismos han producido. El fundamento real de la acción refleja religiosa sigue, pues, en pie, y con él el reflejo religioso mismo. El hecho de que la economía burguesa permita cierta percepción de las conexiones causales de ese dominio externo no cambia objetivamente nada. La economía burguesa no puede ni impedir las crisis en su totalidad ni proteger al capitalista individual de pérdidas, malas deudas y bancarrota, o al trabajador individual del paro y la miseria. Aún sigue valiendo que el hombre propone y Dios es decir, el extraño poder del modo de producción capitalista dispone. El mero conocimiento, aunque sea más amplio y profundo que la economía burguesa, no basta para someter fuerzas sociales al dominio de la sociedad. Para ello hace falta ante todo una acción social. Y cuando esa acción está realizada, cuando la sociedad, mediante la toma de posesión y el manejo planificado de todos los medios de producción, se haya liberado a sí misma y a todos sus miembros de la servidumbre en que hoy están respecto de esos mismos medios de producción, por ellos producidos, pero a ellos enfrentados como ajeno poder irresistible; cuando el hombre pues, no se limite a proponer, sino que también disponga, entonces desaparecerá el último poder ajeno que aún hoy se refleja en la religión, y con él desaparecerá también el reflejo religioso mismo, por la sencilla razón de que no habrá nada ya que reflejar» (Friedrich Engels; Anti-Duhring, 1878)

lunes, 12 de junio de 2017

¿Ha descubierto el revisionismo coreano «la continuación de la lucha de clases» tras la toma de poder?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En ocasiones, para engañar mejor a población y hacer demagogia con otros movimientos, los revisionistas coreanos hablaban de la lucha de clases y sus fenómenos. E incluso se atreven a presentarse como los descubridores de que la lucha de clases prosigue tras la toma de poder, también tras la destrucción económica de las clases explotadoras, e igualmente que solo ellos han focalizado debidamente la importancia de la revolución cultural para la transformación de la conciencia de la población.

Por supuesto que esto es mentira muy aguda que se usa para determinados fines. Afirmar todo esto es una vieja excusa del revisionismo chino, creada, para decir que «Marx no analizado la lucha de clases en el socialismo», que «Lenin no profundizó en la lucha de clases en el socialismo» y que «Stalin tuvo serias deficiencias a la hora de enfrentar la lucha de clases en el socialismo». Utilizan estos pretextos para saltarse las enseñanzas de estos clásicos del marxismo-leninismo, y sustituirlas por las tesis de apaciguamiento de la lucha de clases de Mao Zedong, Chou En-lai, Deng Xiaoping, etc.

Una vez más, el revisionismo coreano y Kim Il Sung llegan tarde a la hora de «descubrir» las teorías revisionistas que nos intentan hacer pasar por progresistas. Cuando el ignorante Kim Jong Il dice que:

«La teoría jucheana de la construcción socialista y comunista es la teoría sobre la edificación del comunismo, planteada en un nuevo plano sobre la base de los principios de la idea Juche y las experiencias prácticas de nuestra revolución. El marxismo-leninismo expuso algunos criterios sobre la construcción del socialismo y el comunismo, pero no traspasó los límites de la hipótesis y conjetura debido a las limitaciones de las condiciones de la época y la praxis. Tampoco pudo dar una correcta respuesta al problema de la revolución continua después del establecimiento del régimen socialista, porque partiendo del principio de la concepción materialista de la historia consideraba principalmente el progreso de la sociedad como la historia del relevo del modo de producción. (...) La idea Juche fue la primera en aclarar científicamente que aun después del establecimiento del régimen socialista se debe continuar la revolución para eliminar los vestigios de la vieja sociedad en las esferas ideológica, técnica y cultural, lograr la victoria completa del socialismo y, más adelante, superar por completo el carácter transitorio de la sociedad socialista y pasar a la alta etapa del comunismo». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

No podemos más que «jartarnos» de reír ante tal osadía.

Todos los marxista-leninistas han estudiado los problemas que plantea la revolución después de la construcción económica del socialismo, y todos ellos han llegado a conclusiones que han expuesto de forma sencilla, que hasta Kim Il Sung o Kim Jong Il podrían entender si se esforzaran:

«La lucha de clases tiene una base en nuestra sociedad: por un lado, la existencia de restos de las clases explotadoras y sus objetivos y esfuerzos por recuperar su poderío de clase perdido, sus riquezas, sus privilegios y prerrogativas; el cerco imperialista-revisionista hostil del exterior los objetivos y esfuerzos de los enemigos externos de nuestro país los cuales pretenden destruir nuestro régimen socialista por medio de la agresión ideológica o la agresión militar; la aparición de nuevos elementos capitalistas y nuevos enemigos internos que se convierten en un gran peligro para el partido y el poder del proletariado, para el socialismo en sí; los posos de la vieja sociedad que continuaran existiendo durante mucho tiempo en la conciencia de los hombres, sus consecuencias inmediatas que se convierten en un obstáculo para la ideología del proletariado y de la política del partido dominante, por ejemplo el llamado «derecho burgués» en el ámbito de la distribución que la sociedad socialista está obligado a utilizar aunque se limita cada vez más, las diferencias entre la ciudad y el campo, las del trabajo físico y el trabajo mental, etc, etc. Todas estas cargas con la que cuenta la sociedad socialista no se pueden suprimir inmediatamente». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

Cuando dicen que la «Idea Juche» fue la que «descubrió» que después de la toma del poder político, y de la construcción económica del socialismo, queda pendiente la cuestión ideológica, es una mentira estúpida. El marxismo-leninismo ya planteó todos los problemas que acarrea la revolución en lo ideológico para ello podríamos citar a Marx, Engels, Lenin, Stalin, Dimitrov, Gottwald y una gran variedad de grandísimas figuras del marxismo-leninismo:

«La contradicción antagónica fundamental es siempre la contradicción entre el socialismo y el capitalismo, entre el camino socialista y el camino capitalista, esto no se ha movido. Esta contradicción, como toda la experiencia de los programas de lucha revolucionaria ha mostrado con claridad, se resuelve poco a poco, de acuerdo con las etapas de la revolución, primero en el plano político con la toma del poder político por la clase obrera, con su partido a la cabeza, en la nivel económico con la construcción de la base económica del socialismo en la ciudad y el campo, y en el plano ideológico con el triunfo completo de la ideología del proletariado sobre la ideología burguesa, de la moral comunista sobre la moral burguesa. Ahí queda la cuestión clave a estudiar, la llamada victoria en el campo ideológico no se logra inmediatamente después de la toma del poder y el establecimiento de las relaciones socialistas de producción. La amarga experiencia de la Unión Soviética ha mostrado que mientras la contradicción fundamental no ha sido resuelta en el campo ideológico también, la contradicción fundamental en los campos políticos y económicos no puede ser considerada como solucionada definitivamente, es decir, que el triunfo de la revolución socialista no puede considerarse como completa y final. Por lo tanto, ni con la toma del poder, ni con la construcción de la base económica del socialismo se soluciona aun la cuestión sobre «¿quién va a ganar?» finalmente; en otras palabras, la contradicción fundamental entre el camino socialista y el capitalista no se ha resuelto finalmente. Esta contradicción fundamental se mantiene durante todo el período de transición al comunismo». (Nexhmije Hoxha; Algunas cuestiones fundamentales de la política revolucionaria el Partido del Trabajo de Albania sobre el desarrollo de la lucha de clases, 27 de junio de 1977)

A estas alturas del documento, todos vemos lo gracioso que suenan en boca de los revisionistas coreanos, las teorizaciones sobre la transformación ideológica de las personas –que en su caso es para implantar otra variante de ideología burguesa como el pensamiento Juche–, cuando no tocan la base económica capitalista, eso es algo que ya hemos comentado atrás, pero no debe pasarse por alto, porque conocer esta contradicción es algo que invalida todas las teorías juches sobre «la continuación de la revolución socialista en la cultura».

En esta cuestión, estas inocentes o conscientes palabras revisionistas nos recuerdan valga la redundancia, a las especulaciones de los revisionistas chinos sobre que habían «descubierto grandes aportaciones» sobre la revolución socialista y la lucha de clases. En realidad teorizaban cosas que rompían con los viejos esquemas marxista-leninistas como era el caso de la teoría de que «en el socialismo existen clases antagónicas, que existen las clases explotadoras», y que por eso «prosigue la lucha de clases, y es necesaria la revolución cultural»:

«De acuerdo con los teóricos chinos, «la teoría de la continuación de la revolución en las condiciones de la dictadura del proletariado», tiene su base en la aceptación de la existencia de clases antagónicas en el socialismo, que existen objetivamente hasta el comunismo. ¿Cuál es la verdad sobre esta cuestión y qué muestra nuestra experiencia? (...) Los defensores del «pensamiento Mao Zedong» afirman que «si no existieran clases antagónicas en el socialismo no habría necesidad de la dictadura del proletariado hasta la etapa del comunismo». La existencia de la dictadura del proletariado hasta la instauración del comunismo no está necesariamente vinculada con la existencia de clases antagónicas. Sobre este punto, los revisionistas jruschovistas declararon la liquidación de la dictadura del proletariado en la Unión Soviética, como consecuencia de la liquidación de las clases explotadoras. La necesidad de que exista la dictadura del proletariado incluso hasta después de la liquidación de las viejas clases explotadoras, como lo ha explicado el Partido del Trabajo de Albania, está relacionada con la continuación de la lucha de clases hasta el comunismo, y la continuación de esta lucha hasta ese período está relacionada con una serie de distintos factores y no necesariamente con la existencia de clases antagónicas. Estos factores, que existen en el interior del país, son los restos del capitalismo, que no pueden ser eliminados de inmediato, sino que persisten durante un tiempo relativamente largo y se manifiestan en muchos ámbitos de la vida, especialmente en el campo de la ideología y en el llamado derecho burgués, en las diferencias entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual e intelectual, etc.; fuera del país, en el mundo revisionista y capitalista, existe una importante fuente ideológica, política, económica y militar extraña al socialismo que no pasa sin tener su impacto en nuestro pueblo. Se necesita la dictadura del proletariado, precisamente, para reprimir a los enemigos del socialismo, que surgen como resultado de estos factores, para evitar el peligro de la restauración del capitalismo, para garantizar el desarrollo ininterrumpido de la revolución socialista hasta el triunfo del comunismo a escala mundial». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Véase que es una teoría que los revisionistas coreanos también han aceptado, dicho de otra forma, saben que en su país la burguesía nacional se ha desarrollado económicamente –bien a través de las empresas privadas o de las empresas cooperativas o de las empresas del capitalismo de Estado–, sabe que tienen partidos que representan el poder político de los capitalistas –como expresa su multipartidismo–, pero aún así dicen que su país puede llamarse socialista –que es el periodo en el deberían estar eliminadas en lo económico las clases explotadoras y antagónicas–, dicen esto, pese a reconocer que albergan clases explotadoras y por tanto clases antagónicas. Por tanto, como los marxista-leninistas albaneses concluyeron con las teorías de los revisionistas chinos:

«La teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado», presentada por Mao Zedong y sus seguidores, es de hecho un intento de autorizar la equivocada línea oportunista que ha sido seguida en China y que ha dado lugar no sólo al fracaso en la liquidación de las viejas clases explotadoras, sino incluso a la aparición de la nueva burguesía; clase ésta que comparte el poder en china». (Foto Çami; Contradicciones, clases y lucha de clases en el socialismo, 1980)

Dicho de otro modo, crean teorías absolutamente sin sentido para justificar como hemos dicho ya, que no han cumplido su propio papel como comunistas en la eliminación de la burguesía rural y urbana»(Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

La revolución en la «cuestión cultural» según los Juches; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Los revisionistas coreanos también aluden en sus textos de que los marxista-leninistas han descuidado el aspecto ideológico en la construcción del socialismo, dicen esto sobre todo para poner por encima la superestructura y la ideología de la estructura económica y su base económica y justificar sus conceptos y planteamientos idealistas.

Pero ya que hablan de la lucha en el campo ideológico; ¿cuales son según los puntos de vista de los norcoreanos el paradigma para tratar la literatura por ejemplo? De nuevo una abierta negación de la doctrina marxista-leninista. En el campo de la cultura se niega el realismo socialista del marxismo-leninismo que se debe de sustituir por el Juche:

«El gran Líder Kim Il Sung creó ya en los inicios de la revolución la inmortal idea Juche y, sobre esta base, perfeccionó a nuestra manera el anterior método creativo del realismo socialista y estableció una brillante tradición artístico-literaria revolucionaria. (...) El método creativo del realismo socialista a nuestro estilo es un nuevo método que se diferencia de sus similares que le antecedieron con respecto al proceso socio-histórico de su creación, la base filosófica y el principio estético. Nuestro método creativo es un método autóctono del realismo». (Kim Jong Il; La literatura jucheana, 20 de enero de 1992)

¿Y en que se basa la cosmovisión jucheana en la cultura?:

«Las tareas del arte y literatura en la nueva época pueden ser resueltas satisfactoriamente sólo cuando los escritores y demás artistas tengan bien establecido un concepto artístico y literario basado en la cosmovisión jucheana. (...) El concepto jucheano considera la auténtica literatura de nuestra época como ciencia humanista jucheana. Nos referimos a una literatura de nuevo tipo que aborda cuestiones de la independencia y el hombre independiente, crea como prototipo al hombre jucheano y así aporta a la causa de la independencia de las masas populares. La ciencia humanista jucheana ve al hombre en su relación social, pero no queda ahí, sino, dando un paso más allá, lo representa como sujeto que cambia y transforma la naturaleza y la sociedad, de acuerdo con las exigencias de la independencia. (...) La representación del Líder es lo más fundamental de la edificación de la literatura jucheana, y constituye su tarea primordial a que debe atenerse firmemente. (...) El Líder es el máximo arquetipo del revolucionario comunista jucheano que representa la era y las masas populares. Y debe ser enaltecido por la literatura jucheana, pues se trata de un grandioso hombre que encarna en el supremo nivel los rasgos y las cualidades del comunista del tipo Juche. (...) Crear la sublime imagen del querido Líder, camarada Kim Il Sung, es la ardiente aspiración y el máximo deseo de nuestro pueblo y otros pueblos revolucionarios del mundo. (...) Desde que comenzamos a dirigir el campo artístico y literario, definimos la representación del Líder como la primerísima tarea de la literatura y la impulsamos fuertemente concentrando la dirección partidista y las fuerzas creadoras». (Kim Jong Il; La literatura jucheana, 20 de enero de 1992)

¡Oh, impresionante conclusión! ¡Básicamente los escritores sólo podrán crear obras realmente revolucionarias cuando se basen en una «una literatura de nuevo tipo» siguiendo la «cosmovisión jucheana»! ¿Y cuáles nos dicen aquí que son los principios fundamentales de tal nueva literatura? ¡Fácil! El Líder «debe ser enaltecido por la literatura jucheana»,  pues, «la representación del Líder es lo más fundamental de la edificación de la literatura jucheana, y constituye su tarea primordial a que debe atenerse firmemente», fin. ¿A estas alturas empiezan a entender los lectores las consecuencias de la idealización en Corea del Norte de la figura del Líder?

Como el lector posiblemente este sospechando, el revisionismo coreano a la hora de evaluar la cultura se junta con su creador, el revisionismo chino, y repite la misma desviación:

«La lucha por la cultura proletaria y contra la cultura burguesa y su influencia, es una cosa justa que todos nosotros debemos hacer. Pero, constatamos que en esta revolución cultural que se desarrolla en China hay algunas cosas chocantes. La cuestión principal es que la «cultura proletaria comienza y termina en China», «no hay nada mejor en el mundo». Para la propaganda china, los aspectos positivos y progresistas del pensamiento humano no tienen ningún valor, para ella, ¡lo único que importa son las «ideas» de Mao Zedong y todo lo que sale de las manos de los chinos! Este espíritu, por el curso que está tomando los acontecimientos en China, no es sano y acarrea grandes peligros». (Enver Hoxha; El culto a Mao Zedong: Reflexiones sobre China, Tomo I, 9 de agosto de 1966)

El «Juche» en cualquier campo de la cultura, bien en lo literario o artístico, también debe ser considerado como otra nueva escuela o subescuela de «izquierda» si se quiere, pero bañada en el idealismo revisionista-burgués. que persigue Si repasamos lo que hasta ahora hemos visto que dicen en la cultura los revisionistas coreanos, plantean retener gran parte de la herencia cultural feudal-burguesa en materia de idealismo religioso, de conceptos chovinistas de gran nación, de superioridad de raza por supuestos linajes de sangre; todo eso se mezcla con la idea de que el Líder es quién encarna esos valores culturales, y los potencia. Esto es de nuevo una manifestación de nacionalismo inadmisible:

«Exponiendo la peligrosidad de la desviación derechista y nacionalista en el partido, el Pleno del Comité Central del partido de abril también se refirió a su efecto nocivo sobre el frente cultural: una actitud liberal y ecléctica entorno a las cuestiones del desarrollo cultural y la influencia de la ideología burguesa hostil sobre la literatura y el arte y la falta de resistencia sobre estas tendencias nocivas y peligrosas. (...) La lucha por una cultura nacional en su forma y contenido socialista, hay que llevar a cabo un profundo cambio en la perspectiva política e ideológica de nuestros intelectuales, ayudándolos a liberarse de la herencia ideológica perniciosa. Debemos exponer la naturaleza reaccionaria y decadente de la degeneración de la cultura en  el mundo imperialista y descubrir una nueva forma de expresar en el arte, el comienzo de una vida nueva y socialista. (...) El partido se enfrenta a la tarea de luchar por una nueva cultura estrechamente unida a la vida y la lucha de la clase obrera, infundida con el espíritu del internacionalismo proletario, del genuino patriotismo y el amor por la patria y, en contraste con el cosmopolitismo y el nihilismo un profundo amor por el patrimonio cultural progresista de nuestro pueblo». (Jerzy Albrecht; Sobre el frente cultural polaco, 1949)

Contrastemos de nuevo la posición Juche con la de otros marxista-leninistas sobre que debe primar en la consecución de la literatura y el arte:

«Nuestra crítica, así como nuestra literatura y arte deben guiarse siempre por los principios del método del realismo socialista, que son el fruto de la experiencia mundial del arte revolucionario del proletariado, han sido elaborados por la estética marxista-leninista y confirmados por la práctica literaria y artística de nuestro país. Estos principios son inconmovibles y la fidelidad a ellos es indispensable, porque de lo contrario corremos el peligro de ser presa de las influencias extrañas y de alejarnos de las tradiciones revolucionarias. La innovación no implica la violación de los principios, sino por el contrario su justa aplicación». (Enver Hoxha; Profundicemos la lucha ideológica contra las manifestaciones extrañas al socialismo y contra las actitudes liberales ante ellas, 1973)

Pero pasando a limpio, ¿qué significa para la literatura o cualquier otra rama de la cultura el hecho de que los revisionistas coreanos la basaran exclusivamente en la adoración sumisa al Líder bajo historias idealizadas e irreales? Pues que los norcoreanos cayeron en el error clásico anarquista de crear una visión heroica e idealista de Kim Il Sung, Kim Jong Il, o el Líder de turno, algo que choca de lleno con el concepto de «héroe» del realismo socialista:

«El desarrollo creador del realismo socialista ha chocado también con algunas interpretaciones erróneas y teorizaciones de diverso origen, que se han manifestado sobre todo en el enfoque del problema de las contradicciones y del héroe en el arte. En algunos casos, las contradicciones de nuestra sociedad han sido presentadas sin vía de salida, con un pesimismo tétrico, característico de las concepciones burguesas y revisionistas. (...) También las teorías esquemáticas sobre el héroe, concebidas de manera idílica y sentimental, son igualmente dañinas y apartan al arte de la veracidad y del realismo. (...) En la actualidad los fenómenos de podredumbre y degeneración de la cultura burguesa se acentúan cada vez más. Sus «ismos» que brotan como los hongos constituyen el más claro índice de esa descomposición. A diario surgen escuelas y subescuelas «nuevas» que recuerdan a las innumerables sectas y herejías religiosas. Pero todas ellas tienen una base filosófica común que es el idealismo con sus infinitas sutilezas. Esta es la esencia también de las corrientes que, a primera vista, aparecen como protestas de izquierda, radicales, contra la sociedad oficial burguesa, contra su cultura y su moral». (Enver Hoxha; Profundicemos la lucha ideológica contra las manifestaciones extrañas al socialismo y contra las actitudes liberales ante ellas, 1973)

No hay color entre una exposición y otra: la una es progresista y científica que valora la cultural nacional y extranjera de todas las épocas, y la otra, basada en el caudillismo, el idealismo y el misticismo para la cultura.

Actualmente por el contenido reaccionario de la cultura Juche, solamente sirve para reforzar la explotación de la burguesía norcoreana:

«En los regímenes explotadores, las clases dominantes reaccionarias, desde los esclavistas, los señores feudales hasta los burgueses, en franco antagonismo con las masas trabajadoras, se han esforzado en explotar el conjunto de la actividad y la creatividad cultural de la sociedad en favor de la realización de sus intereses de clase, a fin de que esta actividad justifique la opresión, la explotación y el antagonismo de clase». (Zija Xholi; Por una concepción más justa de la cultura nacional, 1985)  (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

Unos apuntes sobre los análisis de los juches sobre las experiencias socialistas fallidas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Gerard Ford y Kim Il Sung

«Hemos visto mucha propaganda sobre «las lecciones que en Corea del Norte se hicieron sobre la caída de la Unión Soviética», pero estas son mera palabrería donde no se profundiza en las causas reales de la caída de la mayoría de los regímenes del bloque revisionista soviético, sino que son teorizaciones que se realizan para justificar al régimen norcoreano; de hecho, utilizan la misma justificación oportunista que el revisionismo chino o el revisionismo vietnamita de: «la Unión Soviética cayó, nosotros no, ergo nuestro sistema era el verdadero socialismo como se pudo comprobar»:

«Antes, numerosos países que construían el socialismo con el marxismo-leninismo como guía rectora, aplicaron tales como eran las tesis que éste planteara hace muchos años y trasplantaron mecánicamente las experiencias de la Unión Soviética. Podemos citar como ejemplo representativo los países de Europa del Este, que estuvieron ocupados por la Alemania fascista durante la Segunda Guerra Mundial y después de ser liberados por el ejército soviético tomaron el camino del socialismo con el apoyo de la Unión Soviética. Estos países, por haber considerado como acato del principio revolucionario y el internacionalismo aceptar incondicionalmente las tesis marxista-leninistas y las experiencias de la Unión Soviética, introdujeron el socialismo de tipo soviético tal como era. (...)  Las experiencias de ese país no podían adaptarse plenamente a la realidad de otros países porque habían sido acumuladas mientras construía el socialismo sola y por primera vez, bloqueada por los imperialistas. En vista de que la época cambia y la realidad concreta de cada país es diferente, si se absolutizan y aceptan de manera dogmática las experiencias, no es posible construir debidamente el socialismo. Sin embargo, los países de Europa del Este trasplantaron el socialismo de tipo soviético, por eso éste no pudo manifestar su superioridad en la debida forma». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

¡Kim Jong Il, vuelve a la propaganda de Radio Europa Libre, el anarquismo y el trotskismo de los años 50! Es decir, para Kim Il Sung, las democracias populares de Europa del Este fueron una copia mecánica y dogmática de la experiencia de la Unión Soviética. Decir esto, no es tan sólo una mentira grotesca como muestran los hechos a poco que se investigue, daremos solo unos pocos pero extensos ejemplos:

1) El tema de la conquista de la hegemonía política de los partidos comunistas en Europa del Este:

«Hay que recordar pues, que la experiencia polaca fue diferente a la albanesa, o a la soviética. (…) Por ejemplo al implantarse la hegemonía política ya vemos una diferencia palpable si lo comparamos con la revolución albanesa, ya que en Polonia existían varios partidos burgueses y pequeño burgueses con mayor influencia en algunos aspectos que el Partido Obrero Polaco al término de la guerra, a diferencia del Partido Comunista de Albania que se enfrentaba a una carencia histórica de partidos, lo que vinculándolo a que gracias en parte a su gran labor de unión con las masas, tuvo un sendero más directo y fácil al haber ganado la hegemonía de la clase obrera y el resto de las masas trabajadoras durante la guerra antifascista, pudiendo incluso durante el transcurso de la misma eliminar a los pocos y traicioneros partidos burgueses que quisieron emergen entonces y después de la guerra, contando así en la posguerra con una reacción feudal-burguesa mucho más desorganizada que en los marxista-leninistas polacos y su proceso». (Equipo de Bitácora (M-L); Introducción al documento «Los «demonios» fuera de control: el ascenso de Gomułka al poder», 20 de octubre de 2013)

2) Ahora veamos, como los marxista-leninistas veían que en los procesos revolucionarios de Europa del Este no había diferencia entre la «estación de destino» de las democracias populares con la «estación» que había alcanzado la Unión Soviética, la única diferencia era el «vehículo» y la «velocidad» del trayecto según las condiciones que arrastraban de preguerra, por las consecuencias mismas de la guerra, el nivel de revolucionarización de las masas, el nivel de influencia y experiencia del partido, etc. Veamos como citan las condiciones materiales de preguerra:

«Para los países de democracia popular no existe otra vía diferente a la seguida por la Unión Soviética para llegar al socialismo. Y sin embargo no se trata tampoco de una simple repetición de la vía seguida por la Unión Soviética. Se identifica en los problemas fundamentales. En los dos casos el camino es el de la industrialización socialista, de la colectivización socialista, de la lucha de clases intensiva, de la supresión de las clases explotadoras, de la unión de la clase obrera con los campesinos laboriosos, sobre la base de que el papel dirigente pertenezca a la clase obrera, dirigida esta misma por el Partido Comunista. Las diferencias –entre la vía seguida por la Unión Soviética y las vías que tienen que seguir las democracias populares– concierne a ciertas particularidades en las medidas concretas a adoptar, a los medios de su ejecución, a las formas y a los ritmos del movimiento. Pero en ninguno de los casos estas diferencias ponen en cuestión la identidad de los principios fundamentales. Por el contrario, reconocer el fondo común no significa que sea preciso pasar por encima de las particularidades determinadas por el desarrollo histórico. Sería en efecto absurdo no ver las diferencias que existen entre Checoslovaquia, país industrial y Albania, país agrícola. No obstante es una desviación nacionalista pretender que existen tantas vías que conduzcan al socialismo como países existentes». (Naum Farberov; Las democracias populares, 1949)

3) En las democracias populares se usaron los frentes, como técnica y táctica de lucha antifascista primero, para lucha por el socialismo después, y como eje para agrupar a las organizaciones de masas como sindicatos, asociaciones juveniles, asociaciones de mujeres, después, algo que no sucedió en la experiencia de la Unión Soviética:

«Es indispensable que el partido comunista marxista-leninista, al seguir la línea de colaborar con los demás partidos en la revolución democrática de liberación nacional, mantenga a toda costa su plena independencia ideológica, política y organizativa, como partido de la clase obrera, que no se quede a la sombra o vaya a la zaga de los acontecimientos, que de ningún modo se diluya en el frente, sino que luche por garantizar su papel dirigente, que luche por la hegemonía. (...) Una vez instaurada y consolidada la dictadura del proletariado bajo la dirección del partido comunista, la existencia por un largo tiempo de otros partidos, incluso «progresistas», en el frente o fuera de él, no tiene ningún sentido, ninguna razón de ser. (...) El frente es la organización de masas más amplia de nuestro sistema de dictadura del proletariado. En este sistema están comprendidas también todas las demás organizaciones de masas, como las Uniones Profesionales la Unión de la Juventud y la Unión de Mujeres. Estas organizaciones, al igual que el Frente Democrático, constituyen palancas del partido para ligarse a las masas y desempeñan un papel muy importante en la vida del país. Teniendo presentes los problemas y las exigencias específicas de los obreros, la juventud y las mujeres, estructuran su trabajo político, educativo y organizativo de manera que las directrices del partido sean comprendidas y aplicadas correctamente por todas estas capas de la población». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático, 1967)

¿Cuál era el objetivo entonces de Kim Jong Il, al declarar que los países de democracia popular de Europa del Este habían aplicado una copia exacta y mecánica de la Unión Soviética? Es simple, desacreditar la experiencia de la Unión Soviética y las democracias populares de Europa del Este, pero además, esa tendenciosa afirmación guardaba de nuevo el propósito de justificar su régimen bajo el falso argumento de que ellos si se adecuaron a las condiciones específicas de su país:

«En un tiempo en nuestro país los fraccionalistas antipartido y contrarrevolucionarios, contaminados por el dogmatismo y el servilismo a la gran potencia, insistieron en establecer el poder de tipo soviético y ejercer la democracia a la manera soviética. Este planteamiento, está claro, no estaba acorde con las demandas de nuestro pueblo y la realidad de nuestro país. Aquí, que era una atrasada sociedad colonial y semifeudal, no era posible aceptar por entero las teorías marxistas presentadas teniendo como premisas las condiciones socio-históricas de los países europeos donde el capitalismo había avanzado, ni las teorías leninistas planteadas teniendo como premisas las condiciones de Rusia con el capitalismo medianamente desarrollado. De acuerdo con las condiciones socio-históricas en que se encontraba nuestro país, tuvimos que pensar con nuestra propia cabeza y resolver con nuestras propias fuerzas todos los problemas presentados en la revolución. Nuestra realidad –después de liberado el país fue dividido en Norte y Sur y emprendimos la construcción de una nueva sociedad enfrentados cara a cara con los imperialistas estadounidenses–, demandaba apremiantemente que resolviéramos todas las cuestiones en la revolución y la construcción ateniéndonos a nuestras condiciones». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

Es decir según la visión de Kim Jong Il, los marxista-leninistas coreanos que plantearan seguir el modelo soviético de Lenin y Stalin para alcanzar el socialismo mediante los axiomas de: 1) el establecimiento del nuevo poder popular y la dictadura del proletariado para poner fin al poder político de las clases explotadoras; 2) la expropiación de bancos, fábricas, transportes, comercio e industrias a la burguesía nacional para eliminar el poder económico de la burguesía urbana y establecer la planificación económica; 3) la colectivización de la tierra para acabar con el atraso secular del campo y con el poder de la burguesía rural, y el paso de estas a granjas estales para la proletarización de los campesinos; 4) la rápida industrialización y planificación bajo el rol de la industria pesada para el desarrollo de las fuerzas productivas, la posible mecanización del campo y la salvaguardia de la autosuficiencia; 5) la creación de un partido comunista basado en el centralismo democrático, basado en la unidad de pensamiento y acción; 6) o la eliminación mediante la propaganda, persuasión y educación de la conciencia y costumbres retrógradas de la antigua sociedad feudal-burguesa como la religión… eran «dogmáticos» que «sufrían de servilismo» y «estilo de cliché extranjero» que querían establecer el socialismo y ejercer la democracia a la manera soviética.

Lo realmente «bueno» para Corea del Norte según los «Juches» era: 1) compartir el poder con la burguesía nacional y darle cabida a sus partidos en el gobierno; 2) mantener y expandir la vieja y nueva burguesía nacional en el nuevo régimen y promover su desarrollo económico mediante el cooperativismo, capitalismo de Estado, la abierta propiedad privada o las empresas mixtas, ampliar la diferenciación de clases a través de privilegios y estímulos materiales de todo tipo; 3) permitir el propio desarrollo de la burguesía rural en el campo y la entrada de estos kulaks en las cooperativas, bajo la regla de quién más tierras entrega, más salario recibe mensualmente, bajo unas técnicas de explotación de la tierra arcaicas debido a la no completa industrialización, e importar alimentos del exterior; 4) delegar la industrialización en la importación de industria de la Unión Soviética socialimperialista gracias a la división interior del trabajo, pedir créditos y abrir zonas especiales para la explotación de las empresas extranjeras para evitar el déficit de la balanza comercial; 5) crear un partido caciquil donde no existe posibilidad de ejercer la crítica y autocrítica, sino que está subordinada a dar la razón, adorar y claudicar tus posiciones ante el Líder del partido, quién a su muerte dará su cargo en herencia a su primogénito; 6) promocionar orgullosos mundialmente la existencia y financiación de la religión local.

Ridículo, las siguientes palabras de Enver Hoxha le caen como anillo al dedo al oportunista e hipócrita revisionismo coreano cuando este hablaba del dogmatismo del marxismo-leninismo:

«Los revisionistas dirigieron el filo principal de su lucha contra el marxismo-leninismo, como infalible teoría de la revolución mundial, de la lucha por la derrota del imperialismo y del capitalismo, sustituyéndolo por una teoría oportunista, contrarrevolucionaria, al servicio de la burguesía y del imperialismo. Bajo las falsas consignas de «lucha contra el dogmatismo» y «desarrollo creador del marxismo en las nuevas condiciones», de hecho, declararon anticuado el marxismo-leninismo, negaron sus principios fundamentales, le despojaron de su espíritu revolucionario, le convirtieron no solamente en una doctrina innocua, sino incluso útil para la burguesía. Los revisionistas reemplazaron el materialismo por el idealismo y la dialéctica por la metafísica, hicieron suya la filosofía». (Enver Hoxha; Informe en el Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

viernes, 9 de junio de 2017

Voluntarismo; Mark Rosental y Pavel Yudin, 1946


«VOLUNTARISMO. (Del latín: «voluntos» - voluntad).  El voluntarismo es una de las tendencias idealistas subjetivas en filosofía que niega la existencia de leyes objetivas y necesarias en la Naturaleza y en la Sociedad, atribuyendo el valor decisivo, primario, a la voluntad. Los representantes del voluntarismo en Schopenhauer, Nietzsche, Hartmann y otros. Las fuentes de esta tendencia emanan del profundo medioevo; las hallamos en las doctrinas de les padres de la Iglesia: San Agustín (354-430) que consideraba la fuerza de la voluntad como el fundamento de la persona y que unió esta tendencia con la doctrina de la predestinación divina; el conocido escolástico de la Edad Media, Duns Escoto, que reconocía abiertamente la primacía de la voluntad sobre la razón, de la casualidad sobre la necesidad, y vela en la voluntad activa el fundamento y el objetivo de la perfección humana y la dependencia del hombre respecto a la voluntad divina. El carácter reaccionario del voluntarismo se manifestó ya en sus mismos orígenes. Habiendo sido dirigido contra la teoría de las leyes materiales objetivas, el voluntarismo se acomodó con las teorías fatalistas de la predestinación y de la voluntad divina. En la filosofía moderna, el voluntarismo está vinculado, como lo señaló Lenin en «Materialismo y Empiriocriticismo» de 1908, con la línea de Kant y Hume, con la negación de la existencia de leyes objetivas en la Naturaleza y en la Sociedad, con la fórmula kantiana de que «la razón impone las leyes a la Naturaleza». Un ejemplo manifiesto de tal «voluntarismo idealista» es, según Lenin, el machismo que niega las leyes objetivas de la Naturaleza y que «reconoce el mundo de la voluntad». Para los populistas, anarquistas, socialrevolucionarios, el voluntarismo fundamenta filosóficamente las teorías sociológicas subjetivas de las «personalidades vigorosos» como fuerzas orientadoras del proceso social. Para los neokantianos la escuela de Windelband, Rickert, el voluntarismo sirve para disimular lo inevitable de la muerte del capitalismo, sirve a las teorías de la eternidad del régimen capitalista. Para Nietzsche, el voluntarismo supone la justificación de la violencia de las clases dominantes, la esclavización de los oprimidos. Una difusión particularmente amplia obtuvieron las diversas teorías voluntaristas en la ciencia y en la filosofía burguesas contemporánea». El miedo a la revolución proletaria en marcha y la inevitabilidad del colapso del capitalismo, obligan a la burguesía a buscar en las diversas teorías del libre albedrío, de la independencia del libre arbitrio, etc., una salvación Contra las leyes inexorables del desarrollo social». (Mark Rosental y Pavel YudinDiccionario filosófico marxista, 1946)

lunes, 5 de junio de 2017

El criterio revisionista y el criterio marxista-leninista sobre el carácter socialista de un país


«Entre los revisionistas el criterio del socialismo es en los índices tales como: 

1° La base –absoluta o relativa– del número de pobres, sin tener en cuenta ni la existencia de una clase social burguesa, ni la posición internacional del país. 

2° El aumento de la producción en las diferentes ramas de la economía. 

3° La existencia de subvenciones sociales en la educación, sanidad, etc. 

Pero estos índices revelan una concepción idealista y agnóstica del socialismo, ya que no toca directamente los análisis de clase en lo nacional e internacional, ni se recurre a un análisis sobre las relaciones de producción. Estos índices, tomados aisladamente también pueden ser parte de las relaciones de producción burguesas. Entre los revisionistas, sólo describen de manera muy parcelaria y superficial –en el mejor de los casos– una realidad económica y social, mientras que los índices objetivos, ellos, permiten apreciar la realidad económica y social a partir de sus fundamentos objetivos y en su carácter global. Los índices en los que se fijan los revisionistas se focalizan en las apariencias o en los detalles, olvidando lo esencial y reproduciendo las estadísticas burguesas en su forma bruta y sin la menor crítica. ¡La piedra de toque entre la compresión del materialismo dialéctico no está constituida por estos índices ni siquiera en el reconocimiento de la existencia de la lucha de clases, sino por su base material económica!

Esto demuestra su agnosticismo y su idealismo cuanto tratan la cuestión de la construcción del socialismo. Estos diseños conducen a la negación de las leyes universales del marxismo-leninismo y a la sustitución por unos puntos de vista antimaterialistas que durante medio siglo de dominación revisionista internacional, promovieron y reforzaron desde los revisionistas en los ex países socialistas, los revolucionarios democrático-burgueses y hasta los nacionalistas burgueses que procuraron vestirse de ropajes socialistas y marxistas:

«La negación de estas leyes conduce al revisionismo. Especulando con los cambios que se operan en el mundo y con las condiciones nacionales específicas, los revisionistas han sustituido las verdades universales del marxismo-leninismo por sus tesis y conclusiones antimarxistas y contrarrevolucionarias». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

Es pues con una gran perspicacia es que marxistas-leninistas albaneses observaban el hecho de que:

«El agnosticismo devino en una de las formas fundamentales de las diversas corrientes y subcorrientes de la filosofía burguesa contemporánea. Su fin es crear duda sobre la posibilidad de conocer las leyes de la naturaleza y de la sociedad, de utilizarlas en la práctica con vistas a transformar el mundo». (Kristaq Angjeli y Artan Fuga; La filosofía idealista contemporánea, arma ideológica en manos de la reacción imperialista, 1986)

Los índices objetivos –es decir, basados en la concepción materialista– de una sociedad y una economía socialista son: 

1° La ausencia de clases explotadoras y el y el poder de dictadura del proletariado que asegura la centralización de la economía alrededor de un plan de desarrollo a largo plazo así como una norma de acumulación elevada. 

2 ° Un comercio exterior del que la estructura excluye la inclusión a la división internacional del trabajo, bajo pena de dar rienda suelta a las leyes de la producción de mercancías sobre el mercado interior 

3 ° El crecimiento prioritario de la industria de producción de los medios de producción con vistas a la reproducción ampliada más rápida del producto social. 

4 ° La parte preponderante de los trabajadores del sector productivo con relación al total de los trabajadores así como la ausencia de paro estructural. 

5 ° La reproducción ampliada de la mano de obra, la participación creciente de las mujeres a la producción, ilustrando el grado de emancipación económica, política y social de los trabajadores.

Esta lista obviamente no es exhaustiva, pero marca de forma indiscutible una diferencia entre los índices propuestos por los revisionistas para evaluar una sociedad y economía socialista». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

domingo, 4 de junio de 2017

El «socialismo a la coreana» es bien visto por todos; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Kim Jong Il y Kim Jong-un

«¿Qué burgués no aceptaría este tipo de «socialismo»? ¿Qué burguesía internacional no promovería este pseudosocialismo como arma de contención contra el verdadero marxismo-leninismo de su país?

Los revisionistas chinos ya hicieron propaganda de que su burguesía nacional estaba contenta de su socialismo, así hablaba un burgués preocupado de la «transformación socialista» de su fábrica de harina:

«Por supuesto, yo estaba muy preocupado en ese momento acerca de cómo el partido comunista nos trataría. Sin embargo, el gobierno popular me invitó a participar en varias reuniones inmediatamente después de la liberación de Beijing, y más tarde, me nombraron secretario general del órgano que preparaba la creación de la comisión de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino en Beijing. Me di cuenta de que sólo mediante la aceptación de la transformación socialista podría haber un futuro brillante para mí. Cuando mi empresa de harina se convirtió en una empresa conjunta estatal-privada en 1954, me adjudicaron un puesto de liderazgo en mi empresa. Además del interés fijo, he recibido una paga relativamente alta. Fui elegido además, miembro del Gobierno Municipal Popular en 1957». (Pekín Informa; Vol.10, Noº34, 18 de julio de 1967)

Un ejemplo más para que veamos que no es casualidad que en el «socialismo» revisionista, donde insertan en el nuevo régimen a la burguesía en empresas estatales, cooperativas, privadas o estatal-privadas sin tocar un ápice su poder, la burguesía nacional lejos de desaparecer crece y con ello también su poder económico y político:

«Liu Tsing-kee, un miembro del Congreso de Shanghái y del Congreso Nacional del Pueblo, es un magnate textil, sus activos han incluido a cinco grandes fábricas -ahora en propiedad conjunta con el Estado-, las cuales emplean a unas 11.000 personas, los pagos de intereses personales tienen un valor de unos 400.000 dólares anuales, y un salario mensual de 300 dólares. Los activos totales de su familia, incluyendo las propiedades inmobiliarias, se han valorado en 16 millones de dólares. Mr. Liu heredó gran parte de la fortuna de su padre hace varios años, y pese a que desde hace tiempo es un capitalista, no ha recibido ningún estigma social por ello. Su fabulosa casa está llena de muchas antigüedades de trescientos años de edad, algunas tan antiguas incluso como para tener seiscientos años encima. Él tiene a su cargo a cuatro funcionarios y tiene un sedán Humber con chófer. Otro señor Liu, que tiene negocios con el del partido, recibe $ 320.000 en intereses anualmente y ha ocupado varios puestos clave del Estado». (B. Richman; La sociedad industrial en la China comunista, 1969)

En el caso norcoreano ocurre lo mismo:

«La política de nuestro partido y gobierno de nuestra República hacia los comerciantes y fabricantes privados está siendo apreciada por la gente que no es comunista. Muchos visitantes que vienen a nuestro país, provenientes de países capitalistas dicen que ellos apoyan y aprueban el socialismo en Corea». (Kim Il Sung; Los comerciantes y fabricantes coreanos en Japón deben hacer una fuerte contribución al trabajo patriótico de su Patria y nación: Conversación con el segundo grupo de comerciantes y fabricantes coreanos de Japón que visitan la Patria, 1973)

Como Iósif Stalin declaró, los genuinos marxista-leninistas no apostamos por hacer la revolución para construir este tipo de «socialismo» que proclaman los oportunistas:

«He ahí a qué estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ése el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con él Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastrueca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)