«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

martes, 25 de febrero de 2014

Caricaturas y simplificaciones maoístas

En otro de los capítulos «añadidos» de 2005, Vincent Gouysse tantea algunos casos que calificó con el nombre de: «caricaturas y simplificaciones maoístas». El propósito era demostrar no sólo la invalidez de esta rama del revisionismo, sino ver el absurdo que plantean sus diferentes seguidores en temas cotidianos, donde cualquier recién instruido en marxismo-leninismo, puede defender mejor su papel que tales pseudorevolucionarios idealistas, que no pueden superar el hecho del revisionismo de su figura Mao Zedong; cayendo en sentimentalismos que los arrastran al ridículo. Para ello se toma como referencia de nuevo el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, que es el típico partido que ha rescatado la verborrea revolucionaria a falta de análisis serios, algo característico de la época de la «revolución cultural» maoísta. De aquí, el autor se lo pase en grande ridiculizando sus  posturas, que incluyen:

–Rechazan la validez de los planteamientos marxista-leninistas para la actual sociedad, ya que sus actuales seguidores rechazan que el «Pensamiento Mao Zedong» sea la superación de éste. Por ello se califican de «obsoletos» e «incompletos» los planteamientos del Partido Comunista de la Unión Soviética, y de «dogmáticos» los del Partido del Trabajo de Albania por no comprender este «avance» del «Pensamiento Mao Zedong» frente al propio marxismo-leninismo. En definitiva se critica ambas tendencias –soviética y albanesa; que en realidad forman parte del marxismo-leninismo– y a sus actuales seguidores. Se les estizmatiza ora de izquierdistas, ora de derechistas, por no aceptar una mentira a ciegas, por no subir al pedestal como teoría viva de la humanidad progresista, a una rama del árbol revisionista, a una variante más de la ideología burguesa como es el revisionismo maoísta.

–Rechazar el intento de estos partidos –marxista-leninistas– de querer desenmascarar teóricamente a los diferentes revisionismos –incluidos al maoísmo– y a sus líderes, y de querer rescatar a los verdaderos comunistas honestos para sus partidos, calificando de técnica oportunista dicha acción; –habría que recordarles algún que otro texto sobre el frente único y los obreros reformistas a estos agitadores del libro rojo de Mao–. 

–Rechazar el voto al «no» en el referéndum constitucional europeo, calificándolo de táctica oportunista a los partidos que se reunieron e hicieron campaña para tal fin, consiguiendo que la burguesía francesa por la vía legal y abierta, imponga a las masas trabajadoras gracias entre otros, a la táctica de este partido revisionista.

–Rechazar los análisis de Enver Hoxha y el Partido del Trabajo sobre el revisionismo de Mao Zedong y el Partido Comunista de China, basándose en que, el Tomo V de obras de Mao Zedong –que consta de sus obras de 1949 a 1957– fue publicado en 1977. A un año de su muerte. Creyendo que las citas que usa Enver Hoxha de este tomo son manipuladas por Deng Xiaoping y demás –como si no existieran registros previos de esas obras y otras ya publicadas por periodistas, y analistas burgueses que demostraran su autoria y simetría de contenido, o como si Deng Xiaoping acaso no se manejara en temas como: «la teoría de los tres mundos» o la «integración de la burguesía en el socialismo» bajo el «Pensamiento Mao Zedong»–. Ignorando de paso, la pila existente de materiales de Enver Hoxha y otras figuras sobre Mao Zedong durante los 60 y 70, y por supuesto después.

El documento:

Reproducción de Mao Zedong, Chou En-lai, etc. durante el 1 de octubre de 1949

Caricaturas y simplificaciones maoístas

En el panorama político francés, los maoístas del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia ocupan un sitio muy particular. Bajo sus aires «marxistas-leninistas-maoístas» aparentes llevan una lucha ensañada para desacreditar en conjunto el movimiento marxista-leninista que se reconstituye.

En su artículo: «Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas» (1), escrito en reacción a la reunión común del 5 de mayo de 2005 organizada por cinco organizaciones francesas que apelan al marxismo-leninismo y al cual contribuyeron otras numerosas organizaciones que apelaban al marxismo-leninismo, en este documento nos entregan algunos procedimientos simplificadores acostumbrados a utilizar, para realzar su imagen «ultraradical», esquivando la cuestión de la importancia de la lucha contra el revisionismo moderno en el seno del movimiento marxista-leninista renaciente.

El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, da por hecho que todas las organizaciones que participan en la reunión:

«Rechazan el maoísmo como la tercera etapa del marxismo-leninismo». (1) (Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, Sobre Enver Hoxha y la unión de los «marxistas-leninistas, 2005)

Haciendo que las diferencias ideológicas entre las organizaciones que apelan al marxismo-leninismo logren ser minimizadas hasta verse negadas, ¡ya que todos simplemente niegan a Mao Zedong! ¡Que unos sigan encenagados en la herencia socialpatriotera del Partido Comunista Fránces, mantengan ilusiones sobre que Cuba o hasta China son «socialistas», mientras que otras organizaciones quieren volver a tener un partido comunista revolucionario, poca importancia tiene para el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia¡ Para ellos el revisionismo y el stalinismo –del Partido Comunista de Francia en los años 1930»– se les debe meter en el mismo saco, ya que se niegan a ver a Mao Zedong como la tercera espada del marxismo después de Marx y Lenin, ya que según su visión, se obstinan en quedarse encarcelados en el revisionismo más puro, o en la era –sombría– del stalinismo –que quedó a sus ojos obsoleto desde el advenimiento de la era luminosa de la «revolución cultural», recordemos que ellos afirman a:  

«La revolución cultural china como la cumbre del comunismo». (2) (Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas, 2005)

Poca importancia tiene para el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia que unos estén dispuestos a estar en un partido de conciliación de los intereses entre burguesía y el proletariado; mientras que otros están dispuestos para formar un partido basado en la lucha de clases. Poca importancia tiene que unos piensan que se llegará al socialismo por el perfeccionamiento de la democracia burguesa; mientras que otros claman que la revolución socialista pasará por la dictadura del proletariado. Poca importancia tiene para el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia que unos vean siempre a China como «socialista»; mientras que otros claman que ella jamás lo fue. Poca importancia tiene que unos sostienen a Cuba, Vietnam y Corea como países «socialistas»; mientras que otros los sostienen como naciones que tienen un carácter antiimperialista nacional-democrático. Poca importancia tiene que unos se quedan helados delante del diluvio de propaganda antistalinista cuando se trata de defender a la Unión Soviética de Stalin; mientras que otros marcan las líneas de demarcación frente al oportunismo. Poca importancia tiene para ese partido, que estas dos corrientes opuestas, estén en una lucha a muerte en el seno de la esfera de influencia que apela al marxismo-leninismo.

Poca importancia tiene todo esto para nuestro querido Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista, ya que:

«Los «hoxhistas tendrían de todos modos como fin blindarse en su ideología para oponerse mejor al «marxismo-leninismo-maoísmo» y, y entremedias, facilitarle a los revisionistas de la izquierda del Partido Comunista Francés fingir hacer una autocrítica para el mismo fin». (3) (Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas, 2005)

¿Los marxistas leninistas desean obtener esta apariencia de autocrítica de los revisionistas o bien desean arrancarles sus máscaras «marxistas-leninistas» y separar a los camaradas sometidos a su influencia demostrándoles a estos últimos que los jefes socialchovinistas no hacen nada para realizar la unidad en el marco de las luchas comunes? A todo esto preguntamos retoricamente al lector: ¿Cuál es el significado de la lucha por el triunfo del «no» del referéndum constitucional europeo? Es la lucha por la concienciación de una franja del movimiento opuesto al «ultraliberalismo» con vistas a la creación de una ala anticapitalista radical en el seno de este movimiento. ¿No era acaso fácil demostrar a los de los trabajadores que la gran burguesía deseaba con todas sus fuerzas el triunfo del «sí»; poniéndose pues en ejecución, todo para que este referéndum legitimara todas las regresiones sociales contra los trabajadores de su parte, de una forma forma abierta y legal? ¿No era fácil demostrar a los ojos de las masas el pseudodemocratísimo que reinaba en el seno de los medios de comunicación en el momento de los debates? ¿No era entonces fácil desmontarles a los trabajadores que la «democracia» burguesa tan alabada por los medios de comunicación podía ser en última instancia la dictadura de la burguesía? ¿Qué queda pues de provechoso, de la fraseología «revolucionaria» abstraída del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia que apelaba a la abstención? 

De hecho hasta la burguesía y sus representantes políticos, como lo dijeron claramente, preferían ciertamente hasta un «no» pero potencialmente euroconstructivo. ¿El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia supo decirle a  las masas que la sociedad francesa que se había escindido en esa cuestión en dos campos antagonistas muy distintos? No, no supo explicar que de una parte existía en esa batalla; el campo de los trabajadores –conscientes de dar un plan de batalla ante la burguesía monopolista– reunidos también junto a una franja de la pequeña burguesía vacilante, y de la otra parte; el campo de la burguesía imperialista, de sus medios de comunicación y de sus partidos políticos de «izquierda» y de derecha. ¿Había que utilizar correctamente las contradicciones o bien negarlas bajo el lema de la «no participación en las cuestiones propuestas por la burguesía»? La burguesía se regocijo dicha no participación, pues la dejaba el campo libre a ella y a los euroconstructivistas partidarios de un no potencial. Por este ejemplo, vemos cómo todavía hoy, la enfermedad infantil del comunismo continúa causando estragos, algo que demuestra como el reformismo puro y el ultraizquierdismo «radical» se alimentan mutuamente.

Para el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia:

«La esencia de los hoxhistas es hostil hacia la guerra popular en Nepal y en Perú, lo que forzosamente sería contrarrevolucionaria». (4) (Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas, 2005)

Los «hoxhistas» o mejor dicho los marxistas-leninistas, no son sin embargo hostiles hacia ninguna lucha de liberación nacional. Los marxistas-leninistas sostienen la resistencia palestina e iraquí frente a las bárbaras intrigas del imperialismo, como apoyan a los regímenes como Cuba y Corea del Norte cuando se atreven a desafiar las grandes potencias imperialistas, sostienen a las FARC de Colombia, a los maoístas de Perú y de Nepal en los cuales ven movimientos progresistas de liberación nacional, pero es verdad una cosa; de ninguna manera los vemos marxista-leninistas verdaderos. Aquí estos maoístas se dan así mismos un plus de extremismos sin ningún sentido común ni aporte al debate.

Como heredo y avatar visible del maoísmo, el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia confunde la revolución antiimperialista democrático-nacional con la propia revolución socialista. Los marxistas-leninistas, sostienen los movimientos de liberación nacional que refuerzan las aspiraciones de libertad verdadera de los pueblos de las naciones neocolonizadas y que quebrantan la frente del imperialismo mundial. Por eso los marxistas-leninistas no olvidan que una revolución antiimperialista no es todavía una revolución socialista y que la primera puede transformarse en la segunda sólo si los pueblos que sufren el yugo del imperialismo tienen a su cabeza el proletariado y su vanguardia organizada; el partido marxista-leninista –y desde luego bajo un partido «marxista-leninista-maoísta» que, como su hermano mayor chino, eludirá la cuestión de la revolución socialista (2).

El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia añade: 

«Los hoxhistas se caracterizarían por el legalismo y la negativa de la lucha armada». (5) (Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas, 2005)

Cacarean esto cuando de hecho se conoce perfectamente la lucha llevada por los marxistas-leninistas para combatir las tesis jruschovistas sobre el exclusivismo de la vía parlamentaria y pacífica al socialismo, cuando es de saber común, cómo los comunistas albaneses combatieron frente el fascismo con las armas en la mano, cuanto sabemos como el Partido del Trabajo de Albania sostuvo las luchas de liberación nacional en las colonias y las semicolonias, cuanto sabemos cómo el primer secretario del Partido del Trabajo de Albania  en el momento de la campaña electoral de 2005, hablaba de la necesidad para los comunistas de tener a la vista su propio ejército para la toma del poder, esta acusación sólo puede reflejar la falta de honradez o la ignorancia del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia.

El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia reitero que: «el poder nace del fusil». En otros términos, es el fusil el que manda y no el partido comunista. El partido comunista no necesita más la teoría marxista-leninista, a la cual sería bueno echarla al baúl de los recuerdos una vez cogiendo el fusil milagroso y maoísta. Aluden que basta con tomar las armas para hacer la revolución. Para estos afiebrados poca importancia tiene la mentalidad de las masas y el nivel de preparación del partido. Este fetichismo de la «guerra popular» capaz de reemplazar el trabajo de partido puede engañar a algún izquierdista «marxista-leninista-maoísta» pero a ningún otro necio más, porque detrás de la exaltación del fusil se esconde de hecho la impotencia del partido y la negación de su papel organizador y movilizador. Los maoístas cuchichean que los marxistas-leninistas renegamos de la luchar armada, no, ni mucho menos negamos la importancia de la lucha armada para la toma del poder. Los marxistas-leninistas como Lenin enseñaron simplemente a utilizan todas las posibilidades legales e ilegales de lucha, incluido los medios parlamentarios, sin olvidar también ni un solo instante los límites de los medios legales de lucha desde el momento que la burguesía se sienta amenazada. Entonces, los marxistas-leninistas no deben retroceder delante de la guerra civil, cuando estalle la guerra entre los proletariado y la burguesía a plena luz. Los bolcheviques demostraron que ellos sabían hacer la guerra popular y necesitaron esperar a Mao Zedong y sus teorías para movilizar a obreros y campesinos y defender armas en mano a la joven Unión Soviética contra la intervención extranjera, lo mismo con la invasión fascista de la Unión Soviética. Lo mismo decimos sobre los comunistas albaneses que dirigieron la guerra partisana demostrando que habían sabido movilizar a los obreros de la ciudad y a la gran masa de campesinos contra los ocupantes fascistas y la burguesía colaboradora.

El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia incapaz de «blindar» su ideología» con algo de coherencia, cae como el revisionismo maoísta en general en la espontaneidad y la subestimación de la importancia de la lucha ideológica. La lucha ideológica del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia contra el «hoxhismo», o sea el marxismo-leninismo, se reduce en efecto a repetir de «argumentos» bien conocidos contra el Partido del Trabajo de Albania, empezando sobre la supuesta falta de crítica de Enver Hoxha sobre Mao Zedong en vida de este último: 

«Después de la muerte de Enver Hoxha lanzó ataques violentos en su contra».  (6) (Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas, 2005)

El Partido del Trabajo de Albania habría esperado pues, según los maoístas franceses, a la muerte de Mao Zedong para atacar al maoísmo y ningún hecho habría podido dejarlo presagiar. Refutamos esta visión simplista –pura continuadora de la historiografía burguesa respecto a la rotura sino-albanesa– en el eje de nuestro texto: «Comprender las divergencias sino-albanesas» escrito en 2004. Pero nos gustaría preguntarnos: ¿Cuáles nuevos argumentos aporta el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia a tan interesante cuestión? Por supuesto el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia no puede poner en duda la realidad de la construcción socialista en Albania y la rectitud de la línea política del Partido del Trabajo del Albania en este campo. Por ello, a falta de poder atacar por ese flanco, el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia reduce su crítica a triturar los escritos del Partido del Trabajo del Albania y a intentar –como hacía Jacques Jurquet en otro tiempo–  desacreditas la autenticidad de las fuentes utilizadas por Enver Hoxha. El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia cita un extracto del discurso pronunciado por Enver Hoxha en la conferencia de Moscú, que en su obra se titula:  «Discurso pronunciado en nombre del CC del PTA en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en  Moscú», por supuesto del 1960. Cita esa obra e intentar probar que había suscrito a la crítica jruschovista del culto de la personalidad, cayendo en un procedimiento profundamente grosero cuando todo el mundo sabe la lucha precoz llevada por el Partido del Trabajo del Albania para denunciar los ataques de Tito y luego de Jruschov bajo la excusa del culto a la personalidad de Stalin, aunque en realidad y con ello indirectamente –y siendo su objetivo real– se intentaba atacar al marxismo-leninismo. Al Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia le gusta decir que el Partido del Trabajo de Albania dijo que: «había que superar el culto a la personalidad de Stalin», pero olvidó una pequeña frase, un «detalle» en este discurso: 

«Desde luego, había que superar el culto a la personalidad de Stalin, pero, ¿acaso se puede decir, como se dijo, que Stalin era el artífice mismo de ese culto a la personalidad? (...)En nuestra opinión, el XXº Congreso y, en particular, el informe secreto del camarada Jruschov, no plantearon la cuestión del camarada Stalin de una manera correcta y objetiva, con espíritu marxista-leninista». (7) (Enver Hoxha, Discurso pronunciado en nombre del CC del PTA en la Conferencia de los 81 partidos comunistas y obreros celebrada en  Moscú, 1960)

También, el idealismo del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia se nota y transparenta claramente en su incapacidad frente a la lucha política contra el revisionismo que lo desune durante sus ataques en lo referente a la construcción de la sociedad socialista: los ataques del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia contra el Partido del Trabajo de Albania se realizan ignorando la realidad social y económica de Albania de Enver Hoxha, así como en la «defensa» de Mao Zedong se ignora totalmente la realidad social y económica de la China de Mao Zedong. Estas realidades son puestas bajo silencio nuevamente porque estos elementos irrefutables están en flagrante contradicción con las tesis del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia. He aquí cómo los «marxistas-leninistas-maoístas» bastardean el materialismo histórico sólo a fin de salvar la cara al revisionista de Mao Zedong.

Otro ejemplo de ello, es que el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia critica la obra de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978 (3), como una «obra de Enver Hoxha que agrede a Mao Zedong» como hemos dicho, mientras que este libro es ideal ante el estudio de las contradicciones del sistema capitalista e imperialista mundial en los albores del siglo XXI, este aspecto materialista esencia para el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia también vuelve a pasar desapercibido. «El imperialismo y la revolución», es una obra que constituye además un trabajo inmenso de clarificación ideológica que analiza las principales corrientes revisionistas, como aliados objetivos de la burguesía en la lucha contra el comunismo. En la denuncia de las corrientes revisionistas, un sitio particular evidentemente, es reservado para el maoísmo.

Si examinamos la «crítica» que hizo el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia al material de Enver Hoxha: «El imperialismo y la revolución» de 1978, veremos que el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia basa su crítica en contar las citas que salen en el libro de Enver Hoxha referentes a Mao Zedong: había citas 47 de Mao Zedong entre las que se situan: 19 extraídas del Tomo V de sus obras escogidas. Y el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia en ese momento grito que vaya infamia: ya que esas 19 citas no han sido publicados en vida de Mao Zedong, sino que fueron liberadas como dijimos, en el Tomo V, publicado en 1977, o sea, un año después de su fallecimiento. ¿Esto qué quiere que decir? Que la «tercera espada» del marxismo no publicó nada del 1949 al 1976. ¿Esto es culpa del Partido del Trabajo de Albania? No, es de Mao Zedong que no hizo nada para publicar sus escritos posteriores a 1949. Los camaradas albaneses son los primeros en haberse asombrados sobre eso, y no hay duda que los camaradas albaneses habrían podido confirmar más rápidamente las dudas planteadas en la época de la «revolución cultural» maoísta si hubieran tenido entre sus manos los textos presentes de Mao Zedong del V tomo de sus obras escogidas. ¿Pero esto permite acaso poner en duda la autenticidad de los textos del V tomo de las obras escogidas de Mao Zedong? Aparentemente no, pero el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia simplemente habla de que los textos de este volumen se hicieron para apoyar a Deng Xiaoping. El Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia le reprocharía luego a Enver Hoxha por utilizar «publicaciones burguesas» para apoyar su argumentación. Esto ni siquiera es excusa, ¿En todo caso un marxista-leninista no debe mostrarse atento al juicio de clase burgués? ¿Marx, Engels, Lenin y Stalin no utilizaron en sus trabajos las referencias de publicaciones burguesas cuando venían para ilustrar su raciocinio? En resumen el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia se puso a contar inútilmente las citas de Mao Zedong, «olvidando» subrayar que en esta obra de Enver Hoxha una quincena de estas citas provenían a partir del tomo I hasta el IV de las obras escogidas de Mao Zedong o de los documentos del Partido Comunista de China publicados en vida de Mao Zedong. Un «detalle», ¿a qué corresponden pues estas cuentas? A nada, corresponden a eludir el contenido de la crítica del revisionismo maoísta formulada por Enver Hoxha, ya que el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia se contenta con afirmar –sin probar nada, evidentemente– que Enver Hoxha ridiculiza las posiciones de Mao Zedong que conciernan a la guerra popular y a la primacía de los campesinos. Pero el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia observa un silencio completo a refutar ese y otros campos de la crítica, por ejemplo no comenta nada en cuanto a las teorías económicas maoístas, por poner un ejemplo claro y directo, nada se dice de la integración de la burguesía «patriótica» en el socialismo para refutar la posición del albanés en la crítica a Mao Zedong.

Total, mucho ruido e indignación para no gran cosa.

¿A quién objetivamente ayuda el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia en su juego? Seguramente no al proletariado y a la revolución socialista, sino a la burguesía, que son los que tienes ansiosos intereses en negar las diferencias fundamentales entre marxistas-leninistas y revisionistas en el momento en el que asistimos a una renovación del movimiento auténticamente marxista-leninista en Francia.

Este movimiento –el revisionismo maoísta– no puede alejarse la matriz de la sociedad burguesa, no nace de la nada para superar ello, y se basa en los elementos heredados del pasado, de ahí la necesidad de hacer retroceder en viejos planteamientos superados y criticar al marxismo-leninismo bajo viejos estigmas del revisionismo, que a veces torna de contemporáneo, y que va conformando sus diversas variantes. Se debe incluir siempre la crítica franca entre camaradas asegurando siempre diferenciar en la gestión de tal tarea, a una organización que no ha roto con el revisionismo y los camaradas de base honestos que puedan militar en su interio. De ahí emana según el Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia la naturaleza: «a la vez dogmática» y «oportunista» de los «hoxhistas», es decir los marxistas-leninistas que tratan hoy de construir un partido comunista revolucionario que reúna a todos los marxistas-leninistas fusionando las fuerzas de los camaradas sinceros –aunque engañados– hoy dispersados en las diversas organizaciones que han establecido la meta de la revolución socialista.


Notas de Vincent Gouysse:

(1) Artículo del Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, llamado: «Sobre Enver Hoxha y la unión de los marxistas-leninistas», escrito en septiembre de 2005.

(2) Recomendamos ver el artículo de Vincent Gouysse: «Selección de textos sobre el revisionismo de Mao Zedong», escrito en 2005.

(3) La obra: «El imperialismo y la revolución» de 1978, puede verse en el Tomo V de las obras escogidas de Enver Hoxha. Partido Comunista Marxista-Leninista-Maoista de Francia, a parte de despreciar ese trabajo por las cuestiones antes mencionadas, no dice nada tampoco de los dos volúmenes del recopilado de textos y reflexiones sobre Mao Zedong y China desde 1962 a 1977 incluidos en la obra: «Reflexiones sobre China», publicado en 1979. Obra que proporcionan gran material sobre la denuncia del revisionismo maoísta.

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