«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

jueves, 20 de julio de 2017

El carácter de las relaciones económicas con los países del CAME y otros países subdesarrollados; Equipo de Bitácora (M-L), 2016


«¿En que se convirtió el Consejo de Ayuda Económica Mutua (CAME) con los revisionistas soviéticos a su cabeza? Veamos:

«A fin de realizar sus planes expansionistas a través del CAME, los revisionistas soviéticos siguieron dos canales: En primer lugar, en los países que habían heredado un atraso económico del pasado, «la división internacional socialista del trabajo», exigía que se mantuvieran eternamente como países agrícolas, que se transformaran, como decía Jruschov, en «jardines de cítricos», en detrimento de la industria de extracción. Estos países no debían desarrollar la industria pesada, no debían reclamar un desarrollo completo de su economía. El «argumento» teórico presentado para justificar esta orientación revisionista era que el desarrollo de los países atrasados debía basarse en la «industria pesada de los países socialistas más avanzados» y que por tanto «estos países no debían producir bienes que pudieran importar de otros países para sus necesidades». En consecuencia de esta orientación, la exportación en 1967 de máquinas y de equipos de Unión Soviética hacia los países miembros de CAME se aumentó de 3,7 veces con relación a 1955. (...) En segundo lugar, «la división internacional socialista del trabajo» y la «especialización y la cooperación de la producción» en los países con fuerzas productivas relativamente desarrolladas exigía una restructuración de sus economías de acuerdo con las necesidades de la «comunidad socialista». (...) Esta política ha dado como resultado la disminución de la producción en determinados sectores industriales del país CAME. Por ejemplo, en 1966, la producción de locomotoras eléctricas y tractores en Checoslovaquia cayó respectivamente un 19,7 y un 7,8 por ciento en comparación con el año anterior. (...) En el plano interno se trazó un refuerzo de la supervisión de la Unión Soviética de los países miembros a través de la aplicación de la «complejo programa de integración económica»; y sobre el plan internacional, la cooperación con el capital internacional y el desarrollo del CAME en la arena internacional como nueva potencia neocolonialista con el objetivo de lograr los propósitos del socialimperialismo soviético». (Hasan Banja y Lulëzim Hana; La degeneración del Consejo de Ayuda Mutua Económica en una organización capitalista, 1986)

Obviamente con los años surgieron nuevos planes y teorías, pero creemos que con solo citar las teorías antimarxistas y hegemonistas de los revisionistas soviéticos dentro del CAME demuestran su carácter socialimperialista.

Otro aspecto a tener en cuenta en las relaciones económicas con otros países sería el ver que en el CAME se aplicaba una política de precios desigual y claramente neocolonialista:

«Los cambios desiguales, producto de la política de precios en beneficio de la metrópoli soviética, generan una aguda contradicción entre los países miembros del CAME. Estos países expresan su descontento por los elevados precios internacionales que los revisionistas de Moscú aplican a los intercambios comerciales y a otras relaciones económicas que tienen con ellos. Una revista económica húngara, criticando el sistema de precios del CAME, ha indicado que los precios utilizados en el comercio exterior no tienen ninguna conexión orgánica con los precios locales: incluso son, en algunos casos, superiores a los precios del mercado capitalista y, al mismo tiempo, difieren en el propio comercio entre los países miembros del CAME». (Kiço Kapetani y Veniamin Toçi; La integración económica revisionista y sus contradicciones, 1974)

Estas quejas de la política estafadora de la URSS ni siquiera estuvieron reducidas a los países del CAME que se quejaban del comercio injusto con la URSS, sino que incluía a otros países fuera del CAME. La táctica especulativa de comprar mercancías a un país a un precio barato para revenderlas al triple, era una práctica muy común de la URSS socialimperialista.

Veamos sobre la política y a aplicación de la especulación bajo precios desorbitados para obtener superganancias:

«La Unión Soviética revende en el mundo occidental, en un máximo de tres veces el precio original de las de petróleo, algodón y otros bienes que ha comprado a bajo precio en los países árabes. La prensa árabe ha escrito que la Unión Soviética entra en los mercados de terceros países, y compite con los países árabes en la venta de los mismos productos, que antes importaban de ellos. La Unión Soviética consiguió petróleo de Irak por un importe de 6 millones de libras esterlinas y lo vendió por 18 millones de libras esterlinas o sea por tres veces más. (…) Hace algún tiempo, el presidente guineano Sékou Touré, en un discurso de radio, dijo que la Unión Soviética había elevado el precio del petróleo que abastece a Guinea en un 350 por ciento. De acuerdo con sus declaraciones, Guinea ahora tiene que gastar 4,8 millones libras esterlinas más al año para pagar la cantidad necesaria de aceite que recibe de la Unión Soviética». («Zëri i Populitt»: Los neocolonialistas del Kremlin oprimen y saquean a los pueblos, 1975)

Tampoco hay que olvidar que durante el periodo de 1950-1990, el volumen del comercio exterior soviético se incrementó un 68%, mientras que a partir de los 70 el número de exportaciones a países neocolonialistas que podía esquilmar en los precios de mercado decayó y en cambio la importación y dependencia del comercio con países imperialistas ascendió, lo que nos ofrece una imagen de la decadencia del socialimperialismo soviético, que como cualquier país capitalista-imperialista, basaba gran parte de sus ganancias en el comercio, desestabilizando rápidamente su economía cuando en el mercado de precios mundial había fluctuaciones en el mercado y pérdidas para su comercio, demostrando su integración en el sistema capitalista mundial, mientras que en la época de Lenin y Stalin, la URSS como país socialista tenía unas cifras irrisorias en cuanto al lugar que ocupaba el comercio exterior en la creación de su riqueza nacional, ya que se basaban en sus propias fuerzas no dependiendo de importaciones ni créditos del exterior y tampoco explotaban a terceros países». (Equipo de Bitácora (M-L); Algunas cuestiones económicas sobre la restauración del capitalismo en la Unión Soviética y su carácter socialimperialista, 2016)

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