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martes, 17 de febrero de 2015

El comunicado de Shangái (1972), el documento conjunto sino-estadounidense que destapó al maoísmo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Hoy traemos un documento algo olvidado, pero que es indispensable para entender el acercamiento sino-estadounidense se inicios de los años 70. Estamos hablando del «comunicado de Shanghái» del 25 de febrero de 1972. Este documento para el gobierno chino y el gobierno estadounidense de la época y para los posteriores gobiernos de los respectivos países en años siguientes, sería la piedra angular de sus relaciones, el documento con el que se apoyaban mientras sus relaciones se intercalaban y ampliaban de una forma cada vez más profunda. En 1979, y en 1982, se fueron declarando nuevos comunicados que se consideraban herederos y ampliadores del comunicado en cuestión de 1972. Para entender la repercusión internacional, colocaremos después del documento en sí, los comentarios de Enver Hoxha sobre las conversaciones sino-estadounidenses de febrero de 1972, así como el significado del comunicado conjunto y sus puntos internos.

Lo que intentamos explicar con estos documentos es que el lector pueda detectar detrás de toda esta parafernalia que montaron tanto uno como otro gobierno las intenciones de clase de los dos gobiernos, de uno revisionista-capitalista en plena expansión, ávido de convertirse en una superpotencia –China, y de otro capitalista y ya una superpotencia imperialista consagrada –Estados Unidos. Dejando a un lado las frases bonitas para la posteridad que nunca se cumplieron sobre cuestiones importantes, que al lector poco menos que le arrancara su mejor sonrisa, se puede ver la intención estadounidense en cuanto a política exterior de atraer a China hacía su terreno, y esto incluía un camino capitalista en el que país asiático permitiera el flujo de capitales extranjeros y entrar en selecto círculo de amistades con imperialismos y regímenes reaccionarios, sin citar un apoyo explícito a toda política estadounidense que se daba por hecho. En política interior, el «doblegar a los chinos», servía a Nixon para tapar escándalos de corrupción y espionaje como el caso Watergate. En lo que respecta al otro miembro firmante, China; la intención era que: en el ámbito de la política exterior se buscaba un contrapeso militar para prevenirse de cualquier intento de ataque de la Unión Soviética, dotarse de notable influencia frente a los aliados estratégicos de los Estados Unidos y buscar también el favor de los llamados «países del tercer mundo» para su próxima propaganda sobre tal teoría y su futura invasión económica y militar cuando China fuera una suporentencia. Tampoco hay que descartar para la política interior el objetivo de buscar un socio lo suficientemente fuerte era para cubrir las carencias industriales y militares que el país no había podido solventar debido al modelo de industrialización. Durante 1949-1953 los chinos se ajustaron a un modelo influenciado por los marxista-leninsitas soviéticos, pero ha de saberse que el propio Mao Zedong ya había teorizado durante los años 40 un modelo de industrialización revisionista diferente, las tesis de esa industrialización las implementaría sin disimulo a partir de 1953, y para los 70 también retomaría su viejo propósito de la industrialización a base de capital extranjeroPor supuesto el precio de tal apoyo estadounidense en los planes chinos era prestarse a un ridículo como tal de cara al mundo, inclusive delante del movimiento revolucionario que ya no creería más sus patrañas.

Estos encuentros entre el gobierno estadounidense y el gobierno chino no eran tampoco por simples intereses comerciales, como durante el documento se insistirá varias veces, es más el propio Henry Kissinguer en un documento ahora desclasificado, le confesó a Mao Zedong en uno de sus encuentros, que como decimos, todo correspondía a una más que trazada nueva línea política geoestratégica:

«Nuestro interés en comerciar con China no es en sí comercial. Este es establecer una relación que es necesaria para las relaciones políticas que ambos tenemos». (Henry Kissinger y Mao Zedong; Memorandum de una conversación, 17-18 de febrero, 1973)

A esta confesión Mao Zedong no tuvo ninguna inconveniencia en cubrir el establecimiento de relaciones comerciales con fines mayores, ya que ellos también plantaban una nueva política exterior. Algo nuevo de la política exterior china era presentar para el futuro a todos los países de mundo y a todos los partidos marxista-leninistas a los Estados Unidos como un imperialismo pacífico con el que si se podía tratar, a diferencia del socialimperialismo soviético, que según sus ideas era: 

«La fuente de guerra más posible viene hoy día desde el ambicioso socialimperialismo soviético». (Pekin Informa; 30 de enero, 1976) 

Esto se popularizaría como la teoría de los «tres mundos»; y era un claro indicador de que el revisionismo chino pensaba que una de las dos superpotencias era más fuerte que la otra, que una era más agresiva y que la otra era mansa. Pero esta vez, no pararemos a estudiar de nuevo los antecedentes para la elaboración de la teoría antimarxista de los «tres mundos», ni el porqué de esta. Sólo veremos sus consecuencias prácticas de esta; el acercamiento sino-estadounidense. De hecho podríamos decir que otra consecuencia sería la celebración de este tipo de resoluciones por el lado de los revisionistas de todo el mundo y el acercamiento estrecho de China a partir de dichas fechas con todo revisionismo que tuviera alguna ligera divergencia con el revisionismo soviético:

«La propia China se alinea con Yugoslavia y Rumanía –sin mirar lo que estos dos Estados son–, con el fin de incitar sus contradicciones con la Unión Soviética. A esto Rumanía y Yugoslavia responden a esta incitación de los chinos agudizando sus contradicciones con los revisionistas soviéticos, de hecho tensándolas más de lo que es necesario, con el fin de atraer a China completamente en la trampa. De hecho, nada separa China y Rumanía. Están completamente en consonancia entre sí en la política y en la ideología, y declaran que sus respectivos partidos son hermanos. (...) Para los chinos, todo lo que se declare antisoviético es bueno, y se puede marchar con él, independientemente de que estos elementos antisoviéticos sean; los revisionistas titoistas, traidores al marxismo-leninismo, agentes de los estadounidenses, los revisionistas rumanos, que posean lazos con el imperialismo estadounidense, la reacción europea u otra reacción burguesa. Para ganarte la simpatía de los chinos, sólo necesitas ser antisoviético». (Enver Hoxha; Bajo una línea antimarxista; Reflexiones sobre China, Tomo I, 27 de julio, 1971

Así mismo estos actos frente al imperialismo estadounidense, supusieron el recelo y rechazo de los partidos marxista-leninistas de todo el mundo:

«La cuestión de la visita de Nixon a Pekín era un acontecimiento de notoriedad pública y todos debían, en aquella época, tomar posición al respecto, como hizo nuestro partido. El viaje de Nixon a China vino a confirmar aún más nuestra impresión que el Partido Comunista de China se deslizaba hacia la charca del oportunismo, hacia la charca de la colaboración con el imperialismo estadounidense». (Enver Hoxha; El eco de nuestro artículo; «La teoría y la práctica de la revolución»; Reflexiones sobre China, Tomo II, 3 de agosto de 1977) 

Lo que ayudaría a despejar cualquier dudas sobre el revisionismo dentro del Partido Comunista de China (PCCh) y su política oportunista y burguesa sobre las relaciones exteriores de China que planteaba.

Podemos decir pasando a finalizar la extensa introducción, que este documento sólo sirvió en el ámbito de la lucha de clases global para desconcertar la lucha que los pueblos llevaban a cabo para zafarse del yugo del imperialismo estadounidense, y trabó la lucha contra el revisionismo jruschovista-brezhenvista, ya que estas acciones daban alas al revisionismo soviético para presentarse ante su pueblo y el mundo como un país antimperialista. También siguen vigentes las consecuencias que provocaron el acercamiento sino-estadounidense en el ámbito global de la lucha de clases:

«Cuando después de muchas conversaciones ya Nixon fue invitado a China durante 1972 y la dirección china con Mao Zedong a la cabeza proclamó la política de aproximarse y unirse al imperialismo norteamericano, quedó patente por tanto que la línea y la política chinas estaban en completa oposición al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario. Después, comenzaron a ser más evidentes los objetivos chovinistas y hegemonistas de China. La dirección china empezó a oponerse más abiertamente a las luchas revolucionarias y de liberación de los pueblos, se opuso al proletariado mundial y al auténtico movimiento marxista-leninista en beneficio de su política pragmática desplegando abiertamente la llamada «teoría de los tres mundos» que estaba esforzándose por imponer a todo el movimiento marxista-leninista como línea general». (Enver Hoxha;El imperialismo y la revolución, 1978)

En lo que respecta a la política interior de China; sirvió para que China siguiera su paso para convertirse en una superpotencia capitalista, eso sí, bajo la bendición estadounidense a ojos del mundo. Un ejemplo de esto último:

«La política china abrió un amplio y muy beneficioso camino a los Estados Unidos, camino que desafortunadamente inauguraron Mao Zedong y Chou En-lai con Nixon. Entre los encuentros de estas figuras, los Estados Unidos y China se tendieron muchos puentes, puentes velados, puentes eficaces y fructuosos. (...) La invitación que Mao Zedong y Chou En-lai cursaron a Nixon después del escándalo del Watergate, e incluso las íntimas recepciones que brindaba Mao Zedong al mandatario estadounidense no eran inmotivadas ni desintencionadas. Significaban que la amistad con los Estados Unidos, lejos de ser una amistad coyuntural entre personas, es una amistad entre países, entre China y los Estados Unidos, independientemente de que el presidente estadounidense que pudo abrir este camino fuese destituido de su cargo por sus trapicheos». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

Como vemos, hoy día, estas reflexiones prevalecen intactas; pese a que China se haya elevado incluso por encima de los Estados Unidos en muchos puntos, se práctica a la vez que la competencia interimperialista, la sumisión y entendimiento entre ambos gobiernos, inclusive borrando y suprimiendo las perspectivas y actividades revolucionarias de terceros si se oponen a sus planes. Esta relación como dijo Lenin forma parte de las contradicciones entre imperialismos. 

También como colofón final, insistimos; la intención de Mao Zedong de buscar una alianza con los Estados Unidos para China no comenzó en el año 1971 o 1972, sino que data de los años 40 como demuestran sus documentos posteriormente censurados como el informe al VIIº Congreso del PCCh titulado originalmente: «La lucha por una nueva China» de 1945, que en sus Obras Escogidas fue retocado y se llamó: «Sobre el gobierno de coalición popular». En dicho informe se presentan unas tesis revisionistas browderistas sobre la «coexistencia entre los países de la coalición antifascistas sin contradicciones y sin guerras», además demuestra un tono chovinista gran Estado en torno al tema de que «el mundo debía ser comandado por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial más China»Estas tesis son una negación del axioma marxista-leninista de que el peligro de las guerras sólo desaparece con el triunfo global del socialismo, y por otro lado del derecho de las naciones a no delegar sus asuntos en países más grandes. Esto demuestra que el revisionismo chino bebía del oportunismo explícito de Earl Browder como pudo verse en nuestra obra: «Mao Zedong ese liberal pro estadounidense e ídolo de Earl Browder» de 2014.

Además hay otro punto importante en este informe temprano de Mao Zedong: si bien en los años 70 todo los revisionistas e imperialistas felicitaron a la China de Mao Zedong por este paso frente a los Estados Unidos, este fenómeno no era nuevo, Earl Browder ya le había colmado de piropos a Mao Zedong treinta años antes precisamente por esos escritos que incluían una visión de Mao Zedong de China y los Estados Unidos donde se le pedía a éste último que trajera sus inversiones a China para el desarrollo industrial chino, algo que empezaría a fraguarse ya a inicios de los años 70 con las visitas de Rockefeller a China.

Comunicado conjunto de la República Popular de China y los Estados Unidos (Shangai, 27 de febrero de 1972)

1. El presidente Richard Nixon de los Estados Unidos visitó la República Popular de China por invitación del Primer Ministro Chou En-lai de la República Popular China el 21 febrero-28 febrero 1972. Acompañaron al presidente la mujer del mismo, el Secretario de Estado William Rogers, el Asistente del Presidente Dr. Henry Kissinger, y otros funcionarios estadounidenses.

2. El presidente Nixon se reunió con el presidente del Partido Comunista de China Mao Zedong el 21 de febrero. Los dos líderes mantuvieron un intercambio serio y sincero de opiniones sobre las relaciones sino-estadounidenses y los asuntos mundiales.

3. Durante la visita, se celebraron amplios debates, sinceros y francos entre el presidente Richard Nixon y el Primer Ministro Chou En-lai para la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y la República Popular de China, así como sobre otras cuestiones de interés para ambas partes. Además, el secretario de Estado, William Rogers, y el ministro de Relaciones Exteriores Chi Peng-fei, sostuvieron conversaciones bajo el mismo espíritu.

4. El presidente Nixon y su partido visitaron Pekín y observaron los centros culturales, industriales y agrícolas, y también recorrieron Hangchow y Shanghai, donde se continuó las conversaciones con los líderes chinos en lugares donde se consideraron de interés similar.

5. Los dirigentes de la República Popular de China y los Estados Unidos encontraron beneficioso tener esta oportunidad, después de tantos años de no mantener relaciones, de exponer sinceramente sus opiniones sobre una variedad de temas. Pasaron revista a la situación internacional la cual está sufriendo grandes trastornos, y expusieron sus respectivas posiciones y actitudes.