«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 18 de abril de 2014

¿Acaso el fascismo español falangista era realmente una tercera vía entre capitalismo y comunismo?

Nos sorprende el poco interés de los marxista-leninistas en tomar el estudio tanto de las obras del marxista-leninista español José Díaz, como de su figura antagónica de entonces, el falangista José Antonio Primo de Rivera.

Una de las armas favoritas históricas del fascismo español –y de todo fascismo– ha sido la de establecerse y proclamarse como una «tercera vía» entre el marxismo y el liberalismo, entre comunismo y capitalismo, entre clase obrera y burguesía, pretendiendo ser mediador entre el primero y segundo, o como superador de ambos. Al hablar del régimen a establecer, José Antonio decía que sería:

«Implacablemente anticapitalista, implacablemente anticomunista». (José Antonio Primo de Rivera; Discurso sobre la Revolución Española. Cine Madrid, de Madrid, 1935)

Otro ejemplo de su pretendida «neutralidad» es la cuestión del Estado, algo fundamental para el marxismo:

«Nosotros queremos que el Estado sea siempre instrumento al servicio de un destino histórico, al servicio de una misión histórica de unidad: encontramos que el Estado se porta bien si cree en ese total destino histórico, si considera al pueblo como una integridad de aspiraciones, y por eso nosotros no somos partidarios ni de la dictadura de izquierdas ni de la de derechas, ni siquiera de las derechas y las izquierdas, porque entendemos que un pueblo es eso: una integridad de destino, de esfuerzo, de sacrificio y de lucha, que ha de mirarse entera y que entera avanza en la historia y entera ha de servirse». (José Antonio Primo de Rivera; parlamento. «Concepto de Estado», 1933)

En este punto cabe observar y resaltar que en este discurso hay un implícito pretendido fin de las ideologías, exactamente el mismo discurso recuperado por el neoliberalismo a efectos de perpetuar artificialmente la explotación capitalista y los modos de producción. Un discurso que ha hecho suyo la socialdemocracia así como los revisionistas y neorevisionistas modernos y postmodernos.

¿Pero era esto cierto? Los marxista-leninistas sabemos al analizar científicamente la sociedad, que no es posible en cuestiones –además cardinales como la administración del Estado, las tesis económicas o la cultura partir de una ideología «neutral» o «tercera vía». Como dijo Lenin:

«No hay término medio pues la humanidad no ha elaborado ninguna «tercera» ideología, además, en general, en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases ni por encima de las clases. Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella significa fortalecer la ideología burguesa». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Qué hacer?, 1902) 

Es por ello, que el llamado «nacionalsindicalismo» por mucho que repita lo contrario, es una variante más del fascismo, y por tanto de la ideología burguesa. En las siguientes citas veremos el posicionamiento del mismo autor sobre cuestiones como la religión, la cuestión nacional, filosofía, la lucha entre clases sociales, propiedad privada etc. Con ello veremos si parte de posiciones revolucionarias como él proclama o reaccionarias como dice no sostener a diferencia de ciertos liberales, socialcristianos, monárquicos etc. Parajódicamente más de uno se desorientará a la hora de saber diferenciar entre el discurso de José Antonio al de otras figuras del revisionismo cuando ve a ambos argumentar por ejemplo sobre su anticapitalismo, y es que efectivamente muchos argumentos que perpetúan la explotación del hombre por el hombre –como el fascismo y el revisionismo– parten del mismo tronco demagógico de la unión entre explotados y explotadores, que no es otra cosa que un discurso que actúa como agencia de la burguesía para mitigar la lucha de clases y hacer que nada cambie. Pese a hablar mil veces de «justicia social para todos», el legado ideológico de José Antonio –como era normal– se acopló al régimen fascista del franquismo, un periodo de la historia española donde lejos de aliviarse los problemas del capitalismo y su explotación, las clases explotadoras se sirvieron de la dictadura fascista del franquismo para tener las manos libres para suprimir los derechos democráticos antes obtenidos por las masas trabajadoras y establecer vía libre para enriquecerse, agudizando aún más si cabe las condiciones de explotación, es por ello que como se dijo, el fascismo es un poder precario por sus contradicciones indisolubles entre su discurso y los hechos que pone sobre la mesa: 

«Otra de las causas de la precariedad de la dictadura fascista estriba en que el contraste entre la demagogia anticapitalista del fascismo y la política del enriquecimiento más rapaz de la burguesía monopolista permite desenmascarar el fondo de clase del fascismo, quebrantar y reducir su base de masas. (...) El fascismo aspira a la más desenfrenada explotación de las masas, pero se acerca a ellas con una demagogia anticapitalista muy hábil, explotando el profundo odio de los trabajadores contra la burguesía rapaz, contra los bancos, los trusts y los magnates financieros y lanzando las consignas más seductoras para el momento dado, para las masas que no han alcanzado una madurez política; en Alemania: «nuestro Estado no es un Estado capitalista, sino un Estado corporativo»; en el Japón: «por un Japón sin explotadores»; en los Estados Unidos: «por el reparto de las riquezas», etc». (Georgi Dimitrov; La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo; Informe ante el VIIº Congreso de la Komintern, pronunciado durante el 2 de agosto de 1935)

El documento:

Retrato de José Antonio Primo de Rivera, líder de Falange Española de las JONS (1903-1936)

(1) «Tenemos una fe resuelta en que están vivas todas las fuentes genuinas de España. España ha venido a menos por una triple división: por la división engendrada por los separatismos locales, por la división engendrada entre los partidos y por la división engendrada por la lucha de clases. Cuando España encuentre una empresa colectiva que supere todas esas diferencias, España volverá a ser grande, como en sus mejores tiempos».  (José Antonio Primo de Rivera; Entrevista al noticiario Paramount, 1935)

(2) 
«Mientras en Roma se firma el Tratado de Letrán, aquí tachamos de anticatólico al fascismo. Al fascismo que en Italia, después de noventa años de masonería liberal, ha restablecido en las escuelas el crucifijo y la enseñanza religiosa. Comprendo la inquietud en países protestantes donde pudiera haber pugna entre la tradición religiosa nacional y el fervor católico de una minoría. Pero en España ¿a qué puede conducir la exaltación de lo genuino nacional sino a encontrar las constantes católicas de nuestra misión en el mundo?». (José Antonio Primo de Rivera; «La violencia y la justicia». Carta a Julián Pemartín, 1933)

(3) 
«Hay naciones que han encontrado dictadores geniales, que han servido para sustituir al Estado; pero esto es inimitable y en España, hoy por hoy, tendremos que esperar a que surja ese genio».  (José Antonio Primo de Rivera; «España y la barbarie». Conferencia en el teatro Calderón, de Valladolid, 1935)

(4) 
«La monarquía española había sido el instrumento histórico de ejecución de uno de los más grandes sentidos universales. Había fundado y sostenido un imperio, y lo había fundado y sostenido, cabalmente, por lo que constituía su fundamental virtud; por representar la unidad de mando. Sin la unidad de mando no se va a parte alguna. Pero la monarquía dejó de ser unidad de mando hacía bastante tiempo: en Felipe III, el rey ya no mandaba; el rey seguía siendo el signo aparente, mas el ejercicio del poder decayó en manos de validos, en manos de ministros: de Lerma, de Olivares, de Aranda, de Godoy». (José Antonio Primo de RiveraDiscurso sobre la Revolución Española. Cine Madrid, de Madrid, 1935)

(5) 
«Necesitamos dos cosas: una nación y una justicia social. No tendremos nación mientras cada uno de nosotros se considere portador de un interés distinto: de un interés de grupo o de bandería. No tendremos justicia social mientras cada una de las clases, en régimen de lucha, quiera imponer a las otras su dominación, Por eso, ni el liberalismo ni el socialismo son capaces de depararnos las dos cosas que nos hacen falta»(José Antonio Primo de Rivera«Luz nueva en España»Artículo no publicado y destinado a Patria Sindicalista, de Zaragoza, 1934)

(6) 
«Queráis o no queráis, militares de España, en unos años en que el ejército guarda las únicas esencias y los únicos usos íntegramente reveladores de una permanencia histórica, al ejército le va a corresponder, una vez más, la tarea de reemplazar al Estado inexistente». (José Antonio Primo de Rivera; «Carta a un militar español», 1934)

(7) 
«No hay más que dos maneras serias de vivir: la manera religiosa y la manera militar o, si queréis, una sola, porque no hay religión que no sea una milicia ni milicia que no esté caldeada por un sentimiento religioso; y es la hora ya de que comprendamos que con ese sentido religioso y militar de la vida tiene que restaurarse España». (José Antonio Primo de Rivera; parlamento. «Doctrina de la revolución española», 1934)

(8) 
«Nuestro Estado será un instrumento totalitario al servicio de la integridad patria. Todos los españoles participarán en él a través de su función familiar, municipal y sindical. Nadie participará a través de los partidos políticos. Se abolirá implacablemente el sistema de los partidos políticos con todas sus consecuencias: sufragio inorgánico, representación por bandos en lucha y parlamento del tipo conocido». (José Antonio Primo de Rivera; Norma programatica de Falange, 1934)

(9) 
«El Estado nacionalsindicalista permitirá toda iniciativa privada compatible con el interés colectivo, y aun protegerá y estimulará las beneficiosas»(José Antonio Primo de Rivera; Norma programática de Falange, 1934)

(10) 
«Nuestro régimen hará radicalmente imposible la lucha de clases, por cuanto todos los que cooperan a la producción constituyen en él una totalidad orgánica»(José Antonio Primo de Rivera; Norma programática de Falange, 1934)

(11) «Tenemos voluntad de imperio. Afirmamos que la plenitud histórica de España es el imperio. Reclamamos para España un puesto preeminente en Europa. No soportamos ni el aislamiento internacional ni la mediatización extranjera. Respecto de los países de Hispanoamérica, tendemos a la unificación de cultura, de intereses económicos y de poder. España alega su condición de eje espiritual del mundo hispánico como título de preeminencia en las empresas universales». (José Antonio Primo de Rivera; Norma programática de Falange, 1934)

(12) «El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas». (José Antonio Primo de Rivera; Discurso pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933)

(13) «La Patria es una unidad total, en que se integran todos los individuos y todas las clases; la Patria no puede estar en manos de la clase más fuerte ni del partido mejor organizado. La Patria es una síntesis trascendente, una síntesis indivisible, con fines propios que cumplir; y nosotros lo que queremos es que el movimiento de este día, y el Estado que cree, sea el instrumento eficaz, autoritario, al servicio de una unidad indiscutible, de esa unidad permanente, de esa unidad irrevocable que se llama Patria». (José Antonio Primo de Rivera; Discurso pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933)

(14) 
«Falange Española no puede considerar la vida como un mero juego de factores económicos. No acepta la interpretación materialista de la historiaLo espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos. Aspecto preeminente de lo espiritual es lo religioso. Ningún hombre puede dejar de formularse las eternas preguntas sobre la vida y la muerte, sobre la creación y el más allá. A esas preguntas no se puede contestar con evasivas; hay que contestar con la afirmación o con la negación. España contestó siempre con la afirmación católica. La interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero es además, históricamente, la española. Por su sentido de catolicidad, de universalidad, ganó España al mar y a la barbarie continentes desconocidos. Los ganó para incorporar a quienes los habitaban a una empresa universal de salvación. Así, pues, toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico»(José Antonio Primo de Rivera; Falange Española número 1, noviembre, 1933)

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