«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 31 de julio de 2017

Alabar la vía revisionista china bajo la excusa de que no había estudios y análisis marxista-leninistas sobre la revolución en los países coloniales y semicoloniales; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

IIº Congreso de la Komintern de 1920

«Gran importancia tiene la contribución hecha al fondo común de la teoría marxista-leninista por Mao Zedong en el terreno de la teoría militar, la política y la filosofía, particularmente aplicables a los países coloniales y semifeudales recién independizados sobre los cuales Lenin no pudo apenas escribir. Así pues, el maoísmo, para emplear la expresión más en boga, completa y complementa al leninismo, lo refuerza y no está en contradicción con él». (Partido Comunista de España (reconstituido); Temas de formación marxista-leninista, 1989)

Esta ha sido una de las grandes mentiras de los maoístas. Lenin y Stalin escribieron muchísimos textos sobre la revolución, sus etapas, sus fuerzas motrices, sus alianzas en los países coloniales y semicoloniales. Precisamente el maoísmo es una síntesis de teorías en contraposición de todas las teorías y consejos que la Komintern de Lenin y Stalin dieron a los revisionistas chinos.

El fanatismo maoísta del PCE (r) llegó hasta el punto de decir:

«Como es bien sabido, Mao mantuvo siempre una posición crítica frente a las concepciones dogmáticas y excesivamente rígidas que habían predominado, a partir de un determinado momento, en el seno del Movimiento Comunista Internacional por influencia de Stalin y del PCUS». (Partido Comunista de España (Reconstituido); Escrito en diciembre de 1993  Publicado en Mao y la Revolución China  marzo de 1994)

Desmontemos con paciencia todos estos mitos de paja.

Primero: La teoría menchevique de las fuerzas productivas versus la teoría bolchevique del paso interrumpido de una etapa a otra.

«La revolución china pasará forzosamente por dos etapas: primero, la de la nueva democracia, y luego, la del socialismo. Además, la primera llevará bastante tiempo». (Mao Zedong; Sobre la nueva democracia, 1940)

Lenin en cambio expresa:

«Ocurrió, en efecto, tal y como nosotros dijimos. La marcha de la revolución ha confirmado el acierto de nuestro razonamiento. Al principio, del brazo de «todos» los campesinos contra la monarquía, contra los terratenientes, contra el medievalismo –y en este sentido, la revolución sigue siendo burguesa, democrático-burguesa–. Después, del brazo de los campesinos pobres, del brazo del semiproletariado, del brazo de todos los explotados contra el capitalismo, incluyendo los ricachos del campo, los kulaks, los especuladores, y en este sentido, la revolución se convierte en socialista. Querer levantar una muralla china artificial entre ambas revoluciones, separar la una de la otra por algo que no sea el grado de preparación del proletariado y el grado de su unión con los campesinos pobres, es la mayor tergiversación del marxismo, es adocenarlo, reemplazarlo por el liberalismo. Sería hacer pasar de contrabando, mediante citas seudocientíficas sobre el carácter progresivo de la burguesía en comparación con el medievalismo, una defensa reaccionaria de la burguesía frente al proletariado socialista». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La revolución proletaria y el renegado Kautsky, 1918)

Queda claro que Mao Zedong se quedó anclado en los esquemas kautskistas de la II Internacional.

Segundo: El desarrollo del capitalismo en los países atrasados versus el paso al socialismo sin un desarrollo del capitalismo en los países atrasados.

«En lo que respecta al sector privado, en lugar de ponerle obstáculos, lo promoveremos y estimularemos a menos que viole los límites legales fijados por nuestro gobierno, pues actualmente su desarrollo es necesario para los intereses del Estado y del pueblo. Huelga decir que este sector tiene ahora una absoluta preponderancia y continuará ocupando indudablemente una posición predominante durante un tiempo bastante largo». (Mao Zedong, Sobre nuestra política, 1934)

Esto no fue un lapsus de Mao Zedong, sino su pensamiento permanente:

«Sin un libre desarrollo de la economía privada capitalista y la economía cooperativa, sin un desarrollo nacional, científica y popular cultura de nueva democracia, sin la emancipación y desarrollo de miles de millones de personas, en breve tiempo, sin ser cuidadosos con la nueva revolución democrático-burguesa, el tratar de construir una sociedad socialista sobre las ruinas del orden colonial, semicolonial y semifeudal sería un sueño utópico». (Mao Zedong; La lucha por una nueva China; Informe en el VIIº Congreso del Partido Comunista de China, 24 de abril de 1945)

¿Que decía Lenin sobre la cuestión? ¿Se atenía a la teoría menchevique de que debido a las fuerzas productivas había que desarrollar el capitalismo libremente o que era posible la construcción socialista?:

«La cuestión ha sido planteada en los siguientes términos: ¿podemos considerar justa la afirmación de que la fase capitalista de desarrollo de la economía nacional es inevitable para los pueblos atrasados que se encuentran en proceso de liberación y entre los cuales ahora, después de la guerra, se observa un movimiento en dirección al progreso? Nuestra respuesta ha sido negativa. Si el proletariado revolucionario victorioso realiza entre esos pueblos una propaganda sistemática y los gobiernos soviéticos les ayudan con todos los medios a su alcance, es erróneo suponer que la fase capitalista de desarrollo sea inevitable para los pueblos atrasados. En todas las colonias y en todos los países atrasados, no sólo debemos formar cuadros propios de luchadores y organizaciones propias de partido, no sólo debemos realizar una propaganda inmediata en pro de la creación de Soviets campesinos, tratando de adaptarlos a las condiciones precapitalistas, sino que la Komintern habrá de promulgar, dándole una base teórica, la tesis de que los países atrasados, con la ayuda del proletariado de las naciones adelantadas, pueden pasar al régimen soviético y, a través de determinadas etapas de desarrollo, al comunismo, soslayando en su desenvolvimiento la fase capitalista». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Informe de la comisión para los problemas nacional y colonial, 1920)

Stalin en sus brillantes análisis sobre el carácter de la revolución en China y sus rasgos específicos, detallaba que la debilidad de la gran burguesía nacional debía hacer más fácil la hegemonía de los elementos pequeño burgueses por el proletariado, y que por otro lado la existencia de un país como la Unión Soviética, no podía sino facilitar el evitar la etapa capitalista de desarrollo:

«La gran burguesía nacional de China es débil, más débil que la burguesía nacional de la Rusia de 1905, lo que facilita la hegemonía del proletariado, la dirección del campesinado chino por el partido proletario. (...) La revolución en China se desarrollará en circunstancias que permitirán utilizar la experiencia y la ayuda de la revolución victoriosa en la Unión Soviética. (...) Será un poder transitorio hacia un desarrollo no capitalista o, más exactamente, hacia un desarrollo socialista de China». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Las perspectivas de la revolución en China; Discurso en la Comisión China del Comité Ejecutivo de la Komintern, 30 de noviembre de 1926)

Efectivamente la Unión Soviética ayudó a China económicamente tras la toma de poder del Partido Comunista de China (PCCh), pero los revisionistas chinos con la excusa de la guerra mantuvieron sus teorías de la necesidad del desarrollo del capitalismo como beneficioso para el pueblo ad infinitum. En cambio los marxista-leninistas albaneses, que contaban con un nivel de atraso económico y cultural mucho mayor que China, entendieron estas lecciones leninistas, y no cayeron en el mismo error que los revisionistas chinos aunque algunos oportunistas lo intentasen:

«La cuestión económica era una palanca vital para nuestro trabajo, que ponía en movimiento todo el que se desarrollaba en los demás sectores de la actividad del Estado. Sejfulla no sólo no era capaz de dirigir debidamente este sector de tan grande importancia, sino que asimismo se mostró en todo momento partidario de un exagerado liberalismo, que llegaba hasta el oportunismo. La cuestión de la nacionalización de las minas, del Banco Nacional de Albania y otras por el estilo, era una cosa, pero otra era saber dirigir, basándose en estas conquistas, el sector estatal consolidándolo día a día. Hacia el sector privado dé la economía Sejfulla ha mantenido siempre una actitud vacilante y muchas veces oportunista. Este sector lo consideraba asimismo como un seguro apoyo para el Estado. Esto lo argumentaba afirmando que el capital privado era bastante fuerte y considerable y que los comerciantes privados, en esa primera etapa, estaban en grado de administrar mejor y de dirigir con más éxito una empresa porque tenían experiencia. En la cuestión de la Reforma Agraria, Sejfulla era de la opinión de que no sólo la parcela que se les asignara a los que poseían tierra fuera mayor que la que tenían, sino que con la Reforma Agraria debía defenderse también al campesino rico. La tendencia a dar facilidades a los que habían sido gravados con impuestos sobre beneficios extraordinarios de guerra, el aplazamiento de los pagos o el otorgamiento de créditos por parte del Banco del Estado a los elementos capitalistas». (Enver Hoxha; Informe en el IIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 31 de marzo de 1952)

Precisamente esto diferencia las democracias populares de Europa del Este –que iniciaron la construcción del socialismo– con las «democracias populares» de Asia –como Vietnam, Corea del Norte o China–, las cuales por el influjo maoísta nunca llegaron a esa etapa y se quedaron estancadas en una etapa de resolución de tareas antifeudales y antiimperialistas. Con la llegada del jruschovismo, la proliferación de las vías específicas o la oficialización de nuevas doctrinas revisionistas nacionales como el Juche, los países europeos degeneraron, y los asiáticos enfatizaron su línea revisionista.

Tercero: La vía pacífica al socialismo versus la violencia revolucionaria como axioma para la revolución socialista.

«La contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional, que es una contradicción entre explotados y explotadores, es antagónica. Sin embargo, en las condiciones concretas de China, esta contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo, 1957)

Si miramos la edición original de esa obra, se explica y se reconoce que este pensamiento no nace en 1957, sino antes de la toma de poder:

«En el período de Yen'an, en 1942, se lanzó la consigna de llamada a la «unidad-crítica-unidad» como principio para resolver las contradicciones entre el pueblo. Trabajamos en esta fórmula. Más precisamente, esto significa empezar desde el deseo de unidad, pasar a través de la crítica o lucha, para llegar a una nueva unidad sobre una nueva base. Más tarde, nosotros usábamos dicho principio para resolver las contradicciones dentro del partido, las contradicciones dentro del partido comunista, es decir, la contradicción entre el dogmatismo y la gran masa de los miembros del partido, y la contradicción entre el dogmatismo y el marxismo. La política empleada anteriormente era el tipo de trabajo traído desde el paraíso Occidental. Ese «paraíso Occidental» era el de Stalin, y la política conocida como «lucha despiadada y golpes implacables». Al ver que esto no era adecuado, y cuando más tarde criticado dogmatismo, se dejó de utilizar el método de «tratar al hombre como él trate contigo» es decir, «ojo por ojo». (...) Después de unos años, en el VIIº Congreso del Partido Comunista de China de 1945, se alcanzó la meta de la unidad, habiendo sido el periodo de intervenciones de crítica. ¿Por qué queremos primero la unidad, por qué deseamos primeramente el deseo de unidad? Si tú no deseas primero la unidad, si no tienes deseo de unidad, una vez comiences la lucha, te verás obligado a luchar bajo un caos, en el cual no podrás detenerte. (...) Al pasar por este proceso hemos obtenido esta fórmula: unidad-crítica-unidad. Más tarde la hemos ampliado fuera del partido, entonces se extendió a Beijing. Asesoramos a los partidos democráticos también a adoptar este método de crítica. Con los capitalistas, es decir, con los explotadores, podemos usar este método. Llegar a usarlo con Taiwán será, en mi opinión más difícil. Debido a que son explotadores, pero son un tipo de explotadores diferentes. No se podría usar este método con Chiang Kai-shek. Con Chiang Kai-shek y Hu Shi y de otro tipo. (...) Pero es posible hacerlo con la burguesía nacional; esto se ha comprobado totalmente». (Mao Zedong; Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (Notas del discurso), 27 de febrero, 1957)

¿Que decía Lenin de ese tránsito y cómo debía ser según el materialismo histórico y los análisis de las experiencias revolucionarias?:

«Es evidente que la liberación de la clase oprimida es imposible, no sólo sin una revolución violenta, sino también sin la destrucción  del aparato del poder estatal que ha sido creado por la clase dominante. (...)  La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta. (...) El Estado es una organización especial de la fuerza, es una organización de la violencia para la represión de una clase cualquiera. ¿Qué clase es la que el proletariado tiene que reprimir? Sólo es, naturalmente, la clase explotadora, es decir, la burguesía. Los trabajadores sólo necesitan el Estado para aplastar la resistencia de los explotadores, y este aplastamiento sólo puede dirigirlo, sólo puede llevarlo a la práctica el proletariado, como la única clase consecuentemente revolucionaria, como la única clase capaz de unir a todos los trabajadores y explotados en la lucha contra la burguesía, por la completa eliminación de ésta». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; El Estado y la revolución, 1917)

¿Qué opinaba Stalin de las teorías de integración pacífica de las clases explotadoras en el socialismo?:

«El error de Bujarin consiste, precisamente, en esto, en creer que los kulaks y los concesionarios se integran en el socialismo a pesar de ser, «hasta cierto punto», un cuerpo extraño. He ahí a que estupideces lleva la teoría de Bujarin. Los capitalistas de la ciudad y del campo, los kulaks y los concesionarios, integrándose en el socialismo: hasta esa estupidez ha llegado Bujarin. No, camaradas, no es ese el «socialismo» que nosotros necesitamos. Que se quede con el Bujarin. Hasta ahora, los marxistas-leninistas habíamos pensado que entre los capitalistas de la ciudad y del campo, de una parte, y, de otra parte, la clase obrera, existe un antagonismo irreconciliable de intereses. En ello, precisamente, descansa la teoría marxista de la lucha de clases. Pero ahora, según la teoría de Bujarin acerca de la integración pacífica de los capitalistas en el socialismo, todo esto se trastoca, desaparece el antagonismo irreconciliable entre los intereses de clase de los explotadores y de los explotados, y los explotadores se integran en el socialismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Sobre la desviación derechista en el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1929)

Cuarto. La negación del proletariado versus la hegemonía del proletariado como fuerza dirigente en cualquier etapa:

«¿Qué es el régimen constitucional de nueva democracia? Es la dictadura conjunta de las diversas clases revolucionarias sobre los colaboracionistas y reaccionarios. Alguien dijo una vez: «Si hay comida, que la compartan todos». Me parece que esto puede servir de metáfora ilustrativa de la nueva democracia. Puesto que la comida debe ser compartida por todos, es inadmisible que un solo partido, grupo o clase ejerza la dictadura». (Mao Zedong; Sobre el régimen constitucional de nueva democracia; Obras Escogidas; Tomo II, enero de 1940)

Lenin llamaría a esta renuncia a la hegemonía «la forma más cruda del reformismo». Las tesis de los bolcheviques rusos decían:

«El proletariado, que es por su situación la clase más avanzada y la única consecuentemente revolucionaria, por este mismo hecho está llamado a desempeñar el papel dirigente en el movimiento general democrático revolucionario. (...) Sólo el cumplimiento de este papel puede asegurar al proletariado las condiciones más ventajosas para la lucha por el socialismo». (Resolución del III Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, 1905)

¿Acaso era este un pensamiento adscrito solamente a Rusia, o también a los países más atrasados que Rusia?

«En tales países casi no hay proletariado industrial. No obstante, también en ellos hemos asumido y debemos asumir el papel de dirigente». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Informe de la comisión para los problemas nacional y colonial, 1920)

***

Las justificaciones de los oportunistas del PCE (r) sobre que Lenin, Stalin y la Komintern no se posicionaron sobre los problemas de los países más atrasados no se sostienen a tenor de la documentación existente. En cuanto a Mao, este revisó el marxismo ora por desconocimiento ora por oportunismo; y el PCE (r) le siguió bien por fanatismo bien por oportunismo: ambos sin excusa posible». (Equipo de Bitácora (M-L)Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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