«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 26 de abril de 2017

Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china; Reflexiones sobre China; Enver Hoxha, 1966

Este informe de Enver Hoxha, presentado ante el XVIIIº Pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania el 14 de octubre de 1966, fue examinado por el Comité Central y puso las bases del Informe del Vº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de ese año. También fue incluida en la obra publicada en 1979: «Reflexiones sobre China».

Enver Hoxha elaboro dicho informe con enorme urgencia en el que examinaría los últimos acontecimientos que se sucedían en China; no obstante, se puede apreciar en el transcurso del mismo, que el albanés se muestra cuidadoso en el abordaje de la por entonces actual «revolución cultural proletaria» china, y admite que es debido a que los revisionistas chinos no estaban proveyendo de suficiente información que permitiera sacar conclusiones en un periodo tan temprano; de hecho, pone de preaviso al respecto a los camaradas que estaban leyendo el informe; aunque sin duda, y pese a ello, «refresca la memoria» con los irrefutables hechos que mostraban y demostraban el oportunismo chino previo a la cacareada «revolución cultural proletaria» de 1966.

El objetivo del documento en si era demostrar que las «nuevas desviaciones» que se estaban dando en la «revolución cultural proletaria», tales como: 1) la débil lucha contra el titoismo y el jruschovismo; 2) el culto religioso a Mao Zedong oficializado desde el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945; 3) el concepto de unión y concesión de puestos a conocidos desviacionistas en el partido; 4) el considerar como parte del «pueblo» y limitar dentro de las «contradicción no antagónica» a la burguesía nacional; 5) la negación del papel de la clase obrera en el partido; (6) el estado paralizado de la vida de partido sin celebraciones de plenos o congresos. Y no se trataba de hechos casuales sino de una sucesión de las «viejas y profundas desviaciones».

Entre las «nuevas desviaciones» que se estaban produciendo durante la «revolución cultural proletaria» se encontraban: 1) el apoyo a regímenes revisionistas como el rumano basándose en la «especificidad»; 2) hacer tabla rasa con toda la cultura anterior al triunfo del Partido Comunista de China de 1949 y calificarla de reaccionaria; 3) el mantenimiento de los desviacionistas ampliamente denunciados dentro del Partido y el Estado, o su pronta rehabilitación; 4) el mantenimiento de las tesis económicas revisionistas que mantenían intacto el sistema económico capitalista, luego reflejadas en el «Manual de economía política de Shanghái» de 1974; 5) la promoción de las capas del estudiantado como vanguardia de la revolución; 6) la vociferación de que las masas «se deben liberar ellas solas», incluso por encima del partido y sus miembros. Por supuesto había muchas otras.

Este es por tanto un documento que muestra la denuncia del revisionismo chino realizada por el Partido del Trabajo de Albania. Sumado a otros como: «Nada puede ser resuelto correctamente sin el partido» del 23 de octubre de 1966, «La anarquía no se puede combatir con la anarquía» del 28 de abril de 1967,  etc., que en conjunto conforman críticas tempranas a la «revolución cultural proletaria» china y sus desviaciones.

Pero como decíamos en otros documentos, los marxista-leninistas albaneses cuando escribían estas críticas no estaban seguros del cariz revisionista de los chinos, y de hecho guardaban cierta esperanza de que los revisionistas chinos se redimieran del camino incorrecto; por ello, si queremos ver las conclusiones finales de los albaneses al respecto de la pseudorevolución cultural proletaria de 1966, debemos de echar un ojo al documento «El imperialismo y la revolución» de 1978, donde ya con suficiente información, y más tiempo para reflexiones, se esgrimen conclusiones más sólidas; en el Enver Hoxha sentencia con toda razón que: «el curso de los acontecimientos demostró que la gran revolución cultural proletaria no era ni revolución, ni grande, ni cultural y, sobre todo, que no era en absoluto proletaria».

El documento:


«Quiero, camaradas, expresar algunas opiniones previas acerca de la «revolución cultural proletaria» que se está desarrollando en China durante estos meses. Digo opiniones previas, porque esta revolución es un problema grande y serio, que exige de nosotros una mayor profundización, análisis más detallados basados en hechos más completos, en lo posible pidiendo aclaraciones a los camaradas chinos y todo esto analizarlo atentamente bajo el prisma del marxismo-leninismo. Muchas cosas no las tenemos claras, podemos hacer y hacemos suposiciones, pero no pasan de ser suposiciones, que deben ser confirmadas por los hechos, por la vida.

Pero a pesar de no contar con muchos datos, el Comité Central debe juzgar a partir de los que disponemos y formarse una opinión interna más o menos clara. No se descarta la posibilidad de que en algunos juicios o definiciones no seamos muy precisos debido, a las razones arriba mencionadas. Pero el primer análisis previo y breve –porque en esta reunión del Pleno del Comité Central este problema no está en el orden del día– y las críticas que podemos hacer a los principios y a las formas de esta revolución china, son movidos por buenos fines camaraderiles, por los correctos principios marxista-leninistas, por la necesidad urgente, por el imperativo de la unidad marxista-leninista entre nuestros dos partidos y por las repercusiones que puede tener esta, revolución en el Movimiento Comunista Internacional.

sábado, 22 de abril de 2017

La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual; Enver Hoxha, 1981

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«La revolución es la tarea principal de la clase obrera. Pero se prepara en la lucha por resolver los problemas políticos, económicos, sociales, culturales que inquietan cada día a las masas trabajadoras. Son esas acciones, esas batallas diarias las que elevan la conciencia de la clase, las que fortalecen su organización y unión, las que la preparan y la conducen a la revolución. A través de esas batallas el partido se vincula con las masas y se pone al frente». (Enver Hoxha; La lucha contra el revisionismo, y el movimiento revolucionario y de liberación en la etapa actual, 1981)


Introducción de Bitácora (M-L)

La siguiente obra de Enver Hoxha es un extracto del Informe presentado en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1981. ¿Por qué hemos decidido traer ese capítulo en concreto? por dos sencillas razones:

1) Debido a que ofrece una fisonomía muy clara y resumida de las cuatro principales corrientes revisionistas de aquel momento: el jruschovismo, el titoismo, el maoísmo y el eurocomunismo. Ramas del revisionismo que actualmente siguen vigentes de una u otra forma en las organizaciones políticas actuales. Si bien muchas de estas organizaciones no salen a viva voz reconociéndose como seguidores de alguna de las corrientes mencionadas, cierto es que cuando analizamos sus conceptos y teorías, y sobre todo su práctica, salen a flote esas influencias.

La exposición deja claro que estas corrientes revisionistas no solamente inciden en los autodenominados partidos comunistas, sino también e incluso especialmente, entre los variados movimientos de liberación nacional. Ha de entenderse que el revisionismo imposibilita la revolución proletaria y las tareas de construcción socialista, pero así mismo entorpece, desvía e incluso inhabilita la resolución de las tareas anticoloniales, antifeudales, antifascistas, antiimperialistas, antimonopólicas.

2) El documento presenta un repaso a los axiomas del marxismo-leninismo sobre los temas:

a) Las alianzas, las etapas, las fuerzas motrices, los métodos para realizar la revolución;

b) Las diferencias entre el socialismo proletario del marxismo-leninismo y el pseudosocialismo de otras corrientes revisionistas; y la necesidad de saber diferenciar los regímenes sociales fijándonos en las fuerzas políticas que detentan el y en las leyes económicas que actúan en dichos regímenes;

c) La necesidad del surgimiento y consolidación de los nuevos partidos marxista-leninistas ante la traición y degeneración de los viejos y tradicionales partidos que han degenerado. Así como el desarrollo del internacionalismo proletario para vigilar y reforzar este crecimiento y consolidación.

En definitiva se trata de un documento muy didáctico.

Notas:

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.

viernes, 21 de abril de 2017

El tercermundismo está diametralmente opuesto al internacionalismo proletario

Caricatura marxista-leninista: abajo Ford de EEUU, Deng Xiaoping de China y Brézhnev de la URSS

«La nueva marca del revisionismo moderno, el revisionismo chino, no difiere en la línea ideológica en modo distinto a los otros revisionismos, pues también ha abandonado los principios del internacionalismo proletario.

El objetivo de los revisionistas chinos fue, y sigue siendo, al igual que la de los revisionistas soviéticos, la eliminación de la independencia de los partidos marxistas-leninistas en la solución de los problemas de la revolución y la construcción socialista, pretenden eliminar la opinión de que cada uno debe seguir su propio camino para resolver estos problemas. Una expresión concreta de esto es su comportamiento hacia el Partido del Trabajo de Albania y los demás partidos marxistas-leninistas que no aceptaron, a ciegas su línea revisionista. Los revisionistas chinos querían hacer que las relaciones con Albania y la cooperación económica con ella girasen en virtud de la aceptación de las estrategias y tácticas antimarxistas, y su política revisionista. Por otro lado, como ha destacado el camarada Enver Hoxha, el Partido Comunista de China ha abandonado los principios marxista-leninistas del internacionalismo proletario y el firme apoyo a los movimientos revolucionarios y de liberación nacional mientras en cambio trata de establecer amistad con los partidos burgueses y crear agrupaciones que sigan su línea, independientemente de las buenas palabras de que digan éstas sobre que se oponen a un centro que los dirija. Precisamente crea y apoya este tipo de grupos, con el fin de sabotear los verdaderos partidos marxista-leninistas.

Los revisionistas chinos explican su actitud hacia el «tercer mundo», incluyéndose en este campo, diciendo que China misma se ha hecho el centro y la vanguardia del «tercer mundo», como ejemplo de la expresión más profunda del internacionalismo proletario. Esto es antimarxista. La teoría de los «tres mundos», niega a la clase obrera internacional cuando se encuentra en el centro de nuestra época actual, el llamado «tercer mundo», de hecho incluso elimina las concepciones del internacionalismo proletario, pues elimina el carácter de clase y niega la revolución proletaria.

El Partido Comunista de China emite la consigna de unidad internacionalista. Pero en la práctica está en contra de ella y la ataca. El lema chino de la unificación del «tercer mundo» con el «segundo mundo» y la mitad del «primer mundo», es decir, con el imperialismo estadounidense, es una de las consignas existentes más reaccionarias,  llama el proletariado y los pueblos oprimidos a que se unan al capital, a las potencias imperialistas y al imperialismo estadounidense, divide las filas del proletariado y le hace renunciar a la revolución. China apresura la guerra de rapiña entre las potencias imperialistas y sus agrupaciones.

Esta política es contraria al internacionalismo proletario que tiene como objetivo romper los planes belicistas del imperialismo y, en caso de que no poder evitarlo, movilizar a la clase obrera y a las masas trabajadoras para transformar la guerra imperialista en una guerra revolucionaria de liberación.

Está claro que la lucha de los revisionistas chinos contra el socialimperialismo soviético no tiene que ver en lo más mínimo con la unidad del internacionalismo proletario. Surge de las posiciones derivadas de una rivalidad interimperialista. Tanto los socialimperialistas soviéticos como los revisionistas chinos son furiosos enemigos de las luchas revolucionarias y de liberación nacional de los diferentes países. Las sabotean por el bien de su propio espíritu chovinista, imperialista y en relación con dichos intereses. Especulan con las consignas del internacionalismo proletario, para ampliar sus esferas de influencia, pisotean los intereses del pueblo y de los trabajadores de otros países, abandonan el apoyo a la revolución en favor de relaciones y las alianzas con tal o cual Estado y régimen monárquico, fascista, o democrático-burgués». (Leonora Simo; El internacionalismo proletario se fortalecerá en la lucha contra las concepciones y prácticas revisionistas, 1978)

martes, 18 de abril de 2017

[Bandera Roja] La salida de la MUD y de la CIPOML; sus causas reales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«1) Si miramos las causas de la expulsión de Bandera Roja (BR) de la CIPOML, la polémica versa entre un partido que se coloca en un espectro de alianzas con la más negra reacción del país, los partidos herederos del puntofijismo y los líderes apoyados y financiados por el imperialismo estadounidense, y de otro lado, un grupo de partidos de una internacional que apoya a los regímenes revisionistas y a sus corrientes por todo el mundo, en el caso concreto el «socialismo del siglo XXI» con especial énfasis a diferencia de otros como Ecuador. Esto no podía sino crear tensiones internas entre la CIPOML y una de sus secciones en Venezuela: Bandera Roja, que se saldó con la expulsión de este partido al ser de nula influencia y ser el único partido de la internacional que se oponía a apoyar al chavismo –aprovechando que además se aliaba con los partidos tradicionales de derecha y proestadounidenses–:

«Esta declaración es una clara condena de las posiciones y de las prácticas de Bandera Roja, por parte de los partidos y organizaciones de la Conferencia. Es una exposición argumentada de las posiciones marxista leninistas frente al desarrollo de la lucha de clases en Venezuela y expresa los intereses de la clase obrera y del pueblo de ese país. Es la posición de los verdaderos partidos marxista leninistas. (...) En América Latina en varios países los imperialistas yanquis han instalado bases militares y promueve crímenes, bandas fascistas y todo tipo de acciones para desestabilizar a Cuba y al gobierno de Hugo Chávez en Venezuela y reprimir a los luchadores por la soberanía y la revolución. (CIPOML; Carta a la dirección del Partido Bandera Roja de Venezuela, 2004)

La CIPOML diría de Chávez que:

«Se ha ganado un puesto entre los luchadores sociales y los revolucionarios, entre los trabajadores y los pueblos de América Latina y de otros continentes; se destaca como un luchador, como un patriota decidido, como un antiimperialista consecuente». (CIPOML; Declaración de la CIPOML por la muerte de Hugo Chávez, marzo 7 de 2013)

Estupideces similares hemos visto recientemente con la muerte de Fidel Castro, calificado por los pseudomarxistas de «antiimperialista», el poliagente del imperialismo que se vendía al mejor postor dependiendo del momento y la pose a mantener –le daba igual imperialistas estadounidenses, soviéticos, chinos, rusos, que español–. En el caso de Hugo Chávez, sabemos que suena a broma de mal gusto calificar de antiimperialista a un hombre de verborrea antiimperialista que jamás dio pasos para acabar con la dependencia y deuda económica de Venezuela respecto a los imperialismo, y en especial de Estados Unidos, calificar de antiimperialista al amigo del imperialismo ruso, del socialimperialismo chino, del régimen de los Ayatolas, de los líderes nacionalistas de los regímenes neocoloniales «no alineados», de antiimperialista al «compadre» de Correa, Ortega, Morales, Mújica, Kirchner y demás sirvientes de las multinacionales, es solo un chiste del revisionismo. Aunque sabemos que asusta que los pretendidos cuadros más ilustrados del proletariado internacional califiquen de esa forma al falso antiimperialismo del «socialismo del siglo XXI», y que el tema dé para varios documentos, sigamos con la cuestión de la polémica Bandera Roja-CIPOML.

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL). Ciertamente en los 60 tendría un papel muy activo en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)