«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 10 de julio de 2017

El factor externo en la creación del PCE(r); Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Mao Zedong y Deng Xiaoping, referentes y financieros del PCE (r) en los 70

«Apuntemos dos cuestiones.

Primera: Pekín destacaba por su paulatino autodesenmascaramiento político, materializado en España con el distanciamiento y finalmente la pérdida del apoyo del PCE (m-l), partido que en aquel entonces con el permiso del PCE era el más influyente de los que se reclamaban comunistas –sobre todo en las universidades–.

Los dirigentes chinos necesitarían buscar más organizaciones que propagasen su línea tercermundista y en general las tesis del llamado Pensamiento Mao Zedong. Así vieron desde el principio en organizaciones como la OMLE y posteriormente al PCE (r), un buen canal para reagrupar a los elementos más vacilantes, corruptibles y oportunistas que cumpliesen tal misión:

«La OMLE se proclamó marxista-leninista, compartiendo las tesis chinas. (...) Al igual que las demás organizaciones de tendencia pro-china, la OMLE pronto estableció contacto con la embajada de París. En ella recogía propaganda, libros, folletos, explicativos de la Revolución Cultural». (Pío Moa; De un tiempo y de un país. La izquierda violenta (1968-1978): La oposición durante el franquismo, 2002)

Segunda: Este caso y estas relaciones no son casuales, esta fue en su época y sigue siendo hoy en día la línea fundamental de China en cuanto al apoyo a los partidos extranjeros:

«Los revisionistas chinos han echado por la borda el marxismo-leninismo y han adoptado una nueva forma de revisionismo revestida de una acentuada ideología socialdemócrata capitalista y mezclada con viejas filosofías chinas reaccionarias, étatiste, feudales. Se esfuerzan por propagar esta política, esta ideología, que no tiene cabida en ninguna parte, que sólo echa raíces en algunos jóvenes «marxista-leninistas» desorientados, que crearon grupos llamados marxista-leninistas al calor de la Revolución Cultural China y a la sombra de la «gran autoridad» de Mao Zedong. Estos elementos, que han formado algunos pequeños partidos bastardos, no pueden salir de este caparazón ni romper el lazo espiritual con el que están atados a los chinos, de ahí que hagan causa común con ellos, y difunden en periódicos o revistas financiadas por los chinos falsas teorías supuestamente marxista-leninistas, tesis insípidas, infundadas y en esencia revisionistas». (Enver Hoxha; Sombrío panorama chino; Reflexiones sobre China, Tomo II, 8 de diciembre de 1976)

Queda bastante claro, que en España, como en casi todo el mundo, todo partido nacido tardíamente después de la polémica contra el jruschovismo sucedida a inicios de los 60, no era un partido nacido contra el revisionismo pese a lo que decían sus autores, sino nacido para satisfacer la estrategia de China o producto de luchas internas entre revisionistas, pero eran elementos que precisamente durante el período de 1956-1966 habían estado generalmente ausentes en la lucha antijruschovista. Así todos aquellos partidos nacidos especialmente durante 1966-1979 bien por influjo de la Revolución Cultural o por la ruptura sino-albanesa, no tenían otro propósito que el de escindir a los verdaderos marxista-leninistas o sus embriones:

«La dirección de Relaciones Exteriores del Comité Central del PC de China en Pekín, que supuestamente se encarga de las relaciones con el extranjero y con el movimiento comunista internacional, se ha convertido de hecho en un centro donde se fabrican los planes para escindir a los auténticos partidos marxista-leninistas y para crear nuevos partidos o grupos que sigan la nueva línea revisionista china. Se sobreentiende que estos últimos no son partidos comunistas marxista-leninistas, sino partidos revisionistas, prochinos. (…) Grupos o partidos de este género se crean cada día en diversos países del mundo. En Italia, por lo que sabemos, hay tres partidos prochinos, en Francia dos, en Bélgica uno, en Luxemburgo uno, en Grecia no podemos decir con exactitud si se han creado dos o tres partidos de este tipo, en los Estados Unidos fue creado uno, en Portugal uno, pero es posible que haya dos, en España asimismo se han creado tales grupos maoístas. En América Latina ocurre lo mismo. En los países donde ya hay auténticos partidos marxista-leninistas, China fabrica esos pretendidos partidos comunistas marxista-leninistas para propagar las tesis revisionistas, antimarxistas y proimperialistas de la China de Mao Zedong, contra el marxismo-leninismo, contra nuestro Partido y todos los demás partidos auténticamente marxista-leninistas». (Enver Hoxha; El partido «padre» y sus «hijos» bastardos; Reflexiones sobre China, Tomo II, 1 de agosto de 1977)

Como se puede observar: se cita el caso de partidos como el Partido del Trabajo de Bélgica de Ludo Martens, partidos que mantuvieron una postura prochina totalmente lacayuna no solo en vida y mandato de Mao Zedong, sino también mantuvieron las misma actitud con Deng Xiaoping, y que luego trataron de presentarse como históricos partidos antirevisionistas.

Hoy, los restos del Partido Comunista de España (reconstituido) y los pocos simpatizantes que logran arrastran se pelean entre sí por determinar si el PCE (r) fue un partido maoísta o si lo sigue siendo. Lejos de aclararse, cada uno proclama una cosa, algunos proclaman su maoísmo con el pecho inflado, mientras que otros lo proclaman de forma solapada diciendo que Mao para ellos es importante pero que son marxista-leninistas no maoístas, finalmente hay otro grupo que proclaman que Mao tiene fallos antimarxistas muy graves pero que el PCE (r) ya ha rectificado su posición y que ha superado esa herencia.

Cualquiera de las tres corrientes recurre a subterfugios de todo tipo incluyendo ocultar la historia del PCE (r), que como tal, demuestra su pasado y presente maoísmo a ultranza. Muchos de sus seguidores siempre se quejan de que, cuando se utiliza su documentación recogida en este medio u otro medio o se utiliza a este u otro elemento para reforzar y documentar nuestra crítica, dicen que estos personajes y medios no representan al partido ni a sus posiciones actuales, o que esos medios han distorsionado lo que esa figura quiso decir. ¿Pero es que acaso nos podemos fiar de lo que dicen ellos cuando contradicen a su propia historia y cuando ocultan a conciencia sus documentos para que nadie pueda verificar sus pamplinas?

En una entrevista de 2007 el principal líder del PCE (r) dijo sin sonrojarse:

«Nunca hemos sido maoístas». (Entrevista al Secretario General del PCE(r), Manuel Pérez Martínez «Camarada Arenas», 2007)

¿Es esto cierto? ¿Se puede afirmar tal cosa?

Veámoslo pero esta vez sin fuentes terceras, con la propia documentación de la organización en sus inicios para ver bajo que lineamientos de fundó el PCE (r):». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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