«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 19 de agosto de 2017

Ataque del PCE (r) a los marxista-leninistas que combatían el mito del maoísmo; Equipo de Bitácora (M-L), 2016



«Hoy resulta muy fácil ponerse a atacar el Pensamiento Mao Zedong como lo hacen por poner otro ejemplo, los albaneses. Es más difícil, y sobre todo más comprometido, ponerse a defender la verdad. (...) El imperialismo, la Iglesia y la reacción en general de los países capitalistas tratan de explotar a su favor las contradicciones que existen dentro del campo socialista y del Movimiento Comunista Internacional, pero eso no va a alterar el carácter científico, proletario y revolucionario del Pensamiento Mao Zedong; tampoco va a impedir que los comunistas salgamos en su defensa». (Partido Comunista de España (reconstituido); Temas de formación marxista-leninista, 1989)

Por supuesto que para finales de los 80 resultaba «muy fácil» atacar al maoísmo, y es que existían multitud de documentación disponible, oficial y no oficial, de primera mano y de terceros, para estudiar la obra teórica y práctica de Mao Zedong. Claro que, para partidos como el PCE (r) que habían construido su partido en torno a la ideología maoísta, preferían seguir mirando hacia otro lado haciendo como que nada había pasado.

El PCE (r) ha cubierto de vergonzosas calumnias al Partido Comunista de España (marxista-leninista) liderado por Elena Ódena, el infame Arenas se atrevió a publicar un artículo bajo el nombre: «La dirección falangista del llamado PCE (m-l) al descubierto», Bandera Roja, núm. 26, agosto de 1977. Es una ignominia que se evidencia con el hecho de que la OMLE no levantó una sola célula en España hasta 1970, que mientras el PCE (m-l) llevaba nada más y nada menos que once años a la vanguardia de la lucha contra el franquismo y el carrillismo, cuando el mismo año en que sus militantes eran asesinados bajo el frente del FRAP, el PCE (r) se constituía como partido. ¿A este personaje es el que los actuales revisionistas modernos piden «respeto» cuando él se pasó su juventud difamando a los veteranos marxista-leninistas? Arenas ha sido un poliagente gratuito de los diversos imperialismos y revisionismos modernos. Nadie en su sano juicio guardaría respeto a tal calaña.

El PCE (r) a nivel internacional también ha profesado un odio visceral a los marxista-leninistas albaneses del Partido del Trabajo de Albania (PTA) por ser los responsables de echar abajo a su ídolo de barro, el revisionista chino Mao Zedong.

¿Pero fue fácil desenmascarar al maoísmo? Llevó su tiempo. Si bien los primeros textos de los marxista-leninistas soviéticos o de la Komintern pueden servirnos para entender los inicios del revisionismo chino, pero en esta época el revisionismo chino no salió abiertamente con sus eslóganes ni sus actos más antimarxistas, digamos que era la época en que más se camuflaba, por su miedo a ser denunciado como el titoismo, como Mao Zedong confesaría en 1956 ante la delegación yugoslava en el VIIº Congreso del PCCh de 1956. Cuando el revisionismo chino empezó a mostrarse más abiertamente fue tras la muerte de Stalin en marzo de 1953, ahí los chinos se mostraron sin pudor tanto en su teoría como en sus actos. ¿Hubo errores a la hora de destapar el maoísmo? ¿Pudo hacerse antes? Sin dudas:

«Tampoco podemos pasar por alto que hecho de que muchos partidos marxista-leninistas incluido el Partido del Trabajo de Albania tuvieron demasiada paciencia e hicieron demasiadas concesiones durante el proceso cuando ya conocían varios de estos hechos. En el caso de los marxista-leninistas soviéticos y albaneses, el hecho de haber detectado algunas desviaciones –aunque no todas– desde un inicio tan temprano, tendrían que haberles puesto en alerta y ser más cautos y duros –como luego fueron los albaneses en su etapa final cuando eran conscientes de muchas más cosas–. En general muchas figuras y partidos marxista-leninistas pecaron claramente de regalar hacia los revisionistas chinos en sus reuniones entre delegaciones, cartas entre partidos y declaraciones de felicitaciones en ocasiones aniversarios, epítetos de un carácter exaltado, exagerado y formal donde se daba una idea distorsionada del partido y la dirección china, lo que ayudaba a los revisionistas chinos en sus fines propagandísticos de país socialista e internacionalista, de «gran partido marxista-leninista», y de Mao Zedong y sus actos como una «gran figura marxista-leninista». Incluso cuando se colaboraba en esto dejándose llevar por los formalismos de la diplomacia no tiene justificación alguna; los marxista-leninistas deben ser conscientes en todo momento de qué dicen y hacia quién. Al igual que cuando se hacía esto en gran parte de las veces sin conocer –o al menos muy poco– la realidad que se decía exaltar, tampoco sirve para estar libre de error; pues un marxista-leninista no emite conclusiones precipitadas sin estar enterado de lo que habla. En resumidas cuentas los marxista-leninistas no se deben precipitar nunca y dejarse llevar regalando este tipo de epítetos, mucho menos al conocer ya ciertas desviaciones en una figura o partido; no se debe elevar nunca por los cielos lo que no se conoce bajo términos generales, sino solo hablar de lo concreto que se conocen y con total seguridad La propaganda y la historiografía revisionista ya ha tipificado dentro del comunismo a suficientes figuras, países y partidos históricos antimarxistas, los marxista-leninistas no debemos engordar la lista de falsos mitos, sino sopesar las cosas sabiendo donde se pisa. Los marxista-leninistas de la época deberían haber investigado más a fondo la historia del Partido Comunista de China (PCCh), sus actos recientes, y deberían haber valorado a sus figuras y a su país en su justa medida, jamás por encima, para luego tener que arrepentirse de lo escrito o dicho. Estos errores –mezcla de seguidismo, formalismo, sentimentalismo, cobardía, etc.– fueron unos errores colectivos de todos los individuos y partidos marxista-leninistas que costó muy caro a todo el movimiento marxista-leninista internacional, ya que dio alas y tiempo al revisionismo chino a consolidar su influencia e influenció gravemente a los partidos marxista-leninistas, e incluso como ya sabemos, su tardía exposición hizo que muchos partidos no pudieran superar ya los defectos de esta herencia, y acabaran naufragando. ¡¡Que grandes beneficios hubiera tenido el movimiento marxista-leninista si el revisionismo chino hubiera sido investigado y expuesto desde los epítetos mencheviques, browderistas y proestadounidenses de Mao Zedong en los años 30!!». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

E incluso pese a sufrir estos mismos errores en el análisis del maoísmo en sus inicios, quienes mejor aprovecharon esto y realizaron un análisis completo y exacto del origen y evolución del revisionismo chino fueron los marxista-leninistas albaneses, que avanzaron de forma dialéctica sus criticas hasta reunir suficiente material y hechos para concluir que el maoísmo era una variante más del revisionismo moderno. Tanto en el inicio de las críticas en los años 60 como en el final de la exposición del revisionismo chino a nivel mundial en los años 80, los marxista-leninistas albaneses fueron los que más méritos cosecharon tanto por número de materiales como por su calidad. En especial hay que decir que las obras de Enver Hoxha fueron de una relevancia especial, fundamental, para desmontar al revisionismo chino a escala mundial:

«La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» de 1978, así como otras como: «Reflexiones sobre China» de 1979, estuvieron determinadas por la directa aparición en escena de una peligrosa variante de revisionismo, el revisionismo chino. (...) La publicación del libro: «El imperialismo y la revolución» tuvo un gran eco en la opinión pública mundial. Dicho libro se convirtió en objeto de cientos de comentarios y conoció de numerosas publicaciones en diversos países y variadas lenguas del mundo. Fue altamente apreciado por los auténticos marxista-leninistas de todos los continentes, por varias organizaciones y movimientos revolucionarios, especialmente en América Latina, África y Asia. Junto algunas otras obras del camarada Enver Hoxha y otros documentos de nuestro partido, el libro: «El imperialismo y la revolución» jugó un rol primordial, en tanto que base ideológica y teórica de la nueva diferenciación que se operó entre las filas del comunismo mundial y revolucionario tras la aparición abierta del revisionismo chino y su denuncia. Esta diferenciación condujo a la creación de nuevos partidos marxista-leninistas y a la purificación de las influencias negativas del maoísmo entre los ya existentes. A este respecto, el libro del camarada Enver Hoxha fue especialmente importante para disipar las ilusiones difundidas por los revisionistas chinos en torno al «pensamiento Mao Zedong», al que supuestamente denominaron el marxismo-leninismo de nuestro tiempo y la fase superior de su desarrollo». (Agim Popa; Obra de gran valor todavía actual para la causa de la clase obrera y de los pueblos amantes de la libertad; A ocasión del décimo aniversario de la publicación del libro del camarada Enver Hoxha «El imperialismo y la revolución», 1985)

En efecto, los partidos marxista-leninistas que estudiaron la línea de China y las obras de Mao, y que además tuvieron acceso a los análisis del Partido de Albania, sacaron sus conclusiones:

«Hubo otros partidos que son el ejemplo perfecto de cómo se debía realizar la completa autocrítica de los errores pasados influenciados por el revisionismo chino, ejemplos de una predisposición para analizar a dicha corriente revisionista para solventar las posibles reminiscencias. Así fue el caso del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista liderado por Ernst Aust, quién en su VIº Congreso de 1978 hizo un análisis exhaustivo del maoísmo como corriente revisionismo y su influencia en el partido y en el panorama exterior de la lucha de clases. Esto hizo que la dirección exigiera un examen de conciencia a todos los miembros del partido incluidos los del Comité Central, para vislumbrar en qué grado se había estado influenciado por esta corriente, para ver qué directivas del partido habían sido infectadas por este revisionismo, e incluso para analizar y debatir si la línea ideológica del partido con la que se fundó el partido estuvo fundada sobre bases sanas o no, en definitiva un trabajo profundo de autocrítica para reconocer y llevar a cabo sin miedo alguno las rectificaciones pertinentes en caso de ser necesarias, como exige el marxismo-leninismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Las luchas de los marxista-leninistas contra el maoísmo: el caballo de Troya del revisionismo durante los 60 y 70 en el movimiento marxista-leninista, 1 de noviembre de 2016)

Algunos maoístas creen de manera realmente estúpida y antihistórica que la crítica del Partido del Trabajo de Albania (PTA) al Partido Comunista de China (PCCh) sale de la nada tras la muerte de Mao en 1976. Acusan a Hoxha de «oportunismo». Pero nada más lejos de la realidad, hay varias pruebas documentadas de la postura crítica de Albania respecto a China. Expongamos algunos ejemplos:

1) En las primeras visitas y entrevistas entre chinos y albaneses en los años 50, los primeros inciden continuamente en los llamados errores de Stalin, basándose en los esquemas jruschovistas o inventándose otros propios para exaltar la figura de Mao. Además exigen la rehabilitación del titoismo precisamente bajo la idea de que Stalin se equivocó, los albaneses se niegan a aceptar tal pensamiento. Así mismo se rechazan conceptos liberales de los chinos como «que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento».

2) En junio de 1962 Albania criticaría el concepto oportunista de China sobre formar un «frente antiimperialista» con el revisionismo soviético contra el imperialismo estadounidense. Se señalaría que una dirección que no cumplía un rol progresista en el interior no era garantía de poder hacerlo en el exterior, precisamente esa idea era inútil cuando el jruschovismo había presentado el acercamiento al imperialismo como eje de su política exterior.

3) En la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 10 de septiembre de 1964 se advierte el error de presentar reivindicaciones territoriales en la lucha ideológica contra el revisionismo soviético. Los albaneses pedían centrarse en derrotar a las camarillas que habían usurpado el poder.

4) El 14 de octubre de 1964 tras la caída de Jruschov, la dirección china manda una delegación a Moscú para reconciliarse con la nueva dirección encabezada por Brézhnev. Chou En-lai invita el 29 de octubre a Albania a que se sume a la fiesta, pero Tirana se niega y afirma que con la caída de Jruschov no se han liquidado la línea, la política, las raíces socio-económicas del revisionismo, como se refleja en la Carta del CC del PTA al CC del PCCh del 5 de noviembre de 1964.

lunes, 14 de agosto de 2017

El PCE (r) y su apoyo a la política interior y exterior de la URSS revisionista y socialimperialista; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«El PCE (r) pasó de ser en 1977 un fanático maoísta tercermundista a ser en 1978 un apologista del socialimperialismo soviético y su política exterior. De decir que este país jugaba el papel «pirata, chantajista y agresor» e incluso «principal peligro de la humanidad», a considerar a este país capitalista y su doctrina revisionista y socialimperialista como una corriente «revolucionaria» y «progresista». No les parece increíble:

«Ante nosotros se nos ha presentado las siguientes alternativas: en primer lugar compartir la concepción de los «tres mundos» que vienen defendiendo otros partidos, lo cual nos llevaría de una forma u otra a participar junto al imperialismo y la burguesía en la cruzada contra la URSS y otros países. Está claro que esto no lo podíamos hacer, entre otras muchas razones porque no está probada la «agresividad» de la URSS y si, en cambio, su ayuda, el apoyo decidido a la lucha de liberación nacional de los pueblos. Para nosotros esto se inscribe dentro de la corriente revolucionaria y progresista mundial, independientemente de las ideas que puedan albergar algunas personas». (Partido Comunista de España (reconstituido); En la encrucijada, Número 33, marzo de 1978)

Toda la supuesta lucha contra el jruschovismo que el PCE (r) decía haber desarrollado desde sus inicios no parece que sirviese de mucho o que fuese cierta, al juzgar por esta cita.

Se posicionó en un abrir y cerrar de ojos con los partidos jruschovistas de todo el mundo. Podríamos citar a cualquier partido hispano: como el PCPE o el PCOE, pero elijamos como caso ejemplificativo este:

«El general Perón va a comprender lo que ha dicho Fidel Castro: Que no hay dos imperialismos, hay uno solo, enemigo del país. Y el otro, que él le llama imperialismo, es el gran amigo de todos los países del mundo: se llama Unión Soviética y mundo socialista». (Fernando Nadra; Un año de gobierno peronista, 1974)

A finales de los 70 el PCE (r) estaba de acuerdo en cuestiones de política exterior con los puntos de vista de un partido tan degenerando como el Partido Comunista de Argentina, aquel partido bien conocido por sus políticas ultraoportunistas y lacayunas respecto al Kremlin que llegaron incluso a plantear la idea de una «salida cívico-militar» al gobierno peronista de Cámpora, lo que les conduciría a apoyar el criminal golpe militar de 1976 bajo la creencia que Videla-Viola eran unos «patriotas progresistas», básicamente por sus buenas relaciones con la URSS socialimperialista. Unas relaciones que también se harían extensibles a la Cuba de Castro, cubriéndose mutuamente en la arena internacional, llegando al punto de que Castro invitara a Videla a la Conferencia de los No Alineados celebrada en la Habana en 1979.

«La política exterior es la prolongación de la política interior y las dos juntas la expresión concentrada de las relaciones económicas existentes en un país». No puede por tanto un país capitalista con una línea exterior progresista basada en el internacionalismo proletario decir tal cosa, esto es algo incongruente a todas luces.

El proceso de restauración del capitalismo en la URSS con sus particularidades solamente podía dar una línea exterior socialimperialista:

«Mientras en la Yugoslavia de Tito al poco de tomar el poder y desenmascararse así mismo con la abierta promoción de sus políticas alejadas del marxismo, consiguió no solamente desviar a Yugoslavia de la construcción del socialismo, sino que impidió la industrialización del país, entonces más temprano que tarde como país no industrializado se condenó a una vida político-económica neocolonialista, a sufrir dependencia de los precios del mercado capitalista y a endeudarse con los créditos del exterior. En cambio la URSS que toma Jruschov es un país industrializado y la segunda potencia mundial del momento. Obviamente se ve que no fue el mismo caso de regresión y contrarrevolución el soviético que el yugoslavo –y aun así el caso soviético también acabó con que paulatinamente fuera subyugada económicamente a los imperialistas occidentales mucho antes de su caída–, es ahí el hecho de que diferencia a la URSS de Yugoslavia: en la URSS los revisionistas tomarían el poder e implantarían sus ideas burguesas con un nivel de las fuerzas productivas mayor y esto no dejaba otra consecuencia posible que transformar al país en un país socialimperialista. (...) El lector debe comprender en estos casos históricos todos los factores de forma dialéctica: analizando por supuesto el papel de las ideas –de los líderes y su voluntad– pero sin ignorar la base material –fuerzas productivas del país y los resultados a nivel económico de cada época–, si hace esto comprenderá fácilmente los desarrollos dados en estos países y no sólo su regresión, sino porque ocuparon uno u otro rol políticamente y económicamente. Así debe proceder también con los temas de actualidad, no solo de los países capitalistas imperialistas o dependientes, sino de los socialimperialistas o dependientes bajo teorizaciones revisionistas, de otra forma es imposible entender de forma científica la geopolítica». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 28 de agosto de 2016)

Las aberraciones teóricas de los ideólogos del revisionismo soviético en esta materia no eran casuales:

«Las teorías soviéticas de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «comunidad socialista», los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» y demás aberraciones antimarxistas en el campo político, económico y cultural no eran producto de una dirigencia inocente que errara en sus formulaciones, sino de unas ideas plasmadas muy conscientemente con el objetivo de servir a sus objetivos imperialistas. Esto se ve claramente cuando se profundiza en los resultados de la puesta en práctica: en la teoría político-militar la «soberanía limitada» y la «comunidad socialista» tenían el objetivo de justificar la intervención militar en los países neocolonializados por el revisionismo soviético como fue el caso de Checoslovaquia, la teoría económica de la «división socialista del trabajo» donde se niega la industrialización de los países dependientes y se les condena a la producción de monocultivos como es el caso de Cuba, la teoría de los «países de vía no capitalista de desarrollo y orientación socialista» tenía por objetivo aceptar a cualquier país dependiente como país «en vía al socialismo» siempre que esos países se integraran en el engranaje político, económico y militar de la URSS o al menos en uno de estos tres aspectos». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 28 de agosto de 2016)

Sin renunciar a su base maoísta, el PCE (r) se convirtió en un partido brezhnevista más de la escena revisionista.

Todo esto demuestra que las lisonjas que el PCE (r) da ahora mismo al imperialismo ruso son el reflejo de las que ya otorgaba al socialimperialismo soviético en su momento. Pero el patetismo ideológico del PCE (r) alcanzó su cenit cuando llegaron a apoyar a la Perestroika de Gorbachov:

«Como se sabe, nuestro partido ha saludado y viene apoyando la Perestroika, pero no podemos suscribir todos los planteamientos económicos, políticos e ideológicos que sirviéndose de ella, viene haciendo el revisionismo y la burguesía para destruir la obra revolucionaria y desacreditar al comunismo». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Informe en el Pleno del Comité Central, 1988)

Estos postulados coincidían con el de la mayoría de viejos partidos comunistas degenerados:

«Vivimos la época también signada hoy por la profunda transformación que se está realizando dentro de la revolución: la perestroika en la URSS. Al recuperar más cabalmente al leninismo en la construcción de la sociedad socialista, y al apuntar a superar enérgicamente retrasos e insuficiencias serias producidas por el stalinismo y el burocratismo, nos muestra al socialismo real con sus contradicciones tal como es. Es un ejemplo de vitalidad del marxismo-leninismo, y de la capacidad autocrítica de los revolucionarios soviéticos que apelan al pueblo y a su acción creadora para superar las dificultades. La Perestroika es más socialismo y más democracia. Es un proceso que vigoriza al movimiento comunista y revolucionario, impulsa la lucha de los pueblos y desarrolla el pensamiento marxista-leninista. Retoma del lado del socialismo la iniciativa histórica». (Partido Comunista de Argentina; Materiales del XI congreso de la FJC, 1988) 

domingo, 13 de agosto de 2017

Breve explicación de Bitácora (M-L) sobre el revisionismo soviético y su historia; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«El revisionismo. Desde que se hizo con el poder en la Unión Soviética impulsó la tendencia a la revisión de los principios del marxismo-leninismo a nivel mundial, casi cada partido comunista fue arrastrado hasta una renuncia explícita a los principios teóricos del marxismo-leninismo, al tiempo de que se arrastraba a cada Estado socialista a la plena restauración capitalista.

En el caso concreto del revisionismo soviético –que emergió a la muerte de Iósif Stalin, cuya cabeza visible fue Nikita Jruschov en el Partido Comunista de la Unión Soviética– se podría tomar como punto de partida cronológico y oficial el infausto XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956; pero lo justo sería investigar la política interior como las irregularidades sobre los nuevos nombramiento de cargos –aprovechando para anular las últimas decisiones tomadas por el PCUS con Stalin en vida tras su muerte–, las disputas entre los dirigentes –como el caso de Beria y Jruschov– y las tendencias hacía la reforma económica de la dirigencia soviética a la muerte de Iósif Stalin –la acción de descentralizar la planificación y dar más poder a los ministerios, vender la maquinaría del Estado a los koljóses en el campo– o la blandenguería hacía las nuevas corrientes en las artes de Occidente, la política exterior reflejada en el acercamiento de Jruschov a Tito en 1954, la forma irregular con que se anularon las resoluciones de la Kominform sobre el revisionismo yugoslavo, la rehabilitación de desviacionistas purgados en el PCUS y las exigencias de Jruschov a otras dirigencias comunistas de rehabilitación de desviacionistas que luego promocionaría para dirigir dichos partidos–, la supresión de las recomendaciones de Stalin para el «Manual de economía política» finalmente publicado en 1955 –con la introducción de un apoyo a las tesis concretas del revisionismo chino y yugoslavo–, son muestras claras de que el revisionismo soviético es previo a dicho congreso de 1956, y que el periodo de 1953 a 1956 está lleno de una abierta actividad hostil antimarxista de la mayoría de los líderes del PCUS, y que el XXº Congreso del PCUS de 1956 fue sólo la confirmación de que las fuerzas que comandaban realmente al partido ya no eran marxista-leninistas.

Tras este congreso, el revisionismo soviético con Nikita Jruschov primero, y Leonid Brézhnev y sucesores después, introdujeron la institucionalización de la teoría del «Estado y partido de todo el pueblo», igual que unas sucesivas reformas económicas que se centraban en la descentralización y la utilización de la ley del valor como método para regular la economía soviética tanto en producción, intercambio como distribución de productos, volviendo a las tesis del revisionista Nikolái Voznesensky sobre «máxima rentabilidad» a la vez que se recuperaba su teoría de la negación de la objetividad de las leyes económicas socialistas, por supuesto para reforzar todo esto se creó una cultura aburguesada para defender el nuevo régimen; en política exterior el disolver la Kominform para agrado de Tito, o las viejas teorías socialdemócratas del «tránsito pacífico al socialismo», la distorsión de la teoría leninista sobre «la coexistencia pacífica entre regímenes capitalistas y socialistas», o la invención de teorías como los países de «orientación socialista y vía no capitalista», eran la carta de presentación del revisionismo soviético, aquí, inventaría además teorías como la teoría de la «soberanía limitada» o la «división socialista internacional del trabajo», que demostraban el hecho de que la Unión Soviética, había dejado de ser un país socialista, que era ahora capitalista y abiertamente socialimperialista, y que tenía bajo su control, a muchos países revisionistas-capitalistas que giraban en torno a su política a través de sus organismos económicos –Consejo de Ayuda Mutua Económica– y militares –el Tratado de Varsovia– como era el caso de Polonia, Checoslovaquia, Hungría etc. Todo esto hacía de este revisionismo, un colosal problema para el marxismo-leninismo.

Hemos de comprender que el revisionismo soviético influyó profundamente en muchísimos movimientos de liberación nacional desarrollados durante el siglo XX, e incluso gozaron de amplia influencia en movimientos que finalmente se hicieron con el poder en Asia, América, África; estos fueron o bien inconscientemente engañados por la demagogia del discurso «antiimperialista y socialista» de los revisionistas soviéticos o bien fueron seducidos conscientemente por los créditos del socialimperialismo soviético: en estos casos encontramos desde las guerrillas del Movimiento Popular de Liberación de Angola hasta luego gobiernos constituidos como el de Etiopía. Vale decir que la etiqueta de experimentos como la de los países del «socialismo árabe» no eran sino extensión de la tristemente célebre teoría revisionista de los países «no capitalistas de orientación socialista». Por tanto, es necesario estudiar, comprender, y sacar justas conclusiones sobre lo que supusieron para las luchas de liberación nacional y las luchas por la revolución socialista las teorías de los socialimperialistas soviéticos que eran endulzadas con fraseología revolucionaria y lanzadas a los Estados emergentes, sobre todo de África y Asia. Comprender como las teorías de: la «comunidad socialista»; la «división socialista del trabajo»; la «soberanía limitada»; la «integración económica socialista»; la «vía no capitalista de desarrollo»; la de los países de «orientación socialista», y como influyeron y se establecieron al amparo de estas teorías regímenes como los de Etiopía, Angola, Yemen del Sur, Benín; que en su mayoría acabarían o bien por la fuerza o bien por iniciativa propia cambiando su régimen acorde a los parámetros de las democracias burguesas occidentales tras el derrumbe del propio socialimperialismo soviético en 1991. En otros casos como es el de Libia o Siria; también sucumbieron ante el revisionismo y terminaron estableciendo teorías antimarxistas que moldearían a partir de 1991 en el afán de aproximarse a los imperialismos de occidentales, manteniendo sin embargo la fraseología pseudorevolucionaria para mantener envilecidos a sus respectivos pueblos». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

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Por supuesto hay muchos más detalles para indagar y demostrar el carácter capitalista y socialimperialista de la Unión Soviética, con el tiempo iremos reeditando la obra para introducir aspectos que quizás puedan ser de notable importancia, pero en general estos temas creemos que es más que suficiente para que el lector pueda hacerse una idea y defienda esta justa conclusión frente a los apologistas del revisionismo soviético». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

Documentos para el estudio de la restauración del capitalismo y el carácter socialimperialista de la URSS; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Los albaneses si bien en algunos documentos –sobre todo iniciales– no explicaron a veces del todo bien el proceso de restauración del capitalismo muy concretamente ni tan sencillamente como debiera sobre todo a finales de los 50, eso pronto cambio y para los 60 los artículos dejan bien clara como se había dado esa transformación económica al capitalismo. En los 60 es entendible que no era fácil de entender para los revolucionarios del mundo una transformación tan traumática como esa, pero a día de hoy este proceso está más que claro y explicado con la pila de documentos marxista-leninistas –en especial de los albaneses–, explicándose de hecho todo aspecto de la política, economía y cultura soviética a partir de 1953, donde uno se hace una fácil idea de todo el proceso. Existen como decimos multitud de documentos –trabajos incluso de autores no marxistas– sobre el proceso económico en la URSS y sus manifestaciones económicas internas y externas:







sábado, 12 de agosto de 2017

El pueblo albanés y su contribución en la lucha antifascista en la Segunda Guerra Mundial



«En proporción con la población y su pequeño territorio, el pueblo albanés insurrecto se destacó como uno de los miembros más activos de la coalición antifascista mundial. En ese período, en Albania, de cada 14,3 habitantes uno combatió con las armas en la mano al ocupante. El pueblo armado y el Ejército de Liberación Nacional Albanés, con 70 mil guerrilleros, organizado en brigadas, divisiones y cuerpos de ejército, inmovilizaron en la lucha, dentro de su territorio, a 15 divisiones italianas y alemanas causando al enemigo considerables daños: fueron muertos alrededor de 27.000 enemigos, heridos más de 21.000; fueron hechos prisioneros 20.800. Fueron destruidos o capturados 2.110 tanques y vehículos blindados, 1.331 cañones y morteros, 1.934 camiones y gran cantidad de municiones y de material militar.

Dañando gravemente al enemigo en toda Albania, nuestro pueblo inmovilizó a cientos de miles de soldados de los ejércitos nazi fascistas y no permitió que el Mando del Wehrmacht enviara estas tropas al frente del Este, sobre todo en las situaciones en que dicho frente necesitaba sin cesar de los numerosos ejércitos del Eje y de los países ocupados por éste. El pueblo albanés no sólo no permitió que ninguna unidad de mercenarios, aunque pequeña, fuera al frente soviético o a algún otro frente en el extranjero, sino que con su heroica lucha ayudó directamente a la lucha antifascista de los pueblos de Europa y sobre todo de los Balcanes.

El pueblo albanés saboteó el ataque de la Italia fascista contra el pueblo griego, y las fuerzas albanesas, encuadradas en el ejército italiano, no aceptaron participar en la agresión. Asimismo nuestro pueblo golpeó al ejército fascista italiano en su retaguardia en territorio albanés.

Por orden del Comandante en Jefe del Ejército de Liberación Nacional durante los años 1942-4945, más de 20 mil combatientes de nuestro Ejército, atravesaron las fronteras estatales y lucharon con heroísmo por la liberación de los pueblos de Yugoslavia. En estas batallas dieron la vida cientos de hijos e hijas, combatientes del pueblo albanés. De esta manera Albania, con su heroica lucha coronada con la victoria dentro y fuera del país, se convirtió en uno de los miembros más activos de la coalición antifascista mundial de los pueblos.

La activa contribución del pueblo albanés a la Lucha Antifascista Mundial se demuestra claramente también en los grandes sacrificios y pérdidas que sufrió en esta guerra. El territorio albanés fue hollado por más de 700 mil soldados fascistas, quienes con sangre y fuego perpetraron crueldades sin par. Como consecuencia, en comparación con la población de 1 millón de habitantes y con el territorio, Albania ocupa uno de los primeros puestos en cuanto a las pérdidas humanas y en valor material durante la Segunda Guerra Mundial. El pequeño pueblo albanés dio 28 mil mártires.

Si se calculan también los heridos, el 7,3 por ciento de la población quedó mutilada por la guerra. Decenas de miles de personas fueron encarceladas o recluidas en los campos de concentración en Alemania y en distintos países ocupados por ella. Si se incluyen también los valores materiales destruidos, casi cada familia albanesa sufrió daños de los ocupantes italianos y alemanes; el 21 por ciento de las casas en aldeas y ciudades fueron incendiadas o destruidas; más de una tercera parte del ganado fue aniquilado por los ejércitos ocupantes.

En el otoño de 1944, en plena retirada, el ejército alemán destruyó los principales puentes del país y numerosas obras económicas importantes. Informando sobre estos bárbaros actos, el mando de las tropas alemanas del Sureste afirmaba que únicamente con la destrucción de los puentes «Albania fue llevada decenas de años atrás».

Es un hecho innegable que Albania es el único país en Europa que fue liberado con sus propias fuerzas, sin la intervención directa del Ejército Rojo o de otro ejército». (Albania Nueva; El pueblo albanés, activo participante en la coalición antifascista mundial, 1985)