«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

sábado, 15 de julio de 2017

Adopción de la Guerra Popular Prolongada (GPP) como método de toma de poder; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«La lucha que se aproxima tendrá inevitablemente un carácter prolongado. (...) Esto exige aplicar una estrategia encaminada a acumular fuerzas mediante golpes parciales, hasta convertirlos en una verdadera guerra de guerrillas. Si no se ceja en la lucha ni se abandonan las armas y si nos basamos en nuestras propias fuerzas, la guerra popular triunfará inevitablemente porque se trata de una guerra justa y progresista que ganará el apoyo de las fuerzas de la paz, la democracia y el socialismo en el mundo entero». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Informe en el IIIº Pleno del Comité Central, 1976)

Saliendo al paso en una discusión interna, se dejó claro que la Guerra Popular Prolongada (GPP) era el modelo de toma de poder del partido:

«Efectivamente, la noción de guerra no parece estática, sino que, al igual que todas las cosas y fenómenos, se desarrolla y transforma a medida que van apareciendo nuevos tipos de guerras. Con arreglo a esto es lógico también que nazca y se desarrolle una nueva concepción de la guerra y una nueva estrategia. Para nosotros, esta nueva estrategia no es otra que la Guerra Popular Prolongada, que es lo que trata de negar en su escrito el camarada Lara». (Manuel Pérez Martínez, «Arenas»; Entre dos fuegos, 1984)

El PCE (r) adoptó como método universal de toma de poder el concepto maoísta de la Guerra Popular Prolongada (GGP), una estrategia militar que ya hemos analizado para explicar los fracasos de otras organizaciones revisionistas:

«¿Qué fenómenos se pueden observar en la famosa «GPP»?: 1) se relega a la ciudad a ser en la práctica mero espectador de los acontecimientos o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos de pugna por el poder, que se desarrollarían según el maoísmo en zonas más favorables para la guerrilla como la montaña, la selva o el campo; 2) la guerrilla controla toda la actividad política, económica y cultural de las regiones liberadas inclusive por encima del partido. (…) 3) se apela a que en sus movimientos defensivos iniciales, las masas se sumen a la revolución a partir de sus acciones, esperando que este destacamento de «héroes» guerrilleros cree la chispa que «prenda toda la pradera» y haga participar a toda la población con sus acciones; 4) se nota el carácter putschista y voluntarista de la toma de poder en que un destacamento armado actúa unilateralmente en una zona, el campo, la selva o la montaña, relegando a un sector económico y social tan importante como la ciudad a merced de la reacción, a la clase más avanzada la clase obrera al aislamiento; 5) se niegan las condiciones objetivas y subjetivas de cada revolución imponiendo el dogma de que la revolución será larga y prolongada; se niega que según el desarrollo particular de la revolución en cada país esta puede ser una acción súbita y rápida o una pugna prolongada; 6) a esto se suma la visión de que se ha de realizar el «cerco de las ciudades desde el campo» también se tiene que dar a escala universal, que la revolución transitará de los países agro-industriales a los países desarrollados industrializados. Esto hará que en esta época toda organización que siga los lineamientos del tercermundismo se bañe en este esquema geopolítico y bajo un halo de subjetivismo y aventurismo promueva que todas las organizaciones de los países subdesarrollados tengan que iniciar sí o sí una «GPP» sin tener en cuenta el estado de las cosas ni el estado de ánimo de las masas». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

¿Es acaso para el PCE (r) la Guerra Popular Prolongada (GPP) el «método universal de toma de poder por el proletariado» como afirman los maoístas de todo el mundo? Sí, así lo defienden:

«La estrategia de guerra popular prolongada fue una de las grandes aportaciones de Mao Zedong al marxismo-leninismo, que tiene un carácter universal al ser aplicable tanto a los países tercermundistas como a las grandes metrópolis imperialistas». (Partido Comunista de España (reconstituido); Diccionario ideológico)

Por el contra la estrategia político-militar de los revisionistas chinos fue ampliamente por los marxista-leninistas de todos las épocas. Especial mérito tuvo en su momento Stalin cuando algunos dirigentes en Asia intentaban copiar su modelo y decidió salir al paso para advertir sobre dicha teoría:

Uno: Señalando la diferencia primero entre una guerra de guerrillas –también llamada guerra partisana–, y una lucha armada en todo su sentido, que incluyera guerra de guerrillas de campesinos en el campo, montaña o monte y levantamientos de obreros, es decir una combinación de lucha en la ciudad y el campo a la vez. Y la consiguiente limitación de ejercer solamente una guerra de guerrillas:

«Stalin: Con respecto a la lucha armada, debe decirse que los chinos no hablan de la lucha armada. Ellos hablan de la revolución armada. Ellos la ven como una guerra partisana con regiones liberadas y con un ejército de liberación. Esto significa que es necesario hablar de una revolución armada y de una guerra partisana, más no de una lucha armada. La expresión «lucha armada» fue mencionada primeramente en el diario Kominform. La lucha armada significa más que una guerra partisana, significa la combinación de guerra partisana del campesinado con las sublevaciones y huelgas generales de los obreros. En su escala, la guerra partisana es más estrecha que una lucha armada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Dos: señalando las desventajas e inconsistencia de una guerra de guerrillas campesina sino es asistida por un Estado vecino amigo:

«Stalin: ¿Qué es una región partisana liberada? Es enteramente una isla en el Estado. No existen bases en ésta región. Puede ser rodeada, bloqueada. No tiene bases sobre las cuales apoyarse. (...) Cada comunista en un país donde los campesinos constituyen entre un 80 a un 90% de la población; está obligado a aplicar este método [la guerra de guerrillas - Anotación de Bitácora (M-L)] en su arsenal de sus luchas. Esto es indiscutible pero también a partir de esta experiencia de los camaradas chinos, se deduce que las guerrillas partisana de las regiones liberadas presentan grandes desventajas. Estas desventajas son que las regiones partidistas son islas que siempre están expuestas a un bloqueo. Es posible romper este anillo victoriosamente solamente creando una base estable, ligada y apoyada a Estados amigos vecinos; cambiado este Estado en la propia base estable. Los chinos tomaron este paso sensible de asentarse en Manchuria. Si no hubiesen hecho esto no sé cómo habrían terminado las cosas. En la guerra partisana, uno no tiene la fortaleza suficiente para alcanzar la victoria. La guerra partisana conlleva a una victoria sin fallos solamente si se basa en lazos con Estado vecinos amigable. Es altamente característico que hasta que los camaradas chinos alcanzaron Manchuria, no deseaban atacar, temiendo que fueran cercados; fue sólo hasta después de esta situación que comenzaron a planificar su avance y comenzaron a obtener victorias en contra de las tropas de Chiang Kai-shek. Necesitamos considerar estas desventajas de las guerras partisanas». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Tres: señalando que con la más que obvia inconexión con la ciudad de la teoría maoísta de toma de poder, Iósif Stalin recomendaba a los comunistas indios, que a diferencia de la guerra de guerrillas campesinas del revisionista Mao Zedong, desarrollaran lazos entre los campesinos y los obreros, entre la ciudad y el campo, desarrollando no una simple lucha de guerra de guerrillas en la que tomaran parte los campesinos, sino una lucha armada completa, una insurrección armada en todo su esplendor desarrollada en el campo y la ciudad:

«Stalin: Ustedes tendrán tales regiones y posiblemente también tal ejército pero esto es insuficiente para obtener la victoria. Necesita combinar la guerra partidista con las acciones revolucionarias de los obreros. Sin ello, la guerra partisana por sí sola no tendrá éxito. Si los camaradas indios pueden organizar seriamente huelgas generales de los trabajadores ferroviarios, eso paralizará la vida del país y el gobierno podría probarse como una ayuda enorme para la guerra partisana. Tomen al campesino, por ejemplo; y díganle ésta es tu guerra partisana y tienes que lucharla. Entonces, el campesino preguntará: ¿por qué debe esta lucha agotadora recaer solo en mí? ¿Qué harán los obreros? Él no estará de acuerdo en que debe tomar solo todo el peso de la revolución. Él es lo suficientemente inteligente. Él está consciente y sabe que todo lo malo proviene de las ciudades, de los impuestos, etc. Él querrá un aliado en la ciudad. (...) El camino chino fue bueno para China pero no es suficiente para la India donde es necesario combinar la lucha proletaria en las ciudades con la lucha de los campesinos. (...) Mao Zedong hubiese estado feliz si los obreros ferroviarios hubiesen realizado una huelga laboral y Chiang Kai-shek hubiese sido privado de la posibilidad de recibir proyectiles pero hubo una ausencia en las relaciones con los trabajadores: fue una necesidad dolorosa más no ideal. Sería ideal si ustedes se esforzaran por lograr lo que no pudieron hacer los chinos: unir la guerra de los campesinos con la lucha de la clase obrera.

Dange: Casi cambiamos la teoría de la guerra partisana en una teoría que no requiere de la participación de la clase obrera.

Stalin: Si Mao Zedong se enterase de esto, los maldeciría. (Risas)». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Grabación de las Discusiones de Iósif Stalin con los Representantes del Comité Central del Partido Comunista de la India, Camaradas Rao, Dange, Ghosh y Punniaiah, 9 de Febrero de 1951)

Por tanto todos aquellos maoístas y filomaoístas que vienen diciendo que la «GPP» es la prueba de la superioridad del maoísmo frente al marxismo-leninismo o que es un aporte estratégico-militar al marxismo-leninismo, viven en mundos irreales. La «GPP» ni es una estrategia militar proletaria exitosa, ni es un aporte al marxismo-leninismo, ni mucho menos fue bendecida por Stalin como método recomendable para el resto de países, al revés lo tipificaba como una estrategia limitada y que solamente tuvo éxito por el factor externo.

El PCE (r) en sus documentos hablaba constantemente de la Guerra Popular Prolongada (GPP). ¿Significa eso que ellos copiasen sus lineamientos por completo?:

«No es un método de combate exclusivamente guerrillero ni tampoco es propio solo de las regiones rurales o montañosas, sino también urbano». (Partido Comunista de España (reconstituido); Diccionario ideológico)

Para nada, para ajustarnos a la realidad el PCE (r) intentó mezclar los conceptos maoístas con las propias ideas de los líderes del PCE (r) sobre la toma de poder, algo normal, pues ninguna organización maoísta se atiene a una concepción exacta en ningún tema. Por un lado se recogía de la GPP el carácter voluntarista de las acciones armadas sin tener en cuenta las condiciones objetivas y subjetivas, la deriva militarista y el partido estilo guerrillero, y el poner el método de guerra de guerrillas como determinante. Pero se le añadía como elementos diferenciadores el intento de actuar en la ciudad y no en el campo creando comandos de «guerrillas urbanas», y sobre todo el terrorismo individual como método de actuación, dos cuestiones que apenas tuvo peso en la GPP en China. Aquí se notaba claramente los lineamientos guevaristas y anarquistas tan influyentes en las bandas terroristas de los 70.

La cuestión de la aceptación acrítica de la propaganda maoísta sobre la GPP ha tenido tanta influencia dentro del PCE (r) que sus miembros visibles reproducen sin vergüenza los peores mitos maoístas que calumnian a Stalin:

«Para demostrarlo no hay más que recurrir a la polémica de Stalin con el coronel Ramzin en la posguerra acerca de Clausewitz. Aunque Stalin había dirigido de forma magistral las operaciones militares de la II Guerra Mundial, las conclusiones que obtuvo de aquellos acontecimientos fueron equivocadas, lo cual a vez indica que los principios militares dominantes en la etapa de la III Internacional también eran erróneos y, por consiguiente, que el coronel Ramzin tenía razón y Stalin estaba equivocado: los fundamentos del marxismo-leninismo en materia militar sí están en Clausewitz y correspondió a Mao el mérito de recordarlo, estableciendo un análisis correcto de las relaciones entre la revolución y la guerra con su concepto de «guerra popular prolongada». (Juan Manuel Olarieta; Otra mirada sobre Beria; Recogido en Opinión de Clase, 2010)

La cabeza de Mao Zedong en cuanto a conocimientos políticos-militares deja bastante que desear. Durante la Segunda Guerra Mundial Mao Zedong se destacaría por errores de derecha e izquierda: como querer reservar sus tropas y no luchar ante los japonés esperando al fin de la contienda para tomar el poder frente al Kuomintang, tendencia a romper el frente antijaponés en luchas estériles, confiar en jefes nacionalistas que traicionarían la causa, promover la idea en 1946 de que Estados Unidos no deseaba la guerra civil en China ni apoyar al Kuomintang o firmar pactos ultrajante con el Kuomintang que cedían territorio y desarmaban al ejército del partido como las negociaciones de Chungching o también llamado Acuerdo del 10 de octubre de 1945, un pacto similar y que trajo las mismas consecuencias negativas que para los comunistas griegos el Pacto de Varkiza de ese mismo año: dar alas a la reacción y el comienzo de una guerra civil. Por muchas de estas acciones fue criticado varias veces por la Komintern desde 1935 hasta su disolución de 1943 –véase las varias cartas de Dimitrov a Mao durante este periodo llegando incluso a calificar sus declaraciones internacionales de dignas de un trotskista–.

Decir que la teoría militar de Mao Zedong contra los japoneses tienen más valor que la teoría militar desarrollada por Stalin durante la Guerra Civil y la Gran Guerra Patria es una soberana muestra de desconocimiento histórico, o un falseador sin vergüenza alguna, sobre todo teniendo en cuenta que la resistencia de Mao durante 1935-1945 estuvo condicionada como decía Stalin a la ayuda de países vecinos, y que su victoria final de 1949 tuvo que ver directamente con la derrota de los ejércitos japoneses propiciada por los ejércitos soviéticos en 1945, armas, suministros y demás confiscadas a los japoneses que los soviéticos otorgaron a los líderes chinos, algo que reconocen las fuentes chinas de la época.

Por otro lado el argumento de que Stalin no tuvo en cuenta las tesis de Clausewitz en cuanto a teoría militar es una calumnia de Mao de su época más jruschovista:

«Marx, Engels y Lenin procedieron de otra manera. Estudiaron e investigaron con ahínco las más variadas cosas de su tiempo y de la historia y, además, enseñaron a la gente a obrar así. Las tres partes integrantes del marxismo nacieron en el proceso del estudio de teorías burguesas –la filosofía clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo utópico francés– y de la lucha contra ellas. Stalin fue un poco débil en este sentido. En su tiempo, la filosofía idealista clásica de Alemania fue considerada como una reacción de la nobleza alemana contra la revolución francesa. Con semejante conclusión se la descalificó a toda ella en bloque. Stalin negó la ciencia militar alemana al afirmar que, como los alemanes habían sido derrotados, ya no tenía validez su ciencia militar y no había para que leer los trabajos de Clausewitz». (Mao Zedong; Discursos en una conferencia de secretarios de comités provinciales, municipales y de región autónoma del partido; Obras Escogidas, Tomo V, discurso del 27 de enero, 1957)

¿Y cuál era la posición real de Stalin al respecto? Leer y tomar en cuenta las lecciones militares de Clausewitz, pero teniendo cuenta los aspectos militares nuevos de la época:

«¿Debemos nosotros criticar esencialmente la doctrina militar de Clausewitz? Sí, debemos. Nosotros estamos obligados desde el punto de vista de los intereses de nuestra causa y desde el punto de vista de la ciencia militar de nuestro tiempo, a hacer la crítica no solo de Clausewitz, sino también de Moltke, Schlieffen, Ludendorff, Keitel y otros representantes de la ideología militar en Alemania. En los últimos treinta años, Alemania impuso al mundo por dos veces una guerra sangrienta y ambas veces resulto vencida. ¿Es esto casual? Naturalmente, no lo es. ¿No significa esto que no sólo Alemania en su conjunto, sino también su ideología militar no resistió la prueba? En lo que se refiere en particular a Clausewitz, él, claro está, ha envejecido como autoridad militar. Clausewitz fue, en suma, un representante del periodo manufacturero de la guerra. Pero ahora estamos en el período de la guerra de maquinarias. (...) No es posible avanzar e impulsar a la ciencia hacia adelante sin someter a un análisis crítico las tesis y opiniones envejecidas de los especialistas reconocidos. Esto no sólo se refiere a especialistas en asuntos militares, sino también a los clásicos del marxismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Carta de respuesta a Razin, 23 de febrero, 1946)». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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