«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 22 de abril de 2017

La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual; Enver Hoxha, 1981

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La revolución es la tarea principal de la clase obrera. Pero se prepara en la lucha por resolver los problemas políticos, económicos, sociales, culturales que inquietan cada día a las masas trabajadoras. Son esas acciones, esas batallas diarias las que elevan la conciencia de la clase, las que fortalecen su organización y unión, las que la preparan y la conducen a la revolución. A través de esas batallas el partido se vincula con las masas y se pone al frente». (Enver Hoxha; La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual, 1981)


Introducción de Bitácora (M-L)

La siguiente obra de Enver Hoxha es un extracto del Informe presentado en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981. ¿Por qué hemos decidido traer ese capítulo en concreto? por dos sencillas razones:

1) Debido a que ofrece una fisonomía muy clara y resumida de las cuatro principales corrientes revisionistas de aquel momento: el jruschovismo, el titoismo, el maoísmo y el eurocomunismo. Ramas del revisionismo que actualmente siguen vigentes de una u otra forma en las organizaciones políticas actuales. Si bien muchas de estas organizaciones no salen a viva voz reconociéndose como seguidores de alguna de las corrientes mencionadas, cierto es que cuando analizamos sus conceptos y teorías, y sobre todo su práctica, salen a flote esas influencias.

La exposición deja claro que estas corrientes revisionistas no solamente inciden en los autodenominados partidos comunistas, sino también e incluso especialmente, entre los variados movimientos de liberación nacional. Ha de entenderse que el revisionismo imposibilita la revolución proletaria y las tareas de construcción socialista, pero así mismo entorpece, desvía e incluso inhabilita la resolución de las tareas anticoloniales, antifeudales, antifascistas, antiimperialistas, antimonopólicas.

2) El documento presenta un repaso a los axiomas del marxismo-leninismo sobre los temas:

a) Las alianzas, las etapas, las fuerzas motrices, los métodos para realizar la revolución;

b) Las diferencias entre el socialismo proletario del marxismo-leninismo y el pseudosocialismo de otras corrientes revisionistas; y la necesidad de saber diferenciar los regímenes sociales fijándonos en las fuerzas políticas que detentan el y en las leyes económicas que actúan en dichos regímenes;

c) La necesidad del surgimiento y consolidación de los nuevos partidos marxista-leninistas ante la traición y degeneración de los viejos y tradicionales partidos que han degenerado. Así como el desarrollo del internacionalismo proletario para vigilar y reforzar este crecimiento y consolidación.

En definitiva se trata de un documento muy didáctico.

Notas:

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

viernes, 21 de abril de 2017

El tercermundismo está diametralmente opuesto al internacionalismo proletario

Caricatura marxista-leninista: abajo Ford de EEUU, Deng Xiaoping de China y Brézhnev de la URSS

«La nueva marca del revisionismo moderno, el revisionismo chino, no difiere en la línea ideológica en modo distinto a los otros revisionismos, pues también ha abandonado los principios del internacionalismo proletario.

El objetivo de los revisionistas chinos fue, y sigue siendo, al igual que la de los revisionistas soviéticos, la eliminación de la independencia de los partidos marxistas-leninistas en la solución de los problemas de la revolución y la construcción socialista, pretenden eliminar la opinión de que cada uno debe seguir su propio camino para resolver estos problemas. Una expresión concreta de esto es su comportamiento hacia el Partido del Trabajo de Albania y los demás partidos marxistas-leninistas que no aceptaron, a ciegas su línea revisionista. Los revisionistas chinos querían hacer que las relaciones con Albania y la cooperación económica con ella girasen en virtud de la aceptación de las estrategias y tácticas antimarxistas, y su política revisionista. Por otro lado, como ha destacado el camarada Enver Hoxha, el Partido Comunista de China ha abandonado los principios marxista-leninistas del internacionalismo proletario y el firme apoyo a los movimientos revolucionarios y de liberación nacional mientras en cambio trata de establecer amistad con los partidos burgueses y crear agrupaciones que sigan su línea, independientemente de las buenas palabras de que digan éstas sobre que se oponen a un centro que los dirija. Precisamente crea y apoya este tipo de grupos, con el fin de sabotear los verdaderos partidos marxista-leninistas.

Los revisionistas chinos explican su actitud hacia el «tercer mundo», incluyéndose en este campo, diciendo que China misma se ha hecho el centro y la vanguardia del «tercer mundo», como ejemplo de la expresión más profunda del internacionalismo proletario. Esto es antimarxista. La teoría de los «tres mundos», niega a la clase obrera internacional cuando se encuentra en el centro de nuestra época actual, el llamado «tercer mundo», de hecho incluso elimina las concepciones del internacionalismo proletario, pues elimina el carácter de clase y niega la revolución proletaria.

El Partido Comunista de China emite la consigna de unidad internacionalista. Pero en la práctica está en contra de ella y la ataca. El lema chino de la unificación del «tercer mundo» con el «segundo mundo» y la mitad del «primer mundo», es decir, con el imperialismo estadounidense, es una de las consignas existentes más reaccionarias,  llama el proletariado y los pueblos oprimidos a que se unan al capital, a las potencias imperialistas y al imperialismo estadounidense, divide las filas del proletariado y le hace renunciar a la revolución. China apresura la guerra de rapiña entre las potencias imperialistas y sus agrupaciones.

Esta política es contraria al internacionalismo proletario que tiene como objetivo romper los planes belicistas del imperialismo y, en caso de que no poder evitarlo, movilizar a la clase obrera y a las masas trabajadoras para transformar la guerra imperialista en una guerra revolucionaria de liberación.

Está claro que la lucha de los revisionistas chinos contra el socialimperialismo soviético no tiene que ver en lo más mínimo con la unidad del internacionalismo proletario. Surge de las posiciones derivadas de una rivalidad interimperialista. Tanto los socialimperialistas soviéticos como los revisionistas chinos son furiosos enemigos de las luchas revolucionarias y de liberación nacional de los diferentes países. Las sabotean por el bien de su propio espíritu chovinista, imperialista y en relación con dichos intereses. Especulan con las consignas del internacionalismo proletario, para ampliar sus esferas de influencia, pisotean los intereses del pueblo y de los trabajadores de otros países, abandonan el apoyo a la revolución en favor de relaciones y las alianzas con tal o cual Estado y régimen monárquico, fascista, o democrático-burgués». (Leonora Simo; El internacionalismo proletario se fortalecerá en la lucha contra las concepciones y prácticas revisionistas, 1978)

martes, 18 de abril de 2017

[Bandera Roja] La salida de la MUD y de la CIPOML; sus causas reales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«1) Si miramos las causas de la expulsión de Bandera Roja (BR) de la CIPOML, la polémica versa entre un partido que se coloca en un espectro de alianzas con la más negra reacción del país, los partidos herederos del puntofijismo y los líderes apoyados y financiados por el imperialismo estadounidense, y de otro lado, un grupo de partidos de una internacional que apoya a los regímenes revisionistas y a sus corrientes por todo el mundo, en el caso concreto el «socialismo del siglo XXI» con especial énfasis a diferencia de otros como Ecuador. Esto no podía sino crear tensiones internas entre la CIPOML y una de sus secciones en Venezuela: Bandera Roja, que se saldó con la expulsión de este partido al ser de nula influencia y ser el único partido de la internacional que se oponía a apoyar al chavismo –aprovechando que además se aliaba con los partidos tradicionales de derecha y proestadounidenses–:

«Esta declaración es una clara condena de las posiciones y de las prácticas de Bandera Roja, por parte de los partidos y organizaciones de la Conferencia. Es una exposición argumentada de las posiciones marxista leninistas frente al desarrollo de la lucha de clases en Venezuela y expresa los intereses de la clase obrera y del pueblo de ese país. Es la posición de los verdaderos partidos marxista leninistas. (...) En América Latina en varios países los imperialistas yanquis han instalado bases militares y promueve crímenes, bandas fascistas y todo tipo de acciones para desestabilizar a Cuba y al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y reprimir a los luchadores por la soberanía y la revolución. (CIPOML; Carta a la dirección del Partido Bandera Roja de Venezuela, 2004)

La CIPOML diría de Chávez que:

«Se ha ganado un puesto entre los luchadores sociales y los revolucionarios, entre los trabajadores y los pueblos de América Latina y de otros continentes; se destaca como un luchador, como un patriota decidido, como un antiimperialista consecuente». (CIPOML; Declaración de la CIPOML por la muerte de Hugo Chávez, marzo 7 de 2013)

Estupideces similares hemos visto recientemente con la muerte de Fidel Castro, calificado por los pseudomarxistas de «antiimperialista», el poliagente del imperialismo que se vendía al mejor postor dependiendo del momento y la pose a mantener –le daba igual imperialistas estadounidenses, soviéticos, chinos, rusos, que español–. En el caso de Hugo Chávez, sabemos que suena a broma de mal gusto calificar de antiimperialista a un hombre de verborrea antiimperialista que jamás dio pasos para acabar con la dependencia y deuda económica de Venezuela respecto a los imperialismo, y en especial de Estados Unidos, calificar de antiimperialista al amigo del imperialismo ruso, del socialimperialismo chino, del régimen de los Ayatolas, de los líderes nacionalistas de los regímenes neocoloniales «no alineados», de antiimperialista al «compadre» de Correa, Ortega, Morales, Mújica, Kirchner y demás sirvientes de las multinacionales, es solo un chiste del revisionismo. Aunque sabemos que asusta que los pretendidos cuadros más ilustrados del proletariado internacional califiquen de esa forma al falso antiimperialismo del «socialismo del siglo XXI», y que el tema dé para varios documentos, sigamos con la cuestión de la polémica Bandera Roja-CIPOML.

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL). Ciertamente en los 60 tendría un papel muy activo en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)

sábado, 15 de abril de 2017

El fallecimiento de Rockefeller y la «desmemoria» de los jruschovistas y maoístas; Equipo de Bitácara (M-L), 2017


El 20 de marzo de 2017 falleció David Rockefeller, ante la desmemoria de muchos es necesario recordar algunos de los hechos que ejemplifican las relaciones de Rockefeller con la reacción internacional, incluido los líderes y movimientos revisionistas.

Un repaso a la historia y el rol de la familia Rockefeller

El apellido familiar ha sido bien conocido por progresar en base a la red de alianzas tejidas alrededor de las fuerzas más reaccionarias. Una de los negocios más sonados fue la conexión de la familia Rockefeller con los nazis:

«El grupo de compañías de la Standard Oil, de la cual al familia Rockefeller poseía un cuarto y controlaba sus intereses, fue un decisivo asistente en la ayuda a la Alemania Nazi para preparar la Segunda Guerra Mundial. Esta asistencia en la preparación militar viene de su apoyo durante la relativa poca suficiencia de Alemania en crudo de petróleo, insuficiente en aquel entonces para modernizar la maquinaria de guerra; en 1934 por ejemplo el 85% de los productos de petróleo acabados eran importados». (Antony C. Sutton; Wall Street y el ascenso de los nazis, 2010)

Algo que le costó, incluso una sanción del gobierno estadounidense por mantener sus pactos durante la Segunda Guerra Mundial, una sanción de la que salió impune a pesar de sus relaciones moralmente repudiables dadas las circunstancias:

«El gobierno estadounidense se preocupaba mucho por esta alianza, sobre todo después del ataque japonés a Pearl Harbor, la razón para entrar en la guerra en diciembre de 1941. Se acordó una vieja ley sobre «el intercambio ilegal con el enemigo» y abrió una causa penal contra la Standard Oil por haber escondido patentes sobre Buna y aluminio a las fuerzas armadas estadounidenses y al mismo tiempo entregado combustible a los submarinos y aviones alemanes. John D. Rockefeller dijo que no sabía nada y Farish rechazó la declaración, pero avisó al fiscal que la Standard Oil también entregaba combustible a las fuerzas armadas de los EEUU. En marzo de 1942, el Pentágono pidió al presidente Roosevelt que cerrara la causa contra Standard Oil para no poner en peligro la producción bélica. Roosevelt aceptó. La Standard Oil tuvo que pagar una multa de 5.000 dólares y prometer que no abastecería más a los alemanes con combustible y se cerró la causa penal». (Gaby Weber; Standard Oil y Adolf Eichmann, el pacto secreto de la industria petrolera con los nazis, 2007)

Nelson Rockefeller, vicepresidente durante la administración del presidente Gerald Ford, fue célebre por sus encuentros y apoyo público a Somoza, el dictador militar de Nicaragua que gobernó con el consentimiento del gobierno estadounidense durante décadas.

La biografía de David Rockefeller y sus nexos con la reacción internacional

Respecto a David Rockefeller, figura de moda por esto días a causa de su ya mencionado deceso, a todos nos es conocida su historia personal:

«Era el único nieto vivo de John D. Rockefeller, el magnate que fundó la Standard Oil Company en el siglo XIX y a partir de la cual construyó una fortuna que le llevó a ser el primer multimillonario de Estados Unidos. El conocido banquero presidió durante años el Chase Manhattan Bank y fue fundador de la Comisión Trilateral, creada en 1973 y considerada una de las organizaciones privadas más influyentes del mundo». (...) Con estudios en Harvard y Londres y doctorado en Ciencias Económicas por la Universidad de Chicago, Rockefeller entró en 1942 como voluntario en el ejército y fue funcionario de inteligencia en Argelia y ayudante del agregado militar de Estados Unidos en París, donde se licenció con el rango de capitán en 1945. Al año siguiente, ingresó como gerente adjunto del departamento internacional del Chase Manhattan Bank, una de las mayores entidades financieras de Nueva York, y en 1955 fue nombrado vicepresidente ejecutivo, antes de pasar a ocupar la presidencia en 1961. En 1981, cuando tenía 65 años, abandonó el cargo en la entidad financiera tras asumir la iniciativa de su expansión a escala internacional». (El Confidencial; El financiero David Rockefeller muere a los 101 años, 20 de marzo de 2017)

El arquetipo de relación reacción-familia Rockefeller se repitió también con David Rockefeller, no hay más que ver quiénes fueron sus socios y amigos. Uno de los ejemplos más conocido es el del caso del sangriento Shah de Persia, por el cual tras años de diversos lazos y pese a las represiones sobre el pueblo iraní destapadas en la prensa mundial, David Rockefeller tuvo la osadía de interceder por él ante el gobierno para que fuese a Estados Unidos a tratar su enfermedad:

«Por su parte, el Shah solicitó a su amigo y banquero David Rockefeller que le mandara un especialista norteamericano. Rockefeller –según el periodista Mark Bloom lo contó en la revista Science– envió a Cuernavaca al doctor Benjamin Kean, jefe de medicina tropical del New York Hospital, y profesor de parasitología de la Universidad de Cornell. Desde su primera visita, el doctor Kean llegó a la conclusión simple de que los médicos mexicanos habían confundido los parásitos de la malaria con la precipitación de unos cristales de tinte en el análisis de sangre. Estuvo de acuerdo, sin embargo, en que debía extirpar la vesícula cuanto antes y hacer exploraciones del colédoco, pero consideró que esto sólo era posible en el New York Hospital. Fue en base a ese informe que Rockefeller y Kissinger solicitaron el ingreso del Shah en Estados Unidos». (El País; La enfermedad política de Reza Pahlevi, 4 de febrero de 1981)

David Rockefeller fue supervisor de las operaciones crediticias y en general de la línea económico-política de la dictadura militar de Videla, siendo en concreto amigo personal del fascista José Martínez de Hoz, Ministro de Economía de Argentina en aquel entonces:

«David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank y amigo personal del ministro de Economía argentino, José Martínez de Hoz, llegará el próximo jueves a Buenos Aires para analizar con las autoridades argentinas la posibilidad de realizar nuevas inversiones en este país. El momento económico argentino es actualmente crítico. Martínez de Hoz, por su parte, señaló recientemente que la visita de Rockefeller significa «una demostración de fe en la mejora de la situación económica» argentina, reconociendo tácitamente que la presencia del financiero servirá para apuntalar un difícil tramo de su gestión, contestada por un aumento inflacionario progresivo. Durante las cuarenta y ocho horas de su visita, el banquero norteamericano tiene programado reunirse con el presidente Jorge Videla y con altos funcionarios del área económica oficial, encabezados por Martínez de Hoz. Rockefeller se ha caracterizado por el decidido apoyo que presta a la gestión de su amigo y ministro. En abril de 1978 le elogió por «la creatividad y rigor de su desempeño en el campo económico». Y lideró su programa como «brillante, sólido, con metas razonables y, sobre todo, absolutamente realista. Las riendas económicas de Argentina -dijo Rockefeller en reciente entrevista- están, sin duda, en las manos más rigurosas, conocedoras y responsables que el país ha tenido en muchos años». (David Rockefeller, A Buenos Aires para estudiar nuevas inversiones en Argentina, 7 de marzo de 1979)

Pero también David Rockefeller actuó como supervisor y defensor de las políticas neoliberales del Fondo Monetario Internacional (FMI), aquellas que tanto daño causaron en especial a América Latina:

«La crisis –económica– que afecta a los países latinoamericanos no se debe a las políticas condicionadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino a los propios errores en la conducción económica de los países», aseguró el banquero norteamericano David Rockefeller en unas declaraciones realizadas en la capital ecuatoriana, donde se encuentra, dentro de la gira que realiza por varios países de América Latina. Los beneficios de las políticas de ajuste del FMI se verán a largo plazo, agregó Rockefeller, principal accionista del Chase Manhattan Bank y dueño, además, de importantes intereses en otras grandes empresas, como la Exxon. «El objetivo de esas políticas –del FMI– es reorientar un proceso de desarrollo, que desde 1960 puso demasiado énfasis en la sustitución de importaciones y en el papel del sector público como factores fundamentales de desarrollo», dijo el banquero. (...) En el proceso de desarrollo llevado a cabo en América Latina, agregó Rockefeller, se descuidaron factores importantes: «Los mecanismos del mercado y la importancia del sector privado», que ahora están siendo reconocidos como gestores de desarrollo económico». (El País; David Rockefeller defiende las políticas de ajuste del FMI en América Latina, 1985)

Las relaciones de David Rockefeller y el bloque de los revisionistas soviéticos

Bien. Pero esto no acaba ahí. Las relaciones de Rockefeller también fueron muy vivas con los países y figuras revisionistas.

Antes debemos de confesar la enorme carcajada que nos causaron nuestros «entrañables» revisionistas maoístas y jruschovistas que se pasaron maldiciendo a Rockefeller en el día de su fallecimiento, creyéndose –pobres ellos– tan justos y revolucionarios en sus principios. La ignorancia o hipocresía de estos elementos nunca dejará de sorprendernos. Veamos.

¿Se acordarán los jruschovistas de cuando su amado Jruschov se entrevistaba con Rockefeller el 29 de junio de 1964 y confabularon tan ricamente a espaldas de los pueblos? ¿Sabrán que ya en septiembre de ese mismo año Jruschov pedía desesperado créditos?

«David Rockefeller, Presidente del Chase Manhattan Bank, informó al Presidente Johnson hoy tras su recibimiento con el Premier Nikita Jruschov de la Unión Soviética. Rockefeller le contó a Johnson que durante las dos horas que habló, el líder rojo dijo que los Estados Unidos y la Unión Soviética «deberían tener más tratos». Jruschov, según dijo Rockefeller, dijo querer que los Estados Unidos extendiesen en términos más amplios créditos hacia la Unión Soviética». (Chicago Times, 12 de setiembre de 1964)

Con razón, los marxista-leninistas albaneses denunciaron que:

«[Jruschov] Toma como modelo de su comunismo a los Estados Unidos de América, la experiencia de los industriales, y las recomendaciones de los grandes hacendados estadounidenses de los Eaton, Harst y compañía. Ha llegado al punto de tender la mano a los imperialistas estadounidenses para que estos, con sus dólares y sus créditos, «edifiquen» el comunismo en la Unión Soviética». (Enver Hoxha; Carta abierta al Partido Comunista de la Unión Soviética, 1964)

¿Sabrán los jruschovistas y castristas de ayer, socialistas del siglo XXI de hoy, de la amistad entre el «barbudo» Fidel Castro y Rockefeller desde 2001? ¿O de cuando Brézhnev viajaba a los EEUU para agasajar a los políticos banqueros estadounidenses con la intención de pedir más créditos para la ya de por sí endeudada URSS revisionista?:

Algunos apuntes sobre el ELN, guerrilla todavía en activo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El Ejército de Liberación Nacional (ELN) nace como guerrilla campesina hacia 1964.

En lo social se caracterizaba en su origen como otros grupos en los campesinos, la juventud y las bases de los partidos revisionistas y tradicionalistas-populistas:

«En la lectura que las fuerzas políticas de oposición fueron haciendo del fenómeno cubano, en relación con sus específicas condiciones históricas, se estructuraron distintas tendencias que se expresarían al menos en tres formas organizativas: Grupos juveniles, de estudiantes e intelectuales, separados de los partidos populistas que se organizaron en forma muy similar a la del Movimiento 26 de Julio. Son ejemplo de esta tendencia, para el caso argentino, La Juventud Peronista (JP), El Movimiento Peronista Revolucionario (MPR), Montoneros y las Fuerzas Armadas Peronistas. Los Focos insurreccionales fueron otra modalidad de organización. Guiados por la concepción guevarista tuvieron un origen político variado: El ELN Colombiano, se nutrió fundamentalmente de la población campesina, pero, en su construcción y consolidación jugó un papel central la juventud proveniente del Partido Comunista (PC), El Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), y el Movimiento Obrero Estudiantil y campesino (MOEC); El ELN peruano y los Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL), reclutaron sus bases de las secciones juveniles de los partidos comunistas; El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en Argentina, se generó en los partidos trotskistas, Los Tupamaros, en el Uruguay y el MIR Chileno cooptaron las bases de los partidos socialistas». (Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia política comparada (1958- 2006), 2010)

El grupo se fundó debido a la influencia de la Revolución Cubana de 1959. Dicho influjo haría que en el ELN se tuvieran unas características castro-guevaristas muy claras con unas más claras si caben consecuencias visibles:

«La primera se prestaba para que en el desarrollo de la concepción del foco guerrillero, dadas las particulares condiciones de la lucha, afloraron las posiciones militaristas; la segunda, contenía el germen del vanguardismo revolucionario que distanció durante décadas los distintos grupos de izquierda; y la tercera, generó una lectura subjetiva de los realidades nacionales, que se acomodaba más a los condiciones y necesidades de las organizaciones, que a la realidad y especificidad de los conflictos, los sectores sociales y las regiones. Esto se reflejó en la dificultad que tuvieron las organizaciones armadas, entre ellas el ELN, de articular sus proyectos político-militares al movimiento de masas y de imprimirle a éste una dinámica transformadora». (Carlos Medina Gallego; FARC-EP Y ELN; Una historia política comparada (1958- 2006), 2010)

También el grupo se da en su momento debido a la situación de miseria en el campo como ya explicamos en el caso de las FARC-EP, aunque también debido a la evidencia de que en la política colombiana se negaba a las clases bajas a ejercer su voz y participación en el poder político.

viernes, 14 de abril de 2017

[Bandera Roja] Nuevas tácticas de alianza con los partidos del puntofijismo, el recrudecimiento de las luchas fraccionales y el interesado ocultamiento de la historia; Equipo de Bitácora (M-), 2017


«A partir de principios del nuevo milenio, Bandera Roja toma una posición ultraoportunista respecto al régimen chavista que le hará famoso incluso fuera de su país: aliarse con la vieja ristra de partidos de Acción Democrática/COPEI o herederos:

«En las llamadas mega elecciones para el año 2000 ya el Movimiento Democrático Popular (MDP) desaparece y Bandera Roja (BR) aparece con su tarjeta electoral y apoya la candidatura de Arias Cárdenas a la presidencia de la república. (...) En las elecciones parlamentarias de 2011 participa en alianza con otras organizaciones. Para el 12 de febrero del 2012 se realizan las primarias y Bandera Roja (BR) apoya a Pablo Pérez como candidato a la presidencia de la república. En las elección para presidente del domingo 7 de octubre 2012. Bandera Roja apoyo a Capriles Radonski y fue uno de los pocos partidos de la oposición que no saco su tarjeta y mando a votar por la tarjeta de la unidad MUD –Mesa de Unidad Popular: Anotación de Bitácora (M-L)–. Las elecciones regionales hechas el día 16 de diciembre del 2012 para elegir a los gobernadores y diputados a los consejos legislativos de cada estado Bandera Roja apoyó a todos los candidatos de la MUD. En abril del año 2013 se repiten las elecciones a presidente por la muerte de Chávez y Capriles Radonski es nuevamente candidato por la oposición. Bandera Roja lo apoya y va con la tarjeta de la MUD». (Bandera Roja, Reseña Historia de Bandera Roja, 2012)

Todo este entramado de alianzas y la conexión de muchos de sus dirigentes con organismos más que sospechosos, le ha valido a Bandera Roja las acusaciones de ser otra agencia más del imperialismo estadounidense en Venezuela –algo que el chavismo como con otros nexos de similares partidos ha aprovechado para hacer propaganda y excusar  sus desastrosas políticas y justificar su régimen–. Pero no necesitamos indagar en este documento sobre esas acusaciones para demostrar que su política está bajo el ala de uno de los sectores de la burguesía venezolana, su política destapa ese hecho, estén financiados o no desde el exterior es un aspecto importante pero siempre secundario.

Los resultados de estas elecciones tampoco son satisfactorios para la dirección. En las elecciones presidenciales del 2000 sacaron 16.582 votos, que significaba un 0,26% del voto del electorado, en las elecciones de 2010 el número de votos es de 82.790, lo que viene a ser un 0,5% de votos del electorado. Siendo para aquel entonces las elecciones y la búsqueda de pequeñas cuotas de poder la única preocupación real de sus líderes parasitarios, estos sucesivos fracasos recrudece la lucha interna y resulta en un nuevo choque en la dirección que se salda con escisiones sucesivas:

«La tercera división es el 2007 cuando un grupo de la militancia de Bandera Roja, se separa del partido y crea Vanguardia Popular, teniendo su fuerza en el oriente de Venezuela». (Bandera Roja; Historia de Bandera Roja, 2012)

Ese grupo Vanguardia Popular (VP), aunque de postura antichavista, no dista de cualquier otro partido socialdemócrata donde enfoca sus puntos en la falta de unidad nacional, la miseria, el desempleo, la inflación, pero siempre desde un punto de vista reformista. Eso nos indica que las disputas entre los cabecillas de Vanguardia Popular y Bandera Roja no se basaron en torno a principios sino en disputas de tipo personalistas, arribistas, cuotas de poder. De hecho Bandera Roja han seguido participando con Vanguardia Popular en muchos actos y coaliciones electorales.

Entre fracasos y fracasos electorales, ante el descrédito nacional e internacional cosechado, con la deserción de militantes y con cuotas de influencia cada vez más bajas entre la población, en Bandera Roja surge un nuevo problema fraccional entre la fracción de Eder Puerta y la de Gabriel Puerta Aponte. La fracción de éste último describiría así los hechos:

«Bandera Roja sufre la cuarta decisión el  15 de agosto de 2012. Cuando una fracción o quinta columna dirigida por Pedro Veliz,  Dick Guanique,  Eder Puerta, Eduardo Torres, Amilcar Morales, Alba Rosa Barreto, Edgar Maestre, Inti Rodríguez, Argenis González, Rubén Briceño, Nelson Gómez, y Edgar Maestre, pretendían sabotear el 5º congreso de Bandera Roja, e introdujeron un recurso de amparo ante el TSJ para frenar la elección de la nueva directiva de Bandera Roja la cual tenía más de 2 años vencida. Con esta acción antirrevolucionaria pusieron el Partido en manos del régimen y sus instituciones legales y colocaron a Bandera Roja en un tira y encoje legal, el TSJ, en sentencias amañadas y entre gallos y media noche. Les entrega a la fracción o quinta columna la tarjeta electoral  de Bandera Roja para las elecciones de alcaldes y concejales del año 2013 y para la elección del 6 de diciembre del 2015 para la Asamblea Nacional». (Bandera Roja; Historia de Bandera Roja, 2012)

¿En qué podemos decir que se diferencian cada fracción? En nada sustancial, no se diferencian en nada de reseña ya que las respectivas figuras de cada corriente son  responsables de la línea oportunista de Bandera Roja desde hace décadas: ambas fueron partícipes de las línea programática de 1994, favorables a la adhesión a la CIPOML en 1994, ambas apostaron por la unidad en la MUD, e incluso la línea ideológica del Vº Congreso de Bandera Roja de 2012; por cuanto, más allá de las disputas es fiel reflejo de ambas expresiones.

Actualmente ambas las fracciones han recurrido como se ha visto al Tribunal Superior de Justicia para validar el derecho a poseer las siglas de la organización y la tarjeta electoral: ¡si señores, la justicia burguesa decide quién se queda con las siglas y el derecho a votar con las siglas del pretendido partido del proletariado y quién emite resoluciones pidiendo a sus militantes acatar la disciplina de partido!:

«Resolución N° 150414-076, mediante la cual se resuelve entre otros. Instar al Comité Central, al Comité político Nacional y demás órganos, de la organización con fines políticos BANDERA ROJA (BR), así como sus militantes, para que reconozcan como representante de la organización y por tanto facultado para presentar postulaciones ante este Órgano Electoral, al Secretario General de la organización, de conformidad con lo dispuesto en el Artículo 33 de los estatutos internos». (Gaceta Electoral de la RBV; Resolución, 14 de mayo de 2015)

En la facción de Gabriel Puerta Aponte, la falta de influencia entre las masas, la espantada general de militantes y el déficit de las finanzas hizo que su  facción de Bandera Roja lejos de tener los medios de comunicación de antaño para difundir su línea política, haya pasado de la edición de revistas y periódicos a la emisión de un blog y otras redes sociales gratuitas para cubrir su falta de capacidad para financiar otros medios. Imagínense hasta qué punto les han salido caros sus errores. Además de esto, debido al brusco cambio de línea que desde hace unos años ha obligado a llevar a la organización y a la renuncia de gran parte de sus principios de los inicios de la organización, Bandera Roja en dichos medios ha decidido retirar la mayoría de documentos precedentes a 2014, no pudiendo consultarse por ejemplo ninguno de los documentos de los congresos previos al Vº Congreso de Bandera Roja de 2012. Esta es una estrategia clásica del revisionismo en general para tapar sus vergüenzas:

«Uno de los rasgos que caracterizan a esta peculiar organización es la de no publicar los documentos de su partido: ni las tesis de sus plenos, congresos, ni nada importante sobre su línea, prueba de ello es que a día de hoy no tenemos los documentos del último IIIº «Congreso» de abril de 2015, ni de los anteriores, lo que indica que estos actos son reuniones donde prima el formalismo. Ellos argumentan que la no publicación de sus documentos es debido ¡«a cuestiones de seguridad»!, algo bastante estúpido ya que mientras afirman esto son conocidos por colgar fotos de su «Comité Central» en su página oficial, e incluso por actos como subir las fotos de actos «políticos» a las respectivas cuentas oficiales de cada integrante, con los que pueden ser identificados fácilmente sus cabecillas, por lo tanto la privacidad de sus «militantes» es nula, y sus excusas bastante malas. Además, ¿qué «riesgo a la seguridad» supone para una organización publicar su programa económico o su análisis de la economía internacional actual –o cualquier otra cuestión que un partido debe tocar–? Ninguno, por lo que todo esto son excusas para justificar su inoperancia en cuestiones de peso». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Por qué los de Reconstrucción Comunista (RC) nos copian las obras?, 2016)

El caso de Bandera Roja en Venezuela es igual al del actual PCE (m-l) en España, se trata de un partido nacido como pretendido partido marxista-leninista que con el devenir de los años degenera y su dirección revisionista teme publicar los documentos de los años 70 y 80 porque gran parte de sus tesis actuales van en contra de los principios que se mantenían entonces y eso perjudicaría cuando hacen apología de un pasado que ya no respetan:

«A diferencia del actual PCE (m-l), Elena Ódena promovía la publicación y popularización de los documentos del partido; el actual PCE (m-l) tiene la casual «manía» de esconder la mayoría de informes de sus plenos o de sus congresos así como sus resoluciones, existiendo solo contados documentos desde su fundación en 2006, aplicando la máxima cobarde de muchos partidos revisionistas de: «cuanto menos se publique menos podrán criticarnos...». (...) El actual PCE (m-l) solo es el heredero del viejo PCE (m-l) revolucionario, sino un club de amigos, vividores y oportunistas que sacan tajada de las siglas del partido y del heroico recuerdo que encierran sus antiguas hazañas. Cualquier ex militante de dicho partido de los 70 y 80 nos dará la razón, y cualquier militante honesto del mismo se dará cuenta en breve de lo mismo si de verdad tiene dos dedos de frente, coherencia, algo de conocimiento marxista y un mínimo de interés en conocer la verdad». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena, 4 de marzo de 2016)

¿Por qué sino iba el supuesto partido del proletariado teme exponer la «gloriosa historia» de su partido? Solo los partidos revisionistas guardan silencio sobre su pasado». (Equipo de Bitácora (M-L)Bandera Roja y MVTC: Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, 1 de enero de 2017) 

martes, 11 de abril de 2017

Bandera Roja y la irrupción del «socialismo del siglo XXI» y el inicios de las tácticas desesperadas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Poniéndonos en contexto histórico. Según la historiografía de los revisionistas venezolanos, el «chavismo» es el resultado de la convergencia de las fuerzas de «izquierda» debido al ambiente del caracazo de 1989, pero esta «unión» es momentánea, espontánea, sin dirección ideológica y de carácter multiclasista. Esto queda evidenciado en 1992 con la intentona de golpe de Estado que prueba que el chavismo no poseía contenido teórico-práctico, se nutria del multiclasismo, su estrategia de toma del poder era de carácter putschista y su programa «para salvar el país» se basaba exclusivamente en la reforma del Estado, en ablandar las relaciones de producción capitalistas mediante la nacionalización de algunos sectores estratégicos para desde ahí incrementar de algún modo los programas de asistencia en general, en prometer una lucha contra la corrupción, etc.

Al encontrarse con la derrota, el chavismo cambia de estrategia, deja de apostar por el «golpe de Estado» y pasa a hacerlo por la «lucha parlamentaria» a través del partido Movimiento V República. Esta estrategia le valió al chavismo la aproximación y posterior asimilación de parte de los sectores de la burguesía venezolana que se veían perjudicados por las políticas neocoloniales del puntofijismo, parte de la que veía que el puntofijismo no tenía más recorrido político, de gran número de los pequeños burgueses y viejos intelectuales burgueses y parte de las capas populares engañadas, todo ello desembocando en la organización ecléctica-multiclasista que hoy conocemos como Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV). Para todo ello se valieron de un enjambre de teóricos que proponían presuntas «nuevas tesis» para la aplicación del «socialismo» acorde a las «condiciones específicas», estas tesis resultaron ser el mismo viejo revisionismo de siempre. Entre ellos «Heinz Dieterich», quién fuera asesor del gobierno chavista, y que pasa por ser el único teórico que dice tener una relación programática del «socialismo del siglo XXI» que según él se caracteriza en lo fundamental por más capitalismo y democracia burguesa:

«La democracia participativa, la economía democráticamente planificada de equivalencias, el Estado no clasista y, como consecuencia, el ciudadano racional ético-estético» (Heinz Dieterich; El socialismo del siglo XXI, 2001)

Es así, que la propuesta electoral del «Movimiento V República», predecesor del PSUV, al encontrarse con el poder va mutando hasta hacer del «socialismo del siglo XXI» su ideología fundamental, estas tesis eclécticas sirvieron para acrecentar al movimientos atrayendo a sujetos de todas las clases sociales: 1) para los empobrecido ofrecía programas de asistencia que aunque no resolvían las contradicciones inherentes a la sociedad venezolanas aliviaban en gran medida los padecimientos de las masas empobrecidas; 2) para la burguesía nacionalista y la pequeña burguesía veían en la nueva propuesta la salvaguardia de sus intereses, veían que no corrían ningún peligro bajo la nueva bandera, y que de hecho suponían un empuje para sus intereses frente a la burguesía compradora que ya había hegemonizado el mercado y la política venezolana en los años del puntofijismo.

Para finales de 1998, Bandera Roja ya con la irrupción definitiva del chavismo de la mano del revisionismo del «socialismo del siglo XXI», con la pérdida de la iniciativa ante una fuerza política como el chavismo que se presenta ante las masas como «izquierda» con unas propuestas similares, inicia un proceso de distanciamiento de Chávez y el chavismo hasta convertirse en un dispositivo opositor, es así como Bandera Roja de ser una partido revisionista-reformista pasa a adversar a los revisionistas-reformistas del «socialismo del siglo XXI» y de aquí a engrosar las filas de la reacción más retardataria de Venezuela, haciendo frente común con organizaciones que representan los intereses de la burguesía compradora al interior, y al exterior los intereses del imperialismo estadounidense.

En uno de los medios de Bandera Roja (BR), «Últimas Noticias», se podían leer epítetos como «mentiroso, chismoso y politiquero», de «cocinar un nuevo engaño contra los trabajadores», términos que sin duda no discutiremos sobre el chavismo, pero que no explicaban en profundidad ni su origen, ni sus apoyos sociales, ni sus fraudes teórico-prácticos. Para las elecciones de 1998 Bandera Roja no respalda a ningún candidato: ni a Hugo Chávez del MVR, quien a posteriori, junto con otros partidos formarían el PSUV; ni a Henrique Salas Römer de Proyecto Venezuela, partido herencia de COPEI que contaba con el apoyo de Acción Democrática, el otro partido tradicional. Aún así como demuestra el trabajo de aquél entonces y sus resultados, Bandera Roja no supo detener el avance del chavismo, que acabó instalándose en una parte considerable de la población –apoyo que de hecho a día de hoy desearía recobrar–. Todo marxista-leninista sabe que en los países donde la burguesía gobierna a través de disfraces marxistas y le da un toque socialista a sus medidas político-económicas, no queda más remedio que redoblar esfuerzos para derribar estos mitos, más cuando existe el peligro de ensuciar el nombre del socialismo y el comunismo. Pongamos el mismo ejemplo de Nicaragua, otro país bajo el mandato del «socialismo del siglo XXI»:

«Para que el movimiento marxista-leninista se afiance y pueda lograr desembocar en la revolución socialista en Nicaragua [Venezuela en este caso], deberá enfrentarse y derrotar tarde o temprano a la dirigencia burguesa del FSLN [PSUV en este caso] y revelar su carácter reaccionario ante las masas alienadas, por eso para tal trabajo se tendrá que exponer desde los temas de mayor enjundia hasta los más banales, desde los históricos a los presentes. Para ello el partido marxista-leninista nicaragüense deberá acabar con los mitos construidos por el revisionismo en la historia de Nicaragua e inclusive en la historia del propio FSLN, así como mantener una lucha constante tanto contra el imperialismo como contra cualquier rama oportunista del exterior de la que se alimentan los oportunistas locales, y que refuerza la dominación neocolonial de los imperialismos y el sistema capitalista en su totalidad en Nicaragua [Venezuela en este caso]». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?; Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio de 2015)

Para lograr esto, en los trabajos de agitación, persuasión y demostración, el marxista-leninista deberá adecuarse al nivel cultural e ideológico de las masas:

«En todo este trabajo titánico de clarificación ideológica, movilización y organización de las capas trabajadoras al que se enfrentan los marxista-leninistas nicaragüenses, pedimos que se tenga paciencia y no den por sentado en las masas lo que ellos ya conocen –sobre todo en lo referente a los mitos del FSLN [PSUV en este caso]–. Pedimos que se tengan en cuenta los valiosos consejos de Dimitrov que nosotros hemos intentando implementar a la hora de crear esta obra; esto es, que se debe explicar todo cuantas veces haga falta y lo más sencillo posible, explicarlo de una manera y de otra hasta que se hagan entender y tratar de evitar extrapolar los esquemas y el lenguaje de las fórmulas librescas, y más bien conectar con la realidad y expresarla en un lenguaje marxista pero popular que refleje con cada palabra, con cada idea, los pensamientos y sentimientos de millones de hombres y mujeres». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?; Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio de 2015)

Sobra comentar que Bandera Roja nunca entendió esta necesidad. Tiempo después, ante la imposibilidad de refutar al revisionismo del «socialismo del siglo XXI» y al verse desplazados del panorama político, Bandera Roja empezaría con prisa la ronda de contactos con los partidos opositores a Chávez para conformar una alianza política bajo las excusas más variopintas. Esto es una desviación brutal y peligrosísima en un país donde gobierna el revisionismo, pues solo le da alas para hacer demagogia ante sus fieles. El deber de un partido marxista-leninista siempre es denunciar y golpear en dos frentes tanto a los partidos que se autodenominan de derecha como a los partidos de la «izquierda domesticada», siendo este axioma aún más importante si en este caso uno de esos partidos revisionistas de pseudoizquierda está en el gobierno:

«Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros. La refutación de los programas, proclamas y mitos de las organizaciones políticas que sean: desde los de la derecha filofascista y más rancia, hasta la de los grupos semianarquistas aventureros y terroristas». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Por otro lado durante los primeros años del chavismo, hay hechos que demuestran las fuertes desviaciones ideológicas de Bandera Roja (BR) y del oportunismo de su dirección ante la desesperación de verse cada vez más desplazados. Si bien en 1988 había fundado el Movimiento Democrático Popular (MDP) como un frente y como plataforma legal para que Bandera Roja pudiera presentarse en las elecciones –lo cual es lógico–, a partir de las elecciones presidenciales de 1993 empiezan a presentarse en coalición como BR/MDP –lo cual también es aceptable–. Pero a partir de la legalización de Bandera Roja en 1994 la dirección de la misma vio la oportunidad de aprovechar la poca influencia cosechada en ese frente del MDP para incorporar a sus simpatizantes y votantes al partido ahora legal y disolver el frente: así en el año 2000 el MPD se disuelve oficialmente dentro de BR. Esto indica que se seguía la práctica revisionista de borrar las fronteras entre el partido y organizaciones de masas, y que se adolecía de un fuerte cortoplacismo como es el hecho de meter en el partido a cualquier que haya simpatizado con las políticas del frente:

«La Kominform considera que la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia revisa la doctrina marxista-leninista sobre el partido. Según la teoría marxista-leninista, el partido es la fuerza dirigente principal en el país, con programa propio y sin diluirse en la masa de los sin partido. El partido es la forma superior de organización y el arma más importante de la clase obrera. Pero en Yugoslavia es el frente popular y no el partido comunista es el que está considerado como la fuerza principal dirigente en el país. Los yugoslavos rebajan el papel del partido comunista; lo diluyen, en efecto, en el frente popular de los sin partido que comprende elementos muy diferentes desde el punto de vista de clase –obreros, campesinos, trabajadores con una explotación individual, kulaks, comerciantes, pequeños industriales, intelectuales burgueses, etc.– así como grupos políticos de todo tipo, incluso ciertos partidos burgueses. Los dirigentes yugoslavos se empeñan en no reconocer lo erróneo de su orientación, según la cual el Partido Comunista de Yugoslavia no puede ni debe tener su proprio programa particular, sino que debe contentarse con el programa del frente popular. (...) Los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia repiten los errores de los mencheviques rusos respecto a la disolución del partido marxista en la organización de las masas de los sin partido. Todo esto demuestra la existencia de tendencias liquidadoras respecto al Partido Comunista en Yugoslavia. La Kominform considera que esa política del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia amenaza la propia existencia del éste como partido comunista y, en fin de cuentas, lleva consigo el peligro de la degeneración de la República Popular de Yugoslavia». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 28 de junio de 1948)

Para los marxista-leninistas es importantísimo saber que es un frente y saber qué uso tiene como hemos explicado en infinidad de ocasiones en nuestros diversos documentos. De otro modo los falsos marxista-leninistas seguirán haciendo el ridículo como históricamente lo han hecho en las alianzas de frente». (Equipo de Bitácora (M-L); Bandera Roja y MVTC: Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, 1 de enero de 2017)

Los métodos para la reeducación de la burguesía nacional «patriótica»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«A eso debemos sumarle que los revisionistas coreanos copiaron la teoría revisionista china de que no hacía falta expropiar a las clases explotadoras, apostando por una transición «pacífica» de las clases explotadoras al «socialismo»:

«Desde el principio nuestra política con respecto a los capitalistas nacionales no sólo era llevar a cabo la revolución democrática antifeudal y antiimperialista con ellos, sino también estar junto a ellos en la sociedad socialista y comunista. (...) Teniendo en cuenta sus características en nuestro país, nuestro partido adoptó la línea de la reforma de los comerciantes y fabricantes capitalistas bajo líneas socialistas, en lugar de expropiarlos». (Kim Il Sung; Fortalezcamos aún más el sistema socialista de nuestro país, 25 de septiembre de 1972)

Algo que iba en contra de los axiomas básicos del marxismo, siendo una característica clásica del oportunismo de derecha:

«Los obreros dirán a los comunistas –y con razón–: si tenemos soviets, y los soviets son órganos de poder, ¿no se podría estrechar a la burguesía y expropiarla «un poquito»? Los comunistas serán unos redomados charlatanes si no emprenden el camino de expropiación de la burguesía cuando existan soviets de diputados obreros y campesinos. (...) ¿Se puede y se debe renunciar a la expropiación de la burguesía en el futuro, cuando existan soviets de diputados obreros y campesinos? No, no se debe». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; La revolución en china y las tareas de la Komintern, 1927)

¿Y cuál sería el modo de reeducar a los explotadores bajo líneas «socialistas» en Corea del Norte? También vemos métodos extraídos del maoísmo, es decir, la introducción, ¡siempre voluntaria, que menos!, de los explotadores en cooperativas:

«Nuestro partido adoptó la línea de transformar el comercio y fabricas capitalistas bajo líneas socialistas y asegurar que los comerciantes y empresarios capitalistas se vieran envueltos en diversas formas de economía cooperativa en estricta adherencia al principio de voluntariedad». (Kim Il Sung; Fortalezcamos aún más el sistema socialista de nuestro país, 25 de septiembre de 1972)

Igual que la experiencia revisionista china, esto incluía no sólo la permanencia de los explotadores en las fábricas industriales cooperativas, cooperativas artesanales o cooperativas agrícolas, o que siguieran teniendo grandes diferencias salariales respecto a los otros trabajadores, sino que en base a poner su propiedad en disposición de la colectividad, se le recompensaba por su inversión dándoles un interés mensual, siendo un sobresueldo añadido:

«Desde nuestro partido se adoptó una política de transformación de los comerciantes y fabricantes capitalistas pacíficamente, en vez de expropiarlos, la forma de la lucha de clases no podía sino, asumir un carácter específico. El asistente de lucha de clases sobre la transformación socialista de comercio y fábricas capitalistas fue revelado principalmente mediante la persuasión y la educación. (...) La importante demanda del principio de voluntariedad significa que estrictamente rehusamos de usar métodos coactivos en la cooperativización y conducimos este movimiento acorde a la propia libertad de los comerciantes y fabricantes privados». (Kim Il Sung; Obras Escogidas, Pyongyang, 1977)

En el campo se implementó la misma política con la burguesía rural, esto es, con el kulak:

«En la cooperativización de la agricultura el principio de la voluntariedad fue aplicado no solo con los campesinos medios sino con todos los sectores del medio rural, incluyendo a los campesinos ricos. (...) Nuestro partido adoptó la política de la reeducación gradual de los campesinos ricos cuando el movimiento cooperativo se desarrolló. (...) La mayoría de los campesinos ricos se unieron voluntariamente a las cooperativas». (Kim Il Sung; Informe al IVº Congreso del Partido del Trabajo de Corea, 11 de noviembre de 1961)

¿En qué se diferencia esta actitud de las tesis de los revisionistas chinos? Pues en nada:

«Nuestro método para llevar a cabo la revolución socialista es el método pacífico. En el pasado, mucha gente, tanto dentro como fuera del partido comunista, expresaban dudas acerca de este método. (...) Dadas las condiciones que prevalecen en nuestro país, es posible usar métodos pacíficos –estos son, el método de persuasión y educación– no sólo en lograr la transformación del sistema de propiedad individual en propiedad colectiva socialista, sino también en lograr la transformación del sistema capitalista al sistema socialista». (Mao Zedong; Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (Extractos), 25 de enero, 1956)

Esto sin duda acaparó un sinfín de admiradores del mundo revisionista:

«Como consecuencia de su alianza con la clase obrera los capitalistas nacionales son considerados con respeto en la nueva sociedad china. En las empresas mixtas ocupan puestos directivos, de acuerdo con su preparación y su experiencia, al lado de los representantes del Estado Popular. Algunos de ellos son hombres de Estado. En Shanghái hemos conocido un gran fabricante textil, dueño de una fortuna de 80 millones de yens –varias veces multimillonario en pesetas–, diputado a la Asamblea Nacional Popular y concejal de su ciudad. El Partido Comunista Chino y los otros Partidos y grupos democráticos han emprendido una labor de reeducación con los capitalistas nacionales, muy interesante. El objetiva de esa labor es hacer pasar del estado de explotador al de trabajador a los individuos que hoy forman esa clase. Se trata de mostrarles que el sistema de ideas originado en su condición de capitalistas, y esta misma condición, son injustos; que un hombre no tiene derecho a explotar a otros. Esta labor de reeducación, ligada a la experiencia práctica, diaria, ha dado sus frutos». (Santiago Carrillo; Sobre una singularidad de la revolución china: la alianza de los capitalistas nacionales con el proletariado, 1957)

¿En qué se diferencia de las tesis revisionistas de Bujarin? En nada:

«El error de Bujarin consiste, precisamente, en esto, en creer que los kulaks y los concesionarios se integran en el socialismo a pesar de ser, «hasta cierto punto», un cuerpo extraño. He ahí a qué estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ése el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con el Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastoca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

¿En qué se diferencian las tesis de los revisionistas coreanos a las de los revisionistas yugoslavos? En nada tampoco:

«Los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia en su política en el interior del país, se apartan de las posiciones de la clase obrera y rompen con la teoría marxista de las clases y de la lucha de clases. Niegan el hecho del incremento de los elementos capitalistas en su país y la acentuación de la lucha de clases en el campo yugoslavo, que de el se deriva. Esta negativa tiene su origen en la tesis oportunista según la cual, en el periodo de transición del capitalismo al socialismo, la lucha de clases no se acentúa, como lo enseña el marxismo-leninismo, sino que se extingue, como lo afirmaban los oportunistas del tipo Bujarin, que propagaban la teoría de una integración, pacífica del capitalismo en el socialismo». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 28 de junio de 1948)

Bien presentada bajo varios carteles diferentes –con la excusa de que la burguesía bajaría los brazos en la lucha de clases ante la conquista del poder político del proletariado, que sería reformada ideológicamente en vez de eliminar sus medios de producción y mil excusas y teorizaciones más–, la teoría de la «integración de los explotadores» en la sociedad socialista –sin destruirlos como clase–, ha sido calificado siempre de teoría oportunista y siempre ha sido fustigada dentro de la Unión Soviética de Lenin y Stalin, condenándose a sus partidarios:

«Hay que acabar con la benevolencia oportunista que parte de la suposición errónea de que a medida que nuestras fuerzas crecen, el enemigo se vuelve más manso e inofensivo. Esta suposición es totalmente errónea. Se trata de un resabio de la desviación de derecha, que pretendía hacer creer a todos y a cada uno de nosotros que los enemigos se irán integrando paulatinamente en el socialismo y que en definitiva llegarán a convertirse en verdaderos socialistas. No es propio de bolcheviques dormirse en los laureles y quedarse mirando a las musarañas. Lo que nos hace falta, no es la benevolencia, sino la vigilancia, la verdadera vigilancia revolucionaria bolchevique. No hay que olvidar que cuanto más desesperada sea la situación de los enemigos tanto más desearán agarrarse a las medidas extremas, como el único recurso de los que están condenados a fracasar en su lucha contra el poder soviético. Debemos recordar esto y estar vigilantes». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta confidencial relativa al infame asesinato de Kírov, 18 de enero de 1935)

Contrariamente a las enseñanzas marxistas sobre la revolución socialista y la experiencia de las revoluciones socialistas, y en cambio gracias a las «nuevas» teorizaciones sobre la revolución socialista de los revisionistas en el gobierno de Corea del Norte: la burguesía nacional de la ciudad y el campo norcoreana pudo no sólo mantener su poder económico sino que lo pudo ampliar –bien manteniendo su empresa privada o metiéndose en empresas cooperativas y estatales que beneficiaban gratamente a su bolsillo–. Estas graves desviaciones y perjuicios para la revolución, son inaceptables entre marxistas:

«Como marxistas, por lo tanto, nos abstenemos de asimilar cualquier nacionalización como socialismo, ya sea en los países dependientes o imperialistas. La nacionalización no puede tener un carácter socialista sino va acompañada de la expropiación sin indemnización de la burguesía en su conjunto, extranjera y nacional –compradora como patriótica–». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

Desde luego los marxista-leninistas albaneses aplicaron las lecciones que el marxismo les legó en cuanto a la revolución y las nacionalizaciones para acabar con el poder económico de las clases explotadoras:

«Las característica fundamental de la nacionalización en Albania fue el método profundamente revolucionario y consecuente de su aplicación: el método de la confiscación total, inmediata y sin pagar ninguna indemnización a los propietarios capitalistas. La nacionalización a través de la confiscación fue la única forma utilizada para liquidar en las ciudades la grande y mediana propiedad capitalista, que sería sustituida por la propiedad socialista. En Albania, por lo tanto, nosotros no recurrimos ni a formas de transición, ni a formas intermedias, ni a formas de capitalismo de Estado y ni mucho menos a formas de indemnización a los propietarios capitalistas por la totalidad o una parte de los medios de producción nacionalizados. Una indemnización o la copropiedad de estos medios de producción, en cualquier forma que se presentara, hubiera significado dejarles en posesión de dinero y en el mantenimiento de posiciones económicas, así como la posibilidad de acumulación y privilegios monetarios». (Veniamin Toçi; La nacionalización socialista de los principales medios de producción en Albania, sus consecuencias económicas y sociales, y sus particularidades 1944-1946, 1986)

Los miembros del supuesto partido comunista en Corea del Norte no se comportaron como verdaderos marxista-leninistas sino como reformistas en un partido comunista, en consecuencia como revisionistas que revisaban el marxismo y sus axiomas y lecciones, aplicando medidas reformistas para tratar a la burguesía urbana y rural». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «Pensamiento Juche», 2015)

Los principales actores internacionales en el «proceso de paz» colombiano: el papel de Cuba, apadrinado de la guerrilla; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Los regímenes que más han animado a las FARC-EP a continuar por este «proceso de paz» han sido: Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, para los cuales las FARC-EP y el ELN declaran que son un referente ideológico. Pero en realidad es algo que todo el lector conoce y de lo cual no merece que profundicemos. Obviamente cada país ha tenido unos intereses en sostener a la guerrilla, y cada uno ha ido cambiando su posición sobre la guerrilla, la propia Venezuela o el propio Ecuador han tenido posiciones muy cambiantes respecto al apoyo o condena del movimiento guerrillero. Pero como decimos no merece la pena analizar esto, que es sin duda consecuencia de las relaciones entre burguesías nacionales y el uso del fenómeno FARC-EP para agredir a las burguesías vecinas o para reforzar un discurso más cercano a la pose pseudorevolucionaria y al elemento susceptible de ser de «izquierda» o «bolivariano».

Ha sido Cuba en especial quién ha puesto su casa para las negociaciones entre el gobierno de Uribe, ahora Santos, y la guerrilla.

¿Pero qué ha significado que para las FARC-EP tengan de referente ideológico a Cuba, Venezuela o Nicaragua? Que tenga esta organización un reflejo de las posiciones internacionales de sus países referentes.

Tanto las FARC-EP como el ELN han sido participantes del Foro de São Paulo que recordemos está en claro declive:

«El Iº Foro de Sao Paulo fue tan exitoso que alrededor de el se aglutinaron las más importantes organizaciones de izquierda de un extremo a otro de Latinoamérica abarcando un espectro muy amplio: desde el PC cubano hasta los más moderados partidos socialdemócratas del continente. El triunfo de Lula en Brasil fue seguido por el de Chávez, en Venezuela y tras él se produjo una avalancha de éxitos de los partidos miembros del Foro de Sao Paulo. Tanto que 20 años después de su creación, y hasta hace pocos meses, 12 países latinoamericanos eran gobernados por alguno de ellos. Y en los demás, su influencia era indiscutible. Pocos meses han sido suficientes para que del apogeo se pase a una especie de crisis terminal. Y no por una eficaz ofensiva del «imperialismo, la derecha y los medios de comunicación», como insisten en afirmar los ideólogos más dogmáticos y reacios a la autocrítica, sino por la deslegitimación causada por la corrupción desenfrenada y la incapacidad para administrar con eficiencia los recursos públicos, entre muchas formas de impostura y deshonestidad». (Los Tiempos; El Foro de Sao Paulo en su crisis terminal, 28 de junio de 2016)

Las FARC-EP también ha saludado la creación del organismo económico del ALBA como un gran hito, muy positivo. Pero el ALBA no es más que otro «engañabobos» con un fin muy claro:

«Se ha demostrado la simple confianza de los gobiernos burgueses latinoamericanos de todo tipo –liberales, neoliberales, reformistas, revisionistas, etcétera– en la institucionalidad burguesa doméstica e internacional para impulsar la coexistencia e incluso una unidad regional; y dentro de esta un tema común es el famoso referido a la distribución de las riquezas y por la desigualdad económica existente. Un analista político marxista-leninista curtido en este tipo de conferencias, sobreentiende, que cuando países capitalistas-imperialistas hablan a los países a los que maniataban económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden económico», lo hacen para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados de su explotación en beneficio de las camarillas locales y extranjeras, del mismo modo que cuando estos países capitalistas-dependientes de las grandes potencias imperialistas declaran y abogan por un «nuevo orden económico», se sobreentiende de nuevo que se refieren, a que o bien exigen que los imperialismos aflojen el nudo que les subyuga pidiendo un mejor reparto de los mercados o que reclaman más ayudas económicas, adoptando bien esta postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica interna, o simplemente para lanzar tal consigna como representantes burgueses de un país capitalista en alza que busca convertirse en potencia y directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial. Pero este eslogan es falso, y como los marxistas saben, el único «nuevo orden económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del capitalismo es el sistema económico socialista». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas reflexiones sobre los discursos en la VII Cumbre de las Américas, 23 de abril del 2015)

Esto indica que las FARC-EP tienen a los países participantes de estos eventos y organismos a sus principales sostenedores, quienes de forma abierta u oculta les apoyan, con los que siente identificación ideológica, y con los que incluso han tenido financiación y asilo político.

Visto en una perspectiva histórica, de nuevo se ve el activo papel del revisionismo cubano abonando el terreno para desviar a los movimientos políticos de los intereses de las clases trabajadores, de su toma de poder, de su lucha antiimperialista, de su lucha por la soberanía nacional. Son varios los ejemplos de cómo los dirigentes cubanos han apoyado o influenciado a varios movimientos para apoyar o inocular la conciliación de clases, la sumisión a las potencias imperialistas y otros rasgos propios, como hizo en el pasado en Venezuela, Angola, Mozambique, El Salvador, Nicaragua, Chile, etc.

Hagamos un repaso histórico de la actividad internacional del revisionismo cubano:

1) Cuba dio su apoyo explícito al socialimperialismo soviético desde la década de los 60 hasta finales de los 80, incluyendo la teoría de la división internacional del trabajo que obligaba a los países dependientes a:

«Mantener su especialización en la producción de materias y productos agrícolas, cuyos precios experimentaban subidas y bajadas, así como una entera dependencia de los productos acabados importados de las metrópolis, cuyos precios tienden a aumentar». (Lulzim Hana; Las deudas exteriores y los créditos imperialistas, poderosos eslabones de la cadena neocolonialista que esclavizan a los pueblos, 1988)

2) Inoculó la teoría revisionista de la «vía no capitalista de desarrollo» y «orientación socialista» a los países dependientes para favorecer al socialimperialismo soviético, que suponían:

«Mecanismos ideológicos y políticos conscientes, escogidos especialmente para la aplicación de la política socialimperialista los que forman la base teórica de esta política. En este contexto, las «teorías» de la «vía no capitalista de desarrollo» y de la «orientación socialista» son otras armas en el arsenal ideológico del socialimperialismo soviético para ocultar, justificar y preparar el terreno a sus vías de expansión neocolonialistas en África, Asia y América Latina». (‪‎Llambro Filo‬; La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista, 1985)

3) Cuba ha sido fundadora, y sigue siendo uno de los principales promotores, del Movimiento de los Países No Alineados: foro de países donde se engañan a los pueblos con su política reformista, nacionalista y tercermundista sumisa al neocolonialismo, un buen resumen de que ha supuesto para los pueblos el fraude del «no alineamiento» y el «tercermundismo» sería el siguiente:

«El no alineamiento fijaba oficialmente el objetivo de la búsqueda de una «tercera vía» que consistía en un tipo de «régimen intermedio», sería distinto del «capitalismo puro y duro» y de los países socialistas. Era una vía tomada prestada de la «nueva democracia» de China. La burguesía nacional de los países dependientes procuraba definir su vía en el socialdemocratismo «tercermundista», tratando de escapar tanto del colonialismo como de la revolución socialista, consciente por otra parte que la dominación colonial del imperialismo reforzaba peligrosamente las aspiraciones socialistas de las masas explotadas y oprimidas. La burguesía de los países dependientes posaba con la etiqueta de «socialista» frente a su población sin renegar para nada de sus ambiciones nacionalistas a nivel internacional ni sus convenios comerciales y financieros con otros países burgueses, imperialistas y revisionistas. Así decían inspirarse en sentimientos «anticolonialistas» y «antiimperialistas», pero en realidad por ejemplo el «socialismo árabe» baazista se oponía al marxismo a causa de que este mostraba rechazo del nacionalismo. La burguesía nacionalista «no alineada» procedió desde luego a reformas económicas y sociales de tipo democrático-burguesas que a menudo le aseguraron un apoyo social muy superior al de las camarillas gubernamentales compradoras procolonialistas. Así las más radicales de ellas procedieron a la nueva distribución de las tierras que en otro tiempo fueron confiadas a colonos, así como a la nacionalización de las principales riquezas y las industrias que habían pertenecido al capital extranjero. Estos movimientos se inscribían dentro del orden de «la libre disposiciones de ellas mismas como naciones». Pero olvidaron la realidad de producción mercantil internacional, que los condujo necesariamente a la diferenciación de los antiguos países coloniales que degenerarían la mayoría en países semicoloniales salvo algunas excepciones que se convertirían en potencias imperialistas regionales. La «revuelta» tercermundista representó y sigue representando aún con el movimiento de los «no alineados» es revuelta de las más moderadas, de hecho las antiguas colonias no vacilan en tender la mano en dirección de sus antiguos esclavistas con el fin de «desarrollar la cooperación económica y técnica». El tercermundismo es la ideología de la burguesía nacional de los países dependientes y de los valientes desvergonzados del imperialismo, que busca cambiar la dependencia colonial política y económica mantenida antaño por el yugo militar del imperialismo por una dependencia económica y con ello intentar engañar a los pueblos. No es por otra parte cosa del azar que el «no alineamiento» esté tan de moda entre los pequeño burgueses de los países dependientes como en los pequeño burgueses de las metrópolis imperialistas». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)