«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 23 de octubre de 2017

La primicia del derecho proletario en la cuestión nacional


«El problema nacional y colonial está indisolublemente unido al problema general de la revolución proletaria del establecimiento de la dictadura del proletariado. Pero si los problemas van unidos y si en la solución final uno es necesario al otro, no por ello debemos concluir que existe una absoluta identidad.

En cualquier caso el triunfo del proletariado significa la solución definitiva del problema nacional o colonial. Pero no en todos los casos la solución posible a un problema nacional asegura o ayuda al triunfo definitivo del proletariado. Hay casos en los que el problema nacional puede llegar a ser, momentáneamente y en circunstancias dadas un estorbo, un enemigo a combatir.

Cuando los socialdemócratas defendieron en 1914 «su» Patria francesa o alemana o inglesa, no defendieron una causa justa, pues lo que estaba en juego no era la existencia de «su» nación, sino el mayor o menor poder de riqueza de los «sus» imperialistas. Cuando los socialdemócratas polacos abonaban el régimen de Pilsudsky, no estaban acertados, pues con ello no favorecían la lucha de los proletarios polacos, sino que la perjudicaban fortaleciendo el dominio de «sus» imperialistas sobre los obreros y campesinos polacos y los lituanos, blanco-rusos y ucranianos.

Cuando los socialdemócratas alemanes, con Kautsky a la cabeza, abogaban por la asimilación de los checos, con la afirmación de que los checos nada podrían ganar con su «pobre» nacionalidad y sí en cambio mucho con la«cultura alemana», se proponían, en realidad, fortalecer, desde el campo obrero, la política imperialista del kaiserismo.

No siempre la defensa de la nación imperialista o no soberana coincide con los intereses fundamentales de la clase obrera. En este caso, compañeros, y esto debe quedar bien claro, prima siempre el derecho de la clase obrera. Para Marx no ofrecía ninguna duda esta subordinación del problema nacional al problema obrero.

Olvidar esto nos llevaría fácilmente en el campo del nacionalismo pequeño burgués, a la aceptación de la tesis de la «comunidad de destino», tesis apreciada por los nacionalistas y por muchos sectores socialdemócratas. No existe una «comunidad de destino» en la nación, ya sea esta soberana o dependiente. Puede existir una coincidencia momentánea para la consecución de un objetivo común. Pero, nada más, pues «en cada nación moderna hay dos naciones», nos ha dicho Lenin. La nación burguesa que históricamente desaparecerá y la nación proletaria que históricamente debe ascender al poder político y económico, el ejercicio de su propia dictadura para forjar el mundo nuevo en el que sí que habrá una «comunidad de destino». La burguesía de cada país se basó en el problema nacional con el fin de engañar a los obreros, para embrutecer a los campesinos, para envenenar la pequeña burguesía. La clase obrera de cada país se basa en el problema nacional para llevar adelante la revolución, para resolver conjuntamente con el problema nacional el de su dictadura.

Es la clase obrera la dirigente en la lucha por la emancipación de los hombres y de los pueblos. Es clase obrera la que triunfante asegura la victoria definitiva, puesto que no concibe el régimen socialista con la persistencia de la opresión sobre el hombre y los pueblos. Es natural y necesario, pues, que el derecho de la clase obrera tenga preferencia sobre el derecho nacional, cuando la opción nos sea planteada de manera objetiva y concreta. Esta opinión, sin embargo, teniendo en cuenta la experiencia histórica, se presenta por excepción por cuanto, normalmente, el hecho nacional, la lucha nacional contra opresores e imperialistas, es progresiva, revolucionaria, no reaccionaria. Esta posible opción sobre casos objetivos y determinados, no afecta en lo más mínimo la línea nacional, a los principios leninistas sobre la línea nacional que estamos analizando». (Joan Comorera; El problema de las nacionalidades en España, 1942)

miércoles, 18 de octubre de 2017

Como el PCE (r) hizo suyo el mito de Thälmann y con sus tesis terminó en el aislacionismo


«El PCE (r) como ya hemos visto se traga sin masticar todos las figuras mitificadas por el revisionismo. No es de aquellos que realizan una labor de investigación y análisis, sino de aquellos que primero apoyan y luego si acaso más adelante se enteran de a quién han estado apoyando.

En su posición sobre Ernst Thälmann, dirían que su postura antifascista fue correcta, que sus tácticas no tenían nada de lo que pueda objetarse, que el ascenso del nazismo fue culpa exclusiva de la socialdemocracia:

«En 1923 participó en la sublevación de Hamburgo. La represión que se desató le obligó a desarrollar su actividad revolucionaria desde la clandestinidad hasta que, en 1932, en las elecciones presidenciales, el Partido Comunista le presentó como candidato; pero la traición de la socialdemocracia, al prestar su apoyo al partido nazi, facilitó la victoria de Hitler». (Amnistía Presos Políticos; Imprescindible Thälmann, 16 de abril de 2017)

Resumir la actividad de Thälmann de esa forma es lo mismo que haber ido a Wikipedia y hacer un copia y pega. Más allá de la propaganda, ¿quién fue Ernst Thälmann y qué hizo especialmente durante los años 30 que tengamos que tener en cuenta los marxistas?

«Ernst Thälmann, líder del Partido Comunista Alemán de los años 30 quién heredaría la vena espontaneísta, idealista y anarquista de Rosa Luxemburgo a la hora de analizar los fenómenos sociológicos. Ernst Thälmann sería de aquellos líderes que en los años 30 serían conocidos por sus variadas tesis absurdas sobre el carácter del fascismo y como combatirlo, sus tácticas antifascistas fueron desastrosas para el proletariado alemán, entre ellas encontramos que según sus miras: a) no había diferencia cualitativa entre la democracia burguesa y la abierta dictadura terrorista fascista; b) que el advenimiento del fascismo solo significaba que la revolución proletaria estaba a las puertas; c) que el gobierno de democracia burguesa como el de Brüning, Papen o Schleicher era ya gobiernos fascistas creando confusión en el proletariado sobre lo que es y no es fascismo; d) que en pleno proceso de fascistización del Estado la socialdemocracia suponía el mayor peligro para el proletariado alemán; e) que era un error crear un contraste entre los fascistas y los socialfascistas –como denominaban a la mayoría de socialdemócratas– y que los socialfascistas eran los principales causantes del fascismo y a quienes había que dirigir el principal golpe». (Equipo de Bitácora (M-L); Las invenciones del thälmanniano Wolfgang Eggers sobre el VIIº Congreso de la Komintern, 5 de agosto de 2015)

Por si al lector no le ha quedado claro, expondremos un ejemplo sencillo de la línea sectaria que abogaba Ernst Thälmann. El alemán Wilhelm Pieck sería de los pocos valientes que se atrevería a realizar una autocrítica de la línea del Partido Comunista de Alemania (PCA) bajo las teorizaciones erradas de Ernst Thälmann como las ya citadas. En el famoso VIIº Congreso de la Komintern de 1935, diría:

«En Alemania, fue solamente después de la llegada de Hitler, que los comunistas defendieron la clara consigna de defensa de los sindicatos libres, seguido de los lemas de restaurar los sindicatos libres. (...) Por otra parte, un error igualmente grave como la subestimación del peligro fascista fue el hecho de ver fascismo donde no existía. Este error se debió a que una serie de escritores comunistas dieron una interpretación mecánica de la declaración del VIº Congreso de la Komintern de 1928 donde se decía que la burguesía se veía obligada cada vez más a recurrir al fascismo.  En Alemania, los comunistas durante mucho tiempo mantuvieron el punto de vista que el gobierno socialdemócrata de Hermann Müller estaba trabajando para la fascistización, que el gobierno de Brüning ya era un gobierno de dictadura fascista. Por otra parte, subestimaron el movimiento de Hitler, bajo la suposición de que en un país como Alemania, donde la clase obrera estaba tan altamente organizada, los hitlerianos no podrían hacerse con el poder y que las masas pequeño burguesas que viraron espontáneamente a acudir en masa hacia los hitlerianos, pronto se apartarían de ellos. (...) Estos errores se debieron a la absolutamente falsa concepción de que todos los partidos burgueses son fascistas, que «no hay dos métodos de dominación burguesa» [democracia burguesa y abierta dictadura terrorista fascista - Anotación de Bitácora (M-L)], y que era indecoroso para los comunistas la defensa de la democracia burguesa. Mientras no podamos sustituir la democracia burguesa por la democracia proletaria, por la dictadura del proletariado, el proletariado está interesado en defender todos los derechos de la democracia burguesa para que puedan ser utilizados para preparar a las masas en el derrocamiento del poder capitalismo y lograr la democracia proletaria». (Wilhelm Pieck; Las actividades del Comité Ejecutivo de la Komintern; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 26 de julio de 1935)

Estamos seguros que muchos oportunistas dirán: «¡Pero Thälmann también tuvo méritos como combatir a las desviaciones derechistas y ultraizquierdistas en los años 20!». Efectivamente, y muchos conocidas figuras que fueron revisionistas toda su vida tienen en su historial actos progresistas memorables, e incluso marxistas que a la postre fueron renegados tuvieron aportes considerables al panorama de entonces. Pero hay que hacer cómputo final de cada figura. Además el tipo de errores que cometió Thälmann no son errores menores, sino muy gravísimos e incompatibles con los axiomas más básicos del marxismo, además no consta que al final de su vida rectificara todas estas posiciones, labor que le tocó a otros comunistas alemanes y del extranjero». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

Anotación de Bitácora (M-L):

Las tesis de Thälmann han penetrado profundamente en los dirigentes del PCE (r) y ha sido una de las muchas razones del aislacionismo de este partido respecto a las masas. ¿Cómo influenciaron esas tesis al desarrollo de estrategia política y su trabajo de masas?:

«La falta de libertades auténticamente democráticas y el control policíaco que ejerce la oligarquía sobre la clase obrera y los pueblos de España, imposibilitan una acumulación de fuerzas revolucionarias a través de los procedimientos pacíficos y legales de lucha». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; ¿Adónde ir, qué camino debemos tomar?; Informe presentado por Manuel Pérez Martínez, camarada Arenas, al Comité Central del PCE(r), en Septiembre de 1984)

Con ello, sentenciaban que:

«Apoyándonos en estas tesis, absolutamente científicas, hemos venido durante años denunciando en solitario el carácter fascista de la reforma, hemos propugnado el boicot a todas las mascaradas electorales». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

El PCE (r) cree que con decir que «España es un país fascista», se puede contentar con el hecho de no participar en las formas legales existentes. Por supuesto lo que contraponen a este trabajo de masas son los atentados terroristas. ¡Menudos marxistas están hechos! Como sabemos España no es un país fascista. Pero en caso de serlo, esto tampoco sería excusa para proclamar el pasar de brazos cruzados en el trabajo de masas creyendo que los atentados terroristas concienciaran a la población del porqué de la revolución y se sumaran masivamente a la «guerrilla urbana»:

«La experiencia nos enseña que el creer que en los países de la dictadura fascista es absolutamente imposible actuar de un modo legal o semilegal es perjudicial y falso. Aferrarse a este punto de vista, significa caer en la pasividad, renunciar por completo a un verdadero trabajo de masas en general. (...) Estas organizaciones de masas del fascismo pueden y deben ser nuestro campo legal o semilegal de operaciones desde el cual entraremos en contacto con las masas. Pueden y deben ser para nosotros un punto de partida legal o semilegal para la defensa de los intereses cotidianos de las masas. Para aprovechar estas posibilidades, los comunistas deberán luchar por conseguir puestos electivos en las organizaciones fascistas de masas, para mantener contacto con las masas, y tienen que liberarse, de una vez para siempre, del prejuicio de que esta labor es inapropiada e indigna de un obrero revolucionario». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

sábado, 14 de octubre de 2017

La cooptación de miembros al agrado del Secretario General; práctica común en la cúpula de Reconstrucción Comunista


«La cooptación de militantes, es decir la introducción de miembros a puestos de poder sin haber sido elegidos democráticamente, es otra técnica que como el lector conoce, es común a las organizaciones revisionistas. Por supuesto desde Reconstrucción Comunista (RC) se jura mañana y noche que en su modelo de partido todos los cargos son estrictamente elegidos de forma democrática:

«Tras ver la justeza de la adaptación del centralismo democrático a las condiciones materiales en las que se encuentra el partido, debemos tener en cuenta cuales son los métodos que permiten el máximo desarrollo de la democracia interna. (...) Entre ellos se encuentran: la electividad de cargos». (Juan Mesana, Tomás Garante y Julio Moreno; Compendios de textos sobre el partido, 2017)

Pero luego la realidad es otra cosa, en RC se ha cooptado y se sigue cooptando a gusto e interés del Secretario General Roberto Vaquero el carnet de militante y los puestos de poder, esta ha sido la forma preferente para crear su propia camarilla dentro de la organización, utilizando o prescindiendo de quién se oponía a sus designios. El presentarse desde hace poco como una «organización perseguida» y en condiciones de «semiclandestinad» otorga la posibilidad a Roberto Vaquero de justificar teóricamente el repartir los cargos a dedo y de regalar el carnet del partido sin que se rindan cuentas. Lo cierto es que si no se toman en serio la cuestión de la seguridad el argumento de la clandestinidad tampoco sirve cuando pervierten el democratismo interno a la hora de elegir cargos.

Su Secretario General básicamente ha adoptado la táctica basada en ganarse la confianza de los incautos por un tiempo, cuando se daban cuenta de su naturaleza y empezaban a criticar sus andanzas, cooptaba a otros nuevos miembros de su confianza y volvía a asegurarse la fidelidad de la organización, y así de forma cíclica:

«Tras la salida de dos de los siete miembros electos en la vigente Conferencia Regional, se optó por cooptar a camaradas para formar parte del órgano de dirección. La figura de la cooptación, recogida por los documentos aprobados en el III Congreso de este mismo año, es un recurso totalmente legítimo para casos de necesidad. La cuestión es que el porcentaje del número de miembros que es posible cooptar para un órgano de dirección es del 25% –redondeando hacia arriba–, y nunca es posible cooptar a más miembros de los que previamente han salido, por lo que siendo siete el número de camaradas del Comité Regional, y siendo dos las personas salientes, es dos el número máximo de camaradas que es posible cooptar según los documentos. Sin embargo, fueron cooptados tres miembros». (P. R., exmiembro de Reconstrucción Comunista; Carta de cese de la militancia, 29 de octubre de 2015)

No serían los únicos casos donde internamente se denunciarían cooptaciones de Roberto, el propio ex Secretario de Organización, reconoció que ostentaba tareas sin ser militante y que entró en dicho cargo por la razón de ser el amigo del Secretario General:

«Felipe: Expongo primero mi caso, al mes de entrar, yo que tenía una mínima experiencia militante, ya formaba parte de la toma de decisiones de la secretaría general, teniendo así un poder decisión y conocimientos de las cosas que el comité central electo no tenía. A los 4 meses ya era miembro del Comité Regional de Castilla y no porque fuera más o menos válido sino porque estaba a la sombra de Roberto. Un mes después Roberto cooptó un nuevo miembro para el CC, ese era yo, sabiendo que así dos de los tres votos de la reunión iban a ir para donde él dijera. En ese central iba a entrar otra persona, pero no entró por diferencias personales con Roberto, ya que esta persona había cortado la relación de amante esporádica con él, pero eso ahora no tiene que ver». (Equipo de Bitácora (M-L); Entrevista a dos exmiembros del Comité Central de Reconstrucción Comunista sobre su experiencia en dicha organización, 25 de junio de 2017)

Otro exmilitante en un ejercicio de honestidad confesaría a su Secretario General de Juventud, Adrian, que por los trapicheos en los que andaba no podía conjugar con su militancia en el partido, y porque de enterarse la militancia y simpatizantes se perjudicaría la imagen del partido. Ojo a la respuesta de Adrian, a medio camino entre minimizar la gravedad del asunto e intentar sobornarle con un puesto en el partido, y solucionar así de un plumazo la espinosa cuestión, a cambio de que hiciera una falsa autocrítica sobre esas labores que darían mala imagen al partido, que «todo quedaría en familia».

«En esta reunión yo informé al Secretario General (SG) de la Juventud [Adrian] de que ciertos sucesos acaecidos durante el verano me estaban replanteando mi militancia en la organización, ya que dicho suceso suponía una violación flagrante tanto de la línea del partido como de los principios inquebrantables que en teoría defiende, para mi sorpresa la respuesta del SG de la juventud es que tampoco soy Tony Montana que envié una autocrítica y que el problema estará zanjado, llegando a decirme que tenían puestos de responsabilidad para mí en relación con la seguridad de la juventud. Tras lo anteriormente expuesto considero justificada mi salida de JG(B) considerando que tanto el partido como la juventud siguen una línea teórica correcta, pero que en numerosas ocasiones esta línea es violada y solo debe ser acatada por ciertos militantes, en función de la relación que estos mantengan respecto al Secretario General [Roberto Vaquero – Nota de Bitácora (M-L)] y a sus círculos de confianza, algo totalmente alejado del centralismo democrático que debe regir un partido que dícese de carácter marxista-leninista». (Borja, exmilitante de Reconstrucción Comunista; Carta de cese de militancia de RC, 25 de septiembre de 2015)

Vaya casualidad, de nuevo parece ser que el flamante «partido de nuevo tipo»  que propone RC es el partido revisionista de viejo tipo contra el que lucharon resueltamente los bolcheviques:

«El Partido Comunista de Yugoslavia se mantiene todavía en una condición de semiclandestinidad no obstante el hecho de que hace ya tres años y medio que está en el poder; dentro del partido no hay democracia, ni elecciones, ni crítica y autocrítica, y el Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia se compone en su mayor parte de miembros no elegidos, sino cooptados. (…) Como puede verse en los archivos de la Komintern, en el Vº Congreso del Partido Comunista de Yugoslavia fue celebrado en octubre y no en diciembre de 1940, no fueron elegidos treinta y uno miembros del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia y diez candidatos, sino que fueron un total de veintidós miembros al Comité Central y seis candidatos. (…) Si, de veintidós miembros, diez fallecieron, esto nos deja doce miembros electos. Si dos fueron expulsados, esto nos deja diez. Tito y Kardelj dicen que ahora hay veintiséis miembros del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia; entonces, si de estos sustraemos los diez por las causas antes comentadas, esto nos deja un total de dieciséis miembros cooptados en el presente Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia. Con esto se deduce que la mayoría de miembros del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia han sido cooptados». (Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética; Carta del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética dirigida al Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia, 4 de mayo de 1948)

¿Será que nuestro Roberto Vaquero pretende emular a Tito? Desde luego tiene sus paralelismos: mujeriego, calumniador, hipócrita, etc. Podríamos decir que el revisionista yugoslavo tiene discípulos aventajados en nuestros días». (Equipo de Bitácora (M-L)Antología sobre Reconstrucción Comunista y su podredumbre oportunista, 25 de septiembre de 2017)

viernes, 13 de octubre de 2017

La teoría trotskista del doble poder, contraria a la guerra popular y la dictadura del proletariado


«La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario, es imposible sin urna revolución violenta». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917)

En los momentos actuales, al mismo tiempo que el revisionismo moderno se esfuerza por adormecer a las nasas trabajadoras con ilusiones acerca de la posibilidad del paso pacífico y la conquista del socialismo por medios pacíficos y la vía parlamentaria, que desnaturaliza por completo las enseñanzas de Marx y Engels acerca de la necesidad de destruir el aparato estatal burgués mediante la violencia revolucionaria, y también las de Lenin, Stalin. (...) Los neotrotskistas de «Unidad» P.C.I. y de otros grupos trotskistas, esgrimen de manera general la teoría del «doble poder», con la que tratan de hacer creer a las masas trabajadoras y a otros sectores populares como el estudiantado revolucionario, por ejemplo, que cualquier comité de fábrica, cualquier organización sindical, constituye un elemento de «doble poder» de poder obrero o popular. Ante esta mistificación acerca del papel y de los mecanismos y medios de dominio del Estado capitalista, conviene aclarar algunas cuestiones elementales acerca del papel del Estado burgués en tanto que instrumento dominación de la burguesía y también acerca de la dictadura del proletariado como forma de Estado popular revolucionario. Es preciso para ello remitirnos a las experiencias de gran valor científico que sobre esta importante cuestión de la función del Estado y de sus mecanismos sacaron Marx y Engels al analizar la experiencia de la Comuna de París, experiencias que Lenin a su vez estudia y actualiza, en su importante obra «El Estado y la Revolución». Estos valiosos escritos (...) ponen en relieve de manera inequívoca el principio de la necesidad de la destrucción mediante la violencia revolucionaria –la lucha armada popular del aparato del Estado burgués, y de que sólo tras haber destruido de ese modo el poder estatal de la reacción, puede crearse el Estado proletario, la dictadura del proletariado en su forma pura y compartida con otras capas no proletarias bajo la dirección de la clase obrera en alianza con el campesinado.

La teoría de Trotski del «doble poder» tergiversa algunos escritos de Lenin en vísperas de la Revolución rusa de 1917. A este respecto, Lenin dijo concretamente:

«Las armas están ahora en manos de los soldados y de los obreros y no en manos de los capitalistas». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Tareas del proletariado en nuestra revolución, 23 de abril de 2017)

Y precisa para que no hubiera lugar a dudas:

«Esta situación ha entrelazado, formando un todo, de dictaduras: la dictadura de la burguesía.(...) y la del proletariado y los campesinos, el soviet (...) que se apoya indudablemente en la mayoría absoluta del pueblo, en los obreros y soldados armados». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Tareas del proletariado en nuestra revolución, 23 de abril de 2017)

Vemos, pues, como esa situación sólo puede darse de manera transitoria una vez que las masas revolucionarias están armadas y en una situación de revolución abierta. Pero Lenin precisaba, no obstante, que esa cualidad era algo «excepcional»«extraordinariamente peregrino» y que ese «entrelazamiento» no está en condicionas de sostenerse mucho tiempo. Es de señalar, además que, dos meses antes que Lenin escribiera estas líneas abril de 1917, las masas populares se habían sublevado y se habían apoderado de las armas, y que el Estado, burgués estaba prácticamente en descomposición y quebrantado al máximo como consecuencia de la guerra interimperialista.

Actualmente, la teoría del «doble poder» constituye uno de los aspectos más importantes de las distintas corrientes trotskistas, que, como vemos, es un punto de entronque con las concepciones pacifistas de los socialdemócratas y de los revisionistas modernos, ya que todos ellos coinciden en no plantearse la necesidad de preparar a las masas revolucionarias para la lucha armada, para la guerra popular, sino que pretenden que, o bien a través del parlamentarismo, o la huelga general pacífica, o mediante organización del doble poder basado en los sindicatos, o comités obreros, se puede llegar a conquistar el poder e implantar el socialismo. No es esta una afirmación gratuita por nuestra parte. Remitimos a nuestros lectores a las publicaciones de los revisionistas carrillistas, Mundo «Obrero», en particular de los últimos años, y también a los panfletos que de vez en cuando sacan a la luz el grupo «Unidad»-P.C.I., Acción Comunista , y también algunos elementos trotskistas del P.L.P. y otros F.O.C. etc..

jueves, 12 de octubre de 2017

Las pobres excusas de Olarieta para evitar que se critique el revisionismo en Corea del Norte


«Yo no he estado en Cuba nunca, y en Corea del Norte ni te cuento. No puedo opinar porque no lo sé, y no opino de lo que no sé, y creo que todos deberíamos ser honestos y decir es que no hemos estado –al menos en Corea del Norte muy poquitos–. (...) Admiro muchas cosas de Corea y de Cuba, soy un admirador y yo nunca voy a hablar mal de ellos». (Juan Manuel Olarieta; Cuba y Corea del Norte, 6 de septiembre de 2015)

Este es el recurso estrella de todos los oportunistas sobre un x país: «como no eres de allí no puedes opinar» o su variante «como no lo has visitado no puedes opinar». Decir esto en plena era digital con el abundante río de fuentes directas e indirectas sobre estos países, no posicionarse presupone un acto de dejadez o de oportunismo, pero no de una posición crítica y objetiva marxista-leninista. Este pensamiento resume la cobardía pequeño burguesa, que teme que al posicionarse pierda simpatías, el PCE (r) y otros partiduchos como el PCPE buscan, a causa de su aislamiento, simpatizar con el público revisionista seguidor de Corea del Norte.

Pero analicemos las excusas que nos da Olarieta para no criticar a estos países. ¿Acaso por no haber estado en la ya extinta Unión Soviética no podemos pronunciarnos sobre ella ni realizar un análisis fiel a la realidad de entonces? ¿Acaso por no haber visitado nunca Francia no podemos hablar de los franceses y sus problemas actuales? Bajo esta lógica no podríamos ni criticar el pueblo de al lado por no ser de allí o no haber estado allí. ¿No existen obras disponibles de los principales dirigentes de esos procesos capitalista-revisionistas? Hay multitud de obras en castellano e inglés de Fidel y Raúl Castro, de Guevara, Kim Il Sung, Kim Jong Il, Kim Jong-un. ¿No cuentan estos países con periódicos y agencias de información enfocados también hacia el exterior? Las hay oficiales como Granma o la Agencia Telegráfica Central de Corea, y no oficiales afines como Cubadebate o el blog de Alejandro Cao de Benós para extraer información más que suficiente. ¿No existen medios de comunicación extranjeros que recogen hechos objetivos que ayuden a analizar la cuestión cubana o coreana? Si las hay, incluso favorables como Actualidad Russia Today o Hispan TV. ¿No existen además otros medios no tan favorables u hostiles a estos regímenes del que podemos sacar información objetiva y fiable? Obvio, y estos medios no solamente publican datos de estos países sino que eso lo podemos hacer extensible a cualquier régimen revisionista, de ellos podemos criticar temas importantes como el nivel de inversión extranjera en Corea del Norte por lo que dicen las fuentes chinas y rusas, cualquier medio español se puede hacer eco de los tratos entre el FMI y Vietnam, recoger sus declaraciones ante tal evento, podemos ver también como los dirigentes cubanos loan a El Vaticano y a sus gerifaltes, como presentan a China y Rusia como garantes de los pueblos como hace el PCE (r). Información hay, lo que no hay es ganas de analizar y en su caso prefieren mirar a otro lado porque en el fondo comparten sus desviaciones.

Por supuesto no preguntemos ya a Olarieta que opina de las relaciones entre Kim Il Sung y Carrillo, porque este demagogo seguramente ni las conocerá. Pero ha de saber el lector que el régimen juche apoyó al eurocomunismo sin disimulo, véase el capítulo: «La última prueba de fuego: las relaciones entre Kim Il Sung y Santiago Carrillo; entre el «Juche» y el «Eurocomunismo» de 2015.