«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 14 de agosto de 2017

El PCE (r) y su apoyo a la política interior y exterior de la URSS revisionista y socialimperialista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«El PCE (r) pasó de ser en 1977 un fanático maoísta tercermundista a ser en 1978 un apologista del socialimperialismo soviético y su política exterior. De decir que este país jugaba el papel «pirata, chantajista y agresor» e incluso «principal peligro de la humanidad», a considerar a este país capitalista y su doctrina revisionista y socialimperialista como una corriente «revolucionaria» y «progresista». No les parece increíble:

«Ante nosotros se nos ha presentado las siguientes alternativas: en primer lugar compartir la concepción de los «tres mundos» que vienen defendiendo otros partidos, lo cual nos llevaría de una forma u otra a participar junto al imperialismo y la burguesía en la cruzada contra la URSS y otros países. Está claro que esto no lo podíamos hacer, entre otras muchas razones porque no está probada la «agresividad» de la URSS y si, en cambio, su ayuda, el apoyo decidido a la lucha de liberación nacional de los pueblos. Para nosotros esto se inscribe dentro de la corriente revolucionaria y progresista mundial, independientemente de las ideas que puedan albergar algunas personas». (Partido Comunista de España (reconstituido); En la encrucijada, Número 33, marzo de 1978)

Toda la supuesta lucha contra el jruschovismo que el PCE (r) decía haber desarrollado desde sus inicios no parece que sirviese de mucho o que fuese cierta, al juzgar por esta cita.

Se posicionó en un abrir y cerrar de ojos con los partidos jruschovistas de todo el mundo. Podríamos citar a cualquier partido hispano: como el PCPE o el PCOE, pero elijamos como caso ejemplificativo este:

«El general Perón va a comprender lo que ha dicho Fidel Castro: Que no hay dos imperialismos, hay uno solo, enemigo del país. Y el otro, que él le llama imperialismo, es el gran amigo de todos los países del mundo: se llama Unión Soviética y mundo socialista». (Fernando Nadra; Un año de gobierno peronista, 1974)

A finales de los 70 el PCE (r) estaba de acuerdo en cuestiones de política exterior con los puntos de vista de un partido tan degenerando como el Partido Comunista de Argentina, aquel partido bien conocido por sus políticas ultraoportunistas y lacayunas respecto al Kremlin que llegaron incluso a plantear la idea de una «salida cívico-militar» al gobierno peronista de Cámpora, lo que les conduciría a apoyar el criminal golpe militar de 1976 bajo la creencia que Videla-Viola eran unos «patriotas progresistas», básicamente por sus buenas relaciones con la URSS socialimperialista. Unas relaciones que también se harían extensibles a la Cuba de Castro, cubriéndose mutuamente en la arena internacional, llegando al punto de que Castro invitara a Videla a la Conferencia de los No Alineados celebrada en la Habana en 1979.

«La política exterior es la prolongación de la política interior y las dos juntas la expresión concentrada de las relaciones económicas existentes en un país». No puede por tanto un país capitalista con una línea exterior progresista basada en el internacionalismo proletario decir tal cosa, esto es algo incongruente a todas luces.

El proceso de restauración del capitalismo en la URSS con sus particularidades solamente podía dar una línea exterior socialimperialista:

«Mientras en la Yugoslavia de Tito al poco de tomar el poder y desenmascararse así mismo con la abierta promoción de sus políticas alejadas del marxismo, consiguió no solamente desviar a Yugoslavia de la construcción del socialismo, sino que impidió la industrialización del país, entonces más temprano que tarde como país no industrializado se condenó a una vida político-económica neocolonialista, a sufrir dependencia de los precios del mercado capitalista y a endeudarse con los créditos del exterior. En cambio la URSS que toma Jruschov es un país industrializado y la segunda potencia mundial del momento. Obviamente se ve que no fue el mismo caso de regresión y contrarrevolución el soviético que el yugoslavo –y aun así el caso soviético también acabó con que paulatinamente fuera subyugada económicamente a los imperialistas occidentales mucho antes de su caída–, es ahí el hecho de que diferencia a la URSS de Yugoslavia: en la URSS los revisionistas tomarían el poder e implantarían sus ideas burguesas con un nivel de las fuerzas productivas mayor y esto no dejaba otra consecuencia posible que transformar al país en un país socialimperialista. (...) El lector debe comprender en estos casos históricos todos los factores de forma dialéctica: analizando por supuesto el papel de las ideas –de los líderes y su voluntad– pero sin ignorar la base material –fuerzas productivas del país y los resultados a nivel económico de cada época–, si hace esto comprenderá fácilmente los desarrollos dados en estos países y no sólo su regresión, sino porque ocuparon uno u otro rol políticamente y económicamente. Así debe proceder también con los temas de actualidad, no solo de los países capitalistas imperialistas o dependientes, sino de los socialimperialistas o dependientes bajo teorizaciones revisionistas, de otra forma es imposible entender de forma científica la geopolítica». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 28 de agosto de 2016)

Las aberraciones teóricas de los ideólogos del revisionismo soviético en esta materia no eran casuales:

«Las teorías soviéticas de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «comunidad socialista», los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» y demás aberraciones antimarxistas en el campo político, económico y cultural no eran producto de una dirigencia inocente que errara en sus formulaciones, sino de unas ideas plasmadas muy conscientemente con el objetivo de servir a sus objetivos imperialistas. Esto se ve claramente cuando se profundiza en los resultados de la puesta en práctica: en la teoría político-militar la «soberanía limitada» y la «comunidad socialista» tenían el objetivo de justificar la intervención militar en los países neocolonializados por el revisionismo soviético como fue el caso de Checoslovaquia, la teoría económica de la «división socialista del trabajo» donde se niega la industrialización de los países dependientes y se les condena a la producción de monocultivos como es el caso de Cuba, la teoría de los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» tenía por objetivo aceptar a cualquier país dependiente como país «en vía al socialismo» siempre que esos países se integraran en el engranaje político, económico y militar de la URSS o al menos en uno de estos tres aspectos». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 28 de agosto de 2016)

Sin renunciar a su base maoísta, el PCE (r) se convirtió en un partido brezhnevista más de la escena revisionista.

Todo esto demuestra que las lisonjas que el PCE (r) da ahora mismo al imperialismo ruso son el reflejo de las que ya otorgaba al socialimperialismo soviético en su momento. Pero el patetismo ideológico del PCE (r) alcanzó su cenit cuando llegaron a apoyar a la Perestroika de Gorbachov:

«Como se sabe, nuestro partido ha saludado y viene apoyando la Perestroika, pero no podemos suscribir todos los planteamientos económicos, políticos e ideológicos que sirviéndose de ella, viene haciendo el revisionismo y la burguesía para destruir la obra revolucionaria y desacreditar al comunismo». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Informe en el Pleno del Comité Central, 1988)

Estos postulados coincidían con el de la mayoría de viejos partidos comunistas degenerados:

«Vivimos la época también signada hoy por la profunda transformación que se está realizando dentro de la revolución: la perestroika en la URSS. Al recuperar más cabalmente al leninismo en la construcción de la sociedad socialista, y al apuntar a superar enérgicamente retrasos e insuficiencias serias producidas por el stalinismo y el burocratismo, nos muestra al socialismo real con sus contradicciones tal como es. Es un ejemplo de vitalidad del marxismo-leninismo, y de la capacidad autocrítica de los revolucionarios soviéticos que apelan al pueblo y a su acción creadora para superar las dificultades. La Perestroika es más socialismo y más democracia. Es un proceso que vigoriza al movimiento comunista y revolucionario, impulsa la lucha de los pueblos y desarrolla el pensamiento marxista-leninista. Retoma del lado del socialismo la iniciativa histórica». (Partido Comunista de Argentina; Materiales del XI congreso de la FJC, 1988) 

domingo, 13 de agosto de 2017

Breve explicación de Bitácora (M-L) sobre el revisionismo soviético y su historia; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«El revisionismo. Desde que se hizo con el poder en la Unión Soviética impulsó la tendencia a la revisión de los principios del marxismo-leninismo a nivel mundial, casi cada partido comunista fue arrastrado hasta una renuncia explícita a los principios teóricos del marxismo-leninismo, al tiempo de que se arrastraba a cada Estado socialista a la plena restauración capitalista.

En el caso concreto del revisionismo soviético –que emergió a la muerte de Iósif Stalin, cuya cabeza visible fue Nikita Jruschov en el Partido Comunista de la Unión Soviética– se podría tomar como punto de partida cronológico y oficial el infausto XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956; pero lo justo sería investigar la política interior como las irregularidades sobre los nuevos nombramiento de cargos –aprovechando para anular las últimas decisiones tomadas por el PCUS con Stalin en vida tras su muerte–, las disputas entre los dirigentes –como el caso de Beria y Jruschov– y las tendencias hacía la reforma económica de la dirigencia soviética a la muerte de Iósif Stalin –la acción de descentralizar la planificación y dar más poder a los ministerios, vender la maquinaría del Estado a los koljóses en el campo– o la blandenguería hacía las nuevas corrientes en las artes de Occidente, la política exterior reflejada en el acercamiento de Jruschov a Tito en 1954, la forma irregular con que se anularon las resoluciones de la Kominform sobre el revisionismo yugoslavo, la rehabilitación de desviacionistas purgados en el PCUS y las exigencias de Jruschov a otras dirigencias comunistas de rehabilitación de desviacionistas que luego promocionaría para dirigir dichos partidos–, la supresión de las recomendaciones de Stalin para el «Manual de economía política» finalmente publicado en 1955 –con la introducción de un apoyo a las tesis concretas del revisionismo chino y yugoslavo–, son muestras claras de que el revisionismo soviético es previo a dicho congreso de 1956, y que el periodo de 1953 a 1956 está lleno de una abierta actividad hostil antimarxista de la mayoría de los líderes del PCUS, y que el XXº Congreso del PCUS de 1956 fue sólo la confirmación de que las fuerzas que comandaban realmente al partido ya no eran marxista-leninistas.

Tras este congreso, el revisionismo soviético con Nikita Jruschov primero, y Leonid Brézhnev y sucesores después, introdujeron la institucionalización de la teoría del «Estado y partido de todo el pueblo», igual que unas sucesivas reformas económicas que se centraban en la descentralización y la utilización de la ley del valor como método para regular la economía soviética tanto en producción, intercambio como distribución de productos, volviendo a las tesis del revisionista Nikolái Voznesensky sobre «máxima rentabilidad» a la vez que se recuperaba su teoría de la negación de la objetividad de las leyes económicas socialistas, por supuesto para reforzar todo esto se creó una cultura aburguesada para defender el nuevo régimen; en política exterior el disolver la Kominform para agrado de Tito, o las viejas teorías socialdemócratas del «tránsito pacífico al socialismo», la distorsión de la teoría leninista sobre «la coexistencia pacífica entre regímenes capitalistas y socialistas», o la invención de teorías como los países de «orientación socialista y vía no capitalista», eran la carta de presentación del revisionismo soviético, aquí, inventaría además teorías como la teoría de la «soberanía limitada» o la «división socialista internacional del trabajo», que demostraban el hecho de que la Unión Soviética, había dejado de ser un país socialista, que era ahora capitalista y abiertamente socialimperialista, y que tenía bajo su control, a muchos países revisionistas-capitalistas que giraban en torno a su política a través de sus organismos económicos –Consejo de Ayuda Mutua Económica– y militares –el Tratado de Varsovia– como era el caso de Polonia, Checoslovaquia, Hungría etc. Todo esto hacía de este revisionismo, un colosal problema para el marxismo-leninismo.

Hemos de comprender que el revisionismo soviético influyó profundamente en muchísimos movimientos de liberación nacional desarrollados durante el siglo XX, e incluso gozaron de amplia influencia en movimientos que finalmente se hicieron con el poder en Asia, América, África; estos fueron o bien inconscientemente engañados por la demagogia del discurso «antiimperialista y socialista» de los revisionistas soviéticos o bien fueron seducidos conscientemente por los créditos del socialimperialismo soviético: en estos casos encontramos desde las guerrillas del Movimiento Popular de Liberación de Angola hasta luego gobiernos constituidos como el de Etiopía. Vale decir que la etiqueta de experimentos como la de los países del «socialismo árabe» no eran sino extensión de la tristemente célebre teoría revisionista de los países «no capitalistas de orientación socialista». Por tanto, es necesario estudiar, comprender, y sacar justas conclusiones sobre lo que supusieron para las luchas de liberación nacional y las luchas por la revolución socialista las teorías de los socialimperialistas soviéticos que eran endulzadas con fraseología revolucionaria y lanzadas a los Estados emergentes, sobre todo de África y Asia. Comprender como las teorías de: la «comunidad socialista»; la «división socialista del trabajo»; la «soberanía limitada»; la «integración económica socialista»; la «vía no capitalista de desarrollo»; la de los países de «orientación socialista», y como influyeron y se establecieron al amparo de estas teorías regímenes como los de Etiopía, Angola, Yemen del Sur, Benín; que en su mayoría acabarían o bien por la fuerza o bien por iniciativa propia cambiando su régimen acorde a los parámetros de las democracias burguesas occidentales tras el derrumbe del propio socialimperialismo soviético en 1991. En otros casos como es el de Libia o Siria; también sucumbieron ante el revisionismo y terminaron estableciendo teorías antimarxistas que moldearían a partir de 1991 en el afán de aproximarse a los imperialismos de occidentales, manteniendo sin embargo la fraseología pseudorevolucionaria para mantener envilecidos a sus respectivos pueblos». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

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Por supuesto hay muchos más detalles para indagar y demostrar el carácter capitalista y socialimperialista de la Unión Soviética, con el tiempo iremos reeditando la obra para introducir aspectos que quizás puedan ser de notable importancia, pero en general estos temas creemos que es más que suficiente para que el lector pueda hacerse una idea y defienda esta justa conclusión frente a los apologistas del revisionismo soviético». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

Documentos para el estudio de la restauración del capitalismo y el carácter socialimperialista de la URSS; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Los albaneses si bien en algunos documentos –sobre todo iniciales– no explicaron a veces del todo bien el proceso de restauración del capitalismo muy concretamente ni tan sencillamente como debiera sobre todo a finales de los 50, eso pronto cambio y para los 60 los artículos dejan bien clara como se había dado esa transformación económica al capitalismo. En los 60 es entendible que no era fácil de entender para los revolucionarios del mundo una transformación tan traumática como esa, pero a día de hoy este proceso está más que claro y explicado con la pila de documentos marxista-leninistas –en especial de los albaneses–, explicándose de hecho todo aspecto de la política, economía y cultura soviética a partir de 1953, donde uno se hace una fácil idea de todo el proceso. Existen como decimos multitud de documentos –trabajos incluso de autores no marxistas– sobre el proceso económico en la URSS y sus manifestaciones económicas internas y externas:







sábado, 12 de agosto de 2017

El pueblo albanés y su contribución en la lucha antifascista en la Segunda Guerra Mundial



«En proporción con la población y su pequeño territorio, el pueblo albanés insurrecto se destacó como uno de los miembros más activos de la coalición antifascista mundial. En ese período, en Albania, de cada 14,3 habitantes uno combatió con las armas en la mano al ocupante. El pueblo armado y el Ejército de Liberación Nacional Albanés, con 70 mil guerrilleros, organizado en brigadas, divisiones y cuerpos de ejército, inmovilizaron en la lucha, dentro de su territorio, a 15 divisiones italianas y alemanas causando al enemigo considerables daños: fueron muertos alrededor de 27.000 enemigos, heridos más de 21.000; fueron hechos prisioneros 20.800. Fueron destruidos o capturados 2.110 tanques y vehículos blindados, 1.331 cañones y morteros, 1.934 camiones y gran cantidad de municiones y de material militar.

Dañando gravemente al enemigo en toda Albania, nuestro pueblo inmovilizó a cientos de miles de soldados de los ejércitos nazi fascistas y no permitió que el Mando del Wehrmacht enviara estas tropas al frente del Este, sobre todo en las situaciones en que dicho frente necesitaba sin cesar de los numerosos ejércitos del Eje y de los países ocupados por éste. El pueblo albanés no sólo no permitió que ninguna unidad de mercenarios, aunque pequeña, fuera al frente soviético o a algún otro frente en el extranjero, sino que con su heroica lucha ayudó directamente a la lucha antifascista de los pueblos de Europa y sobre todo de los Balcanes.

El pueblo albanés saboteó el ataque de la Italia fascista contra el pueblo griego, y las fuerzas albanesas, encuadradas en el ejército italiano, no aceptaron participar en la agresión. Asimismo nuestro pueblo golpeó al ejército fascista italiano en su retaguardia en territorio albanés.

Por orden del Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional durante los años 1942-4945, más de 20 mil combatientes de nuestro Ejército, atravesaron las fronteras estatales y lucharon con heroísmo por la liberación de los pueblos de Yugoslavia. En estas batallas dieron la vida cientos de hijos e hijas, combatientes del pueblo albanés. De esta manera Albania, con su heroica lucha coronada con la victoria dentro y fuera del país, se convirtió en uno de los miembros más activos de la coalición antifascista mundial de los pueblos.

La activa contribución del pueblo albanés a la Lucha Antifascista Mundial se demuestra claramente también en los grandes sacrificios y pérdidas que sufrió en esta guerra. El territorio albanés fue hollado por más de 700 mil soldados fascistas, quienes con sangre y fuego perpetraron crueldades sin par. Como consecuencia, en comparación con la población de 1 millón de habitantes y con el territorio, Albania ocupa uno de los primeros puestos en cuanto a las pérdidas humanas y en valor material durante la Segunda Guerra Mundial. El pequeño pueblo albanés dio 28 mil mártires.

Si se calculan también los heridos, el 7,3 por ciento de la población quedó mutilada por la guerra. Decenas de miles de personas fueron encarceladas o recluidas en los campos de concentración en Alemania y en distintos países ocupados por ella. Si se incluyen también los valores materiales destruidos, casi cada familia albanesa sufrió daños de los ocupantes italianos y alemanes; el 21 por ciento de las casas en aldeas y ciudades fueron incendiadas o destruidas; más de una tercera parte del ganado fue aniquilado por los ejércitos ocupantes.

En el otoño de 1944, en plena retirada, el ejército alemán destruyó los principales puentes del país y numerosas obras económicas importantes. Informando sobre estos bárbaros actos, el mando de las tropas alemanas del Sureste afirmaba que únicamente con la destrucción de los puentes «Albania fue llevada decenas de años atrás».

Es un hecho innegable que Albania es el único país en Europa que fue liberado con sus propias fuerzas, sin la intervención directa del Ejército Rojo o de otro ejército». (Albania Nueva; El pueblo albanés, activo participante en la coalición antifascista mundial, 1985)

martes, 8 de agosto de 2017

La no publicación de los documentos de los partidos: característica común de las organizaciones revisionistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El Partido Comunista de China (PCCh) se caracterizó por amputar y reeditar constantemente las obras de Mao Zedong a fin de adaptar su obra de modo oportunista a las diferentes épocas, o para la reproducción de su imagen en el extranjero:

«Es arduamente conocido que el revisionismo chino tiende a manipular sus obras para cubrir sus vergüenzas. Uno de los casos más conocidos es el informe al VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945 de Mao Zedong, llamado: «La lucha por la nueva China», con posterioridad reeditado y censurado en sus partes más browderistas con motivo de su inclusión en el tomo IV de Obras Escogidas, en que fue titulado: «Sobre el gobierno de coalición». Otro punto sería la obra «Resoluciones sobre algunas cuestiones de la historia del partido». (...) Este tipo de cambios, censura y reediciones en sus obras fue algo reconocido por los revisionistas chinos en la introducción de las Obras Escogidas de Mao Zedong. (...) Esta pose de fidelidad a Stalin, al marxismo-leninismo, dejando las críticas en formas indirectas o en pequeños círculos, duraría solo hasta la muerte del líder soviético. (...) Este ocultamiento apropósito de los sentimientos de Mao hacía Stalin [se comprueba] con los testimonios escrito del líder revisionista chino a la muerte de Stalin». (Equipo de Bitácora (M-L); Mentiras y calumnias de la historiografía burguesa-revisionista de Mao Zedong y el revisionismo chino sobre Stalin, 2014)

Téngase en cuenta que los revisionistas chinos sólo publicaron, en 1951, las obras de Mao Zedong hasta el tomo IV, estas publicaciones cubren sus obras de 1926 hasta 1949. El tomo V, publicado en 1977, cubre el periodo de 1949 a 1957, este tomo fue publicado bajo mandato de Deng Xiaoping y Hua Kuo-feng, aunque por ciertas recopilaciones ya se conocían partes de estas obras. No es casualidad que esta dupla, Deng-Hua, publicara en 1977 el V volumen de las Obras Escogidas de Mao Zedong; pues lo hicieron a sabiendas de que su contenido les era altamente beneficioso en cuanto a justificar sus derivas presentes y futuras.

Para entender el maoísmo y el desarrollo del maoísmo en Europa, hay que tener en cuenta que la mayoría de las obras de Mao Zedong no fueron publicadas en Europa en vida de Stalin, lo que dificultaba su estudio y la comprensión de su carácter revisionista.

En 1951 fue publicado su tomo I de las Obras Escogidas de Mao Zedong en la Unión Soviética. Las obras llevaban siendo revisadas años por Mao Zedong previamente, y luego el filósofo soviético Yudin le asistió para corregir sus errores antimarxistas y así darle un toque más académico. En 1953 se publicaron el tomo III y IV respectivamente, que ocupan los escritos de 1941-1945 y 1945-1949 respectivamente, fue entonces cuando los jruschovistas dieron mucha publicidad a sus textos:

«Después de la muerte de Stalin, entre junio y diciembre de 1953, la propaganda soviética dio más publicidad a las obras de Mao en la Unión Soviética». (Hua-Yu Li; Mao Zedong y la stalinización económica de China 1948-1953, 2006)

El PCE (r), y no podía ser de otra forma, sigue esta práctica maoísta de ocultamiento de su propia historia. Hipócritamente argumenta que debido a la «represión» no se han podido salvar todos los documentos. Falso, el PCE (r) publica artículos de todas las décadas, y esconden los que más vergüenza le producen, por ejemplo los artículos donde dan su apoyo y loan a Gorbachov no son publicados; solo a base de un largo trabajo, a polémicas con otros grupos de la época, y a la denuncia de varios críticos, se han podido recuperarse las pruebas de su pasado revisionismo más rancio. De hecho, desde hace unos años no solamente esconden sus documentos históricos, sino que cuando se critican sus posiciones alegan que «no estás informado», y te recomiendan leer las últimas obras de Arenas como «La negación de la negación»; «Revolución dentro de la revolución» de 2015 o «¿Una nueva ley dialéctica?» de 2017 donde te prometen que rectifica muchas de sus pasadas inclinaciones maoístas y donde incluso se atreve a enunciar que ha descubierto nuevos aportes para el marxismo, ¡pero casualmente lejos de estar disponibles a todo el público, para obtener dichas obras y leerlas, debes pagar una suma considerable que por supuesto va destinada a financiar al revisionismo! Esta es una estrategia muy común entre las organizaciones políticas que tienen miedo a ser criticadas, así se garantizan que sus obras solo se lean en su círculo de seguidores que son los únicos que se dejarían el dinero en comprar tales aberraciones, dificultando con ello que sus enemigos puedan acceder a ellas y que posteriormente sean criticados por sus teorizaciones absurdas. Esta estrategia no solo significa que dificulta el hecho de que sus enemigos puedan acceder a su material, sino que a su vez también niega la disponibilidad de sus teorizaciones a los elementos neutrales hacia su organización interesados en el marxismo y en esos temas, en consecuencia auto aislándose irremediablemente de las masas cada vez más a causa de esas posturas sectarias.

Pero el PCE (r) no es el único que hace esta triste táctica de autocensura, en España hay ejemplos múltiples entre la fauna revisionista. A Jesús, un militante de Reconstrucción Comunista (RC) lector de Bitácora (M-L) le pedimos cuentas sobre porque su organización tras celebrar su IIIº Congreso de 2015 no publicaban sus documentos congresuales, su contestación fue que se publicarían en breve, más tarde ya en 2016, ante el incumplimiento de su palabra, volvimos a pedir cuentas, esta vez la excusa que nos dio Jesús fue por cuestiones de seguridad la directriz era que no se difundiría en público, lo cual criticamos a ese individuo que parecía realmente honesto. Esta actitud de RC fue criticada en nuestros documentos posteriores con vehemencia, ya que tras la detección de ocho de sus militantes en 2017, la línea oficial de RC aludía que por culpa de la «represión» no habían podido publicarlo: ¡esta era la misma excusa barata que el PCE (r) utilizaba desde hacía décadas!:

«Otro de los rasgos que caracterizan a esta peculiar organización [RC] es la de no publicar los documentos de su partido: ni las tesis de sus plenos, congresos, ni nada importante sobre su línea, prueba de ello es que a día de hoy no tenemos los documentos del último IIIº «Congreso» de abril de 2015, ni de los anteriores, lo que indica que estos actos son reuniones donde prima el formalismo. Ellos argumentan que la no publicación de sus documentos es debido ¡«a cuestiones de seguridad»!, algo bastante estúpido ya que mientras afirman esto son conocidos por colgar fotos de su «Comité Central» en su página oficial, e incluso por actos como subir las fotos de actos «políticos» a las respectivas cuentas oficiales de cada integrante, con los que pueden ser identificados fácilmente sus cabecillas, por lo tanto la privacidad de sus «militantes» es nula, y sus excusas bastante malas. Además, ¿qué «riesgo a la seguridad» supone para una organización publicar su programa económico o su análisis de la economía internacional actual –o cualquier otra cuestión que un partido debe tocar–? Ninguno, por lo que todo esto son excusas para justificar su inoperancia en cuestiones de peso». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 18 de octubre de 2016)

Otro ejemplo de partido político revisionista de escasa influencia conocido por la no publicación de sus documentos históricos es el actual PCE (m-l) de 2006-2017, al cual denunciamos por no querer publicar las obras de los dirigentes históricos como Elena Ódena a los cuales dicen reivindicar:

«Que no se preocupen más los jerifantes oportunistas del refundado y actual Partido Comunista de España (marxista-leninista) [PCE (m-l)], que ya tenemos en nuestras manos parte de las obras de Elena Ódena, para poder difundirlas. Comunicamos esto, ya que no han tenido la decencia de proporcionarnos, y de ni tan siquiera mostrarnos una sola obra escrita de Elena Ódena –pese a nuestro intento de ponernos en contacto con sus medios oficiales, militantes y simpatizantes para facilitarnos tales obras–, por lo que ya nos hemos encargado nosotros por otros medios de conseguir una edición física del Tomo I de sus Escritos Políticos. Que ya que tampoco han tenido las ganas ni la preocupación de promover las obras teóricas de esta revolucionaria y marxista-leninista, desde Bitácora (M-L) nos encargaremos de tal menester en cuanto saquemos a la luz. (...) A diferencia del actual PCE (m-l), Elena Ódena promovía la publicación y popularización de los documentos del partido; el actual PCE (m-l) tiene la casual «manía» de esconder la mayoría de informes de sus plenos o de sus congresos así como sus resoluciones, existiendo solo contados documentos desde su fundación en 2006, aplicando la máxima cobarde de muchos partidos revisionistas de: «cuanto menos se publique menos podrán criticarnos». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena, 13 de enero de 2015)

«Casualmente» tras más de diez años sin publicar sus documentos, desde esta llamada de atención, o mejor dicho denuncia pública, el PCE (m-l) decidió empezar a digitalizar las obras de Elena Ódena, lo que facilita su desenmascaramiento entre sus escasos seguidores como falsos idólatras.

Pero la lista de ejemplos no acaba ahí, en España –y en otros países– las diversas organizaciones revisionistas siguen este patrón: el PCOE, el PCPE. Sobre todo sobresale que todos ellos presumen de una histórica «lucha antirevisionista» en sus respectivos partidos, cuando lo cierto es que sus líderes fundadores –Líster y Gallego– fueron cómplices de las fechorías de Carrillo, y después, siguieron siendo seguidores y aduladores de la URSS socialimperialista, incluyendo un lacayunismo en la cuestión de Gorbachov y la Perestroika. El PCE como siempre, nada en un mar de contradicciones, con mil fracciones; aunque el eurocomunismo de Carrillo fue uno de los mayores fracasos del revisionismo y nadie lo reivindica dentro del PCE con ese nombre, el PCE lejos de haberse desecho del eurocomunismo-carrillismo, su herencia se ha podido ver durante todos estos años: le pese a quién le pese, Gerardo Iglesias, Julio Anguita o actualmente Alberto Garzón, son hijos del carrillismo. Por último cuando el antiguamente famoso jesuita y tercermundista PTE-ORT hoy intenta limpiar su pasado con las delirantes historietas sobre su pasado «antirevisionista» hay que recordarles que actualmente todavía repite sus mismos dogmas del maoísmo, a causa de ello es un partido fantasma como su hermana ideológica de la UCE, una organización que podemos decir que es una secta con todas las letras y que es capitaneada por empresarios que explotan sus propios militantes como ocurre exactamente igual con RC.

Es válido tomar en cuenta que este oficiosos ocultamiento de documentación de estas organizaciones, pasados y presentes, responde al miedo que tienen ante la posibilidad de que se critique su falta de posicionamiento respecto a temas fundamentales del marxismo-leninismo, o bien o por el simple temor al ridículo al quedar descubierta su falta de formación ideológico-política-económica a la hora de tratar temas concretos

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Llegados a este punto. Suena realmente hilarante leer este tipo de proclamas de los fanáticos del PCE (r):

«En el Estado español, el partido que se ha ganado durante cuatro décadas el calificativo de comunista, con una lucha tenaz, comprometida a cualquier precio y bien organizada, que jamás ha traicionado los principios comunistas y por lo tanto a la clase obrera, es el PCE (r)». (Pablo Hasél; ¿El comunismo es legal en el Estado Español?, 25 de marzo de 2017)

Pues como ha quedado demostrado hasta este momento, la teoría y práctica del PCE (r) durante los años 70 fue de completo apego al revisionismo maoísta, a veces entremezclado con otras tesis revisionistas procedentes del tercermundismo, el guevarismo, el anarquismo, el espontaneismo y el terrorismo, etc. Así que lo que dicen sus palmeros sobre que el PCE (r) es un partido, o mejor dicho el único partido marxista consecuente, no tiene el más mínimo sentido, viven en universos de fantasía. El PCE (r) hizo del eclecticismo oportunista su bandera. Y esto también se comprueba en la línea de su política exterior». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Las presiones económico-políticas de los socialimperialistas chinos en Albania


«Nos preguntamos cómo desde 1978 y a día de hoy también, existe gente que se autodenomina marxista-leninista, y puede llegar a ver «supervivencias de socialismo» en China. Si las mistificaciones socializantes del «Pensamiento Mao Zedong» todavía podían seguir funcionando para China siendo un Estado de «nueva democracia», es decir, un Estado nacionalista-burgués económicamente débil, una vez se vieron abiertamente las ambiciones imperialistas de China, se volvió a demostrar que no podía existir la «tercera vía» sobre la base de producción de mercancías: al igual que en la sociedad burguesa se produce a cada instante la diferenciación social de los elementos pequeño burgueses, una minoría uniéndose a las filas de la gran burguesía, y una mayoría al proletariado, del mismo modo en la economía mundial de los países burgueses se produce una diferenciación, los países más débiles que llegan a proletarizar a su población, los más poderosos llegan a acumular y tomar su lugar entre los explotadores.

Una señal irrefutable del triunfo de la burguesía imperialista china, fueron los cambios que se operaron en el carácter de las relaciones entre Pekín y Tirana.

De la misma manera que los revisionistas titoistas y jruschovistas habían previsto hacer de Albania un país dependiente, cuya economía estaría basada en la agricultura y cuya industria estaría limitada a la producción de materias primas y bienes de consumo, del mismo modo los revisionistas chinos no iban a tardar en demostrar que no pretendían ayudar a un país socialista hermano, sino someter a Albania, o por lo menos impedir su desarrollo económico independiente:

«Los líderes chinos en su intención de dejar a Albania privada de una industria pesada y hacer de ella un país económicamente dependiente del suyo, se obstinaban en sostener la idea de que la República Popular de Albania no se hallaba en situación de construir ni de poner en funcionamiento las nuevas unidades industriales que China le abastecía. Es por eso que la creación de instituciones de la industria pesada en Albania con el apoyo de China se reunieron con muchas dificultades que fueron superadas gracias a los esfuerzos incansables de los trabajadores y especialistas albaneses». (Partido del Trabajo de Albania; Historia de la construcción socialista en Albania, 1988)

A finales de los años 60 cuando la construcción de unidades enteras de las industrias albanesas de producción de medios de producción se convirtieron en noticia, los revisionistas chinos trataron de persuadir a los líderes albaneses de no construir ciertas obras industriales en el dominio de la energía, la metalurgia ferrosa y no ferrosa así como de las construcciones mecánicas. Estas obras debían formar la columna vertebral de la industria pesada albanesa.

Tras el fracaso de sus presiones, los revisionistas chinos establecieron un bloqueo económico contra la Albania socialista de manera fragante durante 1971-1975, primero no cumpliendo con los acuerdos comerciales acordados, y a continuación, retrasando el envío de equipos para la construcción de estas obras claves, y finalmente recurriendo al sabotaje a través de sus expertos. 

Sobre el término socialimperialista y su acuñamiento por parte de los albaneses; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Lenin utilizó varias veces el término socialimperialista para los miembros de la II Internacional que apoyaban, colaboraban e incluso abanderaban las políticas imperialistas de sus países.

Los marxista-leninistas albaneses acuñaron el término socialimperialista en los años 60 para designar a un país como la URSS, que decía ser socialista e internacionalista pero que en su práctica era capitalista y con un desarrollo económico y puesta en escena internacional imperialista. Término lógico y simple de entender para lector a estas alturas del documento viendo lo visto sobre la esencia de la estructura económica de dicho país.

Para los defensores del revisionismo soviético de los 60, 70 u los 80, el capitalismo no se había restaurado en la URSS, ¡y que el hecho de llamarlo socialimperialista era si cabe un error más grave!

Muchos de ellos afirman también que la calificación de socialimperialista es un epíteto que los albaneses copiaron a los chinos, algo que demuestra un comentario ignorante, falto de conocimiento histórico.

Los albaneses en todos los fenómenos tras la muerte de Stalin y antes de esto también, han tenido sus propios análisis y conclusiones sobre los fenómenos internacionales –aunque estas les pusieran en minoría y ante problemas–: (1) he ahí la denuncia del titoismo a los soviéticos –antes de que fuera desenmascarado a nivel internacional en la Kominform–; (2) su opinión sobre las tesis del XXº Congreso del PCUS de 1956 –contrario a la mayoría de partidos–; (3) los análisis de los sucesos de Hungría –opiniones y conclusiones que iban en contra de China y la URSS y la mayoría de partidos–.

Y en lo referente a China: (4) análisis y conclusiones contrarias a la teoría china del frente antiimperialista junto a los revisionistas soviéticos; (5) crítica a las ilusiones sobre el ascenso de Brézhnev al poder, (6) críticas muy duras a la Revolución Cultural en China, (7) críticas al viaje de Nixon a China y la prueba del acercamiento sino-estadounidenses con el Comunicado de Shanghái, (8) o la teorización de los tres mundos.

Queda demostrado con estos sucesos, que solo un historiador burgués-revisionista, bien por ignorancia o claros objetivos interesados diría que los albaneses eran unos seguidistas. La base para calificar a la URSS con ese apelativo tenía su raíz en los análisis que los albaneses, como hemos visto hasta aquí, realizaron por sí mismos.

En cuanto a los revisionistas chinos y su crítica a la URSS, existen muchos filomaoístas que actualmente pretenden relacionar la lucha de los marxista-leninistas contra el revisionismo soviético con la figura Mao, un mito ya hace décadas desmontado.

También mucho filomaoísta trata de pasar al maoísmo como marxismo-leninismo, quienes presentan la teoría de que existe una etapa marxista-leninista de Mao –que incluiría una lucha coherente contra el revisionismo soviético– que hay períodos en que las teorías y prácticas de Mao deben de ser reivindicadas como marxista-leninistas, algo que como decimos, gracias a la documentación disponible, es un intento burdo pues no existe ningún periodo ni campo en el que el líder chino no haya revisado el marxismo-leninismo: cuestión de partido, etapas de la revolución, filosofía, economía, cuestión cultural y lucha ideológica, etc.; la categorización de marxista-leninista del revisionista chino solo pueden ser sostenido por maoístas y filomaoístas disfrazados de marxista-leninistas. Teorías de diversa índole que solo sirven para reforzar el mito del revisionismo chino, aunque a estas alturas como decíamos no tengan ya ningún sustento existiendo tanto documento que desmonte tales afirmaciones.

Los chinos a la hora de tratar con el revisionismo soviético fueron unos oportunistas, vacilantes, centristas, etc.:

«Su «antirevisionismo» hacia los jruschovistas no ese basa en la ideología marxista-leninista. Ellos no luchan frente al revisionismo soviético sobre estos principios. Al contrario, para los chinos, todo lo que se declare antisoviético es bueno, y se puede marchar con él, independientemente de que estos elementos antisoviéticos sean; los revisionistas titoistas, traidores al marxismo-leninismo, agentes de los estadounidenses, los revisionistas rumanos, que poseen lazos con el imperialismo estadounidense, la reacción europea u otra reacción burguesa. Para ganarte la simpatía de los chinos, solo necesitas ser antisoviético. Este camino antimaxista está llevando a China a un callejón sin salida, a un curso donde sino rectifican, les lleva a la traición». (Enver Hoxha; Bajo una línea antimarxista; Reflexiones sobre China, Tomo II, 27 de julio de 1971)

Ya lo expusimos con ejemplos más arriba.

Los marxista-leninistas albaneses fueron extrayendo las últimas conclusiones respecto al revisionismo chino y su naturaleza real. El Comité Central del Partido del Trabajo de Albania enviaría sucesivas cartas al Comité Central del Partido Comunista de China: como la de 1962 –sobre el concepto oportunista de formar un frente antiimperialista con el revisionismo soviético–, la de 1964 –advirtiendo el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviética–, la de 1971 –sobre la reconciliación del revisionismo chino con el imperialismo estadounidense– o la de 1978 –haciendo un resumen del desarrollo de las divergencias sino-albanesas y exponiendo los sabotajes económicos chinos desde inicio de los 70 a causa de la no aceptación de la política exterior china–. En todas estas cartas se ve como de modo camaraderil los albaneses van desbrozando el camino oportunista que los chinos estaban tomando, pero los revisionistas chinos jamás respondieron a las cartas y las críticas, y conforme a ello, y a la continuación de políticas oportunistas, los marxista-leninistas fueron sacando conclusiones.

Toda crítica china contra el revisionismo soviético ha estado basada en la copia de los argumentos y documentos de los albaneses, los chinos siempre han ido a la zaga de los albaneses en este sentido, y cuando acertaban en la crítica a los soviética –fuera copia de una crítica y postura de los albaneses o no– casualmente los chinos estaban acusando a los soviéticos de cosas que ellos mismos habían cometido durante los 40, que hacían en los 50 y 60 o que iban a hacer a partir de los 70. No hace falta explayarnos cuales son estas cosas que todos saben a estas alturas, igualmente existe toda una documentación facilitada por nuestro equipo para revisar la historia del revisionismo chino por si el lector no sabe a que nos referimos. Entonces desde una óptica objetiva no es muy serio que los chinos utilizaran el término revisionista, oportunista o socialimperialista para referirse a los soviéticos, ya que ellos mismos no tenían autoridad moral para ello, cuando ellos seguían el mismo camino». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

domingo, 6 de agosto de 2017

El revisionismo jruschovista: Jruschov y Brezhnev; Vincent Gouysse, 2004

El siguiente capítulo que analiza la actitud del Partido del Trabajo de Albania y el Partido Comunista de China frente al surgimiento del revisionismo jruschovista, no deja lugar a dudas sobre la actitud de un partido y otro, más allá de las posiciones vacilantes de la mayoría de partidos durante 1953-1956, tener ilusiones sobre el carácter del jruschovismo denotaba poca lucidez y un peligro gravísimo, pero mantener esas ilusiones a partir de 1960 denotaba un completo desinterés el mantener la preservación del marxismo-leninismo. Es de comentar que las tácticas de oposición al jruschovismo también expresaban el tipo de contradicciones que se guardaban frente a él. De ahí que muchos partidos en el poder posaran de vez en cuando como antirevisionistas por tener ciertas divergencias en materia económica o en materia de reivindicaciones territoriales, no siendo la cuestión ideológica más que un medio para conseguir privilegios en las dos primeras materias como hizo China, Rumanía o Corea del Norte. Finalmente estos países casualmente fueron los que más rápido se acercaron al imperialismo estadounidense para contraponer la influencia del revisionismo soviético en su país.

El documento:

Jruschov y Mao en 1959

«1. Introducción

Después la muerte de Iósif Stalin se produce en el seno del Partido Comunista de la Unión Soviética lo que es llamado «el golpe de Estado de Jruschov». Apoyándose en Anastás Mikoyán y en la cabeza del ejército con Gueorgui Zhúkov,  Nikita Jruschov el antes ensalzador de Stalin también apodado por esta razón «el bufón» por algunos bolcheviques, va a conseguir en algunos años desembarazarse de todos los compañeros próximos de Stalin. Desde 1953, Lavrenti Beria, jefe del NKVD, la policía secreta de la Unión Soviética, y también miembro del Buró Político, fue detenido por haber llevado «actividades antigubernamentales».  Fue ejecutado en diciembre de ese mismo año así como varios de sus colaboradores próximos. Jruschov maniobró con el fin de oponer entre ellos a los miembros del Buró Político. Sacó provecho de las divisiones en el seno del Comité Central para lanzar un pérfido ataque contra Stalin en el XXº congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en febrero de 1956. La era del «desestalinización» comenzó entonces. En junio de 1957, el grupo «antipartido» Mólotov-Malenkov-Kaganóvich, fue acusado de haber urdido un complot que pretendía derribar a Jruschov y apartarlo de la dirección.

Nikita Jruschov comprometió rápidamente a la Unión Soviética en las «reformas» económicas y políticas:

–A nivel económico, desde el XXº Congreso del PCUS de 1956, se niega la acción de la ley del valor bajo el socialismo tal como fue expuesta por Stalin en su obra: «Los problemas económicos del socialismo» de 1952. Obra donde éste último advertía particularmente los marcos sobre la importancia para que se velara para impedir las contradicciones que surgen en el curso de la construcción del socialismo y su desarrollo hacia el antagonismo.

De este hecho, Jruschov introducirá desde 1957 en la sociedad soviética la venta de los medios de producciones a las estaciones de máquinas y de tractores de los koljoses, haciendo de los medios de producción, mercancías y acabando pues, en el ensanche de la esfera de acción de la ley del valor; también restablecerá la noción del provecho como indicio de rentabilidad de la economía soviética, y pondrá el énfasis en la producción de bienes mercantes, abandonando así la orientación económica stalinista que daba la primacía a la producción de los bienes de producción y que inauguraba así la era tristemente célebre del «socialismo de mercado»:

«En mayo de 1953 la circulación monetaria fue extendida y, antes de esto, en abril del mismo año, el papel de planificación centralizada –Gosplan– resueltamente fue reducida dando más poder a los ministerios económicos. En la sesión plenaria del Comité Central de septiembre de 1953, las mercancías abastecidas por los koljoz al Estado vieron sus precios aumentar, la cantidad de las mercancías que debían ser abastecidas fueron reducidas y se dieron en general un papel reducido a los koljoz en el plan central: «Las presiones de la ideología burguesa sobre la teoría económica, ya presentes durante la vida de Stalin, se aumentaron después de su muerte. En mayo de 1953 estuvo decidido a extender «el comercio soviético», los poderes de los directores de empresa fueron aumentados y su papel y poder sobre la economía y la mano de obra se volvían preponderantes. Después de la eliminación de los últimos reductos de resistencia –Mólotov, Kaganóvich y Saburov– en julio de 1957, la maquinaria agrícola fue vendida a los koljoses y en septiembre de 1957 fue introducido el principio según el cual las empresas públicas debían crear rentabilidad. La ofensiva burguesa alimentaba la teoría del valor –es allá dónde las leyes burguesas encuentran su base. La teoría del valor es el principio cardinal de la producción de las mercancías– colocándola en el centro de la económica política del Estado soviético, tomando medidas que iban en contra del progreso hacia el comunismo». (Ubaldo Buttafava; El Termidor de Jruschov: Una contribución al análisis crítico que concierne a la vuelta del URSS al capitalismo, 1997)

viernes, 4 de agosto de 2017

Otros detalles de la URSS socialimperialista sobre la línea político-económica con otros países y movimientos políticos; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Lista con el número de bases militares de la URSS en 1984

«Si repasamos la política de los dirigentes revisionistas soviéticos, toda ella iba encaminada a obtener una primacía económica.

La venta de armas a países o movimientos del llamado «tercer mundo» no tenía un objetivo altruista, sino poner en nómina a quienes vendían esas armas y esperar una captación de esos movimientos para encuadrarlos en su política económica. De hecho por medio de engaños, chantajes y sobornos se intentaban ganar a los movimientos de liberación nacional, inclusive si hacía falta se instigaba a apoyar golpes de Estado de los líderes de diferentes partidos o fracciones corrompidas, con ello se pretendía atar a estos movimientos para que en caso de llegar al poder su economía se pusiese en el redil del socialimperialismo soviético. El establecimiento de bases militares, pactos de amistad y cooperación bilaterales o multilaterales, o el envió de tropas a través de países satélites que garanticen la injerencia militar, la explotación económica y el control político del socialimperialismo soviético en tierras ajenas es otra demostración de sus intenciones, para ello se valían de una falsa fraseología marxista con epítetos como proporcionar «ayuda internacionalista», o defender la «amistad soviética con los pueblos oprimidos», pero no dejaban de ser lemas que tenían el objetivo de camuflar sus intereses expansionistas y defender los intereses socialimperialistas en dichos países.

¿El invadir Checoslovaquia en 1968 en contra del Secretario General del partido –que años antes aupaste en tu campaña antistalinista– e imponer a un líder a dedo que calificación tiene sino socialimperialista? ¿O directamente invadir Afganistán en 1979 y asesinar a su líder no son actos que demuestran la naturaleza política de la URSS de esos años? ¿Los sucesos de la Polonia de 1981 donde se amenazó a la dirigencia polaca a actuar y tomar todas las medidas pertinentes ante amenaza soviética de que si no se ponía orden en su país lo tendrían que hacer ellos como en Checoslovaquia? ¿Todo esto que cuadro nos ofrece sino el de la sumisión política de un país como Polonia a la URSS?

Conocidos son los casos en que al igual que Estados Unidos, la URSS establecía pactos de cooperación y fabricaba teorías para que en caso de que fuerzas del exterior o interior pusieran en jaque sus intereses pudiesen intervenir:

«Además, partiendo siempre de la base de la «teoría de la «vía no capitalista de desarrollo», los golpes de Estado están considerado por los revisionistas soviéticos como «actos progresistas», como «una forma de revolución armada que sirve al objetivo de la lucha contra los regímenes reaccionarios», que abren la «vía al desarrollo no capitalista». (Llambro Filo; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)

Y ello no acababa ahí, la URSS abría abiertamente como cualquier otra potencia imperialista de la época bases militares en todas las partes del mundo para asegurar sus intervenciones militares en caso de que sus intereses económicos fuesen puestos en tela de juicio en los países bajo su influencia:

«Los  socialimperialistas soviéticos han desplegado una fuerza de 2.000 hombres en la isla de Socotra a la entrada del Mar Rojo, y más de 1.700 soldados estacionados en la base importante de Adén. Esa base, según las agencias extranjeras, sede del mando soviético de «operaciones en el Océano Índico» también se extienden a los países africanos bañados por el Océano Índico. Por otra parte, las tropas mercenarias cubanas controladas por los soviéticos y estacionadas en Etiopía y Eritrea en sus bases militares, sirven como puntos de apoyo a la penetración soviética en el continente africano. El cordón militar de los socialimperialistas soviéticos es cerrado por las bases de sus mercenarios en Angola, en el Sudoeste africano, y por su flota que patrulla el Mediterráneo cerca de las costas de África del Norte, donde se aseguraron también bases portuarias. Todo esto contribuye un peligro real de intervención y de ocupación en los países africanos». (Llambro Filo; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)

¿Acaso se puede justificar todo esto como internacionalista? No cuando son por meros intereses económicos. ¿Puede defenderse esto como una lucha para la conservación del socialismo en la URSS o en los países donde intervenía? No es el caso, ni puede serlo cuando no existía socialismo en ninguno de estos países.

Los documentos internos como los del caso de la invasión a Afganistán hablaban sin tapujos ni vergüenza alguna que se hacía por velar:

«Por los intereses nacionales de la URSS en relación con los acontecimientos en Afganistán». (Extracto del protocolo nº 181 de la sesión del Buró Político del CC del PCUS del 28 de enero de 1980)

Y hablando del país invadido como ejemplo de clásico caso de zonas o:

«Regiones que son de importancia estratégica para la Unión Soviética». (Extracto del protocolo nº 181 de la sesión del Buró Político del CC del PCUS del 28 de enero de 1980)

¿Esto no habla por sí solo de que les movía –y no precisamente el internacionalismo, el altruismo, ni la filantropía–?». (Equipo de Bitácora (M-L)Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

jueves, 3 de agosto de 2017

Una crítica marxista a las formas de lucha usadas para destruir el capitalismo según el anarquismo


«En lo concerniente a las formas de lucha usadas para destruir el capitalismo, hay divergencias entre los anarquistas. Pero esta divergencias no significa un cambio en la esencia anarquista sobre sus puntos de vista. Algunos anarquistas piensan que la burguesía puede ser derrocada a través de acciones «revolucionarias» aisladas. En su opinión, estas acciones pueden ser llevadas a cabo por pequeños grupos de determinados individuos, como por ejemplo los grupos de la llamada «oposición extraparlamentaria», o por las aisladas y conspirativas guerrillas urbanas. Otros defienden el terror individual, pensando que, asesinatos individuales o colectivos, secuestros de personas, sabotajes, etc. son los medios más efectivos de conseguir su objetivo. Basándose en sus principios, los grupos anarquistas de varios países deciden aplicar esto a una actividad práctica. La experiencia nos muestra que sin embargo estas acciones pese a ser audaces y espectaculares, no cambian la situación. Por el contrario, ellas dificultan la revolución porque puede crear muy peligrosas ilusiones en elementos políticos inmaduros en lo concerniente a lo efectividad del terror individual y colectivo, de los movimientos desorganizados y espontaneístas. Hay anarquistas quienes aún consideran como cierta la vieja tesis anarquista de que la huelga general es el arma suprema de destrucción del capitalismo, una tesis que hace largo tiempo fue expuesta por Marx y Engels. Se ha probado en la teoría y la práctica que el capitalismo no se eliminará de la faz de la tierra por ningún tipo de huelga, solo será eliminado bajo los medios de la revolución proletaria». (Bujar Hoxha; El anarquismo como teoría y práctica contrarrevolucionaria, 1972)

Anotación de Bitácora (M-L):

Para ver más ejemplos y críticas a los grupos que han sido influenciados por la visión del anarquismo:

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿Por qué la socialdemocracia debe declarar una guerra resuelta sin cuartel a los socialistas-revolucionarios?; Lenin, 1902


«1) Porque la corriente de nuestro pensamiento social conocida por el nombre de «socialista-revolucionaria» se aparta, y se ha apartado en realidad, de la única teoría internacional del socialismo revolucionario existente en la actualidad, es decir, del marxismo. En la gran división de la –socialdemocracia internacional en oportunista –también «bernesteniana»– [1] y revolucionaria, dicha corriente ha ocupado una posición entre dos sillas, completamente indeterminada e imperdonablemente ambigua, y, basándose solo en la crítica burguesa-oportunista considera el marxismo «debilitado» (vestnik Russkoi Revoliutsii, N.2, pág. 62) [2], comprometiéndose por su parte a «revisarlo» de nuevo a su manera y no haciendo nada para llevar a cabo este amenazador compromiso.

2) Porque la corriente socialista-revolucionaria se rinde impotente ante la orientación dominante en el pensamiento social-político ruso, que debe ser denominada liberal-populista. Repitiendo el error de «La Voluntad del Pueblo» [3] y de todo el viejo socialismo ruso en general, los socialistas-revolucionarios no ven el alejamiento pleno y la contradicción interna de esta orientación, y limitan su obra independientemente en la esfera del pensamiento revolucionario ruso a la simple anteposición de la frase revolucionaria al antiguo testamento de la sabiduría liberal-populista. El marxismo ruso ha minado por primera vez las bases teóricas de la orientación liberal-populista, ha puesto al desnudo su contenido de clase burgués y pequeño burgués, ha llevado y lleva una guerra contra ella, sin turbarse por el paso de un montón de marxistas críticos –oportunistas– al campo de los enemigos. Pero los socialistas-revolucionarios han ocupado y ocupan en toda esta guerra una posición –en el mejor de los casos– de neutralidad hostil, sentándose nuevamente entre dos sillas, entre el marxismo ruso –del que no han adoptado más que mezquinos fragmentos– y la casi-socialista orientación liberal-populista.

3) Porque lo socialistas-revolucionarios, a causa de su indicada carencia total de principios en las cuestiones del socialismo internacional y ruso, no comprenden o no reconocen el único principio verdaderamente revolucionario de la lucha de clases. No comprenden que en la Rusia actual solo puede ser efectivamente revolucionario y verdaderamente socialista el partido que funda el socialismo con el movimiento obrero ruso, que engendra, cada vez con mayor fuerza y amplitud, el capitalismo ruso en desarrollo. La actitud de los socialistas-revolucionarios con respecto al movimiento obrero ruso fue siempre de espectador diletante y cuando, por ejemplo, este movimiento enfermo de «economicismo» [4] –a consecuencia de su desarrollo extraordinariamente rápido–, los socialistas-revolucionarios se alegraban por un lado, con motivo de los errores de los hombres dedicados a la nueva y difícil s tarea de despertar a las masas obreras y, por otro lado, ponían barreras al marxismo revolucionario, que llevó y culminó victoriosamente la lucha contra el economismo. La actitud ambigua ante el movimiento obrero conduce inevitablemente al apartamiento real de él y, a causa de este apartamiento, el partido de los socialistas-revolucionarios carece de base social alguna. No se apoya en ninguna clase social, pues no puede llamar clase a grupo de intelectuales volubles que denominan «amplitud» a su ambigüedad y carencia de principios.

4) Porque desdeñando la ideología socialista y queriendo apoyarse a un tiempo y por igual en la intelectualidad en el proletariado y en el campesinado, el partido de los socialistas-revolucionarios lleva inevitablemente con ello –independientemente de su voluntad– a la esclavización política e ideológica del proletariado ruso por la democracia burguesa rusa. La actitud de desdén por la teoría y de evasivas y vacilaciones en cuanto a la ideología socialista, hace ineluctablemente el juego a la ideología burguesa. La intelectualidad y el campesinado rusos, como capas sociales, comparados con el proletariado no pueden ser apoyo más que del movimiento democrático-burgués. Esta no es solo una consideración que se desprende obligatoriamente de toda nuestra doctrina –según la que, por ejemplo, el pequeño productor es solamente revolucionario en la medida que rompe todos sus lazos con la sociedad de economía mercantil y el capitalismo abraza el punto de vista del proletariado–, no, es además un hecho indudable que comienza a manifestarse ya. Y, en el momento de la revolución política y al día siguiente de dicha revolución, este hecho se manifestara irremisiblemente con una fuerza mucho mayor. El social-revolucionarismo es una de esas manifestaciones de la inconsistencia ideológica pequeño burguesa y de la vulgarización pequeño burguesa del socialismo con la que la social-democracia debe llevar y llevara siempre una guerra resuelta.

5) Porque las propias reivindicaciones programáticas prácticas que los socialistas-revolucionarios han llegado ya a, no diré plantear, sino solo esbozar, han descubierto con toda evidencia el gran daño que acarrea en la práctica la carencia de principios de esta corriente. Por ejemplo, el programa agrario mínimo, bosquejado en el N. 8 de Revoliutsionnata Rossia [5] –¿puede que fuera mejor decir: dispersado entre las trilladas premisas de nuestro populismo?–, primero desorienta al campesinado, prometiéndole como «mínimo» la socialización de la tierra, y a la clase obrera, inculcándole una noción completamente falsa del verdadero carácter el movimiento campesino, tan frívolas promesas no hacen más que comprometer al partido revolucionario en general y, en particular, a la doctrina del socialismo científico sobre la socialización de todos los medios de producción como nuestro objetivo final. Segundo, planteando en su programa mínimo el apoyo y desarrollo de las cooperativas, los socialistas-revolucionarios se apartan por completo del terreno de la lucha revolucionaria y rebajan su sedicente socialismo al nivel del más adocenado reformismo pequeño burgués. Tercero, rebelándose contra la exigencia de la socialdemocracia de destruir todas las trabas medievales, que atan a nuestra comunidad, encadenan al campesino al «nadiel» [6], le privan de la libertad de movimiento y condicionan inevitablemente su estado de humillación estamental, los socialistas-revolucionarios han mostrado con ello que no han podido resguardarse incluso de las doctrinas reaccionarias del populismo ruso.

6) Porque incluyendo en su programa el terrorismo y preconizando este como medio de lucha política en su forma actual, los socialistas-revolucionarios causan con ello el más serio daño al movimiento, destruyendo la ligazón indisoluble de la labor socialista con la masa de la clase revolucionaria. No hay aseveraciones verbales ni juramentos que puedan refutar el hecho indubitable de que, el terrorismo actual, tal como lo emplean y lo preconizan los socialistas-revolucionarios, no está en relación alguna con el trabajo entre las masas para las masas y junto a las masas, que la organización de actos terroristas por el partido aparta a nuestras extremadamente escasas fuerzas organizadoras de su difícil, lejos aún de estar cumplida, tarea de organización del partido obrero revolucionario, que de hecho, el terrorismo de los socialistas-revolucionarios no es sino una lucha cuerpo a cuerpo condenada plenamente por la experiencia histórica. Incluso los socialistas extranjeros comienzan a turbarse de la vocinglera predica del terror que realizan ahora nuestros socialistas-revolucionarios. Y en las masas obreras rusas, esta predica no hace más que sembrar dañinas ilusiones como las de que el terror:

«Obliga a las gentes a pensar políticamente aun en contra de su voluntad». (Revoliutsionnaya Rossia, N.7) 

O de que:

«Con más seguridad que meses de propaganda oral, es capaz de cambiar la opinión de miles de su actividad». (Revoliutsionnaya Rossia, N.7) 

O de que el terror es capaz de:

«Infundir nuevas fuerzas en los vacilantes, desalentados y derrotados por el triste fin de muchas manifestaciones». (Revoliutsionnaya Rossia, N.7) 

Estas dañinas ilusiones no pueden conducir más que a la rápida decepción y al debilitamiento de la labor de preparación del ataque frontal de las masas contra la autocracia». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Por qué la socialdemocracia debe declarar una guerra resuelta sin cuartel a los socialistas-revolucionarios?, 1902)

Anotaciones de la edición:

1. Berstein, Eduard (1850-1932): líder del ala oportunista extrema de la socialdemocracia alemana y de la II internacional, teórico del revisionismo y el reformismo.

2. Vestnik Russkoi Revolutsii. Sotsialno-Politicheskoye obozreniye («El mensajero de la Revolución Rusa, revista político social»): revista ilegal que se editó en el extranjero –París-Ginebra– en los años 1901-1905; aparecieron cuatro números: desde el N.2 fue el órgano teórico del partido de los socialistas-revolucionarios

3. «La Voluntad del pueblo»: organización política secreta de los populistas terroristas, surgida en agosto de 1879.

4. «Economismo»: corriente oportunista en la socialdemocracia rusa de finales del siglo XIX y principios del XX, una variedad del oportunismo internacional. Los «economistas» limitaban las tareas de la clase obrera a la lucha económica por la elevación de los salarios, el mejoramiento de las condiciones de trabajo, etc.

5. Revoliutsionaya Rossia («la Rusia Revolucionaria»): periódico ilegal editado desde el año 1900 en Rusia por la «Unión de socialistas revolucionarios».

6. «Nadiel»: parcela de tierra concedida en disfrute de los campesinos después de la abolición del régimen de servidumbre en Rusia en 1861. Los campesinos no tenían derecho a vender la tierra del nadie; dichas tierras se encontraban en posesión de la comuna rural y se redistribuían periódicamente entre los campesinos para su disfrute.