«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 17 de abril de 2017

El contexto de creación y degeneración del PC de C-ML/EPL; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«Para nosotros es de especial importancia analizar el desarrollo de esta organización, así que dedicaremos un análisis muy exhaustivo y extenso.

El Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista (PC de C-ML), fue creado el 17 de julio de 1965 en base a la fusión de varios grupos contrarios a la política del Partido Comunista Colombiano (PCC), entre los miembros más destacados se hallaban Pedro Vásquez Rendón, Pedro León Arboleda, Francisco Caraballo, Francisco Garnica, Jairo de Jesús –Ernesto Rojas–, Oscar William Calvo, Libardo Mora Toro y otros:

«Ayer con la camarilla Duranista y hoy con el grupo que encabeza Gilberto Vieira, al P.C. se ha intentado convertirlo en simple aparato electorero colocado a la cola de las disidencias tácticas de la burguesía, empantanado en el más crudo oportunismo reformista, ajeno a la revolución, es decir, en un obstáculo para que la clase obrera pase de sus luchas reivindicativas de tipo económico a las batallas por la conquista del poder político. Su estructura organizativa leninista fue reemplazada paso a paso, por la de una simple agrupación liberal, sin ninguna disciplina, sin militancia seleccionada, con el burocratismo en su peor acepción como único método de dirección y por consiguiente incapacidad para aprovechar todas las coyunturas revolucionarias. Ha servido para prolongar el dominio de la oligarquía y el sufrimiento de las masas. Tergiversando así los objetivos revolucionarios del Partido Comunista y corrompidas sus normas organizativas, el proletariado quedó de nuevo huérfano de su vanguardia política y, desde ese momento, la existencia de su Partido marxista-leninista se presentó con redoblada urgencia, mayor ahora que nunca, cuando se plantea la tarea de la conquista del poder político, de la destrucción del actual régimen burgués-proimperialista y el implantamiento de un nuevo orden popular». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Hacia una política revolucionaria en cuanto a organización, 1 de enero de 1965)

Se decidió llamar a este congreso el Xº Congreso, para dar a entender que seguían la tradición del viejo PCC antes de ser usurpado por los revisionistas. Las juventudes del PC de C-ML se llamaron la Juventud Revolucionaria de Colombia (JRdeC) y su brazo armado el Ejército Popular de Liberación (EPL). Ciertamente en los 60 tendría un papel muy activo en la lucha contra el reformismo colombiano, en especial contra la versión colombiana del revisionismo soviético.

En esta época en la que los marxista-leninistas colombianos, como los de otras partes del mundo, no había analizado, explicado ni refutado todavía por completo el carácter de la Revolución Cubana ni la Revolución China, muchos elementos honestos y potencialmente revolucionarios cayeron presos de estos dos mitos, lo que influiría en el desarrollo del PC de C-ML.

Primeramente el PC de C-ML sufriría en su seno unos inicios con un enfoque guevarista hasta finales de los 60:

«El «foquismo» estaba de moda y nos fue imposible apartarnos de esa influencia». (Notas de la comandancia: Sobre la historia del EPL, 2008)


Estas tendencias foquistas fueron finalmente vencidas con la expulsión de los guevaristas Fred Kaim y Alfonso Cuellar, y la profundización de la crítica a la guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de inspiración foquista, cristiana y tercermundista:

«Es cuestionable que el ELN tenga menosprecio de las luchas de masas en la ciudad, negación de la importancia de la lucha obrero-patronal de carácter revolucionario, disminución de la naturaleza fundamentalmente antiimperialista de la revolución colombiana, manifestaciones de sectarismo en su programa, sublimación del heroísmo y del papel de la personalidad, exageración del papel del campesinado y de los estudiantes elevándolos a veces a la categoría de fuerzas dirigentes de la revolución». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista): Conclusiones Políticas en el Frente Militar del IIº Pleno, diciembre de 1965)

En general a partir de mediados de los 70 se dio una discusión entre la tendencia de cuadros que aceptaban las tesis maoístas sin el menor filtro y los  verdaderos marxista-leninistas que gracias a su espíritu crítico sabían discernir a través del materialismo dialéctico los límites de la experiencia china más allá de que aún no hubieran hecho un análisis completo del maoísmo como corriente revisionista. La primera pugna acabó con la expulsión de los maoístas más fanáticos que apostaban por un esquema de «nueva democracia» donde jugaría un papel esencial la burguesía nacional, este grupo formó en 1972 la llamada Liga Marxista-Leninista (LML):

«La Liga Marxista-Leninista retomaría más ortodoxamente las tesis maoístas –si ello es posible– y hablaría de una revolución de Nueva Democracia en la que jugaría papel una supuesta burguesía nacional». (Mauricio Archila Neira; El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

Segundo. Esto no acabó ahí. Durante este duro debate, hubo otra polémica entre el sector de Pedro León Arboleda, Secretario General desde 1969 y Libardo Mora Toro. Mientras Arboleda defendía la militarización del partido, Mora Toro insistía en bolchevizar los cuadros enviándolos al trabajo político en los cinturones fabriles:

«Este nuevo periodo del PC de C-ML enfrentó políticamente a Arboleda con Libardo Mora Toro en lo que, en la fraseología de la época, era una «lucha de líneas» al interior del seno del partido. Según Villarraga y Plazas, Mora planteaba la necesidad urgente del reconocimiento de la crisis partidaria para iniciar una rectificación política, mientras que la postura de Arboleda se veía marcada por el triunfalismo y la confianza en el exitoso desenvolvimiento de la lucha armada –que incluía, según los autores, la invención de acciones militares no realizadas–». (Mauricio Archila Neira; El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

Según algunos miembros del partido, Mora Toro llegó a decir poco antes del IVº Pleno de 1972:

«Si no asisto a este Pleno, mi posición es que bajen, de la Secretaría Política, a Pedro León Arboleda por ser un oportunista de izquierda». (Villaraga, Álvaro & Plazas, Nelson; Para reconstruir los sueños (Una historia del EPL), 1994)

Sobre esta polémica finalmente en dicho IVº Pleno de 1972 pese a que Arboleda mantuvo su puesto se planteó la necesidad de tener mayor presencia en los centros urbanos para no caer en las desviaciones que otros viejos y nuevos grupos estaban cometiendo, es decir, el error de centrase en el campo y los campesinos y descuidar las ciudades, núcleos de la mayoría de la población y centro neurálgico de la clase obrera, vanguardia de la revolución:

«Aunque Mora Toro fue sancionado y «bajado» del Comité Central, el PC de C-ML terminó finalmente reconociendo la crisis orgánica y lanzándose a desarrollar la llamada «campaña de bolchevización» en toda su militancia –por iniciativa de Mora Toro–, enviando el grueso de cuadros de la organización al sector productivo para superar pretendidas taras derivadas del origen pequeñoburgués de sus integrantes». (Mauricio Archila Neira; El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

En 1971 cayó en combate Libardo Mora Toro. Pero su línea marxista-leninista de: mantener la lucha armada sin caer en el aventurismo, ganarse a los obreros en las ciudades y temblar ideológicamente al partido, ya se habían impuesto frente a la idea de Arboleda de: basar todo el trabajo en la presencia en el campo, proyectar una lucha armada en cualquier situación de forma voluntarista, promoviendo que el campo cerque a la ciudad.

Ernesto Rojas describió la victoria de la línea marxista-leninista y su repercusión:

«Un cambio en la orientación política condujo a proyectar el trabajo hacia otras áreas y especialmente hacia los principales centros urbanos. La dirección ordena salir con el propósito de desarrollar fuerzas urbanas en 1974». (Ernesto Rojas; Historia del EPL, 1987)

Esto es una muestra de lucha contra concepciones del maoísmo antes de su exposición oficial a nivel global como corriente revisionista, algo que tuvieron que pasar muchos partidos influenciados por él en los 60 para avanzar en su bolchevización, y que demuestra que en el caso del PC de C-ML había cuadros realmente marxista-leninistas.

Poco después Arboleda sería acorralado y asesinado en Cali en 1975, siendo elegido Francisco Caraballo como Secretario General, un cuadro que en principio parecía afín a las tesis marxista-leninistas de Mora Toro en la polémica contra Arboleda y sus tesis maoístas.

Por supuesto viendo lo que vemos desde su fundación el partido padeció el defecto de caer en la influencia del revisionismo chino: sufrió un enfoque maoísta desde sus inicios que afectó a su programa social, militar, a la estructura de partido, concepciones que en algunos periodos se limitaron o eliminaron pero que en otras se impusieron hasta nada más y nada menos que principios de los 80. Se apoyo en tesis y conceptos maoístas como la «nueva democracia», la «guerra popular prolongada» o la «lucha de dos líneas» que pueden ser vistos en el IIIº Pleno del Comité Central de 1967. De hecho en esa época y hasta los 80, en el PC de C-ML quién o quién menos se consideraba admirador de Mao Zedong cuando no directamente maoísta. Esto duró nada más y nada menos que hasta el XIº Congreso del PC de C-ML de 1980:

«Los líderes sobrevivientes de la década de 1980 serán Francisco Caraballo y los hermanos Calvo, quienes inician un proceso de desmaoización», acercándose ideológicamente a los planteamientos del Partido del Trabajo de Albania liderado por Enver Hoxha. En ese contexto el PC de C-ML deslinda con la ideología maoísta a la que acusa de causar estragos entre los revolucionarios, por ser una «ideología idealista y pequeño burguesa», durante el XIº Congreso de 1980 se oficializó el «adiós a Mao». (Frank Molano Camargo; La izquierda maoísta colombiana; organizaciones y modalidades en la década de los 70, 2011)

Entre otras cosas:

«No Solamente cambiamos nuestra visión frente a la manera de luchar por la toma de poder –las famosas bases de apoyo, las zonas liberadas de los sectores rurales más atrasados del país para rodear la ciudad y tomar el poder–, sino que también hubo un deslinde total con el maoísmo. (…) Nosotros criticábamos el hecho de aceptar que en el seno del partido hubiera distintas líneas, el hecho de que plantearan la posibilidad de que en el desarrollo de la revolución hubiera una burguesía nacionalista y democrática; su apertura hacia los Estados Unidos ratificada con la visita de Richard Nixon a la China; su modelo económico; sus concepciones filosóficas que eran una mezcla de marxismo con las viejas concepciones chinas». (Mario Aguidelo y Jaime Panesso; Qué pasa en Cuba que Fidel no se afeita: de las armas a la esperanza; un diálogo con Jaime Jaramillo Panesso, 2005)

Se ve entonces que hasta los años 80 el PC de C-ML no se desligó de dos corrientes abiertamente revisionistas como son el castro-guevarismo y el maoísmo, lo que no podía dejar de influir en una serie de cuadros que fueron formados durante décadas en base a formulaciones erradas. 

Creer que un partido puede echar a andar, esgrimir una línea correcta en lo nacional e internacional con estas dos desviaciones a sus espaldas, es igual de necio que creer que el PCC era un partido revolucionario y marxista-leninista cuando en los 40 y 50 llevaba a sus espaldas el virus del browderismo y el jruschovismo, así que fuera de sentimentalismos, en estos casos es necesario rescatar sus aciertos –que puede que superen a sus errores– pero no negar que bajo la estela de estos lineamientos e influencias hubo –como no podía ser de otra forma– graves distorsiones de los principios marxista-leninistas.

Y es que lejos de profundizar en una línea marxista-leninista, el partido a partir de 1984 empezó a establecer una nueva línea política interior y exterior, unas ideas ajenas al marxismo, algunas de las cuales se suponía que ya habían superado:

«Los Calvo eran dos personalidades opuestas: Oscar, extravertido e irreverente; Jairo de Jesús, tímido y disciplinado. Con ellos se inició una fase de apertura. Se habla por primera vez de mirar a Cuba y otros países latinoamericanos antes estigmatizados por ser de la órbita de Moscú; se hacen alianzas con otras guerrillas, incluidas las Farc prosoviéticas, y se contempla la alternativa de dejar las armas y volver a la legalidad». (Juan Carlos Bermúdez Subeditor Dominical; Vida y muerte del EPL, 1996)

En 1984 en la época del gobierno de Belisario Betancur, el EPL firmaría un cese al fuego debido a que según decían sus partícipes:

«El cese de los enfrentamientos armados entre las fuerzas institucionales del Estado y los movimientos populares alzados en armas, es requisito para estudiar y sentar las bases de las reformas de carácter político, económico y social que necesita el país y anhela el pueblo colombiano. (...) Como parte esencial del presente Acuerdo, se convocará a un gran diálogo nacional en el que participen, con plena representatividad, las distintas fuerzas del país. Ese gran debate político tendrá por temas centrales: la discusión y desarrollo democrático de las reformas políticas, económicas y sociales que requiere y demanda el país». (Texto de acuerdo firmado entre el gobierno y el Movimiento 19 de abril, M-19, y el Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista) y su organización guerrilla, Ejército Popular de Liberación, EPL, 1984)

Por supuesto no hubo nada de estas reformas «democráticas» –que los firmantes tampoco especificaban en exceso–, lo único que se logró fue la masacre de gran parte de los firmantes, la consolidación del gobierno y el paso a que el EPL a partir de ahora controlara al partido:

«[El PC de C-ML/EPL] Participa de la tregua de 1984 con el gobierno de Belisario Betancur, que prácticamente se rompe con el asesinato de Oscar William Calvo en noviembre de ese año, mientras su hermano Ernesto Rojas será asesinado en 1987. En ese tiempo crece su militancia pero el partido es cada vez más un apéndice del EPL, que también aumentó sus activos durante la tregua». (Mauricio Archila Neira; El maoísmo en Colombia: la enfermedad juvenil del marxismo-leninismo, 2008)

Esta postura del PC de C-ML/EPL fue un error, un exceso de confianza en el legalismo burgués y en la democracia burguesa para resolver los problemas del país, tampoco midió bien la situación sobre si era posible exigir a la burguesía x reivindicaciones, ni preparó la parte clandestina del partido como es debido para que sus cuadros ante la eventual contraofensiva de la burguesía pudieran salir airosos. Un error que sus líderes tiempo después tampoco aprendieron pues siguieron con las mismas tácticas y reivindicaciones. Uno de los autores de la política claudicadora y legalista diría:

«En 1980, cuando se hizo el XI Congreso, se colocó al centro la lucha política, pero se le asignó un papel estratégico a la lucha armada como vía para la toma de poder. Al final, entendimos que a través de la lucha armada no podíamos tomar el poder, que el modelo de combinación de las formas de lucha no era viable, que la lucha armada estaba en contravía del fortalecimiento de un gran movimiento democrático como verdadera alternativa al poder». (Mario Aguidelo y Jaime Panesso; Qué pasa en Cuba que Fidel no se afeita: de las armas a la esperanza; un diálogo con Jaime Jaramillo Panesso, 2005)

Más allá de la distorsión antimarxista en el modelo organizativo del partido o en sus estrategias de toma de poder el PC de C-ML empezó también una reconciliación con el revisionismo del interior, ¡¡¡ni más ni menos que con el partido que se escindió!!! Francisco Caraballo en nombre del Comité Central, diría:

«Aunque existen diferencias entre el Partido Comunista Colombia y el Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista), incluyendo sobre temas sustanciales, no hay duda de que existen coincidencias políticas que permiten la conjunción de fuerzas y que son favorables para la acción unificada, tan necesarias en el presente». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Saludo al XVº Congreso del Partido Comunista de Colombia, 1988)

Visto esto, uno podría afirmar que el PC de C-ML tiró en 1988 con este mensaje toda la historia de lucha contra el revisionismo y toda la razón histórica de ser del partido con esta declaración tan patética. ¡Qué ignominia traición a los caídos!

La reconciliación no solo fue con el revisionismo colombiano a nivel interno, sino que el PC de C-ML comenzó a abandonar sus posiciones revolucionarias en la arena internacional. En el pasado el partido denunciaba las conferencias internacionales en América Latina como un engañabobos de la burguesía para desviar la atención de los problemas internos y calmar los ánimos de las masas trabajadoras. En 1985 se decía que los esquemas de:

«Un nuevo orden económico internacional es una tesis burguesa tercermundista, que aspira a la integración económica de las burguesías de América Latina con el fin de «defenderse» de la «injusticia» del imperialismo. Se busca un respiro para las burguesías nativas ante la posibilidad de estallidos sociales. Esto verifica la verdad de nuestra etiqueta de los revisionistas y socialdemócratas como agentes de la burguesía en el movimiento obrero». (Revolución, Edición del 15-18 de julio de 1985)

En cambio tres años después, el PC de C-ML cambió su visión sobre el carácter de estas reuniones. La «Reunión de América Latina y el Caribe para la solidaridad, la soberanía, la autodeterminación de los pueblos» se celebró en Quito entre el 18 y el 20 de noviembre de 1988. Allí participaron varias organizaciones como el socialdemócrata Frente Revolucionario Democrático (FRD) el guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y un sinfín de organizaciones favorables al revisionismo soviético. Lo curioso es que esta vez también acudieron partidos que se consideraban así mismos como marxista-leninistas y firmaron toda una serie de aberraciones y declaraciones de apoyo a estratagemas burguesas en el ámbito internacional. Así vimos al Partido Comunista de Colombia Marxista-Leninista junto al Partido del Trabajo de la República Dominicana o el Partido Comunista de Ecuador Marxista-Leninista.

En los documentos de la conferencia se declaraba la búsqueda de un nacionalismo americanista continental sin aclarar el carácter de clase:

«Luchamos para América Latina la integración en un único haz de pueblos, países libres y soberanos, que a través de de la unión de la más ilustre de nuestras tradiciones libertarias y teniendo en cuenta de todos los tipos de raíces que nos unen, haría posible la configuración de una nueva patria latinoamericana, libre, justa y soberana». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3 diciembre, 1988)

En lo económico las declaraciones de esta conferencia estuvieron plagadas de pomposas ilusiones antiimperialistas al estilo de las conferencias del Movimiento de los Países No Alineados, se habló de promover la redistribución de la riqueza y un comercio justo, dentro del capitalismo:

«Luchamos contra el orden económico internacional injusto para recuperar el control y la orientación de nuestras economías y ganar términos justos de intercambio». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3 diciembre, 1988)

He aquí la misma demagogia mostrada por el «socialismo del siglo XXI» que ya  analizamos en otro documento:

«Un analista político marxista-leninista curtido en el tipo de conferencias como la Conferencia del Movimiento de los Países No Alineados o la Cumbre de las Américas, sobreentiende, los embustes que se sueltan en este tipo de conferencias. Cuando países capitalistas-imperialistas hablan a los países a los que maniatan económicamente de la búsqueda de un «nuevo orden económico», lo hacen para tranquilizar a los pueblos de estos países cansados de su explotación en beneficio de las camarillas locales y extranjeras, del mismo modo que cuando estos países capitalistas-dependientes de las grandes potencias imperialistas declaran y abogan por un «nuevo orden económico», se sobreentiende de nuevo que se refieren a que o bien exigen que los imperialismos aflojen el nudo que les subyuga pidiendo un mejor reparto de los mercados, o reclaman más ayudas económicas, adoptando bien esta postura de cara al pueblo para calmar los ánimos de las masas trabajadoras y posar como antiimperialistas que buscaban soluciones a su crisis económica interna, o simplemente para lanzar tal consigna como representantes burgueses de un país capitalista en alza que busca convertirse en potencia y directora del dichoso nuevo orden económico en su región o a nivel mundial. Pero este eslogan es falso, y como los marxistas saben, el único «nuevo orden económico» posible que dará solución a los problemas intrínsecos del capitalismo es el sistema económico socialista». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Así mismo se abogaba por:

«La falta de pago a la deuda externa». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3 diciembre, 1988)

Eso demostraba que eran los típicos partidos y líderes tercermundistas que no entendían nada del funcionamiento del neocolonialismo y sus mecanismos:

«¿Acaso la supresión de la deuda exterior sería la panacea en la lucha contra la política neocolonial del imperialismo? Si es así, entonces, ¿por qué la socialdemocracia –todos los partidos autodenominados «socialistas»–, los altermundistas y la «extrema izquierda» mantienen sin reservas estas reivindicaciones? ¿No es acaso esto luchar contra los resultados de las relaciones económicas para desviar la atención de sus causas objetivas? En efecto esto es pretender que los resultados de las relaciones económicas de tipo neocolonial –el endeudamiento de los países dependientes enfrente de sus acreedores imperialistas– es debido a una causa de las relaciones económicas no equitativas, y entonces significa sobre todo ignorar cual es la causa real, el mecanismo económico objetivo que crea, mantiene y refuerza la dependencia de las fuerzas de influencia frente a las metrópolis imperialistas. Cierto es, que la deuda es un instrumento suplementario del imperialismo que refuerza la dependencia y que utiliza para imponer sus políticas económicas y sociales neocoloniales, tal es el papel jugado por los programas de ajuste estructural (PAE) del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). ¿Los demócratas burgueses ven la deuda exterior como una «trampa» que no supieron evitar los países emancipados del colonialismo, pero, ¿acaso esta «trampa» no fue más bien una consecuencia natural e inevitable de la «cooperación económica» y la incorporación a la «división internacional del trabajo»? ¡Así lo fue indiscutiblemente!». Los marxista-leninistas albaneses subrayaban que el neocolonialismo no podía ser separado del endeudamiento exterior que había aumentado en proporciones gigantescas en el curso de los años de las décadas de los 70 y 80, citando como ejemplo la deuda de América Latina que ascendió de 33 a 360 mil millones de dólares durante el periodo de 1973-1984». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo, 2007)

La conferencia apoyó las negociaciones claudicadoras de la burguesía latinoamericana en sus esfuerzos por sofocar los movimientos insurreccionales en El Salvador, Guatemala, presionando para que los movimientos guerrilleros se incrustaran en la democracia burguesa, de igual modo puso las bases para concluir la famosa reconciliación nacional de los somocistas con los sandinistas en Nicaragua:

«Valoramos en sumo grado las negociaciones del Grupo de Contadora y del Grupo de Apoyo de Contadora, así como los Acuerdos de Esquipulas II». (Revolución, # 303, 27 noviembre-3 diciembre, 1988)

Para quién no recuerde que supuso el acuerdo interburgués de Esquipulas II firmado en 1987 para países como Nicaragua:

«En esto se basaba el procedimiento para conseguir la llamada «Paz Firme y Duradera» en la región, o dicho de otro modo: que en cada país ambos bandos en pugna depusieran las armas, se diera una «amnistía a todos por igual» sin más, y se metieran todos en un «sistema democrático» –burgués–, propagando la «reconciliación nacional» –y de reconciliación de clases– sin más «ajustes sobre cuentas del pasado», y sin estudiar en cada caso particular por qué se tomaron las armas, sin debatir si uno u otro cometió más crímenes, y sin dar a conocer quién «defendía una causa justa». Esto fue firmado por los presidentes como acabamos de comprobar de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, y Honduras, donde en gran parte tenían problemas de corte similar al de Nicaragua, incluido enfrentamientos armados entre por así decirlo: «somocistas y antisomocistas locales» de aquellos países. Es decir fue un clásico documento de claudicación de la lucha de clases a nivel regional y de propuesta de armonía y paz entre clases. El llamado acuerdo de Sapoá fue un acuerdo entre el Gobierno Constitucional de la República de Nicaragua y la Resistencia Nicaragüense también conocida como Contra. Básicamente fue el mismo guión adelantado en Esquipulas II, es decir que para que esos bandos en pugna en ese momento concluyeran en la firma de la paz: Gobierno y Contra, el primero tendría que permitir la amnistía de todos los crímenes del segundo, el segundo dejar las armas; el primero debía permitir al segundo ejercer su papel político para presentarse en el ejercicio de las próximas elecciones burguesas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Esto nos demuestra que los partidos autodenominados marxista-leninistas de América Latina ya habían abandonado el internacionalismo proletario a finales de los 80, que su espíritu revolucionario ya había pasado a mejor vida, que a lo sumo que llegaban era a un tercermudismo continental. Recordemos cuales son las obligaciones de un partido marxista-leninista en cuanto a sus tareas en la política exterior:

«El internacionalismo proletario es un componente del marxismo-leninismo y está indisolublemente ligado a él. Por lo tanto, no puede haber internacionalismo proletario fuera del combate para la defensa de la precisa aplicación del marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo enseña a evaluar correctamente desde las posiciones marxista-leninistas las enseñanzas sobre las clases y la lucha de clases de nuestra época, a determinar correctamente cuales son las fuerzas y contradicciones principales del presente, cual es el enemigo principal, los aliados a los cuales debe unirse, a mantener la doctrina sobre el rol dirigente del partido revolucionario del proletariado, a preparar el proletariado y las demás masas trabajadoras para la revolución proletaria y el establecimiento de la dictadura del proletariado, a movilizar y conducirla a luchar por la construcción del socialismo y el comunismo, a apoyar a los verdaderos partidos marxistas-leninistas y la lucha revolucionaria del proletariado de las naciones oprimidas contra el imperialismo, el socialimperialismo y la reacción nacional e internacional. Cualquiera que se abstenga de todo esto, niega el internacionalismo proletario». (Radio Tirana; El internacionalismo proletario es la ideología y el arma del proletariado mundial para la victoria del socialismo y el comunismo, 1977)

También, al igual que otros partidos marxista-leninistas de la época, el PC de C-ML descuidó la lucha contra otras corrientes revisionistas que en el pasado había combatido: es el caso del revisionismo cubano, con el que se acabarían reconciliando. Si miramos lo que decía el partido a mediados de los 80 sobre el rol de Cuba en la región en la Conferencia de la Habana sobre la deuda exterior se denunciaba a Castro como «bombero de la revolución» por sus declaraciones en la conferencia de «no promover cambios revolucionarios»:

«Esta es una magnífica reflexión de cómo los cubanos piensan que los partidos revisionistas y las organizaciones castristas y guevaristas de la región, considerándolos como inútiles para realizar la revolución, pero adecuados para lograr la conciliación con la burguesía». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); En apoyo del imperialismo y la burguesía, 4 de agosto de 1985)

Esto contrasta con la repentina simpatía por Cuba a finales de los 80 donde se creía los discursos demagógicos de Castro y usando los típicos clichés de los defensores del revisionismo cubano para demostrar un socialismo que brilla por su ausencia:

«Socialismo o muerte», «marxismo-leninismo o muerte», fueron las palabras del comandante Fidel Castro en el acto central del treinta aniversario. Destacamos la importancia de la celebración por la importancia de los avances registrados en el proceso de construcción revolucionaria en Cuba que se reflejan en las aéreas de la sociedad, particularmente en educación, salud, etc. (…) En el desarrollo cubano vemos algunas particularidades destacables, y no solo en el campo de la construcción económica, en donde según ellos, no van a aplicar formulas o métodos capitalistas. Sino también en el campo de la política, donde Cuba, como parte de los llamados países en desarrollo, persiste en afirmar en sus declaraciones su lucha revolucionario y la validez del marxismo-leninismo». (Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista); Treinta años de la revolución cubana, 1989)

Esto como decimos ocurrió a bastantes partidos marxista-leninistas, que bajo la presión del imperialismo y el derrumbe del bloque revisionista soviético agitaron como nunca la bandera del anticomunismo con lo que se dieron por aludidos y se desesperaron, cuando no tendrían que sentir ninguna pena ni sentirse culpabilidad porque ellos no se identificaban con ese esperpento de teorías y prácticas de un capitalismo disfrazado de socialismo. Por otro lado la crisis y caída de Albania, el último régimen socialista de por entonces,  causó un gran desánimo, por el hecho de para algunas personas no tener un país socialista de referencia les hacía sentirse desamparados, creían que la lucha acababa sin esa referencia, lo que les hacía buscar países socialistas donde no los había, una sensación que les ayudaba a sentirse que su lucha no estaba sola, que no había acabado, pero una actitud del todo estúpida, porque el partido, en tanto que marxista-leninista había combatido a tales países por su política capitalista-revisionista, y de hecho los regímenes con los que se acercaron –por mucho que mantuvieran la pose– lejos de corregir sus desviaciones las habían profundizado, lo que iba a causar una pérdida de credibilidad en la organización. Debemos decir que el «campo socialista» existe y existirá mientras existan partidos e individuos que porten las ideas y las luchas del marxismo-leninismo. La causa del socialismo y el comunismo no puede ser enterrada, ni el retroceso y degeneración de un partido o país puede hacer cambiar la actitud irreconciliable de salvaguardia y aplicación de los principios. Esto demuestra que estas actitudes es la consecuencia de que en estos partidos existían personas débiles de espíritu y mente, personas que no pueden estar a la cabeza de una dirección, pues son volubles a los acontecimientos, vacilantes, no fiables.

Pero lo peor quizás todavía estaba por llegar.

En 1990 la mayoría del brazo armado del PC de C-ML: el EPL, empezaron a hablar de nuevo sobre buscar «una solución política global al conflicto armado», de «interés y voluntad de buscar vías diferentes a la confrontación militar, cuyo propósito en último término sirviera de base a una gran movilización por la democracia contra la dictadura de Estado y por el reconocimiento al pueblo como constituyente primario, expresado a través de una Asamblea Nacional Constituyente» como venía indicándose desde los 80 con toda la buena fe. Es decir se decía que dejando las armas, reintegrándose en el movimiento político legal y convocando una Asamblea Constituyente, los problemas en Colombia podrían ser resueltos «democráticamente» y «pacíficamente» siempre confiando a ciegas que el gobierno garantizase mantener su promesa. Con ese objetivo en 1991 cerca del 90% de los miembros del EPL liderados por Bernardo Gutiérrez dejaron las armas y crearon el partido político Esperanza, Paz y Libertad, mientras que por otro lado el PC de C-ML se quedó sin su brazo armado, que en realidad debido a sus conocidas acciones de autodefensa en el campo, era el único motivo de cierto prestigio entre la población. Una parte ínfima del ELP se quedó en activo como guerrilla, ocupando algunas zonas en el Norte de Santander. 

En 1991 en Colombia se convocó una Asamblea Nacional Constituyente que vio nacer una nueva constitución. Pero más allá de las promesas en dicho país siguieron existiendo uno de los mayores niveles de latifundio de la región, un nivel de asesinatos políticos superior al de muchas abiertas dictaduras fascistas, y otros problemas que todos conocemos. La línea de una convocatoria para la Asamblea Nacional Constituyente promovida por muchos grupos de izquierda no sirvió para solucionar nada de peso, porque una nueva Constitución no sirve cuando la burguesía está en el poder, a lo sumo que sirve es para desgajar migajas, migajas que pueden ser suprimidas cuando la burguesía vea que es el momento preciso para lanzar los cuerpos y fuerzas represivas del Estado.

Los errores del PC de C-ML en política interior y exterior tienen una explicación plausible. En el lapso de las décadas de los 70 y sobre todo 80 cayeron varios de los cuadros que parecían mejor preparados y que mejor habían entendido el marxismo-leninismo incluyendo la nociva influencia del guevarismo y el maoísmo. Las duras condiciones represivas del Estado de Colombia hacían que el estudio y la formación de los cuadros fuese una tarea si cabe aún más difícil, de igual modo obstaculizaba el necesario trabajo de masas debido a su peligrosidad. Eso sumado al desánimo de la pérdida del último bastión del socialismo como Albania, e incluso ver que se había llevado una política seguidista a las políticas de Ramiz Alia y no habían sabido verlo, hicieron que el partido naufragara en el desánimo, la confusión y el oportunismo. 

No podemos mentir al lector por tanto. El PC de C-ML nunca llegó a consolidarse verdaderamente como partido marxista-leninista viendo toda esta línea. Esto se explica debido a que:

1) El PC de C-ML nació con elementos que venían de operar en partidos revisionistas y que muchos de ellos pese a su buena fe no habían superado sus mismos métodos y formas de pensar:

«Los elementos marxistas-leninistas que dirigen estos movimientos y partidos son combatientes decididos contra el revisionismo pero, como la mayor parte de ellos provienen de los partidos revisionistas, todavía están bajo el influjo de las formas y los métodos de lucha y de trabajo propios de esos partidos, ya que han militado en ellos durante años. Por eso en ciertos casos practican las mismas formas de lucha que aplicaban los partidos a los que pertenecían. Además, para los nuevos partidos marxista-leninistas existe siempre otro gran peligro, el que la burguesía y los revisionistas se infiltren en sus filas, con objetivos diversionistas y de sabotaje». (Enver Hoxha; Comprender y organizar correctamente el trabajo clandestino y legal del partido, cuestión fundamental de la revolución: Extractos de una conversación mantenido con un amigo cingalés, 17 de mayo de 1969)

2) Debido a su permisión de fracciones y líneas –en especial por su prolongado apego al concepto maoísta de «lucha de dos líneas»–, el PC de C-ML sufrió toda una serie de disputas internas entre la que incluyeron tendencias, expulsiones y escisiones de tipo guevarista en 1965, maoísta en 1972 y otras muchas más, que llevaron al partido a desangrarse poco a poco, ya que no aplicaba el centralismo democrático; no existiendo una sola línea monolítica de pensamiento y acción, la dirección sólo se veía obligada a combatir a los desviacionistas cuando ponían en peligro su hegemonía y aún así no se sacaban las conclusiones necesarias:

«Por estas razones, entonces, en algunos pequeños partidos, desde el inicio aparecieron fricciones y se produjeron escisiones, no se tomaron medidas contra los facciosos, porque los miembros y dirigentes del partido no estaban familiarizados correctamente con las formas de organización  leninista-stalinista de partido en las peligrosas y complicadas condiciones de sus países. Por otra parte, ellos no proveyeron  que la reacción tendría la actividad del partido y sus miembros bajo permanente vigilancia y que se infiltrarían dudosos elementos, sus agentes, o simpatizantes vacilantes entre sus filas». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, agosto de 1979)

3) La mayoría de estos dirigentes del PC de C-ML no tenían el necesario nivel ideológico, ni promovían el estudio concienzudo para avanzar en este defecto, era un apego más sentimental que real a la doctrina marxista-leninista combinado con un seguidismo a otros partidos, de ahí hechos como no detectar a tiempo los acontecimientos nacionales e internacionales o detectarlas tarde –incluyendo los peligros que suponían para el partidos aplicar estas desviaciones antimarxistas–, lo que poco a poco iba minando la credibilidad de la organización y sus líderes, y anclaba a sus cuadros en el liberalismo, la parsimonia, y un bajo nivel ideológico en general:

«De hecho, desde la formación de algunos de estos partidos era bien aparente que entre sus miembros había elementos que no estaban perfectamente templados con las ideas marxistas-leninistas o cuyo dominio de ellas era superficial y más bien por razones sentimentales. Por ejemplo, muchos de ellos no hicieron ningún esfuerzo para obtener un profundo conocimiento sobre el rol principal del partido como el destacamento de vanguardia de la clase obrera y de las principales dificultades que encontrarían en su lucha y trabajo bajo las salvajes condiciones de opresión y explotación del régimen capitalista, un régimen hostil, en primer lugar, para los marxistas-leninistas». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, agosto de 1979)

Para inicio de los 90, pese a que el partido dijese en sus formulaciones de forma triunfal que se había fortalecido, lo cierto es que se estaba descomponiendo a un ritmo acelerado. El PC de C-ML a duras penas se mantenía con influencia, de hecho su única influencia era su brazo amarado, que como otras guerrillas colombianas, subsistían debido al apoyo campesinado en la cuestión de las tierras, es decir el PC de C-ML existía debido a que su brazo armado el EPL servía de autodefensa en zonas de conflicto campesinado contra terratenientes-multinacionales-gobierno. Pero una vez su brazo armado abandonó las armas, en su mayoría al menos, el partido por sí mismo no tenía ningún respaldo popular.

Su postura sobre el diálogo de las FARC-EP no ha distado al de otras organizaciones:

«Participaremos de manera activa en el nuevo escenario político que se abre con el debate sobre la paz y el fin del conflicto, insistiendo en la movilización política, persuadiendo paso a paso a todos los luchadores populares, a los demócratas y a la izquierda, al pueblo y sus organizaciones de la necesidad de conquistar la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, de un amplio carácter y contenido democrático popular, en la que el pueblo como constituyente primario defina soberanamente una nueva Constitución Política, que establezca las bases de la paz con justicia social, en otras palabras un nuevo ordenamiento jurídico político que cierre las compuertas al neoliberalismo, la antidemocracia, la dependencia y la exclusión social y política, verdaderos genes de la guerra y el atraso del país. (…) Estamos por una verdadera solución política al conflicto político, económico, social y armado en el país, asunto que ligamos estrechamente a la lucha del proletariado y el pueblo por cambios estructurales de fondo que eliminen las condiciones de sobreexplotación, despojo, desigualdad y exclusión. (…) Destacando la posibilidad de alcanzar cambios, aún así sean parciales, en la situación de las masas y el país, esperamos que las conversaciones entre las FARC-EP y el gobierno aseguren debates de importancia para el pueblo y la nación, y abran espacio a las iniciativas planteadas por el ELN y el EPL sobre una eventual participación en estos diálogos». (Partido Comunista Marxista-Leninista de Colombia; Estamos por la paz, 2012)

Pese a que se reclaman más radicales que las FARC-EP, en la actualidad no han escapado tampoco a una óptica reformista: convocación de un debate nacional de todas las fuerzas, una nueva constitución que garantice «niveles inferiores de explotación» y políticas en contra del neoliberalismo. Por último un reclamo para que los restos de su brazo armado, el EPL entre junto al ELN en las negociaciones para que les una salida legal y cambien su estatus de guerrillas por partidos políticos. ¡Bravo! ¡Gran programa reformistas, cualquier demócrata-burgués firmaría tales demandas, el mismo Santos podría incluir esto en sus discursos y no veríamos nada de extraño! ¡Se ve que no aprendieron nada de la misma estrategia de la «búsqueda de una convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente» de los 80 que acabó con la represión y asesinato de su propio Secretario General!

Sobre los recientes acuerdos de las FARC-EP y el gobierno han avanzado poco en sus posiciones:

«Plausible el reconocimiento de los partidos y fuerzas políticas, así como las garantías para la oposición pero poco creíble mientras predomine el régimen de partidos imperante, el umbral y la cifra repartidora y demás ventajismos antipopulares del antidemocrático sistema electoral colombiano. La defensa de un modelo de democracia restringida al que se inclina el Acuerdo convierte la apertura democrática, que estrepitosamente dice defender, en un instrumento re-legitimador del sistema y los partidos políticos burgueses, opuesto en todas sus dimensiones a la definición por parte del pueblo de una nueva Constitución, así como a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. (...) Rechazando el plebiscito santista seguiremos llamando al pueblo colombiano a fortalecer la unidad de acción para la movilización y la lucha por la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente donde el pueblo de manera soberana defina una nueva Constitución que abra las compuertas a la apertura democrática y la paz con justicia social que hoy reclaman las grandes mayorías en el país». (Partido Comunista Marxista-Leninista de Colombia; ¡Abajo el plebiscito de Santos! ¡Exigimos la convocatoria de la Constituyente Popular!, 2 de septiembre de 2016)

Vaya, reducir ahora a que el problema ahora no es la democracia burguesa en sí y todo lo que guarda, sino el sistema electoral de la misma, esto lo mismo que dice cualquier partido opositor de cualquier país capitalista. Volver a la reivindicación de que todos los problemas lo resolvería la dichosa Asamblea Nacional Constituyente es no salirse de las reivindicaciones reformistas que lleva arrastrando décadas, es repetir los mismos errores una y otra vez.

Como hemos repetido una y otra vez al analizar las proclamas de los diferentes grupos nacionales e internacionales respecto a las «negociaciones de paz» en Colombia cuando uno u otro hablan de lo que se debe hacer para conseguir una «verdadera paz estable y justicia político-social» lo hacen siempre desde una óptica muy clara: desde la visión de que el capitalismo y sus estructuras pueden ser reformadas hasta llegar a convertirse en amables y útiles para los intereses de los trabajadores. Pero en cambio una cosa es clara: la paz no podrá existir en el interior del país mientras sea la burguesía y no el proletariado el que esté en el poder, porque ella sostiene un sistema económico que ve nacer esa violencia, y segundo: que dentro de los límites de la democracia burguesa tampoco habrá justicia en ningún tipo de conflicto menor o mayor de índice político o social, vender lo contrario, es venir a decir que confiar en regatear a la burguesía para que autoprocese a sus representantes, sus aliados o sus lacayos en sus estructuras e instituciones, absurdo.

El actual PC de C-ML lleva décadas sumido en un largo letargo de liberalismo; una enfermedad basada en la falta de vigilancia, la dejadez, la autocomplacencia, el descuido por la formación de ideológica y la lucha por la preservación de los principios, por otro lado esta organización también ha sido ahogada en el formalismo; otra enfermedad muy común en los partidos autodenominados «marxista-leninistas» en el presente, que se basa en el olvido del contenido y la preocupación excesiva o preferente por las formas.

¿Cómo se manifiesta este liberalismo y formalismo? En varias facetas:

1) El PC de C-ML dice en la teoría seguir y aplicar los principios del marxismo-leninismo los cuales muchas veces anuncian correctamente de forma libresca, pero en la práctica se ve que por ejemplo no trabaja con las masas de ahí su escasa influencia entre el pueblo trabajador colombiano o dicen combatir al revisionismo en todas sus variantes pero no expone documentos de lucha contra tales corrientes ni el ámbito nacional ni en el internacional, en cambio si tiene ilusiones sobre Cuba a la que califica de «revolucionaria» y «antiimperialista» y apoya sus reformas económicas justificándolas como «obligadas» o sus posiciones sobre el «socialismo del siglo XXI» en Venezuela del cual ve como un «proceso revolucionario» que «va más allá de las reformas democrático-burguesas» y que plantea el socialismo, todo esto quedó tipificado en sus tesis al XVIº Congreso de 2007 que se mantienen vigentes, lo que indica que su lucha antirevisionista es un «bluff»;

2) El PC de C-ML actual es el típico club de amigos donde una camarilla trafica y hace apología nostálgica de la historia que arrastran las siglas del partido pero no hacen nada para mantener su honor y aumentar su cuota histórica de logros, por lo que el partido lejos de avanzar y consolidarse se auto aísla, con el destino de ser liquidado a no mucho tardar, e incluso no será raro verle dentro de la Marcha Patriótica junto al Partido Comunista Colombiano (PCC) como medida desesperada para ganar influencia;

3) El PC de C-ML es miembro de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista-Leninistas (CIPOML), lo que ya dice mucho de esta organización colombiana, pues comulga con una internacional de partidos en su mayoría eclécticos y revisionistas. La CIPOML es un centro donde reina el formalismo y el liberalismo, hartamente conocido por dedicarse a conferencias, declaraciones juntas de sus miembros donde enuncian cuatro cosas sin ahondar demasiado en la cuestión –por miedo a equivocarse teóricamente o perder influencia– y sin la necesidad de aplicar estos principios y tareas que dicen enunciarse –muestra de ello es que cada partido tiene un concepto diferente sobre los mismos temas–, dando la apariencia de que hacen algo significativo, aunque por sus propios documentos se ve claramente que no hacen nada relevante. Igualmente algo que salta a la vista es la poca preparación teórica de los dirigentes de los respectivos partidos donde eluden realizar análisis –o si lo hacen pasan de puntillas– en torno a cuestiones políticas pasadas o presentes, incluyendo cuestiones de la propia historia del movimiento comunista internacional y de sus partidos, dejándonos en la incógnita de su posición sobre algunas cuestiones o de como explican algunos fenómenos importantes, dedicándose más bien a meras declaraciones cortas donde intentan no pillarse los dedos ni disgustar a nadie como decimos, sumado alguna ocasional cita de algún clásico del marxismo-leninismo. Entre las filas de esta especie de internacional encontramos partidos vergonzantes con los que el PC de C-ML comparte sitio en esta internacional como el Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela que pese a recitar formalmente varios de los principios marxista-leninistas sufre en cambio una ausencia de trabajo con las masas y alimenta ilusiones sobre el viejo revisionismo soviético y alemán; el Partido Comunista de Ecuador Marxista-Leninista que aplica desde hace décadas unas tácticas de frente popular basadas en un cheque en blanco hacia cualquier líder y organización con tal de ganar algo de simpatías e influencia, donde apoya las candidaturas de los candidatos más derechistas y reaccionarios de los viejos partidos tradicionales con tal de contraponerse al socialismo del siglo XXI en el poder; o como el abiertamente revisionista Partido Comunista de España (marxista-leninista) que sufre de un legalismo y republicanismo burgués, además de un apoyo a revisionismos como el cubano. Es esta una plataforma en la que cualquiera que se diga marxista-leninista y firme un par de declaraciones y que mande mensajes de solidaridad, puede decirse miembro de la misma, no existiendo unidad ideológica ni corroboración del cumplimiento de las demandas ideológicas. 

Esta internacional no se diferencia de otras internacionales y coordinadoras revisionistas del mundo como el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros (EIPCO) donde se encuentran el Partido Comunista de España (PCE) y el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) conocidos por su larga trayectoria revisionista de carácter reformista –el primero bajo el eurocomunismo y el segundo bajo el brezhnevismo– donde cada organización hace lo que le da la gana con tal de mantener la presunta unidad en la firma de comunicados y llegan a decir que existe socialismo en Cuba y Corea del Norte. Tampoco dista demasiado de la Coordinación Internacional de Partidos y Organizaciones Revolucionarias (ICOR) de carácter maoísta que sirve también de ejemplo para nuestros lectores sobre la práctica de formalismo en los principios, ya que el grupo Reconstrucción Comunista se autoreivindica desde hace poco como antimaoísta pero participa y firma comunicados con estas organizaciones de sobra conocidas por su visión pequeño burguesa maoísta de los acontecimientos internacionales como Rojava donde hablan incluso que allí se está llevando a cabo una revolución socialista (sic).

Todo esto imposibilita tomar en serio como un partido marxista-leninista al PC de C-ML, es más este PC de C-ML actual, no es ni siquiera un digno heredero de las siglas del partido y sus mejores logros». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

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