jueves, 6 de septiembre de 2018

El error de relacionar automáticamente represión con fascismo; Equipo de Bitácora (M-L), 2017


«Uno de los puntos favoritos de los falsos ilustrados en fascismo, es ver fascismo en cada acto de represión, como si la represión no fuera inherente a cualquier Estado democrático-burgués.

En España desde la introducción de la Ley Mordaza efectivamente se han coartado más los derechos y libertades existes gracias a una variedad de artículos ambiguos que ponen muy fácil que bajo un criterio subjetivo se condene a los acusados.

Existen artículos que afectan al derecho de defensa y la presunción de inocencia:

«El artículo 52 regula «el valor probatorio de las declaraciones de los agentes de la autoridad». Y es muy alto. Lo que digan los agentes que hayan presenciado los hechos constituye «base suficiente» para la multa, dice la ley. Es decir, que pesa más la palabra del policía que del afectado, algo que rompe el principio de igualdad procesal. En procesos penales la equidad sí está garantizada porque hay un juez independiente que decide sobre las pruebas». (El Diario.es; Los siete derechos fundamentales que limita la «Ley Mordaza», 30 de junio de 2016)

Artículos que afectan al principio de seguridad jurídica:

«Entre las ambigüedades, por ejemplo, el artículo 36.2: será infracción muy grave –hasta 600.000 euros– «la perturbación de la seguridad ciudadana» en el Congreso, el Senado y las cámaras autonómicas aunque los edificios estén vacíos. ¿Qué es perturbar la seguridad ciudadana? ¿Interrumpir un pleno, protestar a la puerta, cortar la calle, gritar? La ley no lo define. Otra actitud punible es la «falta de respeto y consideración» a un policía. ¿Es eso un insulto, un mal gesto, o solo una agresión? No se determina. También prevé multa para organizadores y promotores de manifestaciones no autorizadas. ¿Incluye ese concepto al que tuitee la convocatoria? ¿Estar en la cabecera de la protesta? La ley añade de remate que se puede considerar promotor por «cualesquiera otros hechos». (El Diario.es; Los siete derechos fundamentales que limita la «Ley Mordaza», 30 de junio de 2016)

Artículos que afectan al derecho a la información:

«El artículo 36.23 establece multas por difundir imágenes o datos personales o profesionales de los agentes de Policía si pueden «poner en peligro la seguridad personal o familiar del agente». ¿Quién decide si hay peligro o no? ¿Cómo se combina esto con la grabación si algún policía se extralimitara? Las precauciones con los ciudadanos es menor. Los agentes sí podrán grabar a las personas «de acuerdo con la legislación vigente en la materia». Sin ningún pero ni condicionante ni justificación para hacerlo». (El Diario.es; Los siete derechos fundamentales que limita la «Ley Mordaza», 30 de junio de 2016)

En la práctica se ha mostrado efectivamente como una ley que facilita justificar la represión, pero si se observa la mayor parte de las condenas tienen que ver con drogas y delitos menores, por lo que por encima de todo se ha revelado como una ley que proporciona un buen canal recaudatorio adicional para el gobierno en momentos en que se hayan faltos de fondos:

«Un total de 285.919. Este ha sido el número total de multas que el Estado español ha puesto a los ciudadanos en cumplimiento de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como «ley mordaza», desde su entrada en vigor el 1 de julio de 2015. Esta cantidad de multas ha permitido al Ministerio del Interior recaudar un total de 131.470.206 euros, una cifra muy similar a la que, por ejemplo, recauda el Estado en concepto de multas por exceso de velocidad, que asciende a 164.206.233,66. (...) El mayor número de denuncias por aspectos regulados por la Ley Mordaza, no obstante, son por asuntos relacionados con el consumo o la tenencia de drogas en lugares públicos. Sólo en el año 2016 el Estado ha interpuesto un total de 126.115 multas en cumplimiento del artículo 36.16 que considera una infracción grave el «consumo o la tenencia ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estuvieran destinadas al tráfico», en lugares públicos». (Público; La «ley Mordaza» deja 131.470.206 euros en las arcas del Estado en 18 meses, 19 de mayo de 2017)

En Europa debido a la crisis generaliza de las democracias burguesas asistimos a un recorte de derechos y libertades como el que se ve en España con la Ley Mordaza. Ejemplos recientes en otros países son la reforma laboral de Francia, las reformas legislativas sobre cuestiones religiosas de Hungría, nuevas leyes antiinmigración de Dinamarca, la ilegalización de la simbología comunista en Lituania y Polonia, etc.

España efectivamente también es uno de los países con mayor número de denuncias por malos tratos y torturas, como reconocen sus jueces y los organismos internacionales:

«Hace pocos días el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a España por no investigar suficientemente las denuncias de torturas interpuestas por Xabier Beortegui Martínez, detenido por la Guardia Civil en 2011. Se trata de la sexta condena a España de este tipo desde 2010 y la octava desde que firmó el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo, la respuesta sistemática de los sucesivos gobiernos desde la llegada de la democracia es que en España no se tortura, según denuncian las organizaciones de derechos humanos. De hecho, el pasado mes de abril el juez de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada admitió que en nuestro país «la tortura se ha producido de manera clara». (El Diario.es; El gobierno silencia el problema de los malos tratos y las torturas en España, 4 de julio de 2016)

Pero esta situación no ocurre solo en los países fascistas como creen algunos, sino también dentro de las democracias burguesas, como reconocen agencias poco sospechosas de revolucionarias:

«El informe destaca que «en varios países de las Américas, el uso de la tortura y otros tratamientos crueles, inhumanos y degradantes es algo rutinario y es aceptado por muchos como una respuesta legítima a los altos niveles de violencia criminal». En Brasil, el 80% de los detenidos temen ser torturados y en México el 64%, las cifras más altas de una encuesta llevada a cabo por Amnistía en la que han participado 21.000 personas en 21 países de todos los continentes. «Incluso el 32% de la gente en Estados Unidos y el 21% en Canadá temen ser torturados», destaca Amnistía. (...) El informe cita estudios que revelan un incremento del uso de la tortura en México desde 2006, destaca la falta de investigaciones por los abusos detectados en Colombia, la tendencia del Gobierno de Estados Unidos a desentenderse de los abusos en la llamada guerra contra el terrorismo y los cientos de delitos cometidos en el pasado reciente por los regímenes militares en países como Chile, El Salvador y Uruguay y que no han llegado hasta los tribunales». (El País; Amnistía Internacional denuncia prácticas de tortura en 141 países, 12 de mayo de 2016)

Quién niega que en las democracias burguesas no existen malos tratos y torturas es porque es un inocente, porque no conoce nada de la historia del movimiento marxista-leninista y lo que han sufrido en sus carnes sus militantes históricos. Dejemos para ilustrar, un relato de los marxista-leninistas alemanes en los años 70 y de la represión que en la democracia burguesa de la Alemania Occidental:

«El Partido Comunista de Alemania/Marxista-Leninista y sus juventudes la Guardia Roja están sujetas a un mismo grado de persecución del enemigo de clase. Esto comienza en las escuelas, donde los miembros de la Guardia Roja son expulsados de la escuela a causa de sus opiniones políticas. A esto le siguen las prohibiciones a maestros y doctores, a los obreros que están perdiendo su trabajo y el pan debido a su obra y postura política revolucionaria. Cuando los revisionistas del Partido Comunista de Alemania conocen o sospechan que un trabajador es miembro del PCA/ML lo denuncian con el fin de lograr su expulsión. Desde sus inicios, nuestro partido y sus organizaciones juveniles han sido expuestos al terror del enemigo de clase. Los camaradas han tenido que pagar millones de marcos en multas debido a su actividad de agitación y propaganda comunista. Las penas de prisión son cada vez más pronunciadas y eso da con nuestros camaradas en la cárcel. Incluso con la afirmación de que la República Federal Alemana (RFA) es un Estado imperialista, en la que los capitalistas explotan a los trabajadores, es un comentario suficiente como para ir a la cárcel. La burguesía no vacila incluso frentes a los asesinatos abiertos como el caso del camarada Günther Routhier, que murió como consecuencia de los maltratos policiales. Durante nuestra estancia en Albania, nos enteramos de la noticia de que la Unión Demócrata Cristiana (UDC) ha decidido realizar la solicitud, al Consejo Federal y al Tribunal Constitucional de Alemania, la prohibición de nuestro partido. Se desea una situación similar al de los años 1933-1956, donde el proletariado tenía prohibido legalmente su partido de vanguardia comunista. Ahora bien, a esta solicitud se ha ajustado nuestro partido con una preparación detrás. Como coherente partido marxista-leninista es capaz de revertir una forma de lucha con otra sin mayores retrasos. Por supuesto vamos a participar en una lucha abierta contra la prohibición inminente. La manifestación de alrededor de 16.000 personas el pasado fin de semana en Bonn, a la que asistieron también otros revolucionarios perseguidos, es una impresionante muestra de ello». (Equipo de Bitácora (M-L); Recopilación de citas de Ernst Aust sobre la cuestión alemana y sobre el revisionismo alemán, 15 de enero de 2016)

Ni siquiera la legalidad o ilegalidad de un partido comunista demuestra per se el carácter de un Estado burgués, no determina en exclusiva si ese rasgo le hace fascista o democrático-burgués. Para ello hay que tener en cuenta todos los factores. En un Estado fascista es obvio que el partido marxista-leninista no es legal, en uno democrático-burgués puede ser ilegal sin haberse salido de los marcos democrático-burgueses de dominación, depende de los acontecimientos que se den para que la burguesía declare ilegal al partido comunista: este puede ser declarado fuera de la legalidad por apoyar una huelga revolucionaria, una insurrección, por negarse a aceptar la ley de partidos, por no sacar un número determinado de votos para poder existir legalmente como partido, por no apoyar una guerra nacional en el exterior, por apoyar la política externa de un país socialista que choca con la política gubernamental, el número de razones puede ser tan variado que sería inútil tratar de nombrar todos los casos posibles. 

Si debemos dejar claro, que hubo varias experiencias en que un gobierno democrático-burgués llegó a acosar y ejercer una represión más severa sobre los comunistas con su partido legalizado que cuando ha sido ilegalizado en otras épocas. 

En las democracias burguesas el contexto político influye mucho a la hora de legalizar, ilegalizar y volver a rehabilitar de nuevo al partido comunista. No olvidemos que la democracia burguesa siempre quiere mantener la mascarada de «libertad y emulación entre partidos» y «democracia para todos» y que el anticomunismo no necesariamente es la principal baza propagandística, se sirve de otros medios más eficaces para alienear a las personas, sobre todo actualmente del consumismo.

Determinados sectores operan dentro de la lógica esquemática y superficial de que toda represión es igual a fascismo. Esto es una idea adoptada desde círculos anarquistas y thälmannianos que difiere por completo de la realidad.

Uno de los palmeros públicos de las tesis del PCE (r) nos dice que en España, ¡los militantes de este partido sufren una represión mayor que en la Rusia zarista! (sic):

«Ni los bolcheviques en el zarismo sufrían una represión tan contundente». (Pablo Hasél; ¿El comunismo es legal en el Estado Español?, 25 de marzo de 2017)

En su pobre necedad, el arlequín del PCE (r) Pablo Hasél nos dice que España debe ser fascista porque, ¡en las democracias burguesas no se persigue a los comunistas!:

«Hasél: En una democracia burguesa, en todo caso sería Venezuela, donde un comunista no está perseguido, donde la burguesía sigue teniendo su poder». (Hasél y Valtonyc; Actuación En Gracia (Barcelona) + Entrevista, 2012)

Según Hasél en Venezuela y el resto de democracias burguesas no se persigue a los comunistas. Como si no se obstaculizara el trabajo de masas y se persiguiera a los verdaderos marxista-leninistas. En nuestros días hemos visto incluso como el chavismo con sus leyes de partido ha querido ilegalizar a su viejo aliado revisionista el Partido Comunista de Venezuela (PCV), quién le venía haciendo trabajo sucio durante más de una década, y es que recordemos: «Roma no paga a traidores». ¡¿Cómo no se va a perseguir en Venezuela a los marxista-leninistas si se trata así a sus viejos aliados?! ¿Cómo no va a perseguir a cualquier revolucionario honesto si persigue a los propios chavistas críticos? ¿Con esta idealización de las democracias burguesas donde según Hasél «no se persigue a los comunistas» que se puede esperar de sus pensamientos en materia ideológica-organizativa? Pues puras aberraciones. De hecho estas teorías son altamente peligrosas. Las ilusiones de los pseudomarxistas sobre los derechos y libertades en las democracias burguesas, hace que se sea blancos fáciles para que su actividad sea desmontada en un abrir y cerrar de ojos.

«Por ejemplo, muchos de ellos no hicieron ningún esfuerzo para obtener un profundo conocimiento sobre el rol principal del partido como el destacamento de vanguardia de la clase obrera y de las principales dificultades que encontrarían en su lucha y trabajo bajo las salvajes condiciones de opresión y explotación del régimen capitalista, un régimen hostil, en primer lugar, para los marxistas-leninistas. (...) Hasta a día de hoy, hay miembros de estos partidos que piensan que ellos pueden militar en las formas legales como comunistas marxista-leninistas sin que ser molestados por el capitalismo y sin sufrir su aparato de represión. En estas circunstancias, entonces, difícilmente se puede decir que allí existe ese núcleo sólido tan fuerte como para poder estar en condiciones de ilegalidad, siendo capaz de resistir un ataque repentino de la reacción, ataque que seguramente se realizará contra el partido. (...) En resumen, algunos de estos partidos marxista-leninistas se diluyeron debido a que no tenían una adecuada comprensión de su papel en la revolución, porque no se organizaron para una feroz lucha contra la reacción organizada y armada y los partidos revisionistas y socialdemócratas, los cuales tienen gran experiencia y numerosos medios para combatir a cualquier oponente que emerge, para luchar y socavar su trabajo, como las herramientas del capital que son». (Enver Hoxha; El movimiento marxista-leninista y la crisis mundial del capitalismo, agosto de 1979)

Aquellos superrevolucionarios que hablan como la burguesía diciendo que en los países de la «socialdemócacia nórdica no existe represión» y «hay verdadera libertad» o que la República Gala heredera de los principios de la «Libertad, Igualdad y Fraternidad» es «imposible que se pisoteen los derechos básicos» actúan sin duda como apologistas del la burguesía y sus falsas grandezas.

En las declaraciones de estos elementos como Hasél se ven pues, una desviación clásica de republicanismo pequeño burgués, basada en una fe en la legalidad y justicia que desprendería dicho régimen según sus cabezas, en una idealización. En realidad, pese a sus peroratas, el PCE (r) no se diferencian mucho del legalismo y republicanismo del actual PCE (m-l) de Raúl Marco.

Algunos ideólogos del PCE (r) aluden constantemente al número de antifascistas asesinados desde la llamada «Transición», como prueba para demostrar que «España sigue siendo un país fascista». Algunos para tener razón incluso alteran las cifras y dicen que se ha asesinado a más antifascistas en la «Transición» que durante el franquismo, ese es su nivel de «sinvergonzonería» de estos sofistas modernos:

«Más de 500 víctimas mortales de la represión dan para pensar que la policía disponía de un respaldo total para actuar, incluso empleando armas de fuego. La comparación con la época de Franco, por otra parte, deja constancia de que las cifras de muertes son mucho más numerosas en la nueva etapa constitucional». (Juan Manuel Olarieta; Transición y represión política, Revista de Estudios Políticos, 1990)

La fuente que utiliza Olarieta en su obra para hablar de 500 asesinados es la de «elaboración propia en base a informaciones periodísticas», es decir en base a fuentes de su imaginación y su cinismo para intentar tener razón.

Para empezar si para Olarieta el que se haya continuado sucediendo muertes después de 1975 es prueba de fascismo, habría también que analizar las estadísticas de los asesinados durante las últimas dos décadas y preguntar por qué el Estado no ha seguido asesinando del mismo modo si dicen que no han cambiado un ápice y que sigue siendo igual o peor. Aun así esa discusión sería estéril, para metafísicos que se fijan en un aspecto variable y no determinante. En el propio régimen franquista las cifras sobre la represión cambian según la época, no es lo mismo el nivel de represión –e incluimos con esto torturas y ejecutados– al principio de la posguerra de los 40 que en el tardo-franquismo de los 70. Nadie diría en base a ello que no había fascismo en los últimos años del franquismo porque hubiera bajado un pequeño escalón en el nivel de crueldad y represión –y recordemos que pese a todo no se dejó de ejecutar judicialmente o extrajudicialmente–, ni tampoco diríamos que el tardofranquismo no era fascismo porque el nivel de la censura no fuese el mismo que en el de los años 40 ni hubiera tanta parafernalia de simbología como en los primeros años. Todos los idiotas se fijan en los detalles e ignoran lo que pasa en frente de sus narices. Por otro lado, ningún historiador serio más allá de su ideología aceptaría la fantasía de Olarieta de decir que hubo más asesinados por represión en la etapa «constitucional» que en el franquismo, donde las cifras superan cualquier cifra redondeada a lo alto del periodo «constitucional» de la «Transición» hasta nuestros días:

«Será difícil establecer con exactitud cuántos muertos causó la represión franquista en España. Sin embargo, la paulatina apertura de algunos archivos, sobre todo militares, ha permitido que el trabajo de los historiadores haya avanzado mucho en los últimos años en acotar esta cifra: entre 1936 y 1943 hubo aproximadamente 150.000 víctimas mortales en actos de represalia, campos de concentración y trabajo y cárceles. (...) Según el historiador Javier Rodrigo, del Instituto Universitario Europeo de Florencia, en España funcionaron 104 campos. Como recuerda Molinero, entre 1936 y 1939 pasaron por ellos entre 370.000 y 400.000 personas, «muchas de las cuales murieron por las malas condiciones higiénicas y alimentarias». Y un libro coordinado por el historiador Julián Casanova cifraba recientemente en 50.000 el número de rojos asesinados entre 1939 y 1946». (El País; Los historiadores cifran en 150.000 los muertos por la represión franquista, 21 de octubre de 2002)

Hay que ser un completo sinvergüenza para atreverse a soltar tales sofismas solamente para intentar engañar a unos pocos necios con la teoría de que «España sigue siendo fascista». Comparar el número de represión y asesinatos políticos del franquismo con los últimos años de democracia burguesa y decir que en estos últimos años ha sido peor es reírse en la cara de los que sufrieron en sus cuerpos y mentes el fascismo.

El nivel de represión de un Estado burgués depende de varios factores como las crisis económicas, el poder de movilización de la clase obrera, su concienciación, el nivel de organización, reducirlo a un número de cifras es una discusión de idealistas. Si somos serios y estudiamos los datos de los fallecidos violentamente durante la «Transición» quedaría por determinar qué tipo de muertes fueron las sucedidas durante aquella época para no caer en equívocos, pues no todo tipo de muertes son las mismas causas ni de la mano de los mismos:

«Los datos que aporta Mariano Sánchez en su obra son demoledores. Entre 1975 y 1983, se produjeron 591 muertes por violencia política –terrorismo de extrema izquierda y extrema derecha, guerra sucia y represión–. De ellos, nada menos que 188 de los asesinados, los menos investigados, entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional. Es decir, los asesinatos «desplegados para mantener el orden establecido, los organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado», explica Mariano Sánchez. (...) La investigación llevada a cabo por Mariano Sánchez detalla el origen de cada uno de los 591 asesinatos. Los grupos incontrolados de extrema derecha causaron 49 muertos; los grupos antiterroristas asesinaron a 16 personas, principalmente del entorno de ETA y los GRAPO; la represión policial le costó la vida a 54 personas; 8 personas fueron asesinados en la cárcel o en comisaría; 51 murieron en enfrentamientos entre la Policía y los grupos armados; ETA y el terrorismo de izquierdas asesinó a 344 y los GRAPO a 51». (Diario Público; La Transición, un cuento de hadas con 591 muertos, 21 de enero de 2013)

Resultaría según estos datos, que la propia ETA tendría un saldo de asesinados más alto que el número de desaparecidos atribuidos a las instituciones gubernamentales, la represión policial, y los atentados de grupos derechistas. ¡Asombroso! Seguramente estos datos no son exactos ni fiables, pues siempre son muy difíciles de contabilidad las cifras de los crímenes oficiales del gobierno, pero ya indica que las bandas que basaban su actividad principalmente en el terrorismo individual tuvieron un protagonismo en las llamadas muertes de la transición, unas muertes no enmarcadas en una lucha de masas y en un estado de guerra, sino en un momento en que lejos de tener la confianza de las masas, el PSOE pese a todos los problemas, por desgracia gobernaba con mayoría absoluta, mientras que el PNV dominaba en Euskadi.

Pero hay algo mucho más importante que decir y que estos zoquetes no comprenden. En la actualidad y por influjo de viejos grupos pseudomarxistas, muchos revolucionarios tienden a entender que todo uso represivo de un gobierno es suficiente para caracterizarlo automáticamente como gobierno fascista. Pero en realidad esto parte de una no compresión de la naturaleza de un gobierno de democracia burguesa y de un gobierno de abierta dictadura terrorista fascista, y esto se debe a la falta de formación ideológica marxista-leninista, de un estudio de los gobiernos demócrata-burgueses y los gobiernos fascistas y las características específicas de cada uno, y de una clara falta de experiencia en general. Seamos claros, en un régimen democrático-burgueés se reprimen comunistas, se cierra su prensa, se prohíben sus mítines, se ilegalizan sus partidos y organizaciones de masas, se encarcelan, se torturan y se asesinan a sus militantes o simpatizantes si así la burguesía lo cree necesario; aunque por su puesto, en un régimen «parlamentario demócrata-burgués» la profundidad de esos rasgos represivos dependerán de que individuos adquieran el poder, como lo administren, y que proporción del poder poseen. Recuérdese que la burguesía no requiere del fascismo para ser asesina, coercitiva, violenta, represiva, etc.; negar esto no solo es negar el carácter de las democracias burguesas del siglo XIX, sino el de las democracias burguesas del siglo XX, y la actualidad política diaria.

El revisionismo armado, desde las FARC-EP, ETA, la RAF y cualquiera han pretendido popularizar la idea de que si te encarcelan es porque automáticamente significa que eres un verdadero «revolucionario» incluso «marxista», para así justificar sus erradas políticas en materia de seguridad, las fuerzas motrices de la revolución, la concepción de la lucha armada, relación partido-brazo militar y demás temas donde no han dado ni una como pseudomarxistas que son. El PCE (r)/GRAPO por supuesto se sumó al carro del oportunismo en esta cuestión, pero carecen de razón ante tal argumento infantil-idealista:

«Los más inmaduros políticamente hablando, piensan que si un grupo toma las armas, automáticamente es un grupo representante de la clase obrera y su ideología: el marxismo-leninismo, sobre todo por el hecho de que actualmente no se estila la lucha armada en los movimientos políticos como antaño. Creemos que pocos pensamientos hay más ignorantes en cuanto a esto. Como ya hemos explicado la clase obrera y los marxista-leninistas no son los únicos que toman las armas, a veces la clase obrera se alza incluso en formas insurreccionales de forma espontánea o influida por otras ideologías, ni siquiera los elementos revolucionarios –más allá de su clase social– son los únicos que se alzan en armas, los contrarrevolucionarios también lo hacen por supuesto. Para discernir si los que toman las armas son marxista-leninistas o no hay que fijarse en si respetan los principios del marxismo-leninismo sobre la estrategia militar de toma de poder, ni más ni menos, y en ver si dicha violencia impulsa un programa revolucionario acorde a los principios marxista-leninistas. No es lo mismo el brazo armado de un partido marxista-leninista que el brazo amarado de una organización reformista-revisionista, que una organización guerrillera sin partido, que una banda armada terrorista, que un grupo de pistoleros anarquistas, que un ejército mercenario, que un ejército de fanáticos religiosos, que un ejército burgués. No es lo mismo el programa y fines de los marxista-leninistas que quienes usan las armas para mejoras en las condiciones de los trabajadores, que los que las usan para forzar la integración de sus líderes en unas poltronas ministeriales en el gobierno democrático-burgués, que los que pretenden instaurar un socialismo pequeño burgués, que los que ni siquiera han planteado qué hacer tras la toma de poder». (Equipo de Bitácora (M-L); Una reflexión necesaria sobre las FARC-EP, los acuerdos de paz y la historia de las guerrillas en Colombia, 2016)

En realidad en un Estado democrático-burgués el orden represivo no se aplica solo a los verdaderos comunistas sino contra todo revolucionario o pretendido revolucionario. Se ha de hacer un esfuerzo para comprender que igual que existen autodenominados comunistas que no saben identificar a su enemigo, existen anticomunistas que tampoco saben identificar a sus verdaderos enemigos. Del mismo modo y dicho en términos más amplios: las clases explotadoras y todos sus miembros al estar educados en una filosofía idealista, aceptan que toda persona o grupo autodenominado anticapitalista lo es, y no entienden –o a veces les sale más rentable no molestarse en reflexionar en ello– el hecho de que para que un grupo o individuo sea comunista no basta con que se diga, sino que es algo que debe ser contrastado en la práctica. Pero ha de entenderse que muchos explotadores –demócratas burgueses o fascistas– prefieren barrer con escoba de hierro todo lo que se diga anticapitalista y así guardarse las espaldas, aunque muchos de los que se lleven por delante no sean peligrosos para su régimen e incluso de saberlos manejar les sean hasta de utilidad. He ahí porque los burgueses más inteligentes prefieren valerse de estos elementos e infiltrarse en sus grupos, manejándolos a su gusto para sus fines.

Añadir que se ha demostrado históricamente que el haber sufrido una represión directa, bien sea cierre de locales, retención ilegal, tortura, e incluso asesinato de militantes, no significa que las posiciones políticas del sujeto o del grupo sean acertadas, correctas. A poco que se piense, el lector reconocerá que muchas de las pugnas entre los grupos burgueses han acabado con representantes de una de las partes en la cárcel o muertos, si se hace un esfuerzo ha de reconocerse que lo mismo puede suceder y sucede en las pugnas con los grupos pequeño burgueses radicalizados o capas de la intelectualidad progresistas cuando se oponen a la burguesía o dejan de ser válidos para sus intereses y la burguesía decide apartarlos, no hablemos ya de los grupos hegemonizados por lumpens, que suelen ser altamente inestables, y lo mismo son los matones de la burguesía, que acaban como cabeza de turco con sus huesos en la cárcel cuando algo sale mal.

En España no solo los viejos franquistas han mandado bajo los nuevos partidos creadores durante la Transición, también hay varios casos significativos de gente que ha sido reprimida durante el franquismo y finalmente ha acabado ocupando grandes cargos en los sucesivos gobiernos del PSOE y PP, o han sido guardianes del orden constitucional desde las tribunas periodísticas, de esto tenemos varios ejemplos, en especial entre los grupos maoístas, por lo que sobraría comentar esta estupidez de teoría de que sufrir la represión es igual a tener una línea correcta.

Tampoco el haber sufrido la represión en tus carnes o en la de tus seres cercanos es garantía de ser un revolucionario consecuente, ni tampoco en caso de serlo en ese momento, te garantiza el mantener la pureza de esos principios de forma eterna. El caso quizás más sonado es el de Manuel Blanco Chivite, quién fue miembro del Partido Comunista de España (marxista-leninista) por aquel entonces famoso también por el frente que presentó: el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). Chivite fue detenido infinidad de veces durante el franquismo y el postfranquismo, pero cobró notoriedad por haber sido uno de los miembros juzgados en el Consejo de Guerra del 12 de septiembre de 1975, del cual saldrían las últimas sentencias de muerte del franquismo, siendo un juicio sin ninguna garantía legal como reconocieron todos los periodistas y expertos internacionales. Chivite fue condenado a muerte y luego indultado a una alta pena de cárcel, por unos delitos de asesinato de los que tanto él como sus compañeros negaron ser responsables, acusaciones ante las cuales no se presentó prueba material alguna, ni siquiera testigos, más adelante sería liberado con la ley general de amnistía de 1977, pero tres de sus compañeros no corrieron la misma suerte y sí fueron fusilados en ese juicio de 1975. ¿Fue suficiente semejante prueba para que Chivite fuese coherente con sus ideas hasta el fin de sus días? ¿Fueron el recuerdo de los compañeros del PCE (m-l) encarcelados y asesinados suficiente peso moral para no abandonar los fundamentos de la línea política del partido durante aquellos años? Para nada, en 1991 Chivite ya había organizado en torno a sí mismo una fracción que lograría derribar a la otra fracción de Raúl Marco, que había venido haciendo degenerar al partido hacía posiciones socialdemócratas con una línea liberal desde finales de los 80 de la cual el propio Chivite fue copartícipe. En aquellos años podemos ver como Chivite y su fracción teorizaban en los llamados «Cuadernos de Debate» del partido de 1991-92 que debía «abandonarse el concepto de partido de vanguardia» que solo había dado «quebraderos de cabeza», que la solución a los males del socialismo era el «multipartidismo en el socialismo» como proponían Carrillo o Mao, que debido al «contexto histórico», el PCE (m-l) debía integrarse en Izquierda Unida (IU) y luchar por «construir una Europa Unida de los trabajadores desde dentro de las instituciones de la UE», consideraba las obras de clásicos como Stalin o Hoxha «como piezas de museo del dogmatismo, inservibles para nuestros propósitos». Estas eran las tesis sobre el partido que los browderistas, togliasttitas, titoistas y eurocomunistas ya habían adelantado mucho tiempo antes que él y sus revelaciones. Finalmente sus «modernas tesis» condujeron al hundimiento definitivo del partido en 1992, autodisolviendose. Desde entonces Chivite y sus seguidores han pedido formar parte de Podemos, el nuevo engendro de la socialdemocracia posmoderna. Todo esto puede verse en nuestra obra «Sobre la adquisición de las obras de Elena Ódena y unas comparativas pertinentes sobre el actual PCE (m-l) y el antiguo» de 2016.

Esto demuestra que no importa la represión que se haya sufrido un individuo o un colectivo, que ella no es ningún legitimador de la línea política. 

En esto fallan en comprenderlo sobre todo los aventureros del PCE (r) que además intentan manipular la historia reciente y presentarse como «el grupo que más ha sufrido la represión franquista y postfranquista» y a veces como «el único que la ha sufrido», lo cual es una broma pesada, ya que fueron un grupo constituido como partido justo en 1975, el mismo año de la muerte de Franco, sin células en el interior como reconocían sus autores, articulándose como una organización conspirativa que atentaba de tanto en tanto sin una conexión e influencia entre las masas. Como es compresible, dicho método reporta un despilfarro inmediato de militantes hacia las cárceles, con una estrategia todavía más anarquista como es abandonar participar en elecciones así como negarse a participar en el trabajo en las organizaciones de masas, no tomando pues, participación real ni pudiendo influir en las movilizaciones contra el desempleo, el peligro de una nueva guerra, las huelgas ni en ningún mínimo hito de la lucha de clases que sucedieron durante las sucesivas décadas, acabando sus días, de nuevo, con una desesperada cúpula en el exilio y sin presencia real en el interior para levantar una estructura mínima. Sus representantes y simpatizantes siempre intentan tomarnos el pelo con este tema en donde se presentan como «los únicos luchadores antifascistas que lucharon y sufrieron represión», cuando está claro que no solo los marxista-leninistas, sino también revisionistas y anarquistas estuvieron antes en la lucha contra el franquismo y el postfranquismo, prueba de ello son los mártires como Julian Grimau del PCE, los anarquistas Delgado y Granados en 1963, Fernando Elorriaga y Jesús Murueta en 1969 así como de Mario Diego Capote del PSUC, Antonio Huertas Remigio, Cristóbal Ibáñez y Manuel Sánchez Mesa resultados heridos de muerte en una huelga de 1970, la muerte del sindicalista tiroteado Antonio Ruiz Villalba en 1971, Enrique Ruano militante del Frente de Liberación Popular es asesinado durante los interrogatorios o el famoso caso del anarquista Salvador Puig Antich ejecutado en 1974. Podríamos seguir con una lista interminable de nombres. 

En concreto los marxista-leninistas agrupados en el PCE (m-l), sus juventudes JCE (m-l), su sindicato la OSO, su rama estudiantil FUDE y su frente antifascista y patriotico del FRAP sufrieron tanto o más que el PCE (r) pese a que los restos de éstos tanto alardean en la actualidad de haber sufrido represión y piden al resto que se les otorgue la medalla al antifascismo. La diferencia, es que el PCE (m-l) no hizo de sus penurias una constante unilateral en su propaganda, no cayeron en el culto a los mártires sin más perspectivas, sino que lo aceptaron como una consecuencia lógica; tampoco centró su programa en ello mirándose el ombligo, porque hacer eso aunque es necesario para mantener la memoria de los caídos, de excederse en su ejercicio conduce a un ritual de autocompadecimiento y autosatisfacción, a olvidarse de las luchas presentes, a descuidar los problemas de las masas y finalmente al aislamiento mientras se recuerda las gestas de la organización. 

Por citar solo unos pocos ejemplos de la represión sufrida por este grupo tenemos: 

-El tiroteo a Riccardo Gualuno en 1965 por repartir propaganda siendo apresado hasta su liberación y expulsión de España en 1968; 

-La detención de los dirigentes de la cúpula del PCE (m-l) Paulino García Moya y Emilio en 1966; 

- La detención en 1970 de Matías otro miembro de la cúpula; 

-En 1971 es detenido y torturado el militante del PCE (m-l) Vicente Antonio López durante 17 días; 

-En 1972 miembros de la Brigada Político Social (BPS) disparan sobre el sindicalista Victoriano Diego Gómez por repartir octavillas de la Oposición Sindical Obrera (OSO), sindicato vinculado al PCE (m-l); 

-En 1973 el militante del PCE (m-l) Cipriano Martos es apresado, torturado y envenenado durante los interrogatorios, hoy existe una querella emitida desde Argentina para que en España extraditen y se pueda juzgar a sus responsables allí; 

-Se sucede en Valencia la detención por portar propaganda de los militantes del PCE (m-l) José Tena Gil como de Esteban Villanueva durante un periodo que va desde octubre de 1973 hasta verano del 74, sufrieron entre en ese lapso de tiempo severas torturas; 

-La famosa caída de 18 militantes del PCE (m-l) en Málaga y de 40 militantes en Elche durante 1973, que debilitan la organización en esos núcleos; 

-La detención y torturas de la BPS al militante del FRAP José Manuel García Benito por pertenencia bajo la única acusación de pertenecer a un grupo político ilegal, siendo uno de los primeros presos políticos después de la muerte de Franco; 

-El secuestro en 1975 por la BPS de Rosa Mª García Alcón militante de la Federación Universitaria Democrática Española (FUDE), grupo vinculado al PCE (m-l) siendo objeto de torturas continuadas durante una semana;

-Detención y tortura de Riccardo Gualuno en 1976; 

-La encarcelación de Pablo Mayoral y Vladimiro Fernández Tovar por unos cargos de participar en una acción armada en 1975 que negarían y siguen negando hasta la actualidad, excarcelados por la amnistía de 1977; 

-Víctor Pérez Elexpe militante del PCE (m-l) muere el 20 de enero 1975 mientras repartía propaganda en Santurce, así mismo fue herido de gravedad por los disparos de un policía de la BPS Carlos Urritz Geli el 1 de febrero de ese mismo año.

-Se llevan a cabo tras las inmensas protestas nacionales e internacional los fusilamientos de José Humerto Baena Alonso, José Luis Bravo y Ramón García Sanz en 1975 en un juicio sin garantías como se reconoció en el exterior, tras un periodo previo de torturas como denunciaron en sus alegatos; 

-El montaje en 1978 contra José Félix Abad, Josep Mª Caparros y Javier Sáez acusados de colocar una bomba contra la sede de Fuerza Nueva –el autor real Tomás Antón Torregrosa dueño del propio local confesaría años después su responsabilidad–:

-Se presenta el PCE (m-l) para solicitar oficialmente la legalización del partido dentro del nuevo marco de libertad de asociación, con la consiguiente denegación oficial en mayo de 1978 por considerar los estatutos vigentes de la organización aprobados en el IIº Congreso de 1977 como anticonstitucionales, extendiéndose ese marco de ilegalidad a todas sus organizaciones dependientes como el FRAP o la Convención Republicana, a partir de ahí el PCE (m-l) llevará una ardua lucha para extender este derecho de asociación a todas las organizaciones antifascistas, hay que decir que a diferencia de otros partidos pseudomarxistas, el PCE (m-l) no renunció a rebajar sus principios ideológicos revolucionarios de sus estatutos para aceptar ser legalizado, triunfo que se logró finalmente en febrero de 1981, pese a ello, se suceden los intentos de volver a ilegalizar la organización, siendo el único grupo legal de aquel entonces a excepción del partido del golpista Tejero Solidaridad Española (SE) por el que se hicieron movimientos oficiales desde el Ministerio del interior para tramitar su ilegalización, aunque sin éxito.

-Última liberación de los presos del PCE (m-l) a mediados de los 80 tras cumplir condena o ser indultados.

Y así podríamos seguir una vez más hasta la extenuación sobre la represión que sufrió el PCE (m-l) capitaneado por la inolvidable Elena Ódena durante 1964-1985 antes de perder su espíritu revolucionario.

Un grupo verdaderamente marxista-leninista, más allá de posibles desviaciones y excesos no sostiene una lucha permanente a base de atentados y sin perspectivas claras como los grupos netamente terroristas, sino que lucha por llevar a término la revolución de la mano de las propias masas utilizando tanto métodos pacifistas como violentos, estando codo a codo en cada lucha, algo que por sus características es una tarea larga pues supone hacer que la clase obrera y sus aliados tomen conciencia a cada a paso de la necesidad de la revolución, aprendiendo de su propia experiencia en las pugnas que se desarrollan en los campos de la política la economía y la cultura, no pudiéndose forzar las etapas para lanzarse a la toma del poder, por tanto, la represión que sufren los marxista-leninistas a diferencia de la que sufren los aventureros terroristas, siempre se hará sentir en una intensidad mayor y de forma multifacética, debido a la sencilla razón de la verdadera peligrosidad que suponen sus acciones y sus objetivos para el Estado tanto en la forma de democracia burguesa como en su forma fascista, mientras que un grupo desligado de las masas, ecléctico y desesperado, por muy especular que se pretenda con sus acciones, no supone un desafío real sino un problema fugaz, y puede hasta llegar a ser, como hemos visto históricamente, un juguete en manos de los servicios secretos.

Pero vayamos a una cuestión todavía más importante.

El PCE (r)/GRAPO denuncia que sufre una persecución sistemática que ningún otro grupo ha sufrido. ¿Cuál es el estatus del PCE (r)/GRAPO en el Estado de España? El primero está considerado por ser un partido que dirigía al segundo que era su rama militar, habiendo perpetrado atentados con bombas, asesinatos selectivos, secuestros y demás acciones, siendo sentenciados como organización ilegal por delitos de terrorismo entre otros. ¿Pero pese a esto sufren acaso una persecución incesante a todo lo relacionado con ellos como dicen sus seguidores nostálgicos? Ni de lejos.

¿Cómo es posible que si España es «igual de fascista» que en la época de Franco como dicen ellos nos encontremos con plataformas online del PCE (r) mal disfrazadas como Movimiento Político de Resistencia o Amnistía Presos, donde sus ideólogos Olarieta, Hasél y compañía, publican sus impresiones y artículos con todo tipo de odas al PCE (r), Arenas, y los GRAPO? ¿Cómo es entonces que, incluso tras las detecciones de la cúpula del 2000 y 2002 se sigan publicando documentos nuevos bajo la firma del PCE (r) en este tipo de medios? Si las cosas fuesen como dicen no debería existir por tanto ningún sitio con apología de ese grupo, en teoría no deberían existir páginas que permitiesen una sola publicación de un partido ilegalizado ni de ninguna otra organización antifascista. Pero ellos incluso estando ilegalizados por terrorismo se les permite esto. 

¿Cómo es posible que el propio Olarieta, Pepe Balmón, Aitor Cuervo y Pablo Hasél den charlas en sitios públicos, incluso en recintos universitarios anunciados a viva voz en la calle e internet? ¿Cómo es posible que incluso personas condenadas por delitos de terrorismo o por enaltecimiento del terrorismo realicen su propaganda? En cualquier país verdaderamente fascista no se le permitiría el uso público o privado de ningún recinto a nadie no ya que se autodenomine comunista sino que simplemente vaya a hablar mal del gobierno. En un país fascista toda célula estudiantil antifascista sería desmontada en cuanto asomase la cabeza, sus responsables serían buscados para ser encarcelados o como mínimo expulsados de la universidad.

¿Cómo es posible que si existe una «persecución sistemática» contra ellos existan webs afines como Fracción Proletaria con toda una serie de documentos históricos del PCE (r) para leer online y descargar? Nadie creería que esto pudiese ocurrir en países donde realmente vetan el acceso a internet o a ciertas páginas como ocurre en China, Vietnam, Polonia, Lituania, Nicaragua, Cuba o donde ciertas webs de apología autodenominada comunista son prohibidas e incluso el individuo es multado, pierde su trabajo o es detenido por ello.

¿Cómo es posible que sus seguidores se tiren todo el día en sus redes sociales personales publicando sus simpatías con mensajes exaltados sobre sus atentados, pidiendo la vuelta de los GRAPO, pidiendo como buenos bakuninistas la «liquidación de los hombres doctrinarios que no se suman a la causa», compartiendo en general el putrefacto material maoísta del PCE (r)? ¿No deberían los «fascistas» aplicarles la ley antiterrorista a la primera de cambio dado que, como ellos afirman, les persiguen severamente, y se lo ponen tan fácil? Pero eso no ocurre. ¡Vaya fascismo de pacotilla!

Si realmente viviésemos en un país fascista la persecución a sus miembros y a cualquiera que hiciese apología de ellos debería ser el pan de cada día, no les permitirían ni ver la luz del sol ni mostrar sus símbolos. Pero no lo es en el caso de este grupo ni por asomo, y es así porque simplemente el Estado burgués les considera un reducto marginal sin capacidad de reorganizar su partido ni la rama militar de los GRAPO, es más, debido a la falta de seguridad de esta gente –que siempre ha caracterizado a la organización– todos se hacen notar en redes sociales –siendo el máximum de ejemplo en la «clandestinidad»–, por lo que en su mayoría están identificados y bien controlados en caso de reactivar alguna de estas organizaciones, por ello en la absoluta mayoría de los casos el Estado les dejan que sigan con su folclore de enaltecimiento del grupo en el que como sabemos reivindican una historia ficticia». (Equipo de Bitácora (M-L); Estudio histórico sobre los bandazos políticos oportunistas del PCE (r) y las prácticas terroristas de los GRAPO, 2017)

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2 comentarios:

  1. El ser revisionista y maoista es lo que tienen Pablo Hasél y Olarieta, decir acerca de la represión que los militantes del PCE(r) sufren más que lo que sufrieron los bolcheviques y el pueblo ruso bajo el Zar, es como decir que Franco está gobernando desde El Pardo, declarar esto es de una ignorancia supína de lo que pasó en Rusia, ya empezando, por no decir mucho atrás, en 1905, acabando hasta 1917.

    Decir que en España no se persiguen comunistas porque es una democrácia burguesa, yo le pregunto, entonces porque a Manuel Pérez Martínez y a todo/as los militantes el PCE(r) siguen en la carcel?, va a comparar el sufrimiento y las tragedias del pueblo ruso con ellos?.

    Venezuela, un comunista no está perseguido, ya, pero si el PCV es revisionista, oportunista y plagado de trotskos, al igual que el PSV, el PCV sigue siendo la muletilla del PSV y de Maduro en todos los entresijos en acuerdos económicos con los criminales de los EE.UU y los asesinos de la UE, porque el PCV no oraniza la revolución socialista? y toma de una vez el cielo por asalto?, no lo hacen porque son falsos marxistas-leninistas, solamente hacen de correa de transmisión de ese falso también llamado Socialismo del Siglo XXI.

    Que Olarieta hable de 500victimas y que las cifras son mucho más numerosas en la etapa constitucional no se lo cree ni el, ya que el nivel de represión no era siempre el mismo y no se sabía tampoco mucho, al igual que la censura (todavía me acuerdo de cosas). El PCE (r) y su brazo armado el GRAPO nunca pueden decir que eran revolucionarios y buscaban la revolución socialista, ellos lo que hacían era terrorismo, igual que el FRAP, ETA,RAF, las FARC-EP y muchos más, ante esto Lenin dijo que en un partido obrero no cabe como medio de lucha, por lo tanto, estos amigos están fuera de la realidad de lo que es el marxismo-leninismo y la revolución proletaria.

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  2. ¿Fascismo solo seria aquel que se desarrolló en las condiciones de la Europa de entreguerras o se puede seguir hablando de fascismo en regímenes que se consolidaron con posterioridad? ¿los cambios económicos que se han dado podrían justificar un cambio en la apariencia del fascismo? ¿ que opinan del siguiente documento del pcoe: http://www.pcoe.net/pcoe/comite-central/919-es-fascista-el-estado-espanol-documento-aprobado-por-el-vii-pleno-del-comite-central-del-p-c-o-e ?

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