«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

viernes, 21 de julio de 2017

Apoyo a la base idealista y metafísica de la filosofía maoísta [por el PCE(r)]; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La base de los cambios y el desarrollo no pueden ser los ciclos, sino la contradicción o contradicciones fundamentales, es decir, las causas internas. Esta es la verdadera concepción dialéctica defendida por Lenin en su escrito Sobre la dialéctica» y por Mao Zedong en su trabajo «Sobre la contradicción». (Partido Comunista de España (reconstituido); Problemas filosóficos de las ciencias modernas, 1989)

Pasemos a analizar la zafia podredumbre filosófica de la pseudodialéctica maoísta en la que se basa la vieja y nueva filosofía del PCE (r).

a) ¿Cómo concibe Mao el proceso del conocimiento?

«En la etapa inferior, el conocimiento se manifiesta como conocimiento sensorial y, en la etapa superior, como conocimiento lógico, pero ambas son etapas de un proceso cognoscitivo único. (...) La sensación sólo resuelve el problema de las apariencias; únicamente la teoría puede resolver el problema de la esencia». (...) La expresión de la Crónica de los tres reinos: «Frunció el entrecejo y le vino a la mente una estratagema», o la del lenguaje corriente: «Déjeme reflexionar», significan que el hombre, empleando conceptos en el cerebro, procede al juicio y al razonamiento. Esta es la segunda etapa del conocimiento». (Mao Zedong; Sobre la práctica, 1937)

Aquí hay una falsificación de la noción marxista-leninista de proceso del conocimiento, volviendo al modelo premarxista de dos etapas divididas entre sí; la primera etapa; donde separa la percepción y las sensaciones de la razón. Y la segunda; donde presumidamente ya entra en juego la razón. El paso de una etapa a otra, de lo sensible a lo racional, según él, se produciría por un «salto» totalmente metafísico, al que se le añade el idealismo de creer que es producido por acumulación cuantitativa del conocimiento:

«Como fenómeno social, el conocimiento es un proceso complejo que comprende numerosos eslabones y grados, y se desarrolla constantemente haciéndose más profundo. El conocimiento se granjea a través de las relaciones orgánicas establecidas entre sus elementos sensibles y racionales. Así, los sentidos y la razón trabajan juntos en el curso de este proceso exprimiendo mucho más la diferencia entre las sensaciones y las percepciones humanas y las animales. Cuando el hombre recibe estímulos por la percepción, su razón no pasa inactiva en el proceso. Por otra parte, cuando razona, el hombre piensa a partir de los datos abastecidos por sus órganos sensitivos. Sobre esta base y gracias a la práctica, el conocimiento se profundiza gradualmente, y del conocimiento empírico viene el conocimiento teórico, enriqueciendo las teorías existentes y creando las nuevas teorías. Dividir el único proceso del conocimiento en empirismo y racionalismo, es decir en el hecho de considerar unilateralmente como absolutos los datos de los sentidos o los del pensamiento abstraído en el curso de este proceso, constituye una característica clásica de la filosofía premarxista. Los fundadores de la filosofía marxista-leninista trataron de manera materialista-dialéctica el proceso único del conocimiento, criticando los conceptos idealistas y metafísicos. (...) Precisamente es porque el hombre obra con la razón que puede comprender las cosas, los objetos o los fenómenos que siente y percibe. Los datos que le abastecen sus órganos sensitivos constituyen el contenido de saberes de diferentes niveles. Así, el concepto materialista-dialéctico no escinde el proceso único del conocimiento en conocimiento sensible de una parte, donde la razón estaría ausente, y en pensamiento abstracto por otra parte, de donde lo sensible sería excluido. Esto no significa que con la existencia de grados de conocimiento, los niveles de conocimiento se nieguen. El saber va haciéndose más profundo y ensanchándose sin cesar. No hay que confundir pues el proceso único del conocimiento con el nivel del saber alcanzado en un momento dado o una etapa determinada de este proceso. Para Mao Zedong al contrario, la unicidad del proceso del conocimiento es formal, ya que para él de hecho en su primera fase inferior, el conocimiento solo es sensible, y se vuelve racional solo en su segunda fase superior». (Vasillaq Kureta; La esencia antimarxista de las concepciones filosóficas del pensamiento Mao Zedong, 1984)

Es más:

«La escisión metafísica y mecanicista del proceso único del conocimiento conduce a Mao Zedong a que lo considere como un proceso por saltos. De hecho, él mismo confunde la cuestión de la fuente del saber y el problema del proceso del conocimiento. Es verdad que la sensación y la percepción, las formas del reflejo sensible, difieren de formas del reflejo racional, tales como los conceptos, los juicios y el raciocinio. Pero el conocimiento es un proceso que no puede realizarse separando las formas del reflejo sensible en sí de las formas del reflejo racional. Cuando el proceso del conocimiento se hace más profundo, el conocimiento sufre cambios cualitativos, se enriquece del contenido del saber y de las verdades objetivas, las viejas teorías desaparecen y se crea una teoría nueva. En el proceso del conocimiento, los saberes se vuelven siempre más profundos y más completos. Pero este saber no puede granjearse bajo formas del reflejo sensible separadas de las formas del reflejo racional y no directamente atadas a la práctica. El concepto maoísta elimina la base, el fundamento, la fuente del conocimiento, la fuerza que lo provoca y la empuja a seguir sin más adelante: la práctica. En la concepción maoísta, el yo sensible, el pensamiento abstracto y la práctica se separan. El hecho es por lo tanto, negar los elementos que realizan el conocimiento sensible y racional con la práctica como base. Pese a que es así como se realiza el conocimiento, que se verifica el saber, que se alcanza la verdad objetiva. La verdad, dice Lenin, es un proceso. De la idea subjetiva el hombre alcanza la verdad objetiva por medio de la práctica. Pero precisamente, la separación de manera metafísica y mecanicista lo sensible de lo racional, las formas del reflejo sensible de las formas del reflejo racional, el fenómeno de la esencia, conduce a que Mao Zedong separe el conocimiento de la práctica. Cuando Mao Zedong llama primer grado del conocimiento al grado de las sensaciones deja en el olvido la práctica. La separación del proceso del conocimiento efectuado por Mao Zedong se posiciona irreversiblemente en contradicción con la tesis de la filosofía marxista-leninista sobre la práctica como la base del conocimiento». (Vasillaq Kureta; La esencia antimarxista de las concepciones filosóficas del pensamiento Mao Zedong, 1984)

b) ¿Cómo considera Mao la práctica y de la unidad teoría-práctica?

«Practicar, conocer, practicar otra vez y conocer de nuevo. Esta forma se repite en infinitos ciclos». (Mao Zedong; Sobre la práctica, 1937)

De nuevo dejemos las acertadas críticas del filósofo albanés:

«El conocimiento no puede obtenerse aparte de la práctica, mientras que Mao Zedong opone el uno al otro y niega el lazo dialéctico entre ellos. (...) Para Mao Zedong, la práctica es una acción operada por la voluntad humana. Reduce la práctica a la experiencia personal del hombre, a la actividad individual, denegándole así todo carácter objetivo y social en sí. Este concepto concibe primero la práctica como una actividad subjetiva del hombre, es decir, como para Hegel, la realización de la idea. Identificando práctica y experiencia personal e individual, Mao Zedong contempla la práctica como una actividad individual, como una actividad subjetiva, como la realización de las ideas humanas y de la voluntad. Esta opinión constituye una negación abierta del carácter objetivo, material y social de la práctica. Para Mao Zedong, en el curso del proceso del conocimiento, todo está bajo la dependencia de la experiencia personal y es la experiencia personal e individual la que sirve de base para conocer, para alcanzar la verdad, «para volverse revolucionaria». Aun cuando a partir de los contenidos de la práctica menciona la actividad productiva, la actividad política y la experimentación científica social, Mao Zedong reduce la práctica a una acción particular, a una experiencia personal de un individuo o a una acción definida de un grupo particular. El hombre o el grupo determinado son concebidos en este caso de manera abstracta, el hombre no es visto como un ser social, como miembro de una sociedad y de una clase determinada. El hombre social que actúa sobre la realidad objetiva adquiere una experiencia individual. Esto no puede ser negado, pero el hombre es ante todo un ser social, un portador de relaciones sociales determinadas. En la sociedad dividida en clases no hay hombre que se sitúe por encima de las clases o aparte de las clases. De ese modo, la práctica es la actividad material y social de hombres y de las clases determinados para transformar la naturaleza y la sociedad». (Vasillaq Kureta; La esencia antimarxista de las concepciones filosóficas del pensamiento Mao Zedong, 1984)

c) ¿Cómo toma en cuenta Mao Zedong el desarrollo dialéctico?

«Es preciso «prender fuego» en forma periódica. ¿Cómo proceder en adelante? ¿Prefieren ustedes encender el fuego cada año o cada tres años? A mi juicio, debemos hacerlo por lo menos dos veces durante cada plan quinquenal, a semejanza de lo que ocurre con el mes intercalar que en los años bisiestos del calendario lunar se repite una vez al tercer año y otra al quinto». (Mao Zedong, Rechazar la ofensiva de los derechistas burgueses, 8 de julio de 1957)

Como decía un camarada nuestro ante esta cita del líder chino: «Mao, mal cocinero, peor astrónomo y paupérrimo marxista». Este tipo de comentarios aparte de ser ejemplos surrealistas carecen de sentido rompen filosóficamente con el marxismo y su materialismo dialéctico:

«En los escritos de Mao Zedong se habla frecuentemente del papel de las revoluciones en el proceso del desarrollo de la sociedad, pero en esencia él se atiene a una concepción metafísica, evolucionista. Contrariamente a la dialéctica materialista, que argumenta el desarrollo progresivo en forma de espiral, Mao Zedong predica el desarrollo en forma cíclica, giratoria, como un proceso ondulatorio que pasa del equilibrio al desequilibrio y nuevamente al equilibrio, del movimiento a la inmovilidad y de nuevo al movimiento, del ascenso al descenso y del descenso al ascenso, de la progresión a la regresión y seguidamente a la progresión, etc. Así pues, al igual que los viejos astrólogos, obtiene del calendario lunar la ley sobre el encendido periódico del fuego, sobre el desarrollo que va de la «gran armonía» al «gran desorden» y de nuevo a la «gran armonía», y así los ciclos se repiten periódicamente». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

De este modo se opone a la concepción materialista-dialéctica sobre el desarrollo que, como dice Lenin:

«Nos proporciona la clave del «automovimiento» de todo lo existente; nos da la clave de los «saltos», la «ruptura de la continuidad», la «transformación en el contrario», la «destrucción de lo viejo y el surgimiento de lo nuevo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; En torno a la cuestión de la dialéctica, 1915)

d) ¿Cómo toma Mao el criterio de la verdad?

«Aplicar la teoría a la práctica y ver si conduce a los objetivos planteados. (...) Estas ideas, teorías, planes o proyectos a la práctica del mismo proceso objetivo alcanzan los objetivos planteados». (Mao Zedong; Sobre la práctica, 1937)

Mao Zedong utiliza para saber si su pensamiento coincide con la realidad, la regla de si ese pensamiento ha sido útil o no al propósito, una estupidez pragmática muy característica de este revisionismo, algo fuera de todo debate, algo que vuelve a desnudar su escaso conocimiento del marxismo, ya que unas: ideas, teorías, planes o proyectos determinados pueden ser deseables y útiles para un hombre determinado o un extracto social determinado y no ser verdad ni tener un carácter objetivo. De igual modo que una teoría verdadera puede no dar a lugar en un punto a resultado útil para un hombre o una clase determinada, y aun así esto no probaría que los conocimientos, teorías, y demás seguidos no hubieran coincidido con la realidad objetiva».

El marxista-leninista Vasillaq Kureta diría sobre esto:

«Mao Zedong deforma también la tesis de la filosofía marxista-leninista sobre la práctica como el criterio objetivo de la verdad. En su obra: «Sobre la práctica» de 1937, recuerda que la práctica es el criterio de la verdad, pero solamente hay que subrayar que Mao Zedong aprecia esta cuestión a partir de posiciones pragmáticas. Para él, la realidad concreta es siempre tal como el hombre la produce, para él, la realidad está sometida a la voluntad, a la fuerza humana. Por otra parte, como criterio destinado a probar si el saber es la verdad o no, si coincide con la realidad objetiva o no, Mao Zedong utiliza para este fin: el provecho, la utilidad, el éxito. Este punto de vista maoísta es idéntico al del pragmático estadounidense William James que decía que: «la verdad es lo que es útil». Así, según Mao Zedong, para distinguir la verdad de la no verdad, hace falta. (...) Afirma que si logramos el éxito que esperábamos –independientemente del hecho de que los conocimientos fueran verdaderos o no–, las ideas, teorías, planes o proyectos etc. entonces eran ciertos, verdad. Pero, unas ideas, teorías, planes o proyectos determinados pueden ser deseables y útiles para un hombre determinado o un extracto social determinado y no ser verdad ni tener un carácter objetivo. De igual modo que una teoría verdadera puede no dar a lugar en un punto a resultado útil para un hombre o una clase determinada, y aun así esto no probaría que los conocimientos, teorías, y demás seguidos no hubieran coincidido con la realidad objetiva. Esto puede ser probado por la práctica. Por todo esto la lógica pragmática de Mao Zedong es una forma de justificación para sus «teorizaciones», así como también por otro lado, de sus prácticas contrarrevolucionarias frente a las clases explotadoras. Esto se encuentran en su política oportunista y pragmática seguida por él y que hoy en día es seguida aún por la dirección revisionista china». (Vasillaq Kureta; La esencia antimarxista de las concepciones filosóficas del pensamiento Mao Zedong, 1984)

e) ¿Tiene en cuenta Mao la ley de de la transformación de lo cuantitativo en cualitativo o la ley de la «negación de la negación»?

En la obra de Mao Zedong «Sobre la contradicción» de 1937 que tanto le gusta al PCE (r), Mao no hace en ninguna parte referencia a «la negación de la negación» y al «paso de la cantidad a la calidad». Da distintos rodeos sobre la distinción entre «contradicción principal y contradicción secundaria» y «aspecto principal y aspecto secundario de la contradicción», pero no comenta nada de lo otro, siendo una dialéctica cíclica, común entre los premarxistas como Heráclito y otros.

El maoísta francés Alain Badiou recuperaría los textos inéditos en Occidente, ¡donde Mao llega a decir que él «no cree» en la ley del cambio cuantitativo en cualitativo ni en la ley de la negación de la negación! En una reunión informal en la que se encontraba Chen Boda, Lu Ping y Kang Sheng, ante la pregunta de este último «sobre el problema de las tres categorías», Mao respondió:

«Engels habló de tres categorías, pero en lo que a mí se refiere, hay dos de estas categorías en las cuales no creo. La unidad de los contrarios es la ley más fundamental. La transformación de la calidad en cantidad, y a la inversa, no es nada más que la unidad de la calidad y de la cantidad consideradas como su contrario. En cuanto a la negación de la negación, esto no existe en absoluto. La yuxtaposición sobre el mismo plan de la transformación de la calidad en cantidad y a la inversa, de la negación de la negación, y de la ley de la unidad de lo contrario, es de «triplismo», esto no es el monismo. (...) No existe nada tal como la negación de la negación. Afirmación, negación, afirmación, negación. (...) En el desarrollo de las cosas: cada eslabón en la cadena de los acontecimientos es a la vez afirmación y negación». (Mao Zedong; Comentarios filosóficos, 18 de agosto de 1964)

De la ley de la transformación de la cantidad en calidad y viceversa dice que es una ilusión, porque está supuestamente contenida en otra ley, refiriéndose a la unidad de los contrarios, y por otro lado directamente niega la ley de la negación de la negación, ni que exista nada parecido.

¿Acaso es verdad que la ley de unidad y lucha de los contrarios sustituye a la del trueque del desarrollo cuantitativo en cualitativo? No. Siguiendo la razón que alude Mao, «que cuantitativo y cualitativo son contrarios unidos», etc. y que en cierto modo luchan porque uno sustituye al otro, la ley de unidad y lucha de los contrarios no explica cómo se opera el desarrollo de los fenómenos, sino su por qué. ¿Es que explica esta ley dialéctica por qué los fenómenos sufren cambios imperceptibles que, tras acumularse lo suficiente, desembocan en un cambio súbito y revolucionario, cualitativo? No. No lo explica. Entonces, esta ley dialéctica, como ley aparte, constituye una realidad evidente una ley que opera independiente.

Esto es el resultados de que un filósofo pigmeo intenta superar a un gigante saltándole por encima: así el pigmeo-Mao intentando saltar por encima del gigante-Marx acaba dando de bruces contra el suelo.

¿Y qué pasa con la negación de la negación? Decir que no existe esta ley dialéctica equivale a sustituir el desarrollo en espiral o acumulativo de la materia por el desarrollo cíclico-metafísico. Los clásicos lucharon contra esta última idea toda su vida. Sus investigaciones confirmaban, la historia lo ha hecho, y la vida sigue confirmando que el desarrollo de la materia presupone que no se vuelva al punto inicial sino que este evolucione. Está claro. Y si miramos detenidamente el proceso del desarrollo, vemos cómo las fases «tesis-antítesis-síntesis» se cumplen en todos los niveles de observación: micro, meso y macro.

Tomemos la historia. ¿No está claro que sigue un esquema de negación de la negación? Veamos:

«En la antigüedad se llamaba dialéctica a la capacidad de descubrir la verdad dejando en evidencia las contradicciones en el discurso y argumentación del contendiente. Tiempo más tardes se denominó así a un método de estudio y comprensión que se basa en la confrontación de las características de una situación o sistema a las contradicciones que este genera a su interior. El contenido dialéctico de alguno de los filosóficos anteriores nunca pudo alcanzar este estricto rigor científico hasta la aparición del marxismo, que conjugaba junto al método dialéctico, el método materialista de análisis. El marxismo tenía su método materialista-dialéctico, que contemplaba a la naturaleza como un mundo interconectado, en el explica que hay un proceso continuo de pugnas y renovación; del mismo modo considera a la naturaleza como algo sujeto a constantes cambios, siempre en movimiento; observa su desarrollo desde el criterio de que las transformaciones parten de la acumulación de unos cambios cualitativos –inadvertidos y graduales–, a cambios radicales, cualitativos, la cantidad así se transforma en calidad; que los objetos y fenómenos siempre cuentan con su lado de caducidad y de desarrollo progresivo–. Todo esto que tiene la intencionalidad de explicar el continuo movimiento de los procesos históricos desde una metodología científica; una de las leyes fundamentales de la dialéctica marxista es la que expone que siempre hay una tesis –afirmación– y la antítesis –negación– para superar las contradicciones establecidas entre ellas mediante la obtención de una «síntesis superadora», lo que ha venido a denominarse como «negación de la negación» de las viejas contradicciones de la realidad, esta nueva síntesis establecerá a su vez nuevas contradicciones, una nueva tesis que habrá de ser superada mediante el mismo método; por ejemplo: para que el capitalismo exista necesita de una tesis –burguesía, clase explotadora propietaria de los medios de producción que se apropia de la plusvalía– y de una antítesis –proletariado, que vende su fuerza de trabajo y a la que extraen la plusvalía–; el resultado de la confrontación de estos dos elementos dará lugar a una síntesis superadora –el socialismo que presupone la toma de poder del proletariado, eliminará las clases explotadoras y pondrá fin a la explotación asalariada, quedando solo los trabajadores en un nuevo modelo económico de propiedad social–, esta síntesis convertida en nueva tesis tendrá que ser confrontada por una antítesis –las contradicciones que el socialismo genere, por ejemplo la herencia de la anterior sociedad como la diferencia entre el campo y la ciudad, la vieja y nueva burocracia, la concepción patriarcal o el misticismo, la presión exterior y otros temas– que deberá ser superados para así obtener una nueva síntesis superadora: el comunismo, que presupone el fin de todas las clases sociales y que ahora si puede dar satisfacción material a todas las exigencias de la sociedad tras haber superado las reminiscencias económicas-culturales de la vieja sociedad». (Bitácora (M-L); Terminológico, 2013)

Por tanto es una obviedad. Y siendo tan obvio, ¿a qué viene el negacionismo maoísta? A confirmar su carácter reaccionario. Pues si se niega esta ley dialéctica, se niega que el comunismo sea una necesidad del desarrollo histórico, y se niega por tanto la fase de transición entre el Estado capitalista y el comunismo que no es otro que la «dictadura revolucionaria del proletariado». Las teorías y prácticas capitalistas del maoísmo en relación con la promoción del capitalismo en la fase de transición, la alianza «en el seno del pueblo» con la burguesía nacional, etc. no vienen más que a confirmar nuestra aserción.

Con todo esto, queda por completo claro que los marxista-leninistas no podemos entender la filosofía materialista dialéctica e histórica, ni por supuesto el propio desarrollo humano, sin esta ley que el renegado Mao niega:

«Las leyes de la dialéctica se abstraen, por tanto, de la historia de la naturaleza y de la historia de la sociedad humana. Dichas leyes no son, en efecto otra cosa que las leyes más generales de estas dos fases del desarrollo histórico y del mismo pensamiento. Y se reducen en lo fundamental a tres: ley del trueque de la cantidad en cualidad y viceversa; ley de la penetración de los contrarios; ley de la negación de la negación». (Friedrich Engels; Dialéctica de la naturaleza, 1886)

Lenin explicando la relevancia de los aportes de Marx, explicó que la evolución y desarrollo no se produce ni según un círculo cíclico, ni según una línea recta, sino en espiral:

«En nuestro tiempo, la idea del desarrollo, de la evolución, ha penetrado casi en su integridad en la conciencia social, pero no a través de la filosofía de Hegel, sino por otros caminos. Sin embargo, esta idea, tal como la formularon Marx y Engels, apoyándose en Hegel, es mucho más completa, mucho más rica en contenido que la teoría de la evolución al uso. Es un desarrollo que, al parecer, repite etapas ya recorridas, pero de otro modo, sobre una base más alta –«negación de la negación»–, un desarrollo, por decirlo así, en espiral y no en línea recta; un desarrollo que se opera en forma de saltos, a través de cataclismos y revoluciones, que significan «interrupciones de la gradualidad»; un desarrollo que es trasformación de la cantidad en calidad, impulsos internos de desarrollo originados por la contradicción, por el choque de las diversas fuerzas y tendencias, que actúan sobre determinado cuerpo, o dentro de los límites de un fenómeno dado o en el seno de una sociedad dada; interdependencia íntima e indisoluble concatenación de todos los aspectos de cada fenómeno –con la particularidad de que la historia pone constantemente al descubierto nuevos aspectos–, concatenación que ofrece un proceso de movimiento único, universal y sujeto a leyes; tales son algunos rasgos de la dialéctica, teoría mucho más empapada de contenido que la –habitual– doctrina de la evolución». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Karl Marx, 1913)

Stalin volvió a la misma idea al insistir también en la ruptura con los viejos diseños circulares de la vieja dialéctica:

«Por eso, el método dialéctico entiende que el proceso de desarrollo debe concebirse no como movimiento circular, no como una simple repetición del camino ya recorrido, sino como un movimiento progresivo, como un movimiento en línea ascensional como el tránsito del viejo estado cualitativo a un nuevo estado cualitativo, como el desarrollo de lo simple a lo complejo, de lo inferior a lo superior». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Materialismo dialéctico y el materialismo histórico, 1938)

En su momento Dühring se reía de la ley de la «negación de la negación» diciendo que solamente eran «pamplinas hegelianas». He aquí cómo Engels le responde irónicamente:

«Pero ¿qué es esa terrible negación de la negación que tanto amarga la vida al señor Dühring, hasta el punto de desempeñar para él el mismo papel que en el cristianismo el pecado contra el Espíritu Santo? Es un procedimiento sencillísimo, que se ejecuta en todas partes y cotidianamente y que puede entender un niño. (...) Pensemos en un grano de cebada. Billones de tales granos se muelen, se hierven y fermentan, y luego se consumen. Pero si un tal grano de cebada encuentra las condiciones que le son normales, si cae en un suelo favorable, se produce en el, bajo la influencia del calor y de la humedad, una transformación característica: germina; el grano perece como tal, es negado, y en su lugar aparece la planta nacida de él, la negación del grano. Pero ¿cuál es el curso normal de la vida de esa planta? La planta crece, florece, se fecunda y produce finalmente otros granos de cebada, y en cuanto que éstos han madurado muere el tallo, es negado a su vez. Como resultado de esta negación de la negación tenemos de nuevo el inicial grano de cebada, pero no simplemente reproducido, sino multiplicado por diez, veinte o treinta». (Friedrich Engels; Anti-Dühring, 1878)

El mismo Marx aseguraba en: «Manuscritos económicos y filosóficos» de 1844 que la «negación de la negación» no era un anteojo cóncavo a través del cual observaba una realidad deformada por «adecuarla a un prejuicio hegeliano». Por el contrario, concluía que era un resultado del previo proceso de observación de la realidad. Entender las «triadas hegelianas» –tesis-antítesis-síntesis– como se entienden en la dialéctica idealista de Hegel es un error. Pero esto no quiere decir que la experiencia no confirmase otro tipo de triadas; aquéllas derivadas del análisis materialista dialéctico de la realidad.

Así pues, los que durante décadas llevan apoyando la risible idea de que Mao es un genio de la filosofía materialista dialéctica deberían repasar más sus escritos, contrastarlos con los fundamentos más básicos del mismo, para conocer la realidad de este farsante antimarxista.

f) ¿Qué consideraba el PCE (r) que significaban los textos filosóficos de Mao?

En sus palabras una nueva etapa en la era de la filosofía donde tomando en cuenta las aberraciones de Mao deberíamos empezar a hablar según ellos del «marxismo-leninismo-maoísmo», ¡¡¡o de «una tercera etapa en el desarrollo del marxismo»!!!:

«Así llegamos a la tercera etapa del desarrollo del marxismo, a la etapa actual maoísta. Con las aportaciones de Mao a la teoría y a la práctica del marxismo-leninismo se puede decir que, efectivamente, éste devino en marxismo-leninismo-maoísmo». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Escrito en diciembre de 1993 Publicado en Mao y la Revolución China marzo de 1994)

Esta misma barbaridad de tomar a una corriente del revisionismo moderno como el maoísmo como el súmmum del marxismo se escribía en el año 1994, para que tiempo después, en 2007, Arenas nos viniera con el cuento de que ellos nunca fueron maoístas. Pero la historia no miente.

g) ¿Qué acaba ocurriendo siempre con las teorías revisionistas que se presentan como adaptación y poco después como superación del marxismo?

«El estudio y posterior reelaboración de la dialéctica por Lenin, y más recientemente por Mao Zedong, brinda enormes posibilidades teóricas y prácticas que todo científico materialista debería no sólo conocer, sino también estudiar y aplicar conscientemente, uniendo las verdades más universales del materialismo dialéctico con su ciencia particular». (Partido Comunista de España (reconstituido); Problemas filosóficos de las ciencias modernas, 1989)

Esto expone que el núcleo fundamental de la filosofía del PCE (r) ha sido el maoísmo mientras intentaban pasarla a su vez como «leninista», pero no se puede ser leninista y maoísta al mismo tiempo, pues materialismo dialéctico e idealismo y metafísica no son conjugables. El tronco central de la filosofía maoísta está podrido, pues desde sus inicios estuvo infectado de la filosofía reaccionaria, a la que Mao dio su propio toque.

Pero esas desviaciones oportunistas van más allá de lo imaginable, así nos encontramos que en un intento de alabar a Lenin el PCE (r) cae en un error brutal al afirmar que Lenin elaboró una «nueva dialéctica». ¿De qué reelaboración de la dialéctica hecha por Lenin hablan? Dejemos que Stalin nos explique la filosofía de Lenin y su conexión con el marxismo:

«Considero que Lenin no ha añadido ningún «nuevo principio» al marxismo, ni que haya abolido alguno de los «viejos» principios del marxismo. Lenin fue, y sigue siendo, el más leal y consistente pupilo de Marx y Engels, y siempre se basó completamente en los principios del marxismo. Pero Lenin no solamente llevó a cabo las enseñanzas de Marx y Engels. Él fue, al mismo tiempo, el continuador de sus enseñanzas. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que él desarrolló más allá las enseñanzas de Marx y Engels en conformidad con las nuevas condiciones de desarrollo, con la nueva fase del capitalismo con el imperialismo. Quiere decir que al llevar más allá las enseñanzas de Marx en las nuevas condiciones de la lucha de clases, Lenin contribuyó con algo nuevo al tesoro general del marxismo en comparación con lo que fue creado por Marx y Engels: con lo que pudo ser creado en el periodo preimperialista del capitalismo. Al mismo tiempo la nueva contribución de Lenin al tesoro del marxismo está completamente basada en los principios sentados por Marx y Engels. Es en este sentido que hablamos de leninismo como marxismo de la era del imperialismo y de las relaciones proletarias». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Entrevista con la primera delegación americana de trabajo, 15 de septiembre de 1927)

Estos bobos del PCE (r) hasta cuando intentan ensalzar a Lenin para aparentar ser leninistas caen en un ridículo teórico extremo, demostrando que no saben nada de la obra del bolchevique, en consecuencia no saben nada de marxismo-leninismo.

El aplicar un método y unos axiomas no es lo mismo que actualizar o descubrir la existencia de unos nuevos, esa confusión es una de las constantes en los revisionismos para alegar que estamos ante una revolución filosófica, ante una nueva etapa dentro del marxismo. Además cuando esa confusión se suma a otra donde se pone por encima de la metodología y los axiomas del marxismo las neoteorías antimarxistas de algunos filósofos baratos del revisionismo, proclamando que se quiera o no estos nuevos autores han superado a los viejos clásicos del marxismo con estos descubrimientos, con lo que acaban inventando todo tipo de «pensamientos» y de «etapas superiores» al marxismo mientras juran que aún así estemos tranquilos porque si bien lo más importante son las nuevas aportaciones de estos gurús, la base de su pensamiento es lo poco que no consideran obsoleto del marxismo, o mejor dicho, lo que aún no les ha dado tiempo de sustituir con nuevas teorías pseudocientíficas. He ahí que las figuras más famosas del maoísmo como los dementes o fantasiosos «Presidente Gonzalo» y «Camarada Arenas», cada uno en un lado del Atlántico, ¡¡¡proclaman que han hecho nuevos aportes al marxismo y descubierto nuevas leyes dialécticas y exigen que nos genuflexionemos ante sus aberraciones y les rindamos pleitesía!!! Así Arenas en trabajos suyos con títulos comerciales como «¿Una nueva ley dialéctica» de 2017 nos encontramos con una introducción en donde nos promete que encontraremos una «profundización de la ley de la negación de la negación». Estos hombrecillos olvidan que la dialéctica es una ley fundamental del desarrollo histórico y como tal es una constante que persiste.

Por tanto, cuando revisionistas como Arenas se ponen a revisar el marxismo –sean sus conceptos o sus axiomas– lo hacen no porque se necesite «actualizar el marxismo» de acuerdo a los nuevos procesos contemporáneos, sino para transformar la doctrina revolucionaria del marxismo-leninismo en una doctrina pseudorevolucionaria e inútil para la emancipación de las clases trabajadoras, despojada por completo de sus fundamentos:

«La revisión de los principios del marxismo, con independencia de su orientación y la época histórica, subvierte las bases científicas del marxismo y se convierte a éste en un conjunto dogmático de pensamientos y citas de textos sagrados, es decir, convierte a este sistema del pensamiento científico a una forma de doctrina religiosa, que supera la superestructura del sistema revisionista. De ser la ideología de las masas explotadas, este marxismo hueco se convierte en una herramienta de explotación. Llegados a este punto, el marxismo revisionista, antimarxista, en esencia, se puede dividir en diferentes herejías, en diferentes interpretaciones de lo que se convirtió en una especie de sagradas escrituras, ya que esas interpretaciones dejan de ser científicas y se moldea para adaptarse a las necesidades e idiosincrasia de las nuevas clases dominantes o a los que sirven a las viejas clases dominantes, de acuerdo con la situación histórica concreta». (Rafael Martínez; Sobre el Manual de Economía Política de Shanghái, 2004)». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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