«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido Comunista», 1848)

lunes, 23 de noviembre de 2015

Preámbulo del documento: «Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia»; Enver Hoxha, 1964

Tito y Jruschov en 1955

«Cada día que pasa salen a luz nuevos hechos que testimonian que los revisionistas modernos, el grupo de Nikita Jruschov y sus adeptos, han traicionado definitivamente y se han transformado en enemigos del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario, del socialismo y del movimiento revolucionario y de liberación de la clase obrera y de los pueblos oprimidos, en enemigos de la unidad del campo socialista y del movimiento comunista internacional. Ellos han creado una «santa alianza» con los imperialistas estadounidenses y los reaccionarios de diferentes países, con todas las fuerzas del anticomunismo contra los pueblos y el socialismo. Todo el fuego de sus armas lo han dirigido contra el marxismo-leninismo, contra todos los partidos hermanos y los comunistas revolucionarios que son fieles al marxismo-leninismo, contra el movimiento antiimperialista, de liberación y revolucionario de los pueblos. Todas sus palabras sobre la «fidelidad» al marxismo-leninismo, a la causa del socialismo, de la revolución y del internacionalismo proletario, son un bluff y una completa demagogia.

En el camino para aplicar su línea antimarxista, antisocialista y contrarrevolucionaria, tienen necesidad de aliados, y sus aliados no podían ser otros que los elementos revisionistas de los diversos partidos y la camarilla titoista de Yugoslavia. Por eso, Nikita Jruschov y su grupo, por medio de conjuras y complots, so pretexto de la lucha contra el «culto a la personalidad», engañando a unos, comprometiendo a otros, consiguieron poner a la cabeza de algunos partidos comunistas y obreros a elementos revisionistas, mientras que, por otra parte, rehabilitaron a la renegada camarilla de Tito y se unieron totalmente a ella. Así fue como se formó el frente unido revisionista. Este era el primer paso.

Paralelamente a esto, los revisionistas modernos no cejaron jamás en sus intentos de buscar otros aliados. ¿Quiénes podían ser éstos? Como es natural, volvieron los ojos, y no podía ser de otra manera, hacia «sus hermanos» de traición, hacia los cabecillas socialdemócratas de derecha, porque el revisionismo y el socialdemocratismo actuales son dos manifestaciones de la misma ideología, de la ideología burguesa. El socialdemocratismo es una manifestación de la ideología burguesa en el movimiento obrero, mientras que el revisionismo es una manifestación de la ideología burguesa en el movimiento comunista.

Esta es la base ideológica común, que acerca y une a los revisionistas con los socialdemócratas y crea las premisas para su completa fusión, no solamente ideológica y política sino también organizativa. Por eso, es muy natural y lógico que hoy se manifiesten con mayor claridad las tentativas de los revisionistas de hacer degenerar a los partidos comunistas que ellos dirigen, en partidos socialdemócratas, la tendencia a su total fusión con la socialdemocracia.

La orientación hacia el acercamiento y la unión con la socialdemocracia, así como toda la línea traidora de los revisionistas modernos, comienza en el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956. Esta orientación fue reafirmada en el XXIº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1959 y en el XXIIº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1961 y fue sancionada en el nuevo programa del Partido Comunista de la Unión Soviética. Hablando sobre este camino de acercamiento y unión con la socialdemocracia en el XXIIº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1961, Jruschov dijo que:

«No se trata de una consigna provisional y táctica, sino de la línea general del movimiento comunista, dictada por los intereses fundamentales de la clase obrera». (Nikita Jruschov; Informe al XXIIº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, 1961)

Jruschov había dicho además:

«Si se habla sobre el papel y la posición de los partidos no comunistas, ante todo es necesario acentuar que en la actual situación, para la transformación socialista de la sociedad, la colaboración del partido comunista con los demás partidos no es solamente posible, sino también indispensable». (Respuesta de Nikita Jruschov al redactor del periódico australiano «Heruld», John Waters, publicada en «Pravda», 25 de junio, 1958)

El curso de aproximación y de unidad con los socialdemócratas comenzó a realizarse inmediatamente después del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956. El Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética ha dirigido cartas a los partidos socialdemócratas de Europa Occidental llamándoles a la unidad. A partir de 1956, han visitado la Unión Soviética numerosos dirigentes y muchas delegaciones socialdemócratas, que han tenido contactos y desarrollado conversaciones con el grupo de Jruschov.

La campaña por la unidad con los socialdemócratas se ha intensificado en particular estos últimos tiempos. Un testimonio de esto son las visitas que hicieron el año pasado a Moscú los cabecillas de la socialdemocracia, como el Secretario General del Partido Socialista Belga Paul-Henri Spaak, el actual presidente del Partido Laborista Inglés, Harold Wilson y el Secretario General del Partido Socialista Francés, Guy Mollet, los cuales han tenido conversaciones con Nikita Jruschov y los demás dirigentes soviéticos. Hablando de estas conversaciones, Guy Mollet, declaraba, en el curso de una entrevista concedida a los periodistas extranjeros en Moscú, que habían discutido con Jruschov sobre «una serie de cuestiones, que abarcan todos los problemas teóricos y doctrinarios de carácter permanente y que caracterizan las relaciones entre los partidos socialdemócratas y comunistas». Mientras que en una entrevista concedida al periódico «l’Unitá» Guy Mollet declaró que:

«Las conversaciones que la delegación de la Sección Francesa de la Internacional Obrera tuvo con los dirigentes del Partido Comunista de la Unión Soviética y en particular con Nikita Jruschov, nos dieron una verdadera satisfacción en muchos puntos». (Guy Mollet; Declaraciones en el periódico «l’Unitá», 22 de febrero, 1964)

En el camino de la fusión con la socialdemocracia actual, bajo el dictado del «bastón de mando», se han plegado también las direcciones de los partidos comunistas y obreros de otros países. Esto se puede ver en numerosos actos de estas direcciones, en diferentes artículos y declaraciones en las páginas de la revista jruschovista: «Problemas de la paz y el socialismo», en el «Documento del Comité Central del Partido Comunista Italiano para la conferencia nacional sobre la organización», publicado en el periódico «l’Unitá» del 9 de enero de 1964, en el proyecto de resolución para el XVIIº Congreso del Partido Comunista Francés, que se celebrará en mayo próximo» etc.

En todos estos esfuerzos, en estos materiales y documentos de los revisionistas modernos predomina la idea de la unidad y de la fusión con los socialdemócratas «sobre cualquier base» y «a toda costa», renunciando a todo lo que podría obstaculizar esta unidad sea en el campo ideológico, como en el organizativo, independientemente de las frases que emplean para encubrir estos fines.

Las tentativas de los revisionistas modernos de acercarse y unirse con los socialdemócratas, son resultado lógico de su traición al marxismo-leninismo, son parte integrante de su gran plan estratégico de «integración mundial», formulado claramente por Tito en la conocida entrevista concedida a Drew Pearson el 7 de agosto de 1962. Para lograr este objetivo, los revisionistas emplean ampliamente consignas demagógicas. Buscan justificar su acercamiento y su unión con los imperialistas y los reaccionarios en nombre de la «coexistencia pacífica y de la prevención de una guerra exterminadora termonuclear», su acercamiento y su unión con la camarilla de Tito en nombre del «socialismo», con el Papa en nombre del «humanismo», con los socialdemócratas en nombre de la «unidad de la clase obrera». (Enver HoxhaLos revisionistas modernos en el camino de la degeneración socialdemócrata y su fusión con la socialdemocracia, 1964)

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