«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 20 de febrero de 2017

La marcha fúnebre de los 80 hacia el precipicio; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«El periodo de la década de los 80 los desarrollos de Bandera Roja no distan de los partidos latinoamericanos coetáneos: vivencias bajo un régimen democrático-burgués o fascista que igual que en la década anterior sigue arrestando o asesinando a la dirección del partido y a su militancia, además de que se dan los primeros intentos de la organización de cambiar su fisonomía y aceptar no solo de facto sino también de jure la democracia burguesa. Veamos.

En 1982 ocurrió la Masacre de Cantaura:

«Hace siete años 23 revolucionarios fueron masacrados en Cantaura. Aquel asesinato colectivo de hombre y mujeres heridos e incapacitados para continuar combatiendo militarmente pretendió ser aprovechado por la burguesía para sembrar la idea de que su Estado era invulnerable y que las fuerzas revolucionarias no tenías posibilidad de triunfar en un país como Venezuela. En esa oportunidad nuestro partido reconoció el duro golpe que esa masacre significaba para las fuerzas revolucionarias, pero al mismo tiempo llamó a no caer en posiciones derrotistas, a perseverar en la lucha y a reconstruir al FAS (Frente Américo Silva) como fuerza militar revolucionaria que garantice la solidez de los enfrentamientos estratégicos. Hoy esto es una realidad que nos permite decir con orgullo que la muerte de nuestros 23 camaradas no fue en vano. Su ejemplo de heroísmo y sacrificio revolucionario ha sido una bandera de estímulo no sólo para reconstruir al FAS sino para enfrentar con entusiasmo las tareas que hoy nos plantea la revolución venezolana». (Bandera Roja; Honor y gloria a los caídos en Cantaura, 4 de octubre de 1988)

En 1987 Bandera Roja decide crear la Unión de Jóvenes Revolucionario (UJR) como asociación juvenil que englobaba a la juventud revolucionaria aunque no con una vinculación estrictamente partidista respecto a Bandera Roja, el grupo sería conocido por sus publicaciones en las que en la portada se podía ver un rostro de Guevara. La mitificación y el misticismo hacia el «Che» Guevara como figura «marxista-leninista» fue la nota común. Esto denotaba un desconocimiento sobre las desviaciones de Guevara y de los mitos nacionales o regionales, denotaba la desesperación de la dirección de romper con la historia reciente del partido con tal de ganarse a la juventud intoxicada con el mito revisionista. La adecuación a los mitos nacionales o regionales por miedo a quedarse aislados es algo que debe de ser extinguido como praxis en los revolucionarios, hecho que hemos denunciado de modo reiterado desde Bitácora (M-L).

«Cada país tiene estos mitos por influjo interno o exterior entorno a movimientos pasados, regímenes exteriores o figuras históricas que no son puestas en su debido lugar, que son sobrestimado e incluso considerados referentes. Entendemos que no son mitos que vayan a desaparecer de la noche a la mañana porque han sido creados en la mente colectiva a través de un largo trabajo de propaganda agitada machaconamente, pero lo que no es permisible es que los llamados marxista-leninistas contribuyan a agrandar estos mitos en las masas, ya que si es que son verdaderamente la verdadera vanguardia del proletariado de su país, pondrán estos temas bajo el prisma de clase, y bajo un análisis certero se dará fin a falsos conceptos sobre estos temas. Y es que los marxista-leninistas colombianos deben preguntarse seriamente: ¿si no hacen ellos mismos este quién lo hará? Todos los países tienen en la mentalidad colectiva de los trabajadores muchos mitos arraigados, inclusive de grupos y figuras pseudocomunistas nacionales, es necesario desmontar estos mitos ya que de otro modo se quedan incrustados en la mente de los trabajadoras e identifican erradamente conceptos como: lucha de clases, libertad, democracia, violencia, revolución, socialismo, marxismo, o comunismo; y otros con experiencias erradas de grupos antimarxistas y el concepto que estos le daban. Es decir que si es importante explicar las mentiras de la llamada «derecha» de que «no existe alternativa al capitalismo», o desmontar teorías falsas sobre las causas de la crisis, no es menos importante desmontar las mentiras y mitos de la falsa «izquierda», que hace que los trabajadores adopten posiciones erradas creyendo que ciertos conceptos y poses son las correctas por desconocimiento o bajo la resignación que es a lo máximo que pueden aspirar según les enseñan estos embusteros». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

En 1988 Bandera Roja (BR) crea el Movimiento por la Democracia Popular (MDP):

«Con el fin de darle un frente legal a Bandera Roja en Venezuela y profundizar la política de las masas». (Bandera Roja; Historia de Bandera Roja, 2012)

Un frente donde pretendía agrupar a todas las masas susceptibles de sus reivindicaciones presentes que sirviera de plataforma electoral mientras su partido no era legalizado. Este frente en el futuro, sería unificado al partido en el año 2000, lo que indica que tampoco comprendían las tácticas de frente desde una visión marxista-leninista». (Equipo de Bitácora (M-L); Bandera Roja y MVTC: Un repaso histórico a las posiciones ultraoportunistas de Bandera Roja, y una exégesis sobre la deserción del MVTC y su disolución en Bandera Roja, Enero 2017)

¿En qué se basan los «juches» para poner en tela de juicio las bases científicas del marxismo-leninismo y calificarlo de obsoleto?; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«La forma de engaño con la que mejor se ha presentado el revisionismo coreano ha sido bajo el pretexto de que el «pensamiento Juche» era «una adaptación del marxismo-leninismo a las condiciones nacionales específicas de Corea», que era simplemente «el marxismo-leninismo al estilo coreano» y un sin fin de eslóganes parecidos, que tanto la propaganda norcoreana, como los agentes del revisionismo coreano han promulgado durante décadas sobre todo en Asia, América y Europa, a fin de reunir apoyos para su régimen y para formar también una escuela revisionista de propagandistas sobre todo en los países no asiáticos, que fuera creando organizaciones políticas inspiradas en el «Juche». Obviamente Kim Il Sung esperaría para conformar mejor su ideología y mostrar al público tal aberración hasta el fallecimiento de Stalin y la posterior contrarrevolución de Jruschov. El propio Kim Il Sung había insistido en que el «pensamiento Juche» era la aplicación del marxismo-leninismo a la realidad coreana, al menos ese fue el mito que propagó oficialmente hasta 1955, pero a partir de ese año se lanzó una campaña por institucionalizar el «Juche» y rechazar a los «dogmáticos» que se opusieran a tal normativa:

«De acuerdo con las condiciones socio-históricas en que se encontraba nuestro país, tuvimos que pensar con nuestra propia cabeza y resolver con nuestras propias fuerzas todos los problemas presentados en la revolución. Nuestra realidad –después de liberado el país fue dividido en Norte y Sur y emprendimos la construcción de una nueva sociedad enfrentados cara a cara con los imperialistas estadounidenses–, demandaba apremiantemente que resolviéramos todas las cuestiones en la revolución y la construcción ateniéndonos a nuestras condiciones». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

Según los revisionistas coreanos, en la resolución de esas condiciones socio-históricas, Kim Il Sung pudo ver las limitaciones del marxismo-leninismo como ideología de la clase obrera, y formar la estructura del kimilsungismo o «pensamiento Juche», como doctrina superior al marxismo-leninismo, y como doctrina que sustituía al marxismo-leninismo como ideología de la clase obrera:

«Tempranamente, el gran Líder, camarada Kim Il Sung, al concebir la inmortal idea Juche en reflejo del deseo y las demandas de los pueblos aspirantes a la independencia, proporcionó la nueva doctrina rectora para la época de la independencia. La idea Juche deviene la doctrina revolucionaria que constituye la etapa más alta del desarrollo del pensamiento revolucionario de la clase obrera. Su originalidad y superioridad determinan las peculiaridades y las ventajas de nuestro socialismo basado en esa ideología». (Kim Jong Il; El socialismo de nuestro país es el socialismo a nuestro estilo que encarna la Idea Juche, 27 de diciembre de 1990)

E incluso se vanagloriaban de que presuntamente el mundo revolucionario les mirara a ellos para saber qué hacer, ya que eran quienes gracias al «Juche», y al «Chajusong» que reflejaba al primero en la política exterior, sintetizaban lo que la humanidad anhelaba, y necesitaba, y otros no habían descubierto:

«La bandera del Juche es, en esencia, una bandera revolucionaria que refleja la tendencia de la presente era cuando el pueblo mundial se inclina hacia el Chajusong. Es por tanto, únicamente natural que la experiencia revolucionaria de la lucha del pueblo coreano tenga una gran influencia internacional». (Kim Han Gil; Historia moderna de Corea, 1979)

Ya Enver Hoxha en una época tan temprana como los años 70, detectó que los revisionistas coreanos declaraban a viva voz estas necedades sobre la superioridad de Kim Il Sung y del «Juche»:

«Corea del Norte, en tanto que un Estado que no puede subsistir sin las ayudas del extranjero, se encuentra ahora en una encrucijada, puesto que, al ser insolvente, sus acreedores no le conceden más préstamos. Al capital mundial ya no le interesa invertir en Corea. A pesar de todo, ¡la prensa coreana pide que el mundo se incline ante Kim Il Sung, y declara sin sonrojarse que «hasta ahora el mundo no ha conocido un dirigente más grande». (Enver Hoxha; Cesto de cangrejos: Reflexiones sobre China, Tomo II, 9 de julio de 1977)

Esto hizo que Enver Hoxha hablara de Kim Il Sung con los siguientes merecidos calificativos:

«Por lo que se refiere a Kim Il Sung, se trata de un vacilante, revisionista, megalómano». (Enver Hoxha; Acciones chinas desequilibradas: Reflexiones sobre China, Tomo II, 21 de agosto de 1975)

Conforme avanzaban los años, los delirios de megalomanía del revisionismo coreano y sus líderes se acentuaban llegando a proclamar que como venimos viendo en el documento, Kim Il Sung abría abierto «un nuevo periodo histórico con el «pensamiento Juche», que «el Este, Asia y el Pacífico –es decir Corea del Norte y el Líder– debían decidir de ahora en adelante los destinos del mundo» y que el «Juche» sería «su guía de acción» para todos los revolucionarios al ser «el clímax del desarrollo del pensamiento humano»!:

«El Presidente Kim Il Sung produjo un cambio radical en la vida ideológica y mental de la humanidad por enunciar la idea Juche, que bajo la bandera de la independencia abrió un nuevo capítulo en la historia del mundo. Esto significó una nueva era, en la que el Este es decidir sobre el destino del mundo. Decenas de años más tarde, a principios de los años 80, un artículo del «New York Times», titulado «Corea ha dado a luz a otro héroe», anunció al mundo que el general Kim Jong Il había aparecido como el hombre de gran calibre para ejercer una gran influencia sobre el destino del mundo. Hoy en día, experimentando eventos impactantes en el mundo como trastornos de la tierra, la humanidad se siente vivamente en que ha entrado en la era de que el Este, es decidir sobre el destino del mundo, y que es el General Kim Jong Il quien encabeza la historia a través de sus vicisitudes a lo largo del camino correcto, sosteniendo la palanca de control. (...) Marx, Engels y Lenin eran líderes de la clase obrera que sacudieron al mundo por enunciar la idea y la teoría de la liberación de los pueblos oprimidos, y dio a luz al socialismo. Sin embargo, hoy el mundo ha entrado en la era de la nueva civilización del Pacífico. En el momento actual llama la era de Asia y el Pacífico, el Norte ejerce gran influencia en el desarrollo del mundo, interpretando el papel principal. Es porque la idea Juche centrada en el hombre, el clímax del desarrollo de las ideas de la humanidad, fue denunciado por el Presidente Kim Il Sung, y hoy el General Kim Jong Il ilumina el mundo con los rayos del Juche y con un liderazgo con visión de futuro lleva a la humanidad a lo largo del camino del Juche». (Jo Song Baek; La filosofía del liderazgo de Kim Jong Il, 1999)

Este proceso de evolución en las proclamas, sigue el mismo patrón común que en su día el revisionismo chino. A modo de explicación resumida: primero alegar que el pensamiento-guía del partido es la adaptación del marxismo-leninismo a las peculiaridades del país, o lo que era lo mismo en China, declarar que el «pensamiento Mao Zedong» no era distinto al marxismo-leninismo sino la adaptación de este último a China:

«El Partido Comunista de China toma el pensamiento Mao Zedong el pensamiento de unidad de la teoría marxista-leninista con la práctica de la revolución china como línea guía en sus trabajos, y se opone a cualquier desviación dogmática o empirista». (Partido Comunista de China; Estatutos del VIIº Congreso del Partido Comunista de China, 1945)

Y de ahí, pasar a decir, que si bien su pensamiento-guía tiene relación, nexos, con el marxismo-leninismo, este es un nuevo pensamiento, original, que ha desarrollado y superado al marxismo-leninismo, formando una doctrina superior, y que incluso la figura de la nueva doctrina rectora, era superior a las precedentes en el marxismo-leninismo. En el prefacio a la segunda edición del: «Libro de citas del Presidente Mao Zedong», o conocido como «Libro rojo de Mao Zedong», podemos leer:

«El camarada Mao Zedong es el más grande marxista-leninista de nuestra época. Ha heredado, defendido y desarrollado de manera genial y creadora y en todos sus aspectos el marxismo-leninismo, elevándolo a una etapa completamente nueva». (Partido Comunista de China; Citas del Presidente Mao Zedong, 1972)

¿Tendrá relevancia, peso en el panorama político colombiano la nueva organización política derivada de las FARC-EP?; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Una buena respuesta la tenemos en el reciente plebiscito hecho al pueblo colombiano para aceptar o rechazar los acuerdos entre el gobierno y la guerrilla, que dieron de saldo un NO a la «aprobación e implementaciones de los acuerdos de paz con un 50, 2% de votos.

La próxima influencia de las FARC-EP y su organización política en Colombia depende de muchos factores, pero en general, hemos visto que las guerrillas y bandas armadas que se hallaban prácticamente derrotadas que pasan a integrarse en el juego de la democracia burguesa y aceptan sus reglas y legalidad, no suelen ser partidos políticos que tengan un buen reclamo y futuro. Véase el caso de MOVADEF en Perú que carecen de relevancia y apoyo, y son un grupo de apoyo a los presos más que otra cosa, los Tupamaros en Uruguay que acabaron siendo un club de amigos y nostálgicos dentro de la coalición del Frente Amplio donde carecen de influencia, o el caso de SORTU y Bildu en España, donde pese a los eufóricos pronósticos iniciales actualmente están perdiendo su influencia y votos en favor de otras marcas reformistas y revisionistas. Los únicos casos reseñables de una guerrilla o grupo armado que abandona las armas y obtiene el poder vía electoral fue el caso del FMLN en El Salvador, que cuenta con el hecho que fue una guerrilla que al firmar los «procesos de paz» en 1992 gozaba de un buen estado de salud y de un apoyo interno y externo notable, además de que no existió desde su entrega de armas otra organización autodenominada de «izquierdas» que hiciera frente en el espacio político salvadoreño, siendo muy fácil su acogida. Por otro lado el Sinn Féin en Irlanda, que viene de varias de las ramificaciones del IRA, y que en base a su socialdemocratismo y nacionalismo ha podido mantener una gran influencia en la sociedad irlandesa pero sin llegar a cumplir sus objetivos principales de toma de poder ni reunificación del país.

En el momento en que una guerrilla se instala en el sistema político democrático-burgués, dependiendo además de su influencia en las masas para defenderse en el nuevo espacio, de cómo el partido gobernante del momento y sus aliados permitan que sea esa entrada del nuevo partido ex guerrillero; si se ve y se desea desde las instituciones gubernamentales que el nuevo partido pueda ser un nuevo sostén –en el gobierno o en la oposición– para el juego de la burguesía y formar parte de la izquierda «domesticada» o «constitucional» como la llama la burguesía, se le dará la bienvenida sin problemas y su entrada se consolidará, pero si tras la reciente «paz» en algún momento la burguesía gobernante siente que este nuevo partido ex guerrillero va a volver a las armas o supone un verdadero obstáculo para el dominio político de la burguesía gobernante se procederá a una venganza sistemática contra el nuevo partido de los ex guerrilleros, y a través de trámites legales se irán ajustando cuentas a sus líderes e incluso se ilegalizará la organización bajo las acusaciones que estimen pertinentes. En este juego en que también domina la «guerra fratricida» entre las fracciones de la burguesía no se puede adelantar nada. Por ello solo se puede estar seguro bajo el paraguas en el sistema político de la burguesía aceptando sus reglas y siendo sumisos a su dominación política y no rivalizando para romper su hegemonía en el poder. Y eso solo lo logran los reformistas y revisionistas más sumisos que no disputan el poder a la burguesía gobernante, o que seducen a otras fracciones de la burguesía garantizando que su poder económico no será alterado, pero dicha seguridad no se garantizará nunca a los revolucionarios y comunistas que son acosados y masacrados diariamente debido a que no respetan un poder basado en la explotación, quienes saben que para tomar el poder, derrocar el capitalismo y construir el socialismo, hay que quebrantar la misma hipócrita legalidad burguesa que ni la misma burguesía respeta.

Es difícil por tanto augurar en principio mucho futuro a una organización que derive de las FARC-EP, ya que cualquier organización rival puede incidir –si quiere– en sus cuantiosos errores del pasado –que en mayor o menor medida son conocidos por toda la población colombiana, en especial en lo referente al terrorismo y secuestro–. Por esto mismo este tipo de organizaciones no pueden tener demasiada influencia en el espacio político –al menos en su andadura inicial–, ya que dependen de la «cancha» que desde el gobierno se les dé a partir de su inclusión en el panorama político, la única posibilidad de tener éxito nadando a contracorriente ante un posible ataque repentino del gobierno es que cuenten con una política propia de movilizaciones de masas –que las FARC-EP dicen tener pero que no es apreciable– para aguantar el embiste, así como de las alianzas que contraigan con otros movimientos –sin caer en disolverse en ellas– y por supuesto del lavado de cara que hagan o le hagan –e insistimos aquí es fundamental la posición del gobierno–. De otro modo sus posibilidades políticas son nulas debido a que arrastran en la conciencia colectiva sus errores, se les puede criminalizar aún más desde el gobierno, se les puede descabezar e ilegalizar de nuevo fácilmente como ya hemos comentado». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

Respuesta a los camaradas A.V. Sánina y V.G. Venzher; Stalin, 1952


28 de septiembre 1952
Stalin

He recibido sus cartas. Se ve que los firmantes estudian con profundidad y seriamente los problemas de la economía de muestro país. Las cartas contienen no pocas formulaciones acertadas y consideraciones interesantes. Sin embargo, al lado de ello, contienen también algunos graves errores teóricos. En la presente contestación pienso detenerme precisamente en estos errores.

a) El carácter de las leyes económicas del socialismo.

Los camaradas Sánina y Vénzher afirman que «las leyes económicas del socialismo surgen sólo gracias a la acción consciente de los ciudadanos soviéticos, ocupados en la producción de material». Esta tesis es completamente falsa.

¿Existen las leyes del desarrollo económico objetivamente, fuera de nosotros, independientemente de la voluntad y de la conciencia de los hombres? El marxismo responde a esta pregunta de modo afirmativo. El marxismo considera que las leyes de la economía política del socialismo son un reflejo, en el cerebro del hombre, de leyes objetivas que existen fuera de nosotros. Pero la fórmula de los camaradas Sánina y Vénzher responde a esta pregunta de modo negativo. Eso quiere decir que estos camaradas se sitúan en el punto de vista de una teoría errónea, según la cual en el socialismo las leyes del desarrollo económico «son creadas», «son transformadas» por los organismos dirigentes de la sociedad. Dicho de otro modo, estos camaradas rompen con el marxismo y pisan el camino del idealismo subjetivo.

Naturalmente, los hombres pueden descubrir estas leyes objetivas, llegar a conocerlas y, basándose en ellas, utilizarlas en interés de la sociedad. Pero no pueden ni «crearlas» ni «transformarlas».

Admitamos que por un instante compartimos la errónea teoría que niega la existencia de leyes objetivas en la vida económica del socialismo y que proclama la posibilidad de «crear» leyes económicas, de «transformar» las leyes económicas. ¿A dónde iríamos a parar? Iríamos a parar a un reino de caos y de casualidades, dependeríamos como esclavos de estas casualidades, nos privaríamos de la posibilidad, no ya de comprender, sino sencillamente de discernir en este caos de casualidades.

Esto nos conduciría a acabar con la economía política como ciencia, ya que la ciencia no puede ni vivir ni desarrollarse sin el reconocimiento de las leyes objetivas, sin el estudio de esas leyes. Y, al acabar con la ciencia, nos privaríamos de la posibilidad de prever el curso de los acontecimientos en la vida económica del país, es decir, nos privaríamos de la posibilidad de organizar incluso la dirección económica más elemental.

En última instancia, nos hallaríamos a merced de los caprichos de los aventureros «economistas» dispuestos a «demoler» las leyes del desarrollo económico y a «crear» nuevas leyes sin comprender y sin tomar en consideración las leyes objetivas.

Todos conocen el postulado clásico de la posición marxista respecto a este problema, expuesta por Engels en su «Anti-Dühring»:

«Las fuerzas sociales, al igual que las fuerzas de la naturaleza, actúan ciegamente, violentamente, de modo destructor, hasta que las llegamos a conocer y las tomamos en consideración. Pero una vez que las hemos conocido, que hemos estudiado su acción, su dirección y su influencia, dependerá exclusivamente de nosotros mismos supeditarlas más y más a nuestra voluntad y conseguir con su ayuda nuestros objetivos. Esto se refiere, en particular, a las potentes fuerzas productivas contemporáneas. Mientras nos neguemos obcecadamente a comprender su naturaleza y su carácter –y a esta comprensión se oponen el modo capitalista de producción y sus defensores–, las fuerzas productivas actuarán a despecho de nosotros, contra nosotros, dominarán sobre nosotros, como hemos demostrado con todo detalle antes. Pero una vez comprendida su naturaleza, pueden convertirse, en manos de los productores asociados, de tiranos demoníacos en obedientes servidores. Aquí existe la misma diferencia que media entre la fuerza destructora de la electricidad en los rayos de una tormenta y la electricidad domeñada en el aparato telegráfico y en la lámpara voltaica; la misma diferencia que media entre el incendio y el fuego que actúa al servicio del hombre. Cuando se comience a tratar a las fuerzas productivas contemporáneas de conformidad con su naturaleza por fin conocida, la anarquía social en la producción será reemplazada por la regulación social y planificada de la producción destinada a satisfacer las necesidades tanto de la sociedad en su conjunto como de cada uno de sus miembros. Entonces, el modo capitalista de apropiación, bajo el cual el producto esclaviza primero al productor y después también al que se apropia de él, será reemplazado por un nuevo modo de apropiación de los productos basado en la naturaleza misma de los medios de producción modernos: de un lado, por la apropiación social directa de los productos en calidad de medios para mantener y ampliar la producción, y, de otro lado, por la apropiación individual directa en calidad de medios de vida y de deleite». (Friedrich Engels; Anti-Dühring, 1878)

b) Las medidas para elevar la propiedad koljosiana al nivel de propiedad de todo el pueblo.

¿Qué medidas son necesarias para elevar la propiedad koljosiana, que no es, naturalmente, propiedad de todo el pueblo, al nivel de propiedad de todo el pueblo –«nacional»–?

Algunos camaradas piensan que basta sencillamente con nacionalizar la propiedad koljosiana, declarándola propiedad de todo el pueblo, como se hiciera en otro tiempo con la propiedad capitalista. Esta propuesta es errónea por los cuatro costados y completamente inaceptable. La propiedad koljosiana es propiedad socialista, y no podemos tratarla en modo alguno como propiedad capitalista. Del hecho de que la propiedad koljosiana no sea propiedad de todo el pueblo no se desprende en ningún caso que la propiedad koljosiana no sea propiedad socialista.

Estos camaradas suponen que la transferencia de la propiedad de individuos o de grupos a propiedad del Estado es la única forma de nacionalización o, en todo caso, la mejor. Tal suposición es falsa. En realidad, la transferencia a propiedad del Estado no es la única forma de nacionalización y ni siquiera la mejor, sino la forma inicial de nacionalización, como acertadamente dice Engels en el «Anti-Dühring». Es indudable que, mientras exista el Estado, la transferencia a propiedad de éste será la forma inicial de nacionalización más comprensible. Ahora bien, el Estado no existirá por los siglos de los siglos. Con la ampliación de la esfera de acción del socialismo en la mayoría de los países del mundo, el Estado irá extinguiéndose, y, lógicamente, desaparecerá, debido a ello, el problema de la transferencia de los bienes de individuos o de grupos a propiedad del Estado. El Estado se extinguirá, pero la sociedad seguirá subsistiendo. En consecuencia, como heredero de la propiedad de todo el pueblo aparecerá no ya el Estado, que se extinguirá, sino la sociedad misma, en la persona de su organismo económico central, dirigente.

¿Qué es, pues, necesario emprender en tal caso para elevar la propiedad koljosiana al nivel de propiedad de todo el pueblo?

Los camaradas Sánina y Vénzher proponen como medida fundamental para tal elevación de la propiedad koljosiana, vender en propiedad a los koljóses, los instrumentos fundamentales de producción concentrados en las estaciones de máquinas y tractores, descargar de tal modo al Estado de las inversiones básicas en la agricultura y conseguir que los mismos koljóses asuman la responsabilidad del mantenimiento y del desarrollo de las estaciones de máquinas y tractores.

Dicen así:

«Sería erróneo suponer que las inversiones koljosianas deberán encauzarse principalmente a cubrir las necesidades culturales del agro-koljosiano y que para las necesidades de la producción agrícola debe el Estado, como antes, correr con la masa fundamental de las inversiones. ¿No sería más acertado liberar al Estado de esta carga, en vista de la plena capacidad de los koljóses de asumirla por entero? El Estado encontrará no pocas esferas para invertir sus recursos a fin de crear en el país la abundancia de objetos de consumo».

Para fundamentar esta propuesta, sus autores presentan varios argumentos.

Primero. Invocando las palabras de Stalin acerca de que los medios de producción no se venden ni siquiera a los koljóses, los autores de la propuesta ponen en tela de juicio esta tesis de Stalin y dicen que, pese a todo el Estado vende medios de producción a los koljóses, tales como pequeños aperos, por ejemplo: guadañas y hoces, pequeños motores, etc. Consideran que, si el Estado vende estos medios de producción a los koljóses, podría venderles también todos los demás medios de producción, por ejemplo, las máquinas de las estaciones de máquinas y tractores.

domingo, 19 de febrero de 2017

Sobre las condiciones objetivas y subjetivas de la revolución


«La conquista del poder por el proletariado presupone la existencia de una situación revolucionaria, pero no toda situación revolucionaria conduce a la revolución. Esta situación se da cuando a la clase dominante le es imposible su dominio sin cambios, cuando no puede dominar, mantener el poder y gobernar como antaño, cuando la pobreza y la miseria de las clases oprimidas empeora más allá de la medida ordinaria por lo que se ven obligados a actuar de forma independiente. Sin estos cambios objetivos, que son independientes de la voluntad no sólo de los grupos individuales y partidos, sino incluso de las clases individuales, una revolución es –por lo general– imposible.

La conquista del poder por el proletariado puede tener lugar de una manera u otra: por ejemplo, como un proceso continuo en el desarrollo de las acciones de masas, demostraciones, huelgas generales, que se unen finalmente a la rebelión armada contra el poder estatal de la burguesía ya sea por un corto tiempo o en un periodo de guerra popular prolongado. Se puede, a partir de una guerra partidista, desarrollar una guerra de guerrillas en el campo y en la ciudad contra el poder del Estado burgués en concatenación con el despliegue de luchas más grandes a través de la insurrección armada general para derrocar a la burguesía. Se puede desarrollar a partir de una guerra imperialista injusta, la respuesta del proletariado con la justa la guerra revolucionaria.

Pero en todos los casos: la clase obrera y su partido comunista deben prepararse en lo político, ideológico, organizativo y militar para la revolución. Sólo de esta manera sucederá que cuando una situación revolucionaria haya madurado, no se pierda la oportunidad para lograr la victoria. De lo contrario, la oportunidad para la revolución, incluso si existe una situación revolucionaria acabará perdiéndose.

El estallido de la revolución y su victoria no sólo requiere de la existencia de una situación revolucionaria objetiva, sino también de la conciencia revolucionaria de las masas, el factor subjetivo, la preparación de las fuerzas subjetivamente revolucionarias y sus acciones. En todas las luchas de la clase obrera y las masas trabajadoras, el partido comunista debe trabajar para proporcionar estas condiciones subjetivas para la victoria de la revolución proletaria.

El proletariado debe operar bajo el liderazgo de su partido revolucionario y preparar su armamento, y todos los aspectos de entrenamiento militar, con el fin de crear las condiciones militares para suprimir la resistencia militar de la burguesía que está armada hasta los dientes. Todos los pasos de la preparación y dirección de la lucha armada tienen que ser guiados por la política proletaria, cuyo representante es el partido marxista-leninista. Sin estas condiciones, la lucha armada nunca será consecuentemente revolucionaria. Sino ella –como la historia demuestra– tarde o temprano degenera o termina con una senda derrota». (Ernst Aust; Programa del Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista; Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 1978)