Mostrando entradas con la etiqueta Partido del Trabajo de Corea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido del Trabajo de Corea. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de enero de 2017

Corea del Norte: la sucesión dinástica en los puestos de Secretario General, Comandante Supremo del Ejército y Presidente de la Comisión Nacional; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«A lo largo de la historia de los distintos revisionismos, hemos sido testigos, como estos bien a través de la fuerza bruta o a través de institucionalizarlo en las Constituciones y estatutos, como diferentes cargos eran hereditarios, o ciertas figuras tenían un trato especial. Por poner un ejemplo en la Constitución yugoslava de 1965, y más concretamente su artículo 220, se registraba a Tito como la única persona de todo el Estado que no estaba sujeto a la ley que limitaba el cargo de Presidente:

«El Presidente de la República es elegido por cuatro años; puede ser reelegido consecutivamente para una nueva legislatura. En lo que se refiere a la elección de la presidencia de la República, no existe limitación alguna para Josip Broz Tito». (Constitución de la República Popular Socialista de Yugoslavia, 6 de abril de 1963)

Por supuesto Tito «valiéndose de ese privilegio constitucional» ocupó tal cargo vitalicio hasta su muerte en 1980. La sucesión, «al estilo faraón», en los mayores cargos del partido o el Estado era también algo muy extendido en los revisionismos modernos. Por ejemplo en la constitución del Partido Comunista de China de 1969, se designaba a Mao Zedong como «su líder, que junto al pueblo constituye el núcleo dirigente»:

«El Partido Comunista de China, con el Camarada Mao Zedong como su líder, es un partido grande, glorioso y justo; constituye el núcleo dirigente del pueblo chino». (Partido Comunista de China; Constitución del Partido Comunista de China: Aprobada por el IXº Congreso Nacional del Partido Comunista del Partido China, 14 de abril de 1969)

Y en esa misma Constitución se dictaba que directamente a un hombre debía sucederle otro en ese rol y en ese cargo, razón por la que Lin Piao sería nombrado Vicepresidente del partido:

«El Camarada Lin Piao ha consistentemente mantenido en alto la gran bandera roja del pensamiento Mao Zedong y con resolución y lealtad ha continuado defendiendo la línea proletaria del Camarada Mao Zedong. El Camarada Lin Piao es el más cercano camarada de armas y sucesor del Camarada Mao Zedong». (Partido Comunista de China; Constitución del Partido Comunista de China: Aprobada por el IXº Congreso Nacional del Partido Comunista del Partido China, 14 de abril de 1969)

Otro ejemplo que no deja lugar a dudas en cuanto al tema de la sucesión, es –como en el caso del revisionismo coreano y yugoslavo– el orgullo con que lo cuentan y la justificación de que ha sido a través de «métodos democráticos»:

«Los delegados señalaron en el proyecto de Constitución del partido que claramente es el marxismo-leninismo pensamiento Mao Zedong la base teórica que guía al partido y se estipula claramente que el Camarada Lin Piao es el sucesor del Camarada Mao Zedong; esta es una gran victoria para la Gran Revolución Cultural Proletaria y para el marxismo-leninismo pensamiento Mao Zedong». (Partido Comunista de China; Comunicado de Prensa del Secretariado del Presidium del IXº Congreso Nacional del Partido Comunista del Partido China, 14 de abril de 1969)

Este sería un fenómeno que no se le escaparía Enver Hoxha a la hora de denunciar al revisionismo chino:

«El poder ilimitado de Mao Zedong llegaba al extremo de que designaba a sus herederos. En un tiempo nombró a Liu Shao-chi como sustituto suyo. Más tarde proclamó que el heredero del poder y del partido, tras su muerte, sería Lin Piao. Esto, que era algo sin precedentes en la práctica de los partidos marxista-leninistas, fue sancionado incluso en los estatutos del partido. También fue Mao Zedong quien designó a Hua Kuo-feng para presidente del partido, después de su muerte. El propio Mao Zedong, teniendo en sus manos los resortes del poder, criticaba, juzgaba, castigaba y después rehabilitaba a altos dirigentes del partido y del Estado. Así ocurrió con Deng Xiaoping». (Enver Hoxha; El imperialismo y la revolución, 1978)

En el caso norcoreano, ¿cómo apoyan además el linaje de esta dinastía revisionista? Creando historias donde toda la familia presuntamente habría tenido una lucha revolucionaria:

«Su bisabuelo, Kim Ung U, fue un patriota que lideró una revuelta contra los estadounidenses en 1866; su abuelo, Kim Bo Hyon, y su abuela, Li Bo Ik, también eran patriotas que lucharon contra el imperialismo japonés; su abuelo por parte de madre, Kang Don Uk, fue un luchador contra el imperialismo japonés; su padre, Kim Hyong Jik, era un destacado líder del movimiento de liberación nacional de Corea; su madre, Kang Ban Sok, fue una luchadora revolucionaria antijaponesa; su tío , Kim Hyong Gwon, era un luchador y revolucionario comunista; su tío por parte madre, Kang Jin Sok, era un luchador contra el imperialismo japonés; sus dos hermanos menores y su primo, Kim Won Ju, también eran combatientes y comunistas revolucionarios». (Partido del Trabajo de Corea; Breve Historia de las actividades revolucionarias del camarada Kim Il Sung, Pyongyang, 1969)

En 1991 Kim Jong Il ya ocupaba el cargo de Comandante Supremo del Ejército Popular de Corea, y en 1993 el cargo de Presidente de la Comisión Nacional de Defensa, que como veremos adelante, son cargos que importan bastante más en la sociedad militarizada de «Songun» del revisionismo coreano que otros cargos, sea como sea, en 1997, después que Kim Il Sung dejó el cargo de Secretario General del Partido a su hijo Kim Jong Il tras su muerte en 1994, los medios de comunicación oficiales de Corea del Norte crearon otras historias más para justificar la sucesión en curso e ir preparando a las manipuladas masas para aceptar al nuevo Líder que se estaba consolidando en el poder:

«Fenómenos naturales maravillosos han sido testigos en el monte Paektu, el lugar de larga tradición de la revolución, en Corea. Era la madrugada del 21 de septiembre, cuando se celebró la Conferencia Provincial del Partido del Sur Pyongyang para discutir la agenda de programa sobre la recomendación del General Kim Jong Il como Secretario General del Partido de los Trabajadores de Corea. El día anterior, nevó y llovió en el monte Paektu como de costumbre hasta el medio día. Por la noche, su temperatura aumentó abruptamente más de 10 grados centígrados superior a la media. Y el viento del noroeste y el viento del noreste, los vientos típicos en el monte Paektu, desaparecieron y el viento soplaba por el suroeste. Por la noche, las nubes altas y bajas desaparecieron por completo. A medida que el nuevo día empezaba a abrir el cielo del Este de colores naranjas, amarillentos, marrones cambiaron a rojo y un sol brillante se elevó por encima del Mt. Paektu. Esta aparición grandiosa del sol continuó varios días. Las observaciones meteorológicas en la zona dicen que en el monte Paektu, la salida del sol nunca había ocurrido durante tres días consecutivos. (...) Sin embargo, en el período emocional cuando el gran General Kim Jong Il fue elegido como Secretario General del Partido del Trabajo de Corea, la salida del sol continuó durante 25 días consecutivos, extendiendo grandioso paisaje. Un fenómeno natural más misterioso se observó en la tarde del 8 de octubre, alrededor de las 05:10, cuando el comunicado especial informó a las personas de la elección del General Kim Jong Il como Secretario General del Partido del Trabajo de Corea, una nube de color apareció en el monte Paektu. (...) Al ser testigos de estos fenómenos naturales maravillosos, sus habitantes dijeron que la naturaleza también celebraba la elección de Kim Jong Il como Secretario General del Partido del Trabajo de Corea». (Agencia Telegráfica Central de Corea; 20 de octubre de 1997)

Pedimos perdón al lector, por traerle historietas y cuentos más clásicos de la época del Medievo sobre la coronación de los reyes y su bendición por Dios, que del siglo XXI y supuestos líderes marxistas, pero era necesario publicar tales majaderías para que se entienda hasta que punto llega el revisionismo coreano en su afán por engañar al pueblo coreano.

Esta demostración de lavado de cerebro a la población para mitificar a las figuras, no es un desliz ocasional: es la política de los revisionistas coreanos con todos sus sucesivos líderes a los que encumbran como dioses. Mucho más reciente, en 2011, tras la muerte de Kim Jong Il, la máquina de propaganda norcoreana escribía las mismas majaderías:

«Peculiares maravillas naturales se observaron en el Monte Paektu, el Pico Jong Il y la Colina Tonghung en la ciudad de Hamhung donde está la estatua del Presidente Kim Il Sung en un momento en que todos los coreanos están de luto por el fallecimiento del Líder Kim Jong Il con el dolor más amargo». (Agencia Telegráfica Central de Corea; Fenómenos naturales observados, 21 de diciembre de 2011)

martes, 27 de diciembre de 2016

El nacionalismo burgués inherente en el «pensamiento Juche»; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En estos casos de desarrollo de una política antimarxista, como hemos presenciado, tarde o temprano aparece la vieja araña del nacionalismo que hila todavía más la actuación traicionera de los revisionistas. Estamos cansados de citar muestras de como el revisionismo chino con sus teorizaciones unían explotadores y explotados nacionales en un frente patriótico. Veamos mejor que significó el nacionalismo en el revisionismo yugoslavo viéndolo en la misma perspectiva de unión de clases antagónicas bajo la excusa del patriotismo:

«En la esfera de la política interior, el nacionalismo del grupo de Tito lleva al pacto entre los explotadores y los explotados, hacia una política de «unión» de los explotadores y de los explotados, en un frente «nacional», hacia una política de abandono de la lucha de clases, hacia la preconización embustera de la posibilidad de edificar el socialismo sin lucha de clases, de la posibilidad de una integración pacífica de los explotadores en el socialismo, hacia la desmovilización del espíritu de combate de los trabajadores yugoslavos». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; A dónde conduce el nacionalismo del grupo de Tito, 1948)

Por eso, el nacionalismo no podía significar en los países que estaban por la construcción del socialismo y el comunismo más que la manifestación de elementos que estaban a favor de la restauración del capitalismo y de la dominación de la burguesía. En el caso de Corea no podemos hablar ni siquiera de restauración sino de perpetuación, pero se sobreentiende:

«La desviación hacia el nacionalismo es una acomodación de la política internacionalista de la clase obrera a la política nacionalista de la burguesía. La desviación hacia el nacionalismo refleja las tentativas de la «propia» burguesía nacional para restablecer el capitalismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe al XVIIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1934)

En un alarde de nacionalismo y chovinismo extremo, los revisionistas coreanos, argumentaban que Kim Jong Il rompió con el «dogma» del marxismo-leninismo a la hora de calificar una nación, veamos:

«Lo siguiente ocurrió cuando Kim Jong Il era un estudiante en la Universidad Kim Il Sung, un día de otoño en 1960, durante una conferencia sobre la historia coreana. Un estudiante expuso que según los clásicos del marxismo-leninismo la nación se caracteriza por la comunidad del lenguaje, el territorio, la vida económica y la comunidad psicológica que se reflejan en la cultura y que si le falta uno solo de estos cuatro requisitos, no puede considerarse la identidad de la misma. Y agregó: ¿Pertenecen también los coreanos en ultramar a la nación coreana? Hizo esa pregunta para demostrar que entonces ellos no forman parte de la nación coreana según lo planteado en las obras clásicas estudiadas. (...) En aquellos días, los estudiantes, que dogmáticamente habían aceptado las teorías existentes, creyeron que la nación coreana se había formado en el siglo XVIII cuando Corea estaba en la etapa inicial del desarrollo capitalista o en el período de la dominación colonial imperialista japonesa o incluso hasta después de la liberación del 15 de agosto de 1945. Kim Jong Il criticó su visión dogmática basada en los clásicos del marxismo-leninismo y dijo que lo que caracteriza a la nación es la comunidad de la sangre, el lenguaje y la región, de los cuales la sangre y el lenguaje constituyen las cualidades principales que la especifican, y que una nación es una colectividad sólida formada por personas que tienen, ante todo, los mismos lazos sanguíneos y lingüísticos. (...) Él continuó diciendo que la nación coreana ha vivido durante largo tiempo en un mismo territorio, heredando la misma sangre y hablando el mismo idioma, que la nación coreana posee una historia de 5.000 años y una espléndida cultura, que los expatriados también pertenecen a la nación coreana. Una nación es un grupo cohesionado de personas que se formó históricamente como la unidad más grande de la vida social. Una nación no se forma o se rompe fácilmente por un cambio en el sistema social. La formación de una nación condiciona el aspecto de las clases sociales y de los diferentes estratos. Incluso en una sociedad sin clases la nación todavía existe. Si nuestro linaje y lengua son los mismos, pertenecemos a la misma nación, aunque nuestra ideología, ideales y territorio sean diferentes. Esta es su actitud ante la nación. Nuestra nación es una nación homogénea descendiente de Tangun [según una antigua leyenda coreana, Tangun fue el primer humano que habitó la tierra - Anotación de G. H.] que ha compartido sólo una línea de sangre durante 5.000 años. Tal fenómeno es raro en el mundo. La homogeneidad de la línea de sangre es la característica más importante de una nación». (Partido del Trabajo de Corea; Para la realización completa de la independencia nacional a partir de la luz guía del General Kim Jong Il, 1997)

Como los revisionistas coreanos reconocen orgullosamente, para ellos lo que conforma una nación son sobre todo los lazos de sangre, algo que ellos si cumplen gracias a que ellos serían el «pueblo elegido» que ha mantenido durante más de 5.000 años su pureza. Esto es algo que desde la propaganda norcoreana se alimenta con historietas míticas no sólo sobre sus líderes –como ya hemos visto–, sino sobre la creación de su nación:

«Como se ha visto anteriormente, la definición de Kim Jong Il de nación vale decir, que una comunidad, para ser considerada nación, debe compartir lazos sanguíneos y lingüísticos, es correcta y científica. Kim Jong Il dio una respuesta acertada a la cuestión nacional. Criticando la visión dogmática que fijó el momento de la formación de nuestra nación en el desarrollo del capitalismo, dijo: «Nuestro pueblo es una nación homogénea que ha heredado una línea de sangre, lengua y cultura en un territorio desde tiempos antiguos, y es un nación sabia con 5.000 años de historia, una brillante cultura y una tradiciones espléndidas«. La pregunta sobre la fundación de una nación es básica para llegar a la correcta definición de nación y es el punto de partida para sistematizar la historia de una nación». (Partido del Trabajo de Corea; Para la realización completa de la independencia nacional, a partir de la luz guía del General Kim Jong Il, 1997)

Esta definición de Kim Jong Il, no tiene nada que ver con la definición de los marxistas:

«Nación es una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de la comunidad de idioma, de territorio, de vida económica y de psicología, manifestada ésta en la comunidad de cultura». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; El marxismo y la cuestión nacional, 1913)

Como era de esperar, no era muy difícil desmontar esta teoría que además se apoya en los linajes de sangre:

«La definición de Kim Jong Il de nación no difiere mucho de las opiniones místicas de los nazis basadas en la «sangre y suelo» –blut unt boden–. No hay tal cosa como una «raza» pura o un «grupo étnico» puro. Somos, en palabras de los científicos, «mestizos energéticos». La idea de que la definición de una nación se puede pensar en términos de «linaje» es ridícula y no hace sino reflejar el carácter pseudocientífico de la Idea Juche. Las ideas de Kim Jong Il de la nación son eclécticas y metafísicas. Desde luego, no reflejan la naturaleza dialéctica de las leyes objetivas que gobiernan al mundo. ¿Qué son entonces, en la mente de Kim Jong Il, Gran Bretaña, Francia y Alemania, con sus Estados multiétnicos, con sus Estados multiculturales, sin mencionar a Estados Unidos, a Canadá y a Australia? No hay muchos países que encajarían en la definición de Kim Jong Il de una nación, si aceptáramos su tesis». (Gary Howell; El Juche a la luz del marxismo-leninismo, 1997)

Era algo obvio que históricamente los marxista-leninistas no se hacían ilusiones respecto a lo que podía significar una victoria de una desviación nacionalista y derechista en sus respectivos partidos. Fijémonos como en las siguientes citas de Vulko Chervenkov contra el nacionalismo, se cumplen todos los requisitos para parecer que se está hablando del nacionalismo-burgués implícito en el «pensamiento Juche»:

1) Subestimación y desprecio de las experiencias revolucionarias que no sean nacionales, como hemos visto una y otra vez en palabras de los revisionistas coreanos sobre las experiencia de la Unión Soviética y las democracias populares de Europa del Este:

«El nacionalismo y las manifestaciones nacionalistas deben erradicarse allí donde se encuentren como una ideología hostil, ideología fascista, como el peor de los males. El nacionalismo se revela en la hostilidad hacia la Unión Soviética, en el menosprecio de sus éxitos, en la negativa a reconocer y negar la experiencia histórica universal de la gran revolución socialista de octubre de 1917 como un ejemplo y modelo para todos los obreros y trabajadores en todo el mundo, en la subestimación de la propia fuerza y éxitos, en la subestimación de la fuerza y los éxitos de los demás, en la negación de la solidaridad proletaria internacional. (...) Tenemos que romper en pedazos la concepción vil y peligrosa del camino peculiar búlgaro, peculiar hacia el socialismo, de la superioridad de nuestro camino hacia el socialismo búlgaro sobre el camino soviético». (Vulko Chervenkov; Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria, 1950)

2) La más que posible venta del país a una potencia imperialista, para que la dirigencia pueda mantenerse en el poder y cumplir sus objetivos nacionalistas-burgueses, como le pasó a Corea del Norte con el socialimperialismo soviético y su dependencia económica y política:

«El nacionalismo es la ideología de la traición al campo de la paz, la democracia y el socialismo, la constatación de la salida de este campamento y transferencia al campo del imperialismo». (Vulko Chervenkov; Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria, 1950)

3) Del fin del partido comunista, y de la instauración de un partido basado en una figura nacionalista que ordena y dispone todo:

«De la restauración, de la contrarrevolución bonapartista. Nacionalismo significa la perversión del partido en un partido burgués, en un partido contrarrevolucionario». (Vulko Chervenkov; Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria, 1950)

4) En la creencia de un paso pacífico, armonioso, con las clases explotadoras nacionales en un esquema de sociedad que forme un todo único patriótico sin lucha de clases, o lucha de clases suavizada considerando a los explotadores nacionales como parte del pueblo:

«De la posibilidad de que la lucha de clases sea suavizada en el periodo de transición del capitalismo al socialismo». (Vulko Chervenkov; Georgi Dimitrov y la lucha contra el titoismo en Bulgaria, 1950)» (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

lunes, 19 de diciembre de 2016

La triste realidad del centralismo burocrático del revisionismo coreano; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«A todo esto, ¿cómo se organiza el Partido del Trabajo de Corea? ¡Por supuesto ellos dicen que bajo el centralismo democrático! Ahora, ¿qué peculiaridades tiene este «centralismo democrático»? Veamos:

¿Cómo podríamos resumir qué es el centralismo democrático como método organizativo en un partido comunista para el lector novel? De tal forma:

«El principio esencial sobre el que se edifica un partido revolucionario, un partido marxista-leninista, es el del centralismo democrático. Centralismo democrático significa: (1) Todos los órganos dirigentes del partido se eligen democráticamente de abajo arriba y no son nombrados o cooptados. (2) Los órganos dirigentes tienen la obligación de rendir cuentas periódicamente de su actividad ante los miembros que los han elegido y de crear todas las posibilidades para que no se obstaculice la participación de estos miembros en los debates y en la adopción de las decisiones. (3) El centralismo exige necesariamente una disciplina férrea, pero consciente, de manera que la minoría se someta a la mayoría. La disciplina férrea implica necesariamente la discusión, la confrontación de opiniones. (4) Las decisiones de los órganos superiores del partido son obligatorias para los órganos inferiores». (Enver Hoxha; Informe presentado ante la Conferencia de activistas del partido de Tirana sobre los análisis y las conclusiones del XIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Albania, 1948)

Pero los revisionistas, y en general, todos los movimientos pseudomarxistas, han negado el centralismo democrático, apostando por: (1) métodos organizativos socialdemócratas, anarquistas, en fin liberales; ó (2) alabando el centralismo democrático y actuando en su nombre para usurparlo y distorsionarlo para finalmente reemplazarlo por el centralismo burocrático.

En el caso del revisionismo coreano, copia la segunda variante que hemos comentado, la conocida sobre todo por el revisionismo soviético, que es la de hablar en nombre del respeto y aceptación del centralismo democrático para aplicar en la práctica el centralismo burocrático que convierte al partido en un régimen guerrillero, sin democracia interna; veamos:

«Los revisionistas modernos que están en el poder, encabezados por los revisionistas soviéticos, hablan mucho acerca de la democracia dentro del partido y se jactan de que aplican los principios leninistas sobre el partido. Pero esto está lejos de la verdad. En esos partidos, el centralismo democrático se ha transformado en el centralismo burocrático. Los miembros del partido que se oponen a su línea y la política antiproletaria son sometidos a represalias, el destierro y la cárcel. La línea de los partidos revisionistas no es el fruto de la participación de la masa de los miembros del partido y las clases trabajadoras, sino el trabajo de las camarillas gobernantes. La disciplina del partido se ha convertido en una disciplina mecánica y la masa de los miembros del partido se someten a las decisiones de la dirección desde el miedo». (Petro Ciruna y Pandi Tase; La degeneración organizativa de los partidos revisionistas y sus consecuencias, 1978)

De una forma u otra, todos los partidos revisionistas, usan una de las dos versiones contrarias al centralismo democrático, a veces combinando sus dos antítesis. Es sabido que muchos partidos por ejemplo usan métodos de descentralización en el partido, que no somete a los órganos superiores o inferiores a ninguna supervisión ni crítica, y a la vez usan métodos de expulsión a quién ejerza su derecho de crítica sobre la dirigencia, por lo general pues, estos síntomas de degeneración de una variante u otra suelen estar interconectados y suelen ser visibles en los partidos revisionistas. El fin de estas formas de organización no marxista es legitimar a la dirigencia. El revisionismo chino por citar un ejemplo, es un partido que según en qué época, Mao Zedong y Chou En-lai utilizaban una táctica u otra; o bien permitían y se unían bajo una «unidad socialdemócratas» con miembros y facciones del partido que eran conocidos por su derechismo o izquierdismo –la existencia de estas facciones y líneas dentro del partido ya dice mucho de su organización no marxista-leninista– si es que les convenía en esa ocasión para aprobar su propia línea o por estar en inferioridad momentánea, o bien sacaban el «bastón de mando» y reprimían a otros miembros o facciones revisionistas o revolucionarias que se atrevieran a juzgar su línea si en ese justo momento se veían amenazados o veían que podían deshacerse de ellos sin peligro de perder el poder en el intento. En el caso del revisionismo coreano, se adaptaron más bien al modelo de partido del revisionismo soviético o el revisionismo yugoslavo, nos referimos de nuevo a partidos en donde la táctica «bastón de mando» y reprimir cualquier manifestación contraria a la dirección de miembros revisionistas o miembros revolucionarios era lo común y primaba más que el «regateo» entre miembros y facciones del partido para lograr una «unidad» formal que mantuviera la línea oficial presente, como podría ser más común en el revisionismo chino o el revisionismo eurocomunista:

«En estos partidos se habla profusamente del centralismo democrático, pero éste ha dejado de ser leninista; se habla de crítica y autocrítica «bolcheviques», pero ya no son bolcheviques; se habla de disciplina de partido, pero ya no es una disciplina leninista, sino fascista; se habla de moral proletaria, pero la moral es burguesa, antiproletaria, antimarxista; se habla de libre expresión de opiniones en el seno del parido respecto a cualquier problema o persona, pero la libre expresión de opiniones, ateniéndose al espíritu de partido, al espíritu proletario, conduce a la cárcel o a los campos de concentración; y así sucesivamente con todas las normas verdaderamente leninistas del partido. Así pues, las normas oficiales, independientemente de las máscaras, son antileninistas, burguesas, reaccionarias, fascistas. Semejante desviación de las normas leninistas, que constituyen la fuerza del partido en tanto que férrea organización de vanguardia del proletariado, para adoptar normas revisionistas, es el peor de los males para un partido marxista-leninista, es un terrible instrumento para la degeneración del partido, para su desintegración, para su total abandono del histórico papel de transformar la sociedad». (Enver Hoxha; La clase obrera de los países revisionistas debe lanzarse al campo de batalla para restablecer la dictadura del proletariado, 24 de marzo de 1968)

Otra de las características de los partidos revisionistas donde la democracia interna es inexistente es la poca regularidad con que sus órganos se reúnen para rendir cuentas de su trabajo. Algo más común en los partidos de corte liberal como decíamos al inicio. No hay que ignorar ni los métodos de brutal represión como los de los brézhnevistas o titoistas, pero tampoco los métodos que dejan al partido y sus normas en un estado cadáver y no permiten a la militancia ejercer sus derechos como militante y garantizar la propia integridad revolucionaria del partido. En estos métodos se aseguran que la camarilla gobernante no tenga que rendir cuentas regularmente ante los órganos del partido y sus miembros. En el revisionismo chino era bastante normal que hubiera largos periodos entre convocatoria del Comité Central o los Congresos del partido:

«Es un hecho que el último congreso del Partido Comunista de China se celebró hace 10 años y el nuevo plan quinquenal está pasando sin ser analizado por un congreso. Esto es anormal, irregular, una violación de los estatutos y por lo que podemos juzgar desde el exterior no han existido razones objetivas que impidieran su celebración. Eso no es algo simplemente organizativo, sino en primer lugar de principios: la dirección máxima del partido, ni toma decisiones ni se le rinden cuentas, es decir no se le consulta. ¿Por qué? Eso no podemos saberlo, pero podemos afirmar que se trata de una violación muy seria y de aquí pueden derivarse muchas cosas peligrosas. Bien el congreso, ¿pero el pleno del Comité Central? ¡Cuatro años sin reunirse! ¿Cómo es posible? Los hechos son los hechos. Se ha hecho caso omiso de las principales instancias del partido. ¿Cómo han sido juzgadas las cosas, con unanimidad o no? ¿Correcta o incorrectamente? Eso no podemos decirlo, nada podemos decir porque no sabemos, pero sí afirmamos que eso es irregular, ilegal, inadmisible, condenable y acarrea graves y peligrosas consecuencias para el partido y el país. En ningún partido marxista-leninista se puede encontrar semejante práctica. ¿Qué ha movido a los camaradas chinos a violar los reglamentos más elementales y más vitales para el partido? Podemos imaginar muchas cosas». (Enver Hoxha; Algunas opiniones previas sobre la «revolución cultural proletaria» china, 14 de octubre de 1966)

El Partido del Trabajo de Corea entre sus deficiencias también es conocido por seguir estas irregularidades internas:

«El Partido del Trabajo de Corea es la fuerza principal en la República Popular Democrática de Corea como reconoce la actual constitución. (...) Su órgano supremo es el Congreso Nacional del Partido, que se supone que se realiza cada cinco años, pero que en realidad se ha reunido seis veces desde 1948. El VIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea de 1980, fue el primero desde hacía 10 años, y –sin dar explicaciones creíbles– ningún otro congreso se ha celebrado desde entonces. Uno puede preguntarse cómo puede funcionar el centralismo democrático en un partido que no ha convocado su órgano de decisión más alto desde hace 19 años». (Norberto Steinmayr; ¡Larga vida a la reunificación e independencia coreana! ¡Abajo el revisionismo coreano!, 1999)

martes, 20 de septiembre de 2016

El concepto de partido juche: despreocupación sobre el origen social y nula exigencia ideológica de sus miembros; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Una de las razones por las que Kim Il Sung pudo hacerse cargo del partido es que gran parte de las clases explotadas y capas de las clases trabajadoras más atrasadas le dieran su apoyo, en especial del campesinado como ocurriría con Mao Zedong en China:

«Kim Il Sung es popular entre todas las secciones democráticas del pueblo, especialmente entre los campesinos». (Informe soviético sobre el comunismo en Corea, 1945)

El marxista-leninista búlgaro Georgi Dimitrov realizó unos análisis cuando estuvo al frente de la Komintern que en el presente actual resultan muy curiosos, ya que pudo detectar muchas de las desviaciones del Partido Comunista de China bajo la dirección de Mao Zedong, desviaciones que luego serían todavía más abiertas y frecuentes. Citas como la siguiente, demuestran la tendencia socialdemócrata a reclutar miembros indiscriminadamente, a no mirar su origen de clase ni habilidades, y explica en parte también, la postura ampliamente extendida de este revisionismo de pensar ciegamente en la buena fe de ciertos elementos para la reeducación pese a su origen explotador y sus constantes demostraciones de que no tienen intención de cambiar:

«Hacemos mención especial que la línea correcta en la creación del frente unido antijaponés significa el fortalecimiento general del partido y el ejército rojo. Por lo tanto, estamos muy preocupados por su decisión de que todo el que desee puede ser aceptado en el partido, sin ninguna consideración de su origen social, que el partido no tema que algunos arribistas busquen su camino en el partido, así como de su mensaje sobre las intenciones de aceptar incluso a Zhang Xueliang en el partido. En la actualidad, más que en cualquier otro momento, es necesario para mantener la pureza de las filas y el carácter monolítico del partido. Mientras conducimos el alistamiento sistemático de personas en el partido y así lo reforzamos, especialmente en el territorio del Kuomintang, es necesario que al mismo tiempo que evitamos la inscripción masiva en el partido, aceptemos sólo a las mejores y probadas personas de entre los obreros, campesinos y estudiantes». (Georgi Dimitrov; Telegrama de la Secretaria del Comité Ejecutivo de la Komintern al Secretariado del Partido Comunista de China, 15 de agosto de 1936)

En el interior del Partido del Trabajo de Corea el concepto de partido fue una cuestión de debate entre Ho Ka-i que defendía unas normas de admisión estrictas y Kim Il Sung que planteaba la cuestión en términos de una mera organización de masas:

«El profesor Dae-Sook Suh, una autoridad internacional en la historia de Corea del Norte, cree que el conflicto entre Ho Ka-i y Kim Il Sung concernía al principio de construcción de partido: Ho mantenía la idea de que debía de ser un partido de élite mientras Kim Il Sung quería convertir al Partido del Trabajo de Corea en una organización de masas». (Andreĭ Nikolaevich Lanʹkov; De Stalin a Kim Il Sung: La formación de Corea del Norte 1945-1960, 2002)

Cuando el autor burgués aquí habla de «partido elitista» y «partido de masas» debe entenderse por lo primero como un partido bajo los principios de organización y pensamiento marxista-leninista y bajo unas exigencias sociales y de cualidades individuales a la hora de reclutar militantes, mientras que por partido de masas según el concepto de los togliattistas, socialdemócratas y de otros se refiere por un partido donde se recluta cuanta más gente mejor con tal de que acepten las órdenes de la dirigencia. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

El desarrollo de la lucha fraccional en el Partido del Trabajo de Corea; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Alexei Ivanovich Hegai más conocido como Ho Ka-i (1908-1953), líder de la facción soviética hasta 1953

«La formación teóricamente unificada del partido del nuevo Partido del Trabajo de Corea no hizo que cesara la lucha fraccional. Para 1949 las facciones se dividían en cuatro. Repasemos las facciones y como Kim Il Sung y su facción eliminaron a las demás:

1) Facción guerrillera: formada por los miembros de guerrillas activas en Manchuria tras su ocupación por Japón en 1931, sin una ideología clara, nacionalista y con una pose a medio caballo entre la facción soviética y china, que poco a poco evolucionaría hacia una suerte de doctrina propia a la que denominaron Juche, esta se centra en la figura de su líder Kim Il Sung.

Sus miembros eran: Kim Il Sung; Ch'oi Yong Kung; Kim Il; Pak Kum-chol y Kim Kwang Hyop.

2) Facción soviética: formada por los coreanos que habían nacido o crecido en la Unión Soviética, contaba con los cuadros mejor formados ideológicamente, aunque muchos de ellos se adhirieron al revisionismo soviético cuando salió a escena.

Sus miembros eran: Ho Ka-i –se «suicidó» en 1953–; Pak Chang Ok –arrestado en 1956–; Pak Ui Wan  –expulsado en 1956–.

3) Facción china: se le denominaba la facción de los días de Yan'an por su experiencia en China, eran adeptos al maoísmo incluyendo su vena más heterodoxa.
Sus miembros eran: Kim Yu-bong –expulsado en 1956–; Ch'oe Chang Ik –expulsado en 1956–; Yu Kong Hum –expulsado en 1956 y exiliado en China a partir de entonces–; Mu Chong –exiliado en China en 1950–.

4) Facción doméstica: formada por los coreanos comunistas que operaron en tierras coreanas durante la mayor parte del tiempo tanto en el Norte como en el Sur.

Sus miembros eran: Hyon Chun Kyok –ejecutado en 1945–; O Ki Sop –expulsado en 1958–; Pak Hon-yong –ejecutado en 1955–; Li Sung Yop –ejecutado en 1953–.

En un inicio estas diversas facciones estaban representadas en los órganos del partido en el Comité Central del Iº Congreso del PTC de 1946 tal que así: 13 para la doméstica, 4 para la guerrillera, 6 para la soviética, 8 independientes y 12 para la china, lo que hacía un total de 43. Para el IIº Congreso del PTC de 1948 la proporción del Comité Central aumentó y era así: 21 para la doméstica, 7 para la guerrillera, 14 para la soviética, 12 para los independientes y 13 para la china, un total de 67.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El desarrollo de los grupos comunistas en Corea; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea, celebrado en agosto de 1946

«La historia del movimiento comunista en Corea es el clásico caso de fraccionalismo extremo lo cual ha llevado a que al no consolidarse los marxista-leninistas, y barrer al resto de fracciones, el partido no haya podido cumplir su función y haya degenerado en un partido con nombre y apariencia comunista pero con una práctica contrarrevolucionaria. El actual Partido del Trabajo de Corea tiene una curiosa historia en cuanto a esto.

Uno de los primeros grupos comunistas coreanos se fundó en Shanghái en 1921 liderados por  Yi Tong-hwi, pero la lucha fraccional los llevó a la desintegración. En 1925 se creó el Partido Comunista de Corea reconocido por la Komintern –Internacional Comunista–. Pero al existir tantos grupos fraccionales actuando en el interior del mismo, y al establecer viejos métodos antimarxistas de organización y bajo resquicios ideológicos pasados, la Komintern revocó el estatus de partido de la Komintern en julio de 1928 bajo la argumentación que no se estaban cumpliendo los requisitos exigidos para ser aceptado como miembro de la Komintern.

La Komintern emitiría la siguiente resolución sobre Corea:

«La principal línea a seguir por el movimiento comunista en Corea en la fase actual de desarrollo es fortalecer el movimiento revolucionario proletario, para garantizar su total independencia con respecto al movimiento nacional revolucionario pequeño burgués. (...) Los comunistas coreanos deben hacer todo lo posible para atraer primero de todos a los obreros de la industria y también a los campesinos pobres, que no han renunciado a la agricultura, al partido. Los comunistas será capaz de lograr esta gran tarea sólo caso de que efectúen una clara ruptura con los viejos métodos de organización de los círculos intelectuales y llevar a cabo un trabajo bolchevique de masas, sobre todo en las fábricas y los sindicatos». (Komintern; Resolución del Comité Ejecutivo de la Komintern sobre la cuestión de Corea, 10 de diciembre de 1928)

En los años 30 los comunistas coreanos estrecharon lazos con el Partido Comunista de China e iniciaron una serie de guerra de guerrillas debido a la presencia de los imperialistas japoneses. 

Durante la Segunda Guerra Mundial el Ejército Rojo de la Unión Soviética liberó el Norte de Corea, mientras que Corea del Sur fue liberada por los Estados Unidos quién llevó desde el primer momento una feroz represión de los comunistas, lo que agravó la situación de los comunistas coreanos que tenían la mayoría de cuadros e influencia en el Sur del país.

Tras la liberación de Corea de los imperialistas japoneses, a instigación de los soviéticos los grupos comunistas dispersos se juntaron para formar el Partido Comunista de Corea en octubre de 1945. ¡Recordemos que los comunistas coreanos habían estado sin partido desde 1928! Las características del nuevo partido indicaban que seguían teniendo los viejos problemas de fraccionalismo.

En 1946 los coreanos exiliados en China durante la guerra formaron el Nuevo Partido Popular encabezado por Kim Tu-bong.

Ambos partidos: el Partido Comunista de Corea y el Nuevo Partido Popular decidieron unificarse el 28 de agosto de 1946, formaron una membrecía de 336.399 miembros, y así dio lugar el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte en 1946.

El presidente inicial del partido fue Kim Tu-bong de la facción china, y los vicepresidentes fueron Kim Il Sung de la facción guerrillera junto a Chu Yong-ha de la facción doméstica, poco después Chu Yong-ha dejaría de ser vicepresidente y daría su cargo a Ho Ka-i de la facción soviética.

Durante el congreso Kim Il Sung describió los propósitos para los que el partido había nacido:

«En el curso de la fusión del Partido Comunista y el Partido Nuevo, diversas opiniones se expresaron en cuanto a qué tipo de un partido debe ser el Partido del Trabajo y lo que debe hacer. El Programa del Partido del Trabajo  declara explícitamente sus objetivos, su carácter y tareas. Nuestro partido es, como se dice claramente en el comienzo del programa, un partido que representa y defiende los intereses de las masas obreras coreanas, su objetivo es construir un poderoso Estado, próspero, independiente y democrático. El Partido del Trabajo es el destacamento de vanguardia de las masas trabajadoras de Corea y que tiene sus raíces en sus grandes masas: los obreros, campesinos e intelectuales que trabajan. Es por ello que el partido debe llegar a ser la fuerza principal en la lucha por la independencia, la soberanía y la democratización de Corea y jugar el papel central en el Frente Democrático para la Reunificación de la Patria. (...) Nuestro partido lucha para derrocar a los elementos projaponeses, traidores a la nación, los propietarios y los capitalistas compradores, para lograr la completa liberación del país del yugo del imperialismo extranjero, y para construir un Estado independiente, soberano y democrático. Este es el objetivo que tanto el Partido Comunista y el Partido Nuevo han estado buscando. (...) Hoy en día nuestra lucha no es la lucha por la vieja democracia parlamentaria de los países capitalistas, sino por una verdadera democracia para la nueva Corea, la democracia de las amplias masas populares, la democracia progresista». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 29 de agosto de 1946)

¡Es decir que el partido nació para dar respuesta a la teoría de Kim Il Sung de la «democracia progresista», no para luchar por el socialismo y el comunismo!

Sobre la unidad del partido se dijo:

«Debemos armar a todos nuestros miembros en un solo partido bajo la misma ideología basada en el programa de nuestro partido. (…) Hay que luchar contra toda tendencia fraccional que es de especial importancia hoy en día para la vida del partido. Debemos acabar por completo con los restos de fraccionalismo que históricamente ha hecho un gran daño al movimiento revolucionario en Corea». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 29 de agosto de 1946)

¡Y el partido garantizaría su unidad no en el marxismo-leninismo y el principio organizativo del centralismo democrático sino en el famoso programa de lucha por la idea de la «democracia progresista»! Por supuesto el intentar basar la unidad del partido en el programa de luchar por la «democracia progresista» que incluía a variadas capas y clases de la población, incluida la burguesía nacional, no era una garantía de unidad para eliminar atavismo de fraccionalismo y el parroquialismo que arrastraban los grupos comunistas en Corea.

Esta fusión de los dos partidos se hizo sin ningún requisito especial, y es que como vemos dicha unión no fue con un fin ideológico doctrinal. Es más Kim Il Sung reconoció un mes antes de la fusión que ante cualquier debate, fricción y alboroto en torno a cuestiones ideológicas se respondería con una política de expulsiones inmediatas para no obstaculizar la fusión:

«Incluso si hubiera alguna fricción entre las dos partidos, la cuestión de la eliminación de ese problema se resolvería con la expulsión de los ultra-sectarios de izquierda del Partido Comunista y los ultraderechistas recalcitrantes del Nuevo Partido Democrático, antes de fusionarnos en uno solo». (Kim Il Sung; La actual situación política y nuestras nuevas tareas: Informe de la reunión conjunta ampliada de los Comités Centrales del Partido Comunista de Corea del Norte y el Nuevo Partido Democrático, 29 de julio de 1946)

Y así fue, por lo que dicen las fuentes especializadas en Corea y los documentos de los revisionistas coreanos, hubo varias voces discordantes con tal fusión mecánica, así mismo estaban descontentos con el carácter ecléctico tanto en lo ideológico como social:

«Otra grave tendencia busca expresar que nuestro partido será diluido en el Nuevo Partido Democrático» o será «un partido de la pequeña burguesía». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 29 de agosto de 1946)

Kim Il Sung los calificó como elementos que:

«Eran un pequeño grupo de izquierdistas arrogantes que pensaban que eran los únicos verdaderos comunistas en Corea». (Kim Il Sung; Discurso en el Iº Congreso del Partido del Trabajo de Corea del Norte, 28 de agosto de 1946)

¡En efecto; al lector le pueden resultar familiares estos epítetos! Normalmente los oportunistas ante la falta de capacidad para contrarrestar los argumentos bien cimentados de los marxista-leninistas sobre una cuestión, aluden a excusas del tipo «para estos izquierdistas todo el mundo es revisionista», «se creen los únicos con el derecho de expandir carnets de comunistas» o el también clásico «son dogmáticos que solo saben enunciar textos teóricos de memoria». Pero los hechos son los hechos, y en Corea del Norte la unificación de los grupos autodenominados comunistas no se estaba llevando a cabo de una forma revolucionaria, bajo un debate y un establecimiento de normas y requisitos ideológicos-organizativos, sino de un modo que el formalismo, el personalismo y el pragmatismo brillaban por encima de los principios.

Los marxista-leninistas coreanos tenían dos opciones en aquel proceso: denunciar tal maniobra de unión de varios grupos sin ninguna exigencia ideológica clara ni organizativa, o integrarse en el nuevo partido que incluía a varios elementos claramente desviacionistas y fraccionales con lo que debían de trabajar arduamente en el interior de la organización para tratar de luchar contra ellos y barrer en dicha nueva organización de este tipo de influencias malsanas. Los marxista-leninistas como Ho Ka-i confiaron en el segundo camino –creyendo tener suficiente influencia como para mantener a raya y barrer a los elementos de dudosa fidelidad revolucionaria–, pero muchos otros decidieron el camino de la denuncia de este fenómeno de fusión mecánica y precipitada –seguramente no esperando una política real de expulsiones–, y fueron los primeros purgados.

Esto: el poner la unidad a toda costa por delante de los principios ideológicos es contrario a las exigencias estipuladas por los marxista-leninistas a la hora de unificar los pretendidos grupos comunistas, o a la hora de absorber a otras tendencias reformistas, agraristas, anarquistas, etc.:

«Pero, si para establecer el frente único de los partidos comunista y partidos socialdemócratas basta con llegar a un acuerdo sobre la lucha contra el fascismo, contra la ofensiva del capital y contra la guerra, la creación de la unidad política sólo es posible sobre la base de una serie de condiciones concretas que tienen un carácter de principio. Esta unificación sólo será posible: Primero, a condición de independizarse completamente de la burguesía y romper completamente el bloque de la socialdemocracia con la burguesía; Segundo, a condición de que se realice previamente la unidad de acción; Tercero, a condición de que se reconozca la necesidad del derrocamiento revolucionario de la dominación de la burguesía y de la instauración de la dictadura del proletariado en forma de soviets; Cuarto, a condición de que se renuncie a apoyar a la propia burguesía en una guerra imperialista; Quinto, a condición de que se erija el partido sobre la base de centralismo democrático, que asegura la unidad de voluntad y de acción y que ha sido constatado ya por la experiencia de los bolcheviques rusos. Tenemos que aclarar a los obreros socialdemócratas, con paciencia y camaradería, por qué la unidad política de la clase obrera es irrealizable sin estas condiciones. Con ellos debemos enjuiciar el sentido y la importancia de estas condiciones». (Georgi Dimitrov; La clase obrera contra el fascismo; Informe en el VIIº Congreso de la Komintern, 2 de agosto de 1935)

En la unión del Partido Comunista de Corea del Norte y el Nuevo Partido Popular no se exigieron estos puntos ya que: (1) ni rompieron con la burguesía nacional;  (2) no sólo no se reconoció la dictadura del proletariado sino que se negó como innecesaria la dictadura del proletariado en el país; (3) no se reconoció el centralismo democrático, etc. Estas unificaciones mecánicas fueron algo que precisamente se criticó con dureza en el Movimiento Comunista Internacional de la época como una desviación derechista y nacionalista en los partidos de los países de Europa del Este, ya que los elementos desviacionistas pretendían unificar al partido comunista con otras formaciones sin este tipo de exigencias organizativas e ideológicas:

«La tendencia a realizar la unidad orgánica con el Partido Socialista Polaco en su conjunto, sin eliminar a los elementos de derecha; el deslizamiento hacia un compromiso ideológico en la preparación de la unidad con el Partido Socialista Polaco, cerrando los ojos, al mismo tiempo, ante el peligro de las desviaciones nacionalistas y oportunistas en el futuro partido unificado». (Partido Obrero Polaco; Las desviaciones de derecha y nacionalistas en la dirección del partido; orígenes y medios de superarlas: Resolución del Comité Central del POP; 1948)

Esta desviación es lo mismo que hicieron mencheviques durante las polémicas con los bolcheviques a principios de siglo XX, o lo que mencheviques, trotskistas, otzovistas y otros promovieron en 1912 con el Bloque de Agosto contra los bolcheviques de Lenin y su concepto de partido. Lenin diría:

«Como hemos dicho, la unidad ideológica de los socialdemócratas rusos está aún por crear, y para ello es, en nuestra opinión, necesario tener una discusión abierta y global de las cuestiones fundamentales de principios y tácticas planteadas por los «economistas», bernsteinianos y «críticos» de hoy en día. Antes de que podamos unir, y con el fin de que podamos unirnos, debemos en primer lugar, trazar líneas firmes y definidas de demarcación. De lo contrario, nuestra unidad será puramente ficticia, la cual  ocultará la confusión reinante, por ello es necesario aglutinarnos para su eliminación radical. Es comprensible, por tanto, que no tenemos la intención de hacer nuestra publicación un mero almacén de diversos puntos de vista. Por el contrario, vamos a llevar a cabo esta labor en el espíritu de la tendencia estrictamente definida anteriormente. Esta tendencia puede  ser expresada por la palabra marxismo, y no hace falta añadir que defendemos el desarrollo coherente de las ideas de Marx y Engels y enfáticamente rechazamos las equivocadas, imprecisas, y oportunistas «correcciones» que Eduard Bernstein, Peter Struve, y muchos otros han puesto de moda». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Declaración del Consejo de Redacción de Iskra, 1900)

Por ello recordamos que:

«¡La unidad es una gran cosa y una gran consigna! Pero la clase obrera necesita la unidad de los marxistas y no la unidad de los marxistas con los enemigos y los falseadores del marxismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Unidad, 1914)

En 1948 la sección del partido de Corea del Sur se unificó con la sección de Corea del Norte formando oficialmente el Partido del Trabajo de Corea, celebrándose el IIº Congreso del Partido del Trabajo de Corea de 1948. Otro dato importante es que Kim Il Sung remplazó a Kim Tu-bong como presidente en junio de 1949, pero los problemas fraccionalistas no tardarían en reaparecer.

Como veremos más adelante la lucha fraccional siguió adelante durante muchos años y se fue agudizando. Kim Il Sung aprovecharía diversos sucesos internos y externos como la Guerra de Corea o la muerte de Stalin para liquidar al resto de facciones». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)