«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

miércoles, 26 de febrero de 2014

El pragmatismo, carta del presentación del revisionismo maoísta en su política interior y exterior

Mao Zedong y Henry Kissinguer, 24 de noviembre de 1973

«Lenin subrayaba que no había la verdad abstracta y que la verdad siempre es concreta. Mao Zedong especula también sobre ello. La deformación maoísta de esta tesis del materialismo dialéctico vuelve a salir claramente de la interpretación metafísica de lo concreto, del absolutismo del individuo en relación general. Proclama que el individuo es fundamental, lo transforma en general a todo, donde arrastra a otros individuos, colocando así a la gente en general bajo la dependencia completa de lo concreto, del individuo. Mao Zedong considera lo general como algo abstracto, sin contenido. Por lo tanto de este concepto viene a afirmar que: «toda cosa extranjera debe ser rechazada», que la experiencia de otros, generalizada y sintetizada en los libros y en las teorías determinadas «no es válida». De ese modo, Mao Zedong utiliza sus propios principios filosóficos erróneos para justificar el curso revisionista seguido tanto en su política interior como en su política exterior para disimular su alejamiento total del marxismo-leninismo.

Mao Zedong deforma también la tesis de la filosofía marxista-leninista sobre la práctica como el criterio objetivo de la verdad. En su obra: «Sobre la práctica» de 1937, recuerda que la práctica es el criterio de la verdad, pero solamente hay que subrayar que Mao Zedong aprecia esta cuestión a partir de posiciones pragmáticas. Para él, la realidad concreta es siempre tal como el hombre la produce, para él, la realidad está sometida a la voluntad, a la fuerza humana. Por otra parte, como criterio destinado a probar si el saber es la verdad o no, si coincide con la realidad objetiva o no, Mao Zedong utiliza para este fin: el provecho, la utilidad, el éxito. Este punto de vista maoísta es idéntico al del pragmático estadounidense William James que decía que: «la verdad es lo que es útil». Así, según Mao Zedong, para distinguir la verdad de la no verdad, hace falta:

«Aplicar la teoría a la práctica y ver si conduce a los objetivos planteados». (22) (Mao Zedong; Sobre la práctica, 1937)

Por tanto, es claro que Mao Zedong niega totalmente la objetividad de la verdad.

La práctica, como criterio objetivo de la verdad, demuestra si los conocimientos adquiridos coinciden o no con los propósitos y la realidad objetiva. Como decía Marx: «es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento». Pero según Mao Zedong, que el conocimiento sea verdadero o no, esto no es determinado por el hecho de que coincida con la realidad objetiva o no, sino por el hecho de que conduzca: «a los éxitos deseados». La comprobación de los conocimientos por Mao Zedong consiste en el hecho de saber si:

«Estas ideas, teorías, planes o proyectos a la práctica del mismo proceso objetivo alcanzan los objetivos planteados». (23) (Mao Zedong; Sobre la práctica, 1937)

Afirma que si logramos el éxito que esperábamos –independientemente del hecho de que los conocimientos fueran verdaderos o no–, las ideas, teorías, planes o proyectos etc. entonces eran ciertos, verdad. Pero, una ideas, teorías, planes o proyectos determinados pueden ser deseables y útiles para un hombre determinado o un extracto social determinado y no ser verdad ni tiene un carácter objetivo. De igual modo que una teoría verdadera puede no dar a lugar en un punto a resultado útil para un hombre o una clase determinada, y aun así esto no probaría que los conocimientos, teorías, y demás seguidos no hubieran coincidido con la realidad objetiva. Esto puede ser probado por la práctica. Por todo esto la lógica pragmática de Mao Zedong es una forma de justificación para sus «teorizaciones», así como también por otro lado, de sus prácticas contrarrevolucionarias frente a las clases explotadoras. Esto se encuentran en su política oportunista y pragmática seguida por él y que hoy en día es seguida aún por la dirección revisionista china». (Vasillaq Kureta; Las falsificaciones maoístas en el ámbito del conocimiento, 1984) (Vincent Gouysse; Comprender las divergencias sino-albanesas, 2004)

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