«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 6 de julio de 2017

La teoría de que con una dirección política revisionista existe socialismo en lo económico; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Jruschov y Guevara

«Durante largo trecho ha existido una teoría populizada entre los revisionistas prosoviéticos de que pese a todo: pese a una dirección infectada de revisionistas se mantenía o se profundizaba la construcción del socialismo en la Unión Soviética. E incluso que no apoyar a esa Unión Soviética era «hacerle el juego al imperialismo». Esa teoría no tiene ni pies ni cabeza. Como dijo ya en su día Enver Hoxha, la conquista del poder político por elementos revisionistas –y eso incluye una moral y visión económica aburguesada del mundo– no podía tener otro fin que sus manifestaciones en reformas económicas y por ende con extensión culturales:

«El cambio de carácter del partido y del Estado, la transformación contrarrevolucionaria en el terreno de la superestructura política e ideológica no podía dejar de conducir al cambio de la base económica del socialismo. Las reformas económicas que han emprendido los jruschovistas, de acuerdo con sus conceptos ideológicos antimarxistas, han conducido a la transformación radical de las relaciones de producción. Han introducido en la economía soviética un sistema de organización y de dirección en el que el objetivo de la producción es el lucro capitalista. El actual Estado soviético, como un capitalista colectivo, administra los medios de producción en nombre y en interés de la nueva burguesía soviética. La propiedad común socialista se ha transformado en un capitalismo de Estado de nuevo tipo». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania: Obras Escogidas, Tomo IV, 1 de noviembre de 1971)

¿Existe acaso algo más certero que estas palabras para refutar esa teoría insana?

Pero no nos quedemos solo ahí. ¿Que suponía para las masas trabajadoras apoyar la teoría de que «pese a todo la dirección soviética revisionista construía el socialismo»? Suponía que el proletariado internacional creyese que los defectos y fenómenos capitalista de la URSS de los revisionistas soviéticos, eran consecuencia del modelo político-económico del socialismo marxista-leninista, por lo que sí se transigía con aceptar a la URSS capitalista y socialimperialista como país de tipo socialista se estaba actuando como espantapájaros del verdadero socialismo delante de las masas trabajadoras que relacionarían y no verían diferencia entre la economía socialista y los males de la economía capitalista, ni la diferencia entre el internacionalismo proletario con el chovinismo y el imperialismo burgués. ¿Qué suponía crear ilusiones de que eran errores menores y que podían ser subsanados? Traía como consecuencia la confusión de los revolucionarios y las masas soviéticas sobre el carácter del Estado y el partido gobernante en la práctica económica. Además, el marcado carácter socialfascista podía arrastrar a trazar una estrategia errónea e ilusa de un mayor uso de tácticas pacifistas y legalistas como si se estuviera en una democracia burguesa, con lo que con ese descuido lo acabarían pagando más fácilmente con la cárcel o la muerte al intentar corregir los «fallos del sistema»:

«La confusión es aún mayor a causa de que los revisionistas jruschovistas intentan vender por socialismo la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y en otros lugares. Su demagogia confunde a mucha gente honrada, que al criticar con justa razón numerosos fenómenos negativos en la vida de la Unión Soviética y de los demás países revisionistas, identifican el régimen de su país con el socialismo y las consecuencias de la restauración del capitalismo se las atribuyen al socialismo. Las otras corrientes revisionistas, que tienen contradicciones con la dirección soviética, critican el «modelo soviético de socialismo», como burocrático y totalitario y hacen propaganda de su modelo «democrático y humanitario», que no es sino otra variante del capitalismo. También los elementos y grupos trotskistas intentan aprovechar la degeneración burguesa del socialismo, en los países donde están en el poder los revisionistas, con el fin de difundir sus calumnias contra el socialismo que, por lo demás, han sido alimentadas por los propios revisionistas con sus teorías y prácticas antimarxistas. En estas condiciones la defensa de la teoría y de la práctica del socialismo científico frente a los ataques y deformaciones de los revisionistas modernos de diverso color y matiz y de las otras corrientes burguesas y pequeño burguesas, es una de las más importantes tareas de la lucha ideológica de hoy. (...) Los males de su política interior y exterior no son males del socialismo, como los presenta la propaganda burguesa y los que han caído en su trampa y se hacen eco de dicha propaganda. Son males inherentes al sistema capitalista que ha sido restaurado en la Unión Soviética. Estos males no pueden ser eliminados con reparaciones parciales. Toda ilusión en este sentido sería muy peligrosa. Sólo serán eliminados cuando sean derrocados los revisionistas y se restablezca la dictadura del proletariado». (Enver Hoxha; El marxismo-leninismo, doctrina siempre joven y científica, 1 de noviembre de 1971)

Dejemos las palabras del marxista-leninista francés Vincent Gouysse criticando a los prosoviéticos y las consecuencias de su apoyo a estas teorías insanas sobre la URSS revisionista-capitalista en los trabajadores del mundo:

«¡Que aquellos que han sostenido durante décadas a los países burgueses-revisionistas y que aún continúan haciéndolo so pretexto de la «defensa del socialismo» consideren el problema desde este ángulo! Para Lenin, la lucha intransigente contra el revisionismo era la condición para la existencia del partido comunista revolucionario. Bien, ¿es que acaso esta lucha es menos necesaria cuando el partido comunista es gobernante? ¿Cuando estos revisionistas usurpan el poder, defendemos mejor el socialismo, a través de la unidad con ellos o denunciándolos y desenmascarándolos? ¡Solamente los pequeño burgueses y los lacayos de la burguesía pueden afirmar que debemos darle cualquier tipo de apoyo, o incluso un apoyo «crítico»! ¡El hundimiento del poder de las camarillas burguesas-revisionistas demostró por otra parte la peligrosidad de tales apoyos, el rol objetivo de engaño y desmoralización en los trabajadores!». (Vincent Gouysse; El socialimperialismo soviético: génesis y colapso, 2007) (Equipo de Bitácora (M-L)Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

Anotación de Bitácora (M-L):

Esto impulsado en su momento por el trotskismo, influyendo posteriormente a otras corrientes revisionistas:

«-La teoría de que puede existir un Estado políticamente proletario bajo una economía socialista con la dirección de dirigentes revisionistas en el partido dirigente –teoría que influiría notablemente en los análisis idealistas de otros revisionismos–. Lo que convierte al trotskista en un creador de teorías ilusorias sobre el carácter de un verdadero Estado proletario y socialista; niega el análisis de clase del Estado y el carácter de las relaciones de producción existentes. Dando en muchos casos el trotskista un «apoyo crítico» a regímenes revisionistas, siendo por tanto defensor de una más de las variantes de dominación de las clases trabajadoras por la burguesía –revisionista–». (Equipo de Bitácora (M-L); Sobre el falso antitrotskismo, 3 de enero de 2017)

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