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miércoles, 9 de octubre de 2019

Foquismo; Terminológico, 2019


«Guevara y su teoría del «foco» rompe con la concepción marxista-leninista de revolución y la toma de poder, condensando toda una serie de desviaciones antimarxistas. En dicha teoría Guevara no considera las condiciones objetivas y subjetivas para la revolución en su justa medida, sino que presenta las condiciones objetivas como algo a no tener en cuenta y que de hecho pueden ser reemplazadas por el «foco» –un pequeño grupo de guerrilleros– que las crearía por fuerza. Piensa que cualquier pequeña crisis es igual a una situación revolucionaria, y que una «chispa puede prender la pradera». No comprende la concepción marxista-leninista de la concienciación de las masas –basada en que las masas se convenzan a través de su experiencia práctica–, apostando en cambio por acciones espectaculares sin conexión con las masas que estimulen a las masas para tomar conciencia política –como si la realidad existente ya fuera poco combustible para la revolución–. Niega el rol del proletariado tanto en el control de cualquier expresión militar –como la guerrilla–, como también en la concienciación de las masas, creyendo que ésta solamente avanza a través de acciones militares. Se adhiere a la teoría de que el «pequeño motor» –los guerrilleros foquistas–, a través de estas acciones ponen en marcha al «motor grande» –las masas trabajadoras– para que el engranaje de la revolución se ponga a funcionar. Tiene una afinidad con la creencia anarquista de que la «historia las hacen los héroes», negando el papel de las masas en la revolución, relegándolos a la pasividad o en el mejor caso a un papel secundario, de ahí las tantas guerrillas foquistas y su desconexión con las masas. Así mismo se nota un desprecio por el aprovechamiento del trabajo legal de masas bajo la excusa de que es inservible y de que la burguesía tiende al establecimiento del fascismo. El foquismo peca de la unilateralidad sobre dónde se debe actuar militarmente, buscando las zonas más favorables para la guerrilla que según ellos es la montaña, la selva o el campo, pues según la concepción del foco solamente así podrá evitarse el ser delatados por el pueblo con el que apenas se tienen lazos o evitar que éste sufra represión a causa de la guerrilla –aunque ha habido casos de guerrillas guevaristas urbanas–, esto significaba por lo general una notable desconfianza en las masas y una nula presencia en la zonas neurálgicas de las masas, traducido en que en la práctica la cuidad y el proletariado fueran espectadores o en el mejor de los casos el furgón de cola de los acontecimientos en la teórica pugna por el poder entre el gobierno reaccionario y estos intelectuales guerrilleros. La incapacidad organizativa de estos intelectuales derivaría también en casos en que creían que el terrorismo individual y espectacular serviría de método excitante para las masas». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2019)». (Equipo de Bitácora (M-L); Terminológico, 2019)

viernes, 20 de julio de 2018

Sobre el supuesto intachable e innegable internacionalismo de Cuba


«Tanto los Hasél que adora a las bandas terroristas históricas, como los Pablo Iglesias que adoran a la socialdemocracia europea y latinoamericana, ambos son defensores del régimen cubano, eso nos indica, que pese a la verborrea, estos dos perfiles son iguales en sus referentes. Ambos hablan de ser consecuentes en la lucha contra la herencia del franquismo, afirman que hay que ser internacionalistas con los pueblos oprimidos, que hay que llamar a las cosas por su nombre. Hasél incluso llego a escribir un breve comunicado plasmando estos presuntos principios donde llego decir que «A los amigos de la burguesía que los llore la burguesía». Bien. Entonces nos gustaría que nos explicase lo siguiente:

«Tres días de luto oficial en Cuba. Se han sumado ayer a la decisión de decretar luto oficial por la muerte de Franco los siguientes Estados: Jordania, Túnez y Cuba, cuyo gobierno ha decretado tres días de luto oficial». (ABC; Edición de Andalucía, 22 de noviembre de 1975)

Habría que preguntar a Hasél, Cañamero, Iglesías, Monedero, Nega y a todos de una bancada u otra de la «izquierda», que tanto nos hablan del «intachable ejemplo del internacionalismo de Cuba con los pueblos», que opinan de que el gobierno cubano decretase en 1975 tres días de luto nacional tras la muerte del fascista Franco, como recogía orgulloso el periódico reaccionario ABC. ¿Una anécdota sin más, verdad? ¿Cómo las loas entre Castro-Videla y el apoyo mutuo, cierto?

«En abril de 1977, Buenos Aires autorizó «un intercambio de votos» para la reelección de Argentina en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas; paralelamente, Fidel Castro había pedido a la dictadura argentina apoyo para la elección de Cuba al Consejo Ejecutivo de la OMS, como publica hoy el portal Infobae. No solo el gobierno castrista calló ante los crímenes de la dictadura argentina sino que el gobierno de la URSS también fue socio económico y político durante el período 1976-1983. En esos tiempos, el Partido Comunista Argentino fue cómplice silencioso de la tragedia». (Clarín; Documentos oficiales muestran la complicidad de Fidel Castro con la dictadura de Videla, 20 de noviembre de 2014)

A Hasél le gusta mucho pronunciar la frase, «El que no conoce la verdad es un ignorante, el que la conoce y la oculta es un criminal», pues debería aplicársela con toda la información que le estamos dando sobre sus mitos revisionistas». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

sábado, 13 de agosto de 2016

Reflexiones sobre el VIIº Congreso del Partido «Comunista» de Cuba y su línea económica; Equipo de Bitácora (M-L), 2016

Imagen del VIIº Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado del 16 al 19 de abril de 2016

«¿Ha habido algo «original» en las propuestas economicas proclamadas en el VIIº Congreso del «Partido Comunista» de Cuba? La respuesta breve es: no, ni mucho menos. En todo caso, y siendo generosos, habría que afirmar que se ha oficializado el llevar a cabo una profundización de las propuestas ya previstas años atrás por el gabinete castrista, las cuales, aunque a algunos les duela reconocerlo, no difieren del paquete de medidas que aplica cualquier gobierno en crisis en la región. 

Para argumentar está contundente afirmación, que chafa las ínfulas de modelo alternativo, nos veremos obligados a repasar la historia reciente de Cuba y los puntos más importantes de este último congreso que se anuncia como el no va más...

1) Antes que nada, aclarar que como todos deberíamos saber, desde finales de los 80 Cuba permitió la entrada de capital extranjero para equilibrar su balanza comercial deficitaria. En base a esto ha ido reformando su ley de inversiones en 1995 y más adelante. Actualmente si bien no está neocolonizada por el capital estadounidense, sí lo está por otros imperialismos, veamos unos datos simplemente de hace 10 años:

«A fines del año 2000 habían 392 asociaciones económicas con capital extranjero, ubicadas en su mayor parte en minería, prospección-extracción de petróleo, turismo, industria –ligera, alimentaria y sideromecánica– y construcción. En los últimos años se han incorporado nuevas ramas a la inversión extranjera, entre  las que se encuentran la industria energética, del gas, sector financiero, comercialización de tabacos y la gestión del suministro de agua a la ciudad, también se han aprobado importantes negocios para el desarrollo hotelero, la industria del cemento, la aviación civil e industrias para fabricación de pinturas y omnibus. Los capitales provienen de más de 46 países entre los que se resaltan, España, Canadá, Italia, Inglaterra y Francia. Alrededor del 50 % de los proyectos corresponde a Países de la Unión Europea». (Roberto Villas Bôas y Mário Sanchez; Tecnologías limpias en las industrias extractivas minero-metalúrgica y petrolera, 2006)

Muchos de los admiradores del modelo cubano, sostenían con una sonrisa nerviosa que esto era algo temporal, que cuando el modelo se actualizase y en cuanto la isla se recuperase de la crisis económica que se arrastraba desde los 90 en Cuba se iría eliminando paulatinamente la presencia de compañías imperialistas. Pero estas llegaron para quedarse. Hoy no solo se han mantenimiento sino que en líneas generales se ha profundizado la tendencia hacia la promoción de la «inversión extranjera» para «alcanzar el crecimiento requerido»:

«En efecto, en la economía cubana actual se alcanzó una tasa de crecimiento de solo 2,7% en los últimos cinco años, cuando se requiere un ritmo estable superior al 5% anual, lo cual demanda a su vez una tasa de inversión superior al 20%. Sin embargo, el país no posee una capacidad de ahorro interno suficiente –la tasa de inversión en relación al PIB ha promediado solo alrededor del 10% en los últimos años-, por lo que resulta indispensable incrementar la inversión extranjera directa para alcanzar el crecimiento previsto». (Cubadebate; Los Lineamientos para la Política Económica y Social y su evolución 2011-2016, 14 de abril de 2016)

Durante el congreso se ha recalcado la importancia que ha tenido la nueva Ley de inversión extranjera directa (2014) para facilitar la entrada de capital de los imperialismos. Recordemos esta legislación y algunos de los nuevos epítetos que contenía:

«La nueva ley reduce del 30% al 15% los impuestos sobre las ganancias de los inversores extranjeros y ofrece mayor protección legal. Para la mayoría de ellos se establecerá también una moratoria tributaria para un período ocho años». (Actualidad Russia Today; La nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba romperá con el bloqueo fuera de EE.UU, 29 de marzo de 2014)

sábado, 9 de mayo de 2015

Crítica a la última broma de Fidel Castro en el 70 aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Tito y Fidel Castro, 6 de marzo de 1976

[Publicado originalmente en 2017. Reeditado en 2022]

«El 8 de mayo de 2015 nos encontramos con el artículo de Fidel Castro: «Nuestro derecho a ser Marxistas-Leninistas» [1] de 2015. Dicho artículo está hecho –presuntamente– para conmemorar el aniversario de los 70 años de la victoria del Ejército Rojo Soviético sobre el fascismo, pero el artículo lejos de ser lo que aparenta por títulos y supuestas intenciones declaradas, en realidad es una total vergüenza, un oprobio para todos los luchadores antifascistas y antiimperialistas que lucharon en tal causa, que dieron sus mejores años o que incluso dieron su vida. Y lo es tanto por lo que expresa como por lo que omite.

Lo raro es que algunos presuntos «marxista-leninistas de toda la vida» parece que ahora vienen a asustarse de lo que dice Fidel o su partido revisionista; claro que no faltan los apologistas del revisionismo cubano quien con total descaro aplauden la mezquina declaración del líder cubano; también surge la figura de aquel que tiene una limitada formación ideológica por lo que no alcanza a comprender el artículo en toda su dimensión; y por último, no faltan los que a estas alturas de la tragicomedia del castrismo no saben si «reírse o llorar» con tan despreciable artículo el cual ya no sorprende, pues están acostumbrados ante la osadía del revisionismo cubano, el cual mantiene una cínica pose en pro de las «causas progresistas», pero ante las cuales queda en ridículo porque ni siquiera sabe ocultar con destreza como antaño su oportunismo.

Nosotros pertenecemos a esta última posición: hemos venido criticando al revisionismo cubano y analizando la revolución cubana de 1959 y su carácter. Un ejemplo sería el capítulo llamado; «La estupidez altiva de los pseudorevolucionarios del «socialismo del siglo XXI» cuando sacan pecho al decir que fueron instruidos en el «socialismo» cubano»; de nuestra obra: «El revisionismo del socialismo del siglo XXI» [2] del 2013.

Pero volviendo al presente, analicemos un poco el breve artículo de Fidel Castro:

1) Lo primero que nos sorprende es que en un artículo sobre la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, y tras citar y recordar a figuras como Marx o Lenin, se oculta el papel del líder del país de la URSS de aquel entonces y el acontecimiento al que dice honrar –la victoria de la URSS de 1945 en la lucha contra el fascismo alemán–. Nosotros a diferencia de muchos revisionistas que propagaban la idea de reducir todo lo positivo o erróneo de una experiencia histórica a las personalidades, comprendemos como marxista-leninistas el papel de los líderes en la historia. Pero lo sentimos mucho señor Castro, lo que no vamos a permitir –te duela a ti y al imperialismo– es negar u ocultar totalmente el papel de Stalin en la victoria del pueblo soviético contra el fascismo; sin duda fue el mayor líder bolchevique del momento, demostró ser la figura de mayor autoridad moral para afrontar tal situación y conducir a los pueblos soviéticos hasta la victoria final. Algo que por aquel mayo de 1945 cualquier persona progresista, o simplemente cualquiera que buscara un análisis científico de los hechos, reconocía:

«La clase obrera, los koljosianos, los intelectuales soviético: tales son las grandes fuerzas artífices de la victoria sobre el hitlerismo, los salvadores de la humanidad del ominoso yugo fascista, la potencia invencible que educada y conducida por ese genio contemporáneo que es el Mariscal Stalin ha evitado a la humanidad vivir sumida durante muchas décadas en la sombría y tenebrosa noche del fascismo». (España Popular; Obreros, campesinos e intelectuales de la Unión Soviética realizaron por la victoria un esfuerzo de titanes, de la 18 de mayo de 1945)

Esto nos lleva a una conclusión temprana: en estos tiempos en que en muchos países debido a las complicaciones de la burguesía para gobernar vemos una embestida de las fuerzas más retardatarias y chovinistas, donde se nota un proceso de recortes de libertades y derechos, a veces teniendo un tono de fascitización; el proletariado, las clases trabajadoras, no tienen en el panorama mundial ni un solo dirigente con la estatura y autoridad suficiente como para llegarle a la suela de los zapatos a Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, conocido popularmente como Stalin.

Entendemos revisionistas cubanos que es vuestro deber, al igual que el de la historiografía burguesa, ocultar este papel, pero sabed que el nuestro es clarificarlo. Al fin cada uno hace lo que cree justo, y estamos en lados contrarios de la trinchera: vosotros sosteniendo mitos antistalinistas de que la Segunda Guerra Mundial «se ganó a duras penas pese a la nefasta dirección de Stalin», y nosotros reivindicando de que la Segunda Guerra Mundial se ganó en parte a su brillante actuación, y así lo documentamos [3]. Eso es lo que nos define a unos y otros, la posición respecto a Stalin:

«A pesar de todas las disputas y desacuerdos los revisionistas de distintas especies coinciden en desacreditar y calumniar a Stalin, desde los soviéticos, eurocomunistas, titoistas, maoístas, trotskistas, anarquistas, espontaneistas, etc. Encontramos en ello aquí un frente común con los imperialistas, los fascistas y la reacción mundial. En este sentido, la actitud en torno a Stalin es una cuestión fundamental, un criterio, una línea de demarcación que separa a los verdaderos marxista-leninistas de los revisionistas y oportunistas de todos los matices, los verdaderos revolucionarios de los contrarrevolucionarios. Si defendemos a Stalin, defendemos al marxismo-leninismo, las tradiciones revolucionarias del Octubre Rojo de 1917 y la experiencia del primer Estado socialista fundado por Lenin y Stalin de hace 30 años». (Ernst Aust; A partir de Stalin aprendimos lo que significa aprender a ganar; En el centenario de Iósif Stalin, 21 de diciembre de 1979)

Los marxista-leninistas a diferencia de los pseudomarxista-leninistas sabemos el significado histórico de la figura del calado de Stalin no solo en la conducción de la victoria del primer Estado socialista en la Segunda Guerra Mundial, sino también para el desarrollo de nuestra doctrina en general:

«Toda la experiencia del movimiento comunista internacional confirma la inequívoca verdad de que no se puede ser un verdadero marxista sin ser un verdadero leninista, y que uno no puede ser un verdadero leninista sin ser stalinista». (Georgi Dimitrov; Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero (comunista) Búlgaro, 18 de diciembre de 1948)

domingo, 30 de marzo de 2014

Crítica al artículo: «La nueva Ley de Inversión Extranjera en Cuba romperá con el bloqueo fuera de EEUU»; Equipo de Bitácora (M-L), 2014

Siempre que hablamos de Cuba en los aspectos económicos, los defensores de su deriva actual se basan esencialmente en el «bloqueo económico desarrollado por el imperialismo estadounidense» en contra de la isla; pero desde el punto de vista marxista-leninista debemos de hacerlo con una visión objetiva y tomar en cuenta todos los aspectos económicos recientes. Varias consideraciones:

1. Indudablemente el bloqueo económico ha desarrollado una efecto negativo sobre la economía cubana, no obstante, cuando analizamos ese aspecto olvidamos que el impacto enormemente negativo que este tiene sobre Cuba se debe en lo fundamental en que La Habana estuvo adherida –sin fisuras– a las teorías económicas y política económica desarrollada por el jruschovismo-brezhnevismo, de hecho sus teorías hoy prevalecen en el Partido Comunista de Cuba y no sólo en el ámbito económico. Partiendo de entender esto debemos entender que la teoría y práctica que más le afectó por entonces para el desarrollo futuro sería la aceptación de la «división socialista internacional del trabajo» –cuya máxima expresión fue la entrada de Cuba en el Consejo de Asistencia Económica Mutua (CAME) en 1972–, la cual plegaba a los países del campo revisionista soviética a una mera especialización económica mientras la Unión Soviética socialimperialista mantenía el monopolio industrial. En el caso cubano eso se tradujo en una especialización en la agricultura y en especial en el azúcar, en consecuencia, Cuba desatendió el desarrollo de su industria pesada, ley general del desarrollo del socialismo, y requisito indispensable para la independencia y autosuficiencia económica y por extensión política.

2. Es de sobra conocido que actualmente los planteamientos sobre la búsqueda de la «rentabilidad económica» o la «descentralización» en la economía, son eslóganes que ya llevan presentando los economistas cubanos desde ni se sabe, y que ni siquiera se diferencian formalmente de los argumentos del revisionismo soviético o chino cuando han introducido reformas económicas similares. Estos eslóganes en realidad ya habían sido puestos en práctica muchas décadas antes, cuando las reformas económicas cubanas de los 70 fueron al son de las introducidas en la Unión Soviética de Leonid Brézhnev:

«El precio del renovado apoyo soviético fue una cierta descentralización de la toma de decisiones económicas y la introducción de una gama limitada de los mecanismos de mercado. Desde el comienzo de los años 70, los dirigentes cubanos trataron de reformar las estructuras económicas y políticas de Cuba para dar cabida al nuevo modelo. (...) Las reformas que siguieron en la primera mitad de la década los 70 en Cuba iban en consonancia con la línea de la Unión Soviética, bajo la cooperación de numerosos asesores soviéticos se reestructuraron los organismos y empresas económicas de Cuba. Una Comisión soviético-cubana se creó en diciembre de 1970 para coordinar el uso de la ayuda soviética, y dos años más tarde, Cuba se convirtió en un miembro de pleno del mercado común del bloque soviético, el CAME –Consejo de Ayuda Mutua Económica–. Un nuevo sistema de gestión económica se estableció progresivamente en los años 70, y estaba en pleno funcionamiento a finales de la década. Se introdujeron un cierto grado de responsabilidad financiera, la rentabilidad, así como la introducción de una amplia gama de incentivos materiales. (...) Fidel Castro no fue parco en sus ataques a la excesiva centralización en la planificación económica los administradores de la empresa se les dio mayor poder de toma de decisiones a nivel de las empresas individuales». (Sebastian Balfour; Castro, 1990)

3. Dado que no alcanzó a desarrollar la industria pesada por el advenimiento de la disgregación de la Unión Soviética –y la propia tendencia revisionista de sus economistas hacía otras ramas–, no llegó a alcanzar la autosuficiencia, una de las aspiraciones económicas fundamentales de la economía socialista para que pueda ser considerado como tal, teniendo en cuenta que la industria pesada es la que permite desarrollar tanto la industria en general en la ciudad como la agricultura en el campo. De hecho los dirigentes se adhirieron a la teoría del revisionismo chino de tomar la agricultura como base de la economía:

«Le pregunte [al embajador albanés en Cuba] si pensaba que estaban descuidando la industrialización, y me contestó que en un primer momento pusieron todo en la industrialización, que no funcionó, y que ahora ponen todo en la agricultura –uno de los lemas en los carteles es: toda la fuerza para la agricultura–, y que tendría que haber un equilibrio». (Conversación con Xhustin Papogorgi, Tercer Secretario de la Embajada de la República Popular de Albania en Cuba, 27 de septiembre de 1978)

4. Con la caída del bloque revisionista soviético, Cuba ya no pudo colocar sus productos en el mercado del CAME, su mercado interno era deficiente, y la industria pesada seguía como asignatura pendiente. En este punto tenemos la tentativa de recurrir a la pujante industria farmacéutica –pertenece a la industria ligera–. Dado que su industria está basada en la ligera, sus mercancías de exportación no pueden ser vendidas en el mercado internacional con la misma facilidad, lo que se agrava con el bloqueo estadounidense. Esto hace que la economía cubana se abra de modo mayor al capital privado  extranjero, proceso que ya se había iniciado desde los 80 debido a la deficiencia económica de su sistema:

«Ya desde 1982 existía la base legal para las asociaciones económicas con el capital extranjero y en julio de 1992 la Asamblea Nacional aprobó las reformas constitucionales que dieron cauce a la reestructuración del comercio exterior y de las relaciones económicas externas. Se impulsó activa pero ordenadamente una política de apertura a la inversión de capital extranjero en la búsqueda de capital, tecnología y mercados». (Berkys Esther Sosa Sosa; Fidel Castro Ruz y su pensamiento económico en la revolución, 2009) 

5. Además se promocionó en el interior la iniciativa de la pequeña propiedad privada, y a partir de esos años 90 el sector turístico sustituye a la agricultura como pilar de la economía según los economistas cubanos:

«Especial relevancia tuvo la decisión de impulsar el turismo como el sector de mayor dinamismo y capacidad para generar ingresos en divisas en plazos relativamente breves y también por su potencial para propiciar la reanimación e integración de otros sectores, y estimular el empleo.». (Berkys Esther Sosa Sosa; Fidel Castro Ruz y su pensamiento económico en la revolución, 2009)

En ese momento desde el gobierno cubano se invito a pensar de que se trataba de una maniobra similar a la de la Nueva Política Económica (NEP) de la Rusia Soviética. Pero la industria pesada siguió estando «relegada» respeto a otras ramas, y en la economía cubana se introduce la figura del cuentapropista –lo que es un pequeño burgués–: una figura elemental de la economía capitalista que si no se mantiene limitada sirve como base para la reproducción del capitalismo y forma burguesía a gran escala, todo eso es sumado a lo anterior comentado sobre la inversión extranjera; pero desde la propaganda se siguió y sigue planteando que todo sigue dentro de la maniobra de reestructuración económica de  esa entendida como «NEP» a la cubana. Lo cierto era que la NEP cubana no era tal, pues la NEP soviética tenía como objetivo la extensión la propiedad estatal y la centralización, y en cambio el modelo económico cubano desde los 90 hasta hoy en día no existe plan real desde la dirección cubana para lograr la industrialización del país y su autosuficiencia, pues no hay avance en este campo, plegándose por otro lado, a estimular la economía privada a pequeña escala, la promoción de nuevas leyes para promover la inversión extranjera para cubrir sus carencias, y partiendo siempre del esquema de que el sector turístico como eje de la economía cubana para subsistir.

6. Se puede concluir –viendo el poco avance en estas asignaturas pendientes que tiene Cuba en su plano interior, más las cada vez más frecuentes leyes en pro de la inversión extranjera– que queda decididamente al descubierto que la pretendida economía «socialista» de Cuba no sólo no está construyendo socialismo sino que está permitiendo el avance del capitalismo extranjero en suelo cubano. Para ser exactos, la apertura descarada al capital extranjero es algo que Cuba inició desde mediados de los 80:

Y es una técnica en la que todos los revisionismos han concluido; el otorgamiento de poderes a los inversores dentro del manejo de las empresas nacionales o bajo empresas mixtas, y la protección de los inversores bajo las leyes del Estado revisionista deudor, fue un mismo y similar proceso que sufrió China, Vietnam, Polonia o Yugoslavia, en todos los casos fue aplaudido masivamente por la prensa extrajera como un socialismo beneficioso  y «antidogmático», que rompía con los esquemas «stalinistas», y si sumamos las reformas en favor de la promoción de la pequeña propiedad privada para salvar la economía de la baja producción de las emperesas capitalistas de Estado, estamos al frente de las mismas recetas de los revisionistas europeos como la Hungría de János Kádár antes de colapsar su régimen a finales de los 80. No estamos pues, ante un nuevo modelo económico, sino que es la desesperación de medidas liberales de los regímenes capitalistas-revisionistas del siglo XX para escapar a la crisis económica.

Pero dejemos claro aún más que significan estas medidas; 

1) En cuanto al plano interno, y la extensión de la pequeña economía privada –los cuentapropistas etc.– recordamos a Lenin:

«Es evidente que, para suprimir por completo las clases, no basta con derrocar a los explotadores, a los terratenientes y a los capitalistas, no basta con suprimir  su  propiedad, sino que es imprescindible también suprimir toda propiedad privada sobre los medios de producción; es necesario suprimir la diferencia existente entre la ciudad y el campo, así como entre los trabajadores manuales e intelectuales. Esta obra exige mucho tiempo. Para realizarla, hay que dar un gigantesco paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas, hay que vencer la resistencia –muchas veces pasiva y mucho más tenaz y difícil de vencer– de las numerosas supervivencias de la pequeña producción, hay que vencer la enorme fuerza de la costumbre y la rutina que estas supervivencias llevan consigo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Una gran iniciativa, 1919)

Sobre las teorías económicas en auge desde hace años en Cuba que abogan por la autogestión de los medios de producción, descentralización, y demás:

«Toda legislación, ya sea directa o indirecta, sea de la posesión de su propia producción por los obreros de una fábrica o de una profesión tomada en particular, con derecho a moderar o impedir las órdenes del poder del Estado en general, es una burda distorsión de los principios fundamentales del poder soviético y la renuncia completa del socialismo». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; La naturaleza democrática y socialista y del poder soviético, 1917)

2) En cuanto a la tendencia a extender la inversión extranjera capitalista, recordamos a Enver Hoxha:

«Las denominadas empresas autogestionadas, ya sean grandes o pequeñas, son de hecho obligadas a tener en cuenta al inversor extranjero. Este inversor tiene sus propios derechos, los cuales se han impuesto en el Estado yugoslavo, tiene sus propios representantes directos en estas empresas mixtas y tiene sus  propios representantes o su influencia en la Federación. De hecho, directa o indirectamente, el inversor impone su voluntad a la Federación, la empresa mixta o la empresa. (...) Pero lo que él –Edvard Kardelj– se esfuerza por negar en su libro se confirma cada día por muchos hechos revelados por la prensa occidental, en realidad esto lo podemos demostrar incluso por la agencia de noticias yugoslava TANJUG, que anunció, durante el último 16 de agosto la publicación de un nuevo reglamento de la Asamblea ejecutiva federativa relativo a las inversiones extranjeras en Yugoslavia. En virtud de esta normativa los derechos de los inversionistas extranjeros capitalistas en Yugoslavia se amplían aún más». (Enver Hoxha; La autogestión  yugoslava; teoría y práctica capitalista, 1978)

3) En cuanto a la teórica revisionista de rentabilidad por encima de todo: incluso se hace falta rebajar salarios de los obreros, de despedir orberos, de cerrar fábricas, de no industrializar el país, recordemos a Stalin:

«Los rasgos esenciales y las exigencias de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse, aproximadamente, como sigue: asegurar la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturales, en constante ascenso, de toda la sociedad, mediante el desarrollo y el perfeccionamiento ininterrumpidos de la producción socialista sobre la base de la técnica más elevada». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Problemas económicos del socialismo en la Unión Soviética, 1952)

***

Todo esto vuelve a poner de manifiesto, que sin un partido proletario guiado por el marxismo-leninismo y en este caso, que entienda sus leyes económicas fundamentales, es imposible cumplir con las leyes de la construcción socialista, que como decían los marxista-leninistas no pasan de largo en cualquier país pese a sus particularidades nacionales.

Cosa que a día de hoy, Cuba obviamente no cumple.

El documento:


El Parlamento de Cuba ha aprobado una nueva Ley de Inversión Extranjera con el objetivo de atraer capital tras 52 años de un asedio comercial por parte de Washington que ni los propios ciudadanos estadounidenses apoyan.

La nueva ley reduce del 30% al 15% los impuestos sobre las ganancias de los inversores extranjeros y ofrece mayor protección legal. Para la mayoría de ellos se establecerá también una moratoria tributaria para un período ocho años. De esta manera Cuba busca eludir el enorme efecto negativo del bloqueo por parte de EE.UU., un cerco que de cesar dispararía el desarrollo de la economía isleña, creen los expertos.

"El sector de negocios está muy disminuido por las trabas, las presiones y las prohibiciones de comercio con Cuba, pero es cierto también que después de la crisis económica, parece que algunos países se han dado cuenta de que es una cosa totalmente ilógica, falta de sentido no comerciar con un país que tiene ciertas potencialidades", opina el periodista Pedro Hernández Soto. "El bloqueo es obsoleto, es un recurso de la guerra fría, nadie gana con el bloqueo a Cuba, absolutamente nadie", agrega.

Y para no perder sino ganar, muchos ya se preparan para un eventual cese del bloqueo. El ejemplo es el gran proyecto empresarial de Marina en el balneario cubano de Varadero, una instalación proyectada para atender el flujo de turistas y yates una vez se derrumbe el muro entre La Habana y Washington.

Y Cuba está lista para ofrecer a EE.UU. también su sabor más auténtico. "Havanista es el mismo ron de 7 años que se vende, la única diferencia es la etiqueta, es una nueva marca que pertenece a Havana Club. Es el mismo ron con el mismo sabor, el mismo aroma, la misma producción... El propósito de lanzar Havanista fue destinarlo al mercado de EE.UU, porque por el embargo no podemos vender Havana Club allá, entonces una vez que se elimine ese embargo, se podrá vender Havanista", explica Grethel Perdomo, jefa del departamento comercial del Museo del ron.

jueves, 13 de junio de 2013

Crítica a la entrevista de Abiel Prieto, ex ministro de cultura de Cuba; Equipo de Bitácora (M-L), 2013


Abiel Prieto: «Los países del llamado socialismo real en Europa cometieron errores básicos en términos de política cultural, errores verdaderamente gravísimos, que entre los problemas que motivaron la caída ingloriosa de aquel modelo, estuvieron aquellos errores de carácter cultural; implantar el método, aquello que le llamaban el método, el modelo, no se cómo lo llamaron, el estilo del realismo socialista, imponer un corsete a la creación. (...) Ellos tuvieron un momento espléndido que se corto a partir de la muerte de Lenin y a partir de los errores que comieron bajo el stalinismo y luego continuaron».

Comentario de Bitácora (M-L): Hoy 13 de junio de 2015 hemos visto necesario empezar a traer documentos sobre el carácter del revisionismo cubano, en este caso de su carácter actual. Y no hemos visto mejor ocasión que la entrevista con uno de sus representantes. Como cita inicial, vemos que el autor; Abiel Prieto, incluye todo el periodo, excepto el de Lenin, en un todo –eso significa mezclar el periodo de Stalin con el de Jruschov, Brézhnev y sucesores–, él describe a éste como un periodo cultural en el que sólo existen desviaciones dogmáticas y sectarias. No sabemos si ignora o oculta que fue precisamente con la llegada del jruschovismo que el realismo socialista se abandonó dejando paso al liberalismo en la práctica de la promoción en la cultura, y por tanto a una promoción de una cultura burguesa. Acusa al stalinismo de implantar el realismo socialista,  suponemos que cree que la cultura del Estado socialista es neutral, o que está debe competir entre «100 escuelas de pensamiento» entre cultura burguesa y cultura proletaria, o quizás solo es un vano intento de justificar el liberalismo ideológico que sufren las artes, la cultura, incluso el Partido Comunista de Cuba (PCC).

¿Pero significaba que en un Estado socialista imperaba el realismo socialista como correctamente afirma? Pongamos como defensa a uno de los mayores fomentadores del realismo socialismo que tan criticado sería por los antimarxistas como Luckas, Sartre, o en este caso Abiel Prieto:

«El realismo socialista. Esto quiere decir, en primer término, conocer la vida a fin de poder representarla verídicamente en las obras de arte; representarla no de manera escolástica, muerta, no simplemente cómo realidad objetiva sino representar la realidad en su desarrollo revolucionario.  Y también, la verdad y el carácter histórico concreto de la representación artística deben aunarse a la tarea de transformación ideológica y de educación de los trabajadores en el espíritu del socialismo. Nuestra literatura soviética no teme, ser acusada de tendenciosa. Sí; la literatura soviética es tendenciosa, porque no hay ni puede haber, en época de lucha de clases, literatura que no sea literatura de clase, que no sea tendenciosa, que sea apolítica. Y yo opino que todo escritor soviético puede decir a cualquier burgués obtuso, a cualquier filisteo, a cualquier escritor burgués que le hable del carácter tendencioso de nuestra literatura: «Sí, nuestra literatura soviética es tendenciosa, y estamos orgullosos de que lo sea, porque nuestra tendencia consiste en querer liberar a los trabajadores y a todos los seres humanos del yugo de la esclavitud capitalista». (Andréi Zhdánov; Sobre la literatura, 1934)

Pensar que la literatura, la música, la escultura o la cultura no tiene un punto de vista de clase es algo idealista, y pensar que una inactividad del partido comunista en la de lucha de clase en estos campos no será aprovechado por el enemigo para inocular su pensamiento burgués es algo metafísico. Pero quizás, es que Abiel Prieto y la propia Cuba, temen como dice Andréi Zhdánov, mostrarse al mundo bajo una cultura «tendenciosa», mostrando sin miedo que el partido y el Estado promueve una cultura socialista real, por ello quizás y sólo quizás se prefiere ganar el fácil aplauso de los medios de comunicación burgueses y los intelectuales anarquistas, maoístas, trotskistas, y demás renegados, bajo el amparo de la crítica al stalinismo y proclamando el liberalismo en el campo cultural y otros. Desde luego esta postura no sería diferente a la de la cuestión religiosa, donde el gobierno cubano ha buscado el aplauso del gran público, para que nadie tache de Cuba de dogmatica-stalinista con la religión.