«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 24 de febrero de 2014

Correa alarmado por derrota en elecciones municipales

Varias cosas:

1. La «revolución ciudadana» no es ni revolución ni ciudadana. Sencillamente es una reforma del Estado Burgués existente, al tiempo que se mantiene el sistema de explotación. Sin olvidar el desarrollismo que afecta a los pueblo originario en favor de trasnacionales voraces –Chevron es la excepción–.

2. Al negar el «derecho al aborto» por criterios religiosos ha mostrado que antes que los «derechos ciudadanos» están los criterios religiosos fundamentalistas. Correa –y el partido– ha mostrado una voluntad autoritaria al asociar su continuidad en el partido y en el gobierno con la aprobación o no de la norma, incluso se sancionó a las funcionarias que propusieron reformas la ley del aborto.

3. Más importante aún, siempre se puede alcanzar el poder, pero el poder por si no es revolucionario, y en este caso se ha empleado para administrar el capitalismo existente y enriquecer a la camarilla de siempre.

El documento:


El revés del partido Alianza País del presidente Rafael Correa en la disputa electoral en Ecuador por las alcaldías de Quito, Cuenca y Guayaquil ha disparado las alarmas en esa organización política, aun cuando mostró ser la fuerza más votada.

Qué bueno que tengamos estos sacudones, aseveró Correa tras admitir que en Alianza País se cometieron errores durante la campaña electoral para los recién concluidos comicios seccionales.

Según Correa, el peor error en el que pudo caer su partido, además dormirse sobre los laureles, fue el sectarismo, por no buscar alianzas con otras fuerzas políticas.

Mientras más amplia sea la coalición de apoyo al proceso revolucionario mejor, señaló el líder de la organización partidista.

Aunque admitió que la pérdida de la alcaldía de Quito a manos de la derecha es un revés doloroso, que puede traer incluso problemas de gobernabilidad, Correa negó que ese resultado refleje la opinión del electorado sobre la Revolución Ciudadana que impulsa su gobierno.

El proyecto no se detiene. Tenemos el apoyo de la inmensa mayoría a nivel nacional, aseveró el mandatario, al destacar que aún sin concluir el conteo, Alianza País ya tenía asegurado nueve de las 23 prefecturas, lo que equivalía ya a un 50 por ciento más de lo logrado en los comicios de 2009.

Respecto a las alcaldías, se pronostica que el partido gobernante podría ganar hasta un centenar de las 221 en disputa, lo que sería un gran salto, comparado con el 32 por ciento que obtuvo cinco años atrás.

Es partir de esos resultados preliminares y predicciones que Correa asegura que los comicios seccionales de la víspera representaron una victoria a nivel nacional para Alianza País. "Una cosa es la lógica local, otra la lógica nacional, el Gobierno Nacional tiene un inmenso apoyo", señaló el primer mandatario.

"La tendencia izquierda y centro izquierda en el país supera a toda la derecha junta", pero insistió en que su partido "necesitaba este remezón".

"Es claro el apoyo popular. Sin embargo, hemos tenido un importante revés en la capital, que habrá que revisar", expresó y añadió: "Hay que decirlo, nada está ganado, tenemos que ganar día a día, pero seguiremos construyendo la patria nueva", sostuvo.

Resulta innegable, sin embargo, que la espina de Quito seguirá clavada en el costado del partido durante los próximos cinco años, como también es evidente que la victoria de Mauricio Rodas lo catapulta como el posible candidato de la oposición para los comicios presidenciales de 2017.

Correa manifestó que el trabajo en conjunto con el Municipio, tras la inminente salida de Augusto Barrera y el ingreso del candidato de derecha Mauricio Rodas, es indispensable para el crecimiento de una ciudad. "Siempre es mejor tener relación fluida y de confianza mutua con la administración (...) Ojalá que pese a nuestras diferencias podamos tener esa relación", añadió.

Refiriéndose a la capital, dijo que es necesario reflexionar los errores en la administración municipal y en la campaña. Explicó que con una Alcaldía opositora se podría generar inestabilidad.

Entre los errores señaló al sectarismo de su propio movimiento y preguntó por qué no se hicieron alianzas con tiendas políticas afines, como Avanza, movimiento del ministro Ramiro González, que tendrá presencia en unas 30 alcaldías.

Explicó que en Quito no se reaccionó cuando ya se veía que la candidatura de Barrera caía y se ponían pretextos. Se quejó de que existan 1.066 Comités de la Revolución Ciudadana (CRC) y que en las convocatorias apenas asistan 400. Pese a ello, dijo que el movimiento oficialista ha logrado al menos nueve de las 23 prefecturas y decenas de alcaldías. Felicitó el esfuerzo de Viviana Bonilla en Guayaquil.

Llama la atención también que en Pichincha, provincia donde se asienta Quito, el prefecto de Alianza País, Gustavo Baroja, resultó reelecto con más del 57 por ciento de los votos, mientras que su correligionario y ahora alcalde saliente, Augusto Barrera, obtuvo un 37,13 por ciento, frente al 59,56 por ciento de su rival.

En opinión del analista y exvicecanciller Kintto Lucas, una de las causas de la derrota de Barrera fue que los medios de comunicación lograron calar en el electorado capitalino una imagen negativa sobre su gestión que la maquinaria de apoyo del gobierno fue incapaz de revertir.

Según declaró Lucas al portal de noticias Ecuador Inmediato, el oficialismo tampoco hizo un análisis profundo sobre la oposición, y en ese punto marca un punto de coincidencia con Correa, quien señaló que Alianza País creyó de antemano que todo estaba ganado.

Prensa Latina

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