martes, 6 de noviembre de 2018

Sobre los anarquistas y el término autoritario


«Nuestros amigos de España verán ahora el abuso que hacen estos señores de la palabra «autoritario». En cuanto a los bakuninistas les desagrada alguna cosa, dicen: «Eso es autoritario», y con ello creen haberlo condenado para siempre. Si en lugar de ser burgueses, periodistas, etc., fueran obreros, o si hubieran estudiado solamente un poco las cuestiones económicas y las condiciones de la industria moderna, sabrían que ninguna acción común es posible sin la imposición a algunas personas de una voluntad extraña, es decir, de una autoridad. Ya sea la voluntad de una mayoría de votantes, de un comité director o de un solo hombre, será siempre una voluntad impuesta a los disidentes; pero sin esta voluntad única y dirigente, ninguna cooperación es posible. ¡Pruebe a hacer marchar una de las grandes fábricas de Barcelona sin dirección, es decir, sin autoridad! ¡O administrar un ferrocarril sin la certidumbre de que cada ingeniero, fogonero, etc., se encontrará en su puesto en el momento exacto en que deba estar en él! Me gustaría saber si el bravo Bakunin confiaría su obeso cuerpo a un vagón de ferrocarril si ese ferrocarril fuera administrado de acuerdo con los principios que proclaman que nadie se encontrará en su sitio si no le gusta sufrir la autoridad de los reglamentos, ¡mucho más autoritarios en todo estado posible de la sociedad que el Reglamento aprobado en el Congreso de Basilea! Todas estas grandes frases ultrarradicales y ultrarrevolucionarias ocultan únicamente la más completa miseria de ideas y la más completa ignorancia de las condiciones en que transcurre la vida cotidiana de la sociedad». (Friedrich Engels; Carta a Pablo Lafargue, 30 de diciembre de 1871)

lunes, 5 de noviembre de 2018

Los comunistas ante los movimientos de liberación nacional


«Por lo general, todos, socialdemócratas y revisionistas, se manifiestan por la liberación nacional de los pueblos. Hoy de lo que suelen olvidarse es de su liberación social. No les importa demasiado un movimiento de liberación nacional siempre que las burguesías y sectores pequeño burgueses de los países afectados dirijan los procesos en colaboración con uno u otro imperialismo según las circunstancias y lugar y los mantengan en la órbita del capitalismo en general y de uno u otro imperialismo. En efecto, muchos movimientos de liberación nacional que han movilizado en su justa lucha a pueblos enteros, tras la toma de poder o han pasado a depender de otro imperialismo o han continuado bajo la órbita de sus antiguos colonizadores. En ambos casos, en beneficio de las nuevas burguesías nacionales dirigentes de los procesos de liberación nacional, que no social. (...) Separar la lucha por la liberación nacional de la lucha por la revolución social y por la dictadura del proletariado es tanto como abandonar dicha lucha en manos de las burguesías de cada país, aliadas, en definitiva, en connivencia, con uno u otro imperialismo. (...) El apoyo de los comunistas ha de ir orientado a impulsar la liberación nacional hacia la liberación social y a tomar su dirección, eso significa fomentar la lucha de clases en el seno de los movimientos de liberación nacional y lucha porque el proletariado y su partido, siempre que lo haya, gane terreno en ellos o impulsar a su cabeza a los sectores más oprimidos y explotados de la población. (…) Se trata, precisamente de eso, de que en nuestra época del proletariado de las naciones oprimidas ha de tener también su política independiente de clase que ha de ir más allá del simple objetivo de «liberación nacional», que no debe pararse ahí y que debe llevar la lucha de clases hacia adelante y no practicar la unidad nacional en todos los terrenos con su propia burguesía. Cuánto más ha de ser así, si la burguesía propia se muestra, bajo la disculpa de combatir al imperialismo extranjero, como reaccionaria, oscurantista y sanguinaria». (M. Serrada; Los comunistas ante los movimientos de liberación nacional; Publicado en «Vanguardia Obrera», Nº 500, 1985)

Desarme y disolución de ETA más las posturas seguidistas de los de siempre; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

[Nota de 2021: Esta postura de RC sobre ETA de 2017 corría paralela a su antigua línea política, la cual iba a la zaga del nacionalismo catalán y vasco. En todo caso es interesante como sus conclusiones concluían con las del PCE (r) y los entornos de ETA. Hoy, por el contrario, su línea en cuestión nacional rezuma de un chovinismo español que desprecia a las naciones periféricas como «moribundas» y considera a España más bien como una «nación de naciones», pero quien sabe si mañana asistiremos a otro giro de guion, ya que como dijimos «Como reza el lema de RC-FO que ya se ha convertido en una broma viral para todos sus detractores que observan esto: «¡Los principios vencen, los principios no se concilian!». Mas cuando estos principios se basan en un poco de «populismo» sofista, un «obrerismo» trasnochado, otro tanto de «fervor nacional», más las quijotadas del gurú de turno –que va cambiando de opinión según sopla el viento–, el resultado evidente es que estos principios doctrinales solo pueden llegar inspirar a la caterva de reaccionarios e ignorantes de tu país, como le ocurre a Roberto Vaquero». Véase el capítulo: «Los nuevos socialchovinistas: la postura de RC sobre la cuestión nacional» de 2020.]


[Post originalmente publicado en 2017, reeditado en 2021]

«En vez de centrar todos los esfuerzos en la lucha contra la desorganización filistea, que penetra tanto en las clases altas como en las bajas; en lugar de unir más estrechamente las fuerzas dispersas del partido para defender los principios revolucionarios probados; en lugar de eso, gente desequilibrada, que carece de todo sostén de clase en las masas, arroja por la borda todo lo que aprendió y proclama la «revisión», es decir, el retorno a los trastos viejos, a los métodos artesanales en la labor revolucionaria, a la actividad dispersa de pequeños cenáculos. Ningún heroísmo de estos grupitos e individuos en la lucha terrorista podrá cambiar nada en el hecho de que su actividad como miembros del partido es una expresión de disgregación. Tiene extraordinaria importancia comprender la verdad –confirmada por la experiencia de todos los países que han sufrido las derrotas de la revolución– de que tanto el abatimiento del oportunista como la desesperación del terrorista revelan la misma mentalidad, la misma particularidad de clase, por ejemplo, de la pequeña burguesía. (...) Por lo visto, esa gente jamás se ha parado a pensar en las condiciones objetivas que originan primero una amplia crisis política y después, al agravarse esa crisis, la guerra civil. Esa gente aprendió de memoria la «consigna» de la insurrección armada, sin comprender su significado ni las condiciones en que puede ser aplicada. Por eso reniega con tanta facilidad, ante los primeros reveses de la revolución, de las consignas adoptadas sin reflexionar, a ciegas. Pero si esa: gente apreciase el marxismo como la única teoría revolucionaria del siglo XX, si aprendiese de la historia del movimiento revolucionario ruso, percibiría la diferencia que existe entre la fraseología y el desarrollo de las consignas verdaderamente revolucionarias». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Algunos rasgos de la disgregación actual, 1908)

El tema de «Euskadi Ta Askatasuna» (ETA) es un tema en el que muchos autodenominados «marxista-leninistas» han fallado en analizar por sentimentalismo, seguidismo o cobardía ante las posibles represalias. ¿Cómo trata Reconstrucción Comunista (RC) ese tema? Vuelven a no diferenciarse del resto de oportunistas, y como muchos de ellos, se presenta como «críticos» de ETA y la deriva de la «izquierda abertzale», pero no pasa de ser en realidad un «criticismo» que esconde resabios de la propia propaganda del entorno etarra. De hecho, su último artículo ha sido aplaudido entre todos los círculos conocidos por su postura nacionalista y proetarra, porque en esencia alimenta los mitos en torno a ETA, apoya la continuación de la lucha armada enfocada en su visión terrorista y elude criticar la esencia nacionalista, ecléctica y oportunista que ha portado la organización desde sus inicios. Veámoslo todo sin más dilación. 

Los comunistas albaneses sobre el cierre de las iglesias y mezquitas en Albania


«Las instituciones religiosas ya no funcionan en Albania; la prohibición de la actividad religiosa y la propaganda de la ideología religiosa, este opio, que es un producto inevitable del orden de opresión y explotación, está sancionado en la Constitución de 1976 y se aplica en la práctica. La burguesía y los revisionistas difunden la religión en sus países y la utilizan como un medio para mantener a las masas trabajadoras bajo el yugo porque la religión desempeña una función ideológica reaccionaria.

Nuestro Partido emprendió una lucha exitosa contra la ideología religiosa porque movilizó a las masas para este propósito. En la historia pasada de nuestro pueblo, la religión era una herramienta en manos de los ocupantes extranjeros, un medio para dividir a la gente, un instrumento para dejar a la gente en el oscurantismo y la ignorancia. El Partido y sus palancas llevaron a cabo una propaganda atea militante, exponiendo el peligro planteado y el daño causado por la religión sistemáticamente, con paciencia y sabiduría. Con la creación de nuevas relaciones que imposibilitan la explotación y con toda la labor de ideoeducación del Partido y el Estado, se preparan las condiciones para una situación profundamente revolucionaria en la que personas por su libre albedrío llegan a la conclusión natural y lógica: exigen el cierre de las instituciones religiosas y la prohibición de la actividad del clero. Esta acción por la liberación del pueblo del opio religioso no privó a los trabajadores de ninguno de sus derechos, como afirman los ideólogos burgueses y revisionistas, sino que representó un paso importante hacia su emancipación, su liberación del veneno ideológico de la religión, de todas las costumbres y tradiciones atrasadas que entorpecían las energías creativas del pueblo, que pisoteaban la dignidad del hombre trabajador

domingo, 4 de noviembre de 2018

La tendencia al irracionalismo o al racionalismo en las artes burguesas


«Otro aspecto del marco estético burgués-revisionista, es el irracionalismo de su visión del mundo. Tratando la estética y el arte modernista. El camarada Enver Hoxha dice: 

«En este irracionalismo literario y artístico ilimitado, la burguesía emplea las más diversas formas y medios más diversos, para que los «talentos» de este pensamiento irracional sean capaces con su pluma y otros procesos,  de presentar las cosas de manera que engañen a tantas personas como les sea posible y hacer de la literatura y las artes un medio de contaminar total o parcial de las mentes, sin olvidar nunca su objetivo final, que es corromper las conciencias y desorientar a las masas». (Enver Hoxha; Informes y discursos, 1967-1968)

Un gran número de esteticistas burgueses y revisionistas han sostenido durante siglos que el arte se ha agotado al reflejar el pensamiento y la verdad, lo que se denomina la esencia, y que, para recuperar su propio valor estético, debe liberarse del pensamiento, la racionalidad, la lógica y devenir en irracional. La «emancipación» del arte de lo racional es considerada por la estética burguesa revisionista como un camino de salvación para los artistas, quienes de este modo subordinan el acto creativo a la influencia de una fuerza natural, del instinto. Privándolo de cualquier carácter ideológico. Es por esta razón que apoyan el primitivismo, la infancia en el arte, porque según ellos, el hombre primitivo, los niños, están menos socializados, están liberados de los «superestratos» de los prejuicios sociales e ideológicos. La estética burguesa presenta a sus ídolos como niños que miran el mundo y lo reflejan en sus obras con ingenuidad, con una sinceridad y pureza propias de la infancia, sin compromisos ideológicos.

sábado, 3 de noviembre de 2018

En cuanto a las relaciones sexuales y la moral comunista


«Cada época histórica y por lo tanto económica en el desarrollo de la sociedad tiene su propio ideal de matrimonio y su propia moral sexual. Bajo el sistema tribal, con sus lazos de parentesco, la moral era diferente a la que se desarrolló con el establecimiento de la propiedad privada y del gobierno del marido y el padre el patriarcado. Los diferentes sistemas económicos tienen diferentes códigos morales. No sólo cada etapa del desarrollo de la sociedad, sino cada clase tiene su correspondiente moral sexual basta con comparar la moral de la clase terrateniente feudal y de la burguesía en una misma época para ver que esto es cierto. Cuanto más firmemente se establecen los principios de la propiedad privada, más estricto es el código moral. La importancia de la virginidad antes del matrimonio legal nació del principio de la propiedad privada y la renuencia de los hombres a pagar por los hijos de otros.

La hipocresía la observancia externa del decoro y la práctica actual de la depravación– y el doble código un código de conducta para el hombre y otro para la mujer son los dos pilares de la moral burguesa. La moral comunista debe, ante todo, rechazar resueltamente toda la hipocresía heredada de la sociedad burguesa en las relaciones entre los sexos, y rechazar el doble estándar de moralidad.

viernes, 2 de noviembre de 2018

El ideario democrático-burgués ha propagado la noción de que no se puede criticar ningún cuerpo del Estado


«Hay que decir una cosa importante al respecto: en el ideario democrático-burgués se ha propagado la noción de que no se puede criticar ningún cuerpo del Estado: ni la policía, ni el ejército, guardia civil, legión, etc., incluso que hacerlo es muestra de un espíritu poco democrático. Presentados como los garantes de la libertad de forma eterna, como aquellos que ejercen de forma indiscutible su desempeño, se exige al ciudadano por tanto, que rinda pleitesía a dichos cuerpos, en un ejercicio de idealización y culto ciego a las instituciones y organismos, creyendo en esto so pena de ser multado o algo peor si se emite una fuerte crítica. Esta idea es francamente ridícula, y es desmontable incluso desde un punto de vista no marxista y minimamente progresista, cualquier autodenominado «demócrata» comprende que esto no tiene lógica. ¿No es posible que los cuerpos e instituciones tengan fallos, queden desfasados? ¿Cómo entonces un demócrata va a pretender cortar toda crítica seria que implique poner en tela de juicio su desempeño en tal o cual actuación a un organismo como el Congreso o la Audiencia Nacional, a una carta magna como la Constitución Española de 1978 o a unos cuerpos como la policía o los jueces? Si como bien ha demostrado el marxismo la sociedad capitalista tiene fallos importantes y le es imposible escapar de ellos, ¿por qué las clases dirigentes si tan «democráticas» son, pretenden blindar ideológicamente y judicialmente a estas instituciones coartando a sus ciudadanos la libertad de crítica cuando algo funciona o puede funcionar mal? Porque estos cuerpos y organismos claramente defienden sus intereses económicos y políticos. Esa es la razón de que intente crear una cultura favorable a ellos basada en estas ideas. Se intenta eso pese a los escándalos que todos los días suceden dentro del sistema, tramas que no solo denuncian los progresistas, sino hasta los medios reaccionarios –no porque deseen defender la imagen del «sistema democrático plural», sino más bien porque se ven obligados ante el clamor popular que levantan esas tramas y por el oportunismo burgués existente que tiene como fin aupar a una u otra facción burguesa en los puestos a dichos organismos de poder del sistema–.

Menos aún vamos a fijarnos en esos detalles como el tono de la crítica cuando diariamente vemos como la burguesía glorifica a través de todos sus medios de comunicación a las figuras del régimen que han cometido verdaderas fechorías contra y a costa del pueblo: véase la unanimidad en ensalzar en el día de su fallecimiento a un franquista y criminal como Fraga, fundador del PP y corresponsable de la masacre de Vitoria de 1976, o al renegado de Carrillo, que llevó al PCE a la domesticación bajo la llamada «reconciliación nacional» mientras en la posguerra calumnió y mandó liquidar dentro del partido a quienes se oponían a tal política traidora. Estas figuras son consagradas como «padres de la transcisión», o tradcudido: como actores fundamentales del postfranquismo para que el sistema capitalista pudiera mantenerse intacto pese al cambio político hacia una democracia burguesa, esto es: sin traumas para los poseedores de medios de producción.

Llevar a alguien a declarar por criticar a la monarquía es efectivamente un signo de la decadencia del sistema político burgués, como lo es las condenas por «injuriar» a un santo o aceptar a trámite querellas por «injuriar» monumentos cristiano-fascistas como el Valle de los Caídos. Cuando los liberales se llenan la boca sobre los avances que presuntamente la humanidad ha conquistado gracias a la democracia burguesa les cuesta ver y defender este tipo de casos, pues cualquiera sin nociones políticas entiende que es una vergüenza absoluta que en nuestra época se pueda multar o condenar a un solo día de prisión a alguien en España, Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Gran Bretaña, como en otras monarquías parlamentarias, por denunciar a la monarquía y su estatus de parasitario que vive a costa del pueblo, más cuando en el caso hispano se señalan sus corruptelas y los delitos manifiestos de toda su familia que han salido a la luz incluso en los propios medios de comunicación burgueses, incluso en los periódicos afines históricamente a la monarquía como ABC. Cuando músicos, y artistas de todo tipo, periodistas, estudiantes, campesinos, obreros y cualquiera más allá de su carácter social e ideológico, denuncia objetivamente el carácter reaccionario de la monarquía y sus desmanes, el modo, así como las formas pasan a un segundo plano; la crítica pese a que pueda estar cargada de verborrea radical no es moralmente repudiable como desde los medios de (in)comunicación nos intentan hacer creer para distraernos del contenido de la crítica. Tanto los revisionistas cuando son criticados como los neoliberales, se fijan en demasía en las formas, en los términos y en general en los modales, lo cual, es cierto que tiene importancia a la hora de argumentar, pero ellos en realidad resaltan esto para ocultar su miedo a enfrentar el contenido de la crítica». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)