«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 16 de julio de 2018

Las perlas antileninistas del economista burgués Manuel Shuterland; Una exposición de la vigencia de las tesis leninista sobre el imperialismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2018

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Algunos debido a sus escasos conocimientos en materia geopolítica, económica y sobre todo en líneas generales de desconocimiento del marxismo-leninismo, no solo confunden y niegan el peligro de las relaciones neocoloniales, sino que también olvidan que los países imperialistas de la actualidad siguen ejerciendo una opresión nacional y/o colonial, ante lo cual guardan un silencio o emiten declaraciones nauseabundas negando el estatus colonial que todavía existen en varios territorios, teorizando diversas tesis sobre que esos territorios «han sido asimilados e igualados» al de las metrópolis que en su día les colonizó, y que por tanto estas zonas «ya no son colonias», dando carpetazo al tema, negando la cuestión nacional y colonial en nuestra época. Esto viene de no comprender para nada el funcionamiento del sistema imperialista en estos territorios y las vicisitudes que se pueden presentar, así las maniobras y la propaganda de los gobiernos imperialistas sobre estos territorios, a los cuales niegan el derecho de autodeterminación, son seguidos a pies puntilla por estas gentes.

Otros pretenden demostrar que como en algunas ocasiones el imperialismo ha concedido la soberanía estatal y ha dejado configurarse como Estado independiente a sus viejas colonias se habría demostrado que el imperialismo ha mutado e incluso que se ha vuelto altruista hacia los países subdesarrollados. No reconocen que esta independencia estatal se ha ganado a base de lucha y sangre en la mayoría de ocasiones, y que en otras los propios imperialistas no han visto rentable el continuo gasto de la presencia militar y todo el material destinado a mantener la colonia bajo sus manos, siendo estas las causas principales de los nuevos Estados neocoloniales. Pero todavía algunos cometen otro error más vulgar, el creer que con la consecución de la independencia estatal estos países han alcanzado soberanía político-económica, proclaman automáticamente que son estandartes del antiimperialismo sin pararse a ver el desarrollo de dichos gobiernos una vez alcanzada la independencia estatal. La gran mayoría de ellos una vez adquirido la soberanía estatal han caído en la dependencia económica de los imperialistas e incluso a veces de sus mismos viejos amos coloniales, convirtiéndose así de colonias a neocolonias; independientes estatalmente pero dependientes económicamente y por extensión políticamente. Acabaron enredados a través de deudas, pactos comerciales, invasión de capital extranjero y pactos militares que les inmovilizan». (Equipo de Bitácora (M-L); Las perlas antileninistas del economista burgués Manuel Shuterland; Una exposición de la vigencia de las tesis leninista sobre el imperialismo, 2018)


Preámbulo

Manuel Sutherland es un «celebérrimo» economista del mundo revisionista. Sus influencias son variadas dentro del revisionista «socialismo del siglo XXI»; por un lado ha militado en las filas del Partido Comunista de Venezuela (PCV) del que aún arrastra numerosos conceptos, pero también ha curtido su pensamiento económico en las universidades por lo cual lejos de alejarse de la economía burguesa ha obtenido como resultado notable influencia de ella. De hecho esto es la norma, muchísimos intelectuales procedentes de la burguesía y pequeña burguesía –y lamentablemente en ocasiones de extracción proletaria– horrorizados por los males del capitalismo, con la intención de entender el funcionamiento de la sociedad capitalista y superarla conectan por propia iniciativa o por consejo de terceros con círculos y autores etiquetados de marxistas –que no lo son–, o estrechan lazos simplemente con «pensadores» entendidos de «izquierda» –donde se abarca un sinfín de corrientes–, por lo que acaban influenciados por todo un enjambre de autores antimarxistas que se hacen pasar por ideólogos, politólogos, pensadores, analistas, economistas y filósofos «marxistas». Famosos son los jóvenes de inclinaciones «marxistas»  que al salir de la universidad acaban más confundidos que al entrar. Esto ocurre debido a la endeble formación ideológica previa y a la debilidad en la personalidad que hace que estos sujetos sean altamente manejables. Por otro lado citar que las universidades aunque grandes fuentes de saber, están sistematizadas para albergar un conocimiento entendido desde la óptica burguesa y sus intereses: por tanto los «conocimientos marxistas» y muy seguramente los «docentes marxistas» –salvo honrosas excepciones– que allí allá no servirán nunca a la «causa», sino más bien la entorpecerán a través de la distorsión y la calumnia, «lecciones» de las cuales los alumnos aprenden para formarse su visión sobre qué es el marxismo.

Manuel Sutherland es pues un claro ejemplo de intelectual al servicio del revisionismo más atroz; se define a sí mismo como marxista «heterodoxo», que en esencia supone predicar las influencias y conciliación con todo tipo de corrientes antimarxistas sin llegar a comprende la gravedad de tal planteamiento.

Es ideólogos del llamado Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO), organización desde la cual se construyen y promueven todo tipo de teorías antimarxistas provenientes del influjo de distintas figuras históricas del revisionismo, por lo visto parece que este organismo está en horas bajas pues ha dejado de publicar sus estudios, pero Sutherland no ha cesado en sus labores de analista y propagandista revisionista.

Así mismo Sutherland ha estado al servicio tanto del Partido Comunista de Venezuela (PCV) como del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) desempeñando una labor de adoctrinamiento en las filas de estos partidos por medio de entrevistas, conferencias, discursos, difusión de sus obras, etc. Vale decir que otras organizaciones revisionistas, es el caso del Partido Comunista de España (PCE), usan sus artículos como presuntos ejemplos de economía política «socialista»; incluso el gobierno chino le concede entrevistas sabedor de que en sus planteamientos está a favor de un presunto capitalismo «controlado» que resulta en que es la misma línea de las tesis económicas del revisionismo chino. Estamos sin duda ante un economista de notable influencia entre los círculos del revisionismo moderno contemporáneo.

En el discurrir del documento veremos que Sutherland sustenta toda la defensa de sus tesis en nociones económicas capitalistas, burguesas por tanto, acompañadas por lo que parece ser un profundo desconocimiento marxista de economía política, de historia, e incluso de temas ligados a la actualidad geopolítica; demostrando una vez más que el revisionismo está ligado al desconocimiento –voluntario o no–, o directamente a la manipulación de la historia, para que esta cuadre con la argumentación planteada, métodos que defienden con suma virulencia aunque lo nieguen. En el caso que nos ocupa, Sutherland emplea una argumentación similar a la de los antiguos sofistas griegos, se vale una suerte de falsa argumentación para justificar sus infundios sin escatimar en el diversionismo que le permite centrarse en aspectos secundarios eludiendo por cuanto la cuestión principal de cada tema, incluso para estas cuestiones secundarias parte de falsas premisas en las que se apoya para intentar dar solidez a sus posteriores conclusiones.

Sus características son por tanto la mitificación subjetiva de la historia; escepticismo o directa negación de las leyes científicas actuales aunque no contraponga una nueva teoría científica que sustituya a la antigua; negación de la lucha de clases en el plano internacional y su análisis; negación de las contradicciones fundamentales de nuestra época; negación de la ley del desarrollo desigual del capitalismo; negación de la dependencia provocada por el imperialismo para mantener sus área de influencia; conciliación en la lucha de clases al defender un modelo de economía mixta.

Así pues hay una variedad de cuestiones a analizar relacionadas con este personaje: desde la validez o no de la teoría del imperialismo de Lenin; el proceso de monopolización que sufre el capitalismo; la importancia de saber diferenciar entre los métodos coloniales y neocoloniales del imperialismo; el rol de las inversiones extranjeras; el origen y desarrollo del imperialismo ruso, el socialimperialismo chino, o de imperialismo regionales como el brasileño; la cuestión de los ideólogos de las organizaciones revisionistas y su rol; la cuestión de si existen varias corrientes marxistas o no, etc. Todas estas cuestiones a tratar hacen que este documento aborde temas de absoluta vigencia, temas que sirven para comprender los fenómenos que el desarrollo de la dialéctica nos pone frente a nuestras narices, y que por lo demás son útiles para desmontar las teorías oportunistas de todos los revisionistas que mantienen las mismas posiciones, o similares, que esgrime Manuel Sutherland.

Vale expresar que no elegimos este tema porque tengamos una inquina particular a Shuterland, sino porque reúne varios de los tópicos oportunistas que nos sirven para ver la podredumbre de este tipo de gurús dentro de los círculos revisionistas. La publicación del presente documento corresponde a acabar de una vez con la perorata de aquellos que hablan constantemente de imperialismo incluso considerándose marxistas, pero no entienden nada de su naturaleza y actuación, reduciéndose el dichoso «imperialismo» a un ente abstracto y ambiguo del que se conoce poco y se idealiza mucho.

***

Dos cosas:

1) Este documento permitirá al lector aclarar desde la teoría marxista-leninista ciertos conceptos de economía política: tal es el caso del concepto de imperialismo o antiimperialismo y sus implicaciones en la geopolítica actual.

2) Así mismo, la crítica en el contenido de este documento está fundamentada esencialmente en debates sostenidos entre Shuterland y Bitácora (M-L) a raíz de la popularización de algunas de sus tesis.

Notas

[1] Lectura Online AQUÍ [Scrib] ó Descarga en PDF AQUÍ [MEGA].

[2] Todos los documentos del autor en este Blog AQUÍ.

[3] Todos los documentos en PDF editados por el equipo del Blog en el apartado BIBLIOTECA.


domingo, 15 de julio de 2018

Los hombres y las casualidades dentro de la historia


«Desde luego, sería muy cómodo hacer la historia universal si la lucha se pudiese emprender sólo en condiciones infaliblemente favorables. De otra parte, la historia tendría un carácter muy místico si las «casualidades» no desempeñasen ningún papel. Como es natural, las casualidades forman parte del curso general del desarrollo y son compensadas por otras casualidades. Pero la aceleración o la lentitud del desarrollo dependen en grado considerable de estas «casualidades», entre las que figura el carácter de los hombres que encabezan el movimiento al iniciarse éste». (Karl Marx; Carta a Ludwig Kugelmann, 17 de abril de 1871)

Sobre el llamado ecologismo y ecosocialismo; Equipo de Bitácora, 2017


«La mayoría de las corrientes del ecologismo, como cualquier otra postura que se preocupa solamente de un aspecto de la sociedad –en este caso la preservación del medio ambiente–, tiende a ser corto de miras, tan corto que si bien muchas veces contribuyen en un sentido general debido a que saben tipificar más o menos las causas del problema, se quedan sin respuestas a la hora de proponer una solución efectiva. Aunque no nos engañemos también hay casos donde los ecologistas lejos de buscar las causas bajo unos estudios científicos socio-económicos le echan la culpa a factores secundarios cuando no inventados tales como: la falta de educación en conciencia ecológica o la desmoralización y la falta de solidaridad de los seres humanos actuales, cuando no son sino la punta del iceberg.

Los métodos estrafalarios y lo ridículo de las teorías del ecologismo han llegado a los puntos extremos como el ecosexualismo. Si hace unos años veíamos a los típicos ecologistas «abraza-árboles», hoy la demencia de algunos de estos tipos ha mutado y les ha llevado hasta a proclamar que cuidan la Tierra mientras mantienen relaciones sexuales y se funden con ella:

«La ecosexualidad, que empezó en 2008 como una corriente artística que trataba de ensalzar y venerar al planeta Tierra como deidad de la fertilidad, ha acabado por convertirse en un movimiento activista ecológico y en una forma distinta de orientación sexual que cuenta cada vez con más seguidores en el mundo. El término «ecosexual» fue acuñado hace ocho años por los artistas estadounidenses Elizabeth Stephens y Annie Sprinkle del grupo Pony Express, que en 2010 redactaron el llamado «Manifiesto ecosexual» en el que se explica quiénes son los ecosexuales y sus propósitos. «Hacemos el amor con la Tierra. Somos acuófilos, terrófilos, pirófilos y aerófilos. Abrazamos sin pudor los árboles, masajeamos la tierra con nuestros pies, hablamos eróticamente con las plantas», señala uno de los puntos del manifiesto, que explica también su ideología naturista y ecologista. «Hacemos el amor con la Tierra a través de nuestros sentidos, celebramos nuestro punto-E. Somos muy guarros», señalan». (Actualidad RT; ¿Quiénes son los «ecosexuales» y por qué hacen el amor con la Tierra para salvarla?, 5 de noviembre de 2016)

Lo que antes se llama dendrofilia, y está tipificado como una filia sexual que significa la atracción hacia las plantas, incluyendo su uso para satisfacerse sexualmente, ahora lo presentan como la salvación del medioambiente. He ahí la triste deriva del ecologismo cuando es guiada bajo el misticismo primitivo del paganismo y se combina con el consumo de drogas. Tomémonos en serio estos temas por el bien de la humanidad así que barramos de la escena a estos payasos refutando sus idioteces, contraponiendo a todo esto nuestra infalible teoría científica hasta popularizarla y hacerla comprensible entre el pueblo trabajador.

Algunos de los ecologistas niegan y atacan abiertamente al marxismo bajo la acusación de que «el pensamiento marxista es un modelo productivista que no tienen en cuenta la cuestión medioambiental», a veces incluso ponen de ejemplo manifiesto a los regímenes históricos o presentes capitalistas del revisionismo –lo que demuestra hasta qué puntos ha hecho mella el triunfo del revisionismo en el ideario colectivo–. Pero quién proclama todos estos ataques hacia el marxismo son los mismos «movimientos unilateralistas» como el feminismo, el animalismo, el tercermundismo y otras corrientes alejadas de la lucha de clases, que mienten por desconocimiento o a conciencia alegando que «el marxismo no ha profundizado en la cuestión de la mujer», que  «no puede satisfacer y cuidar las vidas animales» o que no se ha preocupado de conocer «las causas del atraso de los países subdesarrollados y ponerles solución». Afirmaciones del todo ridículas ya que el marxismo es la única corriente que ha dado una respuesta científica a las causas de estos problemas y propuesto soluciones a las mismas.

jueves, 12 de julio de 2018

La diferencia entre los comunistas aventureros y los revolucionarios, según el propio Engels


«El Partido Comunista, o proletario, lo mismo que otros partidos, ha perdido la posibilidad de organizarse legalmente en el continente por la supresión de los derechos de asociación y reunión. Además, sus dirigentes fueron exilados de sus países. Pero ningún partido político puede existir sin organización; y si la burguesía liberal, lo mismo que la pequeña burguesía democrática, eran capaces de suplir más o menos esa organización con su posición social, sus ventajas materiales y las relaciones diarias establecidas desde hacía tiempo entre sus miembros, el proletariado, en cambio, privado de esa posición social y de medios pecuniarios, estuvo necesariamente compelido a buscar esa organización en asociaciones secretas. Por eso, tanto en Francia como en Alemania surgió multitud de sociedades secretas que, a partir de 1849, fueron siendo descubiertas, una tras otra, por la policía, y perseguidas como confabulaciones. Muchas de estas asociaciones eran realmente complots para derrocar el gobierno existente, y es un cobarde quien no conspira bajo ciertas circunstancias, lo mismo que es un imbécil quien lo hace en otras distintas. Además, existían otras asociaciones que se planteaban otros fines más vastos y sublimes, asociaciones que sabían que el derrocamiento de los gobiernos existentes es sólo una etapa transitoria en la magna lucha que se avecinaba y que procuraban mantener unido y preparar el partido, cuyo núcleo estaba constituido por ellos, para el combate final y decisivo que acabará un día u otro para siempre con la dominación no sólo de los meros «tiranos», «déspotas» y  «usurpadores» en Europa, sino también con un poder mucho mayor y más terrible que el de éstos: el del capital sobre el trabajo.

La organización del Partido Comunista de vanguardia en Alemania [2] fue de esta índole. Según los principios de su Manifiesto –publicado en 1848– y con las tesis de la serie de artículos sobre Revolución y contrarrevolución en Alemania, publicados en The New York Daily Tribane [3], este partido jamás se forjó ilusiones de que podría hacer cuando quisiera y como se le antojara la revolución que ponga en práctica sus ideas. Ha estudiado las causas que motivaron los movimientos revolucionarios de 1848 y las que los condujeron a la derrota. Al reconocer que en el fondo de todas las luchas políticas está el antagonismo social de las clases, se aplicó a estudiar las condiciones bajo las que una clase de la sociedad puede y debe ser llamada a representar todos los intereses de una nación y, así, gobernarla políticamente. La historia ha mostrado al Partido Comunista cómo creció el poder de los primeros capitalistas acaudalados, tras la aristocracia terrateniente de la Edad Media, y cómo ellos asieron luego las riendas del gobierno; cómo fueron desplazadas la influencia social y la dominación política de este sector financiero de los capitalistas por la creciente fuerza de los capitalistas industriales desde el empleo del vapor, y cómo en el presente reclaman su turno en el poder otras dos clases más, la pequeña burguesía y los obreros industriales. La experiencia revolucionaria práctica de 1848-1849 confirmó los razonamientos de la teoría que condujo a la conclusión de que la democracia de los pequeños comerciantes y artesanos debía tener su turno antes que la clase obrera comunista pudiera esperar a establecerse permanentemente en el poder y destruir el sistema de esclavitud asalariada que la sujeta al yugo de la burguesía. Así, la organización secreta de los comunistas no podía tener el objetivo directo de derrocar los gobiernos actuales de Alemania. No se formó para derrocar estos gobiernos, sino el gobierno insurreccional que tarde o temprano vendrá a sustituirlos. Cada uno de los miembros de la organización podrá apoyar enérgicamente en su día, y sin duda lo hará, el movimiento revolucionario contra el statu quo; pero la preparación de tal movimiento no puede ser objeto de la Liga de los Comunistas más que propagando las ideas comunistas entre las masas. La mayoría de los miembros de esta asociación comprende tan bien las bases de la misma que, cuando la ambición y el arribismo de algunos de sus miembros llevaron a las tentativas de convertirla en una organización conspiradora para hacer la revolución ex tempere [de improviso, sin preparación alguna] fueron expulsados en seguida». (Friedrich Engels; El reciente proceso en Colonia, 1 de diciembre de 1852)

Anotaciones de la edición:

[2] Por iniciativa de la redacción del Der Volksstaat (El Estado Popular ) una nueva edición alemana del Manifiesto fue publicada en 1872, con un prólogo de Marx y Engels y unas pequeñas correcciones en el texto. Llevaba el título de Manifiesto Comunista y así aparecieron las ediciones alemanas posteriores de 1883 y 1890.  

[3] Se refiere a la revolución de febrero de 1848 en Francia.

miércoles, 11 de julio de 2018

[FARC] De nuevo una visión histórica trotskista y falsa sobre la Revolución de Octubre de 1917 y sus figuras

Yezid Arteta Dávila

«Yezid Arteta Dávila, conocido líder de las FARC en los 80 y 90, arrepentido sobre el uso de la violencia armada para la toma de poder –digamos más bien partidario una concepción aventurera y de terrorismo individual que de una concepción de lucha de masas como defiende el marxismo–, poco después de su retirada de la lucha guerrillera hizo suyas las tesis pacifistas y socialdemócratas, actualmente es uno de los mayores propagandistas del nuevo rumbo de inclusión de las FARC en el panorama político democrático-burgués colombiano. Sus escritos nos van venir como anillo al dedo, pues reflejan lo que la mayoría de los líderes de las FARC han pensando sobre diversos acontecimientos históricos clave, así como las figuras de referencia para este grupo.

Escribiendo sobre la Revolución de Octubre en su 100 aniversario:

«En el curso de la humanidad pocas veces se ha juntado tanta genialidad política como ocurrió en Rusia en 1917. Lenin, Trotski, Inessa Armand, Mártov, Alexandra Kollontái, Bujarin, Sverdlov, Kámenev, Nadezhda Krúpskaya y un largo etcétera de mujeres y hombres que podían expresar sus ideas en varias lenguas sin perder la coherencia». (Yezid Arteta Dávila; 1917: Brillo y tiniebla, 11 de octubre de 1917)

Por supuesto todo revolucionario conoce o debería conocer las obras y las acciones de revolucionarios como Lenin, así como de otros revolucionarios menos prominentes como Kollontái, Armand, Sverdlov. Pero ese no es el problema, es más que necesario rescatar su obra y su ejemplo en diversos campos determinados. Pero otra cosa es faltar a la historia y reconciliar a mencheviques y bolcheviques, o equiparar la trayectoria de figuras eclécticas que hoy eran bolcheviques mañana mencheviques y al día siguiente otra vez bolcheviques y ponerlos en la misma balanza que ponen a Lenin, eso solo lo haría un falseador de campeonato sin escrúpulos.

Este es el típico texto donde Trotski aparece al lado de Lenin como fiel «camarada de armas» e indiscutible «coautor de la revolución bolchevique», ¿y dónde queda Stalin en esta ecuación? En ningún lado. ¿A que nos recuerda esta infamia? Exactamente a lo mismo que hiciera el filotrotskista Fidel Castro en 2015, en el aniversario de la derrota del fascismo versus la URSS, comparen:

«Nos encontramos con el artículo de Fidel Castro: «Nuestro derecho a ser Marxistas-Leninistas» [1] de 2015. Dicho artículo está hecho –presuntamente– para conmemorar el aniversario de los 70 años de la victoria del Ejército Rojo Soviético sobre el fascismo, pero el artículo lejos de ser lo que aparenta por títulos y supuestas intenciones declaradas, en realidad es una total vergüenza, un oprobio para todos los luchadores antifascistas y antiimperialistas que lucharon en tal causa, que dieron sus mejores años o que incluso dieron su vida. Y lo es tanto por lo que expresa como por lo que omite. (...) Lo primero que nos sorprende es que en un artículo sobre la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, y tras citar y recordar a figuras como Marx o Lenin, se oculta el papel del líder del país y el acontecimiento al que dice honrar en su artículo –la victoria de la Unión Soviética de 1945 en la lucha contra el fascismo–. Nosotros a diferencia de muchos revisionistas que propagaban la idea de reducir todo lo positivo o erróneo de una experiencia histórica a las personalidades, comprendemos como marxista-leninistas el papel de los líderes en la historia. Pero lo sentimos mucho señor Castro, lo que no vamos a permitir –te duela a ti y al imperialismo– es negar u ocultar totalmente el papel de Stalin en la victoria del pueblo soviético contra el fascismo; el mayor líder bolchevique del momento, con la mayor autoridad moral como para afrontar tal situación y conducir a los pueblos soviéticos hasta la victoria. Algo que por aquel mayo de 1945 cualquier persona progresista, o simplemente cualquiera que buscara un análisis científico de los hechos, reconocía (...). Entendemos revisionistas cubanos que es vuestro deber al igual que el de la historiografía burguesa ocultar este papel, pero sabed que el nuestro es clarificarlo, al fin cada uno hace lo que cree justo, y estamos en lados contrarios de la trinchera: vosotros sosteniendo mitos antistalinistas de que la Segunda Guerra Mundial «se ganó a duras penas pese a la nefasta dirección de Stalin» y nosotros reivindicando de que la Segunda Guerra Mundial se ganó en parte a su brillante actuación como hemos documentado». (Equipo de Bitácora (M-L); Crítica a la última broma de Fidel Castro en el 70 aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo, 9 de mayo de 2015)

Una vez más –ahora desde los intelectuales afines a las FARC– se repite la misma propaganda trotskista que confronta con los propios hechos históricos. ¿Para qué necesitamos a los ideólogos oficiales del trotskismo latinoamericano como Néstor Kohan o Atilio Borón si tenemos a nuestros farianos? Esta es una visión falsa de la Revolución de 1917 que Stalin ya refutó hace décadas cuando ante la muerte de Lenin en 1924, Trotski intentó hacer creer que la revolución había sido cosa de una persona sin que el partido existiese, «cosa suya» incluso por delante de Lenin en cuanto a méritos. Pero los hechos son tozudos:

«Tomo las actas de la reunión del Comité Central (CC) de nuestro Partido del 10 (23) de octubre de 1917. Asisten: Lenin, Zinóviev, Kámenev, Stalin, Trotski, Sverdlov, Uritski, Dzerzhinski, Kollontay, Búbnov, Sokólnikov y Lómov. Se discute en torno al momento y a la insurrección. Después de los debates, se vota la resolución del camarada Lenin acerca de la insurrección. La resolución es aprobada por una mayoría de 10 votos contra (2) Parece que está claro: el CC, por una mayoría de 10 votos contra 2, acuerda pasar a la organización práctica de la insurrección. En esta misma reunión, el CC elige un centro político para dirigir la insurrección, al que da el nombre de Buró Político. Lo forman: Lenin, Zinóviev, Stalin, Kámenev, Trotski, Sokólnikov y Búbnov. Tales son los hechos.

Veamos ahora la leyenda sobre el papel particular de Trotski en la insurrección de Octubre. Los trotskistas propalan insistentemente rumores de que Trotski fue el inspirador y el único dirigente de la insurrección de Octubre. Esos rumores los propala con particular empeño Lentsner, el llamado redactor de las obras de Trotski. El propio Trotski, dando sistemáticamente de lado al Partido, al CC del Partido y al Comité de Petrogrado del Partido, silenciando el papel dirigente de estas organizaciones en la insurrección y presentándose machaconamente así mismo como la figura central de la insurrección de Octubre, contribuye, quiéralo o no, a propalar esos rumores acerca de su papel particular en la insurrección. Estoy lejos de negar el papel, indudablemente importante, desempeñado por Trotski en la insurrección. Pero debo decir que Trotski no desempeñó, ni podía desempeñar, ningún papel particular en la insurrección de Octubre, y que, siendo presidente del Soviet de Petrogrado, se limitaba a cumplir la voluntad de las correspondientes instancias del Partido, que dirigían cada uno de sus pasos. A los filisteos como Sujánov todo eso puede parecerles extraño, pero los hechos, los hechos reales, confirman por entero lo que digo.

Tomemos las actas de la reunión siguiente del CC, celebrada el 16 (29) de octubre de 1917. Participan en ella los miembros del CC más representantes del Comité de Petrogrado y representantes de la organización militar, de los comités de fábrica, de los sindicatos y de los ferroviarios. Entre los asistentes, además de los miembros del CC figuran: Krilenko, Shotman, Kalinin, Volodarski, Shliápnikov, Lacis y otros. En total, 25 personas. Se discute el problema de la insurrección desde un punto de vista puramente práctico y organizativo. Se aprueba la resolución de Lenin sobre la insurrección por una mayoría de 20 votos contra 2, y 3 abstenciones. Se elige un centro práctico para dirigir la organización de la insurrección. ¿Quiénes pasan a formar parte de dicho centro? Para él son elegidos cinco camaradas: Sverdlov, Stalin, Dzerzhinski, Búbnov y Uritski. Tareas del centro práctico: dirigir todos los organismos de preparación práctica de la insurrección, de acuerdo con las directivas del Comité Central. Como veis, en esta reunión del CC ocurrió algo «terrible», es decir, Trotski, el «inspirador», la «figura principal», el «único dirigente» de la insurrección, no fue elegido, de «modo extraño», para el centro práctico llamado a dirigir la insurrección. ¿Cómo compaginar este hecho con esa difundida opinión acerca del papel particular de Trotski? ¿No es verdad que todo ello es algo «extraño», como diría Sujánov, o como dirían los trotskistas? Sin embargo, no hay en ello, hablando en propiedad, nada de extraño, pues Trotski, por ser entonces relativamente nuevo en el Partido, no desempeñó ni podía desempeñar ningún papel particular en el Partido ni en la insurrección de Octubre. Lo mismo que todos los demás funcionarios en puestos de responsabilidad; era únicamente un ejecutor de la voluntad del CC y de sus organismos. Quien conozca el mecanismo de dirección del Partido Bolchevique, comprenderá sin gran trabajo que no podía ser de otro modo: en cuanto Trotski no hubiera acatado la voluntad del CC, habría perdido toda influencia sobre el curso de los acontecimientos. Las habladurías acerca del papel particular de Trotski son una leyenda propalada por complacientes comadres «del Partido».

Eso no quiere decir, naturalmente, que la insurrección de Octubre no tuviera su inspirador. La insurrección tuvo su inspirador y su dirigente. Pero fue Lenin, y nadie más que Lenin, cuyas resoluciones aprobó el CC al decidir el problema de la insurrección; Lenin, a quien la clandestinidad no impidió ser el verdadero inspirador de la insurrección, a despecho de las afirmaciones de Trotski». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; ¿Trotskismo o leninismo?; Discurso en el Pleno del grupo comunista del Consejo Central de los Sindicatos Soviéticos, 19 de noviembre de 1924)