«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 20 de febrero de 2018

La creencia de que en la etapa imperialista monopólica, la forma de dominación política de la burguesía es el fascismo y que no puede adoptar la forma de democracia burguesa; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El PCE (r) declara a España como país fascista porque:

«Nuestro Partido, señalaba entonces: «Del fascismo y del monopolismo no se puede ir a la democracia burguesa porque ésta corresponde a la etapa de libre competencia y de desarrollo del capitalismo; la historia no da marcha atrás». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Declaración del Comité Central del PCE (r), 1984)

Esta declaración tiene menos sentido todavía cuando en las últimas décadas hemos visto varios casos de tránsitos «pacíficos» o relativamente «pacíficos» del fascismo a la democracia burguesa, unos más violentos que otros, pero consumándose igualmente, tanto de países con un notable grado de monopolización como sin tenerlo necesariamente. Siendo en la mayoría de casos, los fascistas en el poder los que estipulan el cambio desde sus instituciones, ocurriendo casi siempre –y esto es importante decirlo–, por las muestras de protesta espontaneas de las masas populares y ante la imposibilidad de seguir gobernando sin hacer concesiones. 

El proceso del fascismo a la democracia burguesa igual que de la democracia burguesa al fascismo, no es un camino recto, por tanto no dejan de representarse avances y retrocesos desde la casilla de salida hasta la meta; las cuales no son sino la vacilación de la propia burguesa al sopesar las ventajas y desventajas del paso que se está dando, así como las pugnas internas entre las fracciones de la burguesía. Por ello, muchas veces, hemos visto que la liberalización del régimen ha sido abortada durante un tiempo, para ponerse de nuevo en marcha y consumarse poco después, y en otros casos, la liberación se ha abolido definitivamente, y se vuelven a los métodos fascistas de dominación.

Sobre el ataque de obrerismo de Pablo Iglesias y la vuelta a un lenguaje «más radical»


«Recientemente Pablo Iglesias utiliza de nuevo como en 2014 un lenguaje más radical, más cercano a sus viejas poses de «marxista» para poder alejarse de las tesis de Iñigo Errejón con la intención de aparentar que él sí tiene principios claros y por lo tanto garantía de proyecto. Un ejemplo sencillo: ha sido el recuperar el «sí se puede» al «luchar, crear, poder popular» lema del socialdemócrata chileno Salvador Allende. En realidad ya es tarde para eso y no engaña a nadie con un poco de honestidad y formación política, pero para el votante medio de baja o nula conciencia política y de gran sentimentalismo, todavía le puede suponer el arañar la recuperación de alguna simpatía o voto perdido en el camino.

Pablo Iglesias acostumbra a modelar su discurso dependiendo en donde se encuentre, no queremos decir que no deba hacerlo según el público con el que se encuentre –decir esto sería exceso de puritanismo– pues es menester adaptar el nivel del discurso pero sin perder la esencia de lo que se dice. Otra cosa muy diferente es ver como Pablo Iglesias intenta ganarse a un determinado público con ingentes trucos de manipulación. Iglesias, sabedor del tipo de público presente en un acto, por ejemplo, actúa de forma diferente que si fuese una conferencia retransmitida para toda España. Recurriendo a referentes y términos con los que ellos se pueden sentir identificados, trata de «metérselos en el saco» y prometerles indirectamente que pueden dormir tranquilos «Podemos no se venderá a los poderosos y Pablo Iglesias sigue siendo uno de los vuestros». En una campaña electoral de cientos o miles de votantes o ante los medios de comunicación no usaría un discurso tan a la izquierda, pues sería colocarle en una posición encasillada que él mismo no quiere –aunque solo fuese fraseología–, pero en círculos más cerrados es diferente, y puede asegurarse el voto de parte de su electorado más «radical» –que no pasan de ser socialdemócratas, revisionistas modernos de distintas corrientes cuando no anarquistas–. En una conferencia junto a otras caras visibles del revisionismo, Pablo Iglesias nos viene a decir que Podemos es el defensor de la clase obrera, que rehúye de las pequeñas reformas y que el término «clase media» es un término burgués:

«Apostamos por una noción de transversalidad que se construya en lo popular, porque si la transversalidad se construye en una recomposición del concepto de clase media, en el concepto burgués de clase media no podremos ganar. (...) Cualquiera que defienda a la clase obrera siempre lo va a tener más difícil respecto a quien diga dejemos las cosas como están y hagamos pequeñas reformas. (...) La clase obrera es como Skynet, siempre vuelve». (Pablo Iglesias; Discurso durante la presentación del libro «La clase obrera no va al paraíso» de Nega y Arantxa Tirado, 25 de noviembre de 2016)

Habría que aclarar a este pseudomarxista que tampoco el término pueblo es un término esencialmente marxista sino se define que es «el pueblo», pues recordemos que el revisionista Mao Zedong por ejemplo colocaba a su burguesía nacional en el término «pueblo» mientras hablaba de «socialismo» y de «contradicciones no antagónicas con ellas». Pablo Iglesias nos habla de que hay que reivindicar a la clase obrera y al pueblo y no a la clase media. Perfecto. ¿Y quién ha utilizado ese término en innumerables ocasiones para negar la división de la sociedad entre los grandes o pequeños propietarios y los desposeídos de los medios de producción que vender su fuerza de trabajo? Él mismo, citemos sólo una ocasión de tantas:

«Extremistas y radicales son los que han expulsado a tres millones de ciudadanos de la clase media». (Pablo Iglesias; Discurso en el mitin en Vitoria, 22 de junio de 2016)

No se puede echar de la clase media a los ciudadanos, porque los «ciudadanos» no se dividen en su nivel de ingresos o aspiraciones sino en su estatus social.

Hablado de este repentino «obrerismo»: ¿acaso los votantes de Podemos no se basan en las capas de gran parte de las intelectualidad y la  pequeña burguesía?:

«Tanto si se utilizan las categorías laborales del Instituto Nacional de Estadística (INE) como su clasificación por clases sociales, los documentos del INE certifican una evidente lejanía cultural de la clase obrera hacia las posiciones de Podemos. (...) El 48,7% de los obreros cualificados y el 42,8% de los no cualificados expresan que nunca votarán a Podemos. Porcentajes que son más altos de los que afectan a IU –44% y 41%9– y mucho más que la barrera electoral del PSOE que se sitúa de media en el 35% del electorado obrero. Grado de rechazo que se traduce en una valoración de liderazgo en la que Iglesias sale igualmente perdiendo frente a otras alternativas. El grado de cercanía que expresa la clase obrera respecto al PSOE es doble del que expresa respecto a Podemos. El resultado es que el obrero que busca Pablo Iglesias vota al PSOE –30%– casi tres veces de más que a Podemos –11%–. (...) El obrero que busca Pablo Iglesias no existe o no le vota». (Estrella Digital; El obrero que busca Pablo Iglesias, 27 de noviembre de 2016)

¿Que es sino un partido liderado por intelectualoides –con las cabezas llenas de las ideologías más antiobreras y excéntricas del pasado y del presente– donde no se puede ver ni un solo obrero a la cabeza ni mucho menos una ideología como tal obrera? 

¿Acaso el término también usado por Pablo Iglesias de «casta» o «precariado» no son términos igual de burgueses y estúpidos que niegan la división en clases sociales y el rol hegemónico que la clase obrera debe de jugar en el desarrollo de la lucha de clases? 

Pablo Iglesias sigue jugando con la memoria y la paciencia de la gente, es un payaso venido a menos, que trata de salvar su barco del naufragio, pues es buen sabedor de como acabaron sus ídolos como Santiago Carrillo cuando rebajaron el discurso y el programa: fueron directamente al basurero de la historia.

Por último debemos añadir que el obrerismo a ultranza tampoco es una concepción marxista-leninista, de hecho como sabemos, también existe en los países capitalistas un gran número de obreros que bajo la influencia de la burguesía o pequeña burguesía adoptan una psicología y moral ajena a su clase, que son fácilmente engañados por teorías que se autodenominan defensores de sus intereses aunque no lo sean. Esto en marxismo se llama «falsa conciencia» y es producida por la «alienación»:

«Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión, y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulan la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean; por ello mismo, las ideas dominantes de la época. Por ejemplo, en una época y en un país en que se disputan el poder la corona, la aristocracia y la burguesía, en que, por tanto, se halla dividida la dominación, se impone como idea dominante la doctrina de la división de poderes, proclamada ahora como «ley eterna
». (Karl Marx y Friedrich Engels; La ideología alemana, 1846)

Por eso a la hora de testar un individuo es importante por supuesto su origen social, el puesto ocupa en la cadena de producción –pues las condiciones materiales inciden sobre las ideológicas– pero no son totalmente decisivas pues no somos sujetos pasivos, ha de comprobarse otras cualidades personales como la experiencia personal y las habilidades personales. Esto se ve en cómo algunos partidos y sindicatos revisionistas pueden tener un gran número de obreros sin que ellos tengan un nivel óptimo de concienciación política de clase  y defiendan una línea política que va en contra de sus intereses, y no por ellos pueden decir tal partido que al tener un gran número de obreros es sinónimo de revolucionario ni marxista. Todo sujeto político individual o colectivo debe analizarse en base de a qué clase benefician sus actos y el nivel de formación de dichos líderes y militantes». (Equipo de Bitácora (M-L)Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas23 de marzo de 2017)

jueves, 15 de febrero de 2018

Reflexiones sobre «cultura lumpen» y su rol en la sociedad capitalista y en las organizaciones revisionistas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017



«Pero primero que todo, ¿qué podemos calificar como lumpemproletariado? Por si algún lector no está familiarizado con el término, definamos esto de forma breve como que:

«El lumpemproletariado también llamado subproletariado es la población obrera situada socialmente por debajo del proletariado y fuera de los procesos de producción, y socialmente marginados desde el punto de vista de su realidad político-económica. Supone un ejército industrial de reserva creado por el capitalismo e íntimamente ligado a la pauperización de la población; crece directamente proporcional a la concentración de capitales; o lo que es lo mismo, lo que en un polo es acumulación de riqueza, en el polo contrario, significa acumulación de miseria, de ignorancia, degradación moral, etc. Este margen funcionará como elemento indispensable para el sistema, para evitar el colapso del sistema, pues estos «obreros» al verse incapaces de vender su fuerza de trabajo son empujados a aceptar condiciones laborales que en otras condiciones no aceptarían, convirtiéndose de facto en enemigos de su clase y de sus propios intereses, cuando dedicándose a trabajos moralmente repudiables para sobrevivir como son los sicarios, rateros, estafadores, matones, timadores, traficantes, chivatos, dueños de burdeles, etc. En tanto no son prescindibles o una secuela indeseada como el sistema hace suponer, sino una pieza fundamental en el engranaje funcional del sistema productivo capitalista y de hecho son los que permite mantener las relaciones sociales inamovibles. La marginalidad es consustancial a la sociedad capitalista. Los hechos anteriores aunado a la alienación de este sector social mediante la cultura, la caridad, la beneficencia, los servicios sociales, etc; hacen que el lumpemproletariado adolezca de conciencia de clases, en tanto vulnerable a los dictados del sistema, y es esa la razón de que los vemos defendiendo el sistema económico que les explota y posicionados en contra del proletariado. Debe de comprenderse que este sector no se caracteriza por su inadaptación como se cree comúnmente, sino por lo contrario, una adaptación absoluta al sistema que le hace aceptar las contradicciones existentes como inherentes a la condición humana». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

Hay personas que sin un dominio de la interacción entre la estructura económica y la superestructura, emiten la opinión de que el lumpen influye a la burguesía en sus pensamientos, en su forma de vida, en sus gustos ideo-estéticos y demás, de ahí algunos ideólogos ajenos al marxismo pretendieron sacar la idea de que existían incluso una lumpenburguesía, pero esto no es cierto:

«Término introducido por los denominados «neomarxistas». Para el marxismo-leninismo este término se trata de categorizaciones e intentos de los revisionistas por hacer creer que hay una burguesía «buena» y otra «mala», pero como la historia y la dinámica capitalista ha demostrado, la burguesía siempre expresa esa naturaleza porque siempre busca el «máximo beneficio» que es el pilar fundamental de su sistema: el capitalismo, para ello se dota de todas las formas de dominación política, económica y cultural posibles para sus capacidades. Ha de anotarse, que no es el lumpen quién influencia culturalmente a la burguesía, sino que los vicios y forma de vida decadente de la burguesía influencian al lumpen, de otra forma estaríamos invirtiendo como hacen los revisionistas la influencia de la ideología en la superestructura, estaríamos dando libertad total de actuación a la cultura y al pensamiento, colocándose con total libertad de actuación, sin reconocer que viene precedido de la base económica y de la clase que detenta el poder: la burguesía. El lumpen por supuesto de nuevo por su posición económica vive en una esfera social y un ambiente diferente al de la burguesía, en un submundo mucho más difícil, esto es así más allá de que algunos puedan llegar a mantener un nivel de vida aceptable o incluso lleguen a hacerse ricos por sus fechorías –véase los famosos gánsteres o los proxenetas que acaban convirtiéndose en grandes y «empresarios respetables»–; pero generalmente el lumpen de los bajos fondos no puede hacerse eco de la forma de vida extremadamente frívola de la burguesía como el disfrute de los artículos de lujo y el vivir de las rentas, en cambio para «trabajar» –a veces a su servicio otras por su cuenta–, precisamente se fija en cambio en el robo, la calumnia, el chantaje, la intimidación, el soborno, las drogas, la explotación sexual, el tráfico de influencias, el tráfico de armas y otras formas de actuar legales o legales, abiertas o solapadas de la burguesía en mundo político-económico, unas que usa para justificar su forma de pensar y actuar, alegando que debe proceder emulando esas formas no solo como medio para subsistir sino concluyendo que esto es lo lógico y normal dentro de una sociedad, que forma parte de la cultura colectiva, cuando en realidad estos defectos son inherentes a una clase y a un sistema social de explotación determinado. El lumpen y su cultura, recoge por tanto lo peor de la cultura burguesa (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

En especial hemos visto anteriormente durante el documento que por sus propias actitudes desmoralizadas Roberto Vaquero es un sujeto totalmente lumpenizado, que además ejerce una fuerte influencia como líder entre sus militantes. Pero para más inri, Roberto pese a decir que es el líder de una supuesta organización obrera, ha creado su camarilla y su «guardia pretoriana» personal en base a elementos sacados del lumpemproletariado como Gasolino o Martos, el primero nombrado Jefe de Seguridad de la organización y chófer oficial del Secretario General, y el segundo guardaespaldas y «mamporrero» personal del Secretario General. 

Eso vuelve a demostrar que Roberto es un demagogo de la estirpe más despreciable. Se puede decir sin miedo a equivocarnos, que Roberto Vaquero es el lumpemproletariado en su máxima expresión tanto por sus pensamientos, por su viejo desempeño en trabajos de matón de poca monta, como por el uso tiempo después a calaña similar para protegerse y aumentar su banda criminal:

«El lumpemproletariado, esa escoria integrada por los elementos desmoralizados de todas las capas sociales y concentrada principalmente en las grandes ciudades, es el peor de los aliados posibles. Ese desecho es absolutamente venal y de lo más molesto. Cuando los obreros franceses escribían en los muros de las casas durante cada una de las revoluciones: «Mort aux voleurs!» ¡Muerte a los ladrones!, y en efecto fusilaban a más de uno, no lo hacían en un arrebato de entusiasmo por la propiedad, sino plenamente conscientes de que ante todo era preciso desembarazarse de esta banda. Todo líder obrero que utiliza a elementos del lumpemproletariado para su guardia personal y que se apoya en ellos, demuestra con este solo hecho que es un traidor al movimiento». (Friedrich Engels; Prefacio a la segunda edición de La guerra campesina en Alemania, 1870)

miércoles, 14 de febrero de 2018

La burguesía y el fenómeno del terrorismo para sacar provecho político; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El terrorismo es una lacra más que nace del propio capitalismo. Nace de los problemas no resueltos en la sociedad capitalista como el desempleo y la precariedad, de la influencia que la superestructura burguesa proyecta en la clase obrera hasta degenerar a algunos de sus miembros y convertirlos en lumpemproletariado, de la herencia en las concepciones equivocadas sobre la revolución a falta de un factor subjetivo marxista-leninista que barra con estas desviaciones, de la inestabilidad y desesperación pequeño burguesa, de la creación e incitación de los servicios secretos de los gobiernos, de la desesperación de la burguesía para mantener su poder o para volver a acceder a él.
Sobre las clases explotadoras a de saberse que: 1) se vale de estos grupos terroristas o los crea artificialmente en los países capitalistas para ser utilizados como un as en la manga, siendo otro método de distracción de los problemas gubernamentales, así mismo, en ocasiones se vale de estos grupos para ajustar cuentas con otras fracciones de la burguesía, pero también para preparar el terreno para recortar derechos y libertades o incluso llevar a cabo un golpe de Estado fascista; 2) del mismo modo históricamente ha creado grupos y los ha puesto en acción para causar sabotajes, desordenes y asesinatos en los países socialistas, valiéndose de clases derrocadas, desclasados, y personas débiles, ha hecho uso de estas operaciones como vectores de desestabilización y creadores de descontento hacia gobiernos liderados por los comunistas.

Ahí hay que buscar la fuente de las bandas terrorista en cualquier país.

1) El paradigma del uso del terrorismo por la burguesía fue la red del Gladio, ella fue una red de seguridad tejida por los servicios secretos de EE.UU. en coordinación con otros servicios de seguridad. Muchos expertos y elementos implicados no se ponen de acuerdo en tipificar desde cuando podemos hablar de Gladio como tal, pero si somos justos con la propia estrategia estadounidense la red se teje desde la Segunda Guerra Mundial, posteriormente con la fundación de la organización militar de la OTAN en 1949, todos los países miembros como Bélgica, Francia, Italia e incluso otros de fuera de ella como Grecia, España o Turquía debían comprometerse a que sus servicios secretos colaborasen entre sí, diesen su territorio para un amplio campo de actuaciones y ensayos, con el objetivo de tener lista una «quinta columna» que actuaría en la sombra en caso de que algunos de los países cayese en el comunismo.

Un destacado agente de la CIA en Europa fue tajante respecto a las obligaciones de la OTAN respecto al Gladio y su función eminentemente anticomunista:

«Oswald LeWinter: Hubo una enmienda al protocolo de la OTAN y en ella se decía que era absolutamente necesario que lo firmaras para entrar en ella, y en ella se decía que era obligatorio a cada gobierno no perseguir el activismo de extrema derecha, actividades anticomunistas en sus propios países». (BBC; Operación Gladio, 1992)

Entre tanto esta red funcionaba en la práctica contrarrestando la creciente influencia comunista de diversas formas, pero también su objetivo era atacar a cualquiera que causase un mínimo de problemas al gobierno: desde movimientos antiimperialistas hasta sindicalistas. Para tal fin se valieron tanto del soborno, la intimidación, el encarcelamiento, tortura y asesinato del movimiento obrero, pero también impulsar el apoyo eclesiástico en las campañas anticomunistas, estimular el golpismo del ejército, o apoyar otras tácticas más maquiavélicas como la propagación del terror entre la población a través de grupos teóricamente comunistas o cercanos a él, lo que diametralmente causaría el rechazo de la gente al comunismo.

Así confesaría uno de los implicados, algunos de los objetivos y las bases de operaciones que tuvo en el momento en que fue destapado el Gladio:

«La organización secreta paramilitar conocida con el nombre de red Gladio, cuya existencia fue desvelada en diciembre pasado en Italia por el exagente de la misma Alberto Volo, no ha sido disuelta, e incluso ha celebrado una reunión este mismo mes en la isla de Gran Canaria, según publicó ayer el periódico Canarias 7. El propio Volo, que se encuentra estos días en dicha isla, donde, según él, fue entrenado para Gladio en los años sesenta, declara que esta red sigue actuando bajo otro nombre y que el archipiélago canario y Sicilia son dos de las ubicaciones estratégicas de esta organización paramilitar. Según el exagente italiano de la Rosa de los Vientos –nombre originario de Gladio–, el objetivo de esta organización secreta no se limita a «proteger del comunismo a los países miembros», sino «de todo aquello que les pudiera ocasionar problemas». (El País; La «red Gladio» continúa operando, según el exagente Alberto Volo, 19 de agosto de 1991)

En realidad el término Gladio hace referencia a la trama italiana del «ejército secreto» de la OTAN que operaba fuera del conocimiento público y de las propias instituciones parlamentarias, se llamó así ya que el nombre hace referencia al gladio, espada que utilizaban los romanos, pero se suele utilizar de un modo genérico a todo tipo de operaciones del mismo tipo durante la Guerra Fría en los países tanto de la OTAN como fuera de ella, lo cual no es equivocado, ya que todo tiene relación y el mismo fin.

El Gladio digamos que no ha desaparecido, ha mutado, bajo otras siglas y otras organizaciones, pero el uso de sus técnicas sigue existiendo adaptado a los nuevos tiempos. No con razón sigue existiendo la OTAN, la CIA y se siguen sucediendo los escándalos. El Gladio, o mejor dicho, sus formas, existirán en tanto exista el Estado y lo detente la burguesía.

Unos de los movimientos encordados en acciones de este tipo fueron las operaciones británicas-estadounidenses en países como Grecia, Hungría, Polonia, Albania, Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial para financiar y ganarse el favor de los grupos nacionalistas que colaboraban con los nazis alemanes, cuando estos grupos fueron viéndose derrotados se pasó a apoyar a los movimientos que habían luchado contra el fascismo pero que no guardaban ninguna especial simpatía por el comunismo, podía ser desde partidos agraristas, partidos liberales hasta socialdemócratas, dependiendo el caso, pero también se intentó poner en activo elementos dentro de los propios partidos comunistas.

Es de resaltar las operaciones encubiertas en Grecia durante 1942-1949, cuya misión fue actuar en favor de la restauración del monarco-fascismo totalmente desacreditado, lo que derivó en enfrentamientos armados entre los partisanos antifascistas y las propias tropas de ocupación británicas que habían ayudado a liberar al país del nazismo. Pero hubo otros casos de renombre como serían la cooperación estadounidense a sus aliados como Francia para contrarrestar los movimientos anticoloniales de Argelia y Vietnam, o la ayuda prestada a Gran Bretaña contra Malasia y Birmania. Pero sin duda lo más recordado de estas operaciones son las que tuvieron lugar en las democracias burguesas occidentales.

Para levantar estos «ejércitos secretos» se hizo uso abierto del reclutamiento de viejos fascistas. Un viejo militante de Ordine Nuovo, organización fascista con nexos con el Gladio, diría:

«Vincenzo Vinciguerra: Esas estructuras paralelas usaban a la extrema derecha por una cuestión muy simple, porque combatían a los comunistas». (BBC; Operación Gladio, 1992)

Es decir en el momento en que las tropas soviéticas junto a sus pretendidos «aliados antifascistas» estadounidenses y británicos avanzaban simultáneamente por todo el mundo para liberar a los países del fascismo, los departamentos británicos y estadounidenses del servicio de inteligencia se ocupaban de localizar a la «resistencia» fascista para ser reclutados. Véase la paradoja. Entre estos elementos incluía desde fascistas, monárquicos, nacionalistas y derechistas radicalizados y prácticamente todo elemento que se oponían a ser liberados del nazi-fascismo por los aliados, en especial si las tropas liberadoras eran las soviéticas. El nombre en clave de estas formaciones de viejos fascistas era X2. A partir de entonces se les ofrecía pasar a formar parte de lo que sería conocido luego popularmente como el Gladio. Un oficial de la OSS, la predecesora de la actual CIA, activo en Roma entre 1943-1945, dijo:

«Peter Tompkins: Llegué aquí y tome contacto con la Junta Militar, con los grupos de partisanos. Andy Burdin fue el primer agente X2 que llegó a Roma, era periodista de Asociated Press, y tenía un contacto en el que me dijo que podía confiar, y fue él quien me dio toda la información sobre los grupos en la «retaguardia» alemanes. Jim Angleton apareció en agosto para reclutar fascistas porque creyó que era la mejor manera de controlar a los comunistas era contratar fascistas. Uno de los más duro era el príncipe Valerio Borghese, que dirigía lo que se conocía como «Decima Mas», eran los tipos que asesinaban a los partisanos [antifascistas] en toda Italia». (BBC; Operación Gladio, 1992)

lunes, 12 de febrero de 2018

Que no os engañen: la II Guerra Mundial la ganaron los rusos; El Público, 2018

Este documento aunque «bienintencionado» carece de profundidad en el tema, aún así resulta interesante porque es un intento de abordar los hechos generales desde una óptica más o menos objetiva, algo por completo escaso estos días, aunque claramente desde una óptica burguesa. Por todo ello, nos vemos en la obligación a hacer algunos apuntes que resultarán de esencial interés para el lector interesado en analizar y comprender los eventos ligados a la «Segunda Guerra Mundial», así como del papel central jugado por la Unión Soviética bajo la dirección de Stalin en el desenlace de la misma que se saldó con la derrota del nazi-fascismo y en la ampliación de los países del campo socialista. Veamos:

1. Da la impresión de que el autor plantea que los Estados invadidos desarrollaron una contraofensiva militar resuelta y organizada por esos Estados ante el agresor nazi, afirmando que «se había dado un verdadero paseo militar por Europa occidental»; tal cuestión es inexacta porque la realidad es que el Ejército Nazi, aunque una maquinaria militar desarrollada que contaba con lo más avanzado de la técnica, sometió a varios de estos países gracias en parte a los «colaboracionistas», a la «quintacolumna», muchos de ellos encontrándose en posiciones de poder como en el caso francés, en tal cuestión jugó un papel preponderante su actividad diplomática. Valga decir que es hasta en la «Invasión de Polonia» de 1939 que se recurre al factor militar como medida explícita de ocupación, antes se había empleado en profundidad el elemento diplomático: destaca el «Tratado de no Agresión Germano-Polaco» impulsado por Józef Piłsudski en 1934. Evidentemente que en los países occidentales ocupados, como Francia por ejemplo, hubo bolsas de resistencia: las más efectivas eran las resistencias ligadas a los partidos comunistas, tan es así que ese heroísmo fue la piedra angular que permitió que esos partidos acumularan gran prestigio al terminar la contienda. En el caso de Reino Unido el «colaboracionismo» no cosechó los mejores resultados, tal resultado se debió en lo fundamental a la lógica imperial de la administración de ese país que no se fiaba de que el país mantuviera su status y sus posiciones de rendirse como hizo Francia, y la cuestión de que la confrontación no llegó a afectar de igual forma a tierras británicas que al resto de Europa pese a un duro bloqueo.

2. Achacar el falseamiento de nuestra historia contemporánea solo a la mera intervención de «Hollywood» es de una enorme ingenuidad, es obviar que ese falseamiento se ha apoyado en el diseño de todo un enjambre de documentos encaminado a sostener esas mentiras, y que los mismos son reproducidos en las instituciones educativas desde temprana edad, claro que el cine, y otros elementos de la «superestructura», tienen un papel esencial especialmente en esta época de «sobreexposición e hipercomunicación», pero es un papel de reforzamientos de las mentiras ya vertidas a las masas a través de los sistemas educativos. Valga decir que a causa de que los sistemas educativos burgueses forman a sujetos crédulos, conformistas, etc., muchas personas solo toman contacto con esta parte de la historia con estos medios tales como: textos escolares, la literatura histórica o el cine bélico.

3. El ataque de «Pearl Harbor» de 1941 supuso la entrada en guerra de EE.UU.; no obstante, esa entrada no se materializó en Europa sino hasta que las fuerzas soviéticas marchaban triunfantes sobre el enemigo. Fue precisamente a causa de esos triunfos, y ante la amenaza de que la Unión Soviética se alzara como el vencedor único de la humanidad ante la amenaza nazi-fascista que la administración estadounidense hizo desembarcar a sus tropas en Europa, aunque tímidamente. No olvidemos en este punto que el nazismo se valió del apoyo directo del capital privado y estatal de EE.UU. para formar el músculo militar que le permitió intentar dar forma a sus ambiciones imperiales.

4. En lo relativo al «holocausto» queremos hacer un apunte: la historiografía burguesa intenta convencernos de que judíos sufrieron el «mayor genocidio» cometido por los nazi bajo la llamada 
«Solución Final», no obstante esta afirmación no es cierta, sin menospreciar las atrocidades cometidas contra los judíos que son un grupo religioso y no étnico, e«Plan General del Este» ya diseñado antes de la invasión de la URSS , dispuesto a exterminar a un tanto % de población en los territorios del Este de Europa, en dicho plan se hablaba del futuro repoblamiento de dichas tierras por colonos germanos. En zonas de Rusia y Polonia tenían como fin exterminar a más del 70% de su población. El plan no cayó en unas meras declaraciones, el exterminio de eslavos y otras etnias en dichos territorios durante 1939-1945 se contó en más millones que el genocidio judío. 

5. Sobre el «Pacto germano-soviético de no agresión» de agosto de 1939 debemos señalar que este se produce como una maniobra diplomática para retrasar en lo posible la contienda militar que apuntaba a la URSS, sencillamente Stalin había comprendido que si bien en un primer momento la guerra tendría un carácter interimperialista rápidamente adquiriría un carácter de tipo ideológico. Como condicionales previos encontramos entre lo más importante: a) Inglaterra y Francia rechazaron el tratado ofrecido por los soviéticos para contener la amenaza nazi, en su lugar se firmaron los «Acuerdos de Múnich» de 1938 con los que pretendían calmar el expansionismo nazi a costa de Checoslovaquia, despedazamiento de un país legítimo en el cual participarían Polonia y Hungría, por ello ante esta negativa la única opción posible soviética era alcanzar un tratado que retrasara el conflicto con la Alemania nazi, b) El «Pacto de Acero» de mayo de 1939 aseguraba la cooperación militar estrecha entre el nazismo alemán y el fascismo italiano, c) El «Pacto Antikomintern» de 1936 firmado por 14 Estados, con el que básicamente se consiguió crear un bloque hostil a la URSS que la cercaba desde ese momento por el Este y el Oeste, d) Las guerras fronterizas con Japón durante 1937-1939. Viéndose solos, al firmar el pacto de no agresión con Alemania de 1939, se aseguraron romper en la práctica los tratados de alianzas y políticas hostiles de los imperialismos que querían ver una guerra contra el Estado de los Soviets. Los imperialistas, los socialdemócratas, los trotskistas, maoístas y demás fueron los que ocultaron estos hechos en la posguerra, véase un ejemplo de estas teorías [aquí]

6. La resistencia soviética no fue inesperada como nos han hecho creer y como apunta el autor del artículo a continuación, la URSS se preparó para la guerra desde mucho antes de que esta iniciara, purgó al Ejército y al Estado de los elementos vacilantes, oportunistas; al punto que al momento de la invasión nazi no había apenas colaboradores en las filas soviéticas, la «quintacolumna» había sido completamente aniquilada. A causa de esta precaución la deserción hacia las filas enemigas fue anecdótica. Recordemos en cambio la debilidad de gobiernos como el francés, su nula capacidad militar, siendo derrotados en tres meses, a pesar de la inversión en construcciones defensivas gigantescas como la Linea Maginot.

7. Se suele hablar del suministro masivo de armas, dos hechos demuestran que no se dio tal suministro: en la Conferencia de Teherán de 1943 Stalin se lo echa en cara a Roosevelt así como el retraso en la apertura del «frente occidental», entre otras cosas; y lo otro es que los soviéticos construyeron su propia maquinaria bélica, tan es así que al salir de la contienda se habían convertido en un superpotencia militar, con armamento avanzado propio, y finalmente potencia nuclear; tales hechos no se consiguen recibiendo material bélico de un aliado circunstancial, un hito único e incontestable.

8. Sobre el Desembarco de Normandía de 1944, dicha batalla pese a ser el mayor desembarco anfibio de la historia, en el esquema general de la Segunda Guerra Mundial no pasa de ser una escaramuza marginal sobredimensionada, además conseguida contra un enemigo desmoralizado tras la cadena de derrotas sufridas en el Frente Oriental ante los soviéticos.

9. Ha de apuntarse que EE.UU. y sus aliados al finalizar la guerra dieron refugio a los criminales de guerra nazi-fascistas, especialmente científicos y altos cargos de espionaje, y como se supo luego incluso se reclutó en conexión con los gobiernos capitalistas a los viejos integrantes de las milicias fascistas para crear «ejércitos encubiertos», y con ello crearon extensas redes de retaguardia «stay-behind» especializados en sabotajes, ataques armados, espionaje, etc. en lo que luego se vino a denominar «Operación Gladio», siendo estos viejos fascistas la fuerza de choque de los presuntos garantes de la «democracia y libertad» frente a la amenaza del comunismo.


10. La Segunda Guerra Mundial la ganaron los soviéticos, que eran un conjunto de diversos pueblos, entre los cuales estaba Rusia, pero el pueblo ruso no fue el único, eso es insultar la historia del resto de pueblos, y una simplificación clásica de la Guerra Fría a referirse a la URSS como simplemente Rusia.

El documento:


Ayer se cumplieron 75 años de la derrota del ejército nazi en Stalingrado, la batalla que cambiaría para siempre el curso de la II Guerra Mundial. Stalingrado y, más ampliamente, el frente oriental fueron la tumba del III Reich, que hasta entonces se había dado un verdadero paseo militar por Europa occidental.

Sin embargo, la percepción generalizada hoy en día es que la victoria de los aliados se debió casi únicamente al poderío militar de Estados Unidos. Una reveladora encuesta realizada en Francia en tres momentos diferentes: 1945, 1994 y 2004, pone en evidencia el cambio de percepción de los franceses acerca de qué país fue el responsable último de la liberación de su país. Si recién terminada la contienda, el 57% de los franceses consideraban que la URSS fue el país que más contribuyó a la derrota nazi y sólo el 20% a EE.UU., en 2004 estos porcentajes se invirtieron. ¿Qué había cambiado en esos 60 años? ¡Bingo! Las películas de Hollywood.


La propaganda norteamericana ha sido tan eficaz que durante la segunda mitad del siglo XX hemos llegado a creer que Estados Unidos «ganó» la contienda. Aunque es innegable que la entrada de EE.UU. en la II Guerra Mundial (recordemos: en diciembre de 1941 tras el ataque japonés a Pearl Harbor) inclinó definitivamente la balanza hacia el bando de los aliados, vale la pena recordar un par de datos no demasiado conocidos: