«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 3 de diciembre de 2016

La acusación de «doctrinarismo» usada por los revisionistas para difamar a los marxista-leninistas se les acaba volviendo en contra


«RC, como casi todos los que cometen desviaciones derechistas y no saben contraargumentar, se defienden constantemente diciendo que el hecho de anunciarles los principios básicos de la doctrina marxista-leninista y que en su praxis albergan una desviación revisionista es mero doctrinarismo:

«Esto es lo que los ignorantes del marxismo-leninismo, llaman «el aburrido arte de citar», pero dicen eso porque ellos adolecen tanto de una formación ideológica marxista-leninista correcta como de una inexistente puesta en práctica de tal teoría. Es por este tipo de citas siempre escuecen tanto a los pseudomarxistas. Pero además es sabido que nuestras citas no son enunciadas sin ton ni son, sino que corresponden a una situación concreta de la realidad y a una corroboración versada en la praxis». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre el «maoísmo crítico» del blog Odio de Clase, 2013)

Pero no queridos oportunistas, doctrinarismo es por ejemplo aplicar una estrategia o táctica de forma mecánica sin tener en cuenta la realidad. La realidad es clara y sus resultados también, un partido marxista-leninista que se haga respetar no puede ir a trazar como estrategia permanente el ir de la mano y colaborar con partidos revisionistas en una internacional, firmar declaraciones conjuntas, tal hecho es ayudar al revisionismo a propagar una visión confusa de la realidad y crear el desconcierto en las filas del propio partido. Doctrinarismo en cambio es decir oficialmente «repudiamos al maoísmo», pero luego en la práctica resguardarse en una internacional de ese tipo, confraternizar con sus partidos, eso es declarar una doctrina sobre el papel y pisarla en la praxis. Al igual que la tendencia a enzarzarse con los marxista-leninistas que os señalan vuestros defectos, mientras por otro lado por sentimentalismo se busca la «unidad», «coordinación» y «colaboración» con los revisionistas, a los que se jura y perjura respetar los estatutos de dicha internacional no atacando al maoísmo, es un una expresión clara de oportunismo puro y duro.

Nosotros cumplimos nuestro papel como marxista-leninistas al denunciar estas muestras de sentimentalismo hacia figuras revisionistas, y esa búsqueda de «unidad», «coordinarse» y «colaborar» con sus organizaciones:

«En el terreno internacional, la ruptura y descomposición del antiguo movimiento comunista, desde la traición y degeneración revisionista de los antiguos partidos comunistas y, en primer lugar, el de la Unión Soviética, todavía no ha sido realmente superado, e incluso se manifiestan fuertes resistencias en algunos partidos marxista-leninistas para avanzar hacia la unidad, la coordinación y la colaboración de los marxista-leninistas. (...) La necesidad de superar estas actitudes de indiferentismo, de insensibilidad y despreocupación en la práctica, para dar pasos adelante, de hecho y no de palabra, plantea la necesidad de estudiar la historia del Movimiento Comunista Internacional y sacar de ella las experiencias necesarias para la política y la práctica actuales internacionalistas de los comunistas». (Elena Ódena; El internacionalismo proletario y el trotskismo, 8 de noviembre de 1984)

Y es que la unión de RC con los partidos revisionistas de todo el mundo en la ICOR y la hostilidad hacia los individuos o colectivos marxista-leninistas, es una muestra palpable de que siguen los pasos del pragmatismo en el exterior de la política revisionista china:

«Por un lado, se acercan, mantienen contactos y mantienen conversaciones con los revisionistas. (...) Mantienen contactos con todo tipo de grupos que se oponen los partidos marxistas-leninistas, siempre y cuando estos grupos impulsen a Mao Zedong y la Revolución Cultural, independientemente de sus tendencias». (Zëri I Popullit; Prueba de la lucha del Partido del Trabajo de Albania contra el revisionismo moderno, 1979) (Equipo de Bitácora (M-L); El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista (RC) es una negación de las luchas y lecciones de los marxista-leninistas, 2016)

Reconstrucción Comunista; ejemplo de antimaoísmo teórico y maoísmo militante en la práctica


« d) Si hasta este punto el lector pudiera pensar que nuestros amigos «antirevisionistas» aprendieron finalmente la lección y se alejaron del maoísmo, es que desconocen su tozudez por su ídolo Mao Zedong.

Si bien RC se integró en la plataforma Colectivo Proletario Internacionalista (CPI) para apoyar a la guerrilla maoísta de los naxalitas en la India, también se integró a su vez en la Coordinación Internacional de Partidos y Organizaciones Revolucionarias (ICOR), una suerte de internacional de partidos como el Partido Comunista de India (Marxista-Leninista), el Partido Comunista de Colombia - Maoísta, el Partido Comunista Marxista-Leninista –conocido por sus siglas en turco como (MLKP)–, la Organización Comunista de Grecia –conocido por sus siglas en griego como (KOE)– o el Partido Comunista (Marxista-Leninista-Maoísta) de Bolivia, todos ellos partidos conocidos por sus conceptos, desfiles, simbología, y metodología maoísta. Esto no ha importado demasiado en RC, ya que su máximo dirigente ha dicho orgulloso que:

«En lo que a materia de relaciones internacionales se refiere, Reconstrucción Comunista es miembro de la ICOR, Coordinadora Internacional de Organizaciones y Partidos Revolucionarios, de la cual forman parte decenas de organizaciones y Partidos de todo el mundo. Algo público y visible. ¿Dónde están ellos?, Donde tienen que estar, con los suyos, apoyando a movimientos anticomunistas desde su ordenador». (Juan Mesana; Algunos apuntes sobre nuestra historia, 12 de octubre de 2014)

Sinceramente si alzamos la cuestión sobre qué es más contrarrevolucionario: ¿si apoyar a movimientos anticomunistas «desde el ordenador» como dice este charlatán, o estar «in situ» hombro a hombro junto a las organizaciones revisionistas como hace RC con su incorporación a la ICOR? Bastante claro está que esta practica de RC hace mucho más daño al movimiento revolucionario y marxista-leninista.

El interés que ha tenido RC desde sus inicios no ha sido la búsqueda de la unidad con los marxista-leninistas, sino con los revisionistas.

Aunque suene sorprendente y ridículo a partes iguales, RC desde sus inicios se ha hinchado el pecho declarando que militaban en la ICOR debido a que ¡era una plataforma de comunistas de «lucha contra el revisionismo»!:

«Estamos comprometidos con el internacionalismo proletario, somos miembros de la Coordinadora internacional de organizaciones y partidos revolucionarios (ICOR), porque entendemos que todos los partidos revolucionarios tenemos que coordinarnos, que en esta época de agudización del imperialismo es más importante que nunca la coordinación de todos los Partidos revolucionarios. La lucha contra el revisionismo es uno de nuestros pilares, el MCE fue destruido por los revisionistas, es nuestra obligación combatir tanto a los izquierdistas como a los revisionistas derechistas en todas sus formas y siglas, apostamos por la unidad de los comunistas, pero la de los comunistas, no la de los revisionistas que pudren todo lo que tocan. RC surgió en liza contra el revisionismo y lucha por reconstruir el MCE y reconstituir al Partido Comunista, ya que en el estado no existe el Partido Comunista, solo destacamentos desperdigados, nuestra misión es estrechar las relaciones entre los marxistas-leninistas y conducir hacia un proceso de unidad de acción, lucha ideológica y reconstitución del Partido del proletariado». (Reconstrucción Comunista; Qué es Reconstrucción Comunista, 10 de junio de 2013)

¡He aquí la fórmula mágica de RC: promover la «lucha contra el revisionismo» y «reconstitución del movimiento marxista-leninista» a través de la unión con los revisionistas maoístas a nivel internacional en la ICOR! Una lección de eclecticismo y lógica revisionista aplastante, ¡si señor!.

Esta internacional, la ICOR, pone en sus estatutos sobre la ideología y organización de sus partidos:

«Una clara línea demarcatoria frente al revisionismo, trotskismo y anarquismo, así como a cualquier forma de anticomunismo como los ataques hostiles y la instigación burguesa contra el llamado «estalinismo» o «maoísmo». (...) Abogar activamente, sobre la base de la plataforma política común, por la unificación ideológica política paso a paso de la ICOR en todas las cuestiones esenciales, y promover la iniciativa para ello; de la solidaridad inquebrantable y la ayuda práctica mutua». (Coordinación Internacional de Partidos y Organizaciones Revolucionarias, Estatutos, 2010)

Hace poco, en el anteúltimo número de la revista hasta la fecha de RC, al explicar sus nexos históricos con el maoísmo han intentado defenderse de su militancia en la ICOR:

«La ICOR no es una internacional comunista, es una coordinadora de partidos revolucionarios que se organizan para realizar trabajo práctico, como puede ser el ecologismo o la solidaridad con Rojava. Volvemos a incidir en que los maoístas, al igual que la burguesía, pueden en ciertos momentos ser revolucionarios». (Revista de Acero; Nº6; Algunos aspectos sobre nuestra posición histórica frente al maoísmo, agosto de 2015)

Viendo esto, uno podría decir que RC no ha escarmentado sobre sus errores pasados frente al maoísmo, por lo que otras organizaciones como el Partido Comunista del Trabajo de España (PCTE) se hayan cansado de tener paciencia y han polemizado abiertamente, y con razón, la postura oportunista pusilánime de RC respecto a su participación en la ICOR –que encima bañan con excusas ridículas–:

«Algunos militantes de este partido «argumentan» que la ICOR no es una Internacional. No, en efecto, sólo es una coordinadora mundial de partidos y organizaciones que tiene unos estatutos a cumplir por las secciones de la misma –¡sí, sí! ¡secciones!–, celebra congresos, etc. En efecto, sus estatutos nos sorprenden con una serie de delegaciones internacionales que coordinan el trabajo entre unas secciones/partidos afiliados que sólo tienen que reconocer la autoridad de los Congresos de la ICOR, sus estatutos, etc... ¡Qué va a ser una internacional! Además, aunque digan que cada partido es de ideología diferente –lo que nos parece a su vez una desfachatez–, bien que arguyen en sus estatutos que «no vale atacar al maoísmo», equiparándolo falazmente al «estalinismo» cuando tantas mentiras y ataques burgueses, deformaciones teórico-prácticas, etc... se ha marcado el primero contra el segundo». (Partido Comunista del Trabajo de España; Resoluciones del I Pleno Ordinario, 17 de abril de 2016)

No haría falta añadir nada a este tremendo vapuleo teórico al que fue sometida RC con esta vigorosa respuesta que pone los puntos sobre las íes en cuanto a sus mentiras y carencia de principios. Pero estamos obligados a dar nuestra visión sobre el tema para no ser meros espectadores: RC argumenta que está dentro de la ICOR porque considera al maoísmo revolucionario, cosa que es totalmente falsa pues el revisionismo no es garantía de serlo ni siquiera en tareas de la revolución burguesa, segundo, ¿qué intereses puede tener un verdadero partido marxista-leninista al estar en una coordinadora –internacional– revisionista? Hay varias posibilidades que hemos visto usar:

La primera. Los líderes de RC podrían decir que tratan de influir y atraerse a los militantes de esos partidos maoístas en la ICOR. Bien, por todos es sabido que para influir y atraer a los militantes influenciados por los partidos revisionistas es necesario desenmascarar a los cabecillas y su línea política. Para esto no hace falta firmar documentos o programas de corte oportunista, sino que es contraproducente, pues se ayuda a alimentar la confusión y no ayuda a diferenciarse de los revisionistas, la crítica de la línea e ideología no marxista y de sus consecuencias es el axioma de las políticas de frente de los marxista-leninistas para convencer a los trabajadores de su error. RC no realiza esta labor de persuasión porque colabora con partidos maoístas y milita en una internacional maoísta que niega el derecho a criticar al maoísmo, es decir al no criticar al revisionismo se imposibilita llevar a cabo esa labor de persuasión. Esta opción está descartada.

La segunda. Los líderes de RC abogan en varias ocasiones que militan en la ICOR con el objetivo de que pretenden «intercambiar y aprender experiencias». ¿Qué pretenden aprender de los conceptos, metodología y teorías de estos partidos? ¿Reforzar su idealismo y la metafísica filosófica, reforzar el fraccionalismo y la lucha de líneas interna tan característica del maoísmo que ya ha sufrido RC en sus carnes? ¿«Comprender» y aplicar en España las teorías de la «nueva democracia», el «multipartidismo» y la «integración pacífica de la burguesía»? ¿El coqueteo con el no »alineamiento», el «tercermundismo» o la alianza con el imperialismo que se preste? ¿Díganos, que se pretende aprender del maoísmo y del intercambio con sus organizaciones? Esta opción es otra necedad.

¿Tan faltos están en RC de influencia y fondos que no critican a la ICOR, sus partidos y su ideología maoísta por miedo a que les cierren el grifo? Esto es vergonzante, y sabemos de sobra que parte de la escasa militancia de RC no comulga con sus excusas y no comprende su participación en la ICOR maoísta, así que estas polémicas no podrán hacer forzar su salida de ella, o el replanteamiento y posible deserción de los ya de por sí pocos militantes de esta organización». (Equipo de Bitácora (M-L); El maoísmo solapado de Reconstrucción Comunista (RC) es una negación de las luchas y lecciones de los marxista-leninistas, 2016)

viernes, 2 de diciembre de 2016

Las diferencias entre el anarquismo y el marxismo-leninismo sobre la fuerza motriz social de la revolución

Daniel Cohn-Bendit, anarquista influyente en los movimientos de Mayo del 68

«Si tuviéramos que hablar de los problemas fundamentales sobre los que se libran una feroz lucha ideológica entre nosotros y los anarquistas, tendríamos que hacer mención a las cuestiones referentes a la revolución y sus tareas, la cuestión del partido y su rol, la cuestión sobre la actitud a tomar frente al Estado y su futuro, la cuestión de la libertad y el desarrollo del individuo y las masas, la cuestión de las otras organizaciones de la clase obrera, la cuestión de la actitud a tomar frente a los partidos revisionistas, hacía los grupos trotskistas, la posición a tomar sobre la cuestión de Stalin, etc. Sobre todas estas cuestiones nuestra posición es diametralmente opuesta a la de los anarquistas.

Los anarquistas hablan de la destrucción del capitalismo. Muchos de ellos ven en la revolución el medio de su destrucción. Pero el entendimiento de los anarquistas de la revolución no tiene nada en común a cómo la ven los marxista-leninistas. Si se observa atentamente, se deduce claramente, que con sus puntos de vista acerca de la revolución obstaculizan su realización, y en consecuencia se obstaculiza la liberación de la clase obrera del yugo del capital. ¿Donde se hace esto evidente? Primero de todo, los anarquistas distorsionan la cuestión de las fuerzas motrices de la revolución. Aunque existen divergencias entre los anarquistas acerca de esta cuestión, existe una característica que los une: todos ellos niegan el rol del proletariado y, en consecuencia, al partido del proletariado en la revolución. Varios estratos y grupos sociales son considerados los principales y reales fuerzas motrices de la revolución, pero ellos no consideran como tal a la verdadera principal y real fuerza motriz: el proletariado. Así, por ejemplo, hay quienes consideran al lumpen-proletariado como la principal fuerza motriz de la revolución y critican a Marx y Engels, quienes en sus opiniones, no entendieron, que el lumpen-proletariado tiene el espíritu y la fuerza de la revolución social que viene. Algo que:

«La aburguesada sección de la clase obrera no tiene». (Roger Boussing; Pequeña enciclopedia del anarquismo, 1970)


Esta base social de la revolución es extendida por otros anarquistas. Ellos incluyen entre la fuerzas motrices de la revolución a los grupos de estudiantes y variados elementos. Ellos especialmente ponen por los cielos al movimiento estudiantil juvenil como un movimiento revolucionario que alegan debe de ser la chispa del movimiento de los trabajadores, el factor decisivo de cada movimiento revolucionario. Esta es la opinión expresada por el anarquista Daniel Cohn-Bendit:

«Un fantasma recorre el mundo, el fantasma de los estudiantes. Todas las potencias del mundo han entrado en una santa alianza para ser capaces de aprovecharlos, para frenarlos, el Papa y el Comité Central, Kissinger, De Gaulle, los comunistas franceses y la policía alemana». (Daniel Cohn-Bendit; El comunismo obsoleto: la alternativa de izquierda, 1968)


Las fuerzas reaccionarias no se han unido hoy para penetrar y tomar el control del movimiento estudiantil o juvenil. Desde el imperialismo estadounidense al socialimperialismo soviético, están unidos en un frente común para luchar contra su enemigo común: el comunismo. Si los estudiantes y la juventud toman parte en la lucha para el triunfo del comunismo, estos serán bienvenidos. Pero jamás los estudiantes ni ningún otro grupo pueden jugar el rol revolucionario de vanguardia que es jugado por la clase obrera en su lucha. Negar el rol de la clase obrera en la revolución significa luchar contra la revolución, significa obstaculizar su realización y triunfo, significa fortalecer las posiciones de la burguesía y el capitalismo. La clase obrera ha sido y sigue siendo la clase más revolucionaria de la sociedad. Sus condiciones la hacen la fuerza decisiva del presente desarrollo social, y la fuerza de liderazgo en la lucha por la transformación revolucionaria del mundo capitalista, hecho que no ha cambiado en absoluto. A pesar de los cambios actuales que el capitalismo ha sido objeto, la clase obrera sigue privada de cualquier tipo de propiedad sobre los medios de producción. En contraste con las predicaciones de los ideólogos burgueses y revisionistas, la sociedad capitalista no se ha desproletarizado, sino que sigue continuamente proletarizándose; el peso y el papel de la clase obrera en la producción es cada vez más decisivo: lo que hace que siga siendo la principal fuerza productiva de la sociedad. 

La vida muestra que cuando la clase obrera se mueve, cuando suspende su trabajo por un día, el mundo de la burguesía se sacude y todas sus instituciones se posicionan en estado de alarma. Ciertamente la clase obrera no hace la revolución por sí sola. La clase obrera asegura sus aliados: las masas trabajadoras de la ciudad y el campo, la intelectualidad y los estudiantes, la juventud y la mujer. El camarada Enver Hoxha señaló el rol de la clase obrera en la revolución y su importancia para el destino de la revolución, dijo:

«La cuestión de la hegemonía en la revolución tiene una gran importancia principal ya que del hecho de quién la encabeza, de quién la dirige, depende su orientación, su desarrollo consecuente y su propio destino. La actitud hacia la clase obrera y su papel dirigente es la piedra de toque para todos los revolucionarios». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1966) (Bujar Hoxha; El anarquismo como teoría y práctica contrarrevolucionaria, 1972)

Anotación de Bitácora (M-L):

Sobre los elementos anarquistas se tipifica en el texto que:

«Así, por su actividad presente los anarquistas objetivamente llevan agua al molino de la burguesía y, conscientemente o inconscientemente, junto con los revisionistas, ayudan a la burguesía a consolidar su dominio. Sin embargo, uno no puede plantear de ahí la conclusión de que todos los elementos quienes tengan la intención y el deseo de luchar contra el orden burgués, partiendo de posiciones anarquistas, son conscientemente servidores del gobierno burgués, y de los capitalistas. Pero se debe subrayar esto: incluso cuando estos elementos luchan sinceramente contra el orden capitalista y están preparados para realizar grandes sacrificios por esta lucha, ellos sin embargo objetivamente hacen lo contrario de lo que pretender alcanzar. La experiencia histórica confirmar esta gran verdad». (Bujar Hoxha; El anarquismo como teoría y práctica contrarrevolucionaria, 1972)

Y si el lector nobel necesita puede consultar una definición del Anarquismo [AQUÍ].

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Anarquismo; Terminológico, 2016


«Las ideas anarquistas nacen en el siglo XIX como respuesta de la desesperación de la pequeña burguesía en ruina y descomposición en la época capitalista en que surgían las crisis capitalistas y los primeros proceso de monopolización.

Importante destacar que en lo político el anarquismo no se ocupa de resolver la contradicciones capital-trabajo, entre trabajo intelectual y físico, entre ciudad y campo, etc. Dependiendo de según qué anarquistas, no niegan la revolución violenta, otros consideran el terrorismo individual como medio para lograr una hipotética situación de colapso del sistema, para otros esta extenuación del sistema llegará con una huelga general, la mayoría de anarquistas niegan todo trabajo en los parlamentos burgueses; todo ello denota las grandes dosis de subjetivismo, voluntarismo, aventurerismo y sectarismo en sus métodos políticos. En cuanto a la organización, o mejor dicho falta de ella, es sinónimo de fracasos anunciados precisamente toda esa inconsistencia teórica de la que hacen gala se expresa en una extrema indisciplina y falta de cohesión entre sus filas que resulta hasta ridícula, primando el fraccionalismo, espontaneidad y antiteoricismo. A tenor de lo aquí expresado ¿quién puede ser anarquista? Pues todo el que se proponga y diga como tal, de hecho no existe selección de militantes en una organización anarquista ni hace falta tener conocimientos teóricos de la supuesta doctrina que dicen defender, comportándose en definitiva como una organización burguesa de masas, y no como una de militantes que trabaja por la emancipación de las clases trabajadoras. Con seguir unas cuantas proclamas anarquistas –en boga según la época– como el «odio a los uniformes», «odio a la patria», «odio a las banderas», «odio a los líderes», «odio hacia toda forma de poder», etc. y exponer una concepción ridícula y reaccionaria de los fenómenos de tu alrededor bajo los filtros del antiestatismo, el apoliticismo, la descentralización y sobre todo la «libertad personal» por encima de todo, son «esfuerzos» suficientes para que te estrechen la mano como «camarada».

Todas estas disposiciones políticas son debido a que los anarquistas tienen una comprensión idealista y metafísica de las relaciones de producción del sistema capitalista, en contradicción con la comprensión materialista y dialéctica del marxismo-leninismo, por lo mismo, el anarquismo resulta estéril a la hora de dar respuestas a las contradicciones del capitalismo, y solo puede aspirar a dar soluciones dentro de la dinámica capitalista.

De hecho, el anarquismo pese a lo que digan sus defensores no puede suponer una doctrina que pretende superar el capitalismo porque el mismo anarquismo es una comprensión pequeño burguesa de la relaciones de producción, es una queja de la centralización y el proceso de monopolización del capitalismo que hace que el pequeño burgués –o pequeño propietario– sea absorbido o arruinado o asfixiado por la competencia de los monopolios –de los grandes propietarios–, llegando en caso de perder su propiedad a ver su conversión de pequeño burgués a proletario o semiproletario. Por ello el anarquismo pretende una vuelta a la época premonopolista más descentralizada y sin monopolios, por lo que en realidad defiende la pequeña propiedad privada individual o cooperativa de las unidades de producción. En ese sentido, los «anarquistas individuales» –lo veremos más adelante– defienden la completa libertad de la pequeña unidad productiva lo que por defecto lleva a una economía de corte caótica regida por la ley del valor, el mercantilismo y el máximo beneficio; lo mismo sucede en el caso de los «anarquismos colectivos» con la diferencia que aquí se habla de unidades productivas en forma de cooperativas, incluso con algún régimen de igualdad formal entre sus miembros, pero cuya actividad económica estará determinada por la ley del valor, oferta y demanda, la rentabilidad, y la competencia por cuotas de mercado con otras unidades productivas, dicho de otro modo, es un cooperativismo capitalista como el que se puede ver en cualquier país capitalista actual.

El anarquismo es una corriente que en lo cultural defiende una pretendida «libertad individual por encima de toda autoridad en tanto que manifestación «colectiva», es decir, prima el «interés individual» sobre el «interés colectivo» a toda costa. Se adhiere a un rechazo a ciertos valores de la cultura burguesa como el consumismo, el racismo, el militarismo o el machismo, pero al ser unos nihilistas del axioma de que las relaciones sociales entre las personas –como las relaciones económicas– rigen la cultura y psicología de los hombres no comprenden ni saben como acabar con dichos fenómenos culturales, de ahí la negación de la cuestión nacional, o una oposición entre guerras de liberación y guerras imperialistas, o guerras revolucionarias de las contrarrevolucionarias. Se ha solido dar la bienvenida a varias de las peores teorías y costumbres de la sociedad burguesa como el consumo de drogas –como forma de ocio o de evasión de los problemas de la sociedad– o la aceptación de las teorías sexuales que fomentan el concepto burgués «de amor libre» –en el sentido de libertad de despreocuparse de los hijos nacidos de esas relaciones, del adulterio y sus consecuencias psicológicas, etc.–. El hippismo nacido en los 60 se puede considerar la corriente cultural evolución del anarquismo, su versión pacifista.

No obstante, debido a que una de su tesis fundamentales es la oposición a toda «autoridad» ha dado lugar a múltiples formas de comprensión desde «anarquismos individualistas», como ya decíamos, hasta formas colectivas del mismo, es el caso del «anarco-sindicalismo» que se diferencia de los individualistas en que hay un colectivo convergiendo en una serie de reivindicaciones de tipo meramente económicas por lo que resultan atractivos para sectores de trabajadores que carecen de formación ideológico-política. Vale decir que los «anarquismos individualistas» están posicionado directamente en un espectro que va de la derecha a la ultraderecha, y los «anarquismos grupales» tienden a ser más progresistas, más reivindicativos, más «izquierdistas» pero siempre en un sentido pequeño burgués. Estas variadas comprensiones del anarquismo son un efecto directo de pugna contra lo que ellos denominan «teoricismo» que se debe a que básicamente el mismo no ha conseguido establecer un marco teórico definido para su doctrina, ya que sus ideas, su músculo teórico, se contradice entre sí, al tiempo que la poca teoría se contradice frontalmente con lo que han llevado a la práctica. Como ya se ha enunciado, debido a su falta de eje ideológico ninguna de sus variantes, no es una garantía para las clases trabajadoras de defender sus derechos de forma eficiente.

El anarquismo es pues, una doctrina reaccionaria de la pequeña burguesía, que confunde a la clase obrera desviándola de sus objetivos de clases, y por tanto objetivamente trabaja de manera consciente o inconsciente en favor de la hegemonía de la burguesía, por tanto del capitalismo». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2016)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Aclaraciones sobre la fundación y desarrollo de las FARC-EP; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

«En esta época, para que el lector entienda el contexto represivo fueron sonados el asesinato del miembro del PLC Jorge Eliécer Gaitán en 1948, del miembro del PCC Manuel Marulanda Vélez en 1953 –Pedro Antonio Marín Rodríguez, alias «Tirofijo» y líder de las FARC-EP, adoptaría como pseudónimo su nombre–, el miembro del PLC liberal Guadalupe Salcedo en 1957 o el asesinato del miembro del PCC Jacobo Prías en 1960. Los gobiernos conservadores como se ve «no se andaban con chiquitas» en cuanto a exterminar a las cabezas visibles de la oposición:

«Aunque se presentaron diversos hechos violentos durante el Gobierno del presidente conservador Mariano Ospina Pérez (1946-1950), ninguno causó tanta conmoción como el magnicidio del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Este hecho generó un clima de frustración en amplios sectores sociales, quienes habían visto en Gaitán una figura política sensible a los intereses populares y un potencial continuador de los procesos de modernización emprendidos décadas atrás. La situación empeoró con el ascenso a la presidencia en 1950 del jefe conservador Laureano Gómez, debido a sus posiciones sectarias, evidentes en mecanismos como la partidización de las instituciones del Estado y las medidas represivas que aplicó contra sus contradictores políticos. (...) En líneas generales, tanto liberales como comunistas esbozaron el mismo argumento de fondo: la resistencia armada contra el terrorismo de Estado. Con ello, no hicieron otra cosa que apoyarse en la legitimidad de la violencia de respuesta, fuertemente arraigada en la mentalidad colectiva de esa época, que se expresaba en el uso jurídico de la figura de la «legítima defensa», en el entendido de justificarla como una ineludible exigencia moral dirigida a neutralizar una agresión violenta, injusta y en ocasiones institucionalizada». (Centro nacional de memoria histórica; Guerrilla y población civil; Trayectoria de las FARC-EP 1949-2013, 2014)

La historia de las FARC-EP nace como la colaboración y después unión de diferentes guerrillas del PCC y el PCI en el marco de los años 60. Unión guerrillera que se da por diversas razones, ya que bien se van unificando por convicción o necesidad. Oficialmente se data la Operación contra Marquetalia de 1964 del Ejército Colombiano contra los guerrilleros de esa zona y el lanzamiento de «Programa Agrario» como el hito que daba luz a las FARC-EP, aunque su nombre oficial se supone que se empieza a ver en la IIº Conferencia de Guerrillas del Bloque Sur en mayo de 1966. Entre estas guerrillas activas que darían lugar a las FARC-EP se incluía a los miembros del PLC y a los miembros del PCC. Entiéndase que en Colombia la creación de guerrillas campesinas era algo a la orden del día debido a que: primero; era y es uno de los países con mayores problemas respecto a la tierra, con niveles de latifundismo enormes, por tanto con un gran número de campesinos pobres sin tierras, y segundo; debido a la creación del paramilitarismo, que obligaba a los campesinos a crear estas guerrillas para defenderse del gobierno y sus métodos, esto explica como decimos el fenómeno guerrillero campesino permanente en el país.

No podemos pasar por alto que en esta época algunos de los «socialdemócratas» aún mantenían tesis de revolución violenta e incluso la dictadura del proletariado como puede ser el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), por lo que no es del todo descabellado que las presuntas guerrillas «comunistas» de las que muchas veces habla la historiografía revisionista-burguesa fueran en realidad movimientos de carácter socialdemócrata, liberal, etc. Si bien este rasgo de la lucha armada que se fue perdiendo en la socialdemocracia de los países desarrollados se siguió viendo en muchos países subdesarrollados durante el proceso de descolonización, de hecho el tercermundismo es eso: socialdemocratismo y nacionalismo regional.

Las FARC-EP, se constituyó por la unión de grupos guerrilleros de diferente ideología, y como consecuencia recibió en su seno a miembros: de un partido burgués y vacilante como el Partido Liberal Colombiano (PLC), que precisamente acabaría colaborando con el Partido Conservador (PC), quién había desatado años antes la represión. Las FARC-EP, ya constituida, se acabó adueñando de los focos de guerrillas liberales, ya que por un lado el ala más reaccionaria del partido ya había contraído una alianza con los conservadores y estaban en el gobierno, y el ala más radical, y sus reductos, de estas guerrillas de defensa contra la represión de los conservadores no tuvieron otro remedio que sumarse y disolverse en las FARC-EP para sobrevivir ante la represión, este fue el caso de «Tirofijo» y otros liberales.

Por otro lado recibió a miembros del Partido Comunista Colombiano (PCC). Este caso nos parece de especial importancia a explicar, debido a que toda la historiografía burguesa-revisionista no ha sabido analizar la veracidad de los hechos. La historiografía burguesa-revisionista ha venido diciendo que las FARC-EP al recibir a miembros o desertores del PCC se fundaron como una guerrilla de carácter o al menos de origen inicial comunista. Nada más lejos de la realidad. El PCC como ya explicamos anteriormente venía de un periodo en que fue totalmente rendido al browderismo, después aceptaron con gusto las tesis jruschovistas, de comunista nada, era un partido que revisaba los fundamentos del comunismo, es decir revisionista. Otra aclaración a tener en cuenta es que pese a la gran influencia de cuadros del PCC que desertaban y se pasaban a las FARC-EP o que tenían doble militancia, el PCC jamás controló a las FARC-EP como se ha dicho a veces:

«Me parece extraño que usted hable de las FARC, de su programa y de su lucha como mirándolas desde lejos, ¿acaso las FARC no están relacionadas con el Partido Comunista?

68) Son guerrillas campesinas que se identifican con la política del Partido Comunista.

Pero, ¿entonces hubo realmente un Congreso o una decisión de las FARC sin que ustedes, la dirección del Partido, estuvieran presentes y orientaran ese evento?

69) Hay que entender que, desde que se desata la lucha guerrillera, es absolutamente imposible que el partido asuma la dirección del movimiento armado. Este tiene su propia dirección, sus comandos operativos que actúan». (Marta Harnecker; Colombia: Combinación de todas las formas de lucha, Entrevista a Gilberto Vieira, 1988)

El PCC con la implementación del jruschovismo se fue distanciando de las reivindicaciones y programa de las FARC-EP, hasta que a finales de los 80 se hace evidente las divergencias debido a que el PCC ya empieza a dejar de apoyar formalmente la postura de la doble posición para llegar al poder –formalmente aceptaba en sus programas la posibilidad de la vía parlamentaria y la vía armada– mientras que a la vez las FARC-EP ya hacía tiempo que había empezado a combinar los métodos terroristas, por lo que el PCC acabaría retirando parte de su simpatía a sus reivindicaciones, intentando que no se les relacionara tanto como antes. Las FARC-EP a principios del siglo XXI visto lo visto decidió crear el Partido Comunista Clandestino Colombiano (PCCC) como método para practicar una política de masas y también como medio de reclutamiento, ya que el PCC hacía décadas que se había distanciado de su lucha y no podía usarse como vehículo para estos propósitos.

A esto añádase dos corrientes revisionistas que afluyeron para sumarse a las FARC-EP. Primero los maoístas, muchos de ellos disfrazados de marxista-leninistas, aprovecharon en el PCC el viraje cada vez más abiertamente pacifista, legalista y parlamentario de la facción jruschovista de Gilberto Vieira para imponer su visión aventurera de la lucha armada y proclamar la estrategia de la «Guerra Popular Prolongada» para la toma de poder, que destinaba la mayoría de acciones hacia el campo, también los maoístas pretendían «ruralizar» aún más la organización en su composición social. Aunque le resulte raro al lector el propio líder del PCC había estado influenciado por el maoísmo y fue uno de los traductores de los escritos de Mao Zedong en Colombia, por lo que la influencia del revisionismo chino en el PCC es notable desde sus inicios, aunque Vieira y su grupo decidieran ser más cercanos a los nuevos revisionistas de Moscú. Estos elementos maoístas o influenciados por el maoísmo que llegaron a las FARC-EP provenientes del PCC o de otras organizaciones por las razones que fueran acabarían implantando gran parte de la visión militar de la organización de las FARC-EP para los años venideros. Por otro lado también existieron y vinieron a este caldo de cultivo elementos ecléctico inspirados por la Revolución Cubana de 1959, estos elementos castro-guevarista, y por tanto con una visión militar de toma de poder foquista como Jacobo Arenas –que había seguido a Augusto Durán en sus tesis browderistas en el PCC–, también formarían parte del núcleo central de las tesis de las FARC-EP, aunque oficialmente tampoco se hayan reivindicado bajo el foquismo, pero como sabemos en estos grupos no siempre la práctica va acompañada de una enunciación teórica, ni la enunciación teórica que concuerda con la práctica. No se tiene pues, constancia de verdaderos marxista-leninistas en la fundación de las FARC-EP, y de hecho bajo esta pinza de corrientes, si los hubiera habido, se ve a estas alturas que quedaron diluidos entre esa amalgama revisionista.

Los verdaderos revolucionarios fundarían precisamente en 1965 el Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML) para distanciarse de la política revisionista del viejo PCC –aunque no sin dificultades de repetir los errores de varias corrientes del momento–. Es decir mientras los marxista-leninistas y revolucionarios honestos se escindieron paulatinamente del viejo PCC revisionista en diversos grupos hasta unificarse en un único partido dando lugar al PC de C-ML como muestra de su oposición al revisionismo, las FARC-EP en cambio por otro lado, se estaba dedicando a recoger en su seno a militantes o desertores del PCC y el PL, o dicho de otro modo: abría las puertas de par en par a quién quisiese entrar a formar parte de su guerrilla más allá de su procedencia, sin ningún requisito ideológico, hacían piña con el revisionismo en un momento en que los marxista-leninistas del mundo estaban luchando contra el revisionismo a vida o muerte». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)