lunes, 4 de mayo de 2020

¿Qué es la Escuela de Gustavo Bueno?; Equipo de Bitácora (M-L), 2020


«En este documento nos centraremos en su visión sobre la cuestión nacional, ya que es verdaderamente la idea que nuclea todo el pensamiento buenista, pero durante la exposición se verá claramente las bases filosóficas, las propuestas económicas, políticas y culturales de esta escuela de sofistas.

Consideramos que el combate sin piedad hacia todos los nacionalismos no es algo opcional sino imprescindible. ¿El motivo? Unos y otros se complementan y retroalimentan para desviar a la clase obrera de su camino de emancipación social. En el caso concreto del nacionalismo español, desde hace años, la Escuela de Gustavo Bueno ha sido la cuna de los chovinistas de esta bancada, por lo que viene siendo hora de desnudar sus más que evidentes contradicciones. Muchos de sus adeptos son orgullosos seguidores de sus tesis porque se reconocen como nacionalistas, pero algunos otros tienen la desvergüenza de autodenominarse «marxistas» o influenciados por dicha corriente. He aquí la importancia de refutar este mito que ha calado hondo entre el revisionismo patrio, esto es, los elementos que se hacen pasar por marxistas. Aunque su influencia es ínfima entre los verdaderos revolucionarios, los argumentos de la Escuela de Gustavo Bueno sí han permeado entre parte de la población, no tanto por su propio esfuerzo ni su alcance, sino porque recuperan el legado de del nacionalismo español decimonónico o los viejos dogmas del falangismo asimilados por la población durante décadas. En consecuencia, su discurso puede tener repercusión entre las capas de trabajadores más atrasados, el joven vitalista y entre la intelectualidad conservadora. Esta escuela filosófica, a veces, se dice «ni de izquierdas ni de derechas», otras, se presenta como valedora y superadora de los «límites del marxismo», sea como sea sus planteamientos son tan sumamente reaccionarios y excéntricos que se refutan a sí mismos. Eso no quita que deba hacerse un esfuerzo en desenmascarar su demagogia y su hipocresía, sus intentos de establecerse como quinta columna bajo cualquier excusa plausible, como puede ser «combatir el supremacismo del nacionalismo catalán» u otras aparentemente inocentes como el traer «un sano amor a la tierra, su cultura y sus gentes». 

Si bien los planteamientos de esta escuela reproducen un vitalismo avasallador e irracional tan clásico del fascismo de principios del siglo XX, lo que Gustavo Bueno intentó es conjugar ese instinto, a todas luces reaccionario, con una explicación aparentemente racional, una bonita carcasa filosófica, una sistematización de sus ideas, para ello se saldrá tanto de Ortega y Gasset como de Unamuno como bien veremos. Los representantes de esta filosofía buenista no tienen nada de eruditos, son charlatanes profesionales que intentan defender lo indefendible con una retórica de secta endogámica, la cual comienza y acaba por un constante culto a la personalidad totalmente enfermizo, precisamente, una de las debilidades que también ha adolecido el marxismo y otras doctrinas político-filosóficas en el siglo anterior, pero que lejos de superar perpetúan sin complejo. 

A la vista está que si tuviesen pretensiones populares no utilizarían teorías y conceptos tan sumamente complejos como estúpidos para los trabajadores de a pie. La burguesía española siempre ha estado muy complacida con estos mercenarios académicos, la Escuela de Gustavo Bueno le sirve –en el sentido de vasallaje y en el sentido de utilidad– para confundir y seducir a los jóvenes universitarios o para sumar a sus filas a los profesores más derechistas, es por ello que financia sus asociaciones con dinero público y privado para mantener ese nicho seguro. Pero, seamos francos, el poder necesita algo menos frívolo y más cercano a las masas como para hacer que el obrero consuma el narcótico nacionalista. Recordemos que un buen propagandista no es aquel que convence a quienes ya están convencidos, sino aquel que persuade a quienes todavía dudan o son abiertamente hostiles. Por ello, una corriente ideológica más centrada en propagar y emular las epopeyas de un imperio colonial pasado que en plantear planes eficaces para solucionar los atolladeros de la política burguesa presente, nunca puede resultar útil del todo. Cumplirá un gran papel en las universidades y será un gran pasatiempo para distraer a los exaltados, nostálgicos y similares, pero nunca será la plataforma idónea para embaucar en masa al trabajador medio del siglo XXI. 

En conclusión, la Escuela de Gustavo Bueno tiene un techo de crecimiento muy evidente. Entiéndase que personas cuya mayor emoción es disfrazarse de un soldado de los tercios y que tiene como insignias de referencia a reaccionarios de siglos pasados, no solo es anacrónico sino completamente freak para cualquier persona con dos dedos de frente, sepa de política o no. De ahí que el capitalismo patrio, aunque les agradece sus esfuerzos, prefiere apostar su dinero por otras corrientes políticas de mayores garantías. Puestos a elegir, le gusta más sus clásicos políticos que salen a escena vestidos de corbata, con discursos fáciles y emocionales; no a gente extraña que habla de «imperios generadores», «dialécticas de Estados», «izquierdas definidas» y chorradas de ese estilo que un trabajador de Amazon, Repsol o Zara no capta ni tiende tiempo de detenerse en tratar de comprender. El capital se fía más de los políticos modernos que en sus redes sociales sonríen, cocinan, toman café y hacen alpinismo para aparentar cotidianidad, eso tiene gancho, crea afinidad con la masa social; todo lo contrario de las redes sociales de los buenistas que respiran más folclore que una zarzuela, engalanándose con imágenes de conquistadores y exploradores castellanos muertos hace siglos que hoy el ciudadano medio ni conoce. La pregunta es, ¿en serio no se dan cuenta de su bufonada teórica y estética? ¿Son así de imbéciles? Misterios sin resolver». (Equipo de Bitácora (M-L); El viejo chovinismo: la Escuela de Gustavo Bueno, 2021)

1 comentario:

  1. equipo de Bitacora: el articulo es bastante interesante. no soy español asi que no entiendo muchas cosas, pero me parece interesante que se polemice con, digamos, uno de los sectores del marxismo (por lo menos en lo que reivindican) con mas influencia hoy. Pero creo que algunas cosas o no han sido bien explicadas o bien se han leido mal.


    En la duma de la Rusia monarquica no había diputados rusos que se avergonzaran públicamente de ser rusos por cómo el imperio ruso sometía a las naciones dentro del imperio. Por cambio, la frase que en este articulo se cita de Bueno si habla de diputados y gente que se "averguenza de ser española", y pareciera que el hombre le atribuia esa verguenza a la forma de proceder en la agitación de los independentistas, a la que parece que todos son sumisos y dóciles.

    Hasta donde entiendo, Bueno hablaba de una nacion española en el sentido de que no es una "nacion de naciones", argumentando que lógicamente esa construcción carece de sentido, por que el caracter nacional excluye que haya otras naciones en su interior.

    Que decimos de los nacionalismos cuando, incluso en esa región donde se supone que debería brotar la algarabia independista, no hay un concenso generalizado en favor del independentismo? El unico coaso en españa de una separación que podria forjar un país independiente es Cataluña, y los independentistas no lograron ni el 40% del padron total. Seria prudente balancearlo con el cómo se dio la cuestion represiva en esas elecciones de 2017, pero no seria loco pensar que de plana la mitad de los catalanes no estan a favor de una Cataluña independiente, pese al machaque de los nacionalistas y asociados. Qué le queda a los gallegos y a los vascos?

    Por otro lado, sacando a Vascos, gallegos y catalanes, España tiene muchos nacionalismos sin fundamento alguno, incluso nacionalismos dentro de regiones que ya tienen su propio regionalismo, como el navarro o el aranés. Incluso, algunos tratan de justificar nacionalismos sin sentido inventando historias como que "el andaluz siempre fue un idioma en si mismo" como Juan Porras... que hay que decir de todos ellos? de los canarios?


    Por otra parte me gustaria remarcar que la opresion nacional no es ni de lejos la que habia en otros momentos ni en otras partes del mundo. En las instutituciones educativas georgianas en las que fue educado stalin (ustedes sabran mejor que yo) se decía que el georgiano era una lengua para perros, En Paraguay los gobiernos posteriores a la nefasta guerra de la triple alianza quisieron eliminar el guaraní (hablado por el 90% de los habitantes), el kurdo hasta el 2000 en turquia estaba prohibido.... Tiene todo esto algo que ver con la españa de hoy, posterior a la transicion?

    Saludos a ustedes, y al trabajo que hacen.
    Jesus H.

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