«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 30 de diciembre de 2017

Un repaso a la metodología de las bandas terroristas y sus resultados; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Las acciones de los GRAPO se caracterizaron por realizar bombas, secuestros y asesinatos selectivos, asesinatos que por supuesto no contaron con el apoyo ni participación de las masas, ni tenían un fin concreto más allá de una política pasiva anarquista de que «acabar con un elemento del enemigo es oponer resistencia al sistema»:

«En cuanto a los atentados con explosivos, figuran los siguientes: voladura de un autobús de la E.M.T., línea 81, el 12 de abril. En el registro de la propiedad de la calle Pradillo. Número 66. En la comisaría del distrito de centro, con resultado de varios lesionados de escasa consideración. En oficinas de Iberduero de la calle Oca, número 102, todos ellos en días sucesivos del mes de abril. Durante el mes de mayo: artefacto contra el Banco Español de Crédito, sucursal de la calle Madre Antonia de París, número 21. En oficinas del documento nacional de identidad, calle Doce de Octubre. — Contra la sede de «Fuerza Nueva» de Móstoles. En el mes de julio: colocación de un artefacto explosivo en la calle Condesa de Venadito, local donde se almacena material de transmisiones del Ministerio del Interior; en el Banco Nacional de París, de la calle Serrano, número 67». (Mediterráneo; Confirman la responsabilidad del GRAPO en el atentado a «California 47»; Estrecha relación entre este grupo y el PCE (r), 28 de agosto de 1979)

Su mayor actividad está comprendida entre 1976-1979:

«En 1977 y 1978 las acciones de los GRAPO siguieron adelante, principalmente bombas contra comisarías de policía y edificios militares y también contra centros gubernamentales. Pero también se llevaron a cabo algunas ejecuciones selectivas. (…) 1979 fue el año en que los GRAPO llevaron a cabo más acciones: el 9 de enero un juez del Tribunal Supremo fue tiroteado en Madrid; el 5 de marzo un general del ejército fue ejecutado cuando un grupo de los GRAPO abrieron fuego contra su coche en una calle del centro de Madrid; el 6 de abril el jefe de la Brigada antiterrorista de la Policía Nacional fue ejecutado en Sevilla; en total, veinte miembros de la policía fascista fueron ejecutados ese año en una combinación de acciones de guerrilla urbana por todo el país; explotaron muchas bombas ese año también». (Movimiento Político de Resistencia; Breve historia de la lucha armada de los GRAPO, 20 de septiembre de 2012)

Algunas otras de sus acciones:

«La actuación de los GRAPO se inicia con atentados contra instalaciones de Televisión y continua con el secuestro de Antonio María de Oriol, presidente del Consejo de Estado (11.12.1976), la «operación Cromo». En su primera reivindicación los captores reclaman la libertad de quince presos miembros de ETA, FRAP, UPG y PCE (r), posteriormente afirman su decisión de dar muerte al rehén si no es concedida una amnistía inmediata. Días después el gobierno, cuya posición se ha visto fortalecida con los resultados favorables del referéndum declara su propósito de ampliar en el futuro las medidas de gracia. El PCE (r) paralelamente lanza una campaña de propaganda convocando a la huelga general «por la liberación de los presos políticos». El veinticuatro de enero los GRAPO realizan un nuevo secuestro, la víctima será el presidente del Consejo de Justicia Militar Emilio Villaescusa». (Movimiento Político de Resistencia; Breve historia de la lucha armada de los GRAPO, 20 de septiembre de 2012)

El modus operandi de los GRAPO contemplaba secuestrar a personajes famosos, pedían un rescate monetario o una reivindicación imposible de cumplir para el prestigio del gobierno. Finalmente por sus fallos en el operativo los secuestradores por lo general acababan muertos y los rehenes eran liberados, o los rehenes eran asesinados sin más saldo que la indiferencia o el descrédito de la organización ante la mayoría de la población.

El modo de actuar de los GRAPO era muy similar de la RAF, se ve en atentados como el del diario sensacionalista Bild de 1972 que causó 38 heridos incluidos trabajadores. El secuestro de Hanns Martin Schleyer en 1977 pidiendo la liberación de todos los encarcelados de la RAF, que finalmente acabó con el asesinato del mismo rehén ante la negativa de Bonn. El asesinato selectivo del Fiscal General Buback de 1977. El patrón de actuación de los GRAPO y la RAF es calcado. No por casualidad mantenían tan buenas relaciones ambas organizaciones.

Lenin ya se esforzó por hacer entender a los populistas y eseristas que asesinar a unas cuantas personalidades no cambia un régimen político, ni ayuda a educar a las masas en la necesidad de derrocar dicho régimen, que son otras las tareas apremiantes de los comunistas:

martes, 26 de diciembre de 2017

El movimiento nacionalista kurdo, sus desviaciones anarco-feministas, sus vínculos con los imperialismo y el silencio cómplice de los oportunistas


«¿Qué es actualmente el movimiento nacional kurdo? Más allá de hacer un repaso de la historia sobre la opresión nacional de los kurdos, de los planteamientos políticos de sus variados grupos y de lo que sostenían en el pasado, que sería un enredo, centrémonos en vislumbrar lo que apoyan políticamente en la actualidad.

Las desviaciones ideológicas del movimiento nacional kurdo se han agudizado en las últimas décadas sin lugar a dudas. Son ciertamente muy evidentes sus postulados anarco-ecologistas:

«El PKK ha declarado que no busca crear un Estado kurdo. En vez de eso, inspirado en parte por la visión de la ecologista social y anarquista Murray Bookchin, ha adoptado la visión del «municipalismo libertario», llamando a los kurdos crear comunidades libres y autogobernada, basadas en los principios de la democracia directa, que irían juntas más allá de las fronteras nacionales. (...) En este sentido, proponer, la lucha kurda podría convertirse en un modelo para un movimiento mundial hacia una democracia genuina, una economía cooperativa y la disolución gradual de la burocracia Estado-nación. Desde 2005 el PKK, inspirado en la estrategia de los rebeldes zapatistas en Chiapas, declaró el alto al fuego unilateral con el Estado turco y comenzó a concentrar sus esfuerzos en desarrollar estructuras democráticas en los territorios que ya controlaban. Algunos han cuestionado cómo de serio es realmente todo esto. Claramente, quedan elementos autoritarios». (Descontrol; La revolución ignorada, 2015)

¿No recuerda esto a las reivindicaciones de movimientos nacionalistas y anarcoides como las presentadas por la Candidatura de Unidad Popular (CUP) en Cataluña –aquella por la que el famoso ecléctico anarco-comunista Hasél pedía el voto–? Sea como sea, he aquí conceptos económicos como la autogestión, tan cacareados entre el revisionismo yugoslavo, nicaragüense, cubano o el actual socialismo del siglo XXI, un concepto anarquista ampliamente refutado por el marxismo-leninismo:

lunes, 25 de diciembre de 2017

Stalin sobre la labor de los comunistas occidentales en los sindicatos reaccionarios


«Si se pregunta a las amplias masas de Alemania o del resto de Europa qué organización es para ellas más afín, el Partido o los sindicatos, responderán sin duda que los sindicatos les son más afines que el Partido. Bueno o malo, esto es un hecho: los trabajadores sin-partido de Europa ven en los sindicatos sus principales fortalezas, que les ayudan a luchar contra los capitalistas –salario, jornada, seguros, etc.–, mientras que el Partido es para ellos algo auxiliar y secundario, si bien preciso. Eso explica que las amplias masas obreras vean en la lucha directa que los «ultraizquierdistas» mantienen desde fuera contra los sindicatos actuales una lucha contra sus principales fortalezas, que ellos construyeron durante decenas de años y que ahora «los comunistas» quieren destruir. No tener en cuenta esta particularidad, significa hundir el movimiento comunista del Occidente. Pero de ahí se desprenden dos conclusiones: en primer lugar, en el Occidente es imposible conquistar las masas de millones de obreros sin conquistar previamente los sindicatos, y, en segundo lugar, es imposible conquistar los sindicatos sin trabajar dentro de ellos y sin fortalecer allí la influencia propia. Por eso se debe conceder especial atención al trabajo de nuestros camaradas en los sindicatos. Por ahora, nada más. No se enfade conmigo por mi sinceridad y aspereza. Hoy vamos a ver, con qué facilidad el oportunismo trotskizante le encanta inventar todo tipo de chismes y hacer revaluaciones históricas basadas en el único fundamento que la mente calenturienta de sus autores». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta al camarada Me-rt, 28 de noviembre de 1925)

Anotación de Bitácora (M-L):

sábado, 23 de diciembre de 2017

Engels sobre las disputas territoriales de Alemania


«No podríamos tomar ni conservar el poder sin resarcir por los crímenes cometidos por nuestros predecesores para con otras nacionalidades, y por ello sin: 1) facilitar la reconstitución de Polonia, y 2) poner a la población del norte de Schleswig y a la de Alsacia-Lorena en situación de decidir libremente a quién ha de pertenecer. Entre una Francia socialista y una Alemania socialista no existiría el problema de Alsacia-Lorena. Por lo tanto, no hay razón para una guerra por causa de Alsacia-Lorena». (Friedrich Engels; Carta a A. Bebel, 24 de octubre de 1891)

viernes, 22 de diciembre de 2017

Sobre la teoría de la exportación de la revolución


«HOWARD: ¿No considera usted que en los países capitalistas puede haber el temor fundado de que la Unión Soviética quiera imponer por la fuerza su teoría política a otros pueblos?

STALIN: No hay ningún fundamento para tales temores. Si usted cree que la gente soviética quiere cambiar por sí misma, y además por la fuerza, la fisonomía de los Estados circundantes, se equivoca lamentablemente. La gente soviética quiere, naturalmente, que la fisonomía de los Estados circundantes cambie; pero esto es incumbencia de esos mismos Estados. Yo no veo qué peligro pueden ver. En las ideas de la gente soviética los Estados circundantes, si estos Estados se asientan realmente sobre una base sólida.

HOWARD: Esta declaración de usted, ¿significa que la Unión Soviética ha abandonado hasta cierto punto sus planes e intenciones de llevar a cabo la revolución mundial?

STALIN: Nosotros nunca tuvimos tales planes e intenciones.

HOWARD: A mí me parece, míster Stalin, que durante largo tiempo se produjo en el mundo entero otra impresión.

STALIN: Eso es el fruto de un equívoco.

HOWARD: ¿De un equívoco trágico?

STALIN: No, cómico. O, tal vez, tragicómico. Mire usted: nosotros, marxistas, entendemos que la revolución se hará también en los demás países. Pero solo se hará cuando los revolucionarios de esos países lo crean posible o necesario. La exportación de revoluciones es un absurdo. Cada país hace por sí mismo su revolución cuando quiere, y si no quiere no hay revolución. Nuestro país, por ejemplo, quiso hacer la revolución, y la hizo, y ahora construimos la nueva sociedad sin clases. Pero afirmar que nosotros pretendemos hacer la revolución en otros países, inmiscuyéndonos en su vida, es decir lo que no es y lo que nosotros no hemos predicado jamás». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Entrevista al camarada Stalin por Roy Howard, 1 de marzo de 1936)

jueves, 21 de diciembre de 2017

Marx exponiendo la ideología pequeño burguesa de Proudhon en 1846


«Querido señor Annenkov:

Hace ya mucho que hubiera recibido usted la respuesta a la suya del 1 de noviembre si mi librero me hubiese mandado antes de la semana pasada la obra del señor Proudhon «La Filosofía de la Miseria». La he leído por encima, en dos días, a fin de comunicarle a usted, sin pérdida de tiempo, mi opinión. Por haberla leído sin gran detenimiento, no puedo entrar en detalles, y me limito a hablarle de la impresión general que me ha producido. Si usted lo desea, podré extenderme al particular en otra carta.

Le confieso francamente que el libro me ha parecido, en general, malo, muy malo. Usted mismo ironiza en su carta refiriéndose al «jirón de la filosofía alemana» de que alardea el señor Proudhon en esta obra informe y presuntuosa, pero usted supone que el veneno de la filosofía no ha afectado a sus investigaciones económicas. Yo también estoy muy lejos de imputar a la filosofía del señor Proudhon los errores de sus investigaciones económicas. El señor Proudhon no nos ofrece una crítica falsa de la Economía Política porque sea la suya una filosofía ridícula; nos ofrece una filosofía ridícula porque no ha comprendido la situación social de nuestros días en su engranaje [engrènement], si usamos esta palabra, que, como otras muchas cosas, el señor Proudhon ha tomado de Fourier.

¿Por qué el señor Proudhon habla de Dios, de la razón universal, de la razón impersonal de la humanidad, razón que nunca se equivoca, que siempre es igual a sí misma y de la que basta tener una idea acertada para ser dueño de la verdad? ¿Por qué el senor Proudhon recurre a un hegelianismo superficial para fingirse un pensador profundo?

El mismo señor Proudhon nos da la clave del enigma. Para el señor Proudhon la historia es una determinada serie de desarrollos sociales. El ve en la historia la realización del progreso. El estima, finalmente, que los hombres, tomados como individuos, no sabían lo que hacían, que se imaginaban de modo erróneo su propio movimiento, es decir, que su desarrollo social parece, a primera vista, una cosa distinta, separada, independiente de su desarrollo individual. El señor Proudhon no puede explicar estos hechos y recurre entonces a su hipótesis –verdadero hallazgo– de la razón universal que se manifiesta. Nada más fácil que inventar causas místicas, es decir, frases cuando se carece de sentido común.

El anarquismo según la Komintern –Internacional Comunsita– de 1928

Piotr Kropotkin 
«El anarquismo, cuyos representantes más notorios Kropotkin, Jean Grave y otros– durante la guerra de 1914-1918, se pasaron traidoramente al lado de la burguesía imperialista, niega la necesidad de las organizaciones proletarias vastas, centralizadas y disciplinadas y, con ello, condena a la clase obrera a la impotencia ante las poderosas organizaciones del capital. Al predicar el terror individual, aparta al proletariado de los métodos de organización y de lucha de masas; al rechazar la dictadura del proletariado en nombre de una «libertad» abstracta, priva a este último del arma mas afilada de que puede disponer contra la burguesía, de su ejército, de todos sus órganos represivos. Alejado de todo movimiento de masas en los centros principales de la lucha proletaria, el anarquismo se convierte cada vez más en una secta. Con su táctica, con sus actos y, particularmente, con su actitud hostil a la dictadura de la clase obrera en la URSS, objetivamente se incorpora al frente único de las fuerzas antirrevolucionarias

El sindicalismo «revolucionario», muchos de cuyos ideólogos, en los momentos más críticos del periodo de guerra, se pasaron al campo de los contrarrevolucionarios «antiparlamentarios» de tipo fascista o se convirtieron en pacíficos reformistas de tipo socialdemocrático, como los anarquistas, con su negación de la lucha política particularmente del parlamentarismo revolucionario y de la dictadura revolucionaria del proletariado, con su propaganda en favor de la descentralización corporativa en el movimiento obrero en general, con su actitud negativa con respecto al partido del proletariado y la necesidad de la insurrección y su estimación exagerada de la huelga general táctica de los «brazos caídos», dificulta donde tiene alguna influencia la evolución revolucionaria de las masas obreras. Sus ataques a la URSS, consecuencia de su negación de la dictadura del proletariado en general, lo colocan, en este aspecto, en el mismo terreno que la socialdemocracia». (Komintern; Programa de la Komintern adoptado en el VIº Congreso, 1 de septiembre de 1928)

lunes, 18 de diciembre de 2017

La teoría del «tercer mundo» ignora la lucha de clases; Enver Hoxha, 1976

«En la definición de la época actual y de la estrategia revolucionaria, los marxista-leninistas siempre han partido del análisis de las grandes contradicciones sociales que caracterizan dicha época. ¿Cuáles son estas contradicciones? Después del triunfo de la revolución socialista en Rusia, Lenin y Stalin se refirieron a cuatro de estas contradicciones:

–la contradicción entre dos sistemas opuestos –el socialista y el capitalista–;

–la contradicción entre el trabajo y el capital en los países capitalistas;

–la contradicción entre los pueblos y naciones oprimidas y el imperialismo;

–las contradicciones entre las potencias imperialistas.

Son estas contradicciones las que constituyen la base objetiva del desarrollo de los movimientos revolucionarios actuales, los que, en su totalidad, forman el gran proceso de la revolución mundial en nuestra época. Todo el actual desarrollo mundial confirma que, desde los tiempos de Lenin, estas, contradicciones, lejos de atenuarse y desaparecer, se han agudizado y son más evidentes que nunca. Por lo tanto el conocimiento y la aceptación de estas contradicciones constituyen la base para definir una estrategia revolucionaria acertada.

Por el contrario, negar y ocultar estas contradicciones, ignorar una u otra y deformar su verdadero contenido, como hacen los revisionistas y los oportunistas de toda especie, causa confusión y desorientación en el movimiento revolucionario y constituye la base para estructurar y predicar una estrategia y unas tácticas erróneas, pseudorevolucionarias». (Enver Hoxha; La teoría y la práctica de la revolución, 7 de julio de 1977) 


«La tesis de que «el tercer mundo es la fuerza más grande y más poderosa que lleva adelante la revolución», así como las que la acompañan, son tesis antimarxistas, contrarrevolucionarias, presentadas por Mao Zedong y sus discípulos chinos todos ellos llamados marxistas. Estas tesis, resultado «de un estudio marxista-leninista de la situación mundial y de su evolución», frenan seriamente la revolución mundial y las revoluciones nacionales. China y su dirigente Mao, que han adquirido un renombre que de hecho no se merecen, se autoproclaman miembros del «tercer mundo» y con ello tienden a debilitar aún más la lucha de clases a escala nacional e internacional.

¿Pero qué Estados forman parte del «tercer mundo»? Hasta hoy no se ha elaborado ninguna «lista», y seguramente es imposible hacerlo. Mao y sus adeptos sólo dicen que se trata de los Estados que no forman parte ni del «primer» ni del «segundo mundo». Determinan fácilmente el «primer mundo», formado por los Estados Unidos y la Unión Soviética; el «segundo mundo» está constituido por los «Estados desarrollados», pero sin embargo no se dice ni una sola palabra acerca de cuáles son estos Estados y por qué son definidos de esta manera; el resto es el «tercer mundo». ¡¡Esta división, desprovista de todo fundamento teórico, científico y de clase, parece ridícula!!Y en realidad lo es. 

Toda la argumentación «teórica» de esta división consiste en que el «tercer mundo» aspira a liberarse del socialimperialismo y del imperialismo. Esta tesis no es en absoluto marxista-leninista. Sólo puede ser aceptada como tal por aquellos que se olvidan de que el mundo está dividido en capitalistas y proletarios, por aquellos que no admiten que entre estas dos clases existe un foso que se amplía y se profundiza de día en día por medio de la lucha de clases, por aquellos que no están con los oprimidos contra los opresores, por aquellos que no sostienen esta lucha de clase del proletariado contra los capitalistas.

domingo, 17 de diciembre de 2017

La teoría de que el terrorismo vence las ilusiones reformistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El PCE (r) creía que con las acciones de los GRAPO, estaba abriendo los ojos a los obreros y el resto de masas trabajadoras sobre el carácter del reformismo:

«Ese salto cualitativo se concreta en que el movimiento de masas se ha liberado de toda ilusión reformista y no espera nada de los de arriba; sólo confía en su lucha, en su fuerza y en su unidad; y está resistiendo en todas partes. (...)  Lo cierto es que hoy es imposible paralizar nuestra actividad político-militar a pesar de cualquier éxito policial aislado. (...) Lo cierto, en definitiva, es que el Partido y la guerrilla son un hecho, que su influencia política es inmensa, que van a desarrollarse inevitablemente y que son la garantía de que ya en ningún momento se vaya a producir la desmoralización ni la paralización del movimiento». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Esta teoría del PCE (r) también es profundamente antimarxista y antileninista. La vida ha demostrado desde hace siglos que el terrorismo de este tipo no ayuda a organizar a los obreros ni ayuda a su concienciación política consiguiendo alejarlos de las ideas reformistas como pretenden hacernos creer:

«Los socialistas revolucionarios, al preconizar en su programa el terrorismo y difundirlo como medio de lucha política en su forma actual, causan un daño gravísimo al movimiento, destruyendo los nexos indisolubles entre la labor socialista y la masa de la clase revolucionaria. Ninguna afirmación verbal, ningún juramento pueden refutar el hecho incontrovertible de que el terrorismo actual, tal como lo aplican y lo predican los socialistas revolucionarios, no tiene la menor relación con el trabajo entre las masas, ni está en contacto con ellas; que para llevar a cabo actos terroristas una organización de partido distrae a nuestras fuerzas organizativas, ya de por sí muy escasas, de su difícil tarea de organizar un partido obrero revolucionario, tarea que dista mucho de esta ya lograda; que en la práctica, el terrorismo de los socialistas revolucionarios no es otra cosa que el combate individual, método que ha sido enteramente condenado por la experiencia histórica. Hasta los socialistas extranjeros comienzan a desconcertarse ante esa estrepitosa propaganda del terrorismo que realizan a hora nuestros socialistas revolucionarios. Y entre las masas obreras rusas esta propaganda siembra la nociva ilusión de que el terrorismo «Obliga a la gente a pensar políticamente, aunque sea contra su voluntad». (Revolutsiónaia Rossía, num. 7) De que el terrorismo «es más capaz de convertir a miles de personas en revolucionarios y de inculcarles el sentido de sus actos, que meses y meses de propaganda verbal», de que se puede «infundir nuevas energías a los que vacilan, a los desalentados, a los que se sienten derrotados por el lamentable desenlace de muchas manifestaciones» (ibíd.), etc. Estas nocivas ilusiones sólo pueden conducir a un rápido desengaño y debilitar la labor destinada a preparar el asalto de las masas contra la autocracia». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Por qué la socialdemocracia debe declarar una guerra resuelta sin cuartel a los socialistas-revolucionarios?, 1902)

Al revés, el terrorismo es resultado desesperado de la intelectualidad pequeña burguesía ante la falta de capacidades de organizar a los obreros, y que lejos de organizar desorganiza y posterga la revolución:

«Por muchas montañas de papel que escriban los socialistas-revolucionarios, asegurando que con su prédica del terrorismo no relegan ni desorganizan la labor entre las masas, no podrán refutar con torrentes de palabras el hecho de que precisamente la octavilla citada expresa con exactitud la verdadera psicología del terrorista contemporáneo. (...) Y como esto es así, también es evidente que los actuales terroristas son verdaderos «economistas» al revés, ya que caen en el extremo opuesto, tan insensato como el otro. Exhortar al terrorismo, a que individuos sueltos y grupos que no se conocen entre sí organicen atentados contra ministros en momentos cuando los revolucionarios carecen de fuerzas y medios suficientes para dirigir a las masas, que se ponen ya en pie, significa de por sí, no solo interrumpir la labor entre las masas, sino desorganizarla de manera directa». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Aventurerismo revolucionario, 1902)

¿Qué el PCE (r) proclamara que las masas se desharían de las ilusiones reformistas a golpe de atentados conspirativos no es acaso una prueba de sectarismo en la incomprensión del trabajo de masas y el grado de revolucionización de las mismas?

«El sectarismo se manifiesta especialmente en la apreciación exagerada de la revolucionización de las masas, en la apreciación exagerada del ritmo, con que se apartan de las posiciones del reformismo, en el intento de saltar las etapas difíciles y los problemas complicados del movimiento. Los métodos de dirección de las masas se sustituían frecuentemente en la práctica por los métodos de dirección de un grupo cerrado de partido». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

El PCE (r) en uno de sus análisis triunfalistas totalmente por encima de la realidad se atrevía a decir que gracias a sus acciones el PSOE jamás volvería a gobernar:

«Pero también está claro que el engaño de los pesoístas no va a volver a repetirse nunca más». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Era una demencia proclamar que se estaba logrando vencer al reformismo cuando los dos mayores sindicatos eran CC.OO. y UGT, dominados por el PCE y el PSOE respectivamente. Era una temeridad decir que se estaba logrando vencer al reformismo cuando precisamente en 1982 el PSOE había obtenido mayoría absoluta con 48,11% de votos y 202 de los 350 escaños, datos que en 1986 aunque menores no haría perder la mayoría absoluta volviendo a ganar esta vez con 44,06% de los votos ocupando 184 escaños. La historia de nuevo dejó en ridículo las previsiones triunfalistas del PCE (r), pues el PSOE siguió gobernando nada más y nada menos que hasta 1996, y tras un breve lapso de tiempo volvería a gobernar de 2004 a 2011 bajo la dirección de Zapatero. Y actualmente por desgracia, según sondeos es la única fuerza para disputarle el liderazgo al PP.

El uso del terrorismo individual o en pequeños comandos sin relación con las masas refuerza indirectamente al reformismo y el miedo a la revolución. Conlleva a que las fuerzas políticas inestables apoyen la aprobación de presupuestos miliares y leyes antiterroristas que gran parte de las veces son usadas para criminalizar a los verdaderos marxista-leninistas, para no solo equiparar la violencia revolucionaria de las masas con el terrorismo, sino para relacionarlo con cualquier acción: desde las demandas económicas más básicas a las luchas más complejas y violentas del ámbito económico-político. La burguesía usa el terrorismo de todo este tipo de bandas para decirle a los trabajadores que si siguen así las cosas tendrán pérdidas, que se verá obligada a despedirles o a bajarles el sueldo, que la única salida es que se instaurare un régimen más autoritario, y que ellos, en beneficio del orden y la seguridad de todos, tendrán que hacer sacrificios y perder los pocos privilegios y libertades que tienen, incluso que deben apoyarlo por su bien:

«Ni el anarquismo, ni el terrorismo, ni el bandidismo, que están cobrando vastas proporciones en los países capitalistas y revisionistas, tienen nada en común con la revolución. Los hechos de cada día comprueban que los grupos anarquistas, terroristas y de bandidos están siendo utilizados por la reacción como una justificación y una arma a la vez para preparar e implantar la dictadura fascista, para amedrentar a la pequeña burguesía y convertirla en instrumento y en terreno abonado para el fascismo, para paralizar a la clase obrera y mantenerla encadenada al capitalismo, bajo la amenaza de perder las pocas migajas que le ha «concedido» la burguesía». (Enver Hoxha; Eurocomunismo es anticomunismo, 1980) (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Aclaraciones, más allá de la propaganda, sobre las razones de la «Operación Valle» y la «suspensión temporal» de Reconstrucción Comunista; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Cartel propagandístico de RC

«Desde que surgió la Operación Valle, nombre de la operación en la que fueron detenidos varios miembros de Reconstrucción Comunista (RC) el 27 en enero de 2016, la actual cúpula ha dado entrevistas en diversos medios de comunicación donde ha vuelto a confirmar que el alias de guerra Juan Mesana que firmaba como Secretario General de RC, es en realidad Roberto Vaquero, quién se ha presentado abiertamente desde 2015 aproximadamente en diversos medios. La cúpula, o sea en realidad él, vocifera desde diversos medios que algunos miembros de RC fueron detenidos hace un año porque «son un peligro real para el Estado», un pobre argumento muy ridículo que ha sido utilizado a lo largo de la historia por un sin fin de organizaciones pseudorevolucionarias cuando a causa de sus propios errores y descuidos han acabado siendo apresados, sancionados e incluso ilegalizados por los sucesivos gobiernos burgueses.

La detención de ocho miembros de RC en la Operación Valle el 27E no fue un dispositivo realizado por los organismos de seguridad del Estado para «detener el peligro de avance de Reconstrucción Comunista», ya que dicha organización ha carecido y carece de influencia ideológica y de militancia en España como hemos podido comprobar, y de hecho, si esa hubiese sido la razón el dispositivo habría estado encaminado a detener a todos los militante y simpatizantes, no solamente a parte de la cúpula. Como veremos fue un dispositivo debido a razones de menor índole.

El lector debe de tener en cuenta dos factores a la hora de analizar las causas de la Operación Valle más allá de la actual propaganda de la cúpula de Reconstrucción Comunista: a) las actitudes de sus líderes en público y el desprecio a la cuestión de la seguridad del partido; b) la vinculación de Reconstrucción Comunista con la ICOR y el movimiento kurdo en la cuestión del Kurdistán.

Las actitudes de sus líderes en público y el desprecio a la cuestión de la seguridad del partido

Reconstrucción Comunista (RC) nació prácticamente como un club de amigos nucleado en torno a la figura de Roberto Vaquero, todos ellos pertenecían hasta hacía poco a partidos revisionistas acostumbrados al legalismo como el PCE, o el PCPE, de ellos no podía pues, provenir ningún atisbo de tomarse en serio la cuestión de la seguridad de la organización porque no se pretendía formar un partido sino un club de amigos, una organización a medio camino entre un partido revisionista y una banda callejera skinhead. Así pasó después, que cuando algunos empezaron a hablar de la cuestión de la seguridad y se votaron ciertas pautas ni siquiera se tomaron en serio esas cuestiones de importancia primaria para una organización revolucionaria.

Hasta la detención de la cúpula de Reconstrucción Comunista (RC) en la llamada Operación Valle del 27 de enero de 2016, la organización se había hecho famosa por dos cuestiones: el alardeo fanfarrón y el pandillerismo, mientras descuidaban cuestiones tan importantes como la popularización de sus documentos congresuales y su línea política, y un trabajo de masas serio el cual hoy sigue siendo inexistente. En su momento fuimos testigos en 2016 de aquellas entrevistas en medios de comunicación como Diario Vice en donde aparecía Roberto Vaquero –ya sin el alias de Juan Mesana– junto a su camarilla donde en el documental se confesaba el lugar donde habitualmente se reunía el Comité Central –un kebab madrileño–, lo que ya nos indica lo en serio que se tomaban esta cuestión de la salvaguardia de la seguridad de la organización y sus militantes.

Otra cuestión que influyó en la cuestión de la seguridad de Reconstrucción Comunista (RC) es la cultura del pandillerismo que mantenían y mantienen respecto a otros colectivos o elementos individuales que se oponen a su organización, de hecho ha sido y sigue siendo una práctica fundamental de este grupo. Esta cultura degenerada siempre ha estado muy presente en RC a causa de la notable influencia de la subcultura skinhead en sus filas en general y en particular en sus líderes –aunque últimamente intentan engañarnos negando lo que ya es conocido por todos–. Como decíamos, esta actitud gangsteril ha hecho que quedaran al descubierto y llamaran la atención en exceso. De ahí que en medios de comunicación burgueses viésemos constantemente noticias como:

«Un total de seis varones, de entre 18 y 21 años han sido detenidos por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, acusados de haber agredido a diversas personas en el municipio de Pozuelo de Alarcón, según ha informado esta mañana la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Los arrestados formaban un grupo radical de ultraizquierda autodenominado Terror Skin. (...) Los detenidos adoptaban una estética común de ultraizquierda y recibían formación en artes marciales para resultar más lesivos en sus agresiones. (...) Después las agredían entre varios integrantes del grupo. Les solían causar graves lesiones. Uno de los casos más graves ocurrió en un autobús de línea regular en el que se metieron con uno de los viajeros. Según las investigaciones, le asestaron al menos un navajazo. Los seis arrestados están vinculados, según fuentes policiales, con el partido Reconstrucción Comunista. A los detenidos se les imputan dos delitos de incitación al odio o la violencia, un delito de amenazas, un delito contra la integridad moral y una falta de lesiones». (La Razón; Detenido un grupo de radicales de ultraizquierda en Pozuelo, 14 de febrero de 2015)

viernes, 15 de diciembre de 2017

Sobre la acción política de la clase obrera; Engels, 1871



«La abstención absoluta en política es imposible; todos los periódicos abstencionistas hacen también política. El quid de la cuestión consiste únicamente en cómo la hacen y qué política hacen. Por lo demás, para nosotros la abstención es imposible. El partido obrero existe ya como partido político en la mayoría de los países. Y no seremos nosotros los que lo destruyamos predicando la abstención. La experiencia de la vida actual, la opresión política a que someten a los obreros los gobiernos existentes, tanto con fines políticos como sociales, les obligan a dedicarse a la política, quiéranlo o no. Predicarles la abstención significaría arrojarlos en los brazos de la política burguesa. La abstención es completamente imposible, sobre todo después de la Comuna de París, que ha colocado la acción política del proletariado a la orden del día.

Queremos la abolición de las clases. ¿Cuál es el medio para alcanzarla? La dominación política del proletariado. Y cuando en todas partes se han puesto de acuerdo sobre ello, ¡se nos pide que no nos mezclemos en la política! Todos los abstencionistas se llaman revolucionarios y hasta revolucionarios por excelencia. Pero la revolución es el acto supremo de la política; el que la quiere, debe querer el medio, la acción política que la prepara, que proporciona a los obreros la educación para la revolución y sin la cual los obreros, al día siguiente de la lucha, serán siempre engañados por los Favre y los Pyat. Pero la política a que tiene que dedicarse es la política obrera; el partido obrero no debe constituirse como un apéndice de cualquier partido burgués, sino como un partido independiente, que tiene su objetivo propio, su política propia.


Las libertades políticas, el derecho de reunión y de asociación y la libertad de la prensa: éstas son nuestras armas. Y ¿deberemos cruzarnos de brazos y abstenernos cuando quieran quitárnoslas? Se dice que toda acción política implica el reconocimiento del estado de cosas existente. Pero cuando este estado de cosas nos da medios para luchar contra él, recurrir a ellos no significa reconocer el estado de cosas existente». (Friedrich Engels; Sobre la acción política de la Clase Obrera; Acta hecha por el autor del discurso en la sesión de la Conferencia de Londres, 21 de setiembre de 1871)

lunes, 11 de diciembre de 2017

El más inmediato antecesor ideológico del fascismo fue Nietzsche


«El más inmediato antecesor ideológico del fascismo fue el filósofo alemán Nietzsche. En las obras de Nietzsche se mantiene la más repugnante actitud, una actitud despreciativo-señorial, esclavista-capitalista, ante el pueblo. Según este filósofo, «la humanidad es, indudablemente, más bien un medio que un fin, la humanidad es, simplemente, un material de experimentación, la escoria de un gigantesco fracaso, un campo de escombros». Nietzsche se refiere con desprecio a la masa trabajadora, a los que él llama «los demasiados», y considera como natural, normal y justificada la situación de esclavitud que les está reservada en las condiciones del capitalismo. La fantasía demencial de este filósofo le hizo concebir el ideal del «superhombre», de la bestia humana, situada «más allá del bien y del mal», que conculcaba la moral de la mayoría y marchaba derecha hacia su meta egoísta, hacia el poder por entre incendios y ríos de sangre. El principio fundamental del «superhombre» era la voluntad de poder, y a la luz de él todo se hallaba justificado. Esta fanática y cruel «filosofía» nietzscheana, unida a su teoría racista, fue elevada al rango de ideología oficial del Estado por Hitler y sus secuaces.

La teoría racista del fascismo y la idea fascista del «Führer» se hallan íntimamente relacionadas entre sí y se complementan mutuamente. La teoría racista, sin que pueda apoyarse para ello en fundamento alguno, divide a los pueblos en «superiores» e «inferiores» y afirma que la mayoría de los pueblos sólo son aptos para abonar el «suelo de la civilización» y se hallan incapacitados para una obra de creación histórica propia e independiente, para la creación de valores culturales. Al mismo tiempo, los racistas dividen, a su vez, la raza «superior» inventada por ellos en representantes de primera clase, «de pura sangre», de la raza, en la «élite» y en representantes «de menor cuantía», «inferiores», entre los que ellos cuentan las masas populares. La «élite» la encabeza el Führer, dotado de poderes ilimitados para decidir acerca de la suerte de los pueblos. Esta ideología basada en el odio a la humanidad sirvió al hitlerismo de guía y justificación de su barbarie y de sus bestialidades, de su política de exterminio de millones de seres y de destrucción de miles de aldeas y ciudades». (Academia de las Ciencias de la Unión Soviética; Materialismo histórico, 1950)

Anotación de Bitácora (M-L):

La versión de 1950 de este documento soviético tiene ciertas diferencias cuando se compara con su reedición de 1954, bajo la excusa de hacerlo más breve y reformular mejor algunas expresiones, censuran algunos párrafos enteros, pero en otras ocasiones algunos axiomas marxistas se mantienen mientras coexisten con declaraciones antagónicas añadidas para la nueva versión. Esto demuestra que los manuales soviéticos efectivamente sufrieron una remodelación  que en algunos puntos hace cualitativamente sustancial la diferencia entre sus versiones «stalinistas» y sus reediciones posteriores a 1953.

He aquí unas citas del propio autor Nietzsche para los escépticos sobre la justa conclusión de los soviéticos, donde se pondrá de manifiesto que promovió tomo una visión misantrópica del ser humano en especial contra las clases bajas, se posicionó de forma aristócrata en la lucha de clases, fue un férreo defensor del irracionalismo, del pragmatismo, del voluntarismo y del subjetivismo, exclamó odas al belicismo, a la misoginia, al genocidio, al caudillismo y a la eugenesia, valores hechos propios por el fascismo sin lugar a dudas:

«Nosotros mismos nos contamos entre los conquistadores, reflexionamos acerca de la necesidad de nuevos órdenes, así como de una nueva esclavitud, pues a cada fortalecimiento y elevación del tipo «hombre» corresponde también una nueva forma de esclavizar; ¿no es verdad?». (Friedrich Nietzsche; La gaya ciencia, 1882)

«Todo en la mujer es un enigma, y todo en la mujer tiene una única solución: se llama embarazo. El varón es para la mujer un medio: la finalidad es siempre el hijo. ¿Pero qué es la mujer para el varón? Dos cosas quiere el varón auténtico: peligro y juego. Por ello quiere él a la mujer, que es el más peligroso de los juguetes. El varón debe ser educado para la guerra, y la mujer, para la recreación del guerrero: todo lo demás es tontería». (Friedrich Nietzsche; Así habló Zaratustra, 1885)

«Debéis ser de aquellos cuyos ojos buscan constantemente un enemigo, su enemigo. Y en algunos se descubre el odio a primera vista. Debéis buscar vuestro enemigo, debéis hacer vuestra guerra, y hacerla por vuestros pensamientos. Y si vuestro pensamiento sucumbe, vuestra honradez debe cantar victoria por ello.  Debéis amar la paz como medio para nuevas guerras, y la paz breve mejor que la larga.  No os aconsejo el trabajo, sino la lucha. No os aconsejo la paz, sino la victoria. ¡Sea vuestro trabajo una lucha, sea vuestra paz una victoria! Solamente se puede callar o descansar cuando se dispone de una flecha y de un arco. En caso contrario no se hace sino charlar y disputar. ¡Sea vuestra paz una victoria!  ¿Cómo es que decís que una buena causa santifica incluso una guerra? Yo os digo: ¡la buena guerra santifica toda causa!  La guerra y el valor han hecho cosas más espléndidas que el amor al prójimo. No vuestra piedad, sino vuestra valentía es lo que ha salvado hasta ahora a los náufragos periclitantes». (Friedrich Nietzsche; Así habló Zaratustra, 1885)

«Habría que excluir a Descartes, padre del racionalismo –y en consecuencia abuelo de la Revolución–, que reconoció autoridad únicamente a la razón: pero ésta no es más que un instrumento». (Friedrich Nietzsche; Más allá del bien y del mal, 1886)

«Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a perecer». (Friedrich Nietzsche; El Anticristo, 1888)

«Hay días en que anida en mi en sentimiento más negro que la más negra melancolía: el desprecio de los hombres. Y para que no quede duda sobre lo que yo desprecio y a quién desprecio, diré que desprecio al hombre moderno, al hombre del cual yo soy desgraciadamente contemporáneo. El hombre de hoy. Su impura respiración me ahoga». (Friedrich Nietzsche; El Anticristo, 1888) 

«La «explotación» no forma parte de una sociedad corrompida o imperfecta y primitiva: forma parte de la esencia de lo vivo, como función orgánica fundamental, es una consecuencia de la auténtica voluntad de poder, la cual es cabalmente la voluntad propia de la vida. Suponiendo que como teoría esto sea una innovación, como realidad es el hecho primordial de toda historia: ¡seamos, pues, honestos con nosotros mismos hasta este punto!». (Friedrich Nietzsche; Más allá del bien y del mal». (Friedrich Nietzsche; Más allá del bien y del mal, 1885)

«Lo esencial en una aristocracia buena y sana es, sin embargo, que no se sienta a sí misma como función –ya de la realeza, ya de la comunidad–, sino como sentido y como suprema justificación de éstas, que acepte, por lo tanto, con buena conciencia el sacrificio de un sinnúmero de hombres, los cuales, por causa de ella, tienen que ser rebajados y disminuidos hasta convertirse en hombres incompletos, en esclavos, en instrumentos». (Friedrich Nietzsche; Más allá del bien y del mal, 1885)

«¿No habéis oído mi respuesta de cómo se cura a una mujer, de cómo se salva? Haciéndole un hijo. La mujer necesita tener hijos, y el hombre no es más que le medio para ese fin. Así hablaba Zaratustra. Emancipación de la mujer es el nombre que toma el odio instintivo de la mujer fracasada, es decir de la incapaz de maternidad, contra la mujer que posee esa cualidad. La lucha contra el hombre no es más que un medio, un pretexto, una simple táctica». (Friedrich Nietzsche; Ecce homo, 1888)

«Lo primero que me pregunto al escrutar a la persona que tengo delante, es si posee el sentimiento de la distancia, si ve en todo el rango, los grados, las jerarquías de hombre a hombre, si sabe distinguir, en fin. Si posee todo eso es gentilhombre. Pero si no, pertenece irremisiblemente a la categoría tan vasta, tan bonachona de la canalla». (Friedrich Nietzsche; Ecce homo, 1888)

«Un nuevo partido de la vida, asume en sus manos como máximo objetivo la suprema cría de la humanidad, incluyendo la aniquilación despiadada de todos los impedidos y parásitos, hará que ese exceso de vida se haga posible de nuevo sobre la tierra, y sobre el que surgirá de nuevo la situación dionisiaca. Vaticino una época trágica: renecerá el arte supremo en afirmar la vida, la tragedia, cuando la humanidad deje tras de sí la conciencia de las guerras más duras y necesarias sin sufrir por ello». (Friedrich Nietzsche; Ecce homo, 1888)

«Moral para médicos. El enfermo es un parásito de la sociedad. Es indecoroso seguir viviendo cuando se llega a cierto estado. Seguir vegetando, dependiendo cobardemente de médicos y medicinas, una vez perdido el sentido de la vida, el derecho a vivir, debiera ser algo que produjese un hondo desprecio a la sociedad. Los médicos, a su vez, deberían ser los intermediarios de ese desprecio: dejar a un lado las recetas y experimentar cada día una nueva dosis de asco ante sus pacientes. Hay que crear en el médico una nueva responsabilidad ante todos aquellos en que el interés supremo de la vida ascendente exija que se aplaste y que se elimine sin contemplaciones la vida degenerante; por ejemplo, en lo relativo al derecho a engendrar, a nacer, a vivir». (Friedrich Nietzsche; El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos, 1889)

«Mi concepto del genio. Al igual que las grandes épocas los seres superiores son materias explosivas en las que se encuentran acumuladas una fuerza extraordinaria; su condición histórica y fisiológica previa es que durante muchísimo tiempo se haya estado reuniendo, amontonando, ahorrando y acumulando hasta llegar a unos seres así, sin que durante todo ese dilatado proceso se haya producido ninguna explosión. Cuando la tensión existente en la masa ha llegado a ser demasiado grande, basta el estímulo más accidental para hacer que aparezca el «genio», la «acción», el gran destino. ¿Qué importan entonces el medio ambiente, la época, el «espíritu del siglo», la «opinión pública»? Tomemos el caso de Napoleón. La Francia de la Revolución, y sobre todo la Francia de la época anterior a ésta, había engendrado el tipo opuesto al de Napoleón, como de hecho lo engendró. Pero como Napoleón era diferente y había heredado una civilización más fuerte, más duradera y más antigua que la que estaba desapareciendo y desintegrándose en Francia, se convirtió en el único amo. (...) El genio se derrama, se desborda, se gasta, no se ahorra, y ello de una manera fatal, irremediable, involuntaria, al igual que un río que se desborda y se sale de su cauce. Ahora bien, como es tanto lo que se les debe a estos seres explosivos, se les ha concedido también mucho a cambio: por ejemplo, una especie de moral superior». (Friedrich Nietzsche; El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos, 1889)

«Examinemos ahora el otro caso de lo que llaman moral: el de la cría de una raza y especie determinada. El ejemplo más grandioso nos lo ofrece la moral hindú, sancionada como religión en la «Ley de Manú». Aquí se plantea la tarea de criar a un mismo tiempo nada menos que cuatro razas: una sacerdotal, otra guerrera, otra de comerciantes y labradores, y otra de siervos –los sudras–. (...) El tercer edicto, por ejemplo (Avadana-Sastra 1), el de «las legumbres impuras», dispone que el único alimento permitido a los chandalas sean ajos y cebollas, puesto que la Escritura Sagrada prohíbe darles cereales o frutos que contengan granos, al igual que agua o fuego. El mismo edicto prescribe que el agua que precisen no la podrán tomar ni de ríos, ni de fuentes, ni de estanques, sino sólo de las vías de acceso a las charcas y de los hoyos hechos por las pisadas de los animales. De igual modo se les prohíbe lavar sus ropas y lavarse a sí mismos ya que el agua que misericordiosamente se les concede sólo la pueden usar para calmar su sed. Por último de prohíbe a las mujeres sudras que asistan en el parto a las chandalas, e, igualmente se prohíbe a éstas últimas que se asistan mutuamente en dicho trance. (...) Estas disposiciones resultan sumamente instructivas: en ellas vemos, ante todo, la humanidad aria completamente pura y completamente originaria y comprobamos que el concepto de «pureza de sangre» dista mucho de ser una idea banal». (Friedrich Nietzsche; El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos, 1889)

«Entre los alemanes no basta hoy ya tener ingenio: hay que tomarlo, apropiárselo. Tal vez yo conozca a los alemanes y sea precisamente quien pueda decirles unas cuantas verdades. La nueva Alemania representa una gran suma de capacidades heredadas y adquiridas, de modo que, durante un cierto tiempo, pueda gastar incluso con prodigalidad su tesoro de fuerzas acumulado. No ha llegado a imponer una cultura elevada, y menos aún un gusto refinado, una aristocrática «belleza de los instintos», pero sí unas virtudes más viriles que las que podría mostrar cualquier otro país de Europa. (...) Antaño se decía que los alemanes eran un pueblo de pensadores: ¿siguen siéndolo aún? A los alemanes les aburre hoy la inteligencia y el ingenio, recelan de éstos; la política absorbe toda seriedad e impide que se haga uso de ella para cosas verdaderamente intelectuales e ingeniosas. (...)  La aparición del Reich en el horizonte de la historia y de la cultura europea significa, principalmente, un desplazamiento del centro de gravedad. (...)  Se requieren educadores que estén a su vez educados, espíritus superiores, aristocráticos. (...) ¿Qué es lo que determina el declive de la cultura alemana? El hecho de que la «educación superior» no sea ya un privilegio, el democratismo de la «cultura general», que se ha vuelto común y vulgar». (Friedrich Nietzsche; El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos, 1889)

«El problema obrero. La estupidez, que, en la última instancia, no es más que la degeneración de los instintos, y que hoy es la causa de todas las demás estupideces, consiste en el hecho de que haya un problema obrero. El primer imperativo del instinto es que hay ciertas cosas que no se cuestionan. Yo no logro entender qué es lo que se pretende hacer con el obrero europeo, después de haber hecho de él un problema. Ese obrero se encuentra demasiado bien para no ir cuestionando cada vez más cosas, para no cuestionar cada vez de una forma más descarada. En último término, cuenta con el gran número. (...)  ¿Qué es lo que se ha hecho? Todo lo necesario para eliminar de raíz hasta la condición previa para ello. Con la falta de reflexión más irresponsable, se han aniquilado los instintos en virtud de los cuales los obreros pueden convertirse en un estamento, pueden llegar a ser ellos mismos. Se ha declarado al obrero apto para el servicio militar, se le ha otorgado el derecho de asociación, se le ha dado el derecho al voto en el terreno político. ¿Cómo nos puede extrañar entonces, que el obrero esté empezando ya a considerar su existencia como una situación miserable, como una injusticia, por decirlo con un término moral. Pero, ¿qué es lo que se quiere?, volveremos a preguntar. Si se quiere un fin, hay que querer también los medios. Si se quieren esclavos, es de idiotas educarlos para amos. (...)  En una época como la nuestra, abandonarse a los propios instintos representa una fatalidad más. (...) Una forma razonable de educar consistiría en paralizar con mano de hierro uno de esos sistemas de instintos al menos, para permitir que otro sistema diferente cobre energías, se haga fuerte y domine. Hoy en día, para hacer posible al individuo, es decir, para conseguir que fuera completo habría que empezar por castrarle. Sin embrago, se hace lo contrario. Quienes con mayor ardor exigen independencia y desarrollo libre son precisamente aquellos para los que ningún freno sería demasiado severo. Esto vale en el terreno político y en el   arte. Y esto es un síntoma de decadencia: nuestro concepto de «libertad» constituye una prueba más de la degeneración de los instintos». (Friedrich Nietzsche; El ocaso de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos, 1889)

«La rebelión de los esclavos en la moral empieza cuando el resentimiento se torna él mismo creador y da luz a valores: el resentimiento de los seres a los que les está negada la autentica reacción. de las obras y que solamente pueden compensar ese déficit con una venganza». (Friedrich Nietzsche; Voluntad de poder, 1910)

«Yo escribo para esa especie de hombres que no existen todavía a los que podríamos llamar «señores de la tierra». (...) Se impoga el deber de educar a una raza de dominadores, los futuros «señores de la tierra»; una nueva aristocracia». (Friedrich Nietzsche; Voluntad de poder, 1910)

«Hay muchas especies de ojos. Nadie ignora que la esfinge tiene ojos; y, por tanto, existen varias verdades y, por consiguiente, ninguna verdad». (Friedrich Nietzsche; Voluntad de poder, 1910)

Por supuesto sobra decir que en la actualidad quién se considera marxista y nietzscheano simultaneamente, seguramente será un fascista disfrazado, o un idiota sin más.

viernes, 8 de diciembre de 2017

La teoría de que el movimiento obrero necesita los atentados del terrorismo como estímulo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«En los estudios de Marx y Engels sobre Rusia y las fuerzas políticas en pugna, se dejo bastante claro que lo que en el siglo XIX el trabajo que estaban realizando los populistas –antecesores de los eseristas– no era precisamente estimular a las gentes para vencer al zarismo, sino que sus acciones terroristas precisamente habían agrupado en torno a él a las clases sociales que no necesariamente estaban interesadas en su continuación:

«Así escribía Marx en 1877. A la sazón había en Rusia dos gobiernos: el del zar y el del comité ejecutivo [ispolnítelnyi komitet] secreto de los conspiradores terroristas. (…) La revolución rusa no se produjo. El zarismo ha triunfado sobre el terrorismo, el cual, en el momento presente ha empujado a todas las clases pudientes y «amigas del orden» a que se abracen con el zarismo». (Friedrich Engels; Acerca de la cuestión social en Rusia, 1894)

Lenin aconsejó a los revolucionarios suizos que según la experiencia de los bolcheviques la lucha por el socialismo debía emitirse en una propaganda que combatiera sistemáticamente tanto el pacifismo de los oportunistas como el terrorismo de los aventureros anarquistas, que se debía educar a las masas en el uso de la violencia revolucionaria, pero siempre involucrando al pueblo en ese desempeño, para llegado el momento, poder ejercer una insurrección armada llevada a cabo por las amplias masas concienciadas, algo que es muy diferente a los pequeños comandos terroristas que actúan a su libre albedrío fuera de la lucha de las masas y alejados del grado de concienciación:

Engels hablando del modelo organizacional de Bakunin


«Bakunin, que hasta 1868 había intrigado contra la Internacional, ingresó en ella después del fracaso sufrido en Berna, en Congreso de la Paz, inmediatamente se puso a conspirar desde dentro contra el Consejo General. Bakunin tiene una teoría original, que es una mezcolanza de proudhonismo y comunismo. Por cierto, el punto básico de su proudhonismo es la idea de que el mal más grave, con el que hay que acabar, no es el capital, no es, por tanto, el antagonismo de clase que el desarrollo social crea entre los capitalistas y los obreros asalariados, sino el Estado. Mientras la gran masa de obreros socialdemócratas comparte nuestro punto de vista de que el poder del Estado no es más que una organización adoptada por las clases dominantes –los terratenientes y los capitalistas– para proteger sus privilegios sociales, Bakunin afirma que el Estado es el creador del capital, que el capitalista posee su capital únicamente por obra y gracia del Estado. Y puesto que el Estado es, por tanto, el mal principal, hay que acabar ante todo con él, y entonces el capital hincará el pico por sí solo. Nosotros, en cambio, sostenemos lo contrario: acabar con el capital, que es la concentración de todos los medios de producción en manos de unos pocos, y el Estado se derrumbará por sí solo. La diferencia entre los dos puntos de vista es fundamental: la abolición del Estado sin una revolución social previa es un absurdo; la abolición del capital es precisamente la revolución social e implica un cambio en todo el modo de producción. Pero como para Bakunin el Esado representa el mal principal, no se debe hacer nada que pueda mantener la existencia del Estado, tanto si es una república, como una monarquía o cualquier otra forma de Estado. De aquí, la necesidad de abstenerse por completo de toda política. Cualquier acto político, sobre todo la participación en las elecciones, es una traición a los principios. Hay que hacer propaganda, desacreditar al Estado, organizarse; y cuando se haya conquistado a todos los obreros, es decir, a la mayoría, se liquidan los organismos estatales, se suprime el Estado y se le sustituye por la organización de la Internacional. Este gran acto, que marca el comienzo del reino milenario, se llama liquidación social.

Todo suena a algo muy radical, y es tan sencillo que puede ser aprendido de memoria en cinco minutos. He aquí la razón de que la teoría bakuninista haya encontrado tan pronto una acogida favorable en Italia y en España entre los jóvenes abogados, doctores y otros doctrinarios. Pero las masas obreras jamás aceptarán la idea de que los asuntos públicos de sus respectivos países no son a la vez sus propios asuntos; los obreros son políticos activos por naturaleza, y quien les proponga abandonar la política se verá, tarde o temprano, abandonado por ellos. Predicar a los obreros la abstención política en todas las circunstancias equivale a ponerlos en manos de los curas o de los republicanos burgueses.

La Internacional, según Bakunin, no ha sido creada para la lucha política, sino para ocupar el lugar de la vieja organización del Estado tan pronto como se lleve a cabo la liquidación social, y por eso debe parecerse lo más posible a la sociedad futura, tal como la concibe el ideal bakuninista. En esta sociedad no habrá, ante todo, autoridad alguna, pues la autoridad, que equivale al Estado, es el mal absoluto. No se nos dice nada, naturalmente, acerca de cómo se las van a arreglar estos señores para hacer funcionar las fábricas y los ferrocarriles y gobernar los barcos, sin una voluntad que decida en última instancia y sin una dirección única. Cesa también la autoridad de la mayoría sobre la minoría. Cada individuo y cada comunidad son autónomos, pero Bakunin vuelve a guardar silencio acerca de cómo puede existir una sociedad, integrada aunque sólo sea por dos individuos, sin que cada uno de ellos no renuncie a parte de su autonomía.

Pues bien; también la Internacional debe ser estructurada según este modelo. Cada sección es autónoma y también cada individuo dentro de la sección. ¡Al diablo las resoluciones de Basilea [1], que confieren al Consejo General una autoridad perniciosa y para él mismo desmoralizadora! Aun en el caso de que esa autoridad se confiera voluntariamente, debe ser abolida ¡precisamente porque es autoridad!

Aquí tiene usted en pocas palabras los puntos principales de esta superchería. Pero, ¿quiénes son los autores de las resoluciones de Basilea? ¡El propio señor Bakunin y consortes!». (Friedrich Engels; Carta a Theodor Cuno, 24 de enero de 1872)

Anotaciones de Engels:

Trátase de las resoluciones del Congreso de Basilea (véase la nota 105) sobre problemas de organización, que ampliaban las atribuciones del Consejo General.-